Versículo para hoy:

jueves, 6 de julio de 2023

JULIO 6 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“El que me oyere, habitará confiadamente, y vivirá reposado, sin temor de mal”. Proverbios 1:33

EL amor divino se hace visible cuando brilla en medio de los juicios. Bella es aquella estrella solitaria que sonríe a través de la abertura de la nube tronadora; animador es el oasis que florece en el desierto de arena. También bello y animador es el amor en medio de la ira. Cuando los israelitas provocaron al Altísimo con su persistente idolatría, él los castigó reteniéndoles el rocío y la lluvia, de manera que la tierra fue visitada con un hambre espantosa; pero mientras Dios hacía esto, tuvo cuidado de que sus elegidos estuviesen seguros. Aunque todos los arroyos se secaron, había uno, sin embargo, reservado para Elías; y cuando también aquel se secó, Dios le reservó un lugar donde hallar sustento. Y no sólo eso; el Señor no tenía un solo Elías, sino “un remanente por la elección de gracia”, que fue escondido en cuevas de cincuenta en cincuenta, y aunque toda la tierra estaba expuesta al hambre, estos fueron alimentados, y alimentados de las comidas de Acab, por el fiel y temeroso mayordomo Abdías. Saquemos de esto la conclusión de que venga lo que viniere, el pueblo de Dios está seguro. Deja que las conmociones sacudan la tierra y el firmamento se rompa en dos, pues aun en medio de un mundo hecho pedazos el creyente estará tan seguro como en la hora de calma y paz. Si Dios no libra a su pueblo debajo del cielo, lo librará en el cielo. Si el mundo llegase a ser demasiado intolerante para tener al pueblo de Dios, el cielo lo recibirá y le dará un lugar seguro. Ten confianza, pues, cuando oyeres de guerras y rumores de guerra. Que la agitación no te angustie; deja de temer al mal. Cualquiera cosa que venga sobre la tierra, no la temas, pues tú, bajo las amplias alas de Jehová estarás seguro. Descansa en sus promesas; reposa en su fidelidad y desafía al lóbrego futuro, pues no hay en él nada horrible para ti. Tu única preocupación tendría que ser mostrar al mundo la felicidad que gozas.

miércoles, 5 de julio de 2023

JULIO 5 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Llamados a ser santos”. Romanos 1:7

ESTAMOS muy propensos a referirnos a los santos apostólicos como si fueran “santos” en una manera más notable que los otros hijos de Dios. Todos aquellos a quienes Dios llamó por su gracia y santificó por su Espíritu, son “santos”; pero nosotros estamos inclinados a considerar a los apóstoles como seres extraordinarios, apenas sujetos a las mismas debilidades y tentaciones que nosotros. Sin embargo, al obrar así, olvidamos esta verdad: que cuanto más cerca viva un hombre de Dios tanto más intensamente lamentará la maldad de su corazón; y cuanto más su Maestro lo honre en su servicio, tanto más, el mal de la carne, lo acosará y atormentará, día a día. La verdad es que si nosotros hubiésemos visto al apóstol Pablo, lo habríamos considerado igual al resto de la familia elegida; y si hubiésemos hablado con él, habríamos dicho: “Hallamos que la experiencia suya y la nuestra tienen mucho de parecido. El es más fiel, más santo y más profundamente instruido que nosotros, pero tiene que soportar las mismas pruebas; y, en algunos respectos, es más terriblemente probado que nosotros”. No consideremos, pues, a los santos de la antigüedad como seres exentos de debilidades o de pecados, ni los miremos con aquella mística reverencia que nos hará casi idólatras. La santidad de ellos es accesible también a nosotros. Somos “llamados a ser santos” por aquella misma voz que los llamó a ellos a su alta vocación. Es deber del cristiano esforzarse por entrar en el círculo íntimo de la santidad. Si estos santos fueran superiores en sus conocimientos, como realmente lo son, sigámoslos; imitemos su ardor y su santidad. Nosotros tenemos la misma luz que ellos tuvieron, la misma gracia nos es accesible a nosotros, ¿por qué, pues, hemos de quedar satisfechos sin acercarnos al nivel de su carácter celestial? Ellos vivieron con Jesús, vivieron por Jesús, y, por lo tanto, se asemejaron a Jesús. Vivamos por el mismo Espíritu, como ellos vivieron, “mirando a Jesús”.

martes, 4 de julio de 2023

JULIO 4 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Santifícalos en tu verdad". Juan 17:17

LA santificación empieza en la regeneración. El Espíritu de Dios infunde en el hombre aquel nuevo principio vital por el cual llega a ser una "nueva criatura" en Cristo Jesús. Esta obra que empieza en el nuevo nacimiento, prosigue en dos modos: por la mortificación, mediante la cual las concupiscencias de la carne son dominadas y sujetas; y por la vivificación, por la cual la vida que Dios puso en nosotros será transformada en una fuente de agua que salte para vida eterna. Esta obra prosigue día a día en lo que se llama "perseverancia", en virtud de la cual el cristiano es preservado y conservado en estado de gracia y se le hace abundar en buenas obras para alabanza y gloria de Dios; y, por fin, esta obra alcanza su perfección en la gloria, cuando el alma, completamente purificada, es llevada a habitar a la diestra de la Majestad en las alturas, con los santos. Pero aun cuando el Espíritu de Dios es, como acabamos de decirlo, el autor de la santificación, hay, sin embargo, una agencia visible que no debe pasarse por alto. "Santifícalos" -dice Jesús- "en tu verdad; tu Palabra es verdad". Son muchos los pasajes de la Sagrada Escritura que prueban que la palabra de Dios es el instrumento de nuestra santificación. El Espíritu de Dios lleva a nuestra mente los preceptos y doctrinas de la verdad y los aplica con poder. Estos preceptos escuchados con el oído y percibidos en el corazón, obran en nosotros el querer y el hacer por la buena voluntad de Dios. La verdad es la que santifica, y si nosotros no oímos o no leemos la verdad no creceremos en santificación. Sólo progresamos en la vida perfecta cuando progresamos en el conocimiento perfecto. "Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino". No digas del error: "Es sólo asunto de opinión". Ninguno consiente un error de opinión sin que tarde o temprano tolere un error en la práctica. Echa mano de la verdad, pues haciéndolo, serás santificado por el Espíritu de Dios.

