Estas son palabras discernientes. Con la aguda percepción de nuestro Señor, Él va directo al grano. Cuando los fariseos le preguntan: “¿Por qué tus discípulos no observan las tradiciones?”, les hace notar, para empezar, el efecto que tiene el observar la tradición en nuestras vidas, convirtiéndonos en hipócritas. ¡Yo a veces me quedo asombrado al leer los evangelios por la brusquedad de la manera de hablar de Jesús! De hecho, el relato de Marcos nos dice que los discípulos le dijeron a Él después: “¿Te has dado cuenta de que has ofendido a los fariseos?”
Pero fíjese usted en lo que está haciendo aquí. Está apuntando al resultado de la “alabanza” tradicional. Y utiliza la palabra del profeta Isaías para mostrarnos como es. Según Isaías, está lo que consiste en las palabras apropiadas, pero actitudes equivocadas. Todo lo externo está bien, pero desde el punto de vista interior la mente y el corazón están mal. Eso, dice Jesús, es hipocresía, dar la impresión de que la persona está haciendo algo religioso y relacionado con Dios, pero en el interior tiene una actitud diferente.
Hace unos pocos años, muchos de nosotros nos sentimos extrañados y ofendidos cuando los jóvenes nos decían de una manera u otra: “No queremos ir a la iglesia porque las iglesias están llenas de hipócritas”. Algunos de nosotros no podíamos entender lo que querían decir. Sabíamos que era posible que hubiese algunas iglesias estuviesen llenas de hipócritas, ¡pero no la nuestra! Teníamos una sincera dificultad con esto. No podíamos ver como podía haber hipocresía en una iglesia evangélica como la nuestra, que se centra totalmente en la Biblia. Pero lo que ellos estaban diciendo era esto: “Ustedes usan grandes palabras, que son maravillosas, pero en realidad no hablan en serio. Hablan ustedes sobre el amor, pero ustedes no aman. Hablan sobre el perdón, pero no perdonan. Hablan sobre la aceptación, pero no aceptan ustedes”. Y tenían razón.
Eso es lo que puede hacernos la tradición. Externaliza la religión; hace que sea algo externo, en lugar de interno. Siempre y cuando estemos cumpliendo con la forma exterior prescrita, creemos que somos aceptables ante Dios. Ese es el gran peligro de la tradición. Esta forma particular que menciona Isaías aquí, es decir, usar las palabras correctas, pero con actitudes equivocadas, está muy difundida entre los cristianos. En ocasiones todos padecemos de ella y deberíamos de reconocerlo y admitirlo. Y ha dado resultado en lo que es probablemente el peligro más mortal para el mensaje evangelístico de la iglesia, los cristianos pagados de su propia rectitud, que pensamos que porque hacemos las cosas de la manera “correcta” y decimos las palabras “apropiadas” y creemos las doctrinas que “está bien”, estamos complaciendo a Dios de esta manera.
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| Aplicación a la vida |
| La hipocresía es una acusación rutinaria hecha en contra de cristianos que viven su fe. ¿Nos estamos nosotros tomando en serio esta crítica? ¿Cuál es el principal obstáculo que nos impide la autenticidad? |
Versículo para hoy:
domingo, 12 de enero de 2020
12 de enero - Cuando lo correcto es equivocado - Ray Stedman
sábado, 11 de enero de 2020
11 de enero - ¿Quién es este? - Ray Stedman
Nosotros no podemos entender este último milagro a menos que lo consideremos una especie de período de examen al que se tuvieron que someter estos discípulos después de que Él hubiese alimentado a los cinco mil. Nuestro Señor les había enviado y les había dado poder. Ellos habían visto su ministerio confirmado y declarado auténtico por la mano de Dios obrando por medio de ellos. Habían regresado emocionados y “encendidos” por todo lo que habían visto y habían hecho. Habían aprendido que Jesús era el que había venido para que se cumpliese la expectación del Mesías que había de ser dado a Israel, que había sido prometido a lo largo de todos los siglos proféticos. Pero daba la impresión de que se lo habían perdido todo.
Así que les somete a un examen, una prueba, para ver cómo van. Les envía en la tempestad, pero esta vez es diferente. Él no está con ellos en la barca. Los envía solos, deliberadamente, y Él asciende a las colinas para orar. ¿Cuántas de las tormentas de nuestra vida contienen estos dos elementos: las turbaciones que nos suceden y que nos parecen abrumadoras y la aparente ausencia del Señor? Sin embargo, hay Uno en la colina orando por nosotros.
Después de que la tormenta ha estado soplando durante varias horas y los discípulos se sienten profundamente angustiados, Jesús viene a ellos, caminando sobre las aguas. Cuando le ven, se sienten aterrorizados porque creen que es un fantasma. Él tiene que tranquilizarles, diciendo: “Eso, esa cosa que visteis y que hace que estéis aterrorizados, soy yo; no temáis”. ¿Cuántas veces tiene Él que decirnos esto a nosotros? Lo que nos asusta, lo que hace que nos sintamos aterrorizados, “Soy yo; no temáis”. ¡Jesús subió a la barca, y ellos se quedaron totalmente estupefactos! Esto indica la nota que sacaron en este examen, que fue un cero. Fue un fracaso total, pero les hizo sentirse asombrados. Por segunda vez ahora, los ojos de ellos fueron abiertos para empezar a preguntar: “¿Quién es este entonces?” Y empiezan a escuchar, lo cual abre la puerta a algunas de las más grandes enseñanzas del Señor a Sus discípulos acerca del motivo por el que Él había venido.
