Pablo fue un poderoso hombre de oración, de manera que era natural que él suplicase por tres veces. Recibe la respuesta y es muy clara. Ya fuera por medio de una visión o por medio de alguna convicción interna de su mente, cosa que yo no sé, la respuesta fue sumamente clara: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Si este versículo expresa un principio que es cierto respecto a la vida y Dios sabe que es verdad que Su fortaleza se perfecciona en nuestra debilidad, ¿en qué cree usted que se ocupa Él con nosotros? ¿Está realmente haciendo que seamos débiles? ¿Y qué es lo que nos hace sentir débiles? Es estar bajo ataque, sintiéndonos inadecuados para hacer frente a las presiones y los problemas que tenemos. Si usted se siente débil, entonces no es sólo el demonio el que hace que se sienta de esta manera, sino que es Dios también. Dios hace que sintamos esta debilidad para impedir que adoptemos actitudes que podrían convertirnos en personas inútiles en la obra de extender Su reino. Pablo sabía que lo peor que podía hacer era volverse arrogante acerca de su revelación. Era evidentemente más importante mantener a Pablo humilde que hacer que se sintiese cómodo, de manera que Dios permitió que continuase sintiendo el “aguijón”. La amenaza más peligrosa para cualquier siervo de Cristo es el orgullo espiritual, que es la cosa que yo más temo en mi ministerio. A mí me dicen tantas cosas agradables, son tantas las personas que me animan y hay tantos estímulos para mi ego que temo creerme que algunos de estos cumplidos representan habilidades asombrosas que yo poseo. En una ocasión estuve en una conferencia en California y estaba hablando con el director de la conferencia sobre otro hermano en el Señor acerca de enviar a uno de los principales oradores de la organización a una serie de reuniones especiales. Este hombre se puso en pie y dijo: “Yo soy el orador principal de nuestro grupo; yo soy el número uno”. A mí no me sorprendió, después de escuchar esto, ser testigo de cómo el ministerio de este hombre empezaba a derrumbarse y quedar hecho pedazos, de manera que su propia organización no tardó en eliminarle de su puesto de liderazgo. He visto a muchas personas venirse abajo por volverse arrogantes y por jactarse de lo que Dios estaba haciendo por medio de ellas. Esto enfatiza la batalla espiritual en la que nos vemos involucrados. ¿Cuándo está siendo derrotado el demonio? No cuando nos sentimos importantes y confiados, cuando da la impresión de que están sucediendo cosas maravillosas, cuando el ministerio está yendo bien. No, el demonio está siendo derrotado cuando nosotros nos sentimos atacados y bajo su punto de mira, cuando nos sentimos débiles e impotentes y no sabemos qué hacer, cuando no estamos seguros de cómo contestar, cuando en nuestras perplejidades y sentido de la debilidad venimos ante el Señor y le suplicamos que nos dé fuerzas para seguir adelante un día más y que nos conceda la gracia para ayudarnos a mantenernos en pie. Es entonces cuando estamos ganando y cuando el reino de Dios se está extendiendo más abundantemente de lo que antes hacía.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Somos nosotros conscientes del peligro del orgullo espiritual? ¿Podemos nosotros recibir nuestra debilidad y nuestra incompetencia como el camino del poder de Dios obrando en nosotros? |
Versículo para hoy:
domingo, 26 de septiembre de 2021
26 de septiembre - Fortaleza en la debilidad - Ray Stedman
sábado, 25 de septiembre de 2021
25 de septiembre - Cómo jactarse - Ray Stedman
Pablo vuelve veinte años atrás en el pasado a este asombroso incidente, que sucedió poco después de su conversión, y dice: “Si tengo que jactarme, esta es la clase de cosa de la que me jactaré”. Él se jacta de las cosas que muestran su debilidad. De eso es de lo que deberíamos jactarnos nosotros, de los tiempos en que no causamos una buena impresión, los tiempos durante los cuales caímos y fracasamos. Pablo dice que eso es de lo que él se jacta. “Al pensar en mi vida pasada, me viene a la mente un incidente. Fue un tiempo durante el cual fui un fracaso absoluto en lo que estaba intentando hacer. De eso me jacto, porque fue entonces cuando comencé a aprender la lección más importante de mi vida”. Después de su conversión se fue al desierto de Arabia durante un tiempo. Allí sin duda estudiaría las Escrituras para intentar comprender cómo no había sido capaz de darse cuenta de quién era Jesús. Pero al