Versículo para hoy:

viernes, 20 de mayo de 2016

Respuestas | Programa especial Por Su Causa 2016 - Parte 1



Amando a Cristo y a Su Iglesia - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 20

“Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor”. Oseas 11:4.

NUESTRO Padre celestial nos atrae frecuentemente con cuerdas de amor, pero ¡ay!, cuán lerdos somos para correr hacia él. ¡Cuán lentamente respondemos a sus suaves impulsos! El nos atrae para que ejerzamos una fe más sincera en él. Pero nosotros no hemos alcanzado aún la confianza de Abraham. No hemos confiado a Dios nuestras ansiedades terrenas, sino, como Marta, nos turbamos con muchos servicios. Nuestra débil fe produce debilidad en nuestras almas. Nosotros no abrimos bien nuestras bocas, aunque Dios nos prometió llenarlas. ¿No nos atrae el Señor esta noche para que confiemos en él? ¿No podemos oírle decir: “Ven, hijo mío, y confía en mí. El velo está roto; entra en mi presencia y acércate confiadamente al trono de mi gracia. Yo soy digno de tu más completa confianza; echa tu carga sobre mí. Sacúdete el polvo de tus ansiedades y vístete tus bellas ropas de gozo”? Pero, ¡ay!, aunque llamados con tonos de amor para ejercitarnos en esta reconfortante gracia, no acudimos. A veces él nos atrae a una comunión más íntima con él. Nosotros nos hemos sentado en el umbral de la casa de Dios, y él nos invitó a entrar en la sala del banquete para cenar con él, pero nosotros rechazamos el honor. Hay lugares secretos que aún no nos han sido abiertos. Jesús nos invita a entrar en ellos, pero nosotros retrocedemos. ¡Qué vergüenza para nuestros fríos corazones! Somos amantes débiles de nuestro bondadoso Señor Jesús; no aptos para ser sus siervos, mucho menos para ser sus esposas, y sin embargo, él nos ha dado el honor de ser hueso de sus huesos y carne de su carne, desposados con él por el glorioso pacto matrimonial. ¡Aquí hay amor! Pero este es un amor que no admite negación. Si no obedecemos a la suave atracción del amor, nos enviará aflicción para llevarnos a una más estrecha intimidad con él. El quiere tenernos más cerca suyo. ¡Qué hijos necios somos si rehusamos estas cuerdas de amor y traemos sobre nuestras espaldas aquel azote de pequeñas cuerdas que Jesús sabe cómo usar!

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 19 de mayo de 2016

ESTO Y NADA MÁS - Winn Collier

Una visión fresca de Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 19

“Deseando morirse”. 1 Reyes 19:4.

ES notable que el hombre que nunca debía morir, a quien Dios había señalado una suerte infinitamente mejor, el hombre que tendría que ser llevado al cielo en un carro de fuego y ser trasladado para no ver muerte, orara de esta forma: “Quita mi vida, que no soy mejor que mis padres”. Tenemos aquí una memorable prueba de que Dios no siempre contesta las oraciones como las hacemos aunque en verdad siempre las contesta. El dio a Elías algo mejor de lo que pidió y así, en realidad, Dios lo oyó y le respondió. Es extraño que Elías, que tenía un corazón de león, se sintiese tan deprimido por la amenaza de Jezabel, que pidiera la muerte; pero, felizmente, nuestro bondadoso Padre celestial no contestó a su desanimado siervo al pie de la letra. Hay un límite para la doctrina de la oración de fe. No debemos esperar que Dios nos dé todo lo que queremos pedirle. Sabemos que algunas veces pedimos y no recibimos porque pedimos mal. Si pedimos lo que no está prometido; si nos oponemos al espíritu que el Señor quiere que cultivemos; si pedimos contrariamente a su voluntad o a los decretos de su providencia; si meramente pedimos para la satisfacción de nuestros deseos, sin pensar en la gloria de Dios, no debemos esperar recibir nada. Con todo, cuando pedimos con fe, no dudando nada, si no recibimos precisamente la cosa que pedimos, recibiremos en lugar de ella su equivalente y más que su equivalente. Como alguien dijo: “Si el Señor no paga en plata, paga en oro; si no paga en oro, paga en diamante”. Si no te da precisamente lo que pides, te dará lo que es equivalente y lo que te gustará recibir en lugar de aquello. Permanece, pues, querido lector, mucho en oración y haz de esta noche un tiempo de ardiente intercesión, pero ten cuidado con lo que pides.

Charles Haddon Spurgeon

miércoles, 18 de mayo de 2016

EL NUEVO NACIMIENTO - Dr. R. C. Sproul

La regeneración precede a la Fe. Esta afirmación que captura el corazón de la teología distintiva del pensamiento histórico Agustiniano y Reformado, es la afirmación "parte aguas" que distingue esa teología de todas las formas de semi-Pelagianismo. Esto es, la distingue de casi todas las formas de semi-Pelagianismo.
Hay una posición histórica de semi-Pelagianismo que aboga por la perspectiva de un beneficio universal que abarca a toda la humanidad como resultado de la expiación de Jesús. Este beneficio universal es la regeneración de todos los hombres - por lo menos al grado que los rescata de la inhabilidad moral de su pecado original y ahora les da la capacidad de tener la habilidad de ejercer su fe en Cristo. Esta nueva habilidad de creer hace posible la fe, pero de ninguna manera la hace efectiva. Este tipo de regeneración no trae en su despertar la certeza de que aquellos quienes nacieron de nuevo pondrán de hecho su fe en Cristo.

