Versículo para hoy:

lunes, 7 de mayo de 2018

Propenso a vagar - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 7

“Y no se pegará algo a tu mano del anatema; porque Jehová se aparte del furor de su ira, y te dé mercedes, y tenga misericordia de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres”. Deuteronomio 13:17.

Israel tenía que conquistar ciudades idólatras, y destruir todos los despojos, considerando todo lo que había sido contaminado por la idolatría como cosa maldita para ser quemada con fuego. Ahora, toda clase de pecado tiene que ser tratado de la misma manera por los cristianos. No tenemos que permitir que quede una costumbre mala. Ahora tenemos que tomar las armas en contra de pecados de todas clases y condiciones, sean del cuerpo, del alma, o del espíritu. No consideramos esta renuncia del pecado como si mereciera misericordia, sino como un fruto de la gracia de Dios, que de ninguna manera debemos perder.

Cuando Dios hace que no tengamos misericordia de nuestros pecados, entonces tiene grande misericordia de nosotros. Cuando estamos enojados con la maldad, Dios no se enoja ya con nosotros. Cuando multiplicamos nuestros esfuerzos en contra de la iniquidad, el Señor multiplica nuestras bendiciones. El camino de paz, de progreso, de seguridad y de gozo en Cristo Jesús, se hallará siguiendo estas palabras: “No se pegará algo a tu mano del anatema”. Señor, purifícame en este día. La compasión, la prosperidad, el adelanto y el gozo, ciertamente serán dados a los que dejan el pecado con una solemne determinación.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 6 de mayo de 2018

Mi lucha por aplastar el ídolo de la comida - Lindsey Carlson

6 razones para guardar tus ojos - Erin Davis

MAYO 6

“No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo tiempo. Porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada”. Proverbios 23:17-18.

Cuando vemos a los pecadores prosperar somos tentados a envidiarlos. Cuando oímos el sonido de su regocijo, y nuestro propio espíritu está afligido, casi pensamos que ellos llevan la mejor parte. Esto es insensato y pecaminoso. Si los conociésemos mejor, y especialmente si nos acordásemos de su fin, tendríamos lástima de ellos.

La cura para la envidia consiste en vivir bajo la percepción constante de la divina presencia, adorando a Dios y teniendo comunión con Él todo el día, por muy largo que el día parezca. La verdadera religión levanta el alma a una región más alta, donde el juicio viene a ser más claro y los deseos más elevados. Cuanto más haya del cielo en nuestras vidas, menos codiciaremos del mundo. El temor de Dios echa fuera la envidia de los hombres.

El golpe mortal contra la envidia es una consideración serena del futuro. Las riquezas y la gloria de los impíos son una apariencia vana. Esta apariencia pomposa tiene un brillo pasajero y después se apaga. ¿De qué vale al pecador próspero su prosperidad cuando el juicio le alcanza? En cuanto al hombre pío, su fin es paz y bienaventuranza, y nadie le puede robar su gozo; por lo tanto, deje la envidia y viva lleno de dulce contentamiento.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 5 de mayo de 2018

MAYO 5

“Jehová también volverá tus cautivos”. Deuteronomio 30:3.

El pueblo de Dios puede venderse a la cautividad por el pecado. Esta es una fruta muy amarga de una raíz sumamente amarga. ¡Qué esclavitud la del hijo de Dios cuando es vendido a sujeción del pecado, encadenado por Satán, privado de su libertad, robado de su poder en la oración y de su delicia en el Señor! Velemos para que no entremos en tal esclavitud; pero si esto nos ha pasado ya, no desmayemos de ninguna manera.

Pero no podemos ser sujetados en esclavitud para siempre. El Señor Jesús ha pagado un precio demasiado alto por nuestra redención, para dejarnos en las manos del enemigo. “Conviértete al Señor tu Dios”; este es el camino a la libertad. Donde hallamos por primera vez la salvación la volveremos a encontrar. Al pie de la cruz de Cristo, confesando el pecado, hallaremos perdón y rescate. Además, el Señor quiere que obedezcamos su voz conforme a todo lo que Él nos ha mandado, y tenemos que hacerlo con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma, y entonces nuestra cautividad terminará.

