Versículo para hoy:

viernes, 17 de febrero de 2023

FEBRERO 17 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

 "Y habitó Isaac junto al pozo del Viviente que me ve". Génesis 25.11

Allí Agar fue librada una vez de su prueba, e Ismael bebió de las aguas que tan benignamente le mostró el Dios que vive y que ve a los hijos de los hombres. Pero esta era meramente una visita casual, como las que hacen los mundanos al Señor en tiempos de necesidad y para su propio provecho. Claman a él en la aflicción pero lo olvidan en la prosperidad.
Isaac, en cambio, habitó allí, y el pozo del Dios que vive y que todo lo ve, fue su constante provisión. El tenor habitual de la vida del hombre y el lugar donde su alma constantemente habita, constituyen la verdadera piedra de toque de su estado espiritual. 
La gracia providencial experimentada por Agar impresionó la mente de Isaac y lo condujo a reverenciar aquel lugar. Su nombre místico ganó su cariño. Las frecuentes meditaciones que Isaac tuvo sobre el borde de este pozo, a la hora de la tarde, hicieron que él se familiarizara con este lugar. El encuentro que en ese lugar había tenido con Rebeca hizo que su espíritu se sintiese cómodo allí. Pero fue especialmente el hecho de haber gozado allí de íntima comunión con el Dios viviente lo que hizo que Isaac eligiese ese lugar santificado como habitación suya. Aprendamos a vivir en la presencia del Dios vivo. Oremos para que en este día y en todos los días podamos experimentar esta verdad: "Tú eres el Dios de la Vista". 
Que el Señor sea para nosotros como un pozo delicioso, confortante, seguro, que salte para vida eterna. Las botellas de las criaturas se rompen y se secan, pero el pozo del Creador nunca falla.
¡Feliz es el que habita junto al pozo y así tiene a mano abundantes y continuas provisiones! El Señor ha sido a otros un constante ayudador: su nombre es Shaddai, Dios Todopoderoso. Nuestros corazones han tenido frecuentemente muy deliciosas relaciones con él. Por intermedio del Padre nuestras almas hallaron al glorioso esposo, el Señor Jesús. Permanezcamos, pues, en estrecha comunión con Él.

FEBRERO 16 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"He aprendido a contentarme con lo que tengo". Filipenses 4.11

Estas palabras nos demuestran que el contentamiento no es, en el hombre, una inclinación natural. "La mala hierba crece pronto". La codicia, el descontento y la murmuración son en el hombre tan naturales como lo son las espinas en el campo. No necesitamos sembrar espinas y cardos; crecen solos en buena cantidad, pues la tierra los produce en todas partes. No necesitamos enseñar a los hombres a que se lamenten; ya se lamentan bastante sin enseñanza alguna. Pero las cosas preciosas de la tierra tienen que ser cultivadas. Si queremos trigo, tenemos que arar y sembrarlo. Si queremos flores tenemos que tener un jardín y contar con los cuidados de un jardinero.
Ahora bien, el contentamiento es una de las flores del cielo, y si queremos tenerlo, tenemos que cultivarlo; no crecerá en nosotros por sí solo. Sólo la nueva naturaleza puede producirlo, y aun entonces tenemos que mostrarnos muy cuidadosos y vigilantes en mantener y cultivar la gracia que Dios haya sembrado en nosotros. Pablo dice: "Yo he aprendido... a contentarme", por lo que nos da a entender que hubo un tiempo cuando no lo sabía. Sin duda le costó bastante alcanzar a comprender el misterio de esta gran verdad. Quizás a veces pensaba que lo había aprendido, pero luego cayó otra vez. Cuando al fin lo alcanzó, pudo decir: "He aprendido a contentarme con lo que tengo". En ese entonces ya era anciano, hombre canoso; estaba al borde de la sepultura, estaba pasando en Roma, en la cárcel de Nerón, sus últimos días terrenales. Si podemos alcanzar la graduación espiritual de Pablo, muy bien podremos soportar las enfermedades Pablo y participar con él de la fría cárcel. 
Creyente, no des lugar a la idea de que puedes estar contento si aprender, y aprender sin disciplina. No es esta una virtud que se puede ejercer por naturaleza; debemos aprenderla gradualmente como una ciencia. Sabemos esto por experiencia. Hermano, detén esa murmuración, aun cuando es natural, y prosigue como diligente alumno en la escuela del contentamiento.

miércoles, 15 de febrero de 2023

FEBRERO 15 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad". 2 Pedro 3.18

Los cielos serán colmados con las incesantes alabanzas de Jesús. ¡Eternidad!, tus incontables años apresurarán su curso eterno, pero por los siglos de los siglos "a él sea gloria". ¿No es Jesús sacerdote eterno según el orden de Melquisedec? "A él sea gloria". ¿No es él rey eterno, Rey de reyes y Señor de los señores, Padre eterno? "A él sea gloria hasta el día de la eternidad". Nunca cesarán sus alabanzas. Lo que fue comprado con sangre merece durar el tiempo que dura la eternidad. La gloria de la cruz nunca debe ser eclipsada. El brillo de la tumba y de la resurrección nunca tienen que ser empañados. ¡Oh Jesús! Tú serás alabado siempre. Tanto como viven los espíritus inmortales, tanto como perdura el trono de Dios, por siempre y para siempre a él sea gloria. Creyente, cuando tributas gloria a Jesús, estás anticipando el tiempo cuando te reunirás con los santos en el cielo. Pero, ¿lo estás glorificando ahora? Las palabras del apóstol son estas: "A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad". ¿No deseas hacer tuya esta oración? "Señor, ayúdame a glorificarte. Soy pobre, ayúdame a glorificarte conformándome con lo que tengo; estoy enfermo, ayúdame a honrarte por medio de la paciencia; tengo talentos, ayúdame a ensalzarte usándolos para ti; dispongo de tiempo, ayúdame Señor, a redimirlo a fin de que pueda servirte; tengo un corazón para sentir, permite Señor, que este corazón no sienta otro amor que el tuyo y no se inflame con otra llama que la del amor a ti; tengo una mente para pensar, ayúdame Señor, a pensar en ti y por ti. Tú me has puesto en este mundo con un propósito, muéstrame Señor, cuál es ese propósito y ayúdame a cumplirlo. Yo no puedo hacer mucho, pero como la viuda puso las dos blancas, que constituían todo su haber, así Señor, yo pongo mi tiempo y eternidad en tu tesorería. Soy todo tuyo; tómame y capacítame para glorificarte ahora en todo lo que digo, hago y tengo".

FEBRERO 14 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Y fuele  diariamente dada su comida de parte del rey de continuo, todos los días de su vida". 2 Reyes 25.30

Joaquín no fue sacado del palacio real con un depósito de alimentos que le durase por algunos meses, sino le fue dada una provisión diaria. Joaquín representa en esto la feliz posición de todo el pueblo de Dios. Una porción diaria es todo lo que realmente necesita un hombre. No necesitamos provisiones para mañana; ese día no ha llegado aun y sus necesidades no existen todavía. La sed que tendremos en junio no necesita ser satisfecha en febrero, pues aun no la sentimos. Si a medida que van llegando los días, tenemos lo suficiente para cada día, nunca sabremos lo que es la necesidad. Lo que baste para el día, es todo lo que podemos disfrutar. No podemos comer y beber o vestir más que la provisión de alimento o vestido que necesitamos para el día. El sobrante nos deja la inquietud de almacenarlo y la ansiedad de estar en guardia contra el ladrón. Un báculo ayuda al viajero, pero un atado de báculos es una pesada carga. Lo suficiente no sólo es tan bueno como una fiesta, sino que es todo lo que aun el glotón puede en realidad disfrutar. Esto es todo lo que debemos esperar; ansiar más que esto es desagradable. Cuando nuestro Padre no nos da más, debemos estar satisfechos con la porción cotidiana. El caso de Joaquín es el nuestro; tenemos una porción segura, una porción que nos es dada de parte del rey, una porción de gracia, una porción perpetua. Hay aquí una base segura para el agradecimiento.

