Versículo para hoy:

martes, 27 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 27

“Y él dijo: Mi rostro irá contigo, y te haré descansar”. 

¡Preciosa promesa! Señor, ayúdame a apropiármela como del todo mía.

Algunas veces tenemos que salir fuera de nuestra morada, porque no tenemos aquí ciudad permanente. Muchas veces pasa que cuando nos sentimos más contentos en un lugar somos llevados fuera de él repentinamente. Aquí tenemos el antídoto para este mal. El mismo Señor nos acompañará. Su presencia, que incluye su favor, comunión, cuidado y poder, siempre estarán con nosotros en cada marcha nuestra. Esto significa más de lo que dice; porque en verdad es el todo. Si Dios está con nosotros, poseemos el cielo y la tierra. ¡Ven conmigo, Señor, y entonces mándame donde quieres!

Pero esperamos hallar un lugar de descanso. El versículo lo promete. Tendremos descanso, dado, hecho y guardado por Dios. Su presencia nos hará descansar aun cuando estamos en marcha, sí, aun en medio de la batalla. ¡Descanso! Una palabra muy bendita. ¿Puede ser gozado por los mortales? Sí, aquí está la promesa, y por fe la invocamos. El descanso viene del Consolador, del Príncipe de Paz y del Padre glorioso que reposó el día séptimo de toda su obra. Estar con Dios es descansar en el sentido más enfático.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 26 de noviembre de 2018

La belleza de la santidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 26

“Vuestra tristeza se tornará en gozo”. 

Su tristeza especial era la muerte y la ausencia de su Señor, y fue tornada en gozo cuando resucitó de la muerte y se mostró en medio de ellos. Todas las penas de los santos serán así transformadas; aun las peores, que parecen ser fuentes eternas de amargura.

Entonces cuanto más tristeza haya, más gozo habrá. Si tenemos cargas de tristeza, entonces el poder del Señor las tornará en toneladas de gozo. Entonces cuanto más amarga sea la pena, más dulce será el placer; la oscilación del péndulo a la izquierda, lo hará ir más a la derecha. La memoria de la pena aumenta el gusto de la delicia; pondremos la una en contraste con la otra, y el brillo del diamante será visto más claramente a causa del fondo negro tras él.

¡Ven, alma mía, anímate! Dentro de poco estaré tan alegre como ahora estoy triste. Jesús me dice que por una alquimia celestial, mi tristeza se tornará en gozo. No sé cómo va a ser así, pero lo creo, y empiezo a cantar con anticipación. Este abatimiento de espíritu no es para mucho tiempo, pronto estaré arriba con los gozosos que alaban al Salvador día y noche, y allí cantaré de la misericordia que me libró de grandes aflicciones.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 25 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 25

“¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de gracia, gracia a ella”. Zacarías 4:7.

En este momento un monte de dificultad, de apuro o de necesidad puede estar en nuestro camino, y la razón natural no ve paso por encima, al través o alrededor de él. Venga la fe, e inmediatamente el monte desaparece y se hace llanura. Pero primeramente la fe tiene que oír la palabra del Señor: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”. Esta verdad grande es de primera necesidad cuando salimos al encuentro de las pruebas insuperables de la vida.

Veo que no puedo hacer nada y que toda confianza en los hombres es vanidad. “No con ejército”. Veo que no se puede confiar en ninguno de los medios visibles, pero que el poder está en el Espíritu invisible. Sólo Dios puede obrar, y los hombres y los medios no tienen que ser contados. Si en verdad el Dios Todopoderoso cuida de los intereses de su pueblo, entonces los montes grandes son nada. Él puede remover mundos como los muchachos juegan con pelotas o las lanzan con los pies. Él puede conceder este poder. Si el Señor me manda que remueva un Alpe, lo puedo hacer en su nombre. Puede ser un gran monte, pero aun ante mi flaqueza será reducido a llanura; porque el Señor lo ha dicho: ¿De qué temeré si Dios está por mí?

