Versículo para hoy:
sábado, 15 de julio de 2023
JULIO 15 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“El fuego ha de arder continuamente en el altar; no se apagará”. Levítico 6:13.
CONSERVA encendido el altar de la oración privada. Esto es la vida misma de toda piedad. El templo y el altar familiar toman de allí su fuego; hagamos, pues, que arda bien. La devoción privada es la esencia, la evidencia y el barómetro de la religión vital y experimental. Que arda aquí el sebo de tus sacrificios. Que tus devociones particulares sean, si es posible, regulares, frecuentes y tranquilas. La oración eficaz puede mucho. ¿No tienes nada por qué orar? Ora por la Iglesia, por el ministerio, por tu propia alma, por tus hijos, por tus relaciones, por tus vecinos, por tu patria y por la causa de Dios y la verdad en el mundo entero. Examinémonos a nosotros mismos sobre este importante asunto.
¿Atenderemos con indiferencia la devoción privada? ¿Arde débilmente en nuestros corazones el fuego de la devoción? ¿Las ruedas del carro marchan pesadamente? Si es así, alarmémonos ante este indicio de decadencia. Vayamos con lágrimas a Dios y demandaremos el espíritu de gracia y de oración. Apartemos momentos especiales para oraciones extraordinarias. Pues si este fuego se apaga bajo las cenizas de una mundana conformidad, se apagará también el fuego del altar familiar, y quedará disminuida nuestra influencia tanto en la Iglesia como en el mundo. El texto también se puede aplicar al altar del corazón. Este es, en verdad, un altar de oro. Dios quiere que los corazones de los suyos ardan de amor por él. Demos a Dios nuestros corazones inflamados de amor, y busquemos su gracia para que el fuego nunca se apague, pues el fuego no arderá si el Señor no lo conserva encendido. Muchos enemigos intentarán extinguirlo, pero si la mano invisible, que está detrás de la pared, derrama sobre él el óleo sagrado, arderá cada vez con mayor fuerza. Usemos los textos de la Biblia como combustible para el fuego de nuestra alma, pues ellos son como brasas de carbón.
viernes, 14 de julio de 2023
JULIO 14 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“Si alzares tu pico sobre él, tú lo profanarás”. Éxodo 20:25.
EL altar de Dios estaba edificado con piedras sin labrar, para que ningún rastro de arte o trabajo humanos se viese en él. La sabiduría humana se goza en componer y arreglar las doctrinas de la cruz en un sistema más artificial y más de acuerdo con los gustos depravados de la naturaleza caída. Sin embargo, en lugar de perfeccionarlo, la sabiduría carnal contamina al Evangelio, hasta que éste llega a ser otro evangelio, y no la verdad de Dios. Todas las alteraciones y enmiendas de la Palabra de Dios son profanaciones y contaminaciones. El orgulloso corazón del hombre está muy ansioso de poner la mano en la justificación del alma delante de Dios. Sueña con una preparación previa para ir a Cristo, confía en humillaciones y arrepentimientos, pregona sus buenas obras, se jacta de sus dotes naturales e intenta por todos los medios alzar picos humanos sobre el altar divino. Sería bueno que los pecadores recordaran que lejos de perfeccionar la obra del Salvador con sus presunciones carnales, más bien la contaminan y deshonran. Sólo el Señor debe ser exaltado en la obra de la expiación, y ni una simple marca del cincel o martillo del hombre perdurará. Hay una inherente blasfemia en la intención de añadir a lo que Cristo Jesús, en su agonía, declaró consumado; o en la intención de perfeccionar lo que Jehová halló perfecto. Tembloroso pecador, tira tus martillos y cae de rodillas en humilde súplica. Acepta al Señor Jesús como el altar de tu expiación y confía sólo en él. Muchos de los que profesan ser cristianos pueden recibir la amonestación que el texto de esta mañana les da en cuanto a las doctrinas que creen. Hay entre los cristianos excesiva inclinación a ajustar y reconciliar las verdades de la revelación. Esta es una forma de irreverencia e incredulidad; luchemos contra ella, y recibamos la verdad como la hallamos. Regocijémonos de que las doctrinas de la Palabra sean como piedras sin labrar.
jueves, 13 de julio de 2023
JULIO 13 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“Y dijo Dios a Jonás: ¿Haces bien en enojarte?” Jonás 4:9
LA ira no es necesariamente mala, pero tiene una tendencia tan marcada a desviarse, que todas las veces que se presenta, tendríamos enseguida que examinar su índole con esta pregunta: “¿Haces bien en enojarte?” Puede ser que podamos responder: “Si”. Muy frecuentemente la ira es la tea del loco, pero algunas veces es el fuego de Elías que cae del cielo. Hacemos bien cuando nos airamos con el pecado por el mal que comete contra nuestro bondadoso y clemente Dios; o cuando nos airamos con nosotros mismos por seguir siendo tan torpes, después de haber recibido tanta instrucción divina; o también cuando nos airamos con los demás porque obran lo malo. El que no se enoja ante la transgresión es porque participa de ella. El pecado es aborrecible y odioso y ningún corazón regenerado puede soportarlo con paciencia. Dios mismo está airado con el impío todos los días, y en su Palabra está escrito: “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal”.
Pero mucho más frecuentemente tenemos que temer que nuestra ira no es ni recomendable ni aun justificable, y entonces tenemos que responder: “No”. ¿Por qué tenemos que estar malhumorados con los hijos, enojados con los sirvientes y airados con los compañeros? ¿Es honrosa esa ira para nuestra profesión cristiana, o glorificamos con ella a Dios? ¿No es el viejo corazón malo el que busca obtener dominio, al cual tendríamos que resistir con toda la fuerza de nuestra nueva naturaleza? Muchos de los que profesan ser cristianos se rinden al carácter irascible, como si fuera inútil intentar resistirlo. El creyente debe recordar que es menester que sea vencedor en todo sentido, de lo contrario no será coronado. Si no podemos dominar nuestro genio, ¿qué es lo que la gracia ha obrado en nosotros?
miércoles, 12 de julio de 2023
JULIO 12 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEO
“Santificados en Dios Padre”. Judas 1.
“Santificados en Cristo Jesús”. 1 Corintios 1:2.
“En santificación del Espíritu Santo”. 1 Pedro 1:2.
