Versículo para hoy:

domingo, 24 de octubre de 2021

24 de octubre - Un espíritu dispuesto - Ray Stedman

 Devuélveme el gozo de tu salvación y espíritu noble me sustente. 

Salmo 51:12

Hace varios años, cuando me estaba preparando para predicar un sermón acerca de este salmo, recibí una carta anónima de alguien en mi congregación diciendo que era cristiano, pero se había convertido en un grave y continuo fracaso moral. La carta era un esfuerzo por ser honesto y contarme la inquietud en su vida. Yo no sabía si esta persona estaría en el culto el domingo siguiente o no, pero tenía la esperanza de que así fuese.

Decidí referirme a la carta en mi sermón por dos motivos: primero, porque era anónima y podía hacerlo sin traicionar una confidencia, y segundo, porque el problema era de una naturaleza tan seria que yo deseaba poder ayudar a esta persona si podía.

El escritor había reconocido que sabía que la acción estaba mal, pero al final se excusó a sí mismo con la excusa de que Dios no le había concedido aún el poder para alejarse de esta situación, lo cual era engañarse a sí mismo. La verdad es que Dios nos ha dado el poder para renunciar a estas cosas. Pedro afirma con toda claridad: “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder” (2 Pedro 1:3a). La posesión misma de la vida de Jesucristo en nosotros es el poder que necesitamos para renunciar a las costumbres de pecado. Nadie será libre jamás de la fuerza del mal en su vida hasta que no entienda que Dios ya le ha dado todo lo que se necesita para ser libre, si tan sólo está dispuesto a aceptarlo.

David está también pidiendo ayuda. “Señor, concédeme este espíritu dispuesto”, dice, y Dios se lo concede de inmediato, pero es preciso actuar de inmediato sobre ello. No espere usted tener un sentimiento que le haga pensar que ya ha sido perdonado; no espere recibir un sentimiento de poder. Dios ha declarado que ya le ha concedido el poder. Al creer en Él (y eso es lo que representa la fe), puede usted hacer lo que necesita hacer y lo que Dios quiere que haga.

Esto es lo que sucedió a David y es lo que sucedió al escritor de la carta anónima. Después de haber predicado ese sermón, descubrí que esa persona había estado en el culto, porque después me escribió una segunda carta anónima. Esta vez me contó la manera en que Dios había usado ese mensaje para librarle del poder de la relación pecaminosa que había descrito con anterioridad.

Señor, gracias por darme todo lo que necesito tanto para ser perdonado como para tener poder por medio del Señor Jesús.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Podemos decidir ser víctimas impotentes de costumbres ruinosas, pero Dios provee una alternativa. ¿Estamos nosotros dispuestos a ser liberados por el poder divino de Cristo?

sábado, 23 de octubre de 2021

23 de octubre - Pidiendo misericordia - Ray Stedman

 Ten piedad de mí, Dios, conforme a tu misericordia: conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. ¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado! Salmo 51:1-2

¡Qué maravillosa manera de entender la naturaleza del pecado y el carácter del perdón de Dios que encontramos en estos versículos! Hay tres cosas que pide David: Primero, entiende que el pecado es un crimen. Si los criminales deben de verse libres de los efectos de su crimen, no necesitan justicia sino misericordia. El pecado es un acto ilegal; es una violación de la justicia y un acto de desobediencia y de rebeldía, y por lo tanto requiere misericordia.

A continuación dice: “borra mis rebeliones”, y de este modo revela que entiende que el pecado es una deuda. Es algo que se debe, una cuenta que se ha venido acumulando, y es preciso eliminarla.

Acaba clamando: “¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado!”. Entiende que el pecado es una mancha repugnante, algo que corrompe el alma. Aunque el acto desaparece en el pasado, la mancha que contamina permanece como un estigma sobre el corazón. Así que clama y pide ser liberado de estas cosas.

Fíjese usted en que David entiende muy bien la base del perdón. Él pide sobre la base de dos cosas: primero, “conforme a tu misericordia”. Él entiende que realmente no merece nada de Dios, que Dios no está obligado a perdonarle. Algunas personas no pueden nunca comprender el perdón, porque creen que lo merecen, que Dios se lo debe; pero David sabe que no es así. Se da cuenta de que sólo gracias al amor de Dios puede acercarse a Él para pedirle. Sobre la base de esta aceptación absoluta, ese maravilloso y continuo amor que nunca cesa, le dice a Dios: “Vengo a ti y ahora te pido esto”.

En segundo lugar, David suplica a Dios “conforme a la multitud de tus piedades”, indicando de nuevo su entendimiento del carácter de Dios. Dios no anda regateando; no concede pequeñas cantidades de Su misericordia, gota a gota. No, Él la derrama con generosidad, porque las Suyas son misericordias abundantes. Cuando Dios perdona, perdona mucho más allá de lo que nosotros podamos imaginarnos. Hay dos expresiones que se usan en el Antiguo Testamento para describir el perdón de Dios: “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones” (Salmo 103:12). ¿A cuánta distancia se encuentra esto? Bueno, ¿qué cantidad de terreno tiene usted que recorrer en dirección este antes de empezar yendo en dirección oeste? Usted no llega nunca al oeste. Entonces Dios dice que “echará a lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Miqueas 7:19). Alguien ha añadido que pone un letrero que dice: “PROHIBIDO PESCAR”. No vaya usted allí e intente pescar los antiguos pecados una vez que Dios se ha ocupado de ellos. ¡Qué alivio sentimos cuando empezamos a entender esta plenitud del perdón de Dios!

