Versículo para hoy:
lunes, 24 de julio de 2017
Julio 24. Motivos y obras
"Por tanto, os digo que si vuestra justicia no fuera mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos", Mateo 5:20
Lo que distingue a un discípulo no son sus buenas obras, sino sus buenas motivaciones debido a la gracia sobrenatural de Dios. Lo único que supera a hacer lo correcto es ser correcto. Jesucristo vino a poner, en cualquiera que se lo permita, una nueva herencia con una justicia que excede a la de los escribas y fariseos. Jesús dice: "Si eres mi discípulo, no sólo tus acciones deben ser rectas, sino tus motivos, aspiraciones y tus más recónditos pensamientos. Tus motivos deben ser tan puros que el Dios Todopoderoso no pueda ver nada reprobable”.
¿Quién puede estar en la luz eterna de Dios sin tener nada que Él pueda censurar? Tan sólo Jesucristo, el Hijo de Dios. Y Él declara que mediante su redención puede colocar dentro de una persona su propia naturaleza y volverla tan pura y sencilla como un niño. La pureza que Dios exige sólo es posible cuando eres renovado interiormente y esto es precisamente lo que Jesús se comprometió a hacer por medio de su redención.
Nadie se vuelve puro obedeciendo leyes. Jesucristo no nos da reglas ni reglamentos; nos da sus enseñanzas, es decir, verdades que sólo pueden interpretarse mediante la naturaleza que Él ha puesto en nosotros. La gran maravilla de la salvación de Jesucristo es que Él cambia lo que heredamos. No modifica la naturaleza humana, sino que cambia la fuente y, de ese modo, también los motivos.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
domingo, 23 de julio de 2017
Julio 23. Santificación
"Pero por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios... santificación", 1 Corintios 1:30
El lado de la vida. El misterio de la santificación es que las cualidades perfectas de Jesucristo me son dadas como un regalo, no de manera gradual, sino instantánea, cuando, por la fe, comprendo que Él se hizo para nosotros santificación. La santificación es la forma en que su santidad se vuelve mía y se refleja en mi vida. Nada más ni nada menos.
El secreto más maravilloso de una vida santa no consiste en imitar a Jesús, sino en permitir que sus cualidades perfectas se manifiesten en mí. La santificación es "Cristo en vosotros", Colosenses 1:27. Es su maravillosa vida que se me imparte por fe y como un don soberano de la gracia divina. ¿Estoy dispuesto a que Dios haga tan real la santificación en mi vida como lo es en su Palabra?
Por la santificación Jesucristo me hace partícipe de sus cualidades de santidad. Es cuando los dones de su paciencia, amor, santidad, fe, pureza y piedad se manifiestan en y a través de cada alma santificada. La santificación no es tomar de Jesús el poder para ser santo, sino la santidad que se manifestó en Él y entonces Él la manifiesta en mí. La santificación es una participación, no una imitación. Imitar es algo totalmente distinto. Como Jesucristo es la perfección de todo, el misterio de la santificación consiste en que todas las cualidades perfectas de Jesús están a mi disposición. En consecuencia, de manera lenta, pero segura empezamos a vivir una vida de orden, sanidad y santidad inefables, "guardados por el poder de Dios", 1 Pedro 1:5.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
sábado, 22 de julio de 2017
Julio 22. Santificación
"La voluntad de Dios es vuestra santificación", 1 Tesalonicenses 4:3
El lado de la muerte. Al santificarnos, Dios tiene que tratar con nosotros tanto en el lado de la muerte como en el de la vida. Él exige que vayamos al sitio de muerte, pero como muchos de nosotros pasamos tanto tiempo allí, nos volvemos lúgubres y pesimistas. Siempre hay una dura batalla antes de la santificación, algo dentro de nosotros que siempre se resiste y se resiente ante las demandas de Cristo. La lucha comienza tan pronto el Espíritu Santo empieza a mostrarnos lo que significa ser santificados. Jesús dijo: "Si alguno viene a mí, y no aborrece... su propia vida, no puede ser mi discípulo", Lucas 14:26.
