Versículo para hoy:

miércoles, 7 de junio de 2017

CUANDO EL CONSUELO NO ES RECONFORTANTE 1 y 2 - Amy Baker

La comida y el pecado dominante - Nancy DeMoss de Wolgemuth, Elyse Fitzpatrick

Junio 7. No decaigas

"Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, lo haré". Juan 14:13.
¿Estoy cumpliendo este ministerio en el interior de mi ser? En la intercesión no existe la tentación ni el peligro de volvernos necios o engreídos, pues se trata de un ministerio oculto, el cual produce fruto que glorifica al Padre. ¿Estoy permitiendo que mi vida espiritual se desperdicie, o la estoy dirigiendo toda hacia un punto central: la expiación de mi Señor? ¿Está Jesucristo dominando cada vez más todos los intereses de mi vida? Si el único centro, o la influencia más poderosa de mi vida, es la expiación del Señor, entonces cada aspecto de mi existencia llevará fruto para Él.
Sin embargo, debo tomar tiempo para comprender cuál es este punto central de poder. ¿Estoy dispuesto a dedicar un minuto de los 60 de cada hora para concentrarme en esto? Si permanecéis en mi, es decir, si continúas actuando, pensando y trabajando a partir de ese punto central, "pedid todo lo que queráis y os será hecho", Juan 15:7. ¿Estoy permaneciendo en Él? ¿Estoy tomando tiempo para permanecer en Él?
¿Cuál es el elemento más grande de poder en mi vida? ¿Es mi trabajo, servicio y sacrificio por otros, o mi esfuerzo al trabajar para Dios? No debería ser ninguno de los dos. Lo que debería ejercer el mayor poder en mi vida es la expiación del Señor. Aquello en lo que gastamos la mayor parte del tiempo no es lo que más nos moldea, sino que el factor más grande es el que ejerce más poder sobre nosotros. Debemos decidirnos a limitar nuestros deseos e intereses y enfocarlos en la expiación por la cruz de Cristo.
"Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, lo haré". La voluntad de Dios es el discípulo que permanece en Jesús y las que parecen ser elecciones libres en realidad son los decretos de Dios ordenados de antemano. ¿Misterioso? ¿Es contradictorio y absurdo en términos lógicos? Sí, pero qué gloriosa verdad para el creyente.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

martes, 6 de junio de 2017

La dieta del agradecimiento - Nancy DeMoss Wolgemuth, Elyse Fitzpatrick

Junio 6. Trabaja en lo que Dios produce en ti

"Ocupaos en vuestra salvación", Filipenses 2:12
Tu voluntad está de acuerdo con Dios, pero en tu carne hay una inclinación que te deja impotente para hacer lo que sabes que debes hacer. Lo primero que nuestra conciencia hace cuando entra en contacto con el Señor por primera vez es despertar la voluntad y ésta siempre concuerda con Dios. Mira a Jesús y hallarás que tu voluntad y tu conciencia están todo el tiempo en armonía con Él. Lo que te han decir: "No obedeceré", es algo menos profundo que tu voluntad; es perversidad o terquedad, las cuales nunca están de acuerdo con Dios. La más profunda facultad de una persona es su voluntad, no el pecado.
La voluntad es el elemento esencial en la creación divina del hombre; el pecado es la naturaleza perversa que entró en él. En alguien que ha nacido de nuevo, la fuente de su voluntad es el Señor Todopoderoso.
"Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad", Filipenses 2:13. Tienes que ocuparte, con verdadera concentración y esmero, en lo que Dios produce en ti: no trabajando para ganar tu salvación personal, sino poniéndola por obra en tanto que te apoyas firmemente y con una fe inconmovible en su redención completa y perfecta. Al hacerlo, tú no estás aportando una voluntad contraria a la de Él, sino que su voluntad es tu voluntad. Tus elecciones naturales estarán de acuerdo con la voluntad divina y vivir de esta manera será tan natural como respirar. La obstinación es una "barrera" nada inteligente que rechaza la iluminación. Lo único que puedes hacer con este bulto es dinamitarlo; y la "dinamita" es la obediencia al Espíritu Santo.
¿Creo que el Dios Omnipotente es la fuente de mi voluntad? Dios no sólo espera que yo haga su voluntad, sino que vive en mí para cumplirla.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

