Versículo para hoy:

viernes, 16 de febrero de 2024

FEBRERO 16 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 En Cristo tienes todo lo necesario para vivir en paz con Dios y con la gente que Él ha puesto en tu vida.

La gracia produce lo que tú y yo necesitamos desesperadamente y que, además, no tenemos el poder de producir por nosotros mismos: paz. ¡Jesús es realmente el Príncipe de paz! El pecado nos aleja de Dios y de los demás. El pecado nos hace enemigos de Dios y nos pone en conflicto constante con otras personas. El pecado nos excluye de las dos comunidades de amor en las que Dios nos ha destinado a vivir, una comunión de amor y alabanza con Dios y una comunión de amor con los demás. El pecado nos convierte en mejores luchadores y no en mejores compañeros. El pecado es antisocial; es fundamentalmente destructivo en las relaciones que forman nuestras vidas. Necesitamos paz de forma urgente, pero a veces parece que no existe esa paz. Es por esto que la profecía de Isaías en el Antiguo Testamento acerca del Príncipe de paz era tan importante, emocionante y alentadora (Isaías 9:6). Este mundo estaba gimiendo, cargado y destrozado por conflictos a nivel vertical y horizontal. El mundo y la gente que lo habitaba no podía resolver estos conflictos por sí solos. La paz parecía estar distante, como una ilusión. Pero entonces llegaron las palabras de Isaías.

Dios tenía una solución. No sería una negociación. No sería un llamado a la acción. No sería una estrategia. No, el regalo de Dios que obtendría la paz sería el regalo de Su Hijo. Él traería la paz que deseábamos, pero que no habíamos podido conseguir. Él viviría la vida que no hemos podido vivir y así, cumpliría lo que Dios requería. Él sufriría nuestro castigo, satisfaciendo la ira de Dios. Sería levantado de entre los muertos, venciendo al pecado y a la muerte. Él haría todo esto para que pudiéramos alcanzar aquello que nunca hemos podido lograr, ganar o merecer: la paz con Dios. La paz con Dios es el único camino que conduce hacia una paz duradera con los demás. Es únicamente cuando la paz de Dios gobierna en mi corazón que puedo tener verdadera paz con otros.

Esta es la buena noticia del evangelio. La paz vino, vivió, murió y resucitó. La paz reina a tu favor y habita en tu interior en la forma del Espíritu Santo. La paz te equipa con todo lo que necesitas, te redarguye, te perdona y te salva. La paz terminará su obra en ti y te dará la bienvenida en la gloria, donde vivirá contigo junto a la justicia por la eternidad. La paz no es un sueño inalcanzable. No, la paz es real. La paz es una persona, y su nombre es Jesús.

Para profundizar y ser alentado: Efesios 2:11-22

jueves, 15 de febrero de 2024

FEBRERO 15 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Nunca obtendremos la libertad y la satisfacción a largo plazo que pensamos que la autosuficiencia nos dará. Ignorar a Dios nunca ha sido un camino hacia la bendición.

Hay dos mentiras que nos tientan de una u otra forma. Son las mentiras que alentaron la decisión desastrosa de Adán y Eva en aquel momento de tentación en el jardín. Es verdad, estas mentiras tienen tanto poder ahora como en aquel entonces. La primera es la mentira de la autonomía. Esta mentira establece que tú eres un ser humano independiente con el derecho de vivir como tú lo deseas. Si eres padre, sabrás que tus hijos tienden a abrazar esta mentira. Es por esto que a ellos no les apetece tu corrección y no estiman tu autoridad. Desde el inicio, nuestros hijos creen que sus vidas les pertenecen y que ellos son la única autoridad que necesitan. Pero no nos pertenecemos a nosotros mismos. Si Dios nos creó -y lo hizo- entonces le pertenecemos a Él. Yo acostumbro pintar a manera de pasatiempo y, cuando termino una pintura, esta me pertenece, precisamente porque yo la hice. La pintura no es autónoma. De la misma manera, la autonomía humana es una mentira.
La segunda es la mentira de la autosuficiencia, la cual establece que tengo todo lo que necesito en mí mismo para ser aquello a lo que fui llamado a ser. La verdad es que Dios es el único ser autosuficiente en el universo. Nosotros fuimos creados para ser dependientes, primeramente de Dios, luego de una comunidad. Todos necesitamos ser enseñados, animados, advertidos, fortalecidos, perdonados, sanados, restaurados, consolados, amados, reprendidos y salvados -no podemos hacer estas cosas por cuenta propia. La autosuficiencia humana es una mentira.
Jesús nos llama a rechazar la mentira y a venir a Él. Debajo de Su yugo es donde podemos encontrar libertad. Él dice: "Vengan a Mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y Yo les daré descanso. Carguen con Mi yugo y aprendan de Mí, pues Yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque Mi yugo es suave y Mi carga es liviana" (Mateo 11:28-30). Podemos obtener libertad, pero no en las promesas vacías de la autonomía y la autosuficiencia. La verdadera libertad se encuentra cuando la gracia ata tu corazón a Cristo. Una vez librado de intentar ser lo que no puedes ser podrás llevar la carga ligera del perdón y la gracia restauradora.

Para profundizar y ser alentado: Génesis 3

miércoles, 14 de febrero de 2024

FEBRERO 14 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 La gracia de Dios expondrá lo que tú quieres esconder, no para avergonzarte, sino para perdonarte y liberarte.

"Es una forma triste de vivir", pensé mientras escuchaba cómo me relataba los eventos de la noche anterior. Él trabajaba junto a mí, empaquetando durante ocho horas al día, lo cual nos mantenía con las manos ocupadas. Pero nuestras bocas estaban libres para hablar, y hablar era lo que hacíamos. Mi compañero estaba siendo infiel a su esposa. Pensaba que estaba al mando, que era libre, pero no lo era. Dijo que llevó a su novia a un cierto restaurante en la pequeña comunidad donde él vivía solo para ver el carro de su esposa estacionado afuera. Dijo que fueron a otro lugar, pero tuvo que asegurarse de que nadie los viera antes de salir, para no ser atrapado. "Crees que eres libre, pero no eres. Tienes que esconderte. Tienes que preocuparte de no ser atrapado. Tienes que esconderte en la oscuridad", le dije. Luego, continué: "Piensas que yo soy quien está atado, pero soy libre. Cuando salgo con mi esposa, nunca tengo que preocuparme de adónde vamos. Nunca temo ser atrapado. Puedo vivir en la luz sin ningún miedo".

El pecado nos convierte en ciudadanos de la noche. El pecado causa que nos comprometamos a vivir en tinieblas. Nos escondemos, negamos, mentimos, nos excusamos, echamos culpas, racionalizamos, nos defendemos y damos explicaciones. Todas estas son acciones oscuras que hacen las personas que temen ser expuestas.

¿Cuál es el propósito de la gracia? Dar luz brillante sobre lo que una vez vivió en oscuridad. "Esta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto" (Juan 3:19-20). La gracia penetra nuestra oscuridad. La gracia explota en nosotros con su luz, exponiendo el corazón. La gracia ilumina nuestros oscuros pasillos y esquinas. El Hijo de gracia hace brillar Su luz de gracia en lo más hondo y oscuro de nuestros corazones, no como un acto de venganza o castigo, sino como un acto perdonador y transformador. Él disipa nuestra oscuridad, ya que sabe que no podemos afligirnos por algo que no podemos ver, no podemos confesar algo que no nos duele y no podemos alejarnos de algo que no hemos confesado.

La luz ha venido. Corre a la luz; no debes temer. Sí, la luz expone, pero el objeto expuesto ha sido cubierto con la sangre de Aquel que lo expuso.

Para profundizar y ser alentado: Juan 1:1-18

FEBRERO 13 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Rompe tu lista y deshazte de ella. Lo que Dios ha planeado para ti es mejor que cualquier cosa que hayas soñado por ti mismo.

Es un gran engaño,
el colmo de la arrogancia,
una trampa seductora,
un gran, oscuro peligro.
No lleva a ningún buen lugar.
Su destino es la muerte.
Posaba en el centro
del desastre en el jardín.
Propulsó la triste rebelión
de Adán y Eva.
Nos tienta a todos
una y otra vez,
de situación en situación,
lugar tras lugar,
relación tras relación.
Caemos en la multitud de pensamientos
que nuestros antepasados perdidos pensaban.
Compramos este fatídico pensamiento:
que quizá seamos más inteligentes que Dios,
que probablemente nuestra manera
sea mejor que Su manera.
Solo la gracia puede librar a los ilusos del peligro que son
a sí mismos.

Para profundizar y ser alentado: Salmo 14

lunes, 12 de febrero de 2024

FEBRERO 12 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 La fe no es algo natural en nosotros. La duda, el temor y el orgullo lo son, pero la fe en las palabras y obras de otros no lo es, y para ello está la gracia.

Dios no solo te perdonó -alábale por hacerlo- sino que también te ha llamado a una nueva forma de vida. Te ha llamado a vivir por fe. Ahora, este es el problema. La fe no es normal para nosotros. La fe, si somos honestos, es una forma de vida que va en contra de nuestra lógica. La duda es algo natural para nosotros. Es natural preguntarnos qué es lo que Dios está haciendo. Es normal para nosotros pensar que nuestra vida es más difícil que la de los demás. Es natural envidiar la vida de alguien más. Es natural desear que la vida fuera más sencilla y más controlable. Es típico para nosotros querer predecir lo que pasará en el futuro. Es natural preocuparse. Es natural tener temor. Es natural desear darnos por vencidos. Es natural preguntarnos si todos nuestros buenos hábitos harán una diferencia. Es normal ser abrumado por la duda. Pero la fe no es natural.

