Versículo para hoy:

martes, 7 de diciembre de 2021

7 de diciembre - Cierto, pero equivocado - Ray Stedman

 Dios no desecha al íntegro ni ofrece apoyo a la mano del maligno. Job 8:20

Al leer los argumentos de Bildad es preciso preguntar: “¿Qué tiene esto de malo? Da la impresión de estar tan bien y tener razón”. Es un argumento que escuchamos repetido muchas veces hoy. Lo que dice Bildad es verdad y lógico además de apoyado por un argumento plausible tanto en lo que se refiere a la experiencia del pasado como al testimonio de una gran parte de las Escrituras. De modo que ¿qué es lo que está mal?

Yo veo tres cosas que están mal en lo que se refiere a los enfoques de los amigos de Job. Primero, contestan a las palabras de Job sin intentar averiguar lo que ha producido sus palabras. Se están concentrando en lo que él dice sin entender su agonía. Job mismo ha admitido que habla precipitadamente, pero dice que es por el incesante tormento por el que está pasando. Aquellos de nosotros que hemos pasado por un dolor profundo e incesante sabemos de qué modo puede esto poner a prueba el espíritu hasta el máximo, por lo que nos volvemos irritables y ansiosos. Y porque Job dice ciertas cosas que les parecen extremas, sus amigos se ceban en sus palabras e intentan analizarlas. No hacen ningún esfuerzo por identificarse con el sufrimiento de Job en su manera de enfocarlo.

La segunda cosa es que la teología de estos amigos era la correcta en lo que ellos entendían, pero era muy incompleta. Ellos hablaron siempre con la máxima confianza en lo que estaban diciendo, pensando que era la última palabra sobre el tema. No había aparente entendimiento de que tal vez había aspectos de Dios y dimensiones de Su Palabra que ellos no habían visto todavía. Su visión estrecha y limitada decía que las dificultades en la vida de una persona son siempre causadas por el pecado. Muchos de los problemas en la vida están causados por el pecado, y, por lo tanto, es imposible decir que estos hombres estaban equivocados. Pero, a pesar de ello, no vieron que podía haber otros motivos por los que Dios nos permite pasar por sufrimientos.

Yo recuerdo la famosa historia de los hombres ciegos y el elefante. Se reúnen alrededor de este enorme animal y tocándolo intentan averiguar cómo es un elefante. Uno de ellos lo agarró por la trompa y dijo que un elefante era como una serpiente. Otro, sintiendo una pata, dijo que el elefante era como un árbol. El tercero, sintiendo el costado del animal, dijo que el elefante era como una pared. Un cuarto, agarrándolo por la cola, dijo que el elefante era como una cuerda. Así que empezaron a discutir sobre el tema. Todos ellos tenían razón, pero todos ellos estaban también equivocados porque no vieron la imagen completa.

La tercera cosa que está mal en lo que se refiere a estos amigos es que nunca parecen referirse a Dios para pedir ayuda para sí mismos en cuanto a entender el problema de Job. Nunca oran con Job; nunca le piden a Dios que les abra la mente y que ilumine su entendimiento para que puedan ayudar a su amigo. Este libro de Job está lleno de oraciones, pero todas ellas son las oraciones de Job, clamando a Dios en medio de sus sufrimientos. Sus amigos no parecen sentir nunca la necesidad de mayor iluminación sobre el tema. ¡Qué testimonio es este para nosotros respecto a la necesidad de hablar con cautela cuando tratamos acerca de los profundos sufrimientos y problemas de la vida!

Señor, ayúdame a ayudar a aquellas personas que están sufriendo y a orar con ellas con un espíritu de compasión.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
La compasión semejante a la de Cristo será bastante diferente a la de los amigos de Job. ¿Cómo podemos evitar estar pagados de nuestra propia rectitud, ser insensibles y dominadores cuando consolamos a otros?

lunes, 6 de diciembre de 2021

6 de diciembre - ¡Señor, déjame en paz! - Ray Stedman

 ¡Déjame, pues, ya que mis días sólo son vanidad! Job 7:16

Job se vuelve a Dios y se queja de la dificultad de su experiencia actual. Se ha dado por vencido; cree que nunca recibirá alivio alguno y seguirá así hasta el final. Y en medio de estos sufrimientos sin significado alguno y de la oscuridad sin esperanza, clama en su honesta desesperación.

¿Se ha sentido usted alguna vez de esta manera? “¡Señor, déjame en paz! ¡Ya he tenido más que suficiente! ¿Por qué te empeñas en hacerme la vida desgraciada? ¿Por qué no me dejas marchar?”. Job clama en confuso desconcierto. Incluso en este punto del libro, hay varias cosas que debemos recordar constantemente. Una es que sabemos algo acerca de esta escena que Job no sabe. Vemos un cierto propósito en esto que él no ha visto todavía, que es además verdad acerca de los sufrimientos que pasamos. En todas las ocasiones de pruebas hay dos propósitos a la vista: Satanás tiene su propósito, y Dios tiene el Suyo.

El propósito de Satanás aquí era usar el dolor de la enfermedad de Job para afligir su cuerpo, usar el consuelo pedante, bien intencionado, de sus amigos para irritar su alma, y usar el silencio de Dios para asaltar a su espíritu y acabar con su fe. Pero el propósito de Dios es enseñar a Job algunas verdades que no había sabido con anterioridad, para profundizar su teología y ayudarle a entender mucho mejor a Dios. La verdad de Dios debía contestar a Satanás a los ojos de todos los principados y poderes de todo el universo y demostrar que estaba equivocado respecto a la filosofía de la vida. El propósito de Dios era además ofrecer una demostración a todos los que sufren, a lo largo de todas las edades que habrían de seguir, que Él sabe lo que está haciendo. Al ir desarrollándose el libro de Job, veremos cómo esto se saca a la luz.

Qué estimulo para todos nosotros que debemos pasar por algunas épocas de sufrimiento, de modo que entendamos que eso no siempre sucede porque somos pecadores. Algunas veces el sufrimiento es el resultado de nuestro pecado, y lo sabremos cuando así sea. Pero si, al igual que en el caso de Job, usted no sabe de nada que haya podido hacer y que no ha resuelto, y el sufrimiento sigue, mire detrás de la cortina de los propósitos de Dios y verá que los sucesos importantes y eternos dependen del resultado de la lucha.

