Versículo para hoy:

martes, 12 de diciembre de 2023

DICIEMBRE 12 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Sus caminos son eternos”. Habacuc 3:6.

LO que Dios ha hecho una vez, lo hará aun otra vez. Los caminos del hombre son variables, pero los caminos de Dios son eternos. Hay muchas razones que nos convencen de esta consoladora verdad. Entre ellas están las siguientes: Los caminos del Señor son el resultado de su sabia deliberación. La acción humana es frecuentemente la precipitada consecuencia de la pasión o del temor, y es seguida por el pesar y por la mudanza. Pero no hay nada que pueda tomar de sorpresa al Todopoderoso, ni que suceda distintamente de cómo Él lo ha previsto. Sus caminos son el resultado de su inmutable carácter, y en ellos pueden verse claramente los eternos atributos de Dios. A menos que el Eterno experimente algún cambio, sus caminos, que no son otra cosa que él mismo puesto en acción, tienen que permanecer eternamente los mismos. ¿Es Él, eternamente justo, misericordioso, fiel, sabio y tierno? Entonces sus caminos tienen que distinguirse por las mismas excelencias. Los seres obran de acuerdo con su naturaleza. Cuando esa naturaleza cambia, varía también su conducta; pero ya que Dios no puede conocer ni sombra de variación, sus caminos permanecerán eternamente los mismos. Además no hay causa exterior que pueda trastornar los caminos divinos, pues ellos son la personificación de un poder irresistible. El profeta dice que cuando sale para salvar a su pueblo, la tierra se hiende con los ríos, los montes tiemblan, la hondura alza sus manos y el sol y la luna se paran en su estancia. ¿Quién puede detener su mano o decirle: qué haces? Pero no es sólo el poder lo que da estabilidad. Los caminos de Dios son la manifestación de los eternos principios de la justicia, y, por lo tanto, nunca pueden perecer. El error engendra decadencia y trae ruina, pero la verdad y el bien tienen en sí mismos una vitalidad que los siglos no pueden reducir. Acerquémonos con confianza esta mañana a nuestro Padre Celestial.

lunes, 11 de diciembre de 2023

DICIEMBRE 11 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Fiel es el que os ha llamado, el cual también lo hará”.
1 Tesalonicenses 5:24.

EL cielo es un lugar donde no pecaremos más; un lugar donde dejaremos de vigilar constantemente contra el infatigable enemigo, pues allí no habrá tentador que ponga trampas a nuestros pies. Allí el impío deja de molestar, y el fatigado descansa. El cielo es la “herencia incorruptible”, es el reino de perfecta santidad y de completa seguridad. Pero ¿no gustan también los santos que están en la tierra de esa bendita seguridad? La Palabra de Dios enseña que todos los que permanecen unidos al Cordero están seguros, que todos los rectos perseverarán en sus caminos y que los que han confiado sus almas al cuidado de Cristo, lo hallarán fiel e inmutable preservador. Sostenidos por esta doctrina, aun en la tierra podemos gozar de seguridad; no, por cierto, de aquella sublime y gloriosa seguridad que nos liberta de todo error, sino de aquella que nos viene de la segura promesa de Jesús: que ninguno de los que en él creen se perderá, sino estará con él donde él está. Creyente, pensemos a menudo en la doctrina de la perseverancia de los santos, y glorifiquemos la fidelidad de nuestro Dios, depositando en él una santa confianza. Que nuestro Dios te haga sentir la seguridad que tienes en Cristo Jesús, que te convenza de que tu nombre está esculpido en sus manos y que te recuerde esta promesa: “No temas, que yo soy contigo”. Mira a Jesús, que es el gran Fiador del pacto, fiel y verdadero, y que por lo tanto, está interesado y empeñado en presentarte delante del trono de Dios en compañía de toda la familia elegida. Y al estar en tan dulce contemplación, beberás el zumo de las granadas del Señor y gustarás los delicados frutos del Paraíso.
Si puedes creer sin vacilación que “fiel es el que os ha llamado, el cual también lo hará”, gozarás anticipadamente de los placeres que encantan a las almas de los santos.

DICIEMBRE 10 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Así estaremos siempre con el Señor”. 1 Tesalonicenses 4:17.

¡CUÁN breves y transitorias son las gratísimas visitas de Cristo! Por un momento nuestros ojos lo ven y nos regocijamos con gozo inefable y glorificado, pero al instante no lo vemos más, porque nuestro amado se aparta de nosotros. Semejante al gamo o al cabrito de los ciervos, salta él sobre los montes escarpados. Nuestro amado se ha ido al país de las especias y no apacienta más entre los lirios. ¡Oh cuán agradable es esperar aquel tiempo cuando no lo contemplaremos más desde cierta distancia sino lo veremos cara a cara; cuando no será como un viajante que permanece sólo una noche, sino nos abrazará eternamente en el seno de su gloria; cuando no lo veremos por un corto tiempo, sino que “nuestros ojos por millones de años contemplarán absortos las bellezas del Redentor, y por miríadas de siglos lo adoraremos por los portentos de su amor”! En el cielo no habrá interrupciones a causa de la ansiedad o del pecado; las lágrimas no empañarán más nuestros ojos; los negocios terrenales no distraerán nuestros felices pensamientos; nada nos impedirá contemplar con infatigables ojos al Sol de Justicia. ¡Oh!, si es tan agradable verlo aquí de vez en cuando, ¡cuánto más agradable será contemplar eternamente aquel bendito rostro, sin que jamás se interponga nube alguna y sin que tengamos que apartar de él nuestros ojos para fijarlos en un mundo de fatiga y de ayes! ¡Bendito día!, ¿cuándo amanecerás? ¡Levántate, oh Sol de Justicia! Los goces de los sentidos pueden abandonarnos cuando les gusten, pues eso nos dará cumplida satisfacción. Si morir es entrar en ininterrumpida comunión con Jesús, entonces la muerte es en verdad una ganancia, y la gota negra desaparece en un mar de victoria.

sábado, 9 de diciembre de 2023

DICIEMBRE 9 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Empero Jehová esperará para tener piedad de vosotros”. Isaías 30:18.

DIOS tarda frecuentemente en responder a las oraciones. En las Escrituras tenemos varios ejemplos de esto. Jacob no obtuvo la bendición del ángel “hasta que rayaba el alba”; para conseguirla tuvo que luchar toda la noche. La pobre sirofenicia esperó mucho antes de que su petición fuese contestada. Pablo rogó tres veces al Señor que le quitase el “aguijón de la carne”, y no recibió seguridad de que le sería quitado, pero, en cambio, recibió la promesa de que la gracia de Dios le bastaría. Si has estado llamando a la puerta de la misericordia y no has recibido respuesta, ¿debo decirte por qué el poderoso Hacedor no ha abierto esa puerta para dejarte entrar? Nuestro Padre tiene sus razones para hacernos esperar. A veces lo hace para manifestar su poder y su soberanía, a fin de que los hombres sepan que Jehová tiene derecho a dar o a rehusar. La demora redunda muy frecuentemente en nuestro provecho. Quizá Dios te mantiene esperando para que tus deseos sean más fervientes. Dios sabe que la demora avivará y acrecentará tus deseos, que si él te hace esperar verás más claramente tu necesidad y procurarás con más fervor satisfacerla, y que, por haber demorado tanto, apreciarás mucho más la bendición pedida. Quizá haya en ti algún mal que debe ser quitado antes de que se te conceda el gozo del Señor. Quizá tus opiniones acerca del Evangelio sean confusas, o acaso estés confiando un poco en ti mismo, en lugar de confiar enteramente en Jesús. También puede ser que Dios te haga esperar un poco de tiempo para mostrarte al fin, con mayor plenitud, las riquezas de su gracia. Todas tus oraciones están anotadas en el cielo, y aunque no sean contestadas inmediatamente, puedes estar seguro de que no han sido olvidadas, sino que Dios dentro de poco las contestará para tu gozo y satisfacción.

viernes, 8 de diciembre de 2023

DICIEMBRE 8 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Tú tienes unas pocas personas en Sardis que no han ensuciado sus vestiduras, y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignos”.
Apocalipsis 3:4.