En el proceso de santificación el Espíritu de Dios me despojará de todo, hasta que no quede sino "yo mismo". Ese es el lugar de muerte ¿Estoy dispuesto a ser "yo mismo" y nada más? ¿Dispuesto a no tener ningún amigo, padre, hermano, ni interés personal y listo para morir? Esa es la condición necesaria para la santificación. No es de extrañar que Jesús dijera: "No he venido a traer paz, sino espada", Mateo 10:34.
Es aquí donde luchamos y muchos de nosotros desmayamos. Rehusamos identificarnos con la muerte de Jesucristo en este sentido. Decimos: "¡Pero es tan duro! De seguro Él no quiere que yo lo haga". Nuestro Señor es estricto y sí quiere que lo hagamos.
¿Estoy dispuesto a reducirme a lo más simple de mi condición como persona? ¿Estoy decidido a despojarme de todo lo que mis amigos piensan de mí y de todo lo que pienso de mí mismo? ¿Estoy dispuesto y decidido a entregarle a Dios mi yo desnudo? Tan pronto lo esté, Él me santificará por completo y mi vida se liberará de cualquier determinación y persistencia que no sea Dios mismo.
Cuando ore: "Señor, muéstrame qué significa la santificación para mí", Él me responderá: "significa ser hecho uno con Jesús". La santificación no es algo que Jesucristo me da, es Él mismo en mí (ver 1 Corintios 1:30).
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
viernes, 21 de julio de 2017
Julio 21. La puerta de entrada al reino
"Bienaventurados los pobres en espíritu", Mateo 5:3
Cuídate de considerar al Señor apenas como un maestro. Si Jesucristo es sólo un maestro, entonces lo único que puede lograr es martirizarme al establecer unas normas que no puedo cumplir. ¿De qué sirve que me presente un ideal tan alto, si me resulta imposible alcanzarlo? Sería más feliz si no lo conociera.
¿Para qué sirve que me ordene ser lo que nunca puedo: Que sea limpio de corazón, que haga más de lo que me ha ordenado, o que me consagre completamente a Dios? Debo conocer a Jesucristo como Salvador antes de que su enseñanza signifique para mí algo distinto a un ideal elevado que lleva a la desesperación. Pero cuando he nacido de nuevo por el Espíritu de Dios, comprendo que Jesús no vino solamente para enseñar, sino también para hacer de mí lo que debo ser. La redención significa que Jesucristo le puede impartir a cualquier persona la misma naturaleza que controló su propia vida. Todas las normas que Dios nos da están fundamentadas en esa naturaleza.
La enseñanza del Sermón del Monte desespera al hombre natural; y eso es precisamente lo que Jesús quiere que suceda. Mientras nos justifiquemos a nosotros mismos creyendo que podemos poner en práctica las enseñanzas de nuestro Señor, Dios nos dejará seguir hasta que nuestra ignorancia se rompa contra algún obstáculo. En ese momento estaremos dispuestos a acercarnos como indigentes para recibir de Él. Bienaventurados los pobres en espíritu. Este es el principio número uno en el Reino de Dios. La piedra angular en el reino de Jesucristo es la pobreza, no las posesiones; ni las decisiones a favor de Él, sino un sentido de absoluta inutilidad. Al final admitimos: "Señor, ni siquiera puedo empezar a hacerlo".
Entonces, Jesús nos dice: "Bienaventurados seréis", Mateo 5:11. Esa es la puerta de entrada al reino y, sin embargo, ¡nos toma mucho tiempo creer que somos realmente pobres! El conocimiento de nuestra propia pobreza nos lleva al lugar correcto, es decir, donde Jesucristo obra.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
jueves, 20 de julio de 2017
Julio 20. Dependientes de la presencia de Dios
"Mas los que esperan a Jehová... caminarán y no se fatigarán", Isaías 40:31
De ninguna manera caminar representa una gran emoción, pero es lo que prueba todas nuestras cualidades de firmeza y constancia. "Caminar y no fatigarse" es la prueba suprema de mi grado de fortaleza. El verbo andar o caminar se emplea en la Biblia para expresar el carácter de una persona. Y mirando a Jesús que andaba por allí dijo: "¡Este es el Cordero de Dios!" Juan 1:36. En la Biblia no hay nada abstracto, todo es vivo y real. Dios no dice: "Sé espiritual", sino: "Anda delante de mí", Génesis 17:1.
