Versículo para hoy:

lunes, 19 de febrero de 2018

Involucrado con la multitud - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 19

“Bien que te he afligido, no más te afligiré”. Nahum 1:12.

La aflicción tiene su fin. Dios la manda y Dios la quita. ¿Suspiras tú, y dices: “Cuándo será el fin”? Acuérdate que nuestras penas ciertamente y del todo cesarán cuando esta pobre vida terrestre se termine. Esperemos callando, y soportemos con paciencia la voluntad del Señor hasta que venga.

Mientras tanto, nuestro Padre celestial quita la vara de sobre nosotros, cuando haya llevado a cabo su designio al usarla. Cuando haya echado a latigazos nuestras locuras, no habrá azotes. O si la aflicción ha sido enviada para probarnos, para que nuestras gracias glorifiquen a Dios, terminará cuando el Señor nos haya hecho testigos para su alabanza. No desearíamos que se acabara la aflicción hasta que Dios haya sacado de nosotros toda la honra que es posible que le demos.

Tal vez hoy habrá “grande bonanza”. ¿Quién sabe cuándo esas olas furiosas darán lugar a un mar de vidrio, y las aves marinas se asentarán sobre las ondas apacibles? Después de larga tribulación el trillo se levanta y el trigo descansa en el granero. Tal vez antes que pasen muchas horas, estaremos tan alegres como ahora estamos tristes. No es difícil para el Señor cambiar la noche en día. El que manda a las nubes puede también fácilmente despejar el cielo. Tengamos ánimo. Más adelante todo será mejor. Cantemos aleluya anticipadamente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

FEBRERO 18

“Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará”. Salmo 145:19.

Su propio Espíritu ha producido este deseo en nosotros, y por lo tanto Él lo cumplirá. Es su propia vida en nosotros la que inspira el clamor, y por lo tanto Él lo oirá. Los que le temen son hombres bajo la más piadosa influencia, y por lo tanto su deseo es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. Como Daniel, son hombres que desean, y el Señor hará que realicen sus aspiraciones.

Deseos santos son como la gracia en hierba, y el Labrador divino los cultivará hasta que llegan a ser como grano lleno en la espiga. Hombres que son temerosos de Dios desean ser santos y útiles y una bendición para otros, honrando así al Señor. Desean provisión para sus necesidades, ayuda para sus cargas, dirección en la perplejidad, y liberación en sus apuros; y algunas veces este deseo es tan fuerte, y su caso tan apremiante, que claman en su agonía como hacen los niños pequeños que están padeciendo, y entonces el Señor obra muy comprensivamente y hace todo lo que es necesario, según esta palabra; “y los salvará”.

Sí, si tememos a Dios, no tenemos nada más que temer; si clamamos al Señor, nuestra salvación es segura.

Que el lector ponga este versículo en su lengua, y que lo guarde en su boca todo el día, y le será como “hojuelas con miel”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 17 de febrero de 2018

FEBRERO 17

“Esforzaos empero vosotros, y no desfallezcan vuestras manos; que salario hay para vuestra obra”. 2 Crónicas 15:7.

Dios había hecho grandes cosas por el rey Asa y por Judá, pero con todo, eran gente débil. Sus pies vacilaban mucho en los caminos del Señor, y sus corazones estaban muy indecisos; así tenían que ser avisados de que el Señor estaría con ellos mientras ellos estuvieran con Él, pero que si le abandonaban, Él los dejaría. También se les recordó la nación hermana, lo mal que les fue en su rebelión, y cómo el Señor les fue bondadoso cuando se arrepintieron. El designio del Señor era confirmarles en su camino y hacerles fuertes en rectitud. Así debía ser con nosotros. Dios merece ser servido con toda la energía de la cual somos capaces.

Si el servicio de Dios vale algo, lo vale todo. Hallaremos nuestro mejor galardón en la obra del Señor, si la hacemos con diligencia determinada. Nuestro trabajo en el Señor no es en vano, y lo sabemos. Trabajo hecho sin mucho ánimo, no traerá galardón; pero cuando se emprende con todo el corazón, veremos la prosperidad. Este versículo fue mandado al autor de estas notas en un día de terrible tormenta, y le inspiró a dar todo vapor, con la certeza de llegar a puerto en seguridad con una carga gloriosa.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 16 de febrero de 2018

Amor para matrimonios sin esperanza - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 16

“No ejecutaré el furor de mi ira, no volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre”. Oseas 11:9.

