Versículo para hoy:
jueves, 20 de septiembre de 2018
SEPTIEMBRE 20
“Tu pueblo serálo de buena voluntad en el día de tu poder”. Salmo 110:3.
¡Bendito sea el Dios de
la gracia que así es! Tiene un pueblo al cual escogió en otro tiempo para ser
su especial porción. Estos por naturaleza tienen una voluntad tan rebelde como
los demás de los hijos incorregibles de Adán; pero cuando llega el día de su poder
y la gracia despliega su omnipotencia, tienen buena voluntad para arrepentirse
y creer en Jesús. Ninguno se salva de mala voluntad; la voluntad cede
dulcemente por sí misma. ¡Qué poder tan maravilloso es este, que nunca obra en
contra de la voluntad y sin embargo la gobierna! Dios no rompe la cerradura,
sino que la abre con una llave maestra que sólo Él puede manejar.
Ahora estamos prontos a
ser, hacer, o sufrir lo que el Señor quiera. Si en cualquier momento nos
rebelamos, no tiene Él más que venir con poder, y enseguida corremos por el
camino de sus mandamientos con todo nuestro corazón. ¡Que este sea un día de
poder conmigo en cuanto a algún esfuerzo que haga para la gloria de Dios y el
bien de mis semejantes! Señor, tengo voluntad; ¿no puedo esperar que este sea
un día de tu poder? Estoy del todo a tu disposición; deseoso, sí, ansioso, de
que te sirvas de mí para tus intereses santos. ¡Oh, Señor! Que no tenga yo que
clamar: “tengo el querer, mas el efectuar el bien no lo alcanzo”; dame el poder
como me das la voluntad.
miércoles, 19 de septiembre de 2018
SEPTIEMBRE 19
“Jehová en medio de ti, poderoso, Él salvará; gozaráse sobre ti con
alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar”. Sofonías 3:17.
¡Qué palabra es esta!
¡Jehová Dios en medio de su pueblo en toda la majestad de su poder! Su
presencia es suficiente para inspirarnos paz y esperanza. Tesoros de poder
infinito están guardados en nuestro Jehová, y Él mora en su iglesia, por lo
tanto su pueblo puede prorrumpir en gritos de alegría.
No sólo tenemos su presencia,
sino que Él está ocupado en su trabajo excelente de salvación: “Él salvará”.
Siempre está salvando; de esto toma su nombre Jesús. No temamos ningún peligro,
porque es poderoso para salvar.
Y esto no es todo. Él
siempre permanece el mismo; Él ama, Él calla de amor, Él no cesará de amar. Su
amor le da gozo. Aun encuentra un tema para una canción en su amada. Esto es
sumamente maravilloso. Cuando Dios acabó la creación, no cantó, sino solamente
dijo “que todo era bueno”; pero cuando vino a la redención, entonces la Santa
Trinidad sintió un gozo que tenía que ser expresado en canción. ¡Piensa en esto
y asómbrate! Jehová Jesús canta una canción de boda sobre su esposa elegida.
Ella es para Él su amor, su gozo, su descanso, su canción. Oh, Señor Jesús, por
tu amor inmenso, enséñanos a amarte, a regocijarnos en ti y a cantarte nuestro
salmo de vida.
martes, 18 de septiembre de 2018
SEPTIEMBRE 18
“Y a Benjamín dijo: El amado de Jehová habitará confiado cerca de él;
cubrirálo siempre, y entre sus hombros morará”. Deuteronomio 33:12.
Sí, no hay seguridad como
la de habitar confiado cerca de Dios. El Señor no puede hallar un sitio más
firme o seguro para sus más amados. ¡Oh, Señor! Haz que more siempre bajo tu
sombra, cerca de tu costado herido. Yo quisiera vivir más y más cerca de ti,
Señor mío; y una vez que estuviese especialmente cerca de ti, allí quisiera
habitar para siempre.
¡Qué protección es la que
el Señor da a sus escogidos! No es un techo bueno el que te cubrirá, ni una
barbacana que está a prueba de bomba, ni aun el ala de un ángel, sino el mismo
Jehová. Nada puede llegar a nosotros cuando estamos así cubiertos. El Señor nos
concederá esta protección todo el día, por largo que sea. Señor, que en este
día habite yo conscientemente bajo este pabellón de amor y de poder soberano.
¿Significa la tercera
frase que el Señor en su templo habitaría entre los montes de Benjamín, o que
el Señor estaría allí donde la carga de Benjamín estuviese puesta, o significa
que somos llevados sobre los hombros del Eterno? En todo caso el Señor es el
sostén y la fortaleza de sus santos. Señor, haz que siempre goce de tu ayuda, y
entonces mis brazos serán suficientes para mí.
lunes, 17 de septiembre de 2018
SEPTIEMBRE 17
“El justo florecerá como la palma; crecerá como cedro en el Líbano”. Salmo
92:12.