Amado lector cristiano, necesitas también en cuanto a la gracia de Dios, una porción diaria. Tú no tienes un depósito de fuerzas. Debes procurar conseguir día tras día fuerzas de lo Alto. Puedes estar seguro de que te será dada una porción cada día. Por la lectura de la Palabra, por la instrumentalidad del pastor, por la meditación, por la oración y por la confianza en Dios, recibirás renovadas fuerzas. En Jesús están guardadas para ti todas las cosas que necesitas. Entonces, disfruta de tu continua ración. Mientras el pan de la gracia esté sobre la mesa de la misericordia, nunca te vayas con hambre.

FEBRERO 13 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoce a él. Amados, ahora somos hijos de Dios". 1 Juan 3.1-2.

"Mirad cuál amor nos ha dado el Padre". Si consideramos loque hemos sido y lo que todavía somos cuando la corrupción muestra en nosotros su funesto poder, nos admiraremos de que Dios nos haya adoptado como hijos. Sin embargo, esa es la verdad, pues el pasaje dice que somos llamados hijos de Dios. ¡Qué sublime relación es la de un hijo y qué privilegio entraña! ¡Qué cuidado y qué cariño el hijo espera de su padre y qué amor siente el padre para con su hijo! Pero nosotros, por medio de Cristo, tenemos todo eso y mucho más. En cuanto a los momentáneos sufrimientos que compartimos con nuestro Hermano Mayor, los aceptamos como un honor. 

"El mundo no nos conoce porque no lo conoce a él". Nos alegramos de ser, juntamente con Jesús, desconocidos en su humillación, pues sabemos que juntamente con él habremos de ser exaltados.

"Amados, ahora somos hijos de Dios". Es fácil leer esto, pero no es fácil sentirlo. ¿Cómo se halla tu corazón esta mañana? ¿Se halla en la profundidad de la aflicción? ¿La corrupción se levanta dentro de tu espíritu y la gracia se asemeja a una pobre chispa pisoteada bajo los pies? No temas; tú no tienes que vivir de tus dones ni de tus sentimientos; sólo debes vivir por fe en Cristo. Aunque todo nos sea contrario, aunque estemos en la profundidad de la aflicción, ya estemos en la montaña o en el valle, el pasaje dice que "ahora somos hijos de Dios". "Pero -dices tú- yo no estoy bien ataviado, mis dones no se destacan y mi justicia no brilla esplendorosamente". Hermano, lee otra vez el texto: "Aun no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando él apareciere seremos como él es". El Espíritu Santo purificará nuestras mentes y el poder divino perfeccionará nuestros cuerpos, y entonces lo veremos como él es.

FEBRERO 12 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda por el mismo Cristo nuestra consolación". 2 Corintios 1.5

Hay aquí una bendita proporción. El gobernador de Providencia lleva una balanza. En un platillo pone las pruebas de su pueblo y en el otro sus consolaciones. Cuando el platillo de la prueba está casi vacío, el de la consolación se halla casi en el mismo estado. Y cuando el platillo de la prueba está lleno, el de la consolación se halla en la misma condición.

Cuando se amontonan las negras nubes, es cuando más claramente se nos revela la luz. Cuando llega la noche y se acerca la tormenta, el Capitán Celestial está más cerca de la tripulación. ¡Verdad bendita esta, que cuando estamos más abatidos es cuando nos sentimos más aliviados por las consolaciones del Espíritu! Una de las razones de esto estriba en que las pruebas hacen más lugar para la consolación. Los grandes corazones sólo se hacen en las grandes pruebas. La azada de la aflicción ahonda el pozo del consuelo y hace un lugar más espacioso para la consolación.

Dios viene a nuestro corazón y lo halla lleno. Rompe nuestras comodidades y lo vacía; entonces hay más lugar para la gracia. Cuanto más humillado esté un hombre, tanto más consuelo tendrá, pues estará en mejores condiciones para recibirlo.

Otra razón porque somos más felices en nuestras pruebas es esta: Tenemos entonces una comunión más íntima con Dios. Cuando el granero está lleno, el hombre puede vivir sin Dios; cuando el bolsillo rebosa de oro, estamos tentados a pasar la vida sin mucha oración. Pero cuando se secan nuestras calabazas, entonces sentimos necesidad de nuestro Dios; cuando los ídolos de nuestra casa son quitados, entonces nos sentimos constreñidos a adorar a nuestro Dios. No hay mejor clamor que el que viene de las partes bajas de las montañas, y no hay oración que tenga ni la mitad del fervor que tiene la que sale de las profundidades del alma, a través de intensas pruebas y aflicciones.

martes, 14 de febrero de 2023

FEBRERO 11 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Y los conocían que habían estado con Jesús". Hechos 4.13


Un cristiano debe ser un fiel retrato del Hijo de Dios. Tú habrás leído biografías de Jesús correcta y elocuentemente escritas, pero la mejor biografía de Cristo es la biografía viviente, grabada en las palabras y en los hechos de su pueblo.
Si fuéramos lo que profesamos ser, seríamos retratos de Cristo; sí, seríamos tan semejantes a Jesús que el mundo no diría (después de haber estado con nosotros largo tiempo): "Sí... algo se parece..." sino, al vernos, exclamaría inmediatamente: "Este ha estado con Jesús, ha sido enseñado por él, es semejante a él, ha comprendido el pensamiento del santo Hombre de Nazareth y lo pone en práctica en su vida y en las acciones de cada día". El cristiano debe asemejarse a Cristo en su intrepidez. Cristiano, nunca te avergüences de tu religión, pues ella nunca serpa para ti un motivo de oprobio. Hónrala siempre con una vida ejemplar. Sé semejante a Jesús: muy valiente en favor de tu Dios. Imítalo en su benignidad. Piensa, habla y obra afectuosamente, para que los hombres puedan decir de ti: "Este ha estado con Jesús". Imítalo en su santidad. ¿Se mostró Jesús celoso por su Dios? Muéstrate tú también; busca hacer siempre lo bueno. No desperdicies el tiempo, que es muy precioso. ¿Se negó Jesús a sí mismo, no mirando nunca su propio interés? Sé tú lo mismo. ¿Fue piadoso? Sé entonces ferviente en tus oraciones. ¿Se sometió él a la voluntad de su Padre? Sométete tú también. ¿Fue paciente? Aprende tú también a soportar; y sobre todo, aprende, como el más acabado retrato de Jesús, a perdonar a tus enemigos como lo hizo él, y haz que las palabras de tu Maestro: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen", resuenen siempre en tus oídos. Perdona como esperas ser perdonado. Amontona carbones de fuego sobre la cabeza de tu enemigo, mostrándote bondadoso. Recuerda que hacer bien por mal es asemejarse a Dios. Sé semejante a Dios, pues, y en todos los caminos y por todos los medios, vive de tal manera que todos puedan decir de ti; "Este ha estado con Jesús".