OBSERVA la unión de las tres Divinas Personas en todos sus actos de gracia. ¡Cuán imprudentemente se expresan los creyentes que muestran preferencia por alguna Persona de la Trinidad! Consideran a Jesús como la personificación de todo lo que es amable y benigno, mientras que al Padre lo juzgan rigurosamente justo, pero sin bondad. Están igualmente errados los que magnifican los decretos del Padre y la expiación del Hijo, y desprecian la obra del Espíritu. En las obras de la gracia, ninguna persona actúa independientemente de las otras. Están tan unidas en sus obras como en su esencia. En el amor para con los escogidos las tres Personas son una, y en los actos que proceden de aquella gran fuente central son indivisas. Noto esto especialmente en el asunto de la santificación. Aunque, sin caer en equivocación, podemos hablar de la santificación como obra del Espíritu Santo, tenemos que cuidarnos de no excluir de la misma al Padre y al Hijo. Lo correcto es hablar de la santificación como obra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Además Jehová dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”; y de esta manera “somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas”. ¡Mira qué valor Dios dio a la verdadera santidad, que las tres Personas de la Trinidad cooperan para presentar una Iglesia sin “mancha, ni arruga ni cosa semejante”! Y tú, creyente, debes dar, como seguidor de Cristo, un alto valor a la santidad, a la pureza de vida y a la piedad en la conversación. Considera la sangre de Cristo como el fundamento de tu esperanza, pero nunca hables desdeñosamente de la obra del Espíritu, que te prepara para la herencia de los santos en luz. Vivamos este día de tal forma que manifestemos la obra que el Trino Dios hace en nosotros.
martes, 11 de julio de 2023
JULIO 11 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
"Después que hubiereis un poco de tiempo padecido, él mismo os perfeccione, conforme, corrobore y establezca”. 1 Pedro 5:10.
VOSOTROS habéis visto alguna vez el arco iris: magníficos son sus colores y raros sus matices.
Es bello, pero, ¡ay!, pasa, y he aquí, no es. Los hermosos colores dan lugar a nubes aborregadas y el firmamento no brilla más con los tintes del cielo. No está consolidado. ¿Cómo puede ser? Un glorioso espectáculo formado por rayos transitorios y por una lluvia pasajera, ¿cómo puede permanecer? Los dones del carácter cristiano no deben parecerse al arco iris en su belleza transitoria; al contrario, deben ser estables, firmes y permanentes. Creyente, procura que cada una de las buenas cosas que posees sea permanente. Que tu carácter no sea como un escrito en la tierra, sino como una inscripción en la roca; que tu fe no sea como “la visión de un edificio sin fundamento”, sino como el edificio levantado con materiales capaces de soportar el fuego que consumirá la madera, el heno y la hojarasca del hipócrita. Procura estar arraigado y fundado en amor. Que tus convicciones sean profundas; tu amor, real; y tus deseos, ardientes. Que toda tu vida esté tan corroborada y establecida que todas las explosiones del infierno y todas las tormentas de la tierra nunca puedan moverte. Pero observa cómo se obtiene la bendición de ser “establecido en la fe”. Las palabras del apóstol nos indican el sufrimiento como el medio empleado para ese fin. “Después que hubiereis un poco de tiempo padecido”. Es inútil que esperemos estar bien arraigados si no soplan sobre nosotros vientos recios. Los viejos nudos en el tronco del roble y las extrañas torceduras de sus ramas nos hablan de las muchas tormentas que pasaron sobre él, y nos señalan también la profundidad en que se hundieron las raíces. Así también el cristiano, por las pruebas y las tormentas de la vida, se fortalece y se arraiga firmemente.
lunes, 10 de julio de 2023
JULIO 10 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
"Conciudadanos de los santos". Efesios 2:19
¿QUÉ quiere decir ser ciudadanos del cielo? Quiere decir que estamos bajo el gobierno del cielo. Cristo, el rey de los cielos, reina en nuestros corazones. Nuestra oración cotidiana es esta: "Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra". Las proclamas expedidas desde el trono de gloria son espontáneamente recibidas por nosotros. Obedecemos con alegría los decretos de nuestro Gran Rey. Luego, como ciudadanos de la Nueva Jerusalén, participamos de los honores del cielo. La gloria que pertenece a los santos beatificados, nos pertenece también a nosotros, pues nosotros somos ya hijos de Dios, príncipes de sangre real. Ya vestimos la inmaculada vestidura de la justicia de Jesús. Ya tenemos a los ángeles como nuestros servidores, a los santos como nuestros compañeros, a Cristo como nuestro hermano, a Dios como nuestro Padre, y la corona de inmortalidad como nuestro galardón. Participamos de los honores de la ciudadanía, pues nos hemos llegado a la compañía y a la congregación de los primogénitos que están alistados en los cielos. Como ciudadanos, tenemos derecho sobre todos los bienes que hay en el cielo. Sus puertas de perla y sus murallas de crisólito son nuestras; la luz de aquella ciudad que no tiene necesidad de lumbre de antorcha, ni de lumbre de sol es nuestra; el río de agua de vida y las doce clases de frutas que llevan los árboles que están plantados de la una y de la otra parte del río son nuestras. No hay nada en el cielo que no nos pertenezca. "Lo presente y lo porvenir" es nuestro. Además, como ciudadanos del cielo gozamos de sus delicias. ¿No se gozan sus habitantes cuando los pecadores se arrepienten y los pródigos retornan? -Lo mismo hacemos nosotros- ¿No cantan ellos las glorias de la gracia triunfante? -Nosotros lo hacemos igual- ¿No echamos nosotros aquí nuestros honores como ellos en el cielo echan sus coronas, a los pies de Jesús? Si somos ciudadanos del cielo, hagamos que nuestra conducta sea consistente.
domingo, 9 de julio de 2023
JULIO 9 – LECTURAS MATUTINAS
“No olvides ninguno de sus beneficios”. Salmo 103:2
ES agradable y provechoso observar la mano de Dios en las vidas de los santos de la antigüedad, y considerar su bondad, que los libra; su misericordia, que los perdona; y su fidelidad, que guarda el pacto que concertó con ellos. Pero, ¿no sería aun más interesante y provechoso observar la mano de Dios en nuestras propias vidas? ¿No conviene que consideremos nuestra propia historia, tan llena de Dios, tan colmada de su bondad y de su verdad y con tantas pruebas de su fidelidad y veracidad, como consideramos las vidas de cualquiera de los santos que nos han precedido? Hacemos al Señor una injusticia cuando suponemos que él ya obró todos sus portentos, y que se mostró poderoso sólo con los que vivieron en tiempos pasados; pero que no obra maravillas ni extiende su brazo a favor de los santos que están ahora sobre la tierra. Pasemos revista a nuestras propias vidas. Sin duda, en ellas descubriremos algunos incidentes felices, que nos dieron descanso y glorificaron a nuestro Dios. ¿No has sido librado de algún peligro? ¿No has transitado ríos sostenido por la divina presencia? ¿No has andado sano y salvo por el fuego? ¿No has tenido revelaciones? ¿No has tenido favores especiales? El Dios que dio a Salomón el deseo de su corazón, ¿nunca ha atendido ni contestado tus peticiones? Aquel Dios de pródiga generosidad, de quien David cantó: “El que sacia de bien mi boca”, ¿nunca te ha saciado a ti con su abundancia? ¿Nunca has yacido en lugares de delicados pastos? ¿Nunca has estado junto a aguas de reposo? Sin duda, la bondad de Dios para con nosotros ha sido la misma que la que él tuvo para con los santos de la antigüedad. Entrelacemos, pues, sus mercedes en un canto. Tomemos el oro puro de la gratitud y las joyas de la alabanza, y transformémoslos en otra corona para la cabeza de Jesús. Que nuestras almas toquen música tan dulce y estimulante como la del arpa de David.