Padre, te doy gracias por poder venir a Ti con mi pecado y suplicar misericordia y amor. Tu amor es constante; Tu misericordia es abundante. Yo confío en que Tú siempre estás dispuesto a perdonar.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
La Palabra de Dios enseña la verdadera naturaleza del pecado y la asombrosa base del perdón de Dios. ¿Estamos aprendiendo a vivir conforme a estas verdades liberadoras?

viernes, 22 de octubre de 2021

22 DE OCTUBRE - El sacrificio de la acción de gracias - Ray Stedman

 Sacrifica a Dios alabanza y paga tus votos al Altísimo. Salmo 50:14

¿Qué es lo que quiere Dios de nosotros? No quiere que sencillamente cantemos himnos, aunque eso está bien. Tampoco quiere solo oración, aunque también eso está bien. No quiere sencillamente nuestra asistencia, aunque eso está bien. Lo que Él quiere para empezar es un corazón agradecido. Eso es lo que Él busca, un corazón agradecido. Cada uno de nosotros debemos de ofrecerle el sacrificio de la acción de gracias. Un sacrificio es algo que nos obliga a realizar un esfuerzo, es algo que nos cuesta. ¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué las Escrituras enfatizan tanto el dar gracias? Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento enfatizan esto por encima de cualquier otra cosa: Dios desea nuestra gratitud. “Dad gracias en todo”, dice el apóstol Pablo. “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18). ¿Por qué es esto? Esto es debido a que el dar gracias solo sucede como resultado de haber recibido algo. Usted no da gracias hasta que no haya recibido algo que viene de alguna otra persona. Por lo tanto, el dar gracias es la expresión apropiada del cristianismo, porque el cristiano está recibiendo algo constantemente de Dios.

Como es natural, si no ha recibido usted nada de Dios, entonces no tiene usted nada por lo que darle gracias a Él. Aunque asiste usted al culto, no tiene usted realmente nada que decir. Dios es realista; no desea una expresión falsa de gratitud. Sé que hay ciertas personas (y resulta muy difícil vivir con ellas) que creen que el cristianismo representa pretender sentirse agradecido. Creen que lo que quiere decir es hacer que nuestro rostro sonría y hacer como que los problemas no le preocupan a usted. Esa es una forma de cristianismo de lo más dolorosa. Dios no quiere que usted se dedique a gritar: “¡Aleluya, tengo cáncer!”, pero hay algo respecto a tener cáncer por lo que dar gracias, y eso es lo que Él quiere que vea usted. Hay algunos aspectos de esto que revelan un propósito, un significado y una razón. Dios quiere que vea usted esto: lo que Él puede hacer con esta situación y cómo puede usted sentirse agradecido. La acción de gracias es la primera cosa que Él quiere en la adoración.

La segunda cosa es una voluntad obediente: “paga tus votos al Altísimo”. Fíjese usted en la clase de obediencia que representa esto. No es algo que fuerzan sobre usted; es algo que ha escogido usted para sí mismo. Un voto es algo que decide usted hacer, una promesa que hace usted por una verdad que ha visto. Usted dice: “No lo había visto de ese modo antes. Realmente debería de hacer algo al respecto. Con la ayuda de Dios voy a hacer tal y tal cosa”. Eso es un voto. Dios dice: “Yo no te estoy pidiendo que hagas cosas que todavía no has descubierto que son importantes. Pero cuando hayas prometido algo, cúmplelo, actúa sobre ello, obedécelo”.

Señor, te ofrezco ahora mismo el sacrificio de acción de gracias. Te doy gracias que Tú estás obrando para bien tanto en mí como por medio de mí. Concédeme que pueda obedecer a Tu verdad con un corazón agradecido.

Aplicación a la vida

Podemos derrochar muchas energías quejándonos,

no bendiciendo a nadie. ¿De qué manera podemos enfocar mejor 

nuestros pensamientos para que podamos tener una actitud de 

gratitud sean cuales fueren las circunstancias?


jueves, 21 de octubre de 2021

21 de octubre - El Rey en Su belleza - Ray Stedman

 Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos; desde palacios de marfil te recrean. Hijas de reyes están entre tus ilustres; está la reina a tu diestra con oro de Ofir. Salmo 45:8-9

Estos versículos describen una ceremonia de enlace matrimonial. Encontramos descritos aquí para nosotros una asombrosa serie de preparativos. Para empezar, el novio se ha preparado. El escritor dice: “Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos”. Estas son especias que se usan en los entierros. Recordará usted que cuando las mujeres fueron al sepulcro la mañana del domingo de Pascua, llevaron consigo una cantidad de especias, mirra y áloes, a fin de envolver el cuerpo del Señor y preservarlo en su muerte. A pesar de lo cual, hallamos presentes estas mismas especias en una boda. ¿Qué significa esto? Este matrimonio se hace posible por la muerte; de alguna manera de la muerte surge este incienso fragante que hace gloriosa la escena de la boda. Usted puede ver de qué manera tan preciosa encaja esto con lo que describe el apóstol Pablo en Efesios 5:25, cuando dice que Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella. Él murió por la iglesia. Se sometió a las ataduras de la muerte por nosotros. ¿Por qué? A fin de poder presentarse a Sí mismo una iglesia gloriosa, una novia hermosa, sin mancha ni contaminación ni nada por el estilo.

Luego Él ha preparado un lugar. Leemos acerca de dónde ha de tener lugar esta boda: “desde palacios de marfil te recrean”. Es una imagen de un lugar hermoso y nos recuerda inmediatamente las palabras de Jesús a Sus discípulos antes de la cruz. Él les dijo: “Voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Juan 14:2b). Ese lugar está siendo preparado ahora. Es un lugar de belleza y de gloria muy por encima de toda descripción. Los términos que se usan aquí son sencillamente una manera de sugerirnos cómo será: palacios de marfil llenos de música, de alegría, con una compañía que se regocija alrededor.

Y finalmente, la novia se ha preparado: “Está la reina a tu diestra con oro de Ofir”. Según la costumbre oriental, el novio mismo, que ha pagado el vestido de oro, presentaba siempre este vestido de oro a la reina. Esta es también una imagen maravillosa para nosotros. ¿Quién es el que nos está preparando para este día, para este compartir la vida juntos? Él es quién nos está preparando a nosotros. Él nos ha vestido con Su propia justicia, nuestro traje dorado. El oro, en las Escrituras, es siempre la imagen de la deidad, y esto es una indicación acerca de lo que estaba diciendo Pedro: “para que lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4b). ¿Ha entendido usted realmente esto? ¡Esto es verdad! Jesucristo está uniendo nuestras vidas con la Suya y dándonos a todos Su puesto y todos Sus privilegios. Todo lo que le pertenece a Él nos pertenece a nosotros. Una de las cosas que peor están hoy en la iglesia es que nos estamos olvidando de los privilegios que tenemos. No contamos con ellos y no pensamos lo tremendos que son. Pero aquí tenemos a la esposa, lista para unirse con Él, vestida de oro que Él ha provisto.

