Versículo para hoy:
domingo, 20 de mayo de 2018
MAYO 20
“Yo iré delante de ti, y enderezaré las tortuosidades; quebrantaré puertas
de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos”. Isaías 45:2.
Esta promesa fue dada a
Ciro; pero es para siempre la herencia de todos los siervos del Señor que son
espirituales. Sigamos adelante con fe, y entonces nuestro camino se allanará
delante de nosotros. Tortuosidades y revueltas de artificio humano y sutileza
satánica, serán enderezadas para nosotros; no habrá necesidad de que sigamos
sus engañosos rodeos. Las puertas de bronce serán quebrantadas, y los cerrojos
de hierro que las cerraban serán hechos pedazos. No tendremos necesidad de ariete
ni de barra: el mismo Señor hará lo imposible, y lo inesperado será un hecho.
No tengamos un temor
cobarde. Avancemos por el camino del deber; porque el Señor ha dicho: “Yo iré
delante de ti”. No toca a nosotros razonar el por qué; sino hacer frente y
lanzarnos adelante. Es la obra del Señor, y Él nos ayudará a hacerla: todos los
impedimentos tienen que ceder delante de Él. ¿No ha dicho: “Quebrantaré puertas
de bronce”? ¿Qué puede impedir sus propósitos, o frustrar sus decretos? Los que
sirven a Dios tienen recursos infinitos. El camino es llano para la fe, aunque
esté cerrado delante de la fuerza humana. Cuando Jehová dice: “Yo iré delante”,
como lo dice en esta promesa, no podemos dudar.
sábado, 19 de mayo de 2018
MAYO 19
“Por tanto así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te repondré, y delante
de mí estarás; y si sacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca”.
Jeremías 15:19.
¡Pobre Jeremías! ¿Pero
por qué decimos esto? El profeta del llanto era uno de los siervos más
escogidos de Dios, y honrado por Él más que muchos. Fue aborrecido porque
hablaba la verdad. La palabra que fue tan dulce para él, era amarga para sus
oyentes, pero él fue aceptado de su Señor. Se le mandó que se mantuviera firme
en su fidelidad, y entonces el Señor seguiría hablando por medio de él. Tenía
que tratar intrépida y verazmente con los hombres, y llevar a cabo la obra reparadora
del Señor entre los apóstatas de su día, y entonces el Señor le dio esta
palabra: “Serás como mi boca”.¡Qué honra es esta!
¿No debiera cada predicador, sí, y cada creyente, desearla? ¡Qué maravilla es que Dios hable por medio de nosotros! Hablaremos la verdad cierta y pura; y la hablaremos con poder. Nuestra palabra no volverá vacía; será una bendición a los que la reciban, y los que la rehúsen lo harán a su propio riesgo. Nuestros labios apacentarán a muchos. Despertaremos los dormidos y haremos revivir a los muertos.
¿No debiera cada predicador, sí, y cada creyente, desearla? ¡Qué maravilla es que Dios hable por medio de nosotros! Hablaremos la verdad cierta y pura; y la hablaremos con poder. Nuestra palabra no volverá vacía; será una bendición a los que la reciban, y los que la rehúsen lo harán a su propio riesgo. Nuestros labios apacentarán a muchos. Despertaremos los dormidos y haremos revivir a los muertos.
¡Oh! Querido lector, ora
que sea así con el autor, y con todos los siervos enviados de nuestro Señor.
viernes, 18 de mayo de 2018
MAYO 18
“Y os restituiré los años que comió la langosta”. Joel 2:25.
Sí, esos años malgastados
sobre los cuales gemimos, nos serán restituidos. Dios nos puede dar gracia en
tal plenitud, que trabajaremos en el resto de nuestros días, de tal manera, que
en algo seremos recompensados por esos años en que fuimos inconversos, sobre
los cuales lloramos en humilde penitencia.
Ahora consideramos como
una plaga terrible las langostas de la apostasía, de la mundanalidad y de la
indiferencia. ¡Oh, que nunca se hubiesen acercado a nosotros! Ahora el Señor en
su misericordia las ha quitado, y estamos llenos de celo para servirle.