Muchas veces el abatimiento de espíritu y la miseria grande del alma se alejan tan pronto como dejamos nuestros ídolos y nos inclinamos en obediencia delante del Dios vivo. No es menester que seamos cautivos. Podemos volver a la ciudadanía de Sión, y eso prontamente. ¡Señor, libéranos de nuestro cautiverio!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 4 de mayo de 2018

Diez marcas del ministerio, día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 4

“Tú, enemiga mía, no te huelgues de mí; porque aunque caí, he de levantarme; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz”. Miqueas 7:8.

Este versículo tal vez expresa los sentimientos de un hombre o de una mujer que es pisoteado y oprimido. Nuestro enemigo puede apagar nuestra luz por un tiempo. Para nosotros hay esperanza segura en el Señor; y si estamos confiados en Él, reteniendo nuestra integridad, el tiempo de abatimiento y oscuridad pasará pronto. Los insultos del enemigo son por un momento. El Señor volverá pronto su risa en lamentación, y nuestros suspiros en canciones.

Aunque el gran enemigo de las almas triunfara sobre nosotros por un momento, como él ya ha triunfado sobre mejores hombres que nosotros, tengamos ánimo, porque le venceremos antes de mucho. Nos levantaremos de nuestra caída, porque nuestro Dios no ha caído, y Él nos levantará. No permaneceremos en la oscuridad, aunque por un momento moramos en ella; porque nuestro Dios es la fuente de luz y pronto nos traerá días alegres. No desesperemos ni aun dudemos. Una vuelta de la rueda y lo más bajo estará encima. ¡Ay de los que se ríen ahora, porque ellos lamentarán y llorarán cuando su jactancia se cambie en menosprecio eterno! Pero bienaventurados son todos los santos que lloran, porque ellos serán consolados divinamente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 3 de mayo de 2018

Diez marcas del ministerio, día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth


MAYO 3

“Y cuando oyeres un estruendo que irá por las copas de los morales, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campo de los filisteos”. 2 Samuel 5:24.

Hay indicios de que el Señor se está moviendo, que deben ponernos en movimiento. El Espíritu de Dios donde quiere sopla, y oímos su sonido. Entonces es el tiempo de ser más activos que nunca. Tomemos la ocasión feliz y saquemos de ella el mejor partido posible. Es nuestro deber pelear contra los filisteos en todo tiempo; pero cuando el mismo Señor sale delante de nosotros, entonces debiéramos ser especialmente valientes en la guerra.

La brisa sopló sobre las copas de los árboles, y David y los suyos tomaron esto por señal de ataque, y avanzando ellos, el mismo Señor hirió a los filisteos. ¡Oh, que en este día el Señor nos de una ocasión de hablar por Él con muchos de nuestros amigos! Que estemos velando para aprovecharnos de la ocasión que promete mucho cuando se presenta. Quién sabe si no será este un día de buenas nuevas; un tiempo de ganar almas. Que nuestros oídos estén abiertos para oír el estruendo del viento, y nuestros entendimientos prontos para obedecer la señal. “Porque Jehová saldrá delante de ti”; ¿no es esta promesa bastante estímulo para que nos armemos de valor? Puesto que el Señor sale delante de nosotros, no nos atrevemos a retraernos.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Ebenezer, día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 2

“El que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”. Gálatas 6:8.

Sembrar parece ser una ocupación vana, porque ponemos buen trigo en la tierra para no verlo nunca más. Sembrar para el Espíritu parece ser una ocupación muy caprichosa y visionaria; porque nos negamos a nosotros mismos y en apariencia no recibimos nada por ello. Pero si sembramos para el Espíritu procurando vivir para Dios, y deseando hacer la voluntad de Dios, y haciendo esfuerzos para promover su honra, no sembraremos en vano. La vida será nuestra recompensa, la vida eterna. Aquí disfrutamos de ella cuando entramos en el conocimiento de Dios, la comunión con Dios, y cuando gozamos en Dios. Esta vida sigue su curso como un río que, siempre profundizándose y siempre ensanchándose, nos lleva hasta el océano de la felicidad infinita, donde la vida de Dios es nuestra para siempre jamás.

