Versículo para hoy:

viernes, 22 de marzo de 2024

Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)

Capítulo 4

        En este capítulo podremos observar otro método usado por el diablo para hacer que los creyentes caigan en el pecado. Satanás les dice que es fácil arrepentirse, tan sencillo como confesarlo al sacerdote. Todo lo que tienes que decir es, “Señor ten misericordia de mí” y Él te perdonará. Susurrará a tu oído que el arrepentimiento es fácil.                 

Esta mentira del diablo es muy peligrosa. Es una mentira que ha sido usada para engañar a muchos y ponerlos bajo el control y dominio del pecado. El arrepentimiento no es fácil; está más allá de las fuerzas humanas. Para arrepentirse uno necesita el mismo poder que levantó a Cristo de los muertos, es decir, se necesita el poder de Dios. 

          El apóstol Pablo escribió a Timoteo que los siervos de Dios debían enseñar la verdad, con la esperanza que Dios concediera a los oyentes el arrepentimiento. (2 Tim.2:25) El arrepentimiento no es fácil; el arrepentimiento es el don de Dios. El profeta Jeremías preguntó: “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿Podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer el mal?” (Jer.13:23) Las personas no pueden cambiarse a sí mismos; hace falta el poder de Dios para que puedan cambiar. El hecho simple de decir, “Señor ten misericordia de mí,” no es el arrepentimiento verdadero. Los que usan este lenguaje sin un cambio genuino en sus vidas, se están engañando. Muchos están ahora en el infierno porque se equivocaron en cuanto a la naturaleza del arrepentimiento. 

          Hay tres elementos esenciales en el arrepentimiento. 

                            El primer elemento es un cambio sustancial; es dar la espalda al pecado y volverse hacia Dios. El arrepentimiento es dejar las tinieblas y volver a la luz. Isaías dijo: “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Dios.” (Is.55:7) El arrepentimiento significa dar la espalda a todo pecado, aún el pecado que uno amaba más. Significa también un cambio de actitud hacia Dios y hacia todo lo que Él manda. Cuando una persona se arrepiente verdaderamente, sabe que no existe nada en ella misma que agrade a Dios, y todo lo que tiene es su pecado. Esto le hace volverse a Dios suplicándole ayuda y perdón. El arrepentimiento no es fácil. Siempre es difícil y ocasiona dolor y vergüenza.1 

                            El segundo elemento en el arrepentimiento verdadero es un cambio completo de vida. El arrepentimiento significa un cambio en la vida interior, en lo que uno piensa y en lo que uno desea. El arrepentimiento significa un cambio tan fuerte en la vida que otros pueden verlo, un cambio en su manera de vivir, en sus hábitos, en su perspectiva. Isaías 1:16 dice, “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras delante de mis ojos; dejad de haced lo malo; aprended a haced el bien.” Esto significa un cambio exterior e interior, un cambio completo de vida.

                            El tercer elemento del arrepentimiento es su continuidad a lo largo de toda la vida del creyente. Arrepentirse significa siempre esforzarse para guardar la ley de Dios en forma más completa. Significa acercarse cada vez más a Dios aunque al mismo tiempo, sabemos que no podemos dejar de considerarnos pecadores. La vida cristiana consiste de un proceso continuo de mortificación del pecado. El apóstol Pablo, quien fue usado grandemente por Dios, dijo, “¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Rom.7:24) 

          El arrepentimiento no es propio de la naturaleza humana; se necesita tanto del poder de Dios para arrepentirse, como para no pecar. “Venid y volvamos a Jehová porque Él nos arrebató y nos curará; hirió y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará y viviremos delante de El.” (Os.6:1- 2) Fíjense que Dios es el que hace todas estas cosas a favor de su pueblo. Él les sana. Él venda sus heridas. Les vivifica y restaura. El poder de Dios y el amor de Dios están actuando en el arrepentimiento. Sin la misericordia y el amor de Dios actuando en uno, no puede haber arrepentimiento verdadero. 

           Es común que satanás le dice a uno que el arrepentimiento es fácil. Pero después de que se ha caído en el pecado su mensaje cambiará; ahora dirá que el arrepentimiento es imposible. Una vez que la persona se ha acostumbrado al pecado, el diablo dirá que el arrepentimiento es la cosa más difícil que uno puede hacer. Le dirá que resulta difícil dar la espalda a los pecados que ya forman parte de su vida misma. Dirá que no puede haber posibilidad del arrepentimiento, porque ha abusado de la misericordia de Dios y no ha hecho caso de las advertencias divinas. Satanás le hablará de cuantas veces ha caído y que tan malos han sido sus pecados. Le dirá, “Ahora es imposible arrepentirse.” 

            Los creyentes verdaderos buscarán el arrepentimiento mientras haya tiempo, ¡hoy! El arrepentimiento nunca es fácil pero con la ayuda y con la misericordia de Dios, uno puede dar la espalda al pecado y volverse hacia Dios.

jueves, 21 de marzo de 2024

Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)


 Capítulo 3

            En este capítulo trataremos con otras dos tácticas utilizadas por el diablo para hacer que los creyentes caigan en el pecado. 

                            Primero, satanás les habla que los mejores creyentes de la Biblia pecaron y por lo tanto los creyentes pueden pecar también. 

                            Segundo, satanás les dirá que no se preocupen por sus pecados, que Dios es misericordioso para perdonarles. 

Ahora veremos la forma de enfrentar estas artimañas. 

        Artimaña 1 - A veces satanás les dice a los creyentes que, como todos aquellos de los que leemos en la Biblia pecaron, entonces el pecado no es tan grave. 

                            David fue un hombre que amó a Dios, y sin embargo cometió el adulterio. Satanás se apoya en este asunto para decirnos que el adulterio no es tan malo. 

                            Noé fue un hombre que halló gracia ante los ojos de Dios (Gén.6:8) , sin embargo en Génesis 9:21 leemos que este hombre se emborrachó. Satanás dirá entonces a los creyentes que tampoco la borrachera es un pecado tan grave delante de Dios. 

                            El evangelio de San Mateo capítulo 16:17 nos habla de que Pedro fue bendecido por el Señor; pero en Mateo 26:74 el mismo apóstol maldijo y negó a nuestro Señor Jesucristo. Con esta base, satanás dice a los creyentes que tales pecados no son tan graves en ninguna manera. 

            ¿Tiene razón satanás? David, Noé, Pedro y otros hijos de Dios pecaron gravemente contra Dios. ¿Significa esto que los creyentes no deben preocuparse por sus pecados? 

            Primero, satanás solo está mencionando solo una parte de la historia. David pecó, pero también David se arrepintió. El Salmo 51 nos habla de como se sintió David y que hizo después de haber caído en el pecado. “Lávame más y más de mi maldad, límpiame de mi pecado.” (Sal. 51:2) Estas no son las palabras de alguien que no se preocupaba por el pecado, sino de alguien que estaba arrepentido, que aborreció su pecado y pidió el perdón de Dios. De la misma manera, después que Pedro maldijo y negó al Señor, salió y lloró amargamente. (Mateo 26:75) ¿Porque lloraba Pedro? Lloraba porque estaba consciente de su pecado y estaba arrepentido de lo que había hecho. Cuando uno piensa que puede pecar porque los creyentes bíblicos lo hicieron, uno debe preguntarse si puede arrepentirse como ellos lo hicieron. La verdad es que muchos pueden pecar en la forma que estos hombres lo hicieron, pero muy pocos pueden arrepentirse como ellos lo hicieron. Es decir, aunque los creyentes bíblicos cayeron en el pecado ocasionalmente, en realidad lo aborrecían. Del mismo modo, los creyentes deben aborrecer el pecado y desear alejarse de él. 

