Versículo para hoy:
sábado, 10 de febrero de 2018
FEBRERO 10
“Porque has de ser testigo
suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído”. Hechos 22:15.
Pablo fue
escogido para ver y oír al Señor hablarle desde el cielo. Esta divina elección
le era un gran privilegio; pero no fue designada para terminar en él, sino para
que tuviese influencia sobre otros; sí, sobre todos los hombres. Europa debe a
Pablo el Evangelio que ahora tiene.
Pertenece a
nosotros en nuestra medida el ser testigos de lo que el Señor nos ha revelado,
y es para nuestro peligro si escondemos la preciosa revelación. Primero,
tenemos que ver y oír, o no tendremos nada que decir; pero cuando así lo hemos
hecho, tenemos que estar ansiosos para dar nuestro testimonio. Tiene que ser
testimonio personal: “Has de ser”. Tiene que ser para Cristo: “Has de ser
testigo suyo”.
Y tienes que ser testigo constantemente, del todo
preocupado en ello; tenemos que ser testigos ante todas las cosas, y con
exclusión de muchas otras cosas. Tenemos que testificar no sólo a unos pocos
escogidos que nos recibirán con gusto, sino “a todos” los que podemos alcanzar,
jóvenes o viejos, ricos o pobres, buenos o malos. Nunca debiéramos guardar
silencio como los que están poseídos de un espíritu mudo; porque el versículo
que tenemos delante es un mandamiento y una promesa, y no tenemos que perderlo:
“Has de ser testigo suyo”. “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová”. ¡Señor,
cumple esta palabra en mí también!
viernes, 9 de febrero de 2018
FEBRERO 9
“Y meteré en el fuego la
tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y probarélos como se
prueba el oro. Él invocará mi nombre, y Yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él
dirá: Jehová es mi Dios”. Zacarías 13:9.
La gracia nos
cambia en metal precioso y entonces el fuego y el horno siguen como
consecuencia necesaria. ¿Nos inquieta esto? ¿Preferiríamos ser estimados de
ningún valor, como las piedras del campo, para poder gozar de reposo? Esto
sería escoger la parte más despreciable: como Esaú, tomar el potaje y renunciar
la porción del pacto. No, Señor: ¡gustosos seremos echados en el horno, más
bien que echados fuera de tu presencia!
El fuego
solamente refina, no destruye. Seremos pasados por el fuego y no dejados en él.
El Señor aprecia su pueblo como la plata, y por eso se empeña en limpiarlo de
escoria. Si somos sabios, agradeceremos el proceso de la fundición, más bien
que rehusarlo. Nuestra oración será que nuestra escoria sea quitada de
nosotros, más bien de que seamos quitados del crisol.
¡Oh Señor, tú
nos pruebas en verdad! Estamos a punto de derretirnos bajo la fiereza de la
llama. Mas este es tu camino, y tu camino es el mejor.
Susténtanos
bajo la prueba, y perfecciona el proceso de nuestra purificación y seremos
tuyos para siempre jamás.
jueves, 8 de febrero de 2018
FEBRERO 8
“Siempre te sustentaré con
la diestra de mi justicia”. Isaías 41:10.
Es saludable
tener miedo de caer. El ser atrevido no es señal de sabiduría. Vienen tiempos
cuando sentimos que tenemos que caer a menos que tengamos un apoyo muy
especial. Aquí lo tenemos. La diestra de Dios es una cosa grande en la cual
apoyarse. Presta atención, no es sólo su mano, aunque esta guarda el cielo y la
tierra en sus puestos, sino su diestra: su poder unido con su
habilidad, su poder donde es más diestro. No, esto no es todo; está escrito: “siempre
te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Esa mano que usa para
mantener su santidad y para ejecutar sus sentencias reales, esa será extendida
para sostener a los que confían en Él. Nuestro peligro es temible, pero nuestra
seguridad es gozosa. El hombre a quien Dios sustenta, los demonios no lo pueden
derribar.
Nuestros pies
pueden ser débiles, pero la diestra de Dios es omnipotente. El camino puede ser
áspero, pero Omnipotente es nuestro sostén. Podemos adelantar confiados.
Nosotros no caemos. Apoyémonos continuamente donde se apoyan todas las cosas.
Dios no retirará su fuerza, porque su justicia está allí también: Él será fiel
a su promesa, y fiel a su Hijo, y por lo tanto fiel a nosotros.
¡Qué contentos
debiéramos estar! ¿No lo estamos?
miércoles, 7 de febrero de 2018
FEBRERO 7
“Si te tornares al
Omnipotente, serás edificado”. Job 22:23.