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 24 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 24

“No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo”. 

Algunas veces contenderá, o no sería un padre sabio para hijos tan pobres y errantes como somos nosotros. Su reprensión es muy penosa a los que son verdaderos, porque sienten cuánto la merecen y cuán malo es de su parte haberle entristecido. Sabemos lo que significa esta reprensión, y nos doblegamos delante del Señor, lamentando que le hemos hecho enojarse con nosotros.

¡Pero qué consuelo hallamos en estas líneas! “No contenderá para siempre”. Si nos arrepentimos y volvemos a Él con corazones quebrantados por el pecado, y que dejan el pecado, Él nos sonreirá en seguida. No le agrada mirar con reprensión hacia los que ama con todo su corazón; es su gozo que nuestro gozo sea cumplido.

Venid, busquemos su rostro. No hay motivo para la desesperación, ni aun para el temor. Amemos a un Dios que reprende, y antes de mucho estaremos cantando: “Tu furor se apartó y me has consolado”. ¡Fuera presentimientos tristes, que sois cuervos del alma! ¡Entrad, esperanza humilde y memoria grata, palomas del alma! El que nos perdonó hace mucho tiempo como juez, nos perdonará otra vez como padre, y nos gozaremos en su amor tierno e inmutable.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Entrad por sus puertas con acción de gracias (Sal. 100), día 4 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 23

“Jehová tu Dios echará a estas gentes de delante de ti poco a poco”. Deuteronomio 7:22.

No esperemos ganar victorias para el Señor Jesús de un solo golpe. Los principios y las costumbres malas se dejan con dificultad. En algunos sitios toma años de trabajo echar fuera aún uno de los muchos vicios que deshonran a los habitantes. Tenemos que proseguir la guerra con toda nuestra fuerza, aun cuando vemos poco resultado.

Nuestro trabajo en este mundo es conquistarlo para Jesús. No tenemos que entrar en negociaciones, sino exterminar los males. No tenemos que buscar la popularidad, sino hacer guerra sin cesar contra la iniquidad. La incredulidad, el papismo, la bebida, la impureza, la opresión, el carácter mundano, el error; todos estos tienen que ser echados fuera.

Sólo el Señor nuestro Dios puede hacer esto. Él trabaja por sus siervos fieles; y bendito sea su nombre, Él promete que así trabajará. “Jehová tu Dios echará a estas gentes de delante de ti”. Esto hará poco a poco, para que aprendamos la perseverancia, aumentemos en fe, velemos con ardor y evitemos la confianza carnal. Demos gracias a Dios por un poco de éxito, y oremos por más. Nunca envainemos la espada hasta que toda la tierra sea ganada por Jesús.

¡Ánimo, alma mía! Sigue poco a poco, porque muchos pocos harán un conjunto grande.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

Entrad por sus puertas con acción de gracias (Sal. 100), día 3 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 22

“En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la maldad de Israel será buscada y no parecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo hubiere dejado”. Jeremías 50:20.

¡Esta sí que es una palabra gloriosa! ¡Qué perdón más amplio se promete aquí a las naciones pecadoras de Israel y Judá! El pecado será quitado de tal manera que no parecerá, y borrado que no se hallará. ¡Gloria al Dios perdonador!

Satanás busca los pecados para acusarnos de ellos, nuestros enemigos los buscan para culparnos de ellos y nuestra conciencia los busca con un deseo morboso. Pero cuando el Señor nos aplica la sangre preciosa de Jesús, no tememos ninguna clase de investigación, porque no parecerán: “no se hallarán”. El Señor ha hecho que los pecados de su pueblo ya no existan. Él ha dado fin del pecado y expiado la iniquidad. El sacrificio de Jesús ha echado todos nuestros pecados en lo profundo del mar. Esto nos hace saltar de gozo.