buscar, encontró a Cristo en cada página. Cuando hubo pasado por esta experiencia, hubo dos cosas de las que estuvo ardientemente convencido en su corazón. Primero, creía que el Antiguo Testamento demostraba que Jesús de Nazaret era el Mesías. La segunda cosa acerca de la que estaba convencido respecto a esta experiencia era que Dios le había escogido para ser el apóstol a Israel, y lo intentó. Hizo lo mejor que pudo con su brillante mente y con todas sus aptitudes hebreas. Pero las cosas continuaban desmoronándose, hasta que las circunstancias llegaron a un estado tan terrible que una noche el gobernador intentó encontrarle, para que los guardas pudiesen prenderle y para que le matasen. Al enterarse de ello, sus amigos le sacaron y le llevaron a una de esas casas construidas sobre el muro de Damasco y, a través de una ventana, en la oscuridad de la noche, le hicieron descender dentro de una canasta. Pablo dice: “La noche en que fui descolgado en una canasta es la noche de la que me jacto”. Mirando atrás, dice: “Fue exactamente entonces. Al alejarme de la ciudad de Damasco, con todos mis planes y mis sueños de gloria para Cristo derrumbados bajo mis pies, y esa fue la noche en la que empecé a aprender esta gran verdad: Mis dones naturales no son lo que me capacitan para ser un siervo de Cristo”. ¡Cómo me gustaría enseñar esto a todos los cristianos hoy! Estamos siendo bombardeados por la filosofía según la cual las habilidades naturales hacen que la persona pueda ser útil como cristiana, con una fuerte personalidad, una perspectiva comunicativa y optimista, con dones de liderazgo, con una mente y un cuerpo atractivos, con habilidades musicales, con habilidad para hablar; todas estas son cosas que Dios puede usar. Pablo dice: “Esa es una manera ridícula de pensar. Yo tuve que aprender que estas ideas no ayudan, que el que Cristo obre en mí es la única cosa que Dios aprueba. Cualquier persona que sea cristiana tiene a Cristo obrando en él o en ella, y si aprende usted a depender de la obra de Jesús en usted, listo para realizar la obra por medio de usted cuando usted decida hacer las cosas, Él realizará la obra juntamente con usted y hará que sus esfuerzos sean significantes y de valor, tanto a la vista de Dios como finalmente a la de las personas. Ese fue el gran secreto que aprendió Pablo.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Vemos nosotros el valor de nuestros fracasos como parte del currículo de Dios para enseñarnos mediante la confianza humilde? ¿Confiamos nosotros en que Él puede redimir nuestros fracasos? |
viernes, 24 de septiembre de 2021
24 de septiembre - La sencillez de Cristo - Ray Stedman
Lo principal acerca de ser cristiano es ver que la cosa principal sigue siendo la cosa principal; eso es lo que está diciendo Pablo. La “cosa principal” es que en el corazón y en el centro de su vida esté “la sencillez que está en Cristo”. Una cosa sencilla. Yo me he dado cuenta después de muchos años de observación de que cuando la religión se vuelve algo complicado, es siempre una señal de que se está alejando de las realidades y de las cosas centrales de la fe. El mundo a nuestro alrededor se está volviendo cada día más complejo, y esto es debido a que se está alejando cada vez más y más de Dios. Mire usted a su alrededor, al mundo de la naturaleza, y podrá ver usted la sencillez del diseño de Dios por todas partes. Él creó el año alrededor de cuatro estaciones que se repiten y que nunca fallan. A pesar de lo cual, este modelo sencillo de las cuatro estaciones contiene en sí mismo todas las posibles variaciones climatológicas. Fíjese usted en una flor y verá usted lo sencillo que es el patrón de su estructura y al mismo tiempo qué infinita variedad ha producido Dios en un campo de flores. Esto es algo que puede usted ver por todas partes. Dios es básicamente sencillo. Cuando la religión se vuelve compleja, es señal de que se está alejando de Cristo. Esto es lo que preocupa a Pablo aquí. Cuando usted se pregunta a sí mismo lo que es esta sencillez a la que él se refiere, la contestación por todas partes en la Palabra de Dios es la compañía diaria del Señor Jesús. ¿Siente usted que Cristo es suyo durante todo el día? ¿Cuenta usted con esto, piensa en ello y vive usted esta relación teniendo este sentimiento de expectativa de Su presencia? Nosotros decimos con frecuencia y con razón que el cristianismo no es un credo, es una relación, es vivir con una Persona. El peligro con