Versículo para hoy:

lunes, 13 de diciembre de 2021

13 de diciembre - Una visión de fe - Ray Stedman

 Pero yo sé que mi Redentor vive, y que al fin se levantará sobre el polvo, y que después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios. Lo veré por mí mismo; mis ojos lo verán, no los de otro. Job 19:25-27

Ésta es una de las grandes palabras de fe en el Antiguo Testamento, una de las primeras indicaciones de la resurrección del cuerpo que se encuentra en la Palabra de Dios. Lentamente, por medio de la angustia y la penumbra del corazón de este hombre, que tuvo su origen en el patetismo que sintió, aparece el amanecer de la realización de que Dios está llevando a cabo un grande y poderoso propósito y que uno de estos días Dios mismo (Job no ha dejado nunca de ver la gran majestad de Dios y Su poder) estará visiblemente presente ante las personas. Dios mismo vendrá y vindicará todo lo que ha hecho. Ésta es una mirada maravillosa por la fe y, por adelantado, de la encarnación del Señor. Job le llama “mi Redentor y mi Vindicador, el que me defenderá y vindicará todo lo que me ha sucedido”.

Creo que no hay nada que el estudio de este libro de Job haga por nosotros más que hacer que entendamos que la vida es básicamente un misterio. Estamos rodeados por misterio; no podemos entenderlo todo porque se ha pintado usando un lienzo demasiado grande. Es demasiado grande y complicado para que nosotros lo entendamos. Los caminos de Dios están muchas veces muy por encima de nosotros, a pesar de lo cual, Job está aprendiendo gradualmente en medio de su sufrimiento a confiar en Dios que está allí, a confiar que Él proveerá las respuestas y que Él está llevando a cabo un propósito en línea con Su amor. Eso es lo que nos enseña gradualmente la vida.

Elisabeth Elliott describió brevemente la primera vez que quedó viuda. Su marido fue asesinado juntamente con cuatro compañeros en las junglas del Ecuador por miembros de la tribu Auca. Ella se pasó trece años como viuda y después se casó con un hombre maravilloso y agradable, con el cual fue muy feliz solamente durante unos pocos años. Entonces él se murió, llevado por el cáncer. Ella dijo: “Me he pasado seis de la séptima parte de mi vida soltera, a pesar de que he estado casada dos veces. No escogí el don de la viudez, pero lo acepté como la esfera en la que debo vivir para la gloria de Dios”.

Esto es lo que aprendió Job gradualmente. Dios está llevando a cabo un propósito. No está relacionado de manera concreta con el pecado, aunque, como veremos antes de que acabe el libro, Job aprendió mucho más acerca de la depravación de su propia naturaleza.

Te doy gracias, Señor, por haber enviado a Jesús para que fuese mi Redentor, y yo confío en que Tú estás llevando a cabo Tus propósitos. Ayúdame a aceptar lo que Tú tienes preparado para mí en la esfera en la que debo vivir para la gloria de Dios.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Cuando la vida se derrumba, dejándonos extrañados, ¿estamos nosotros permitiendo a Dios plantar esperanza y fe en nuestras mentes y en nuestros corazones? ¿Reconocemos humildemente Su sabiduría inescrutable?

domingo, 12 de diciembre de 2021

12 de diciembre - Sincero con Dios - Ray Stedman

Respondió Job y dijo: “Muchas veces he oído cosas como éstas. ¡Consoladores molestos sois todos vosotros! ¿Tendrán fin las palabras vacías? ¿Qué es lo que te anima a responder? También yo podría hablar como vosotros, si vuestra alma estuviera en lugar de la mía. Yo podría hilvanar contra vosotros palabras, y sobre vosotros mover la cabeza”. Job 16:1-4

En los capítulos 16 y 17, Job responde a sus amigos. No sabe qué decir, pero está intentando ser honesto. La gran cosa acerca de Job es que no es un hipócrita; nunca intenta ocultar o hacer que su caso aparezca bajo una mejor luz; sencillamente expresa impulsivamente todo el dolor y la angustia de su corazón de la mejor manera que puede. Éstas son palabras sarcásticas que proceden de un hombre torturado. Usted puede ver por esto que Satanás, a pesar de haber desaparecido de la escena, se encuentra todavía allí en el fondo, usando a estos amigos como cauces de lo que el apóstol Pablo llama: “los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:16). Estos “dardos de fuego” son las acusaciones del acusador contra los creyentes. Andemos con cuidado para no convertirnos en cauces de las acusaciones de Satanás contra alguien que está sufriendo como sufre Job aquí.

A continuación Job expone los hechos, tal y como los entiende. Primero dice: “Todo lo que puedo concluir, basándome en lo que estoy sufriendo, es que Dios debe de odiarme”. “Su furor me ha destrozado” (Job 16:9a). Job se da cuenta de que incluso las personas a su alrededor le han rechazado, y le atribuye la responsabilidad de estas circunstancias a Dios: “Dios me ha entregado al mentiroso, en las manos de los impíos me ha hecho caer” (Job 16:11).

Job hace a Dios responsable de todo lo que está mal en su vida, a pesar de lo cual, Dios se muestra maravillosamente paciente. No responde en contra de Job, ni tampoco le ataca dominado por la ira. No cabe duda de que Job no es exactamente el mejor ejemplo de fe en las Escrituras. Hombres como Pablo sufrieron enormemente, como le sucedió a Job. Pensamos en ese Sufridor silencioso en el huerto de Getsemaní, que “cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2:23). ¿Hasta qué punto no es más elevado el nivel de la respuesta que lo que vemos en el libro de Job? Pero Job es un ejemplo para nosotros de cómo debemos abrirnos camino en nuestra manera natural de ver la vida, de modo que empecemos a ver las cosas bajo una luz diferente. Este libro está aquí para enseñarnos que a veces Dios tiene que traducir la teología, convirtiéndola en una experiencia dolorosa, antes de que nosotros empecemos realmente a captar lo que está intentando decirnos.