lunes, 5 de junio de 2017

No sigas tus sentimientos. Sigue a Cristo - Joe Thorn

¿Cuándo no debemos comer? Dieta - Nancy DeMoss de Wolgemuth, Elyse Fitzpatrick

Junio 5. Las declaraciones de Dios

"Pues él dijo... Así que podemos decir confiadamente" Hebreos 13:5-6
Mis afirmaciones deben estar fundamentadas en las afirmaciones de Dios. Él dice: "No te desampararé".
Por lo tanto, puedo decir con buen ánimo: "El Señor es mi ayudador; no temeré", Hebreos 13:6. En otras palabras, no me dejaré angustiar por el temor y la ansiedad. Esto no quiere decir que jamás seré tentado a temer, sino que voy a recordar las infalibles palabras de Dios. Estaré lleno de valor, como un niño animado que se esfuerza por alcanzar el nivel que su padre quiere. La fe de muchos vacila cuando llegan el desasosiego y los temores y olvidan el significado de lo que Dios ha declarado, es decir, se olvidan de tomar una profunda bocanada de aire espiritual. La única forma de expulsar de nuestras vidas el temor es escuchando las declaraciones de Dios.
¿Qué te está causando miedo? Eso no te acobarda y estás decidido a hacerle frente, pero existe un sentimiento de temor. Cuando parece que no hay nadie ni nada que te ayude, declara: "El Señor es mi ayudador en este instante y en estas circunstancias". ¿Estás aprendiendo a escucharlo a Él antes de hablar, o estás hablando y luego tratas de que la Palabra de Dios coincida con lo que dijiste? Recibe lo que el Padre ha declarado y luego di con mucha valentía: No temeré. No importa qué mal o injusticia haya en nuestro camino, porque Él dijo: No te desampararé ni te dejaré.
La debilidad humana es otro obstáculo que se interpone entre nuestras afirmaciones y las de Dios. Cuando entendemos cuan débiles somos para enfrentar las dificultades, éstas se vuelven como gigantes, nosotros como langostas y Dios parece no existir. Pero recuerda su promesa: "No te desampararé. De ninguna manera". ¿Hemos aprendido a cantar después de oír la nota musical que Dios da? ¿Siempre tenemos suficiente valor para decir: El Señor es mi ayudador, o nos estamos rindiendo?

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 4 de junio de 2017

Junio 4. El Dios que nunca nos deja

"Él dijo: “No te desamparé ni te dejaré”" Hebreos 13:5


¿Cuál es mi forma de pensar? ¿Mis pensamientos se dirigen hacia lo que Dios dice o hacia lo que yo temo? ¿Estoy simplemente repitiendo las palabras de Dios, o estoy aprendiendo a hablar después de haberlo escuchado? Él dijo: "No te desampararé ni te dejaré". Así que podemos decir confiadamente: «El Señor es mi ayudador no temeré lo que me pueda hacer el hombre»­­, Hebreos 13:5-6. "No te dejaré". De ninguna manera. Ni por mi pecado, egoísmo, terquedad o rebeldía. ¿En realidad le he permitido a Dios decirme que nunca me dejará? Si en verdad he escuchado esta afirmación del Señor, ¡que la escuche de nuevo!
"Ni te desampararé". A veces no son las dificultades las que me llevan a pensar que Dios me desamparará, sino el trabajo monótono y ordinario. ¿Puedo escuchar esa afirmación de Dios cuando no tengo una dificultad para superar, cuando no se me ha dado una visión, cuando no hay algo maravilloso o hermoso, sino el rutinario transcurrir de los días?
Tenemos la idea de que Dios va a hacer algo excepcional y que nos está preparando y equipando para algo extraordinario en el futuro. Pero al crecer en su gracia descubrimos que se está glorificando aquí y ahora, en este mismo momento. Si nos apoyamos en lo que Él ha declarado, surge entonces la fortaleza más extraordinaria y aprendemos a cantar en los días y situaciones comunes y corrientes.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 3 de junio de 2017