Padre nuestro, ¡qué lecciones tan maravillosas me enseñan los sufrimientos de Job acerca de mis propios sufrimientos! Ayúdame a saber más verdad de la que supo Job y, por lo tanto, a darme cuenta de que yo tengo menos motivos para darme por vencido de los que tuvo él.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Cuando las presiones en la vida se vuelven insoportables, ¿nos derrumbamos sintiéndonos desesperados, o decidimos confiar en la sabiduría de Dios y poner todo lo que tenemos y lo que somos en Sus manos?


domingo, 5 de diciembre de 2021

5 de diciembre - Cuando los justos sufren - Ray Stedman

 Piensa ahora: ¿qué inocente se pierde? ¿Dónde los rectos son destruidos? Yo he visto cosechar iniquidad a quienes siembran injuria e iniquidad cultivan. Job 4:7-8

Al llegar a este punto recibimos la primera de las contestaciones de los tres amigos de Job: Elifaz, Bildad y Zofar. A estos tres amigos se les ocurre la misma solución al problema, pero lo enfocan de tres maneras diferentes, según sus personalidades. Al considerar las respuestas, las veo en los términos que describen el enfoque de cada uno de ellos: “Elifaz el elegante”, “Bildad el brutal” y “Zofar el celoso”.

Elifaz es el primero en hablar, evidentemente el de más edad, porque hay una suavidad en él y una cortesía (al menos al principio) que indica que ha aprendido a decir cosas desagradables de manera afable. Su argumento es el siguiente: Los justos no son nunca castigados, sólo los injustos sufren. “¿Dónde has visto alguna vez a un hombre inocente perecer?”, le pregunta a Job. “¿Dónde has visto alguna vez a un hombre perverso tener éxito?”. Su argumento es claramente que el problema de Job ha sido causado por su propio pecado intencionado, por algo que Job está ocultando. Y este será el argumento básico a lo largo del libro: “Job, hay algo que está mal. Si tan sólo lo admites, todo te irá bien”.

Recuerdo hace años haber cogido una revista cristiana que se especializaba en atacar a los hombres con un ministerio público, como Billy Graham. El editor de la revista dijo del Dr. Graham, que acababa de tener una cierta enfermedad, que era el juicio de Dios sobre él porque se relacionaba con una clase de personas que eran las equivocadas. ¡Pero lo que me fascinó fue que en el próximo ejemplar el editor anunció que él mismo se había caído y se había roto una pierna! Esto es algo tan característico de la humanidad. Todos vemos claramente que el sufrimiento de otras personas ha sido causado por el pecado, mientras que nuestro sufrimiento ha sido siempre causado por alguna otra cosa.

Elifaz argumenta que si tan sólo dependemos de la misericordia de Dios, Él nos perdonará y restaurará, y todo irá perfectamente. Podrá usted confiar en que será usted protegido y guardado hasta llegar a una edad muy avanzada. Como es lógico, esto no es verdad. Cualquiera que haya vivido unos cuantos años sabe que es posible encontrar a personas santas que no están protegidas de los sufrimientos y que pasan por tiempos de prueba, de peligro y de sufrimiento. Aunque el argumento suena como buena teología, Elifaz no expone todos los hechos. Es por eso que Job nos ha sido dado a todos nosotros, para que podamos aprender a corregir nuestra teología y entender que el pecado no es el único motivo del sufrimiento.

Padre, te doy gracias por los sufrimientos de Job. Ayúdame a considerar mis propios sufrimientos a la luz de la revelación de este libro. Señor, concédeme la fuerza para soportar en medio de la presión.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El sufrimiento es al mismo tiempo universal y personal. Cuando nos enfrentamos con esta realidad, ¿dónde acudimos para entenderlo? ¿Tenemos sabiduría divina que ofrecer a otros en su tiempo de pruebas?

sábado, 4 de diciembre de 2021

4 de diciembre - ¿Es mejor morir? - Ray Stedman

 Después de esto abrió Job su boca y maldijo su día. Job 3:1

En este capítulo encontramos que Job hace tres preguntas muy enfáticas. La primera de ellas es: “¿Para qué nací?”. Job espera que su cumpleaños sea olvidado. Está recordando el día de su nacimiento, y aunque no puede cambiarlo, está diciendo: “¡Ojalá sea mi aniversario ignorado, que se convierta en un día oscurecido, que nadie se alegre en él! ¡Sea un día de maldición en lugar de bendición!”. El motivo del clamor de Job es que este era el día en que había nacido, el día que le había producido a él. Usted puede ver al llegar a este punto cómo su vida se había vuelto tan desgraciada que anhela la muerte. Ni siquiera todo lo que ha disfrutado en el pasado parece tener valor alguno ante esta tremenda angustia que debe soportar.

Aunque Job casi maldice a Dios, no lo hace nunca en realidad. Lo que sí maldice es el día en que nació y maldice lo que Dios ha permitido que suceda. Usted puede ver cómo la tensión va en aumento, de modo que Job comienza a desmoronarse y derrumbarse bajo esa presión, al continuar esta angustia interminable y sin explicación alguna.

Yo no creo que haya nada más duro de soportar que las aflicciones que no tienen explicación. Si pudiésemos encontrar alguna razón relacionada con lo que tenemos que soportar, lo soportaríamos con mucha más facilidad. Pero cuando la congoja parece no tener sentido, es una terrible tensión para el alma. Esto es lo que está experimentando Job, de manera que clama: “¿Por qué tuve que nacer?”.

Su segunda pregunta es: “Habiendo nacido, ¿por qué no me morí en el momento de nacer?”. Job dice: “Mi vida ha carecido de todo significado. Hubiera sido mejor haberme muerto, como un tiempo de descanso, como un periodo de soledad y de tranquilidad después de los tumultos y las inquietudes de la vida. Creo que muchas personas piensan acerca de la muerte de esta manera. Estos versículos indican que la manera de entender Job la vida después de la muerte necesita ser profundamente aclarada, y ese es uno de los motivos por el que el sufrimiento se introdujo en su vida. Al llegar al final del libro, la manera de entender Job la muerte es bastante diferente que al principio.

La tercera pregunta que hizo Job fue: “¿Por qué no puedo morirme ahora?”. El argumento de Job es: “¿Cuál es el propósito de mi vida? ¿De qué sirve una vida tan llena de desgracia que no se puede hacer nada sino sufrir y sentirse angustiado? Mi vida sólo produce temor y angustia, así que sería mejor ponerle fin ahora”. Muchas personas se sienten de esta manera. No creo que Job estuviese pensando en el suicidio, sino que le está pidiendo a Dios que se lo lleve al hogar. La vida no tiene propósito, dice, cuando no se puede disfrutar. Este es un argumento muy corriente, y uno de los motivos por el que se nos ha dado este libro es para que nos ayude a entender que la vida todavía tiene un gran significado, incluso cuando da la impresión de que es totalmente inútil.