Elifaz en
estas palabras expresó una grande verdad, que es un resumen de muchos
versículos de la Escritura inspirada. ¿Lector, te ha derribado el pecado? ¿Has
venido a ser una ruina? ¿Ha salido en contra de ti la mano del Señor, de tal
modo que tu hacienda está empobrecida y tu espíritu está abatido? ¿Fue tu
propia locura la que trajo sobre ti todo este daño? Entonces la primera cosa
que hay que hacer es volver al Señor. Con arrepentimiento profundo y con fe
sincera vuélvete de tu apostasía. Es tu deber, porque te has apartado de Aquel
a quien profesaste servir. Es tu sabiduría, porque no puedes luchar en contra
de Él y prosperar. Es tu necesidad inmediata, porque lo que Él ha hecho es nada
en comparación con el castigo que te puede dar, siendo como es Todopoderoso
para castigar.
¡Mira qué
promesa te invita! Serás “edificado”. Sólo el Todopoderoso puede establecer
columnas caídas y restaurar las paredes inclinadas de tu estado; pero Él puede
hacerlo, y lo hará si vuelves a Él. No te tardes. Tu mente trastornada te
faltará del todo si continúas en la rebelión; pero una plena confesión te
aliviará y una fe humilde te consolará. Haz esto y todo estará bien.
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de
la Fe – Charles H. Spurgeon.
martes, 6 de febrero de 2018
FEBRERO 6
“Cuando oyeres la voz de Jehová tu
Dios, bendito serás tú en la ciudad”. Deuteronomio 28:2-3.
La ciudad está llena de
ansiedad, y el que tiene que ir allí de día en día, la encuentra un sitio de
grandes fatigas. Está llena de ruidos, movimiento, excitación y trabajo penoso;
muchas son sus tentaciones, pérdidas y molestias. Pero el ir allí con la divina
bendición quita la irritación de la dificultad; si permanecemos allí con esa
bendición encontramos placer en sus deberes y fuerza adecuada a sus demandas.
Una bendición en la
ciudad tal vez no nos hará grandes, pero nos guardará sanos; tal vez no nos
enriquecerá, pero nos preservará fieles. Si somos porteros, o escribientes, o
directores, o negociantes, o magistrados, la ciudad nos ofrece oportunidades
para ser útiles. La pesca es buena donde hay gran número de peces, y promete
mucho trabajo para nuestro Señor entre las multitudes agrupadas. Tal vez
preferiríamos la quietud de una vida campesina; pero si somos llamados a la
ciudad, ciertamente podemos preferirla porque da lugar a nuestra energía.
Esperemos hoy buenas
cosas por causa de esta promesa, y sea nuestro cuidado tener el oído abierto a
la voz del Señor, y una mano pronta para ejecutar su mandato. La obediencia
trae la bendición.
“En guardar sus
mandamientos hay grande galardón”.
lunes, 5 de febrero de 2018
FEBRERO 5
“Y veré la sangre y pasaré de
vosotros”. Éxodo 12:13.
Mi propia vista de sangre preciosa es
para mi consuelo; pero lo que garantiza mi seguridad es que el Señor la ve. Aun
cuando no puedo verla, el Señor la ve, y me perdona por causa de ella. Si no
estoy tan tranquilo como debiera estar, porque mi fe es débil, sin embargo
estoy igualmente seguro, porque el ojo del Señor no es turbio, y Él ve la
sangre del gran sacrificio con mirada fija. ¡Qué gozo es esto!
El Señor ve la significación profunda y
secreta, y la plenitud infinita de todo lo que significa la muerte de su Hijo
amado. Lo ve con la memoria tranquila de la justicia satisfecha, y con todos
sus atributos incomparables, glorificados. Él vio la creación en su progreso y
dijo: “Que era bueno en gran manera”; ¿pero qué dice Él de la redención en su
perfección? ¿Qué dice Él de la obediencia aun hasta la muerte de su muy amado
Hijo? Ninguno puede decir cuál es su satisfacción en Jesús, y cuál es su
descanso en el olor suave que Jesús presentó cuando se ofreció a Dios sin
mancha.
Ahora descansamos en seguridad
tranquila. Tenemos el Sacrificio de Dios y la Palabra de Dios para producir en
nosotros un sentido de perfecta seguridad. Él pasará de nosotros, tiene que ser
así, porque Él no perdonó a nuestro glorioso Sustituto. La justicia junta las
manos con el amor para proveer una salvación eterna para todos los que son
rociados con sangre.
FEBRERO 4
“No os dejaré huérfanos: vendré a
vosotros”. Juan 14:18.