            Segundo, nótese que estos creyentes no permanecieron en el pecado. Pecaron en ocasiones pero no vivían en el pecado. Y aún cuando pecaron, no lo hicieron de todo corazón. Satanás desea que los creyentes pequen tan seguido a fin de que se acostumbren al pecado, quiere que se sientan a gusto pecando. Esto es muy diferente a la forma en que cayeron David y Pedro. 

            Es necesario recordar que David y los demás creyentes mencionados sufrieron mucho a consecuencia de sus pecados. En el Salmo 51, David dice que le fue tan doloroso como la fractura de un hueso. (Sal. 51:8) Y Dios le sentenció como consecuencia de su falta diciéndole que siempre habría violencia en su familia y así ocurrió. 

            Los pecados de David y Pedro están registrados en la Biblia como una advertencia a los creyentes y también para su ayuda. Por un lado Dios no quiere que los creyentes se desesperen cuando pecan, y por esta razón nos muestra que aún los creyentes más fuertes pecaron. Y por otro lado Dios advierte a los creyentes a no descuidarse en su lucha contra el pecado. Debemos aprender de las caídas de otros, es decir, sus caídas pueden ayudarnos a nosotros a no caer. No hay ninguna seguridad en nuestros años como creyentes ni tampoco en nuestra fidelidad del pasado. Hay gracia y perdón para los que han caído pero también hay disciplina. 

            Artimaña 2 - Satanás trata de lograr que los creyentes no se preocupen por el pecado, diciéndoles que Dios es misericordioso y que siempre les perdonará. El diablo les habla de que Dios es un Dios de pura misericordia y que está dispuesto a tenerles misericordia, y que siempre estará más propenso a perdonar que a castigar a su pueblo. Veamos a continuación cinco remedios preciosos en contra de esta táctica. 

            Primero, siempre es una señal de que Dios está en contra nuestra cuando no nos preocupamos por el pecado. Cuando vemos que alguien no está preocupándose por sus pecados, podemos estar seguros de que Dios está juzgando a esta persona. Es una cosa terrible cuando Dios entrega a uno a sus propios pecados. En una ocasión Dios dijo con respecto a los israelitas: “Los dejé por tanto a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos” (Sal 81:12) En otro momento “Efraín es dado a ídolos; déjalo” (Os. 4:17) Esto fue el juicio de Dios contra de ellos. Cuando Dios abandona a un pueblo, entonces ya no se preocupan por sus pecados. 

            Segundo, Dios es tanto misericordioso como justo; Su misericordia no anula Su justicia. Satanás oculta esta verdad cuando dice que Dios siempre será solamente misericordioso. Cuando Adán pecó, Dios en su justicia le echó fuera del paraíso. Cuando el mundo antediluviano se corrompió, Dios en su justicia mandó el diluvio. A menos que los pecadores se arrepientan, Dios no les puede perdonar. 

            Tercero, los pecados contra la misericordia de Dios acarrean mayor juicio. Cuando los hombres abusan de la misericordia de Dios entonces viene su juicio. Este es el orden en que Dios actúa: Ofrece primero su misericordia, pero si los hombres no le hacen caso, entonces son juzgados. Dios mostró gran misericordia y ternura hacia los israelitas, sin embargo ellos se alejaron de Dios y le olvidaron. Jesús les advirtió que no quedaría piedra sobre piedra de su templo y así sucedió. (Mar. 13:2) Jerusalén y el templo fueron destruidos. Los judíos fueron muertos y llevados cautivos. Los que abusaron de la misericordia de Dios y le dieron la espalda a sus advertencias, fueron objetos de su justicia. Entre más que uno es bendecido, más severo será su juicio si se olvida de Dios. Capernaum que fue levantada hacia el cielo posteriormente, fue puesta hasta la parte más baja del infierno. (Mat.11:23) 

            Cuarto, los creyentes no deben pensar que debido a que disfrutan de algunas bendiciones de Dios, todo está bien. Todos de alguna manera u otra reciben constantemente beneficios de la bondad de Dios. Pero la misericordia especial de Dios es solamente para aquellos que le aman y le obedecen. “Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad para los que guardan su pacto y sus testimonios” (Sal 25:10) “He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan su misericordia.” (Sal.33:18) “Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.” (Sal.103:11) ¿Teme usted a Dios? Si es así, entonces no deseará pecar contra su misericordia. 

            Quinto, la misericordia de Dios es un motivo muy fuerte para no pecar. La bondad de Dios nunca debe convertirse en un pretexto para pecar. La biblia dice que debido a la misericordia de Dios, los creyentes deben entregarse completamente a El, su cuerpo, su mente y todo lo que son, a fin de que sean usados en su servicio. (Rom.12:1) La misericordia de Dios debe conducir a los creyentes a amarle y no a pecar contra El. Los que toman la misericordia de Dios como un pretexto para pecar, están siguiendo una lógica satánica. Cuando esta lógica de pensamiento predomina en una persona, hay motivos para suponer que tal persona está en perdición. Cuando una persona dice que la misericordia de Dios significa que el pecado no importa, tal persona demuestra que no está valorando correctamente este atributo divino. 

Una comprensión correcta de la misericordia divina, trae como resultado una atracción hacia Dios y un aborrecimiento del pecado.

miércoles, 20 de marzo de 2024

Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)

 
Capítulo 2 

En este capítulo vamos a tratar con dos formas de cómo satanás procura desviar al creyente hacia el pecado: 

Una manera es haciéndolo sumamente atractivo.

Otra es persuadiendo a los creyentes de que sus pecados son muy pequeños y sin  importancia. 

1- El diablo engaña a los creyentes haciendo del pecado algo atractivo, natural y de apariencia normal y aceptable. El pecado casi siempre se disfraza con esta apariencia. Quizás muchos creyentes se fijen demasiado en su propia apariencia, su vestido, sus pertenencias, su imagen. El diablo les dice que esto no es el orgullo, que es algo normal, que todos lo hacen. Quizás algunos creyentes son codiciosos y satanás les susurrará que es lo justo, que es normal, que consigan y atesoren todo lo que puedan; todo el mundo lo hace. Quizás una persona tenga la tentación de tomar. Entonces el diablo le dirá que no es pecado emborracharse. Sencillamente les dirá que es una diversión sana, una forma de convivencia y de ser amistoso con los demás. Después les dirá que lo merecen y hará que el vicio aparezca sumamente atractivo, añadiéndole una posición social, un prestigio , mujeres hermosas, éxito, simpatía, etc. (Así se hace en los medios publicitarios.) 

Cuando satanás trata de seducirnos en esta forma hay que recordar cuatro hechos importantes: 

Primero, el pecado no es menos vil y abominable cuando es presentado en una forma más atractiva. Al diablo le gusta esconder la verdad acerca del pecado. El Nuevo Testamento dice que el diablo puede aparecerse como un ángel de luz, (2 Cor.11:14) que el lobo puede disfrazarse con piel de oveja. Pero satanás y el pecado seguirán siendo “satanás y el pecado”; no importa como se disfracen. 

Segundo, entre más atractivo que se presenta el pecado, resulta más peligroso. El veneno más peligroso se encuentra frecuentemente en las flores más bonitas. A menudo la ropa más costosa es usada para cubrir los cuerpos más indignos y el cuerpo más perfecto cubre el alma más vil. Del mismo modo, los nombres más sofisticados y los títulos más elevados son usados para hablar de los vicios más horribles y de los pecados más abominables. 

