Algunos de ustedes tienen a tiranos como jefes. Yo mismo he trabajado con supervisores que lo eran. Nos causan frustración; los vemos como ignorantes que no disciernen el fin del principio. Cómo consiguieron el trabajo, para empezar, es algo que usted no puede comprender. Pero, a pesar de ello, son los encargados y le tienen a usted agarrado por el cuello, porque son ellos los que controlan su cheque. Las Escrituras nos dicen que usted no solamente debe tratarles con respeto, sino que debe considerarles “dignos de todo honor”. Todo va a depender de cómo se siente usted sobre ellos. Si usted cree que son unos lunáticos que no se merecen su respeto, entonces, por muy educado que sea usted, ellos están observando; su actitud hacia ellos será una actitud de amargura y resentimiento; usted estará constantemente intentando encontrar maneras para no hacer absolutamente nada y justificarlo por causa de la actitud que ellos han adoptado hacia usted. Pero las Escrituras dicen: “Considérales dignos de todo honor”, sea cual fuere su manera de comportarse, sin importar cómo le tratan a usted. ¿Por qué? Porque han sido creados en la imagen de Dios y, al igual que usted, cuando la gracia de Dios les toca, son capaces de reflejar Su gloria y Su belleza, siendo en potencia los portadores de Dios mismo, de modo que usted debe tratarles con respeto. La Biblia nunca mira a las personas como si no tuviesen valor alguno. El punto de vista de la Biblia es que los seres humanos son la creación de Dios hecha a la imagen de Dios y, aunque son seres caídos, no son despreciables. Si considera usted a las personas como creadas a la imagen de Dios, entonces podrá usted ver a un individuo como alguien que merece el respeto y el honor por la persona que Dios ha creado para que fuese: un hombre o una mujer por quien Cristo murió. Así era cómo fueron considerados los esclavos cristianos por sus amos en el primer siglo. Si sus amos no eran creyentes, todavía los esclavos debían considerarlos como “dignos de todo honor”, de modo que el nombre de Dios, que los creó y puso Su imagen sobre ellos, no fuese difamado, y para que el mundo no despreciase Sus enseñanzas. El punto de vista satánico sobre los seres humanos es exactamente el contrario. Satanás cree que las personas no tienen valor alguno; las considera con desprecio y las desdeña. Cuando usted considera a las personas como si careciesen de valor, las trata de esa manera y habla acerca de ellas de ese modo, maldiciéndolas y usando un lenguaje respecto a ellas que es despreciativo y las priva de su personalidad. Cuando usted hace eso, está usted reflejando la opinión que tiene Satanás de las personas. Tanto si se trata de esclavos como de amos, los cristianos deben tratarse los unos a los otros con todo respeto, así como al resto de las personas, como “dignas de todo honor”, y no usar un lenguaje como este, de modo que el nombre de Dios no sea difamado.
|
| Aplicación a la vida |
| ¿Cuál es el estado común real y básico entre los señores y los esclavos, en cualquier diferencia social, que pudiese producir respeto mutuo los unos por los otros? |
Versículo para hoy:
martes, 16 de noviembre de 2021
16 de noviembre - Palabras sólidas para esclavos - Ray Stedman
lunes, 15 de noviembre de 2021
15 de noviembre - El tiempo lo dirá - Ray Stedman
Esta es una observación sabia. Dios estaba obrando en esta congregación en Éfeso, dice Pablo, y estaba sacando a la luz las cosas que estaban ocultas. Esto es lo que hace Jesús. Él dijo: “Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas” (Lucas 12:3). Todo el mundo se va a enterar de lo que hemos hecho. Dios toma los pecados ocultos y los saca a la luz. Muchas personas creen que están ocultando sus pecados, pero no es así. Dios está obrando continuamente para hacer que estos pecados sean públicamente expuestos. Hay algunas personas cuyos pecados son conspicuos, y es evidente que van derechas al juicio de Dios. Usted no podría elegirlas ni nombrarlas para que ocupasen ningún puesto. Pero no son la única clase, dice el apóstol. Algunas personas son habilidosas en cuanto a ocultar el pecado. Dan la impresión de ser muy dedicadas y entregadas, pero hay un mal podrido en sus corazones todo el tiempo. Si tiene usted la costumbre de elegir a las personas para ocupar un puesto público o nombrarlos para que ocupen un puesto de responsabilidad sin haber tenido tiempo para observarlas, se meterá usted en problemas. “El tiempo lo dirá”, dice el proverbio. Dios lo sacará a la luz. Acérquese usted a ellas, porque cuanto más cerca esté usted, tanto más evidente resultará su mal. Pero también funciona a la inversa. Algunos hombres dan la impresión de ser reservados y callados, a pesar de lo cual puede que sean hombres muy buenos, y esta clase de hombres pueden ser los mejores ancianos, así que no meta usted prisa para que los hombres ocupen puestos de liderazgo. Si tienen algo bueno que les está sucediendo en sus vidas sin que resulte evidente, incluso cuando sus hechos no son visibles, dice Pablo, no pueden permanecer ocultos. Dios lo sacará todo a la luz si usted se acerca a ellos. La famosa declaración de Abraham Lincoln: “Usted puede engañar a todo el mundo parte del tiempo y a algunas personas todo el tiempo, pero no puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”, es una palabra sabia a la hora de elegir a los ancianos. Todo esto tiene que ver con la manera como funciona la iglesia de Dios, y es muy importante que la iglesia funcione como Dios quiso que lo hiciese. Yo me alegro porque en muchos lugares las personas están otra vez tomándose muy en serio lo que dicen las Escrituras acerca de la iglesia y del gobierno de la iglesia, y están intentando corregir las cosas que se han introducido por causa de la tradición a lo largo de los años.