Te doy gracias, Señor, que aunque no siempre puedo ver la razón de mi sufrimiento, Tú estás cumpliendo Tus propósitos por medio de él.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Consideramos nuestras vidas como algo que nos da derecho a exigir seguir nuestros propios planes egoístas, o recibimos la vida con gratitud, como un don? ¿Cómo soportamos los sufrimientos que no tienen explicación?

viernes, 3 de diciembre de 2021

3 de diciembre - Aceptando lo que da Dios - Ray Stedman

 Él le dijo: ―Como suele hablar cualquier mujer insensata, así has hablado. ¿Pues qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios. Job 2:10

El reproche de Job es muy tranquilo. No dijo: “¡Mujer insensata!”. Lo que dijo fue: “Hablas como cualquier mujer insensata”. No la está atacando, sino más bien sugiriendo que este es un lapso temporal de fe por parte de ella y que, por el momento, empezó a repetir las palabras de las mujeres tontas e insensatas que no tienen ningún conocimiento de la gracia y la gloria de Dios. Por medio de este reproche apacible usted puede ver algo de la firmeza y la ternura de la fe de Job. En esta gran frase, vuelve a afirmar la soberanía de Dios: “¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?”. La esposa de Job tenía la filosofía de que la vida debía ser agradable, y si no lo era, de nada servía vivirla.

Esta filosofía se encuentra ampliamente difundida en nuestros días, y el aumento de la cantidad de suicidios da testimonio de la aceptación universal de esta filosofía. Pero este libro nos ha sido dado para demostrarnos que no debemos vivir la vida conforme a estos términos. El motivo por el que estamos aquí no es necesariamente para pasarlo bien. Existen objetivos significativos que alcanzar en esta vida, incluso cuando las cosas se tuercen. Cuando aparecen las presiones, cuando vivir ya no es algo divertido, aún vale la pena vivir. Una filosofía que quiere abandonarlo todo tan pronto como las cosas se vuelven desagradables es una visión de la vida superficial, equivocada y distorsionada.

Job afirma esto: “¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?”. Aceptamos Su gozo y Su placer, las cosas agradables de la vida, con gozo y gratitud. Si Dios decide enviar algo que es difícil, ¿debemos entonces abandonar la gratitud y empezar a maldecir a Dios como protesta porque la vida es de repente diferente a lo que pensábamos que sería? El motivo por el que estamos aquí no es sencillamente para que lo pasemos bien, y esto es algo que se enseña por todas partes en las Escrituras. Dios, en Su gracia y gloria, nos concede muchas horas de gozo, de placer y de deleite, y es justo que nosotros le demos gracias. Pero no abandone usted esto cuando lleguen los momentos de presión, porque eso es lo que quiere Satanás que hagamos. Él quiere que empecemos a quejarnos y a protestar en contra de Dios, que nos enfademos, nos pongamos furiosos y estemos resentidos, que dejemos de ir a la iglesia o de leer la Biblia. Eso es lo que el ataque de Satanás pretende conseguir en nuestras vidas.

Padre, fortalece mi fe en Ti, para que yo pueda aceptar de Tu mano tanto el bien como el mal. Gracias porque Tus propósitos para mí, aunque a veces son dolorosos, son siempre buenos.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
A veces el significado y el propósito para nuestras vidas amenazan con quedar desenfocados. ¿Nos damos por vencidos sintiéndonos desesperados? Cuando decidimos confiar en Dios, entonces podemos ofrecer consuelo a otras personas.

jueves, 2 de diciembre de 2021

2 de diciembre - La limitación divina - Ray Stedman

 Pero extiende tu mano, toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: Él está en tus manos; pero guarda su vida. Job 2:5-6

De nuevo hay una limitación divina al poder de Satanás, pero en esta ocasión es Dios quien mueve los límites apretándolos. Él dice: “Puedes tocarle”. De hecho, cuando Satanás usa la frase “toca su hueso y su carne”, está pidiendo tener acceso total a la humanidad de Job. Nosotros aún usamos esta frase en la actualidad para hablar acerca del cuerpo físico, pero también de la vida emocional, nuestros pensamientos y reacciones conscientes y subconscientes, nuestra alma y nuestro espíritu. Satanás está pidiendo poder tener acceso a Job para tocarle en cuerpo, alma y espíritu, y lo hace en este mismo orden. Cree que, si puede tocar a Job en cada parte de su ser, puede conmover la fe de Job y hacer que deje de confiar y creer en Dios, maldiciéndole en Su rostro mismo.

En una ocasión cuando acabé de predicar un mensaje sobre el primer capítulo de Job, dos jóvenes se me acercaron y me desafiaron. No estaban dispuestos a aceptar la historia de Job como un acontecimiento histórico y no podían creer que jamás hubiese existido un hombre llamado Job que soportase tantas pruebas. Yo les pregunté por qué no, y la respuesta de ellos fue: “Si la historia es verdad, en ese caso Dios no se interesa por la vida humana. Presenta a Dios como un ser despiadado. Job se vio privado de toda su familia. No podemos aceptar esto como una crónica histórica”. Hablando con ellos, me di cuenta de que estaban luchando con los mismos sentimientos con los que muchas personas luchan hoy en día. Ven a Dios como nada más que un ser que piensa y actúa y que no tiene más derechos que el hombre. Pensaban que si un hombre tratase a otra persona de la misma manera que Dios trató a Job, sería acusada de manera justificada de asesinato y crueldad. No se les ocurrió a ellos que a Dios no se le podía acusar de estas cosas, porque en Sus manos está todo lo relacionado con la vida. Él determina el tiempo de vida de cada ser humano.

Es por eso que tenemos el libro de Job, para demostrarnos que hay motivos y propósitos por los que suceden estas pruebas y sufrimientos que nosotros no podemos ver. Job no pudo ver lo que estaba sucediendo detrás del escenario, y nosotros tampoco podemos, a pesar de lo cual Dios lo sabe. Él tiene un propósito, y es un propósito apropiado y justo que acabará por manifestar de manera más absoluta el amor y la compasión de Su corazón. La prueba de cada aflicción es siempre con este fin.