Cuando nuestro estado físico o emocional no es saludable, siempre queremos sensaciones. En nuestra vida física esto conduce a la falsificación de la obra del Espíritu Santo; en la emotiva, nos lleva a pasiones desordenadas y a la destrucción de la moralidad. En el ámbito espiritual si nos empeñamos en conseguir emociones, en tener alas y remontarnos sobre las alturas, terminaremos destruyendo nuestra espiritualidad.
En realidad, disfrutar de la presencia de Dios no depende de estar en ningún lugar o circunstancia, sino de nuestra decisión de mantener al Señor siempre delante de nosotros. Los problemas surgen cuando rehusamos poner nuestra confianza en la realidad de su presencia. La experiencia de la cual habla el autor del Salmo 46:2, "No temeremos, aunque...", también será nuestra una vez que nos basemos en la realidad; no en la conciencia de la presencia de Dios, sino en la realidad de ella. Entonces exclamaremos: "¡Él ha estado aquí todo el tiempo!"
En los momentos críticos de nuestra vida es necesario pedirle a Dios su dirección, pero es innecesario decirle todo el tiempo: "Oh Señor, dirígeme en esto y aquello". ¡Por supuesto que Él lo hará y, de hecho, ya lo está haciendo! Si nuestras decisiones diarias no están de acuerdo con su voluntad, Él actuará y refrenará nuestro espíritu. Por esa razón debemos estar quietos y esperar la dirección de su presencia.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
miércoles, 19 de julio de 2017
Julio 19. El señorío sobre el creyente
"Vosotros me llamáis Maestro y Señor y decís bien porque lo soy", Juan 13:13
Nuestro Señor nunca insiste en ejercer autoridad sobre nosotros. No dice: "Te someterás a mí". Él nos deja completamente libres; tan libres, que podríamos escupirle la cara, o darle muerte como otros lo han hecho y nunca diría una palabra. Pero, cuando en mí se ha creado la vida de Él por medio de su redención, de inmediato reconozco su derecho a una absoluta autoridad sobre mí. Es un dominio moral: "Señor, digno eres", Apocalipsis 4:11. Sólo lo indigno en mí se niega a inclinarse o someterse ante el único que es digno. Cuando me encuentro con alguien que es más santo que yo y no reconozco su dignidad ni obedezco sus instrucciones, estoy revelando lo que es indigno en mí. Dios nos educa por medio de las personas que son un poco mejor que nosotros, no intelectualmente, sino más santas. Y continúa haciéndolo hasta que voluntariamente nos sometemos y, entonces, nuestra vida se caracteriza por una actitud de completa obediencia a Él.
Si el Señor insistiera en nuestra obediencia, se convertiría en un tirano y dejaría de tener autoridad real. Nunca lo hace, pero cuando realmente lo vemos, le obedecemos en seguida. Fácilmente Él es nuestro Señor y vivimos para adorarlo desde la mañana hasta la noche. Mi nivel de crecimiento en la gracia se pone al descubierto por la manera en que considero la obediencia. Debemos tener una visión mucho más alta de la palabra “obediencia” para rescatarla del fango del mundo. Ésta debe ser el resultado de una relación cercana, como la de un padre y su hijo y no como la de un amo y su siervo. Jesús mostró este tipo de relación y, además, dijo: "El Padre y yo uno somos", Juan 10:30. "Y, aunque era Hijo, a través del sufrimiento aprendió lo que es la obediencia", Hebreos 5:8, Jesús, nuestro Redentor, fue obediente porque era Hijo, no para convertirse en Hijo.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
martes, 18 de julio de 2017
Julio 18. El misterio de creer
"Él dijo: ¿Quién eres, Señor?", Hechos 9:5
Por el milagro de la redención, en un instante Saulo de Tarso, un fariseo tenaz y obstinado, se transformó en un humilde devoto esclavo del Señor Jesús.