|
| Aplicación a la vida |
| ¿Estamos nosotros manteniendo abiertas las puertas y las ventanas de nuestras vidas, permitiendo que el aire fresco de la verdad y el amor eliminen programas ocultos y pecados secretos? |
domingo, 14 de noviembre de 2021
14 de noviembre - Cómo ver a los demás - Ray Stedman
Oculto en este versículo se encuentran percepciones profundamente psicológicas que con tanta frecuencia encontramos en las Escrituras, que dicen que la manera de tratar a las personas depende de lo que vemos en ellas. En el mundo, casi todo el mundo pertenece a la categoría de un rival que está intentando derrotar a la competencia o un amigo al que puede usar para avanzar. Sin embargo, como cristianos debemos tener un punto de vista totalmente diferente acerca de otras personas. Pablo le dice a este joven pastor que considere a los ancianos como miraría a su propio padre, que los vea como hombres con cierto grado de experiencia, hombres que han sobrevivido a crisis en sus vidas, hombres que han desarrollado un cierto grado de comprensión y de sabiduría. Además, Pablo le dice a Timoteo que considere a los hombres jóvenes como si fuesen sus hermanos. De nuevo, esto recuerda a Timoteo que está formando parte de una relación familiar. Los hombres jóvenes no son sus rivales ni sus enemigos, son sus hermanos. Una relación como hermanos implica ser abiertos y honestos los unos con los otros, mostrando respeto e interés los unos por los otros. Cuando un joven ve a otros jóvenes como hermanos, también él será tratado de la misma manera. Pablo le dice a Timoteo que trate a las mujeres de más edad como madres. Yo recuerdo a varias mujeres mayores que fueron como madres para mí cuando yo era joven. Como resultado de ello, aprendí a tratarlas con un gran respeto por la sabiduría y el amor que me manifestaron. A continuación Pablo le dice a Timoteo que un pastor joven debe tratar a las mujeres jóvenes como hermanas, con amor, con interés y solicitud, pero, sin duda, sin ningún intento de mantener una relación sexual. Este es el motivo por el que Pablo añade las palabras “con toda pureza”. El pastor joven debe ser puro en sus intenciones, sus actitudes y su trato con las mujeres más jóvenes en la congregación. Posiblemente no tuviese nada de malo que Timoteo pudiese tener una relación romántica que eventualmente llevase al matrimonio con una mujer joven en la congregación, pero Pablo le está recordando sencillamente que la relación normal de un pastor joven con las mujeres jóvenes es la de un hermano que las está ayudando, intentando comprenderlas.
|
| Aplicación a la vida |
| Las relaciones sanas exigen el respeto mutuo. ¿Somos nosotros diligentes para ver a otros como personas por las que murió Cristo? ¿Respetamos la prerrogativa de Dios en la vida de todas las personas? |
sábado, 13 de noviembre de 2021
13 de noviembre - Ser ejemplo - Ray Stedman
A Timoteo le ha sido encomendada una labor muy difícil. Para entonces debía de tener unos treinta y cinco años de edad, después de haber pasado quince años viajando con el apóstol por todo el imperio romano. En aquellos tiempos, no se consideraba que una persona era demasiado mayor hasta que no tenía por lo menos cuarenta años, y esto es lo que le dice Pablo a Timoteo: “No permitas que nadie te menosprecie por ser joven”. Pero era una situación difícil, porque Timoteo tenía que actuar como ministro con hombres que ya habían sido ancianos de la iglesia en Éfeso durante una serie de años. El apóstol Pablo mismo había enseñado a estos hombres, a pesar de lo cual se esperaba que Timoteo corrigiese algunas de las cosas que estaban sucediendo en la iglesia. Este era un encargo muy difícil para un hombre joven. Timoteo tenía que saber cómo hacerlo de una manera que no despertase la ira y la oposición de otros. Hay dos cosas que le dice el apóstol a Timoteo que debe hacer: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes”. Cuando Pablo dice: “No permitas que nadie te menosprecie por ser joven”, claro que no quiere decir que Timoteo debe discutir con todo aquel al que Timoteo no le caiga bien. Lo que quiere decir, más bien, es que Timoteo debe interesarse y ser consciente de la impresión que causa a otros; debe ser sensible a cómo otros le ven. ¿Cómo, pues, debe un joven hacer las cosas? El apóstol dice que dando un buen ejemplo en dos sentidos, su manera de hablar y su comportamiento, poniéndose de manifiesto tres cualidades: el amor, la fidelidad y la pureza. Esas deben ser las cosas que caracterizan a cada predicador joven: ser amoroso, fiel, con una manera pura de hablar, y tener un comportamiento amoroso, fiel y puro. Para empezar, un predicador debe ser amoroso, en lugar de ser arrogante, mal educado, censurador, crítico, cruel o duro, ya sea de palabra o de hecho. Y debe ser fiel a sus compromisos, no adulador y halagador, usando palabras que no sean sinceras. No debe ser irresponsable o uno que no cumple sus promesas. La tercera cualidad es la pureza. Yo no sé de nada que haya destruido a más jóvenes ministros que la impureza. Éfeso era una ciudad dominada por la impureza sexual, a pesar de lo cual se esperaba que Timoteo mantuviese un nivel puro en medio de esa situación. No podía usar palabras vulgares, obscenas o profanas al hablar; no podía contar historias sucias o de doble significado, ni tener una conducta sexual inapropiada, incluso el dedicarse a la pornografía como distracción. Una vida pura es la base sobre la que se realiza un ministerio efectivo, y sin ella todas las palabras no significan nada.