Padre, yo veo algo sobre el sufrimiento y las lágrimas con las que me encuentro en la vida, a pesar de lo cual estaré aún en Tu voluntad y Tu mano, protegido y guiado por Tu amor.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
A veces las presiones de la vida amenazan con aplastarnos. ¿Estamos nosotros dispuestos a permitirle a Dios que sea Dios? ¿Estamos aprendiendo nosotros a confiar en Su perfecta voluntad y sabiduría eterna?

miércoles, 1 de diciembre de 2021

1 de diciembre - La prueba - Ray Stedman

 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que posee, y verás si no blasfema contra ti en tu propia presencia. Job 1:11

Este libro nos ayudará más que ningún otro libro de la Biblia a echar un vistazo a la grandeza y majestad de Dios. Veremos lo que necesitamos ver con desesperación, que Dios no es sencillamente otro hombre, con un gran poder y autoridad, al que llamamos, influenciamos y mandamos. Dios no es un botones celestial, listo a salir corriendo cuando le mandamos. No, Dios es el encargado y siempre estará encargado. Si nosotros vamos a tratar la vida de una manera realista, así es cómo debemos verle.

En ocasiones oímos decir que este libro de Job es la crónica de un gran campo de batalla entre Dios y Satanás y que a Job le ha pillado en medio. Aunque hay aspectos de esto en el libro, ¿no es esta una guerra extraña, en la que un lado debe obtener permiso del otro antes de atacar? ¿Qué clase de batalla es esa?

¿Se imagina usted a un comandante alemán durante la segunda guerra mundial acercándose al general Patton y diciéndole: “¡Herr General, nos gustaría tener permiso para lanzar bombas a sus tropas, destruir sus tanques y destrozar todos sus planes!”. ¡Estoy seguro de que la respuesta del general Patton hubiera sido tal que no podríamos imprimirla y resultaría irrepetible!

Y sin embargo esa es la situación en este libro de Job. Satanás va a Dios y le pide permiso para hacer algo contra Job. Eso no es una batalla; no es una guerra; es una prueba. Eso es lo que necesitamos ver. La fe de Job es el tema de una prueba muy rigurosa, y Satanás es el único que hace que suceda esto, pero Dios lo permite.

Puede que esté usted pensando: “¿Me pregunto qué es lo que estará sucediendo tras el escenario en lo que a mí se refiere? ¡Me pregunto lo que estará diciendo Satanás sobre mí ahora y si estará pidiendo permiso para meterse conmigo!”. Si es eso lo que está pensando, mi consejo es: “No se preocupe usted; viva su vida día tras día”. Porque lo que nos dice este libro es que si Satanás pudiese salirse con la suya, cada uno de nosotros se encontraría siempre en esta clase de dificultad. Satanás nos haría pedazos todo el tiempo, si pudiese, no porque esté furioso con nosotros, sino porque quiere meterse con Dios, al que servimos. Pero la mano de protección de Dios ha estado sobre nosotros. Si nosotros podemos sentarnos y sentir un cierto grado de paz y de placer, es porque la mano de Dios ha sido como un vallado a nuestro alrededor, protegiéndonos y dándonos grandes y maravillosas cosas. Por lo tanto, la actitud de cada corazón humano debiera ser: “¡Dios, te doy gracias por lo que tengo! ¡Gracias, Dios, por donde me encuentro ahora! Lo que nos deparará el futuro es algo que solo Él sabe”.

Y si tenemos que pasar por alguna prueba como esta, es sólo porque, como nos recuerda Pablo: “no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir” (1 Corintios 10:13b).

Él sabe lo que usted puede resistir, y Él no le someterá a usted a prueba de una manera tan severa que destruya su fe. Pero hay implicaciones en cada prueba que van más allá de los aspectos superficiales de la situación, y eso es lo que necesitamos recordar. Y como revela este libro maravilloso, veremos algunas de las cosas que Dios trajo a la atención de Job.

Señor, te doy gracias porque Tú has puesto un cerco de protección a mi alrededor y porque con cada prueba nos das las fuerzas para poder soportar.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Nuestra fe puede ser probada de muchas maneras. Cuando las circunstancias nos obligan a esforzarnos, ¿damos gracias y descansamos en la fortaleza perdurable de la vida de Cristo que mora en nosotros?

martes, 30 de noviembre de 2021

30 de noviembre - La boca del león - Ray Stedman

 En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas, para que por mí fuera cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyeran. Así fui librado de la boca del león. 2 Timoteo 4:16-17

Aquí tenemos una nota bastante triste. Cuando llevaron al apóstol ante su audiencia, nadie le defendió. Este fue un tiempo muy peligroso en Roma. El Emperador Nerón era conocido por su carácter vengativo. Si daba ni siquiera la impresión de que alguien pudiese estar en contra suya, los asesinos de Nerón se encontraban por toda la ciudad, dispuestos a matar a la persona. Evidentemente ningún cristiano estaba dispuesto a arriesgar su vida defendiendo a Pablo, de modo que tuvo que enfrentarse con esta primera audiencia completamente solo. Pero fíjese usted de nuevo en la falta de espíritu de venganza de Pablo. “No les sea tomado en cuenta”, dice. De hecho, el hecho de que nadie saliese en defensa del apóstol pudo haber dado lugar a su ejecución. Pero eso no sucedió, porque, como dice Pablo: “el Señor estuvo a mi lado”. Él es el único con el que puede usted contar siempre. Hebreos 13:5 nos dice que Dios ha prometido: “No te desampararé [nunca, nunca, nunca, de ninguna manera; aquí aparecen seis términos negativos griegos] ni te dejaré”. La respuesta del escritor es: “No temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:6). Esta es también la experiencia de Pablo. La presencia de Jesús con él logró dos cosas.

Primero, le dio las fuerzas para proclamar el mensaje. Cuánto me hubiese gustado que todos hubiésemos presenciado esta escena en la que el valiente apóstol cuenta la historia de su propia conversión. Pablo está haciendo lo que le había dicho a Timoteo que hiciese en esta misma epístola: “Que prediques la palabra y que instes a tiempo y fuera de tiempo. Redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Timoteo 4:2). El Señor le dio las fuerzas para que hiciese eso.

Segundo, Pablo dice: “Así fui librado de la boca del león”. Algunos han interpretado que esto significaba que Pablo temía que iba a ser echado a los leones en el coliseo romano. Sin embargo, el problema con esto es que el coliseo no se construía hasta tres o cuatro años después. Además, por el hecho de que Pablo era un ciudadano romano, según la ley no podía ser ejecutado echándole a los leones. Se enfrentaba con la muerte por decapitación.