Por lo demás, de cualquier modo, la declaración, "La regeneración precede a la fe", es la posición "parte aguas" que causa apoplejía en la mente de los semi-Pelagianistas. Los semi-Pelagianistas argumentarían que a pesar de los estragos de la caída, el hombre aún tiene una isla de justicia que permanece en su alma, por la cual aún puede aceptar o rechazar la oferta de gracia por parte de Dios. Esta perspectiva, tan ampliamente sostenida en los círculos evangélicos, argumenta que uno debe creer en Cristo para poder nacer de nuevo, y de este modo el orden de la salvación se invierte en esta perspectiva al mantener que la fe precede a la regeneración.

Sin embargo, cuando consideramos la enseñanza sobre este asunto como se encuentra en el registro de Juan sobre la discusión de Jesús con Nicodemo, vemos el énfasis que Jesús pone en la regeneración como condición necesaria, un "sine qua non", para creer en Él. Le dice a Nicodemo en Juan 3:3: “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios". Nuevamente en los versículos 5–7, Jesús dice, “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: 'Os es necesario nacer de nuevo'". Lo mandatorio de la regeneración de lo cual Jesús habla es necesario aún para ver el reino de Dios, más aún para entrar en él. No podemos ejercer nuestra fe en un reino al que no podemos entrar si no es por el re-nacimiento.

La debilidad de todo el semi-Pelagianismo es que invierte en la carne caída y corrupta del hombre el poder de ejercer fe. Aquí, el hombre caído puede venir a Cristo sin regeneración, es decir, antes de la regeneración. Por otro lado, el axioma de que la regeneración precede a la fe, llega al mismo corazón del asunto histórico entre el Agustinianismo y el semi-Pelagianismo.

En la perspectiva del Agustinianismo y el Reformismo, la regeneración se ve primero que nada como un trabajo sobrenatural de Dios. La regeneración es el trabajo divino de Dios el Espíritu Santo sobre las mentes y almas de la gente caída, por el cual el Espíritu aviva a aquellos quienes están espiritualmente muertos y los hace espiritualmente vivos. Este trabajo sobrenatural rescata a esa persona de su esclavitud al pecado y su incapacidad moral de inclinarse por sí mismo hacia las cosas de Dios. La regeneración, por ser un trabajo sobrenatural, es un trabajo que obviamente no puede ser logrado por un hombre natural por sí mismo. Si fuera un trabajo natural, no requeriría la intervención de Dios el Espíritu Santo.

En segundo lugar, la regeneración es un trabajo monergista. “Monergista” significa que es el trabajo de una persona que ejerce su poder. En el caso de la regeneración, es solamente Dios quien tiene la capacidad, y es solamente Dios quien ejecuta el trabajo de regeneración del alma humana. El trabajo de regeneración no es una actividad conjunta entre la persona caída y el divino Espíritu; es solamente el trabajo de Dios.

En tercer lugar, el trabajo monergista del Espíritu Santo es un trabajo inmediato. Es inmediato con respecto al tiempo, y es inmediato en relación al principio de operar sin intermediarios. El Espíritu Santo no usa nada más que Su propio poder para rescatar a una persona de la muerte espiritual a la vida espiritual, y cuando ese trabajo se logra, se logra instantáneamente. Nadie es regenerado parcialmente o casi regenerado. Aquí tenemos una situación clásica de "o es/o no es". Una persona o es nacida de nuevo, o no es nacida de nuevo. No hay un periodo de nueve meses de gestación en relación a este nacimiento. Cuando el Espíritu cambia la disposición del alma humana, lo hace instantáneamente. Una persona puede no estar consciente de este trabajo interno logrado por Dios por algún tiempo después de que en realidad ha ocurrido. Pero aunque nuestra percepción de él puede ser gradual, la acción es instantánea.

En cuarto lugar, el trabajo de regeneración es efectivo. Esto es, cuando el Espíritu Santo regenera un alma humana, el propósito de esa regeneración es traer a esa persona a la fe salvadora en Jesucristo. Ese propósito se efectúa y es logrado como los propósitos de Dios en la intervención. La regeneración es más que darle a una persona la posibilidad de tener fe, le da la certeza de poseer esa fe salvadora.

El resultado de nuestra regeneración es primero que nada fe, la cual resulta entonces en justificación y adopción en la familia de Dios. Nadie nace en este mundo como hijo de la familia de Dios. Nacemos como hijos de ira. La única forma de entrar en la familia de Dios es la adopción, y la adopción ocurre cuando somos unidos al unigénito Hijo de Dios por la fe. Cuando somos unidos con Cristo por la fe, entonces somos adoptados por la familia en la que Cristo es el primogénito. La regeneración por lo tanto involucra un nuevo génesis, un nuevo comienzo, un nuevo nacimiento. Es por ese nacimiento por el que entramos a la familia de Dios por medio de la adopción.