JULIO 3 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Las vacas de fea vista y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas". Génesis 41:4


EL sueño de Faraón ha sido frecuentemente mi experiencia. Mis días de pereza destruyeron lamentablemente todo lo que conseguí en tiempos de entusiasta actividad. Mis momentos de frialdad han helado todo el calor de mis períodos de fervor y entusiasmo, y mis accesos de mundanalidad me han hecho retroceder en la marcha de la vida cristiana. Necesito precaverme de las oraciones pobres, de las alabanzas débiles, de la obediencia a medias y de las experiencias estériles, porque estas cosas devorarán la grosura de mi consuelo y de mi paz. Si descuido la oración, aunque sea por corto tiempo, pierdo toda la espiritualidad que he logrado. Si no saco del cielo nuevas provisiones, el antiguo grano que está en mi granero pronto quedará consumido por el hambre de mi alma. Cuando las orugas de la indiferencia, los pulgones de la mundanalidad y el gorgojo de la indulgencia conmigo mismo dejan mi corazón completamente desolado y hacen que mi alma languidezca, toda mi fertilidad y progreso en la gracia no me sirve para nada. Yo debiera ansiar no tener días enjutos de carne ni horas de fea vista. Si cada día marchara hacia el blanco de mis deseos, pronto lo alcanzaría, pero las caídas me dejan aún muy lejos del premio de mi soberana vocación, y me privan de los progresos que he hecho tan afanosamente. La única manera en la que todos mis días pueden ser como "vacas gordas", es alimentándolos en los verdaderos prados, ocupándolos con el Señor en su servicio, en su compañía, en su temor y en su camino. ¿Por qué cada año no puede ser más rico que el anterior, en amor, en utilidad y en gozo? Estoy más cerca de los collados celestiales, he experimentado más a mi Señor; por lo tanto, tendría que ser más semejante a él. ¡Oh Señor!, consérvame lejos de la flaqueza de alma, y no permitas que grite: "¡Mi flaqueza, mi flaqueza, ay de mí!"

domingo, 2 de julio de 2023

JULIO 2 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“En él se alegrará nuestro corazón”. Salmo 33:21

ES bendito el hecho de que el cristiano puede regocijarse aun en la angustia más profunda. Aunque lo cerque la aflicción, canta; y, a semejanza de muchos pájaros, canta mejor cuando está en una jaula. Quizá lo arrollen las olas, pero su alma pronto surgirá y verá la luz del rostro de Dios. Está poseído de un espíritu de alegría que conserva siempre su cabeza sobre el agua, y lo ayuda a cantar en medio de la tempestad: “Cristo está conmigo”. ¿A quién se dará la gloria? ¡A Jesús!, pues esta alegría viene de él. La aflicción no lleva por sí misma, necesariamente, consolación al que cree, pero la presencia del Hijo de Dios en el horno ardiente, donde él está, llena de gozo su corazón. El creyente está enfermo y sufre, pero Jesús lo visita y ablanda su cama. Está agonizando, y las frías aguas del Jordán le van subiendo hasta el cuello, pero Jesús le pone sus brazos en su hombro y le dice: “No temas, amado; morir es ser bienaventurado; las aguas tienen en el cielo su fuente principal. No son amargas, sino dulces como néctar, pues fluyen del trono de Dios”. Cuando el santo que fallece vadea el río, y las olas se agolpan en su derredor, y el corazón y la carne lo abandonan, suena en sus oídos la misma voz: “No temas, porque yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios”. A medida que se acerque a los umbrales del infinito ignoto, y se sienta casi espantado de entrar en la región de las sombras, Jesús le dice: “No temas, pues al Padre le ha placido darte el reino”. Fortalecido y consolado de esta manera, el creyente no teme morir; al contrario, está deseando partir, pues desde que vio a Jesús como la estrella de la mañana, ansía contemplarlo como el sol en su esplendor. En verdad, la presencia de Jesús es todo el cielo que podemos desear.

JULIO 1 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“En verano y en invierno”. Zacarías 14:8

LAS corrientes de agua viva que fluyen de Jerusalén no se secaban por los calores abrasadores del verano ni tampoco se helaban por los fríos vientos del invierno. Regocíjate, alma mía, de que hayas sido dejada para testificar de la fidelidad del Señor. Los tiempos cambian, y tú también cambias, pero tu Señor permanece siempre el mismo, y las corrientes de su amor son tan profundas, tan amplias y tan completas como siempre. Los calores de las ansiedades de la vida y de las ardientes pruebas me hacen sentir la necesidad de las refrescantes influencias del río de su gracia. Puedo ir enseguida y beber hasta saciarme de la inagotable fuente, pues sus aguas corren tanto en invierno como en verano. Las fuentes de arriba nunca están escasas de agua, y las de abajo no pueden menguar. Elías halló seco el arroyo de Querit, pero Jehová seguía siendo el mismo Dios providente. Job dijo que sus hermanos habían mentido como arroyos, pero halló que su Dios era un desbordante río de consolación. El Nilo constituye la gran confianza de Egipto, pero sus inundaciones son variables. Nuestro Señor es siempre el mismo. Desviando el curso del Eufrates, Ciro tomó la ciudad de Babilonia, pero ningún poder humano ni infernal puede desviar la corriente de la gloria divina. Los cursos de los antiguos ríos se hallaron secos y desolados, pero los ríos que nacen en las montañas de la divina soberanía y del infinito amor siempre estarán llenos hasta el borde. Pasan las generaciones, pero la corriente de la gracia sigue inalterable. El río de Dios canta con mayor razón lo que canta el arroyo en este verso: “Los hombres vienen y van, pero yo sigo siempre”. ¡Cuán feliz eres, alma mía, por ser conducida a tan tranquilas aguas! Nunca vayas a otras fuentes para que no oigas esta reprensión del Señor: “¿Qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo?”

JUNIO 30 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Y yo, la gloria que me diste les he dado”. Juan 17:22

HE aquí la superlativa liberalidad del Señor Jesús, que nos ha dado todo. Aunque con una décima parte de lo que posee habría enriquecido más de lo que pensamos a un universo de ángeles, sin embargo no se contentó hasta que nos dio todo lo que tenía. Si nos hubiese permitido comer las migajas de su liberalidad, que están bajo la mesa de su misericordia, no nos habría sorprendido. Pero él no hace las cosas a medias, sino nos hace sentar con él y nos hace participar de la fiesta. Si sólo nos hubiese dado alguna reducida renta de sus arcas reales, habríamos tenido motivo para amarlo eternamente; pero no, él hará que su esposa sea tan rica como él, y no tendrá gloria ni gracia de la que ella no participe. Sólo quedó satisfecho con hacernos coherederos suyos, para que tuviésemos las mismas posesiones. Jesús ha puesto todos sus bienes en las arcas de la Iglesia, y “tiene todas las cosas comunes” con sus redimidos. No hay en su casa ni una pieza cuya llave Jesús rehúse a su pueblo. Al contrario, les da plena libertad de apropiarse de todo lo que él tiene y quiere que no se hagan rogar, sino que tomen de sus tesoros tanto como les sea posible llevar. La ilimitada plenitud de su suficiencia es para el creyente tan gratuita como el aire que respira. Cristo puso en los labios del creyente el frasco de su amor y de su gracia y le pide que beba siempre. Si lo puede vaciar está invitado a hacerlo; pero, como no puede, se le pide que beba abundantemente, pues todo es suyo. ¿Qué prueba más real de compañerismo podría dar el cielo a la tierra?
¡Bendiciones! ¡Cuántas tienes ya!
¡Bendiciones, Dios te manda más!
¡Bendiciones! Te sorprenderás
Cuando veas lo que Dios por ti hará.

jueves, 29 de junio de 2023

JUNIO 29 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús”. 1ª Tesalonicenses 4:14

