Versículo para hoy:

sábado, 2 de junio de 2018

JUNIO 2

“Porque ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas”. Nahum 1:13.

Permitió Dios que el asirio oprimiera a su pueblo por algún tiempo, pero llegó la hora cuando su poder tenía que ser quebrantado. Así muchos corazones están presos por Satán, y se impacientan dolorosamente bajo el yugo. ¡Oh, que ahora venga a tales presos la esperanza, la palabra del Señor, conforme al versículo: “Ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas”!

¡Mira! El Señor te promete una salvación presente: “Ahora quebraré su yugo de sobre ti”. Cree en la libertad inmediata, y conforme a tu fe así te será hecho en esta misma hora. Cuando Dios dice “ahora”, que ninguno diga “mañana”.

Mira qué completo ha de ser tu socorro; porque el yugo no va a ser quitado, sino quebrantado; y tus coyundas no serán desatadas, sino rotas. Aquí tenemos una manifestación del poder divino que garantiza que el opresor no volverá otra vez. Su yugo es quebrantado, no podemos ser agobiados otra vez por su peso. Sus coyundas son rotas, no más pueden retenernos. ¡Oh, si creyésemos en Jesús para obtener una completa y eterna emancipación! “Si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres”. Ven, Señor, y liberta tus cautivos, según tu palabra.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 1 de junio de 2018

Dios usa mujeres valientes - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JUNIO 1

“Echa tu pan sobre las aguas; que después de muchos días lo hallarás”. Eclesiastés 11:1.

No hemos de contar con un premio inmediato por todo el bien que hacemos; ni hemos de limitar nuestros esfuerzos a los lugares y a las personas que parecen que van a darnos una recompensa por nuestros trabajos. El egipcio echa su semilla sobre las aguas del Nilo, donde tal vez parece ser un desperdicio completo de trigo. Pero a su tiempo la inundación baja, el arroz o cualquier otro grano penetra dentro del lodo fértil y rápidamente produce la cosecha. Hagamos bien hoy a los ingratos y malos. 

Enseñemos a los indiferentes y rebeldes. Aguas que ofrecen pocas probabilidades tal vez cubren terrenos que prometen mucho. Nuestro trabajo para el Señor no será en vano en ninguna parte.

Nos toca echar nuestro pan sobre las aguas; y corresponde a Dios cumplir su promesa: “lo hallarás”. Él no faltará a su promesa. Su buena palabra que hemos hablado vivirá, será hallada y será hallada de nosotros. Tal vez no al momento, pero algún día segaremos lo que hemos sembrado. Tenemos que ejercitar nuestra paciencia; porque tal vez el Señor la ejercite. “Después de muchos días”, dice la Escritura, y en muchos casos esos días vienen a ser meses y años, y sin embargo la palabra permanece verdadera. La promesa de Dios se cumplirá; procuremos nosotros cumplir el precepto, y cumplirlo este día.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 31 de mayo de 2018

Protege tus relaciones - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 31

“En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo”.     Juan 16:33.

Las palabras de mi Señor son verdaderas acerca de la tribulación. Tengo mi parte en ella indudablemente. El trillo no está colgado ni puedo esperar que sea puesto a un lado mientras tanto que estoy en la era. ¿Cómo puedo esperar encontrarme como en mi hogar estando en la tierra del enemigo, o gozoso estando desterrado, o cómodo en un desierto? Este no es mi reposo. Este es el hogar del horno, de la fragua y del martillo. Mi experiencia concuerda con las palabras de mi Señor.

Yo noto que Él me manda “confiar”. ¡Ay! Estoy muy propenso a desanimarme. Mi espíritu pronto se abate cuando me veo grandemente probado. Pero no tengo que dejar paso a esta sensación. Cuando mi Señor me manda confiar, no debo atreverme a desanimarme.

¿Cuál es el argumento del cual se sirve para animarme? Su misma victoria. Él dice: “Yo he vencido al mundo”. Su batalla fue mucho más penosa que la mía. Aún no he resistido hasta la sangre. ¿Por qué desespero de vencer? Mira, alma mía, el enemigo ha sido vencido una vez. Yo peleo con un enemigo vencido. ¡Oh mundo! Jesús ya te ha vencido; y en mí, por su gracia, te vencerá de nuevo. Por lo tanto tengo buen ánimo, y canto a mi Señor victorioso.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Compra algunas estampillas - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 30

“Y aún os digo, que desde ahora habéis de ver al Hijo del hombre sentado a la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo”.         Mateo 26:64.


