Versículo para hoy:
sábado, 24 de diciembre de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 24
“Manifestaráse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá”. Isaías 40:5.
ANTICIPEMOS el día feliz cuando todo el mundo se convertirá a Cristo; cuando los dioses paganos serán echados a los topos y a los murciélagos; cuando el papismo desaparecerá y la media luna de Mahoma entrará en su cuarto menguante, para que jamás proyecte sus funestos rayos sobre las naciones; cuando los reyes se inclinarán delante del Príncipe de paz y todas las naciones llamarán bendito a su Redentor. Algunos desesperan de esto. Miran el mundo como una embarcación que se rompe y se hace pedazos para nunca más volver a flotar. Sabemos que el mundo y todo lo que en él hay, tiene algún día que ser quemado, y, después, aguardamos nuevos cielos y nueva tierra; pero no podemos leer nuestras Biblias sin la convicción de que
Dominará Jesús el Rey,
En todo país do alumbra el sol.
No nos desalentemos por lo largo de su demora; no estamos descorazonados por el largo período de tiempo asignado por Jesús a la Iglesia, en el cual esta debe debatirse entre el escaso éxito y las frecuentes derrotas. Creemos que Dios nunca permitirá que este mundo, que ha visto una vez la sangre de Cristo derramada en la cruz, sea para siempre la plaza fuerte del diablo. Cristo vino a librar este mundo de la detestada dominación de los poderes de las tinieblas. ¡Qué exclamación habrá cuando los hombres y los ángeles se unan en pregonar: “Aleluya, aleluya; el Señor Dios omnipotente reina”! ¡Qué satisfacción experimentaremos ese día por haber tenido una parte en el combate, por haber ayudado a “quebrar las saetas del arco” y por haber contribuido a ganar la victoria a favor de nuestro Señor! ¡Felices los que confían en este victorioso Señor y combaten a su lado, haciendo la pequeña parte que les corresponde en el nombre y con el poder del Señor! ¡Cuán infelices son aquellos que están del lado del mal!, pues es ese un lado perdedor. Y perder en este combate significa perder y ser perdido para siempre. ¿En cuál lado estás tú?
Charles Haddon Spurgeon.
viernes, 23 de diciembre de 2016
HABACUC - Ps. Roberto Estupinian, Ps. Abelardo Muñoz, Ps. Alejandro Anchondo
2- Dios nos llama a confiar en Él siempre y así vivir - Ps. Abelardo Muñoz
3- El Juicio de Dios Sobre el Impío - Ps. Alejandro Anchondo
4- Salvación en Medio del Juicio - Ps. Roberto Estupinian
5- Ante Toda Adversidad Dios es Nuestro Gozo y Fortaleza - Ps. Abelardo Muñoz
Por qué sabemos tan poco acerca del nacimiento de Jesús - Tim Challies
“Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”.
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 23
“Tuya también es la noche”. Salmo 74:16.
SI, Señor, tú no renuncias a tu trono cuando el sol se pone, no abandonas el mundo en las largas noches de invierno, para que este sea presa del mal. Tus ojos nos vigilan como las estrellas y tus brazos nos cercan como cerca el zodiaco el firmamento. El rocío del blando sueño y todos los influjos de la luna están en tus manos, y tanto los sobresaltos como la quietud de la noche son iguales para ti. Esto me alienta mucho cuando velo en las altas horas de la noche o me muevo de un lado para otro en medio del dolor. Hay preciosos frutos producidos tanto por la luna como por el sol. Mi Señor puede hacer que yo sea un favorecido partícipe de ellos. Tanto la noche de la aflicción como los luminosos días del verano, cuando todo es gozo, están bajo la providencia y cuidado del Señor de Amor. Jesús está en la tempestad. Su amor envuelve la noche como un manto, pero para el ojo de la fe el manto negro es apenas un disfraz. Desde la primera vigilia de la noche hasta el amanecer del día, el eterno Guarda vigila a sus santos y dirige las sombras y el rocío de la noche para el mayor bien de los suyos. Nosotros no creemos en deidades del bien y del mal que luchan por tener el dominio, sino oímos la voz de Jehová que dice: “Formo la luz y creo las tinieblas; yo Jehová que hago todo esto”. Los tiempos tenebrosos de indiferencia religiosa y de pecado no están fuera del propósito divino. Cuando los altares de la verdad son profanados, los siervos del Señor lloran con amargo dolor, pero no pueden caer en la desesperación, porque las épocas más tenebrosas son regidas por el Señor y terminarán cuando él lo ordene. Lo que quizá parezca derrota para nosotros, puede ser victoria para él. “Aunque envueltos en oscura noche, sin percibir un solo rayo de luz, como el Señor está con nosotros, no tendremos ningún temor”.