Junio 3. Los secretos del Señor

"Los secretos del SEÑOR son para los que le temen... El SEÑOR brinda su amistad a quienes lo honran", Salmo 25:14



¿Qué es lo que identifica a un amigo? ¿Que te cuenta sus pesares secretos? No, sino que te confía sus alegrías íntimas. Muchos te hablarán de sus tristezas ocultas, pero la máxima señal de intimidad es la de confiar las alegrías secretas. ¿Alguna vez le hemos permitido a Dios que nos cuente alguno de sus gozos?
¿O le estamos contando nuestros secretos con tanta frecuencia que no le damos tiempo para hablarnos? Al comienzo de nuestra vida cristiana estamos llenos de peticiones; pero luego descubrimos que Dios quiere que entremos en una relación íntima con Él, que entremos en contacto con sus propósitos. ¿Estamos tan estrechamente unidos al concepto que tenía Jesucristo sobre la oración — Hágase tu voluntad — que podemos discernir los secretos divinos? Dios nos resulta tan precioso no tanto por sus grandes bendiciones, sino por las pequeñas, pues ellas demuestran su maravillosa intimidad con nosotros. Él conoce cada detalle de nuestra vida personal.
"Él le enseñará el camino que ha de escoger", Salmo 25:12. Inicialmente queremos tener la conciencia de que Dios nos está guiando. Pero, con el tiempo vivimos tan conscientes de Él, que ni siquiera necesitamos preguntarle cuál es su voluntad, pues la idea de escoger algo distinto a lo que Él quiere, no cruza por nuestra mente. Si somos salvos y hemos sido santificados, Dios nos guía por medio de nuestras decisiones cotidianas y, si vamos a elegir algo contrario a su voluntad, Él nos redargüirá y nosotros debemos obedecer. Siempre que dudes, para de inmediato. Nunca discutas ni te preguntes: "¿Por qué no puedo hacerlo?" Dios nos instruye con respecto a lo que escogemos, es decir, guía nuestro sentido común y así ya no obstaculizamos más a su Espíritu preguntando continuamente: "Entonces, Señor, ¿cuál es tu voluntad?"

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

viernes, 2 de junio de 2017

Apetitos y respuestas - Nancy DeMoss Wolgemuth, Elyse Fitzpatrick

Junio 2. ¿Estás obsesionado por algo?

"¿Quién es el hombre que teme a Jehová?" Salmo 25:12
¿Qué te obsesiona? Es probable que contestes: "Nada". Pero nosotros estamos obsesionados por algo y generalmente es por nosotros mismos, o si somos hijos de Dios, por nuestra experiencia en la vida cristiana. El salmista dice que debemos estar obsesionados por Dios. Nuestra conciencia permanente de la vida debe ser Dios mismo y no nuestros pensamientos acerca de Él. Toda nuestra vida, tanto interior como exterior, debe estar absolutamente obsesionada por su presencia. La conciencia de un niño está tan obsesionada con su madre, que, aunque no piense de manera consciente en ella, cuando surge un problema la relación que permanece es la de ella. Entonces, debemos vivir, movernos y existir en Dios (ver Hechos 17:28), juzgándolo todo en relación con Él, porque nuestra conciencia permanente de Dios siempre se proyecta a un primer plano, todo el tiempo. Si estamos obsesionados por Él, no hay lugar para nada más: ni preocupaciones, ni tribulaciones, ni ansiedades. Así comprendemos por qué nuestro Señor hizo tanto énfasis en el pecado de la preocupación. ¿Cómo nos atrevemos a ser tan incrédulos cuando Dios nos rodea por completo? Estar obsesionados por Dios es tener una barrera eficaz contra todos los ataques del enemigo.
"Gozará él de bienestar", Salmo 25:13. En medio de la tribulación, los malentendidos y las calumnias, si nuestra vida..."está escondida con Cristo en Dios", Colosenses 3:3, Él nos mantendrá en bienestar. Muchas veces nos privamos de la milagrosa verdad revelada acerca del permanente compañerismo del Señor. Dios es nuestro refugio y nada puede entrar en él.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 1 de junio de 2017