el que nos enfrentamos constantemente es que nos involucramos en las cosas de Cristo pero al mismo tiempo no vivimos la relación con Cristo. Usted puede perderla en medio de la actividad cristiana. Usted la puede perder cuando participa en algunos de los fascinantes aspectos de las Escrituras, perdiéndose “la sencillez que está en Cristo”. Usted la puede perder por causa de las presiones de la vida diaria. Puede estar tan ocupado y tan preocupado de sí mismo y de las cosas que están sucediéndole que pierde el sentido de que Cristo está con usted y Él es suficiente. Esta es la hermosa “sencillez que está en Jesús”. Los creyentes corintios se vieron asaltados por maestros que les estaban exponiendo a las cosas que les llamaban la atención, pero se estaban alejando de ese punto central. Estaban comprometidos con filosofías fascinantes basadas en la Palabra de Dios, pero que se desviaban siguiendo caminos equivocados en su manera de pensar. Estaban siendo desafiados mediante ciertas experiencias que apelaban a su egoísmo y creían que si tan sólo pudieran obtenerlas, podrían sentirse muy bien, estupendos y, por ello, poseídos por Dios. De igual modo se invitan hoy a las personas a explorar misterios extraños y maravillosos, todos ellos relacionados con la fe cristiana, pero estos tienden a alejarse de la sencillez que está en Cristo.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Nos estamos nosotros desviando por causa de lo superficial y lo secundario? ¿Tenemos necesidad de regresar al menú principal: a la exquisita sencillez del evangelio? |
jueves, 23 de septiembre de 2021
23 de septiembre - Los celos de Dios - Ray Stedman
Tal vez la cualidad más malvada y destructiva en el mundo hoy sean los celos. Ha sido llamado de manera muy apropiada “el monstruo de los ojos verdes”. Los celos son una emoción furiosa, fuerte y poderosa que se niega a tolerar un rival. Puede ser una motivación muy poderosa para emprender una acción agresiva. Es una de las causas más frecuentes de los hogares destrozados, de los corazones rotos y de los cuerpos destrozados en el mundo actualmente. Pero sorprendentemente, Dios declara en el libro de Éxodo: “Yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso” (Éxodo 20:5). En todas las Escrituras se enfatizan los celos de Dios. Si los celos son algo tan malo, ¿por qué se siente Dios celoso? En este pasaje Pablo dice que siente “un celo santo” por este pueblo. Sin duda eso indica que los celos pueden ser algo bueno o algo malo. Así que, cuando usted tiene celos de alguien, tiene usted que preguntarse a sí mismo: “¿Son mis celos algo justo o son algo equivocado?”. La diferencia está aquí: Los celos malos son siempre egoístas y tienen que ver con los propios sentimientos. Son algo posesivo, que desea controlar a otra persona. Por lo tanto, son con frecuencia dominantes y hasta crueles y tiránicos. Usurpan los derechos de otros, insistiendo en salirse con la suya. Es algo que se impone a otra persona, tanto si a esa persona le gusta como si no. Debido a que es algo tan malvado en su crueldad y su tiranía, los celos son posiblemente la fuerza más destructora en el mundo en la actualidad. El verdadero celo, por otro lado, como el que sintió Pablo en relación con los corintios, es algo que surge de una pasión profunda por el bienestar de otro. Hace que la persona se olvide de sí misma y se manifiesta siempre por medio de la ternura y la consideración hacia la otra persona. Es algo que no puede cesar nunca, como el celo que hay tanto en el corazón de Dios como en el de Pablo. Este último compara su celo al de un padre que ha prometido a su hija a un novio joven. A lo largo de la historia los padres han tenido el privilegio de entregar a sus hijas en matrimonio, y esto se simboliza hoy cuando en una ceremonia matrimonial el padre camina por el pasillo con la novia. Todos los padres (hablo por experiencia) anhelan presentar a su hija, habiéndola criado en un hogar con amor y cuidado, como una virgen casta y encantadora al joven al que ella ama. Esta es una analogía un tanto sorprendente que usamos acerca de estos corintios, porque vimos en 1ª de Corintios 6 sus antecedentes impuros. Allí Pablo nos dice que algunos de ellos habían sido adúlteros, hombres inmorales, homosexuales, ladrones, borrachos, bandidos y crueles. “Y esto erais algunos de vosotros” (1 Corintios 6:11a), dice. A pesar de ello, ahora dice: “(He deseado) presentaros como una virgen pura a Cristo”.