Y esta es la pregunta que hace nuestro Señor: “¿Quién es este?” ¿Quién envía las tormentas en nuestras vidas? ¿Quién nos prueba? ¿Quién hace provisión para nuestras necesidades y luego nos prueba sobre ello? ¿Quién nos hace una promesa y luego nos envía a ver si hemos creído lo que enseñamos o lo que decimos? Es el Señor mismo. Eso es lo que está haciendo con nosotros, como hizo con Sus discípulos. Nos está entrenando; nos está enseñando, preparándonos, edificando nuestras vidas, de la misma manera que lo hizo con sus vidas, para que podamos ser hombres y mujeres de fe, confiados y tranquilos, pudiendo enfrentarnos con la vida.
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| Aplicación a la vida |
| Cuando nuestras vidas son exteriormente loables, pero nuestra fe y nuestra percepción espiritual son débiles, ¿qué cosas puede usar Dios para fortalecernos, para enseñarnos y para hacer que nos adaptemos para que aprendamos? |
viernes, 10 de enero de 2020
10 de enero - Viendo más allá - Ray Stedman
Podemos resumir el significado de todo este relato con solo unas cuantas palabras: las visiones limitadas significan vidas limitadas. Es decir, si su punto de vista de la vida es tan estrecho y tan hosco, tan mustio y mermado como para que no incluya nada más que lo que puede ver, sentir, oler, oír y razonar usted, su vida va a estar horriblemente desposeída y dominada por la pobreza. Esto era lo que estaba sucediendo en Nazaret. Jesús había estado en Nazaret el año anterior. Habían intentado matarle en esa ocasión porque Él no estaba dispuesto a hacer lo que ellos querían. Ahora regresa de nuevo y enseña en la sinagoga, y ellos se quedan asombrados, haciendo las preguntas apropiadas: “¿De dónde ha recibido este hombre todo esto? ¿Qué sabiduría le ha sido dada? ¡Qué poderosas obras realizan sus manos!”
Pero las respuestas a sus propias preguntas son terriblemente limitadas. “¿Quién es este? ¿No es este el carpintero? Oye, él hizo la mesa en nuestra casa. ¡Recuerdo cuando acostumbrábamos a darle de comer té y bocadillos para la comida cuando vino a ayudarnos a construir la casa en la que vivo! ¡No era más que un carpintero! ¡Y sus hermanos y hermanas viven aquí; conocemos a toda la familia! ¡No es posible que sea un hombre tan poderoso!” E hicieron lo imposible: se refugiaron en ese recurso final de todas las mentes débiles y pequeñas, ridiculizándole. Se sintieron ofendidos por causa de Él y empezaron a restar importancia a todo lo que había hecho.
Por lo tanto, Jesús hizo que se diesen cuenta de que esto es característico de la naturaleza humana caída. No reconocieron Su valía; no le concedieron honor alguno en Su propio pueblo, y como resultado de ello, no realizó ninguna gran obra allí. Respondió a los pocos que tuvieron fe, pero no había nada de lo que pudiese jactarse el pueblo. De modo que no es sorprendente que a lo largo de estos siglos, aunque Nazaret no ha sido nunca olvidado como el pueblo en el que Jesús creció, ¡hasta este día en Palestina está considerado con cierta vergüenza! Perdieron su gran oportunidad.
¿Qué nos está diciendo todo esto, todo el relato de la mujer que fue sanada, el que levantase de los muertos a la hija de Jairo y la recepción que le dio el pueblo de Nazaret? Nos está diciendo a nosotros hoy: “Elevad vuestros ojos y mirad más allá de lo visible a las realidades de Dios. Vivid en toda las dimensiones de la vida, tal y como Dios pretendió que fuese la vida”. La vida no puede nunca explicarse totalmente en términos de lo natural. Seremos pobres y viviremos con desesperación si todo en lo que podemos depender es de nuestros recursos humanos, nuestro poder natural. Pero Dios es rico en gracia, en poder, en fortaleza interior y en simpatía, y Él clama a nosotros, diciendo: “No seáis más incrédulos, sino creed y tened fe que yo estoy obrando y enriqueceré vuestra vida más allá de vuestros más increíbles sueños”.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Estamos nosotros respondiendo con una fe que transforma nuestra vida al encontrarnos con el Jesús viviente en las páginas de las Escrituras? ¿Se está ampliando nuestra visión de la vida por Su presencia que mora en nosotros? |
jueves, 9 de enero de 2020
9 de enero - Sin fe - Ray Stedman
Este es el motivo por el que las personas se sienten asustadas: porque no tienen fe. La fe es la respuesta al temor. La fe es siempre la respuesta a nuestros temores, sean los que fueren. Jesús dio exactamente con la solución: “¿Cómo no tenéis fe?”