El “león” aquí es muy posible que fuese una referencia a Satanás, el malévolo maquinador tras todas las falsas acusaciones que se hicieron contra Pablo, el que había debilitado el valor de los cristianos, de manera que no se atreviesen a ponerse de parte del apóstol. Todo esto formaba parte de las estratagemas de Satanás por lograr la muerte de Pablo o al menos destruir su testimonio. La advertencia de Pedro: “vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8b), sigue siendo verdad en la actualidad. Muchos de los problemas y dificultades inexplicables que de repente complican todas las cosas que intentamos hacer por el Señor son solo parte de las actividades del león que está intentando devorar nuestra fe, destruirnos y debilitar nuestro testimonio para Cristo.

Pero Pablo fue librado de la boca del león. En este precioso versículo, expresa su sentimiento de que se encuentra a salvo en las manos del Señor.

Señor, te doy gracias porque, incluso si alguien me abandona, Tú estarás conmigo y a mi lado.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Están nuestra fe y nuestro testimonio limitados por depender de otros? ¿Dónde está la fuente real, que nunca falla, del poder del que podemos disponer para confianza y protección?

lunes, 29 de noviembre de 2021

29 de noviembre - Mirando atrás - Ray Stedman

 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 2 Timoteo 4:7

Pablo usa aquí tres frases que resumen los logros de su vida. ¿Qué diría usted acerca de su vida si estuviese mirando atrás e intentando resumir con breves palabras lo que ha logrado usted? He aquí las palabras del apóstol.

Primero dice: “He peleado la buena batalla”. Es muy importante darnos cuenta de que no dijo: “He peleado una buena batalla”, como se cita con frecuencia que dijo. Si él hubiese dicho eso, esto indicaría su opinión acerca de lo bien que lo había hecho: "He participado y he hecho lo que era correcto”. Pero no es eso lo que dice. Él dice: “He peleado la buena batalla”, que quiere decir la batalla significativa, la gran batalla que la vida le presentó.

Pablo dice: “he acabado la carrera”. Esta es otra figura común en sus escritos. En Filipenses 3, describe esta carrera: “olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (vv. 13b-14), dice. La carrera, como es natural, es la vida cristiana misma que vivimos momento tras momento, de la misma manera que una carrera se corre paso a paso. La cuestión es si usted vive cada paso en la carne o en el Espíritu, si está viviendo con el poder de la nueva vida que tiene en Cristo, o si sigue corriendo según la antigua manera de pensar, las antiguas actitudes centradas en sí mismo, carnales, pensando en sí mismo. Cada momento está o bien contribuyendo a alcanzar la meta por el premio, o si la está usted demorando, perdiendo tiempo en la carne. Los cristianos han sido llamados a participar en la carrera.

En tercer lugar el apóstol dice: “he guardado la fe”. Con esto se refiere a la totalidad del cuerpo de la verdad que se encuentra en el evangelio, lo que llama en 1ª de Corintios: “el secreto de la sabiduría de Dios” (1 Corintios 2:7a). Esta sabiduría es totalmente diferente a la sabiduría de este mundo. Es la verdad que Dios nos cuenta acerca de nosotros mismos y acerca de Él, acerca de este mundo y por qué se encuentra como está. Es el poder sobre el poder del mal, “el misterio de la iniquidad” (2 Tesalonicenses 2:7a), y “el misterio de la piedad” (1 Timoteo 3:16a), con el cual podemos contrarrestar el mal. Esta es la fe acerca de la cual está hablando Pablo. Al borde mismo de la eternidad puede decir acerca de sí mismo: “He guardado la fe; no he perdido ninguna parte del buen depósito que Dios me ha confiado”. Lo ha guardado como un tesoro, y le dice a Timoteo a su vez: “Guarda el buen depósito que te ha sido confiado” (2 Timoteo 1:14). Pablo ha evitado que este tesoro sea maltratado o distorsionado por aquellos que intentarían torcerlo y usarlo para sus propios propósitos. Ha contestado a sus críticos. Ha advertido a aquellos que la extraviarían, como lo hace en esta epístola misma, por lo que “he guardado la fe”.

Señor, concédeme la gracia de participar en la buena batalla, acabar la carrera y guardar la fe. Te doy gracias porque Tú eres fiel para permitirme hacerlo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El acabar bien es un propósito valioso. ¿Estamos nosotros definiendo claramente el viaje? ¿Hemos aprovechado nosotros el poder disponible en Cristo para enfrentarnos con regularidad con los obstáculos y para contrarrestarnos el mal?

28 de noviembre - Predicar la Palabra - Ray Stedman

 Que prediques la palabra y que instes a tiempo y fuera de tiempo. Redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 2 Timoteo 4:2

Este versículo nos habla de algo que es un gran esencial del cual es preciso que nos ocupemos, para que se cumpla la oración de nuestro Señor y para avanzar el reino de Dios, para hacer que se cumpla esa asombrosa obra que empezó cuando Él apareció por primera vez en la tierra. Sin embargo, cuando leemos la frase “que prediques la palabra”, la mayoría de nosotros creemos que esto va dirigido a los predicadores como yo mismo, que uno debe hacer esto en la iglesia, sobre una plataforma o detrás del púlpito.

Esta palabra no va exclusivamente dirigida a los predicadores. Incluye a todo el pueblo de Dios, porque Pablo no solo quiere decir “predicar”; la palabra es en realidad “anunciar, proclamar, establecer la verdad, darla a conocer”. No es algo acerca de lo que se discute; lo declaramos porque Dios mismo lo ha dicho. Esto es algo que se puede hacer tomando una taza de café, en el despacho, o en un coche mientras conduce usted al trabajo. Es algo que puede surgir en cualquier lugar en cualquier momento. Donde los corazones humanos están abiertos, buscando, anhelando y doloridos está el lugar y la oportunidad para “predicar la Palabra”.

“Proclamad las buenas nuevas”, dice Pablo. No se trata de noticias acerca de lo que debemos hacer para Dios. Esa distorsión ha sido ampliamente propagada por todo el mundo y en este país, dando como resultado un cristianismo falso. El evangelio es la historia de lo que Dios ha hecho ya por nosotros; es lo que ministra a los corazones doloridos. El evangelio es la noticia de que Dios nos ama, siente lástima de nosotros y nos ve cuando estamos doloridos; ve nuestra agonía, nuestro fracaso y nuestra debilidad. El evangelio es que Él nos ve en nuestro atrevimiento orgulloso, a pesar de lo cual sigue amándonos. Y ya ha hecho algo al respecto, por medio de la muerte y la resurrección de Jesús. En esa serie de sucesos asombrosos que tuvieron lugar cuando apareció Jesús en la tierra, Él acabó con el dominio absoluto del mal sobre los corazones humanos, encontrando la manera de dejar a un lado Su propia y justa sentencia de muerte. Por medio de aquellos que abren sus corazones al Salvador, ha encontrado la manera no solamente de morir, sino de venir y vivir en nosotros y de empezar el proceso de renovarnos, haciéndonos de nuevo y restaurándonos nuestra herencia perdida. Esa es la palabra que debemos proclamar. Esto es algo que debe hacer todo cristiano en todas las circunstancias imaginables de la vida.