JULIO 8 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“Yo te ruego que me declares en qué consiste tu gran fuerza”. Jueces 16:6
¿DÓNDE reside el secreto del poder de la fe? Reside en la comida con que se alimenta. La fe, por ejemplo, investiga qué es la promesa, y llega a la conclusión de que es una emanación de la gracia divina, un desbordamiento del gran corazón de Dios. Y la fe dice: “Mi Dios no hubiera dado esta promesa si no hubiese mediado su amor y su gracia; es pues muy cierto que su Palabra se cumplirá”. Luego la fe piensa: ¿Quién es el que da esta promesa? No considera tanto la grandeza de la promesa, como al autor de la misma; y recuerda que el autor es Dios, “que no puede mentir”, el Dios omnipotente e inmutable, y llega a la conclusión de que la promesa tiene que cumplirse y prosigue adelante en esta firme convicción. La fe recuerda el motivo porque se dio la promesa; a saber, la gloria de Dios, y se siente segura de que la gloria de Dios es cierta, de que él nunca permitirá que su escudo de armas se manche, ni que el brillo de su propia corona se empañe; y por lo tanto la promesa debe permanecer y permanecerá. Luego la fe piensa también en la admirable obra de Cristo como una prueba convincente de que el Padre cumplirá su Palabra. “El que a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Además la fe reflexiona en el pasado, pues las luchas que sostuvo la han fortalecido, y las victorias le comunicaron coraje. La fe recuerda que Dios nunca ha faltado; que nunca abandonó a ninguno de sus hijos. Recuerda los tiempos de gran peligro, cuando vino la liberación; las horas de espantosa necesidad, cuando halló “sus días como su fortaleza”, y clama: “No, nunca me inducirán a pensar que Dios pueda cambiar y abandonar a su siervo ahora. Hasta aquí el Señor me ha ayudado y me ayudará siempre”. Así la fe mira cada promesa en conexión con el dador de la promesa.
viernes, 7 de julio de 2023
JULIO 7 – LECTURAS MATUTINAS - C. H. SPURGEON
“Hermanos, orad por nosotros”. 1ª Tesalonicenses 5:25
RESERVAMOS esta mañana del año para refrescar la memoria del lector sobre el asunto de las oraciones a favor de los pastores, e imploramos muy encarecidamente a cada familia cristiana que cumpla con el ferviente pedido del texto, formulado primero por un apóstol, y ahora repetido por nosotros. Hermanos, nuestra obra es de trascendental importancia e implica el bienestar o la calamidad de miles. Nosotros, en nombre de Dios, tratamos con las almas sobre asuntos eternos, y nuestra palabra es olor de vida para vida u olor de muerte para muerte. Una muy grave responsabilidad descansa sobre nosotros, y no será una insignificante gracia si somos hallados libres de la sangre de todos los hombres. Como oficiales del ejército de Cristo somos el blanco principal de la enemistad de los hombres y de los demonios. Estos aguardan nuestra vacilación y se afanan por tomarnos del calcañar. Nuestra sagrada vocación nos coloca en tentaciones de las que vosotros estáis exentos; sobre todo, nos aparta muy frecuentemente de nuestro goce personal de la verdad y nos conduce a una consideración ministerial y oficial de la misma. Tenemos que hacer frente a muchos asuntos difíciles, y nuestra razón no sabe qué decir. Observamos con mucha tristeza a los que vuelven atrás, y nuestros corazones se sienten heridos; vemos a millones que perecen, y nuestros espíritus se abaten. Deseamos serviros con nuestra predicación; queremos ser una bendición para vuestros hijos; ansiamos ser útiles tanto a los creyentes como a los pecadores; por lo tanto, queridos amigos, interceded por nosotros ante nuestro Dios. Somos hombres miserables si no podemos contar con vuestras oraciones, pero somos felices si vivimos en vuestras súplicas. No esperéis de nosotros las bendiciones espirituales, sino de nuestro Maestro; si bien muchas veces él dio esas bendiciones por intermedio de sus ministros. Pedid, pues, frecuentemente que seamos los vasos de barro en los cuales el Señor ponga el tesoro del Evangelio.
jueves, 6 de julio de 2023
JULIO 6 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“El que me oyere, habitará confiadamente, y vivirá reposado, sin temor de mal”. Proverbios 1:33
EL amor divino se hace visible cuando brilla en medio de los juicios. Bella es aquella estrella solitaria que sonríe a través de la abertura de la nube tronadora; animador es el oasis que florece en el desierto de arena. También bello y animador es el amor en medio de la ira. Cuando los israelitas provocaron al Altísimo con su persistente idolatría, él los castigó reteniéndoles el rocío y la lluvia, de manera que la tierra fue visitada con un hambre espantosa; pero mientras Dios hacía esto, tuvo cuidado de que sus elegidos estuviesen seguros. Aunque todos los arroyos se secaron, había uno, sin embargo, reservado para Elías; y cuando también aquel se secó, Dios le reservó un lugar donde hallar sustento. Y no sólo eso; el Señor no tenía un solo Elías, sino “un remanente por la elección de gracia”, que fue escondido en cuevas de cincuenta en cincuenta, y aunque toda la tierra estaba expuesta al hambre, estos fueron alimentados, y alimentados de las comidas de Acab, por el fiel y temeroso mayordomo Abdías. Saquemos de esto la conclusión de que venga lo que viniere, el pueblo de Dios está seguro. Deja que las conmociones sacudan la tierra y el firmamento se rompa en dos, pues aun en medio de un mundo hecho pedazos el creyente estará tan seguro como en la hora de calma y paz. Si Dios no libra a su pueblo debajo del cielo, lo librará en el cielo. Si el mundo llegase a ser demasiado intolerante para tener al pueblo de Dios, el cielo lo recibirá y le dará un lugar seguro. Ten confianza, pues, cuando oyeres de guerras y rumores de guerra. Que la agitación no te angustie; deja de temer al mal. Cualquiera cosa que venga sobre la tierra, no la temas, pues tú, bajo las amplias alas de Jehová estarás seguro. Descansa en sus promesas; reposa en su fidelidad y desafía al lóbrego futuro, pues no hay en él nada horrible para ti. Tu única preocupación tendría que ser mostrar al mundo la felicidad que gozas.