Tercero, es necesario que veamos el pecado tal como lo veremos en el día del juicio. Ese día todos verán la verdadera cara del pecado. Cuando todos los pueblos estén reunidos ante el Gran Juez del universo, entonces apreciará la pecaminosidad del pecado. En ese momento el pecado será desenmascarado y será despojado de su atractiva vestimenta; aparecerá más sucio y más vil que el infierno mismo. Lo que antes parecía hermoso y codiciable se manifestará feo y repugnante. La biblia describe el pecado comparándolo con varias cosas: el vómito de un perro, una llaga podrida, la lepra, el estiércol, la espuma del mar, etc. También compara los pecadores con los puercos que se revuelcan en el cieno, bestias brutas, animales irracionales (cabras, perros, bueyes) , fieras ondas del mar, estrellas errantes, árboles desarraigados, etc. Es necesario ver el pecado tal como lo veremos en el día de la muerte. La conciencia puede estar dormida por largo tiempo, pero en el día de la muerte y del juicio se despertará y nos mostrará lo dañino y amargo del pecado. Entonces debemos aprender a ver el pecado no como es presentado por el diablo, sino como lo veremos en la eternidad. 

Cuarto, aún los pecados que parecen más atractivos provocaron la muerte de nuestro Señor Jesucristo. Solo podemos valorar el pecado a la luz de la crucifixión de Cristo. Debemos ver a Cristo en su pasión y sufrimiento por el pecado: afligido, azotado, herido, molido, angustiado, sudando grandes gotas de sangre, su cuerpo quebrantado, su sangre derramada, el Juez del universo condenado, el Señor de vida muerto, su cabeza que llevaba la corona de gloria, coronada de espinas. Sus oídos que recibían las alabanzas del cielo, ahora reciben los desprecios y blasfemias de la multitud. La cara más hermosa que la de los hijos de los hombres ahora es escupida y desfigurada. Las manos que sostenían el cetro ahora son clavadas en una cruz. Todo esto fue originado por los pecados que el diablo procura presentar tan atractivos. Cuando los creyentes vean a Cristo sufriendo y muriendo por el pecado, se dan cuenta que tan malo es, y le vuelven la espalda y pelean en su contra. 

2- Otra manera como satanás seduce a los creyentes al pecado es decirles que sus pecados son “pecaditos”, es decir que sus pecados son pequeños y sin importancia. Cuando satanás actúa así, quiere que los creyentes pasen por alto ciertos pecados y que se acostumbren a ellos. Quiere que clasifiquen sus propios pecados como pequeños en comparación con los pecados de los demás. Desea que los creyentes piensen del pecado como si hubiese pecados grandes y chicos, para que pasen por alto estos últimos. 

            El primer remedio contra esa táctica es darnos cuenta que los pecados que parecen pequeños han traído la ira de Dios. Aún el pecado más pequeño es una transgresión contra la santa ley de Dios. Los pecados que parecen “pequeños” son ofensas contra la gloria y la bondad de Dios. Un solo pecado arruinó a toda la raza humana. Por pecados que a los hombres parecen pequeños, Dios derramó el infierno sobre Sodoma y Gomorra. 

            Segundo, los pecados pequeños inevitablemente conducen a pecados mayores. El pecado se esparce en la vida de uno poco a poco. Los que continúan viviendo en pecados pequeños, terminan viviendo completamente en pecado. Cuando cometemos un solo pecado, nunca sabemos hasta que punto nos llevará. El rey David comenzó deseando a Betsabé y terminó adulterando y asesinando a Urías heteo, su marido. Los que comienzan con pequeños pecados no pueden detenerse, y normalmente terminan en grandes pecados. 

            Tercero, es algo triste alejarse de Dios debido a un pecado pequeño. Podemos decir que entre menos fuerte sea la tentación, más grande es el pecado; los pecados más pequeños deberían ser los más fáciles de evitar. Cuando uno es tentado en una cosa pequeña y cede, demuestra que tan malo es. Indica que uno prefiere gozar un poco del pecado, que gozarse de Dios. Cuando nos disgustamos con un amigo acerca de una cosa pequeña, esto demuestra nuestra necedad y nuestra falta de humildad. Del mismo modo es necio y malo pecar contra Dios y alejarnos de El por un pecado pequeño. 

            Cuarto, frecuentemente hay un peligro enorme en el pecado más pequeño. Los pecados pequeños pueden influirnos por largos periodos de tiempo hasta que nos hacen mucho daño. Un hoyo pequeño en un barco permite el paso del agua hasta que finalmente lo hunde. Así, un pecado pequeño puede afectarnos paulatinamente hasta arruinar nuestra vida. 

            Quinto, a lo largo de la historia, los creyentes han escogido sufrir los peores tormentos que participar de los pecados pequeños. Daniel y sus amigos pudieron haber pecado fácilmente pero estuvieron dispuestos a sufrir. De igual forma muchos creyentes han sufrido por negarse a participar de la idolatría, la mundanalidad, los errores doctrinales, etc.

            Finalmente, cuando Dios muestra a los hombres cuán poderoso es el pecado más pequeño, no podrán mantenerse en pie ante la culpa del más pequeño de ellos. Los egipcios consideraban a la plaga de moscas como el “dedo de Dios”. Y aunque eran unas criaturas pequeñas se volvieron poderosas cuando fueron usadas por Dios para juicio. 

Entonces, cuando Dios les muestra a los creyentes el mal y el gran poder de los pecados pequeños, ya no pueden pensar ligeramente acerca de ellos.

martes, 19 de marzo de 2024

Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)

 

Capítulo 1

        En este capítulo trataremos con una de las formas en que satanás procura conducir a los creyentes al pecado. Este método consiste en mostrarles que hay placer en el pecar, ocultándoles la tristeza y las consecuencias que el pecado les traerá. El pecado puede parecer muy placentero y satanás quiere que los creyentes piensen acerca de él de esta manera. El diablo sabe que si caemos en el error de pensar así, el pecado nos parecerá muy atractivo y nos olvidaremos de la verdad que el pecado es cruel y dañino. Dios les dijo a Adán y a Eva que no comieran del fruto del árbol o morirían, más satanás dijo a la mujer que comiendo del fruto serían como dioses. Satanás hizo que la desobediencia pareciera muy atractiva y placentera. Satanás continúa haciendo lo mismo hasta el día de hoy. Por ejemplo, en el desierto trató de tentar a Jesús en la misma forma. Le enseñó a Jesús todos los reinos y su gloria, ofreciéndoselos a condición de que Jesús le adorara. Cuan hermoso y atractivo trató de presentar el pecado. Sin embargo, Jesús no fue seducido por la astucia del diablo. 
        ¿Cómo pueden los creyentes resistir a satanás, cuando hace que el pecado sea tan atractivo? Hay cuatro remedios que nos pueden ayudar para no ser atraídos por el pecado en esta manera. 
        💊 Los creyentes deben mantenerse alejados del pecado tanto como puedan. (1 Tes.5:22, Prov.5:8) Una persona que camina a la orilla del precipicio, puede caer en cualquier momento. Si el creyente camina cerca de lo que es pecaminoso, no debe sorprenderse si es atrapado por el pecado. Pablo dijo a los cristianos que odiaran la maldad y que la odiaran intensamente. (Rom.12:9) 
        💊💊 Los creyentes deben recordar que el placer del pecado pronto se convierte en amargura. (Job 20:12-14) El pecado puede brindar placer por un rato y parecernos fácil al principio (Heb.11:25); pero al fin, el dolor producido es mayor que el placer que se recibe. Es como la comida con veneno; tiene buen sabor, pero si no es arrojada es mortal. El pecado que se come en la tierra se tendrá que digerir en el infierno. 
        💊💊💊 Los creyentes deben recordar que el pecado les hará perder aquello que es realmente bueno. Los que ceden ante el pecado pierden el favor de Dios. Su gozo espiritual se desvanece y pierden la paz de su corazón. El Espíritu Santo es contristado y su influencia vivificadora languidece. El pecado les hace perder estas cosas buenas. Entonces, el diablo les está engañando porque el pecado no es realmente placentero. (Sus comodidades siempre son temporales.) 
        💊💊💊💊 Los creyentes deben fijarse bien en la forma como el pecado engaña. El pecado es el más grande engañador y es la causa de todo el engaño que hay en el mundo. En sí mismo, el pecado es sobremanera pecaminoso. (Heb.3:13) Cuando el pecado los ha engañado, los creyentes frecuentemente se niegan a admitirlo y contrariamente piensan que están bien. El pecado les hace creer que el mal es bueno. Basta pensar en lo ocurrido con Faraón, Balaam y Judas para darnos cuenta que una persona puede conducirse pecaminosamente pensando que está actuando bien. En tales ejemplos podemos observar como es que una persona puede estar dispuesta a perder a Dios, el cielo, Cristo y aún su propia alma porque no quiere dejar sus pecados. No hay nada tan engañoso como el pecado. 