FEBRERO 10 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Sé tener abundancia". Filipenses 4.12

Hay muchos que saben "estar humillados", pero que no han aprendido cómo "tener abundancia". Cuando son colocados en la cima de una montaña se marean y caen inmediatamente. El cristiano deshonra más a menudo su profesión en la prosperidad que en adversidad. Es peligroso ser próspero. El crisol de la adversidad es una prueba menos severa para el creyente que el refinamiento de la prosperidad. ¡Cuánta debilidad de alma y cuánto descuido de las cosas espirituales nos ha venido a través de las mercedes y de las abundancias de Dios! Sin embargo, no debe necesariamente ser así, pues el apóstol nos dice que él sabe cómo tener abundancia. Cuando tenía mucho, sabía cómo usarlo. La gracia abundante lo capacitaba para poseer abundante prosperidad. Cuando su barco iba viento en popa, lo cargaba con mucho lastre, y así flotaba con seguridad. Se necesita más que habilidad humana para llevar la rebosante copa de gozo mortal con mano firme. Sin embargo, el apóstol había aprendido aquel arte, pues dice: "En todo y por todo estoy enseñado así apara hartura, como para hambre". Saber cómo estar hartos es algo que solo Dios puede enseñarnos. Los israelitas estuvieron hartos una vez, pero estando aun la carne en sus bocas, la ira de Dios vino sobre ellos. Muchos han pedido bendiciones sólo con el fin de satisfacer la codicia de sus propios corazones. La abundancia de pan ha producido frecuentemente abundancia de sangre, y eso trajo como consecuencia desenfreno de espíritu. Cuando tenemos mucho de las mercedes providenciales de Dios, acontece frecuentemente que tenemos poco de la gracia de Dios, y sentimos poca gratitud por las abundancias que recibimos. Estamos hartos y nos olvidamos de Dios; estamos satisfechos con las cosas terrenales y nos resignamos a dejar de lado el cielo.
Estemos seguros de que es más difícil saber cómo estar hartos que aprender a sufrir hambre. Es terrible la tendencia de la naturaleza humana al orgullo y al olvido de Dios. ¡Ten cuidado de pedir en tus oraciones que Dios te enseñe "cómo estar saciado".

domingo, 12 de febrero de 2023

FEBRERO 9 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Y consultó David a Jehová". 2 Samuel 5.23

Cuando David hizo esta consulta acababa de luchar con los filisteos y de obtener una significativa victoria. Los filisteos subieron en gran número, pero por la ayuda de Dios, David los puso en fuga fácilmente. Notemos, sin embargo, que cuando los filisteos vinieron por segunda vez, David no les salió al encuentro antes de consultar a Jehová. Como había salido victorioso una vez, podía haber dicho, como lo han hecho muchos en otros casos: "Saldré victorioso otra vez, puedo estar seguro de que si he conquistado una vez, triunfaré aun otra vez. ¿Por qué, pues, esperar para consultar al Señor?" Ganó una batalla por el poder del Señor; pero no se aventurará en otra hasta asegurarse el mismo poder. Él preguntó al Señor: "¿Iré contra ellos?", y esperó hasta que la señal de Dios le fue dada. Aprendamos de David a no dar ningún paso sin Dios.
Cristiano, si quieres conocer la senda del deber, ten a Dios por brújula; si deseas dirigir tu barco a través de las imponentes olas, pon el timón en las manos del Todopoderoso. Muchas rocas podrían ser esquivadas si permitiésemos que nuestro Padre gobierne el timón; muchos bancos de arena podrían ser evitados si dejáramos a su soberana voluntad escoger y mandar. Debemos darnos cuenta de que la providencia de Dios nos guía; y si la providencia tarda, esperemos hasta que la providencia llegue. El que se antepone a la providencia, se sentirá gozoso si vuelve otra vez al lugar de partida. "Te enseñaré el camino en que debes andar", es la promesa que Dios hace a su pueblo. Llevemos a él todas nuestras perplejidades y digámosle: "Señor, ¿qué quieres que haga?"
No dejes tu casa esta mañana sin inquirir primero la voluntad del Señor.

FEBRERO 8 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Llamarás su nombre Jesús". Mateo 1.21

Cuando una persona es querida, cualquier cosa que tiene que ver con ella se hace querida por su causa. Así, tan preciosa es la persona del Señor Jesús en el concepto de todos los creyentes, que cada una de las cosas tocantes a él, la consideran de inestimable valor. "Mirra, áloes y casia exhalan todos sus vestidos", dice David, como si los vestidos mismos del Salvador fueran tan perfumados por su persona que él no podría sino amarlos.
En verdad, no hay lugar que aquellos santificados pies hayan pisado, no hay palabra que aquellos benditos labios hayan expresado, no hay siquiera un pensamiento que su amorosa Palabra haya revelado que no nos sea precioso más allá de toda ponderación. Y esto es también verdadero en cuanto a los nombres de Cristo: son todos dulces en los oídos del creyente. Ya se le llame el esposo de la iglesia, su novio, o su amigo; ya se le designe como el Cordero inmolado desde la fundación del mundo, el rey, el profeta o el sacerdote, cada uno de los títulos de nuestro Maestro: Shiloh, Emmanuel, Admirable, Dios Fuerte y Consejero, cada uno de sus nombres es igual al panal que destila miel cuyas gotas son deliciosas. Pero si para el oído del creyente hay un nombre más dulce que otro, ese nombre es Jesús. ¡Jesús!, este es el nombre que hace que las arpas del cielo toquen armoniosamente. ¡Jesús!, la vida de todos nuestros goces. Si hay un nombre más fascinador que otro, más gracioso que otro, ese nombre es Jesús. Está entrelazado en la misma trama y urdimbre de nuestro himnario. Muchos de nuestros himnos empiezan con este nombre, y apenas habrá alguno que valga algo que termine sin él. Es la suma total de todos los deleites. Es la música con la cual las campanas del cielo tocan; un canto en una palabra; un océano por su significado, aunque una gota por su brevedad; un incomparable canto sagrado en dos sílabas; un resumen de las aleluyas de la eternidad en cinco letras.

FEBRERO 7 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Levantaos y andad". Miqueas 2.10

La hora se aproxima cuando este mensaje vendrá a nosotros como viene a todos: "Levántate y sal del hogar en que habitas, de la ciudad en la cual has hecho tus negocios, del lado de u familia y del lado de tus amigos; levántate y emprende el último viaje". ¿Y qué conocemos nosotros de ese viaje? ¿Qué conocemos del país al que estamos destinados? Algo conocemos, algo nos ha sido revelado por el Espíritu Santo, pero ¡cuán poco conocemos de los reinos del futuro!
Sabemos que hay un oscuro y tormentoso río llamado "muerte". Dios nos manda cruzarlo y nos promete estar con nosotros. ¿Y qué viene después de la muerte? ¿Qué mundo de maravillas se presentará ante nuestra vista? ¿Qué escena de gloria se desplegará delante de nosotros? Ningún viajero ha vuelto de allá para hacérnoslo saber. Pero, sin embargo, conocemos lo suficiente de la patria celestial, como para responder con gozo y alegría a la invitación que se nos hace para ir allá.

El viaje de la muerte puede ser tenebroso, pero nosotros lo emprenderemos sin temor, sabiendo que Dios estará con nosotros cuando andemos en el valle de la sombra de la muerte; y, por lo tanto no tendremos necesidad de temer mal alguno.
Nos separaremos de todo lo que conocemos y amamos aquí, pero iremos a la casa de nuestro Padre, donde está Jesús, iremos a aquella "ciudad que tiene fundamentos, el artífice y hacedor de la cual, es Dios". Esta será nuestra última separación para ir a habitar por siempre con aquel a quien amamos, para habitar en medio de su pueblo y en la presencia de Dios.

Cristiano, medita mucho en el cielo: esto te ayudará a seguir adelante y olvidar la fatiga del camino. Este valle de lágrimas no es otra cosa que el camino real que nos conduce a la patria mejor; este mundo no es sino el puente que nos lleva a un mundo de bienaventuranzas.