miércoles, 5 de julio de 2023
JULIO 5 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“Llamados a ser santos”. Romanos 1:7
ESTAMOS muy propensos a referirnos a los santos apostólicos como si fueran “santos” en una manera más notable que los otros hijos de Dios. Todos aquellos a quienes Dios llamó por su gracia y santificó por su Espíritu, son “santos”; pero nosotros estamos inclinados a considerar a los apóstoles como seres extraordinarios, apenas sujetos a las mismas debilidades y tentaciones que nosotros. Sin embargo, al obrar así, olvidamos esta verdad: que cuanto más cerca viva un hombre de Dios tanto más intensamente lamentará la maldad de su corazón; y cuanto más su Maestro lo honre en su servicio, tanto más, el mal de la carne, lo acosará y atormentará, día a día. La verdad es que si nosotros hubiésemos visto al apóstol Pablo, lo habríamos considerado igual al resto de la familia elegida; y si hubiésemos hablado con él, habríamos dicho: “Hallamos que la experiencia suya y la nuestra tienen mucho de parecido. El es más fiel, más santo y más profundamente instruido que nosotros, pero tiene que soportar las mismas pruebas; y, en algunos respectos, es más terriblemente probado que nosotros”. No consideremos, pues, a los santos de la antigüedad como seres exentos de debilidades o de pecados, ni los miremos con aquella mística reverencia que nos hará casi idólatras. La santidad de ellos es accesible también a nosotros. Somos “llamados a ser santos” por aquella misma voz que los llamó a ellos a su alta vocación. Es deber del cristiano esforzarse por entrar en el círculo íntimo de la santidad. Si estos santos fueran superiores en sus conocimientos, como realmente lo son, sigámoslos; imitemos su ardor y su santidad. Nosotros tenemos la misma luz que ellos tuvieron, la misma gracia nos es accesible a nosotros, ¿por qué, pues, hemos de quedar satisfechos sin acercarnos al nivel de su carácter celestial? Ellos vivieron con Jesús, vivieron por Jesús, y, por lo tanto, se asemejaron a Jesús. Vivamos por el mismo Espíritu, como ellos vivieron, “mirando a Jesús”.
martes, 4 de julio de 2023
JULIO 4 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
"Santifícalos en tu verdad". Juan 17:17
LA santificación empieza en la regeneración. El Espíritu de Dios infunde en el hombre aquel nuevo principio vital por el cual llega a ser una "nueva criatura" en Cristo Jesús. Esta obra que empieza en el nuevo nacimiento, prosigue en dos modos: por la mortificación, mediante la cual las concupiscencias de la carne son dominadas y sujetas; y por la vivificación, por la cual la vida que Dios puso en nosotros será transformada en una fuente de agua que salte para vida eterna. Esta obra prosigue día a día en lo que se llama "perseverancia", en virtud de la cual el cristiano es preservado y conservado en estado de gracia y se le hace abundar en buenas obras para alabanza y gloria de Dios; y, por fin, esta obra alcanza su perfección en la gloria, cuando el alma, completamente purificada, es llevada a habitar a la diestra de la Majestad en las alturas, con los santos. Pero aun cuando el Espíritu de Dios es, como acabamos de decirlo, el autor de la santificación, hay, sin embargo, una agencia visible que no debe pasarse por alto. "Santifícalos" -dice Jesús- "en tu verdad; tu Palabra es verdad". Son muchos los pasajes de la Sagrada Escritura que prueban que la palabra de Dios es el instrumento de nuestra santificación. El Espíritu de Dios lleva a nuestra mente los preceptos y doctrinas de la verdad y los aplica con poder. Estos preceptos escuchados con el oído y percibidos en el corazón, obran en nosotros el querer y el hacer por la buena voluntad de Dios. La verdad es la que santifica, y si nosotros no oímos o no leemos la verdad no creceremos en santificación. Sólo progresamos en la vida perfecta cuando progresamos en el conocimiento perfecto. "Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino". No digas del error: "Es sólo asunto de opinión". Ninguno consiente un error de opinión sin que tarde o temprano tolere un error en la práctica. Echa mano de la verdad, pues haciéndolo, serás santificado por el Espíritu de Dios.
JULIO 3 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
"Las vacas de fea vista y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas". Génesis 41:4
EL sueño de Faraón ha sido frecuentemente mi experiencia. Mis días de pereza destruyeron lamentablemente todo lo que conseguí en tiempos de entusiasta actividad. Mis momentos de frialdad han helado todo el calor de mis períodos de fervor y entusiasmo, y mis accesos de mundanalidad me han hecho retroceder en la marcha de la vida cristiana. Necesito precaverme de las oraciones pobres, de las alabanzas débiles, de la obediencia a medias y de las experiencias estériles, porque estas cosas devorarán la grosura de mi consuelo y de mi paz. Si descuido la oración, aunque sea por corto tiempo, pierdo toda la espiritualidad que he logrado. Si no saco del cielo nuevas provisiones, el antiguo grano que está en mi granero pronto quedará consumido por el hambre de mi alma. Cuando las orugas de la indiferencia, los pulgones de la mundanalidad y el gorgojo de la indulgencia conmigo mismo dejan mi corazón completamente desolado y hacen que mi alma languidezca, toda mi fertilidad y progreso en la gracia no me sirve para nada. Yo debiera ansiar no tener días enjutos de carne ni horas de fea vista. Si cada día marchara hacia el blanco de mis deseos, pronto lo alcanzaría, pero las caídas me dejan aún muy lejos del premio de mi soberana vocación, y me privan de los progresos que he hecho tan afanosamente. La única manera en la que todos mis días pueden ser como "vacas gordas", es alimentándolos en los verdaderos prados, ocupándolos con el Señor en su servicio, en su compañía, en su temor y en su camino. ¿Por qué cada año no puede ser más rico que el anterior, en amor, en utilidad y en gozo? Estoy más cerca de los collados celestiales, he experimentado más a mi Señor; por lo tanto, tendría que ser más semejante a él. ¡Oh Señor!, consérvame lejos de la flaqueza de alma, y no permitas que grite: "¡Mi flaqueza, mi flaqueza, ay de mí!"
domingo, 2 de julio de 2023
JULIO 2 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“En él se alegrará nuestro corazón”. Salmo 33:21
ES bendito el hecho de que el cristiano puede regocijarse aun en la angustia más profunda. Aunque lo cerque la aflicción, canta; y, a semejanza de muchos pájaros, canta mejor cuando está en una jaula. Quizá lo arrollen las olas, pero su alma pronto surgirá y verá la luz del rostro de Dios. Está poseído de un espíritu de alegría que conserva siempre su cabeza sobre el agua, y lo ayuda a cantar en medio de la tempestad: “Cristo está conmigo”. ¿A quién se dará la gloria? ¡A Jesús!, pues esta alegría viene de él. La aflicción no lleva por sí misma, necesariamente, consolación al que cree, pero la presencia del Hijo de Dios en el horno ardiente, donde él está, llena de gozo su corazón. El creyente está enfermo y sufre, pero Jesús lo visita y ablanda su cama. Está agonizando, y las frías aguas del Jordán le van subiendo hasta el cuello, pero Jesús le pone sus brazos en su hombro y le dice: “No temas, amado; morir es ser bienaventurado; las aguas tienen en el cielo su fuente principal. No son amargas, sino dulces como néctar, pues fluyen del trono de Dios”. Cuando el santo que fallece vadea el río, y las olas se agolpan en su derredor, y el corazón y la carne lo abandonan, suena en sus oídos la misma voz: “No temas, porque yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios”. A medida que se acerque a los umbrales del infinito ignoto, y se sienta casi espantado de entrar en la región de las sombras, Jesús le dice: “No temas, pues al Padre le ha placido darte el reino”. Fortalecido y consolado de esta manera, el creyente no teme morir; al contrario, está deseando partir, pues desde que vio a Jesús como la estrella de la mañana, ansía contemplarlo como el sol en su esplendor. En verdad, la presencia de Jesús es todo el cielo que podemos desear.