Bendito
sea su nombre, podemos coger tal cosecha de privilegios espirituales, que hará
olvidar nuestra esterilidad pasada. Por gracia abundante podemos aprovecharnos
de nuestra experiencia amarga, y usarla para avisar a otros. Podemos venir a
ser más arraigados en humildad, en dependencia infantil y en espiritualidad
penitente, a causa de nuestras insuficiencias pasadas. Si somos tanto más
vigilantes, celosos y sensibles, obtendremos una ganancia por nuestras pérdidas
lamentables. Los años malgastados pueden, por un milagro de amor, ser
restituidos. ¿Parece ser esto una merced demasiado grande? Creámosla y vivamos
por ella, y tal vez la veremos realizada en nosotros, así como Pedro vino a ser
tanto más útil después que su presunción fue curada por haberse descubierto su
debilidad. Señor, ayúdanos por tu gracia.
jueves, 17 de mayo de 2018
MAYO 17
“Los perfectos heredarán el bien”. Proverbios 28:10.
El libro de Proverbios es
también un Libro de Promesas. Las Promesas deben ser proverbios entre el pueblo
de Dios. Esta promesa es muy digna de notarse. Estamos acostumbrados a pensar
en nuestros bienes como cosa que hemos de devolver, pero aquí se nos enseña que
los tendremos por herencia.
Ni la malicia ni la
astucia de nuestros enemigos pueden arruinarnos: caerán en el hoyo que han
cavado. Nuestra herencia nos está asegurada que no se nos podrá privar de ella,
ni engañar de modo que la perdamos.
¿Pero qué tenemos ahora?
Tenemos una conciencia tranquila por la sangre preciosa de Jesús. Tenemos el
amor de Dios puesto sobre nosotros sin cambio posible. Tenemos poder con Dios
en la oración en todo tiempo de necesidad. Tenemos la providencia de Dios
vigilando sobre nosotros, los ángeles de Dios sirviéndonos, y sobre todo, el
Espíritu de Dios morando en nosotros. En verdad, todo es nuestro. “Sea lo
presente, sea lo porvenir, todo es vuestro”. Jesús es nuestro. Sí, la divina
Trinidad en Unidad es nuestra. ¡Aleluya! No tenemos que desfallecer, ni
quejarnos, ni limitarnos, ni trabajar como esclavos, siendo así que heredamos
el bien. Vivamos en Dios y regocijémonos en Él todo el día. Ayúdanos, ¡oh,
Espíritu Santo!
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe –
Charles H. Spurgeon.miércoles, 16 de mayo de 2018
MAYO 16
“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”.
Mateo 5:7.
No es justo que un hombre
que no perdona, sea perdonado, ni que aquel que no quiere dar al pobre, tenga
suplidas sus propias necesidades. Dios nos tratará de la misma manera que
tratamos a otros, y los que han sido amos y acreedores duros, encontrarán que
el Señor les tratará con severidad. “Porque juicio sin misericordia será hecho
con aquel que no hiciere misericordia”.
Procuremos en este día
dar y perdonar. No nos olvidemos de las palabras sufrir y soportar. Seamos
cariñosos, apacibles y sensibles. No demos la peor interpretación de la
conducta de los hombres, ni efectuemos compras injustas, ni armemos riñas
insensatas, ni seamos difíciles de contentar. Sin duda deseamos ser benditos, y
también deseamos alcanzar misericordia: seamos misericordiosos, para que
alcancemos misericordia. Cumplamos las condiciones para que obtengamos esta
bienaventuranza. ¿No es un deber agradable el ser bondadoso? ¿No es mucho más
dulce que estar enojado y sin generosidad? ¡Y bien, hay una bendición en el
hecho mismo! Además, el alcanzar misericordia es un galardón rico. Solamente la
soberana gracia podría sugerir tal promesa. Somos misericordiosos a nuestros
semejantes en algunos denarios, y el Señor nos perdona “toda aquella deuda”.
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe –
Charles H. Spurgeon.martes, 15 de mayo de 2018
MAYO 15
“Pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre”. Salmo 91:14.
¿Me dice el Señor esto?
