Esta es una clase de gloria y de atractivo acerca del antiguo pacto simbolizado aquí por el resplandor del rostro de Moisés cuando descendió de lo alto de la montaña con las tablas de la Ley. Dios hizo que brillase su rostro; no fue algo que hizo Moisés mismo. Pero Dios hizo también que desapareciese, porque deseaba enseñar algo por medio de esto. Era una gloria pasajera, un símbolo de algo que cada uno de nosotros ha experimentado en un momento u otro. Es lo atractivo que encontramos nosotros en cuanto a la oportunidad de mostrar lo que somos capaces de hacer con lo que tenemos. ¿Ha sentido usted alguna vez esto? En tantos aspectos de la vida, alguien está pensando: “He sido enseñado para eso y poseo las habilidades necesarias y tengo los dones. Permitidme demostrar lo que puedo hacer”. Causamos una gran impresión, pero ¿a quién se le da el mérito? A nosotros. Somos nosotros los que somos glorificados. Pablo está hablando aquí ahora acerca del sentimiento de júbilo que acompaña la oportunidad para que presumamos de nuestras capacidades, pero la crónica de la historia muestra que todas las personas que han intentado vivir en base a esto acaban quedándose cortas y no estando a la altura, así que no va a funcionar realmente. Después de un tiempo se convierte en algo estúpido, aburrido y rutinario, y se introduce la muerte. A esto lo llama el ministerio de la muerte, de una gloria que se desvanece y que no dura. Pero cuando descubre usted un nuevo principio, el principio de la dependencia de Dios, se da usted cuenta que cuando hace usted uso de sus conocimientos originales, sus habilidades y adiestramiento, Dios estará obrando. Dependiendo de esto, sentimos una ilusión y una gloria que es superior a la que siente usted cuando quiere presumir de lo que puede hacer. De modo que no será usted, sino Dios, el que realice estas cosas. Todos aquellos que intentan llevar una vida que es agradable a Dios por medio de sus propios esfuerzos descubren siempre que no lo consiguen realmente porque no saben nunca cuando han hecho lo suficiente. Una señora me dijo en una ocasión: “Cuando me acuesto por la noche, me pregunto con frecuencia que si me hubiese esforzado un poco más, tal vez pudiera haber hecho algo que hiciese feliz a Dios”. Cada noche tenía esa sensación de “Hoy no he cumplido realmente”. Ese es el ministerio de condenación. Es el resultado de intentar hacerlo por sus mismos recursos, por sus propios esfuerzos. Pero Pablo dice: “Si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación” (2 Corintios 3:9). La justificación significa ser totalmente aceptados, tener la certeza de haber sido aprobados por Dios, de ser honrados y apreciados por Él. La palabra más parecida que conozco para describir esto es la palabra valía. Dios le concede a usted un lugar de valor y Él le dice ya en el nuevo pacto: “Te he amado; te he perdonado; te he limpiado. Tengo la intención de usarte a tí; tu vida es importante, y no hay nada más que puedas añadir a eso”.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Es la gracia de Dios algo que hace que nos sintamos avergonzados, o podemos ver la gloria trascendente de confiar totalmente en Él para que nos dé valor y un descanso tranquilo en lugar de nuestro propio esfuerzo? |
Versículo para hoy:
martes, 7 de septiembre de 2021
7 de septiembre - Una gloria que se desvanece - Ray Stedman
lunes, 6 de septiembre de 2021
6 de septiembre - ¿Tenemos lo que se necesita? - Ray Stedman
El nuevo pacto es un tema muy importante. Si yo tuviese que mencionar la verdad más importante en la Palabra de Dios, aparte de la deidad de Cristo, diría que es esta verdad: que Dios nos ha dado el nuevo pacto, la nueva provisión de vida para Su pueblo. Pero lo que yo encuentro que más falta en la iglesia por todo el mundo hoy es el conocimiento y la comprensión de esta manera de vivir. Pablo está hablando acerca de la confianza, y muchas personas en el mundo están intentando sentir confianza. Cuando ponemos la televisión o escuchamos la radio, estamos siendo constantemente bombardeados por sugerencias acerca de cómo podemos convertirnos en una persona autosuficiente, confiada, capaz y bien adaptada, capaz de enfrentarse con la vida. Hay toda clase de enfoques, y casi todos ellos tienen la misma base. La confianza, se nos dice, debe proceder de nuestro interior. Usted tiene que arreglárselas para de alguna manera encontrar en usted el poder para destacarse y ser un éxito. Usted puede aumentar su confianza por medio de cursos que puede seguir y de habilidades que puede desarrollar. Así es como demostrará ser un individuo con éxito. El mundo entiende, de manera bastante apropiada, que tiene que tener un cierto grado de confianza. Las personas que no tienen confianza se sienten inseguras y van por la vida torpemente, sin causar jamás una buena impresión a nadie, y están siempre fracasando. Por lo tanto, la gran cosa que debemos de tener como objetivo es lograr tener un gran sentido de confianza. Este nuevo pacto acerca del cual habla Pablo es totalmente diferente a ninguna otra cosa que sepa el mundo. El mundo diría que Pablo fue un éxito porque estaba haciendo lo mejor que podía para entregarse totalmente a movilizar todos sus recursos y sus considerables habilidades para servir a Dios con todo su corazón. Pero si usted le preguntase a Pablo, él nunca diría eso; diría que no había nada que saliese de él. Y no es que esté sencillamente siendo modesto; él dijo en serio: “Yo no hago esa clase de contribución, ni mucho menos; todo procede de Dios. La habilidad que es evidente en mi ministerio, los cambios que se producen en las vidas de las personas por lo que yo soy y a donde voy no tienen nada que ver con mis habilidades o capacidades naturales. Todo ello procede de Dios obrando en mí”. El antiguo pacto es Pablo intentando hacer lo mejor a favor de Dios; el nuevo pacto es Dios haciendo lo mejor por medio de Pablo. ¡Qué gran diferencia es esta! Esta es la gran verdad que necesitamos aprender. Esta es la verdad acerca de todos los cristianos, no solo de los apóstoles. Todos somos ministros de Cristo; no existe una clase especial que ha sido dedicada solo a los ministros. También usted ha sido llamado a ser un ministro del nuevo pacto, dependiendo de Dios que obre por medio de usted, no de su habilidad personal para hacer algo por Él.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Cuál es una de las verdades más importantes en la Palabra de Dios que falta en la iglesia por todo el mundo? ¿Podemos explicar con claridad la vida diferente en el nuevo pacto? |