ENTENDEMOS que esto se refiere a la justificación. “Andarán en vestiduras blancas”, es decir, gozarán de una constante conciencia de su justificación por la fe; sabrán que la justicia de Cristo les es imputada, que han sido lavados y emblanquecidos más que la nieve. Además, este pasaje se refiere al gozo y a la alegría, pues las vestiduras blancas eran, entre los judíos, vestidos de fiesta. Los que no han ensuciado sus vestiduras tienen sus rostros siempre alegres. Ellos entenderán lo que Salomón quiere decir en el siguiente pasaje: “Anda y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón. En todo tiempo sean blancos tus vestidos, porque tus obras ya han sido aceptadas por Dios”. El que es aceptado por Dios usará, mientras anda en dulce comunión con el Señor Jesús, los blancos vestidos del gozo y de la alegría. ¿De dónde proceden tantas dudas, tanta miseria y tanto dolor? Muchos creyentes ensucian sus vestiduras con el pecado y con el error, y a causa de esto pierden el gozo de su salvación y la consoladora comunión con el Señor Jesús, es decir, no andan en vestiduras blancas. Esta promesa se refiere también a los que andan en vestiduras blancas delante del trono de Dios. Los que no han ensuciado sus vestiduras aquí, andarán ciertamente en ropas blancas allá, donde las huestes vestidas de blanco cantan al Altísimo perpetuas aleluyas. Poseerán inconcebible gozo, felicidad no soñada, bienaventuranza inimaginable y una felicidad mayor de la que puedan desear. Los “perfectos de camino” tendrán todo esto, no por mérito ni por obras, sino por gracia. Ellos andarán con Cristo en vestiduras blancas porque él los ha hecho dignos. En su grata compañía beberán de las fuentes de aguas vivas.

jueves, 7 de diciembre de 2023

DICIEMBRE 7 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Y lo vil del mundo escogió Dios". 1 Corintios 1:28.

ANDA por las calles a la luz de la luna, si te atreves, y verás pecadores; mira con atención cuando la noche es oscura a la puerta, y verás pecadores. Ve a la cárcel, y mira a los hombres que tienen cejas espesas y amenazantes, y allí verás pecadores. Ve a los reformatorios y observa a los que exhiben una desenfrenada perversión juvenil, y allí verás pecadores. Cruza los mares y ve al lugar donde un hombre roe un hueso sobre el cual humea carne humana, y allí tendrás pecadores. Ve adonde quieras; no necesitas explorar la tierra para hallar pecadores, pues abundan en todas partes. Los puedes hallar en las calles o en las sendas de cualquier ciudad, pueblo, villa o aldea. Es por los tales que Jesús murió. Si me traes al más vil de todos los pecadores, aun de él tendré esperanza, porque Jesucristo vino a buscar y a salvar a los pecadores. El amor ha elegido a algunos de los peores para transformarlos en los mejores.
Los guijarros del arroyo de la gracia se transforman en joyas para la corona del Rey. Dios transforma en oro puro la inútil escoria. El amor divino ha apartado a muchos de los peores pecadores para que constituyan el galardón del sacrificio del Salvador. La gracia llama a muchos de los más viles, para que se sienten a la mesa de la misericordia; que ninguno desespere, pues.

Lector, por el amor que arranca lágrimas de los ojos de Jesús; por el amor que fluye de sus sangrantes heridas; por aquel amor fiel, fuerte, puro, desinteresado y permanente; por el corazón y las entrañas de compasión del Salvador, te rogamos que no te vayas hoy de tu casa, como si esto no significase nada para ti, sino cree en él ahora, y serás salvo. Confía tu alma a él, y él la llevará a la diestra de su Padre, en la gloria eterna.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

DICIEMBRE 6 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Cual el celestial, tales también los celestiales”. 1 Corintios 15:48.

LA cabeza y los miembros son de una misma naturaleza, y no como aquella monstruosa cabeza que Nabucodonosor vio en su sueño. La cabeza de esa imagen era de oro fino; pero sus pechos eran de plata; su vientre y sus muslos, de metal; sus piernas, de hierro; y sus pies, en parte de hierro y en parte barro cocido. Pero el cuerpo místico de Cristo no es una absurda combinación de elementos opuestos. Los miembros eran mortales, y por eso Jesús murió; la glorificada cabeza es inmortal, y, por lo tanto, el cuerpo es también inmortal, pues así está escrito: “Porque yo vivo, vosotros también viviréis”. Como es nuestra amorosa cabeza, así es el cuerpo y cada uno de sus miembros. Hay, pues, una cabeza elegida con miembros elegidos; una cabeza acepta con miembros aceptos; una cabeza viviente con miembros vivientes. Si la cabeza es de oro puro, todas las partes del cuerpo son también de oro puro. Tenemos así una doble unión como base de una comunión más íntima. Detente aquí, piadoso lector, y mira si puedes contemplar, sin absorta admiración, la infinita condescendencia del Hijo de Dios, al exaltar así tu miseria a la bendita unión con su gloria. Tú eres tan despreciable que, al recordar tu mortalidad, bien puedes decir a la corrupción: “Tú eres mi padre”, y a los gusanos: “Tú eres mi hermana”. Pero en Cristo eres tan glorificado que puedes llamar al Altísimo: “Abba, Padre”; y al Dios encarnado: “Tú eres mi hermano y mi esposo”. Si el parentesco con las familias nobles y antiguas hace que los hombres se sientan enaltecidos, nosotros, que tenemos a Dios por Padre, tenemos de qué gloriarnos sobre las cabezas de todos ellos. Que los creyentes más pobres y despreciados retengan este privilegio; que la insensata indolencia no les impida descubrir su genealogía, y que no permitan que el necio apego a las vanidades presentes, ocupe sus pensamientos y excluya de su mente el glorioso y celestial honor de la unión con Cristo.

martes, 5 de diciembre de 2023

DICIEMBRE 5 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Pedid, y se os dará”. Mateo 7:7.