Padre, te doy gracias porque Tú enviaste a Tu Hijo, que ha soportado más sufrimiento que yo. Concédeme la fortaleza para soportar lo que Tú quieras permitir en mi vida.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Cuando nos enfrentamos con un sufrimiento inexplicable o con pruebas que, al parecer, no nos merecemos, ¿vemos a Jesús como nuestro modelo de sufrimiento redentor?

sábado, 11 de diciembre de 2021

11 de diciembre - Teología desgastada - Ray Stedman

 ¿Qué cosa es el hombre para que sea puro, para que se justifique el nacido de mujer? Dios en sus santos no confía, y ni aun los cielos son puros delante de sus ojos; ¿cuánto menos el hombre, este ser abominable y vil que bebe la iniquidad como agua? Job 15:14-16

Elifaz regresa, como lo hacen todos los amigos, con su estrecha y desgastada teología. Como es natural, Elifaz está pensando en Job aquí: “abominable y vil que bebe la iniquidad como agua”. Espero que se haya usted dado cuenta de lo equivocado de este argumento. No es que su teología sea equivocada; es correcta. Elifaz está destacando la naturaleza general de la caída y sus efectos sobre la vida humana, en particular la naturaleza depravada del hombre. Y dice con razón que no hay nadie que esté limpio, nadie que sea justo ante Dios. Pero lo que no consigue hacer es explicar concretamente a Job lo que él ha hecho. ¿Cómo puede usted tratar el mal si no sabe lo que es? La gran revelación que está buscando Dios para ayudar a Job a entender es la naturaleza corrupta de su corazón. Pero Dios no acusa nunca a Job por su falta hasta que no empieza a darse cuenta de lo que está mal, mientras estos hombres vienen dispuestos a acusarle con todo lo que está mal en el libro, aunque no tienen prueba alguna. La vida de Job hace que todo lo que ellos dicen sea una mentira. De hecho, ellos mismos son culpables de las mismas cosas que ponen ante Job, porque también ellos forman parte de la raza humana. Elifaz es un hombre nacido de mujer, de manera que es culpable juntamente con Job, basándonos en este hecho, pero no escuchamos nunca una palabra de condena de sí mismo de su boca.

Esta es la terrible falta de esos amigos, y yo espero que nos enseñe a nosotros una lección muy necesaria. Cuando hablamos con alguien que está sufriendo o viviendo en un estado evidentemente pecaminoso, nunca debemos adoptar la postura de presuntuosa afectación o una complacencia que hace que parezca que nosotros tenemos la razón y que somos fieles pero la otra persona está equivocada.

Elifaz continúa en un largo pasaje argumentando de nuevo, basándose en la experiencia. Vuelve a todo el pasado y dice: “Mi tesis es verdadera; todo lo demuestra: Dios no permitirá al hombre triunfar haciendo uso de la maldad. Los malvados serán castigados. ¡Por lo tanto, si tú estás siendo castigado, debes ser malvado!”. Dice en los versículos 34-35: “Porque la reunión de los impíos será asolada y el fuego consumirá la casa del que soborna. Concibieron dolor, dieron a luz iniquidad y en sus entrañas traman engaño”. Es el mismo agotado golpe en contra de Job: debe de ser culpable de algún terrible pecado.

Señor, líbrame de la teología desgastada, que no procede del estudio de Tu Palabra, sino de mi propio orgullo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Usamos nuestra afectación teológica para acusar y para herir? ¿Estamos aprendiendo en lugar de eso que la verdad dicha con el amor y la compasión de Cristo es una puerta de entrada en la novedad de vida?

viernes, 10 de diciembre de 2021

10 de diciembre - La vista desde abajo - Ray Stedman

 Ciertamente un monte derrumbado se deshace, las peñas son removidas de su lugar y las piedras se desgastan con el agua que el polvo de la tierra arrastra impetuosa. De igual manera haces tú perecer la esperanza del hombre. Job 14:18-19

Aquí tenemos en Job una gráfica expresión de lo que está mal respecto a nuestra visión de la vida. Job está mirando la vida como un hombre natural, viéndola como la ve el mundo, pensando que todo es para ahora. Esta vida es de suprema importancia, y el motivo por el que usted existe es hacer algo de esta existencia actual, y usted no tendrá nunca otra oportunidad. Eso es algo acerca de lo cual se nos recuerda por televisión: “¡Usted sólo vive una vez! Si va a vivir, viva con gusto”. El mundo nos exhorta constantemente, con su manera distorsionada de entender la vida, que aprovechemos los momentos presentes, porque nunca tendremos otros. “Si no lo hace usted ahora, será demasiado tarde.” Esta es una de las principales razones por las que incluso las parejas cristianas se están divorciando, en ocasiones incluso después de veinticinco o treinta años de matrimonio. Las personas empiezan a sentir la fuerza de este argumento y lo creen. Piensan que lo único que queda, si han de tener algún placer y disfrute en la vida, es aprovechar el momento presente. “Yo no he conseguido verlo todo claro hasta ahora, así que me voy a marchar y a empezar de nuevo.” Muchos matrimonios se estrellan contra esta roca.

Lo que Dios está enseñando a Job en este libro es que no se trata de vivir para hoy. No es este el motivo por el que se nos ha concedido la existencia humana; esto no es más que un tiempo de aprendizaje, un tiempo de preparación para estar listos para la vida real que tenemos por delante. Compare usted el punto de vista de Job con la revelación del Nuevo Testamento y el punto de vista de los escritores del Nuevo Testamento en lo que se refiere a lo que hay más allá de la muerte, y verá usted una imagen rígida y un vivo contraste. ¡Esperan con anhelo algo hermoso, grandioso y glorioso que van a tener, de manera que apenas si podían esperar para apoderarse de ello! Pero aquí encontrará usted solo la idea que es preciso que todo lo hagamos ahora.

Creo que este es el motivo por el que nos enfadamos con nosotros mismos y con la vida en algunas ocasiones. Tenemos la impresión de que la vida ha sido creada al revés. Es preciso que tome usted todas las grandes decisiones en un momento en el que no sabe prácticamente nada, cuando es usted tan inexperto y falto de información que apenas si puede ver cómo son las cosas. Tiene usted que escoger a la esposa de su juventud en un momento que no es usted capaz de juzgar por sí mismo, cuanto menos a ninguna otra persona. Eso es lo que está sintiendo Job aquí, que no es posible volver atrás.

Señor, te doy gracias porque, aunque ahora sólo puedo ver en parte, llegará el día en que veré claramente que todo lo que Tú haces es para mi bien y para Tu gloria.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Nos sentimos seducidos por la filosofía del mundo en cuanto a aprovechar cada momento para nuestro propio placer egoísta? ¿Vivimos subordinados de manera frenética por la presión del tiempo ilusorio?

jueves, 9 de diciembre de 2021

9 de diciembre - La locura de las trivialidades - Ray Stedman

 Si alguna iniquidad hay en tus manos, pero la apartas de ti, y no consientes que more en tu casa la injusticia, entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, serás fuerte y nada temerás. Job 11:14-15

Zofar el naamatita aparece en escena. (Yo le llamo “Zofar el celoso”.) Participa en la discusión, comenzando con un reproche punzante respecto a la locura del pecado de Job, tal y como él lo entiende. Casi nos podemos imaginar a Zofar meneando los puños en una indignación justa ante el rostro de Job. Acusa a Job de verbosidad, de locura, de burla, de afectación farisaica. Dice que el castigo de Job es exactamente lo que se merece, que lo único que le está pasando es que se está encontrando con lo que se merecía y ni siquiera todo eso. ¡Qué enorme falta de compasión muestra este hombre!