NO pensemos que el alma duerme insensiblemente. “Hoy estarás conmigo en el paraíso”, es la voz de Cristo a todo santo que expira. Ellos “duermen en Jesús”, pero sus almas están delante del trono de Dios, alabándolo día y noche en su templo, cantando aleluyas al que los lavó de sus pecados en su sangre. El cuerpo duerme en su solitario lecho terrenal bajo la cubierta de césped. Pero, ¿qué es este sueño? El sueño nos sugiere la idea de descanso, y es esta la idea que el Espíritu Santo quiere transmitirnos. El sueño hace de cada noche un sábado, es decir, un descanso para el día. El sueño cierra herméticamente las puertas del alma y manda a todos los entremetidos, que se detengan un momento, a fin de que la vida que está en el interior pueda entrar en su jardín de descanso. El fatigado creyente duerme tranquilo, como lo hace el cansado bebé en el regazo de la madre. ¡Felices los que mueren en el Señor; descansarán de sus trabajos, y sus obras con ellos siguen! Su tranquilo reposo nunca será perturbado hasta que Dios los levante para darles su cumplido galardón. Guardados por los ángeles custodios, cubiertos por los eternos misterios, duermen, como herederos de la gloria, hasta que la plenitud del tiempo traiga la plenitud de la redención. ¡Qué despertamiento será el de ellos! Fueron puestos en su última morada, cansados y rendidos, pero no se levantarán así. Fueron a su reposo con arrugas en la frente y con el rostro demacrado, pero se despertarán en belleza y gloria. La marchita semilla, tan carente de forma y de gracia, se levantará del polvo como una bella flor. El invierno del sepulcro da lugar a la primavera de la redención y al verano de la gloria. Bendita es la muerte, porque ella, por el poder divino, nos quita la ropa de los días de trabajo, y nos viste con el vestido de boda de la incorrupción. Bienaventurados los que duermen en Jesús.

miércoles, 28 de junio de 2023

JUNIO 28 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Mirando a Jesús”. Hebreos 12:2

ES siempre obra del Espíritu Santo el apartar nuestros ojos de nosotros mismos para ponerlos en Jesús; pero la obra de Satán es diametralmente opuesta a esta, pues él está continuamente procurando que nos miremos a nosotros mismos en lugar de que miremos a Cristo. Satán nos dice: “Tus pecados son demasiado grandes para ser perdonados; tú no tienes fe, no experimentas sincero arrepentimiento, no podrás perseverar hasta el fin. Tú no tienes el gozo que tienen sus hijos y eres inconstante”. Todas estas consideraciones se dirigen al propio individuo, y nosotros nunca hallaremos consuelo o seguridad si miramos allí. Pero el Espíritu Santo aparta enteramente de allí nuestros ojos. El nos dice que nosotros no somos nada, pero que “Cristo es todo en todos”. Recuerda, por lo tanto, que no es tu adhesión a Cristo lo que te salva, sino Cristo mismo; no es tu gozo en Cristo lo que te salva, sino Cristo; no es ni aun tu fe en Cristo (aunque la fe es el medio), es más bien la sangre de Cristo. Por lo tanto, no mires a la mano con la que te tomas de Cristo, sino a Cristo mismo; no mires a tu esperanza, sino a Jesús, la fuente de tu esperanza; no mires a tu fe, sino a Jesús, el autor y consumador de la fe. Nunca hallaremos felicidad por mirar a nuestras oraciones, a nuestras obras o a nuestros sentimientos. Es lo que Jesús es, no lo que nosotros somos, lo que da descanso al alma. Si queremos vencer enseguida a Satán y tener paz con Dios, tenemos que mirar a Jesús. Pon los ojos únicamente en él. Que su muerte, sus sufrimientos, sus méritos, sus glorias, su intercesión se conserven frescos en tu mente. Cuando te despiertes a la mañana, míralo a él. No permitas que tus esperanzas o tus temores se interpongan entre ti y Jesús. Síguelo diligentemente y él nunca te dejará.

martes, 27 de junio de 2023

JUNIO 27 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Con tal que no vayáis muy lejos". Éxodo 8:28

ESTA es una astuta palabra salida de los labios de Faraón. Si los pobres esclavizados israelitas tenían necesariamente que salir de Egipto, Faraón les ponía como condición que no fueran muy lejos; no demasiado lejos como para escapar del terror de sus armas y de la observación de sus espías. Del mismo modo, el mundo no quiere la disconformidad del no conformista ni la disidencia del disidente; quiere que seamos más liberales y que no llevemos las cosas al extremo. Muerto al mundo y sepultado con Cristo son experiencias que la mente carnal considera ridículas; de ahí que su símbolo, el bautismo por inmersión, sea casi universalmente olvidado, y hasta despreciado. La sabiduría del mundo recomienda la contemporización, y habla de "moderación". Según esta política carnal, debemos admitir la verdad como muy deseable, pero tenemos que estar prevenidos contra la excesiva escrupulosidad; debemos seguir la verdad, pero no tenemos que denunciar el error en forma severa. "Si" -dice el mundo- "inclínate siempre a lo espiritual, pero no te prives de un poco de diversión; un baile cada tanto, una visita al teatro para Navidad". ¿Qué ganamos con menospreciar una cosa que está de gran moda y todos la hacen? Muchos cristianos se rinden a este solapado consejo y hallan la ruina eterna. Si queremos seguir al Señor enteramente, tenemos que salir ahora mismo al desierto de separación y dejar tras nosotros al Egipto del mundo carnal. Tenemos que dejar sus máximas, sus placeres y también su religión, e ir lejos al lugar donde el Señor llama a sus santificados. Cuando la ciudad está ardiendo, nuestras casas nunca pueden estar demasiado lejos de las llamas. Cuando la plaga se presenta, el hombre nunca estará demasiado lejos de sus focos. Cuanto más lejos estemos de la víbora tanto mejor; y cuanto más lejos estemos de la conformidad con el mundo mucho mejor.

lunes, 26 de junio de 2023

JUNIO 26 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"¿Tú también has sido hecho semejante a nosotros?" Isaías 14:10

¿CUÁL será la sentencia del cristiano apóstata cuando su alma comparezca delante de Dios? ¿Cómo soportará aquella voz que le dice: "Apártate de mí, maldito; tú me has rechazado, y ahora yo te rechazo a ti; has hecho el papel del adúltero apartándote de mí; yo también te he apartado de mi presencia par siempre y no tendré de ti misericordia"? ¿Cuál será la vergüenza de este infeliz en el gran día final cuando, delante de las multitudes reunidas, sean desenmascarados los apóstatas? Mira cómo los profanos y los pecadores, que nunca profesaron religión alguna, se levantan de sus lechos de fuego para señalarlo. "Aquí está aquel", dice uno;  "¿habrá venido al infierno a predicar el Evangelio?" "Aquí está aquel", dice otro; "me reprendía porque yo blasfemaba pero, por lo visto, resultó ser un hipócrita" "¡Ajá!", dice otro, "aquí viene uno que cantaba himnos, uno que estaba siempre en las reuniones, uno que se jactaba de estar seguro de la vida eterna, ¡y ahora está aquí!" Nunca los atormentadores satánicos demostrarán más avidez, que en el día cuando los demonios conduzcan al hipócrita a la perdición. Bunyan describe esto con admirable y pavorosa elevación poética cuando habla del camino al infierno. Siete demonios ataron al infeliz con nueve cuerdas, y lo arrastraron fuera del camino que conduce al cielo, en el cual profesaba andar, y lo arrojaron al infierno. ¡Ten cuidado, hermano, de ese camino al infierno! "Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe". Considera bien tu condición; mira si estás o no en Cristo. Es la cosa más fácil del mundo ser indulgente cuando nos juzgamos a nosotros mismos; pero te ruego que en esto seas justo y leal. Sé justo en todo, pero sé riguroso contigo mismo. Ten presente que si no estás edificando sobre una roca, será grande la ruina cuando la casa caiga. Que el Señor te dé sinceridad, constancia y firmeza.

