Versículo para hoy:

domingo, 7 de noviembre de 2021

7 de noviembre - Una noble tarea - Ray Stedman

 Palabra fiel: “Si alguno anhela obispado, buena obra desea”. 1 Timoteo 3:1

Lo asombroso en este párrafo es que el primer punto que el apóstol quiere que Timoteo mencione en Éfeso tiene que ver con el tema del oficio de un obispo o un anciano, que es un puesto muy importante y significativo que no se debe tomar de ninguna manera a la ligera. Pablo lo llama “una noble tarea”.

El nombramiento de los ancianos en una iglesia local es la provisión del propio Señor Jesús para el liderazgo. Esta no es una invención humana. Demasiadas iglesias hoy funcionan como si fuesen corporaciones de negocio o clubs de campo, que funcionan para beneficio de sus miembros, eligiendo a sus propios dirigentes según los procedimientos democráticos. Pero en el Nuevo Testamento nunca encontramos nada así. En él vemos que fue Jesús mismo que creó la estructura del liderazgo. Él es la cabeza de la iglesia y, como tal, ha diseñado la clase de dirigentes y su función en la iglesia.

Los ancianos tenían básicamente una tarea primaria. Al igual que los apóstoles en la iglesia en Jerusalén, toda su labor debía realizarse por medio del ministerio de la Palabra: enseñando, predicando, estudiando y aprendiendo de la Palabra de Dios. Por medio de la oración, debían descubrir la voluntad del Señor Jesús, que era la Cabeza de la iglesia, que estaba presente en cada iglesia y listo para dirigir sus actividades por medio del Espíritu de Cristo.

Este es un hecho muy importante y emocionante que las iglesias actuales han olvidado en gran medida. Tengo la impresión de que muy pocas personas tienen conciencia de que Cristo es un Señor vivo en medio de ellas. No parecen ser conscientes de que Cristo está todavía en Su iglesia, dispuesto a dirigir sus actividades, desafiando a la cultura actual y explorando las grandes posibilidades que se presentan como resultado de las circunstancias cambiantes que crean un verdadero anhelo de ser liberadas de la esclavitud. Se necesita a un Señor viviente en medio de Su pueblo que dirija las actividades de la iglesia, y los ancianos son los instrumentos humanos de la dirección divina de la iglesia. Los ancianos son el medio, los canales por medio de los cuales el Señor lleva a cabo Sus enfoques innovadores y sorprendentes en la vida, que se convierten en realidad por medio del cuerpo de cristianos que se reúnen.

Todos los cristianos están en el ministerio. No son tan solo los ancianos los que deben hacer el trabajo del ministerio. Usted está directamente relacionado con el Señor Jesús, de manera que Él puede decirle a usted en cualquier momento: “He abierto una puerta aquí en tu vecindario para ti. Quiero que alcances a estas personas”. Los ancianos deben estar a la expectativa de esto. Eso es lo que la palabra antigua episkopos significa: “supervisar”. Los ancianos deben estar fijándose en lo que está haciendo el Señor con Su pueblo y haciendo uso de las oportunidades que se les presentan. Deben ser instruidos en lo que ha dicho el Señor en Su Palabra, a fin de que puedan guiar esta nueva cosa emocionante que se está convirtiendo en realidad, corrigiéndola, de ser necesario. Esa es la obra de los ancianos.

Señor, te doy gracias por los ancianos que Tú has colocado en mi vida. Recuérdame orar por ellos y mantenerme pendiente de Ti, que eres la Cabeza viva de la iglesia.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Teniendo a Cristo en el timón, el liderazgo puede seguir un curso noble en todos los contextos. ¿Estamos nosotros orando seriamente, pidiendo que nuestros dirigentes sigan a Cristo con integridad?

sábado, 6 de noviembre de 2021

6 de noviembre - Cómo orar - Ray Stedman

 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. 1 Timoteo 2:8

Cuando Pablo dice que quiere “que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas”, no quiere decir que solo los hombres deben orar. En algunas iglesias este versículo se ha entendido de esta manera, de modo que solo se permite a los hombres orar en público o guiar a la congregación en oración, pero no es esto lo que quiere decir el apóstol. No está diciendo que solo los hombres deberían orar, sino que cuando los hombres oren en todos los lugares deberían hacerlo de una doble manera, elevando manos santas, sin ira ni contiendas en sus corazones. La preocupación de Pablo no tiene que ver con quién ora aquí, sino cómo oran.

La primera instrucción es que los hombres deberían “levantar manos santas”. Esta era la postura corriente de oración, derivada principalmente de las sinagogas judías, en las que los judíos oraban en pie con sus brazos levantados y dirigían la congregación de este modo. Todo lo que Pablo está diciendo es que cuando los hombres oren de esta manera, debería haber dos cosas que las caracterizasen.

Primero, levantar las manos debiera ser algo santo. Esto no significa que debía hacer algo religioso con ellas, que debían ser rociados con agua sagrada o algo por el estilo. Esto es más bien una expresión que significa que las acciones de estos hombres, simbolizadas por las manos, debían ser acciones justas. Estos debían ser hombres a los que se les conocían por su comportamiento justo, a los que se les consideraban honestos, cuyas acciones reflejaban su fe.

Segundo, sus actitudes los unos para con los otros debían ser “sin ira ni contienda”. Era preciso que sus relaciones fuesen justas. No debían mostrarse amargados ni resentidos en contra de alguien, furiosos por algo que nunca había sido mencionado o discutido abiertamente.

Cuando yo estaba creciendo como un niño en Montana, acostumbrábamos a tener cultos para una denominación en particular solo una vez al mes, porque no había ninguna iglesia de esta denominación en la ciudad. Cada mes cuando se celebraba la reunión, podíamos contar con el hecho de que un hombre alto y delgado siempre dirigiese la oración. Su oración acostumbraba a durar entre diez y quince minutos, y casi todo el mundo se había quedado dormido para cuando acababa. Pero lo que empeoraba la situación era el hecho de que se le conocía en la comunidad como el más grande granuja en la ciudad. Sus dudosas prácticas de negocio habían ahuyentado a todo el mundo, de manera que su oración era una hipocresía y era despreciada en esta comunidad. Lo que el apóstol está diciendo aquí en este versículo es que cuando los hombres oren en público, deben vivir en privado lo que han orado.