|
| Aplicación a la vida |
| Las personas que son un ejemplo de pureza, tanto en su manera de hablar como de actuar, son verdaderamente una especie en peligro, y tenemos una necesidad crítica de esta clase de personas. ¿Estamos nosotros intentando seriamente dar esta clase de ejemplo? |
viernes, 12 de noviembre de 2021
12 de noviembre - Un buen ministro - Ray Stedman
Es necesario que entendamos claramente la frase que usa Pablo acerca de Timoteo. Cuando le llama un “buen ministro de Jesucristo”, no está pensando en él como un miembro del clero, como pensaría de un pastor de una iglesia puesto en pie delante de una congregación. La palabra que se usa aquí de hecho es la palabra diácono en lugar de ministro, “un buen diácono de Jesucristo”. Pero incluso en este caso la palabra no se refiere a Timoteo como un oficial de la iglesia, sino que es más bien la palabra que normalmente se traduce en muchos lugares de las Escrituras como “siervo”. Eso es lo que es un diácono, uno que sirve. Aquí Pablo está usando la palabra en su sentido más amplio posible: “un buen siervo de Jesucristo”. Como es natural, en este sentido siervo incluía a todo el mundo. Todos nosotros hemos sido llamados a ser siervos del Señor Jesús. A fin de poder ser un buen siervo de Jesucristo, el apóstol dice que usted necesita ciertas cosas, y la primera advertencia que hace Pablo a Timoteo es: “¡Presta atención de lo que te estás alimentando! Aliméntate de las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido”. ¿Qué es lo que le alimenta a usted? Esta es la interrogante que aparece en este pasaje que tenemos ante nosotros. ¿De qué se alimenta usted a diario? ¿Cuál es el consumo habitual en su vida? ¿Las páginas de deportes, tal vez? ¿Los promedios del Dow Jones? ¿Las novelas en la televisión? ¿Las novelas más populares? Si alguna de estas cosas es su dieta diaria, puedo garantizarle que estará usted como siervo de Jesucristo insuficientemente alimentado, porque el apóstol deja muy claro que aquello con lo que se alimenta usted es lo que va a determinar lo efectivo que puede ser. Yo no quiero que nadie elimine ninguna de estas cosas como si estuviesen mal, porque ninguna de ellas está mal por sí misma. No debemos eliminarlas, sino regularlas. Eso es el punto que enfatiza Pablo. Es preciso que las regulemos como cosas que pueden ser un peligro, en el sentido de que nos distraigan y con frecuencia controlan demasiado fácilmente nuestros pensamientos. El apóstol recomienda a Timoteo que en lugar de ello se dedique a lo que realmente alimenta su vida espiritual. ¿Qué es lo que necesita usted esencialmente? Pablo nos dice: “las palabras de la fe y de la buena doctrina”. No tema usted a la palabra doctrina, que significa enseñanza, la enseñanza de la verdad, la realidad de la vida, que es lo que necesitan los cristianos. Fíjese usted cómo combina Pablo dos elementos importantes: el conocimiento y la decisión. Dice que necesitamos palabras buenas y sanas de la fe, y buena y sana enseñanza, y debemos seguirlas. Primero usted aprende, y luego hace lo que dice. Esta es la fórmula para un buen siervo de Jesucristo, dedicándose usted a alimentarse de estas cosas y luego siguiéndolas.
|
| Aplicación a la vida |
| Nosotros tenemos tendencia a buscar los títulos que dan la impresión de encumbrar nuestra importancia o prestigio. ¿Estamos aprendiendo nosotros la verdadera dignidad de cumplir con nuestro llamamiento para tener un corazón de siervo, sea cual fuere el papel que desempeñemos? |
jueves, 11 de noviembre de 2021
11 de noviembre - Una fe fraudulenta - Ray Stedman
Una de las marcas extrañas del error religioso es que con mucha frecuencia va acompañado de prácticas ascéticas, es decir, el negar ciertos gozos humanos normales y naturales. Uno de estos es el matrimonio. Numerosos grupos han prohibido históricamente el matrimonio a sus seguidores con la idea de que el sexo es impuro y los que participan en él están, sin duda, menos dedicados que aquellos que se abstienen. Los alimentos también aparecen en este apartado. No quiero dar a entender, ni mucho menos, que el hacer régimen tenga nada de malo. Es evidente que algunas personas necesitan ponerse a dieta. No tienen nada de malo los estudios sobre la nutrición y la manera adecuada de comer. Sin embargo, a lo largo del curso de la historia humana ha existido una extraña afinidad entre la restricción de alimentos y de las modas y el error religioso. La razón es que en el corazón del ascetismo está la convicción de que el negarse a uno mismo por alguna razón complace a Dios. Puede ser muy serio y muy sincero. Con frecuencia los cristianos cometen esta equivocación al principio de su vida cristiana, pensando que si se niegan a sí mismos de alguna manera, Dios se va a sentir complacido y su estado legal a Sus ojos progresará. Es por este motivo que a algunos cristianos les gusta levantarse por la mañana temprano para leer las Escrituras o para memorizar cientos de versículos de las Escrituras o para orar de rodillas durante largos periodos de tiempo. Estas prácticas, que en sí mismas no están mal, resultan, sin embargo, muy equivocadas, porque su motivo (obtener el favor de Dios negándose a sí mismos) está mal. Este es un buen ejemplo de la sutileza mediante la cual empieza el error. Cuando una desviación se introduce en una corriente de verdad, en el primer punto de la desviación el error da la impresión de ser verdad, y resulta muy difícil darse cuenta de que es un error. Esto es lo que ha despistado a tantas personas. No reconocen nunca el error hasta que se ven absorbidos por él. A lo largo del camino empiezan a sospechar que es un error, pero para entonces ya están enganchados. Hay una diferencia entre negarse a uno mismo y renunciar a uno mismo. Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” (Lucas 9:23). Eso es negarse a uno mismo, pero esto se confunde fácilmente con el renunciar a uno mismo, que dice: “Renunciaré a esto o a lo otro. Quiero conseguir una marca especial de favor ante Dios y quiero influenciar a Dios, para que haga algo por mí a cambio”. Cuando nuestra motivación esencialmente es conseguir algo para nosotros mismos por medio de nuestras acciones, ya no nos estamos negando a nosotros mismos, sino practicando la renuncia. ¡Qué sutiles resultan las diferencias! El negarse a uno mismo no es un esfuerzo por ganarse el favor aparte de la fe y del don de la justicia de Cristo, que nos hace totalmente aceptables ante Dios desde el principio mismo de nuestra vida cristiana. El negarse a uno mismo es negarse a prestar atención a esos sutiles argumentos del ego interior que nos atraen para demostrar lo buenos que somos por renunciar a algo.