Espero haber transmitido esto de una manera clara, porque esto es lo que el apóstol Pablo está intentando decirle a Timoteo. Teniendo como telón de fondo los impresionantes cielos que nos contemplan, y teniendo en cuenta la suprema importancia de continuar la obra redentora de Cristo, Pablo le hace este encargo solemne a Timoteo de la misma manera que lo hace con el “predicad la Palabra”.

Señor, concédeme que me entregue de nuevo para ser un suministrador de la verdad, predicador de la Palabra y heraldo de las buenas nuevas en Jesucristo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El evangelio, que transforma las vidas, es la mejor de las buenas noticias. ¿Estamos nosotros guardándonos el tesoro, o estamos siempre pendientes de oportunidades para compartirlo con otros pecadores que necesitan la gracia?

sábado, 27 de noviembre de 2021

27 de noviembre - Pensar de una manera cristiana - Ray Stedman

 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste. 2 Timoteo 3:14

Timoteo actuó conforme a lo que había aprendido. Usted no cree realmente en nada hasta que no lo ha puesto en práctica. Santiago dice: “Sed hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22). Haced lo que dice. De nada sirve que diga usted que cree la Biblia de cabo a rabo, como hacen algunas personas. Haga usted lo que dice. Practique la verdad; tómesela en serio. El proceso comienza cuando la mente ha sido instruida y después el corazón está totalmente convencido y entonces practica usted lo que cree.

No sé lo que ayudaría a Timoteo, pero estoy seguro de que, al leer una afirmación como “No mintáis los unos a los otros” (Colosenses 3:9a), se anduvo con cuidado respecto a sus palabras y dejaría de mentir, si era eso lo que estaba haciendo. Cuando leyó: “Bendecid a los que os persiguen” (Romanos 12:14a), se dio cuenta de que aunque él, como todo el mundo, sentía ira en su interior y deseaba golpear cuando era maltratado, eso era una cosa equivocada que hacer. La Palabra de Dios enseñaba que era necesario que él se apoyase en la gracia de Dios, que orase por las personas y encontrase la manera de hacer algo bueno en lugar de devolver mal. El apóstol sugiere dos factores aquí que ayudaron a Timoteo a creer en las Escrituras.

Primero, las Escrituras le llegaron por medio de ciertas personas a las que quería y en las que confiaba. “Tú sabes de quién has aprendido”, dice Pablo. Una de las cosas que hace mucho más sencillo creer en la Biblia es cuando nos llega por medio de personas en las que confiamos. En el caso de Timoteo, su madre Eunice y su abuela Loida fueron los conductos por los cuales le fue enseñada la Palabra de Dios. Teniendo un fondo judío, es posible que siguiesen la exhortación de Deuteronomio 6, en la que Moisés enseñó al pueblo a enseñar a sus hijos. Moisés no dijo que fuese preciso tener una clase en el hogar donde los niños debían aprender algo de memoria, sino que dijo más bien: “Enseñadles cuando se levanten (cuando se levanten por la mañana), cuando se sienten (a la hora de las comidas) y cuando se acuesten por las noches”. Esos son los momentos apropiados para enseñarles. Use usted la experiencia de los niños pequeños para que reflejen la verdad de las Escrituras, que quedarán grabadas en sus corazones. ¡Qué poderoso impacto tuvo este extraordinario apóstol sobre Timoteo! No se le olvidó nunca de lo que había aprendido, porque vino por medio de uno al que respetaba profundamente, uno que vio que tenía las respuestas a las dificultades y los problemas de la vida.

El segundo factor es que esto le llegó a Timoteo en una temprana edad. “Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras”, dice Pablo. Los padres no deberían perder este énfasis. Indica que la infancia es un tiempo maravilloso para que la verdad de las Escrituras llegue al corazón del niño. Cuando yo era un niño de unos diez u once años de edad, me dieron muchos versículos para memorizar en la escuela dominical y la escuela bíblica de vacaciones, que yo memoricé. Todavía hoy me acuerdo de esos versículos. ¡Qué cosa tan maravillosa haber aprendido desde una temprana edad la verdad de la Palabra de Dios por medio de las personas a las que más quería y en las que más confiaba!

Padre, te doy gracias por este asombroso Libro. Te confieso la poca frecuencia con la que lo abro y permito que me hable. Ayúdame a que haga posible que este Libro ministre a mi corazón y a mi mente.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El pensar de una manera cristiana requiere creer en las Escrituras. ¿Con cuánta frecuencia estudiamos la Palabra de Dios para conocer a nuestro Señor y le prestamos atención, para que Él pueda vivir Su vida por medio de nosotros?


viernes, 26 de noviembre de 2021

26 de noviembre - El secreto de la divina Presencia - Ray Stedman

 Pero de todas me ha librado el Señor. Y también los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución. 2 Timoteo 3:11-12

La realidad respecto a cómo actuar en tiempos de presión la tenemos aquí mismo. Pablo conocía el secreto de la divina Presencia: el Señor estaba con él, obrando en todos los sucesos de su vida. En todo lo que hizo Pablo, Jesucristo caminó con él y estuvo a su lado para fortalecer y ayudarle.

Pero hay algo más: Pablo no solo había entendido el secreto de la divina Presencia, sino además que sus pruebas mismas formaban parte de un propósito concreto. De hecho dice: “los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”.

Esta afirmación asombrosa está diciendo que el verdadero cristianismo es siempre un movimiento contracultural, que va siempre en contra de la corriente. Usted no será siempre popular al mantenerse firme y hablar como un cristiano. Algunas veces sucederá; algunas veces sus palabras serán bien recibidas y consideradas como agua fría en un día de calor. Pero en otras ocasiones, la gente se burlará de lo que diga usted, le ridiculizarán y se reirán, le despreciarán y será usted rechazado, todo lo cual forma parte de ser cristiano.