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| Aplicación a la vida |
| Dios se muestra apasionadamente celoso de Su propio pueblo. ¿Estamos siendo nosotros liberados de perjudicar nuestras relaciones sintiendo celos? |
miércoles, 22 de septiembre de 2021
22 de septiembre - La verdadera evaluación - Ray Stedman
Siempre que alguien se jacte de algo, dice Pablo, debe ser de lo que ha hecho el Señor. ¡De qué modo borra de un solo golpe todas las orgullosas evaluaciones que vemos hacer a las personas acerca de sus propios ministerios! Esto es algo que nunca oímos de Pablo. En la próxima sección nos dirá algunas de las cosas que sucedieron en su ministerio, pero lo hace con las más humildes disculpas. Se siente afligido por tener que hablar acerca de lo que ha hecho. Solo defiende su ministerio porque esa es la clase de argumento que los corintios han estado escuchando de sus falsos maestros y dan la impresión de pensar que es importante. Encontramos un breve ejemplo del enfoque de Pablo en 1 Corintios 15:10, donde dice lo siguiente acerca de él mismo: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo” (1 Corintios 15:10). Pablo reconoce siempre que lo único que cuenta es lo que hace Cristo en él, no lo que él hace por Cristo. Yo he visto algunas veces en la pared de los hogares cristianos una pequeña placa que dice: Sólo una vida, que pronto pasará. Eso suena muy piadoso y no cabe duda de que encierra un cierto grado de verdad en ello, pero siempre me preocupa porque no creo que se haya expresado de una manera muy exacta. Lo que a mí me gustaría ver es: Sólo una vida, que pronto pasará. “Pero eso no respeta la métrica del verso”, dirá usted. Es verdad, pero expresa una teología correcta, y eso es lo que a mí me interesa. No es lo que yo hago por Él lo que hace alguna diferencia, ni mucho menos. Es lo que Él hace por medio de mí. Es lo que yo espero que Él haga y lo que Él promete hacer lo que cuenta. Por lo tanto, la verdadera evaluación de un ministerio es mirar atrás y decir: “Bueno, pues, gracias a Dios por lo que ha pasado; pero yo no lo hice; fue Dios quien lo hizo por medio de mí. Me siento agradecido por el privilegio de haber tenido la oportunidad de ser un instrumento en Sus manos”. Esa es la verdadera evaluación.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Recurrimos nosotros a medir y a compararnos con otras personas? ¿Hallamos contentamiento sencillamente sirviendo como amados de Cristo? |
martes, 21 de septiembre de 2021
21 de septiembre - Nuestras armas secretas - Ray Stedman
Pablo dice que no empleamos las armas de la carne. ¿Cuáles son estas armas? ¿Qué es lo que usa el mundo para intentar resolver los problemas que reconoce en la sociedad? Usted sabe lo que usa: la coerción, la manipulación, los grupos de presión, los compromisos o manifestaciones que a la postre dan como resultado voces elevadas, puños amenazantes y brotes de conflictos. Estas son las armas del mundo; así que es comprensible por qué aquellos que se gobiernan por la carne intentan emplear las armas carnales para conseguir que se hagan las cosas. Pero el testimonio universal de la historia es que estas no funcionan. Nosotros tenemos otras armas. Son eficaces, poderosas y logran algo. Derribarán las fortalezas del mal, nos dice Pablo. Pero no hay respuesta en este pasaje a la pregunta: “¿Qué armas son estas?”. El apóstol se ha referido a ellas en varios lugares en sus epístolas. La primera arma que tenemos a nuestra disposición es la verdad. Al cristiano se le permite tener una visión de la vida y de la realidad que otros no tienen. Nosotros sabemos lo que se encuentra tras las fuerzas que operan en nuestra sociedad hoy y deberíamos saber cómo vencerlas. De eso se trata la verdad, que es realismo. Lo maravilloso de la Palabra de Dios es que cuando entiende usted al mundo tal y como lo ve la Biblia, está usted viendo la vida como es en realidad. Es por eso que es tan importante que entendamos las