CONOZCO un lugar de Inglaterra, en el que se da un pedazo de pan a todo transeúnte que desee pedirlo. Sea quien quiera el que pide, no tiene más que llamar a la puerta del Hospital de la Cruz, y allí hay para él un pedazo de pan. Jesucristo amó de tal manera a los pecadores que edificó un Hospital de la Cruz, para que cualquier pecador que tenga hambre llame a la puerta y satisfaga sus necesidades. El ha hecho algo mejor aún: puso en este Hospital de la Cruz un cuarto de baño para que cuando un alma esté sucia o manchada, vaya allí y se lave. La fuente está siempre llena, y sus aguas son siempre eficaces. Ningún pecador fue alguna vez a esa fuente, y volvió sin poder lavar sus manchas. Los pecados que eran como la grana y el carmesí han desaparecido, y el pecador quedó más blanco que la nieve. Como si esto no fuera suficiente, Jesús puso en ese Hospital de la Cruz un guardarropa, y el pecador que se dirige a él tal cual es, será vestido de pies a cabeza. Si desea ser un soldado, puede conseguir no meramente un traje ordinario, sino una perfecta armadura que lo cubrirá desde las plantas de los pies hasta la mollera de la cabeza. Si pide una espada, tendrá espada y escudo. Nada que le sea útil se le negará. Mientras viva, tendrá dinero para gastar, y cuando entre en el gozo de su Señor, tendrá una herencia eterna de gloriosas riquezas. Si todas estas cosas se pueden conseguir con sólo golpear en la puerta de la misericordia, entonces golpea fuerte, alma mía, esta mañana, y pide a tu generoso Señor muchas cosas. No dejes el trono de la gracia hasta que todas tus necesidades hayan sido presentadas delante del Señor, y hasta que, por fe, tengas la firme esperanza de que serán suplidas. Cuando Jesús invita, ninguna timidez debe detenernos; cuando Jesús promete, ninguna incredulidad debe estorbarnos; cuando tan preciosas bendiciones pueden obtenerse, ninguna insensibilidad debe impedirnos.

lunes, 4 de diciembre de 2023

DICIEMBRE 4 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

personas caminando en carriles peatonales
ESTO debe servirnos de estímulo para hacer lo bueno, pues Dios tiene entre los más viles, entre los más viciosos, entre los más pervertidos y entre los más borrachos, un pueblo elegido que debe ser salvo. Cuando tú les llevas la Palabra, lo haces porque Dios te ha ordenado que seas para las almas, el mensajero de vida, y ellas deben recibir esa vida, pues así lo ha ordenado el Señor. Estos impíos, como los santos que están delante del trono, son redimidos por la sangre de Cristo, y, por lo tanto, pertenecen a él. Quizá hasta ahora amen la cantina y odien la santidad, pero si Jesucristo los ha comprado, los poseerá. Dios no es infiel para olvidar el precio que pagó su Hijo, y no permitirá que su substitución sea algo inútil o estéril. Decenas de miles de redimidos no están aún regenerados, pero tienen que estarlo. Esto debe animarnos, pues, cuando les anunciamos la Palabra de Dios. Más aún: Cristo ora por estos impíos delante del trono. “No ruego solamente por estos –dijo el gran Intercesor-, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”. Aunque ellas no lo sepan, Jesús ora por esas pobres almas. Sus nombres están en su pectoral, y, antes de mucho, deben doblar sus inflexibles rodillas, exhalando delante del trono de la gracia un suspiro de arrepentimiento. “El tiempo de higos aun no ha llegado”. El momento señalado no ha venido aún, pero cuando llegue, obedecerán, pues Dios tiene que poseer a los que son suyos. Ellos deben obedecer, pues el Espíritu Santo, cuando viene en la plenitud de su poder, no puede ser resistido; ellos tienen que llegar a ser siervos voluntarios del Dios vivo. “Mi pueblo lo será de buena voluntad en el día de mi poder”. “El justificará a muchos”. “Del trabajo de su alma verá”. “Yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos”.

domingo, 3 de diciembre de 2023

DICIEMBRE 3 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“En ti no hay mancha”. Cantares 4:7.

HABIENDO declarado a su Iglesia realmente bella, nuestro Señor confirma su alabanza con una preciosa negación: “En ti no hay mancha”. Como si hubiese pensado que el mundo criticador podría insinuar que él sólo había mencionado las partes bellas de su esposa, pero que, a propósito, había omitido las deformadas y manchadas, el Esposo resume todo, declarándola total y enteramente bella y completamente exenta de mancha. Una mancha se puede quitar pronto, y, entre las cosas que pueden desfigurar la belleza, la mancha es la más pequeña, pero aun de ella queda libre el creyente delante de la presencia del Señor. Si hubiese dicho que ella no tiene ninguna fea cicatriz, ninguna horrible deformidad, ninguna úlcera mortal, aun en ese caso habríamos podido maravillarnos. Pero al decir que ella está libre aun de la más leve mancha, incluye en esto a todas las otras grandes manchas, con lo cual nuestra admiración se acrecienta. Si sólo hubiese prometido quitar enseguida todas las manchas, hubiéramos tenido un eterno motivo para gozarnos; pero al decir que las manchas ya están quitadas, ¿quién es capaz de contener las intensísimas emociones de satisfacción y placer? ¡Oh, alma mía!, aquí hay para ti meollo y grosura; come abundantemente y satisfácete con los bocados reales. Cristo Jesús no tiene querella con su esposa. Ella a menudo vaga lejos de él y contrista a su Espíritu Santo, pero él no permite que las faltas de ella afecten el amor que le profesa. Algunas veces la reprende, pero lo hace siempre en la forma más tierna y con la mejor intención. Aun en este caso la llama: “mi amada”. No recuerda nuestras faltas; no abriga malos pensamientos en contra de nosotros, sino que nos perdona y ama lo mismo antes como después de haber cometido la ofensa. Es bueno para nosotros que sea así, pues si Jesús recordara las injurias como lo hacemos nosotros, no podríamos tener relaciones con él.

sábado, 2 de diciembre de 2023

DICIEMBRE 2 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Toda tú eres hermosa, amiga mía”. Cantares 4:7.

LA admiración que el Señor siente por su Iglesia es muy admirable, y la descripción que hace de su belleza es muy vehemente. No sólo es hermosa, sino toda hermosa. Él la mira en sí mismo, lavada en su sangre expiatoria y vestida con su justicia, y la considera llena de gracia y hermosura. No hay por qué admirarse de que sea así, pues lo que él admira es sólo la perfección de su propia excelencia. Porque la santidad, la gloria y la perfección de su Iglesia, no son otra cosa que sus propios vestidos colocados sobre su bien amada esposa. La Iglesia no es simplemente pura y bien formada, sino atractiva y hermosa. Tiene un mérito real. Las deformidades que le produjo el pecado fueron quitadas; más aun: ella obtuvo por medio de su Señor una justicia meritoria, por la cual se le ha conferido una belleza real. Los creyentes tienen una justicia positiva, que les fue dada cuando llegaron a ser “aceptos en el Amado”. La Iglesia no es simplemente hermosa, sino es muy hermosa. Su Señor la llama “la más hermosa de todas las mujeres”. Ella tiene una dignidad real que no puede ser competida por ninguna nobleza o realeza del mundo. Si Jesús tuviese oportunidad de cambiar a su elegida esposa por todas las reinas y emperatrices de la tierra o aun por los ángeles del cielo, no lo haría, pues él la considera como “la más hermosa de todas las mujeres”. A semejanza de la luna, ella excede en brillantez a las estrellas. Jesús no se avergüenza de emitir esta opinión, e invita a todos los hombres a que la oigan. El coloca un “he aquí” delante de esa opinión, para llamar y fijar la atención. He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa”. (Cantares 4:1)
El publica ahora su opinión a los cuatro vientos, y un día, desde el trono de su gloria, manifestará esta verdad delante de todos. “Venid, benditos de mi Padre” será la solemne confirmación de la belleza de su elegida.

viernes, 1 de diciembre de 2023

DICIEMBRE 1 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Y fue la tarde y la mañana un día”. Génesis 1:5.