Continúa describiendo la estúpida ignorancia de Job en contraste con la profunda sabiduría de Dios y Sus caminos inescrutables. “Una persona tan estúpida como tú, Job, no conseguirá jamás ninguna ayuda.” Sus palabras son duras y a continuación acaba con una vívida descripción de las brillantes posibilidades que puede disfrutar, si tan sólo Job se arrepiente.

Una vez más, no existe la identificación con el sufrimiento de Job. No hay el menor sentido de empatía, de intentar sentir con él el terrible tormento de la mente y del espíritu que le presiona, que le aprieta y le arrastra a emitir esos agonizantes gritos en la oscuridad que le rodea. Estos hombres sencillamente le atacan. Solamente ven la fría y analítica lógica de todo ello. Zofar, como es natural, habla con una gran pasión y fuerza, pero no hay el menor sentido de ofrecer ayuda. Sencillamente hace uso de una invectiva apasionada.

Esta es la diferencia entre la teología y la experiencia de un hombre que ha sido enseñado por el Espíritu. La teología puede ser muy clara y estar muy bien, pero todo está en la cabeza. Cuando se está tratando con una persona que está sufriendo, es preciso añadir una dimensión más profunda, la compasión que demostró Jesús, Su simpatía por e identificación con las personas doloridas que las animaría a abrir la puerta de sus espíritus con el fin de recibir la luz que Él les dio por medio de Sus palabras.

La primera vuelta acaba con la sarcástica defensa de Job en los capítulos 12 a 14 y su contestación a sus amigos. Job deja claro que están tratando con verdades elementales, cosas que cualquiera podría saber: “No me habéis ayudado; cualquiera lo sabe. Vosotros no lo entendéis porque no habéis estado nunca aquí. Me decís que Dios siempre castiga la maldad, pero mirad a vuestro alrededor. Hay idólatras que lo son abiertamente, que llevan sus ídolos en sus manos. Hay ladrones viviendo en paz que viven seguros, y Dios no les está castigando. La vida misma da testimonio de que estáis equivocados”.

Sin duda, si no se puede decir otra cosa, este libro de Job debería de ayudarnos a ir con cuidado en lo que se refiere a la manera en que enfocamos el sufrimiento de otros, para que no añadamos a él. Estos amigos de Job son tan rígidos en su teología y tan ciegos en lo que se refiere a las grandes dimensiones de Dios que todavía no entienden que solamente están aumentando el tormento de este pobre hombre. “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” (Romanos 12:15).

Padre, ayúdame a entender más acerca de la majestad de Tu ser y la compasión de Tu dolorido corazón.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Cómo nos presentamos humildemente ante aquellos que están sufriendo o pasando por circunstancias difíciles? ¿Intentamos ofrecerles la compasión de Jesús o les hablamos de teorías teológicas?

miércoles, 8 de diciembre de 2021

8 de diciembre - La necesidad de un mediador - Ray Stedman

 No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre ambos. Job 9:33

El problema de Job es que no tiene manera de examinar a Dios, y eso es lo que afirma con términos de lo más elocuentes. Dice que la sabiduría de Dios está muy por encima de la sabiduría del hombre: “¿Cómo es posible enfrentarse con un Dios como este para debatir con Él los temas que están causando el sufrimiento en la vida? ¿Qué puedo yo hacer? ¿Cómo puedo resolver todo este problema?”, pregunta Job.

De la profunda oscuridad que rodea a este santo sufriente, se cuela un rayo de luz. Es el primer destello de luz en la tristeza de Job. “Lo que se necesita es un mediador, un árbitro que pueda colocarse entre nosotros, que nos entienda a los dos y pueda unirnos”, dice Job. Por primera vez en este libro empezamos a ver lo que Dios está produciendo en este hombre, el motivo por el que le está haciendo pasar por esta prueba prolongada. Porque ahora Job empieza a sentir en sus huesos la naturaleza de la realidad, el terrible abismo que existe entre el hombre y Dios, haciendo que sea preciso una tercera persona que tienda un puente.

Nosotros los que vivimos bajo la luz absoluta del Nuevo Testamento sabemos que él está clamando y sintiendo en su interior la necesidad de un mediador semejante a Jesús mismo. Job está poniendo el fundamento aquí en su propio entendimiento sobre la tremenda revelación que aparece en el Nuevo Testamento cuando Dios se convierte en hombre. Dios ocupa nuestro lugar y reúne a los dos, al hombre y a Dios. Por primera vez en Job, comenzamos a sentir lo que Dios está intentando realizar.

El Salmo 119:71 dice: “Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos”. Usted puede aprender teología de un libro y puede estudiarla hasta tenerla clara en su mente, pero hasta que no pasa por los sufrimientos, las dificultades y las pruebas de la vida, usted no entiende nunca en realidad lo que es la verdad. Es preciso pasar por el sufrimiento para tener una visión clara de lo que nos está diciendo Dios, y de eso se trata todo el libro de Job.

Señor, me siento agradecido porque Tú mandaste a Tu Hijo como mediador. Te doy gracias porque Él nos entiende a los dos y nos reúne por medio de Su propio sacrificio en la cruz.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Los sufrimientos de Job le ayudaron a entender a Dios. El Nuevo Testamento revela mucho más acerca de quién es Dios. ¿Consideramos nosotros el dolor como una oportunidad para experimentar lo que sabemos?

martes, 7 de diciembre de 2021

7 de diciembre - Cierto, pero equivocado - Ray Stedman

 Dios no desecha al íntegro ni ofrece apoyo a la mano del maligno. Job 8:20

Al leer los argumentos de Bildad es preciso preguntar: “¿Qué tiene esto de malo? Da la impresión de estar tan bien y tener razón”. Es un argumento que escuchamos repetido muchas veces hoy. Lo que dice Bildad es verdad y lógico además de apoyado por un argumento plausible tanto en lo que se refiere a la experiencia del pasado como al testimonio de una gran parte de las Escrituras. De modo que ¿qué es lo que está mal?