Sí, si he conocido su Nombre. Bendito sea el Señor, no le soy desconocido. Le
he experimentado y probado, y conocido, por lo tanto confío en Él. Conozco su
Nombre como un Dios que aborrece el pecado, porque por el poder convincente de
su Espíritu he sido enseñado que nunca tolerará el pecado. Pero también le
conozco como el Dios perdonador en Cristo Jesús, porque Él me ha perdonado
todos mis pecados. Su Nombre es Fiel, y lo conozco porque nunca me ha
desamparado, aunque mis penas se han multiplicado sobre mí.
Este conocimiento es un
don de gracia, y es motivo para que el Señor conceda otro don de gracia, es a
saber: ponerme en alto. Esto es gracia sobre gracia. Considera que si subimos a
lugares altos, la posición puede ser peligrosa; pero si el Señor nos pone allí,
estamos seguros. Tal vez nos elevará a un puesto de grande utilidad, a una
experiencia eminente, a buen éxito en nuestro servicio, a guiar los obreros, o
a ser como un padre a los pequeños. Si no hace esto, tal vez nos pondrá en alto
para una comunión íntima, por un conocimiento profundo y claro, por un triunfo
santo y una benigna anticipación de la gloria eterna. Cuando Dios nos pone en
alto, el mismo Satán no nos puede derribar. ¡Oh, que esta sea nuestra
experiencia en todo este día!
MAYO 14
“Venid y volvámonos a Jehová: que Él arrebató, y nos curará; hirió, y nos
vendará”. Oseas 6:1.
Es la manera de obrar del
Señor: arrebatar antes de curar. Este es el amor sincero de su corazón, y la
cirugía efectiva de su mano. También Él hiere antes de vendar, o de otra manera
sería trabajo incierto. La ley viene antes del Evangelio; y la necesidad antes
que el socorro. ¿Está el lector ahora bajo la mano que convence y oprime del
Espíritu? ¿Ha recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor?
Esta es la introducción saludable a la verdadera y evangélica curación y
vendaje de heridas.
No desesperes, amado mío,
sino ven al Señor con tus profundas heridas, tus oscuros cardenales y tus
llagas que supuran. Sólo Él puede curar, y le place hacerlo. Es el ministerio
de nuestro Señor vendar a los quebrantados de corazón, y está gloriosamente
familiarizado con este trabajo. No nos detengamos; volvamos ahora mismo al
Señor de quien nos hemos descarriado. Mostrémosle nuestras heridas abiertas y
roguémosle que reconozca su obra y que la perfeccione. ¿Haría un cirujano una
incisión, para dejar después que el enfermo muriera? ¿Derribará el Señor
nuestra casa vieja, y rehusará después edificarnos otra mejor? ¿Aumentarás Tú
de intento la miseria de almas pobres y ansiosas? Lejos está de ti tal cosa,
¡oh Señor!
domingo, 13 de mayo de 2018
MAYO 13
“Y le daré la estrella de la mañana”. Apocalipsis 2:28.
¡Hasta que apunte el día,
y huyan las sombras, cuán bueno es ver en Jesús “la estrella de la mañana”! Me
acuerdo cuando leí en los diarios la noticia sensacional de que la estrella de
Belén había aparecido otra vez. Cuando se hicieron indagaciones se descubrió
que era solamente “la estrella de la mañana”; pero, después de todo, no había
sido grande la equivocación.
Ver a Jesús como el sol
es lo mejor; pero cuando no podemos hacerlo así, lo que más se le acerca es
verle como esa estrella que anuncia el día, y demuestra que la luz eterna está
próxima. Si hoy en día no soy todo lo que deseo ser, sin embargo veo a Jesús, y
eso me asegura que un día seré como Él. Una vista de Jesús por la fe, es la
prenda de que le veré en su gloria, y seré transformado a su imagen. Si en esta
hora no tengo toda la luz y el gozo que desearía, sin embargo los tendré;
porque tan seguramente como veo la estrella de la mañana veré el día. La
estrella de la mañana nunca está lejos del sol.