Más que una dieta - Nancy DeMoss de Wolgemuth, Elyse Fitzpatrick

Junio 1. La pregunta asombrosa

"Hijo del hombre, ¿Vivirán estos huesos?" Ezequiel 37:3

¿Puede un pecador transformarse en santo? ¿Se puede enderezar una vida torcida? Solamente hay una respuesta: "Señor, Jehová, tú lo sabes", Ezequiel 37:3. Nunca hagas mucho ruido con tu lógica religiosa diciendo: "Oh, sí, con un poco más de lectura bíblica, tiempo devocional y oración, sabré “cómo se logra".
Es más fácil hacer algo que confiar en Dios. Además, nosotros confundimos el pánico que sentimos con la inspiración. Por eso, hay tan pocos trabajando con el Señor y tanta gente trabajando para Él. Preferimos trabajar para Dios que creer en Él. ¿Estoy completamente seguro de que Él hará en mí lo que yo no puedo hacer? Si nunca me he dado cuenta de que Dios ha hecho algo por mí, entonces en esa medida pierdo las esperanzas en el hombre. ¿Es mi experiencia personal una realización tan maravillosa del poder y la fuerza de Dios que jamás perderé la esperanza en lo que Él puede hacer en cualquier persona que yo vea?
¿En realidad ha ocurrido alguna obra espiritual en mí? Mi nivel de actividad debido al pánico es igual al nivel de mi inexperiencia espiritual personal.
"Yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío", Ezequiel 37:12. Cuando Dios quiere revelarte cómo es la naturaleza humana separada de Él, te lo muestra en ti mismo. Si el Espíritu te ha dado una visión de lo que eres sin la gracia divina (y Dios solamente lo hace cuando su Espíritu está obrando en ti), entonces comprendes que no existe un criminal que en la realidad sea la mitad de malo de lo que tú sabes que potencialmente puedes ser. Dios ha abierto mi "sepulcro" y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no habita el bien... (Romanos 7:18). El Espíritu Santo les revela continuamente a los hijos de Dios lo que es la naturaleza humana separada de su gracia.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

miércoles, 31 de mayo de 2017

¿Estás preocupada por la comida? - Nancy DeMoss de Wolgemuth, Elyse Fitzpatrick

Mayo 31. Dios primero

"Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos… pues él sabía lo que hay en el hombre", Juan 2:24-25
Pon tu confianza primero en Dios. Nuestro Señor no confió en ningún ser humano. Sin embargo, nunca fue suspicaz ni amargado con nadie y jamás perdió la esperanza en ninguna persona. Esto se debió a que Él puso su confianza primero en Dios y confiaba en lo que la gracia divina podía hacer por cualquier hombre o mujer. Si yo confío primero en los seres humanos, terminaré perdiendo la esperanza en todas las personas. Me volveré amargado porque me empeño en que la gente sea lo que nadie podrá ser jamás: absolutamente recto. Nunca confíes en nada, sino en la gracia de Dios en ti o en cualquier otra persona.
Pon primero las "necesidades" de Dios. "He aquí, vengo, Dios, para hacer tu voluntad", Hebreos 10:9. Un hombre le rinde obediencia a lo que percibe como una necesidad; y la obediencia de nuestro Señor fue para la voluntad de su Padre. El desafío actual es: "Debemos trabajar; los impíos se están muriendo sin Dios, y debemos ir y hablarles de Él". Pero primero debemos asegurarnos de que las "necesidades" de Dios y su voluntad se estén satisfaciendo personalmente en nosotros. Jesús dijo: "quedaos... hasta que sean investidos de poder desde lo alto", Lucas 24:49. El propósito de nuestro entrenamiento cristiano es que nos relacionemos correctamente con las "necesidades" de Dios y su voluntad. Cuando sus "necesidades" para nosotros se satisfacen, Él abre el camino para que cumplamos su voluntad, es decir, para que suplamos sus "necesidades" en otro lugar.
Pon al Hijo de Dios primero. "Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mi me recibe", Mateo 18:5. La confianza de Dios es que Él se da a sí mismo como un bebé. Él espera que mi vida personal sea un "Belén". ¿Estoy permitiendo que mi vida natural sea transformada gradualmente por la vida del Hijo de Dios en mí? La meta primordial de Dios es que su Hijo se manifieste en mi carne mortal.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