Esto significa que la fe no es algo que puedas obrar por ti mismo. La fe te ha sido dada como un regalo de la gracia de Dios: "Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios" (Efesios 2:8). No solo tu salvación es un regalo de Dios, sino que la fe que abrazas también es un regalo. Esto es lo que necesitas entender: Dios no solo te da la gracia para creer a fin de que seas salvo, sino que también te capacita para vivir por fe. Si estás viviendo por fe, sabes que has sido visitado por el poder transformador de la gracia, porque esa manera de vivir no es normal ni para ti ni para mí. Si tu manera de vivir ya no se basa en lo que tus ojos pueden ver o en lo que tu mente puede entender, sino en la presencia de Dios, Sus promesas, Sus principios y Su provisión, significa que Dios te ha dado el regalo de la fe.

¿Pudiera ser que todas esas cosas que se atraviesan por tu camino, las cuales te confunden y nunca hubieras escogido por ti mismo, sean herramientas de Dios para hacer crecer tu fe? Por medio de la progresiva gracia transformadora, Dios te está capacitando para que vivas la nueva vida a la que Él llama a todos Sus hjos a vivir: una vida centrada en Él. No necesitas esconderte en la culpa cuando tu fe debilitada hace que te desvíes del camino porque tu esperanza en la vida no es tu fidelidad, sino la de Él. Puedes huir de la debilidad y buscar Su fortaleza una vez más. Su gracia no abandonará Su obra hasta que la fe gobierne tu corazón. Él nos da libremente lo que necesitamos para que realicemos lo que nos llamó a hacer.

Para profundizar y ser alentado: Hebreos 11

FEBRERO 11 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 La gracia obra para liberarte de tu amnesia de la eternidad con el fin de capacitarte para vivir a la luz de la esperanza del porvenir.

No siempre vivimos lo que decimos creer. A menudo hay una discrepancia entre la teología que creemos y la teología funcional que vivimos diariamente. A menudo hay una separación entre, por un lado, la doctrina que decimos que hemos abrazado y, por otra parte, las decisiones que tomamos y la ansiedad que sentimos. Uno de los temas en donde esta discrepancia se evidencia en muchos de nosotros es en la enseñanza bíblica sobre la eternidad. Decimos que creemos en la vida eterna. Decimos que esta vida no es todo lo que hay. Decimos que viviremos eternamente. Pero, a menudo vivimos con la coacción, la ansiedad y la impulsividad de una amnesia de la eternidad. Nos concentramos tanto en las oportunidades, responsabilidades, necesidades y deseos del aquí y el ahora que perdemos de vista el porvenir.
La verdad es que no podrás dar sentido a tu vida, a menos que la veas desde el punto de vista de la eternidad. Si toda la gracia que Dios nos da solo sirve para este mundo, si no restaura lo que el pecado ha provocado, entonces quizá hemos creído en vano. "Si la esperanza que tenemos en Cristo fuera solo para esta vida, seríamos los más desdichados de todos los mortales" (1 Corintios 15:19). Debe haber más en el plan de Dios que solo este mundo de pecado, enfermedad, lamento y muerte. Debe haber más que el placer temporal en este mundo material. Sí, hay más, y cuando vives de acuerdo con esa realidad serás capaz de vivir de forma diferente y radical.
Cuando te olvidas de la eternidad, tiendes a perder de vista lo que es importante. Cuando pierdes de vista lo que verdaderamente importa, vives por lo que es temporal y tu corazón busca la satisfacción donde no la hay. Buscar satisfacción donde no la hay te deja espiritualmente vacío y sin esperanza. Mientras tanto, enfrentas todas las dificultades de un mundo caído, esperando que las cosas mejoren con el tiempo. Vivir padeciendo amnesia no resulta nada bueno. Te hace creer que este mundo será el paraíso que nunca será, o bien, te hace creer que este mundo caído nunca será restaurado. Es importante enfocar nuestros ojos en aquello que Dios ha prometido que vendrá. Permite hoy que los valores de la eternidad sean los valores que moldeen tu vida y recuerda que las dificultades que enfrentes hoy algún día pasarán. Creer en la eternidad puede aclarar tus valores y renovar tu esperanza. Ora para que Dios, en Su gracia, pueda ayudarte a recordar la eternidad aquí y ahora.
Para profundizar y ser alentado: 2 Corintios 4:7-18

FEBRERO 10 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Nunca habrá un día cuando no lo necesites; nunca habrá una situación cuando no lo requieras. ¿Qué es? El poder de Jesús.

Sabía que solo existía una forma de ayudarlo. Era la única forma, pues no quería mi ayuda. Solo tenía cuatro años y ya había comenzado a negar sus debilidades. Deseaba desesperadamente ser independiente, fuerte y sabio, pero no lo era. Quería creer que no necesitaba las palabras sabias y los brazos fuertes de un padre, pero los necesitaba. Quería creer que sabía más de lo que realmente sabía y que tenía más aptitud de la que realmente tenía. Así que rechazó mi crianza una vez más. Fue entonces que lo entendí; necesitaba experimentar su debilidad para que entonces me buscara, pidiendo protección. Así que me alejé. No, no me alejé porque estuviera molesto con él o porque esa fuera la mejor manera de castigarlo. Me alejé porque lo amaba y era la mejor forma en la que él buscaría y apreciaría mi amor. Sabía lo que pasaría. Sabía que no podría hacerlo, sin importar qué tan fuerte luchara por ser independiente. Sabía que, en algún momento, se rendiría, admitiría su debilidad y buscaría mi ayuda.
Cerca de media hora después, escuché el plick-plock de sus pequeños pies al caminar por el pasillo. Se asomó por la esquina y dijo: "No puedo hacerlo". "¿Qué quieres que haga papá por tí?", le contesté. Y entonces, dijo las palabras precisas nacidas de su corazón: "Necesito tu ayuda".
Ni tú ni yo fuimos creados para ser independientes. Fuimos creados para ser dependientes de Dios. Añade a esto el hecho de que el pecado nos ha dejado quebrantados y débiles. Todos necesitamos una fuerza ajena a nosotros y un poder que jamás seríamos capaces de conseguir por cuenta propia. Dios, en Su gracia, nos otorga Su poder en la persona del Espíritu Santo, el cual vive dentro de cada uno de Sus hijos. No nos deja solos en nuestra propia fuerza (ver Efesios 3:20-21). Nos recuerda quiénes somos, qué necesitamos y qué hemos recibido. Dios dejará que experimentemos nuestras debilidades para que busquemos y celebremos la fortaleza que solo encontraremos en Él. Cuando Dios hace esto, no lo hace en un acto de enojo, sino en respuesta a Su tierna gracia paternal -la clase de gracia que tú y yo necesitamos hasta que haya terminado su obra.
Para profundizar y ser alentado: 2 Corintios 12:1-10

domingo, 11 de febrero de 2024

FEBRERO 9 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Hoy puedes celebrar la gracia que te ha hecho parte del gran plan de Dios o puedes llorar por las cosas que no conseguiste hacer a tu manera.

Él ha sido la persona más difícil que me ha tocado aconsejar. Estaba seguro de sí mismo y era controlador. Defendía la legitimidad de todo lo que había hecho. Actuaba como la víctima, cuando en realidad era el culpable. Arruinó su matrimonio y alienó a sus hijos. Se amaba a sí mismo y tenía un maravilloso plan para su vida. Quería hacer su voluntad en su tiempo y a su manera. Creía que todos eran sus esclavos y los desterraba de su vida. Hacía sacrificios increíbles para conseguir lo que quería, pero se irritaba cuando enfrentaba el sacrificio que Dios le llamó a hacer. Pero, en un momento de gracia que jamás olvidaré, dejó de luchar, dejó de controlar y de defenderse. Me pidió que dejara de hablar y me dijo: "Paul, lo entiendo. He estado tan ocupado siendo dios que invertí poco tiempo o interés en servir a Dios". Ese fue el momento donde escuché el autodiagnóstico más preciso que jamás haya oído. Él estaba en lo cierto. No había terminado de hablar cuando comenzó a llorar como jamás he visto llorar a ningún hombre. Su cuerpo se conmocionó de dolor cuando la gracia lo enfrentó con su obra de liberación.
Pero mi amigo no es el único. Si eres padre, sabes que los hijos se comportan como si tuvieran suficiente autonomía. Todo niño solo quiere que se hagan las cosas a su manera. No le gusta que le digan qué comer, qué vestir, cuándo ir a la cama, cómo cuidar sus cosas o cómo tratar a otros. Desea estar en el centro de su pequeño mundo y escribir sus propias reglas. Se sorprende de que tengas la audacia de decirle lo que debe hacer. Pero no solo los niños son así. El pecado causa que la autonomía viva en todos nosotros. Tratamos de tener más control de lo que nuestra sabiduría y fuerza nos permiten. Deseamos que las personas sigan nuestro camino o se queden fuera de él. Pero cuando deseamos estas cosas, estamos olvidando quiénes somos, quién es Dios y con qué gracia nos ha bendecido. Podemos elegir estar dolidos por el hecho de que no estamos obteniendo las cosas a nuestra manera o podemos celebrar que la gracia nos ha dado la bienvenida a un nuevo y mejor camino. Podemos elegir frustrarnos ante la pérdida de control o podemos descansar en Aquel que es "cabeza de todo a la iglesia" (Efesios 1:22). Creo que hay una mezcla de duelo y celebración en todos nosotros.
¿Qué escogerás hoy? ¿Le darás entrada a la frustración cuando las cosas no salgan como planeaste o celebrarás la gracia que te ha incluido en el plan más maravilloso que jamás haya existido?

