Versículo para hoy:

miércoles, 21 de octubre de 2015

El DEBER del miembro en su iglesia local

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Hechos 17:11.




Lanzando flechas hacia el mundo - Nancy Leigh DeMoss, Ann Dunagan

LA PREDICACIÓN EXPOSITIVA - SEMINARIO BÍBLICO WILLIAM CAREY - CONFERENCIA 2015

martes, 20 de octubre de 2015

SÉ HOMBRE - CONFERENCIA POR SU CAUSA 2015 - MINISTERIOS INTEGRIDAD Y SABIDURÍA




El Evangelio y las Doctrinas de la Gracia - Jairo Namnún

Estaba desnudo y me vestiste - Nancy Leigh DeMoss, Ann Dunagan

domingo, 18 de octubre de 2015

EL MISTERIO DE LA PROVIDENCIA - John Flavel


“Clamaré al Dios altísimo, al Dios que me favorece.” Sal.57:2 (La idea del hebreo es: al Dios que obra todas las cosas para mí.)

Hay dos maneras en que Dios se manifiesta a nosotros, por su Palabra y por sus obras. La gran gloria de las obras de Dios en la creación y en la providencia consiste en que confirman lo que El ha dicho en su Palabra escrita. Hay un gran deleite para el pueblo de Dios en observar la providencia divina. La providencia no solo les lleva al cielo, sino también, trae el cielo a sus corazones ahora. El más sabio Dios dirige todo providencialmente para su propia alabanza y la felicidad de su pueblo, aunque todo el mundo esté ocupado moviendo sus velas y remando en una dirección contraria a los propósitos de Dios. Es un enorme placer fijarse en como el mundo lleva a cabo los propósitos de Dios oponiéndose a ellos; como hace su voluntad resistiéndola; como multiplica su Iglesia esparciéndola. Hay goces en la vida cristiana que son demasiado grandes para ser descritos. Entre éstos se encuentra el deleite de estudiar la providencia divina en nuestra propia experiencia personal. Pruébalo por tú mismo, gústalo y verás. No se necesitará más persuasión. “Clamaré al Dios altísimo, al Dios que obra todas las cosas para mí.” (Sal.57:2) Continuar leyendo...

Fuente: Iglesia Reformada

jueves, 15 de octubre de 2015

"HE AHÍ EL CORDERO DE DIOS" - John Piper

«Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: ¿Quién eres tú? 20 Y él confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo. 21 Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? ¿Eres Elías? Y él dijo: No soy. ¿Eres el profeta? Y respondió: No. 22 Entonces le dijeron: ¿Quién eres?, para que podamos dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? 23 El dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: “Enderezad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías. 24 Los que habían sido enviados eran de los fariseos. 25 Y le preguntaron, y le dijeron: Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? 26 Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo en agua, pero entre vosotros está Uno a quien no conocéis. 27 El es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia. 28 Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando. 29 Al día siguiente vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 30 Este es aquel de quien yo dije: “Después de mí viene un hombre que es antes de mí porque era primero que yo.” 31 Y yo no le conocía, pero para que El fuera manifestado a Israel, por esto yo vine bautizando en agua. 32 Juan dio también testimonio, diciendo: He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y se posó sobre El. 33 Y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: “Aquel sobre quien veas al Espíritu descender y posarse sobre El, éste es el que bautiza en el Espíritu Santo.” 34 Y yo le he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.» Juan 1:19-34.
Usted necesita decidir si escuchará el testimonio de Juan el Bautista en este mensaje. Esto es lo que está en riesgo. En Juan 1:33, Juan dice: "Y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua [es decir, Dios] me dijo: “Aquel sobre quien veas al Espíritu descender y posarse sobre El, éste es el que bautiza en el Espíritu Santo”. Juan el Bautista dijo: Mi testimonio acerca de Jesús no proviene de lo que sé naturalmente sobre él. Viene de Dios. Dios le dijo que dijera lo que dijo acerca de Jesús.
Usted, obviamente, no tiene que creerlo. Pero si se equivoca, pudiera perder totalmente el camino de la vida y la verdad. Apelo a usted, para que defina su juicio sobre la base del entendimiento y no de la ignorancia. Hay mucho en riesgo para usted. Dios le tiene aquí por alguna razón. Continuar leyendo...

Fuente: By John Piper. © Desiring God. Website: desiringGod.org

Liberados de la esclavitud - Nancy Leigh DeMoss


lunes, 12 de octubre de 2015

LA DIVISIÓN EN LA IGLESIA - PR. SUGEL MICHELÉN

«Es casi imposible que un creyente verdadero salvado por la sangre de Cristo procure intencionalmente dividir su iglesia, eso es muy improbable. Ahora, mis hermanos, lo cierto es que cualquiera de nosotros puede ser un instrumento del diablo para dividir la iglesia. Cualquiera de nosotros puede ser un instrumento de división en un momento dado; y lo terrible es que cuando eso ocurre, no solo no nos vemos a nosotros mismos como instrumentos del maligno para hacer daño en el pueblo de Dios, sino que hasta podemos llegar a pensar que en realidad estamos haciendo un bien». PR. SUGEL MICHELÉN.

Amnesia espiritual - Nancy Leigh DeMoss, Elyse Fitzpatrick

viernes, 9 de octubre de 2015

"Dios Habló... El Hombre Dudó" - Pr. Miguel Núñez




La teología bíblica y la crisis de la sexualidad : 9Marks Español - Albert Mohler

La sociedad occidental está experimentando actualmente lo que solo puede describirse como una revolución moral. El código moral de nuestra sociedad y la evaluación ética colectiva sobre un tema en particular, no solo han pasado por pequeños ajustes, sino que han sido totalmente revertidos. Aquello que una vez fue condenado, ahora es celebrado y, si nos negamos a celebrar, somos condenados. Artículo completo...

Abre la puerta a Su fuerza - Nancy Leigh DeMoss