Versículo para hoy:
viernes, 27 de julio de 2018
JULIO 27
“Os daré las misericordias fieles de David”. Hechos 13:34.
Nada del hombre es
cierto; pero todo lo de Dios lo es. Especialmente son fieles las misericordias
del pacto, como David dijo: “Él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en
todas las cosas, y será guardado”.
Estamos ciertos que el
Señor quiso decir que nos daría misericordia. No habló meras palabras; hay
realidad y verdad en cada una de sus promesas. Sus misericordias son en verdad
misericordias. Aunque parezca que una promesa tenga que faltar a causa de la
muerte, sin embargo nunca será así, porque el buen Señor cumplirá su palabra.
Estamos ciertos que el
Señor dará las misericordias prometidas a todos sus hijos del pacto. Se
cumplirán a su tiempo para todos los escogidos del Señor. Son “firmes a toda
simiente” desde la más pequeña hasta la más grande de ellas.
Estamos ciertos que el
Señor perpetuará sus misericordias a su propio pueblo. Él no da para después
quitar. Lo que Él concede es una señal de mucho más. Lo que aún no hemos
recibido es tan cierto como lo que ya ha venido; así que esperemos delante del
Señor y reposemos. No hay razón justificada para la menor duda. El amor, la
palabra y la fidelidad de Dios son ciertas. Muchas cosas son dudosas, pero del Señor
cantamos: “Para siempre es su misericordia”. Siempre fiel y siempre cierta.
jueves, 26 de julio de 2018
JULIO 26
“Y será que en aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Marido mío, y nunca
más me llamarás Baali. Porque quitaré de su boca los nombres de los Baales, y
nunca más serán mentados por sus nombres”. Oseas 2:16-17.
Ese día ha llegado. Vemos
a nuestro Dios no más como Baal, nuestro señor tirano y poderoso, porque no
estamos bajo la ley, sino bajo la gracia. Ahora pensamos en Jehová nuestro Dios
como nuestro Marido Amado, nuestro Señor es amor, nuestro pariente cercano en
los lazos del parentesco sagrado. No le reverenciamos menos, pero le amamos
más. No le servimos con menos obediencia, pero le servimos por una razón más
alta y más atractiva. No temblamos más bajo su látigo, sino que nos regocijamos
en su amor. El esclavo se ha cambiado en hijo, y la tarea es un placer.
¿Es así contigo, querido
lector? ¿Ha echado fuera la gracia al temor servil e inculcado el amor filial?
¡Qué contentos estamos con tal experiencia! Ahora tenemos el domingo como una
delicia y la adoración nunca es un cansancio. La oración ahora es un privilegio,
y la alabanza un día de fiesta. El obedecer es el cielo y dar a la obra de Dios
es un banquete. Así todas las cosas son hechas nuevas. Nuestra boca se hinche
de risa y nuestro corazón de música. Bendito sea nuestro Marido divino para
siempre jamás.
miércoles, 25 de julio de 2018
JULIO 25
“Y tú irás al fin, y reposarás, y te levantarás en tu suerte al fin de los
días”. Daniel 12:13.
No podemos comprender
todas las profecías, pero podemos mirarlas con placer y no con espanto. No
puede haber nada en el decreto del Padre que debiera justamente inquietar a un
hijo suyo. Aunque la abominación del asolamiento se levantara, con todo el
creyente verdadero no será contaminado; más bien será purificado, y
emblanquecido, y probado. Aunque la tierra sea quemada, ningún olor de fuego
pasará por los escogidos. Entre el derrumbamiento de la materia y la ruina de
mundos, el Señor Jehová guardará a los suyos.
Tranquilamente resueltos
a cumplir el deber, valientes en conflicto, sufridos en el dolor, sigamos
nuestra marcha guardando nuestro camino, sin desviarnos ni tardarnos. El fin
vendrá; sigamos nuestro camino hasta que venga.
El reposo será nuestro.
Todas las demás cosas oscilan y se estremecen, pero nuestro fundamento está
firme. Dios reposa en su amor, y por lo tanto nosotros reposamos en Él. Nuestra
paz es, y siempre será, como un río. Una suerte en la Canaán celestial es nuestra,
y venga lo que viniere, allí nos levantaremos. El Dios de Daniel dará una
porción digna a todos los que se atreven a ser decididos en favor de la verdad
y la santidad como lo fue Daniel. Ningún foso de leones nos privará de nuestra
herencia segura.
martes, 24 de julio de 2018
JULIO 24
“El que venciere será vestido de vestiduras blancas”. Apocalipsis 3:5.
¡Soldado de la cruz,
sigue luchando! Nunca descanses hasta que la victoria sea completa, porque tu
galardón eterno resultará digno de una vida militar.