FEBRERO 6 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Orando en todo tiempo". Efesios 6.18

¡Qué multitud de oraciones hemos elevado desde el primer momento en que aprendimos a orar! Nuestra primera oración fue hecha en favor de nosotros mismos; pedimos a Dios que tuviera misericordia de nosotros y borrara nuestros pecados. Él nos oyó. Cuando borró nuestros pecados, enseguida hicimos más oraciones en favor de nosotros. Hemos tenido que orar por la gracia que santifica, por la gracia que impulsa a hacer lo bueno y por la que impide hacer lo malo. Hemos sido guiados a pedir una nueva certidumbre de fe, a implorar la consoladora aplicación de la promesa, a rogar que se nos librase de la hora de la tentación, a pedir ayuda para el cumplimiento del deber y socorro para el día de la prueba.

Hemos sido impulsados a ir a Dios para bien de nuestras almas, pidiendo, como mendigos consuetudinarios, todo lo que necesitábamos. Da testimonio, hijo de Dios, de que nunca pudiste conseguir en otra parte algo para tu alma. Todo el pan que tu alma ha comido, vino del cielo, y todo el agua que ha bebido, fluyó de la roca viva, que es Cristo Jesús el Señor.

Tu alma nunca se ha enriquecido por sí misma; ha sido más bien una pensionista diaria de la bondad de Dios. De modo que tus oraciones han ascendido al cielo en una hilera casi infinita. Tus necesidades fueron innumerables, y en consecuencia las provisiones han sido infinitamente grandes. Tus oraciones han sido muy variadas y las mercedes recibidas, incontables. En vista de esto, ¿no tienes motivos para decir "Amo al Señor porque él oyó la voz de mi ruego"? Pues así como nuestras oraciones fueron muchas, así también han sido muchas las respuestas de Dios. Él te oyó en el día de la angustia; te fortaleció y te ayudó, aun cuando tú lo afrentaste por temblar y dudar en el propiciatorio. Recuerda esto y haz que tu corazón se llene de gratitud a Dios, que oyó con misericordia tus pobres y débiles oraciones. "Bendice, alma mía, a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios".

domingo, 5 de febrero de 2023

FEBRERO 5 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"El Padre ha enviado al Hijo para ser Salvador del mundo". 1 Juan 4.14

Es agradable pensar que Jesús no vino al mundo sin el consentimiento, sin el permiso, sin la autoridad y sin la asistencia de su Padre. Fue enviado por el Padre para que fuese el Salvador de los hombres. Estamos propensos a olvidar que si bien hay distinciones en cuanto a las personas de la Trinidad, no las hay en cuanto al honor de las mismas.
Por otra parte, atribuimos muy frecuentemente el honor de nuestra salvación -o por lo menos la profundidad de su bondad- más a Cristo Jesús que al Padre. Este es un grave error. ¿No fue el Padre el que envió a Jesús? Si Jesús habló maravillosamente, ¿no fue el Padre quien derramó gracia en sus labios para que fuese ministro capaz del nuevo pacto? El que conoce al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como debe conocerlos, los ama a todos por igual; los ve a los tres en Belén, en Getsemaní y en el Calvario, igualmente interesados en la obra de la salvación. ¡Oh, cristiano! ¿Has puesto tu confianza en el Hombre Cristo Jesús? ¿Has puesto tu fe solo en Él? ¿Estás unido a Él? Entonces cree que estás también unido al Dios del cielo. Por el hecho de que para el Hombre Cristo Jesús eres un hermano y tienes con él íntima comunión, tú estás unido al Dios eterno, y el Anciano de días es tu Padre y tu amigo.
¿Consideraste alguna vez la profundidad del amor que había en el corazón de Jehová, cuando Dios Padre preparó a su Hijo para la gran empresa de misericordia? Si no lo has hecho, medita hoy en esa verdad. ¡El Padre lo envió! Reflexiona en esta declaración. Piensa cómo Jesús obró lo que el Padre deseaba. Mira el amor del gran YO SOY en las heridas del agonizante Salvador. Que cada pensamiento relacionado con Jesús sea conectado con el Eterno, el Dios bendito para siempre, pues "Jehová quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento".

sábado, 4 de febrero de 2023

FEBRERO 4 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"El amor de Jehová". Oseas 3.1

Creyente, echa una mirada retrospectiva a través de tu experiencia y recuerda el camino del desierto por el cual el Señor te guio. Considera cómo te ha alimentado y vestido todos los días, cómo soportó tu mala conducta, cómo sufrió tus murmuraciones y tus ansias por las ollas de Egipto, cómo abrió la roca para satisfacer tu sed y cómo te alimentó con el maná que descendió del cielo. Piensa cómo su gracia te bastó en tus tribulaciones, cómo su sangre te limpió de todo pecado y cómo su vara y su cayado te infundieron aliento.

Cuando hayas considerado el amor que Dios te tuvo en el pasado, procura entonces que la fe te haga ver el amor que te tendrá en el futuro, porque, recuerda que el pacto y la sangre de Cristo tienen en sí algo más que el pasado. El que te amó y perdonó, nunca cesará de amar y perdonar.
Él es el alfa y será también la omega: el primero y el último. Por lo tanto, ten presente que cuando pases por el valle de la sombra de la muerte, no tienes que temer mal alguno, porque él está contigo; cuando estés en las frías aguas del Jordán no tienes necesidad de temer, pues la muerte no te puede separar de su amor, y cuando entres en los misterios de la eternidad no tienes que temblar "pues estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles ni principados, ni potestades, ni lo presente ni lo porvenir, ni lo alto ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro".

Alma, ¿no reaviva esto tu amor? ¿No te induce a amar a Jesús? Un vuelo a través del ilimitado espacio del éter del amor, ¿no inflama tu corazón y te impulsa a deleitarte en el Señor tu Dios? A medida que meditamos en "el amor de Jehová" nuestros corazones arden en nosotros y ansiamos amarlo más.

viernes, 3 de febrero de 2023

FEBRERO 3 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Así que, hermanos, deudores somos". Romanos 8.12

Como criaturas de Dios todos somos deudores. Debemos pues, obedecerlo con todo nuestro cuerpo, con toda nuestra alma y con toda nuestra fuerza. Por haber quebrantado sus mandamientos, somos deudores a su justicia y le debemos una suma tan crecida que nos es imposible pagarla. Pero del cristiano se puede decir que no debe nada a la justicia de Dios, porque Cristo pagó la deuda de los suyos. Por esta razón el creyente debe amar más. Soy deudor a la gracia de Dios, pero no a su justicia, pues él nunca me acusará de una deuda que ya ha sido pagada. Cristo dijo: "Consumado es", y con esto quiso decir que todo cuanto su pueblo debía, fue cancelado para siempre del libro del recuerdo. Cristo ha satisfecho enteramente la justicia divina; la cuenta quedó saldada, la cédula fue clavada en la cruz, el recibo fue entregado y nosotros no somos más deudores a la justicia de Dios. Pero por el mismo hecho de que no somos deudores de nuestro Dios en ese sentido, hemos llegado a constituirnos en diez veces más deudores de él, de lo que lo hubiéramos sido de otra manera.

Cristiano, detente y considera por un momento cuán deudor eres a la soberanía divina, cuánto debes a su desinteresado amor, pues él dio a su propio Hijo para que muriese por ti. Considera cuánto debes a su gracia perdonadora que, aun después de diez mil afrentas, te ama tan infinitamente como siempre.
Considera lo que debes a su poder, cómo te levantó de la muerte del pecado, cómo te ha guardado de caer, cómo ha preservado tu vida espiritual y cómo -aunque diez mil enemigos cercaron tu camino- te hizo capaz de andar por él sin titubeos. Considera lo que debes a su inmutabilidad. Aunque tú has cambiado diez mil veces, él no ha cambiado ni una vez. Estás muy endeudado con los atributos de Dios. Tú mismo te debes a Dios y le debes todo lo que tienes; ríndete como un sacrificio vivo, pues este es tu culto racional.