Señor Jesús, Tú eres nuestro hermoso Rey, y nosotros te anhelamos como la esposa anhela a su marido. Te doy gracias por adornarnos con Tu propia justicia para que podamos vivir contigo para siempre.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Podemos nosotros entender de verdad cómo participamos en la naturaleza divina? ¿Cómo une Jesús Su vida con las nuestras para concedernos Su posición y todos Sus privilegios?

miércoles, 20 de octubre de 2021

20 de octubre - Un cántico de resurrección - Ray Stedman

 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos y temerán y confiarán en Jehová. Salmo 40:2-3

El Espíritu Santo habló de una manera maravillosa por medio de David, haciendo que dejase constancia de sus propias experiencias al mismo tiempo que expresó verdades que estaban por encima de su experiencia. Su lenguaje fue mayor que el acontecimiento que estaba intentando describir. El único cumplimiento final debía de tener lugar en los días venideros cuando aparecería el Mesías en la carne entre los hombres. El Salmo 40 es, en un sentido, la verdadera biografía del Señor. Él mismo nos dice por qué vino a la tierra, lo que se realizó y cuáles fueron Sus experiencias.

Esta es una descripción de la resurrección: “Él me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso” o, como se dice en hebreo: “del pozo del tumulto”, de una terrible experiencia, del lugar de la desolación, la desesperación y la muerte.

Con frecuencia la vida está llena de muerte. Toda experiencia que es contraria a lo que ha diseñado Dios para nosotros es una experiencia de muerte. La amargura, la vergüenza y el sufrimiento, el odio, la avaricia y la soledad, son todas ellas formas de muerte que aparecen en nuestras vidas ahora. Eso era lo que estaba experimentando nuestro Señor. Él entiende estas cosas porque Él mismo las ha pasado. Al final le llevaron, como nos llevarán a nosotros, al momento final cuando se acaba la vida y tenemos la muerte ante nosotros, la profunda y oscura desolación de la muerte. Pero, nos dice Él, el Señor me sacó de eso. Él me levantó del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso, y puso mis pies sobre la roca e hizo que mis pasos fuesen seguros.

Esta es una preciosa descripción de la experiencia de la resurrección. Ninguno de nosotros ha resucitado jamás. Hay una gran diferencia entre lo que sucedió a Lázaro y lo que sucedió a Jesús. Lázaro fue realmente resucitado, fue restablecido a esta vida casi como si le hubiesen hecho el boca a boca para resucitarle, pero Jesús resucitó. Él fue el primogénito de entre los muertos. Pasó por una experiencia totalmente nueva de vida que Dios había diseñado desde el principio para la humanidad. Eso es lo que el Mesías está describiendo aquí. El resultado es que puso “en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios”.

Un cántico nuevo describe una experiencia nueva. Cuando Dios hace algo grande por usted, usted no se sienta y recita un proverbio o compone un párrafo o se inventa una receta. Usted escribe un cántico, porque cantar es una de las mejores maneras de expresar lo que nos está sucediendo. Así que tiene un cántico nuevo para celebrar una nueva manera de vivir, una vida resucitada. El efecto de esta vida de resurrección, nos dice, va a ser muy extendido. “Verán esto muchos y temerán, y confiarán en Jehová” (v. 3b). El efecto de la resurrección de Jesús fue que la historia del cristianismo, el mensaje del evangelio cristiano, explotó en el mundo romano al extenderse literalmente la iglesia, yendo en todas las direcciones y conmoviendo el mundo de aquel entonces.

Señor, Tú tienes el poder de hacer que surja la vida de la muerte. Te doy gracias porque, por medio de la resurrección de Jesús, Tú me has dado una nueva vida.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
La amargura, la vergüenza, el odio, la aflicción y la soledad son todas ellas formas de muerte. ¿Creemos nosotros y actuamos basándonos en Su Presencia que mora en nosotros para disipar cada una de las formas de muerte que experimentamos?

martes, 19 de octubre de 2021

19 de octubre - La adoración en el desierto - Ray Stedman

 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días. Salmo 23:5-6

En los versículos 5 y 6, David cambia un poco la metáfora del buen pastor al anfitrión afable. Jehová coloca una suntuosa comida ante él, un gran banquete, en presencia de sus enemigos. Esta figura incluye todas las figuras que ha usado David con anterioridad. El hecho de que Dios alimente y provea, nos dirija y proteja, está todo ello unido en este símbolo del anfitrión afable.

Resulta interesante que esta figura surge de la situación histórica acerca de la cual escribió David. Cuando David fue llevado al desierto por la rebeldía de su hijo, se encontró en el desierto hambriento y cansado, su ejército en desorden. Tal y como dice en 2 Samuel 17, tres hombres, que ni siquiera eran israelitas, Sobi, Maquir y Barzilai, trajeron “camas, tazas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, garbanzos tostados, miel, manteca, ovejas y quesos de vaca, para que comieran; porque decían: ‘El pueblo está hambriento, cansado y sediento en el desierto’” (vv. 28-29).

David vio en esto que Dios, como un anfitrión benévolo, estaba preparando una mesa ante él en presencia de sus enemigos. Pablo lo dijo de la siguiente manera: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

Una nota final es que la palabra seguir en el versículo 6 significa literalmente “perseguir”. David dice que la bondad y la misericordia de Dios le seguirían, en contraste con el hecho de que le siguiesen sus enemigos para quitarle el trono y para destruirle. El deseo de David era regresar al tabernáculo y adorarle allí. La misericordia y la amabilidad de Dios debieran evocar la misma respuesta en nosotros. Nosotros no adoramos en un tabernáculo, sino, como dijo Jesús: “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24). Nosotros adoramos por medio del hombre interior, donde habita Dios. Cuando nosotros vemos que el Buen Pastor nos alimenta, nos guía y nos protege, nuestra reacción debiera ser la adoración, reconociendo todo lo que es Jehová, una palabra de gratitud por lo que Él ha hecho, y la afirmación: “He aquí más de mí mismo, para que Tú lleves a cabo los propósitos que Tú tenías planeados”. Esa es la verdadera adoración.