Charles Haddon Spurgeon.
jueves, 22 de diciembre de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 22
“La señal de sus hijos”. Deuteronomio 32:5.
¿Cuál es la señal secreta que denota infaliblemente a los hijos de Dios? Sería vana presunción decidir esto por nuestro propio juicio. Es la palabra de Dios la que nos revela esto, y donde tenemos por guía a la revelación, podemos andar con seguridad. Ahora bien, respecto a nuestro Señor, se nos dice que “a todos los que lo recibieron, dioles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre”. Entonces, si he recibido a Cristo Jesús en mi corazón, soy un hijo de Dios. Esa recepción se describe en este versículo como “creer en el nombre de Jesucristo”. Por lo tanto, si creo en el nombre de Jesucristo, esto es, si simplemente confío de corazón en el Redentor, que fue crucificado, pero ahora es exaltado, entonces soy un miembro de la familia del Altísimo. Aunque no tenga ninguna otra cosa, si tengo esto, tengo el privilegio de llegar a ser un hijo de Dios. Nuestro Señor Jesús expresa esto en esta otra forma: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen”. Aquí tenemos todo en pocas palabras. Cristo se manifiesta como pastor a sus ovejas, no a las otras. Tan pronto como Jesús se manifiesta, sus ovejas le conocen, confían en él y se preparan para seguirle. El las conoce a ellas y ellas lo conocen a él; es decir, hay un conocimiento mutuo, hay entre ellos una revelación permanente. Así, la única señal, la segura señal, la infalible señal de la regeneración y de la adopción es una fe de corazón en el Redentor. Lector, ¿dudas?, ¿no tienes seguridad de llevar la secreta señal de los hijos de Dios? Entonces, no dejes pasar un momento sin decir: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón”. Te imploro que no bromees con estas cosas. Si quieres bromear, bromea con cosas de secundaria importancia: con tu salud, si así lo deseas, o con tus bienes. Pero en cuanto a tu alma, a tu alma inmortal y su destino eterno, te ruego que te conduzcas seriamente. Asegúrate la eternidad confiando en Jesús.
Charles Haddon Spurgeon.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 21
“Y te vestí de bordado y te calcé con tejón y ceñíte de lino fino y te vestí de seda”. Ezequiel 16:10.
¡MIRA con qué incomparable generosidad el Señor provee de atavío a los suyos! Estos están tan bien adornados que casi se observa a la divina pericia produciendo un bordado sin igual, en el que todos los atributos tienen su parte, y en el que toda la belleza divina es revelada. Ningún arte puede compararse al arte desplegado en nuestra salvación; ningún hábil trabajo es igual al que se ve en la justificación de los santos. La justificación ha monopolizado las plumas eruditas de la Iglesia de todos los siglos, y será el tema admirado en la eternidad. En verdad, Dios “hizo esa obra primorosamente”. En toda esta elaboración está mezclada la utilidad con la durabilidad, la que puede compararse con nuestro estar calzados con tejón. El animal aquí mencionado es desconocido, pero su piel cubrió el tabernáculo y formó uno de los cueros más finos y fuertes que se conocen. La justicia que es de Dios por la fe, permanece para siempre y el que se calza con esta divina preparación andará por el desierto con seguridad y aun, quizás, pueda poner su pie sobre el león y el basilisco. La pureza y dignidad de nuestra vestidura están representadas por el lino fino. Cuando el Señor santifica a los suyos, estos se cubren, como los sacerdotes, de blanco inmaculado; ni aun la nieve misma sobrepasa esa blancura. Los tales son a los ojos de los hombres y de los ángeles seres puros y aún ante los ojos del Señor aparecen sin mancha. Además, ese atavío real es delicado y rico como la seda. Para adquirirlo, no se miró en gastos; no se le rehusó hermosura; no se le negó elegancia. ¿Qué, pues? ¿No sacamos de esto ninguna inferencia? Sin duda, hay gratitud que debe sentirse y gozo que debe expresarse. ¡Ven, corazón mío, no rehúses tu aleluya vespertino! ¡Afina tus flautas! ¡Toca tus cuerdas!