Evidentemente no la tenían. Se habían olvidado de todas las cosas que Él les había dicho en el Sermón del Monte acerca del cuidado que tenía Dios de ellos: “¿No sois vosotros de mucho más valor que las flores y los pájaros? Dios se cuida de ellos, ¿no se cuidará mucho más de vosotros, hombres de poca fe” (véase Mateo 6:26-30). Aquí Jesús estaba en una barca con ellos, y lo que les sucediese a ellos sería lo mismo que le sucediese a Él, a pesar de lo cual se habían olvidado de esto.
¿Cómo cree usted que hubiesen actuado estos hombres si hubiesen tenido fe? Imagínese que hubiesen tenido una fe fuerte, una fe en Él y en el cuidado y el amor de Dios. ¿Qué es lo que hubieran hecho ellos? Una cosa es segura: no le hubiesen despertado, le hubieran dejado descansar. Él estaba cansado y necesitaba el descanso con desesperación. Ellos lo hubieran hecho porque su fe les hubiese recordado dos grandes hechos: primero, la barca no se iba a hundir; no se podía hundir porque el Maestro del océano, de la tierra y del cielo estaba en ella. En segundo lugar, la tormenta no iba a durar para siempre.
Un buen amigo mío, un atractivo y joven evangelista de otro país, me contó acerca de todos los problemas que él y su esposa estaban teniendo. Se sentía abatido porque ella estaba luchando con graves problemas físicos, con mala salud causada por asma y por bronquitis, que la tenían constantemente abatida. Se habían tirado ya años enteros de lucha con este problema médico y daba la impresión de que todo lo que intentaban hacer fracasaba. Estaban intentando regresar a su propio país, y ella estaba de nuevo enferma, de modo que él se sentía desanimado.
Yo recuerdo haber vuelto a este incidente en Marcos y de haber recitado esta historia y haberle dicho: “Recuerda que la barca no se va a hundir y que la tormenta no durará indefinidamente. Eso es tener fe, recordar estos hechos”. Él me dio las gracias; oramos juntos y se marchó. Durante un par de meses no le vi y de repente nos tropezamos. Le pregunté: “¿Cómo van las cosas? ¿Cómo está tu esposa?” Me contestó: “Oh, no está mucho mejor; todavía tiene terribles luchas. No puede respirar y no puede cuidar de los niños o de la casa, y lo estamos pasando mal. ¡Pero hay dos cosas que recuerdo: que la barca no se va a hundir y que la tormenta no va a durar para siempre!” De manera que volví a orar con él.
Después de un tiempo recibí una nota de él. Él y su familia habían regresado a su país y habían encontrado la respuesta. Un médico había descubierto una pequeña deficiencia en la dieta de su esposa que era preciso remediar. Cuando lo hicieron, desaparecieron el asma y la bronquitis, y ella pudo disfrutar de una salud gloriosa y radiante, así que se regocijaron juntos. Al pie de la hoja había escrito: “La barca no se hundirá y la tempestad no durará para siempre”.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Cómo responderíamos nosotros a nuestros temores si actuásemos conforme a la base de la fe en la soberanía de Dios? Las circunstancias de hoy nos permiten ver nuestras vidas desde Su punto de vista. |
miércoles, 8 de enero de 2020
8 de enero - Secretos revelados - Ray Stedman
Este versículo presenta una gran norma acerca de la revelación en las palabras “conforme a lo que podían oír”. Jesús enseña a las personas solo lo que pueden entender. Esta es la regla de la que se vale Dios para obrar en nosotros. No nos enseña todo a la misma vez porque, si lo hiciese, nos destruiría.
Un hombre que asistió a un seminario para pastores en la iglesia “Península Bible Church” era un hombre muy grande y alto. Estaba absorbiendo todo lo que se le estaba enseñando, y en la reunión final resultó divertido observarle. Actuaba como un niño junto a un árbol de Navidad, tan entusiasmado por todo lo que había descubierto que estaba resplandeciente, abrazando a todo el mundo, a todas las personas a las que se encontraba. Me dijo: “¡Esto ha sido estupendo! Me gustaría irme a casa, coger mi Biblia y examinarlo para poder encontrar mucho más como esto”. Luego se detuvo y dijo: “¡Pero supongo que si lo hiciese, me mataría! No podría entenderlo en realidad”. Y tenía razón; no hubiera sabido cómo tratarlo; hubiera sido demasiado. Esto es algo que Dios sabe, y Él no nos muestra más de lo que nosotros podemos entender.
Esa es la gloria y la maravilla de las Escrituras, que han sido reunidas de una manera tan asombrosa que es preciso tanto la Palabra como el Espíritu para entender la Biblia. Usted puede leer la Palabra, pero si no está listo para ella y para abrirla, esas palabras no significarán nada para usted. Pero si está usted abierto, aprenderá algo de ellas. La próxima vez que pueda usted regresar, lea las mismas palabras y aprenda usted algo más y aprenderá cada vez algo más. Nunca dejan de refrescar su espíritu e instruir a su mente, abrir y ampliar su capacidad para recibir de Dios. Así es como Dios nos enseña la verdad, según podamos nosotros soportarla.