Que no sembremos en este día para nuestra carne, porque la siega será corrupción, puesto que la carne siempre tiene esa tendencia, sino que, venciéndonos a nosotros mismos con santidad, vivamos para los fines más altos, puros y espirituales, deseando honrar a nuestro santísimo Señor por la obediencia a su Espíritu benigno. ¡Qué siega será aquella cuando seguemos la vida eterna! ¡Qué maravillas de placer eterno se recogerán! ¡Qué día de fiesta será aquella siega! Señor, haznos tales segadores, por amor de tu Hijo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 1 de mayo de 2018

Renovando Tu Mente | El Dios verdadero




Ebenezer, día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 1

“Los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso”. Isaías 55:12.

Cuando el pecado es perdonado, nuestra mayor pena termina, y nuestra alegría perfecta empieza. Tal es el gozo que el Señor da a sus reconciliados, que sobreabunda y llena toda la creación con alegría. El mundo material tiene en sí música oculta, y un corazón renovado sabe cómo sacarla y hacerla vocal. La creación es el órgano, y un hombre bueno da en la tecla, pone su mano sobre ella y despierta todo el conjunto del universo a una armonía de adoración. Montes y collados, y otros objetos grandes, son, como si dijéramos, el bajo del coro, mientras que los árboles del bosque y todas las cosas que tienen vida dan el tono del canto melodioso.

Cuando la palabra de Dios prospera entre nosotros, y almas se salvan, entonces todo parece ser lleno de canción. Cuando oímos los testimonios de creyentes jóvenes, y de santos bien instruidos, estamos tan alegres que tenemos que alabar al Señor, y entonces parece que las rocas y los collados, los bosques y los campos, resuenan con el eco de nuestras notas de gozo, y cambian todo el mundo en una orquesta. Señor, en este día alegre de mayo, condúceme a este mundo melodioso, tan rico en alabanza como una alondra en plena canción.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 30 de abril de 2018

Sirviendo a otros con motivaciones puras - Nancy DeMoss de Wolgemuth



ABRIL 30

“Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”. Apocalipsis 2:17.

Alma mía, anímate a perseverar en la guerra santa, porque el galardón de la victoria es grande. Hoy comemos pan celeste que desciende del cielo en derredor del real; el pan del desierto, el pan del cielo, el pan que nunca falta a los que peregrinan hacia Canaán. Pero nos es reservado en Cristo Jesús un grado más elevado de vida espiritual, y comida conveniente, que hasta ahora, está escondida de nuestra experiencia.

En la urna de oro que estaba en el arca había una porción de maná escondida, que aunque fue guardada por siglos, nunca se secó. Nadie la vio jamás; estaba escondida en el arca del pacto, en el Lugar Santísimo. 

Asimismo, la vida más alta del creyente está escondida con Cristo, en Dios. Pronto llegaremos a ella. Siendo hechos victoriosos por la gracia de nuestro Señor Jesús, comeremos de la comida del Rey, y nos alimentaremos de reales manjares delicados. Nos alimentaremos de Jesús. Él es nuestro “maná escondido”, además de ser nuestro maná del desierto. Él es nuestro todo en todo, en nuestro estado más alto, tanto como en el más bajo. Nos ayuda a pelear, nos da la victoria, y después Él mismo es nuestro galardón. Señor, ayúdame a vencer.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 29 de abril de 2018

ABRIL 29

“No digas, yo me vengaré; espera a Jehová, y él te salvará”. Proverbios 20:22.

No te apresures. Deja que se apacigüe tu ira. No digas nada, ni hagas nada para vengarte. Ciertamente obrarás impunemente si tomas las armas y peleas tus propias batallas; y seguramente, no mostrarás el espíritu del Señor Jesús. Es más noble perdonar y pasar por alto la ofensa. El guardar rencor en tu seno, y meditar venganza, es conservar abiertas las heridas antiguas, y hacer otras nuevas. Es mejor olvidar y perdonar.