|
| Aplicación a la vida |
| ¿Cuál es la diferencia entre negarnos a nosotros mismos y negar nuestro yo? ¿Tenemos cuidado para no permitir que un sutil error religioso nos lleve a una fe fraudulenta aparte de la justicia de Cristo? |
miércoles, 10 de noviembre de 2021
10 de noviembre - Los misterios de Dios - Ray Stedman
Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad. 1 Timoteo 3:16
Cuando Pablo dice que la piedad es un gran misterio, no está diciendo que resulta difícil entenderlo. Es posible que algunos hombres digan hoy: “Las mujeres son un gran misterio; no las podemos entender”. Al decir esto, lo que quieren decir es que las mujeres son difíciles y confusas, que cuesta trabajo entenderlas. (Uso esto como un ejemplo y no como un tema de debate.) Al hacer uso de la palabra misterio, lo que quiere decir es que la piedad tiene un significado supremo. Pero es un misterio, lo cual no significa un enigma que haga que se sienta usted desconcertado. Esta palabra misterio se usa en el Nuevo Testamento respecto a una visión de la realidad que está oculta para la sabiduría secular. La mente secular no entiende este misterio. Es algo que sólo la revelación deja claro, de manera que no formará nunca parte del resumen humano del conocimiento. No lo encontrará usted explicado en ninguna enciclopedia del descubrimiento humano; no se encuentra en nuestras grandes universidades en general, excepto tal y como lo introduce la iglesia. Es un misterio, un secreto acerca de la vida que se halla oculto para la mente secular y es dado a conocer sólo a los corazones creyentes. Pero este misterio es la respuesta a los enigmas de la vida. Cualquiera que esté vivo hoy sabe que existen evidentes lagunas en el conocimiento humano que hacen que continuemos andando a tientas en la oscuridad, incapaces de resolver nuestros problemas. Ese es el motivo por el que todas las generaciones se tienen que enfrentar con los mismos dilemas una y otra vez. Repasamos continuamente el pasado, pero nunca aprendemos de él. El motivo es que nos faltan elementos de la verdad acerca de nosotros mismos, acerca de Dios y del universo, y esos elementos que faltan sólo se encuentran en las páginas de las Escrituras. Eso es lo que hace que la Biblia sea el libro más importante y único en el mundo. Nada revela esta verdad excepto la mente y la voluntad de Dios por medio del Espíritu de Dios. Ese es el corazón de este misterio, así que es realmente el gran misterio, una verdad significativa e importante. La versión inglesa “Revised Standard Version” traduce este versículo con las palabras “el misterio de nuestra religión”. La palabra religión es una traducción poco adecuada. La misma palabra griega aparece de nuevo en el capítulo 4, versículos 7 y 8, donde se traduce como piedad. Esa es una traducción mejor que religión. La religión no ayuda a nadie, porque representa la búsqueda vacilante y balbuceante en la oscuridad con la intención de encontrar algo más allá de ellos mismos, algo superior a ellos respecto a lo cual puedan creer. La piedad es algo más grande, pero eso no transmite tampoco lo que significa realmente esta palabra, porque de hecho el nombre de Dios no es parte de esta palabra ni mucho menos. No es piedad; es bondad. La palabra más parecida en español que podríamos usar para traducir este concepto es la palabra integridad. Todo ser humano en este mundo desea ser una persona íntegra, quiere “tenerlo todo integrado”, podríamos decir. Deseamos encontrar todos los elementos posibles en nosotros mismos, reunirlos para que funcionen como es debido, y nos convertimos de este modo en personas sanas. El secreto de esa integridad es a lo que se refiere Pablo: “Indiscutiblemente, grande es el misterio de la integridad”.
|
| Aplicación a la vida |
| Todos anhelamos ser una persona íntegra. Cuando nos sentimos dominados por nuestra angustia, ¿dónde vamos para encontrar la solución y recuperar nuestra integridad? |
martes, 9 de noviembre de 2021
9 de noviembre - El instrumento escogido por Dios - Ray Stedman
… la iglesia del Dios viviente, columna y defensa de la verdad. 1 Timoteo 3:15
Pablo describe el papel que desempeña la iglesia con dos palabras dramáticas: la iglesia es la “columna” y la “defensa” de la verdad. El gran motivo para la existencia de la iglesia es introducir la verdad de nuevo en un mundo saturado por el error y la fantasía, un mundo que sigue ideas que son ilusorias, que se exhiben como si fueran el punto culminante del conocimiento y de la sabiduría. Vivimos en un mundo confuso, que se está volviendo cada vez más confuso. ¡De hecho, si no se siente usted confuso, es porque no está usted pensando de una manera clara! Cada vez se depende más de la iglesia para que diga la verdad en medio de esa confusión, para que apunte al hecho de que el emperador no tiene puesta ninguna ropa, y para que diga cosas que todo el mundo considera que son herejías y radicalismo porque son tan diferentes a toda la confusión de la sociedad que nos rodea. La iglesia es la “columna y defensa de la verdad”. Todos ustedes saben lo que es una columna. Los antiguos templos tenían grandes columnas, de varios pies de anchura, que le servían de apoyo. Esa es la idea: la iglesia es el soporte de la verdad. El carácter único de la iglesia es que Dios ha hecho que sea la que dispense los secretos que faltan que hacen que funcione la vida humana tal y como Dios pretendió que sucediese. Estos secretos no se encuentran nunca en las autoridades ni en los escritos seculares. Por eso todas las edades cometen las mismas equivocaciones y cada edad repite el mismo patrón. Da la impresión de que el mundo va a alguna parte, pero siempre acaba luchando con los mismos terribles problemas, generación tras generación, por los siglos de los siglos. La iglesia ha sido llamada a derramar luz sobre esta confusión, a enseñar a las personas quiénes somos los humanos y cuál es nuestra relación con el Dios viviente. Por todas partes y por todos lados, encuentra usted a personas que tienen hambre de esto. El clamor del mundo es: “¿Quién soy yo? ¡Necesito encontrarme a mí mismo!”. Es para contestar a este clamor conmovedor por lo que la iglesia ha sido enviada al mundo. La iglesia tiene que decirnos quiénes somos y el motivo por el que Dios nos ha creado. La iglesia es la columna y el fundamento, el apoyo, la defensa, el baluarte y el sostén de la verdad. La iglesia recupera la verdad cuando se ha perdido. Ese es el motivo por el que la recuperación moral en una nación siempre empieza por la iglesia, con el pueblo de Dios. Cualquier esperanza de que nosotros en este país nos recuperemos alguna vez de este deslizarnos colina abajo hacia la degradación y la desesperación se encuentra en la presencia de la iglesia en medio de nosotros. Así que la iglesia es la “columna y defensa de la verdad”. El apóstol Pablo entendió esto. Sabía que la iglesia había sido enviada al mundo para hacer la diferencia.