Señor, enséñame a orar, no solo con la postura correcta, sino también con un corazón recto. Perdóname por esas veces que he realizado las mociones de la oración al mismo tiempo que he sentido amargura y resentimiento en mi corazón.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El hablar a nuestro imponente Dios no es un encuentro casual. ¿Refleja nuestra oración pública la integridad personal tal y como nos vemos a nosotros mismos ante la presencia de la santidad de Dios?

viernes, 5 de noviembre de 2021

Mata al pecado en tu vida - Meditaciones diarias




5 de noviembre - La primera cosa: La oración - Ray Stedman

 Exhorto ante todo, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres. 1 Timoteo 2:1

Llegamos ahora a la segunda asignación que le hizo el apóstol a Timoteo, que es poner en orden la adoración pública de la asamblea en Éfeso. Este es un tema relevante, debido a que es el motivo por el que nos reunimos todos los domingos por la mañana. La adoración pública es una indicación muy reveladora de lo que está sucediendo en una iglesia.

Pablo ofrece aquí una breve lista de prioridades de los elementos que deben enfatizarse. Primero, menciona la oración pública. El pueblo de Dios se encuentra con Dios mismo a favor de los demás cristianos y personas por todo el mundo. La oración debe recibir énfasis cuando se reúne la iglesia.

El apóstol coloca la oración lo primero por dos buenas razones, y una de ellas es que la oración enfoque los corazones y los ojos de las personas en Dios desde el principio. Lo que hace que un culto en la iglesia sea diferente al Club Kiwanis o al Rotario, o cualquier otro grupo seglar, es que se reconoce a Dios, que está entre nosotros. El reconocer el poder, la belleza y la libertad que la presencia de Dios imparte es crear de inmediato un sentido de la realidad y de la vitalidad en un culto.

Segundo, empezar el culto con oración significa que colocamos nuestra propia humanidad en perspectiva. Cada uno de nosotros se deja alguna situación en el hogar en la que estamos al menos parcialmente involucrados. A lo mejor estamos pensando en los platos sucios en el fregadero, el tener que luchar para conseguir que los niños estén vestidos para poder venir a la iglesia, el hecho de que el coche apenas si tenía gasolina, o una llamada telefónica que nos ha trastornado. Pero cuando nos reunimos y comienza el culto, reconociendo la presencia de Dios, entonces todos esos problemas palidecen y empezamos a verlos en su justa perspectiva. Dios y Su Palabra, lo que estamos haciendo con nuestras vidas, quienes somos, cómo se pretende que debemos funcionar, todas estas cosas empiezan a tener una mayor importancia en nuestra opinión cuando vamos a la iglesia.

Sé que muchos cristianos creen que no necesitan ir a la iglesia, que pueden adorar a Dios exactamente igual quedándose en casa, trabajando en el jardín o viendo la televisión. Hay un cierto grado de validez en cuanto a que Dios no se encuentra sólo en la iglesia. Pero hay un motivo por el que las Escrituras nos dicen: “no dejando de congregarnos” (Hebreos 10:25). De alguna manera, cuando nos reunimos y concentramos nuestra atención en la grandeza de Dios, hay un ministerio en nuestros propios corazones que ninguna otra cosa puede transmitir.

Con frecuencia el ir a la iglesia resuelve los problemas de la vida. Tenemos una perspectiva diferente, vemos soluciones que no habíamos visto con anterioridad. Esta es la experiencia continua y frecuente del pueblo de Dios. En el Salmo 73, el salmista habla acerca de cómo estaba luchando con problemas en su vida a los que no podía encontrar la respuesta “hasta que, entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos” (v. 17). Allí pudo ver las cosas en su justa perspectiva. Así que, cuando se reúne el pueblo de Dios, lo primero en lo que debemos concentrarnos es en la oración y en reconocer la presencia de Dios.

Señor, enséñame a poner primero lo primero cuando me reúno con Tu pueblo para acudir a Ti en oración.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
La oración es el reconocimiento del carácter y la presencia de Dios. ¿Qué prioridad tiene este encuentro que transforma la vida en nuestras vidas diarias?

jueves, 4 de noviembre de 2021

4 de noviembre - Pelear la buena batalla - Ray Stedman

 Milites por ellas la buena milicia. 1 Timoteo 1:18

En su segunda epístola a Timoteo, Pablo dice acerca de sí mismo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7). Pablo está usando las palabras de un hombre que está a punto de dejar la batalla por la vida. Pero aquí en 1 Timoteo se encuentra la palabra de Pablo a este joven cristiano, probablemente de unos veinticinco años de edad, al que se le ha encomendado un trabajo muy peligroso y exigente en Éfeso. El apóstol le dice que pelee la buena batalla.

La naturaleza fundamental del cristianismo es que es una batalla en la que todos participamos y no hay salida posible hasta el final. El momento en que comenzó usted su vida cristiana, por la fe en Jesucristo, comenzó una batalla de por vida, y no se pretende que esta lucha sea fácil, que es algo que muchos cristianos olvidan hoy. Un tanto dispersa por muchos lugares por demasiadas enseñanzas engañosas, nos encontramos con una actitud muy extendida hoy en el sentido de que al hacerse cristiano, Dios empieza a obrar en usted, de modo que todo tiene que salir como usted desea que salga. A las personas se les está enseñando que están en la voluntad de Dios porque aparecen de manera misteriosa puentes que cruzan los abismos en la vida. ¡Eso es una mentira! Si es esa la señal de que estamos haciendo la voluntad de Dios, entonces Pablo estuvo fuera de la voluntad de Dios durante la mayor parte de su vida. Sabía que se hallaba en una batalla, y le dice a Timoteo que también él se va a encontrar en la batalla.

El objetivo de esta batalla no es sobrevivir hasta el final de la vida, como piensan muchos cristianos. Todo el mundo, cristianos y los que no lo son por igual están participando en la batalla para mantenerse sanos y permanecer vivos. Esta no es la batalla cristiana. Pablo está hablando acerca de ser cristiano, acerca de cómo llevar una vida cristiana en medio de las peligrosas presiones y de las fuerzas contrarias. Esta es la batalla. En otras palabras, ser realista en un mundo de engaños, no seguir todas las fantasías por las que el mundo se deja engañar, no permitirse a sí mismo pensar de manera equivocada acerca de lo que está sucediendo en la sociedad, sino adoptar el punto de vista de Dios, ver las cosas tal y como son para tratar de una manera honesta, realista y abierta con todo lo que sucede; esta es la batalla.