Yo veo tres cosas que están mal en lo que se refiere a los enfoques de los amigos de Job. Primero, contestan a las palabras de Job sin intentar averiguar lo que ha producido sus palabras. Se están concentrando en lo que él dice sin entender su agonía. Job mismo ha admitido que habla precipitadamente, pero dice que es por el incesante tormento por el que está pasando. Aquellos de nosotros que hemos pasado por un dolor profundo e incesante sabemos de qué modo puede esto poner a prueba el espíritu hasta el máximo, por lo que nos volvemos irritables y ansiosos. Y porque Job dice ciertas cosas que les parecen extremas, sus amigos se ceban en sus palabras e intentan analizarlas. No hacen ningún esfuerzo por identificarse con el sufrimiento de Job en su manera de enfocarlo.

La segunda cosa es que la teología de estos amigos era la correcta en lo que ellos entendían, pero era muy incompleta. Ellos hablaron siempre con la máxima confianza en lo que estaban diciendo, pensando que era la última palabra sobre el tema. No había aparente entendimiento de que tal vez había aspectos de Dios y dimensiones de Su Palabra que ellos no habían visto todavía. Su visión estrecha y limitada decía que las dificultades en la vida de una persona son siempre causadas por el pecado. Muchos de los problemas en la vida están causados por el pecado, y, por lo tanto, es imposible decir que estos hombres estaban equivocados. Pero, a pesar de ello, no vieron que podía haber otros motivos por los que Dios nos permite pasar por sufrimientos.

Yo recuerdo la famosa historia de los hombres ciegos y el elefante. Se reúnen alrededor de este enorme animal y tocándolo intentan averiguar cómo es un elefante. Uno de ellos lo agarró por la trompa y dijo que un elefante era como una serpiente. Otro, sintiendo una pata, dijo que el elefante era como un árbol. El tercero, sintiendo el costado del animal, dijo que el elefante era como una pared. Un cuarto, agarrándolo por la cola, dijo que el elefante era como una cuerda. Así que empezaron a discutir sobre el tema. Todos ellos tenían razón, pero todos ellos estaban también equivocados porque no vieron la imagen completa.

La tercera cosa que está mal en lo que se refiere a estos amigos es que nunca parecen referirse a Dios para pedir ayuda para sí mismos en cuanto a entender el problema de Job. Nunca oran con Job; nunca le piden a Dios que les abra la mente y que ilumine su entendimiento para que puedan ayudar a su amigo. Este libro de Job está lleno de oraciones, pero todas ellas son las oraciones de Job, clamando a Dios en medio de sus sufrimientos. Sus amigos no parecen sentir nunca la necesidad de mayor iluminación sobre el tema. ¡Qué testimonio es este para nosotros respecto a la necesidad de hablar con cautela cuando tratamos acerca de los profundos sufrimientos y problemas de la vida!

Señor, ayúdame a ayudar a aquellas personas que están sufriendo y a orar con ellas con un espíritu de compasión.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
La compasión semejante a la de Cristo será bastante diferente a la de los amigos de Job. ¿Cómo podemos evitar estar pagados de nuestra propia rectitud, ser insensibles y dominadores cuando consolamos a otros?

lunes, 6 de diciembre de 2021

6 de diciembre - ¡Señor, déjame en paz! - Ray Stedman

 ¡Déjame, pues, ya que mis días sólo son vanidad! Job 7:16

Job se vuelve a Dios y se queja de la dificultad de su experiencia actual. Se ha dado por vencido; cree que nunca recibirá alivio alguno y seguirá así hasta el final. Y en medio de estos sufrimientos sin significado alguno y de la oscuridad sin esperanza, clama en su honesta desesperación.

¿Se ha sentido usted alguna vez de esta manera? “¡Señor, déjame en paz! ¡Ya he tenido más que suficiente! ¿Por qué te empeñas en hacerme la vida desgraciada? ¿Por qué no me dejas marchar?”. Job clama en confuso desconcierto. Incluso en este punto del libro, hay varias cosas que debemos recordar constantemente. Una es que sabemos algo acerca de esta escena que Job no sabe. Vemos un cierto propósito en esto que él no ha visto todavía, que es además verdad acerca de los sufrimientos que pasamos. En todas las ocasiones de pruebas hay dos propósitos a la vista: Satanás tiene su propósito, y Dios tiene el Suyo.

El propósito de Satanás aquí era usar el dolor de la enfermedad de Job para afligir su cuerpo, usar el consuelo pedante, bien intencionado, de sus amigos para irritar su alma, y usar el silencio de Dios para asaltar a su espíritu y acabar con su fe. Pero el propósito de Dios es enseñar a Job algunas verdades que no había sabido con anterioridad, para profundizar su teología y ayudarle a entender mucho mejor a Dios. La verdad de Dios debía contestar a Satanás a los ojos de todos los principados y poderes de todo el universo y demostrar que estaba equivocado respecto a la filosofía de la vida. El propósito de Dios era además ofrecer una demostración a todos los que sufren, a lo largo de todas las edades que habrían de seguir, que Él sabe lo que está haciendo. Al ir desarrollándose el libro de Job, veremos cómo esto se saca a la luz.

Qué estimulo para todos nosotros que debemos pasar por algunas épocas de sufrimiento, de modo que entendamos que eso no siempre sucede porque somos pecadores. Algunas veces el sufrimiento es el resultado de nuestro pecado, y lo sabremos cuando así sea. Pero si, al igual que en el caso de Job, usted no sabe de nada que haya podido hacer y que no ha resuelto, y el sufrimiento sigue, mire detrás de la cortina de los propósitos de Dios y verá que los sucesos importantes y eternos dependen del resultado de la lucha.

Padre nuestro, ¡qué lecciones tan maravillosas me enseñan los sufrimientos de Job acerca de mis propios sufrimientos! Ayúdame a saber más verdad de la que supo Job y, por lo tanto, a darme cuenta de que yo tengo menos motivos para darme por vencido de los que tuvo él.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Cuando las presiones en la vida se vuelven insoportables, ¿nos derrumbamos sintiéndonos desesperados, o decidimos confiar en la sabiduría de Dios y poner todo lo que tenemos y lo que somos en Sus manos?


domingo, 5 de diciembre de 2021

5 de diciembre - Cuando los justos sufren - Ray Stedman

 Piensa ahora: ¿qué inocente se pierde? ¿Dónde los rectos son destruidos? Yo he visto cosechar iniquidad a quienes siembran injuria e iniquidad cultivan. Job 4:7-8

Al llegar a este punto recibimos la primera de las contestaciones de los tres amigos de Job: Elifaz, Bildad y Zofar. A estos tres amigos se les ocurre la misma solución al problema, pero lo enfocan de tres maneras diferentes, según sus personalidades. Al considerar las respuestas, las veo en los términos que describen el enfoque de cada uno de ellos: “Elifaz el elegante”, “Bildad el brutal” y “Zofar el celoso”.