JUNIO 25 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Súbete sobre un monte alto”. Isaías 40:9


NUESTRO conocimiento de Cristo es algo semejante a un trepador de nuestras montañas galesas. Cuando estás al pie de ellas ves muy poco. La altura de la montaña misma parece ser la mitad de lo que realmente es. Confinado en un pequeño valle, apenas puedes descubrir algo que no sea el ondulante arroyo que va al río, que está al pie de la montaña. Trepa la primera loma, y el valle se alargará y se ensanchará bajo tus pies. Sube un poco más, y verás la región en cinco millas a la redonda y te deleitarás con el amplio panorama. Asciende aún más y el paisaje se agranda, hasta que, al fin, cuando estés en la cima y mires al este, al oeste, al norte y al sud, ves delante de ti a casi toda Inglaterra. Allá hay un bosque en algún contacto, distante unas doscientas millas; aquí está el mar y allí un cristalino río y las humeantes chimeneas de una ciudad industrial, o la arboladura de las naves de un puerto activo. Todo esto te place y te deleita, y dices: “Nunca hubiese imaginado que podrían verse tantas cosas desde esta cima”. Ahora bien, la vida cristiana tiene mucho de parecido. Cuando al principio creemos en Cristo, vemos sólo un poco de él. Cuanto más alto ascendemos tanto más de sus bellezas descubrimos. Pero, ¿quién ha alcanzado alguna vez la cumbre? ¿Quién ha conocido la altura y la profundidad de Cristo, que excede a todo entendimiento? Pablo, cuando envejecía, poniéndose canoso y tembloroso en una celda romana, podía decir con más énfasis que nosotros: “Yo sé a quien he creído”, pues cada experiencia suya fue semejante al que trepa una montaña, cada prueba fue como el ascender a una nueva cima, y su muerte fue como el alcanzar la cumbre de la montaña, desde la cual podía ver en su plenitud la fidelidad y el amor de aquel a quien había confiado su alma. ¡Súbete, amigo mío, sobre un monte alto!

JUNIO 24 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Una mujer de la compañía, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”. Lucas 11:27-28


ALGUNOS creen que el haber sido María la madre de Jesús constituía un privilegio muy especial, porque suponen que ella tenía la ventaja de mirar en el mismo corazón de Jesús, en un modo que nosotros no podemos lograr. Apenas puede admitirse esta suposición. No tenemos pruebas de que María supiera más que otros; lo que sabía, hizo bien en guardarlo en su corazón. Pero de la lectura de los Evangelios no se desprende que ella haya sido mejor instruida que cualquier otro discípulo de Cristo. Todo lo que ella sabía, también nosotros lo podemos descubrir. ¿Te admiras de que digamos esto? Aquí tengo un texto que lo prueba: “El secreto de Jehová es para los que le temen; y a ellos hará conocer su alianza”. Recuerda las palabras del Maestro: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias”. Tan gloriosamente nos descubre su corazón este divino Revelador de secretos, que no nos oculta nada que nos sea provechoso. Su palabra de seguridad es esta: “De otra manera os lo hubiera dicho”. ¿No se manifiesta él hoy a nosotros como no se manifiesta al mundo? Sí, así es efectivamente. Entonces no digamos en ignorancia: “Bienaventurado el vientre que te trajo”, sino bendigamos inteligentemente a Dios, porque, habiendo nosotros oído su Palabra y guardádola, tenemos en primer lugar una comunión tan real con el Salvador como la tuvo la virgen, y en segundo lugar un conocimiento tan verdadero de los secretos de su corazón, como podemos suponer lo tuvo ella. ¡Feliz el alma que tiene tal privilegio!

viernes, 23 de junio de 2023

JUNIO 23 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Efraín fue torta no vuelta”. Oseas 7:8


UNA torta no vuelta queda con un lado crudo. También Efraín, en muchos respectos, no había sido tocado por la gracia divina. Aunque había en él alguna obediencia parcial, había también mucha rebelión. Alma mía, yo te ruego que mires si esta es tu situación. ¿Estás por completo consagrada a las cosas de Dios? ¿Ha llegado la gracia al mismo centro de tu ser para que sientas su divina obra en todas tus facultades, en tus actos, en tus palabras y en tus pensamientos? Tu aspiración y tu oración debieran ser: la santificación de tu espíritu, alma y cuerpo; y aunque la santificación no sea perfecta en ti, en todas partes, sin embargo, en su acción, tiene que ser universal. No debe haber apariencia de santidad en un lugar y predominio del pecado en otro; de lo contrario, tú también, serás una torta no vuelta.
Una torta no vuelta se quema pronto por el lado que está más cerca del fuego; y aunque ninguno puede tener demasiada piedad, hay, sin embargo, algunos que están totalmente quemados con un celo fanático en pro de aquella parte de la verdad que recibieron, o carbonizados con una vanagloriosa ostentación farisaica por aquellas funciones religiosas que se adaptan a su gusto. La supuesta apariencia de santidad superior viene acompañada frecuentemente de una falta de vital devoción. El santo en lo público llega a ser un demonio en lo privado. Usa harina de día y hollín por la noche. La torta que de un lado está quemada del otro está cruda. Si así estoy yo, Señor, dame vuelta. Dirige mi naturaleza no santificada hacia el fuego de tu amor, y haz que sienta su sagrado calor. Permite que mi parte quemada se enfríe un poco, y que yo conozca mi propia debilidad y falta de calor cuando me aparto de tu llama celestial. Que no sea hombre de doblado ánimo, sino entregado por completo a la poderosa influencia de la gracia. Porque bien sé que si quedo como torta no vuelta, seré consumido con fuego eterno.

JUNIO 22 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

CRISTO mismo es el edificador de su templo espiritual, y lo edifica sobre el monte de su inmutable amor, de su gracia omnipotente y de su infalible veracidad. Pero como en el templo de Salomón, también en este los materiales tienen que ser preparados. Tenemos “cedros del Líbano”, pero no están en condiciones para la edificación. Tenemos que cortarlos, moldearlos y transformarlos en aquellos tablones de cedro, cuya fragancia hará que los atrios de la casa del Señor, que es el Paraíso, sean agradables. Tenemos también piedras en bruto en las canteras. Hay que sacarlas de allí y ajustarlas. Todo esto es obra de Cristo. Cada creyente, individualmente, está siendo preparado, perfeccionado y alistado para ocupar su lugar en el templo; pero es la mano misma de Cristo la que hace esta obra de preparación. Las aflicciones no santifican si él no las usa para ese fin; nuestras oraciones y nuestros esfuerzos no pueden prepararnos para el cielo, sin la intervención de Jesús, que hace rectos nuestros corazones. Como en la edificación del templo de Salomón, “ni martillos, ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún otro instrumento de hierro”, porque todo estaba en perfectas condiciones de ocupar exactamente el lugar que se le había asignado, así también acontece con el templo que edifica Jesús: la preparación se hace en la tierra. Cuando lleguemos al cielo no tendremos que seguir el proceso de santificación, ni ser modelados con aflicción, ni ser pulidos con sufrimientos. No, tenemos que prepararnos aquí; esta preparación la hace Cristo en nosotros de antemano. Y cuando la haya cumplido, una mano amorosa nos hará cruzar el río de la muerte y nos llevará a la Jerusalén celestial, para quedar allí como eternos pilares en el templo de nuestro Señor.