Así es cómo Jesús trató la vida. No se ocultó en ningún monasterio. Estuvo en el centro mismo de la vida, en los mercados, en las ciudades, entre los pueblos, y bajo las presiones y los peligros de la vida diaria. Fue un realista que se enfrentó con la vida de un modo serio y honesto.

La batalla a la que se refiere Pablo es ser una persona amorosa que se interesa por y tiene compasión de las personas en tiempos de ansiedad, cuando otros están dando lugar a expresiones de odio, de violencia y de intolerancia. La batalla implica vivir de manera redentora entre aquellos que han perdido el camino, para alejarles de lo que está destruyendo, participando con ellos, dándose a sí mismo a fin de traerles de vuelta a una relación de verdad y de realidad. La batalla es vivir su vida con un propósito, no sencillamente dedicarse a sí mismo.

Señor, te doy gracias porque Tú me has suplido todo lo que necesito para luchar contra el mundo, la carne y el demonio. Concédeme que me apoye en Ti al participar en la buena batalla.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El llamamiento cristiano no es para una persona a la que le guste sentirse cómoda. Cuando las cosas se vuelven difíciles, ¿optamos nosotros por la propia indulgencia, o decidimos enfrentar de manera realista los desafíos de la vida?

miércoles, 3 de noviembre de 2021

3 de noviembre - El primero de los pecadores - Ray Stedman

 Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 1 Timoteo 1:15

Esto nos parece sencillo, pero es algo muy profundo. Todos nosotros nos sentimos aturdidos, confusos, desconcertados, oscurecidos en nuestro entendimiento y alienados de la vida de Dios. Lea usted las descripciones de Pablo en Efesios sobre cómo éramos antes de que viniésemos a Cristo. Todo el mundo, las personas con una mente brillante, las personas muy cultas, todo el mundo se encuentra en la misma situación. Cristo Jesús vino para eliminar las tinieblas, para desvelar los misterios, para quitar de en medio las falsas impresiones, para revelar la realidad y despertar el amor, la compasión, la misericordia y atender a otros. Este es el propósito del cristianismo.

Entonces Pablo dice lo que resulta lo más asombroso en este pasaje: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. Si él hubiese dicho: “yo era el primero”, todos entenderíamos esto, porque sin duda alguna él se encontraba en la primera fila de la alineación. Pero ahora, mirando atrás al acercarse al final de su vida, dice: “yo soy el primero de los pecadores”.

Esto es algo que causa muchos problemas a muchas personas. Leen estas palabras y dicen: “¿Se ha olvidado de las palabras que escribió en Gálatas 2:20: ‘Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí’? ¿Se ha olvidado de lo que dijo en 2 Corintios 5:17: ‘De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas’? Sin duda, no debió de olvidarse de que había sido redimido, ha sido considerado justo; así que no puede llamarse a sí mismo el primero de los pecadores”, pero lo hace.

Algunos dicen que esta es una especie de exageración humilde, semejante a cuando nosotros decimos: “yo no soy tan bueno, ni mucho menos”. No creo que sea una humildad falsa. Pablo quiere decir cada una de las palabras que dice y no se ha olvidado de lo que ha escrito. Lo que él estaba pensando no tiene que ver con lo que era Pablo en Cristo (porque en Él había sido hecho justo y librado, y el poder del pecado había sido eliminado), pero está pensando en sí mismo como nosotros debemos pensar sobre nosotros mismos, hechos íntegros en Cristo, pero, a pesar de ello, con la carne aún activa en nuestras vidas. Todavía luchamos con ella, y ya no somos nosotros, sino un invasor alienígena que todavía puede ejercer su poder para engañarnos a nosotros.

Aquí está oculto un principio muy importante que todos nosotros tendremos que aprender en algún momento. Sea lo que fuere lo que la carne manifestó en nuestras vidas, sea alguna forma extrema del mal, sea lo que fuere lo que hemos hecho que es ahora a nuestros ojos malo, feo y a veces algo de lo que nos avergonzamos, tenemos que recordar que ese es un aspecto de debilidad con el cual debemos andarnos con sumo cuidado, porque podemos regresar a eso en un instante, por mucho tiempo que haga que somos cristianos. Es acerca de esto de lo que habla Pablo.

Padre, hubo un tiempo en el que estuve ciego, en el que no podía verme tal y como era. Pero, a pesar de ello, te doy gracias, porque Tú has venido y has invadido mi vida, y has empezado a eliminar el velo y a ayudarme a ver cómo era yo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¡Nos hemos encontrado con el enemigo y somos nosotros! La maravilla es que Cristo muriese por Sus enemigos. La confesión hace que seamos elegibles de Su gracia redentora y perdón.

martes, 2 de noviembre de 2021

2 de noviembre - Usando la ley legalmente - Ray Stedman

 Pero sabemos que la Ley es buena, si uno la usa legítimamente. 

1 Timoteo 1:8

La Ley es al mismo tiempo buena y útil en la vida cristiana. Esto elimina de inmediato la afirmación y los malentendidos de muchos cristianos que creen que hemos sido librados de la Ley de modo que ya no tenemos nada que ver con ella. Pablo dice que no es este el caso. La Ley es buena y útil, pero es preciso usarla de la manera correcta.

Como es natural, la Ley es buena, porque Dios mismo la dio. Lo notable de la Ley es que esos Diez Mandamientos son la única parte de la Biblia que escribió Dios mismo, físicamente hablando, con Su propia mano. ¡Moisés no los escribió, Charlton Heston tampoco! Fueron escritos por la mano de Dios sobre tabletas de piedra entregadas por ángeles a Moisés en el monte Sinaí. De hecho, Dios escribió la Ley dos veces. Después de que se rompiesen las tablas, Moisés regresó a la montaña, y Dios escribió la Ley de nuevo. Eso en sí mismo debería indicar que la Ley es importante y no es algo que se debería eliminar.