Para profundizar y ser alentado: Salmo 73 

jueves, 8 de febrero de 2024

FEBRERO 8 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 No permitas que el pasado te paralice. La gracia te ofrece vida en el presente y garantiza tu futuro.

Es un hecho simple de la naturaleza que, una vez que las hojas de los árboles caen, no las puedes regresar a su origen. Una vez que pronuncias palabras, no puedes evitar que alguien las escuche. Una vez que has hecho alguna elección, no puedes revivir ese momento. Una vez que te hayas comportado de cierta manera en cierto tiempo, no lo puedes rehacer. Tú y yo no tenemos la oportunidad de revivir nuestro pasado para tratar de hacer mejor las cosas, así como no tenemos el poder de pegar las hojas a los árboles de nuevo. Lo hecho, hecho está, y no puede rehacerse.
Pero todos deseamos poder vivir de nuevo ciertos momentos y ciertas decisiones. Si eres totalmente humilde y pudieras ver al pasado, experimentarías nostalgia y pesar. Ninguno de nosotros ha tomado siempre la decisión correcta. Ninguno de nosotros ha sido siempre humilde, noble y amoroso. No siempre nos caracterizamos por servir y perdonar. Ninguno de nosotros ha hablado siempre con la verdad. Ninguno de nosotros es libre de enojo, envidia o venganza. Ninguno de nosotros ha caminado por la vida con una nobleza intachable... ninguno de nosotros. Así que todos tenemos razones para sentir remordimiento y arrepentimiento. Todos sentimos el peso y la tristeza de lo que ya está hecho y no puede deshacerse.
Es por ello que todos los días debemos celebrar la gracia que nos libera de los remordimientos del pasado. Esta libertad no significa que debemos negar nuestro pasado. No es la libertad para reescribir nuestra historia. No, es la libertad de la gracia perdonadora y transformadora. La gracia me permite vivir con esperanza en el presente porque me libera del pasado. Todo lo que veo en el pasado y me gustaría rehacer ha sido cubierto por la sangre de Jesús. No necesito seguir cargando el peso del pasado sobre mis hombros, soy libre para entregarme completamente a lo que Dios me ha llamado a hacer aquí y ahora. "Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús" (Filipenses 3:13-14).
¿Te paraliza tu pasado? ¿Vives bajo la sombra del "si tan solo..."? ¿Tu pasado afecta tu futuro más que la gracia pasada, presente y futura de Dios? ¿Estás viviendo en el perdón que se te ha otorgado en la vida, muerte y resurrección de Jesús?
Para profundizar y ser alentado: Jeremías 29:1-14

miércoles, 7 de febrero de 2024

FEBRERO 7 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 La adoración congregacional tiene el propósito de humillarte al señalar la profundidad de tu necesidad y de cautivarte al señalar la gloriosa provisión de Dios.

Todos lo hacemos a nuestra manera. Rara vez pasa un día sin que lo hagamos. Incluso lo hacemos en medio del servicio de adoración. Pero es peligroso hacerlo. No nos lleva a nada bueno. No nos agrada cuando otras personas lo hacen, pero fallamos en reconocer cuántas veces lo hacemos nosotros mismos. Tratamos de convencernos a nosotros mismos de que somos mejores de lo que realmente somos. Todos queremos creer que no somos tan pecadores como parece. Nos comparamos con otras personas que parecen ser más pecadoras que nosotros. Reescribimos nuestra historia para parecer mejores de lo que realmente somos. Nos evaluamos a nosotros mismos, reflejándonos en el espejo de otros, en lugar de vernos en el espejo que en verdad es preciso: el espejo de la Palabra de Dios. Enumeramos nuestras buenas obras para sentirnos bien. Argumentamos con otros y con nosotros mismos que lo que parece ser pecado no lo es en absoluto. Todo esto es una ilusión delirante de nuestra propia justicia. Esto lo vemos en nuestras acciones diarias de expiación propia. Tratamos de convencernos de que en realidad no necesitamos la maravillosa gracia de un fiel y amoroso Salvador. En pocas palabras, todos intentamos retirarnos del mensaje radical que profesamos creer. Negamos con descaro nuestro propio pecado y minimizamos la única gracia que es capaz de darnos esperanza.
Dios sabía que nuestra tendencia siempre es ir hacia el mundo. Él estaba completamente consciente de que, dentro de nosotros, aún radica nuestra propia "justicia". Dios sabía que tratamos de aparentar que estamos bien, incluso cuando sabemos que no es así. Por eso, Dios diseñó un medio para que seamos enfrentados, una y otra vez, con la profundidad de nuestro pecado y con el costoso sacrificio del Cordero, nuestro Salvador y Redentor, el Señor Jesucristo. Él ordenó que nos reuniéramos, una y otra vez, en un servicio de adoración con Su iglesia para ser enfrentados con la doble realidad de nuestra identidad de pecadores y, a la vez, hijos de Su gracia. Verás, cuando comprendes el regalo gratuito de la provisión de Dios por medio de Su gracia, no tienes que temer al admitir la profunda deuda de tu pecado, y es solo cuando admites lo desastroso de tu pecado que serás entusiasmado por la gracia de Jesucristo. La adoración congregacional nos enfrenta con el hecho de que somos peores de lo que pensamos y que la gracia de Dios es mucho más maravillosa de lo que jamás pudimos imaginar. Seguiremos necesitando ese recordatorio hasta que ya no pequemos más y estemos con Él y seamos como Él para siempre. Las reuniones de iglesia no son una obligación que los santurrones deben cumplir. No, es otro regalo de la misericordia de un Dios de gracia gloriosa (ver Hebreos 10:23-25).
Para profundizar y ser alentado: Romanos 3:9-20

martes, 6 de febrero de 2024

FEBRERO 6 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 No debes estar ansioso sobre el futuro. El Dios de gracia ha invadido tu vida, y Él siempre termina lo que comienza.

Es natural; todos lo hacemos. Todos nos preguntamos sobre lo que vendrá. Algunos de nosotros pensamos en el futuro y esperamos que nuestros sueños se hagan realidad. Algunos de nosotros tenemos pavor del futuro y oramos para que no tengamos que enfrentar lo que más tememos. Para algunos de nosotros, el futuro se ve como nebuloso y desconocido. Para todos nosotros es difícil ver hacia el futuro y estar seguros de todo, ya que el futuro sencillamente está fuera de nuestras manos. Aun con toda nuestra consideración, meditación y planeamiento para el futuro, las cosas nunca resultan como esperamos. Siempre existen curvas inesperadas en el camino; baches y zanjas que no anticipamos. Hay montañas y valles que no pudimos anticipar. Nos encontramos caminando por momentos de oscuridad, pensando en aquellos planes que teníamos de vivir en la luz. No nos toma mucho tiempo ceder a la realidad de no saber lo que está a la vuelta de la esquina.
Pero no debemos vivir atormentados con la ansiedad de lo desconocido. No tenemos que ir a la cama preguntándonos qué es lo que el siguiente día traerá o despertar pensando en todos los "qué pasaría si...". No tenemos que descifrar lo que nunca podremos descifrar. No, podemos tener descanso, aun cuando nos encontramos confundidos. Podemos experimentar paz en medio de lo desconocido. Podemos sentirnos bien internamente, aun mientras vivimos en medio del misterio. ¿Por qué? Porque nuestra paz interior no descansa en cuánto sabemos, cuánto hemos descubierto o exactamente cuánto hemos podido predecir del futuro. No, nuestros descanso está en la persona que sostiene el futuro de cada uno de nosotros en Sus manos sabias y clementes. Tenemos paz porque sabemos que Él completará la obra que, en Su gracia, ha comenzado en nuestras vidas. Él es fiel, así que nunca dejaría la obra incompleta. Es clemente, nos da lo que necesitamos, no lo que merecemos. Es sabio, lo que hace siempre es lo mejor. Es soberano, gobierna todas las situaciones y lugares donde vivimos. Es poderoso, puede hacer lo que le plazca, cuando le plazca.
Pablo lo explica de esta manera en Filipenses 1:6: "Estoy convencido de esto; el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús". ¿Te encuentras experimentando ansiedad porque has olvidado quién eres y qué has recibido? ¿Estás experimentando el temor que resulta del querer saber lo que nunca podrás saber? Él sabe, Él cuida y Él terminará la obra que comenzó.
Para profundizar y ser alentado: Romanos 8:18-39

lunes, 5 de febrero de 2024

FEBRERO 5 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Dios no descansará de Su obra redentora hasta que haya asistido al funeral del pecado y de la muerte.