martes, 30 de mayo de 2017

El Pensar en Dios - Maurice Roberts


El pensamiento en Dios debe ser la panacea del cristiano. Este pensar debe curar todos sus males de golpe. ¡Y qué infinidad hay en el pensamiento en Dios! Nada puede aproximarse en belleza a la idea del Dios vivo y verdadero. Que hay un ser quien es infinito en poder, conocimiento y bondad y que este ser cuida de mí con un amor perfecto como si yo fuera el único hombre que existiera, que él me amó antes de que naciera y me creó para disfrutarle eternamente y que envió a su Hijo a sufrir la agonía de la cruz para asegurar mi eterna felicidad-esto debe ser con seguridad un pensamiento para poner fin a toda tristeza. Y esto debería ser así y a menudo lo es.

Sin embargo, hay una diferencia entre las cosas tal cómo son y la manera cómo las percibimos. Nuestras percepciones de Dios sufren más que nuestras percepciones sobre las cosas naturales porque somos depravados y no hacemos nuestra tarea diaria de enriquecer nuestra idea de Dios en la fuente de la Escritura. Nuestra necedad es esta, que nos permitimos a nosotros mismos mirar los problemas de la vida como si ellos estuvieran en alguna manera aislados de Dios. Tan pronto como vemos nuestros problemas a luz del ser y perfección de Dios, somos liberados de la alarma y el terror. Por lo tanto, permanece como un principio de aplicación universal, que podemos manejar nuestras aflicciones solo si ´no miramos las cosas que se ven, sino las cosas que no se ven´ [2 Corintios 4:18]. Es este hábito mental el cual la Escritura llama ´fe´ y el cual se alaba en Moisés cuando nos informa que ´se sostuvo como viendo al invisible´ [Hebreos 11:27].

De hecho, este capítulo once de Hebreos, tiene un buen aporte para enseñarnos acerca del tema en cuestión. Porque, ¿qué fue lo que inspiró a los patriarcas, héroes y santos en este capítulo a hacer su grandes hazañas, aparte de la imagen mental la cual continuamente sostenían de Dios como el Dios quien ´es galardonador de los que le buscan´[Hebreos 11:6]? Esto pudiera ser verdaderamente dicho de ellos, que laboraron y sufrieron, cada uno, por la única razón, que Dios estaba siempre presente en los ojos de su mente. Esta es la única explicación que puede ser dada a todos sus esfuerzos e incomodidades, que tenían a Dios constantemente en el centro de su pensamiento. Y aquellos quienes piensan en Dios cómo el verdaderamente debe ser conocido, tienen un buen intercambio al perder casa, país, familia, fortuna, salud y comodidad-sí-y la vida misma-para ganar al final la posesión Dios en sí mismo.

El arte del buen pensamiento es llevar el pensamiento a su conclusión lógica. Es dicho de Sir Isaac Newton que no atribuyó nada más a sus teorías profundas que el tomar las líneas de su pensamiento más lejos que los otros hombres lo hicieron y por lo tanto, percibió las ´leyes´ escondidas que formuló. Esta es una lección, la cual los cristianos deberían aprender de él. El mero pensamiento en Dios debería poner fin a toda ansiedad. Entonces, ¿por qué en mi caso no lo hace? Porque fallo en llevar el pensamiento a su propia conclusión.

Si Dios es Dios, entonces no existen problemas sin solución. Y si Dios es mi Dios, entonces ningún problema mío está sin una solución apropiada. Hay en Dios exactamente lo justo que necesito para resolver cada rompecabezas de la vida. Tal persona es Dios, quien comprende por sí mismo todo lo que pudiéramos necesitar siempre para neutralizar todos los males, rechazar todas las tentaciones, poner fin a todas las tristezas y compensar todas las pérdidas. Además, hay en Dios tal provisión de suficiencia y sabiduría que es capaz de transformar cada mal en bien tan pronto como él nos toca. Por decirlo así, Dios tiene el ´toque de Midas´ por el cual todos los problemas del cristiano se transforman en oro en sus manos. Nos es dicho que ´todas las cosas ayudan a bien´ [Romanos 8:28] para nosotros es más que algo amigable. Es tener el elixir de la vida.