Y esto es verdad también en lo que se refiere a lo que Él nos revela acerca de nosotros mismos. Una de las cosas sobre las Escrituras es que le enseñan a usted quien es usted y quien ha sido siempre. Dios actúa con gracia para con nosotros de esta manera. No se limita tan solo a levantar el velo, para que de repente nos enfrentemos con todo lo espantoso. Si lo hiciese, seríamos destruidos, sino que lo levanta poco a poco. Usted se echa a temblar y dice: “¿Es así como he sido?” Usted se queda horrorizado por la manera en que ha estado tratando a las personas y piensa: “¡Gracias a Dios que eso se ha acabado!” A la semana siguiente Él lo levanta un poco más. Usted se echa a temblar y pasa de nuevo por ello diciéndose: “¡Por fin hemos llegado al fondo!” Entonces Dios lo levanta lo suficiente para que pueda usted ver más, y usted se siente destruido de nuevo, pero se enfrenta usted con ello poco a poco. Porque juntamente con la revelación acerca de sí mismo, Él también se revela a sí mismo y Su capacidad para resolver sus insuficiencias.
¿No es maravilloso que Él nos entienda de esta manera y nos trate de este modo? Si Él de repente nos revelase las glorias del cielo, cada uno de nosotros correríamos para tirarnos al mar para llegar allí lo más rápidamente que pudiésemos, pero Él levanta el velo solo un poco a la vez, según nosotros podamos soportarlo.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Estamos nosotros dispuestos a aceptar el momento oportuno de Dios mientras hace que tengamos la madurez necesaria para entender Su voluntad y Sus caminos? ¿Es posible que nosotros estemos presionando para conseguir la madurez instantánea o para evitar el proceso? |
martes, 7 de enero de 2020
7 de enero - Crecimiento como semilla - Ray Stedman
Este es un secreto del reino de Dios, y para mí es una de las más estimulantes parábolas que jamás pronunció Jesús. Está hablando acerca de cómo esta norma de Dios aumenta, cómo crece en una vida. Explica que es llegar a la cosecha con una expectativa paciente de que Dios obrará. La clave de todo este pasaje es: “la semilla brota y crece sin que él sepa cómo”. Es decir, hay fuerzas que están obrando que serán fieles para realizar su trabajo, tanto si el granjero se preocupa y se angustia como si no lo hace. Los granjeros hacen lo que pueden hacer, lo que se espera de ellos, pero a continuación es preciso que Dios haga la obra, y Él lo hará. Y con esta confianza, este granjero se siente seguro.
Según vemos por la imagen que pinta Jesús, este granjero sale a sembrar. El arar los campos es un duro trabajo, pero esto es lo que él puede hacer, aunque después se marche a su casa y se vaya a la cama. No se queda sentado toda la noche mordiéndose las uñas, preguntándose si la semilla ha caído en los lugares apropiados o si no tendrá raíz. Ni se levanta a la mañana siguiente y se pone a cavar para ver si ha brotado ya. Se siente seguro por el hecho de que Dios está obrando, que tiene parte en este proceso y debe de hacerlo, y nadie puede hacerlo por Él, sino que Él lo llevará a cabo fielmente. De manera que el granjero se siente seguro, sabiendo que al crecer la semilla hay etapas que se pueden observar: “primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga” (v. 28b). Es solo cuando el grano está maduro que él tiene que actuar de nuevo. Cuando la cosecha está lista, debe de actuar una vez más.
Esto es exactamente lo que nos describe Pablo en este pasaje de 1 Corintios 3:9a: “porque nosotros somos colaboradores de Dios”. Así es como debemos de esperar que Él obre. Lo primero que tenemos es un testigo, tal vez una palabra de enseñanza o de exhortación a alguien o a nosotros mismos. Y a continuación empieza el proceso inevitable, uno que requiere tiempo y paciencia, permitiendo que Dios obre. Una de las fuerzas más destructivas que tienen lugar hoy en la iglesia es la demanda insistente de resultados inmediatos. Queremos tener conversiones de inmediato, respuestas inmediatas cada vez que hablamos. Tenemos tendencia a no permitir tiempo para que la Palabra arraigue, crezca y llegue a la cosecha.
Yo he observado a un muchacho en la Iglesia Península (PBC) crecer desde la escuela graduada. Le observé al convertirse en adolescente y llegar al periodo de profunda y amarga rebeldía en contra de Dios. Observé a sus padres, doloridos y hundidos por sus actitudes, a pesar de lo cual estuvieron orando por él, diciéndole lo que pudieron, pero sobre todo teniéndole en oración. Yo observé todo el proceso al echar raíces la semilla en su corazón y empezar a crecer. Había pequeñas señales que era posible observar que estaba teniendo lugar, y gradualmente regresó al Señor. Y como joven adulto, me pidió que rellenase una referencia para él para ir al seminario. Esa es la Palabra desarrollándose en secreto. El sembrador no sabe cómo sucede, pero puede estar seguro de esto.
El Señor nos está enseñando la fantástica verdad de que Dios está obrando. ¡No todo depende de nosotros!
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| Aplicación a la vida |
| Nosotros tenemos el privilegio de sembrar la fértil semilla del evangelio. ¿Confiamos nosotros en la obra soberana del Espíritu para que produzca la cosecha o dependemos de nuestra propia efectividad? |
lunes, 6 de enero de 2020
6 de enero - Los peligros de la popularidad - Ray Stedman
A nosotros nos cuesta trabajo comprender el tamaño de esta multitud. No se trataba tan solo de unas pocas personas o incluso de unos cuantos cientos de personas. Sin duda había literalmente cientos de miles de personas en esta multitud, que venían de por todo el país y aún de más allá. Se habían reunido de todas las ciudades para escuchar a este asombroso profeta que había aparecido en Galilea y que estaba diciendo cosas tan sorprendentes.
