Versículo para hoy:

domingo, 20 de mayo de 2018

LA SUMISIÓN - Patricia de Saladín



Tú eres la Roca - Samuel Barceló




MAYO 20

“Yo iré delante de ti, y enderezaré las tortuosidades; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos”. Isaías 45:2.

Esta promesa fue dada a Ciro; pero es para siempre la herencia de todos los siervos del Señor que son espirituales. Sigamos adelante con fe, y entonces nuestro camino se allanará delante de nosotros. Tortuosidades y revueltas de artificio humano y sutileza satánica, serán enderezadas para nosotros; no habrá necesidad de que sigamos sus engañosos rodeos. Las puertas de bronce serán quebrantadas, y los cerrojos de hierro que las cerraban serán hechos pedazos. No tendremos necesidad de ariete ni de barra: el mismo Señor hará lo imposible, y lo inesperado será un hecho.

No tengamos un temor cobarde. Avancemos por el camino del deber; porque el Señor ha dicho: “Yo iré delante de ti”. No toca a nosotros razonar el por qué; sino hacer frente y lanzarnos adelante. Es la obra del Señor, y Él nos ayudará a hacerla: todos los impedimentos tienen que ceder delante de Él. ¿No ha dicho: “Quebrantaré puertas de bronce”? ¿Qué puede impedir sus propósitos, o frustrar sus decretos? Los que sirven a Dios tienen recursos infinitos. El camino es llano para la fe, aunque esté cerrado delante de la fuerza humana. Cuando Jehová dice: “Yo iré delante”, como lo dice en esta promesa, no podemos dudar.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 19 de mayo de 2018

MAYO 19

“Por tanto así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te repondré, y delante de mí estarás; y si sacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca”. Jeremías 15:19.

¡Pobre Jeremías! ¿Pero por qué decimos esto? El profeta del llanto era uno de los siervos más escogidos de Dios, y honrado por Él más que muchos. Fue aborrecido porque hablaba la verdad. La palabra que fue tan dulce para él, era amarga para sus oyentes, pero él fue aceptado de su Señor. Se le mandó que se mantuviera firme en su fidelidad, y entonces el Señor seguiría hablando por medio de él. Tenía que tratar intrépida y verazmente con los hombres, y llevar a cabo la obra reparadora del Señor entre los apóstatas de su día, y entonces el Señor le dio esta palabra: “Serás como  mi boca”.¡Qué honra es esta!

¿No debiera cada predicador, sí, y cada creyente, desearla? ¡Qué maravilla es que Dios hable por medio de nosotros! Hablaremos la verdad cierta y pura; y la hablaremos con poder. Nuestra palabra no volverá vacía; será una bendición a los que la reciban, y los que la rehúsen lo harán a su propio riesgo. Nuestros labios apacentarán a muchos. Despertaremos los dormidos y haremos revivir a los muertos.

¡Oh! Querido lector, ora que sea así con el autor, y con todos los siervos enviados de nuestro Señor.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 18 de mayo de 2018

Cuando era joven - Tim Challies



Trabajando en el poder del Espíritu Santo, día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 18

“Y os restituiré los años que comió la langosta”. Joel 2:25.

Sí, esos años malgastados sobre los cuales gemimos, nos serán restituidos. Dios nos puede dar gracia en tal plenitud, que trabajaremos en el resto de nuestros días, de tal manera, que en algo seremos recompensados por esos años en que fuimos inconversos, sobre los cuales lloramos en humilde penitencia.

Ahora consideramos como una plaga terrible las langostas de la apostasía, de la mundanalidad y de la indiferencia. ¡Oh, que nunca se hubiesen acercado a nosotros! Ahora el Señor en su misericordia las ha quitado, y estamos llenos de celo para servirle. 