Si alguien te pregunta: "¿Qué es lo que Dios está haciendo en este momento?", ¿qué responderías? Temo que muchos de nosotros estamos confundidos en cuanto a los beneficios de la obra de Jesús. Entendemos que fuimos perdonados y comprendemos que pasaremos la eternidad con Él, pero no estamos seguros de cuál es la agenda aquí y ahora. Debido a que no entendemos lo que Dios está realizando en el presente, somos tentados a cuestionar Su sabiduría y a dudar de Su amor. Nuestro problema no es que Dios sea inactivo o que nos haya abandonado, sino que no conocemos Su agenda. Nos decepciona no entender Su plan e, inclusive, nos vuelve un poco cínicos, hasta el punto de que dejamos de confiar en Él. Esto es un desastre espiritual.
La respuesta a esta gran pregunta es realmente muy fácil y sencilla. ¿Qué es lo que Dios está haciendo aquí y ahora? ¡Redención! Dios está llevando a cabo Su plan de batalla contra el pecado y a favor de nuestra completa liberación. Está obrando en el botín de la victoria de Cristo en la cruz del Calvario. Escucha las alentadoras palabras de 1 Corintios 15:25-26: "Porque es necesario que Cristo reine hasta poner a todos sus enemigos debajo de Sus pies. El último enemigo que será destruido es la muerte".
Ahora, tú y yo debemos comprender dos cosas de estas palabras, las cuales responden a nuestra pregunta: "¿Qué es lo que Dios está haciendo?" Primeramente, ¡Nos está redimiendo! No, tu mundo no se encuentra fuera de control. No, los hombres malos no ganarán. No, el pecado no tendrá la victoria final. Debido a que tu mundo no está fuera de control, sino bajo el cuidado de un Dios redentor, puedes tener esperanza, aunque a veces parezca que las tinieblas están venciendo a la luz.
¿Qué es lo que Dios está haciendo? Este pasaje nos da una segunda respuesta. Está poniendo a Sus enemigos bajo Sus pies, dentro de Su plan redentor. Dios vencerá a cada enemigo hasta que Su último enemigo, la muerte, sea derrotado. Él no descansará hasta que el pecado y la muerte sean completamente derrotados y nosotros seamos libres al fin, libres por siempre. La esperanza que tenemos aquí y ahor no descansa en nuestra comprensión y fortaleza, sino en que el pecado y la muerte sean derrotados por el Rey de reyes y Señor de señores. Su reinado es tu protección presente y tu esperanza futura.
Para profundizar y ser alentado: 1 Corintios 15:50-58

domingo, 4 de febrero de 2024

FEBRERO 4 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Todos los días te predicas a ti mismo un tipo de evangelio -el falso evangelio: "Yo no puedo hacer esto", o el verdadero evangelio: "Tengo todo lo que necesito en Cristo".

A menudo me encuentro diciéndome esto a mí mismo. Cuando lo hago, las personas casi siempre se ríen, aunque lo diga muy en serio. No hay nadie que sea más influyente sobre tu vida que tú mismo, ya que nadie habla contigo más que tú mismo. Es un hecho que, tanto tú como yo, estamos en una interminable conversación con nosotros mismos. La mayoría de nosotros hemos aprendido que es mejor no mover los labios porque las personas pensarán que estamos locos, pero nunca dejamos de hablarnos a nosotros mismos. En esta discusión interna, siempre estamos hablando de Dios, de la vida, de otros y de nosotros mismos, y las cosas que nos decimos a nosotros mismos son muy importantes porque son formativas en las cosas que deseamos, escogemos, decimos y hacemos. ¿Qué es lo que te has estado diciendo a ti mismo? ¿Qué es lo que te has estado diciendo de ti mismo? ¿Qué te has estado diciendo sobre Dios? ¿Qué es lo que te has estado diciendo sobre la vida, su significado y propósito, lo correcto e incorrecto, lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo?

En el Salmo 42 se nos da la oportunidad de escuchar a escondidas la predicación privada de un hombre. Sí, has leído correctamente; tal como nosotros, el salmista siempre está predicándose a sí mismo una clase de evangelio. Podemos predicarnos a nosotros mismos un evangelio de soledad, pobreza e incapacidad, o bien, podemos predicarnos el verdadero evangelio de Dios de poder, provisión y perdón. Puedes predicarte a ti mismo un evangeliode temor e intimidación o uno que te dé valor y esperanza. Puedes predicarte a ti mismo un Dios distante, pasivo e indiferente, o un Dios cercano, cuidadoso y activo. Puedes predicarte un evangelio que cause que descanses en Su sabiduría o un evangelio que te cause temor y confusión.

Hoy, cuando sientas que nadie te entiende, ¿qué evangelio te predicarás? Al enfrentar una enfermedad, al perder un trabajo o un amigo, ¿qué mensaje te dirás? Cuando estés tentado a temer o desconfiar, ¿qué te dirás? Cuando tu vida parezca dura e injusta, ¿qué evangelio te predicarás? Cuando la crianza de los hijos o tu matrimonio sea difícil y abrumador, ¿qué te dirás a ti mismo? Cuando tus sueños parezcan estar fuera de tu alcance, ¿qué te predicarás a ti mismo? Cuando te enfrentes a un deseo que pensaste que nunca enfrentarías, ¿qué evangelio abrazarás?

Realmente es cierto, nadie te habla tanto como tú. Así que, Dios, en Su gracia, te ha dado Su Palabra para que puedas predicarte a ti mismo la verdad en esos moentos en los que el único que habla eres tú.

Para profundizar y ser alentado: Salmo 42

sábado, 3 de febrero de 2024

FEBRERO 3 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 La gracia de Dios no solo te provee lo que necesitas, sino que también te transforma en lo que Él, en Su sabiduría, te destinó a ser.

¿Qué es lo que más necesitas? No, no es aquella joven o ese coche nuevo en los que has puesto tus ojos. No es esa promoción en tu trabajo que has luchado por conseguir o esas vacaciones que has soñado. No, no es el deseo de bajar ese peso que sabes que debes perder o la disciplina para salir de una deuda. No es un círculo íntimo de amigos o una iglesia sólida a la cual asistir. No es la sanidad de un padecimiento físico o la restauración de tu familia distanciada. No es la liberación de adicciones, temores, depresión o preocupaciones. Todas estas cosas son muy importantes por sí solas, pero ellas no representan tu necesidad más grande. Hay una cosa que todo ser humano necesita desesperadamente, sea que esté consciente de ello o no. Esta necesidad llega al corazón de quién eres y al corazón de lo que Dios diseñó que fueras e hicieras.

Tu más grande necesidad (y la mía) es una completa relación restaurada con Dios. Fuimos creados para vivir en unión con Él. Fuimos creados para amarlo. Fuimos diseñados para vivir para Su gloria. Si aún sigues viviendo en una relación rota con Él, estás fracasando en el propósito fundamental de tu existencia. Así que, Dios, en Su gracia, creó una manera a través de la vida, muerte y resurrección de Su Hijo, para que esa relación esencial fuera restaurada. A través de Él recibimos nuevamente el acceso al Padre. A través de Él hemos sido injertados a la familia de Dios.

Pero Dios hizo más que eso. Además de ser restaurados ante Dios, necesitamos enfrentar la realidad de nuestro pecado presente. El pecado no solamente nos separó de Dios, sino que además nos dejó estropeados. El daño del pecado se extiende a cada aspecto de nosotros. Dios no solo suple nuestras necesidades más profundas, también se ha comprometido a largo plazo a transformar nuestra vida y nuestro corazón. Él no quedó satisfecho con el hecho de que fuéramos restaurados, sino que ahora obra en nosotros para que seamos más como Él es. Pablo lo dice de esta manera: "Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo" (Romanos 8:29).

Dios te acogió en Sus brazos, pero no está satisfecho. No abandonará Su obra de redenión hast que todos los corazones de cada uno de Sus hijos sean completamente transformados por el poder de Su gracia. Ahora que hemos sido restaurados por gracia, esa misma gracia nos transforma día por día a Su imagen.

Para profundizar y ser alentado: 2 Pedro 1:3-11

viernes, 2 de febrero de 2024

FEBRERO 2 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 No te encuentras solo contra la tentación porque Aquel que es tu Salvador es también tu fortaleza, tu refugio y tu defensa.

La Biblia te llama, como creyente, a vivir con tres realidades presentes. La primera es la que siempre te saluda cada día. La realidad es que vives en un mundo que ha sido dramáticamente quebrantado por el pecado y no funciona de la forma como Dios lo diseñó. Pablo lo dice muy bien en Romanos 8, señalando que el mundo está "gimiendo" mientras espera la redención. Debido a que el mundo donde vivimos no opera según el diseño original de Dios, te presenta tentaciones a dondequiera que vas. Estas tentaciones juegan con el pecado y la debilidad que aún viven en ti y que están siendo erradicados progresivamente por la gracia de Dios. Tú y yo debemos vivir conscientes de la tentación; el fallar en esto es fallar en reconocer la condición caída del mundo en el cual vivimos.