Así el Señor da a conocer su clemencia. Tal vez el lector está bajo el peso del enojo, y todo amenaza su ruina rápida. Que este versículo le guarde de la desesperación. El Señor te invita ahora a meditar sobre tus caminos y a confesar tus pecados. Si Él hubiera sido hombre, te hubiera cortado completamente hace mucho tiempo. Si Él obrara como acostumbran los hombres, hubiera sido primero la palabra y luego el golpe, y entonces allí acabaría contigo; pero no es así, porque “como son más altos los cielos que la tierra, así son sus caminos más altos que vuestros caminos”.

Tú bien entiendes que Él está airado, pero no guarda su enojo para siempre: si te vuelves del pecado a Jesús, Dios se volverá de su ira. Porque Dios es Dios, y no hombre, aún hay perdón para ti, aunque estés del todo sumergido en iniquidad. Tienes que tratar con Dios y no con un hombre duro, ni aun con un hombre meramente justo. Ningún ser humano podría tener paciencia contigo: hubieras cansado a un ángel, como has cansado a tu padre afligido; pero Dios es paciente. Ven y ponle a prueba ahora mismo. Confiesa, cree, y vuélvete de tu camino malo y serás salvo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 15 de febrero de 2018

¿Puede el amor fallar? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 15

“Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá. Salmo 115:12.

Yo puedo poner mi sello a esta primera frase. ¿No puedes tú? Sí, Jehová se ha acordado de nosotros. Él ha provisto para nosotros, nos ha confortado, librado y guiado. En todos los movimientos de su providencia Él se ha acordado de nosotros, nunca pasando por alto nuestros asuntos humildes. Nos tiene presentes; esta es la otra forma de la palabra “acordarse”.

Este ha sido siempre el caso y sin cesar. En ciertas ocasiones, sin embargo, hemos visto más claramente que en otras su consideración, y en esta hora quisiéramos recordarlas colmados de gratitud. Sí, sí, “Jehová se acordó de nosotros”.

La frase que sigue es una consecuencia lógica de la primera. Como Dios no cambia, Él continuará acordándose de nosotros en lo futuro como ha hecho en lo pasado; y que se acuerda equivale a decir que nos bendecirá. Pero aquí tenemos, no solamente una conclusión razonable, sino una declaración inspirada; la tenemos bajo la autoridad del Espíritu Santo: “Nos bendecirá”. Esto significa cosas grandes e inescrutables. Lo indefinido de la promesa indica su alcance infinito. Nos bendecirá según su propio modo divino, y esto, para siempre jamás. Por lo tanto, que cada uno diga: -“¡Bendice, alma mía, a Jehová!”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Amor que provee un escudo - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 14

“El que espera en Jehová, lo cercará la misericordia”. Salmo 32:10.

¡Oh qué galardón generoso para el que confía! ¡Que el Señor me lo conceda abundantemente! El que confía se siente pecador más que todos los hombres; y he aquí, la misericordia le es preparada; él conoce que no tiene méritos, pero entra la misericordia y gobierna la casa para él con liberalidad. ¡Oh, Señor, dame esta misericordia, así como yo confío en Ti!

¡Mira alma mía, el guarda que tienes! Como un príncipe está cercado de soldados, así estás cercado con misericordia. Delante y detrás y a todos lados pasean montados estos guardas de gracia.

Moramos en el centro del sistema de la misericordia, porque moramos en Cristo Jesús.

¡Oh, alma mía, qué atmósfera respiras tú! Como el aire te rodea, asimismo te rodea la misericordia de tu Señor. Hay muchas penas para los malos, pero para ti hay tantas misericordias que tus penas no merecen mencionarse. David dice: “Alegraos en Jehová, y gozaos, justos; y cantad todos vosotros los rectos de corazón”. En obediencia a este mandato, mi corazón triunfará en Dios y cantaré mi alegría. ¡Cómo me has cercado de misericordia, yo andaré alrededor de tus altares, oh mi Dios, con cánticos de liberación!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 13 de febrero de 2018

El amor no se irrita - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 13

“Bendito tú en el campo”. Deuteronomio 28:3.

Así Isaac fue bendito cuando anduvo allí para meditar a la hora de la tarde. ¡Cuántas veces el Señor nos ha encontrado cuando hemos estado solos! Los setos y los árboles pueden testificar de nuestra alegría. Esperamos ver tal bienaventuranza otra vez.

Así Booz fue bendito cuando recogió su cosecha, y sus segadores le saludaron con bendiciones. ¡Que el Señor prospere a todos los que siguen el arado! Cada agricultor puede presentar esta promesa delante de Dios, si en verdad obedece la voz del Señor Dios.

Vamos al campo a trabajar como lo hizo el padre Adán; y desde que la maldición cayó sobre la tierra por el pecado del primer Adán, es un gran consuelo encontrar una bendición en el segundo Adán.