Usted puede ver como Marcos enfatiza realmente la multitud en toda esta división. En el versículo 20 dice: “se juntó de nuevo tanta gente que ni siquiera podían comer pan”. Y a continuación, en el versículo 32 dice: “la gente... estaba sentada alrededor de él”. Y en el capítulo 4, versículo 1: “Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar. Y se reunió alrededor de él tanta gente, que subió a una barca que estaba en el mar…” Y luego, en el versículo 36, Marcos dice: “Una vez despedida la multitud”, cruzaron al otro lado del lago. En el capítulo 5, versículo 21 dice: “Al pasar Jesús otra vez en una barca a la otra orilla, se reunió a su alrededor una gran multitud; y él estaba junto al mar”, y en el versículo 24 dice: “Fue, pues, con él, y lo seguía una gran multitud, y lo apretaban”. De manera que este es el periodo cuando Jesús está siendo apretado por una gran multitud de personas, siendo el periodo de Su mayor popularidad.
Para muchos, esta ha sido la medida del éxito de Jesús, como lo sería con frecuencia al evaluar en la actualidad el éxito de una persona. Cualquiera que consiga que le siga una gran multitud está considerado como alguien que tiene éxito. Hoy en día llamamos a estas personas “estrellas”; estos son los actores, los atletas famosos, los cantantes estrella, los políticos estrella, las diferentes personas que han conseguido en nuestros días lo que se considera la marca del éxito. Por lo tanto, no es de sorprender que uno de los musicales más populares fuese “Jesucristo superestrella”. Él es quien consiguió que le siguiesen estas enormes multitudes de las ciudades en Su día.
Pero al leer este relato a fondo, verá usted que la intención de Marcos es destacar la debilidad de la popularidad, lo vacío y falto de valor de ser popular y el enorme daño y peligro que produce la popularidad al ministerio de nuestro Señor. Una de las peores cosas que puede sucedernos, como deja perfectamente claro este relato, es que seamos presa de un movimiento popular, porque de él surgen falsas fuerzas. Este es todo el impacto de esta sección. El enfatizar de manera equivocada es algo que se convierte fácilmente en actitudes equivocadas que se producen en un movimiento popular. De modo que la popularidad es algo que deberíamos vigilar atentamente; y cuando un movimiento es popular, como lo es el cristianismo en muchos lugares actualmente, debemos de andarnos con cuidado y asegurarnos de que estamos escuchando la voz del Espíritu de Dios.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Evaluamos nosotros el éxito por el tamaño de nuestro público y su aplauso? ¿Qué podemos aprender de la vida y la muerte de nuestro Señor acerca de la superficialidad y el peligro de la popularidad? |
domingo, 5 de enero de 2020
5 de enero - El creador de escándalo - Ray Stedman
Esta debió de ser evidentemente una cena de despedida que dio Mateo a sus amigos, sus compañeros cobradores de impuestos. Se estaba despidiendo de su trabajo y de sus amigos con el propósito de marcharse para seguir a Jesús, viajando de un lugar a otro. Pero además era una oportunidad de presentarles a su recién descubierto Señor.
¡Qué colección de bribones debieron estar allí reunidos ese día! Todos los cobradores de impuestos de la ciudad, todos los pecadores, todos los despreciados parias sociales estaban allí sentados. Al pasar los escribas y los fariseos, vieron que justo en medio de todos ellos, entre los “bebedores de cerveza” y los “jugadores de poker” estaba sentado Jesús. ¡Y se quedaron terriblemente escandalizados! Era evidente que Jesús era amigo de estos hombres. No les estaba reprendiendo, sino que estaba sentado entre ellos comiendo y bebiendo con ellos. Los escribas se quedaron sencillamente espantados al ver aquello y llamaron a sus discípulos a un lado: “¿Por qué hace cosas como estas? ¿Acaso no sabe quiénes son estas personas?”
La respuesta de Jesús es muy reveladora. De hecho, está de acuerdo con sus comentarios. Dice, en efecto: “Tenéis razón, estos son hombres enfermos, que están sufriendo y que se sienten turbados. Su estilo de vida les ha perjudicado profundamente. No ven la vida rectamente y están encubriendo muchos males, además de ser falsos en muchos sentidos. Tienen razón, estos son hombres enfermos, pero ¿dónde más podría haber un médico?”
Él les dice algo a ellos que llama adecuadamente su atención y hace que vuelvan la vista sobre ellos mismos. Dice: “Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. Es decir, aquellos que creen ser justos, como sucede con estos fariseos, que están de hecho más necesitados que aquellos a los que consideran parias sociales. Estos fariseos estaban de hecho más profundamente trastornados que los cobradores de impuestos y los pecadores, pero no lo sabían. Jesús les estaba diciendo: “A aquellos que creen que son justos, no tengo nada que decirles. Pero a estos que saben que están enfermos y están dispuestos a recibir ayuda, estoy totalmente a su disposición como ministro de sus almas”.