La segunda realidad es que, aunque pensemos que somos hijos de Dios estamos faltos del poder y queremos pelear nosotros mismos la batalla espiriual a la que el mundo de pecado y tentación nos atrae. Al enfrentar nuestra vulnerabilidad y debilidad, hay cosas por las que tú y yo debemos orar regularmente. Debemos orar por un deseo puro, por sabiduría para reconocer los engaños del enemigo y por fortaleza para enfrentar aquellas batallas que no podamos evitar. Todo esto sale a flote al reconocer humildemente que lo malo no siempre nos parece malo. Que lo que Dios dice que es peligroso no siempre se ve peligroso. El mal no siempre parece tan malo a nuestros ojos. Así que necesitamos protección no solo para la tentación externa, sino para nuestros propios ojos ciegos y nuestros corazones errantes.

Finalmente, tú y yo somos bienvenidos a descansar en la realidad de que en este mundo caído que nos lanza tentaciones cada día no estamos ni estaremos solos. Dios está con nosotros. Él provee la seguridad que nosotros no podíamos conseguir por nosotros mismos. Tú y yo podemos enfrentar la dura realidad de la vida en este mundo incierto con valor y esperanza porque no nos enfrentamos a ellos por nosotros mismos. Emmanuel ("Dios con nosotros") es con nosotros en poder, gloria y gracia. Las palabras de Sofonías 3:17 nos traen esperanza hoy como lo hicieron generaciones atrás cuando fueron escritas: "Porque el Señor tu Dios está en medio de ti como guerrero victorioso".

Para profundizar y ser alentado: 1 Corintios 10:1-13.

FEBRERO 1 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Por supuesto que enfrentarás dificultades. Dios está abriendo los dedos de tus manos para que puedas dejar ir tus sueños, descansar en Su consuelo y responder a Su llamado.

Piensa en las palabras de Pedro al comienzo de su carta en el Nuevo Testamento: "Esto les causa gran regocijo, aun cuando les sea necesario soportar por algún tiempo diversas pruebas y aflicciones; pero cuando la fe de ustedes sea puesta a prueba, como el oro, habrá de manifestarse an alabanza, gloria y honra el día que Jesucristo se revel. El oro es perecedero y, sin embargo, se prueba en el fueg; ¡y la fe de ustedes es mucho más preciosa que el oro!" (1 Pedro 1:6-7, RVC).

Al comenzar su carta, Pedro nos da un resumen pasado, presente y futuro del plan redentor de Dios, pero su énfasis es sobre lo que Dios está haciendo aquí, ahora mismo, entre la primera y segunda venida de Jesús. De todos los conceptos que pudo haber usado para describir lo que Dios está haciendo ahora, selecciona estos tres: aflicciones, pruebas y puesta a prueba. Estos tres conceptos son los que esperamos que jamás describan nuestras vidas. Ninguno de nosotros se levanta por la mañana y ora: "Dios, si me amas, hoy me mandarás sufrimiento". Más bien, cuando nos encontramos en medio de la dificultad, somos tentados a ver el sufrimiento como una señal de infidelidad o desatención por parte de Dios.

Sin embargo, Pedro no ve los momentos difíciles como obstáculos ante el plan de Dios o como indicaciones de que el plan de Dios ha fracasado. No, para él son parte importante del plan de Dios. En lugar de ser señales de Su falta de atención, son señales de un amor celoso y redentor. En Su gracia, Dios te guía a donde no has pensado ir para producir en ti lo que no podrías haber alcanzado por ti mismo. En estos momentos, Él altera los valores de tu corazón para que abandones tu pequeño reino y te entregues por completo a Su reino glorioso y lleno de gracia.

Dios está trabajando justo ahora, pero no para darnos una vida predecible, cómoda y placentera. Él no está trabajando para transformar nuestras circunstancias, sino que usa las circunstancias difíciles para transformarnos. Quizá, en los momentos difíciles, cuando estamos tentados a preguntarnos dónde está la gracia de Dios, es precisamente esa gracia lo que estamos recibiendo, pero no en la forma de una almohada suave o una bebida refrescante. Más bien, en esos momentos, somos bendecidos con la gracia de las dificultades que transforman nuestros corazones, porque el Dios que nos ama sabe que esta es exactamente la gracia que necesitamos.

Para profundizar y ser alentado: Santiago 1:2-11

ENERO 31 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Si eres hijo de Dios, no estás solo contra el mundo, tal como David no estaba solo contra el gran guerrero Goliat.

Me encanta la historia del ejército israelita en el Valle de Ela cuando enfrentaron al ejército filisteo (1 Samuel 17). En el primer día de batalla, el gran guerrero Goliat retó a los israelitas a que enviaran a su mejor hombre para pelear contra él. Recuerda, estos soldados israelitas eran el ejército del Dios Altísimo, el Señor todopoderoso, quien había prometido entregar a sus enemigos en sus manos. Aun así, ¿qué fue lo que hicieron los soldados ante el reto de Goliat? Se atemorizaron e inmediatamente huyeron a sus tiendas. Podemos imaginarlos diciendo: "¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer?" Esa fue su respuesta por cuarenta días. ¿Por qué no enfrentaban a Goliat? ¿Por qué no peleaban en el nombre del Señor? La respuesta es clara e inevitable -eran un ejército con un grave problema de amnesia. Estaban llenos de miedo debido a que habían olvidado quiénes eran. Se comparaban a sí mismos con el enorme guerrero y concluían que no había forma de obtener la victoria.

David apareció en el campamento para llevarles de comer a sus hermanos. Se preguntaba por qué se les permitía a los filisteos burlarse del ejército de Dios. Para sorpresa de muchos, David dijo que iría; que él respondería ante el reto de Goliat. ¿Acaso David estaba siendo arrogante? ¿Estaba delirando, tal vez? No, él sabí quién era y lo que significaba ser un hijo del Dios viviente. David llegó a la conclusión espiritual correcta. No se trataba de él contra el gran guerrero. No, era el pobre guerrero en contra del Dios todopoderoso. Ahora, ¿quién piensas que ganaría? David caminó hacia el valle debido a que su identidad era clara para él, y ganó la victoria debido a que sabía lo que había recibido.

¿Qué identidad te asignarás hoy? ¿Enfrentarás tu vida basándote en lo que tienes a tu disposición o en quién eres como hijo del Rey de reyes y Señor de señores? ¿Vivirás con temor y miedo o con valentía y esperanza? ¿Evitarás los retos de la vida debido al miedo o descansarás en la presencia, poder y la gracia de tu Padre, quien gobierna todas las cosas? Que el Señor te dé gracia para recordar tu identidad de hijo en esos momentos cuando más lo necesites.

Para profundizar y ser alentado: Efesios 1:3-14

martes, 30 de enero de 2024

ENERO 30 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Acéptalo, tus obras más brillantes y justas nunca podrían alcanzar el estándar de Dios; es por eso que Dios te ha dado la gracia de Jesús.

Entre más entiendes la magnitud de la gracia de Dios, más acertada será tu perspectiva sobre la profundidad de tu maldad; y entre más entiendes la profundidad de tu maldad, más apreciarás la magnitud de la gracia de Dios. La persona que está cómoda en su propia justicia realmente no ha entendido la gracia de Dios, y la persona que no está impresionada con la gracia de Dios realmente no ha entendido su pecado. Entonces, hablemos sobre lo que hace a la gracia de Dios tan esencial. Hablar sobre la naturaleza esencial de la gracia de Dios significa hablar sobre el desastre que ocasiona el pecado en primer lugar. El pecado no es principalmente un montón de actos de rebeldía. El pecado es, primero, una condición del corazón que resulta en actos de rebeldía. Tú y yo cometemos pecados porque somos pecadores. La condición del pecado, en la cual todo ser humano ha sido concebido, nos impide vivir a la altura de los estándares de Dios. El pecado nos deja sin el deseo o la voluntad de llevar a cabo, a la perfección, lo que Dios ha declarado como bueno. Todos hemos sido destituidos del estándar de Dios. Lee Romanos 3. Es un análisis devastador que nos demuestra que todo está en una condición espiritual urgente e inalterable. Todos somos incapaces, todos somos culpables, no hay ni una cosa que podamos hacer para ayudarnos a nosotros mismos. Ninguno de nosotros es bueno a los ojos de Dios y ninguno de nosotros puede cumplir con Sus requisitos. Esta es una realidad inescapable, triste y humillante.

Per Dios no nos dejó en este estado devastador y desesperante, sino que envió a Su Hijo a hacer lo que nosotros no pudimos hacer: a morir en nuestro lugar y a resucitar al tercer día, derrotando al pecado y a la muerte. Dios hizo todo esto para que pudiéramos descansar en una justicia que no es nuestra; una justicia que satisface completamente los requisitos de Dios. Entonces, aun en nuestra condición imotente, no estamos sin esperanza. Podemos estar de pie ante un Dios perfecto y santo, aun en nuestra debilidad y flaqueza, sin temor alguno, debido a que estamos ahí por la justicia de Jesús. Ya no tienes que esperar y orar para que un día logres cumplir con los estándares de Dios, pues Jesús ya lo ha hecho a tu favor. ¿Qué mejor noticia podrías tener que esa?

Para profundizar y ser alentado: Gálatas 3:15-29

lunes, 29 de enero de 2024

ENERO 29 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Tu corazón buscará satisfacciónel día de hoy. ¿La buscarás en la creación o en el Creador?