Además, al estudiar usted estos Diez Mandamientos, descubrirá que reflejan el carácter y la santidad de Dios. Son una expresión de la vida de Dios, tanto en lo que se refiere al comportamiento exterior como a las actitudes interiores. Por eso la Ley no cambiará nunca. La Ley representa las justas exigencias de Dios para el comportamiento humano en cualquier lugar en la tierra. Está incluso escrita en los corazones de personas que no han oído nunca hablar acerca de los Diez Mandamientos. Es por eso que la mayoría de las leyes humanas, las leyes que establecemos para controlar nuestro comportamiento en la ciudad, en el estado y en el gobierno nacional, se basan en y reflejan los Diez Mandamientos. Así que la Ley no se va a eliminar. Pablo dice que es santa, justa y buena.

Pero además la Ley es útil. Incluso para nosotros los cristianos la Ley tiene un lugar en nuestras vidas. Pablo dice: “si uno la usa legítimamente”. No todo lo relacionado con la Ley se transmite a la vida cristiana, pero hay un uso apropiado de la Ley en la vida cristiana. Nuestro Señor mismo indica esto en el sermón del monte:

“No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir, porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos” (Mateo 5:17-19).

Estas palabras debieran dejar perfectamente claro lo que Pablo insiste aquí en 1 Timoteo, que la Ley no se elimina. La Ley existirá siempre porque es santa, justa y buena; refleja el carácter de Dios. Es por esto que forma parte de nuestra experiencia cristiana.

Señor, te doy gracias por Tu Ley, que refleja Tu carácter. Enséñame a usar Tu Ley de manera apropiada, de forma que sea consistente con el evangelio.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Los Diez Mandamientos nos ofrecen una visión acerca de quién es Dios. El amor de Cristo provee la motivación y el poder para cumplirlos. ¿Reflejan nuestras vidas el carácter de Dios?

lunes, 1 de noviembre de 2021

1 de noviembre - Guardad la enseñanza - Ray Stedman

 El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, de buena conciencia y fe no fingida. 1 Timoteo 1:5

De la misma manera que el error se puede detectar por lo que produce, también la verdad se puede detectar por lo que produce. Usted puede ver que el evangelio está teniendo su efecto sobre usted cuando se está usted convirtiendo en una persona más compasiva, más amorosa, más paciente y con un corazón tierno, reflejando estas cualidades ante las personas a su alrededor. Eso es lo que dijo Jesús que sucedería, y es por eso que Su gran mandamiento para nosotros es que nos amemos los unos a los otros.

El apóstol ahora le sigue el rastro al curso del amor hasta su origen. Empezaremos a entender de una manera más clara lo que está diciendo si empezamos por el final y seguimos a partir de allí. Pablo dice: “el amor nacido de corazón limpio”, y tras esto se encuentra una “buena conciencia” y además una “fe no fingida”. Para empezar al final, la fe significa creer usted lo que ha dicho Dios acerca del final total de su antigua vida y la entrega de su nueva vida, que se identifica con la justicia de Cristo, que es lo que usted cree. Usted es una nueva criatura, no es usted el mismo. Todo lo que tiene que ver con una naturaleza de rectificación en el cristianismo necesita regresar a este principio. Por lo tanto, el amor empieza con una fe sincera, creyendo que los grandes hechos del evangelio son personalmente verdad para usted.

Cuando usted cree esto, sus acciones empezarán a cambiar. Comenzará a darse cuenta de que algunas de las cosas que ha estado haciendo no son consistentes con una vida cambiada. No son la obra exterior de un corazón que ha sido transformado en Jesucristo y, por lo tanto, estas cosas empiezan a desaparecer. Las personas no tienen que verse obligadas a dejar de hacer ciertas cosas, porque comienzan a darse cuenta de que estas cosas son inconsistentes con una vida transformada. Eso es lo que quiere decir Pablo cuando habla acerca de una buena conciencia. La conciencia es el juez de su comportamiento. Trata con la manera en que actúa usted, ya sea acusándole o excusándole. Y al empezar a ser consistente en sus acciones con quien es usted en realidad y cómo ve que es, tendrá una buena conciencia que ya no le producirá inquietud. Usted se ve a sí mismo perdonado, restaurado y aceptado, habiendo sido limpiado el pasado. Cada día empieza usted de nuevo sobre esta base, viviendo conforme a una buena conciencia.

Esto, a su vez, da como resultado un corazón puro. Sus actitudes interiores y la vida del pensamiento empiezan a cambiar, porque usted ya no es la misma persona que fue con anterioridad y no se considera de esta manera. Usted descubre que puede renunciar libre y alegremente a esos momentos en los que tenía pensamientos sensuales. Esta ya no es su manera de pensar; eso es algo que usted ya no desea. Su corazón está siendo purificado de manera que sus actitudes internas han cambiado.

Y cuando esto sucede, empieza usted a ser una vasija de la cual fluye el amor de Dios. Como dijo Pablo en Romanos 5:5: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”. El amor comienza a influenciarle a usted y a las personas a su alrededor. Este es el evangelio. Pablo envió a Timoteo a Éfeso para asegurarse de que este mensaje estuviese claro y sin complicaciones en Éfeso.

Señor, concédeme que pueda aprender más totalmente a apropiarme de la nueva vida que está a mi disposición, mediante la cual puedo convertirme en una persona amorosa como lo fue Jesús.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
La definición del amor genuino no se parece en nada a las versiones callejeras sin significado alguno. El amor genuino tiene tres componentes principales, y bien vale la pena fijarse en ellos y memorizarlos.

domingo, 31 de octubre de 2021

31 de octubre - ¡Escuchad Su voz! - Ray Stedman

 Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón. Salmo 95:7-8

Dios nos habla en este salmo para decirnos qué es lo que quiere esencialmente en la alabanza, lo que hace que la adoración sea verdadera adoración. ¡Es que escuchemos hoy Su voz! Eso es lo que Él desea. Él quiere que escuchemos Su voz, no solo que nos reunamos.