Vamos al campo para hacer ejercicio, y estamos contentos creyendo que el Señor bendecirá ese ejercicio y nos dará la salud, la cual usaremos para su gloria.

Vamos al campo para estudiar la creación, y no hay ningún conocimiento de la creación visible, que no puede ser santificado para los usos más elevados por la divina bendición.

Tenemos que ir al campo, por fin, para enterrar nuestros muertos; sí, otros en su turno nos llevarán al cementerio en el campo; pero somos benditos, sea que estemos llorando al lado del sepulcro, o durmiendo en él.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 12 de febrero de 2018

El amor no es jactancioso - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 12

“Y Jehová dijo a Abraham después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el Aquilón, y al Mediodía, y al Oriente y al Occidente; porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu simiente para siempre”. Génesis 13:14-15.

Esta es una bendición especial para una ocasión memorable. Abraham había arreglado una contienda en su familia. Él había dicho: “No haya ahora altercado entre mí y ti, porque somos hermanos”; y, por lo tanto, él recibió la bendición que pertenece a los pacificadores. El Señor y dador de la paz se agrada en manifestar su gracia a los que buscan la paz y la siguen. Si deseamos comunión más íntima con Dios, tenemos que seguir más de cerca los caminos de la paz.

Abraham se había comportado muy generosamente con su pariente, dándole su elección de la tierra. Si somos abnegados por amor de la paz, el Señor nos recompensará en gran manera. Este patriarca puede reclamar hasta donde puede ver y nosotros podemos hacer lo mismo por la fe. Abraham tuvo que esperar para la posesión actual, pero el Señor ha entregado la tierra a él y a su posteridad. Infinitas bendiciones pertenecen a nosotros por el don del pacto. Todo es nuestro. Cuando agradamos al Señor, Él nos hace mirar por todas partes y ver todas las cosas nuestras, sea lo presente, sea lo porvenir, todo es nuestro y nosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 11 de febrero de 2018

FEBRERO 11

“Mi espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos”. Isaías 44:3.

Nuestros hijos queridos no tienen el Espíritu de Dios por naturaleza, como claramente vemos. Vemos mucho en ellos que nos hace temer acerca de su futuro, y esto nos estimula a la oración agonizante. Cuando un hijo viene a ser particularmente perverso, exclamamos con Abraham: “¡Ojalá Ismael viva delante de Ti!” Antes nos gustaría ver nuestras hijas como Ana que verlas emperatrices. Este versículo debiera animarnos mucho. Viene después de las palabras: “No temas, siervo mío, Jacob”; y bien puede echar fuera nuestros temores.

El Señor dará su Espíritu; lo dará abundantemente, derramándolo; lo dará eficazmente, para que sea una bendición verdadera y eterna. Bajo este derramamiento divino, nuestros hijos saldrán, y “este dirá: Yo soy de Jehová; y el otro se llamará del nombre de Jacob”.

Esta es una de las promesas respecto a la cual el Señor quiere ser solicitado de nosotros. ¿No debiéramos a tiempos fijos, en una manera exacta, orar por nuestros hijos? No podemos darles corazones nuevos, pero el Santo Espíritu puede; y Él es fácil de solicitar. El gran Padre toma contentamiento en las oraciones de padres y madres. ¿Tenemos algunos queridos fuera del arca? No descansemos hasta que estén encerrados en ella por la misma mano del Señor.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 10 de febrero de 2018

Tres formas para superar la tentación, el pecado y los patrones de pecado - Rick Thomas



¿Qué hago con mis emociones? - Lucy Reyna Orozco Meraz



FEBRERO 10

“Porque has de ser testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído”. Hechos 22:15.

Pablo fue escogido para ver y oír al Señor hablarle desde el cielo. Esta divina elección le era un gran privilegio; pero no fue designada para terminar en él, sino para que tuviese influencia sobre otros; sí, sobre todos los hombres. Europa debe a Pablo el Evangelio que ahora tiene.

Pertenece a nosotros en nuestra medida el ser testigos de lo que el Señor nos ha revelado, y es para nuestro peligro si escondemos la preciosa revelación. Primero, tenemos que ver y oír, o no tendremos nada que decir; pero cuando así lo hemos hecho, tenemos que estar ansiosos para dar nuestro testimonio. Tiene que ser testimonio personal: “Has de ser”. Tiene que ser para Cristo: “Has de ser testigo suyo”.