domingo, 5 de septiembre de 2021
5 de septiembre - ¿Quién es suficiente? - Ray Stedman
¿Qué significa todo esto? Creo que lo que quiere decir es que el mundo no estaba impresionado por el apóstol Pablo. No poseyendo ninguno de los encantos físicos o carisma personal de los actuales favoritos de los medios de comunicación, este hombre judío ordinario, indescriptible, viajó por todo el imperio romano predicando este gran mensaje. La cámara de comercio no le dio nunca la bienvenida ni le honró; ningún periodista le siguió, dando informes literales de todo lo que él estaba diciendo. Incluso en sus propios ojos no estaba haciendo nada de enorme importancia. Él mismo se sentía, como dijo, frustrado e inquieto, apoderándose de él una gran sensación de fracaso. A pesar de todas estas apariencias e incluso en el momento mismo de su frustración consigo mismo, Pablo esperaba que Dios hiciese algo por medio de él, porque Jesucristo estaba guiando a Pablo en triunfo, y su ministerio no dependía de sus propios esfuerzos débiles para hacer algo para Dios. Se estaba extendiendo un gran y ampliamente difundido testimonio de la fragancia de Jesucristo. Las personas estaban siendo liberadas, y el ministerio de Pablo era un éxito. Así que él proclama la eterna gratitud de su corazón, diciendo: “Gracias a Dios, que nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús”. Si yo no creyese en este gran principio, hubiese renunciado al pastorado muchas veces. En un tiempo tuve el privilegio de pasar una semana en una universidad y tuve el privilegio de enseñar la Palabra de Dios a 2,400 estudiantes de la universidad. Fue una oportunidad tremenda, pero cada mañana hablé con el corazón encogido, porque mi hija, que había estado luchando con su fe durante varios años, se estaba apartando más y más. A pesar de nuestras oraciones diarias, daba la impresión de que ella se estaba apartando y siguiendo más bien cosas que le hacían daño en lugar de acercarse más, de manera que su familia estaba sufriendo terriblemente. Como padre, no se puede uno enfrentar con algo como esto sin ser consciente de que es posible que yo contribuyese enormemente en lo que lo motivó. El enemigo no tarda en asaltarnos y en acusarnos. Por eso yo estaba realizando mi ministerio con un corazón encogido, por mi profunda angustia personal. Lo único que me permitió seguir adelante fue que tenía la confianza en lo que Pablo está diciendo aquí, que a pesar de la frustración personal y las tinieblas por las que estaba pasando, también estaba siendo guiado en triunfo por Jesucristo; y de mi debilidad personal surgiría una gran manifestación de la fortaleza de nuestro Señor y se extendería la fragancia de Cristo.
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| Aplicación a la vida |
| Cuando nuestros pensamientos y nuestros sentimientos están abrumados y angustiados, haciendo que nos sintamos débiles, ¿podemos permitir que la luz y el poder del Espíritu de Cristo demuestre Su suficiencia por medio de nosotros? |
sábado, 4 de septiembre de 2021
4 de septiembre - El perdón: Cuando acaba la disciplina - Ray Stedman
Pablo no expresa sentimientos duros o de recriminación ni muestra una actitud que dice “puedo perdonar, pero no puedo olvidar”. Con frecuencia oímos a personas hablar acerca del perdón de esta manera, y esta actitud revela una falta de comprensión respecto a lo que es el perdón. Perdonar es básicamente una promesa que hace usted a tres personas diferentes. Esto es siempre verdad, en todos los casos de perdón. Primero, es una promesa que le hace usted a una persona que le ha ofendido a usted y ahora se ha arrepentido, con la que usted le está diciendo: “No permitiré que mi actitud hacia usted sea gobernada más por esta ofensa; es algo que he dejado de lado. De ahora en adelante, mi manera de tratarle a usted será como si esto no hubiese sucedido nunca”. Es una promesa que hace usted de no volver a mencionar jamás el tema. En el matrimonio hay muchos problemas que continúan durante años porque las parejas tienden a volver sobre ellos, volviendo a sacar a relucir el pasado, que es una indicación de que no ha sido nunca perdonado. ¡Algunos esposos no se ponen histéricos, sino históricos! Ese es el problema y es lo que crea el problema. En segundo lugar, es una promesa de no transmitírselo a nadie más. Cuando un asunto ha sido perdonado, debe ser olvidado. Es posible que todo el mundo sepa lo que ha pasado, porque, como en este caso en Corinto, se hubiese informado de ello a toda la iglesia. Pero lo que significa es que nadie saca a relucir el tema de nuevo o que lo tiene en contra de la cabeza de la persona que ha sido perdonada o cada vez que vuelva a surgir otra dificultad. Es una promesa de olvidarse del tema, de dejarlo en el pasado y no volver a mencionarlo nunca a nadie más. En tercer lugar, y probablemente lo que es más importante, es una promesa que se hace usted a sí mismo de que cuando su memoria vuelva sobre ello, como sucederá ocasionalmente, usted no va a permitir que se apodere de su corazón, haciendo que vuelva usted a sentirse furioso. El momento que se le vuelva a pasar a usted por la mente, usted lo dejará de lado como algo que pertenece al pasado. No va usted a pensar más en ello. Por lo tanto, es una promesa de repetir su acto de perdón, sin importar con cuanta frecuencia se acuerde usted. Eso es lo que es el perdón, y Pablo está listo para hacer esto. Como es natural, el motivo es porque él mismo ha sido perdonado. A veces hay personas que me dicen: “Yo no puedo perdonar en este caso. La persona ha admitido que había obrado mal y me ha pedido que la perdone, pero yo no puedo hacerlo, sencillamente porque me duele demasiado”. Para mí esto es una revelación de que la persona que ha sido tratada injustamente no se ha dado cuenta en realidad de lo mucho que ya le ha sido perdonado. La base para el perdón cristiano es siempre: “Antes sed bondadosos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32).