El pánico es la falla pecaminosa para aplicar nuestro conocimiento de Dios a problemas particulares. El apóstol Pedro mira las olas y empieza a hundirse. Los discípulos en el bote están alarmados en la tormenta. Semejantes a ellos, también caemos quizás en fuertes periodos de desánimo por el estado de la sociedad, el estado de la iglesia, el estado del campo misionero donde servimos, o aún por el estado imperfecto de nuestras propias almas. El pánico es posible únicamente cuando Dios está oscurecido de nuestros pensamientos por las circunstancias visibles.


Extracto tomado de: Maurice Roberts. The Thought of God. Banner of Truth. Capítulo 1, pp. 5-7.
Traducido por: Ed Osuna.

La mujer contracultura: Una vista fresca a Proverbios 31 - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Mayo 30. ¡Sí, pero...!

"Te seguiré, Señor, pero...", Lucas 9:61
Supongamos que Dios te pide hacer algo que es una enorme prueba para tu sentido común, pues se le opone por completo. ¿Qué vas a hacer? ¿Vacilar? Si adquieres el hábito de hacer algo en un nivel físico, lo repetirás todas las veces hasta que te resuelvas a romperlo. Y lo mismo ocurre espiritualmente. Una y otra vez llegarás a la altura de lo que Jesucristo quiere, pero siempre vas a retroceder cuando llegue el momento de la verdad, hasta que tomes la determinación de rendirte a Dios en total sumisión. Sin embargo, somos propensos a decir: "Sí, pero, suponiendo que obedezco al Señor en este asunto, ¿qué pasaría con...?" O, "sí, obedeceré a Dios si lo que me dice me parece lógico, pero no me pidas que dé un paso en la oscuridad".
Jesucristo les exige a quienes confían en Él el mismo espíritu audaz y atrevido que manifiesta el hombre natural. Si una persona va a hacer algo que valga la pena, en ocasiones debe arriesgarlo todo dando un salto en la oscuridad. En el reino espiritual Jesucristo exige que arriesgues todo lo que apoyas por ser lógico y que saltes por la fe hacia lo que Él te dice. Tan pronto obedeces, encuentras que sus palabras resultan tan sólidas como el sentido común.
Juzgadas de acuerdo con la lógica, las afirmaciones de Jesucristo parecerían una locura. Pero llévalas al tribunal de la fe y empezarás a descubrir con asombro que son las palabras mismas de Dios. Confía plenamente en Él y cuando te presente una nueva oportunidad de aventura, empréndela. Al enfrentar una crisis nos comportamos como los paganos; sólo uno entre mil es lo bastante osado como para poner su fe en el carácter de Dios.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

lunes, 29 de mayo de 2017

Dios no necesita que seas fuerte- Jon Bloom

Mayo 29. Una relación imperturbable

"En aquel día pediréis en mi nombre… El Padre mismo os ama", Juan 16:26-27
En aquel día pediréis en mi nombre, es decir, en mi naturaleza. No, "emplearéis mi nombre como una palabra mágica", sino, "seréis tan íntimos conmigo, que tú y yo seremos uno". Aquel día no es un día en el futuro, sino que implica el aquí y el ahora. "El Padre mismo os ama". El amor del Padre demuestra que nuestra unión con Jesús es completa y absoluta. El Señor no quiso decir que nuestra vida estaría libre de dificultades e incertidumbres externas; sino que, así como Él conoció el corazón y la mente del Padre, por el bautismo del Espíritu Santo Él puede elevarnos a los lugares celestiales donde nos revela las enseñanzas de Dios.
"Todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre", Juan 16:23. Aquel día es un día de paz y de una relación imperturbable entre Dios y el creyente. Así como Jesús fue puro y sin mancha en la presencia de su Padre, por la poderosa eficiencia del bautismo del Espíritu Santo, nosotros también podemos ser elevados hasta esa relación: "Para que sean uno, así como también nosotros somos uno", Juan 17:22. "Os lo dará", Juan 16:23. Jesús dijo que Dios reconocerá y contestará nuestras oraciones por causa de su nombre. ¡Qué desafío e invitación! Por el poder de resurrección y ascensión de Jesús y por el Espíritu Santo que nos ha sido dado, podemos ser levantados hasta esa relación. Una vez que Jesucristo nos coloca en esa maravillosa posición, podemos orar a Dios en su nombre, es decir, en su naturaleza. Este es un regalo que nos ha sido dado por el Espíritu Santo. Jesús dijo: "Todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará". El carácter soberano de Jesucristo se pone a prueba por sus propias declaraciones.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 28 de mayo de 2017