JULIO 1 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“En verano y en invierno”. Zacarías 14:8
LAS corrientes de agua viva que fluyen de Jerusalén no se secaban por los calores abrasadores del verano ni tampoco se helaban por los fríos vientos del invierno. Regocíjate, alma mía, de que hayas sido dejada para testificar de la fidelidad del Señor. Los tiempos cambian, y tú también cambias, pero tu Señor permanece siempre el mismo, y las corrientes de su amor son tan profundas, tan amplias y tan completas como siempre. Los calores de las ansiedades de la vida y de las ardientes pruebas me hacen sentir la necesidad de las refrescantes influencias del río de su gracia. Puedo ir enseguida y beber hasta saciarme de la inagotable fuente, pues sus aguas corren tanto en invierno como en verano. Las fuentes de arriba nunca están escasas de agua, y las de abajo no pueden menguar. Elías halló seco el arroyo de Querit, pero Jehová seguía siendo el mismo Dios providente. Job dijo que sus hermanos habían mentido como arroyos, pero halló que su Dios era un desbordante río de consolación. El Nilo constituye la gran confianza de Egipto, pero sus inundaciones son variables. Nuestro Señor es siempre el mismo. Desviando el curso del Eufrates, Ciro tomó la ciudad de Babilonia, pero ningún poder humano ni infernal puede desviar la corriente de la gloria divina. Los cursos de los antiguos ríos se hallaron secos y desolados, pero los ríos que nacen en las montañas de la divina soberanía y del infinito amor siempre estarán llenos hasta el borde. Pasan las generaciones, pero la corriente de la gracia sigue inalterable. El río de Dios canta con mayor razón lo que canta el arroyo en este verso: “Los hombres vienen y van, pero yo sigo siempre”. ¡Cuán feliz eres, alma mía, por ser conducida a tan tranquilas aguas! Nunca vayas a otras fuentes para que no oigas esta reprensión del Señor: “¿Qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo?”
JUNIO 30 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“Y yo, la gloria que me diste les he dado”. Juan 17:22
HE aquí la superlativa liberalidad del Señor Jesús, que nos ha dado todo. Aunque con una décima parte de lo que posee habría enriquecido más de lo que pensamos a un universo de ángeles, sin embargo no se contentó hasta que nos dio todo lo que tenía. Si nos hubiese permitido comer las migajas de su liberalidad, que están bajo la mesa de su misericordia, no nos habría sorprendido. Pero él no hace las cosas a medias, sino nos hace sentar con él y nos hace participar de la fiesta. Si sólo nos hubiese dado alguna reducida renta de sus arcas reales, habríamos tenido motivo para amarlo eternamente; pero no, él hará que su esposa sea tan rica como él, y no tendrá gloria ni gracia de la que ella no participe. Sólo quedó satisfecho con hacernos coherederos suyos, para que tuviésemos las mismas posesiones. Jesús ha puesto todos sus bienes en las arcas de la Iglesia, y “tiene todas las cosas comunes” con sus redimidos. No hay en su casa ni una pieza cuya llave Jesús rehúse a su pueblo. Al contrario, les da plena libertad de apropiarse de todo lo que él tiene y quiere que no se hagan rogar, sino que tomen de sus tesoros tanto como les sea posible llevar. La ilimitada plenitud de su suficiencia es para el creyente tan gratuita como el aire que respira. Cristo puso en los labios del creyente el frasco de su amor y de su gracia y le pide que beba siempre. Si lo puede vaciar está invitado a hacerlo; pero, como no puede, se le pide que beba abundantemente, pues todo es suyo. ¿Qué prueba más real de compañerismo podría dar el cielo a la tierra?
¡Bendiciones! ¡Cuántas tienes ya!
¡Bendiciones, Dios te manda más!
¡Bendiciones! Te sorprenderás
Cuando veas lo que Dios por ti hará.
jueves, 29 de junio de 2023
JUNIO 29 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“Así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús”. 1ª Tesalonicenses 4:14
NO pensemos que el alma duerme insensiblemente. “Hoy estarás conmigo en el paraíso”, es la voz de Cristo a todo santo que expira. Ellos “duermen en Jesús”, pero sus almas están delante del trono de Dios, alabándolo día y noche en su templo, cantando aleluyas al que los lavó de sus pecados en su sangre. El cuerpo duerme en su solitario lecho terrenal bajo la cubierta de césped. Pero, ¿qué es este sueño? El sueño nos sugiere la idea de descanso, y es esta la idea que el Espíritu Santo quiere transmitirnos. El sueño hace de cada noche un sábado, es decir, un descanso para el día. El sueño cierra herméticamente las puertas del alma y manda a todos los entremetidos, que se detengan un momento, a fin de que la vida que está en el interior pueda entrar en su jardín de descanso. El fatigado creyente duerme tranquilo, como lo hace el cansado bebé en el regazo de la madre. ¡Felices los que mueren en el Señor; descansarán de sus trabajos, y sus obras con ellos siguen! Su tranquilo reposo nunca será perturbado hasta que Dios los levante para darles su cumplido galardón. Guardados por los ángeles custodios, cubiertos por los eternos misterios, duermen, como herederos de la gloria, hasta que la plenitud del tiempo traiga la plenitud de la redención. ¡Qué despertamiento será el de ellos! Fueron puestos en su última morada, cansados y rendidos, pero no se levantarán así. Fueron a su reposo con arrugas en la frente y con el rostro demacrado, pero se despertarán en belleza y gloria. La marchita semilla, tan carente de forma y de gracia, se levantará del polvo como una bella flor. El invierno del sepulcro da lugar a la primavera de la redención y al verano de la gloria. Bendita es la muerte, porque ella, por el poder divino, nos quita la ropa de los días de trabajo, y nos viste con el vestido de boda de la incorrupción. Bienaventurados los que duermen en Jesús.