Padre, Tú eres el Buen Pastor. Tú eres digno de toda confianza. Aliméntame, guíame y protégeme. Me entrego a Ti con una adoración agradecida.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¡Dios se ofrece a tratarnos como si fuésemos invitados a Su mesa! Él nos prodiga Su amor a nosotros, que somos pecadores. ¿Estamos nosotros resistiéndonos a ese amor asombroso y no adorándole a Él con nuestras vidas?

lunes, 18 de octubre de 2021

18 de octubre - Pasando por el valle - Ray Stedman

 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Salmo 23:4

Esta es una vez más una escena muy pintoresca. El pastor está guiando a las ovejas a que regresen al hogar por la noche. Al pasar estas por un desfiladero estrecho, las largas sombras se proyectan a lo largo del sendero. En hebreo esto es “el valle de profundas sombras”. Las ovejas, debido a que son tan tímidas e indefensas, se sienten asustadas por su experiencia, pero confían en el pastor y, por lo tanto. se sienten consoladas. No temerán a ningún mal porque el pastor está con ellas. Esto nos recuerda las palabras del Señor citadas en el libro de Hebreos: “No te desampararé ni te dejaré” (Hebreos 13:5). De modo que podemos decir con confianza: “El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:6). Yo no sé cuál ha sido su experiencia, pero siempre que yo me encuentro en una situación como esta, cuando hay una gran presión, empiezo a preguntarme si el Señor no me ha abandonado, pero Él dice que nunca nos deja ni nos abandona; Él está siempre ahí. Por lo tanto, no tenemos ningún motivo para temer, y eso es un gran consuelo.

David escribe además: “tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. La vara era un garrote que se usaba para ahuyentar a los animales salvajes. No se usaba nunca con las ovejas, sino que era un instrumento pesado que se utilizaba para proteger a las ovejas de animales rapaces que merodeasen. El cayado era un palo con un gancho en la punta que se podía usar para ayudar a las ovejas. Este gancho se podía usar para colocarlo alrededor de la pata de una oveja y tirar de ella para protegerla de una situación de peligro y se podía usar como un instrumento para dirigir y ocasionalmente para disciplinar con golpecitos en el lado del cuerpo.

El entender cómo los pastores cuidan de sus ovejas me ha ayudado mucho a entender el carácter de Dios. Cuando yo me alejo, Él no dice: “Ahí va esa estúpida oveja”, y ¡WAM! me golpea con la vara. No, Su actitud es: ¿Cómo puedo ayudar a mi oveja? ¿Cómo puedo acercarme para traerla de vuelta a la fila? ¿Cómo puedo consolar a la oveja y suplir lo que necesita? Puede que Dios tenga que usar la disciplina, pero lo hace siempre con amor. Él reprende, corrige, anima e instruye en justicia, tratándonos con firmeza y con delicadeza.

La vara y el cayado también se usan en contra de dos de los más grandes enemigos con los que tenemos que enfrentarnos. La vara se usa para el enemigo exterior, Satanás, que está trabajando por medio del sistema del mundo para destruirnos. Jesús dijo: “Él es mentiroso y asesino”. Él está dispuesto a devorarnos; así que el Señor usa la vara sobre él, pero yo soy el otro enemigo, el enemigo interior. Según las palabras inmortales: “Nos hemos encontrado con el enemigo, y el enemigo somos nosotros”. Eso es algo que yo sé. La vara del pastor se usa para castigar y subyugar al enemigo interior, pero la confianza que Él nos muestra es que no tenemos nada que temer, ni del enemigo del exterior ni del enemigo interior.

Señor, te doy gracias por guiarme por el valle oscuro, protegiéndome del mal por el camino. Te doy gracias por reprender y corregirme, que es otra expresión de Tu gran amor.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El Buen Pastor rodea a Sus ovejas con Su presencia continua. ¿Cuáles dos evidencias tenemos de Su amor protector y Su firme y dulce cuidado de las ovejas?

domingo, 17 de octubre de 2021

17 de octubre - La guía - Ray Stedman

 Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Salmo 23:3

La palabra hebrea traducida como “senda” significa “un sendero bien definido y gastado”. Eso indica de nuevo lo estúpidas que son las ovejas, porque incluso cuando el sendero está bien marcado, siguen necesitando a un pastor. Todavía siguen teniendo tendencia a alejarse, por muy evidente que sea el camino. El pastor conoce los senderos porque ha estado allí con anterioridad, y las ovejas confían en él.

Creo que el factor que más produce ansiedad en el mundo hoy es la incertidumbre acerca del futuro. ¿Qué es lo que va a pasar mañana y al día siguiente? Hay decisiones que es preciso que tomemos que tienen no solo que ver con nuestras propias vidas, sino con las vidas de todos aquellos con los que nos relacionamos. Mi vida afecta a mi familia, a mis vecinos y a mis socios en el negocio. Nosotros estamos constantemente tomando decisiones. ¿Cómo sabemos que estamos tomando las decisiones correctas? ¡Las decisiones pueden ser cruciales y frustrantes!

Una historia clásica tiene que ver con un hombre que estaba asistiendo a entrenamiento básico en el ejército. Le tocó trabajo de cocina, y le habían dado la tarea de clasificar las patatas. Había un enorme montón de ellas, y el sargento le dijo que pusiese todas las que estaban malas en un recipiente y las buenas en otro. Regresó un par de horas después para encontrarse al hombre mirando una patata. No había nada en los recipientes, y el sargento le dijo: ―¿Qué es lo que pasa? ¿No te gusta el trabajo?

El soldado le contestó: ―No es el trabajo; lo que me está matando son las decisiones.

Yo me siento con frecuencia de esta manera. Nos vemos obligados a tomar una serie de decisiones, día tras día, que tienen que ver con la vida de nuestros hijos, nuestra esposa o nuestro marido. Necesitamos sabiduría, necesitamos a un pastor. Necesitamos a alguien que conozca los senderos, alguien en quien podamos confiar. Todos necesitamos una palabra decisiva de alguien que conoce el camino, y el Señor conoce el camino. Pero surge la pregunta: “¿Cómo puedo yo descubrir Su voluntad para mi vida?”. ¿Puedo sugerir estos pasos?

Primero, sométase usted con toda sinceridad al liderazgo del Pastor. Esa es la actitud básica que debemos mantener. A menos que estemos dispuestos a admitir que no conocemos el camino por el desierto y nos sometamos a Su liderazgo, nunca encontraremos el camino.