Recuerda que el pecado no es placentero sino amargo, y no importa que tan agradable parezca. No dejes que satanás te aleje de Dios con un engaño como éste.

lunes, 18 de marzo de 2024

¿Qué puede enseñarnos el Tabernáculo Metropolitano sobre el ministerio de las mujeres? - Jenna DiPrima

 

El ministerio de las mujeres es mejor cuando el estudio serio de la Biblia es la ofrenda principal.

Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)

Introducción

Este libro trata con las tácticas usadas por satanás para conducir a los creyentes a pecar. Satanás es el enemigo de Cristo y de todos sus discípulos. Satanás quiere desviarlos de la voluntad de Dios y que se alejen de Él. En su intento satanás es muy sutil. Desea que los creyentes sean seducidos sin que ellos se den cuenta. Quiere que pequen pero no quiere que crean o sientan que están pecando.

        Hay cuatro asuntos acerca de los cuales los creyentes deben aprender. Deben aprender de nuestro Señor Jesucristo; acerca de la Biblia; acerca de sí mismos y acerca de la astucia de satanás en sus intentos para alejarlos de Dios.

        Satanás es un enemigo cruel. Demuestra su enojo en contra de Dios y su pueblo en todas las formas que le sea posible. Satanás quiere que el pueblo de Dios sea miserable y lleno de amargura. Sabe que no hay nada que les pueda hacer mas miserables que el hacerles caer en el pecado. Satanás utiliza muchas maneras engañosas para lograr que los creyentes pequen. Satanás es un enemigo fuerte, más fuerte que nuestra capacidad. Satanás puede herir y hacer mucho daño a los creyentes. En su astucia no quiere que los creyentes se percaten de qué tan fuerte es, y por lo tanto es necesario advertir a cada creyente: satanás es un enemigo fuerte y cruel. Deseo advertirles en cuanto a las formas en que satanás procurará dañarlos. Deseamos que todos los que lean este libro sean fortalecidos a fin de que puedan resistir a satanás en todas sus maquinaciones.

        Entonces no basta solamente leer este libro; hay que aprender y tomar medidas. Toda enseñanza cristiana no es simplemente para ayudar a los creyentes a que aprendan la verdad. Los creyentes deben no solo entender la voluntad de Dios, sino también hacerla. Jesús dijo, “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.” (Jn.13:17)

        Hay muchos textos en la Biblia que nos advierten acerca de la sutileza de satanás. Los creyentes necesitan ser fortalecidos para resistir a satanás. En seguida citaremos algunos textos de la Biblia que nos advierten acerca de satanás.

        El primer texto es 2 Cor.2:11: “Para que satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.” El apóstol dice aquí que sabe muy bien acerca de las maquinaciones satánicas para dañar a los creyentes. Pablo estaba consciente de las distintas formas que satanás usa para perjudicar a los creyentes.

        El segundo texto es Efesios 6:11: “Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” Pablo dice a los creyentes que deben actuar como soldados que toman su armadura para protegerse de su enemigo. Pablo sabía que satanás atacaría a los creyentes de muchas maneras diferentes. A veces tratará de atraparlos atacándolos de repente sin advertencia. Otras ocasiones buscará desviarles del camino y los atacará cuando estén confundidos. También les tenderá una trampa de falsa seguridad y después les atacará tomándoles desprevenidos. En todas estas maquinaciones satanás desea herir al pueblo de Dios y lograr que dejen de trabajar y pelear en la causa de Dios. Los creyentes necesitan la armadura y la fortaleza de Dios para pelear con satanás.

        El tercer texto es 2 Tim.2:26: “Y escapen del lazo del diablo en que están cautivos a la voluntad de él.” Aquí el apóstol Pablo se refiere a personas que están siendo llevadas cautivas como prisioneros de guerra. Los prisioneros se sienten desesperados, sin poder alguno para librarse y sujetos a la voluntad de otro. Así satanás quiere lograr que los creyentes sean sus prisioneros. Esta palabra es usada también para referirse a las aves cuando son atrapadas en una jaula. Satanás quiere que los creyentes se sientan así.

        Tengan mucho cuidado de las artimañas de satanás. No se olviden de que satanás es un enemigo fuerte y cruel que se opone a todos los creyentes verdaderos. Los quiere dañar y lograr que sean inútiles para el reino de Dios.

domingo, 17 de marzo de 2024

MARZO 17 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Si pones demasiadas cosas en tu canasta de necesidades, terminarás frustrado con la vida, herido por otros y con dudas sobre la benevolencia de Dios.

Creo que es una de las palabras más distorsionadas en el vocabulario humano. Si necesidad significa "algo esencial para la vida", entonces la gran mayoría de las cosas que decimos necesitar no son necesarias. Sabes a qué me refiero si tienes niños o convives con ellos. Digamos que eres una madre que ha llevado a su hijo al centro comercial (lo cual fue tu error principal). Al caminar por el centro comercial, tu hijo ve unos zapatos deportivos e inmediatamente gira a la izquierda. Luego, al presionar su nariz en contra del cristal de la tienda, te dice: "Mamá, necesito esos zapatos deportivos". Miras abajo y ves sus zapatos en perfecto estado y le dices: "No, no te voy a comprar esos zapatos. Ya tienes unos en perfecto estado". Ahora, cuando dices eso, tu hijo no piensa: "¡Vaya! ¡Qué mamá tan sabia tengo! Ha analizado la distorsión de mi concepto de lo que realmente necesito, ha reconocido mi deseo egoísta y me rescató de mí mismo". No, tu hijo patalea y dice: "Siempre me dices que no. No sé por qué tengo que tener una mamá que odia los zapatos". Después de eso, tu hijo no te vuelve a dirigir la palabra por el resto de tu visita al centro comercial.

cuando te dices a ti mismo que necesitas algo, surgen tres cosas. Primero, sientes que tienes derecho a poseer esa cosa porque, después de todo, es una necesidad. Segundo, debido a que es una necesidad, sientes que es tu derecho demandar esa cosa. Tercero, juzgas el amor de una persona por su disposición a darte esa cosa. Esto no sucede solamente en nuestras relaciones interpersonales, sino también en nuestra relación con Dios. Cuando catalogas algo como una necesidad y Dios no te lo da, dudas de Su benevolencia. Lo mortífero de esto es que nunca le pides ayuda a alguien en cuyo carácter no confías.