Ven, alma mía, ¿te ha
dado el Señor la estrella de la mañana? ¿Retienes tú esta verdad, esta gracia,
esta esperanza, y este amor que el Señor te ha dado? Entonces con esto tú
tienes el principio de la gloria venidera. El que te hace vencer el mal, y
perseverar en justicia, te ha dado con ello la estrella de la mañana.
sábado, 12 de mayo de 2018
MAYO 12
“El que guarda la higuera, comerá su fruto; y el que guarda a su Señor,
será honrado”. Proverbios 27:18.
El que guarda la higuera
tiene higos en recompensa de su trabajo, y el que sirve a un maestro bueno
tiene honra por galardón. Ciertamente el Señor Jesús es el mejor maestro, y es
un privilegio que se nos permita hacer el más pequeño servicio por su amor.
Servir a algunos amos es como guardar un manzano silvestre y tener por paga la
fruta de tal árbol; pero servir al Señor Jesús es guardar una higuera de higos
dulcísimos. Su servicio en sí es una delicia; permanecer en él es ir
ascendiendo; tener buen éxito en él es la felicidad aquí abajo; y la gloria en
el cielo es la recompensa.
Nuestros honores más
grandes se recogerán en aquel tiempo cuando los higos estarán maduros, en el
mundo venidero. Los ángeles que ahora son nuestros servidores, nos llevarán al
hogar cuando nuestro trabajo del día haya terminado. El cielo donde mora Jesús,
será nuestra mansión honrosa, la felicidad eterna nuestra porción honrosa y el
mismo Señor nuestro honroso compañero. ¿Quién puede imaginar la significación
completa de esta promesa: “El que guarda a su Señor será honrado”?
Señor, ayúdame a servir a
mi Maestro. Que deje toda idea de honra hasta la hora cuando tú mismo me
honrarás. ¡Que tu Espíritu Santo me haga un obrero y sirviente humilde y
sufrido!
viernes, 11 de mayo de 2018
MAYO 11
“Gad, ejército lo acometerá; mas él acometerá al fin”. Génesis 49:19.
Algunos de nosotros hemos
sido como la tribu de Gad. Nuestros enemigos por un poco de tiempo eran
demasiado numerosos, vinieron sobre nosotros como un ejército. Sí, y por el
momento nos vencieron, y se gloriaron grandemente a causa de su victoria
temporal. Con ello no hicieron más que demostrar que era verdaderamente nuestra
la primera parte de la herencia, porque el pueblo de Cristo, como Gad, será
vencido por un ejército. El ser vencido es muy penoso, y hubiésemos desmayado
si no hubiésemos creído por la fe en la segunda parte de la bendición de
nuestro Padre, “él acometerá al fin”. “Hasta el fin nadie es dichoso”, dijo un
poeta mundano; y habló la verdad. Se juzga una guerra, no por los primeros
éxitos o derrotas, sino por lo que ocurre “al fin”. El Señor “al fin” dará la
victoria a la verdad y a la justicia; y como dice Bunyan, eso significa para
siempre, porque nada puede venir después del fin.
Lo que necesitamos es la
perseverancia en bien hacer, y plena confianza en nuestro glorioso Capitán.
Cristo nuestro Señor Jesús, quiera enseñarnos su santa facultad de afirmar el
rostro como un pedernal para llevar a cabo la obra o el sufrimiento, hasta que
podamos decir, “Consumado es”. ¡Aleluya! ¡Victoria! ¡Victoria! Creemos la
promesa. “Él acometerá al fin”.
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe –
Charles H. Spurgeon.jueves, 10 de mayo de 2018
MAYO 10
“De tal manera que digamos confiadamente: el Señor es mi ayudador; no
temeré lo que me hará el hombre”. Hebreos 13:6.
Puesto que Dios nunca nos
desamparará ni nos dejará, bien podemos estar contentos de lo presente. Puesto
que el Señor es nuestro, no podemos quedar desamparados, sin amigo, sin tesoro
y sin morada. Esta confianza nos puede hacer absolutamente independientes de
los hombres. Bajo tan alta protección no somos tentados a adular servilmente a
nuestros semejantes, y pedirles permiso para vivir; pero lo que decimos, lo
decimos con resolución y desafiamos la contradicción.