¿ERA así también en el principio? ¿La luz y las tinieblas se dividían el reino del tiempo en el primer día? Entonces no debo admirarme si también yo experimento cambios en mis circunstancias, desde el mediodía de la prosperidad hasta la medianoche de la adversidad. No siempre tendré en mi alma la brillante luz del mediodía; tengo que esperar que vengan tiempos en que tenga que llorar la ausencia de mis gozos anteriores y en que busque a mi Amado en la noche. Y esto no es sólo para mí, pues todos los amados del Señor tuvieron que cantar el canto de juicio mezclado con misericordia, de aflicción mezclado con salvación, de lamento mezclado con placer. Esta es una de las disposiciones de la divina providencia: que el día y la noche no cesen ni en lo espiritual ni en lo natural, hasta que lleguemos “a donde no habrá noche”. ¿Qué, pues, alma mía, te conviene hacer?
Aprende primero a contentarte con lo que Dios dispone, y disponte a recibir, como Job, lo bueno y lo malo de las manos del Señor. Procura, después, “hacer alegrar las salidas de las mañana y de la tarde”. Alaba al Señor por el sol de gozo cuando sale, como por la tristeza de la tarde cuando el sol se pone. Hay belleza tanto en la salida como en la puesta del sol; canta, pues, y glorifica al Señor. Canta a todas horas, como el ruiseñor. Cree que la noche es tan útil como el día. El rocío de la gracia cae lentamente en la noche de la angustia. Las estrellas de la promesa alumbran esplendorosamente en medio de las tinieblas de la aflicción. Cumple con tu cometido en cualquier circunstancia. Si durante el día trabajas, por la noche procura vigilar. Cada hora tiene su deber; continúa en tu llamamiento como siervo del Señor hasta que El aparezca en su gloria. Alma mía, la tarde de tu vejez y de tu muerte se acerca; no la temas, pues es una parte del día.

jueves, 30 de noviembre de 2023

NOVIEMBRE 30 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Y Amasías dijo al varón de Dios: ¿Qué pues se hará de cien talentos que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió: De Jehová es darte mucho más que esto”. 2 Crónicas 25:9.

PARECE que esta era una pregunta muy importante para el rey de Judá, y posiblemente es aún más importante para el cristiano tentado y probado. Perder dinero no es agradable en ningún tiempo, y aun cuando estén en juego los principios, la carne no siempre está dispuesta a hacer sacrificios. “¿Por qué perder lo que puede ser provechosamente empleado? La verdad misma, ¿no puede resultar demasiado cara? ¿Qué haremos sin el dinero? Tengamos presente a los hijos y nuestra escasa entrada”. Todas estas cosas y mil más podrían tentar al cristiano a extender su mano a ganancias injustas, y a dejar de poner en obra sus convicciones, cuando estas implican serias pérdidas. No todos los hombres pueden ver estas cosas a la luz de la fe, y aun entre los seguidores de Jesús la doctrina de “nosotros tenemos que vivir” tiene mucho peso.
De Jehová es darte mucho más que esto, es una respuesta muy satisfactoria para esa ansiosa pregunta. Nuestro Padre tiene la llave de nuestra caja y lo que perdemos por su causa él lo reintegra con mil tantos. Obedezcamos su voluntad y estemos seguros de que él nos proveerá lo necesario. El Señor nunca tendrá deudas con ningún hombre. Los santos saben que un gramo de tranquilidad vale más que una tonelada de oro. El que tiene buena conciencia ha ganado una riqueza espiritual mucho más deseable que todo lo que ha perdido, aunque tenga que vestirse con un traje gastado. Un calabozo con la aprobación del Señor es suficiente para un corazón veraz, pero un palacio sin su aprobación sería un infierno. Deja que suceda lo peor, que se pierdan todos los talentos, nosotros no hemos perdido nuestro tesoro, pues está en el cielo donde está Cristo a la diestra de Dios.

miércoles, 29 de noviembre de 2023

NOVIEMBRE 29 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“No andarás chismeando en tus pueblos… ingenuamente reprenderás a tu prójimo, y no consentirás sobre el pecado”. Levítico 19:16-17.

EL chisme despide un veneno triple, pues daña al que cuenta el chisme, al que lo oye y a aquel a quien se refiere. Por este precepto de la Palabra de Dios se nos prohíbe divulgar el rumor, sea este verdadero o falso. La reputación de los hijos de Dios tiene que ser para nosotros muy preciosa, y tendríamos que considerar una afrenta el ayudar al diablo a deshonrar a la Iglesia y al Señor. Algunas lenguas necesitan un freno. Muchos se gozan en denigrar a sus hermanos, como si, obrando así, se enaltecieran. Los hijos prudentes de Noé cubrieron la desnudez de su padre con un manto, pero el que se expuso a mirarla, recibió una espantosa maldición. Quizás nosotros mismos, al pasar alguna vez por esos tristes días, necesitemos que nuestros hermanos nos muestren clemencia y guarden silencio. Procedamos, pues, de esa manera con aquellos que ahora están en esa situación.
Sin embargo, el Espíritu Santo nos permite censurar el pecado y nos enseña la manera cómo hacerlo. Debemos hacerlo reprendiendo a nuestro hermano en su cara y no hablando mal de él a sus espaldas. Esta forma de reprender es aprobada, fraternal y cristiana, y con la bendición de Dios será provechosa. ¿La carne no quiere obrar así? Entonces tenemos que prestar más atención a la conciencia y ceñirnos estrictamente a nuestro deber, no sea que por tolerar el pecado en nuestro amigo nos hagamos participantes de él. Centenares de personas han sido libradas de graves pecados por las exhortaciones hechas a tiempo, con prudencia y con amor por los pastores y otros hermanos fieles. En la amonestación dada a Pedro, en la oración que la precedió y en la humildad con que soportó su arrogante negación, nuestro Señor nos dio un ejemplo de cómo tratar a los que yerran.

martes, 28 de noviembre de 2023

NOVIEMBRE 28 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Ciertamente me gocé mucho cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, así como tú andas en la verdad”. 3 Juan 3.

LA verdad estaba en Gaio y Gaio andaba en la verdad. Si lo primero no hubiese sido cierto no habría ocurrido lo segundo; y si lo segundo no se hubiese podido decir, lo primero habría sido una mera pretensión. La verdad debe entrar en el alma, penetrar en ella y saturarla, de lo contrario no tiene valor alguno. Las doctrinas que sólo se profesan como credo, son semejantes al pan en la mano: no suministran alimento al cuerpo. Pero la doctrina aceptada por el corazón, es como el alimento digerido, que, por asimilación, sostiene y vigoriza el cuerpo. La verdad debe ser en nosotros una fuerza viva, una energía activa, una realidad permanente y una parte de la trama y urdiembre de nuestro ser. Si la verdad está en nosotros, no podremos, en adelante, deshacernos de ella. Un hombre puede perder sus vestidos o los miembros de su cuerpo, pero sus órganos interiores son vitales, y no pueden ser arrancados sin la pérdida de la vida. Un cristiano puede morir, pero no puede negar la verdad. Es una ley de la naturaleza que lo interno afecta lo externo. La luz resplandece desde el centro del farol a través del vidrio. Cuando la verdad se enciende dentro del corazón, su resplandor pronto se manifiesta en la vida y en la conversación. Se dice que los alimentos de ciertos gusanos dan color al capullo de seda que ellos hacen. De la misma manera el alimento del cual vive el hombre interior da a sus palabras y obras un tinte peculiar. Andar en la verdad denota una vida de integridad, santidad, fidelidad y sinceridad, que es el resultado de los principios de verdad que nos enseña el Evangelio y que el Espíritu Santo nos permite recibir. ¡Oh Espíritu de gracia!, permítenos ser hoy regidos y gobernados por tu santa autoridad, de suerte que nada falso o pecador reine en nuestros corazones.

lunes, 27 de noviembre de 2023

NOVIEMBRE 27 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Josué, el gran sacerdote, el cual estaba delante del ángel de Jehová”. Zacarías 3:1.