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| Aplicación a la vida |
| ¿Abortamos nosotros el don del perdón de Dios al no perdonar a otras personas de la misma manera que Él nos perdonó a nosotros? Cuando perdonamos, ¿intentamos también olvidarnos de la ofensa? |
viernes, 3 de septiembre de 2021
3 de septiembre - Cuando somos malentendidos - Ray Stedman
Pablo está respondiendo a la acusación de algunos que de hecho estaban diciendo que vivía exactamente como si fuese mundano, como si no fuese cristiano, diciendo que hacía lo que fuese conveniente y no se molestaba en cumplir su palabra de ninguna manera. A mí me resulta siempre interesante cómo estas epístolas corresponden de una manera tan asombrosa con lo que sucede en nuestras vidas hoy. Un problema entre los cristianos, y con frecuencia entre los cristianos más jóvenes, es que todavía no se han dado cuenta de que la fidelidad de sus compromisos debería ser una característica de ellos. A mí me sorprende, y a veces hace que me sienta desanimado, ver cuántos cristianos, incluso los de más edad, dicen que van a hacer algo o estar en alguna parte y luego no muestran el más mínimo sentido de responsabilidad para cumplir la promesa y los compromisos que han contraído. Eso es contrario a la naturaleza del cristiano porque es contrario a la naturaleza de Dios, puesto que Él no es así. “Él es fiel”, dice Pablo. Cuando Dios dice que sí, es un sí eterno y nunca se retractará. Cuando Dios dice que no, quiere decir que no. Él nunca dice sí cuando lo que quiere decir es no. Pablo está diciendo que las promesas de Dios son siempre promesas positivas. ¿Se ha fijado usted en esto en las Escrituras? Siempre que viene usted a Dios en el nombre de Jesús y le pide usted lo que Él ha prometido, la contestación es siempre sí. Eso es lo que está diciendo esencialmente: “Sí”. Las promesas de Dios son para bendición, no para maldición. ¿Por qué cambió Pablo su plan? ¿Por qué dijo dos veces que iba a ir directamente a Corinto, pero, en lugar de ello, no fue directamente? Lo que hizo fue ir a Macedonia, y solamente fue una vez. Pablo dice que sus planes habían cambiado porque el Espíritu de Dios le había abierto los ojos para que viese las circunstancias que hicieron que cambiase de opinión. Él pudo ver que las grandes promesas de bendición que tenía Dios para esta iglesia en Corinto solo se cumplirían si no iba directamente a Corinto, sino a Macedonia, y esperaba allí a Tito. Así que, convencido por el Espíritu y en obediencia a lo que vio por la enseñanza del Espíritu en este sentido, con una conciencia clara, Pablo cambió su plan original y fue a Macedonia en lugar de ir a Corinto.