Bendito sea su nombre, podemos coger tal cosecha de privilegios espirituales, que hará olvidar nuestra esterilidad pasada. Por gracia abundante podemos aprovecharnos de nuestra experiencia amarga, y usarla para avisar a otros. Podemos venir a ser más arraigados en humildad, en dependencia infantil y en espiritualidad penitente, a causa de nuestras insuficiencias pasadas. Si somos tanto más vigilantes, celosos y sensibles, obtendremos una ganancia por nuestras pérdidas lamentables. Los años malgastados pueden, por un milagro de amor, ser restituidos. ¿Parece ser esto una merced demasiado grande? Creámosla y vivamos por ella, y tal vez la veremos realizada en nosotros, así como Pedro vino a ser tanto más útil después que su presunción fue curada por haberse descubierto su debilidad. Señor, ayúdanos por tu gracia.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 17 de mayo de 2018

Trabajando en el poder del Espíritu Santo, día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 17

“Los perfectos heredarán el bien”. Proverbios 28:10.

El libro de Proverbios es también un Libro de Promesas. Las Promesas deben ser proverbios entre el pueblo de Dios. Esta promesa es muy digna de notarse. Estamos acostumbrados a pensar en nuestros bienes como cosa que hemos de devolver, pero aquí se nos enseña que los tendremos por herencia.

Ni la malicia ni la astucia de nuestros enemigos pueden arruinarnos: caerán en el hoyo que han cavado. Nuestra herencia nos está asegurada que no se nos podrá privar de ella, ni engañar de modo que la perdamos.

¿Pero qué tenemos ahora? Tenemos una conciencia tranquila por la sangre preciosa de Jesús. Tenemos el amor de Dios puesto sobre nosotros sin cambio posible. Tenemos poder con Dios en la oración en todo tiempo de necesidad. Tenemos la providencia de Dios vigilando sobre nosotros, los ángeles de Dios sirviéndonos, y sobre todo, el Espíritu de Dios morando en nosotros. En verdad, todo es nuestro. “Sea lo presente, sea lo porvenir, todo es vuestro”. Jesús es nuestro. Sí, la divina Trinidad en Unidad es nuestra. ¡Aleluya! No tenemos que desfallecer, ni quejarnos, ni limitarnos, ni trabajar como esclavos, siendo así que heredamos el bien. Vivamos en Dios y regocijémonos en Él todo el día. Ayúdanos, ¡oh, Espíritu Santo!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Él está contigo en la batalla - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 16

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”. Mateo 5:7.

No es justo que un hombre que no perdona, sea perdonado, ni que aquel que no quiere dar al pobre, tenga suplidas sus propias necesidades. Dios nos tratará de la misma manera que tratamos a otros, y los que han sido amos y acreedores duros, encontrarán que el Señor les tratará con severidad. “Porque juicio sin misericordia será hecho con aquel que no hiciere misericordia”.

Procuremos en este día dar y perdonar. No nos olvidemos de las palabras sufrir y soportar. Seamos cariñosos, apacibles y sensibles. No demos la peor interpretación de la conducta de los hombres, ni efectuemos compras injustas, ni armemos riñas insensatas, ni seamos difíciles de contentar. Sin duda deseamos ser benditos, y también deseamos alcanzar misericordia: seamos misericordiosos, para que alcancemos misericordia. Cumplamos las condiciones para que obtengamos esta bienaventuranza. ¿No es un deber agradable el ser bondadoso? ¿No es mucho más dulce que estar enojado y sin generosidad? ¡Y bien, hay una bendición en el hecho mismo! Además, el alcanzar misericordia es un galardón rico. Solamente la soberana gracia podría sugerir tal promesa. Somos misericordiosos a nuestros semejantes en algunos denarios, y el Señor nos perdona “toda aquella deuda”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 15 de mayo de 2018

Renovando Tu Mente | Una nueva perspectiva




La estaca - Nancy DeMoss de Wolgemuth



No te quedes fuera de la batalla - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 15

“Pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre”. Salmo 91:14.