¡Ah, Señor, Tú estabas en tu estado más bajo cuando delante de tus perseguidores te hicieron comparecer como un criminal! Sin embargo, los ojos de tu fe pudieron ver más allá de la humillación presente, a tu gloria futura. ¡Qué palabras son estas: “Y aún desde ahora”! Yo quisiera seguir el ejemplo de tu previsión santa y en medio de la pobreza, de la enfermedad o de la calumnia, yo también quisiera decir: “Y aún desde ahora”. En vez de flaqueza, Tú tienes todo poder; en vez de venganza, toda gloria; en vez de escarnio, toda adoración. Tu cruz no ha oscurecido el esplendor de tu corona, ni los esputos han desfigurado la hermosura de tu parecer. Más bien digo que Tú eres más ensalzado y honrado por causa de tus sufrimientos.

Así, Señor, yo también quisiera tomar ánimo de tu “desde ahora”. Quisiera olvidarme de la presente tribulación con la visión del triunfo futuro. Ayúdame, enderezando mi corazón en el amor de tu Padre y en la paciencia tuya, para que cuando soy escarnecido por tu nombre no vacile, sino que piense más y más en el más allá, y por lo tanto menos y menos en lo de hoy. Pronto estaré contigo y veré tu gloria. Por lo tanto no me avergüenzo, sino que digo en lo más íntimo de mi corazón: “Y aún desde ahora”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 29 de mayo de 2018

Dándole primero a Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 29

“Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres”. Marcos 1:17.

Solamente viniendo en pos de Jesús podemos obtener el deseo de nuestro corazón, y ser verdaderamente útiles a nuestros semejantes. ¡Oh, cómo deseamos ser pescadores prósperos para Jesús! Sacrificaríamos nuestras vidas para ganar almas. Pero somos tentados a usar de medios que Jesús nunca hubiese usado. 

¿Consentiremos a las tentaciones malas del enemigo? Si así hacemos, tal vez podremos salpicar el agua, pero nunca cogeremos los peces. Tenemos que seguir a Jesús si queremos salir bien. Los métodos sensacionales, diversiones y cosas por el estilo, ¿puede decirse que sean ir en pos de Jesús? ¿Podemos imaginar que el Señor Jesús atraería una congregación con tales medios como los que ahora se usan tan frecuentemente? ¿Cuál es el resultado de tales expedientes? El resultado no es nada que Jesús haya de contar en el gran día final.

Tenemos que adherirnos estrictamente a nuestra predicación, como lo hizo nuestro Maestro, porque de este modo almas se salvan. Tenemos que predicar la doctrina de nuestro Señor y proclamar un evangelio completo y gratuito; porque esta es la red en la cual se cogen las almas. Tenemos que predicar con su ternura, su confianza y su amor; porque esto es el secreto de tener éxito con corazones humanos. Tenemos que trabajar bajo la unción divina, contando con el Espíritu Santo. Así, yendo en pos de Jesús, y no corriendo delante de Él, ni aparte de Él, seremos pescadores de hombres.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 28 de mayo de 2018

Renovando Tu Mente | Una dura lección aprendida




Cuenta tus días - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 28

“Y tú has dicho: Yo te haré bien”. Génesis 32:12.

Esta es la manera más segura de prevalecer con el Señor en la oración. Podemos recordarle humildemente lo que Él ha dicho. Nuestro Dios fiel nunca faltará a su palabra, ni la dejará sin cumplir; con todo Él se agrada en que su pueblo le busque, y que le recuerde su promesa. Esto refresca la memoria, vivifica la fe y renueva la esperanza. La palabra de Dios es dada, no para provecho suyo, sino para provecho nuestro. Sus propósitos son estables, y Él no necesita nada que le obligue a hacer bien a su pueblo; pero nos da la promesa para nuestra confianza y consuelo. Por lo tanto Él quiere que la presentemos y que le digamos “Tú has dicho”.

“Yo te haré bien”, es precisamente la esencia de todas las buenas palabras del Señor. Demos mucha importancia a la palabra “ciertamente”. Él nos hará bien verdadero, bien duradero, solamente bien y todo bien. Nos hará buenos, y esto es hacernos bien en el sentido más alto. Nos tratará como trata a sus santos mientras que estamos aquí, y esto es bueno. Él pronto nos llevará a estar con Jesús y todos sus escogidos, y eso es el bien supremo. Con esta promesa en nuestros corazones, no temeremos al enojado Esaú ni a ningún otro. Si el Señor nos hace bien, ¿quién nos puede hacer daño?

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 27 de mayo de 2018

Emociones Bajo Control: Sesión 3 | Unidas en Cristo - Michael Mahoney

Emociones Bajo Control: Sesión 2 | Unidas en Cristo - Michael Mahoney

MAYO 27

“Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”. 2 Pedro 1:8.