EL LIBRO DE DIOS, LIBRO POR LIBRO - Ps. Salvador Gomez


Web de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, clic aquí.
Audios en SermonAudio, clic aquí.

La aflicción que no pediste - Leanna Shepard

Mayo 28. Revelación incuestionable

"En aquel día no me preguntaréis nada", Juan 16:23
¿Cuándo es aquel día? Cuando el Señor ascendido te hace uno con el Padre. En aquel día serás uno con el Padre, así como Jesús. Él dijo: "En aquel día no me preguntaréis nada...". Antes de que la vida resucitada de Cristo se manifieste completamente en ti, tienes muchas preguntas por hacer. Entonces, después de un tiempo descubres que todos tus interrogantes han desaparecido y que al parecer ya no te quedan más.
Debido a que has llegado al punto de un completo descanso en la vida resucitada de Jesús, entras a una perfecta unidad con el propósito de Dios. ¿Estás disfrutando esa vida ahora? Si no, ¿por qué?
Aunque en aquel día todavía puede haber un sinnúmero de asuntos oscuros para tu entendimiento, no se interpondrán entre tu corazón y Dios. En aquel día no me preguntaréis nada; no necesitarás hacerlo porque estarás seguro de que Dios traerá luz sobre esos temas de acuerdo con su voluntad. La fe y la paz de Juan 14:1 se convierten en la verdadera actitud de tu corazón y no hay más preguntas, Si algo es un misterio para ti y se está interponiendo entre tú y Dios, nunca busques la explicación en tu mente. Búscala en tu verdadera disposición interior ya que es allí donde se encuentra el problema. Cuando tu actitud sea de disposición a someterte a la vida de Jesús, tu comprensión será perfectamente clara. Y llegarás al lugar donde no existe ninguna distancia entre el Padre y tú, su hijo, porque el Señor los ha hecho uno. En aquel día no me preguntaréis nada.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 27 de mayo de 2017

Mayo 27. La vida, ahora

"Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto", Lucas 24:49

Los discípulos tuvieron que esperar en Jerusalén hasta el día de Pentecostés, no sólo por causa de su preparación personal sino porque debían esperar hasta que el Señor fuera glorificado históricamente. ¿Y qué sucedió tan pronto como fue exaltado? "Así que, exaltado por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís", Hechos 2:33. Las palabras de Juan 7:39, aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado, no se aplican a nosotros. El Espíritu Santo ha sido dado; el Señor ha sido glorificado, la espera no depende de la providencia de Dios, sino de nuestro buen estado espiritual.
La influencia y el poder del Espíritu Santo estaban obrando desde antes de Pentecostés, pero Él aún no estaba aquí. Inmediatamente el Señor fue glorificado en la ascensión, el Espíritu Santo vino a este mundo y desde entonces ha permanecido aquí. Debemos recibir la verdad revelada de que Él está aquí. La actitud de recibir y darle la bienvenida al Espíritu debe ser continua en el creyente. Cuando lo recibimos a Él, recibimos la vida vivificadora de nuestro Señor ascendido.
No es el bautismo del Espíritu Santo el que cambia a la gente, sino el poder de Cristo ascendido que entra en nuestra vida por medio del Espíritu. Con demasiada frecuencia separamos verdades que el nuevo Testamento nunca separa. El bautismo del Espíritu Santo no es una experiencia aislada de Jesucristo: Es la evidencia del Cristo ascendido.
Este bautismo no te lleva a pensar en el tiempo o en la eternidad, es un maravilloso y glorioso ahora. "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti", Juan 17:3. Empieza a conocerlo ahora y nunca termines.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

viernes, 26 de mayo de 2017

JPSC - De la vergüenza a la gloria (Día 1)