miércoles, 21 de junio de 2023

JUNIO 21 – LECTURAS MATUTINAS

“Haste hermoseado más que los hijos de los hombres”. Salmo 45:2

LA persona de Jesús es una entera joya, y su vida es una sola impresión del sello. Jesús es enteramente perfecto, no solo en sus distintas partes, sino también en su gloriosa integridad. Su carácter no es un conjunto de colores mezclados confusamente, ni un montón de piedras puestas desordenadamente, unas sobre otras. Jesús es un cuadro de belleza y un pectoral de gloria. En él “todas las cosas que son de buen nombre” tienen su debido lugar y se embellecen recíprocamente. Ningún rasgo de su gloriosa persona llama la atención más que otro; él es perfecto y enteramente codiciable. ¡Oh Jesús!, tu poder, tu gracia, tu justicia, tu ternura, tu verdad, tu majestad y tu inmutabilidad forman un hombre tal, o, mejor dicho, un Dios-hombre tal que ni el cielo ni la tierra han visto jamás. Tu infancia, tu eternidad, tus sufrimientos, tus triunfos, tu muerte y tu inmortalidad están entretejidos en un magnífico tapiz, sin costura ni rasgadura. Tú eres música sin disonancia; eres un todo sin división; eres todas las cosas sin diversidad. Como todos los colores se funden en un resplandeciente arco iris, así también todas las glorias del cielo y de la tierra se hallan en ti, y se unen tan maravillosamente, que no hay ninguno como tú en todas las cosas. Si todas las virtudes de las cosas más excelentes formaran un ramo no podrían rivalizar contigo, espejo de toda perfección. Tú has sido ungido con el santo óleo de mirra y casia, que tu Dios reservó sólo para ti; y tu fragancia es como el perfume santo, que ninguno puede imitar, ni aun el perfumista. Cada parte es fragante, pero el compuesto es divino.

Precioso es Jesús, mi Jesús,
Precioso es Jesús, mi Jesús.
Mi gloria será su rostro mirar,
El es mi precioso Jesús.

JUNIO 20 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Porque he aquí yo mandaré, y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las gentes, como se zarandea el grano en un harnero, y no cae un granito en la tierra." Amós 9:9

TODO zarandeo viene por orden y permiso de Dios. Satán tiene que pedir permiso antes de poner un dedo sobre Job. Aun más, nuestro zarandeo es obra directa del cielo, pues el texto dice: "Haré que la casa de Israel sea zarandeada". Satán, como un peón, puede tener la zaranda, esperando destruir el grano, pero la mano del Maestro realiza la purificación del grano por el mismo proceso por el cual el enemigo intenta destruirlo. Precioso, pero zarandeado trigo de la era del Señor, ¡anímate! El Señor maneja, para su gloria y para tu eterno bienestar, tanto el mayar como la zaranda. El Señor Jesús usará, sin duda, el aventador que está en su mano y apartará lo precioso de lo vil. "No todos los que son de Israel son Israelitas". El trigo de la parva que está en la era no está limpio; de ahí la necesidad de que sea aventado. En la zaranda únicamente lo que tiene peso tiene valor. La chala y el tamo, que no tienen substancia, se los lleva el viento, y sólo el trigo permanece. Observa la completa seguridad del trigo del Señor; ni aun un granito caerá. Dios mismo zarandea; de modo que es esta una obra terrible y severa. El los zarandea en todos los lugares, "entre todas las gentes"; los zarandea en la manera más eficaz, "como el grano en un harnero", y a pesar de esto, ni el grano más pequeño, más liviano, o más marchito cae en tierra. Cada creyente, individualmente, es precioso en la presencia del Señor. Un pastor no quisiera perder ni una sola oveja; un joyero, ni un solo diamante; una madre, ni un solo hijo; un hombre, ni un solo miembro de su cuerpo. Tampoco el Señor quiere perder ni uno solo de los redimidos. Si pertenecemos al Señor, podemos regocijarnos; pues, aunque seamos pequeños, somos preservados en Cristo Jesús.

lunes, 19 de junio de 2023

JUNIO 19 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Y fueron todos llenos del Espíritu Santo". Hechos 2:4

RICAS serían las bendiciones de este día si todos nosotros fuéramos llenos del Espíritu Santo. A las consecuencias de este sagrado henchimiento del alma es imposible darles un valor excesivo. La vida, el bienestar, la luz, la pureza, el poder, la paz, y tantas otras bendiciones son inseparables de la benigna presencia del Espíritu. Como óleo sagrado, unge la cabeza del creyente, lo aparta para el sacerdocio de los santos y le da gracia para que ejerza rectamente sus funciones. Como la única agua que realmente purifica, nos limpia del poder del pecado y nos santifica para que alcancemos la santidad, obrando en nosotros así el querer como el hacer por la buena voluntad de Dios. Como la luz, nos hizo ver al principio nuestro estado de perdición, y ahora nos revela al Señor Jesús y nos conduce por el camino de justicia. Iluminados por su refulgente rayo celestial, no estamos más en tinieblas, sino en la luz del Señor. Como fuego, nos limpia de la escoria y pone nuestra consagrada naturaleza en una llama. El Espíritu es la llama sacrificadora por la que se nos capacita para ofrecer nuestras almas como sacrificio vivo a Dios. Como rocío celestial, elimina nuestra esterilidad y fertiliza nuestras vidas. ¡Ojalá descendiera de lo alto sobre nosotros en estas primeras horas del día! Con tal rocío matutino comenzaríamos el día agradablemente. Como paloma, cobija con sus alas de pacífico amor a su Iglesia y a las almas de los creyentes; y como Consolador, disipa las ansiedades y las dudas que perturban la paz de su amada. El desciende sobre los escogidos como sobre el Señor en el Jordán, y da testimonio de la filiación de los mismos, poniendo en ellos un espíritu filial por el que claman: Abba, Padre. Como viento, lleva a los hombres el hálito de vida; soplando donde quiere, cumple la obra de avivamiento por la que la creación espiritual se anima y es sustentada. Quiera Dios que sintamos su presencia hoy y siempre.

JUNIO 18 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Tu Redentor”. Isaías 54:5

JESÚS, el Redentor, es enteramente nuestro, y nuestro para siempre. Todas las funciones de Cristo son ejercidas en nuestro favor. Él es rey, sacerdote y profeta por nuestro bien. Cuando, leyendo, hallemos un nuevo título del Redentor, apropiémonoslo. El cayado del pastor, la disciplina del padre, la espada del capitán, la mitra del sacerdote, el cetro del príncipe y el manto del profeta, todo es nuestro. No hay dignidad de Jesús que él no la emplee para nuestra exaltación, y ninguna prerrogativa que no la use para nuestra defensa. Su plenitud de la deidad es nuestra tesorería segura e inagotable. Su naturaleza humana con que él se revistió es nuestra en toda su perfección. Nuestro bondadoso Señor nos comunica la virtud inmaculada de un carácter sin manchas, nos concede la meritoria eficacia de una vida piadosa; nos confiere el galardón que ganó a costa de obediente sumisión e incesante servicio. Él hace que el ropaje inmaculado de su vida sea nuestro precioso vestido; que las brillantes virtudes de su carácter sean nuestros adornos y nuestras joyas y que la sobrehumana mansedumbre de su muerte sea nuestro orgullo y nuestra gloria. Jesús nos lega su pesebre, por el que aprendemos cómo Dios descendió hasta donde estaba el hombre; y su cruz, para que aprendamos cómo el hombre puede ascender hasta donde está Dios. Todos sus pensamientos, emociones, acciones, expresiones, milagros e intercesiones son para nosotros. Él anduvo por la senda de aflicción a causa de nosotros, y nos transfirió, como un legado celestial, todo el resultado de los trabajos de su vida. Jesús es ahora tan nuestro como lo fue en tiempos pasados, y no se avergüenza de ser conocido como “nuestro Señor Jesucristo”, aunque es el Bendito, el único Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores. Cristo es en todas partes y en todos los modos nuestro Cristo, para que siempre disfrutemos de sus ricas bendiciones.