miércoles, 28 de junio de 2023
JUNIO 28 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“Mirando a Jesús”. Hebreos 12:2
ES siempre obra del Espíritu Santo el apartar nuestros ojos de nosotros mismos para ponerlos en Jesús; pero la obra de Satán es diametralmente opuesta a esta, pues él está continuamente procurando que nos miremos a nosotros mismos en lugar de que miremos a Cristo. Satán nos dice: “Tus pecados son demasiado grandes para ser perdonados; tú no tienes fe, no experimentas sincero arrepentimiento, no podrás perseverar hasta el fin. Tú no tienes el gozo que tienen sus hijos y eres inconstante”. Todas estas consideraciones se dirigen al propio individuo, y nosotros nunca hallaremos consuelo o seguridad si miramos allí. Pero el Espíritu Santo aparta enteramente de allí nuestros ojos. El nos dice que nosotros no somos nada, pero que “Cristo es todo en todos”. Recuerda, por lo tanto, que no es tu adhesión a Cristo lo que te salva, sino Cristo mismo; no es tu gozo en Cristo lo que te salva, sino Cristo; no es ni aun tu fe en Cristo (aunque la fe es el medio), es más bien la sangre de Cristo. Por lo tanto, no mires a la mano con la que te tomas de Cristo, sino a Cristo mismo; no mires a tu esperanza, sino a Jesús, la fuente de tu esperanza; no mires a tu fe, sino a Jesús, el autor y consumador de la fe. Nunca hallaremos felicidad por mirar a nuestras oraciones, a nuestras obras o a nuestros sentimientos. Es lo que Jesús es, no lo que nosotros somos, lo que da descanso al alma. Si queremos vencer enseguida a Satán y tener paz con Dios, tenemos que mirar a Jesús. Pon los ojos únicamente en él. Que su muerte, sus sufrimientos, sus méritos, sus glorias, su intercesión se conserven frescos en tu mente. Cuando te despiertes a la mañana, míralo a él. No permitas que tus esperanzas o tus temores se interpongan entre ti y Jesús. Síguelo diligentemente y él nunca te dejará.
martes, 27 de junio de 2023
JUNIO 27 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
"Con tal que no vayáis muy lejos". Éxodo 8:28
ESTA es una astuta palabra salida de los labios de Faraón. Si los pobres esclavizados israelitas tenían necesariamente que salir de Egipto, Faraón les ponía como condición que no fueran muy lejos; no demasiado lejos como para escapar del terror de sus armas y de la observación de sus espías. Del mismo modo, el mundo no quiere la disconformidad del no conformista ni la disidencia del disidente; quiere que seamos más liberales y que no llevemos las cosas al extremo. Muerto al mundo y sepultado con Cristo son experiencias que la mente carnal considera ridículas; de ahí que su símbolo, el bautismo por inmersión, sea casi universalmente olvidado, y hasta despreciado. La sabiduría del mundo recomienda la contemporización, y habla de "moderación". Según esta política carnal, debemos admitir la verdad como muy deseable, pero tenemos que estar prevenidos contra la excesiva escrupulosidad; debemos seguir la verdad, pero no tenemos que denunciar el error en forma severa. "Si" -dice el mundo- "inclínate siempre a lo espiritual, pero no te prives de un poco de diversión; un baile cada tanto, una visita al teatro para Navidad". ¿Qué ganamos con menospreciar una cosa que está de gran moda y todos la hacen? Muchos cristianos se rinden a este solapado consejo y hallan la ruina eterna. Si queremos seguir al Señor enteramente, tenemos que salir ahora mismo al desierto de separación y dejar tras nosotros al Egipto del mundo carnal. Tenemos que dejar sus máximas, sus placeres y también su religión, e ir lejos al lugar donde el Señor llama a sus santificados. Cuando la ciudad está ardiendo, nuestras casas nunca pueden estar demasiado lejos de las llamas. Cuando la plaga se presenta, el hombre nunca estará demasiado lejos de sus focos. Cuanto más lejos estemos de la víbora tanto mejor; y cuanto más lejos estemos de la conformidad con el mundo mucho mejor.
lunes, 26 de junio de 2023
JUNIO 26 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
"¿Tú también has sido hecho semejante a nosotros?" Isaías 14:10
¿CUÁL será la sentencia del cristiano apóstata cuando su alma comparezca delante de Dios? ¿Cómo soportará aquella voz que le dice: "Apártate de mí, maldito; tú me has rechazado, y ahora yo te rechazo a ti; has hecho el papel del adúltero apartándote de mí; yo también te he apartado de mi presencia par siempre y no tendré de ti misericordia"? ¿Cuál será la vergüenza de este infeliz en el gran día final cuando, delante de las multitudes reunidas, sean desenmascarados los apóstatas? Mira cómo los profanos y los pecadores, que nunca profesaron religión alguna, se levantan de sus lechos de fuego para señalarlo. "Aquí está aquel", dice uno; "¿habrá venido al infierno a predicar el Evangelio?" "Aquí está aquel", dice otro; "me reprendía porque yo blasfemaba pero, por lo visto, resultó ser un hipócrita" "¡Ajá!", dice otro, "aquí viene uno que cantaba himnos, uno que estaba siempre en las reuniones, uno que se jactaba de estar seguro de la vida eterna, ¡y ahora está aquí!" Nunca los atormentadores satánicos demostrarán más avidez, que en el día cuando los demonios conduzcan al hipócrita a la perdición. Bunyan describe esto con admirable y pavorosa elevación poética cuando habla del camino al infierno. Siete demonios ataron al infeliz con nueve cuerdas, y lo arrastraron fuera del camino que conduce al cielo, en el cual profesaba andar, y lo arrojaron al infierno. ¡Ten cuidado, hermano, de ese camino al infierno! "Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe". Considera bien tu condición; mira si estás o no en Cristo. Es la cosa más fácil del mundo ser indulgente cuando nos juzgamos a nosotros mismos; pero te ruego que en esto seas justo y leal. Sé justo en todo, pero sé riguroso contigo mismo. Ten presente que si no estás edificando sobre una roca, será grande la ruina cuando la casa caiga. Que el Señor te dé sinceridad, constancia y firmeza.
JUNIO 25 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“Súbete sobre un monte alto”. Isaías 40:9
NUESTRO conocimiento de Cristo es algo semejante a un trepador de nuestras montañas galesas. Cuando estás al pie de ellas ves muy poco. La altura de la montaña misma parece ser la mitad de lo que realmente es. Confinado en un pequeño valle, apenas puedes descubrir algo que no sea el ondulante arroyo que va al río, que está al pie de la montaña. Trepa la primera loma, y el valle se alargará y se ensanchará bajo tus pies. Sube un poco más, y verás la región en cinco millas a la redonda y te deleitarás con el amplio panorama. Asciende aún más y el paisaje se agranda, hasta que, al fin, cuando estés en la cima y mires al este, al oeste, al norte y al sud, ves delante de ti a casi toda Inglaterra. Allá hay un bosque en algún contacto, distante unas doscientas millas; aquí está el mar y allí un cristalino río y las humeantes chimeneas de una ciudad industrial, o la arboladura de las naves de un puerto activo. Todo esto te place y te deleita, y dices: “Nunca hubiese imaginado que podrían verse tantas cosas desde esta cima”. Ahora bien, la vida cristiana tiene mucho de parecido. Cuando al principio creemos en Cristo, vemos sólo un poco de él. Cuanto más alto ascendemos tanto más de sus bellezas descubrimos. Pero, ¿quién ha alcanzado alguna vez la cumbre? ¿Quién ha conocido la altura y la profundidad de Cristo, que excede a todo entendimiento? Pablo, cuando envejecía, poniéndose canoso y tembloroso en una celda romana, podía decir con más énfasis que nosotros: “Yo sé a quien he creído”, pues cada experiencia suya fue semejante al que trepa una montaña, cada prueba fue como el ascender a una nueva cima, y su muerte fue como el alcanzar la cumbre de la montaña, desde la cual podía ver en su plenitud la fidelidad y el amor de aquel a quien había confiado su alma. ¡Súbete, amigo mío, sobre un monte alto!