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| Aplicación a la vida |
| Dios siempre contesta de manera positiva a lo que Él ha prometido. ¿Hasta qué punto entendemos nosotros Sus promesas? ¿Somos realmente fieles y cumplimos las promesas y los compromisos que hemos contraído? |
jueves, 2 de septiembre de 2021
2 de septiembre - La sentencia de muerte - Ray Stedman
No sabemos cuál sería la prueba que tuvo que pasar Pablo. Algunos creen que fue una grave enfermedad. Otros, y yo me encuentro entre ellos, enlazan este versículo con lo que dice en Hechos 19 acerca del gran alboroto que tuvo lugar en Éfeso y la amenaza a las vidas de todos los cristianos en esa ciudad. Pablo debió de estar sometido a un estrés emocional extraordinario y a una amenaza física durante este tiempo. Él nos dice: “Fuimos abrumados en gran manera más allá de nuestras fuerzas” (v. 8). Este es el peor decaimiento que puede experimentar el espíritu humano, el sentimiento de más profunda desesperación. Pablo dijo: “Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte”. Fue una situación totalmente desesperante, y él se había dado por vencido, pues no había escapatoria posible. Pero luego añade: “para que no confiáramos en nosotros mismos”. Una de las principales razones por las que Dios nos envía el sufrimiento es para quebrantar el inquebrantable espíritu humano de obstinación en nuestro interior que insiste en intentar resolverlo todo por medio de nuestros propios recursos o corriendo a buscar otros recursos humanos o de alguna manera negándonos a reconocer que necesitamos la ayuda divina. Esto es algo que encuentro en mí mismo, y a veces lucho con ello. No quiero orar acerca de algo en particular, porque si oro por ello estoy admitiendo que yo mismo soy incapaz de resolverlo. Pablo debió de luchar de una manera semejante. Aquí tenemos a este poderoso apóstol, que entendió de una manera tan clara y precisa los principios de cómo hace Dios las cosas, a pesar de lo cual tuvo que pasar por un tiempo de pruebas como estas para que pudiese aprender de nuevo a no confiar en sí mismo. Usted ha leído la historia de Saulo de Tarso, ese brillante joven fariseo, y usted ve a un joven que confiaba en sí mismo y pensaba que no había nada que él no pudiese hacer con esa mente brillante, con esa habilidad y lógica, con esa poderosa y fuerte personalidad. Él creía poder resolver cualquier cosa, y Dios tuvo que quebrantarle repetidamente, haciendo que pasase por circunstancias que no podía resolver, a fin de que aprendiese a no confiar en sí mismo, sino “en Dios, que levanta a los muertos”. Yo creo que esa es la razón principal del sufrimiento, que es la presión que ha sido diseñada para destruir nuestra tozudez inquebrantable. Pablo aprendió a confiar en Dios cuando la vida le hizo pasar por toda clase de situaciones, fuesen las que fuesen. Ese es el estilo de vida cristiana. Es hora de que algunos de nosotros los cristianos dejemos de actuar como el mundo que nos rodea, quejándonos continuamente de todo lo que encontramos en nuestro camino. Deberíamos considerar estos problemas como oportunidades para exhibir un estilo de vida diferente y mostrar en nuestras propias vidas un poder apacible que mantenga nuestros corazones en paz, porque sabemos que un Dios adecuado se está ocupando de la situación y Él hará que pasemos con bien por ella.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Estamos nosotros contando con nuestro Señor viviente para que realice lo que Él quiere hacer por medio de nosotros, o nos estamos sintiendo frustrados y agotándonos, confiando en nosotros mismos y en nuestros propios esfuerzos? |
miércoles, 1 de septiembre de 2021
1 de septiembre - ¿Por qué duele tanto? - Ray Stedman
En este pasaje se destacan repetidamente dos palabras, tribulación y consolación, y las dos aparecen siempre juntas. La tribulación es lo que actualmente podríamos llamar presión o estrés. Es posiblemente lo que muchos de ustedes estén sintiendo ahora al pensar en ir al trabajo. Es cualquier cosa que haga que sienta usted como si tuviese un nudo en el estómago y que le haga sentirse ansioso o asustado por lo que pueda suceder en el futuro. Es lo que hace que sus días sean agitados y sus noches insomnes. Es algo que le consume la mente y que amenaza su bienestar, negándose a desaparecer y a dejarle en paz, deprimiéndole, oscureciendo el futuro con presagios de desastre. La consolación es más que animar o una palabra amigable de estímulo. La palabra significa básicamente “fortalecer”. Lo que Pablo experimentó fue el fortalecimiento de Dios, que hizo posible que tuviese un espíritu apacible y tranquilo para afrontar la presión y el estrés con los cuales vivía. A mí me parece asombroso cuántos cristianos temen enfrentarse con sus vidas diarias porque se sienten presionados y estresados y tienen el estómago como un nudo, a pesar de lo cual nunca echan mano de la provisión de Dios para esa clase de presión. Estas palabras no nos han sido dirigidas sencillamente para ser usadas en los problemas religiosos. Podemos usarlas para afrontar cualquier clase de estrés o cualquier clase de problema. El consuelo de Dios y la fortaleza de Dios están disponibles para cualquier cosa que cause estrés en su vida. Yo digo que muchos no hacen uso de esto. El motivo por el que lo digo es que muestran toda clase de evidencia de que se comportan exactamente igual que cualquier persona que no es cristiana, intentando escapar a las presiones. O si son cristianos, están orando, pidiendo ser rescatados de sus presiones para que sus problemas sean eliminados. Usted puede siempre darse cuenta de cómo son los cristianos que no han sido bien enseñados escuchando sus oraciones. Ellos oran de manera invariable para que sus problemas sean eliminados o para ser totalmente protegidos de ellos. Todas sus esperanzas tienen que ver con poder escapar de alguna manera, y todas sus reacciones son o bien de preocupación, de murmurar o de tener un espíritu de queja, de ira o de temor. Esto no es el cristianismo en acción. Escuche usted a Pablo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”. Él bendice a Dios por las circunstancias de su vida a pesar de tener aflicciones. Llama a Dios el “Padre de misericordias y el Dios de consolación”. Ve la mano de Dios como si hubiese enviado estas cosas a su vida y, por lo tanto, no ora para que sean eliminadas de su vida a fin de poder escapar de ellas, sino que las ve como oportunidades para que sea liberada la fortaleza de Dios.