En Mateo 6:32 Jesús nos recuerda que tenemos un Padre celestial que conoce exactamente lo que necesitamos. Las palabras de Jesús son consoladoras y retadoras al mismo tiempo. La confrontación es esta: la razón por la que Jesús nos recuerda que tenemos un Padre que tiene un entendimiento claro de nuestras necesidades es porque nosotros no tenemos dicho entendimiento. Constantemente confundimos necesidades con caprichos y, cuando lo hacemos, somos tentados a cuestionar el amor del Padre. El consuelo es que, a través de la gracia, hemos sido adoptados por el Padre más sabio y amoroso que jamás hayamos conocido. Nuestro Padre nunca, nunca es confundido por nada. Él conoce nuestras necesidades más íntimas, pues Él nos creó. Podemos descansar en la gracia que nos ha hecho Sus hijos, sabiendo que nuestra posición en Su familia garantiza que tendremos todo lo que en realidad necesitamos.

Para profundizar y ser alentado: Salmo 145

sábado, 16 de marzo de 2024

MARZO 16 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 El descontento es bueno si causa que añores ir a casa, pero es malo si te hace dudar de Aquel que prepara un lugar para ti en Su casa.

Responde a mi clamor, Dios mío y defensor mío.

                            Dame alivio cuando esté angustiado, apiádate de mí y escucha mi oración.

Y ustedes, señores, ¿hasta cuándo cambiarán mi gloria en vergüenza?

                            ¿Hasta cuándo amarán ídolos vanos e irán en pos de lo ilusorio?

Sepan que el Señor honra al que le es fiel; 

                            el Señor me escucha cuando lo llamo.

Si se enojan, no pequen;

                            en la quietud del descanso nocturno examínense el corazón.

Ofrezcan sacrificios de justicia

                            y confíen en el Señor.

Muchos son los que nos dicen: «¿Quién puede mostrarnos algún bien?»

                            ¡Haz, Señor que sobre nosotros brille la luz de Tu rostro!

Tú has hecho que mi corazón rebose de alegría,

                            alegría mayor que la que tienen los que disfrutan de trigo y vino en abundancia.

En paz me acuesto y me duermo,

                            porque solo Tú, Señor, me haces vivir confiado. (Salmo 4)

Estas palabras fueron escritas por David en uno de los momentos más desgarradores de su vida. Se escondía en una cueva con un grupo de hombres fieles ya que su hijo lo había derrocado del trono. En una monarquía, la única forma de asegurar el trono es acabando con la vida de la persona que ocupa el trono. Imagina cuáles serían tus pensamientos y tus emociones en una situación así. ¿Está contento David? Por supuesto que no. Pareciera ser que nada bueno puede salir de este momento en su vida. Aun así, en medio de su angustia y descontento, encontró la paz. ¡Hasta dice que su corazón rebosa de alegría! ¿Por qué? Porque en el fondo de su corazón, su gozo y su paz no se basan en las circunstancias, sino que se basan en el Dios que gobierna las circunstancias. Si la seguridad de David está en Dios y solo en Él, entonces tiene la misma seguridad en la cueva que en el palacio, porque el Señor es el único que lo hace habitar seguro. No hay ninguna duda en las palabras de David.

¿Qué escogerás hoy, el descontento de la duda y el temor o el contentamiento de la paz y el descanso? Solo la gracia puede librarnos del temor y dar descanso a nuestro corazón, aun cuando estamos en lo más profundo de la cueva.

Para profundizar y ser alentado:  Miqueas 7

viernes, 15 de marzo de 2024

MARZO 15 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Cada vez que cuestionas la sabiduría de Dios o vas más allá de Sus límites, te estás diciendo a ti mismo que eres más inteligente que Dios.

Es una de esas respuestas que te ponen en tu lugar. Dios está hablando con Job y está trazando la línea que divide al Creador de Su creación con declaraciones muy fuertes. Es una descripción impresionante de la majestad de Dios y la pequeñez de Job. Estas son palabras que debemos leer una y otra vez:

El  Señor  respondió a Job desde la tormenta. Él dijo:

 "¿Quién es éste, que oscurece mi consejo con palabras sin sentido?
    
 Prepárate para enfrentarme; ​​Voy a interrogarte y tú me responderás.
    
    

 »¿Dónde estabas cuando puse los cimientos de la tierra? ¡Dime si realmente sabes tanto!
    
 ¡Seguro que sabes quién estableció sus dimensiones y quién le puso la cinta métrica!
    
 ¿Sobre qué están puestos sus cimientos, o quién puso su piedra angular ?
    
 mientras las estrellas de la mañana cantaban a coro y todos los ángeles gritaban de alegría?  »¿Quién cerró tras sus puertas el mar cuando surgió del vientre de la tierra?

 
 ¿O cuando lo cubrí de nubes y lo envolví en una espesa oscuridad?
    
 ¿O cuando establecí sus límites y puse cerrojos a sus puertas?
    
 O cuando le dije: “Solo puedes llegar hasta cierto punto; tus orgullosas olas no pasarán de aquí"? (Job 38:1-11).

    

Ve a tu Biblia y continúa leyendo hasta el capítulo 40. Deja que tu corazón se hunda en la grandeza de la sabiduría y el poder de Dios. Deja que tu alma descanse en la maravilla de Su majestad. Luego recuerda  tu propia pequeñez y fragilidad. Humíllate contemplando lo poco que sabes y lo poco que eres capaz de hacer. Ríete de lo ridículo e irracional que es pensar que puedes ser más inteligente que Dios. Ríete de la ilusión de tu propia grandeza. Búrlate del delirio de tu propia gloria. Y, con actitud humilde, arrodíllate y adora a tu Dios.

Después de haber adorado, levántate y sírvele a este Dios glorioso. Niégate a cuestionar Su voluntad. Niégate a pensar que Sus límites son dañinos. Agradece que Su majestad es tu protección, Su gloria tu motivación, Su gracia tu ayuda y Su sabiduría tu dirección. Es infinitamente más inteligente que tú o que yo, incluso en nuestros momentos de mayor lucidez.

Para profundizar y animarse: Job 38:1-42:46

MARZO 14 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 La adoración congregacional está diseñada para aclarar tu confusión sobre lo que realmente importa en la vida.

Esto es lo que todos necesitamos entender: de este lado de la eternidad es muy difícil considerar importante en nuestros corazones aquello que Dios considera importante. Todos nosotros tenemos cosas que se elevan a un mayor nivel de importancia del que realmente tienen, y estas cosas gobiernan los pensamientos, motivaciones, deseos y decisiones de nuestro corazón. Como somos humanos hechos a la imagen de Dios, no vivimos por instinto. No, somos seres orientados por los valores, metas, propósitos y por las cosas que consideramos importantes. Siempre estamos viviendo en pos de algo. Siempre vivimos en pos de una visión, un deseo o un sueño. Cada día catalogamos cosas como importantes y, cuando lo hacemos, hacemos todo lo posible por alcanzar dichas cosas. En cierto sentido, todo lo que hacemos y decimos es un esfuerzo por alcanzar lo que es importante para nosotros en la situaciones y relaciones que rodean nuestra vida.

Lo que estoy describiendo es una enorme batalla espiritual que se lleva a cabo en tu corazón. Verás, aquella cosa importante que gobierna tu corazón también moldea tus palabras y tu conducta. La verdad de los hechos es que todos perdemos de vista lo que realmente es importante. Ganar un argumento se convierte en algo muy importante para nosotros. Una casa bonita se eleva por encima de su verdadero valor. Conseguir un ascenso en el trabajo se vuelve muy importante. Tener una vida cómoda y predecible se sobrevalúa en nuestro corazón. Ser apreciado por otras personas se vuelve más importante que buscar la aprobación de Dios. La belleza física y el placer tienen un lugar predominante en nuestro corazón. Un carro del año, un gran asado, ropa fina o un plato de cereal. Todo esto toma una importancia muy por encima de su verdadero valor. Todos necesitamos recordarnos, una y otra vez, de aquellas cosas que Dios ha declarado importantes en la vida.