La segunda cosa que debemos hacer es obedecer a lo que sabemos ahora que es la voluntad de Dios para nosotros. La mayor parte de la voluntad de Dios ya ha sido revelada en Su Palabra. Tenemos que empezar por obedecer la verdad que tenemos.

¿Pero qué sucede con otros aspectos de la vida donde las Escrituras no nos dan una información concreta? En ese caso somos guiados por la paz de Dios. Al pasar tiempo orando y esperando en Dios, tenemos una sensación de paz, una convicción interior acerca de lo correcto de una dirección determinada. La paz de Dios hará de árbitro en nuestra vida y nos hará saber lo que debemos hacer. Cuando vamos adelante sobre esta base, descubrimos que Dios apoya y apuntala nuestras acciones y, por medio de circunstancias que lo confirman, nos fortalece aun más, haciendo que tengamos paz.

Padre, Tú has prometido dirigirme por senderos de justicia. Ayúdame a estar dispuesto a seguir, incluso cuando no lo entiendo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El Buen Pastor no empuja a Sus ovejas, sino que las guía con ternura. ¿Cuáles dos cosas son esenciales para permitirnos discernir Su guía?

sábado, 16 de octubre de 2021

16 de octubre - Donde las necesidades quedan suplidas - Ray Stedman

 En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma. Salmo 23:2-3

En este salmo David enumera las maneras mediante las cuales el Buen Pastor suple nuestras necesidades. Lo primero que hace es suplir las necesidades de la persona interior, las necesidades básicas que tenemos de alimentos. Las necesidades básicas de un rebaño de ovejas son la hierba y el agua. Aquí tenemos una escena muy pintoresca de ovejas recostadas en los campos, habiendo comido lo que necesitaban hasta quedar satisfechas y a continuación siendo guiadas a las aguas de reposo. Las ovejas temen al agua que corre y todavía siguen bebiendo sólo de un estanque tranquilo. Un buen pastor, especialmente en una región semiárida como pueda ser Palestina, sabe donde están los lugares de riego y sabe donde están los campos de hierba abundante. Así que guía a sus ovejas a lugares donde pueden descansar, alimentarse y beber. La imagen es una de calma y de tranquilidad, porque las necesidades básicas de las ovejas han sido suplidas.

El complemento de nuestras vidas es evidente. Es Dios quien restaura a la persona interior por medio de Su Palabra. Al alimentarnos por medio de la Palabra de Dios, vemos al Señor Jesús en ella. Nosotros nos apoyamos en Él y nuestra persona interior queda satisfecha. Para empezar, la Palabra de Dios nos conduce a la persona de Cristo. “Más allá de la página sagrada”, dice el himno, “te vemos a ti, Señor”. Le vemos a Él, comemos y bebemos de Él, y además descubrimos que Él es el recurso que necesitamos. Como dice Pablo: “aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueve de día en día” (2 Corintios 4:16b). Nuestras almas están siendo restauradas. ¿Cómo? Al alimentarnos de Él. Al conocerle, creyendo lo que Él nos dice y actuando conforme a Su Palabra, descubrimos que la persona interior está siendo alimentada.

Un estudio bíblico que dirigí lo teníamos una noche a la semana en una casa de fraternidad en la universidad de Stanford. Nuestra suposición básica era que la Biblia es nuestra autoridad. En realidad nadie enseñaba la clase; sencillamente abríamos la Palabra, y los hombres en el grupo hacían observaciones. La semana pasada un estudiante de Austria se sentó con nosotros. Compartió con nosotros algo acerca de su pensamiento e hizo una auténtica contribución en el grupo. Después, cuando nos disponíamos a marcharnos, hizo el siguiente comentario: “Me siento tan agradecido de poder haber estado aquí esta noche, porque he descubierto que ustedes han encontrado el acceso directo a Dios por medio de este libro”.

¿Ha descubierto usted este acceso? En tiempos de profunda y absoluta necesidad, cuando estamos buscando ayuda, no está más allá de la Palabra de Dios. Todo lo que necesitamos para alimentar a la persona interior está justo ahí. Como dice Pedro: “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder” (2 Pedro 1:3a). Todo lo que necesitamos relacionado con la vida está disponible en Él. Yo me pregunto si estamos usando este recurso.

Señor, te doy gracias por Tu Palabra. Permite que sea para mí como pastos verdes y aguas tranquilas, haciendo que me sienta totalmente satisfecho en Ti.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Estamos aprendiendo a encontrar los pastos verdes y las aguas de reposo en la Palabra de Dios escrita? ¿Vemos en ella al Buen Pastor que es nuestra Vida?

viernes, 15 de octubre de 2021

15 de octubre - Sin necesidades - Ray Stedman

 Jehová es mi pastor, nada me faltará. Salmo 23:1

Porque el Señor es mi pastor, no me falta nada. Él satisface mis necesidades. Ese es el lugar al que desea llevarnos Dios. Él quiere que seamos independientemente dependientes de Él, que le necesitemos sólo a Él. Al estudiar este salmo me llamó la atención el hecho de que sólo existen dos opciones posibles. Si el Señor es mi pastor, entonces no me faltará nada, pero si estoy necesitado, es evidente que el Señor no es mi pastor; es así de sencillo. Si existen en nuestra vida el vacío, la soledad, la desesperación y la frustración, entonces el Señor no es nuestro pastor. O si alguien o cualquier otra cosa nos está guiando, no nos sentimos nunca satisfechos. Si nuestra vocación es lo que nos guía, sentimos inquietud, una actividad febril y frustración. Si la educación es nuestro pastor, nos estamos sintiendo continuamente desilusionados. Si otra persona es nuestro pastor, nos sentimos siempre decepcionados y a la postre nos sentiremos vacíos. Si el abuso de las drogas es nuestro pastor, en ese caso estamos “arruinados”, como dijo recientemente un artista del rock, pero si el Señor es nuestro pastor, dice David, nada nos faltará.