EN Josué, el gran sacerdote, vemos una imagen de todos los hijos de Dios, los cuales han sido hechos cercanos por la sangre de Cristo y han sido enseñados a servir en las cosas santas y a entrar hasta dentro del velo. Jesús nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios, y aun aquí en la tierra ejercemos el sacerdocio de una vida consagrada y de un servicio santificado. Pero se dice que este gran sacerdote estaba delante de Jehová”; esto es, estaba para ministrar. Esta debiera ser la perpetua posición de todo verdadero creyente. Todo lugar es ahora templo de Dios, y los creyentes pueden servir al Señor tanto en sus ocupaciones diarias como en sus casas. Ellos están siempre “ministrando”, ofreciendo sacrificios espirituales de oración y alabanza, y presentándose como “sacrificio vivo”. Pero, observa dónde estaba Josué para ministrar: “estaba delante del ángel de Jehová”. Es sólo por medio de un mediador que nosotros, impuros pecadores, podemos llegar a ser sacerdotes para Dios. Lo que tengo lo presento delante del mensajero, el ángel del pacto, el Señor Jesús; y por medio de él mis oraciones, ocultas en las suyas, son aceptadas, y mis alabanzas se hacen fragantes al ser atadas con los manojos de mirra, áloes y casia del jardín de Cristo. Si no le puedo llevar otra cosa que lágrimas, él las pondrá con las suyas en su redoma, pues él también lloró una vez. Si no le puedo llevar otra cosa que gemidos y suspiros, él los aceptará como sacrificio acepto, pues una vez él también sintió quebrantado su corazón y gimió profundamente en espíritu. Yo mismo, estando delante de él, soy acepto en el Amado; y todas mis contaminadas obras, aunque en sí mismas sólo merecen el aborrecimiento divino, son, sin embargo, recibidas de tal manera que Dios percibe en ellas olor de suavidad. El está satisfecho y yo soy bendecido.

NOVIEMBRE 26 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas”.
Eclesiastés 9:10.

“TODO lo que te viniere a la mano para hacer” se refiere a los trabajos que son posibles. Hay muchas cosas que nuestro corazón halla para hacer, que no las haremos nunca. Está bien que ellas estén en nuestro corazón, pero si queremos ser eminentemente útiles, no tenemos que estar satisfechos con hacer proyectos en nuestros corazones y hablar de ellos, sino tenemos que llevarlos a cabo. Una buena obra vale más que mil brillantes teorías. No aguardemos experiencias excepcionales ni una clase distinta de obras, sino hagamos día por día “lo que nos viniere a la mano para hacer”. Nosotros no tenemos otro tiempo que el presente en que vivir. El pasado se ha ido; el futuro no ha llegado; nunca, pues, tendremos otro tiempo que el presente. No esperes, entonces hasta que tu experiencia entre en la madurez antes de intentar servir a Dios. Esfuérzate en llevar fruto. Sirve a Dios ahora, pero mira bien cómo realizas aquello que te viniere a la mano para hacer: “hazlo según tus fuerzas”. No desperdicies tu vida pensando en lo que te propones hacer mañana, como si eso pudiera compensar el ocio de hoy. Ningún hombre sirvió jamás a Dios “haciendo cosas mañana”. Glorificamos a Cristo y recibimos bendiciones de él por las cosas que hacemos hoy. Cualquier cosa que hagas por Cristo, pon en ella toda tu alma. No presentes a Cristo una obra desganada, hecha de vez en cuando como algo común. Cuando lo sirvas, sírvele, más bien, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Pero, ¿dónde está la fuerza de un cristiano? No en sí mismo, pues él es una perfecta debilidad. Su fuerza reside en el Señor de los Ejércitos. Busquemos, pues, su ayuda. Obremos con oración y con fe; y cuando hayamos terminado lo que nuestras manos hallaron para hacer, esperemos una bendición del Señor. Lo que hagamos así, estará bien hecho.

NOVIEMBRE 25 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Para pregonar a los cautivos libertad”. Lucas 4:18.

NINGUNO, excepto Jesús, puede dar libertad a los cautivos. La verdadera libertad viene sólo de él. Es esta una libertad justamente otorgada, pues el Hijo, que es heredero de todas las cosas, tiene derecho a libertar a los hombres. Los santos veneran la justicia de Dios, que ahora les asegura la salvación. Esta libertad fue comprada a un precio elevado. Cristo habló de ella con su poder, pero la compró con su sangre. Él te hace libre, pero a costa de su prisión; te liberta porque Él llevó tu carga; te pone en libertad porque Él sufrió en tu lugar. Pero, aunque esa libertad la compró a un precio elevado, te la da, sin embargo, gratuitamente. Jesús no pide nada de nosotros, como preparación para recibir la libertad. Nos ve sentados en saco y en ceniza y nos pide que nos pongamos los bellos atavíos de la libertad. El nos salva tal como somos, y lo hace todo sin nuestra ayuda y sin nuestros méritos. Cuando Jesús nos pone en libertad, esa libertad está perpetuamente asegurada, ninguna cadena nos puede atar otra vez. Es suficiente que el Maestro me diga: “Cautivo, yo te he libertado”, para que yo quede libre para siempre. Satán procurará esclavizarnos, pero si el Señor está a nuestro lado, ¿a quién temeremos? El mundo con sus tentaciones buscará engañarnos, pero el que está por nosotros es más poderoso que los que están contra nosotros. Las maquinaciones de nuestro engañoso corazón nos acosarán y molestarán, pero el que empezó en nosotros la buena obra, la proseguirá y la perfeccionará hasta el fin. Los enemigos de Dios y los enemigos del hombre pueden reunir sus huestes y venir contra nosotros con renovada furia, pero si Dios nos liberta, ¿quién nos puede condenar? El águila que asciende hasta su nido y, después, se remonta hasta las nubes, no es más libre que el alma libertada por Cristo. Si no estamos más bajo la ley, si estamos libres de su maldición, exhibamos en forma práctica nuestra libertad, sirviendo a Dios con gratitud y placer.

viernes, 24 de noviembre de 2023

NOVIEMBRE 24 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Jehová será para con nosotros… lugar de ríos, de arroyos muy anchos”.
Isaías 33:21.

LOS ríos y arroyos anchos traen a la tierra fertilidad y abundancia. Los lugares que están cerca de los ríos anchos son notables por la variedad de sus plantas y por lo abundante de sus cosechas. Dios es todo esto para su Iglesia. Teniendo a Dios, la Iglesia tiene abundancia. ¿Qué puede ella pedir que él no le dé? ¿Qué necesidad puede mencionar, que él no supla? “Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos convite de engordados”. ¿Necesitas el pan de vida? Ese pan cae del cielo como el maná. ¿Necesitas arroyos refrescantes? La roca te sigue, y esa Roca es Cristo. Si padeces de alguna necesidad es por culpa tuya. Si “estás estrecho, no estás estrecho en él, sino en tus propias entrañas”. Los ríos y arroyos anchos indican comercio. Nuestro glorioso Señor es para nosotros un lugar de mercadería celestial. Por medio de nuestro Redentor comerciamos con el pasado. Las riquezas del Calvario, los tesoros del pacto, las riquezas de la elección y los depósitos de la eternidad han llegado hasta nosotros por el amplio arroyo de nuestro bondadoso Señor. Comerciamos también con el futuro. ¡Qué galeras cargadas hasta el borde llegaron a nosotros del milenio! ¡Qué visiones hemos tenido de los días del cielo sobre la tierra! Por medio de nuestro Señor comerciamos con los ángeles; tenemos comunión con los brillantes espíritus, lavados en la sangre, que cantan delante del trono; más aun: tenemos comunión con el Infinito. Los ríos y arroyos anchos están especialmente destinados a exponer la idea de seguridad. Antiguamente los ríos eran una defensa. ¡Oh amados, qué defensa es Dios para su Iglesia! El demonio no puede cruzar este amplio río de Dios. ¡Cómo le gustaría desviar la corriente! Pero no temas, pues Dios permanece inmutablemente el mismo. Satán puede angustiarnos, pero no destruirnos.