Si deseamos glorificar a nuestro Señor llevando fruto, ciertas cosas tienen que estar en nosotros; porque nada puede salir de nosotros que primero no esté dentro. Tenemos que empezar con la fe, la cual es el fundamento de todas las virtudes; y, entonces, poniendo toda diligencia, debemos añadir la virtud, la ciencia, la templanza y la paciencia. Con estas hemos de tener temor de Dios y amor fraternal. Todas estas cosas juntas ciertamente producirán como fruto de nuestras vidas, los racimos de utilidad, y no seremos meramente sabios ociosos, sino verdaderos hacedores de la palabra. Estas cosas santas, no sólo deben estar en nosotros, sino deben abundar, para que no seamos estériles. El fruto es la superabundancia de la vida y tenemos que estar llenos antes que podamos rebosar.

Hemos notado que algunos hombres de talento y oportunidad notable nunca han conseguido hacer verdadero bien en la conversión de almas; y después de escrupulosa consideración hemos inferido que les faltaban ciertas gracias que son absolutamente esenciales para llevar fruto. Para ser verdaderamente útiles la gracia es mejor que el don. Como el hombre es, así es su trabajo. Si queremos hacer mejor, tenemos que ser mejores. Que este versículo sea un aviso amable a los que profesan ser creyentes, pero no llevan fruto, y a mí también.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

Emociones Bajo Control: Sesión 1 | Unidas en Cristo - Michael Mahoney

sábado, 26 de mayo de 2018

"La Influencia de Roma y la Era Medieval" Cap #108 Entendiendo Los Tiempos




MAYO 26

“A Jehová vuestro Dios serviréis, y Él bendecirá tu pan y tus aguas”. Éxodo 23:25.

¡Qué promesa es esta! El servir a Dios es en sí un gozo grande. ¡Pero qué privilegio añadido es el de tener la bendición del Señor reposando sobre nosotros en todas las cosas! Nuestras cosas más comunes vienen a ser benditas cuando nosotros mismos somos consagrados al Señor. Nuestro Señor Jesús tomó pan y lo bendijo; he aquí, nosotros también comemos pan bendito. Jesús bendijo el agua y la hizo vino; el agua que bebemos es mucho mejor para nosotros que todo el vino con el cual los hombres se alegran; cada gota contiene una bendición. La divina bendición está sobre el hombre de Dios en todo, y permanecerá con él en todo tiempo.

¿Y qué si tenemos solamente pan y agua? Con todo, son pan y agua benditos. Pan y agua tendremos. Esto está implicado en la promesa, porque tiene que haberlos para que Dios los bendiga. “Se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas”. Cuando Dios está a la mesa, no solamente pedimos la bendición, sino que la tenemos. No es tan sólo en el altar, sino en la mesa donde nos bendice. Él sirve bien a los que le sirven bien. Esta bendición sobre la mesa no es deuda, sino gracia. En realidad, es una triple gracia: nos concede gracia para servirle, por su gracia nos alimenta con pan, y por su gracia lo bendice.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 25 de mayo de 2018

Por qué «sumisión» nos causa escalofríos - Tim Challies en español

Hay más en riesgo de lo que imaginas, con Joni Eareckson Tada - Nancy DeMoss de Wolgemuth


MAYO 25

“Abrirte ha Jehová su buen depósito”. Deuteronomio 28:12.

Esto se refiere primeramente a la lluvia: El Señor la dará en su tiempo. La lluvia es un emblema de esos tiempos de refrigerio celestial que el Señor está pronto para dar a su pueblo. ¡Oh, que haya lluvias abundantes para refrescar la heredad del Señor!

Parece que pensamos que los depósitos de Dios solamente pueden ser abiertos por un gran profeta como Elías, pero no es así, porque esta promesa es para todos los fieles en Israel, y en verdad para cada uno de ellos. ¡Oh amigo creyente! “Abrirte ha Jehová su buen depósito”. Tú también puedes ver el cielo abierto e introducir la mano y sacar tu porción, sí, y la porción de todos tus hermanos alrededor de ti. Pide lo que quieres y no te será negado, si estás en Cristo, y sus palabras están en ti.

Hasta ahora no has conocido los tesoros de tu Señor, pero Él los abrirá a tu entendimiento. Seguramente no has gozado aún de la plenitud de las riquezas de su pacto, pero el Señor enderezará tu corazón en el amor suyo, y revelará a Jesús en ti. Sólo el Señor puede hacer esto por ti; pero aquí está su promesa, y si quieres oír diligentemente su voz, y pones por obra su mandamiento, sus riquezas en gloria por Cristo Jesús serán tuyas.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 24 de mayo de 2018

Barreras para la Fe - Ravi Zacharias

Trabajando en el poder del Espíritu Santo, día 6 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 24

“Un varón de vosotros perseguirá a mil: porque Jehová vuestro Dios pelea por vosotros, como Él os dijo”. Josué 23:10.