En las situaciones que el hombre se puede explicar no existe nada de milagroso. Nosotros tenemos una posición segura frente a aquello que tenemos claridad y, por eso, resulta lógico que busquemos una explicación para todo. No es natural obedecer; sin embargo, desobedecer no es necesariamente pecaminoso. No puede haber desobediencia real ni virtud moral alguna en la obediencia, a menos que se reconozca como una autoridad más elevada a quien imparte la orden. Si no se obedece, entonces posiblemente es una emancipación. Si un hombre le dice otro: "Tienes que hacer esto" y "harás aquello", quebranta el espíritu humano y lo vuelve incompetente para Dios. Un ser humano es esclavo de la obediencia, a menos que tras ese acto reconozca al Dios santo.
Muchas personas cuando dejan de ser religiosas empiezan a acercarse a Dios porque solo hay un Señor del corazón humano, Jesucristo y no la religión. ¡Pero, ay de mí si después de verlo a Él, no lo obedezco!
Jesús nunca insistirá en que yo lo obedezca, pero si no lo hago, he comenzado a firmar la condena de muerte para el Hijo de Dios en mi alma. Cuando me enfrento cara a cara con Él y le digo: "No obedeceré", Él nunca va a insistir, pero esa actitud me aparta del poder regenerador de su redención. Si acudo a la luz, para la gracia de Dios no es importante cuán abominable yo sea. Pero ay de mí si rechazo la luz (ver Juan 3:19-21).
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
lunes, 17 de julio de 2017
Julio 17. Es un milagro
"Y ni mi palabra ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría", 1 Corintios 2:4
Pablo era un erudito y orador notable y aquí él no está hablando por un profundo sentido de humildad. Él dice que al predicar el Evangelio podía encubrir el poder de Dios si impresionaba a las gentes con la excelencia de su discurso. La fe en Jesús es un milagro que se produce únicamente por la eficacia de la redención, no por palabras persuasivas ni por galanteos y conquistas, sino por el poder de Dios sin ayudas adicionales. El poder creativo de la redención se debe a la predicación del Evangelio, no a la personalidad del que predica.
El verdadero y efectivo ayuno de un predicador no es abstenerse de comida, sino más bien de su elocuencia, de su lenguaje impresionante y de todo aquello que pueda obstruir el Evangelio que se está presentando. El predicador está en la tierra como el representante de Dios, "como si Dios rogara por medio nosotros", 2 Corintios 5:20. Está aquí para presentar el Evangelio de Él. Si es sólo debido a mi predicación que las personas desean mejorar, jamás se acercarán a Jesucristo. Todo lo que me adule cuando predico el Evangelio terminará convirtiéndome en un traidor a Jesús e impedirá que el poder creativo de su redención haga su obra.
"Y yo, cuando sea levantado... a todos atraeré a mí mismo", Juan 12:32.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
domingo, 16 de julio de 2017
Julio 16. El concepto del gobierno divino
"¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que se las pidan?", Mateo 7:11
Mediante estas palabras, Jesús establece las reglas de conducta para quienes tienen a su Espíritu. Él nos desafía a mantener nuestra mente saturada del concepto del gobierno divino sobre todo, lo cual significa que el discípulo debe mantener una actitud de perfecta confianza y un vivo anhelo de pedir y buscar.
Llena tu mente con el pensamiento de que puedes contar con Dios. Una vez que lo hagas, tener esta actitud cuando te encuentres en dificultades te resultará tan fácil como respirar: "Mi Padre celestial sabe todo lo que está pasando". No tendrás que esforzarte, sino que surgirá naturalmente cuando se presenten las situaciones complicadas o desconcertantes. Antes de formar poderosamente en tu mente este concepto del control divino, sueles recurrir a varias personas en busca de ayuda. Pero cuando lo desarrollas, acudes a Dios. Jesús está instaurando las reglas de conducta para quienes tienen a su Espíritu y lo hace según este principio: Como Dios es mi Padre y me ama, nunca debo pensar que olvidará algo. Entonces ¿por qué he de preocuparme?