NOVIEMBRE 23 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Comunión con él”. 1 Juan 1:6.

CUANDO por la fe fuimos incorporados a Cristo hemos pasado a tener una comunión tan íntima con él, que llegamos a ser uno. Sus intereses y los nuestros se hicieron mutuos e idénticos. Nosotros tenemos comunión con Cristo en su amor. Lo que él ama, lo amamos nosotros. Él ama a los santos; nosotros también. Él ama a los pecadores; nosotros hacemos lo mismo. Él ama a la pobre especie humana, que está pereciendo, y desea ver los desiertos de la tierra transformados en jardín del Señor. Y así lo deseamos nosotros. Nosotros tenemos comunión con él en sus deseos. Él desea la gloria de Dios; y nosotros trabajamos para lo mismo. Él desea que los santos estén donde él está; y nosotros, por nuestra parte, deseamos estar con él. Él desea derrotar al pecado; y nosotros luchamos bajo su bandera. Él desea que el nombre de su Padre sea amado y adorado por todas sus criaturas; y nosotros oramos diariamente así: “Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Nosotros tenemos comunión con Cristo en sus sufrimientos. No somos clavados en la cruz ni morimos de muerte cruel, pero cuando él es vituperado, lo somos también nosotros. Nos es muy agradable ser afrentados por su causa, ser despreciados por seguir al Maestro y tener el mundo en contra de nosotros. El discípulo no tiene que ser más que su Maestro. Dentro de nuestra capacidad también tenemos comunión él en sus labores, ministrando a los hombres con la palabra de verdad y con las obras de amor. Nuestra comida y nuestra bebida, como fue la de él, es hacer la voluntad del que nos envió y terminar su obra. También tenemos comunión con Cristo en sus goces. Somos felices en su felicidad y nos gozamos en su exaltación. Creyente, ¿has probado alguna vez aquel gozo? No hay en la tierra un placer más puro y más conmovedor que tener en nosotros el gozo de Cristo, para que nuestro gozo sea cumplido.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

NOVIEMBRE 22 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Sirvió Israel por mujer, y por mujer fue pastor”. Oseas 12:12.

JACOB describe así sus fatigas mientras alterca con Labán: “Estos veinte años he estado contigo. Nunca te traje lo arrebatado por las fieras; yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, de mi mano lo requerías. De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño se huía de mis ojos”. La vida terrenal del Salvador fue mucho más fatigosa que la de Jacob. El guardó todas sus ovejas hasta este último informe: “De las que me diste, no perdí ninguna”. Su cabello fue mojado con rocío y sus guedejas con las gotas de la noche. El sueño huyó de sus ojos, pues toda la noche estuvo en oración, luchando en favor de su pueblo. Una noche rogó por Pedro; luego intercedió por otro. Ningún pastor podría jamás proferir, por la dureza de su trabajo, lamentos semejantes a los que hubiera podido proferir Jesucristo por la dureza de los que él realizó para conseguir a su esposa. “Las frías montañas y el aire de medianoche, fueron testigos del fervor de su oración. El desierto conoció sus tentaciones, sus conflictos y también su victoria”. Labán exigió a Jacob todas las ovejas. Es agradable detenernos a considerar el paralelo espiritual de este hecho. Si las ovejas eran arrebatadas por las fieras, Jacob tenía que pagarlas. Si alguna de ellas moría, él tenía que responder por ella, pues era fiador de todas. ¿No fueron los trabajos de Jesucristo por su Iglesia, los trabajos de uno que estaba bajo las obligaciones de fiador, y que, por lo tanto, tenía que llevar salvos a todos los creyentes a las manos de Aquel que se las confió a su custodia?
Mira al fatigado Jacob y ve en él una representación de aquel de quien leemos esto: “Él, como pastor, apacentará su rebaño”.

martes, 21 de noviembre de 2023

NOVIEMBRE 21 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“No contristéis al Espíritu Santo”. Efesios 4:30.

TODO lo que el creyente tiene debe venir de Cristo, pero viene únicamente por el canal del Espíritu de toda gracia. Además, así como todas las bendiciones vienen a ti por medio del Espíritu Santo, así también los pensamientos santos, el culto fervoroso y los actos de bondad no pueden salir de ti, sin la obra santificadora del mismo Espíritu. Aun la buena simiente (si fuese sembrada en ti) no germinaría si el Espíritu no obrara en ti “así el querer como el hacer por su buena voluntad”. ¿Deseas hablar por Jesús? ¿Cómo lo podrás hacer si el Espíritu Santo no toca tu lengua? ¿Quieres orar? ¡Qué pesada resulta esta obra si el Espíritu no intercede por ti! ¿Deseas vencer el pecado? ¿Quieres ser santo? ¿Quieres imitar a tu Maestro? ¿Deseas ascender a las más encumbradas alturas de la espiritualidad? ¿Anhelas ser como los ángeles de Dios: lleno de celo y ardor por la causa del Maestro? Sin el Espíritu no puedes hacer ninguna de esas cosas. “Sin mí, nada podéis hacer”. ¡Oh, pámpano de la vid, tú no puedes llevar fruto sin la savia! ¡Oh, hijo de Dios, aparte de la vida que Dios te da por medio de su Espíritu, tú no tienes vida en ti mismo! No lo contristes, pues, ni provoques su ira con tus pecados. No lo apaguemos en ninguna de las delicadísimas operaciones que lleva a cabo en nuestras almas; cumplamos cada una de sus sugestiones y estemos listos para obedecer todos sus impulsos. Si el Espíritu es en realidad tan poderoso, no intentemos nada sin él. No empecemos ningún proyecto, ni prosigamos ninguna empresa, ni cerremos ningún trato sin implorar su bendición. Convenzámonos de que sin él somos enteramente débiles, y dependamos sólo de él, haciendo nuestra esta oración: “Abre tú mi corazón y todo mi ser para que puedas entrar, y susténtame con tu libre Espíritu cuando yo lo haya recibido en mi corazón”.

lunes, 20 de noviembre de 2023

NOVIEMBRE 20 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

OBSERVA cuán positivamente habla el profeta. No dice: “Espero, confío, pienso algunas veces que Dios ha abogado las causas de mi alma”, sino habla del asunto como de una realidad indiscutible. “Abogaste la causa de mi alma”. Librémonos, con la ayuda del Consolador, de estas dudas y temores que tanto perjudican nuestra paz y nuestro bienestar. Pidamos a Dios que nos conceda vernos libres de la desagradable y gruñona voz de la sospecha y del recelo, y que nos enseñe a hablar con la clara y melodiosa voz de la plena seguridad. Observa con cuanta gratitud habla el profeta, atribuyendo la gloria sólo a Dios. No hay aquí ni una sola palabra tocante a sí mismo o a su defensa. El no atribuye su rescate a ningún hombre, y mucho menos a sus propios méritos. El profeta dice, más bien, lo siguiente: “, oh Señor, abogaste la causa de mi alma; redimiste mi vida”. El cristiano debiera cultivar siempre un espíritu de gratitud; y, especialmente después de haber sido librados de alguna prueba, tendríamos que cantar a nuestro Dios. La tierra debiera estar llena de cantos, entonados por santos agradecidos; y cada día debiera ser un incensario, en el que arda el suave incienso de la acción de gracias. ¡Cuán alegre parece estar Jeremías mientras recuerda la bendición de Dios, y cuán triunfalmente eleva el tono! El había estado en la mazmorra, y, hasta ahora, no era otra cosa que el profeta llorón; y, sin embargo, en el mismo libro llamado “Lamentaciones”, sonora como el canto de María cuando tocaba el pandero, penetrante como el tono de Débora cuando salió al encuentro de Barac con exclamaciones de victoria, oímos la voz de Jeremías que, subiendo al cielo, dice: “Tú abogaste, Señor, la causa de mi alma; tú redimiste mi vida”. ¡Oh, hijos de Dios!, procurad tener una experiencia vital de la bondad del Señor; y cuando la tengáis, hablad de ella con certeza.