Y tienes que ser testigo constantemente, del todo preocupado en ello; tenemos que ser testigos ante todas las cosas, y con exclusión de muchas otras cosas. Tenemos que testificar no sólo a unos pocos escogidos que nos recibirán con gusto, sino “a todos” los que podemos alcanzar, jóvenes o viejos, ricos o pobres, buenos o malos. Nunca debiéramos guardar silencio como los que están poseídos de un espíritu mudo; porque el versículo que tenemos delante es un mandamiento y una promesa, y no tenemos que perderlo: “Has de ser testigo suyo”. “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová”. ¡Señor, cumple esta palabra en mí también!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 9 de febrero de 2018

La envidia es tu enemigo - Nancy DeMoss de Wolgemuth


FEBRERO 9

“Y meteré en el fuego la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y probarélos como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y Yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios”. Zacarías 13:9.

La gracia nos cambia en metal precioso y entonces el fuego y el horno siguen como consecuencia necesaria. ¿Nos inquieta esto? ¿Preferiríamos ser estimados de ningún valor, como las piedras del campo, para poder gozar de reposo? Esto sería escoger la parte más despreciable: como Esaú, tomar el potaje y renunciar la porción del pacto. No, Señor: ¡gustosos seremos echados en el horno, más bien que echados fuera de tu presencia!

El fuego solamente refina, no destruye. Seremos pasados por el fuego y no dejados en él. El Señor aprecia su pueblo como la plata, y por eso se empeña en limpiarlo de escoria. Si somos sabios, agradeceremos el proceso de la fundición, más bien que rehusarlo. Nuestra oración será que nuestra escoria sea quitada de nosotros, más bien de que seamos quitados del crisol.

¡Oh Señor, tú nos pruebas en verdad! Estamos a punto de derretirnos bajo la fiereza de la llama. Mas este es tu camino, y tu camino es el mejor.

Susténtanos bajo la prueba, y perfecciona el proceso de nuestra purificación y seremos tuyos para siempre jamás.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 8 de febrero de 2018

Culpable por la ley de benignidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 8

“Siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Isaías 41:10.

Es saludable tener miedo de caer. El ser atrevido no es señal de sabiduría. Vienen tiempos cuando sentimos que tenemos que caer a menos que tengamos un apoyo muy especial. Aquí lo tenemos. La diestra de Dios es una cosa grande en la cual apoyarse. Presta atención, no es sólo su mano, aunque esta guarda el cielo y la tierra en sus puestos, sino su diestra: su poder unido con su habilidad, su poder donde es más diestro. No, esto no es todo; está escrito: “siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Esa mano que usa para mantener su santidad y para ejecutar sus sentencias reales, esa será extendida para sostener a los que confían en Él. Nuestro peligro es temible, pero nuestra seguridad es gozosa. El hombre a quien Dios sustenta, los demonios no lo pueden derribar.

Nuestros pies pueden ser débiles, pero la diestra de Dios es omnipotente. El camino puede ser áspero, pero Omnipotente es nuestro sostén. Podemos adelantar confiados. Nosotros no caemos. Apoyémonos continuamente donde se apoyan todas las cosas. Dios no retirará su fuerza, porque su justicia está allí también: Él será fiel a su promesa, y fiel a su Hijo, y por lo tanto fiel a nosotros.

¡Qué contentos debiéramos estar! ¿No lo estamos?

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Evita la inutilidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth



Cómo hacer rebosar tu amor - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 7

“Si te tornares al Omnipotente, serás edificado”. Job 22:23.

Elifaz en estas palabras expresó una grande verdad, que es un resumen de muchos versículos de la Escritura inspirada. ¿Lector, te ha derribado el pecado? ¿Has venido a ser una ruina? ¿Ha salido en contra de ti la mano del Señor, de tal modo que tu hacienda está empobrecida y tu espíritu está abatido? ¿Fue tu propia locura la que trajo sobre ti todo este daño? Entonces la primera cosa que hay que hacer es volver al Señor. Con arrepentimiento profundo y con fe sincera vuélvete de tu apostasía. Es tu deber, porque te has apartado de Aquel a quien profesaste servir. Es tu sabiduría, porque no puedes luchar en contra de Él y prosperar. Es tu necesidad inmediata, porque lo que Él ha hecho es nada en comparación con el castigo que te puede dar, siendo como es Todopoderoso para castigar.

¡Mira qué promesa te invita! Serás “edificado”. Sólo el Todopoderoso puede establecer columnas caídas y restaurar las paredes inclinadas de tu estado; pero Él puede hacerlo, y lo hará si vuelves a Él. No te tardes. Tu mente trastornada te faltará del todo si continúas en la rebelión; pero una plena confesión te aliviará y una fe humilde te consolará. Haz esto y todo estará bien.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 6 de febrero de 2018

FEBRERO 6

“Cuando oyeres la voz de Jehová tu Dios, bendito serás tú en la ciudad”. Deuteronomio 28:2-3.