Era muy obvio lo que estaba sucediendo, pero no para él. Yo era su jardinero y me encontraba en la entrada de su casa cuando llegó -una vez más- estrenando un nuevo auto. Había visto esta escena una y otra vez. De hecho, ya casi no tenía espacio en su cochera para más autos. Al saltar de su nuevo juguete, me preguntó qué pensaba. Le dije: "No creo que funcione" "No sé de qué me hablas", me dijo, "es un carro nuevo". Le dije: "Creo que lo que estás tratando de hacer no funciona". Me dijo: "No tengo idea de lo que intentas decirme". "¿Cuántos carros necesitas para entender que un auto no tiene la capacidad de satisfacer tu corazón?" Un poco desilusionado, me dijo: "¡Vaya, hiciste llover sobre mi desfile!" Sí que lo hice, y fue un gran momento para compartir el evangelio con él.

El mundo de los sentidos -la vista, el olfato, el tacto, el oído y el gusto- es maravilloso y hermoso. Pareciera que hay una infinidad de glorias por descubrir a la vuelta de la esquina. El canto de un ave, el aroma de un filete en el asador, la grandeza de una montaña, el poder del viento, la gracia de un venado, las olas del mar, la belleza del atardecer y la ternura de un beso; todo esto es maravilloso. Pero hay una cosa que siempre debes recordar al entrar al mundo de los sentidos. La creación no tiene la habilidad de satisfacer tu corazón. El mundo no puede ser tu salvador. Cuando le pides a las cosas creadas que hagan cosas para las que no fueron diseñadas, tendrás satisfacción a corto plazo, así que tendrás que volver a ellas una y otra vez. Debido a que esa satisfacción no perdura, el mundo creado te deja endeudado, adicto y obeso.

Las glorias del mundo creado tienen el propósito de ser gloriosas, pero no de ser el clímax de tu satisfacción. No, todas las glorias del mundo creado tienen el propósito de ser aquello que te señala a la gloria de Dios, quien es el creador de todas ellas y quien es el único capaz de darte vida. Adorar a la creación nunca es el camino a la vida, de hecho, te lleva a la dirección opuesta. Hoy le darás tu vida a algo. ¿Se la darás al Creador, quien con Su gracia puede satisfacer y transformar tu corazón, o se la darás a la creación, la cual no fue diseñada para ninguna de las dos cosas?

Para profundizar y ser alentado: Jeremías 10

ENERO 28 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 La oración me llama a no analizar la vida con los los anteojos del presente, sino con los de la perspectiva eterna.

¿Cuál es la oración más necesaria -y a la vez más peligrosa- que podrías orar? Es aquella oración que te lleva más allá de los pequeños caprichos y deseos que acaparan la mayoría de tus oraciones. Está bien orar por tu trabajo, tu matrimonio, tu familia, tus finanzas, tu casa, tus niños, tu retiro, tus vacaciones, tus inversiones, tu iglesia, tu salud, el gobierno y el clima, pero eso no es suficiente. Este tipo de oración sigue el modelo "yo, aquí y ahora". Está basada en la vida en este momento y en lo que yo creo que necesito. Sí, a Dios le importa tu vida presente y te da de Su gracia para este momento. Él está contigo y para ti aquí y ahora, pero te llama a ver tu vida desde una perspectiva que va más allá de este momento y más allá de tu habilidad de diagnosticar lo que realmente necesitas.
La oración que Cristo nos llama a orar requiere que dejemos a un lado nuestras agendas momentáneas y, en vez de ellas, tomemos la Suya. Esta oración requiere que cambiemos nuestros deseos distorsionados por los Suyos. Este es el modelo de oracion "Tú, por siempre", ya que requiere que tomes la perspectiva eterna: dejar ir tus ambiciones y someterte bajo el reinado de otro. Es una oración corta, pero peligrosa. ¿Por qué "peligrosa"? Porque tiene el poder de poner de cabeza tu vida, de hacerte una persona muy diferente a la que has sido. Esto es lo que hemos sido llamados a orar: "Venga Tu reino, hágase Tu voluntad, aquí y ahora en mi vida, así como en el cielo" (lee Mateo 6:10). Es solo cuando te rindes ante estas palabras que Jesús te invita a orar sobre tus necesidades momentáneas.
Aquí encontramos gracia. No tengo que esforzarme en ser rey y no tengo que llevar las cargas de un rey, ya que tengo al Rey mismo. En este reino soy bendecido con todas las cosas que he de necesitar y, al ser bienvenido a Su reino, soy incluido en algo que nunca, nunca terminará. Entonces ora esa oración, ya que esa gracia "peligrosa" es lo que realmente necesitamos. No lo pienses más. Hazlo ahora mismo. ¿Por qué has de vivir por aquello que se esfumará? ¿Por qué has de darle tu corazón a lo que nunca será capaz de darte satisfacción? ¿Por qué has de decirte a ti mismo que ya sabes lo que necesitas, cuando Aquel que te creó te conoce mucho mejor y ha prometido darte lo que en realidad necesitas?
Para profundizar y ser alentado: Lucas 22:39-48

sábado, 27 de enero de 2024

ENERO 27 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 El llamado de Dios a obedecerle es por gracia. En este llamado, Él te rescata de ti mismo.

Todos somos esclavos, la pregunta es ¿de quién o de qué? Todos estamos dispuestos a hacer sacrificios, la pregunta es ¿a quién o para qué? Todos seguimos reglas, la pregunta es ¿de quién o para qué? Todos le damos el corazón a algo la pregunta es ¿a quién o a qué? No fuimos fabricados para ser libres, si por "libertad" nos referimos a una vida independiente y autosuficiente. Fuimos creados por Dios para estar conectados a algo mucho más grande que nosotros mismos. Fuimos diseñados para que nuestras vidaas fueran organizadas y dirigidas por un calendario más grande que nuestros propios deseos y metas personales. Fuimos labrados cuidadosamente por Dios para tener cada aspecto de nuestra persona conectada a Él y a Sus planes para nosotros, y cuando lo rechazamos, no vivimos en autonomía; siempre lo reemplazamos con algo o alguien.
Dios, en Su gracia, no te deja libre, ya que sabe que no serías libre en verdad. Tú y yo volveríamos a esclavizarnos tan rápido como nos "liberamos". La triste realidad es que no nos toma mucho tiempo esclavizarnos a la persona o a la cosa que funciona como nuestro mesías sustituto. Entonces, ¿qué te ofrece la gracia? La esclavitud más satisfactoria y maravillosa del mundo. Aquel que es la definición perfecta del amor, la sabiduría, la misericordia y el poder nos hace Sus esclavos. Aquel, que es el único capaz de darnos vida, esclaviza nuestro corazón hacia Él. Su autoridad absoluta sobre cada área de nuestra vida no es pesada o abrumadora, sino llena de gracia y vida. Dios no libera de nuestra esclavitud a aquello que no es verdadero y que no cumple lo que promete. Nos protege de buscar esperanza donde no puede ser hallada. Su llamado a obedecerlo es una herramienta de Su gracia salvífica. Él sabe que nuestras resoluciones duran muy poco tiempo. También conoce que nuestros ojos y nuestros corazones son desleales y vagabundos. Es por eso que nos manda a someternos bajo Su yugo, para que no sirvamos a otros amos. Pablo lo dijo bien en Romanos 6:22: "Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna". El llamado de Dios a obedecerlo no arruina tu vida; es un medio para proteger la vida que solo Él te puede dar.
Para profundizar y ser alentado: Romanos 5:1-11

viernes, 26 de enero de 2024

ENERO 26 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Tener misericordia hacia otros revelará tu necesidad constante de misericordia, te llevará hasta lo más íntimo de ti y a los brazos de tu Salvador misericordioso.

No es normal para ninguno de nosotros. Es normal asegurarte que tus necesidades se cumplan. Es normal acaparar lo que tienes por temor a no tener lo suficiente en el futuro. Es normal cargar con un catálogo de cosas que deseas para ti mismo. Es normal tener más simpatía con tus sentimientos que con los sentimientos de los demás. Es normal querer misericordia para ti y justicia para los demás. Es normal percibir el pecado de otros, pero ser ciego al tuyo propio. Si queremos ser personas misericordiosas, entonces necesitamos recibir mucha misericordia ¡ya que lo que impide que seamos una comunidad de misericordia somos nosotros!

Me es imposible pensar sobre el llamado de Dios a ser instrumentos de misericordia sin relacionarlo con la parábola poderosa de Jesús en Mateo 18:21-35. Por favor detente y léelo ahora mismo. Cristo tenía dos razones para contar esta historia. La primera era revelar el corazón de Pedro al preguntar: "¿Cuántas veces debo perdonar?" Esta pregunta evidenciaba un corazón falto de misericordia. La segunda razón era revelar nuestros corazones. Verás, todos somos el siervo injusto. Celebramos la misericordia de Dios, pero les gritamos a nuestros hijos cuando se equivocan. Cantamos el himno "Maravillosa gracia", pero nos enojamos con nuestra pareja cuando nos ofende. Alabamos a Dios por Su amor, pero abandonamos una amistad cuando nos es desleal. Estamos agradecidos porque fuimos perdonados, pero decimos que la persona que sufre las consecuencias de sus decisiones se lo tiene merecido. Disfrutamos la gracia de Dios, pero lanzamos la ley a los demás. La verdad es que no practicamos la misericordia debido a que tendemos a vernos a nosotros mismos como superiores a los pobres y necesitados.