¡Mira, aquí hay perfecta
pureza para ti! Unos pocos en Sardis no habían ensuciado sus vestiduras, y su
recompensa es que serán sin mancha. Perfecta santidad es el premio de la
soberana vocación; no lo perdamos.
¡Mira, aquí hay gozo!
Llevarás vestidos de gala, como los que llevan los hombres en las fiestas de
boda; serás vestido de alegría y resplandecerás con regocijo. Esfuerzos penosos
terminarán en paz de conciencia y gozo en el Señor.
¡Mira, aquí hay victoria!
Tendrás tu triunfo. Palma, corona y vestido blanco serán tu galardón; serás
tratado como vencedor, y reconocido como tal por el mismo Señor.
¡Mira, aquí hay
vestimentas sacerdotales! Estarás delante del Señor con vestimentas como las
que llevaban los hijos de Aarón; ofrecerás los sacrificios de acción de gracias
y te allegarás al Señor con el incienso de alabanza.
¿Quién no pelearía por un
Señor que da honores tan grandes al más pequeño de sus siervos fieles? ¿Quién
no llevaría un traje de bufón por amor de Cristo, puesto que Él nos vestirá con
gloria?
lunes, 23 de julio de 2018
JULIO 23
“Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades”. Hebreos 10:17.
En cumplimiento de su
pacto benigno, el Señor trata a su pueblo como si nunca hubiese pecado. Prácticamente,
Él se olvida de sus delitos. Él trata los pecados de todas clases como si nunca
hubieran existido; como si estuviesen del todo borrados de su memoria. ¡Oh, qué
milagro de gracia! Dios aquí hace lo que en cierto sentido le es imposible
hacer. Su misericordia obra milagros que exceden en mucho todos los demás
milagros.
Nuestro Dios ignora
nuestros pecados, ya que el sacrificio de Jesús ha ratificado el pacto. Podemos
regocijarnos en Él sin el temor de que se enojará con nosotros a causa de
nuestras iniquidades. ¡Mirad! Él nos pone entre sus hijos; nos acepta como
justos; toma contentamiento en nosotros como si fuésemos perfectamente sanos.
Aun nos pone en lugares de confianza; nos hace guardianes de su honra, de sus
joyas reales y del evangelio. Nos tiene por dignos y nos da un ministerio; esta
es la prueba más alta y especial de que Él no se acuerda de nuestros pecados.
Aun cuando perdonamos a un enemigo, somos muy tardos para confiar en él;
juzgamos que sería imprudente. Pero el Señor se olvida de nuestros pecados y
nos trata como si nunca hubiésemos errado. ¡Oh, alma mía, qué promesa es esta!
¡Créela y alégrate!
domingo, 22 de julio de 2018
JULIO 22
“Y te desposaré conmigo para siempre; desposarte he conmigo en justicia, y
juicio, y misericordia, y miseraciones. Y te desposaré conmigo en fe, y
conocerás a Jehová”. Oseas 2:19-20.
¡Desposados con el Señor!
¡Qué honra y qué gozo! Alma mía, ¿es Jesús de veras tuyo por su propio
desposorio condescendiente? Entonces, observa, es para siempre. Él nunca
romperá su promesa, mucho menos obtendrá un divorcio en contra de un alma que
se ha juntado con Él en lazos conyugales.
El Señor dice tres veces “te
desposaré”. ¡Cómo multiplica las palabras para anunciar el desposorio! La
justicia entra para hacer el pacto legal; nadie puede prohibir estas
amonestaciones lícitas. El juicio ratifica la alianza con su decreto: nadie ve
locura ni error en la alianza. La misericordia garantiza que esta es una unión
de amor, porque sin amor el casamiento es esclavitud, en vez de bendición. Entretanto,
la misericordia sonríe, y aun canta; sí, se multiplica en “miseraciones”, a
causa de la gracia abundante en esta unión santa.
La fidelidad es el
escribano, y registra el casamiento, y el Espíritu Santo dice: “Amén”, mientras
que promete enseñar al corazón desposado todo el conocimiento necesario para su
alto destino. ¡Qué promesa!
sábado, 21 de julio de 2018
JULIO 21
“Y los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los
que enseñan a justicia la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad”.
Daniel 12:3.
Aquí hay algo para
despertarme. Vale la pena vivir para esto. El ser entendido es en sí una cosa
noble; en este lugar se refiere a la sabiduría divina que sólo el Señor puede
dar. ¡Oh, que me conozca a mí mismo, a mi Dios y a mi Salvador! Ojalá sea yo
tan divinamente instruido que pueda poner en práctica la verdad celestial y
vivir en su luz. ¿Vivo yo una vida prudente? ¿Estoy buscando lo que debo
buscar? ¿Estoy viviendo como desearía haber vivido cuando llegue a morir?
Solamente tal entendimiento me asegurará la eterna brillantez como la de ese
firmamento resplandeciente.