FEBRERO 2 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Sin derramamiento de sangre no se hace remisión". Hebreos 9.22

Esta es la voz de la verdad inalterable. En ninguna de las ceremonias judías -aun típicamente consideradas- se hacía remisión de pecados sin derramamiento de sangre. En ningún caso y por ningún medio puede el pecado ser perdonado sin expiación. Es claro entonces, que no haya esperanza para mí fuera de Cristo, pues no hay otro derramamiento de sangre que sea considerado como expiación por el pecado. ¿Estoy yo creyendo en él? ¿Es realmente aplicada a mi alma la sangre de su expiación? En lo que respecta a la necesidad que tienen de Cristo, todos los hombres están en el mismo nivel. Por más morales, generosos, amantes y patriotas que seamos, esta regla no será alterada con el fin de hacer para nosotros una excepción. El pecado no cede a nada que sea menos potente que la sangre de aquel a quien Dios envió como propiciación. ¡Qué bendición que haya un medio de perdón! ¿Por qué hemos de buscar otro? 

Las personas que profesan una religión meramente formal, no se explican cómo podemos regocijarnos de que todos nuestros pecados han sido perdonados por Cristo. Sus obras, sus rezos y sus ceremonias les dan un consuelo muy pobre; no pueden ellos estar tranquilos, pues están menospreciando la grande salvación y se empeñan en conseguir sin sangre la remisión. Alma mía, siéntate y contempla la justicia de Dios, que se ve obligada a castigar el pecado. Mira todo ese castigo infligido a tu Señor, y arrodíllate humildemente y besa los queridos pies de aquel que hizo expiación por ti. No vale nada, cuando la conciencia está despierta, recurrir a sentimientos y evidencias para hallar consuelo; este es un hábito que aprendimos en el Egipto de nuestra legal esclavitud. Lo único que puede restaurar a una conciencia convicta de pecado, es la visión de Cristo mientras sufre en la Cruz. "La sangre es la vida de ella", dice la ley levítica. Estemos seguros de que la sangre es la vida de la fe, del gozo y de cada una de las otras santas gracias.

miércoles, 1 de febrero de 2023

FEBRERO 1 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Cantarán de los caminos de Jehová". Salmo 138.5

El tiempo cuando los cristianos empiezan a "cantar de los caminos de Jehová" es cuando por primera vez sueltan su carga al pie de la cruz. Ni aun los cantos de los ángeles parecen tan dulces como el primer canto que brota de lo profundo del alma del hijo de Dios que ha sido perdonado.
Tú recuerdas, sin duda, cómo Juan Bunyan describe esto. Él dice que cuando el pobre peregrino dejó su carga al pie de la cruz, dio tres grandes saltos y siguió su camino cantando:
                                                                
                                                                ¡Bendita cruz! ¡Bendita sepultura!
                                                                ¡Y más bendito quien murió por mí!

Creyente, ¿recuerdas el día cuando cayeron tus cadenas? ¿Recuerdas el día cuando Jesús te halló y te dijo: "Con amor eterno te amé; yo deshice como a nube tus rebeliones y como a niebla tus pecados; ellos no serán nunca mencionados contra ti". ¡Oh, cuán dulce es el momento cuando Jesús quita el castigo del pecado!
Cuando el Señor perdonó mis pecados, me sentí tan gozoso que apenas pude contener el deseo de saltar. Pensaba, mientras me dirigía a casa desde el lugar donde el Señor me había puesto en libertad, que era mi deber decir aun a las piedras de las calles la historia de mi liberación. Tan llena de gozo estaba mi alma, que deseaba manifestar a cada copo de nieve, que en ese momento caía del cielo, el admirable amor de Jesús, quien había borrado los pecados de uno de los principales rebeldes. Pero no sólo al principio de la vida cristiana tienen los creyentes motivos para cantar. En el curso de sus vidas hallarán nuevos motivos para cantar de los caminos del Señor, y la experiencia que tengan de él, les hará decir: "Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza será siempre en mi boca". No te olvides, hermano, de magnificar hoy al Señor.

martes, 31 de enero de 2023

ENERO 31 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Jehová, justicia nuestra". Jeremías 23.6

Siempre experimentará el cristiano grande calma, quietud, alivio y paz al pensar en la perfecta justicia de Cristo. ¡Cuán a menudo los santos de Dios se hallan abatidos y tristes! Sin embargo, no debiera ser así. Creo que no se hallarían abatidos si tuviesen presente la perfección que poseen en Cristo. Hay algunos que siempre están hablando de la corrupción, de la depravación del corazón y de la innata maldad del alma. Esto es muy cierto, pero ¿por qué no ir un paso más adelante y recordar que somos perfectos en Cristo Jesús? No hay por qué admirarse de que los que se detienen a considerar su propia corrupción, muestren tal aspecto de abatimiento, pero si recordamos que "Cristo es hecho por nosotros justicia", estaremos de buen ánimo. Aunque la pena me aflija, aunque Satán me asalte, aunque haya muchas cosas que tenga que gustar antes de llegar al cielo, en el pacto de la gracia todo esto fue cumplido en mi favor; no hay nada que falte a mi Señor. Cristo lo hizo todo. En la cruz dijo: "Consumado es", y si está consumado, entonces yo estoy completo en él y puedo regocijarme con gozo inefable y glorificado, "no teniendo mi justicia que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios, por la fe". No hallaréis de este lado del cielo gente más santa que aquella que recibe en sus corazones la doctrina de la justicia de Cristo. Cuando el creyente dice: "Yo vivo sólo en Cristo, confío para mi salvación únicamente en él, y creo que, aunque indigno, soy, sin embargo, salvo en Jesús", entonces viene este pensamiento como un motivo de gratitud: "¿No viviré para Cristo? ¿No lo amaré y serviré, viendo que soy salvo por sus méritos?" "El amor de Cristo nos constriñe". "Los que viven, no vivan ya para sí, sino para el que murió por ellos". Si somos salvos por justicia imputada, valoraremos grandemente la justicia impartida.

lunes, 30 de enero de 2023

ENERO 30 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Cuando oyeres un estruendo que irá por las copas de los morales, entonces te moverás". 2 Samuel 5.24

Los miembros de la Iglesia de Cristo tienen que ser muy afectos a la oración, buscando siempre que la unción del Santo repose sobre sus corazones, para que el reino de Dios venga y se haga "su voluntad en la tierra como en el cielo".
Pero hay ocasiones cuando Dios parece favorecer a Sión de una manera especial; esas ocasiones deben ser para ellos como un estruendo que va por las copas de los morales. En esos casos es necesario que estemos aún más dedicados a la oración; es menester que seamos celosos, luchando ante el trono de la gracia más intensamente que nunca. La acción en estos casos debe ser pronta y vigorosa. La marea crece; boguemos ahora hacia la costa, valientemente. ¡Ojalá experimentemos un nuevo pentecostés! Cristiano, en ti mismo hay ocasiones "cuando oyes un estruendo que va por las copas de los morales". Tienes un poder particular en la oración; el Espíritu Santo te da gozo y contentamiento; la Biblia es clara para ti; las promesas son apropiadas; caminas a la luz de la presencia de Dios; tienes una confianza y una libertad particular en la devoción y una comunión más íntima con Cristo. En esas gozosas ocasiones, "cuando oyes un estruendo que va por las copas de los álamos", es tiempo de que te muevas. Ahora, mientras el Espíritu Santo ayuda a tu flaqueza, es tiempo propicio para que te libres de cualquier mal hábito. Despliega las velas de tu nave, pero no olvides que sólo Dios puede enviar el viento para hacerla andar. Lo único que debes procurar, es estar seguro de que las velas están desplegadas. No malogres el viento favorable por no haber preparado las velas de antemano. Busca la ayuda de Dios para que seas más diligente en el deber, cuando seas hecho más fuerte en la fe; para que seas más constante en la oración, cuando tengas más libertad ante el trono, y para que seas más santo en tu conversación mientras vivas más cerca de Cristo.