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| Aplicación a la vida |
| En tiempos de sufrimientos y de problemas, ¿encontramos nosotros significado y consuelo sabiendo que estamos siendo capacitados para servir a otros por causa de Jesús? |
martes, 31 de agosto de 2021
31 de agosto - Acuérdate de mí - Ray Stedman
¡Acuérdate de mí, Dios mío, para bien! Nehemías 13:31
Algunas personas opinan que esto es servirse a uno mismo, que a Nehemías le preocupa que Dios se olvide de él y no le recompense de manera adecuada, pero esta es una manera equivocada de leer esta oración. Lo que él está haciendo es reconocer su propia fragilidad y su propia tendencia a engañarse a sí mismo. Él está diciendo, en efecto: “Señor, he hecho todo esto, pero es posible que tú lo veas de manera diferente a como yo lo veo. Puede que veas algo en mí que te hiciese que borrases esto de tu libro. Si es así como te sientes, muéstramelo”. Es lo que él está pidiendo. Es realmente la misma oración que hizo David al final de su muy amado Salmo 139. Este es un gran salmo acerca del hecho de que hemos sido creados de una manera formidable y maravillosa; lo bien que nos conoce Dios, sabiendo cuando nos sentamos y cuando nos levantamos; que si tomamos las alas de la mañana y viajamos a los lugares más distantes de la tierra, Dios sigue estando en ellos; cómo se cuida de nosotros; cómo nos protege y nos guarda y conoce nuestros pensamientos. Todo ello acaba con esta maravillosa oración: “Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno” (vv. 23-24). Esta es una oración maravillosa y totalmente sincera. Está diciendo: “Señor, no me conozco a mí mismo demasiado bien, así que me engaño con facilidad. Creo que me va muy bien, pero es posible que tú veas muchas cosas que están terriblemente mal en cuanto a lo que estoy haciendo. Así que, Señor, busca en mí y conóceme y mira si hay alguna maldad en mí, y guíame al punto donde yo también pueda ver eso”. Esto es lo que está pidiendo el salmista. Y esta es la oración que está haciendo aquí Nehemías. Es una gran oración para todos nosotros. Dios nos ha colocado en un momento crítico de la historia humana. Las voces de todos los grandes dirigentes del pasado permanecen silenciosas en lo que a esta generación se refiere. ¿Quién va a alcanzar a los drogadictos? ¿Quién va a alcanzar a aquellos que se están esforzando por subir la escalera del éxito, intentando satisfacerse a sí mismos mediante la ganancia material y las posesiones? ¿Quién va a alcanzar a los cientos de miles que están espiritualmente en la bancarrota, a todas esas personas que nos rodean? No vienen a la iglesia. ¿Quién les va a hablar? Dios nos ha llamado a un ministerio para alcanzar a estas personas, y necesitamos la ayuda de Dios para hacerlo.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Qué tan propensos somos a engañarnos a nosotros mismos? ¿Somos realmente capaces de ser honestos con nosotros mismos al hablar con Dios? ¿Nos acordamos a diario del verdadero origen de nuestra justicia? |
lunes, 30 de agosto de 2021
30 de agosto - El yugo desigual - Ray Stedman
Las naciones entre las cuales Israel había sido llamada a vivir eran generalmente degeneradas y practicaban la lujuria pública. Su inmoralidad había hecho que las enfermedades se extendiesen entre el pueblo. Mataban a sus hijos lanzándolos vivos en los hornos de fuego en adoración a su dios Moloc. A fin de proteger a Israel de estas peligrosas costumbres, Dios les había dicho que no debían casarse con estas gentes. Aunque el contraer matrimonio con otros pueblos pueda parecer algo que está bien y es apropiado para nosotros, introduciría a los israelitas a actitudes y conceptos que acabarían por minar su fe y destruirles a ellos y a su nación, y eso fue lo que pasó. Aunque Salomón, el hijo de David mismo, era conocido como el hombre más sabio que jamás haya vivido, contrajo mil matrimonios con mujeres extranjeras, que trajeron sus dioses con ellas y eventualmente introdujeron las prácticas paganas en la adoración de Israel. Para cuando el hijo de Salomón llegó al trono, la nación estaba tan dividida que no podía seguir existiendo como una sola nación, así que se separó en dos. De manera que este era un compromiso muy sabio que hacer. Este mandamiento de hecho se repite en la segunda epístola de Pablo a los corintios, no en lo que se refiere a las distinciones raciales, sino a las religiosas. Él dice: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión, la luz con las tinieblas? ¿Qué armonía puede haber entre Cristo y Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?” (6:14-16a). Muchos cristianos han hecho caso omiso de esto para su propio perjuicio, casándose con personas pertenecientes a otras religiones. Al hacerlo han perjudicado de tal modo su propia fe que al final el mal se ha introducido de diferentes maneras y ha destruido su matrimonio. No hay garantía de que si se casa usted con una persona cristiana su matrimonio vaya a ser feliz, porque hay otros principios involucrados. Pero es mucho más factible que dos cristianos sean felices juntos, porque hay principios y prácticas que nos ha enseñado la Palabra que hacen que el matrimonio sea feliz. Sin embargo, es seguro que si desobedece usted este mandamiento, le esté usted abriendo la puerta a grandes sufrimientos, luchas y desgracia. Hay pasajes diseñados para ser de ayuda a las personas que han desobedecido este principio, porque Dios es muy práctico y misericordioso. Él reconoce, por varios motivos, que el casarse con personas de otras religiones es algo que puede suceder. Existen normas para ayudar a enfrentarse con estas situaciones, pero en general esta es una sabiduría práctica que debemos integrar a nuestras vidas hoy. Contraiga usted matrimonio con aquellos que tengan su misma fe, porque la fe es la base de toda la vida.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Estamos nosotros buscando activamente la sabiduría profunda y práctica de la Palabra para todas nuestras relaciones y para sacar provecho para nosotros mismos a Su sabia y amorosa protección? |