Escrituras, que refresquemos nuestras mentes con ellas en todo tiempo, porque estamos siendo constantemente bombardeados por la ilusión y el error cada día, y es fácil volver a pensar como piensa todo el mundo a nuestro alrededor. El amor también es un arma poderosa, y en las Escrituras la Palabra de Dios enlaza la verdad con el amor. Cuando empieza usted a tratar a las personas con cortesía en lugar de tratarlas con ira, cuando las acepta como personas con sentimientos como los suyos y entiende que también ellas están enfrentándose con dificultades y ven las cosas distorsionadas con la misma frecuencia que le sucede a usted, cuando empieza a tratarlas como personas con problemas que necesitan ayuda (eso es lo que es el amor), entonces cambia usted todo el cuadro. Juntamente con la verdad y el amor en las Escrituras tenemos la fe. La fe es el reconocimiento de que Dios se encuentra presente en la historia. Él no nos ha dejado solos para que nos tropecemos en el camino. El Señor Jesús tiene el control de todas las naciones de la tierra. La fe así lo cree y espera que Él haga algo. En Hebreos 11, tenemos una gran crónica acerca de personas corrientes, hombres y mujeres ordinarios como usted y yo, que encontraron, por la fe, que podían cerrar las fauces de los leones, abrir las puertas de las cárceles y cambiar el curso de la historia. Otra arma poderosa para el cristiano, que procede de la fe, es la oración. El poder de la oración es algo que se nos muestra a lo largo de todas las Escrituras. Se nos exhorta constantemente a exponer las situaciones en las que nos encontramos a las oraciones del pueblo creyente, tanto a nivel individual como corporativo, pidiendo en oración que Dios actúe y cambie las cosas. Una y otra vez la crónica da testimonio de que los cristianos que oraban cambiaron drásticamente los acontecimientos.
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| Aplicación a la vida |
| Para todos los cristianos, la lucha espiritual es algo que damos por sentado, tanto si participamos en ella de manera activa como pasiva. ¿Nos mantenemos nosotros alertas para reconocer y participar haciendo uso de nuestras armas espirituales? |
lunes, 20 de septiembre de 2021
20 de septiembre - Dar con gozo - Ray Stedman
El dar debe ser una entrega esperanzada. Usted está tratando con Dios, y Él puede devolver. Muchas personas se ponen nerviosas por esto. Dicen: “Eso significa dar para que les den, lo cual es dar de una manera egoísta”. Yo admito que es posible dar a Dios de una manera egoísta, pero no tiene nada de malo reconocer que se beneficiará usted dando un donativo, porque la Palabra nos lo dice en todas partes. Si usted no da, a usted le sucede algo. Los límites de su experiencia se estrechan y se reducen, haciendo que se convierta usted en una persona al estilo de Scrooge, agarrada y tacaña. Pero por otro lado, aquellos que aprenden a dar y lo hacen por los motivos apropiados, se vuelven generosos, bondadosos; son personas que piensan en Dios. Es acerca de esto de lo que está hablando Pablo aquí. Dios puede devolver, y no está mal que usted dé teniendo en cuenta este reconocimiento, porque todo lo que tenemos a la postre procede de Él. Cuando se coma usted una barra de pan, debería recordar los pasos que hay que dar para producirla: "la harina blanca como la nieve, el molino, el campo de trigo, la lluvia y la voluntad del Padre". Por lo tanto, todo procede de Su mano. Si da usted a fin de tener más que dar, está usted obrando de acuerdo al programa de Dios. Su motivación no debe ser gastar en sí mismo. Si da usted para tener más que disfrutar, está usted dando por motivos equivocados. A muchos cristianos se les está enseñando esto hoy. Dios se deleita en dar, por cualquier medio, devolviendo desde el punto de vista material. Eso es lo que nos enseñan los próximos versículos: “para que seáis ricos en todo para toda generosidad, la cual produce, por medio de nosotros, acción de gracias a Dios, porque