El motivo de la cancelación del pecado es que Jehová perdona a sus escogidos. Su palabra de gracia es no solamente real, sino divina. Él da la absolución y somos absueltos. Él es nuestra propiciación y su pueblo está fuera de todo temor de la condenación. ¡Bendito sea el nombre de nuestro Dios que quita el pecado!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Renovando Tu Mente | La venida del Reino




Entrad por sus puertas con acción de gracias (Sal. 100), día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 21

“Mirad a mí y sed salvos todos los términos de la tierra; porque yo soy Dios, y no hay más”. Isaías 45:22.

Esta es una de las más grandes de las promesas. Es el fundamento de nuestra vida espiritual. La salvación viene por una mirada a Aquel que es “Dios justo y Salvador”. ¡Cuán sencillo es el mandato! “Mirad a mí”. ¡Cuán razonable es la demanda! Verdaderamente la criatura debiera mirar al Creador. Hemos mirado a otras partes por largo tiempo, y es hora de que miremos solamente al que llama nuestra atención y promete darnos su salvación.

¡Solamente una mirada! ¿No miraremos ahora mismo? No tenemos que traer nada de lo nuestro, pero tenemos que mirar arriba a nuestro Señor en su trono, a donde ha subido desde la cruz. Una mirada no requiere preparación, ni esfuerzo violento; no necesita ni inteligencia, ni sabiduría, ni riqueza, ni fuerza. Todo lo que necesitamos está en el Señor nuestro Dios; y si miramos a Él por todo, todo será nuestro y seremos salvos.

¡Venid los que estáis lejos, mirad acá! ¡Vosotros, términos de la tierra, volved vuestros ojos aquí! Como desde las regiones más lejanas los hombres pueden ver el sol y gozar de su luz, así vosotros que estáis al borde de la muerte, a las puertas del infierno, podéis por una mirada recibir la luz de Dios, la vida del cielo, la salvación del Señor Jesucristo, que es Dios, y por lo tanto puede salvar.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 20 de noviembre de 2018

Entrad por sus puertas con acción de gracias (Sal. 100), día 1 -



NOVIEMBRE 20

"Porque sació al alma menesterosa y llenó de bien al alma hambrienta". 

Es bueno tener deseos, y cuanto más intensos sean, mejor.

El Señor saciará los deseos del alma, por grandes que sean o por mucho que nos preocupen. Deseemos grandemente, porque Dios dará grandemente. No es nunca buena condición de ánimo el estar contentos con nosotros mismos, y sentirnos libres de deseos. Deseos de más gracia, y gemidos indecibles son señales de crecimiento y debiéramos querer sentirlas más y más. ¡Espíritu Bendito, haz que suspiremos y clamemos por cosas mejores!

El hambre no es una sensación agradable. Sin embargo, son bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Tales personas no tan sólo serán aliviadas, sino saciadas. No serán saciadas con comida ordinaria, sino que su alimento será digno de su bondadoso Señor, porque serán saciados de bien por Jehová mismo.

Venid, no nos entristezcamos por el hecho de anhelar y tener hambre. Oigamos la voz del salmista cuando él desea y ansía ver a Dios engrandecido. “Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 19 de noviembre de 2018

La reina de Sabá, día 3 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 19

“Mas desde aqueste día daré bendición”. Hageo 2:19.

Lo futuro está escondido de nosotros. Sin embargo, aquí tenemos un espejo en el cual podemos ver los días venideros. El Señor dice, “desde aqueste día daré bendición”.

Vale la pena notar el día al cual se refiere esta promesa. Había habido mala cosecha, viento solano y tizoncillo, todo a causa del pecado del pueblo. Ahora el Señor vio que estos que habían sido castigados empezaban a obedecer su palabra, y a edificar su templo, y por lo tanto dice: “desde el día que se echó el cimiento al templo de Jehová; poned vuestro corazón. Desde aqueste día daré bendición”. Si hemos vivido en cualquier pecado, y el Espíritu nos guía a apartarnos de ello, podemos contar con la bendición del Señor. Su sonrisa, su Espíritu, su gracia y la revelación amplia de su verdad, todo nos manifiesta una bendición aumentada. Sufriremos tal vez mayor oposición de los hombres a causa de nuestra fidelidad, pero nos elevaremos a una comunión más íntima con el Señor nuestro Dios, y a una vista más clara de nuestra aceptación en Él.