sábado, 17 de junio de 2023

JUNIO 17 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Ayuda, oh Jehová”. Salmo 12:1

LA oración misma es notable; pues es corta, pero oportuna, sentenciosa y sugestiva. David se lamentaba de la escasez de hombres fieles, y, en consecuencia, elevaba sus súplicas al Señor. Al fracasar la criatura, David va al Creador. Evidentemente sintió su propia debilidad, de lo contrario no hubiese pedido ayuda. Pero, al mismo tiempo, intenta honestamente esforzarse por la causa de la verdad, pues la palabra “ayuda” es inaplicable cuando no hacemos nada por nosotros mismos. En esta oración de dos palabras hay mucha rectitud, claridad de percepción y precisión de expresión; mucha más, por cierto, que la que hay en las oraciones largas y vagas de algunos que profesan ser cristianos. El salmista va derecho a Dios con una plegaria bien meditada. El sabe lo que está buscando y donde buscarlo. ¡Señor, enséñanos a orar en la misma bendita manera! Las ocasiones para el uso de esta oración son frecuentes. En las aflicciones que envía la Providencia, ¡cuán apropiada es al creyente afligido, que halló faltos a todos sus ayudadores! Los estudiantes pueden hallar ayuda para sus dificultades doctrinales, elevando al gran Maestro, el Espíritu Santo, el grito de: “ayuda, Señor”. Los soldados espirituales pueden enviar al trono y pedir refuerzos para sus luchas interiores; y esta oración les servirá de modelo para su súplica. Los que se ocupan en las labores celestiales pueden obtener gracia para el tiempo de necesidad. Los pecadores que, en dudas y sobresaltos, están buscando a Dios, pueden ofrecer esta misma plegaria. En efecto, en todos los casos, tiempos y lugares, esta oración será suficiente para las almas necesitadas. “Ayuda, Señor”, nos vendrá bien tanto en la vida como en la muerte, en el sufrimiento como en la actividad, en el gozo como en la tristeza. La respuesta a la oración es cierta, si la ofrecemos sinceramente en el nombre de Jesús. El Señor nos asegura que él no dejará a su pueblo. Como Padre y Esposo nos garantiza su ayuda.

JUNIO 16 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Y yo les doy vida eterna, y no perecerán para siempre”. Juan 10:28

EL cristiano nunca debiera pensar o hablar livianamente de la incredulidad. A Dios le desagrada mucho que un hijo suyo desconfíe de su amor, de su verdad y de su fidelidad. ¿Cómo nos atrevemos a contristarlo, dudando de su gracia que nos sustenta? Cristiano, el que seas olvidado o el que se te deje perecer es contrario a la promesa de la preciosa Palabra de Dios. Si así fuera, ¿cómo podría ser verdadero el que dijo: “¿Olvidaráse la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti.”? ¿Qué valor tendría esta promesa; “Los montes se moverán, y los collados temblarán; mas no se quitará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz vacilará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.”? ¿Dónde estaría la verdad de las palabras de Cristo: “Y yo les doy vida eterna, y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, mayor que todos es; y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”? ¿Dónde estarían las doctrinas de la gracia? Serían todas impugnadas si un solo hijo de Dios pereciera. ¿Dónde estarían la veracidad de Dios, su honor, su poder, su pacto, su juramento, si alguno de aquellos por quienes Cristo murió, y que puso en él su confianza, fuese, no obstante, desechado? Aparta de ti estos temores creados por la incredulidad, que tanto deshonran a Dios. Levántate, sacúdete el polvo, y ponte tus vestidos preciosos. Recuerda que es pecado dudar de su Palabra, en la cual te ha prometido que no perecerás jamás. Haz que la vida eterna que hay en ti se manifieste en alegre confianza.
Al alma que en Cristo buscare reposo
Ha dicho que nunca la abandonará;
Por más que el infierno procure vencerla,
Jamás, no, jamás conseguirlo podrá.

jueves, 15 de junio de 2023

JUNIO 15 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo”. Génesis 21:6

ESTABA muy sobre las posibilidades de la naturaleza, y aun contra sus leyes que la anciana Sara fuese bendecida con un hijo. Y aunque eso hubiese sido posible, está más allá de todos los poderes comunes que yo, pobre, desvalido y perdido pecador, halle gracia para llevar en mi alma al Espíritu del Señor Jesús. 
Yo, que en un tiempo estaba desesperado, porque mi naturaleza era seca, mustia, estéril y maldita como un triste desierto, aun yo he recibido fuerzas para llevar frutos en santidad. Bien puede mi boca llenarse de alegre risa, por la singular y sorprendente gracia que he recibido del Señor, pues he hallado a Jesús, la simiente prometida, y ahora es mío para siempre. En este día elevaré salmos de triunfo al Señor que se ha acordado de mi bajeza, pues “mi corazón se regocija en Jehová, mi cuerpo es ensalzado en Jehová; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salud”.
Quisiera que todos los que se enteren de que he sido librado del infierno y que he sido visitado de lo alto se rían de gozo conmigo. Quisiera sorprender a mi familia con mi abundante paz; quisiera deleitar a mis amigos con mi creciente felicidad; quisiera ser motivo de edificación a la Iglesia con mis confesiones de agradecimiento, y aun impresionar al mundo con la alegría de mi conversación diaria. Bunyan nos dice que la Gracia se reía en su sueño, y no hay porque maravillarse, pues estaba soñando con Jesús. Mi gozo no será inferior al suyo mientras mi Amado sea el tema de mis pensamientos diarios. El Señor Jesús es un profundo mar de gozo; mi alma se sumergirá en El, quedará absorta en los deleites de su comunión. Sara miró a su Isaac y se rió con exceso de alegría, y todos sus amigos se rieron con ella. Y tú, alma mía, mira a tu Jesús, y pide al cielo y a la tierra que se unan a tu gozo inefable.

miércoles, 14 de junio de 2023

JUNIO 14 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Pon asimismo tu delicia en Jehová”. Salmo 37:4