Es loable que las personas asistan a un culto en la iglesia, pero el valor que esto tiene no tarda en desaparecer si todo lo que hacemos es estar sentados mientras nuestros pensamientos están en otra parte. El hecho central de la alabanza es escuchar la Palabra de Dios, la voz de Dios. Es por eso que la exposición de las Escrituras debe ser lo principal en la adoración pública. Aquellas iglesias que se han alejado de esto están convirtiendo la adoración en una parodia. La adoración debe incluir escuchar la voz de Dios, oír lo que Él tiene que decir y permitir que Su Palabra corrija nuestras actitudes y nuestras reacciones. Yo desearía que cada uno de ustedes pudiese observar a las personas durante la hora de la adoración. Desde el punto de vista exterior, parece como si estuviesen ustedes prestando atención. Están sentados en silencio, con sus rostros absortos, mirando hacia arriba y al frente, aparentemente atraídos por lo que está diciendo la Palabra de Dios. Pero habiendo estado yo mismo sentado ahí, sé que esto no es siempre verdad. Algunos de ustedes están jugando al golf; otros están practicando un trato de negocios o están planeando un viaje. Algunos están repasando una conversación que tuvieron hace dos días. ¡Sería fascinante al final del culto saber dónde ha estado cada uno de ustedes! Pero Dios desea que, sea lo que sea que hagan durante el culto, cuando está hablando Su Palabra, ¡que escuchasen ustedes! ¡Y no solo que escuchasen, sino que prestasen atención! Prestar atención significa prestar atención a la Palabra, hacer algo al respecto, permitir que le cambie a usted.

El endurecer el corazón es justo lo contrario de escuchar Su voz. Si presta usted atención a Su voz, no estará endureciendo su corazón. Si endurece su corazón, no está prestando atención a Su voz, y estas dos cosas son mutuamente exclusivas. Él nos da un ejemplo de lo que quiere decir “endurecer el corazón”. Esto sucedió poco después de que los israelitas habían cruzado el mar Rojo y habían estado viajando una o dos semanas más por el desierto. Llegaron a un lugar donde no había agua y todos tenían sed. No habían tenido apenas tiempo de estar muy sedientos cuando los dirigentes del pueblo fueron a Moisés y empezaron a quejarse: “¿Qué estás haciendo? ¿Para qué nos llevas al desierto para que perezcamos? ¿Dónde está este Dios que se supone que nos está cuidando? ¿Por qué no ha provisto agua para nosotros?”. Ellos exigieron que Dios volviese a probarse a Sí mismo.

Dios dice que esto es lo que significa endurecer nuestro corazón. Este es el problema que tiene Él con nosotros. A Dios le turba que las personas puedan venir semana tras semana para escuchar informes conmovedores y resplandecientes acerca de lo que Él está haciendo en muchas vidas, ver el cambio evidente que se ha producido en muchas personas, y experimentar la liberación y la libertad que Él está llevando a cabo en muchos corazones, a pesar de lo cual, al momento en que algo les va mal, están dispuestos a desmoronarse.

Señor, te suplicamos en oración que Tú nos ayudes a prestar atención, para que no seamos como los padres de la antigüedad que se resistieron a Ti, te exasperaron y te causaron dolor durante cuarenta años.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Aparte de la iglesia, ¿estamos intentando a propósito buscar ocasiones de un tiempo tranquilo y el espacio necesario que nos permitan prestar atención y escuchar la Palabra de Dios, permitiéndole que transmita Su mensaje de paz a nuestras almas?

sábado, 30 de octubre de 2021

INVITACIÓN ESPECIAL

 Amados lectores amigos y hermanos, hoy es nuestra CONFERENCIA TEOLÓGICA 2021. Están todos invitados junto a su congregación a participar presencial o virtualmente

Toda la información se encuentra aquí: https://www.seminariocarey.org/conferencia2021/

¡GRACIAS por compartir con tus amigos!




No solo está disponible ya el libro de nuestro rector Sam Masters, sino que será un OBSEQUIO para cada participante presencial de la Conferencia Teológica 2021. El costo de tu inscripción cubre las plenarias, talleres, y actividades del día, pero además incluye el libro En Espíritu y En Verdad. ¡No esperes para inscribirte!

30 de octubre - ¿Por qué damos gracias? - Ray Stedman

 Porque Jehová es Dios grande, el gran Rey sobre todos los dioses. En su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas. Salmo 95:3-4

El salmista está hablando acerca de los motivos básicos por los que todo el mundo debería dar gracias y alabar a Dios. Esto se aplica no solo a los creyentes, sino a todas las personas. Cada persona tiene la responsabilidad de alabar a Dios. En Romanos 1, el apóstol Pablo dice que una de las acusaciones que hace Dios en contra del pueblo es “ya que, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias” (Romanos 1:21). No reconocieron la relación que tenían con Él. A mí me sorprende continuamente que las personas puedan ser tan ciegas ante el hecho de que no son, como se imaginan con frecuencia que son, criaturas independientes que se abren su propio camino en la vida. Nosotros damos por sentado todas las fuerzas que nos mantienen vivos y hablamos de manera jactanciosa de que somos personas auto suficientes, de manera afectada en la vida, como si no hubiese nadie a quien tuviésemos que reconocer como la fuente de nuestra fortaleza y de nuestro poder.

El Dr. H. A. Ironside acostumbraba contar acerca de una experiencia que tuvo una vez en un restaurante. Pidió su comida, y justo cuando se disponía a comer, un hombre se acercó a su mesa y le dijo: ―¿Le importa a usted que me siente a su mesa?

El Dr. Ironside le dijo que estaba bien, así que el hombre se sentó. Como era su costumbre, el Dr. Ironside inclinó su cabeza y pronunció en silencio una palabra de gracias al Señor antes de comer. Cuando levantó la cabeza, el hombre le dijo: ―¿Tiene usted dolor de cabeza?

―No, no lo tengo ―le contestó Ironside.

El hombre le volvió a preguntar: ―En ese caso, ¿hay algún problema con su comida?

Ironside le dijo: ―No, ¿por qué?

―Bueno ―dijo el hombre―, le he visto ahí sentado con la cabeza inclinada y pensé que a lo mejor estaba usted enfermo o que algo no estaba bien con su comida.

Ironside contestó: ―No, sencillamente estaba dándole las gracias a Dios, como lo hago siempre antes de comer.

El hombre dijo: ―Oh, usted es uno de esos, ¿verdad? Yo no doy gracias nunca. Me gano mi dinero con el sudor de mi frente y no tengo que dar las gracias a nadie cuando como. ¡Así que empiezo a comer en seguida!

El Dr. Ironside dijo: ―Sí, usted es como mi perro. ¡Eso es lo que él hace también!