Finalmente, es importante ver que la regeneración es un regalo que Dios otorga soberanamente a todos aquellos a quienes Él determina traer para ser parte de Su familia.  
Fuente: © Ligonier Ministries - Gospel Translations

LA INSENSATEZ DE LA INDETERMINACION EN LA RELIGION - Jonathan Edwards

"Y Elías vino a todo el pueblo, y dijo: ¿Hasta cuándo van a cojear entre dos pensamientos? Si el Señor es Dios, síganle; pero si es Baal, entonces síganle a él. Y el pueblo no le respondió ni una palabra." (1 Reyes 18:21)


Es la manera de Dios, antes de dar alguna señal de Su misericordia al pueblo, prepararlo primero para ello; y antes de quitar algún juicio que Él trajo sobre ellos por sus pecados, El quiere que primero el pueblo abandone estos pecados que provocaron el juicio. Tenemos un ejemplo de esto en el contexto. Hubo hambre en Israel. No había caído ni lluvia ni rocío por tres años y seis meses. Esta hambruna fue un juicio por la idolatría del pueblo. Ahora Dios estaba por quitar este juicio. Entonces, para preparar al pueblo, envía a Elías para convencerles de la insensatez de la idolatría, y para llevarles al arrepentimiento. Leer mensaje completo...

Fuente: MINISTERIO CRISTIANO CIMIENTO ESTABLE

Encuentra a Dios en medio de la dificultad - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 18

“Después”. Hebreos 12:11.

CUAN felices son los cristianos “¡después!”. No hay calma más profunda que aquella que sigue a una tormenta. ¿Quién no se regocijó en el claro resplandor que sigue a la lluvia? Los banquetes victoriosos son para los soldados bien ejercitados. Después de matar al león comemos la miel; después de escalar el Collado de la Dificultad nos sentamos en el cenador a descansar. Después de atravesar el valle de la humillación, después de luchar con Apollión, aparece la claridad con la rama sanadora del árbol de la vida. Nuestras aflicciones, a semejanza de las quillas de las naves, dejan “después” una plateada línea de santa luz detrás de ellas. Esta es la paz; la dulce, profunda paz que siguió a la horrible inquietud que reinó una vez en nuestras atormentadas y culpables almas. ¡Mira pues, la feliz posición del cristiano! El tiene sus mejores cosas al final; por eso recibe primero en este mundo sus cosas peores, pero aún sus peores cosas son “después” cosas buenas; la dura labranza trae alegres cosechas. Aún ahora el cristiano se enriquece con sus pérdidas, se levanta con sus caídas, vive por la muerte y se llena vaciándose. Si sus penosas aflicciones le rinden tan pacíficos frutos en esta vida, ¿qué será la completa vendimia de gozo que tendrá “después” en el cielo? Si sus noches oscuras son tan claras como los días del mundo, ¿qué serán sus días? Si la luz de sus estrellas es más brillante que la del sol, ¿qué será la luz de su sol? Si puede cantar en un calabozo, ¿cuán melodiosamente cantará en el cielo? Si puede alabar al Señor en el fuego, ¿cómo lo ensalzará delante del trono del Eterno? Si la aflicción le es buena ahora, ¿qué será para él la sobreabundante bondad de Dios “después”? ¡Oh bendito “después”! ¿Quién no quiere ser cristiano? ¿Quién no quiere llevar la presente cruz por la corona que viene después? Pero, aquí está la obra de la paciencia, pues el reposo no es para hoy, ni el triunfo para el presente, sino para “después”. Aguarda, alma, y deja que la paciencia tenga su obra perfecta.

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 17 de mayo de 2016

El Hijo Pródigo - John MacArthur



Tim Keller - El Mensage del Nuevo Ateísmo

Alfa & Omega - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 17

“Mi siervo eres tú, te escogí”. Isaías 41:9.

SI hemos recibido la gracia de Dios en nuestros corazones ella tiene que hacernos siervos de Dios. Quizás seamos siervos infieles; en realidad, somos siervos inútiles, pero, a pesar de todo, ¡bendito sea su nombre!, somos sus siervos que visten su uniforme, que se alimentan a su mesa y obedecen sus mandamientos. Nosotros éramos una vez siervos del pecado, pero el que nos hizo libres nos admitió en su familia y nos enseñó a obedecer su voluntad. No servimos perfectamente a nuestro Maestro, pero, si pudiésemos, quisiéramos hacerlo. Al oír la voz de Dios que nos dice “mi siervo eres tú”, respondemos con David “yo soy tu siervo; rompiste mis prisiones”. Pero el Señor no sólo nos llama sus siervos, sino sus elegidos. “Yo te escogí”. Nosotros no hemos sido los primeros en escogerlo a él, sino él nos escogió a nosotros. Si somos siervos de Dios, no lo fuimos siempre así; el cambio debe ser atribuido a su divina gracia. El ojo de su soberanía nos separó y la voz de su inmutable gracia declaró: “Con amor eterno te he amado”. Antes que el tiempo empezara o el espacio fuera creado, Dios había escrito en su corazón los nombres de sus elegidos, los había predestinado a ser conforme a la imagen de su Hijo y los había constituido herederos de la plenitud de su amor, de su gracia y de su gloria. ¡Qué aliento hay aquí! Si el Señor nos amó tanto, ¿nos desechará ahora? El conoció cuán duros de cerviz seríamos; él comprendió que nuestro corazón sería malo, y sin embargo, hizo la elección. ¡Ah!, nuestro Salvador no es un amante voluble. El no se siente embelesado sólo por un tiempo con el brillo de los bellos ojos de su Iglesia, abandonándola después por su infidelidad. No; él se casó con ella en la remota eternidad, y está escrito de parte de Jehová que “él aborrece que sea repudiada”. La eterna elección es un compromiso para nuestra gratitud y para su fidelidad que ni uno ni otro puede desconocer.