|
| Aplicación a la vida |
| Cuando la iglesia no habla la verdad con amor para que surja la luz, los fundamentos de la sociedad se desmoronan. ¿Iluminan nuestras vidas la vida de Cristo, que es el camino, la verdad y la vida? |
lunes, 8 de noviembre de 2021
8 de noviembre - Los siervos del Señor - Ray Stedman
Aquí Pablo explica la función del diácono, y habrá dos cosas que serán el resultado cuando el servicio del diácono se realice correctamente. Primero, creará un gran sentido de apreciación por parte de la congregación, y los diáconos contarán con un “grado honroso” para sí mismos. Su propio ministerio disfrutará de una amplia recepción y será apreciado. Nosotros deberíamos ir con cuidado en lo que se refiere a darnos cuenta de todos aquellos que están sirviendo en una congregación, y de vez en cuando debería haber alguna manera de reconocerlos. Es justo que demos gracias y que no demos por sentado a aquellas personas que con gusto y fidelidad sirven semana tras semana. No estamos pagando a estas personas, y no han sido contratadas para realizar este trabajo, sino que lo hacen de manera voluntaria en el nombre de Cristo. Esto debiera ser motivo de que la congregación les tuviese un gran sentimiento de aprecio. Pero lo segundo que dice Pablo es muy interesante. Dice que los diáconos ganan para sí mismos “mucha confianza en la fe que es en Cristo”. La palabra es en realidad audacia. Cuando sirve usted al Señor de todo corazón en cualquier ministerio que Él le da a usted, especialmente si es algo que hace a favor de toda la congregación, desarrolla usted un maravilloso sentido de que Dios está obrando con usted para resolver los problemas, y esto crea un profundo sentimiento de audacia. Yo tengo un documento asombroso que me entregó un anciano que trabaja en una de las principales industrias. Este hombre dijo que había empezado a darse cuenta de que desde que se dio cuenta de que Jesús era el Señor de su vida, no solo era Señor en la iglesia y en sus relaciones cristianas, sino que era Señor de su vida en su trabajo y podía obrar por medio de él en las tareas que le habían sido asignadas tan libre y abundantemente como lo hacía en cualquier cuestión relacionada con la iglesia. De manera que empezó a apoyarse en el Señor en el trabajo, esperando que Dios le ayudase a pensar y tener percepciones claras en aspectos de su trabajo que otros, tal vez, no verían. Descubrió que era verdad que el Señor le ayudó efectivamente a ver las cosas que otros no veían. Se encontró con que tenía, en un sentido, una ventaja sobre otros, porque el Señor de la gloria estaba iluminando su mente y su corazón para que viese cosas acerca de su trabajo que otros pasaban por alto. Este es un testimonio notable respecto a lo que Pablo estaba diciendo. Cuando usted sirve al Señor en cualquier capacidad, usted sale ganando por parte de Dios, y aquí les ha sido prometido a los que sirven como diáconos en la congregación que tendrán una gran audacia en la fe. ¡Qué maravillosa promesa, qué adecuada y plenamente se confirma por medio de este testimonio!
|
| Aplicación a la vida |
| ¿Estamos nosotros sirviendo a otros por amor a Cristo, o para nuestros propios planes egoístas? ¿Buscamos continuamente el poder y la sabiduría de Su vida morando en nosotros? |
domingo, 7 de noviembre de 2021
7 de noviembre - Una noble tarea - Ray Stedman
Palabra fiel: “Si alguno anhela obispado, buena obra desea”. 1 Timoteo 3:1
Lo asombroso en este párrafo es que el primer punto que el apóstol quiere que Timoteo mencione en Éfeso tiene que ver con el tema del oficio de un obispo o un anciano, que es un puesto muy importante y significativo que no se debe tomar de ninguna manera a la ligera. Pablo lo llama “una noble tarea”. El nombramiento de los ancianos en una iglesia local es la provisión del propio Señor Jesús para el liderazgo. Esta no es una invención humana. Demasiadas iglesias hoy funcionan como si fuesen corporaciones de negocio o clubs de campo, que funcionan para beneficio de sus miembros, eligiendo a sus propios dirigentes según los procedimientos democráticos. Pero en el Nuevo Testamento nunca encontramos nada así. En él vemos que fue Jesús mismo que creó la estructura del liderazgo. Él es la cabeza de la iglesia y, como tal, ha diseñado la clase de dirigentes y su función en la iglesia. Los ancianos tenían básicamente una tarea primaria. Al igual que los apóstoles en la iglesia en Jerusalén, toda su labor debía realizarse por medio del ministerio de la Palabra: enseñando, predicando, estudiando y aprendiendo de la Palabra de Dios. Por medio de la oración, debían descubrir la voluntad del Señor Jesús, que era la Cabeza de la iglesia, que estaba presente en cada iglesia y listo para dirigir sus actividades por medio del Espíritu de Cristo. Este es un hecho muy importante y emocionante que las iglesias actuales han olvidado en gran medida. Tengo la impresión de que muy pocas personas tienen conciencia de que Cristo es un Señor vivo en medio de ellas. No parecen ser conscientes de que Cristo está todavía en Su iglesia, dispuesto a dirigir sus actividades, desafiando a la cultura actual y explorando las grandes posibilidades que se presentan como resultado de las circunstancias cambiantes que crean un verdadero anhelo de ser liberadas de la esclavitud. Se necesita a un Señor viviente en medio de Su pueblo que dirija las actividades de la iglesia, y los ancianos son los instrumentos humanos de la dirección divina de la iglesia. Los ancianos son el medio, los canales por medio de los cuales el Señor lleva a cabo Sus enfoques innovadores y sorprendentes en la vida, que se convierten en realidad por medio del cuerpo de cristianos que se reúnen. Todos los cristianos están en el ministerio. No son tan solo los ancianos los que deben hacer el trabajo del ministerio. Usted está directamente relacionado con el Señor Jesús, de manera que Él puede decirle a usted en cualquier momento: “He abierto una puerta aquí en tu vecindario para ti. Quiero que alcances a estas personas”. Los ancianos deben estar a la expectativa de esto. Eso es lo que la palabra antigua episkopos significa: “supervisar”. Los ancianos deben estar fijándose en lo que está haciendo el Señor con Su pueblo y haciendo uso de las oportunidades que se les presentan. Deben ser instruidos en lo que ha dicho el Señor en Su Palabra, a fin de que puedan guiar esta nueva cosa emocionante que se está convirtiendo en realidad, corrigiéndola, de ser necesario. Esa es la obra de los ancianos.