Jesús dijo que en ocasiones Dios no puede disipar las tinieblas que te rodean, debes confiar en Él. A veces Dios parece un amigo despiadado, pero no lo es; un Padre perverso, pero no lo es; un juez injusto, pero no lo es. Persevera y crece en el principio de que la mente de Dios está detrás de todo. Ni siquiera el más mínimo detalle de la vida ocurre sin que sea su voluntad. Por lo tanto, puedes descansar en Él con una perfecta confianza. La oración no es sólo pedir, sino una actitud mental que produce el ambiente en el que pedir es perfectamente natural. "Pedid y se os dará", Mateo 7:7.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
sábado, 15 de julio de 2017
Julio 15. El punto de partida del honor espiritual
"A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor", Romanos 1:14
Pablo estaba abrumado por el sentido de su deuda para con el Señor y se esforzaba por expresarlo. La mayor inspiración de su vida era concebir a Jesucristo como su acreedor espiritual. ¿Tengo yo esa misma sensación de deuda con Cristo en cuanto a toda alma no salva? El honor espiritual de mi vida como creyente es pagarle mi deuda a Él con respecto a todo hombre. Cada valiosa partecita de mi vida se la debo a la redención de Jesucristo. ¿Estoy haciendo algo para que Él manifieste su redención de manera efectiva en otras vidas? Sólo lo puedo lograr a medida que el Espíritu de Dios produce en mí ese sentido de deuda.
No soy una persona superior a los demás, sino un siervo del Señor Jesús. Pablo dijo: "No sois vuestros... pues habéis sido comprados por precio", 1 Corintios 6:19-20. Pablo se vendió a sí mismo a Jesucristo y dijo: "Por causa del Evangelio de Jesús soy deudor a toda persona que vive sobre la faz de la tierra. Únicamente soy libre para ser Su esclavo absoluto". Esto es lo que caracteriza a un cristiano a partir del momento en que los principios del honor y el deber son reales en su vida espiritual. Como eres un siervo de Jesucristo, deja de orar por ti y consúmete a favor de los demás. Eso es lo que significa ser pan partido y vino derramado en la vida real.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
viernes, 14 de julio de 2017
Julio 14. Mi respuesta a la persecución
"Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra", Mateo 5:39
Este versículo revela el privilegio de la humillación por ser cristianos. En la vida natural, a una persona que no devuelve el golpe se la califica de cobarde; pero, espiritualmente, si no lo devuelve, demuestra que el Hijo de Dios vive en ella. Cuando te insultan, no debes ofenderte sino convertir esa situación en la oportunidad de manifestar al Hijo de Dios en tu vida. No puedes imitar la naturaleza de Jesús, pues la tienes, o no la tienes. Para un creyente el insulto personal es una ocasión para revelar la increíble dulzura del Señor Jesús.
La enseñanza del Sermón del Monte no es: "Cumple tu deber", sino "haz lo que no es tu deber". No es tu deber ir la segunda milla ni poner la otra mejilla, pero Jesús dijo que, si hemos de ser sus discípulos, siempre vamos a actuar de esta manera. No diremos: "¡Bueno, ya no puedo hacer más! ¡Me han malinterpretado y tergiversado tanto!" Cada vez que insisto en defender mis derechos, ofendo al Hijo de Dios. Pero puedo impedir su dolor, si recibo el golpe yo mismo. Ese es el significado de cumplir en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo (ver Colosenses 1:24). Un discípulo comprende que es el honor de su Señor el que está en juego en su vida, no el propio.
Nunca busques la rectitud en el otro, pero tú nunca dejes de ser recto. Siempre estamos buscando la justicia; sin embargo, la esencia de la enseñanza del Sermón del Monte es: Nunca busques la justicia, pero nunca dejes de vivirla.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
jueves, 13 de julio de 2017
Julio 13. El precio de la visión
"El año que murió el rey Uzías vi yo al Señor...", Isaías 6:1
La historia de nuestra relación con Dios a menudo es la historia de "la muerte de nuestros héroes". Una y otra vez, Él tiene que remover a nuestros amigos para ubicarse en el lugar de ellos. Aquí es cuando desfallecemos, fallamos y nos desanimamos. Y ahora, tomémoslo de una forma personal. El año en que murió quien representaba para mi todo lo que Dios debe ser, ¿lo eché todo por la borda y me di por vencido? ¿Me enfermé? ¿Me desanimé? ¿O hice lo mismo que Isaías y vi al Señor?