Es un conocimiento
glorioso saber ganar almas. Es necesario que yo sea entendido si voy a enseñar
la justicia aun a uno; mucho más si la enseño a la multitud. ¡Oh, que tuviera
yo un conocimiento tal de Dios, de los hombres, de la Palabra y de Cristo, que
me capacitara para convertir a mis semejantes, y convertir a gran número de
ellos! A esto quisiera entregarme, y nunca descansar hasta efectuarlo. Esto
sería de más valor que las insignias que podía ganar en la corte. Esto me hará
una estrella, una estrella resplandeciente para siempre jamás; y aún más, me
hará resplandecer más que muchas estrellas. ¡Alma mía, despiértate! ¡Señor,
vivifícame!
viernes, 20 de julio de 2018
JULIO 20
“Y la segunda vez, sin pecado, será visto de los que le esperan para salud”.
Hebreos 9:28.
Esta es nuestra
esperanza. Aquel a quien ya hemos mirado, como viniendo una vez para agotar los
pecados de muchos, se manifestará otra vez a los hijos de los hombres; esta es
una perspectiva dichosa en sí misma. Pero este segundo advenimiento tiene
ciertas señales especiales que lo glorifican grandemente.
Nuestro Señor habrá
terminado el asunto del pecado. De tal manera lo ha quitado de su pueblo, y tan
eficazmente ha llevado su paga, que no tendrá nada que ver con él en su segundo
advenimiento. No presentará ninguna ofrenda para el pecado, porque habrá
quitado del todo el pecado.
Nuestro Señor entonces
consumará la salvación de su pueblo. Serán finalmente y perfectamente salvos y
gozarán en todos los sentidos la plenitud de esa salvación. No viene a llevar
la paga de nuestras transgresiones, sino a traer el resultado de su obediencia;
no viene a quitar nuestra condenación, sino a perfeccionar nuestra salvación.
Nuestro Señor aparece así
solamente a los que le esperan. No será visto en este carácter por hombres
cuyos ojos son cegados con el egoísmo y el pecado. Para ellos será un juez
terrible, y nada más. Primeramente tenemos que mirarle, y después esperarle; y
en ambos casos, nuestra mirada será para vida.
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe –
Charles H. Spurgeon.jueves, 19 de julio de 2018
JULIO 19
“Hierro y metal tu calzado, y como tus días tu fortaleza”. Deuteronomio
33:25.
Aquí tenemos dos cosas
que son dadas al peregrino: calzado y fortaleza.
En cuanto al calzado, esto es muy necesario cuando viajamos por caminos malos y cuando pisamos
enemigos mortales. No andaremos descalzos; esto no convendría a príncipes de
sangre real. Nuestros zapatos no serán de una clase ordinaria, porque tendrán
suelas de metal duradero, que no se gastarán aun cuando el viaje sea largo y
difícil. Tendremos la protección en proporción con las exigencias del camino y
de la batalla. Por lo tanto, sigamos intrépidamente no temiendo ningún mal,
aunque pisemos serpientes o pongamos nuestro pie sobre el mismo dragón.
En cuanto a la fortaleza, continuará mientras continúen nuestros días, y estará en proporción con
el trabajo y la carga de esos días. Son pocas las palabras: “como tus días tu
fortaleza”; pero el sentido es completo. En este día podemos esperar prueba y
trabajo que requerirá energía, pero podemos con igual confianza esperar que
tendremos la fortaleza adecuada. Esta palabra dada a Aser también nos es dada a
nosotros, que tenemos fe para apropiárnosla. Elevémonos a la santa osadía que
esa promesa está llamada a producir en el corazón creyente.
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe –
Charles H. Spurgeon.miércoles, 18 de julio de 2018
JULIO 18
“Yo la induciré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón”. Oseas
2:14.
La benignidad de Dios nos
ve atraídos por el pecado y se decide a poner a prueba en nosotros el aún más
poderoso atractivo del amor. ¿No nos acordamos de cuando el Amigo de nuestras
almas primeramente nos encantó y nos apartó de las fascinaciones del mundo?
Esto hará repetidamente siempre que vea la probabilidad de que seamos enredados
por el mal.
Él promete llevarnos
aparte, porque allí es donde mejor puede tratar con nosotros, y este lugar
separado no es un paraíso, sino un desierto, porque en tal lugar no habrá nada
para apartar nuestra atención de nuestro Dios. En los desiertos de la
aflicción, la presencia del Señor es nuestro todo, y apreciamos su compañía
como de mucho más valor de lo que la estimábamos cuando nos sentábamos bajo
nuestra vid, y nuestra higuera, en la compañía de nuestros semejantes. La
soledad y la aflicción nos vuelven a nosotros mismos y a nuestro Padre
celestial más que ningún otro medio.