NOVIEMBRE 19 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Evita cuestiones necias”. Tito 3:9.

NUESTROS días son pocos, y cuando hacemos bien, los empleamos mucho mejor que cuando disputamos sobre asuntos que, en el mejor de los casos, son de menor importancia. Los antiguos escolásticos ocasionaron mucho mal con sus incesantes discusiones sobre asuntos que carecen de importancia práctica. Nuestras iglesias padecen mucho de discusiones sin importancia sobre puntos obscuros y cuestiones insignificantes. Una vez que todo lo que podía decirse ha sido dicho, ninguno de los dos bandos resulta más sabio que el otro, y, en consecuencia, la discusión no fomenta ni el conocimiento ni el amor. Es una tontería sembrar en terreno tan estéril. Cuestiones sobre detalles que la Biblia calla, sobre misterios que pertenecen sólo a Dios, sobre profecías de dudosa interpretación y sobre maneras de observar ceremonias humanas, son todas cuestiones necias que los hombres sabios evitan. Nuestra tarea no es preguntar ni responder cuestiones necias, sino evitarlas enteramente. Y si observamos el precepto del apóstol (Tito 3:8), de procurar gobernarnos por buenas obras, nos hallaremos muy ocupados en trabajos provechosos, y así no tomaremos mucho interés en contenciones indignas e inútiles. Hay, sin embargo, algunas cuestiones que no son necias y que no deben ser evitadas, sino imparcial y honestamente encaradas. He aquí algunas: ¿Creo yo en el Señor Jesucristo? ¿Ha sido renovado mi espíritu? ¿Ando yo, no según la carne, sino según el Espíritu? ¿Estoy creciendo en la gracia? ¿Adorna mi conversación la doctrina de Dios mi Salvador? ¿Estoy esperando la venida del Señor y velando como un siervo que aguarda a su amo? ¿Qué más puedo hacer por Jesús? Preguntas de esta clase demandan urgentemente nuestra atención. Si hemos estado entregados a cavilaciones, ocupemos desde ahora nuestros talentos en trabajos más provechosos. Seamos pacificadores y enseñemos a otros, que “eviten cuestiones necias”.

NOVIEMBRE 18 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Fuente cerrada, fuente sellada”. Cantares 4:12.

EN esta metáfora, que hace referencia a la vida íntima del creyente, tenemos muy claramente expresada la idea del secreto. Es esta una fuente cerrada, como lo eran las fuentes de Oriente, sobre las cuales se levantaba un edificio, de modo que nadie podía llegar hasta ellas, salvo los que conocían la entrada secreta. Así es el corazón del creyente cuando es renovado por la gracia; hay en él una vida misteriosa que ningún arte puede tocar. Este es un secreto que ningún otro hombre conoce; más aun: que el mismo hombre que lo posee no puede revelarlo a su prójimo. Este texto no sólo incluye secreto, sino también separación. Esta no es la fuente común, de la que puede beber todo transeúnte, sino es una fuente guardada y preservada. Es una fuente que lleva una marca, un sello real, de suerte que todos puedan conocer que no es una fuente pública, sino una fuente que tiene dueño, y, por eso mismo, está sola. Así pasa con la vida espiritual. Los escogidos de Dios fueron separados por decreto eterno; fueron separados por Dios en el día de la redención; son separados porque poseen una vida que los otros no tienen. Es imposible que se sientan cómodos en el mundo o que hallen satisfacción en sus placeres. Aquí tenemos también la idea de santidad. La fuente cerrada es preservada para uso de alguna persona especial. Y lo mismo acontece con el corazón del cristiano, que es una fuente reservada para Jesús. Todo cristiano debiera saber que tiene sobre sí el sello de Dios, y tendría que estar en condiciones de decir con el apóstol Pablo: “De aquí adelante nadie me sea molesto; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús”. Otra idea prominente en este texto es la de seguridad. ¡Cuán segura es la vida interior del creyente! Aunque todos los poderes de la tierra y del infierno se combinaran contra ella, esa vida inmortal seguiría existiendo, pues el que la dio brindó su vida para que fuese preservada.

NOVIEMBRE 17 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“A él sea gloria por los siglos. Amén”. Romanos 11:36.

“A él sea gloria por los siglos”. Este debiera ser el único deseo del cristiano. Todos los otros deseos deben estar subordinados a este. El cristiano puede anhelar prosperidad en sus negocios, pero sólo hasta donde ese anhelo le ayude a promover lo que dice este versículo: “A él sea gloria por los siglos”. Puede desear tener más dones, pero con la finalidad de que “a él sea gloria por los siglos”. No estás obrando como debes cuando lo haces impulsado por otro motivo que no sea el de la gloria de Dios. Como cristiano, eres “de Dios y por mediación de Dios”; vive, pues, “para Dios”. Que nada haga latir tu corazón tan fuertemente como el amor a Dios. Que esta ambición inflame tu alma; que sea el fundamento de todas tus empresas y la fuerza que te sostenga cuando tu celo se enfríe. Haz de Dios tu único objeto y depende de Él, pues donde empieza el yo, empieza la aflicción. Que tus deseos a favor de la gloria de Dios crezcan. En tu juventud, lo has alabado; no te satisfagas ahora con las alabanzas que le tributaste en tu juventud. ¿Te ha prosperado Dios en tus negocios? Como él te dio más, tribútale tú también mayores alabanzas. ¿Te ha dado experiencia? Alábalo, pues, por poseer ahora una fe más poderosa. ¿Ha crecido tu conocimiento? Entonces canta más melodiosamente. ¿Gozas ahora de tiempos más felices de los que has gozado tiempo atrás? ¿Te has restablecido de alguna enfermedad y tu tristeza ha tornado en gozo y paz? Entonces canta más a menudo a su nombre. Pon más brasas y más incienso limpio en el incensario de tu alabanza. En tu vida práctica da a Dios la gloria debida a su nombre. Con tu servicio personal y con tu creciente santidad, pon el “Amén” a esta doxología tributada a tu misericordioso Señor.

jueves, 16 de noviembre de 2023

NOVIEMBRE 16 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“El Señor es mi parte, dijo mi alma”. Lamentaciones 3:24.