Señor, estoy resuelto a serte más fiel y más exacto en seguir tu doctrina y tus preceptos; y te ruego, por lo tanto, por Cristo Jesús, que aumentes la bendición de mi vida diaria desde ahora y para siempre.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 18 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 18

“En aquel día Jehová defenderá el morador de Jerusalén; y el que entre ellos fuere flaco, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como ángeles, como el ángel de Jehová delante de ellos”. Zacarías 12:8.

Una de las mejores maneras por las cuales el Señor defiende a su pueblo es haciéndoles fuertes con poder en el hombre interior. Los hombres son mejores que las murallas, y la fe es más fuerte que los castillos.

El Señor puede tomar el más flaco entre nosotros y hacerle como David, el campeón de Israel. ¡Señor, haz esto conmigo! Infunde en mí tu poder, y lléname de valor santo para que pueda hacer frente al gigante con honda y piedra, confiando en Dios.

El Señor puede hacer que sus campeones más grandes sean aún más fuertes de lo que son; David puede ser como un ángel, el ángel de Jehová. Esto sí que sería una manifestación maravillosa, pero es posible, puesto que Dios lo dice. ¡Oh, Señor, obra así con los mejores de nuestros guías! Muéstranos lo que puedes hacer, es a saber, levantar tus siervos fieles a una excelencia de gracia y santidad que claramente sea sobrenatural.

Señor, mora en tus santos y serán como Dios; pon tu poder en ellos, y serán como los seres vivientes que viven en la presencia de Jehová. Cumple esta promesa a tu iglesia entera en este nuestro día por amor de Jesús. Amén.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 17 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 17

“Porque no dejará Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad”. 

No, Él no dejará ni aun uno de ellos. Los hombres tienen sus desamparados, pero Dios no tiene ninguno; porque su elección es inmutable, y su amor eterno. Nadie puede encontrar ni una sola persona que Dios haya desamparado después de haberse revelado a él para la salvación.

Esta verdad grande es mencionada en el Salmo para alegrar el corazón de los afligidos. El Señor castiga a los suyos, pero no los desampara. El resultado de la doble obra de la ley y de la vara es nuestra enseñanza y el fruto de esa enseñanza es un espíritu tranquilo y un espíritu sensato de los cuales viene descanso. Los impíos son dejados solos hasta que se cave el hoyo en el cual caerán y serán tomados; pero los justos son mandados a la escuela para que estén preparados para su glorioso destino en lo venidero. El juicio volverá y acabará su obra en los rebeldes, pero igualmente volverá a justificar a los sinceros y los piadosos. Así que podemos sufrir la vara del castigo con sumisión tranquila; porque expresa el amor y no la ira.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 16 de noviembre de 2018

La reina de Sabá, día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 16

“Toda herramienta que fuese fabricada contra ti no prosperará; y Tú condenarás toda lengua que se levantare contra ti en juicio”. Isaías 54:17.

Hay un ruido grande en las fraguas y las forjas del enemigo.

Están haciendo herramientas con las cuales quieren herir a los santos. No podrían hacer ni aun esto si el Señor de los santos no lo permitiese; porque Él ha criado el herrero que sopla las ascuas en el fuego. ¡Pero mirad cuán diligentemente trabajan! ¡Cuántas espadas y lanzas hacen! No importa nada, porque sobre la hoja de cada arma se puede leer esta inscripción: “No prosperará”.