Mi visión de Dios depende de la condición de mi carácter, el cual determina la revelación. Antes de que pueda decir, vi yo al Señor, debe haber algo en mi carácter que sea semejante a Él. Mientras no haya nacido de nuevo y empezado realmente a ver el reino de Dios, sólo veo desde la perspectiva de mis propios prejuicios. Necesito su intervención quirúrgica a través de las circunstancias externas y la purificación interior.
El orden de tus prioridades debe ser: Primero Dios, segundo Dios y tercero Dios, hasta que tu vida siempre esté de frente con Él y nadie más, en absoluto, sea tenido en cuenta. Entonces, tu oración será: "En todo el mundo no hay nadie sino tú, amado Dios, no hay nadie más que tú".
Sigue pagando el precio. Que Él vea cuan dispuesto estás a vivir a la altura de la visión.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
miércoles, 12 de julio de 2017
Julio 12. La comunidad espiritual
"Hasta que todos lleguemos... a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo", Efesios 4:13
Reconciliar significa restaurar la relación entre Dios y todo el género humano, llevándola de nuevo al nivel que Él determinó. Esto fue lo que Jesucristo llevó a cabo en la redención. La Iglesia deja de ser una comunidad espiritual cuando se vuelve egoísta, es decir, cuando sólo se interesa en el desarrollo de su propia organización. La reconciliación de la raza humana, de acuerdo con el plan de nuestro Señor significa que lo entronicemos a Él, tanto en la vida grupal del cuerpo como en la individual. Jesucristo envió apóstoles y maestros con el propósito de que su organización e Iglesia, formada por muchos miembros, exista y sea conocida. No estamos aquí para desarrollar nuestra propia vida espiritual o para disfrutar de un tranquilo retiro espiritual. Estamos aquí para que Jesucristo sea exaltado y sea pleno en una forma tal que su cuerpo se pueda edificar.
¿Estoy edificando al cuerpo de Cristo, o solamente estoy buscando mi propio desarrollo? Lo esencial es mi relación personal con Jesucristo: "Quiero conocerlo a él...", Filipenses 3:10. Cumplir el designio perfecto que Dios tiene para mí exige una total sumisión, mi completa rendición a Él. Siempre que deseo bienes para mí, la relación se distorsiona. Será una gran humillación comprender que no me he preocupado por la exaltación y el desarrollo pleno de Jesucristo, sino únicamente por saber lo que Él ha hecho por mí.
Mi meta es Dios mismo, no el gozo ni la paz, ni siquiera su bendición, sino Él mismo, mi Dios. ¿Mido mi vida de acuerdo con este parámetro o con uno inferior?
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
martes, 11 de julio de 2017
Julio 11. El santo que anda en el Espíritu
"Quiero conocerlo a Él...", Filipenses 3:10
La iniciativa del creyente no debe estar dirigida hacia la autorrealización, sino hacia el conocimiento de Jesucristo. Un santo que anda en el Espíritu nunca cree que sus circunstancias son casuales, ni piensa que su vida está dividida entre lo secular y lo sagrado, él ve todas las circunstancias en que se encuentra como un medio para conocer más a nuestro Señor. Su actitud es de entrega y sumisión incondicional a él. Como el Espíritu Santo está decidido a que desarrollemos plenamente a Jesucristo en cada área de nuestra vida, nos hará volver al mismo punto una y otra vez hasta que lo hagamos. La autorrealización solo conduce a la exaltación del trabajo. En actividades como beber, comer o lavar los pies de los discípulos, debemos tomar la iniciativa de que Jesucristo sea exaltado y pleno en ellas. Cada etapa de nuestra existencia tiene su contraparte en la vida de Jesús. Nuestro Señor desarrolló plenamente su relación con el Padre incluso en el trabajo más sencillo. "Sabiendo Jesús... que había salido de Dios y a Dios iba... tomando una toalla... comenzó a lavar los pies de los discípulos", Juan 13:3-5.