Tal vez tú dices que tienes que hacer algo o perder mucho; entonces haz lo que aconseja la promesa de esta mañana: “Espera a Jehová, y Él te salvará”. Este consejo no te costará dinero, pero vale mucho. Cálmate. Espera en el Señor: cuéntale tu agravio: extiende delante del Señor la carta de Rabsaces, y esto en sí será un alivio a tu alma cargada. Además, hay la promesa: “Él te salvará”. Dios hallará medio de librarte. Cómo lo hará, ni tú ni yo podemos adivinarlo, pero lo hará. Si el Señor te salva, esto será mucho mejor que entrar en riñas despreciables, cubriéndote de barro por pelear con los malos. No te enfades más. Deja tu pleito en manos del Juez de todo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 28 de abril de 2018

Lo que Dios le dice a tus lágrimas - Scott Hubbard

ABRIL 28

“Habitaré y andaré con ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo”. 2 Corintios 6:16.

Aquí tenemos un interés mutuo. Se pertenecen el uno al otro. Dios es la porción de su pueblo, y su pueblo escogido es la porción de Dios. Los santos hallan en Dios su posesión principal, y Él los considera como su especial tesoro. ¡Qué mina de consuelo se encierra en esta verdad para cada creyente!

Esta condición alegre de interés mutuo conduce a la consideración mutua. Dios siempre pensará en su propio pueblo, y ellos siempre pensarán en Él. En este día mi Dios cumplirá todas las cosas por mí; ¿qué puedo yo hacer por Él? Mis pensamientos deben correr tras Él, porque Él piensa en mí. Que yo me asegure de que así es, y no me contente con sólo admitir que así debía ser.

Esto, además, conduce a la comunión mutua. Dios está en nosotros y nosotros en Él; Él anda con nosotros, y nosotros con Dios. ¡Qué comunión tan gozosa es esta!

¡Oh, que tenga gracia para tratar al Señor como mi Dios; para confiar en Él y para servirle, como merece su Deidad! ¡Oh, que pueda amar, honrar, adorar y obedecer a Jehová en espíritu y en verdad! Este es el deseo de mi corazón. Cuando lo logre, habré hallado mi cielo. ¡Señor, ayúdame! Sé mi Dios, ayudándome a conocerte como mi Dios, por amor de Jesús.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 27 de abril de 2018

Pensando en los demás como superiores a ti mismo - Nancy DeMoss de Wolgemuth



ABRIL 27

“Jehová cumplirá por mí”. Salmo 138:8.

El que ha comenzado la obra en mi alma, la completará. El Señor se interesa en todo lo que me concierne. El Señor vigilará, guardará, y llevará adelante a la realización todo lo que ahora es bueno, pero que no es perfecto. Esto es un consuelo grande. Yo no podría perfeccionar la obra de la gracia. De esto estoy seguro, porque falto todos los días, y solamente he persistido hasta ahora porque el Señor me ha ayudado. 

Si el Señor me dejara, toda mi experiencia pasada no me valdría nada y perecería en el camino. Pero el Señor seguirá bendiciéndome. Él perfeccionará mi fe, mi amor, mi carácter y mi trabajo durante esta vida. Hará esto porque Él ha comenzado esta obra en mí. Él me ha dado este cuidado que siento, y hasta cierto punto, Él ha cumplido mis anhelos buenos. Nunca deja una obra sin terminar; esto no le glorificaría ni sería propio de Él. 

Él sabe cómo realizar sus buenos intentos, y aunque mi propia naturaleza mala, y el mundo, y el diablo, todos conspiran para impedir su obra, yo no dudo de su promesa. Él cumplirá por mí, y yo le alabaré para siempre. ¡Señor, haz que tu buena obra adelante algo en este día!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 26 de abril de 2018


¿Existe un atajo a la gloria? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



ABRIL 26

“Y Jehová tu Dios te bendecirá en todo cuanto hicieres”. Deuteronomio 15:18.