Pero ahora escuchad otro ruido: la contención de lenguas. Las lenguas son herramientas más terribles que las que se hacen con martillos y yunques, y el mal que pueden hacer hiere más profundamente y se extiende más. ¿Qué será de nosotros ahora? La calumnia, la mentira, la insinuación y la burla… estas son flechas venenosas; ¿cómo las resistiremos? El Señor Dios nos promete que si no podemos hacerlas callar, a lo menos no nos podrán arruinar. Nos condenan por el momento, pero nosotros las condenaremos al fin para siempre. La boca de los que hablan mentira será cerrada y sus engaños serán tornados en honra de aquellos hombres buenos que han sufrido por ellos.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

La reina de Sabá, día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 15

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. Filipenses 4:19.

El Dios de Pablo es nuestro Dios, y suplirá todo lo que nos haga falta. Pablo estaba cierto de esto en cuanto a los filipenses, y nosotros estamos ciertos de ello en cuanto a nosotros mismos. Dios lo hará, porque es propio de Él hacerlo: nos ama, toma placer en bendecirnos, y le glorificará hacerlo. Su compasión, poder, amor y fidelidad, todo ayuda a que no estemos hambrientos.

¡De qué medida se sirve el Señor! “Conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. Las riquezas de su gracia son grandes, pero ¿qué diremos de las riquezas de su gloria? Sus “riquezas en gloria en Cristo Jesús”, ¿quién puede estimarlas? Según esta medida inconmensurable Dios llenará el abismo inmenso de nuestras necesidades. Él hace al Señor Jesús el recipiente y el medio de su plenitud, y entonces nos da su riqueza de amor en su más alto grado. ¡Aleluya!

El autor sabe lo que es ser probado en el trabajo del Señor. La fidelidad ha sido recompensada con ira, y dadores liberales han dejado de suscribir; pero aquel a quien desearon oprimir no ha sido más pobre por ello, al contrario, más bien se ha enriquecido; porque esta promesa ha sido verdadera: “Mi Dios suplirá todo lo que os falta”. Los fondos de Dios son más seguros que el Banco de Inglaterra.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Renovando Tu Mente | El contrato roto




¿Quién satisface tus necesidades más profundas? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 14

“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. Juan 14:14.

¡Qué promesa más amplia! “¡Algo!” Si mis necesidades son grandes o pequeñas, todas están encerradas en aquella palabra “algo”. Ven, alma mía, ten libertad delante del propiciatorio, y escucha a tu Señor diciéndote: “Ensancha tu boca, y henchirla he”.

¡Qué promesa más sabia! Siempre tenemos que pedir en el nombre de Jesús. Al paso que esto nos anima a nosotros, le honra a Él. Esta es una recomendación constante. Algunas veces toda otra recomendación es oscurecida, especialmente las que pudiésemos sacar de nuestra propia relación con Dios o de nuestra experiencia de su gracia; pero en tales ocasiones el nombre de Jesús es tan poderoso delante del trono como siempre, y podemos invocarlo con plena certidumbre.

¡Qué oración tan llena de enseñanza! No debo pedir nada si no puedo poner a ello la mano y el sello de Cristo. No me atrevería a poner el nombre de mi Señor a una petición egoísta u obstinada. Solamente puedo poner el nombre de mi Señor a las oraciones que Él mismo oraría si estuviese en mi caso. Es un alto privilegio estar autorizado a pedir en el nombre de Jesús, como si Jesús mismo pidiese; pero nuestro amor hacia Él nunca nos permitirá poner aquel nombre donde Él no lo hubiera puesto.

¿Estoy pidiendo aquello que Jesús aprobaría? ¿Me atrevo a poner su sello a mi oración? Entonces tengo aquello que estoy buscando del Padre.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

La alabanza no es un sentimiento - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 13

“He aquí no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel”. Salmo 121:4.

Jehová es el que “guarda a Israel”. Nunca está inconsciente, ni se adormece, ni duerme. Nunca deja de guardar la casa y el corazón de su pueblo. Esta es una razón suficiente para que descansemos en perfecta paz. Alejandro dijo que dormía porque su amigo Parmenio velaba; mucho más podemos nosotros dormir, puesto que Dios es nuestro guardador.