domingo, 29 de agosto de 2021
29 de agosto - El verdadero reposo del sábado - Ray Stedman
A Nehemías le preocupaba este desprecio por la Ley. Está intentando corregir las dificultades que habían causado problemas a Israel en el pasado. De modo que da órdenes para que se cierren las puertas el viernes al ponerse el sol. Requiere a los levitas que se limpien a sí mismos y que guarden las verjas para que nadie profane el sábado. ¿Debemos también nosotros guardar el sábado, no haciendo trabajos ni viajando en ese día? Como hemos visto a lo largo de todo este libro, estas normas impuestas a Israel eran lo que llama el Nuevo Testamento “sombras” o imágenes de algo incluso más importante que Dios quiere que observemos. Usted está observando el sábado cuando cumple usted lo que refleja el sábado. En el corazón del sábado se encuentra la palabra reposo. El sábado fue creado para las personas, para que aprendan a descansar. ¡El sábado es el programa de Dios para eliminar el estrés! Es algo que nos enseña cómo evitar consumirnos, cómo recuperarnos de demasiada presión y ponernos al día con nosotros mismos. Es algo que nos ayuda a concentrarnos y para que podamos realizar el trabajo que debemos hacer. En las Escrituras se mencionan dos motivos acerca del sábado. La primera de ellas se encuentra en Éxodo 20:11. En él se nos dice que, debido a que Dios acabó la creación en seis días y reposó en el séptimo día, le pidió a Su pueblo que descansase después de seis días de trabajo. ¿Por qué descansó Dios? Porque había alcanzado Su objetivo. Las personas también deben reconocer que hay un límite en lo que se refiere al trabajo. Tenemos necesidad de detenernos, de permitir al cuerpo, a la mente y al espíritu que reconozcan sus limitaciones. El segundo motivo por el que fue dado el sábado es uno al que con frecuencia se hace caso omiso. Dios le dijo a Israel: “Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová, tu Dios, te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido, por lo cual Jehová, tu Dios, te ha mandado que guardes el sábado” (Deuteronomio 5:15). Ellos debían descansar a fin de meditar acerca de la habilidad de Dios para realizar su obra aparte de los trabajos que ya habían completado. Así que hay dos aspectos del sábado, el de la creación y el de la redención. Está el descanso que implica cesar de nuestros propios trabajos, pero está el reposo en el que regocijarnos en el enorme poder de liberación de Dios.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Descansamos nosotros, gracias a la obra que Dios ha hecho y que está haciendo en nosotros? ¿Estamos dependiendo de nuestra propia fuerza en lugar de entender Su poder como nuestro principio? |
sábado, 28 de agosto de 2021
28 de agosto - ¿Es usted fiel? - Ray Stedman
Fíjese usted en lo representativo que es este grupo que él escoge. Hay un sacerdote, un levita y un laico. Los cuatro representan diferentes aspectos de la vida de Israel y comparten una gran cualidad. Nos dice: “pues eran tenidos por fieles”. Eran hombres fieles. Yo he descubierto que hoy en día la fidelidad no es una cualidad tenida en alta estima, aunque con frecuencia la alabamos con los labios. A mí me resulta descorazonador ver las pocas personas que se toman en serio la responsabilidad de mantenerse fieles, concluyendo lo que están haciendo. La fidelidad es la cualidad que Dios admira. Pablo dice en 1ª de Corintios acerca de aquellos que ministran en la iglesia: “Ahora bien, lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado fiel” (4:2). Esa es la cosa principal que busca Dios: la habilidad para cumplir una asignación hasta acabarla, el estar dispuestos a cumplir con la responsabilidad año tras año, no necesitando ser alabados o que nos den las gracias o ser animados públicamente a fin de que lo hagamos, realizando la obra o el trabajo como para el Señor; llegando puntualmente sin marcharnos hasta que no hayamos hecho el trabajo. Yo he aprendido a lo largo de los años a buscar cuatro cualidades diferentes en los dirigentes, tanto si son hombres como si son mujeres. Lo primero que busco es una mente inquisidora, una persona que se mantiene mentalmente alerta, que siente curiosidad por la vida, que siente deseos de aprender todo el tiempo. Una persona así está siempre leyendo, siempre escuchando y siempre pensando acerca de lo que oye y tratando de razonar acerca de lo que implica. Segundo, busco un corazón humilde, alguien cuya conciencia no está todo el tiempo en primera fila, que sienta que necesita ser alabada, honrada y animada a fin de que pueda hacer cualquier cosa, que se enfada y se desanima si no se reconoce lo que hace esta persona. Busco a alguien que considere que el servir es un privilegio, que el poder no se le concede a la persona por su oficio, sino por servir a otros. En tercer lugar, busco un don evidente: el pueblo de Dios es un pueblo con dones. No hay ni un solo miembro del cuerpo de Cristo que no haya sido equipado por el Espíritu Santo con una habilidad especial para hacer algo. Cuando los cristianos saben lo que es, siempre disfrutan hacerlo. Ya no es una carga, como tampoco son una carga las alas para el pájaro; es un deleite. Busco a personas que tienen el don para lo que nosotros les pedimos que hagan, porque cumplirán con el trabajo y lo disfrutarán hasta el fin. Y en cuarto lugar, apoyando a todo lo demás y haciéndolo posible, es un espíritu fiel. Alguien que no renunciará, alguien que considera su trabajo como un ministerio de servicio al Señor mismo, que lo está realizando por gratitud en su propia vida y en su corazón y que, por difícil que resulte, no lo abandonará. Dios busca esta clase de personas para cambiar los tiempos en los que viven. Es lo que hemos sido llamados a hacer hoy. Todos estamos incluidos en este llamamiento, no solo los que son dirigentes evidentes y visibles. Lo que se requiere son hombres y mujeres fieles que estén dispuestos a realizar la labor hasta el fin.