La meta de un santo que anda en el Espíritu es "conocerlo a Él". ¿Lo conozco en el lugar donde me encuentro hoy? Si no, le estoy fallando. No estoy aquí para la autorrealización, sino para conocer a Jesucristo. Con demasiada frecuencia ocurre en el trabajo cristiano que la iniciativa es el resultado de comprender que hay algo por hacer y que debemos hacerlo. Sin embargo, esa nunca es la actitud del creyente espiritual. Su objetivo es alcanzar la exaltación y la plenitud de Jesucristo en todas las circunstancias de la vida.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
lunes, 10 de julio de 2017
Julio 10. El perezoso espiritual
"Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos", Hebreos 10:24-25
Todos tenemos la capacidad de ser unos perezosos espirituales: Queremos permanecer fuera de los caminos tortuosos de la vida y nuestro objetivo principal es asegurarnos un refugio pacífico lejos del mundo. La idea que expresan estos versículos de Hebreos 10 es la de estimularnos unos a otros y reunirnos. Ambas acciones requieren iniciativa, es decir, nuestra disposición a dar el primer paso para exaltar a Cristo y no a nosotros mismos. Una vida distante y solitaria es totalmente opuesta a la espiritualidad que Jesucristo enseñó.
La verdadera prueba de nuestra espiritualidad se presenta cuando tropezamos con la injusticia, la mezquindad, la ingratitud y el caos. Todas estas situaciones tienden a hacernos espiritualmente perezosos. Mientras estamos siendo probados, queremos emplear la oración y la lectura bíblica para encontrar un refugio de paz. Utilizamos a Dios solo para obtener paz y gozo, es decir, no queremos que Jesucristo se haga real en nuestra vida, sino solamente disfrutarlo. Este es el primer paso hacia una dirección equivocada. Todas estas situaciones simplemente son efectos y, sin embargo, nosotros tratamos de convertirlas en causas.
"Tengo por justo, dijo Pedro, despertaros con amonestación", 2 Pedro 1:13. Resulta muy perturbador recibir un golpe en el estómago por parte de algún "estimulador" de Dios, alguien que está lleno de actividad espiritual. El trabajo activo y la actividad espiritual no son lo mismo. El trabajo activo puede ser realmente una falsificación de la actividad espiritual. El peligro de la pereza es que no queremos ser estimulados, pues solo queremos oír hablar del retiro espiritual. Sin embargo, Jesucristo nunca estimula la idea del aislamiento. Él dice: "Id, dad las nuevas a mis hermanos...", Mateo 28:10.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
domingo, 9 de julio de 2017
Julio 9. El gran examen
"Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová...", Josué 24:19
¿Depositas la más mínima confianza en cualquier cosa o persona diferente a Dios? ¿Te queda un residuo de confianza en cualquier virtud natural, o en un conjunto de circunstancias? Con respecto a esta nueva propuesta que Dios ha puesto delante de ti, ¿estás confiando en ti mismo en cualquier detalle? Esto es lo que significa examinarse. Es correcto que digas: "No puedo vivir de una manera santa", pero luego toma la decisión de permitir que Jesucristo te santifique. No podréis servir a Jehová, pero puedes ubicarte en el lugar donde la omnipotencia de Dios fluya a través de ti. ¿Es tan buena tu relación con Él como para que esperes la manifestación de su maravillosa vida en ti?
El pueblo entonces dijo a Josué: "No, sino que a Jehová serviremos", Josué 24:21. No es una acción impulsiva, sino un compromiso deliberado. Tenemos la tendencia a decir: "Pero Dios nunca pudo haberme llamado a mí. Soy demasiado indigno. No puede ser a mí. Sí, es a ti y cuanto más débil e incapaz seas, tanto mejor. Aquél que aún está apoyándose y confiando en algo dentro de sí mismo es el último en acercarse siquiera un poco para decir: "Al Señor serviré".
Decimos: "¡Ay! ¡Si tan sólo pudiera creer de verdad!" La pregunta es: "¿Quiero creer?" No es de extrañar que Jesucristo hiciera tanto énfasis en el pecado de la incredulidad. "Y no hizo allí muchos milagros debido a la incredulidad de ellos", Mateo 13:58. Si realmente creyéramos que lo que ha dicho Dios es en serio, ¡imagínate cómo seríamos! ¿Realmente me atrevo a permitir que Dios sea para mí todo lo que Él afirma que será?
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
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