Versículo para hoy:

jueves, 20 de septiembre de 2018

Mentiras que las mujeres creen acerca de las circunstancias - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 20

“Tu pueblo serálo de buena voluntad en el día de tu poder”. Salmo 110:3.


¡Bendito sea el Dios de la gracia que así es! Tiene un pueblo al cual escogió en otro tiempo para ser su especial porción. Estos por naturaleza tienen una voluntad tan rebelde como los demás de los hijos incorregibles de Adán; pero cuando llega el día de su poder y la gracia despliega su omnipotencia, tienen buena voluntad para arrepentirse y creer en Jesús. Ninguno se salva de mala voluntad; la voluntad cede dulcemente por sí misma. ¡Qué poder tan maravilloso es este, que nunca obra en contra de la voluntad y sin embargo la gobierna! Dios no rompe la cerradura, sino que la abre con una llave maestra que sólo Él puede manejar.

Ahora estamos prontos a ser, hacer, o sufrir lo que el Señor quiera. Si en cualquier momento nos rebelamos, no tiene Él más que venir con poder, y enseguida corremos por el camino de sus mandamientos con todo nuestro corazón. ¡Que este sea un día de poder conmigo en cuanto a algún esfuerzo que haga para la gloria de Dios y el bien de mis semejantes! Señor, tengo voluntad; ¿no puedo esperar que este sea un día de tu poder? Estoy del todo a tu disposición; deseoso, sí, ansioso, de que te sirvas de mí para tus intereses santos. ¡Oh, Señor! Que no tenga yo que clamar: “tengo el querer, mas el efectuar el bien no lo alcanzo”; dame el poder como me das la voluntad.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Mentiras que las mujeres creen acerca de ellas mismas - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 19

“Jehová en medio de ti, poderoso, Él salvará; gozaráse sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar”. Sofonías 3:17.

¡Qué palabra es esta! ¡Jehová Dios en medio de su pueblo en toda la majestad de su poder! Su presencia es suficiente para inspirarnos paz y esperanza. Tesoros de poder infinito están guardados en nuestro Jehová, y Él mora en su iglesia, por lo tanto su pueblo puede prorrumpir en gritos de alegría.

No sólo tenemos su presencia, sino que Él está ocupado en su trabajo excelente de salvación: “Él salvará”. Siempre está salvando; de esto toma su nombre Jesús. No temamos ningún peligro, porque es poderoso para salvar.

Y esto no es todo. Él siempre permanece el mismo; Él ama, Él calla de amor, Él no cesará de amar. Su amor le da gozo. Aun encuentra un tema para una canción en su amada. Esto es sumamente maravilloso. Cuando Dios acabó la creación, no cantó, sino solamente dijo “que todo era bueno”; pero cuando vino a la redención, entonces la Santa Trinidad sintió un gozo que tenía que ser expresado en canción. ¡Piensa en esto y asómbrate! Jehová Jesús canta una canción de boda sobre su esposa elegida. Ella es para Él su amor, su gozo, su descanso, su canción. Oh, Señor Jesús, por tu amor inmenso, enséñanos a amarte, a regocijarnos en ti y a cantarte nuestro salmo de vida.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 18 de septiembre de 2018

Mentiras que las mujeres creen acerca de Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 18

“Y a Benjamín dijo: El amado de Jehová habitará confiado cerca de él; cubrirálo siempre, y entre sus hombros morará”. Deuteronomio 33:12.

Sí, no hay seguridad como la de habitar confiado cerca de Dios. El Señor no puede hallar un sitio más firme o seguro para sus más amados. ¡Oh, Señor! Haz que more siempre bajo tu sombra, cerca de tu costado herido. Yo quisiera vivir más y más cerca de ti, Señor mío; y una vez que estuviese especialmente cerca de ti, allí quisiera habitar para siempre.

¡Qué protección es la que el Señor da a sus escogidos! No es un techo bueno el que te cubrirá, ni una barbacana que está a prueba de bomba, ni aun el ala de un ángel, sino el mismo Jehová. Nada puede llegar a nosotros cuando estamos así cubiertos. El Señor nos concederá esta protección todo el día, por largo que sea. Señor, que en este día habite yo conscientemente bajo este pabellón de amor y de poder soberano.

¿Significa la tercera frase que el Señor en su templo habitaría entre los montes de Benjamín, o que el Señor estaría allí donde la carga de Benjamín estuviese puesta, o significa que somos llevados sobre los hombros del Eterno? En todo caso el Señor es el sostén y la fortaleza de sus santos. Señor, haz que siempre goce de tu ayuda, y entonces mis brazos serán suficientes para mí.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Renovando Tu Mente | La creación: El acto de apertura - R C SPROUL




El poder de la verdad - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 17

“El justo florecerá como la palma; crecerá como cedro en el Líbano”. Salmo 92:12.