JUNIO 24 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“Una mujer de la compañía, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”. Lucas 11:27-28
ALGUNOS creen que el haber sido María la madre de Jesús constituía un privilegio muy especial, porque suponen que ella tenía la ventaja de mirar en el mismo corazón de Jesús, en un modo que nosotros no podemos lograr. Apenas puede admitirse esta suposición. No tenemos pruebas de que María supiera más que otros; lo que sabía, hizo bien en guardarlo en su corazón. Pero de la lectura de los Evangelios no se desprende que ella haya sido mejor instruida que cualquier otro discípulo de Cristo. Todo lo que ella sabía, también nosotros lo podemos descubrir. ¿Te admiras de que digamos esto? Aquí tengo un texto que lo prueba: “El secreto de Jehová es para los que le temen; y a ellos hará conocer su alianza”. Recuerda las palabras del Maestro: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias”. Tan gloriosamente nos descubre su corazón este divino Revelador de secretos, que no nos oculta nada que nos sea provechoso. Su palabra de seguridad es esta: “De otra manera os lo hubiera dicho”. ¿No se manifiesta él hoy a nosotros como no se manifiesta al mundo? Sí, así es efectivamente. Entonces no digamos en ignorancia: “Bienaventurado el vientre que te trajo”, sino bendigamos inteligentemente a Dios, porque, habiendo nosotros oído su Palabra y guardádola, tenemos en primer lugar una comunión tan real con el Salvador como la tuvo la virgen, y en segundo lugar un conocimiento tan verdadero de los secretos de su corazón, como podemos suponer lo tuvo ella. ¡Feliz el alma que tiene tal privilegio!
viernes, 23 de junio de 2023
JUNIO 23 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“Efraín fue torta no vuelta”. Oseas 7:8
UNA torta no vuelta queda con un lado crudo. También Efraín, en muchos respectos, no había sido tocado por la gracia divina. Aunque había en él alguna obediencia parcial, había también mucha rebelión. Alma mía, yo te ruego que mires si esta es tu situación. ¿Estás por completo consagrada a las cosas de Dios? ¿Ha llegado la gracia al mismo centro de tu ser para que sientas su divina obra en todas tus facultades, en tus actos, en tus palabras y en tus pensamientos? Tu aspiración y tu oración debieran ser: la santificación de tu espíritu, alma y cuerpo; y aunque la santificación no sea perfecta en ti, en todas partes, sin embargo, en su acción, tiene que ser universal. No debe haber apariencia de santidad en un lugar y predominio del pecado en otro; de lo contrario, tú también, serás una torta no vuelta.
Una torta no vuelta se quema pronto por el lado que está más cerca del fuego; y aunque ninguno puede tener demasiada piedad, hay, sin embargo, algunos que están totalmente quemados con un celo fanático en pro de aquella parte de la verdad que recibieron, o carbonizados con una vanagloriosa ostentación farisaica por aquellas funciones religiosas que se adaptan a su gusto. La supuesta apariencia de santidad superior viene acompañada frecuentemente de una falta de vital devoción. El santo en lo público llega a ser un demonio en lo privado. Usa harina de día y hollín por la noche. La torta que de un lado está quemada del otro está cruda. Si así estoy yo, Señor, dame vuelta. Dirige mi naturaleza no santificada hacia el fuego de tu amor, y haz que sienta su sagrado calor. Permite que mi parte quemada se enfríe un poco, y que yo conozca mi propia debilidad y falta de calor cuando me aparto de tu llama celestial. Que no sea hombre de doblado ánimo, sino entregado por completo a la poderosa influencia de la gracia. Porque bien sé que si quedo como torta no vuelta, seré consumido con fuego eterno.
JUNIO 22 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
CRISTO mismo es el edificador de su templo espiritual, y lo edifica sobre el monte de su inmutable amor, de su gracia omnipotente y de su infalible veracidad. Pero como en el templo de Salomón, también en este los materiales tienen que ser preparados. Tenemos “cedros del Líbano”, pero no están en condiciones para la edificación. Tenemos que cortarlos, moldearlos y transformarlos en aquellos tablones de cedro, cuya fragancia hará que los atrios de la casa del Señor, que es el Paraíso, sean agradables. Tenemos también piedras en bruto en las canteras. Hay que sacarlas de allí y ajustarlas. Todo esto es obra de Cristo. Cada creyente, individualmente, está siendo preparado, perfeccionado y alistado para ocupar su lugar en el templo; pero es la mano misma de Cristo la que hace esta obra de preparación. Las aflicciones no santifican si él no las usa para ese fin; nuestras oraciones y nuestros esfuerzos no pueden prepararnos para el cielo, sin la intervención de Jesús, que hace rectos nuestros corazones. Como en la edificación del templo de Salomón, “ni martillos, ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún otro instrumento de hierro”, porque todo estaba en perfectas condiciones de ocupar exactamente el lugar que se le había asignado, así también acontece con el templo que edifica Jesús: la preparación se hace en la tierra. Cuando lleguemos al cielo no tendremos que seguir el proceso de santificación, ni ser modelados con aflicción, ni ser pulidos con sufrimientos. No, tenemos que prepararnos aquí; esta preparación la hace Cristo en nosotros de antemano. Y cuando la haya cumplido, una mano amorosa nos hará cruzar el río de la muerte y nos llevará a la Jerusalén celestial, para quedar allí como eternos pilares en el templo de nuestro Señor.
miércoles, 21 de junio de 2023
JUNIO 21 – LECTURAS MATUTINAS
“Haste hermoseado más que los hijos de los hombres”. Salmo 45:2
LA persona de Jesús es una entera joya, y su vida es una sola impresión del sello. Jesús es enteramente perfecto, no solo en sus distintas partes, sino también en su gloriosa integridad. Su carácter no es un conjunto de colores mezclados confusamente, ni un montón de piedras puestas desordenadamente, unas sobre otras. Jesús es un cuadro de belleza y un pectoral de gloria. En él “todas las cosas que son de buen nombre” tienen su debido lugar y se embellecen recíprocamente. Ningún rasgo de su gloriosa persona llama la atención más que otro; él es perfecto y enteramente codiciable. ¡Oh Jesús!, tu poder, tu gracia, tu justicia, tu ternura, tu verdad, tu majestad y tu inmutabilidad forman un hombre tal, o, mejor dicho, un Dios-hombre tal que ni el cielo ni la tierra han visto jamás. Tu infancia, tu eternidad, tus sufrimientos, tus triunfos, tu muerte y tu inmortalidad están entretejidos en un magnífico tapiz, sin costura ni rasgadura. Tú eres música sin disonancia; eres un todo sin división; eres todas las cosas sin diversidad. Como todos los colores se funden en un resplandeciente arco iris, así también todas las glorias del cielo y de la tierra se hallan en ti, y se unen tan maravillosamente, que no hay ninguno como tú en todas las cosas. Si todas las virtudes de las cosas más excelentes formaran un ramo no podrían rivalizar contigo, espejo de toda perfección. Tú has sido ungido con el santo óleo de mirra y casia, que tu Dios reservó sólo para ti; y tu fragancia es como el perfume santo, que ninguno puede imitar, ni aun el perfumista. Cada parte es fragante, pero el compuesto es divino.