TRANSMISIÓN EN VIVO DE LA CONFERENCIA DESDE REPÚBLICA DOMINICANA

Mayo 26. Pensando en la oración como Jesús la enseñó

"Orad sin cesar", 1 Tesalonicenses 5:17
Nuestra forma de pensar acerca de la oración, correcta o incorrecta, se basa en nuestro concepto sobre ella. Si consideramos la oración como el aire de nuestros pulmones y la sangre de nuestro corazón pensamos como es debido. Aunque no somos conscientes del hecho, la sangre fluye sin cesar en nuestro cuerpo y la respiración es continua; es un proceso que nunca se detiene. Tampoco somos conscientes todo el tiempo de que Jesús nos mantiene en perfecta unión con Dios, pero si lo obedecemos, Él siempre lo hace. La oración no es un ejercicio, sino la vida del santo. Ten cuidado con cualquier cosa que impida tu ofrenda de oración. Orad sin cesar. Mantén el hábito, como un niño, de ofrendar la oración a Dios en tu corazón todo el tiempo.
Jesús nunca habló de las oraciones sin contestar, porque tenía la certeza infinita de que la oración nunca deja de ser contestada. ¿Tenemos, por el Espíritu, la certeza inexpresable que Jesús tenía acerca de la oración, o pensamos en las ocasiones cuando nos ha parecido que Dios no respondió? Jesús dijo: "Todo aquel que pide, recibe", Mateo 7:8. Sin embargo, decimos: "Pero..., pero..." Dios contesta la oración de la mejor manera, no algunas veces, sino todas las veces, aunque no siempre la respuesta sea evidente de inmediato en el área deseada. ¿Confiamos en que Dios contesta la oración?
El riesgo que corremos es que deseamos suavizar las palabras de Jesús y las encajamos en un significado de acuerdo con nuestro sentido común. Pero, si sólo fuera una cuestión de lógica, no valió la pena que Él las hubiera dicho. Los principios que Jesús enseñó acerca de la oración son verdades sobrenaturales que Él nos revela.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 25 de mayo de 2017

Mayo 25. La prueba de mis intereses

"Si vas a la mano izquierda, yo iré a la derecha y si a la mano derecha, yo iré a la izquierda", Génesis 13:9
Tan pronto comienzas a vivir la vida de fe en Dios, se abrirán delante de ti posibilidades fascinantes y gratificantes, las cuales son tuyas por derecho propio. Pero si estás viviendo la vida de fe, ejercitarás tu derecho a renunciar a tus derechos y dejarás que Dios elija por ti. A veces Él permite que entres en un lugar de prueba, donde lo correcto sería que tomaras en cuenta tu bienestar personal, si no vivieras la vida de fe. Pero si la estás viviendo, renunciarás con gozo a tus derechos y dejarás que Dios escoja por ti. Esta es la disciplina que Él usa para transformar lo natural en espiritual, por medio de la obediencia a su voz.
Siempre que mis derechos se convierten en la guía de mi vida, la percepción espiritual se adormece. El más grande enemigo de la vida de fe en Dios no es el pecado, sino las buenas elecciones que no son las mejores. Lo bueno siempre es enemigo de lo mejor. Al leer el pasaje de Génesis, parecería que lo más sabio de este mundo era que Abraham escogiera, pues era su derecho. Y la gente a su alrededor lo habría considerado un tonto por no hacerlo.
Muchos de nosotros nos estancamos espiritualmente porque preferimos elegir sobre la base de nuestros derechos, en lugar de confiar en la elección de Dios para nosotros. Debemos aprender a caminar de acuerdo con la norma de poner la mirada en Dios y Él nos dice, como le dijo a Abraham: "Anda delante de mi", Génesis 17:1.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.