Él nos dejó, y sin
embargo no somos dejados huérfanos. Él es nuestro consuelo, y se ha marchado,
pero no estamos desconsolados. Nuestro consuelo es que Él vendrá a nosotros, y
esto es bastante consuelo para sostenernos durante su ausencia prolongada.
Jesús ya está de camino. Él dice: “Vengo en breve”; Él viene hacia nosotros con
gran rapidez. Él dice: “Vendré” y ninguno puede impedir su venida, o atrasarla
un cuarto de hora. Él dice particularmente “vendré a vosotros”; y así lo hará.
Su venida es particularmente para su propio pueblo. Esto es, para serles de
consuelo presente, mientras que lloran la ausencia del Esposo.
Cuando perdemos el gozoso
sentido de su presencia, gemimos; pero no debemos entristecernos como si no
hubiese esperanza. Nuestro Señor con un poco de ira se ha escondido de nosotros
por un momento; mas volverá en completa gracia. En un sentido nos deja, pero
solamente en un sentido. Cuando se retira, deja detrás la garantía de que
volverá. ¡Oh Señor, ven pronto! ¡No hay vida en esta existencia terrestre si Tú
has marchado! Gemimos por la vuelta de tu sonrisa dulce. ¿Cuándo vendrás a
nosotros? Estamos ciertos de que aparecerás; pero que seas como el gamo y como
el cabrito de los ciervos. ¡Apresúrate a nosotros, oh nuestro Dios!
sábado, 3 de febrero de 2018
FEBRERO 3
“El que aun a su propio Hijo no
perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con Él todas
las cosas?” Romanos 8:32.
Si esta no es una promesa
en su forma, los es en verdad. Realmente es más que una forma, es un
conglomerado de promesas. Es un montón de rubíes, de esmeraldas y de diamantes,
con una pepita de oro para su engaste. Es una pregunta que nunca puede ser
contestada de modo que nos cause ansiedad de corazón. ¿Qué nos puede negar el
Señor, después de habernos dado a Jesús? Si necesitamos todas las cosas en el
cielo y en la tierra, nos las dará; porque si hubiera habido un límite, no importa
dónde, Él hubiese retenido a su propio Hijo.
¿Qué necesito yo hoy?
Solamente tengo que pedirlo. Puedo buscarlo fervientemente, pero no como si
tuviera que usar de fuerza y arrancar un don dado de mala voluntad, de la mano
del Señor; porque Él lo dará gratuitamente. De su propia voluntad nos dio su
propio Hijo. Ciertamente ninguno le hubiera propuesto que nos diera tal don.
Ninguno hubiera osado pedirlo. Hubiera sido demasiado presuntuoso. Él nos dio
espontáneamente a su Unigénito; ¿y alma mía, no puedes confiar en tu Padre Celestial
para que te dé cualquiera cosa y todas las cosas? Tu pobre oración no tendría
fuerza con el Omnipotente si la fuerza fuese necesaria; pero su amor, como un
manantial, brota de sí mismo y sobreabunda para suplir todas tus necesidades.
viernes, 2 de febrero de 2018
FEBRERO 2
“Y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada”. Malaquías
4:2.
Sí,
cuando brilla el sol, los enfermos salen de sus habitaciones, y se pasean para
respirar el aire fresco. Cuando el sol trae la primavera y el verano, los
ganados dejan sus establos, y buscan pastos en los Alpes más elevados. De la
misma manera, cuando nosotros tenemos comunión consciente con nuestro Señor,
dejamos el establo del temor, y nos paseamos en el campo de la santa confianza.
Subimos las montañas del gozo y pacemos del pasto agradable que crece más cerca
del cielo que la provisión de hombres carnales.
“Saldréis
y saltaréis”, una promesa duplicada. ¡Oh, alma mía, desea ardientemente el
gozar de ambas bendiciones! ¿Por qué deseas estar presa? Levántate y anda en
libertad. Jesús dice que sus ovejas entrarán y saldrán y hallarán pastos; sal
fuera entonces, y aliméntate en las vegas ricas del amor infinito.
¿Por
qué quieres permanecer un niño en la gracia? Crece. Los novillos crecen mucho,
especialmente si son mantenidos en el establo; y tú tienes el excelente cuidado
de tu Redentor. Crece, pues, en gracia y en el conocimiento de tu Señor y
Salvador. No seas desmedrado ni raquítico. El Sol de Justicia se ha levantado
sobre ti. Responde a sus rayos como los capullos se abren a la luz del sol
natural. Abre tu corazón, y desarróllate y crece en Él en todas las cosas.
jueves, 1 de febrero de 2018
FEBRERO 1
“Mas a vosotros los que
teméis mi nombre, nacerá el Sol de Justicia, y en sus alas traerá salud”.