El que a Dios teme no
tiene temor de nada más. Debiéramos tener tal temor respetuoso del Señor vivo,
que todas las amenazas que puede usar el más orgulloso perseguidor, no nos
hicieran más efecto que el silbido del viento. En estos días los hombres no
pueden hacer tanto contra nosotros como podían cuando el apóstol escribió el
versículo a la cabeza de esta página. El tormento y la hoguera no están de moda
ahora. El Gigante Papa no puede quemar los peregrinos ahora. Si los discípulos
de maestros falsos usan de mofa y de escarnio cruel, no nos sorprende, porque
los hombres del mundo no pueden amar a la simiente celestial. ¿Qué, pues?
Tenemos que soportar el
escarnio del mundo. No quiebra los huesos. Con la ayuda de Dios, seamos
valientes, y cuando el mundo se enfurece, que se enfurezca, pero no le temamos.
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe –
Charles H. Spurgeon.miércoles, 9 de mayo de 2018
MAYO 9
“Por tanto en Él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre
hemos confiado”. Salmo 33:21.
La raíz de la fe produce
la flor del gozo en el corazón. Tal vez no nos regocijaremos al principio, pero
ello vendrá a su tiempo. Confiamos en el Señor cuando estamos tristes, y en
tiempo oportuno. Él responde a nuestra esperanza de tal manera que nuestra fe
se cambia en fruición, y nos alegramos en el Señor. La duda produce tristeza,
pero la confianza nos asegura gozo al fin.
La seguridad mostrada por
el salmista en este versículo es realmente una promesa que nos es ofrecida en
las manos de una santa confianza. ¡Ojalá tuviésemos gracia para apropiárnosla!
Si no estamos gozosos en este momento, aún lo hemos de estar, tan ciertamente
como el Dios de David es nuestro Dios.
Meditemos sobre el nombre
santo del Señor, para que confiemos más en Él, y nos alegremos más fácilmente.
Él es santo, justo, verdadero, benigno, fiel e invariable en su carácter. ¿No
es un Dios tal, digno de nuestra confianza? Él es omnisciente, todopoderoso y
omnipotente, ¿no podemos confiar en Él alegremente? Sí, así lo haremos ahora
mismo y sin reserva.
Jehová-Gireh proveerá,
Jehová-Salom enviará paz, Jehová-Tsidkenu justificará, Jehová-Shamma siempre
estará cerca y en Jehová-Nisi venceremos a todo enemigo. Los que te conocen,
confiarán en ti; y los que confían en ti, se alegrarán ¡oh Señor!
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe –
Charles H. Spurgeon.martes, 8 de mayo de 2018
MAYO 8
“Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que fuere justo”. Mateo
20:7.
Sí, hay trabajo en la
viña de Cristo para los viejos. Es la hora undécima, y con todo nos dejará
trabajar. ¡Qué gracia más grande es esta! ¡Ciertamente cada viejo debe
apresurarse a aceptar esta invitación! Cuando los hombres ya envejecen nadie
los quiere como sirvientes; van de almacén en almacén, y los amos ven sus
canas, y menean la cabeza. ¡Pero Jesús empleará los viejos, y les dará sueldos
buenos también! ¡Esto sí que es misericordia! Señor, ayuda a los viejos a
alistarse en tu servicio sin ningún retardo.
¿Pero es que el Señor va
a pagar salarios a viejos que están ya gastados? No lo dudes. Él dice que te
dará lo que fuere justo, si trabajas en su campo. Ciertamente Él te dará gracia
aquí y gloria allí. Él te concederá consuelo presente y descanso futuro; fortaleza
suficiente para tu día, y una visión de la gloria cuando sobreviene la noche de
la muerte. Todo esto el Señor Jesús dará gratuitamente tanto al viejo
convertido como al que entra a su servicio en la juventud.
Debo decir esto a algún
anciano o anciana que no se ha convertido todavía, y pedir al Señor que lo
bendiga, por amor de Jesús. ¿Dónde puedo hallar tales personas? Las buscaré y
cariñosamente les daré las buenas nuevas.
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe –
Charles H. Spurgeon.lunes, 7 de mayo de 2018
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