Elifaz es el primero en hablar, evidentemente el de más edad, porque hay una suavidad en él y una cortesía (al menos al principio) que indica que ha aprendido a decir cosas desagradables de manera afable. Su argumento es el siguiente: Los justos no son nunca castigados, sólo los injustos sufren. “¿Dónde has visto alguna vez a un hombre inocente perecer?”, le pregunta a Job. “¿Dónde has visto alguna vez a un hombre perverso tener éxito?”. Su argumento es claramente que el problema de Job ha sido causado por su propio pecado intencionado, por algo que Job está ocultando. Y este será el argumento básico a lo largo del libro: “Job, hay algo que está mal. Si tan sólo lo admites, todo te irá bien”.

Recuerdo hace años haber cogido una revista cristiana que se especializaba en atacar a los hombres con un ministerio público, como Billy Graham. El editor de la revista dijo del Dr. Graham, que acababa de tener una cierta enfermedad, que era el juicio de Dios sobre él porque se relacionaba con una clase de personas que eran las equivocadas. ¡Pero lo que me fascinó fue que en el próximo ejemplar el editor anunció que él mismo se había caído y se había roto una pierna! Esto es algo tan característico de la humanidad. Todos vemos claramente que el sufrimiento de otras personas ha sido causado por el pecado, mientras que nuestro sufrimiento ha sido siempre causado por alguna otra cosa.

Elifaz argumenta que si tan sólo dependemos de la misericordia de Dios, Él nos perdonará y restaurará, y todo irá perfectamente. Podrá usted confiar en que será usted protegido y guardado hasta llegar a una edad muy avanzada. Como es lógico, esto no es verdad. Cualquiera que haya vivido unos cuantos años sabe que es posible encontrar a personas santas que no están protegidas de los sufrimientos y que pasan por tiempos de prueba, de peligro y de sufrimiento. Aunque el argumento suena como buena teología, Elifaz no expone todos los hechos. Es por eso que Job nos ha sido dado a todos nosotros, para que podamos aprender a corregir nuestra teología y entender que el pecado no es el único motivo del sufrimiento.

Padre, te doy gracias por los sufrimientos de Job. Ayúdame a considerar mis propios sufrimientos a la luz de la revelación de este libro. Señor, concédeme la fuerza para soportar en medio de la presión.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El sufrimiento es al mismo tiempo universal y personal. Cuando nos enfrentamos con esta realidad, ¿dónde acudimos para entenderlo? ¿Tenemos sabiduría divina que ofrecer a otros en su tiempo de pruebas?

sábado, 4 de diciembre de 2021

4 de diciembre - ¿Es mejor morir? - Ray Stedman

 Después de esto abrió Job su boca y maldijo su día. Job 3:1

En este capítulo encontramos que Job hace tres preguntas muy enfáticas. La primera de ellas es: “¿Para qué nací?”. Job espera que su cumpleaños sea olvidado. Está recordando el día de su nacimiento, y aunque no puede cambiarlo, está diciendo: “¡Ojalá sea mi aniversario ignorado, que se convierta en un día oscurecido, que nadie se alegre en él! ¡Sea un día de maldición en lugar de bendición!”. El motivo del clamor de Job es que este era el día en que había nacido, el día que le había producido a él. Usted puede ver al llegar a este punto cómo su vida se había vuelto tan desgraciada que anhela la muerte. Ni siquiera todo lo que ha disfrutado en el pasado parece tener valor alguno ante esta tremenda angustia que debe soportar.

Aunque Job casi maldice a Dios, no lo hace nunca en realidad. Lo que sí maldice es el día en que nació y maldice lo que Dios ha permitido que suceda. Usted puede ver cómo la tensión va en aumento, de modo que Job comienza a desmoronarse y derrumbarse bajo esa presión, al continuar esta angustia interminable y sin explicación alguna.

Yo no creo que haya nada más duro de soportar que las aflicciones que no tienen explicación. Si pudiésemos encontrar alguna razón relacionada con lo que tenemos que soportar, lo soportaríamos con mucha más facilidad. Pero cuando la congoja parece no tener sentido, es una terrible tensión para el alma. Esto es lo que está experimentando Job, de manera que clama: “¿Por qué tuve que nacer?”.

Su segunda pregunta es: “Habiendo nacido, ¿por qué no me morí en el momento de nacer?”. Job dice: “Mi vida ha carecido de todo significado. Hubiera sido mejor haberme muerto, como un tiempo de descanso, como un periodo de soledad y de tranquilidad después de los tumultos y las inquietudes de la vida. Creo que muchas personas piensan acerca de la muerte de esta manera. Estos versículos indican que la manera de entender Job la vida después de la muerte necesita ser profundamente aclarada, y ese es uno de los motivos por el que el sufrimiento se introdujo en su vida. Al llegar al final del libro, la manera de entender Job la muerte es bastante diferente que al principio.

La tercera pregunta que hizo Job fue: “¿Por qué no puedo morirme ahora?”. El argumento de Job es: “¿Cuál es el propósito de mi vida? ¿De qué sirve una vida tan llena de desgracia que no se puede hacer nada sino sufrir y sentirse angustiado? Mi vida sólo produce temor y angustia, así que sería mejor ponerle fin ahora”. Muchas personas se sienten de esta manera. No creo que Job estuviese pensando en el suicidio, sino que le está pidiendo a Dios que se lo lleve al hogar. La vida no tiene propósito, dice, cuando no se puede disfrutar. Este es un argumento muy corriente, y uno de los motivos por el que se nos ha dado este libro es para que nos ayude a entender que la vida todavía tiene un gran significado, incluso cuando da la impresión de que es totalmente inútil.

Te doy gracias, Señor, que aunque no siempre puedo ver la razón de mi sufrimiento, Tú estás cumpliendo Tus propósitos por medio de él.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Consideramos nuestras vidas como algo que nos da derecho a exigir seguir nuestros propios planes egoístas, o recibimos la vida con gratitud, como un don? ¿Cómo soportamos los sufrimientos que no tienen explicación?

viernes, 3 de diciembre de 2021

3 de diciembre - Aceptando lo que da Dios - Ray Stedman

 Él le dijo: ―Como suele hablar cualquier mujer insensata, así has hablado. ¿Pues qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios. Job 2:10

El reproche de Job es muy tranquilo. No dijo: “¡Mujer insensata!”. Lo que dijo fue: “Hablas como cualquier mujer insensata”. No la está atacando, sino más bien sugiriendo que este es un lapso temporal de fe por parte de ella y que, por el momento, empezó a repetir las palabras de las mujeres tontas e insensatas que no tienen ningún conocimiento de la gracia y la gloria de Dios. Por medio de este reproche apacible usted puede ver algo de la firmeza y la ternura de la fe de Job. En esta gran frase, vuelve a afirmar la soberanía de Dios: “¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?”. La esposa de Job tenía la filosofía de que la vida debía ser agradable, y si no lo era, de nada servía vivirla.