Se me ocurre a mí que si Jehová es nuestro pastor, tenemos que empezar reconociendo que somos ovejas. Francamente a mí no me gusta esta analogía, porque no me gustan las ovejas. El hecho de que no me gustan es algo que me sucedió de una manera honesta. Yo acostumbraba a criar ovejas. En la escuela secundaria pertenecí al Club 4-H y tenía un rebaño de ovejas y de cabras. A las cabras las puedo soportar, porque es posible que sean molestas, pero por lo menos son listas. Las ovejas son, sin duda alguna, los animales más estúpidos sobre la faz de la tierra. Son tontas, son sucias, tímidas, indefensas y desvalidas. Las mías se perdían constantemente, se hacían daño, y las mordían las serpientes. No saben literalmente lo suficiente como para ponerse a resguardo de la lluvia. Las ovejas son criaturas miserables.

¡Y que luego me diga Dios que yo soy una! Eso hace que me sienta dolorido, pero si soy realmente honesto conmigo mismo, sé que es verdad. Sé que me falta sabiduría y fuerzas. Tengo cierta inclinación a ser un tanto autodestructivo. Isaías lo expresó mejor: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino” (Isaías 53:6a). Conozco mi tendencia a satisfacer mi propio individualismo, a seguir mi propio camino y a hacer las cosas como yo quiero. Ese soy yo; soy una oveja, y si Jesucristo ha de ser mi pastor, tengo que admitir que necesito uno. Es difícil, pero es ahí donde debemos empezar. Una vez que admitimos nuestra necesidad, descubrimos la verdad de lo que está diciendo David. Nada nos faltará.

Señor, aunque soy una oveja que tengo tendencia a extraviarme, ven y sé mi pastor hoy. Llévame al lugar en el que pueda decir: “El Señor es mi pastor, nada me faltará”.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Si todavía existen en nuestra vida el vacío, la soledad, la desesperación, la frustración, la falta de esperanza o la necesidad, el Señor no está siendo nuestro pastor. ¿Podemos nosotros reconocer Su llamamiento para rescatarnos?

jueves, 14 de octubre de 2021

14 de octubre - El Salvador sufriente - Ray Stedman

 Dios mío, Dios mío ¿por qué me has desamparado? Salmo 22:1

Lea: Salmo 22

En muchos sentidos este es el salmo más asombroso de todos los salmos. Tenemos ante nosotros una imagen de la crucifixión y de la resurrección del Señor Jesús pintada por el salmista David mil años antes de que Jesucristo naciese. Esta es una de las más asombrosas predicciones de todos los tiempos.

Se describen por lo menos nueve sucesos o aspectos concretos de la crucifixión, descritos con minuciosos detalles. Todos ellos se cumplieron durante las seis horas que Jesús estuvo colgado en la cruz. Es más, la última parte del salmo describe la resurrección de Jesús de los muertos. La probabilidad de que las predicciones de estos nueve sucesos se cumpliesen por casualidad en una persona una tarde es inconcebiblemente reducida. La posibilidad de que sucediese todo esto por accidente está por encima de cualquier posibilidad, de modo que nuestras mentes no lo pudiesen imaginar. Pero, a pesar de esto, todo se cumplió en este salmo asombroso.

Es del conocimiento común que el 22 de Noviembre de 1963, el Presidente John Kennedy fue asesinado en Dallas, Texas, mientras iba en un coche por una de las calles de Dallas. Imagine usted que hubiese habido un documento que hubiese predicho este suceso, y supiésemos que había sido escrito en el año 963 d.C. Eso fue más o menos en el momento más álgido del imperio bizantino, cuando una gran parte del mundo occidental estaba siendo gobernado desde Constantinopla y una gran parte de Europa estaba solo escasamente habitada por tribus de bárbaros, y América aún no había sido descubierta.

Suponga usted que se hubiese preparado un documento en aquellos días de la antigüedad que predijese que habría de llegar un tiempo cuando un hombre de gran prominencia, presidente de una gran nación, estuviese yendo en un carro, yendo por una calle de una gran ciudad en una carroza de metal tirada por caballos, y de repente moriría de manera violenta cuando pequeños pedazos de metal lanzados por un arma hiciesen que la madera y el hierro penetrasen en su cerebro. Esta arma sería dirigida a él desde la ventana de un edificio alto, y su muerte tendría un efecto de alcance mundial y haría que se hiciese duelo por todo el mundo. Usted puede imaginarse con qué temor ese documento sería visto hoy. Semejante predicción sería semejante a los que leemos en el Salmo 22. Esa predicción hipotética hubiera sido hecha incluso antes de la invención del automóvil o de las armas de fuego y quinientos años antes del descubrimiento de América. Sería considerada como fantásticamente exacta. Como ve usted, tenemos esa misma clase de cosa en este salmo.

El salmo tiene dos divisiones principales. Los primeros veintiún versículos nos cuentan los tormentos de una persona desconocida que está sufriendo, que se encuentra completamente sola y está clamando a Dios en Su agonía. Muchos eruditos afirman que estos primeros veintiún versículos representan los pensamientos que pasaron por la mente del Salvador colgado en la cruz y sufriendo allí. Desde el versículo veintidós al final, el sufriente ya no está solo, sino en medio de una gran compañía, y está alabando a Dios y gritando en victoria. Acaba con Él reclamando la adoración de todo el mundo.

Señor Jesús, a mí me resulta inconcebible lo que Tú soportaste en la cruz. Te doy gracias porque estuviste dispuesto a sufrir y a morir. Te adoro como mi Salvador y Señor.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Cuando Jesús se hizo pecado por nosotros, tuvo que soportar una separación impensable del Padre, haciendo que se cumpliese esta asombrosa profecía. ¿Qué implicación tiene esto para nosotros hoy?

miércoles, 13 de octubre de 2021

El sacrificio moderno de niños




13 de octubre - Ayuda desde el santuario - Ray Stedman

 Te envíe ayuda desde el santuario y desde Sion te sostenga. Salmo 20:2

¡Esto es maravilloso: “ayuda desde el santuario”! El santuario es siempre una imagen del lugar en el que nos encontramos con Dios. En Israel era el templo, el lugar donde los israelitas iban para enderezar sus pensamientos, para que su manera de pensar fuese corregida. Allí se encontraban con Dios y allí escuchaban la Palabra de Dios, la mente y los pensamientos de Dios.