Nuestro Señor dejó varias cosas muy enfáticamente claras con su respuesta. Primero, indicó firmemente que cuando las personas creen que no tienen necesidad de ayuda de Dios, no están en situación de recibir ayuda y no hay nada que decirles. Pero el Señor siempre dedica sus esfuerzos a los hombres y mujeres que están abiertos a recibir ayuda, en relación con lo que estaban sufriendo tanto que sabían que necesitaban ayuda.
La segunda cosa que revela nuestro Señor es que las personas son más importantes que los prejuicios. Los prejuicios son nociones preconcebidas formadas antes de que tengamos el conocimiento suficiente; normalmente son ideas equivocadas o distorsionadas con las que nos hemos criado. Cuando los prejuicios se oponen a las necesidades de las personas, es preciso eliminarlos sin ninguna duda. Nosotros los cristianos debemos aprender a tratar a personas como estas, sea cual sea su aspecto exterior. Así fue como Jesús trató a las personas por todas partes.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Necesitamos nosotros arrepentirnos de juzgar de manera farisaica que nos separa del perdón de nuestros pecados por parte de Dios y mostrar una compasión sincera por otros pecadores? |
sábado, 4 de enero de 2020
4 de enero - Una fe impresionante - Ray Stedman
Marcos 2:5(a) Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Lo evidente que Marcos subraya para nosotros aquí es la fe determinada de estos cinco hombres. Ellos son un estímulo para nosotros, de modo que podamos tener esta clase de fe. Aquí tenemos tres aspectos asombrosos y preciosos sobre el tema.
Estos hombres se atrevieron a hacer lo difícil. Es ahí donde la fe se pone siempre de manifiesto. No fue fácil traer a este hombre al Señor. Posiblemente tuviesen que llevarle una gran distancia por las calles de la ciudad. Cuando se encontraron con que la entrada estaba bloqueada, tuvieron que llevarle por una escalera exterior en dirección al tejado. No sabemos lo pesado que sería. No resulta fácil llevar a un hombre adulto subiéndole por unas escaleras, pero ellos se atrevieron a hacer lo difícil. ¡Qué ilustración nos ofrece esto en lo que se refiere a traer personas al Señor!
A continuación fíjese usted en que ellos se atrevieron a hacer lo que no era ortodoxo. No se sintieron limitados por el hecho de que no era ni mucho menos acostumbrado romper un techo. Cuando se encontraron con que la puerta estaba bloqueada, no se sentaron, como posiblemente lo hubiésemos hecho nosotros, ni nombraron un comité para investigar las diferentes maneras para poder llegar a donde estaba Jesús. No, sencillamente hicieron lo que fue necesario y corrieron el riesgo de enfrentarse con la desaprobación, no solo del dueño de la casa sino además la de todas las personas que estaban allí, al interrumpir la reunión con el fin de poder llevar a su amigo a Jesús. Lo asombroso es que Jesús nunca les reprendió y nunca lo hace. No ha quedado constancia de ningún incidente en el que Jesús se mostrase molesto o enfadado debido a que alguien intentase recibir algo de Él y por abrirse camino hacia Él, a pesar de que los que estaban alrededor no lo aprobarían. Vemos, pues, que estos hombres hicieron algo que no era de lo más ortodoxo.
Finalmente, se atrevieron a hacer algo realmente costoso. Alguien tendría que pagar aquel techo. Imagínese usted la cara que pondría el propietario, sentado allí a los pies de Jesús, al escuchar a alguien arañar el techo. Levantó la vista, y ante su asombro, las tejas empezaron a moverse. ¡Luego apareció la luz del día, y de repente vio que había un enorme agujero en el tejado! Yo no sé lo que pensaría él. Posiblemente se preguntaría si su póliza como propietario cubriría aquello, o tal vez estuviese mentalmente sumando la factura que tendría que presentar a estos hombres. Pero alguien iba a tener que pagar aquella factura; alguien tendría que reparar el techo, y sin duda sería uno, si no todos aquellos hombres que se habían atrevido a hacer algo caro. ¡Esto es fe! Se atrevieron a poner en práctica su idea, sabiendo que tendrían que pagar por ello. ¡Qué gran testimonio es este respecto a lo que se requiere para llevar a las personas a Cristo!
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| Aplicación a la vida |
| Una vida vivida por fe tiene por lo menos tres características que podemos reconocer. ¿Estamos nosotros creciendo con la calidad y la vitalidad de fe que es necesaria para traer a otras personas a Jesús? |
viernes, 3 de enero de 2020
3 de enero - Enfrentándose con las exigencias de la vida - Ray Stedman
Marcos 1:35 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.
Después de todo un día, ¡y qué día tan completo fue, qué ministerio tan pesado realizó ese día nuestro Señor, con todas las sanidades que hizo aquella tarde!, Marcos cuenta que por la mañana temprano, antes de que amaneciese, Jesús fue al monte y, estando allí solo, oró. Pero ni siquiera allí estaba seguro. Sus discípulos interrumpieron esta comunión diciéndole que todo el mundo le estaba buscando. Y Jesús revela el corazón y la sustancia de Su oración en lo que dice como contestación: “Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí”. Era acerca de esto sobre lo que estaba orando, para que Dios le guiase, para que se abrieran puertas y los corazones estuviesen preparados en los pueblos a los que iría a continuación.