¿Me dice el Señor esto? Sí, si he conocido su Nombre. Bendito sea el Señor, no le soy desconocido. Le he experimentado y probado, y conocido, por lo tanto confío en Él. Conozco su Nombre como un Dios que aborrece el pecado, porque por el poder convincente de su Espíritu he sido enseñado que nunca tolerará el pecado. Pero también le conozco como el Dios perdonador en Cristo Jesús, porque Él me ha perdonado todos mis pecados. Su Nombre es Fiel, y lo conozco porque nunca me ha desamparado, aunque mis penas se han multiplicado sobre mí.

Este conocimiento es un don de gracia, y es motivo para que el Señor conceda otro don de gracia, es a saber: ponerme en alto. Esto es gracia sobre gracia. Considera que si subimos a lugares altos, la posición puede ser peligrosa; pero si el Señor nos pone allí, estamos seguros. Tal vez nos elevará a un puesto de grande utilidad, a una experiencia eminente, a buen éxito en nuestro servicio, a guiar los obreros, o a ser como un padre a los pequeños. Si no hace esto, tal vez nos pondrá en alto para una comunión íntima, por un conocimiento profundo y claro, por un triunfo santo y una benigna anticipación de la gloria eterna. Cuando Dios nos pone en alto, el mismo Satán no nos puede derribar. ¡Oh, que esta sea nuestra experiencia en todo este día!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

MAYO 14

“Venid y volvámonos a Jehová: que Él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará”. Oseas 6:1.

Es la manera de obrar del Señor: arrebatar antes de curar. Este es el amor sincero de su corazón, y la cirugía efectiva de su mano. También Él hiere antes de vendar, o de otra manera sería trabajo incierto. La ley viene antes del Evangelio; y la necesidad antes que el socorro. ¿Está el lector ahora bajo la mano que convence y oprime del Espíritu? ¿Ha recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor? Esta es la introducción saludable a la verdadera y evangélica curación y vendaje de heridas.

No desesperes, amado mío, sino ven al Señor con tus profundas heridas, tus oscuros cardenales y tus llagas que supuran. Sólo Él puede curar, y le place hacerlo. Es el ministerio de nuestro Señor vendar a los quebrantados de corazón, y está gloriosamente familiarizado con este trabajo. No nos detengamos; volvamos ahora mismo al Señor de quien nos hemos descarriado. Mostrémosle nuestras heridas abiertas y roguémosle que reconozca su obra y que la perfeccione. ¿Haría un cirujano una incisión, para dejar después que el enfermo muriera? ¿Derribará el Señor nuestra casa vieja, y rehusará después edificarnos otra mejor? ¿Aumentarás Tú de intento la miseria de almas pobres y ansiosas? Lejos está de ti tal cosa, ¡oh Señor!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 13 de mayo de 2018

Lo mejor que puedes hacer hoy - Francis Chan



Confesiones de un cristiano no salvo - Heather Pace


MAYO 13

“Y le daré la estrella de la mañana”. Apocalipsis 2:28.

¡Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, cuán bueno es ver en Jesús “la estrella de la mañana”! Me acuerdo cuando leí en los diarios la noticia sensacional de que la estrella de Belén había aparecido otra vez. Cuando se hicieron indagaciones se descubrió que era solamente “la estrella de la mañana”; pero, después de todo, no había sido grande la equivocación.

Ver a Jesús como el sol es lo mejor; pero cuando no podemos hacerlo así, lo que más se le acerca es verle como esa estrella que anuncia el día, y demuestra que la luz eterna está próxima. Si hoy en día no soy todo lo que deseo ser, sin embargo veo a Jesús, y eso me asegura que un día seré como Él. Una vista de Jesús por la fe, es la prenda de que le veré en su gloria, y seré transformado a su imagen. Si en esta hora no tengo toda la luz y el gozo que desearía, sin embargo los tendré; porque tan seguramente como veo la estrella de la mañana veré el día. La estrella de la mañana nunca está lejos del sol.