En el Salmo 73 el salmista se siente profundamente angustiado por lo propenso de los malvados, el problema perenne que todavía puede afectarnos a nosotros: ¿Por qué prosperan los impíos mientras que los justos parecen pisoteados todo el tiempo? Esto es algo que le ha inquietado, hasta que por fin fue al santuario, donde comenzó a percibir el fin de ellos. Allí empezó a ver todo el cuadro completo, y fueron corregidos sus pensamientos. Esto es lo que hace el santuario.

Para nosotros el santuario son las Escrituras, que es donde obtenemos la ayuda. Es allí donde son iluminadas nuestras mentes, donde empezamos a ver el mundo tal y como es, no como da la impresión de ser. No hay ni uno solo de nosotros que no haya aprendido ya que la vida no es como parece ser, que lo que da la impresión de ser la respuesta y aquello de lo que estamos convencidos al principio de cómo son las cosas, resultan ser todo lo contrario. La vida está llena de ilusión con engaño; las cosas no son lo que parecían ser. ¿No clama su corazón para que alguien le diga a usted la verdad, para que le diga cómo son las cosas exactamente, para que le abra a usted los ojos sobre lo que está sucediendo? Eso es lo que hace la Biblia, y a menos que esté usted en las Escrituras, no hay ayuda alguna. “Ojalá encuentre usted ayuda en el santuario, en las Escrituras”, es la oración del salmista, “para que sus ojos se iluminen y pueda usted entender”.

Ayuda del santuario y apoyo de Sion, que es otro nombre para Jerusalén, la capital del reino. En las Escrituras es un símbolo del reino invisible de Dios con el que estamos rodeados, formado por los ángeles que ministran, enviados para servir a aquellos que han de ser los herederos de la salvación. En otras palabras, toda la ayuda invisible que puede darle Dios a usted en el día de la angustia, en la hora de las presiones, está disponible por medio de la oración.

Recuerde usted que en el huerto de Getsemaní, estando Jesús orando y sudando gotas de sangre en el momento de Su más intensa agonía, se le apareció un ángel que le ministró y le fortaleció. El ángel fue hecho visible para Él para que a nosotros se nos enseñase una lección de lo que sucede cuando oramos. Yo he orado sintiéndome deprimido y derrotado, pero mientras oraba he sentido mi espíritu elevarse, cambiar y fortalecerse. He salido sintiendo calma, descanso y paz. ¿Por qué? Porque he recibido ayuda de Sion.

Señor, hay demasiados lugares a los que acudo cuando llegan los tiempos de angustia. Enséñame a volverme a Tu santuario para la ayuda que necesito.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿A dónde acudimos cuando nuestros corazones y nuestras mentes están angustiados y confusos por todo lo que está sucediendo en nuestro mundo? ¿Dónde está el lugar de tranquila confianza y de reposo?

martes, 12 de octubre de 2021

12 de octubre - Faltas ocultas - Ray Stedman

 ¿Quién puede discernir sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias, que no se enseñoreen de mí. Entonces seré íntegro y estaré libre de gran rebelión. Salmo 19:12-13

“Líbrame de mis errores ocultos”. ¿Es esa su oración? ¿Sabe usted lo que pasará si ora de esta manera? Puede que crea que Dios va a coger una esponja y va a limpiar dentro de usted para que ni siquiera pueda saber lo que eran esas faltas ocultas, pero Dios no hace eso. Su manera de tratar las faltas ocultas es o bien enviar a alguien que le muestre a usted sus faltas o hacer que resulten evidentes por medio de alguna circunstancia en la que usted se tenga que enfrentar de repente con lo que ha hecho o dicho y se encontrará con que es algo feo y no le gustará. Así es como Dios nos limpia nuestras faltas ocultas, abriendo los lugares secretos.

Normalmente lo hace por medio de otras personas porque, como Dios bien sabe, nosotros mismos no las podemos, pero otras personas pueden vernos a nosotros. Estas faltas se mantienen ocultas a nuestros ojos, pero no es así para otras personas, que las ven con toda claridad, y nosotros podemos ver sus faltas ocultas mejor de lo que las pueden ver ellos. Usted sabe que puede ver las faltas de alguien en quien está pensando ahora mismo mejor de lo que las puede ver esa persona. Usted dice: “No sé como esa persona puede estar tan ciega”. Pero hay alguien que está pensando exactamente lo mismo acerca de usted. Por eso es por lo que es siempre apropiado decir: “Señor, líbrame de mis faltas ocultas. Ayúdame a verme a mí mismo por medio de los ojos de un amigo que me quiere lo suficiente como para decirme la verdad”.

Y además: “Preserva también a tu siervo de las soberbias”. Las soberbias tienen que ver con el pecado de confiar usted en que puede hacer lo que Dios quiere que haga. La confianza en sí mismo es presunción. Dios no nos pide nunca que hagamos algo sobre esta base. Si dependemos de nosotros mismos, estamos actuando de una manera presuntuosa, y cualquier actividad que provenga de la confianza en nosotros mismos es un pecado de presunción. “Todo aquello que no sea de la fe es pecado.” El hecho de que yo actúe como si hubiese algo que yo pudiera contribuir es ser culpable de esta clase de pecado. La cura para esto es la dependencia en la actividad de Dios en usted como creyente. Así que David está diciendo en oración: “Señor, permite que me dé cuenta de que sin Ti no puedo hacer nada. Ayúdame a depender de Ti para que Tú obres en mí, y entonces seré irreprochable e inocente de cometer una gran transgresión”.

Señor, Tú me hablas a mí por medio del mundo que Tú has creado y la Palabra que has hablado. Haz que tenga un corazón que se deje enseñar.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Cuáles dos áreas de nuestras vidas necesitan ser expuestas? ¿Estamos abiertos a orar acerca de ellas y permitir que Dios conteste nuestras oraciones de Su propia manera?

lunes, 11 de octubre de 2021

11 de octubre - Una oración de pasión - Ray Stedman

 De cierto, Dios, harás morir al impío. ¡Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios! Salmo 139:19

¿Por qué estos salmistas parecen todos ellos interponer estos sangrientos pensamientos? ¿Por qué esta repentina palabra de pasión: “¡Si tan solo hicieses morir al impío!”? Esto ha inquietado a muchos porque parece algo tan lejos de lo habitual en el Nuevo Testamento, como “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44). ¿Cómo podemos entender estas cosas?