Malaquías 4:2.
Esta
buena palabra, cumplida una vez en el primer advenimiento de nuestro glorioso
Señor, aún habrá de tener un cumplimiento en su segundo advenimiento, pero
también es para uso diario. ¿Está el lector en la oscuridad? ¿Se aumenta más la
oscuridad hasta hacerse más profunda? A pesar de esto no desmayemos, aún tiene
que levantarse el sol. Cuando la noche es más oscura, el alba está más próxima.
El sol
que nacerá no será de suerte común. Es el Sol de Justicia, cada rayo del cual
es santidad. El que nos viene a animar, viene en el camino de justicia tanto
como en el de misericordia, y no viene a infringir ninguna ley aun para
salvarnos. Jesús demuestra tanto la santidad de Dios como su amor. Nuestra
liberación, cuando venga, será segura porque será justa.
Nuestra
única interrogación debería ser: “¿Tememos el nombre del Señor? ¿Reverenciamos
al Dios vivo y andamos en sus caminos?” Entonces para nosotros la noche tiene
que ser otra; y cuando venga la mañana, toda la enfermedad y la tristeza de
nuestra alma habrán terminado para siempre. Luz, calor, gozo y claridad de
visión vendrán, y la sanidad de toda enfermedad y apuro seguirán después.
¿Ha
resplandecido Jesús sobre nosotros? Gocemos del sol. ¿Ha escondido Él su
rostro? Esperemos su salida. Él resplandecerá tan seguramente como el sol.
miércoles, 31 de enero de 2018
ENERO 31
“El Dios mío me oirá”.
Miqueas 7:7.
Los amigos
pueden ser desleales, pero el Señor no se alejará del alma benévola; al
contrario, Él oirá todos sus deseos. El profeta dice: “De la que duerme a tu
lado, guarda, no abras tu boca. Los enemigos del hombre son los de su casa”.
Este es un estado miserable; pero aun en tal caso el Mejor Amigo permanece
fiel, y podemos decirle toda nuestra tristeza.
Nuestra
sabiduría está en mirar al Señor, y no en reñir con hombres y mujeres. Si
nuestras llamadas cariñosas son desatendidas por nuestros propios parientes,
esperemos al Dios de nuestra salud porque Él nos oirá. Él nos oirá tanto o más
por causa de la crueldad y opresión de otros, y pronto tendremos razón para
clamar: “Tú, enemiga mía, no te huelgues de mí”.
Porque Dios es
el Dios vivo, Él puede oír; porque Él es un Dios amante, Él oirá; porque es
nuestro Dios del pacto, está obligado a oírnos. Si cada uno de nosotros puede
hablar de Él como “mi Dios”, podremos decir con certeza absoluta: “mi Dios me
oirá”. ¡Ven, pues, oh corazón herido, y cuenta tus penas al Señor tu Dios! Yo
me arrodillaré en secreto e interiormente murmuraré: “Mi Dios me oirá”.
martes, 30 de enero de 2018
ENERO 30
“Y he aquí, Yo soy contigo,
y te guardaré por donde quiera que fueres”. Génesis 28:15.
¿Necesitamos
misericordias especiales para algún viaje que debemos hacer? Aquí tenemos las
más escogidas: la presencia y la preservación de Dios. En todo lugar
necesitamos ambas cosas, y en todo lugar las tendremos si estamos cumpliendo
nuestro deber y no solamente siguiendo nuestra propia inclinación. ¿Por qué
consideramos nuestro traslado a otro país como una necesidad triste, cuando es
impuesto sobre nosotros por la voluntad divina? En todos los países el creyente
es igualmente un peregrino y un extranjero; sin embargo, en cada región el
Señor es un refugio, como lo ha sido a sus santos de generación en generación.
Podemos carecer de la protección de un monarca terrestre, pero cuando Dios
dice: “Yo te guardaré”, no hay ningún cuidado. Este es un pasaporte bendito
para un viajero, y un acompañamiento divino para un emigrado.
Jacob nunca
antes había dejado la casa de su padre: él había sido un niño mimado de su
madre, y no un aventurero como su hermano. Sin embargo, él salió, y Dios con
él. Tenía poco bagaje, y ningún séquito; pero ningún príncipe jamás viajó con
mejor salvaguardia. Aun cuando dormía en pleno campo, los ángeles le guardaban
y el Señor Dios le habló. Si el Señor nos manda ir, digamos con nuestro Señor
Jesús: “Levantaos, vamos de aquí”.
lunes, 29 de enero de 2018
ENERO 29
“Guarda y escucha todas
estas palabras que Yo te mando, porque te vaya bien a ti y a tus hijos después
de ti para siempre, cuando hicieres lo bueno y lo recto en los ojos de Jehová
tu Dios”. Deuteronomio 28:3.