Esta pequeña historia sugiere que cuando las personas no le dan gracias a Dios, se están portando como animales irracionales. Tal es la base de esta apelación hecha por el salmista, sin importar cómo nos sintamos o cómo pueda ser nuestra actitud respecto a Dios, estamos limitados, como criaturas que dependemos de Su amor y gracia, al menos a darle gracias como nuestro Creador. El Salmo 96:8 dice: “Dad a Jehová la honra debida a su nombre”. Dios merece siempre nuestra gratitud, no solo cuando nos apetece mostrarla. Es algo que deberíamos hacer por amor a Su nombre. Sin duda haría una gran diferencia en nuestra adoración si recordásemos que la alabanza no es algo que sencillamente refleja nuestros sentimientos pasajeros, sino algo que deberíamos hacer sencillamente porque Dios nos creó y nosotros no podemos vivir un solo momento sin Él.

Señor, te doy gracias porque Tú eres tan merecedor de la gloria. Perdóname por darte por sentado a Ti y todo lo que Tú haces.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Llega nuestra gratitud más allá del “gracias a Dios que es viernes”? ¿Nos mueve a sentir una profunda gratitud a Dios Su carácter y bondad, Su misericordia y Su amor hacia nosotros?

viernes, 29 de octubre de 2021

29 de octubre - El secreto de la utilidad - Ray Stedman

¡Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos! Salmo 84:5

Aquí se nos explica el secreto de la utilidad: “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas”.

Muchos de ustedes hace mucho tiempo que son cristianos. Cuando se encuentra usted con dificultades o presiones, ¿dónde encuentra su fortaleza? ¿Ha descubierto que sus fuerzas están en Dios, que Él es quién hace la diferencia?

Un sábado por la noche llegué a casa después de haber cumplido con mis responsabilidades en mi iglesia, sintiéndome muy cansado. Mi esposa me habló de algunas cosas que habían estado pasando, algunas de las presiones de la iglesia y en la familia. Eran la clase de cosas que yo normalmente desearía traer ante el Señor y orar sobre ellas, pero no sentía deseos de orar. Estaba cansado y quería irme a la cama. Pensé para mí mismo: “¿De qué sirve orar, de todos modos? Estoy tan cansado que mis oraciones no tendrían poder alguno”.

Entonces me vino a la mente: ¡Vaya, una cosa que decir! ¿Qué diferencia hace cómo yo me sienta? Yo no dependo de mis oraciones, sino del poder de Dios. Siempre me había molestado cuando oía a los cristianos hablar acerca del “poder de la oración”. No hay ningún poder en la oración; hay poder en el Dios que contesta la oración. Me sentí reprendido en mi propio espíritu al recordar que no hace ninguna diferencia lo cansado que yo pueda sentirme. Así que oré muy brevemente, porque el poder de la oración tampoco depende de lo larga que sea la oración. Charles Spurgeon acostumbraba a hablar a aquellos que tenían la idea de que el poder del ministerio dependía de los pulmones del predicador, pero tampoco es esa la respuesta. El poder se halla en el Dios que está detrás de la oración: “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas”.

Hace algún tiempo estaba intentando vender mi coche. Con la intención de poner un anuncio en el periódico, leí varios anuncios de venta de coches para enterarme de cómo expresarlo mejor. Me fijé en una frase que aparecía repetidamente en los anuncios. Decía: “potencia por todos lados”. Al principio no sabía lo que significaba esto, pero entonces me dí cuenta que se refería a la servodirección, al servofreno, a la transmisión automática, a las ventanillas automáticas, a los asientos con potencia automática y, en caso de que el auto sea un convertible, un techo automático. ¡Potencia en todos los aspectos! Toda esta potencia ha sido diseñada con el propósito de eliminar el terrible esfuerzo a la hora de conducir, de manera que todo lo que tiene usted que hacer es sentarse, empujar unos cuantos botones, y suceden cosas. ¡Qué tremenda descripción de la vida cristiana: potencia por todos lados!

Señor, Tú eres la fortaleza de mi vida. Cuando yo me siento cansado y abrumado, permíteme acudir a Ti para el poder que necesito.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Nos estamos perdiendo la maravilla de la divina invasión que es Cristo en nosotros? ¿Colocamos todo el peso de nuestra debilidad y cansancio sobre ese poderoso Recurso?

jueves, 28 de octubre de 2021

28 de octubre - El hombre y Dios - Ray Stedman

 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tu formaste, digo: “¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria?”. Salmo 8:3-4

Imagínese usted la escena. Aquí tenemos a un joven David bajo las estrellas de noche cuidando sus ovejas. En aquel tiempo y lugar el aire no estaba oscurecido por la niebla con humo ni sometido a la polución de productos irritantes que hoy en día llenan la atmósfera. Las estrellas eran brillantes y la luna, en su plena fase, cruzaba los cielos. Él sintió, como lo hemos sentido todos al estar bajo las estrellas de noche, una mezcla de misterio y de reverencia al ver los cielos cubiertos de estrellas. Consideró la belleza de la naturaleza como un testigo silencioso de la sabiduría de Dios. Toda la impresionante belleza de esta escena pasó ante sus ojos al ponerse el sol. David se sintió asombrado por la grandeza de Dios, que pudo crear semejantes cosas.

Treinta siglos después de que David escribiese estas palabras, nosotros sentimos el mismo asombro cuando consideramos el cielo cuajado de estrellas. Los astronautas han podido, de hecho, caminar físicamente sobre la misma luna que David pudo observar sólo a distancia, pero todo el conocimiento que hemos obtenido acerca del universo en el que vivimos solamente sirve para profundizar nuestra impresión de la tremenda sabiduría y poder de Dios. ¡Qué inmenso es el universo en el que vivimos! Estos billones de galaxias en rotación siguen su curso silencioso en las profundidades del espacio. ¡Qué tremendo es el poder que sostiene todo y hace que siga funcionando como una unidad armoniosa! Eso fue lo que impresionó a este salmista.

Pero después se enfrenta con la pregunta inevitable que se hacen todos aquellos que contemplan la grandeza de Dios. “¿Qué es el hombre”, pregunta, “a los ojos de Dios, que pudo crear un universo como este?”. Usted reconocerá que esta es la pregunta que clama, pidiendo una respuesta en la actualidad. ¿Qué son los humanos? ¿De dónde vinieron? ¿Cuál es su propósito aquí? ¿Por qué existen en este pequeño planeta en este vasto universo? Estas son las preguntas que se hacen más y más cada día.