Ven, alma mía, ¿te ha dado el Señor la estrella de la mañana? ¿Retienes tú esta verdad, esta gracia, esta esperanza, y este amor que el Señor te ha dado? Entonces con esto tú tienes el principio de la gloria venidera. El que te hace vencer el mal, y perseverar en justicia, te ha dado con ello la estrella de la mañana.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 12 de mayo de 2018

MAYO 12

“El que guarda la higuera, comerá su fruto; y el que guarda a su Señor, será honrado”. Proverbios 27:18.

El que guarda la higuera tiene higos en recompensa de su trabajo, y el que sirve a un maestro bueno tiene honra por galardón. Ciertamente el Señor Jesús es el mejor maestro, y es un privilegio que se nos permita hacer el más pequeño servicio por su amor. Servir a algunos amos es como guardar un manzano silvestre y tener por paga la fruta de tal árbol; pero servir al Señor Jesús es guardar una higuera de higos dulcísimos. Su servicio en sí es una delicia; permanecer en él es ir ascendiendo; tener buen éxito en él es la felicidad aquí abajo; y la gloria en el cielo es la recompensa.

Nuestros honores más grandes se recogerán en aquel tiempo cuando los higos estarán maduros, en el mundo venidero. Los ángeles que ahora son nuestros servidores, nos llevarán al hogar cuando nuestro trabajo del día haya terminado. El cielo donde mora Jesús, será nuestra mansión honrosa, la felicidad eterna nuestra porción honrosa y el mismo Señor nuestro honroso compañero. ¿Quién puede imaginar la significación completa de esta promesa: “El que guarda a su Señor será honrado”?

Señor, ayúdame a servir a mi Maestro. Que deje toda idea de honra hasta la hora cuando tú mismo me honrarás. ¡Que tu Espíritu Santo me haga un obrero y sirviente humilde y sufrido!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 11 de mayo de 2018

Alentada por las promesas - Nancy DeMoss Wolgemuth



MAYO 11

“Gad, ejército lo acometerá; mas él acometerá al fin”. Génesis 49:19.

Algunos de nosotros hemos sido como la tribu de Gad. Nuestros enemigos por un poco de tiempo eran demasiado numerosos, vinieron sobre nosotros como un ejército. Sí, y por el momento nos vencieron, y se gloriaron grandemente a causa de su victoria temporal. Con ello no hicieron más que demostrar que era verdaderamente nuestra la primera parte de la herencia, porque el pueblo de Cristo, como Gad, será vencido por un ejército. El ser vencido es muy penoso, y hubiésemos desmayado si no hubiésemos creído por la fe en la segunda parte de la bendición de nuestro Padre, “él acometerá al fin”. “Hasta el fin nadie es dichoso”, dijo un poeta mundano; y habló la verdad. Se juzga una guerra, no por los primeros éxitos o derrotas, sino por lo que ocurre “al fin”. El Señor “al fin” dará la victoria a la verdad y a la justicia; y como dice Bunyan, eso significa para siempre, porque nada puede venir después del fin.

Lo que necesitamos es la perseverancia en bien hacer, y plena confianza en nuestro glorioso Capitán. Cristo nuestro Señor Jesús, quiera enseñarnos su santa facultad de afirmar el rostro como un pedernal para llevar a cabo la obra o el sufrimiento, hasta que podamos decir, “Consumado es”. ¡Aleluya! ¡Victoria! ¡Victoria! Creemos la promesa. “Él acometerá al fin”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 10 de mayo de 2018

Un nuevo movimiento femenino - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 10

“De tal manera que digamos confiadamente: el Señor es mi ayudador; no temeré lo que me hará el hombre”. Hebreos 13:6.

Puesto que Dios nunca nos desamparará ni nos dejará, bien podemos estar contentos de lo presente. Puesto que el Señor es nuestro, no podemos quedar desamparados, sin amigo, sin tesoro y sin morada. Esta confianza nos puede hacer absolutamente independientes de los hombres. Bajo tan alta protección no somos tentados a adular servilmente a nuestros semejantes, y pedirles permiso para vivir; pero lo que decimos, lo decimos con resolución y desafiamos la contradicción.