Estos árboles no son
cortados y podados por los hombres; las palmeras y los cedros son “árboles de
Jehová”, y por su cuidado florecen; lo mismo sucede con los santos del Señor,
son objeto de su propio cuidado. Estos árboles están siempre verdes y son
hermosos en todas las estaciones del año. Los creyentes no son santos algunas
veces e impíos otras; se mantienen en la hermosura del Señor en todo tiempo.
Dondequiera que estén estos árboles son de admirar; nadie puede contemplar un
paisaje donde haya palmas o cedros sin fijar su atención en estas producciones
regias. Los discípulos de Jesús son observados de todos; como una ciudad
asentada sobre un monte, no se pueden esconder.
El hijo de Dios florece
como la palma, que echa hacia arriba toda su fuerza en una columna recta sin
una sola rama. Es una columna con un capitel glorioso. No tiene crecimiento ni
a diestra ni a siniestra, sino que envía toda su fuerza hacia lo alto y lleva
su fruto tan cerca del cielo como es posible. Señor, cumple Tú esta figura en
mí.
El cedro desafía todas
las tormentas y crece cerca de las nieves eternas, llenándolo de savia el mismo
Señor, que mantiene su corazón caliente y sus ramas fuertes. Señor, te ruego que
así sea conmigo. Amén.
domingo, 16 de septiembre de 2018
SEPTIEMBRE 16
“Y cualquiera que diere a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente,
en nombre de discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa”. Mateo
10:42.
Pues puedo hacer tanto
como eso.
Puedo hacer una buena acción para con un siervo del Señor. El Señor sabe que
les amo a todos y consideraría una honra lavar sus pies. Por amor de su Maestro
amo a sus discípulos.
¡Cuán bondadoso es el
Señor al mencionar una acción tan insignificante: “cualquiera que diere un vaso
de agua fría solamente”! Esto lo puedo hacer por pobre que sea; esto lo puedo
hacer por humilde que sea; esto lo haré con mucho gusto. Esto que parece tan
poco, el Señor lo ve, lo ve aun cuando se haga a uno de los más pequeños de sus
discípulos. Manifiestamente no es el valor, ni el talento, ni la cantidad lo
que Él mira, sino el motivo; lo que hacemos a un discípulo porque es discípulo,
su Señor lo ve y lo recompensa. No nos recompensa por el mérito de lo que
hacemos, sino según las riquezas de su gracia.
Doy un vaso de agua fría,
y Él me hace beber del agua de la vida. Doy a uno de sus pequeñitos, y Él me
trata como a uno de ellos. Jesús halla una disculpa para su liberalidad en lo
que su gracia me ha llevado a hacer y dice: “De cierto os digo que no perderá
su recompensa”.
sábado, 15 de septiembre de 2018
EL CRISTIANO Y LA DEPRESIÓN -1- PR. SUGEL MICHELÉN
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.
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Vida Cristiana
SEPTIEMBRE 15
“Y será aquel varón como escondedero contra el viento y como acogida
contra el turbión”. Isaías 32:2.
Todos sabemos quién es
este varón.
¿Quién podía ser sino el Segundo Hombre, el Señor del cielo, Varón de dolores,
el Hijo del hombre? ¡Qué escondedero ha sido para su pueblo! Él mismo ha
sufrido toda la fuerza del viento y así puede amparar a todos los que se
refugian en Él. Así hemos escapado de la ira de Dios, y así escaparemos de la
ira de los hombres, de los cuidados de esta vida y del temor de la muerte. ¿Por
qué nos exponemos al viento, cuando podemos tan fácilmente y tan seguramente
evitarlo escondiéndonos detrás de nuestro Señor? Que en este día corramos a Él
y estemos en paz.
Muchas veces el viento de
la aflicción se levanta con fuerza y llega a ser un turbión, que lo lleva todo
por delante. Cosas que parecían estar firmes y estables, se tambalean con el
viento, y muchas y grandes son las caídas de nuestra confianza carnal. Nuestro
Señor Jesús, el Varón glorioso, es un refugio que nunca es derribado.
Escondidos en Él, vemos pasar la tempestad arrolladora, pero nosotros mismos
descansamos en tranquila seguridad.