Precioso es Jesús, mi Jesús,
Precioso es Jesús, mi Jesús.
Mi gloria será su rostro mirar,
El es mi precioso Jesús.
JUNIO 20 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
"Porque he aquí yo mandaré, y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las gentes, como se zarandea el grano en un harnero, y no cae un granito en la tierra." Amós 9:9
TODO zarandeo viene por orden y permiso de Dios. Satán tiene que pedir permiso antes de poner un dedo sobre Job. Aun más, nuestro zarandeo es obra directa del cielo, pues el texto dice: "Haré que la casa de Israel sea zarandeada". Satán, como un peón, puede tener la zaranda, esperando destruir el grano, pero la mano del Maestro realiza la purificación del grano por el mismo proceso por el cual el enemigo intenta destruirlo. Precioso, pero zarandeado trigo de la era del Señor, ¡anímate! El Señor maneja, para su gloria y para tu eterno bienestar, tanto el mayar como la zaranda. El Señor Jesús usará, sin duda, el aventador que está en su mano y apartará lo precioso de lo vil. "No todos los que son de Israel son Israelitas". El trigo de la parva que está en la era no está limpio; de ahí la necesidad de que sea aventado. En la zaranda únicamente lo que tiene peso tiene valor. La chala y el tamo, que no tienen substancia, se los lleva el viento, y sólo el trigo permanece. Observa la completa seguridad del trigo del Señor; ni aun un granito caerá. Dios mismo zarandea; de modo que es esta una obra terrible y severa. El los zarandea en todos los lugares, "entre todas las gentes"; los zarandea en la manera más eficaz, "como el grano en un harnero", y a pesar de esto, ni el grano más pequeño, más liviano, o más marchito cae en tierra. Cada creyente, individualmente, es precioso en la presencia del Señor. Un pastor no quisiera perder ni una sola oveja; un joyero, ni un solo diamante; una madre, ni un solo hijo; un hombre, ni un solo miembro de su cuerpo. Tampoco el Señor quiere perder ni uno solo de los redimidos. Si pertenecemos al Señor, podemos regocijarnos; pues, aunque seamos pequeños, somos preservados en Cristo Jesús.
lunes, 19 de junio de 2023
JUNIO 19 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
"Y fueron todos llenos del Espíritu Santo". Hechos 2:4
RICAS serían las bendiciones de este día si todos nosotros fuéramos llenos del Espíritu Santo. A las consecuencias de este sagrado henchimiento del alma es imposible darles un valor excesivo. La vida, el bienestar, la luz, la pureza, el poder, la paz, y tantas otras bendiciones son inseparables de la benigna presencia del Espíritu. Como óleo sagrado, unge la cabeza del creyente, lo aparta para el sacerdocio de los santos y le da gracia para que ejerza rectamente sus funciones. Como la única agua que realmente purifica, nos limpia del poder del pecado y nos santifica para que alcancemos la santidad, obrando en nosotros así el querer como el hacer por la buena voluntad de Dios. Como la luz, nos hizo ver al principio nuestro estado de perdición, y ahora nos revela al Señor Jesús y nos conduce por el camino de justicia. Iluminados por su refulgente rayo celestial, no estamos más en tinieblas, sino en la luz del Señor. Como fuego, nos limpia de la escoria y pone nuestra consagrada naturaleza en una llama. El Espíritu es la llama sacrificadora por la que se nos capacita para ofrecer nuestras almas como sacrificio vivo a Dios. Como rocío celestial, elimina nuestra esterilidad y fertiliza nuestras vidas. ¡Ojalá descendiera de lo alto sobre nosotros en estas primeras horas del día! Con tal rocío matutino comenzaríamos el día agradablemente. Como paloma, cobija con sus alas de pacífico amor a su Iglesia y a las almas de los creyentes; y como Consolador, disipa las ansiedades y las dudas que perturban la paz de su amada. El desciende sobre los escogidos como sobre el Señor en el Jordán, y da testimonio de la filiación de los mismos, poniendo en ellos un espíritu filial por el que claman: Abba, Padre. Como viento, lleva a los hombres el hálito de vida; soplando donde quiere, cumple la obra de avivamiento por la que la creación espiritual se anima y es sustentada. Quiera Dios que sintamos su presencia hoy y siempre.
JUNIO 18 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON
“Tu Redentor”. Isaías 54:5
JESÚS, el Redentor, es enteramente nuestro, y nuestro para siempre. Todas las funciones de Cristo son ejercidas en nuestro favor. Él es rey, sacerdote y profeta por nuestro bien. Cuando, leyendo, hallemos un nuevo título del Redentor, apropiémonoslo. El cayado del pastor, la disciplina del padre, la espada del capitán, la mitra del sacerdote, el cetro del príncipe y el manto del profeta, todo es nuestro. No hay dignidad de Jesús que él no la emplee para nuestra exaltación, y ninguna prerrogativa que no la use para nuestra defensa. Su plenitud de la deidad es nuestra tesorería segura e inagotable. Su naturaleza humana con que él se revistió es nuestra en toda su perfección. Nuestro bondadoso Señor nos comunica la virtud inmaculada de un carácter sin manchas, nos concede la meritoria eficacia de una vida piadosa; nos confiere el galardón que ganó a costa de obediente sumisión e incesante servicio. Él hace que el ropaje inmaculado de su vida sea nuestro precioso vestido; que las brillantes virtudes de su carácter sean nuestros adornos y nuestras joyas y que la sobrehumana mansedumbre de su muerte sea nuestro orgullo y nuestra gloria. Jesús nos lega su pesebre, por el que aprendemos cómo Dios descendió hasta donde estaba el hombre; y su cruz, para que aprendamos cómo el hombre puede ascender hasta donde está Dios. Todos sus pensamientos, emociones, acciones, expresiones, milagros e intercesiones son para nosotros. Él anduvo por la senda de aflicción a causa de nosotros, y nos transfirió, como un legado celestial, todo el resultado de los trabajos de su vida. Jesús es ahora tan nuestro como lo fue en tiempos pasados, y no se avergüenza de ser conocido como “nuestro Señor Jesucristo”, aunque es el Bendito, el único Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores. Cristo es en todas partes y en todos los modos nuestro Cristo, para que siempre disfrutemos de sus ricas bendiciones.
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