Charles Haddon Spurgeon.
martes, 20 de diciembre de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 20
“Llama a los obreros y págales el jornal”. Mateo 20:8.
DIOS es un buen pagador; paga a sus obreros mientras trabajan como también cuando terminan de trabajar. Uno de esos pagos es una conciencia tranquila. Si has hablado fielmente de Jesús a alguna persona, cuando, al llegar la noche vayas a la cama, te sentirás feliz al poder decir: “Hoy descargué mi responsabilidad en cuanto a la vida de una persona”. Hay una gran satisfacción en hacer algo por Jesús. ¡Oh! qué felicidad nos produce el colocar joyas en la corona de Jesús y permitirle ver los frutos del trabajo de su alma. Hay también muy grande galardón en observar las primeras señales de la convicción de un alma. Es motivo de grande gozo el decir, por ejemplo, que alguna niña de la escuela dominical “es tan dócil de corazón que el Señor está obrando en ella”, o ir a casa y orar por aquel muchacho que dijo algo esta tarde que te hizo pensar que tiene que conocer más de la verdad divina de lo que tú sospechabas. ¡Oh! qué gozo produce la esperanza. Pero, en lo que respecta al gozo que produce el éxito, es este indecible. Este gozo, desbordante como es, asía más; desea vehementemente más. Ser ganador de almas es la ocupación más feliz del mundo. Por cada alma que conduces a Cristo, obtienes un nuevo cielo en la tierra. Pero, ¿quién puede concebir la felicidad que nos aguarda en el más allá? ¡Oh! cuán dulces son aquellas palabras: “Entra en el gozo de tu Señor”. ¿Conoces cuál es el gozo que siente Cristo por un pecador salvado? Es el mismo gozo que experimentaremos nosotros en el cielo. Sí, cuando Jesús suba al trono, tú subirás con él. Cuando los cielos proclamen: “Bien, buen siervo”, tú participarás del galardón. Has trabajado y sufrido con él; ahora segarás con él. Tu rostro se cubrió de sudor como el de Jesús y tu alma se afligió por el pecado de los hombres como se afligió la suya. Ahora tu rostro resplandecerá con el resplandor del cielo como resplandeció el suyo, y tu alma se llenará de beatífico gozo como se llenó la suya.
Charles Haddon Spurgeon.
lunes, 19 de diciembre de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 19
“Y la mar ya no es”. Apocalipsis 21:1.