Entonces, por Su gracia, Dios nos ha diseñado para reunirnos regularmente para recordar las cosas que son dignas de buscar. La adoración congregacional nos recuerda Su poder, Su gloria y Su gracia. Nos recuerda de la profundidad de nuestras necesidades espirituales. Nos recuerda de la eternidad venidera. Nos recuerda de la salvación pasada, presente y futura. Y al recordarnos estas cosas, Dios aclara nuestra confusión de valores una vez más, rescatándonos de nuestros corazones errantes y caprichosos, y apuntándonos hacia Aquel que demanda justamente nuestra alianza y que nos da todas aquellas cosas importantes que necesitaremos en la vida.

Para profundizar y ser alentado: Hebreos 10:19-25

miércoles, 13 de marzo de 2024

MARZO 13 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 No necesitas preguntarte si tu mundo está bajo control. Dios reina. Solo necesitas confiar en Él cuando Su reino no es evidente.

Busqué en todos lados. Busqué arriba y abajo. Busqué en todos los cajones, gabinetes y armarios. Hasta salí al carro dos veces para asegurarme de que no lo hubiera dejado ahí. El archivo contenía documentos muy importantes y lo había perdido en alguna parte. Fue tan frustrante. Después de la intensa búsqueda, me encontraba tan perdido como al principio. Esa noche me di cuenta de que mi archivo perdido fue una fotografía del poco control que tengo sobre mi vida. Ni siquiera soy soberano sobre mi pequeño mundo como para garantizar que jamás pierda cosas importantes. Puede ser un poco atemorizante considerar esto. Tú y yo tenemos muy poco control y poder sobre las cosas más significativas de nuestras vidas. Tú y yo no sabemos qué es lo que sigue. No tenemos idea de lo que tendremos en nuestra bandeja la próxima semana o mes. Tenemos poco control sobre la gente principal en nuestras vidas, poco control sobre las situaciones que vivimos, y casi ningún control sobre los escenarios de nuestra vida.
Enfrentar con honestidad tu falta de soberanía sobre tu propia vida produce o ansiedad o alivio. La ansiedad significa olvidarse de Dios. Es el resultado de pensar que la vida recae sobre tus hombros, y que es tu trabajo resolver todo y mantener las cosas en orden. Es desgastante pensar que tu trabajo en la vida es controlar a las personas y a las situaciones para obtener lo que crees que necesitas. Si caes en esta forma de pensamiento, tu vida estará llena de preocupación, y tu corazón, de temor.
Pero hay un camino mejor: recordar a Dios. Recordar es descansar en el alivio que trae el saber que, aunque no lo parezca, tu vida está bajo el control de Aquel que define la sabiduría, el poder y el amor. En todos los momentos en que tu vida está fuera de tu control, no lo está del Suyo: "Su dominio es eterno; Su reino permanece para siempre [...] Dios hace lo que quiere con los poderes celestiales y con los pueblos de la tierra. No hay quien se oponga a Su poder ni quien le pida cuentas de Sus actos" (Daniel 4:34-35). 
Verás, el descanso no lo encontrarás en tu control, sino en la soberanía absoluta de Dios sobre todas las cosas. Nunca estarás en una situación, lugar o relación que no esté bajo Su control.
Para profundizar y ser alentado: Salmo 97 

martes, 12 de marzo de 2024

MARZO 12 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Si te lamentas por el estado caído de tu mundo en vez de maldecir sus dificultades, entonces puedes estar seguro de que la gracia de Dios te ha visitado.

La vida en este terrible mundo caído es difícil. Constantemente estás lidiando con la frustración de vivir en un mundo que no opera en la forma en que Dios lo diseñó. Siempre enfrentas lo inesperado. Casi a diario enfrentas algo que tú no hubieras escogido para tu vida y, sin embargo ahí está, debido al lugar en el que vivimos. La vida aquí y ahora es como vivir en una casa desaliñada que ha comenzado a derrumbarse sobre su propio fundamento. Sigue siendo una casa, pero no funciona como debería hacerlo. Las puertas se atascan constantemente. La plomería en ocasiones funciona. Nunca estás seguro de lo que sucederá al conectar un electrodoméstico y pareciera que el techo gotea aun cuando no llueve. Así es el mundo en que vivimos. En verdad es una casa destartalada.

Ahora bien, solo existen dos respuestas que podemos tener ante el estado caído de nuestro mundo: maldecir o lamentar. Seamos honestos. Maldecir es la respuesta más natural. Maldecimos el hecho de que debemos lidiar con personas imperfectas. Maldecimos el hecho de que tenemos que lidiar con cosas que no funcionan bien. Maldecimos el hecho de que debemos lidiar con la contaminación y la enfermedad. Maldecimos el hecho de que las promesas son rotas, las relaciones se hacen añicos y los sueños se esfuman. Maldecimos la realidad del dolor y el sufrimiento. Maldecimos el hecho de que este mundo caído es nuestra casa. Todo esto nos provoca enojo, impaciencia, amargura y descontento. Sí, es correcto no querer estas cosas. Es normal que nos frustren, ya que, como Pablo dice en Romanos 8, todo el mundo gime al esperar la redención. Pero maldecir es la respuesta equivocada. Maldecimos lo que enfrentamos día a día porque hace que nuestras vidas sean más difíciles de lo que quisiéramos. Maldecimos porque buscamos nuestra comodidad, nuestro placer, nuestra relajación. Maldecir es, en su raíz, egocéntrico.

Lamentarse es una mejor respuesta. Lamentarse significa entender la tragedia de la caída. Lamentarse significa reconocer que el mundo no es como Dios lo diseñó. Lamentarse significa clamar por la mano redentora y restauradora de Dios. Lamentarse significa reconocer el sufrimiento de otros. Lamentarse significa dolerse por lo que el pecado le ha hecho al cosmos y desear que el Redentor venga y renueve este mundo caído.

Lamentarse, entonces es una respuesta producida por la gracia.

De este lado de la eternidad, en este mundo caído, maldecir es el idioma estándar del reino del yo, pero lamentarse es el idioma estándar del reino de Dios. Entonces ¿qué idioma hablarás hoy?

Para profundizar y ser alentado: Génesis1-3

lunes, 11 de marzo de 2024

MARZO 11 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Por supuesto que no estás satisfecho en este mundo. Esto es una señal de que has sido diseñado para el mundo venidero.

Es algo que se encuentra en nuestros bosquejos teológicos, pero no vivimos como si realmente lo creyéramos. Todos decimos creer que lo que vemos no es todo lo que existe. Todos decimos creer en la vida después de la muerte. Nuestra teología formal contiene el hecho de un cielo nuevo y una tierra nueva, pero tendemos a vivir con la ansiedad y preocupación que distingue a los que creen que lo que vemos es todo lo que existe.