El salmista a continuación contesta su propia pregunta: “Lo has hecho poco menor que los ángeles y lo coronaste de gloria y de honra” (Salmo 8:5). El hombre tiene una relación única con Dios y fue creado para ser un poco menor que Dios. Lo que se incluye en esta expresión asombrosa es la revelación del propósito de Dios para el hombre. Según la Biblia, Dios creó al hombre para que fuese la expresión de la vida de Dios, el vehículo humano de la vida divina, el medio por el cual el Dios invisible se hiciese visible a Sus criaturas. El hombre debía ser el instrumento mediante el cual Dios realizaría Su obra en el mundo y la expresión del carácter y ser de Dios. Él es la criatura más cercana a Dios. No hay ningún otro más cercano, porque Dios mismo debía vivir en el hombre. Esta es la revelación de la Biblia. El hombre es un ser tan único, tan asombroso, que Dios mismo tiene la intención de vivir en él, para ser la gloria de la vida del hombre.

Padre, te damos gracias porque en Ti hallamos nuestro verdadero valor e identidad.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Dios creó a los seres humanos para que estuviésemos totalmente vivos en unión con Él. ¿Estamos nosotros permitiendo a Dios restaurar esa unión con el Cristo resucitado, para que Él esté totalmente vivo en y por medio de nosotros?

miércoles, 27 de octubre de 2021

27 de octubre - De la desesperación a la victoria - Ray Stedman

 Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Salmo 77:15

El Salmo 77 tiene un tremendo valor para cualquier persona que jamás se haya enfrentado con las preguntas serias de la vida: ¿Existe un Dios del que podamos depender? ¿Existen los valores absolutos en la vida? ¿Tiene significado la vida? ¿Tiene algún propósito en lo que se refiere a esta existencia? He aquí un hombre que encuentra el camino de la conclusión desesperada expresada en el versículo 10: “Enfermedad mía es esta; traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo”, a la declaración triunfante del versículo 13: “Dios, santo es tu camino; ¿qué Dios es grande como nuestro Dios?”.

Lo hace meditando en lo que ha realizado el Señor. Lo hace pensando durante largo tiempo y muy en serio acerca de ciertas acciones de Dios en la historia, ciertos hechos concretos y obstinados que no se pueden olvidar ni se pueden ignorar, de lo que han sido testigos miles e incluso millones de personas, y los resultados de los cuales han alterado el curso de la historia.

Los acontecimientos del Éxodo fueron redentores. ¿Qué estaba haciendo Dios allí abajo en Egipto con estas gentes, trayendo plagas sobre los egipcios, recorriendo la tierra con sus terribles juicios y finalmente eliminando por medio de la muerte a los primogénitos del país? ¿Qué son estos? Milagros, sí, cuyo propósito era recuperar a un pueblo. Aquí vienen, comprados y liberados de la esclavitud de Egipto. Todo esto tiene el propósito de ser una imagen para siempre del propósito de la actividad de Dios. Todos los milagros, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, tienen esta cualidad acerca de ellos.

¿Qué significa redimir? Significa restaurar la utilidad de algo que se ha convertido en inútil. Cuando yo era un estudiante del seminario, pasé tres años como un interno de verano en dos iglesias diferentes en Pasadena. Y probablemente, igual que los estudiantes del seminario todavía hoy, cuando llegué a Pasadena en la primavera de cada año, llegué sin un centavo, sin nada que me cubriese hasta que no recibiese el primer cheque. La primera vez que sucedió este problema descubrí una manera de resolverlo que usé cada año que fui un interno durante los veranos. Tan pronto como llegué a Pasadena, llevé mi máquina de escribir a una tienda de empeños y la empeñé. Eso me ayudó hasta que recibí mi primer cheque, y cuando llegó el primer cheque, cogí el dinero necesario para ir a recuperar mi máquina de escribir. Cuando la máquina de escribir estaba en la casa de empeño, no me servía para nada; no la podía usar; la casa de empeño no la podía usar; nadie tenía el derecho a usar la máquina de escribir. Resultaba totalmente inútil para nadie. Fue sólo al redimirla que pudo funcionar una vez más.

Eso es lo que hace la redención, y esa es la obra especial de Dios. Todo lo que Él hace en la vida humana tiene este propósito. Estas poderosas actividades de Dios, que han quedado registradas como milagros, todas ellas tienen un carácter redentor. Sirven para comprarnos y nos restauran. Lo que hacen es desmenuzar todos los acrecimientos de años enteros de haber vivido mal, con vicios perjudiciales y actitudes dolorosas, arrancándolos para restaurarnos, a fin de que podamos funcionar de nuevo de una manera útil.

Padre, te doy gracias por Tu obra especial de redención en la historia de Israel y también en mi propia vida. Te doy gracias por Tu obra que hace que tenga un propósito y me ayuda a volverme de la desesperación a la victoria.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿De qué manera nos ayudan los milagros redentores de Dios a contestar las difíciles preguntas de la vida? ¿Nos sentimos asombrados por la gracia redentora de Dios, que hace que pasemos de la ineficacia a la victoria absoluta?

martes, 26 de octubre de 2021

26 de octubre - Obteniendo la ayuda de Dios - Ray Stedman

 Me acordaré de las obras del Señor; sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras. Salmo 77:11-12

Las palabras cruciales en estos versículos son: “haré yo”. Esto indica que el salmista tiene control de sí mismo; ya no es víctima de sus sentimientos, y eso es el punto. El control de su vida pasa de su corazón a su cabeza, y así es cómo Dios quiso que fuese. Se da cuenta que el lugar donde comenzar no es consigo mismo, como lo había estado haciendo, o con sus circunstancias, sino con Dios. Y el orden debido no es comenzando con la oración y la meditación, sino a la inversa, que lleva a la petición basada en entender quién es Dios.

Esa es la salida y apunta a los problemas que tuvo este hombre con anterioridad. Comenzó la oración consigo mismo como el centro, que es algo que puede usted ver en sus palabras. Este problema que le ha llevado a Dios ocupa su mente. Todo lo que este hombre piensa es: “¿Qué es lo que me está pasando? Mirad cómo lloro y no sucede nada”.