¿Por qué buscó Jesús el rostro del Padre de este modo, durante estas horas de presión? La única contestación que podemos dar es que deseaba dejar claro que la autoridad que Él tenía procedía del Padre. Esto es lo que nuestro Señor está intentando comunicarnos a nosotros continuamente en las Escrituras, que no actuaba conforme a Su autoridad, sino que la había recibido del Padre.
Yo no conozco ninguna doctrina más confusa en el cristianismo hoy, una que ha privado a las Escrituras de su autoridad y poder en las mentes y los corazones de un sinnúmero de personas, la idea de que Jesús actuó en virtud del hecho de que era el Hijo de Dios, que la autoridad y el poder que demostró era por Su propia deidad. Pero Él mismo realiza enormes esfuerzos por decirnos que no es ese el caso. “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo” (Juan 5:19). ¿Por qué hacemos caso omiso a Su explicación e insistimos en que es Él, actuando como el Hijo de Dios? Él nos dice: “el Padre, que vive en mí, él hace las obras” (Juan 14:10b). Y todo el poder que manifestó Jesús, tuvo que recibirlo constantemente de Aquel que moraba en Él.
Jesús enfatizó esto porque es lo que Él desea que aprendamos. Nosotros debemos actuar sobre la misma base. Nuestra respuesta a las exigencias normales y corrientes de la vida, y el poder para enfrentarnos con estas exigencias, debe de proceder de la confianza en Él obrando en nuestro interior. Este es el secreto: Todo el poder para vivir la vida cristiana no viene de nosotros, esforzándonos al máximo por servir a Dios, sino de Él, que nos lo concede momento tras momento cuando nosotros nos enfrentamos con la exigencia. El poder se le concede a aquellos que siguen, que obedecen. El Padre está obrando en el Hijo, y el Hijo está obrando en nosotros. Al aprender nosotros esto, se nos concede poder para hacer frente a las exigencias y a las necesidades que nos esperan en el ministerio futuro.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Cuál es la fuente de la autoridad y el poder que necesitamos para responder a las exigencias corrientes y extraordinarias de la vida? ¿Podemos nosotros intentar franquearlas o debemos orar esperando este don? |
jueves, 2 de enero de 2020
2 de enero - Como una paloma - Ray Stedman
Marcos 1:10 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
No hay mayor necesidad que podamos tener como personas que recibir el don del Espíritu Santo. Es por medio del Espíritu Santo que podemos vivir como deseamos hacerlo para vencer el poder del pecado, de la culpa y del temor en nuestro interior. Por lo tanto, la necesidad principal, elemental y más fundamental de las personas culpables es el don del Espíritu Santo. Así que cuando Jesús empezó a ocupar nuestro lugar, le fue dado de inmediato el don del Espíritu Santo.
Esta no es la primera vez que Jesús tuvo al Espíritu. Ha quedado constancia acerca de Juan el Bautista diciendo que había sido lleno del Espíritu Santo desde la matriz de su madre. Y sin duda, si esto era cierto de Juan, también lo era de Jesús. Él vivió por el Espíritu durante estos tranquilos años en Nazaret. Se sometió a Sus padres, se crió en una carpintería, aprendiendo el oficio. Y durante estos días tranquilos, Jesús vivió por el poder del Espíritu en Su vida.
¿Qué es lo que sucede cuando el Espíritu desciende sobre Él como una paloma? La contestación es que se le muestra una nueva manifestación del Espíritu, especialmente en términos de poder. Para hacer uso del lenguaje de las Escrituras, Jesús fue ungido por el Espíritu al llegar a este punto. En los tiempos del Antiguo Testamento, a los reyes y a los sacerdotes se les ungía derramando aceite sobre sus cabezas, encargándoles la función y el oficio en el cual debían servir. Esta es la imagen de lo que está sucediendo ahora en la vida de Jesús. Está siendo ungido por Dios por medio del Espíritu con poder, poder para cumplir con las exigencias de su ministerio que está a punto de comenzar.
No piense usted que esto es algo remoto en lo que a nosotros se refiere. Todas estas cosas que le sucedieron a Jesús pueden y de hecho deben sucedernos a nosotros. Este es el enfoque total de esta enseñanza. Él estaba ocupando nuestro lugar, y por lo tanto, lo que le sucedió a Él debe sucedernos a nosotros. Este es el motivo por el que Jesús, estando con Sus discípulos después de la resurrección, les dijo: “pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos 1:8a). Es preciso que el Espíritu Santo venga sobre nosotros.
Esto no es para que nosotros podamos realizar actos dramáticos, sino más bien para que podamos tener una nueva calidad de vida que es hermosa e irresistible, sin embargo, tranquila y honorable. Fíjese usted en el símbolo de la clase de poder que se manifiesta aquí en forma de paloma. En algunas ocasiones los equipos atléticos usan pájaros como emblemas, como señales de su poder y habilidad. Tenemos los Halcones y las Águilas, hasta los Patos. ¿Pero ha oído usted hablar de un equipo llamado las Palomas? Ningún equipo usaría una paloma como un símbolo de su poder. Una paloma es un ave tranquila, que no amenaza a nadie, una que no lucha a pesar de lo cual es irresistible.