Coloquémonos este día en
nuestro escondedero y cantemos seguros bajo la protección de nuestro refugio:
¡Bendito Jesús! ¡Bendito Jesús! ¡Cómo te amamos! Y bien podemos, porque Tú eres
un refugio en el tiempo de la tempestad.
viernes, 14 de septiembre de 2018
SEPTIEMBRE 14
“Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere
probado, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman”.
Santiago 1:12.
Sí, él es bienaventurado
mientras sufre la tentación. Nadie puede ver esto hasta que sus ojos han sido
ungidos con colirio divino. Pero tiene que sufrirla sin rebelarse contra Dios,
o apartarse de su integridad. Es bienaventurado el que ha pasado por el fuego y
no ha sido consumido como metal falso.
Cuando ha terminado la
prueba, entonces viene la marca de la aprobación divina: “la corona de vida”.
Como si el Señor dijera: “Que viva; ha sido pesado en balanza y no es hallado
falto”. La vida es el galardón: no la mera existencia, sino una existencia
santa, feliz y verdadera, la realización del divino propósito tocante a
nosotros. Ya una forma más elevada de vida espiritual y de felicidad corona a
los que han pasado sin daño por las pruebas más duras de la fe y el amor.
El Señor ha prometido la
corona de vida a los que le aman. Solamente los que aman al Señor pueden
mantenerse firmes en la hora de la prueba; los demás, o se hundirán, o se
enojarán, o se escaparán furtivamente al mundo. Ven, alma mía, ¿amas a tu
Señor? ¿Verdaderamente? ¿Profundamente? ¿Enteramente? Entonces ese amor será
probado; pero muchas aguas no lo apagarán, ni ríos lo ahogarán. Señor, haz que
tu amor fomente el mío hasta el fin.
jueves, 13 de septiembre de 2018
SEPTIEMBRE 13
“También sus cielos destilarán rocío”. Deuteronomio 33:28.
Lo que es el rocío en el
Oriente en la naturaleza, así es la influencia del Espíritu en el reino de la
gracia. ¡Cuánto lo necesito! Sin el Espíritu de Dios soy una cosa seca y que
decae. Desmayo, decaigo, muero. ¡Cuán agradablemente me refresca este rocío! Una
vez que así soy favorecido me siento contento, animado, vigoroso, exaltado. No
necesito más. El Santo Espíritu me trae vida, y todo lo que la vida requiere.
Todo lo demás sin el rocío del Espíritu es para mí menos que nada; oigo, leo,
oro, canto, voy a la mesa de comunión y no encuentro bendición allí hasta que
el Espíritu Santo me visita. Pero cuando Él me riega todos los medios de gracia
me son dulces y provechosos.
¡Qué promesa es esta para
mí! “Sus cielos destilarán rocío”. Seré visitado con la gracia. No seré dejado
a mi sequedad natural, ni al calor abrasador del mundo, ni al siroco de la
tentación satánica. ¡Oh que en esta misma hora sienta yo el rocío apacible,
silencioso y bienhechor del Señor! ¿Y por qué no? El que me ha hecho vivir como
la hierba en el prado, me tratará como trata a la hierba; me refrescará desde
lo alto. La hierba no puede clamar por el rocío como lo hago yo. Verdaderamente
el Señor que visita la planta que no pide, contestará a su hijo que le ruega.
miércoles, 12 de septiembre de 2018
SEPTIEMBRE 12
“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa”. Hechos 16:31.
Este Evangelio para un
hombre que se había puesto la espada al cuello, es el Evangelio para mí. Este
me convendría si estuviese muriendo y es todo lo que necesito mientras viva.
Aparto la vista de mí mismo, del pecado y de toda idea de mérito personal, y
confío en el Señor Jesús como el Salvador que Dios ha dado. Creo en Él,
descanso en Él, le acepto enteramente. Señor, soy salvo y seré salvo para toda
la eternidad, porque creo en Jesús. Bendito sea tu nombre por esto. Que
manifieste yo cada día por mi vida que soy salvo del egoísmo, del amor al mundo
y de toda clase de pecado.
Pero estas últimas palabras
acerca de mi “casa”: Señor, no me iré con media promesa cuando Tú das una
entera. Te ruego que salves a toda mi familia. Salva los más cercanos y más
queridos. Convierte los hijos y los nietos si los tengo. Sé benigno a mis
criados y a todos los que moran bajo mi techo, o que trabajan para mí. Tú me
haces esta promesa personalmente si creo en el Señor Jesús; te ruego que hagas
conforme a lo que has dicho.
Quisiera pasar yo en mis
oraciones cada día los nombres de todos mis hermanos y hermanas, padres, hijos,
amigos, parientes, criados y no darte descanso hasta que sea cumplida esta
palabra “y tu casa”.
martes, 11 de septiembre de 2018
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