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| Aplicación a la vida |
| En una cultura en la que la infidelidad está muy extendida, ¿nos mantenemos nosotros consideradamente alertas, motivados por la humildad y fielmente entregados a la cultura contraria? |
viernes, 27 de agosto de 2021
8 reglas para crecer en piedad - Tim Challies
La vida de un árbol comienza cuando el agua riega una semilla. Del mismo modo, la vida del cristiano inicia en el momento en que el Evangelio remueve un corazón endurecido. Luego, continúa hasta el mismo instante cuando Dios llama a Su amado a casa. Aunque esos dos momentos -la regeneración y la glorificación- pueden estar separados por días o décadas, todo lo que hay entre ellos es el crecimiento lento y constante que constituye la vida del creyente. El reto del cristiano a lo largo de toda su vida es “ocuparse de su propia salvación con temor y temblor”, descubrir y aplicar los medios de crecimiento espiritual para conformarse cada vez más a la imagen de Jesucristo (Filipenses 2:12, Romanos 8:29).
27 de agosto - Acción drástica - Ray Stedman
El sumo sacerdote había permitido a su nieto casarse con la hija de Sanbalat, el gobernador de Samaria, que era un aliado de Tobías el amonita. Estos dos eran enemigos acérrimos de Nehemías. La agradable alianza dio lugar a una invitación hecha a Tobías de hecho a mudarse al templo mismo. A fin de hacer espacio para él, el sumo sacerdote aprovechó el almacén que había sido apartado para el grano, el aceite y el incienso que usaban los levitas en su purificación y en las ceremonias rituales. De manera que se habían hecho dos cosas mal. Un amonita y su familia estaban de hecho viviendo en el templo, lo cual era contrario a la Ley de Moisés, y habían defraudado deliberadamente a los levitas respecto a sus derechos de almacenamiento. Cuando Nehemías regresó, emprendió una acción inmediata y apasionada. Echó fuera el equipaje, fumigó la habitación y volvió a colocar el aceite, el grano y el incienso en su lugar apropiado. Muchas personas consideraron que había reaccionado de manera exagerada. Hoy en día no nos enfadamos ante la presencia del mal y pensamos que es extraño que un hombre pudiese actuar como lo hizo Nehemías. Hemos perdido en gran medida la habilidad de expresar nuestro ultraje e indignación pública por las cosas que están mal. Debemos recordar, sin embargo, que este es semejante al incidente en el Nuevo Testamento cuando Jesús entró en el templo y se encontró que estaba lleno de los que cambiaban monedas. Jesús reaccionó de una manera parecida a la de Nehemías. Hizo un látigo y fue por el templo, volcando las mesas y echando fuera a los que hacían el cambio de moneda. Esto nos indica que hay un tiempo para adoptar una postura dura en contra del mal que otras personas han aceptado con indiferencia. El mal nos invade silenciosamente, y antes de que nos demos cuenta de él, nos hemos comprometido y le hemos seguido la corriente a las normas ampliamente aceptadas. Nos encontramos con que el pueblo de Dios se ha corrompido con frecuencia por esta clase de cosa. Cuando se trata de las personas de manera individual, esta es una imagen de nuestra lucha con la carne. Debemos estar preparados para ser drásticos y para adoptar con frecuencia acciones dolorosas con el fin de modificar las cosas que están mal en nuestros propios asuntos. Muchos cristianos permiten que el mal arraigue en sus propias vidas. Esta historia es una imagen de la manera en que estas fuerzas falsas pueden invadir nuestras vidas y ocupar espacio en el templo de nuestro espíritu, corrompiendo y destruyéndonos en el proceso. Tome usted acción y no permita que permanezcan estos males. Aunque eso requiera un esfuerzo doloroso al realizarlo, ¡ponga usted fin a esto! Esto es lo que nos enseña esta gran historia.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Poseemos la credibilidad requerida, el valor y la sabiduría para expresar el ultraje en nuestra cultura decadente? ¿Estamos cegados por la tolerancia de manera que no podemos ver lo que está mal? |
jueves, 26 de agosto de 2021
26 de agosto - Dando con gozo - Ray Stedman
Estas ofrendas y contribuciones las hacían con placer. Las Escrituras nos informan con todo cuidado que las ofrendas no significan nada si no se hacen con gozo. Si usted no da con placer, Dios no quiere su donativo, y no le importa lo pequeño o lo grande que sea. Si lo único que le importa a usted es causar una impresión a otras personas por el tamaño de su donativo, Dios no está interesado en esto. Jesús contó acerca de una viuda que puso dos pequeñas monedas en el tesoro, diciendo que ella había dado más que todas las personas ricas que habían hecho donativos ese día. Dios recogería esa insignificante cantidad y la usaría con más poder de lo que lo haría con los donativos de los ricos. Lo que Dios busca siempre es la nota de placer, de deleite, que hace posible devolverle a Él con gozo los fondos con un corazón agradecido. El Dr. H. A. Ironside acostumbraba contar la historia de un anciano escocés que, sin darse cuenta, dejó caer un soberano de oro en la bolsa de la colecta del culto en la iglesia. En Escocia, cuando los encargados de la colecta recogen una ofrenda, usan un palo largo con una bolsa al final, que pasan entre los bancos. Este anciano escocés puso una moneda de oro por equivocación cuando lo que pretendía dar era un chelín. Tan pronto como se dio cuenta de la equivocación, intentó recuperar su moneda de oro. Pero el que estaba pasando la colecta tiró de la bolsa y dijo: “¡No, una vez que se ha echado, se queda ahí!”