ENERO 29 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Las cosas que no se ven". 2 Corintios 4.18

Es bueno que la mayor parte del tiempo de nuestra peregrinación, estemos mirando hacia adelante. 

Mas allá está la corona, más allá está la gloria. El futuro debe ser, al fin y al cabo, el gran objeto del ojo de la fe, pues él nos trae esperanza, nos comunica  gozo, nos da consolación e inspira nuestro amor. Al mirar hacia el futuro, vemos eliminado el mal, vemos deshecho el cuerpo del pecado y de la muerte y vemos al alma gozando de perfección y puesta en condiciones de participar de la herencia de los santos en luz. Mirando aún más allá, el iluminado ojo del creyente puede ver cruzado el río de la muerte, vadeado el sombrío arroyo, y alcanzadas las montañas de luz donde está la ciudad celestial. El creyente se ve a sí mismo entrando por las puertas de perla, aclamado como más que vencedor, coronado por las manos de Cristo, abrazado por Jesús y sentado con él en su trono, así como él ha vencido y se ha sentado con su Padre en su trono. La meditación en este futuro bien puede disipar la noche del pasado y la niebla del presente. Las alegrías del cielo compensarán sin duda las tristezas de la tierra. ¡Afuera mis temores! La vida en este mundo es corta; pronto la terminaré. ¡Afuera, afuera mis dudas! La muerte es sólo un arroyuelo; pronto lo cruzaré. ¡Cuán corto es el tiempo! ¡Cuán larga es la eternidad! ¡Cuán breve es la muerte, cuán infinita es la inmortalidad! Me parece que ahora mismo estoy comiendo de los racimos de Escol y bebiendo del manantial que está del otro lado de la puerta. ¡El viaje es tan corto...! ¡Yo pronto estaré allí!
                                                Cuando aquí de mi vida mis afanes cesen ya
                                                y se anuncie bella aurora celestial,
                                                en las playas del cielo mi llegada esperará
                                                mi Señor con bienvenida paternal.

                                                Podré entonces conocerle,
                                                y seguro en su seno estaré.
                                                Cara a cara espero verle
                                                y con él, redimido, viviré.

sábado, 28 de enero de 2023

ENERO 28 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Perfecto en Cristo Jesús". Colosenses 1.28


¿No sientes en tu propia alma que la perfección no está en ti? ¿No te enseña esto mismo la experiencia de todos los días? Cada lágrima que sale de tus ojos llora "imperfección"; cada suspiro que brota de tu corazón habla de "imperfección"; cada palabra áspera que procede de tus labios indica "imperfección". Conoces bastante bien tu propio corazón como para ni soñar siquiera que pueda haber en ti alguna perfección.
Pero en medio de este conocimiento de tu imperfección, hay para ti un consuelo: tú eres "perfecto en Cristo Jesús". En la presencia de Dios, eres "cumplido en él". Ahora mismo eres "acepto en el Amado". Pero hay una perfección que aun tiene que realizarse y que es segura para toda la simiente.

¿No es agradable mirar hacia adelante, al tiempo cuando toda mancha de pecado que tenga el creyente le será quitada, y cuando será presentado delante del trono sin falta, sin mancha, sin arruga ni cosa semejante? La Iglesia de Cristo será entonces tan pura que ni aun el ojo de la Omnisciencia verá en ella mancha o tacha alguna; será tan santa y gloriosa que Hart no exagera cuando dice: "Vestido con las ropas de mi Salvador seré santo como él es santo". Entonces conoceremos, probaremos y sentiremos la felicidad de esta vasta sentencia: "Cumplidos en Cristo". Hasta que no lleguemos a ese momento, no comprenderemos plenamente las alturas y las profundidades de la salvación de Jesús. ¿No salta de gozo tu corazón al pensar en esto? Negro como eres, serás blanco un día; manchado como eres, serás limpio. ¡Es esta una maravillosa salvación! Cristo toma un gusano y lo transforma en un ángel; toma algo negro y deformado y lo hace limpio e incomparable en gloria y en belleza, y lo pone en condiciones de estar con los serafines. ¡Oh, alma mía, detente y admira esta bendita verdad de perfección en Cristo!

viernes, 27 de enero de 2023

ENERO 27 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Porque de su plenitud tomamos todos". Juan 1.16

Estas palabras nos dicen que en Cristo hay una plenitud.
Hay una plenitud de esencial deidad, porque "en él habita toda la plenitud de la deidad". Hay una plenitud de humanidad, pues en él, corporalmente, aquella deidad se reveló. Hay en su sangre una plenitud de eficacia expiatoria, porque "la sangre de Jesucristo su Hijo, nos limpia de todo pecado". Hay en su vida una plenitud de justicia que justifica, pues "ahora ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús". Hay en su ruego una plenitud de divina superioridad, pues "él puede salvar eternamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos". Hay en su muerte una plenitud de victoria, pues por la muerte destruyó al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo. Hay en su resurrección una plenitud de eficacia, pues por ella el Señor nos ha regenerado en esperanza viva. Hay en su ascensión una plenitud de triunfo, porque "subiendo a lo Alto, llevó cautiva la cautividad y dio dones a los hombres". Hay en verdad una plenitud de bendiciones de toda suerte. Una plenitud de gracia para perdonar, de gracia para preservar, de gracia para perfeccionar. Hay una plenitud para todas las ocasiones: una plenitud de consuelo en la aflicción, una plenitud de dirección en la prosperidad. Una plenitud de todos los atributos divinos: de la sabiduría, del poder, del amor. Una plenitud que es imposible valorar y mucho menos explorar.
"Agradó al Padre que habitase en él toda plenitud". ¡Oh, qué plenitud será esta de la cual todos reciben! Allí tiene que haber, en verdad, plenitud, pues, a pesar de que la corriente siempre fluye, el manantial crece tan abundante, tan rico y tan completo como siempre. Ven creyente, satisface todas tus necesidades; pide abundantemente y recibirás con abundancia, pues esta plenitud es inagotable y está guardada donde todas las necesidades pueden alcanzarla, es decir, en Jesús, Emmanuel, Dios con nosotros.

jueves, 26 de enero de 2023

ENERO 26 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Vuestro Padre Celestial". Mateo 6.26