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 16 de mayo de 2016

SEGURIDAD COMPLETA PARA PERSONAS INCOMPLETAS - Pr. John Piper

Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados. (Hebreos 10:14)
Hay dos puntos en este pasaje que son poderosamente alentadores para nosotros en nuestra condición imperfecta de pecadores salvados. Primero, observen que Cristo ha perfeccionado a su pueblo, y esa obra ya se encuentra completa. “Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.” Él ya lo ha hecho, y lo ha hecho para siempre. El perfeccionamiento de su pueblo está completo y es para siempre.
¿Eso significa que los cristianos no pecan? ¿Que no se enferman? ¿Que no se equivocan en matemática en la escuela? ¿Que ya son perfectos en nuestra conducta y actitudes?
En ese mismo versículo hay una frase que nos permite ver claramente que ese no es el caso. ¿Cuál es? La última frase. ¿Quiénes son las personas que han sido perfeccionadas para siempre? Aquellos que “son santificados” o, como dice la versión NVI, aquellos “a los que está santificando”. La acción continua que expresa el verbo griego en tiempo presente es importante. “Los que está santificando” aún no están santificados totalmente en el sentido de que no cometan más pecado. De lo contrario, no precisarían seguir siendo santificados.

¿En qué sentido somos perfectos?

Así que aquí tenemos una combinación impactante: aquellos a quienes “Él ha hecho perfectos” son los mismos “a los que está santificando”. También podemos regresar a los capítulos 5 y 6 del mismo libro para recordar que estos cristianos son cualquier cosa menos perfectos. Por ejemplo, Hebreos 5:11 dice: “os habéis hecho tardos para oír”. Así que podemos afirmar con certeza que “ha hecho perfectos” en Hebreos 10:14 no quiere decir que somos perfectos y sin pecado en esta vida.
Pues bien, ¿qué significa? La respuesta se da en los versículos que le siguen (Hebreos 10:15-18). El escritor explica lo que quiere decir citando las palabras de Jeremías sobre el nuevo pacto, a saber, que en el nuevo pacto que Cristo ha sellado con su sangre hay perdón total para todos nuestros pecados. Los versículos 17-18 dicen: “Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado”. De esta manera, el autor explica la presente perfección en términos (al menos) de perdón.
El pueblo de Cristo ha sido “hecho perfecto” ahora en el sentido de que Dios quita todos nuestros pecados (Hebreos 9:26), los perdona y nunca más los trae a memoria como motivo de condenación. En este sentido, ante Él nos vemos perfectos. Cuando nos mira, no nos imputa ninguno de nuestros pecados: ni pasados, ni presentes ni futuros. Él no cuenta nuestros pecados en nuestra contra.

Hallar seguridad en la perfección

Veamos ahora, en segundo lugar, por quiénes Cristo ha hecho esta obra de perfeccionamiento en la cruz. Hebreos 10:14 nos dice claramente: “Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados”. Puede reformularse adrede de esta forma: Cristo ha perfeccionado de una vez y para siempre a todos aquellos que están siendo perfeccionados. O se podría decir: Cristo ha santificado por completo a los que ahora están siendo santificados. De hecho, eso es lo que el escritor hace en el versículo 10: “Por esa voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida de una vez para siempre”. El versículo 10 dice que “hemos sido santificados”; el versículo 14, que estamos siendo santificados.
Lo que esto significa es que podemos tener la seguridad de que nos vemos perfectos a los ojos de nuestro Padre celestial, si nos estamos apartando de nuestra imperfección actual y caminamos hacia una santidad cada vez mayor por la fe en su gracia futura. Permítanme decirlo una vez más, porque es un pasaje de gran aliento para pecadores imperfectos como nosotros; está lleno de motivación para ir en pos de la santidad. Hebreos 10:14 quiere decir que podemos tener la seguridad de que nos vemos perfectos y completos a los ojos del Padre celestial, no porque seamos perfectos ahora, sino precisamente porque no somos perfectos ahora pero estamos siendo santificados: estamos siendo hechos santos.
Podemos tener la seguridad de que Dios nos ve perfectos cuando por la fe en las promesas de Dios nos alejamos de nuestras persistentes imperfecciones y caminamos hacia una santidad mayor, cada vez más y más. Nuestra imperfección restante no es una descalificación o un impedimento, sino la marca de todos los que Dios “ha hecho perfectos para siempre”, si es que estamos en el proceso de ser transformados (2 Corintios 3:18).
Así que no te desanimes. Pon tus ojos en la obra de Cristo, que perfecciona de una vez y para siempre. Y enfrenta todo pecado del que tengas conocimiento.