Pero cuando el llamado de Dios a ser misericordiosos limita con tu falta de misericordia, empiezas a verte con más exactitud. Empiezas a confesar que no posees dentro de ti lo que Dios requiere. Empiezas a admitirte a ti mismo, y a otros, que no puedes vivir al nivel de los estándares de Dios y empiezas a clamar por la misma cosa que has rehusado dar a otros. Y, al empezar a recordar que la misericordia de Dios es tu única esperanza y al meditar en la grandeza de la misericordia que ha sido rociada sobre ti, empiezas a desear que otros experimenten la misma miseericordia. Verás, si olvidas la misericordia que has recibido, será más fácil que no seas misericordioso hacia los demás. Yo necesito a diario la misericordia de Dios para llevar a cabo Su obra misericordiosa.

Para profundizar y ser alentado: Salmo 103

jueves, 25 de enero de 2024

ENERO 25 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 La teología sin amor es simplemente muy mala teología.

Era uno de esos momentos maravillosos que tienen los maestros -momentos que uno no planea ni sabe que va a tener. Me encontraba enseñando una clase de seminario que muchos de los futuros pastores no querían tomar. Era una clase sobre consejería y cuidado pastoral. Mi clase estaba repleta de pastores potenciales que pensaban que si predicaban sermones con teología sana, nadie en la iglesia tendría necesidad de consejería. Como sabía que mis estudiantes realmente no querían estar ahí y no tenían hambre de lo que yo debía enseñar, comencé el semestre contando historias de ciertas catástrofes que algunas personas habían cometido en sus vidas y cómo me habían pedido que les ayudara en la dificultad. Conté estas historias hasta que alguien en la clase dijera: "Está bien, lo entendemos, realmente sí necesitaremos lo que esta clase tiene para ofrecer".

En medio de una de estas historias, un estudiante levantó su mano y dijo: "Está bien, profesor Tripp, sabemos que tendremos estos problemas en nuestras iglesias; por favor díganos qué debemos hacer con ellos para poder volver a la obra del ministerio". Me quedé perplejo por lo que dijo el joven, pero también estaba agradecido de que lo hubiera hecho, ya que me permitió aclarar ciertas cosas. Frente a mí tenía a un hombre que se dirigía al ministerio, ¡y que amaba más las ideas abstractas que a las personas! Mi pobre estudiante estaba lejos de la norma bíblica: "[Hablen] la verdad en amor" (Efesios 4:15). El llamado es a hacer teología en la comunidad de la iglesia. La verdad dicha sin amor deja de ser verdad, ya que está torcida por nuestros propios deseos carnales. No puedo intercambiar la verdad por las relaciones y no puedo intercambiar las relaciones por la verdad. Ambas necesitan ir de la mano debido a que necesitamos entender la verdad dentro de la comunidad de la iglesia para compensar nuestra ceguera. Necesitamos que la verdad defina la clase de comunidad en la que debemos vivir.

Finalmente, neceistamos entender que la teología nunca es un fin en sí misma, sino que es un medio para alcanzar un fin: ser cada vez más como Aquel que es la definición por excelencia del amor. En Su gracia, Dios provee todo lo que neceistamos para ser una comunidad amorosa y teológicamente pura al mismo tiempo. No podemos descuidar ni una de las dos cosas, ya que comprometeríamos la verdad de Dios y desobedeceríamos Su llamado. Es en la comunidad de amor que estamos mejor posicionados para entender todo lo que Dios nos ha dicho en Su Palabra.

Para profundizar y ser alentado: Efesios 4:1-16

miércoles, 24 de enero de 2024

ENERO 24 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Tu pequeño reino individual no puede competir contra la gloria del reino de Dios, el cual te pertenece por mera gracia.

Una de las cosas más dulces y alentadoras que Jesús dijo a Sus seguidores se encuentra en Lucas 12:32: "No tengan miedo, Mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino". Tú y yo siempre perseguimos algún tipo de reino, ya sea que estemos aliados al Rey de reyes, celebrando Su gloria y Su gracia, o estemos ungiéndonos a nosotros mismos como reyes en nuestro pequeño reino, donde solo cabe una persona.

Esto es lo que necesitamos entender. Dios no nos dio Su gracia para que nuestro pequeño reino claustrofóbico pudiera funcionar, sino para invitarnos a un reino mucho, mucho mejor. Creemos que sabemos lo que mejor para nosotros, pero no es así. Pensamos que somos capaces de gobernar nuestras vidas, pero no lo somos. Invertimos nuestros corazones en cosas que creemos que nos harán felices, pero no lo hacen. Creemos que podemos defendernos a nosotros mismos ante la tentación, pero no podemos. Todo ser humano necesita un rey. Todos los seres humanos necesitan el rescate, el perdón, la justicia, la misericordia, el refugio y la protección que no pueden obtener en sí mismos.

La belleza de la obra de Cristo es que no solo obtenemos perdón en Su vida, muerte y resurrección, sino que somos bienvenidos al reino del Rey más perfecto y poderoso del universo. Este Rey nos bendice con lo que ningún rey humano puede ofrecer. Nos da Su perdón, reconciliación, paz y esperanza. Nos protege cuando somos vulnerables. Él gobierna todos los momentos que parecen estar fuera de control. Pone Su reino en nuestros corazones, rescatándonos de todas aquellas cosas que quieren gobernarnos. Además, nos enseña pacientemente a saber que no fuimos creados para vivir como reyes de nuestro pequeño reino. Nos enseña a descansar en Su reinado y a vivir para Su gloria. Su reino nunca, nunca termina, y eso nos da ánimo.

¿Estás cargando con tareas regias sobre tus hombros hoy, tratando de construir lo que no puedes construir y olvidándote de lo que Dios ya ha construido por ti? ¿O estás descansando en la paz que trae el saber que tu Señor ya te ha dado acceso a Su reino?

Para profundizar y ser alentado: Mateo 6:19-24

martes, 23 de enero de 2024

ENERO 23 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

La esperanza no es una cosa, un lugar, una situación o una experiencia. La esperanza es una persona, y su nombre es Jesús.

 

Si prestas atención y escuchas cuidadosamente lo que la gente a tu alrededor dice, te darás cuenta que todos estamos obsesionados con la esperanza. Día tras día, las cosas que hacemos se alimentan de la esperanza. La pequeña Lucía le dice a su mamá al entrar al tercer grado: "Espero que las niñas de la escuela sean simpáticas conmigo". La mamá piensa al mismo tiempo: "Espero que mi matrimonio mejore". El adolescente Tim le dice a su amigo: "Encntré un trabajo de medio turno; espero sea bueno". El papá espera que el departamento de recursos humanos no lo llame para informarle que será despedido. Desde esperar que la comida sea buena hasta esperar tener la fuerza moral para tomar decisiones importantes, nuestras vidas se alimentan de la esperanza y son dirigidas por ella.

Todos buscamos una esperanza que no decepcione, es decir, buscamos una esperanza que no nos deje sin esperanza al final. Todos queremos convencernos de que aquello en lo que esperamos no nos defraudará. ¿Qué le estás pidiendo al objeto de tu esperanza cuando confías en él? Le estás pidiendo que le dé paz a tu corazón. Le estás pidiendo que le dé sentido a tu vida. Le estás pidiendo que te dé propósito y dirección. Le estás pidiendo que te dé una razón para continuar. Le estás pidiendo que te sostenga en las dificultades y desilusiones de la vida. Le estás pidiendo que te libre de envidias y ansiedades. Le estás pidiendo que te dé gozo en las mañanas y paz en las noches. Ahora, eso es pedir demasiado de algo. La realidad es que, si tu esperanza te decepciona, es debido a que es una esperanza en el objeto equivocado.

Romanos 5:1-5 habla sobre una esperanza eue no te decepcionará, aun en tiempos de sufrimiento. Tal vez te preguntas: "¿Dónde puedo encontrar esa esperanza?" Una esperanza firme que no se desvanezca con los cambios constantes en las situaciones, lugares o relaciones de la vida diaria -una esperanza que nunca, nunca decepcione- no puede ser hallada en una cosa, tampoco en un lugar; solo puede ser hallada en una persona: Jesús. Sea que te hayas dado cuenta o no, Jesús es la esperanza que tu corazón ha estado buscando porque lo que estás buscando es una vida plena y satisfactoria. La gente puede amarte y respetarte, pero no puede darte vida. Las situaciones pueden hacer tu vida más fácil, pero no pueden darte vida. Los lugares pueden traer cambios a tu vida, pero no pueden darte vida. Los logros pueden satisfacerte temporalmente, pero no pueden darte vida. La verdadera esperanza no puede ser encontrada horizontalmente; solo puede ser encontrada verticalmente, a los pies del Mesías. Él es la esperanza. Pon tu esperanza en Sus manos hoy.

Para profundizar y ser alentado: Colosenses 1:15-29

lunes, 22 de enero de 2024

ENERO 22 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Tú y yo no necesitamos ser rescatados de los ídolos que nos rodean. No, necesitamos ser rescatados de nuestros propios corazones idólatras.