LAS enseñanzas de estas palabras tienen que parecer muy sorprendentes a los que son extraños a la verdadera piedad, pero para el creyente sincero es sólo la inculcación de una verdad reconocida. La vida del creyente se describe aquí como una delicia en Dios, y en esto tenemos una gran prueba de que la verdadera religión rebosa de felicidad y gozo. Las personas impías y las que meramente profesan ser cristianas, nunca miran a la religión como algo placentero; para ellos es sólo culto, deber o necesidad, pero nunca placer o delicia. Si ellos en algún grado siguen la religión, es o para ganar algo de ella o porque no se atreven a obrar de otro modo. El pensamiento de la delicia en la religión es tan extraño a la mayor parte de los hombres que no hay en su vocabulario dos palabras más alejadas una de la otra que “santidad” y “delicia”. Pero los creyentes que conocen a Cristo saben que delicia y fe están tan felizmente unidas que las puertas del infierno no pueden prevalecer para separarlas. Los que aman a Dios de todo corazón, hallan que “sus caminos son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz”. Estos gozos, esta abundante delicia, esta desbordante felicidad hacen que los santos descubran que lejos de estar sirviendo a su Señor por costumbre, están más bien dispuestos a seguirlo aunque todo el mundo lo rechace. Nosotros no tememos a Dios por obligación; nuestra fe no es una cadena; nuestra profesión no es una esclavitud; no somos arrastrados a la santidad ni empujados al deber. Nuestra piedad es un placer; nuestra esperanza es nuestra felicidad, y nuestro deber es nuestra delicia. La delicia y la verdadera religión son tan aliadas como la raíz y la flor, tan indivisibles como la verdad y la certidumbre. En efecto, ellas son dos piedras preciosas colocadas una al lado de la otra en un engaste de oro.

martes, 13 de junio de 2023

JUNIO 13 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"El que quiere, tome del agua de la vida de balde". Apocalipsis 22:17

JESÚS dice: "Tome de balde". El no quiere pago alguno o preparación previa. El no busca la recomendación de nuestras virtuosas emociones. Si no tienes buenos sentimientos, si únicamente puedes desear, estás invitado. ¡Ven, entonces! Tú no tienes fe ni arrepentimiento; ven a El, y El te los dará. Ven tal cual estás y toma de balde, sin dinero y sin precio. Jesús se da a sí mismo a los necesitados. Los picos de agua que las autoridades hicieron colocar en las plazas para los que sientan sed, son de mucho valor. Apenas podríamos imaginar que hubiese uno tan necio que al sentir sed se palpase los bolsillos y dijese frente a uno de esos picos: "No puedo beber, pues no tengo dinero". Por más pobre que sea, allí tiene a su disposición el pico para beber libremente. Los sedientos transeúntes, al pasar por el pico de agua, no tienen que presentar autorización alguna para beber, ya vistan delicados o rústicos vestidos. El hecho de estar allí es suficiente para que puedan beber. Quizás las únicas personas que necesitan cruzar la plaza sin beber son las personas de la aristocracia, que viajan en sus automóviles. Tienen sed, pero no quieren mostrarse vulgares bebiendo de esos picos. Piensan que se rebajarían si bebieran del pico de donde beben todos; de modo que se van con los labios abrasados. ¡Cuántos hay que son ricos en sus propias buenas obras y por lo mismo no pueden venir a Cristo! "Yo no seré salvo -dicen ellos- en el mismo modo en que lo es la ramera o el blasfemo. ¡Qué, ir al cielo en la misma forma en que va un limpiachimenea! ¿No hay otro camino que lleve a la gloria sino el que llevó allí al ladrón? Yo no seré salvo en esa manera". Estos jactanciosos tienen que quedarse sin el agua viva, pero el que quiere, tome del agua de la vida de balde.

lunes, 12 de junio de 2023

JUNIO 12 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto". Daniel 5:27

ES bueno que nos pesemos frecuentemente en la balanza de la Palabra de Dios. Gozarías de un santo ejercicio espiritual si leyeras algún salmo de David, y, mientras meditas sobre alguno de sus versículos, dijeras: "¿Puedo decir esto? ¿Siento lo que sintió David? ¿Fue quebrantado alguna vez mi corazón a causa del pecado como lo fue el suyo cuando escribió los salmos penitenciales? ¿Ha estado mi alma llena de confianza en la hora de las dificultades, como estuvo la suya, cuando cantó de las misericordias de Dios en la cueva de Adullam o en los refugios de Engedi? ¿Tomo yo la copa de salud e invoco el nombre del Señor?" Una vez hecho esto, lee la vida de Cristo, y, mientras lees, considera cuán lejos estás de ser conforme a su semejanza. Esfuérzate en ver si tienes la mansedumbre, la humildad y el espíritu de amor que El constantemente inculcó y demostró. Echa mano, después, de las epístolas, y mira si puedes seguir al apóstol en lo que fue su experiencia. ¿Has clamado alguna vez como lo hizo él: "Miserable hombre de mí, quién me librará del cuerpo de esta muerte"? ¿Has sentido alguna vez su humildad? ¿Te has considerado el primero de los pecadores, y menos que el más pequeño de todos los santos? ¿Has experimentado algo de su devoción? ¿Podrías tú unirte a él y decir: "Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia"? Si leemos así la Palabra de Dios, para probar nuestra condición espiritual, tendremos motivos para detenernos frecuentemente y decir: Señor, me doy cuenta de que nunca experimenté esto; haz que lo experimente. Dame una fe real; dame más ferviente celo; inflámame con un amor más ardiente; concédeme la gracia de la mansedumbre; hazme más semejante a Jesús; que no sea más hallado falto, al ser pesado en la balanza del santuario, para que no sea hallado falto en las balanzas del juicio.

domingo, 11 de junio de 2023

JUNIO 11 – LECTURAS MATUTINAS

“Nosotros lo amamos a Él, porque Él nos amó primero”. 1 Juan 4:19

NO hay otra luz en este planeta fuera de la que procede del sol; y no hay verdadero amor a Jesús en el corazón humano, que no proceda del Señor Jesús mismo. De esta fuente del infinito amor de Dios debe brotar todo nuestro amor a Dios. Esta ha de ser una grande y cierta verdad: que nosotros lo amamos a Él porque Él primero nos amó a nosotros. El amor que nosotros le profesamos a Él es un vástago del amor que Él nos tiene a nosotros. Cualquiera puede sentir admiración por las obras de Dios, pero ninguno puede profesarle ardiente amor, si no se lo comunica su Espíritu divino. ¡Qué maravilla que seres como nosotros, hayan sido alguna vez conducidos a amar a Jesús! ¡Qué admirable, que cuando nosotros nos hemos rebelado contra Él, Él, en una manifestación de asombroso amor, procuró atraernos! ¡No, nosotros nunca hubiésemos tenido amor a Dios si Dios no lo hubiese puesto en nosotros, amándonos con infinito amor! Nuestro amor, pues, tiene por padre al amor que Dios derramó en nuestros corazones. Pero, después de haber nacido por intervención divina, tiene el amor que ser sustentado con la presencia divina. El amor es una planta exótica; no florecerá naturalmente en el corazón humano, sino que debe ser regada desde arriba. El amor a Jesús es una flor delicada, y si no recibe otro sustento que el que le puede dar nuestro corazón de piedra, pronto se secará. Como el amor viene del cielo, tiene que alimentarse con el pan del cielo. No puede existir en el desierto, salvo que sea nutrido por el maná que viene de arriba. El amor vive de amor. El alma y la vida de nuestro amor a Dios es su amor a nosotros.
¡Oh qué amor!, ¡qué inmenso amor!
No hay otro amor así;
Dios desde el cielo al salvador
Mandó a morir por mí.

sábado, 10 de junio de 2023

JUNIO 10 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Para el Señor vivimos”. Romanos 14:8