Existe un “cristianismo folklórico” falso a nuestro alrededor en la actualidad, que le permitirá a usted aparentemente escapar de todas las persecuciones. En cada iglesia hay personas que están intentando adoptar un frente cristiano. Se portan como cristianos, leen el “Libro” y cantan los himnos, pero no tienen la menor realidad de Cristo en sus vidas. Esa clase de cristianismo escapa a una gran parte de la persecución, porque no representa nunca nada.

Esa clase de cristianismo no tiene valor alguno. No hace nada por refrenar la corriente de corrupción y desastre a la que se dirige la raza humana. Al llegar esta era a su fin, el mal irá en aumento, dice el apóstol. Los hombres y las mujeres que se creen sus propias mentiras hablarán con una intensa convicción, de modo que muchos les seguirán en sus caminos malvados, víctimas del gran engañador, el dios de este mundo, el demonio. Pero si quiere usted ponerse en contra de esta corriente, si quiere hacer que su vida cuente en estos días, entonces tiene que hacer lo que hizo Pablo.

Enseñe usted la verdad, difúndala a su alrededor. Haga que las personas sepan lo que está bien y es real acerca de la vida de acuerdo a la Biblia que tiene usted en sus manos. Lleve usted una vida justa, practique lo que predica, y espere problemas, porque los tendrá. Habrá ocasiones en las que lo que diga no será popular, pero eso no debe detenerle, impidiendo que lo diga ni que lo viva. Por encima de todo lo demás, camine con el Señor. Ame al Señor Jesús; viva en Su presencia. Acérquese más cada día al divino Señor, que se encarga de todo lo que sucede en la tierra, controlándoles y haciendo que obren de acuerdo con Su gran propósito, que Él hará que se cumpla.

Dios sabe que las cosas van a ir de mal en peor; esa fue Su intención, pero Él ha plantado en esta civilización decadente, corrupta, moralmente imperfecta, hombres y mujeres como usted y como yo, a los que se nos ha concedido el privilegio de defender la verdad y la justicia en un día de decadencia. Dios nos conceda que seamos personas así.

Señor, concédeme el valor y la gracia para mantenerme, impulsado por esta divina Presencia interior, para que pueda ser “aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Los cristianos se ven sometidos a la persecución por su fe. Otras personas escapan, pretendiendo falsamente actuar como si fuesen cristianas. ¿Estamos nosotros buscando la dirección de la Palabra escrita y viviente?

jueves, 25 de noviembre de 2021

25 de noviembre - Tiempos peligrosos - Ray Stedman

 También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. 2 Timoteo 3:1

Este versículo suena como un resumen de las noticias de las seis de la tarde. Yo recuerdo haber leído este versículo cuando estaba en la escuela y era solo un niño, dominado por el temor y temblor. Tenía confianza en que los “tiempos peligrosos” se estaban cumpliendo en ese mismo día, hace años. Estaba empezando la Gran Depresión, había mucha inquietud y contiendas en los Estados Unidos, y el temor se había apoderado de las naciones del mundo. La amenaza de la Segunda Guerra Mundial estaba apareciendo en el horizonte. Muchos sentían que esos eran los últimos días, cuando podíamos esperar el regreso de Cristo.

Yo era consciente de que muchas personas estaban usando este pasaje con el propósito de predecir los últimos días de la iglesia, pero yo no era consciente de que muchos tiempos similares habían tenido lugar en la historia humana durante el curso de los dos mil años desde que apareció por primera vez nuestro Señor. Muchas personas piensan que la frase los últimos días se refiere al tiempo justo antes de que regrese Cristo, pero el uso bíblico de esta frase indica que se refiere a todo el periodo de tiempo entre la primera venida de nuestro Señor y Su segunda venida. En otras palabras, durante dos mil años hemos estado viviendo en los últimos tiempos.

En el relato del capítulo 2 de los Hechos leemos que en el día de Pentecostés, Pedro citó la profecía de Joel, en la que el profeta dijo que “en los postreros días” Dios derramaría Su Espíritu sobre toda carne (Hechos 2:17). Eso, dijo Pedro, estaba empezando a cumplirse en el día de Pentecostés, hace casi dos mil años. Así que está claro que “los últimos días” es un periodo que se ha extendido ahora teniendo una duración de dos mil años. El apóstol Pablo está diciendo que durante este extendido periodo de tiempo habrá ciclos repetitivos de angustia, tiempos peligrosos, cuando todas las condiciones que describe con estas palabras estremecedoras sucederán.

Al mirar atrás a toda la historia humana durante estos últimos dos mil años, podemos ver que esto es, efectivamente, verdad. Una y otra vez en nuestro mundo occidental, hemos tenido periodos de una paz y prosperidad relativas, tan solo para verlos interrumpidos por estos tiempos terribles de estrés y de agonía que se producen repetidamente en los asuntos humanos. De manera que estas palabras no son necesariamente una predicción de los últimos días para la iglesia, sino que son más bien un reconocimiento del ciclo de días como este que seguirán repitiéndose. Y, como es natural, uno de ellos será el último. Sin duda alguna estos tiempos de estrés en los que vivimos encajan perfectamente con la descripción que usa aquí el apóstol. Pero si este es realmente el último ciclo que tendrá lugar en la historia antes de que regrese nuestro Señor, es difícil decirlo. Como en el pasado, las nubes de peligro pueden dispersarse y puede que el sol vuelva a brillar de nuevo.

Pero lo que el apóstol quería que supiese Timoteo, y nosotros, está claramente perfilado: “Entended esto”, dice, “que habrá tiempos peligrosos, tiempos de gran estrés, tiempos en los que nuestra fe será empujada hasta el límite, cuando nos encontraremos bajo ataque y bajo amenaza”.

Señor, te doy gracias por lo exactamente que describes lo que sucede en el mundo. Te doy gracias además porque hay algo que puedo hacer al respecto. Puedo ser una persona auténtica, no falsa; puedo ser genuino y no hipócrita, y además puedo permitir que la Palabra me cambie desde el corazón hacia fuera.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
La vida en nuestro planeta Tierra es históricamente peligrosa, y nuestros tiempos no son ninguna excepción. ¿Cuál es el prospecto para vivir como auténticos discípulos de Jesús en un mundo tan dominado por el estrés?

miércoles, 24 de noviembre de 2021

24 de noviembre - Adecuado para ser usado - Ray Stedman

 Huye también de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. 2 Timoteo 2:22

Los de corazón limpio no son santos sin pecado; no son más santos que otros que no han hecho nunca nada mal. No son la clase de personas que miran con desprecio a cualquiera que se ha metido en problemas. No, la palabra limpio se traduciría mejor como “lavado” en tiempo pasado. Los que tienen un corazón que ha sido lavado, aquellos que ya saben lo que es estar donde está usted. No le desprecian a usted, sino que le animan. Dicen: “Sé cómo se siente usted. Yo también he estado ahí, pero Dios me levantó. Yo sé lo que significa asirse a Su gran amor perdonador”. De manera que una de las necesidades para ser usado por Dios es que vaya usted con las personas que estén yendo en la misma dirección.