Tenemos que entender que todo lo que pide el salmista no es necesariamente un reflejo de la voluntad de Dios. Estamos leyendo acerca de las experiencias de creyentes, y sus pensamientos no son siempre reflejos de la voluntad perfecta de Dios. En ocasiones, los salmos reflejan seriamente el punto de vista humano, y necesitamos entender estos pasajes en su contexto. En este párrafo el salmista, sintiéndose dominado por su íntima relación con Dios, llega ahora de una manera natural al lugar en el que le pide algo a Dios, que es algo que también nosotros hacemos. Cuando nos damos cuenta de que estamos cerca de Dios, sabiendo que Él nos ama, tenemos tendencia a pedir cosas a Dios, pero esas cosas no concuerdan siempre con lo que Dios considera que es mejor para nosotros, y es lo que está haciendo el salmista.

El salmista le pide también a Dios que se ocupe del problema de los malvados. La manera que sugiere para resolver el problema es un tanto ingenua. Él dice: “Señor, destrúyelos”, como si un remedio tan sencillo para los males humanos nunca se le hubiese ocurrido al Todopoderoso. ¿Se ha sentido usted así alguna vez? Una de las cosas refrescantes acerca de los salmos es la honestidad que reflejan.

Hay varias cosas en las que necesitamos fijarnos sobre esto. Para empezar, la petición del salmista se queda corta, incluso en lo que se refiere a la norma del Antiguo Testamento; pues fue primeramente el Antiguo Testamento que dijo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levíticos 19:18b). El Nuevo y el Antiguo Testamento no se contradicen en lo que se refiere a estas normas de la moral. Pero este hombre todavía no lo ha aprendido. En su honestidad dice: “Señor, me parece que la mejor manera que puedes enfrentarte con este problema del mal es destruyendo a los malvados. ¿Porqué no haces eso?”.

Aquí tenemos el caso de un hombre que ha sentido el odio de Dios en contra del pecado, pero todavía no ha sentido el amor de Dios por el pecador. Yo creo que ese es el motivo por el cual concluye con estas palabras: “Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23-24). Me parece que él está diciendo: “Señor no entiendo este problema del mal. A mí me da la impresión de que la manera más fácil es que Tú elimines a la persona malvada. Pero Señor, también sé que no pienso con demasiada claridad y con frecuencia no tengo la respuesta correcta; así que, Señor, en caso de que yo no tenga el remedio correcto a este problema, permíteme añadir esta oración: ‘Examíname oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno’.”

Padre, con cuánta desesperación necesito ser guiado por las complejidades de mi vida. Ayúdame a no sentirme satisfecho con soluciones sencillas pero equivocadas, sino a estar dispuesto a permitir que Tú realices Tus propósitos, sabiendo que Tú has tenido en cuenta todos los factores.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Qué parte de nuestro tiempo de oración dedicamos a peticiones que son el resultado de nuestro entendimiento finito? ¿Hay una mejor manera de orar? ¿Hemos sentido nosotros el amor de Dios por los pecadores?

domingo, 10 de octubre de 2021

10 de octubre - Diseño y determinismo - Ray Stedman

 Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar ni una de ellas. Salmo 139:16

La frase “mi embrión” literalmente en hebreo es: “mi sustancia enrollada”. Esto nos presenta una imagen del embrión todo enrollado. Hoy en día las personas están haciendo preguntas acerca de cuándo empieza la vida. ¿Cuándo se convierte un embrión en un ser humano? La respuesta del salmista es: “En mi estado embriónico enrollado tus ojos me contemplaron a mí; no contemplaron una colección impersonal de células que todavía no eran yo”. La maravilla del cuerpo humano, incluso en esa etapa del crecimiento, le ha convencido de que Dios está con él y le conoce de inmediato.

Algunos se acordarán del caso Alger Hiss hace ya muchos años. Alger Hiss fue acusado de una conspiración comunista mientras era funcionario del gobierno. Uno de los principales participantes en este caso fue un hombre llamado Whittaker Chambers, que también era miembro del partido comunista y un contacto de Alger Hiss. Whittaker Chambers escribió después un libro en el que contaba cómo se había vuelto cristiano. Un día cuando estaba sentado, teniendo sobre su regazo a su hijita de dos años de edad, se fijó en su oreja y le llamó la atención. Se sintió sorprendido por el diseño de esa oreja. Por lo preciosa que era, semejante a una concha, y lo perfectamente diseñada que era para captar cada una de las hondas de sonido que estaban en el aire y que el cerebro convertía en sonido. Sabiendo algo acerca de la mecánica del oído, empezó a pensar en ello. Se sintió impresionado por lo imposible que era que algo tan complicado, tan complejo, que había sido diseñado de una manera tan preciosa, pudiera ser el resultado de la pura casualidad. Esto le llevó a otras líneas de pensamiento, y al final acabó por investigar la postura cristiana y se hizo cristiano. El argumento del diseño es un gran argumento y es el que usa aquí el salmista.

No solo está impresionado por el argumento del diseño, sino por la evidencia del determinismo. Evidentemente tuvo una experiencia similar a la de muchos de nosotros, porque llegaron ciertos días en su vida durante los cuales tantos factores sin relación alguna de repente encajaron para crear una circunstancia o una experiencia que él no podía evitar ser consciente de que algo estaba haciendo que sucediese, y todo ello estaba sucediendo por una mente mucho más grande que la suya.

A todos nosotros nos ha sucedido algo de repente, algo que no planeábamos o que no esperábamos, algo que estaba compuesto por muchos factores diferentes que de repente encajaban juntos, uniéndose de una manera preciosa, de manera que nos dimos cuenta de que Otro estaba planeando nuestros días, pero al mismo tiempo permitiéndonos tener la libre voluntad en esta experiencia. Fue el hecho de que, antes de que tuviesen lugar estos días, estaban escritos en el libro de Dios y habían sido planeados por Él.

Señor, nadie me conoce como Tú. Tú me conocías antes de que yo naciese y Tú sabías lo que me esperaría cada día de mi vida. Te alabo y te doy las gracias por Tu íntimo conocimiento de mí.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Hemos contemplado profundamente el diseño organizado que vemos en la creación? ¿Qué podemos decir acerca de los fragmentos de nuestras vidas que parecen reunirse como si fueran parte de un plan maestro?