Estos árboles no son cortados y podados por los hombres; las palmeras y los cedros son “árboles de Jehová”, y por su cuidado florecen; lo mismo sucede con los santos del Señor, son objeto de su propio cuidado. Estos árboles están siempre verdes y son hermosos en todas las estaciones del año. Los creyentes no son santos algunas veces e impíos otras; se mantienen en la hermosura del Señor en todo tiempo. Dondequiera que estén estos árboles son de admirar; nadie puede contemplar un paisaje donde haya palmas o cedros sin fijar su atención en estas producciones regias. Los discípulos de Jesús son observados de todos; como una ciudad asentada sobre un monte, no se pueden esconder.

El hijo de Dios florece como la palma, que echa hacia arriba toda su fuerza en una columna recta sin una sola rama. Es una columna con un capitel glorioso. No tiene crecimiento ni a diestra ni a siniestra, sino que envía toda su fuerza hacia lo alto y lleva su fruto tan cerca del cielo como es posible. Señor, cumple Tú esta figura en mí.

El cedro desafía todas las tormentas y crece cerca de las nieves eternas, llenándolo de savia el mismo Señor, que mantiene su corazón caliente y sus ramas fuertes. Señor, te ruego que así sea conmigo. Amén.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 16 de septiembre de 2018

SEPTIEMBRE 16

“Y cualquiera que diere a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa”. Mateo 10:42.

Pues puedo hacer tanto como eso. Puedo hacer una buena acción para con un siervo del Señor. El Señor sabe que les amo a todos y consideraría una honra lavar sus pies. Por amor de su Maestro amo a sus discípulos.

¡Cuán bondadoso es el Señor al mencionar una acción tan insignificante: “cualquiera que diere un vaso de agua fría solamente”! Esto lo puedo hacer por pobre que sea; esto lo puedo hacer por humilde que sea; esto lo haré con mucho gusto. Esto que parece tan poco, el Señor lo ve, lo ve aun cuando se haga a uno de los más pequeños de sus discípulos. Manifiestamente no es el valor, ni el talento, ni la cantidad lo que Él mira, sino el motivo; lo que hacemos a un discípulo porque es discípulo, su Señor lo ve y lo recompensa. No nos recompensa por el mérito de lo que hacemos, sino según las riquezas de su gracia.

Doy un vaso de agua fría, y Él me hace beber del agua de la vida. Doy a uno de sus pequeñitos, y Él me trata como a uno de ellos. Jesús halla una disculpa para su liberalidad en lo que su gracia me ha llevado a hacer y dice: “De cierto os digo que no perderá su recompensa”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 15 de septiembre de 2018

EL CRISTIANO Y LA DEPRESIÓN -1- PR. SUGEL MICHELÉN

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.

EL CRISTIANO Y LA DEPRESIÓN -2- PR. SUGEL MICHELÉN

EL CRISTIANO Y LA DEPRESIÓN -3- PR. SUGEL MICHELÉN

EL CRISTIANO Y LA DEPRESIÓN -4- PR. SUGEL MICHELÉN

EL CRISTIANO Y LA DEPRESIÓN -5- PR. SUGEL MICHELÉN

EL CRISTIANO Y LA DEPRESIÓN -6- PR. SUGEL MICHELÉN

EL CRISTIANO Y LA DEPRESIÓN -7- PR. SUGEL MICHELÉN

EL CRISTIANO Y LA DEPRESIÓN -8- PR. SUGEL MICHELÉN

EL CRISTIANO Y LA DEPRESIÓN -9- PR. SUGEL MICHELÉN

EL CRISTIANO Y LA DEPRESIÓN -10- PR. SUGEL MICHELÉN

SEPTIEMBRE 15

“Y será aquel varón como escondedero contra el viento y como acogida contra el turbión”. Isaías 32:2.

Todos sabemos quién es este varón. ¿Quién podía ser sino el Segundo Hombre, el Señor del cielo, Varón de dolores, el Hijo del hombre? ¡Qué escondedero ha sido para su pueblo! Él mismo ha sufrido toda la fuerza del viento y así puede amparar a todos los que se refugian en Él. Así hemos escapado de la ira de Dios, y así escaparemos de la ira de los hombres, de los cuidados de esta vida y del temor de la muerte. ¿Por qué nos exponemos al viento, cuando podemos tan fácilmente y tan seguramente evitarlo escondiéndonos detrás de nuestro Señor? Que en este día corramos a Él y estemos en paz.

Muchas veces el viento de la aflicción se levanta con fuerza y llega a ser un turbión, que lo lleva todo por delante. Cosas que parecían estar firmes y estables, se tambalean con el viento, y muchas y grandes son las caídas de nuestra confianza carnal. Nuestro Señor Jesús, el Varón glorioso, es un refugio que nunca es derribado. Escondidos en Él, vemos pasar la tempestad arrolladora, pero nosotros mismos descansamos en tranquila seguridad.