Este es el problema real y actual: si no mantienes los ojos de tu corazón enfocados en el paraíso venidero, tratarás de convertir este mundo caído en el paraíso que jamás será. En el corazón de cada ser humano hay un anhelo por el paraíso. El llanto de un bebé que se ha caído es un llanto de alguien que anhela el paraíso. Las lágrimas del pequeño alumno que fue rechazado por sus compañeros son lágrimas de alguien que anhela el paraíso. El dolor de la soledad que experimenta una persona sin amigos o familiares es el dolor de alguien que anhela el paraíso. La herida que siente la pareja cuyo matrimonio se disuelve es la herida de aquellos que anhelan el paraíso. La tristeza que el anciano siente en su cuerpo decaído es la tristeza de alguien que anhela el paraíso. Todos tenemos este anhelo, aun cuando no lo percibimos, ya que nos fue dado por el Creador. Él ha puesto la eternidad en cada uno de nuestros corazones (Eclesiastés 3:11). Nuestras lágrimas son más que lágrimas de dolor; también son lágrimas que anhelan algo mejor y que quieren estar satisfechas más que cualquier otra cosa en este mundo caído.

Cuando olvidas esto es cuando intentas convertir este mundo en el paraíso que nunca será. Tu matrimonio no será un paraíso. Tu trabajo no será un paraíso por mucho tiempo. Tus amistades nunca serán el paraíso que tu corazón anhela. El mundo a tu alrededor no será un paraíso. Tus hijos no obtendrán el paraíso por ti. Aun tu iglesia no cumple con los estándares del paraíso. Si eres hijo de Dios, el paraíso ha sido garantizado para ti, pero no aquí, no ahora. Todas las cosas que te decepcionan sirven para recordarte que este mundo no es todo lo que hay y para causar que anheles el paraíso venidero. Las flores que se marchitan te recuerdan que este no es el paraíso. El pecado que te asedia debe recordarte que este no es el paraíso. Las enfermedades que te infectan sirven para recordarte que este no es el paraíso. Ten esperanza, ya que el paraíso vendrá, y deja de pedirle a este mundo caído que sea el paraíso que nunca podrá ser.

Para profundizar y ser alentado: 1 Corintios 4

MARZO 10 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Las cosas fuera de ti, sin importar lo difíciles que sean, no son tan peligrosas como el desastre dentro de ti, y para eso tienes la gracia de Jesús a tu disposición.


Escucha las palabras de Jesús:

De nuevo Jesús llamó a la multitud. "Escúchenme todos", dijo, "y entiendan esto: Nada de lo que viene de afuera puede contaminar a una persona. Más bien, lo que sale de la persona es lo que la contamina". Después de que dejó a la gente y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron sobre la comparación que había hecho. "¿Tampoco ustedes pueden entenderlo?", les dijo. "¿No se dan cuenta de que nada de lo que entra en una persona puede contaminarla? Porque no entra en su corazón sino en su estómago, y después va a dar a la letrina". Con esto Jesús declaraba limpios todos los alimentos. Luego añadió: "Lo que sale de la persona es lo que la contamina. Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona". (Marcos 7:14-23).

Jesús está diciendo algo muy poderoso. No puedes derrotar el desastre del pecado al separarte de personas o experiencias pecaminosas. Ahora, eso puede ser algo bueno, pero nunca erradicará el problema de tu pecado. Si pudieras derrotar al pecado al separarte de sus manifestaciones externas, la encarnación de Jesús no sería necesaria. Mira, no somos monjes medievales. Ellos pensaban que la manera de derrotar al pecado era mediante la separación del mundo exterior. Sabemos que esos monjes replicaban los mismos males de los cuales huían. ¿Sabes cuál era el gran error de los monasterios? La respuesta es muy sencilla: admitían humanos. Cuando humanos entraban al monasterio, sus corazones pecaminosos entraban tras ellos y gracias a eso recreaban todas las cosas de las cuales estaban huyendo.

Jesús nos llama a humillarnos y a admitir que el mayor peligro para cada uno de nosotros no reside fuera de nosotros, sino en la iniquidad de nuestro propio corazón. Una vez que hayas admitido eso, empezarás a entusiasmarte en cuanto a la gracia de Dios en Jesucristo. Si tu mayor problema está fuera de ti, realmente no necesitas la gracia de Dios; solo necesitas un cambio en tu situación o tus relaciones. Ahora comprendo por qué a muchas personas que se denominan cristianas no les entusiasma la gracia. Si crees que el ambiente es tu problema, no apreciarás la gracia, pero una vez que admites que tú eres tu mayor problema, serás capaz de celebrar la gracia que te rescata de ti mismo.

Para profundizar y ser alentado: Romanos 3:21-31

sábado, 9 de marzo de 2024

MARZO 9 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul Davitd Tripp

 Dios pregunta: "¿Por qué gastas tu dinero y esfuerzo en lo que no satisface?" Es triste, pero muchos hacemos eso día tras día.


Es otra de esas cosas que todos tendemos a hacer. Todos tendemos a buscar la vida eterna en los lugares equivocados. Todos tendemos a buscar la vida eterna a nivel horizontal, cuando la realidad es que solo la encontraremos a nivel vertical. De una u otra forma, todos tendemos a buscar la vida eterna en las cosas creadas. Todos cargamos con un catálogo personal de "si tan solo". "Si tan solo estuviera casada, entonces sería feliz". "Si tan solo pudiera obtener ese trabajo, entonces estaría satisfecho". "Si tan solo pudiera comprar esa casa, creo que ya no desearía nada más". "Si tan solo mi matrimonio fuera mejor, entonces estaría contento". "Si tan solo mis hijos se portaran bien, entonces estaría en paz". "Si tan solo pudiera lograr _________,  entonces ya no desearía nada más". "Si tan solo nuestras finanzas fueran más estables, entonces ya no me quejaría tanto". Cualquier cosa que esté del otro lado de tu "si tan solo" es en lo que estás buscando vida, paz, gozo, esperanza y contentamiento. El problema es que continúas gastando tu dinero en lo que no te llenará y trabajando muy duro para obtener lo que no te satisfará. Es un desastre espiritual devastador que te deja obeso, adicto, endeudado y con un corazón insatisfecho. ¿Por qué? Porque el mundo jamás será tu salvador. El mundo creado, con todo su esplendor y belleza, jamás será capaz de satisfacer tu corazón. El mundo físico fue diseñado por Dios para ser un gran dedo que apunta al único lugar donde tu corazón puede encontrar satisfacción y descanso. Tu corazón solo descansará cuando encuentre su descanso en Dios, y solo en Él.
Jesús dijo: "Vendan sus bienes y den a los pobres. Provéanse de bolsas que no se desgasten; acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no hay ladrón que aceche ni polilla que destruya" (Lucas 12:33). ¿En qué anclarás tu corazón hoy? ¿Dónde buscarás paz y descanso para tu corazón? ¿En qué pondrás tu esperanza? ¿Dónde buscaras en la creación lo que solo el Creador te puede dar? ¿Qué pan comprarás hoy que nunca satisfará tu estómago espiritual?
¿Por qué buscas frenéticamente en la creación lo que ya has recibido en Cristo? ¿Por qué le pides a este mundo caído que sea tu salvador, cuando Jesús es el Salvador que, en Su gracia suple todo lo que necesitas?
Para profundizar y ser alentado: Isaías 55

viernes, 8 de marzo de 2024

MARZO 8 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Sí, tu vida es conflictiva y dura, pero eso no quiere decir que el plan falló; de hecho, ese es el plan. Dios está obrando en ti para terminar lo que empezó.

Es muy diferente a la forma en la que normalmente pensamos sobre la gracia. No es la forma en la que pensamos en cuanto al amor de Dios. No nos parece bueno o sabio. Ocasiona que cuestionemos la fidelidad y el amor de Dios. Simplemente no es lo que pensamos que pasaría al poner nuestra confianza en Jesucristo. No es una definición típica sobre la buena vida, y esto ocasiona que a veces pensemos que Dios no está al tanto de las cosas y que las personas malas están triunfando.