|
| Aplicación a la vida |
| Teniendo a Cristo en el timón, el liderazgo puede seguir un curso noble en todos los contextos. ¿Estamos nosotros orando seriamente, pidiendo que nuestros dirigentes sigan a Cristo con integridad? |
sábado, 6 de noviembre de 2021
6 de noviembre - Cómo orar - Ray Stedman
Cuando Pablo dice que quiere “que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas”, no quiere decir que solo los hombres deben orar. En algunas iglesias este versículo se ha entendido de esta manera, de modo que solo se permite a los hombres orar en público o guiar a la congregación en oración, pero no es esto lo que quiere decir el apóstol. No está diciendo que solo los hombres deberían orar, sino que cuando los hombres oren en todos los lugares deberían hacerlo de una doble manera, elevando manos santas, sin ira ni contiendas en sus corazones. La preocupación de Pablo no tiene que ver con quién ora aquí, sino cómo oran. La primera instrucción es que los hombres deberían “levantar manos santas”. Esta era la postura corriente de oración, derivada principalmente de las sinagogas judías, en las que los judíos oraban en pie con sus brazos levantados y dirigían la congregación de este modo. Todo lo que Pablo está diciendo es que cuando los hombres oren de esta manera, debería haber dos cosas que las caracterizasen. Primero, levantar las manos debiera ser algo santo. Esto no significa que debía hacer algo religioso con ellas, que debían ser rociados con agua sagrada o algo por el estilo. Esto es más bien una expresión que significa que las acciones de estos hombres, simbolizadas por las manos, debían ser acciones justas. Estos debían ser hombres a los que se les conocían por su comportamiento justo, a los que se les consideraban honestos, cuyas acciones reflejaban su fe. Segundo, sus actitudes los unos para con los otros debían ser “sin ira ni contienda”. Era preciso que sus relaciones fuesen justas. No debían mostrarse amargados ni resentidos en contra de alguien, furiosos por algo que nunca había sido mencionado o discutido abiertamente. Cuando yo estaba creciendo como un niño en Montana, acostumbrábamos a tener cultos para una denominación en particular solo una vez al mes, porque no había ninguna iglesia de esta denominación en la ciudad. Cada mes cuando se celebraba la reunión, podíamos contar con el hecho de que un hombre alto y delgado siempre dirigiese la oración. Su oración acostumbraba a durar entre diez y quince minutos, y casi todo el mundo se había quedado dormido para cuando acababa. Pero lo que empeoraba la situación era el hecho de que se le conocía en la comunidad como el más grande granuja en la ciudad. Sus dudosas prácticas de negocio habían ahuyentado a todo el mundo, de manera que su oración era una hipocresía y era despreciada en esta comunidad. Lo que el apóstol está diciendo aquí en este versículo es que cuando los hombres oren en público, deben vivir en privado lo que han orado.