La frase “he aquí” está puesta para llamar nuestra atención a esta verdad consoladora. Israel durmió, aunque tenía una piedra por almohada, pero su Dios estaba despierto y apareció en una visión a su siervo. Cuando estamos acostados sin defensa, Jehová mismo cubrirá nuestra cabeza.

El Señor guarda su pueblo como un rico guarda su tesoro, como un capitán guarda una ciudad con guarnición, como un centinela guarda a su soberano. Nadie puede dañar a aquellos que están así guardados. Que encomiende yo mi alma en sus manos queridas. Él nunca se olvida de nosotros, nunca deja de cuidarnos eficazmente, nunca se encuentra incapaz de guardarnos.

¡Oh, Señor mío! Guárdame, no sea que me desvíe y caiga y perezca. Guárdame para que guarde tus mandamientos. Por tu cuidado vigilante guárdame de dormir como el perezoso y de perecer así como los que duermen en muerte.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 12 de noviembre de 2018

¿A dónde acudes cuando tienes miedo? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 12

“Y será mi pueblo saciado de mi bien, dice Jehová”. Jeremías 31:14.

Notad que dos veces dice “mi”: “Mi pueblo será saciado de mi bien”.

Aquellos que están saciados con Dios son señalados como suyos. Él tiene contentamiento en ellos, porque ellos tienen contentamiento en Él. Le llaman su Dios, y Él les llama su pueblo; Él se satisface de ellos como su porción, y ellos se satisfacen de Él como la suya. Hay una comunión íntima de satisfacción entre el Israel de Dios y el Dios de Israel.

Los que forman el pueblo de Dios están satisfechos. Esta es una gran cosa. Muy pocos hombres están siempre satisfechos, sea cual fuere su suerte; han tragado la sanguijuela, y esa continuamente está clamando: “¡Trae, trae!” Solamente almas santificadas son almas satisfechas. Dios mismo tiene que convertirnos y contentarnos.

No es de maravillar que el pueblo de Dios está saciado con el bien de su Señor. Aquí tenemos bondad sin mixtura, liberalidad sin límites, misericordia sin regaño, amor sin variación y socorro sin reserva. Si la bondad de Dios no nos sacia, ¿qué lo hará? ¡Cómo! ¿Estamos aún gimiendo? Verdaderamente será un deseo malo dentro de nosotros aquel que la bondad de Dios no satisfaga.

Señor, estoy saciado. Bendito sea tu nombre.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 11 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 11

“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”. Romanos 6:14.

El pecado se enseñoreará si puede; no se satisface con ningún lugar más bajo que el trono del corazón. Algunas veces tememos que nos vencerá, y entonces clamamos al Señor que “ninguna iniquidad se enseñoree de mí”. Esta es su respuesta consoladora: “El pecado no se enseñoreará de vosotros”. Nos podrá acometer y aun herir; pero nunca se enseñoreará de nosotros.

Si estuviéramos bajo la ley, nuestro pecado tomaría fuerzas y nos sujetaría bajo su poder; porque es el castigo del pecado que el hombre venga a caer bajo su poder. Como estamos bajo el pacto de la gracia, somos guardados de dejar al Dios vivo por la declaración segura del pacto. La gracia nos es prometida, por la cual somos vueltos de nuestros extravíos, purificados de nuestras impurezas y libertados de las cadenas del hábito.

Podíamos quedar abatidos en la desesperación y “servir a los egipcios” si fuésemos aún como esclavos trabajando por la vida eterna; pero siendo como somos hombres libres del Señor, cobramos ánimo para combatir nuestras maldades y tentaciones, estando seguros de que el pecado nunca más nos traerá bajo su poder. Dios nos dará la victoria por nuestro Señor Jesucristo, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.