Esta filosofía se encuentra ampliamente difundida en nuestros días, y el aumento de la cantidad de suicidios da testimonio de la aceptación universal de esta filosofía. Pero este libro nos ha sido dado para demostrarnos que no debemos vivir la vida conforme a estos términos. El motivo por el que estamos aquí no es necesariamente para pasarlo bien. Existen objetivos significativos que alcanzar en esta vida, incluso cuando las cosas se tuercen. Cuando aparecen las presiones, cuando vivir ya no es algo divertido, aún vale la pena vivir. Una filosofía que quiere abandonarlo todo tan pronto como las cosas se vuelven desagradables es una visión de la vida superficial, equivocada y distorsionada.

Job afirma esto: “¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?”. Aceptamos Su gozo y Su placer, las cosas agradables de la vida, con gozo y gratitud. Si Dios decide enviar algo que es difícil, ¿debemos entonces abandonar la gratitud y empezar a maldecir a Dios como protesta porque la vida es de repente diferente a lo que pensábamos que sería? El motivo por el que estamos aquí no es sencillamente para que lo pasemos bien, y esto es algo que se enseña por todas partes en las Escrituras. Dios, en Su gracia y gloria, nos concede muchas horas de gozo, de placer y de deleite, y es justo que nosotros le demos gracias. Pero no abandone usted esto cuando lleguen los momentos de presión, porque eso es lo que quiere Satanás que hagamos. Él quiere que empecemos a quejarnos y a protestar en contra de Dios, que nos enfademos, nos pongamos furiosos y estemos resentidos, que dejemos de ir a la iglesia o de leer la Biblia. Eso es lo que el ataque de Satanás pretende conseguir en nuestras vidas.

Padre, fortalece mi fe en Ti, para que yo pueda aceptar de Tu mano tanto el bien como el mal. Gracias porque Tus propósitos para mí, aunque a veces son dolorosos, son siempre buenos.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
A veces el significado y el propósito para nuestras vidas amenazan con quedar desenfocados. ¿Nos damos por vencidos sintiéndonos desesperados? Cuando decidimos confiar en Dios, entonces podemos ofrecer consuelo a otras personas.

jueves, 2 de diciembre de 2021

2 de diciembre - La limitación divina - Ray Stedman

 Pero extiende tu mano, toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: Él está en tus manos; pero guarda su vida. Job 2:5-6

De nuevo hay una limitación divina al poder de Satanás, pero en esta ocasión es Dios quien mueve los límites apretándolos. Él dice: “Puedes tocarle”. De hecho, cuando Satanás usa la frase “toca su hueso y su carne”, está pidiendo tener acceso total a la humanidad de Job. Nosotros aún usamos esta frase en la actualidad para hablar acerca del cuerpo físico, pero también de la vida emocional, nuestros pensamientos y reacciones conscientes y subconscientes, nuestra alma y nuestro espíritu. Satanás está pidiendo poder tener acceso a Job para tocarle en cuerpo, alma y espíritu, y lo hace en este mismo orden. Cree que, si puede tocar a Job en cada parte de su ser, puede conmover la fe de Job y hacer que deje de confiar y creer en Dios, maldiciéndole en Su rostro mismo.

En una ocasión cuando acabé de predicar un mensaje sobre el primer capítulo de Job, dos jóvenes se me acercaron y me desafiaron. No estaban dispuestos a aceptar la historia de Job como un acontecimiento histórico y no podían creer que jamás hubiese existido un hombre llamado Job que soportase tantas pruebas. Yo les pregunté por qué no, y la respuesta de ellos fue: “Si la historia es verdad, en ese caso Dios no se interesa por la vida humana. Presenta a Dios como un ser despiadado. Job se vio privado de toda su familia. No podemos aceptar esto como una crónica histórica”. Hablando con ellos, me di cuenta de que estaban luchando con los mismos sentimientos con los que muchas personas luchan hoy en día. Ven a Dios como nada más que un ser que piensa y actúa y que no tiene más derechos que el hombre. Pensaban que si un hombre tratase a otra persona de la misma manera que Dios trató a Job, sería acusada de manera justificada de asesinato y crueldad. No se les ocurrió a ellos que a Dios no se le podía acusar de estas cosas, porque en Sus manos está todo lo relacionado con la vida. Él determina el tiempo de vida de cada ser humano.

Es por eso que tenemos el libro de Job, para demostrarnos que hay motivos y propósitos por los que suceden estas pruebas y sufrimientos que nosotros no podemos ver. Job no pudo ver lo que estaba sucediendo detrás del escenario, y nosotros tampoco podemos, a pesar de lo cual Dios lo sabe. Él tiene un propósito, y es un propósito apropiado y justo que acabará por manifestar de manera más absoluta el amor y la compasión de Su corazón. La prueba de cada aflicción es siempre con este fin.

Padre, yo veo algo sobre el sufrimiento y las lágrimas con las que me encuentro en la vida, a pesar de lo cual estaré aún en Tu voluntad y Tu mano, protegido y guiado por Tu amor.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
A veces las presiones de la vida amenazan con aplastarnos. ¿Estamos nosotros dispuestos a permitirle a Dios que sea Dios? ¿Estamos aprendiendo nosotros a confiar en Su perfecta voluntad y sabiduría eterna?

miércoles, 1 de diciembre de 2021

1 de diciembre - La prueba - Ray Stedman

 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que posee, y verás si no blasfema contra ti en tu propia presencia. Job 1:11

Este libro nos ayudará más que ningún otro libro de la Biblia a echar un vistazo a la grandeza y majestad de Dios. Veremos lo que necesitamos ver con desesperación, que Dios no es sencillamente otro hombre, con un gran poder y autoridad, al que llamamos, influenciamos y mandamos. Dios no es un botones celestial, listo a salir corriendo cuando le mandamos. No, Dios es el encargado y siempre estará encargado. Si nosotros vamos a tratar la vida de una manera realista, así es cómo debemos verle.

En ocasiones oímos decir que este libro de Job es la crónica de un gran campo de batalla entre Dios y Satanás y que a Job le ha pillado en medio. Aunque hay aspectos de esto en el libro, ¿no es esta una guerra extraña, en la que un lado debe obtener permiso del otro antes de atacar? ¿Qué clase de batalla es esa?