Aunque la
salvación no es por las obras de la ley, sin embargo las bendiciones que son
prometidas a la obediencia no son negadas a los siervos fieles de Dios. Nuestro
Señor quitó las maldiciones cuando fue hecho maldición por nosotros, pero
ninguna condición de bienaventuranza ha sido revocada.
Tenemos que
notar y escuchar la voluntad revelada del Señor, dando nuestra atención, no a
porciones de ella, sino a “todas estas palabras”. No hay que sacar y escoger,
sino respetar imparcialmente todo lo que Dios ha mandado. Este es el camino de
bendición para el padre y sus hijos. La bendición del Señor está sobre sus
escogidos hasta la tercera y cuarta generación. Si andan rectamente delante de
Él, Él hará que todos los hombres conozcan que son simiente bendita de Jehová.
Ninguna
bendición puede venir sobre nosotros o los nuestros por el fraude o la doblez.
Los caminos de conformidad al mundo, y de impiedad no pueden traer bien a
nosotros o a los nuestros. Nos irá bien cuando vayamos bien con Dios. Si la
integridad no nos hace prosperar, tampoco el fraude lo conseguirá. Lo que
agrada a Dios nos traerá alegría.
domingo, 28 de enero de 2018
ENERO 28
“Y limpiará Dios toda
lágrima de los ojos de ellos”. Apocalipsis 21:4.
Sí, a esto
vendremos si somos creyentes. La pena cesará, y las lágrimas serán limpiadas.
Este es un mundo de llanto, pero pasará. Habrá un cielo nuevo, y una tierra
nueva, así dice el primer versículo de este capítulo; y por lo tanto, no habrá
nada por qué llorar tocante a la caída de Adán y las miserias consiguientes.
Lee el versículo 2 y nota cómo habla de la esposa y su casamiento. La boda del
Cordero es un tiempo de placer infinito y las lágrimas estarán fuera de lugar.
El versículo 3 dice que el mismo Dios morará entre los hombres; y seguramente
hay deleites en su diestra para siempre, y las lágrimas no caerán jamás.
¿Qué será
nuestro estado cuando no haya más llanto, ni clamor, ni dolor? Esto será más
glorioso de lo que ahora podemos imaginar. ¡Oh ojos enrojecidos de llorar,
dejad vuestro llanto abrasador, porque dentro de poco no conoceréis más las
lágrimas!
Ninguno puede limpiar las lágrimas como el Dios de amor, pero Él va a
hacerlo. “Por la tarde durará el llanto, y a la mañana vendrá la alegría”. ¡Ven
Señor, y no tardes; porque ahora, tanto hombres como mujeres tienen que llorar!
sábado, 27 de enero de 2018
ENERO 27
“Y allí os acordaréis de vuestros
caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y seréis confusos
en vuestra misma presencia por todos vuestros pecados que cometisteis”.
Ezequiel 20:43.
Cuando somos aceptos al Señor, y
estamos en el lugar del favor, de la paz y de la seguridad, entonces somos
movidos a arrepentirnos de todas nuestras culpas y mala conducta hacia nuestro
benigno Dios. El arrepentimiento es de tanto valor, que podemos llamarlo un
diamante de primera calidad, y es prometido dulcemente al pueblo de Dios como
un resultado de la salvación que más santifica. El que acepta el
arrepentimiento, también da el arrepentimiento; y no lo da de su “caja amarga”,
sino de entre las “hojuelas con miel”, con las cuales alimenta a su pueblo. El
mejor modo de disolver un corazón de peña es tener un sentimiento de perdón que
ha sido comprado con sangre y de misericordia inmerecida. ¿Nos sentimos duros?
Pensemos en el amor del pacto, y entonces dejaremos el pecado, lamentaremos el
pecado, y aborreceremos el pecado; sí, y estaremos confusos por haber pecado
contra el amor infinito.
Acerquémonos a Dios con esta promesa de penitencia, y
pidámosle que nos ayude a recordarnos, a arrepentirnos, a tener sentimiento y a
volvernos. ¡Oh que pudiésemos gozar del enternecimiento de la tristeza santa!
¡Qué alivio nos sería derramar un torrente de lágrimas! ¡Señor, hiere la peña,
o habla a la peña, y haz que corran las aguas!
viernes, 26 de enero de 2018
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