Los que constituyen el pueblo de Dios son hijos suyos en doble sentido: por creación y por adopción en Cristo. Por eso tienen el privilegio de llamarlo "Padre nuestro que están en los cielos". ¡Padre! ¡Oh, qué preciosa es esta palabra! En ella hay autoridad: "Si yo soy Padre, ¿dónde está mi honor? Si vosotros sois hijos, ¿dónde está vuestra obediencia?" En esta palabra hay también afecto mezclado con autoridad; una autoridad que no provoca rebelión; una obediencia solicitada que se cumple con alegría, y que aunque se pudiese, no debiera negarse. La obediencia que los hijos le rinden a Dios debe ser una obediencia amorosa. No vayas al trabajo que te señala Dios como va el esclavo al que le asigna su amo. Entra más bien en la senda de sus mandamientos, por ser esa la senda de tu Padre. Presenta tu cuerpo como instrumento de justicia, pues la voluntad de tu Padre es justa, y su voluntad debe ser la voluntad de sus hijos. ¡Padre! Hay aquí un atributo real, tan delicadamente cubierto con amor, que la corona del Rey pasa inadvertida al mismo Rey, y su cetro se transforma no en una vara de hierro, sino en un plateado cetro de misericordia. En realidad, el cetro pasa como desapercibido en la tierna mano del que lo empuña. ¡Padre! En esta palabra hay honor y amor. ¡Cuán grande es el amor de un padre para con sus hijos! Lo que la amistad no puede hacer ni la mera benevolencia procurará, lo hace, para sus hijos, el corazón y la mano de un padre. Son sus vástagos, por lo tanto debe bendecirlos; son sus hijos, debe pues defenderlos con todo vigor. Si un padre terrenal vela por sus hijos con amor y cuidado incesantes, ¿cuánto más lo hace nuestro Padre Celestial? ¡Abba, Padre! El que puede decir esto, ha dado expresión a una melodía que es mejor que la que los querubines y serafines pueden producir Hay un cielo en la profundidad de la palabra Padre; hay en ella todo lo que puedo pedir, todo lo que mis necesidades pueden demandar y todo lo que mis deseos pueden desear. Tengo todo en todo por toda la eternidad cuando puedo decir: ¡Padre!

miércoles, 25 de enero de 2023

ENERO 25 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"De las misericordias de Jehová haré memoria, de las alabanzas de Jehová, conforme a todo lo que nos ha dado". Isaías 63.7

¿Y no puedes tú hacer lo mismo? ¿No has experimentado alguna vez las misericordias de Dios? Aunque ahora estés triste, ¿puedes olvidar aquella bendita hora cuando Jesús te halló y te dijo: "Ven a mí"? ¿No puedes recordar aquel glorioso momento cuando él rompió tus grillos, cuando arrojó al suelo tus cadenas y te dijo: "Vine para romper tus ligaduras y dejarte en libertad"? Si el amor de tu desposorio cayó en el olvido, ¿no habrá por ventura, en el camino de tu vida algún mojón, en el que pueda leerse una inscripción que te recuerde la misericordia que Jesús tuvo contigo? ¡Qué! ¿nunca tuviste una enfermedad semejante a la que estás sufriendo ahora? ¿Y no te curó Él? ¿Nunca antes fuiste pobre? ¿Y no suplió Jesús todas tus necesidades? ¿Nunca antes estuviste en aprietos? ¿Y no te libró Él? ¡Levántate!  Ve al río de tu experiencia, arranca unos cuantos juncos y haz con ellos una arquilla en la cual tu fe infantil pueda flotar confiadamente sobre la superficie de las aguas. No olvides lo que Dios ha hecho por ti. Repasa el libro de tu memoria y considera los días antiguos. ¿No puedes recordar el monte de Mizar? ¿Nunca te halló el Señor en el monte Hermón? ¿Nunca has subido a las montañas de las Delicias? ¿Nunca has sido socorrido en tiempos de necesidad? Sí, tú has experimentado estas cosas. Echa una mirada retrospectiva a las preciosas bendiciones de ayer, y si los momentos por los cuales pasas ahora son oscuros, enciende las lámparas del pasado, ellas brillarán en medio de las tinieblas y tú estarás confiado en el Señor hasta que amanezca el día y huyan las sombras. "Acuérdate, Señor, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, que son perpetuas".

martes, 24 de enero de 2023

ENERO 24 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Él te librará del lazo del cazador". Salmo 91.3

Dios libra a los suyos del lazo del cazador en dos sentidos: del lazo, y fuera del lazo. Él los libra del lazo no permitiendo que caigan en él; y, si caen, los libra sacándolos fuera de allí. La primera promesa es la más preciosa para algunos; la segunda es la mejor para otros. 

"Él te librará del lazo". ¿En qué manera? La aflicción es frecuentemente el medio por el cual Dios nos libra. Dios sabe que nuestra rebeldía terminará pronto en nuestra destrucción, y entonces él, en su misericordia, envía la vara. Nosotros decimos: "Señor, ¿por qué me pasa esto?", ignorando que nuestra aflicción ha sido el medio para librarnos de un mal mayor. Muchos, por sus aflicciones y contrariedades, han sido librados de la ruina; esas aflicciones han espantado a los pájaros que estaban por caer en la red.

En otras ocasiones Dios guarda a los suyos del lazo del cazador dándoles gran fortaleza espiritual, de modo que cuando sean tentados a hacer lo malo digan: "¿Cómo es posible que yo haga este horrible mal y peque contra Dios?" Pero, ¡qué bendición es pensar que si el creyente, en mala hora, cayere en el lazo, Dios lo sacará fuera de allí! ¡Oh, extraviado, entristécete, mas no te desesperes! Aunque te has extraviado, oye lo que te dice tu Redentor: "Convertíos, hijos rebeldes; yo sanaré vuestras rebeliones". Tú dices que no puedes convertirte por ser un cautivo. Entonces presta atención a esta promesa: "Él te librará del lazo del cazador". Tú serás sacado del mal en el cual has caído, y aunque nunca cesaras de arrepentirte de tus actos, sin embargo, el que te ama nunca te echará fuera. Jesús te recibirá y te dará gozo y alegría par que se recreen tus huesos abatidos. Ningún pájaro del Paraíso morirá en la red del cazador.

lunes, 23 de enero de 2023

ENERO 23 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

 "Yo he ensalzado un escogido de mi pueblo". Salmo 89.19

¿Por qué fue Jesús escogido de entre el pueblo? Habla, corazón mío, pues los pensamientos del corazón son los mejores. ¿No fue para que pudiera ser nuestro hermano en el bendito vínculo de consanguinidad? ¡Oh, qué parentesco hay entre Cristo y el creyente! El creyente puede decir: "Tengo un hermano en el cielo; yo quizás sea pobre, pero tengo un hermano que es rico y es rey. ¿Me dejará a mí en la necesidad estando él en el trono? ¡Oh, no! Él me ama; es mi hermano". Creyente, lleva este precioso pensamiento en el cuello de tu memoria como si fuera un collar de diamantes. Ponlo en el dedo del recuerdo como si fuese un anillo de oro y úsalo como el anillo particular del Rey que sella las peticiones de tu fe con la seguridad del éxito. Él es un hermano que ha nacido para la adversidad; trátalo como tal. 

Además, Cristo fue elegido de entre el pueblo para que conociese nuestras necesidades y se compadeciese de nosotros. Él fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. En todas nuestras aflicciones contamos con su simpatía. Tentaciones, penas, desengaños, flaquezas, cansancio: todo es conocido por él, pues él experimentó todo. Recuerda esto, cristiano, y consuélate en ello. Por más dificultoso y penoso que sea tu camino, recuerda que por allí pasó tu Salvador; y aun cuando llegues al oscuro valle de la sombra de la muerte y a las profundas aguas del turbulento Jordán, allá hallarás sus pasos. En cualquier lugar a donde vayamos, él ha estado ya. Cada una de las cargas que llevemos han sido una vez puestas sobre los hombros de Emmanuel. 
¡Coraje, pues; los pies del Rey han dejado una marca de sangre en el camino, y consagró para siempre la espinosa senda!

domingo, 22 de enero de 2023

ENERO 22 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Hijo del hombre, ¿qué es el palo de la vid más que todo palo? ¿Qué es el sarmiento entre los maderos del bosque?" Ezequiel 15.2 

Estas palabras fueron dichas para humillación de los que forman el pueblo de Dios. Se les llama vid de Dios, pero ¿qué son ellos, por naturaleza, más que los otros? Por la bondad de Dios llegaron a ser fructíferos, después de haber sido plantados en buen terreno. El Señor los ha conducido por las murallas del santuario y así llevan fruto para su gloria. Pero sin Dios ¿qué son? ¿Qué son sin la influencia continua de su Espíritu, que los hace fructíferos? 