Coloquémonos este día en nuestro escondedero y cantemos seguros bajo la protección de nuestro refugio: ¡Bendito Jesús! ¡Bendito Jesús! ¡Cómo te amamos! Y bien podemos, porque Tú eres un refugio en el tiempo de la tempestad.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 14 de septiembre de 2018

La Ideología de género y su agenda deconstructiva - Dr. Cesar Vidal




Cultivando una hermandad auténtica, día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 14

“Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman”. Santiago 1:12.


Sí, él es bienaventurado mientras sufre la tentación. Nadie puede ver esto hasta que sus ojos han sido ungidos con colirio divino. Pero tiene que sufrirla sin rebelarse contra Dios, o apartarse de su integridad. Es bienaventurado el que ha pasado por el fuego y no ha sido consumido como metal falso.

Cuando ha terminado la prueba, entonces viene la marca de la aprobación divina: “la corona de vida”. Como si el Señor dijera: “Que viva; ha sido pesado en balanza y no es hallado falto”. La vida es el galardón: no la mera existencia, sino una existencia santa, feliz y verdadera, la realización del divino propósito tocante a nosotros. Ya una forma más elevada de vida espiritual y de felicidad corona a los que han pasado sin daño por las pruebas más duras de la fe y el amor.

El Señor ha prometido la corona de vida a los que le aman. Solamente los que aman al Señor pueden mantenerse firmes en la hora de la prueba; los demás, o se hundirán, o se enojarán, o se escaparán furtivamente al mundo. Ven, alma mía, ¿amas a tu Señor? ¿Verdaderamente? ¿Profundamente? ¿Enteramente? Entonces ese amor será probado; pero muchas aguas no lo apagarán, ni ríos lo ahogarán. Señor, haz que tu amor fomente el mío hasta el fin.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 13 de septiembre de 2018

LA ILUSIÓN ATEA – LIVING WATERS ESPAÑOL




Cultivando una hermandad auténtica, día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 13

“También sus cielos destilarán rocío”. Deuteronomio 33:28.

Lo que es el rocío en el Oriente en la naturaleza, así es la influencia del Espíritu en el reino de la gracia. ¡Cuánto lo necesito! Sin el Espíritu de Dios soy una cosa seca y que decae. Desmayo, decaigo, muero. ¡Cuán agradablemente me refresca este rocío! Una vez que así soy favorecido me siento contento, animado, vigoroso, exaltado. No necesito más. El Santo Espíritu me trae vida, y todo lo que la vida requiere. Todo lo demás sin el rocío del Espíritu es para mí menos que nada; oigo, leo, oro, canto, voy a la mesa de comunión y no encuentro bendición allí hasta que el Espíritu Santo me visita. Pero cuando Él me riega todos los medios de gracia me son dulces y provechosos.

¡Qué promesa es esta para mí! “Sus cielos destilarán rocío”. Seré visitado con la gracia. No seré dejado a mi sequedad natural, ni al calor abrasador del mundo, ni al siroco de la tentación satánica. ¡Oh que en esta misma hora sienta yo el rocío apacible, silencioso y bienhechor del Señor! ¿Y por qué no? El que me ha hecho vivir como la hierba en el prado, me tratará como trata a la hierba; me refrescará desde lo alto. La hierba no puede clamar por el rocío como lo hago yo. Verdaderamente el Señor que visita la planta que no pide, contestará a su hijo que le ruega.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

El poder de las palabras, día 8 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 12

“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa”. Hechos 16:31.

Este Evangelio para un hombre que se había puesto la espada al cuello, es el Evangelio para mí. Este me convendría si estuviese muriendo y es todo lo que necesito mientras viva. Aparto la vista de mí mismo, del pecado y de toda idea de mérito personal, y confío en el Señor Jesús como el Salvador que Dios ha dado. Creo en Él, descanso en Él, le acepto enteramente. Señor, soy salvo y seré salvo para toda la eternidad, porque creo en Jesús. Bendito sea tu nombre por esto. Que manifieste yo cada día por mi vida que soy salvo del egoísmo, del amor al mundo y de toda clase de pecado.

Pero estas últimas palabras acerca de mi “casa”: Señor, no me iré con media promesa cuando Tú das una entera. Te ruego que salves a toda mi familia. Salva los más cercanos y más queridos. Convierte los hijos y los nietos si los tengo. Sé benigno a mis criados y a todos los que moran bajo mi techo, o que trabajan para mí. Tú me haces esta promesa personalmente si creo en el Señor Jesús; te ruego que hagas conforme a lo que has dicho.

Quisiera pasar yo en mis oraciones cada día los nombres de todos mis hermanos y hermanas, padres, hijos, amigos, parientes, criados y no darte descanso hasta que sea cumplida esta palabra “y tu casa”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.