Traducción: Soldados de Jesucristo

Una mirada bíblica a las maldiciones generacionales - Pr. Gerson Morey

Cuarto de Guerra...Pelicula Cristiana - en español

La develación - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 16

“Y dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchas acequias. Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia, y este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias, y vuestros ganados”.                  2 Reyes 3:16-17.

LOS ejércitos de los tres reyes estaban pereciendo por falta de agua. Dios estaba por enviarla, y en estas palabras el profeta anunció la bendición que se acercaba. Aquí había un caso de impotencia humana. Ni una gota de agua podían todos esos hombres valientes conseguir del cielo o hallarla en los pozos de la tierra. Así, el pueblo de Dios no sabe, a veces, qué hacer. Ve la vanidad de la criatura y aprende por experiencia dónde debe hallar su ayuda. Sin embargo, los creyentes deben prepararse con fe para recibir la bendición divina. Tienen que cavar los pozos en los cuales el precioso líquido podría ser contenido. La Iglesia, por sus variadas agencias, esfuerzos y oraciones debe estar preparada para ser bendecida; debe hacer los pozos y el Señor los llenará. Esto debe ser hecho con fe en la plena seguridad de que la bendición está por descender. Pronto hubo una singular dádiva de la necesitada bendición. No como en el caso de Elías, en el cual las nubes derramaron la lluvia, sino en una forma silenciosa y misteriosa los pozos se llenaron. Dios tiene su propia soberana manera de obrar. El no está atado a las formas o al tiempo como lo estamos nosotros, sino obra entre los hijos de los hombres como quiere. A nosotros nos corresponde recibir de él con agradecimiento y no dictarle normas. Debemos también notar la notable abundancia de agua: hubo suficiente para la necesidad de todos. Y así acontece con la bendición del Evangelio. Todas las necesidades de la congregación y de la Iglesia entera serán satisfechas por el poder divino en respuesta a la oración; y, sobre todo, se le dará a los ejércitos del Señor una rápida victoria. ¿Qué estoy haciendo yo por Jesús? ¿Qué pozos estoy cavando? ¡Oh, Señor, prepárame para recibir las bendiciones que tú deseas concederme!

Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 15 de mayo de 2016

Qué es la mente renovada y cómo se obtiene - Pr. John Piper

¿Debo odiar a Satanás? - Pr. John Piper

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 15

“Hechos perfectos”. Hebreos 12:23.

RECUERDA que hay dos clases de perfección que el cristiano necesita: La perfección de la justificación en la persona de Jesús y la perfección de la santificación obrada por el Espíritu Santo. Al presente, la corrupción todavía permanece en el corazón del regenerado; la experiencia pronto nos enseña esto. Dentro de nosotros están todavía las lujurias y las malas imaginaciones. Pero me alegra saber que viene el día cuando Dios concluirá la obra que ha comenzado y que presentará mi alma no sólo perfecta en Cristo sino también perfecta por el Espíritu, sin mancha, ni arruga ni cosa semejante. ¿Puede ser cierto que este mi pobre y pecaminoso corazón llegará a ser santo como Dios es Santo? ¿Puede ser que este espíritu que frecuentemente clama, “¡miserable hombre de mí! ¿quién me librará del cuerpo del pecado y de la muerte?”, habrá de quedar libre de pecado y de la muerte y que ninguna cosa mala perturbará mis oídos y ningún pensamiento pecaminoso turbará mi paz? ¡Oh, feliz momento! ¡Dios quiera que llegue pronto! Cuando yo cruce el Jordán, la obra de la santificación quedará terminada; pero hasta ese momento no pretenderé tener perfección en mí. Entonces mi espíritu tendrá su último bautismo en el fuego del Espíritu Santo. Me parece que anhelo morir para recibir aquella última y final purificación que me introducirá en el cielo. Ningún ángel será más puro que yo, pues podré decir en doble sentido: “Soy puro”, por la sangre de Jesús y por la obra del Espíritu. ¡Oh, cómo debiéramos ensalzar el poder del Espíritu Santo porque nos hizo aptos para estar delante de nuestro Padre en el cielo! Sin embargo, que la esperanza de la perfección en el más allá no nos haga quedar satisfechos con la imperfección de ahora, pues en ese caso nuestra esperanza no puede ser genuina, porque una buena esperanza purifica aun ahora. La obra de la gracia debe ser permanente en nosotros ahora, de lo contrario no será perfecta después. Pidamos ser “llenos del Espíritu” para que podamos producir abundantemente los frutos de justicia.

Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 14 de mayo de 2016

Una obra en construcción - Fil Anderson

CÓMO PASAR EL DÍA CON DIOS - Richard Baxter



Una vida santa es propensa a hacer más fácil cuando sabemos la secuencia y método de nuestras responsabilidades con todas las cosas acomodándose en su lugar apropiado. Por lo tanto, os daré algunas breves directrices para pasar el día de una manera santa.


El Dormir


Mide apropiadamente el tiempo de tu sueño de manera que no malgastes tus preciosas horas de la mañana de forma lenta y pesada en tu cama. Que el tiempo de tu sueño se corresponda con tu salud y trabajo, y no con el placer perezoso.

Primeros Pensamientos


Haz que Dios tenga tus primeros pensamientos al despertarte; levantad vuestros corazones a Él de manera reverente y con acción de gracias por el descanso disfrutado la noche anterior y entregaos vosotros mismos a Él por el día que continúa.
Familiarízate de manera tan consistente con esto que tu conciencia pueda inspeccionarte cuando los pensamientos comunes se entrometan de primeros. Piensa en la misericordia del descanso de una noche y de cuántos han pasado esa noche en el Infierno; cuántos en prisión; cuántos en alojamientos fríos y duros; cuántos sufriendo de dolores y enfermedades agonizantes, cansados de sus lechos y de sus vidas.
Piensa en cuántas almas fueron llamadas de sus cuerpos esa noche para aparecer aterrados ante Dios y, ¡piensa en cuán rápidamente pasan los días y las noches! ¡Con cuánta rapidez se fue tu noche pasada y vendrá tu día de mañana! Pon atención de aquello que le está faltando a tu alma en preparación para tal tiempo y búscalo sin demora.

Oración

Que la oración que haces a solas (o con tu cónyuge) tome lugar antes de la oración colectiva de la familia. Si es posible que sea de primero, antes que cualquier trabajo del día.

Adoración en Familia

Que la adoración en familia se realice de manera consistente en un momento cuando sea más probable para la familia el estar libre de interrupciones.

Propósito último

Recuerda tu propósito último, y cuando te dispongas para tu día de trabajo o emprendas cualquier actividad en el mundo, que la SANTIDAD AL SEÑOR esté escrita en vuestros corazones en todo lo que hagan.
No hagas ninguna actividad sobre la cual no puedas dar derechos a Dios, y di verdaderamente que Él te ha establecido en ello, y no hagas nada en el mundo para ningún otro propósito último que no sea agradar, glorificar y disfrutar de Él. “Hacedlo todo para la gloria de Dios.” – 1 Corintios 10:31.

Diligencia en Vuestro Llamado

Dedícate a las tareas de tu llamado de manera cuidadosa y diligente. De esta forma:
Mostraréis que no sois perezosos ni siervos de vuestra carne (como aquellos que no pueden negarla con facilidad), y así fomentarás el poner a la muerte todos los deseos y pasiones carnales que son alimentados por la facilidad y la holgazanería.
Mantendrás alejados los pensamientos ociosos de tu mente, que pululan en las mentes de las personas frívolas.
No perderás tiempo precioso, algo de lo cual las personas frívolas son culpables diariamente.
Estarás camino de obedecer a Dios mientras que los perezosos se encuentran en constantes pecados de omisión.
Puedes tener más tiempo para pasarlo en deberes santos si te dedicas a tu ocupación de manera diligente. Las personas frívolas no tienen tiempo para la oración y la lectura porque pierden tiempo vagando en su trabajo.
Puedes esperar la bendición de Dios y su provisión confortable tanto para ti como para tu familia.
Esto también puede estimular la salud de tu cuerpo el cual incrementará su competencia para el servicio de vuestra alma.

Las Tentaciones y las Cosas que Corrompen

Mantente totalmente al corriente de tus tentaciones y de las cosas que puedan corromperte – y vigílalas durante todo el día. Debieses vigilar, de manera especial, las cosas más peligrosas que corrompen, y aquellas tentaciones que tu compañía o negocio inevitablemente pondrán ante ti.
Vigila los pecados dominantes de la incredulidad: la hipocresía, el egoísmo, el orgullo, la complacencia de la carne y el amor excesivo por las cosas terrenales. Ten cuidado de ser arrastrado hacia la mentalidad mundana y a las preocupaciones excesivas, o de planes codiciosos para descollar en el mundo, bajo la pretensión de diligencia en tu llamado.
Si has de hacer tratos o comerciar con otros, sé vigilante en contra del egoísmo y todo lo que huela a injusticia o falta de caridad. En todos tus tratos con otros, mantente vigilante contra la tentación de la charla vacía y frívola. Vigila también a aquellas personas que te tentarán a la ira. Mantén la modestia y la limpieza del lenguaje que requieren las leyes de la pureza. Si conversas con aduladores, mantente en guardia contra el orgullo hinchado.
Si conversas con aquellos que te desprecian y hieren, fortalécete en contra del orgullo vengativo e impaciente.
Al principio estas cosas serán muy difíciles, mientras el pecado tenga alguna fuerza en ti, pero una vez que hayas alcanzado una conciencia continua del peligro venenoso de cualquiera de estos pecados, tu corazón los evitará fácilmente y de buena gana.