. El anciano le dijo: “Ah bueno, obtendré el crédito por ella en la gloria”. El hombre le contestó: “¡No, a usted se le acreditará un chelín!”. Eso era todo lo que el anciano tenía la intención de dar. De manera que nosotros debemos darle a Dios como Dios nos ha dado a nosotros: libremente y con alegría. La última frase de este párrafo dice: “Entregaban asimismo sus porciones a los levitas”. Se anduvieron con cuidado para ayudar también a aquellos que no podían estar allí, o que estaban ocupados haciendo otras cosas y, por lo tanto, no tenían la oportunidad de compartir en las ofrendas. Esta es una preciosa imagen de la unidad de la nación de Israel. Dios estaba siempre intentando enseñar a este pueblo que se pertenecían los unos a los otros. No eran individualistas, ocupándose de lo suyo, sino obreros juntamente con Dios. Yo no conozco ninguna verdad que sea más importante en el cuerpo de Cristo que el reconocer que Dios usa a las personas de diferente manera a como nos usa a nosotros. Nosotros debemos reconocer que nuestra manera de servir a Dios no es la única manera, sino que pertenecemos y nos necesitamos los unos a los otros.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Qué motivo tenemos en el fondo de nuestro corazón cuando damos? ¿Estamos tan agradecidos por los dones que Dios nos concede que damos con gusto, alegre y generosamente, además de hacerlo con compasión? |
miércoles, 25 de agosto de 2021
25 de agosto - Cómo celebrar - Ray Stedman
Es apropiado dedicar y también es apropiado celebrar cuando Dios nos ha llevado al lugar de las proezas. El Espíritu Santo ha añadido cuidadosamente en este relato los tres aspectos que están relacionados con la verdadera celebración. Uno de los principales elementos de la verdadera celebración es la expresión de gozo. A mí me sorprende enormemente cuántos cristianos no parecen sentirse nunca gozosos. Parecen estar siempre tristes y con caras largas. Eso me recuerda a una niña pequeña que, al ver una mula por primera vez, dijo: “¡No sé lo que eres, pero debes de ser cristiana porque tienes el mismo aspecto que mi abuelo!”. Hay muchos cristianos con caras largas a nuestro alrededor. Como es natural, hay momentos de sufrimiento y de tristeza, pero los cristianos deberían ser con frecuencia el ejemplo vivo de un sentimiento de gozo, porque tienen algo por lo que sentirse gozosos. El gozo no es lo mismo que la felicidad. La felicidad es disfrutar del momento presente porque nos complace, pero el gozo es algo mucho más profundo y de mucha más duración. El gozo aprecia el pasado, el presente y el futuro, no porque las circunstancias sean agradables, sino porque el corazón está en paz con Dios. Estas personas estaban contentas porque se había acabado la construcción del muro, pero se sentían gozosas porque Dios les había ayudado a acabarlo. Conscientes del amor y de la aceptación de Dios, se sentían enormemente gozosas. Hay otra clave oculta en este párrafo que nos dice en qué se debe basar la celebración. El versículo 30 nos dice que la purificación es necesaria para la celebración. Usted no puede hacerlo con un corazón hipócrita, porque se convierte en un festival de palabras vacías. Muchas personas dan la impresión de temerle a la palabra pureza. Creen que describe a una persona santurrona, pero la purificación en la vida cristiana proviene de la misma filosofía que nos motiva cuando fregamos los trastos. Usted no pone la mesa con los trastos sucios, ¿verdad que no? ¡Dios no realiza Su obra con vasijas sucias! Necesitamos limpiezas periódicas en nuestras vidas y en nuestros corazones. En el Nuevo Testamento es un proceso sencillo. No es algo que se realiza por medio de rituales, sino confesando nuestras faltas y creyendo que Dios las ha perdonado. Confiese usted sus pecados y después crea usted que Dios le ha limpiado, que Él le perdona a usted, que le ha restaurado a Su favor. Esto es lo que llena el corazón de gozo. Existe todavía un tercer elemento en esto que se encuentra en el versículo 31. La gratitud siempre forma parte de la verdadera celebración, y este pueblo se sentía agradecido. ¿Sentimos nosotros el agradecimiento que debemos sentir? ¿Damos gracias todos los días a Dios por las bendiciones que disfrutamos en este momento? Hemos sido tan entrenados por los medios de comunicación a refunfuñar y a quejarnos, a insistir por algo que no tenemos, concentrándonos en eso en lugar de en todo lo que tenemos. Una de las primeras señales de un espíritu que crece y que es maduro en los cristianos jóvenes es que empiezan a dar gracias a Dios por lo que Él les ha permitido tener en sus vidas, por las oportunidades que tienen ante ellos y por las actuales bendiciones y libertades que disfrutan. Así que tenemos los elementos que forman parte de la celebración: el gozo, la pureza y la acción de gracias.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Cómo distinguimos el gozo de la felicidad? ¿Cuáles son tres elementos que hacen posible celebrar la vida tal como Dios quiso que lo hiciésemos? ¿Reflejan sus vidas estos tres elementos? |






