Un amo israelita tenía que dar la libertad a su siervo a su debido tiempo, y cuando dejaba su servicio tenía que darle una porción liberal, para que empezara la vida por su cuenta. Tenía que hacer esto cordialmente y alegremente, y entonces el Señor prometía bendecir la acción liberal. El espíritu de este precepto, y en verdad toda la ley de Cristo, nos obliga a tratar bien a los obreros. Debiéramos recordar cómo el Señor nos ha tratado, y que esto nos obliga a tratar a otros benignamente. Conviene que los que son hijos de un Dios benigno sean generosos. ¿Cómo podemos esperar que nuestro gran Maestro nos bendiga en nuestros negocios si oprimimos a los que nos sirven?

¡Qué bendición es aquí puesta delante del alma liberal! Si somos bendecidos en todo lo que hacemos, tenemos verdadera bendición. El Señor nos las enviará en parte por la prosperidad, en parte por el contentamiento de alma, y en parte por una experiencia de su favor, que es la mejor de todas las bendiciones. Él nos puede hacer sentir que estamos bajo su cuidado especial, y rodeados de su amor particular. Esto hace que esta vida terrestre sea un preludio gozoso de la vida venidera. La bendición de Dios es más que una fortuna. Enriquece y no añade tristeza con ella.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 25 de abril de 2018

Lo que aprendí del matrimonio al perder a mi esposo - Gaye Clark



La causa del conflicto - Nancy DeMoss Wolgemuth



ABRIL 25

“El justo que camina en su integridad, bienaventurados serán sus hijos después de él”. Proverbios 20:7.

Es natural tener ansiedad acerca de nuestra familia, pero seremos sabios si las tornamos en solicitud por nuestro carácter. Si andamos delante del Señor en integridad, nuestros descendientes serán más benditos que si les legásemos grandes fortunas. La vida santa de un padre es un legado rico para sus hijos.

El hombre recto deja a sus herederos su ejemplo, y esto en sí es una mina de verdadera riqueza. ¡Cuántos hombres pueden atribuir su buen éxito en la vida al ejemplo de sus padres!

También les deja su reputación. Los hombres piensan tanto mejor de nosotros si somos hijos de un hombre de confianza, los sucesores de un comerciante de excelente reputación. ¡Oh, que todos los jóvenes deseen conservar el buen nombre de la familia!

Sobre todo, el justo deja a sus hijos sus oraciones, y la bendición de un Dios que oye la oración, y estas hacen que nuestros descendientes sean favorecidos entre los hijos de los hombres. Dios los salvará aún después de nuestra muerte. ¡Oh, que fuesen salvos ahora!

Nuestra integridad tal vez será el medio que Dios usará para salvar nuestros hijos e hijas. Si ven la verdad de nuestra religión demostrada en nuestras vidas, tal vez creerán por sí mismos en Jesús. ¡Señor, cumple esta palabra en mi casa!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 24 de abril de 2018

Antes de construir el camino - Nancy DeMoss de Wolgemuth



ABRIL 24

“Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Malaquías 3:10.

Muchos leen esta promesa y apoyan en ella sus oraciones, sin fijarse en la condición bajo la cual la bendición es prometida. No podemos esperar que el cielo sea abierto o que se vacíe la bendición si no pagamos nuestros derechos al Señor nuestro Dios y a su causa. No habría falta de fondos para propósitos santos si todos los cristianos de profesión pagasen su debida parte.

Muchos son pobres porque roban a Dios. Muchas iglesias, también, pierden las visitaciones del Espíritu porque dejan morir de hambre a los siervos del Señor. Si no hay alimento temporal para los siervos de Dios, no podemos maravillarnos de que su ministerio contenga poco alimento para nuestras almas. Cuando las misiones decaen por falta de fondos, y la obra del Señor es impedida por una tesorería vacía, ¿cómo podemos esperar que haya abundante prosperidad de alma?

¡Vamos, vamos! ¿Qué he dado yo últimamente? ¿He sido mezquino con mi Dios? ¿He escatimado algo a mi Salvador? Esto no puede ser. Que dé yo mi diezmo a mi Señor Jesús, ayudando a los pobres y a su obra, y entonces experimentaré su poder para bendecirme en gran escala.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.