El resultado de esto es siempre el mismo. Cuando nuestro yo está en el centro, entonces el corazón manda y la mente está siendo gobernada por los sentimientos. Entonces nos encontramos limitados por lo que la Biblia llama “el pensamiento natural”, o pensar de una manera estrecha que no toma en consideración todos los hechos. Aquí tenemos una imagen de un hombre que está dejándose llevar por sus sentimientos, permitiendo que estos le lleven a sentirse cada vez más angustiado y desesperado. Se da cuenta de que está intentando ser lógico, pero solo en este único aspecto del pensamiento, relacionado consigo mismo, y es por este motivo que pierde lo esencial de una manera tan completa.

El corazón es un factor poderoso en el pensamiento humano. Cuando el corazón, las emociones y los sentimientos nos dominan y controlan nuestra manera de pensar, descubrimos que estamos impotentes y no podemos razonar de manera adecuada. Pero si algo nos detiene, entonces la cabeza y la voluntad se imponen y dominan.

¿Qué tiene de malo empezar conmigo mismo? La respuesta es evidente. Las personas somos seres limitados, de manera que cuando empieza usted con la persona, su manera de pensar, como es natural, es limitada. Pero cuando empieza usted con Dios, está comenzando con el gran hecho que incluye todos los demás hechos. Ha ampliado usted su visión para abarcar cada uno de los aspectos de la verdad. Alguien ha descrito esta manera de pensar como “un pensamiento cuadrado”. La verdad no es un solo nivel de pensamiento; es un cubo que tiene laterales y otros aspectos, que es preciso que tengamos en cuenta. Toda verdad está relacionada con otra verdad. Usted descubrirá que al relacionar un hecho con otras verdades que la afectan en todos los lados del “cubo”, usted verá este hecho bajo una luz totalmente diferente a cuando la considera por sí sola.

¿Ha empezado usted a aprender cómo enfrentarse con la tentación de dudar que se apodera de usted, cómo de una manera sistemática, considerada y cuidadosa empezar donde Dios quiere que empiece y a trabajar sobre esta base? ¿Se ha elevado por encima de las limitaciones de la manera natural de pensar y ha empezado a pensar de manera espiritual?

Padre, enséñame a empezar no conmigo mismo y con mi propio entendimiento limitado, sino contigo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Nos desanimamos cuando nuestros pensamientos se centran en nosotros mismos y se encuentran hundidos a causa de los problemas de la vida. Descubriremos que cambia nuestro panorama cuando Dios es el punto de partida de nuestra meditación.

lunes, 25 de octubre de 2021

El cristianismo y el lado oscuro: ¿qué hacemos con Halloween? - ALBERT MOHLER

 El tema de Halloween hace presión cada año sobre la conciencia cristiana.

25 de octubre - Una crisis de fe - Ray Stedman

 Enfermedad mía es esta; traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo. Salmos 77:10

Aquí tenemos a un hombre que está intentando ser realmente honesto. Dice: “He analizado mi situación; he intentado la oración durante toda la noche. En el pasado he recibido ayuda, pero ahora no he recibido ninguna ayuda. Dios hizo que mi corazón cantase en el pasado, pero ahora está vacío, desprovisto y desalentado. ¿Por qué es esto? He pensado en ello; he examinado mi propia vida, mi propio corazón, y me he hecho estas preguntas, pero no puedo contestarlas. Mi conclusión debe de ser que he juzgado a Dios equivocadamente. Yo me creía que Dios nunca cambiaba, que Él siempre respondería cada vez que yo viniese a Él, pero no lo ha hecho. Por lo tanto, he llegado a la conclusión irresistible que Él es como un hombre y no se puede contar con Él”.

Este salmista se está enfrentando con la posibilidad de perder su fe. Todo aquello en lo que había confiado con anterioridad, que había sido un enorme consuelo para él, que le había fortalecido y le había dado el carácter y el poder entre los hombres, da la impresión de no ser nada más que un fundamento que se desmorona y que desaparece rápidamente. No tardará en perder todo aquello a lo que se había venido aferrando en el pasado. Este es el “día de su angustia” y de su actual aflicción. ¿No es este el problema oculto en muchos de nosotros? Yo he perdido la cuenta de las veces que las personas me han llamado y me han dicho: “Ya no sé qué hacer. He intentado la oración, he intentado leer mi Biblia, he intentado pensar en serio, pero nada parece ayudarme. Ya no sé qué hacer. ¿Qué es lo que me está pasando?”.

La aparente falta de respuesta de Dios no es algo extraordinario. Todos los santos de Dios han experimentado esto de vez en cuando. Esto forma parte del programa habitual de Dios para disciplinar y adiestrar a los Suyos. “No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir” (1 Corintios 10:13a). La fidelidad de Dios aparece deliberadamente en contraste con la afirmación: “No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana”, porque cada uno de nosotros tenemos tendencia a pensar que lo que nos está sucediendo es único. Pero muchos han tenido tentaciones por el estilo si están intentando vivir la vida de fe.

El profeta Isaías declara el motivo por el que esto es cierto, revelando lo que dice Dios: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos ni vuestros caminos mis caminos” (Isaías 55:8). Es decir que lo que está diciendo Dios es: “Mi razón está por encima de la vuestra. Vosotros entendéis tan poco sobre la vida en comparación con lo que yo veo en ella. Mis pensamientos no son vuestros pensamientos”; por lo tanto, podéis esperar que habrá ocasiones en las que no entenderéis y os sentiréis perplejos. Sus pensamientos son más elevados que los nuestros, de la misma manera que los cielos están por encima de la tierra, tanto más grande es Su visión de lo que es la realidad. Así que, si estamos limitados a la diminuta sección de la vida que podemos captar con nuestro diminuto entendimiento, es de esperar que habrá ocasiones en las que no entendamos lo que está haciendo Dios. Así que no os inquietéis cuando lleguen esos tiempos de perplejidad. Son experiencias normales con las que todos nos encontramos en la vida de fe.

Padre nuestro, me siento tan agradecido porque las cosas de las que habla Tu Palabra no son remotas en relación con mi experiencia de que Tú eres el Dios que se interesa en la vida. Cuando no pueda entender, enséñame a confiar en Ti.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Cuando disminuye nuestra confianza en Dios, el objeto de nuestra fe, nuestra fe se debilita. ¿Hemos comprendido nosotros la necesidad de volver a centrar nuestra atención en el carácter de Dios revelado en Cristo Jesús?