En una ocasión tuve que pasar un día en la Penitenciaría de Vacaville. No había estado allí con anterioridad. Fue una experiencia de lo más asombrosa ver a amigos cristianos trabajando en la prisión como si hubieran sido sal en medio de una sociedad corrupta. Era un día lluvioso, así que no había nadie en el patio. Todo el mundo estaba en las salas, de modo que era como estar en una escuela secundaria en el momento en que los estudiantes habían salido para comer. Entre los presos de esa prisión atestada, un grupo cristiano está manteniendo un testimonio que está haciendo que esa prisión se mantenga alejada de la violencia, actuando como la sal para preservarla en medio de una situación explosiva.

En la capilla me senté junto a un hombre que había sido un asesino, que había matado en varias ocasiones. Había sido uno de los convictos más duros y fieros del sistema penitenciario. Había pegado puñaladas a varias personas mientras estaba en la cárcel y era miembro de una cuadrilla que intentaba gobernar la prisión, un solitario vicioso que no dudaría en eliminar una vida humana, a pesar de lo cual, Dios le había alcanzado. Ahora es uno de los hombres con un espíritu más apacible, un hombre afable, un maestro de los otros prisioneros, instruyéndoles en la verdad de Dios.

Me reuní con otros que habían cometido violaciones, asesinatos, abusado de niños, hombres cuyas vidas fueron transformadas y que ahora estaban escuchando y gozándose en las Escrituras. Pregunté al líder del grupo qué era lo que más le decepcionaba de su trabajo. Sin dudar me contestó: “Son aquellos que son dramáticamente transformados aquí, pero que pierden todo lo que han ganado cuando salen”. Le pregunté por qué pasaba eso. “Porque vuelven con los mismos compañeros”, me contestó.

No hemos sido creados para vivir solos, sino para vivir con otros, y necesitamos el apoyo de otras personas. Aquellos que se rodean de un punto de vista de la vida que no es cristiano, y tienen amigos que no son cristianos, volverán casi con toda seguridad a esa manera de pensar y de vivir. Así que, si deseamos ser usados por Dios, el apóstol nos anima a buscar el compañerismo de personas que tengan una manera de pensar similar.

Señor, concédeme la fortaleza para decir que no a las cosas que debo y decir que sí a las cosas que debo hacer, para que Tú me encuentres útil en Tu mano, siendo una vasija apta para el uso del Maestro.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Todos los creyentes tenemos un elevado llamamiento para extender el amor de Cristo sin reserva alguna. Esto es algo que sólo se puede realizar en el contexto de una vida que ha sido limpiada. ¿Podemos hacer esto nosotros solos?

martes, 23 de noviembre de 2021

23 de noviembre - El fundamento firme de Dios - Ray Stedman

 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: “Conoce el Señor a los que son suyos” y “Apártese de maldad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”. 2Timoteo 2:19

En otras palabras, Pablo está diciendo a Timoteo que no se deje llevar por el pánico por los problemas en la iglesia. Reconoce que puede haber herejía en la congregación, que puede haber disensiones entre los miembros, y puede que Timoteo tenga que batallar en contra de ello, pero debe recordar: “el fundamento de Dios está firme”.

Esto es como una moneda de dos caras: el lado de Dios y el lado de los seres humanos. En el lado del Señor está: “Conoce el Señor a los que son suyos”. Es asombroso reconocer en los evangelios que Jesús sabía que Judas era un traidor desde el principio. Las Escrituras nos dicen que Jesús sabía antes de escogerlo que Judas era un demonio. Él conocía a los que eran Suyos y los que no lo eran. Pablo nos recuerda que la iglesia de Dios no va a ser alterada jamás o disminuida, ni siquiera por las herejías que pueda haber en nuestra contra, porque Dios conoce a los que le pertenecen.

El otro lado de la moneda es que las personas pueden conocer a aquellos que pertenecen a Dios cuando les ven apartarse de la maldad de la falsa doctrina y de la falsa enseñanza entre nosotros. Podemos sentirnos confiados en que aquellos que son cristianos acabarán por ver el error que representa y se apartarán de él; es en eso en lo que puede descansar nuestra fe.

Estas dos citas del versículo 19 han sido tomadas de la historia en Números 16 acerca de la rebelión de Coré, Datán y Abiram. Durante el tiempo que Israel estuvo vagando por el desierto, estos tres hombres desafiaron la autoridad de Moisés, diciendo: “¿Por qué escucháis a Moisés? Él no es diferente a lo que somos nosotros. Nosotros somos hombres de entendimiento como Moisés”. Lo que estaban realmente dando a entender es que el pueblo debía escucharles a ellos. Moisés llevó el problema al Señor, y el Señor le dijo: “Traedlos aquí; dejadme que yo los examine”. Coré, Datán y Abiram y sus familias estuvieron todos juntos. De repente, ante los ojos de toda la congregación, se abrió la tierra, y ellos cayeron en el pozo, y la tierra se cerró tras ellos. Dios dijo: “¿Tenéis más preguntas?”.

Sí, Dios sabe quiénes son los que le pertenecen, y Él tiene Su propia manera de tratar esta clase de cosa. El apóstol dice que los que son genuinos se apartarán de la iniquidad, que es la prueba de los verdaderos creyentes. Hay una vida en ellos que no les permitirá comprometerse con el mal y la iniquidad para siempre. Pero puede haber una lucha de larga duración. Yo he visto suceder esto, a veces durante un periodo de años, pero Dios no les permitirá continuar. Es preciso que abandonen por fin la falsa enseñanza porque ya no pueden continuar viviendo con ellos mismos. El apóstol Juan dijo: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestara que no todos son de nosotros” (1 Juan 2:19). Esa es la marca que animaría a Timoteo.

Padre celestial, ayúdame a recordar que puedo descansar en la seguridad de que Tú sabes los que son realmente Tuyos.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿No es el principal motivo por el que dar gracias por nuestra fe, que por la gracia podemos estar en Cristo? Aquellos que son genuinos se apartan de la iniquidad en gratitud por la asombrosa gracia.