¿Se imagina usted a un comandante alemán durante la segunda guerra mundial acercándose al general Patton y diciéndole: “¡Herr General, nos gustaría tener permiso para lanzar bombas a sus tropas, destruir sus tanques y destrozar todos sus planes!”. ¡Estoy seguro de que la respuesta del general Patton hubiera sido tal que no podríamos imprimirla y resultaría irrepetible!

Y sin embargo esa es la situación en este libro de Job. Satanás va a Dios y le pide permiso para hacer algo contra Job. Eso no es una batalla; no es una guerra; es una prueba. Eso es lo que necesitamos ver. La fe de Job es el tema de una prueba muy rigurosa, y Satanás es el único que hace que suceda esto, pero Dios lo permite.

Puede que esté usted pensando: “¿Me pregunto qué es lo que estará sucediendo tras el escenario en lo que a mí se refiere? ¡Me pregunto lo que estará diciendo Satanás sobre mí ahora y si estará pidiendo permiso para meterse conmigo!”. Si es eso lo que está pensando, mi consejo es: “No se preocupe usted; viva su vida día tras día”. Porque lo que nos dice este libro es que si Satanás pudiese salirse con la suya, cada uno de nosotros se encontraría siempre en esta clase de dificultad. Satanás nos haría pedazos todo el tiempo, si pudiese, no porque esté furioso con nosotros, sino porque quiere meterse con Dios, al que servimos. Pero la mano de protección de Dios ha estado sobre nosotros. Si nosotros podemos sentarnos y sentir un cierto grado de paz y de placer, es porque la mano de Dios ha sido como un vallado a nuestro alrededor, protegiéndonos y dándonos grandes y maravillosas cosas. Por lo tanto, la actitud de cada corazón humano debiera ser: “¡Dios, te doy gracias por lo que tengo! ¡Gracias, Dios, por donde me encuentro ahora! Lo que nos deparará el futuro es algo que solo Él sabe”.

Y si tenemos que pasar por alguna prueba como esta, es sólo porque, como nos recuerda Pablo: “no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir” (1 Corintios 10:13b).

Él sabe lo que usted puede resistir, y Él no le someterá a usted a prueba de una manera tan severa que destruya su fe. Pero hay implicaciones en cada prueba que van más allá de los aspectos superficiales de la situación, y eso es lo que necesitamos recordar. Y como revela este libro maravilloso, veremos algunas de las cosas que Dios trajo a la atención de Job.

Señor, te doy gracias porque Tú has puesto un cerco de protección a mi alrededor y porque con cada prueba nos das las fuerzas para poder soportar.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Nuestra fe puede ser probada de muchas maneras. Cuando las circunstancias nos obligan a esforzarnos, ¿damos gracias y descansamos en la fortaleza perdurable de la vida de Cristo que mora en nosotros?

martes, 30 de noviembre de 2021

30 de noviembre - La boca del león - Ray Stedman

 En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas, para que por mí fuera cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyeran. Así fui librado de la boca del león. 2 Timoteo 4:16-17

Aquí tenemos una nota bastante triste. Cuando llevaron al apóstol ante su audiencia, nadie le defendió. Este fue un tiempo muy peligroso en Roma. El Emperador Nerón era conocido por su carácter vengativo. Si daba ni siquiera la impresión de que alguien pudiese estar en contra suya, los asesinos de Nerón se encontraban por toda la ciudad, dispuestos a matar a la persona. Evidentemente ningún cristiano estaba dispuesto a arriesgar su vida defendiendo a Pablo, de modo que tuvo que enfrentarse con esta primera audiencia completamente solo. Pero fíjese usted de nuevo en la falta de espíritu de venganza de Pablo. “No les sea tomado en cuenta”, dice. De hecho, el hecho de que nadie saliese en defensa del apóstol pudo haber dado lugar a su ejecución. Pero eso no sucedió, porque, como dice Pablo: “el Señor estuvo a mi lado”. Él es el único con el que puede usted contar siempre. Hebreos 13:5 nos dice que Dios ha prometido: “No te desampararé [nunca, nunca, nunca, de ninguna manera; aquí aparecen seis términos negativos griegos] ni te dejaré”. La respuesta del escritor es: “No temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:6). Esta es también la experiencia de Pablo. La presencia de Jesús con él logró dos cosas.

Primero, le dio las fuerzas para proclamar el mensaje. Cuánto me hubiese gustado que todos hubiésemos presenciado esta escena en la que el valiente apóstol cuenta la historia de su propia conversión. Pablo está haciendo lo que le había dicho a Timoteo que hiciese en esta misma epístola: “Que prediques la palabra y que instes a tiempo y fuera de tiempo. Redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Timoteo 4:2). El Señor le dio las fuerzas para que hiciese eso.

Segundo, Pablo dice: “Así fui librado de la boca del león”. Algunos han interpretado que esto significaba que Pablo temía que iba a ser echado a los leones en el coliseo romano. Sin embargo, el problema con esto es que el coliseo no se construía hasta tres o cuatro años después. Además, por el hecho de que Pablo era un ciudadano romano, según la ley no podía ser ejecutado echándole a los leones. Se enfrentaba con la muerte por decapitación.

El “león” aquí es muy posible que fuese una referencia a Satanás, el malévolo maquinador tras todas las falsas acusaciones que se hicieron contra Pablo, el que había debilitado el valor de los cristianos, de manera que no se atreviesen a ponerse de parte del apóstol. Todo esto formaba parte de las estratagemas de Satanás por lograr la muerte de Pablo o al menos destruir su testimonio. La advertencia de Pedro: “vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8b), sigue siendo verdad en la actualidad. Muchos de los problemas y dificultades inexplicables que de repente complican todas las cosas que intentamos hacer por el Señor son solo parte de las actividades del león que está intentando devorar nuestra fe, destruirnos y debilitar nuestro testimonio para Cristo.

Pero Pablo fue librado de la boca del león. En este precioso versículo, expresa su sentimiento de que se encuentra a salvo en las manos del Señor.

Señor, te doy gracias porque, incluso si alguien me abandona, Tú estarás conmigo y a mi lado.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Están nuestra fe y nuestro testimonio limitados por depender de otros? ¿Dónde está la fuente real, que nunca falla, del poder del que podemos disponer para confianza y protección?

lunes, 29 de noviembre de 2021

29 de noviembre - Mirando atrás - Ray Stedman

 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 2 Timoteo 4:7

Pablo usa aquí tres frases que resumen los logros de su vida. ¿Qué diría usted acerca de su vida si estuviese mirando atrás e intentando resumir con breves palabras lo que ha logrado usted? He aquí las palabras del apóstol.