APENAS nos podríamos regocijar ante la idea de perder el glorioso y antiguo océano. Los nuevos cielos y la nueva tierra, de ninguna manera serían para nosotros más hermosos si, en verdad, literalmente, no ha de haber ningún grande y ancho mar, con sus centelleantes olas y sus arenosas playas. ¿No debe este texto ser leído como una metáfora matizada con el prejuicio con que los orientales siempre miraron el mar en la antigüedad? Es muy triste imaginarnos un verdadero mundo físico sin un mar; sería igual que un anillo de hierro sin el zafiro, que le da valor. Tiene, pues, que haber aquí un significado espiritual. En la nueva dispensación no habrá división. El mar separa a las naciones y divide a los pueblos unos de otros. Para Juan en Patmos, las profundas aguas fueron como murallas de una prisión que lo apartaron de sus hermanos y de su obra. No habrá tales barreras en el mundo venidero. Montañas de arrolladoras olas hay entre nosotros y muchos parientes a quienes esta noche recordamos en oración; pero en el mundo de luz hacia donde nos dirigimos, no habrá separación para la familia redimida, sino una comunión ininterrumpida. El mar es el emblema del cambio; pues con sus flujos y reflujos, su cristalina superficie y sus elevadas olas, sus suaves murmullos y sus ruidosos rugidos, el mar nunca es, por largo tiempo, el mismo. Esclavo de los mudables vientos y de la variable luna, su inestabilidad es proverbial. En esta vida humana tenemos muchos de estos cambios, pues la tierra es sólo constante en su inconstancia; pero en la vida celestial, todo cambio que cause tristeza será desconocido, y, también, todo temor de tormenta que haga naufragar nuestras esperanzas y ahogar nuestros goces. El mar de cristal resplandece con una gloria a la que no perturba ninguna ola. Ninguna tempestad brama a lo largo de las tranquilas playas del paraíso. Pronto llegaremos a aquella patria feliz donde no habrá divisiones ni cambios. Jesús nos llevará allá. ¿Estamos o no en él? Esta es la cuestión.
Charles Haddon Spurgeon.
domingo, 18 de diciembre de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 18
“Considera atentamente el aspecto de tus ovejas; pon tu corazón a tus rebaños”. Proverbios 27:23.
TODO comerciante sabio hará cada tanto un inventario en el que calculará sus recursos, verá aquello con que cuenta y se cerciorará decisivamente si su negocio prospera o declina. Todo sabio en el reino de los cielos clamará: “Examíname, oh Dios, y pruébame” y, a menudo, apartará sazones especiales para examinarse a sí mismo y para descubrir si las cosas entre Dios y su alma van bien. El Dios a quien adoramos es un gran escudriñador de corazones y, desde la antigüedad, sus siervos lo conocen como “el Señor que escudriña el corazón y prueba los riñones de los hijos de los hombres”. Quisiera, en el nombre del Señor, persuadirte a que hagas un diligente examen y una solemne prueba de tu estado para que no te veas privado del descanso prometido. Lo que todo sabio hace, lo que Dios mismo hace con todos nosotros, yo te exhorto que lo hagas tú, esta noche, contigo mismo. Que los santos más ancianos consideren bien los fundamentos de su piedad, porque los cabellos blancos pueden ocultar corazones negros; y que los jóvenes no desprecien la palabra de exhortación, porque la inexperiencia de la juventud puede hacer causa común con la podredumbre de la hipocresía. Muy de vez en cuando encontramos un cedro en nuestro medio. El enemigo sigue todavía sembrando cizaña entre el trigo. No es mi propósito introducir dudas y temores en vuestra mente; no, de ninguna manera. Esperaré, más bien, que el fuerte viento del examen de vosotros mismos os ayude a eliminarlos. No es la seguridad, sino la seguridad carnal la que tenemos que matar; no es la confianza, sino la confianza terrenal la que tenemos que derribar; no es la paz, sino la falsa paz la que tenemos que destruir. Por la sangre de Cristo, que no fue derramada para hacerte hipócrita, sino para que las almas sinceras pudiesen hacer públicas sus alabanzas, te ruego que escudriñes y examines, no sea que al fin se diga de ti: “Mene, mene, tekel: pesado has sido en balanza y fuiste hallado falto”.
Charles Haddon Spurgeon.
sábado, 17 de diciembre de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 17
“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pastos”. Juan 10:9.
JESUS, el gran “Yo soy”, es la entrada a la verdadera Iglesia y el camino que nos conduce a Dios. Jesús da al que va a Dios por medio de él estos cuatro selectos privilegios:
1. “Será salvo”. El fugitivo homicida transponía la puerta de la ciudad de refugio y quedaba en salvo. Noé entró por la puerta del arca y estuvo seguro. Ninguno que acepte a Dios como la puerta de fe para su alma puede perderse. La entrada a la paz por medio de Jesús es la garantía de la entrada por la misma puerta al cielo. Jesús es la única puerta, una puerta abierta, una puerta amplia, una puerta segura. Feliz el que pone sobre el Redentor crucificado toda su esperanza de admisión en la gloria.