|
| Aplicación a la vida |
| El hablar a nuestro imponente Dios no es un encuentro casual. ¿Refleja nuestra oración pública la integridad personal tal y como nos vemos a nosotros mismos ante la presencia de la santidad de Dios? |
viernes, 5 de noviembre de 2021
5 de noviembre - La primera cosa: La oración - Ray Stedman
Llegamos ahora a la segunda asignación que le hizo el apóstol a Timoteo, que es poner en orden la adoración pública de la asamblea en Éfeso. Este es un tema relevante, debido a que es el motivo por el que nos reunimos todos los domingos por la mañana. La adoración pública es una indicación muy reveladora de lo que está sucediendo en una iglesia. Pablo ofrece aquí una breve lista de prioridades de los elementos que deben enfatizarse. Primero, menciona la oración pública. El pueblo de Dios se encuentra con Dios mismo a favor de los demás cristianos y personas por todo el mundo. La oración debe recibir énfasis cuando se reúne la iglesia. El apóstol coloca la oración lo primero por dos buenas razones, y una de ellas es que la oración enfoque los corazones y los ojos de las personas en Dios desde el principio. Lo que hace que un culto en la iglesia sea diferente al Club Kiwanis o al Rotario, o cualquier otro grupo seglar, es que se reconoce a Dios, que está entre nosotros. El reconocer el poder, la belleza y la libertad que la presencia de Dios imparte es crear de inmediato un sentido de la realidad y de la vitalidad en un culto. Segundo, empezar el culto con oración significa que colocamos nuestra propia humanidad en perspectiva. Cada uno de nosotros se deja alguna situación en el hogar en la que estamos al menos parcialmente involucrados. A lo mejor estamos pensando en los platos sucios en el fregadero, el tener que luchar para conseguir que los niños estén vestidos para poder venir a la iglesia, el hecho de que el coche apenas si tenía gasolina, o una llamada telefónica que nos ha trastornado. Pero cuando nos reunimos y comienza el culto, reconociendo la presencia de Dios, entonces todos esos problemas palidecen y empezamos a verlos en su justa perspectiva. Dios y Su Palabra, lo que estamos haciendo con nuestras vidas, quienes somos, cómo se pretende que debemos funcionar, todas estas cosas empiezan a tener una mayor importancia en nuestra opinión cuando vamos a la iglesia. Sé que muchos cristianos creen que no necesitan ir a la iglesia, que pueden adorar a Dios exactamente igual quedándose en casa, trabajando en el jardín o viendo la televisión. Hay un cierto grado de validez en cuanto a que Dios no se encuentra sólo en la iglesia. Pero hay un motivo por el que las Escrituras nos dicen: “no dejando de congregarnos” (Hebreos 10:25). De alguna manera, cuando nos reunimos y concentramos nuestra atención en la grandeza de Dios, hay un ministerio en nuestros propios corazones que ninguna otra cosa puede transmitir. Con frecuencia el ir a la iglesia resuelve los problemas de la vida. Tenemos una perspectiva diferente, vemos soluciones que no habíamos visto con anterioridad. Esta es la experiencia continua y frecuente del pueblo de Dios. En el Salmo 73, el salmista habla acerca de cómo estaba luchando con problemas en su vida a los que no podía encontrar la respuesta “hasta que, entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos” (v. 17). Allí pudo ver las cosas en su justa perspectiva. Así que, cuando se reúne el pueblo de Dios, lo primero en lo que debemos concentrarnos es en la oración y en reconocer la presencia de Dios.
|
| Aplicación a la vida |
| La oración es el reconocimiento del carácter y la presencia de Dios. ¿Qué prioridad tiene este encuentro que transforma la vida en nuestras vidas diarias? |
jueves, 4 de noviembre de 2021
4 de noviembre - Pelear la buena batalla - Ray Stedman
Milites por ellas la buena milicia. 1 Timoteo 1:18
En su segunda epístola a Timoteo, Pablo dice acerca de sí mismo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7). Pablo está usando las palabras de un hombre que está a punto de dejar la batalla por la vida. Pero aquí en 1 Timoteo se encuentra la palabra de Pablo a este joven cristiano, probablemente de unos veinticinco años de edad, al que se le ha encomendado un trabajo muy peligroso y exigente en Éfeso. El apóstol le dice que pelee la buena batalla. La naturaleza fundamental del cristianismo es que es una batalla en la que todos participamos y no hay salida posible hasta el final. El momento en que comenzó usted su vida cristiana, por la fe en Jesucristo, comenzó una batalla de por vida, y no se pretende que esta lucha sea fácil, que es algo que muchos cristianos olvidan hoy. Un tanto dispersa por muchos lugares por demasiadas enseñanzas engañosas, nos encontramos con una actitud muy extendida hoy en el sentido de que al hacerse cristiano, Dios empieza a obrar en usted, de modo que todo tiene que salir como usted desea que salga. A las personas se les está enseñando que están en la voluntad de Dios porque aparecen de manera misteriosa puentes que cruzan los abismos en la vida. ¡Eso es una mentira! Si es esa la señal de que estamos haciendo la voluntad de Dios, entonces Pablo estuvo fuera de la voluntad de Dios durante la mayor parte de su vida. Sabía que se hallaba en una batalla, y le dice a Timoteo que también él se va a encontrar en la batalla. El objetivo de esta batalla no es sobrevivir hasta el final de la vida, como piensan muchos cristianos. Todo el mundo, cristianos y los que no lo son por igual están participando en la batalla para mantenerse sanos y permanecer vivos. Esta no es la batalla cristiana. Pablo está hablando acerca de ser cristiano, acerca de cómo llevar una vida cristiana en medio de las peligrosas presiones y de las fuerzas contrarias. Esta es la batalla. En otras palabras, ser realista en un mundo de engaños, no seguir todas las fantasías por las que el mundo se deja engañar, no permitirse a sí mismo pensar de manera equivocada acerca de lo que está sucediendo en la sociedad, sino adoptar el punto de vista de Dios, ver las cosas tal y como son para tratar de una manera honesta, realista y abierta con todo lo que sucede; esta es la batalla. Así es cómo Jesús trató la vida. No se ocultó en ningún monasterio. Estuvo en el centro mismo de la vida, en los mercados, en las ciudades, entre los pueblos, y bajo las presiones y los peligros de la vida diaria. Fue un realista que se enfrentó con la vida de un modo serio y honesto. La batalla a la que se refiere Pablo es ser una persona amorosa que se interesa por y tiene compasión de las personas en tiempos de ansiedad, cuando otros están dando lugar a expresiones de odio, de violencia y de intolerancia. La batalla implica vivir de manera redentora entre aquellos que han perdido el camino, para alejarles de lo que está destruyendo, participando con ellos, dándose a sí mismo a fin de traerles de vuelta a una relación de verdad y de realidad. La batalla es vivir su vida con un propósito, no sencillamente dedicarse a sí mismo.