Meditación

Cuando te encuentres solo en tus ocupaciones, mejora el tiempo con meditaciones prácticas y benéficas. Medita en la bondad y en las perfecciones infinitas de Dios; en Cristo y la redención; en el Cielo y en cuán indigno eres de ir allí y cómo mereces la miseria eterna en el Infierno.

El Único Motivo

Cualquier cosa que estés haciendo, acompañado o solo, hazlo todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31). De otra forma, es algo inaceptable para Dios.

Redimiendo el Tiempo

Asígnale un gran valor a tu tiempo, sé más cuidadoso de no perderlo como lo eres de no perder tu dinero. No dejes que las recreaciones sin valor, la televisión, la charla frívola, la compañía poco provechosa, o el sueño, te roben tu precioso tiempo.
Sé más cuidadoso en escapar de esa persona, acción o curso de vida que te robaría tu tiempo de lo que serías en escapar de ladrones y asaltadores.
Asegúrate que no estés meramente ocupado, sino más bien que estás usando tu tiempo en la manera más provechosa que puedas y no prefieras un camino menos provechoso ante uno de mayor provecho.

Comer y Beber

Come y bebe con moderación y agradecimiento por la salud, no por placer sin provecho. Nunca complazcas tu apetito por la comida o la bebida cuando sea propensa a perjudicar tu salud.
Recuerda el pecado de Sodoma: “He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas” – Ezequiel 16:49.
El Apóstol Pablo lloraba cuando mencionaba a aquellos “enemigos de la cruz de Cristo... el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal” – Filipenses 3:18-19. Porque si vivís conforme a la carne, moriréis (Romanos 8:13).

Pecados Predominantes

Si alguna tentación prevalece en tu contra y caes en cualquier pecado además de las fallas habituales, laméntalo inmediatamente y confiésalo a Dios; arrepiéntete rápidamente cualquiera que sea el costo. Ciertamente que te costará más si continúas en el pecado y permaneces sin arrepentirte.
No trates de manera trivial tus fallas habituales, sino confiésalas y lucha contra ellas diariamente, teniendo cuidado de no agravarlas por la falta de arrepentimiento y el desprecio.

Relaciones

Acuérdate cada día de las obligaciones especiales de las varias relaciones: sea como esposos, esposas, hijos, jefes, siervos, pastores, magistrados, súbditos.
Recuerda que toda relación tiene su responsabilidad especial y su ventaja para hacer algún bien. Dios requiere tu fidelidad en este asunto lo mismo que en cualquier otro deber.

Cerrando el Día

Antes de regresar a dormir, es sabio y necesario revisar las acciones y bendiciones del día que ya va pasando, para que podáis estar agradecidos por todas las misericordias especiales y humildes por todos tus pecados.
Esto es necesario para que puedas renovar tu arrepentimiento lo mismo que vuestra resolución de obedecer, y para que podáis examinaros vosotros mismos para ver si vuestra alma se hizo mejor o peor, si el pecado ha bajado y la gracia ha subido y si estáis mejor preparados para el sufrimiento, la muerte y la eternidad.

Que estas directrices puedan grabarse en tu mente y que se hagan la práctica diaria de tu vida.

Si te adhieres con sinceridad a ellas, te conducirán a la santidad, la fructificación y la quietud de tu vida y te añadirán una muerte confortable y pacífica.
 

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 14

"En su brazo tomará los corderos y en su seno los llevará”. Isaías 40:11.

¿QUIÉN es este de quien se dicen estas hermosas palabras? Es el buen Pastor. ¿Por qué lleva los corderos en su pecho? Porque tiene un corazón tierno y cualquier flaqueza enseguida enternece su corazón. Los lamentos, la ignorancia y la debilidad de los pequeños de su rebaño provocan su compasión. Su función como Sumo Sacerdote es considerar al débil. Además, él compró con sangre; son su propiedad. El debe cuidar de aquellos que tanto le costaron, y los cuidará. El también es responsable de cada cordero, y está obligado, por compromisos del pacto, a no perder ninguno. Por otra parte, todos ellos son parte de su gloria y recompensa. Pero, ¿cómo podemos entender la expresión: “él los llevará”? A veces los lleva, no permitiéndoles soportar mucha prueba. La providencia los trata con ternura. Muchas veces son “llevados”, llenándoselos de un extraordinario grado de amor para que cobren ánimo y estén firmes. Aunque el conocimiento de ellos no sea profundo, tienen gran placer en lo que conocen. Frecuentemente Jesús los “lleva”, dándoles una fe muy sencilla, que recibe las promesas tal como están, y así, confiando, van directamente a Jesús con cada congoja. La sencillez de la fe les da un desusado grado de confianza que los eleva del mundo. El lleva los corderos en su seno. Aquí tenemos un afecto ilimitado. ¿Los pondría en su seno si no los amara mucho? Aquí hay tierna amistad; Aquí hay familiaridad santificada. Hay preciosos encuentros amorosos entre Cristo y sus débiles corderos. Aquí hay perfecta seguridad. En su seno, ¿quién puede dañarlos? Tendrían que dañar primero al Pastor. Aquí hay perfecto reposo y dulce consuelo. Sin duda nosotros no somos lo suficientemente sensibles a la infinita ternura de Jesús.

Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 13 de mayo de 2016

¿Por qué nuestro estudio de la Biblia no nos transforma? - Jen Wilkin

“Cuando todos tus predicadores favoritos se hayan ido, y todos sus libros sean olvidados, tendrás tu Biblia. Domínala. Domínala”, John Piper. 


Me encuentro todo el tiempo con mujeres que tienen curiosidad sobre cómo deben estudiar las Escrituras. Tienen hambre de transformación, pero se les escapa. Aunque muchas han pasado años en la iglesia, incluso participando en estudios organizados, su alcance a los fundamentos sobre cómo acercarse a la Palabra de Dios es débil o inexistente y probablemente no es culpa de ellas. A menos que se nos enseñen buenos hábitos de estudio, pocos son los que se desarrollarán de forma natural.

No Hay Una Navaja En Tu Plátano - Pr. John Piper

Muchos de nosotros hemos pasado por periodos de nuestra vida plagados de miedos irracionales. Supongamos, por ejemplo, que en un Halloween usted oyó una advertencia por la radio que criminales culpables habían insertado navajas de afeitar de doble filo en los plátanos en varios supermercados. Estos habían sido puestos en las loncheras de los niños y varios las habían mordido. Usted está nervioso. No se lo puede quitar de su mente. Día tras día piensa en ello más y más seguido. Intenta olvidar todo el asunto. Pero cada plátano se lo recuerda, luego cada fruta, luego cada cara afeitada. Usted renuncia a los plátanos en su totalidad. Usted se aleja temeroso cuando ve a otros siquiera tocar un plátano. Luego, su mente ve navajas en otras frutas: manzanas, peras, duraznos. En poco tiempo su vida parece totalmente dominada por el temor a las navajas y apenas se puede mover para que no se corte.
Muchos de nosotros hemos sido librados de la intensidad destructiva de este tipo de fijaciones. Pero todos las hemos probado en parte.
Lo más frustrante es cómo salir de eso, o cómo ayudar a una persona a salir de eso. Parece sin esperanza porque cualquier avance directo hacia la sanidad parece contraproducente. Cuando una persona realmente sufre del miedo irracional que una navaja existe en su plátano, a él no le ayudan los argumentos sobre la ley de la probabilidad. Los miedos irracionales no ceden ante las evidencias racionales. Así que parece que todos los avances directos están condenados al fracaso. La necesidad urgente es que él se olvide de las navajas y coma el plátano sin siquiera pensar en un pensamiento tan espantoso. Pero todos los esfuerzos directos para aconsejarle a salir del miedo sólo sirven para recordarle lo que hay que olvidar.
¿Qué podemos hacer? Cuando tenía veinte años, era un crítico compulsivo. Solía sentarme en el comedor en el Wheaton y tener pensamientos negativos y de menosprecio de cada segunda persona que caminaba en la fila. Mi conciencia me condenó, pero no podía mantener fuera los pensamientos críticos y los sentimientos feos. Todos los ataques directos a mi esclavitud del pecado parecían inútiles. Sin embargo, durante los siguientes dos años cambié. No había visto suceder el cambio. Simplemente un día me di cuenta que no me sentía muy negativo hacia las personas; mis pensamientos no eran capturados por la crítica.
La batalla no había sido ganada con ataques directos. El enemigo había muerto por negligencia debido a cosas mayores, más fuertes y mejores que empezaron a llenar mi vida. El secreto parece ser lo que Thomas Chalmers llamó “La Fuerza De Expulsión De Un Nuevo Afecto.” Me enamoré de Noël; me enamoré de Wordsworth, Shelley, Keats, Herbert, Gray y Dickinson; me enamoré de Romanos; me enamoré del frente de la escuela en la primavera; y me enamoré de Dios. Y sin que yo lo supiera, los sentimientos base mezquinos y feos de rencor fueron expulsados. Y cuando llegué a estar consciente de lo que había sucedido, las viejas maneras realmente se veían y se sentían necias e indeseables.
De todo esto, he aprendido que lo más valioso que podemos hacer para liberar a la gente de pecados serviles y miedos irracionales es rodearlos por detrás de las líneas del frente y comenzar a llenar sus vidas con realidades grandes y poderosas. La mayoría de nosotros sufre de problemas insignificantes que consumen todo porque no somos cautivados por un gran Dios o llevados por alguna causa magnífica.
Así que no le diga que la navaja no está allí. Llévelo a dar un paseo alrededor del lago. Muéstrele las ardillas correteándose, los petirrojos trabajando, las borlas peludas sobre el olmo. Recítele algún poema espléndido que le quitaron las nubes de encima hoy. Regocíjese con él en alguna promesa… “La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan” (Esdras 8:22). Dios puede conceder que en un año o dos él se dé cuenta de que hay plátanos en su cereal —¡y han estado ahí durante meses!

Bajo un nuevo Afecto, El Pastor John

Vive generosamente - Nancy DeMoss de Wolgemuth