Este es el poder que está describiendo Jesús, el poder del amor, como es natural, un amor que puede ser golpeado y aporreado, que se puede matar, a pesar de lo cual puede levantarse de nuevo hasta salir venciendo, que es el amor maravilloso que mostró Jesús. La más poderosa fuerza en el mundo hoy, sin duda alguna, es el amor, a pesar de lo cual es la clase de poder que no amenaza ni rompe ni destruye, sino que reúne y sana. Es rechazado, dejado de lado y golpeado, a pesar de lo cual se levanta repetidamente. Así que la paloma es un símbolo apropiado de la nueva vida acerca de la cual vino a enseñar nuestro Señor.
Señor, lléname con el Espíritu Santo. Haz posible que se manifieste el Espíritu por medio del poder del amor.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Qué poder simboliza la paloma en el bautismo de Jesús? ¿De qué manera se compara con el poder prometido al creyente por medio del cual podemos demostrar Su amor a diario? |
miércoles, 1 de enero de 2020
1 de enero - El lugar donde comenzar - Ray Stedman
Marcos 1:4 Reina-Valera 1960 (RVR1960)«Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.»
Juan anunció esta gran palabra: que el arrepentimiento es la manera mediante la cual las personas pueden venir a Dios, y el resultado es el perdón de los pecados. La mayor bendición que pueden recibir las personas es la de que sus pecados sean perdonados. Esto es lo que las personas que salían de Jerusalén para escuchar a Juan estaban buscando. Encontraron el perdón de los pecados, algo que recibieron por medio del arrepentimiento.
Este es el motivo por el que el profeta Isaías dijo que el mensaje de Juan sería como una gran apisonadora, que construiría una carretera por el desierto para que Dios pudiese alcanzar al extranjero aislado en medio del desierto. Sin un camino usted no puede conducir por el desierto a fin de ir a ayudar a alguien. Usted necesita que haya un camino, una carretera en el desierto. Juan era la apisonadora de Dios para construir aquella carretera. Usted sabe cómo se construyen los caminos, exactamente como lo describe Isaías en el capítulo 40: “¡Todo valle sea alzado y bájese todo monte y collado! ¡Que lo torcido se enderece y lo áspero se allane!” (v. 4). Eso es lo que hace el arrepentimiento: derriba todos los grandes picos del orgullo sobre los que nos apoyamos y negamos que estamos equivocados. Toma las áreas deprimidas de nuestra vida, en las que nos golpeamos, nos torturamos y nos castigamos a nosotros mismos, para levantarlas. Toma los lugares torcidos, en los que hemos mentido y engañado, y los endereza. Y hace que los lugares escabrosos se vuelvan llanos. Dios está presente en ese momento del arrepentimiento.
¿Se ha arrepentido usted alguna vez? ¿Ha cambiado usted alguna vez de opinión, ha dejado usted de defenderse a sí mismo e intentado echar la culpa de todo a los demás, y ha dicho usted: “No, Señor, ninguna otra persona tiene la culpa, solo yo; así es como soy y necesito ayuda”? Es ahí donde Dios se encontrará con usted. Él siempre se encuentra con los humanos al llegar a este punto, lavando la culpabilidad, limpiándonos, perdonándonos. Es ahí donde encontrará usted perdón por sus pecados. Si usted no se ha arrepentido nunca con anterioridad, yo le animo a que lo haga ahora. Dios se encontrará con usted en este momento. En la tranquilidad de su propio corazón, donde solo Dios escucha, usted puede decirle a Él: “Señor, me arrepiento. Señor, envíame al Espíritu Santo por medio de Jesús”, y Él lo hará.
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| Aplicación a la vida |
| Un año nuevo, incluso una nueva vida puede empezar con el don liberador del perdón. ¿Hemos entendido nosotros y adoptado el medio por el cual podemos conocer esta bendición? |
martes, 31 de diciembre de 2019
31 de diciembre - EL TRABAJO DEL DOMINGO
Precisamente por esto los judíos perseguían a Jesús, pues hacía tales cosas en sábado. Pero Jesús les respondía: -Mi Padre aun hoy está trabajando, y yo también trabajo. Juan 5:16-17.
Déjame animar al pueblo de Dios aquí a hacer esto. Ve y anuncia el evangelio, anuncia el evangelio. Yo creo que en esta congregación he logrado mi deseo en gran medida. Extraño a muchos de nuestros amigos los domingos en la noche y me complace extrañarlos porque no tienen entonces nada que hacer aquí. Están afuera predicando, enseñando, trabajando en las escuelas, en las misiones y en todo tipo de servicio santo. Esto es lo que debes hacer si amas al Señor; ten una buena comida en el día de descanso y luego sal y haz un buen trabajo el resto del domingo. Alaba a Dios con tu boca y lleva en tu mano la espada de dos filos. Una de las mejores maneras de alabar al Altísimo es luchar contra la ignorancia, luchar contra los vicios, luchar contra la borrachera, luchar contra la infidelidad y el pecado de todo tipo. Hasta que el último pecador no se haya salvado, ocúpate de mantener en tu mano la espada de dos filos que es la Palabra de Dios y luego deja que para siempre las alabanzas a Dios estén en tu boca.
A través de la Biblia en un año: Malaquías 1-4
FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.
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