El que a Dios teme no tiene temor de nada más. Debiéramos tener tal temor respetuoso del Señor vivo, que todas las amenazas que puede usar el más orgulloso perseguidor, no nos hicieran más efecto que el silbido del viento. En estos días los hombres no pueden hacer tanto contra nosotros como podían cuando el apóstol escribió el versículo a la cabeza de esta página. El tormento y la hoguera no están de moda ahora. El Gigante Papa no puede quemar los peregrinos ahora. Si los discípulos de maestros falsos usan de mofa y de escarnio cruel, no nos sorprende, porque los hombres del mundo no pueden amar a la simiente celestial. ¿Qué, pues?
Tenemos que soportar el escarnio del mundo. No quiebra los huesos. Con la ayuda de Dios, seamos valientes, y cuando el mundo se enfurece, que se enfurezca, pero no le temamos.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Renovando Tu Mente | ¿Quién es este Jesús




Dios escoge Sus instrumentos - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 9

“Por tanto en Él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado”. Salmo 33:21.

La raíz de la fe produce la flor del gozo en el corazón. Tal vez no nos regocijaremos al principio, pero ello vendrá a su tiempo. Confiamos en el Señor cuando estamos tristes, y en tiempo oportuno. Él responde a nuestra esperanza de tal manera que nuestra fe se cambia en fruición, y nos alegramos en el Señor. La duda produce tristeza, pero la confianza nos asegura gozo al fin.

La seguridad mostrada por el salmista en este versículo es realmente una promesa que nos es ofrecida en las manos de una santa confianza. ¡Ojalá tuviésemos gracia para apropiárnosla! Si no estamos gozosos en este momento, aún lo hemos de estar, tan ciertamente como el Dios de David es nuestro Dios.

Meditemos sobre el nombre santo del Señor, para que confiemos más en Él, y nos alegremos más fácilmente. Él es santo, justo, verdadero, benigno, fiel e invariable en su carácter. ¿No es un Dios tal, digno de nuestra confianza? Él es omnisciente, todopoderoso y omnipotente, ¿no podemos confiar en Él alegremente? Sí, así lo haremos ahora mismo y sin reserva.

Jehová-Gireh proveerá, Jehová-Salom enviará paz, Jehová-Tsidkenu justificará, Jehová-Shamma siempre estará cerca y en Jehová-Nisi venceremos a todo enemigo. Los que te conocen, confiarán en ti; y los que confían en ti, se alegrarán ¡oh Señor!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 8 de mayo de 2018

Cueste lo que cueste - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MAYO 8

“Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que fuere justo”. Mateo 20:7.

Sí, hay trabajo en la viña de Cristo para los viejos. Es la hora undécima, y con todo nos dejará trabajar. ¡Qué gracia más grande es esta! ¡Ciertamente cada viejo debe apresurarse a aceptar esta invitación! Cuando los hombres ya envejecen nadie los quiere como sirvientes; van de almacén en almacén, y los amos ven sus canas, y menean la cabeza. ¡Pero Jesús empleará los viejos, y les dará sueldos buenos también! ¡Esto sí que es misericordia! Señor, ayuda a los viejos a alistarse en tu servicio sin ningún retardo.

¿Pero es que el Señor va a pagar salarios a viejos que están ya gastados? No lo dudes. Él dice que te dará lo que fuere justo, si trabajas en su campo. Ciertamente Él te dará gracia aquí y gloria allí. Él te concederá consuelo presente y descanso futuro; fortaleza suficiente para tu día, y una visión de la gloria cuando sobreviene la noche de la muerte. Todo esto el Señor Jesús dará gratuitamente tanto al viejo convertido como al que entra a su servicio en la juventud.

Debo decir esto a algún anciano o anciana que no se ha convertido todavía, y pedir al Señor que lo bendiga, por amor de Jesús. ¿Dónde puedo hallar tales personas? Las buscaré y cariñosamente les daré las buenas nuevas.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.