la entrega de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios” (2 Corintios 9:11-12). Pablo está diciendo que, si usted da según la ley de la cosecha, Dios se lo devolverá a usted, y esta es la forma que tendrá: despertará la gratitud en las personas a las que dé usted. En nuestra iglesia hemos tenido el gozo en muchas ocasiones de ser testigos de cómo las personas daban gracias públicamente, en ocasiones con lágrimas que caían por sus rostros, por la manera en que otros habían respondido a sus necesidades físicas o materiales. Yo estoy encantado por esto. Es una recompensa maravillosa por lo que damos, ¿verdad?, ver cómo las personas reciben ayuda, son bendecidas y se sienten movidas a expresar su gratitud por ello.
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| Aplicación a la vida |
| El dar de gracia es un milagro que refleja el carácter de Dios. ¿Nos empeñamos nosotros, por lo tanto, en conocer al Dador de este don tan radical? |
domingo, 19 de septiembre de 2021
19 de septiembre - La gracia y el dar - Ray Stedman
El que Cristo se humillase a Sí mismo es lo que Pablo nos pone como ejemplo de lo que significa dar. Hubo un tiempo en el que Jesús fue rico. No fue rico en la tierra, aunque en algunas ocasiones estuvo viviendo con personas ricas. Tenía vecinos y amigos que eran ricos, y algunos de los que le siguieron eran ricos, pero Él mismo no tenía nada. Pero hubo un tiempo en que fue rico, según este versículo. ¿Cuándo fue eso? ¿Se acuerda usted del discurso en el aposento alto, en la oración de Jesús que se menciona en Juan 17, donde le dice al Padre: “Ahora, pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiera” (Juan 17:5). No sé si Pablo era consciente de esta oración o no, pero este es un versículo muy claro que indica que Jesús se acordaba de un tiempo en que era rico, cuando todo en el universo le pertenecía. Todas las huestes celestiales se inclinaban ante Él en una adoración continua a Su nombre, y cientos de miles de personas estaban dispuestas a acudir a su mandato. Él era el Dueño de todo; todo le pertenecía, pero lo entregó todo de manera voluntaria, volviéndose deliberadamente pobre. Como dijo Pablo en Filipenses: “se humilló a sí mismo” (2:8) y se convirtió en un hombre, solamente en un hombre pobre. ¿Recuerda usted como estaba constantemente tomando cosas prestadas? No tenía nada que le perteneciese. Pidió prestados alimentos, ropa, y una moneda que usó como una ilustración, un borrico para entrar en la ciudad de Jerusalén, y por último le tuvieron que prestar un sepulcro en el que le pusieron. Hubo una ocasión en la que dice que los discípulos se fueron todos a sus propias casas, pero Él se fue al monte de los Olivos, porque no tenía ningún hogar al que ir ni ningún lugar donde recostar Su cabeza. ¿Por qué hizo esto? ¿Por qué se hizo pobre? Lo que Pablo nos recuerda es que lo hizo a fin de que nosotros pudiéramos ser enriquecidos. ¿Ha pensado usted acerca de lo rico que le ha hecho a usted el Señor? Tan sólo el otro día, en medio de todo el tumulto acerca del cual informamos en la escena internacional, yo estaba pensando en lo terrible que sería tener que vivir hoy sin el Señor. ¿Le gustaría a usted hacer esto ahora que le ha conocido? ¿Le gustaría a usted renunciar a todo el gozo, toda la paz, todo el sentimiento de perdón, a que haya sido eliminada su carga de culpabilidad? ¿Renunciaría usted al sentimiento de Su presencia, a una fuente de poder que está a su disposición para cualquier cosa que necesite usted, al continuo suministro de gozo, de alegría y de restauración, al continuo enriquecimiento en su vida? ¡Qué ricos nos ha hecho Jesús! Él se hizo pobre para que nosotros pudiéramos ser ricos. Cuando piensa usted en esto, qué equivocado parece que retengamos nuestros dones de aquellos que están necesitados a nuestro alrededor. ¿Cómo podemos nosotros aferrarnos a nuestra abundancia, quedándonos con ella mientras nuestros hermanos están necesitados?