Cuando así somos
inducidos y apartados, el Señor tiene cosas excelentes que decirnos para
nuestro consuelo. Él habla a nuestro corazón. ¡Oh, que en este tiempo nosotros
experimentemos esta promesa! ¡Inducidos por el amor, separados por la prueba, y
consolados por el Espíritu de verdad, que conozcamos al Señor y que cantemos de
gozo!
martes, 17 de julio de 2018
JULIO 17
“El pueblo que conoce a su Dios se esforzará y hará”. Daniel 11:32.
“Jehová, varón de guerra;
Jehová es su nombre”. Los que se alistan bajo su bandera tendrán un capitán que
les instruirá para el conflicto y les dará tanto vigor como valor. Los tiempos
de los cuales escribió Daniel eran de los peores, y entonces fue prometido que
el pueblo de Dios saldría a banderas desplegadas; se esforzaría y sería
valiente para hacer frente al adversario poderoso.
¡Oh, si conociésemos a
nuestro Dios, su poder, su fidelidad, su amor inmutable, y así estaríamos
prontos para arriesgarlo todo a su favor! Su carácter es tal que estimula
nuestro entusiasmo y nos hace deseosos de vivir y morir por Él. ¡Oh, si
conociésemos a nuestro Dios por una comunión íntima con Él!; porque entonces
seríamos hechos semejantes a Él, y estaríamos preparados para defender la
verdad y la justicia. El que acaba de contemplar el rostro de Dios nunca temerá
el rostro del hombre. Si moramos con Él, ganaremos el espíritu heroico y un
mundo de enemigos será para nosotros como la gota de un acetre. Una formación
innumerable de hombres, o aun de demonios, nos parecerá tan poca cosa como
parecen las naciones delante de Dios, y Él las cuenta solamente como langostas.
¡Oh, que seamos valientes para la verdad en este día de mentira!
lunes, 16 de julio de 2018
JULIO 16
“Y salvaré a la que cojea”. Sofonías 3:19.
Hay muchos cojos, tanto
hombres como mujeres. Puedes encontrarte con cojos, veinte veces en una hora.
Están en el camino recto, y tienen mucho deseo de correr por él con diligencia,
pero son cojos y andan lastimosamente. En el camino celestial hay muchos cojos.
Tal vez dicen dentro de sí: ¿Qué será de nosotros? El pecado nos alcanzará y
Satanás nos destruirá. “Pronto-a-cojear” es nuestro nombre, y nuestra
naturaleza; el Señor nunca puede hacer de nosotros soldados buenos, ni aun
mensajeros ágiles. ¡Bien! ¡Bien! Él nos salvará, y esa no es poca cosa. Él
dice: “Salvaré a la que cojea”. Con salvarnos se glorificará a sí mismo
grandemente. Todos preguntarán: ¿Cómo es que esta mujer coja ha corrido la
carrera y ha ganado la corona? Y entonces toda la alabanza será dada a la
gracia todopoderosa.
Señor, aunque cojee en
fe, en oración, en alabanza, en trabajo y en paciencia, ¡sálvame, te ruego!
Sólo Tú puedes salvar a un cojo como yo. Señor, que no perezca yo por estar
entre los postreros; recoge por tu gracia al más lento de tus peregrinos, que
soy yo. Él ha dicho que así será, y por lo tanto, como Jacob, prevaleciendo en
oración, voy adelante aunque mi tendón esté contraído.
domingo, 15 de julio de 2018
JULIO 15
“Bienaventurados los que lloran; porque ellos recibirán consolación”.
Mateo 5:4.
Llegamos a Sión por un
valle de lágrimas. Uno hubiera pensado que el llanto y la bendición eran
términos opuestos, pero el infinitamente sabio Salvador los une en esta
bienaventuranza. Por tanto, lo que Él ha juntado, no lo aparte el hombre.
Llorar por el pecado, nuestros propios pecados y los pecados de otros, es el
sello que el Señor pone sobre sus fieles. Cuando el Espíritu de gracia es
derramado sobre la casa de David, o cualquiera otra casa, harán llanto. Por el
llanto santo recibimos nuestras mejores bendiciones, como los productos más
escogidos nos vienen por agua. No sólo será bendito el que llora, en un día
futuro, sino que Cristo ahora mismo lo declara bienaventurado.
El Santo Espíritu
consolará ciertamente los corazones que lloran el pecado. Serán consolados por
la aplicación de la sangre de Jesús y por el poder purificador del Espíritu
Santo. Serán consolados en cuanto al pecado que abunda en su ciudad y en su
siglo, por la certeza de que Dios se glorificará a sí mismo, a pesar de lo
mucho que se rebelan los hombres en contra suya. Serán consolados con la
esperanza que antes de mucho estarán del todo libres del pecado, y pronto serán
llevados a morar para siempre en la gloriosa presencia de su Señor.
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