2. “Entrará”. Tendrá el privilegio de formar parte de la familia divina, compartiendo el pan de los hijos y participando de todos los honores y goces. Entrará a las cámaras de la comunión, a los banquetes de amor, a los tesoros del pacto y a los depósitos de las promesas. Entrará al Rey de reyes en el poder del Espíritu Santo y el secreto del Señor le será revelado.
3. “Saldrá”. Esta bendición es muy olvidada. Salimos al mundo para trabajar y sufrir, pero, ¡qué bendición salir en el nombre y poder de Jesús! Somos llamados a dar testimonio a la verdad, a alentar al desconsolado, exhortar al negligente, a ganar almas y a glorificar a Dios. Y como el ángel dijo a Gedeón: “Ve con esta tu fortaleza”, así el Señor quiere que nosotros vayamos como mensajeros suyos en su nombre y en su poder.
4. “Hallará pastos”. El que conoce a Jesús, nunca tendrá necesidad. El entrar y el salir será igualmente provechoso para él. Además, se desarrollará en la comunión con Dios y, como dice el proverbio, al regar a otros él mismo será regado. Habiendo hecho de Jesús su todo, hallará todo en Jesús. Su alma será como un jardín regado y como un manantial cuyas aguas nunca faltan.
Charles Haddon Spurgeon.
viernes, 16 de diciembre de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 16
“Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió antes tu oreja”. Isaías 48:8.
ES penoso recordar que, en cierto grado, esta acusación puede ser hecha a los creyentes, quienes, en cierta medida, son, muy a menudo, espiritualmente insensibles. Bien podemos lamentarnos de que no oigamos la voz de Dios como debiéramos: “Sí, dice este pasaje, nunca lo habías oído”. Hay en el alma suaves impulsos del Espíritu Santo que son desatendidos por nosotros; hay susurros de algún mandato divino que tampoco son advertidos por nuestros tardos entendimientos. ¡Ay! nosotros hemos sido ignorantes y despreocupados. El versículo dice: “Ni nunca lo habías conocido”. Hay cosas dentro de las cuales debíamos haber mirado; corrupciones que han hecho progresos, sin ser advertidos; dulces afectos descuidados por nosotros que, como flores, están siendo marchitados por la helada y vislumbres del rostro divino que hubiéramos podido ver si no hubiésemos tapado las ventanas de nuestra alma. Pero nosotros, “no hemos conocido”. Al pensar en esto, nos sentimos profundamente humillados. ¡Cómo debemos glorificar la gracia de Dios, a medida que aprendemos, por el contexto, que toda esta insensatez e ignorancia de nuestra parte fue conocida de antemano por nuestro Dios y que, a pesar de ese preconocimiento, le ha placido tratar con nosotros en una relación de gracia! ¡Admiremos la maravillosa soberanía de la gracia que pudo elegirnos a pesar de esto! ¡Maravillémonos del precio pagado por nosotros cuando Cristo supo lo que íbamos a ser! El que pendió de la cruz nos vio de antemano como incrédulos, apóstatas, fríos de corazón, indiferentes, descuidados, flojos en la oración y, sin embargo, dijo: “Yo Jehová Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador… Porque en mis ojos fuiste de grande estima, fuiste honorable, y yo te amé: daré, pues, hombres por ti y naciones por tu alma”.
¡Oh, redención, cuán maravillosamente brillas cuando pensamos en lo malvados que somos! ¡Oh, Espíritu Santos, danos de aquí en adelante un oído que oiga y un corazón que entienda!
Charles Haddon Spurgeon.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







