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| Aplicación a la vida |
| Jesús es nuestro Tesoro inestimable. ¿Estamos nosotros aprendiendo a adorarle a Él con todo lo que somos y con todo lo que tenemos? ¿Qué es lo que es posible que estemos reteniendo de Él en este día? |
sábado, 18 de septiembre de 2021
18 de septiembre - Cómo arrepentirse - Ray Stedman
Siempre que alguien le acusa a usted de estar equivocado o le dice la verdad acerca de sí mismo, le duele. Puede producir una de estas dos reacciones: lo que Pablo llama o bien “una tristeza santa” o “una tristeza mundana”. Todos nos sentimos doloridos, pero la pregunta, como es natural, es: “¿Se trata de una tristeza santa o de una tristeza mundana?”. La tristeza santa es el dolor de ser de repente consciente de algo acerca de usted mismo de lo que usted no era consciente antes. Es ser consciente de que algo está mal acerca de sí mismo que no siempre lo ha podido ver y que crea un sentimiento de ira, tal vez, o de ponerse a la defensiva, de sentirse ofendido y, con frecuencia, de lágrimas. Es el momento en que usted es consciente de sí mismo o lo que podemos llamar el “momento de la verdad”. ¿Le ha pasado esto a usted? Usted seguía con su vida, pensando que todo iba bien, cuando vino alguien y le dijo algo acerca de usted mismo, y justo cuando esa persona dijo esas palabras, sintió usted como si le hubiesen dado una puñalada en el corazón que dijese: “Eso es así, ¿no es cierto?”. Puede que se ponga usted a la defensiva, puede que discuta o que luche, pero en el fondo usted sabe que es verdad. Le duele, pero es un sufrimiento santo que lleva al arrepentimiento. Hace que cambie usted, que altere su comportamiento. Yo recuerdo muy bien cómo, cuando era un cristiano joven, tuve una gran lucha en mi vida por ser excesivamente sensible a los demás. Tenía una imagen de mí mismo tan pobre que los sentimientos que tenía sobre mí dependían de la manera que pensaban otros acerca de mí. Por consiguiente, si no me decían siempre cosas agradables y me trataban bien, me sentía muy dolorido y molesto. Podían hacer que me sintiese como si estuviese en un atolladero, sintiendo lástima de mí mismo durante días enteros sencillamente porque habían hecho algún comentario casual acerca de mí que me había molestado realmente. Un día tuve mi momento de verdad cuando estaba hablando con una cristiana acerca de otro tema, pero en la conversación ella dijo algo que me llegó al alma como si me hubiese clavado una flecha. Dijo: “He aprendido que la sensibilidad no es otra cosa que egoísmo”. Yo no quería admitirlo, pero sabía que era verdad. Sabía que lo que yo realmente quería era ser el centro de atención y que todo el mundo me ministrase y se ocupase de mí. Sin embargo, la próxima vez que alguien me hirió, decidí actuar sobre la base de lo que había aprendido y dije: “Eso no es su culpa; él no pretendía decir nada ofensivo; soy yo el que lo siento así porque lo estoy interpretando de manera equivocada”. Hice esto y, después de varias experiencias por el estilo, de repente comencé a experimentar un sentimiento de maravillosa libertad. Era como si se me hubiese quitado un peso de encima y fuese libre para disfrutar las cosas mucho más de lo que jamás lo había hecho. No me olvidaré nunca de la sensación de liberación que tuve al reconocer incluso la dolorosa verdad que alguien. sin darse cuenta, me había dicho. A eso es a lo que se refiere Pablo. El arrepentimiento santo reconoce la verdad y cambia su comportamiento, y eso a su vez nos lleva a un sentimiento de libertad y de liberación.