¿Por qué contamos las personas? Un hombre con Dios, está en la mayoría, aunque haya miles al otro lado. Algunas veces nuestros ayudadores son demasiados, para que Dios trabaje con ellos, como sucedió en el caso de Gedeón, quien no consiguió nada hasta que aumentó sus fuerzas reduciendo su número. Pero los ejércitos del Señor nunca son pocos. Cuando Dios quiso fundar una nación llamó sólo a Abraham y le bendijo. Cuando quiso vencer a Faraón el orgulloso, no se sirvió de ejércitos, sino solamente de Moisés y Aarón. El servicio de un hombre, como ciertos sabios lo llaman, ha sido mucho más utilizado por el Señor que la milicia con sus oficiales. Todos los israelitas juntos ¿mataron a tantos como Sansón sólo? Saúl y sus ejércitos hirieron sus miles, pero David sus diez miles.

El Señor puede dar grandes ventajas al enemigo, y sin embargo vencerle. Si tenemos fe, tenemos a Dios con nosotros, ¿y qué son multitudes de hombres? Un perro de ganado puede conducir una manada grande de ovejas. Si el Señor te envió, oh hermano mío, su poder efectuará su propósito divino. Por lo tanto, confía en la promesa, y sé muy valiente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 23 de mayo de 2018

LA SEXUALIDAD EN EL SIGLO XXI - PARTE II - Pr. Salvador Dellutri

LA SEXUALIDAD EN EL SIGLO XXI - PARTE I - Pr. Salvador Dellutri

Trabajando en el poder del Espíritu Santo, día 5 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 23

“Porque Él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra”. Salmo 72:12.

El menesteroso clama: ¿qué más puede hacer? Su clamor es oído de Dios: ¿qué más necesita hacer? Que el lector menesteroso se dedique a clamar ahora mismo, porque así mostrará su sabiduría. No clames en los oídos de amigos, porque aun en el caso de que puedan ayudarte, es solamente porque el Señor les facilita hacerlo. El camino más corto es ir directamente a Dios, y clamar delante de Él. La rectitud es el mejor corredor: corre al Señor y no a causas secundarias.

“¡Ay!”, dices tú. “No tengo ni amigo ni ayudador”. Tanto mejor; puedes confiar en Dios en ambas condiciones: como menesteroso y como desprovisto de ayudadores. Que tu doble necesidad sea la causa de tu doble súplica. Aun para misericordias temporales puedes esperar en Dios, porque Él cuida de sus hijos en estos asuntos temporales. En cuanto a nuestras necesidades espirituales, que son las más pesadas, el Señor oirá tu clamor, te librará y suplirá todo lo que te falta.

Oh amigo pobre, pon a prueba a tu Dios rico. Oh imposibilitado, apóyate sobre su ayuda. Nunca me ha faltado a , y estoy cierto que nunca te faltará a ti. Ven como un mendigo, y Dios no te rehusará ayuda. Ven sin otro pretexto que su gracia. Jesús es Rey, ¿te dejará morir de miseria? ¿Qué? ¿Te olvidaste de esto?

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 22 de mayo de 2018

Trabajando en el poder del Espíritu Santo, día 4 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 22

“Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y salvaráme tu diestra”. Salmo 137:7.


Triste es andar en medio de la angustia. No, bienaventurado es, puesto que hay para ello una promesa especial. Dame una promesa y ¿dónde está la angustia? ¿Qué me enseña aquí el Señor a decir? Pues esto: “Tú me vivificarás”. Tendré más vida, más energía y más fe. ¿No pasa esto muchas veces, que la angustia nos vivifica como un soplo de aire frio cuando estamos por desmayar?

¡Cuán enfurecidos están mis enemigos y especialmente el gran enemigo! ¿Extenderé mi brazo y pelearé contra mis adversarios? No, mi mano será mejor empleada en el servicio de mi Señor. Además, no es necesario, porque mi Dios extenderá su brazo y Él contenderá con ellos mucho mejor de lo que yo pudiera hacerlo si lo intentare. “Mía es la venganza; yo pagaré, dice el Señor”. Él me salvará con su diestra de poder y sabiduría, ¿y qué más puedo desear?

Ven, alma mía, habla contigo misma acerca de esta promesa, hasta que puedas usarla como el cántico de tu confianza y el consuelo de tu soledad. Ora tú que seas vivificado, y deja lo demás con el Señor, que te favorece en todo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.