|
| Aplicación a la vida |
| El llamamiento cristiano no es para una persona a la que le guste sentirse cómoda. Cuando las cosas se vuelven difíciles, ¿optamos nosotros por la propia indulgencia, o decidimos enfrentar de manera realista los desafíos de la vida? |
miércoles, 3 de noviembre de 2021
3 de noviembre - El primero de los pecadores - Ray Stedman
Esto nos parece sencillo, pero es algo muy profundo. Todos nosotros nos sentimos aturdidos, confusos, desconcertados, oscurecidos en nuestro entendimiento y alienados de la vida de Dios. Lea usted las descripciones de Pablo en Efesios sobre cómo éramos antes de que viniésemos a Cristo. Todo el mundo, las personas con una mente brillante, las personas muy cultas, todo el mundo se encuentra en la misma situación. Cristo Jesús vino para eliminar las tinieblas, para desvelar los misterios, para quitar de en medio las falsas impresiones, para revelar la realidad y despertar el amor, la compasión, la misericordia y atender a otros. Este es el propósito del cristianismo. Entonces Pablo dice lo que resulta lo más asombroso en este pasaje: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. Si él hubiese dicho: “yo era el primero”, todos entenderíamos esto, porque sin duda alguna él se encontraba en la primera fila de la alineación. Pero ahora, mirando atrás al acercarse al final de su vida, dice: “yo soy el primero de los pecadores”. Esto es algo que causa muchos problemas a muchas personas. Leen estas palabras y dicen: “¿Se ha olvidado de las palabras que escribió en Gálatas 2:20: ‘Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí’? ¿Se ha olvidado de lo que dijo en 2 Corintios 5:17: ‘De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas’? Sin duda, no debió de olvidarse de que había sido redimido, ha sido considerado justo; así que no puede llamarse a sí mismo el primero de los pecadores”, pero lo hace. Algunos dicen que esta es una especie de exageración humilde, semejante a cuando nosotros decimos: “yo no soy tan bueno, ni mucho menos”. No creo que sea una humildad falsa. Pablo quiere decir cada una de las palabras que dice y no se ha olvidado de lo que ha escrito. Lo que él estaba pensando no tiene que ver con lo que era Pablo en Cristo (porque en Él había sido hecho justo y librado, y el poder del pecado había sido eliminado), pero está pensando en sí mismo como nosotros debemos pensar sobre nosotros mismos, hechos íntegros en Cristo, pero, a pesar de ello, con la carne aún activa en nuestras vidas. Todavía luchamos con ella, y ya no somos nosotros, sino un invasor alienígena que todavía puede ejercer su poder para engañarnos a nosotros. Aquí está oculto un principio muy importante que todos nosotros tendremos que aprender en algún momento. Sea lo que fuere lo que la carne manifestó en nuestras vidas, sea alguna forma extrema del mal, sea lo que fuere lo que hemos hecho que es ahora a nuestros ojos malo, feo y a veces algo de lo que nos avergonzamos, tenemos que recordar que ese es un aspecto de debilidad con el cual debemos andarnos con sumo cuidado, porque podemos regresar a eso en un instante, por mucho tiempo que haga que somos cristianos. Es acerca de esto de lo que habla Pablo.
|
| Aplicación a la vida |
| ¡Nos hemos encontrado con el enemigo y somos nosotros! La maravilla es que Cristo muriese por Sus enemigos. La confesión hace que seamos elegibles de Su gracia redentora y perdón. |
martes, 2 de noviembre de 2021
2 de noviembre - Usando la ley legalmente - Ray Stedman
Pero sabemos que la Ley es buena, si uno la usa legítimamente.
La Ley es al mismo tiempo buena y útil en la vida cristiana. Esto elimina de inmediato la afirmación y los malentendidos de muchos cristianos que creen que hemos sido librados de la Ley de modo que ya no tenemos nada que ver con ella. Pablo dice que no es este el caso. La Ley es buena y útil, pero es preciso usarla de la manera correcta. Como es natural, la Ley es buena, porque Dios mismo la dio. Lo notable de la Ley es que esos Diez Mandamientos son la única parte de la Biblia que escribió Dios mismo, físicamente hablando, con Su propia mano. ¡Moisés no los escribió, Charlton Heston tampoco! Fueron escritos por la mano de Dios sobre tabletas de piedra entregadas por ángeles a Moisés en el monte Sinaí. De hecho, Dios escribió la Ley dos veces. Después de que se rompiesen las tablas, Moisés regresó a la montaña, y Dios escribió la Ley de nuevo. Eso en sí mismo debería indicar que la Ley es importante y no es algo que se debería eliminar. Además, al estudiar usted estos Diez Mandamientos, descubrirá que reflejan el carácter y la santidad de Dios. Son una expresión de la vida de Dios, tanto en lo que se refiere al comportamiento exterior como a las actitudes interiores. Por eso la Ley no cambiará nunca. La Ley representa las justas exigencias de Dios para el comportamiento humano en cualquier lugar en la tierra. Está incluso escrita en los corazones de personas que no han oído nunca hablar acerca de los Diez Mandamientos. Es por eso que la mayoría de las leyes humanas, las leyes que establecemos para controlar nuestro comportamiento en la ciudad, en el estado y en el gobierno nacional, se basan en y reflejan los Diez Mandamientos. Así que la Ley no se va a eliminar. Pablo dice que es santa, justa y buena. Pero además la Ley es útil. Incluso para nosotros los cristianos la Ley tiene un lugar en nuestras vidas. Pablo dice: “si uno la usa legítimamente”. No todo lo relacionado con la Ley se transmite a la vida cristiana, pero hay un uso apropiado de la Ley en la vida cristiana. Nuestro Señor mismo indica esto en el sermón del monte: “No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir, porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos” (Mateo 5:17-19). Estas palabras debieran dejar perfectamente claro lo que Pablo insiste aquí en 1 Timoteo, que la Ley no se elimina. La Ley existirá siempre porque es santa, justa y buena; refleja el carácter de Dios. Es por esto que forma parte de nuestra experiencia cristiana.
|
| Aplicación a la vida |
| Los Diez Mandamientos nos ofrecen una visión acerca de quién es Dios. El amor de Cristo provee la motivación y el poder para cumplirlos. ¿Reflejan nuestras vidas el carácter de Dios? |





