Primero dice: “He peleado la buena batalla”. Es muy importante darnos cuenta de que no dijo: “He peleado una buena batalla”, como se cita con frecuencia que dijo. Si él hubiese dicho eso, esto indicaría su opinión acerca de lo bien que lo había hecho: "He participado y he hecho lo que era correcto”. Pero no es eso lo que dice. Él dice: “He peleado la buena batalla”, que quiere decir la batalla significativa, la gran batalla que la vida le presentó.

Pablo dice: “he acabado la carrera”. Esta es otra figura común en sus escritos. En Filipenses 3, describe esta carrera: “olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (vv. 13b-14), dice. La carrera, como es natural, es la vida cristiana misma que vivimos momento tras momento, de la misma manera que una carrera se corre paso a paso. La cuestión es si usted vive cada paso en la carne o en el Espíritu, si está viviendo con el poder de la nueva vida que tiene en Cristo, o si sigue corriendo según la antigua manera de pensar, las antiguas actitudes centradas en sí mismo, carnales, pensando en sí mismo. Cada momento está o bien contribuyendo a alcanzar la meta por el premio, o si la está usted demorando, perdiendo tiempo en la carne. Los cristianos han sido llamados a participar en la carrera.

En tercer lugar el apóstol dice: “he guardado la fe”. Con esto se refiere a la totalidad del cuerpo de la verdad que se encuentra en el evangelio, lo que llama en 1ª de Corintios: “el secreto de la sabiduría de Dios” (1 Corintios 2:7a). Esta sabiduría es totalmente diferente a la sabiduría de este mundo. Es la verdad que Dios nos cuenta acerca de nosotros mismos y acerca de Él, acerca de este mundo y por qué se encuentra como está. Es el poder sobre el poder del mal, “el misterio de la iniquidad” (2 Tesalonicenses 2:7a), y “el misterio de la piedad” (1 Timoteo 3:16a), con el cual podemos contrarrestar el mal. Esta es la fe acerca de la cual está hablando Pablo. Al borde mismo de la eternidad puede decir acerca de sí mismo: “He guardado la fe; no he perdido ninguna parte del buen depósito que Dios me ha confiado”. Lo ha guardado como un tesoro, y le dice a Timoteo a su vez: “Guarda el buen depósito que te ha sido confiado” (2 Timoteo 1:14). Pablo ha evitado que este tesoro sea maltratado o distorsionado por aquellos que intentarían torcerlo y usarlo para sus propios propósitos. Ha contestado a sus críticos. Ha advertido a aquellos que la extraviarían, como lo hace en esta epístola misma, por lo que “he guardado la fe”.

Señor, concédeme la gracia de participar en la buena batalla, acabar la carrera y guardar la fe. Te doy gracias porque Tú eres fiel para permitirme hacerlo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El acabar bien es un propósito valioso. ¿Estamos nosotros definiendo claramente el viaje? ¿Hemos aprovechado nosotros el poder disponible en Cristo para enfrentarnos con regularidad con los obstáculos y para contrarrestarnos el mal?

28 de noviembre - Predicar la Palabra - Ray Stedman

 Que prediques la palabra y que instes a tiempo y fuera de tiempo. Redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 2 Timoteo 4:2

Este versículo nos habla de algo que es un gran esencial del cual es preciso que nos ocupemos, para que se cumpla la oración de nuestro Señor y para avanzar el reino de Dios, para hacer que se cumpla esa asombrosa obra que empezó cuando Él apareció por primera vez en la tierra. Sin embargo, cuando leemos la frase “que prediques la palabra”, la mayoría de nosotros creemos que esto va dirigido a los predicadores como yo mismo, que uno debe hacer esto en la iglesia, sobre una plataforma o detrás del púlpito.

Esta palabra no va exclusivamente dirigida a los predicadores. Incluye a todo el pueblo de Dios, porque Pablo no solo quiere decir “predicar”; la palabra es en realidad “anunciar, proclamar, establecer la verdad, darla a conocer”. No es algo acerca de lo que se discute; lo declaramos porque Dios mismo lo ha dicho. Esto es algo que se puede hacer tomando una taza de café, en el despacho, o en un coche mientras conduce usted al trabajo. Es algo que puede surgir en cualquier lugar en cualquier momento. Donde los corazones humanos están abiertos, buscando, anhelando y doloridos está el lugar y la oportunidad para “predicar la Palabra”.

“Proclamad las buenas nuevas”, dice Pablo. No se trata de noticias acerca de lo que debemos hacer para Dios. Esa distorsión ha sido ampliamente propagada por todo el mundo y en este país, dando como resultado un cristianismo falso. El evangelio es la historia de lo que Dios ha hecho ya por nosotros; es lo que ministra a los corazones doloridos. El evangelio es la noticia de que Dios nos ama, siente lástima de nosotros y nos ve cuando estamos doloridos; ve nuestra agonía, nuestro fracaso y nuestra debilidad. El evangelio es que Él nos ve en nuestro atrevimiento orgulloso, a pesar de lo cual sigue amándonos. Y ya ha hecho algo al respecto, por medio de la muerte y la resurrección de Jesús. En esa serie de sucesos asombrosos que tuvieron lugar cuando apareció Jesús en la tierra, Él acabó con el dominio absoluto del mal sobre los corazones humanos, encontrando la manera de dejar a un lado Su propia y justa sentencia de muerte. Por medio de aquellos que abren sus corazones al Salvador, ha encontrado la manera no solamente de morir, sino de venir y vivir en nosotros y de empezar el proceso de renovarnos, haciéndonos de nuevo y restaurándonos nuestra herencia perdida. Esa es la palabra que debemos proclamar. Esto es algo que debe hacer todo cristiano en todas las circunstancias imaginables de la vida.

Espero haber transmitido esto de una manera clara, porque esto es lo que el apóstol Pablo está intentando decirle a Timoteo. Teniendo como telón de fondo los impresionantes cielos que nos contemplan, y teniendo en cuenta la suprema importancia de continuar la obra redentora de Cristo, Pablo le hace este encargo solemne a Timoteo de la misma manera que lo hace con el “predicad la Palabra”.

Señor, concédeme que me entregue de nuevo para ser un suministrador de la verdad, predicador de la Palabra y heraldo de las buenas nuevas en Jesucristo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El evangelio, que transforma las vidas, es la mejor de las buenas noticias. ¿Estamos nosotros guardándonos el tesoro, o estamos siempre pendientes de oportunidades para compartirlo con otros pecadores que necesitan la gracia?