Me encontraba en el norte de la India, en una de las ciudades más santas para el hinduismo. Era la primera vez que ministraba ahí, así que mis anfitriones me dieron una excursión introductoria al hinduismo. Entramos a un templo que contenía el ídolo más horrendo que he visto en mi vida. No tenía idea que existiera tal cosa. Era una estatua de un órgano sexual masculino de unos 6 metros de altura. Los peregrinos hinduistas a mi alrededor parecían estar muy emocionados de entrar al templo. Muchos de ellos se postraban de cuerpo completo ante la imagen y la besaban. Fue una de las escenas espirituales más oscuras que jamás haya visto. Con la ayuda de nuestro traductor, pudimos entrevistar a los miembros de una familia india muy pobre que había caminado meses para llegar a ese templo de oscuridad. Todo esto era tan espiritualmente opresivo que lo único que quería hacer era salir de ese lugar.
Después, al estar en el vehículo, no podía dejar de decirme a mí mismo: "Gracias a Dios que no soy como esta gente. Gracias a Dios que no soy como esta gente". De pronto, ¡me di cuenta de que sí lo era! No, mis ídolos no son los ídolos oscuros de una religión reconocida; son los ídolos sutiles de mi diario vivir. Son las cosas que usurpan el lugar en mi corazón que solo Dios debe tener. Son tan abominables al Señor como ese ídolo lo fue para mí. Al darme cuenta de esto, lloré, pidiéndole al Señor Jesús que me rescatara con Su gracia y añoré el día cuando esta guerra por fin llegará a su fin.
La adoración no es algo que hacemos en entornos religiosos una vez por semana. Dios nos diseñó para ser adoradores. Todo lo que hacemos es resultado de la adoración. Siempre le estamos dando nuestro corazón a algo, y si ese algo no es Dios, es algo que Dios creó. Todo esto sucede en pequeños momentos de nuestras vidas y es por eso que necesitamos gracia en todo momento. Juan nos aconseja en 1 Juan 5:21 a guardarnos de los ídolos. No existe un argumento más poderoso para nuestra necesidad de la gracia que la facilidad con la que nuestros corazones se postran ante el gobierno de las cosas creadas. La buena noticia es que esa gracia es tuya. Te invito a vivir en esa gracia maravillosa el día de hoy, huyendo de aquellos ídolos que amenazan el trono de Dios en tu corazón. 

Para profundizar y ser alentado: Ezequiel 20

domingo, 21 de enero de 2024

ENERO 21 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Cuando le pedimos al presente que nos dé lo que solo la eternidad puede darnos, estaremos frustrados, desanimados y desesperanzados.

La llamo "esquizofrenia evangélica". Causa mucha confusión, frustración y desánimo. Nos deja con expectativas irreales y nos decepciona frecuentemente. Nos conduce a exigir demasiado de las personas que nos rodean y a esperar en ellas más de lo que deberíamos. Provoca que busquemos una y otra vez lo que no encontraremos y que nos gastemos muchas horas preguntándonos por qué no lo encontramos. Inclusive, algunas veces causa que dudemos de la bondad de Dios.

"¿Qué es la esquizofrenia?", te preguntas. Es el hecho de decir que creemos en la eternidad, pero vivimos como si este mundo fuera todo lo que hay. Esta contradicción entre nuestro sistema de creencias y nuestra vida diaria no puede funcionar. Esta es la razón.

En primer lugar, la vida cristiana no tiene sentido sin la eternidad. Este es el argumento de 1 Corintios 15. Si Aquel a quien le has dado tu vida no restaura todo lo que el pecado ha roto, ¿de qué sirve tu fe?

En segundo lugar, tú y yo hemos sido diseñados para la eternidad. Eclesiastés 3:11 declara que Dios ha puesto la eternidad en el corazón de cada persona. Eso significa que todos anhelan el paraíso. Nadie está satisfecho con el estado del mundo presente. Entonces, tienes dos opciones: (1) puedes esforzarte en hacer de tu vida presente un paraíso, pero serás decepcionado, o (2) puedes vivir en este mundo caído con el reposo y la paz que proviene de saber que hay un lugar en el paraíso reservado para ti. Es cierto, debemos estar tristes por el estado presente del mundo y debemos ser agentes de cambio en las manos poderosas de Dios, pero no debemos estar ansiosos o preocupados. Tú sabes que este mundo no ha sido abandonado por Dios. Tú sabes que Dios está llevando a cabo Su plan eterno. Dios está llevando todas las cosas a su conclusión final. Tal vez no veas esto todos los días, pero sabes que es cierto. En medio de tu tristeza hay celebración, ya que has leído el último capítulo y sabes cómo termina la gran historia de Dios.

Entonces, levántate cada mañana y dedícate a hacer todas las cosas que Dios dice que son buenas, pues sabes que si la gracia de Dios puso la eternidad en tu corazón, no hay nada que hagas en el nombre de Dios que sea en vano.

Para profundizar y ser alentado: 1 Corintios 15:12-34

sábado, 20 de enero de 2024

ENERO 20 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 ¿Dónde se encuentra la esperanza? En estas cuatro palabras: "Estaré con ustedes siempre".

Tú y yo estamos siempre buscando esperanza. Todos queremos tener una razón para levantarnos en la mañana. Estas son algunas cosas que necesitas saber sobre la esperanza:

1. Dios diseñó a los seres humanos para que anhelaran la esperanza. No vivimos por instinto; todos encontramos nuestra identidad, nuestro propósito y nuestro bienestar en algo.

2. Tu vida será dirigida por aquello en lo que pones tu esperanza. Sea que estés consciente o no, el transcurso de tu vida está dirigido por la esperanza. Puede ser esperanza en una filosofía, en una persona, en un sueño, en un lugar o en lo que sea. Tu vida será moldeada por aquello en lo que pones tu esperanza.

3. La esperanza siempre incluye una expectativa y un objeto. Estoy esperando algo y estoy esperando que alguien o algo satisfaga eso que espero.

4. La verdadera esperanza necesita arreglar lo que está roto. Una esperanza que no aborda tus necesidades no es muy esperanzadora. Tienes esperanza en tu mecánico solo si él tiene la habilidad de arreglar lo que está mal en tu auto.

5. Siempre te predicas a ti msmo un evangelio de algún tipo de esperanza. Siempre estás alcanzando tu esperanza y predicándote a ti mismo las razones de por qué la estás intentando alcanzar.

Esta es la verdad radical del evangelio: La esperanza no es una situación. La esperanza no es un lugar. La esperanza no es una posesión. La esperanza no es una experiencia. La esperanza es más que una sensación o una corazonada. ¡La esperanza es una persona, y su nombre es Jesucristo! Jesús ha hecho un compromiso con nosotros muy esperanzador: "Estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo". (Mateo 28:20). Eso sí que es esperanza. Esperar en esto es mucho mejor que esperar en un buen trabajo, una buena casa, un buen intelecto o una buena vida. Hablamos de una esperanza eterna y profundamente personal. Esta esperanza descansa en la verdad de que Jesús ha extendido Sus manos poderosas sobre ti y nunca, nunca te dejará ir. Cuando tus planes fallan y todas las cosas malas que temías tocan a tu puerta, aún tienes esperanza porque Jesús está contigo en poder y en gracia.

Para profundizar y ser alentado: Hageo 1:12-15

viernes, 19 de enero de 2024

ENERO 19 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Si al contemplar tu reflejo en el espejo de la Palabra de Dios ves a alguien que necesita gracia, ¿por qué eres impaciente con aquellos que tienen la misma necesidad?

Tal vez uno de los pecados más grandes en las relaciones interpersonales es el pecado de olvidar. Desearía decir que este no es mi problema, pero sí lo es. Es fácil olvidar cuán profunda es nuestra necesidad de la gracia, y es igualmente fácil olvidar la gracia maravillosa que ha sido rociada sobre nosotros. Y, cuando olvidas la gracia que has recibido, serás mucho más propenso a tratar a las personas a tu alrededor con poca gracia.

Es muy claro que la gracia hacia otros no nace del deber. Imagina por un momento que estoy sentado en mi sillón junto a mi querida esposa, Luella, y le digo: "Luella, me he dado cuenta de que es mi obligación tener gracia contigo. Entonces, te voy a decir lo que voy a hacer. Te voy a tratar con gracia, no porque realmente lo desee, sino porque es lo que se supone que debo hacer". ¿Crees que Luella se sentiría animada en ese momento? Yo creo que no. Una vida gozosa y llena de gracia se derrama en otros cuando estamos plantados en el suelo de la gratitud. Cuando reflexiono en quién soy, en la gracia que no merecía o en el precio de esa gracia, es cuando puedo ser motivado a dar de gracia a otros.

Para el creyente, tratar a las personas con enojo, crítica e impaciencia siempre está relacionado con olvidar o negar quién es y qué ha recibido en Jesús. Es muy claro que nadie tiene más gracia que la persona que está convencida de su propia necesidad de ella.

Todos necesitamos recibir gracia en el momento en que somos llamados a derramar gracia sobre otros, especialmente porque tendemos a ser olvidadizos, a creer que merecemos todo y a pensar que somos más justos y capaces de lo que realmente somos.

El Dios de gracia está obrando esta gracia en cada uno de nosotros. 1 Juan 4:19 acierta cuando dice: "Nosotros amamos a Dios porque Él nos amó primero". ¡Eso es algo digno de recordar!

Para profundizar y ser alentado: Efesios 3:14-21