SI Dios lo hubiera querido, cada uno de nosotros habría entrado en el cielo en el momento de su conversión. No era absolutamente necesario que permaneciésemos en este mundo, con el fin de prepararnos para la inmortalidad. Aunque haga sólo unos instantes que un hombre ha confiado en Jesús, puede ser llevado al cielo y estar en condiciones de participar de la herencia de los santos en luz. Es cierto que nuestra santificación es un largo y continuo proceso, y que nosotros no seremos perfectos hasta que dejemos nuestros cuerpos y entremos dentro del velo; pero, sin embargo, si el Señor lo quiere, puede transformar nuestra imperfección en perfección y llevarnos al cielo ahora mismo. ¿Por qué, entonces, estamos aquí?¿Quiere Dios mantener a sus hijos fuera del paraíso un solo instante más de lo necesario? ¿Por qué el ejército del Dios vivo está aun en el campo de batalla, cuando de un golpe podría obtener la victoria? ¿Por qué los hijos de Dios están vagando de aquí para allá en un laberinto, cuando una sola palabra de sus labios podría llevarlos al cielo? La respuesta es esta: Permanecen aquí para que vivan para el Señor y lleven a otros al conocimiento de su amor. Nosotros estamos en este mundo como sembradores para esparcir la buena simiente; como labradores para arar el suelo; como heraldos para proclamar la salvación. Somos en este suelo como “la sal de la tierra”, para que seamos una bendición al mundo. Estamos aquí para glorificar a Cristo en nuestra vida cotidiana, para ser obreros suyos y para trabajar juntamente con Él. Procuremos que nuestra vida responda a su finalidad. Vivamos vidas diligentes, útiles y santas “para alabanza de la gloria de su nombre”. Mientras tanto, ansiemos estar con Él y cantemos diariamente:

Alguna vez yo, como el sol,
Mi ocaso y fin tendré también;
Mas me dirá mi buen Señor:
“Mi siervo fiel, conmigo ven”.

viernes, 9 de junio de 2023

JUNIO 9 – LECTURAS MATUTINAS

“Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres”. Salmo 126:3


ALGUNOS cristianos son, por desgracia, propensos a mirar el lado oscuro de las cosas, y descansan más en lo que ellos han hecho que en lo que Dios hizo por ellos. Pregúntales cuál es su impresión acerca de la vida cristiana, y te describirán sus continuas luchas, sus intensas aflicciones, sus penosas adversidades y la perversidad de sus corazones, y apenas habrá alguna mención de la ayuda que Dios les concedió. Pero un cristiano cuya alma goza de salud, se adelantará y dirá con alegría: “Yo hablaré no de mí mismo, sino hablaré para glorificar a mi Dios. Él me hizo sacar de un lado de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza a nuestro Dios.Grandes cosas ha hecho el Señor conmigo, estaré alegre”. Una experiencia como esta es lo mejor que cualquier hijo de Dios puede presentar. Es cierto que tenemos pruebas, pero también es cierto que somos libres de ellas; es cierto que tenemos nuestras corrupciones, y con dolor lo reconocemos, pero no es menos cierto que tenemos un poderoso Salvador que subyuga estas corrupciones y nos libra de su dominio. Al mirar atrás, haríamos mal si negásemos que hemos estado en el Pantano del Desaliento y que nos hemos arrastrado por el Valle de la Humillación, pero haríamos igualmente mal si olvidásemos que mientras cruzábamos esos lugares, hemos estado seguros y hemos sacado provecho. Gracias a nuestro Poderoso Ayudador y Guía no hemos permanecido allí, pues Él nos llevó a un lugar de riquezas. Cuanto más intensas son nuestras pruebas tanto más sentidas son nuestras gracias a Dios, quien nos acompañó siempre y nos preservó hasta ahora. Nuestras aflicciones no pueden perjudicar la melodía de nuestra alabanza, pues ellas tocan el bajo en el canto de nuestra vida. “Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres”.

jueves, 8 de junio de 2023

JUNIO 8 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

SOLDADO que luchas bajo la bandera del Señor Jesús, observa este versículo con santo gozo, pues como fue en la antigüedad así es en nuestros días: si la guerra es de Dios la victoria es segura. Los hijos de Rubén y de Gath, y la media tribu de Manasés, no pudieron alistar ni siquiera cuarenta y cinco mil soldados, y sin embargo en la batalla con los Agarenos les tomaron cien mil personas, porque clamaron a Dios en la guerra, y fuéles favorables porque esperaron en Él. El Señor no libra ni con muchos ni con pocos hombres. Si somos sólo un puñado de soldados, debemos salir en el nombre de Jehová, pues el Señor de los Ejércitos es nuestro Capitán. Estos traían escudo, espada y arco, pero no pusieron su confianza en esas armas. Tenemos que usar todos los medios apropiados, pero nuestra confianza debe descansar únicamente en el Señor, pues Él es la espada y el escudo de su pueblo. La verdadera razón de su extraordinario éxito residía en el hecho de que “la guerra era de Dios”. Amado, cuando combatas el pecado interno o externo, o el error de doctrina o de conducta, la impiedad en lo alto o en lo bajo, los demonios y sus aliados, estás haciendo la guerra del Señor, y, salvo que Él sea vencido, no necesitas temer la derrota. No te acobardes ante un número superior de enemigos, no retrocedas ante las dificultades e imposibilidades, no titubees ante las heridas o la muerte, hiere con la espada de dos filos del Espíritu de Dios, y los muertos yacerán a montones. La batalla es del Señor y Él entregará a sus enemigos en nuestras manos. Con paso resuelto, mano fuerte, corazón intrépido y ardiente celo, lancémonos al combate y las huestes del mal volarán como el tamo ante el ventarrón.
¡Estaos firmes,
Soldados de la cruz!
Alzad hoy la bandera
En nombre, en nombre de Jesús.

JUNIO 7 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON


TÚ tienes buenas razones para aborrecer el mal, porque ¡mira cuánto mal te ha hecho ya! ¡Qué mundo de perjuicio el pecado introdujo en tu corazón! El pecado te cegó para que no puedas ver la belleza del Salvador; te ensordeció para que no oigas las tiernas invitaciones del Redentor. El pecado desvió tus pies hacia el camino de la muerte y derramó veneno en la misma fuente de tu ser; manchó tu corazón y lo hizo “engañoso más que todas las cosas y perverso”. ¡Qué criatura eras tú antes que se interpusiese la gracia divina, cuando el mal había hecho en ti todo el mal que pudo! Eras un hijo de ira como los demás; corrías con la multitud para hacer mal. Así éramos todos nosotros; pero Pablo nos recuerda que “ya somos lavados, ya somos santificados, ya somos justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios”. En realidad, tenemos mucha razón de aborrecer el mal cuando, echando una mirada retrospectiva, descubrimos sus obras mortales. Tanto daño nos hizo el mal, que nuestras almas se hubiesen perdido, si no hubiera mediado para redimirnos el omnipotente amor de Dios. Aun ahora el mal es un enemigo activo que siempre está acechando para dañarnos y para llevarnos a la perdición. De modo que, cristiano, si no deseas aflicciones, aborrece el mal. Si no quieres sembrar tu camino de espinas y plantar ortigas en tu almohada, aborrece el mal; pero si quieres vivir una vida feliz y morir en paz, entonces camina por los senderos de la santidad, aborreciendo el mal hasta el fin. Si en verdad amas a tu Salvador y quieres honrarlo, aborrece el mal. No conocemos nada mejor para que el cristiano se cure del amor al mundo que la continua comunión con el Señor Jesús. Permanece mucho con Jesús, y te será imposible tener amistad con el mundo.