¡Oh, creyente! Aprende a rechazar el orgullo, viendo que no tienes base para tenerlo. Seas lo que fueres, no tienes por lo que puedas mostrarte orgulloso. Cuanto más tienes más debes a Dios, y tú no debieras estar orgulloso de lo que te hace deudor. Considera tu origen. Mira atrás a lo que eras. Considera lo que serías si no fuese por la gracia divina. Mírate tal cual eres ahora. ¿No te reprocha tu conciencia? ¿No están delante de ti tus mil extravíos diciéndote que no eres digno de ser llamado su hijo? Y si el Señor te ha cambiado en algo, ¿no te das cuenta de que es la gracia de Dios lo que te ha hecho cambiar? 

Creyente, tú habrías sido un gran pecador, si Dios no te hubiese cambiado. Tú que ahora te muestras valiente en defensa de la verdad, si la gracia no te hubiese alcanzado, te mostrarías valiente en defensa del error. Por lo tanto no seas orgulloso. Aunque ahora tienes una rica herencia y una amplia posesión de gracia, nunca tuviste una simple cosa que pudiese llamarse exclusivamente tuya, excepto tu pecado y tu miseria. Extraña infatuación es esta, que habiendo tú pedido prestado todo lo que tienes, pienses ahora en exaltarte a ti mismo; que siendo tú un pobre inválido, dependiente de la generosidad de tu Salvador, y uno que tiene una vida que se extinguiría si no fuese por el manantial de vida que procede de Jesús, seas, sin embargo, orgulloso. ¡Vaya contigo, necio corazón!

ENERO 21 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

 "Y luego todo Israel será salvo". Romanos 11.26

Cuando Moisés cantó ante el mar Rojo, se gozó sabiendo que todo Israel estaba salvo. Ni una gota de agua cayó de aquella sólida muralla hasta que el último hombre del Israel de Dios hubo puesto sus pies con seguridad en la otra ribera del mar. Hecho esto, las aguas se juntaron otra vez, pero no hasta entonces. He aquí una parte de aquel canto: "Condujiste en tu misericordia a este pueblo, al cual salvaste". En el día postrero, cuando los elegidos cantarán el canto de Moisés, siervo de Dios y del Cordero, este será el canto triunfal de Jesús: "De los que me diste, ninguno de ellos perdí". En el cielo no habrá tronos desocupados. Todos los que han sido elegidos por Dios, todos los que han sido redimidos por Cristo, todos los que han sido llamados por el Espíritu Santo, todos los que creyeron en Jesús, cruzarán seguros el mar. No todos han desembarcado, pues parte de la hueste ha cruzado ya el mar y parte lo está cruzando ahora. La vanguardia del ejército ya ha llegado a la costa. Nosotros estamos marchando a través de las profundidades, estamos en este día siguiendo con dificultad a nuestro Guía en el corazón de la mar. Estemos de buen ánimo, la retaguardia pronto estará donde ya está la vanguardia; el último de los escogidos pronto habrá cruzado el mar, y entonces se oirá el canto de triunfo, cuando todos estén seguros. Si uno de los suyos estuviese ausente, si uno de su escogida familia fuese desechado, habría una eterna disonancia en el camino de los redimidos, y esto mellaría las cuerdas de las arpas del paraíso de tal forma que nunca podría conseguirse música de ellas. Pero esto no acontecerá, pues todos los suyos tienen que estar allá.

viernes, 20 de enero de 2023

ENERO 20 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Fue Abel pastor de ovejas". Génesis 4.2

Como pastor, Abel santificó su obra para gloria de Dios, y ofreció un sacrificio de sangre sobre el altar y Jehová miró con agrado a Abel y a su ofrenda. Este tipo antiguo de nuestro Señor, es muy claro y distinto. Igual que el primer rayo de luz que tiñe el horizonte a la salida del sol, este pasaje no lo revela todo, pero manifiesta claramente el gran hecho de que el sol se acerca. Al mirar a Abel, pastor y sacerdote a la vez, ofreciendo un sacrificio de suave olor a Dios, descubrimos a nuestro Señor, que lleva ante su Padre un sacrificio que Dios miró siempre con agrado. Abel fue odiado por su hermano, odiado sin causa. Lo mismo pasó con el Salvador. El hombre carnal y natural odió al hombre aceptado, en quien fue hallado el Espíritu de gracia, y no descansó hasta que su sangre fue derramada. Abel cayó y roció su altar y su sacrificio con su propia sangre. Este hecho nos muestra al Señor Jesús, muerto por el odio del hombre, mientras oficiaba como sacerdote delante del Señor. "El buen pastor su vida da por las ovejas".
Lloremos al verle muerto por el odio del género humano, tiñendo los cuernos del altar con su propia sangre. La sangre de Abel habla. Jehová dijo a Caín: "La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra". La sangre de Jesús tiene un lenguaje poderoso, y el significado de su potente grito no es de venganza sino de misericordia. Es precioso más allá de todo lo precioso estar junto al altar de nuestro buen pastor, para verlo sangrar como sacerdote sacrificado, y oír después a su sangre, hablar de paz para todo su rebaño: paz en nuestras conciencias, paz entre judíos y gentiles, paz entre el hombre y su ofendido Hacedor, paz eterna para los hombres lavados en la sangre. Abel fue el primer pastor en cuanto al tiempo, pero nuestros corazones siempre colocarán a Jesús primero en cuanto a excelencia. ¡Sublime guardador de las ovejas, nosotros, el pueblo de tu dehesa, te bendecimos con todo nuestro corazón al verte herido por nosotros!

jueves, 19 de enero de 2023

ENERO 19 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Lo busqué y no lo hallé". Cantares 3.1

Dime dónde perdiste a Cristo y yo te mostraré el lugar más probable donde hallarlo. ¿Lo has perdido en tu cámara secreta, por descuidar la oración? Si así es, allí debes buscar y hallarlo. ¿Lo perdiste a causa del pecado? Entonces sólo lo hallarás abandonando el mal y tratando de mortificar los miembros en los cuales reside la concupiscencia, con la ayuda del Espíritu Santo. ¿Lo perdiste por ser negligente en el estudio de las Escrituras? Entonces debes buscarlo allí. 

Dice un proverbio: "Busca la cosa perdida en el lugar donde se te cayó, pues allí está". Así, pues, busca a Cristo en donde lo perdiste, pues él no se fue.

Pero retroceder en busca de Cristo es pesada labor. Bunyan nos cuenta que el peregrino consideró el camino desandado hacia el cenador, donde había perdido el rollo, el más duro de todos los que había andado. Es más fácil andar veinte kilómetros hacia adelante, que desandar uno en busca del testimonio perdido. Procura pues, al hallar al Maestro, estar estrechamente unido a él. 

Pero, ¿cómo es que lo has perdido? Cualquiera hubiese pensado que tú jamás te separarías de tan precioso amigo, cuya presencia es tan dulce, cuyas palabras son tan consoladoras y cuya compañía es tan querida. ¿Cómo es que no lo miraste continuamente por temor de perderlo de vista? Sin embargo, ya que lo dejaste ir, es una bendición que ahora lo estés buscando, aunque gimas tristemente, diciendo: "¡Oh, si supiese dónde hallarlo!" Sigue buscándole, pues es peligroso estar sin el Señor. Sin Cristo eres igual a una oveja sin pastor; igual a un árbol sin agua; igual a una hoja marchita en la tempestad, no unida al árbol de vida. Búscalo con corazón íntegro y lo hallarás. Entrégate a una búsqueda insistente, y sin duda lo hallarás, para tu gozo y contentamiento.