Puede ser que seas tentado a pensar que, debido a que eres hijo de Dios, tu vida debería ser más fácil, más predecible y -definitivamente- más cómoda. Pero eso no es lo que la Biblia enseña. Al contrario, la Biblia revela que las luchas son parte del plan de Dios para ti. Esto quiere decir que si eres hijo de Dios, nunca debes permitirte pensar que las situaciones difíciles que enfrentas son fracasos de las promesas de Dios, de Su carácter, de Su poder o de Su plan. Nunca debes pensar que Dios te ha dado la espalda. Nunca debes considerar la posibilidad de que Dios no es tan digno de confianza como realmente pensabas. No debes permitir ninguna de estas cosas, ya que cuando comienzas a dudar de la bondad de Dios, dejas de ir a Él en busca de ayuda. Nadie busca ayuda de alguien en quien no confía.

Dios ha escogido permitirte vivir en este mundo caído porque Su plan es que las dificultades ayuden a completar Su trabajo en ti. Esto significa que esos momentos de dificultad no son una interrupción o una falla de Su plan, sino una parte importante del mismo. Creo que hay momentos en que clamamos para que Dios nos dé de Su gracia y la recibimos, pero a veces no es la gracia que esperábamos. Queremos la gracia de alivio y libertad. Recibimos esas cosas en pequeñas cantidades, pero las grandes porciones todavía están por venir. Lo que todos necesitamos aquí y ahora es la gracia de la transformación. La gracia de Dios no siempre es placentera. En ocasiones viene en forma de algo que nunca hubiéramos escogido si nosotros estuviéramos al mando.

Todos necesitamos enseñarnos y animarnos mutuamente con la teología de la gracia incómoda porque, de este lado de la eternidad, la gracia de Dios generalmente nos llega en formas incómodas. Quizá no es lo que tú y yo queremos, pero es precisamente lo que necesitamos. Dios es fiel; Él utilizará la corrupción de este mundo para completar la obra amorosa de tu transformación personal que ya ha empezado. ¡Eso sí que es gracia!

Para profundizar y ser alentado: Salmo 66

jueves, 7 de marzo de 2024

MARZO 7 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 El problema es el corazón. Las personas o las situaciones no son la causa de mi pecado; son el lugar donde el pecado de mi corazón es revelado.

Si le preguntas a un niño por qué le pegó a su hermana, no te dirá que lo hizo por el pecado de su corazón. No, te dirá: "Ella me estaba molestando". Si le preguntas a un adolescente por qué llegó tan tarde, no se hará responsable de ello. Te contará una larga historia sobre el accidente en el camino, luego sobre el tren que se interpuso, y después de la inundación de la calle por la que generalmente transita. Si le preguntas a un padre por qué está tan enojado todo el tiempo, no te dirá que es por el egoísmo y la impaciencia en su corazón. No, te dirá que es por los niños; simplemente lo vuelven loco. Si le preguntas a la madre soltera por qué está tan triste y angustiada, no te dirá que es debido a los celos en su corazón. Te explicará cómo su vida ha sido tan dura. Si le preguntas al anciano por qué es tan irritable, no te dirá que es debido a la amargura que ha acaparado su corazón. No, te hablará de todas las ocasiones en su vida cuando no recibió lo que él creía que merecía. En ocasiones pienso que nadie cree en la verdad bíblic de que el pecado brota del corazón. Cuando hacemos algo malo, todos tendemos a buscar la causa afuera de nosotros: "Ese tráfico me irrita tanto", "Ella me encoleriza", "Mi jefe provoca lo peor en mí".

Esto es una herejía sutil y cómoda. Se siente bien pensar que tus mayores problemas en la vida existen fuera de ti y no dentro tuyo, pero el problema es que eso no es verdad. Jesús destruyó esa perspectiva autocompasiva del comportamiento humano en el Sermón del Monte: "Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: "No mates, y todo el que mate quedará sujeto al juicio del tribunal". Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal [...] Ustedes han oído que se dijo: "No cometas adulterio". Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón" (Mateo 5:21, 27). El pecado es un asunto del corazón antes de ser un asunto de la conducta. Esto significa que tu problema más grande en la vida existe dentro de ti, no fuera. Es el maligno en mí que me conecta con el maligno fuera de mí. Debo confesar entonces que yo soy mi mayor problema. Y si confieso eso, estoy diciendo que no necesito ser rescatado de personas o de situaciones. Necesito desesperadamente de la gracia que puede rescatarme de mí mismo. Puedo evadir personas y situaciones, pero no tengo el poder de escapar de mí mismo. Es por esto que David oró en el Salmo 51 que Dios creara en él un corazón limpio. La gracia de Dios es gracia para el corazón, y esas son muy buenas noticias.

Para profundizar y ser alentado: Santiago 4:1-10

miércoles, 6 de marzo de 2024

MARZO 6 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Ya que tu posición ante Dios no está basada en tu justicia, sino en la de Cristo, en los momentos de fracaso puedes correr hacia Él, en vez de huir de Él.

Eso es lo que somos. Todos somos unos fracasados. Acéptalo; es bueno para ti hacerlo. No hay un día en nuestras vidas en que no demos evidencias empíricas de que somos unos fracasados. Tal vez lo demostramos con una palabra áspera, un mal pensamiento o un deseo impío. Tal vez lo demostramos en un momento de envidia o avaricia. Tal vez en un momento de orgullo, cuando queremos ser el centro de atención, robándole la gloria a Dios. Quizá en un acto de glotonería o un deseo de lujuria. Tal vez en un instante en el que nuestro corazón fue frío y antipático contra los pobres o los que sufren. Tal vez en los celos de la belleza o el poder de otra persona. Quizá se reveló cuando rendimos nuestros corazones una vez más ante algún ídolo terrenal. Quizá se demostró al tomar lo que no es nuestro o al no dar lo que debimos haber dado. De una u otra forma, todos lo hacemos todos los días: quedamos cortos ante el estándar de la justicia de Dios. Todos fracasamos en ser lo que fuimos destinados y llamados a ser.

Ahora, cuando seas confrontado con tu fracaso -y, si somos humildes y honestos, todos lo haremos en algún punto- solo tienes tres opciones: Puedes negar la evidencia y convencerte de estás bien cuando realmente no lo estás. Puedes consolarte con argumentos justificables de por qué haces lo que haces para acallar tu consciencia. O, al enfrentar tu fracaso, puedes sumergirte en culpabilidad y vergüenza, atormentándote por lo sucedido o tratando de esconder tus fracasos ante Dios y ante los demás.

Y, sin embargo, hay otra opción. Al ser quebrantado y entristecido por tus fracasos, puedes correr a Dios, afianzándote de Su gracia. Puedes correr hacia la luz de Su santa presencia sin ningún temor, con la confianza de que, aunque Él es justo y tú no, no te desechará jamás. Puedes hacer esto debido a que tu posición ante Él nunca ha dependido de tu justicia, sino de la perfecta obediencia de tu Salvador. Debido a que estás en Él, eres justificado ante Dios y, por tanto, aceptado en Su santa presencia por siempre y siempre y siempre.

Sí, Dios te ha llamado a vivir una vida santa, pero tu forma de vivir nunca ha sido y nunca será el fundamento de tu posición delante de Dios. Puedes postrarte a Sus pies y confesar tus pecados, sabiendo que recibirás gracia en vez de castigo, ya que el justo Jesús pagó tu penalidad para que tú no la llevaras más. Efesios 3:12 nos recuerda que en Cristo tenemos libertad y confianza para acercarnos a Dios mediante la fe. Entonces, al fracasar una vez más hoy, ¿adónde irás?

Para profundizar y ser alentado: Hebreos 4:14-16