La ciudad está llena de ansiedad, y el que tiene que ir allí de día en día, la encuentra un sitio de grandes fatigas. Está llena de ruidos, movimiento, excitación y trabajo penoso; muchas son sus tentaciones, pérdidas y molestias. Pero el ir allí con la divina bendición quita la irritación de la dificultad; si permanecemos allí con esa bendición encontramos placer en sus deberes y fuerza adecuada a sus demandas.

Una bendición en la ciudad tal vez no nos hará grandes, pero nos guardará sanos; tal vez no nos enriquecerá, pero nos preservará fieles. Si somos porteros, o escribientes, o directores, o negociantes, o magistrados, la ciudad nos ofrece oportunidades para ser útiles. La pesca es buena donde hay gran número de peces, y promete mucho trabajo para nuestro Señor entre las multitudes agrupadas. Tal vez preferiríamos la quietud de una vida campesina; pero si somos llamados a la ciudad, ciertamente podemos preferirla porque da lugar a nuestra energía.

Esperemos hoy buenas cosas por causa de esta promesa, y sea nuestro cuidado tener el oído abierto a la voz del Señor, y una mano pronta para ejecutar su mandato. La obediencia trae la bendición.

“En guardar sus mandamientos hay grande galardón”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 5 de febrero de 2018

Gracia para hoy - Nancy DeMoss De Wolgemuth



FEBRERO 5

“Y veré la sangre y pasaré de vosotros”. Éxodo 12:13.

Mi propia vista de sangre preciosa es para mi consuelo; pero lo que garantiza mi seguridad es que el Señor la ve. Aun cuando no puedo verla, el Señor la ve, y me perdona por causa de ella. Si no estoy tan tranquilo como debiera estar, porque mi fe es débil, sin embargo estoy igualmente seguro, porque el ojo del Señor no es turbio, y Él ve la sangre del gran sacrificio con mirada fija. ¡Qué gozo es esto!

El Señor ve la significación profunda y secreta, y la plenitud infinita de todo lo que significa la muerte de su Hijo amado. Lo ve con la memoria tranquila de la justicia satisfecha, y con todos sus atributos incomparables, glorificados. Él vio la creación en su progreso y dijo: “Que era bueno en gran manera”; ¿pero qué dice Él de la redención en su perfección? ¿Qué dice Él de la obediencia aun hasta la muerte de su muy amado Hijo? Ninguno puede decir cuál es su satisfacción en Jesús, y cuál es su descanso en el olor suave que Jesús presentó cuando se ofreció a Dios sin mancha.

Ahora descansamos en seguridad tranquila. Tenemos el Sacrificio de Dios y la Palabra de Dios para producir en nosotros un sentido de perfecta seguridad. Él pasará de nosotros, tiene que ser así, porque Él no perdonó a nuestro glorioso Sustituto. La justicia junta las manos con el amor para proveer una salvación eterna para todos los que son rociados con sangre.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

FEBRERO 4

“No os dejaré huérfanos: vendré a vosotros”. Juan 14:18.

Él nos dejó, y sin embargo no somos dejados huérfanos. Él es nuestro consuelo, y se ha marchado, pero no estamos desconsolados. Nuestro consuelo es que Él vendrá a nosotros, y esto es bastante consuelo para sostenernos durante su ausencia prolongada. Jesús ya está de camino. Él dice: “Vengo en breve”; Él viene hacia nosotros con gran rapidez. Él dice: “Vendré” y ninguno puede impedir su venida, o atrasarla un cuarto de hora. Él dice particularmente “vendré a vosotros”; y así lo hará. Su venida es particularmente para su propio pueblo. Esto es, para serles de consuelo presente, mientras que lloran la ausencia del Esposo.

Cuando perdemos el gozoso sentido de su presencia, gemimos; pero no debemos entristecernos como si no hubiese esperanza. Nuestro Señor con un poco de ira se ha escondido de nosotros por un momento; mas volverá en completa gracia. En un sentido nos deja, pero solamente en un sentido. Cuando se retira, deja detrás la garantía de que volverá. ¡Oh Señor, ven pronto! ¡No hay vida en esta existencia terrestre si Tú has marchado! Gemimos por la vuelta de tu sonrisa dulce. ¿Cuándo vendrás a nosotros? Estamos ciertos de que aparecerás; pero que seas como el gamo y como el cabrito de los ciervos. ¡Apresúrate a nosotros, oh nuestro Dios!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.