NO dice: “El Señor es en parte mi porción”, ni: “El Señor está en mi porción”, porque Él mismo constituye la suma total de la herencia de mi alma. Dentro del perímetro de aquel círculo está todo lo que poseemos o deseamos. El Señor es mi parte. No meramente su gracia, ni su amor, ni su pacto, sino Jehová mismo. El nos escogió a nosotros como su parte, y nosotros lo hemos elegido a él como nuestra parte. Es verdad, que el Señor debe primero elegir nuestra herencia en nuestro lugar, de lo contrario, por nosotros mismos, nunca lo elegiremos. Si realmente somos llamados de acuerdo con el propósito de la elección de amor, podemos decir: “Dios me amó. Yo, por mi parte, ardo de amor por él. Dios, antes que empezara el tiempo, me eligió. Yo, a mi vez, lo elijo a él”.
El Señor es nuestra omnisuficiente parte. Dios satisface: y si Dios en sí mismo es suficiente, debe también ser suficiente para nosotros. No es fácil satisfacer los deseos de un hombre. Cuando se imagina que está satisfecho, enseguida se da cuenta de que aun hay algo más allá, y la sanguijuela de su corazón clama, al instante: “Trae, trae”. Pero todo lo que nosotros podemos desear es ser hallados en nuestra divina porción, de suerte que digamos: “¿A quién tengo en el cielo sino sólo a ti?” Y añadamos: “Aparte de ti, no deseo nada de lo que hay en la tierra”. Bien podemos nosotros “gozarnos en el Señor”, que nos hace beber del torrente de sus delicias. Nuestra fe extiende sus alas y asciende como águila al cielo del divino amor, donde está su refugio. “Las cuerdas nos cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que nos ha tocado”. Gocémonos en el Señor siempre. Mostremos al mundo que formamos un pueblo bienaventurado y feliz, y así lo induciremos a exclamar: “Nosotros iremos contigo, porque hemos oído que Dios está contigo”.

miércoles, 15 de noviembre de 2023

NOVIEMBRE 15 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“La parte de Jehová es su pueblo”. Deuteronomio 32:9.

¿POR qué son suyos? Lo son por su soberana elección. Él los escogió y puso en ellos su amor. Esto lo hizo independientemente de cualquier bondad que haya habido en ellos o que haya previsto en ellos. Él tuvo misericordia del que quiso, y “ordenó para vida eterna” a una escogida compañía, de modo que son suyos por voluntaria elección. No sólo son suyos por elección, sino también por compra. El los compró, y pagó por ellos hasta el último centavo; no puede, pues, haber discusión acerca de su título de propiedad. La parte de Jehová no ha sido redimida con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la preciosa sangre de Cristo. No hay hipoteca sobre sus bienes; ningún pleito puede ser suscitado por ningún demandante, pues el precio fue pagado en pleno tribunal, y la Iglesia es la absoluta y eterna propiedad del Señor. Mira las marcas de sangre que están sobre todos sus escogidos; son invisibles a los ojos humanos, pero conocidas por Cristo, pues “el Señor conoce a los que son suyos”. El no olvida a ninguno de los que redimió de entre los hombres. Cuenta las ovejas por las cuales puso su vida, y recuerda distintivamente a la Iglesia por la que se dio a sí mismo. Son suyos, también, por conquista. ¡Qué batalla tuvo que sostener en nosotros antes de ganarnos! ¡Por cuánto tiempo sitió nuestros corazones! ¡Cuán a menudo nos envió condiciones de capitulación! Pero nosotros atrancamos nuestras puertas y custodiamos contra Él nuestras murallas. ¿No recordamos aquella gloriosa hora cuando Jesús tomó por asalto nuestros corazones, cuando colocó su cruz contra la muralla y subiendo a ella colocó sobre nuestra plaza fuerte la bandera encarnada de su omnipotente misericordia? Sí, nosotros somos, en verdad, los cautivos conquistados por su omnipotente amor. Siendo nosotros escogidos, comprados y conquistados, los derechos que Él tiene sobre nosotros son inalienables.

martes, 14 de noviembre de 2023

NOVIEMBRE 14 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Cortaré a aquellos adoradores que juran por Jehová y juran por Milcom”.
Sofonías 1:5.

ESTAS personas se creían seguras porque estaban con ambas partes. Iban con los seguidores de Jehová y al mismo tiempo se inclinaban a Milcom. Pero la duplicidad es abominable a Dios, y su alma odia la hipocresía. El idólatra que abiertamente se entrega a su dios falso, tiene un pecado menos que el que ofrece su profano y detestable sacrificio en el templo del Señor, mientras que su corazón está con el mundo y con sus pecados. En las cosas comunes de la vida diaria el hombre de doblado ánimo es despreciado; pero, en religión, es aborrecible hasta el último grado. El castigo pronunciado en este pasaje es terrible; pero es bien merecido, pues, ¿cómo es posible que la justicia divina perdone al pecador que conoce lo recto, lo aprueba y profesa seguirlo, y sin embargo, ama continuamente al pecado y le entrega el dominio de su corazón? Alma mía, examínate esta mañana, y mira si eres culpable de esta doblez. ¿Profesas ser un seguidor de Jesús? ¿Lo amas en verdad? ¿Es tu corazón recto para con Dios? ¿Eres de la familia del anciano Padre Honesto o eres un pariente del señor Interés Particular? Tener nombre que vivimos vale poco, si estamos muertos en delitos y pecados. Tener un pie en la tierra de la verdad y el otro en el mar de la falsedad, significará una caída terrible y una ruina total. Cristo será todo o nada. Dios llena todo el universo, de ahí que no haya lugar para otro dios. Si él reina en mi corazón, entonces no habrá lugar para otro poder. ¿Descanso sólo en Jesús crucificado y vivo sólo por él? ¿Es mi deseo que sea así? ¿Se esfuerza mi corazón en obrar así? Si es así, bendita sea la poderosa gracia que me guió a la salvación; y si no es así, perdona, oh Señor, mi terrible ofensa y une mi corazón para temer tu nombre.

NOVIEMBRE 13 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“El pámpano no puede llevar fruto de sí mismo”. Juan 15:4.

¿CUÁNDO empezaste a llevar fruto? Fue cuando viniste a Jesús, confiaste en su gran expiación y descansaste en su perfecta justicia. ¡Ah, qué fruto llevabas entonces! ¿Recuerdas aquellos primeros días? Entonces, en verdad la vid florecía, las tiernas uvas aparecían, las granadas germinaban y las eras de especias daban su fragancia. ¿Has decaído desde entonces? Si has decaído, te exhortamos a que recuerdes aquel tiempo de amor, a que te arrepientas y hagas las primeras obras. Ocúpate continuamente en aquellas cosas que te acercan más a Cristo, pues es de él de quien proceden todos tus frutos. Cualquier actividad que te acerque a él, te ayudará a llevar fruto. El sol es, sin duda, un gran obrero que produce frutos entre los árboles del huerto; y Jesús los produce en mayor proporción entre los árboles del huerto de su gracia. ¿Cuándo has sido más infructífero? ¿No ha sido cuando has vivido muy lejos del Señor Jesucristo, cuando has descuidado la oración, cuando te has apartado de la sencillez de tu fe, cuando tus dones en lugar de tu Señor han absorbido tu atención, cuando has dicho: “Mi montaña permanece firme; yo nunca seré movido”, y has olvidado dónde reside tu poder? ¿No fue entonces cuando dejaste de llevar fruto? A algunos de nosotros se nos ha enseñado que fuera de Cristo no tenemos nada, y esto por causa de la terrible degradación de nuestro corazón delante del Señor. Y cuando hemos visto la completa esterilidad y la muerte de toda potencia humana, hemos exclamado angustiosamente: “De él proceden todos mis frutos; yo, por mí mismo, jamás pude producir uno”. La experiencia nos ha enseñado que cuanto más sinceramente dependamos de la gracia de Dios en Cristo y atendamos al Espíritu Santo, más frutos llevaremos para Dios. ¡Que el Señor nos enseñe a confiar en Jesús tanto para llevar fruto como para gozar de vida!