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| Aplicación a la vida |
| El arrepentimiento santo nos limpia y nos libera. ¿Mantenemos nosotros abierta la puerta del arrepentimiento a la gracia salvadora de Dios en y por medio de nosotros? |
viernes, 17 de septiembre de 2021
17 de septiembre - Unidos en yugo desigual - Ray Stedman
La desigualdad es equivalente al “yugo desigual”. Un yugo es un armazón de madera o una barra con agujeros en las dos puntas, que encaja alrededor de los cuellos de dos animales, que los une y les obliga a actuar como uno solo. Es a esto a lo que se refiere Pablo aquí. Está pensando en Deuteronomio 22, donde la Ley dice: “No ararás con buey y con asno juntamente” (v. 10). Puede que esto nos parezca extraño a nosotros, pero a Dios le preocupaba que los israelitas uniesen a dos animales de diferente naturaleza. Yo nunca he visto un buey y un asno unidos por un yugo, aunque una vez cuando estaba viajando por el Oriente medio, vi a un granjero arando su campo con un camello y un burro. Resultaba casi ridículo contemplarlo. El camello era tres veces más alto que el burro y sus patas eran tres veces más largas. Avanzaba con paso lento para un camello, pero el pequeño borrico iba tan de prisa como podía para no quedarse atrás. El granjero no hacía más que golpear el burro todo el tiempo, intentando que se mantuviese al mismo paso. Resultaba cruel. La Ley refleja el hecho de que es cruel unir con un yugo dos cosas de naturaleza incompatible. Es en esto en lo que está pensando Pablo aquí. Lo que está diciendo es que hay ciertas asociaciones que tienen los cristianos con personas que no son creyentes que constituyen un yugo, y estas asociaciones son una causa de desgracia y de vergüenza en la vida del cristiano, por lo que debemos evitarlas. Se convertirán en un obstáculo; nos limitarán, nos atarán e impedirán que disfrutemos la plenitud que Dios tiene en mente para nosotros. Es igual que intentar mezclar el aceite con el agua; es imposible. Usted puede ver esto por la ilustración que usa. La gran pregunta que queda sin contestación es: “¿Qué es un yugo?”. ¿Es una sociedad de negocios un yugo? ¿Es la membresía en un sindicato un yugo? ¿Es un matrimonio un yugo? ¿Es tener una cita con una persona que no es cristiana un yugo? No todas las asociaciones son yugos, pero los yugos tienen dos características mediante las que los podemos reconocer. La primera es que un yugo no se rompe fácilmente, porque es una especie de relación permanente. Cuando usted pone un yugo entre dos animales, están unidos; no tienen opción alguna. Por incómodo que resulte, deben hacer las cosas juntos. La segunda señal de un yugo es que limita a alguien; no permite la acción independiente. Hay algo que le obliga a usted a consentir en hacer lo que quiere la otra persona, tanto si a usted le gusta como si no. Cualquier clase de relación que no permite al creyente seguir a su Señor en todas las cosas es un yugo. Hasta una amistad puede ser un yugo. Si es la clase de amistad posesiva en la que usted siente que no puede hacer lo que Dios quiere que haga usted porque ofenderá a su amigo, entonces eso es un yugo que debe romperse.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Somos libres de todos los hombres, pero al mismo tiempo siervos de todos? ¿Impide alguna de nuestras relaciones que tengamos libertad para amar y obedecer a Dios con todo nuestro corazón, nuestra alma y nuestra mente? |
jueves, 16 de septiembre de 2021
16 de septiembre - La reciprocidad del amor - Ray Stedman
Os hemos hablado con franqueza, corintios; nuestro corazón os hemos abierto. 2 Corintios 6:11
Pablo amaba a estas personas en Corinto, manifestándoles su amor de diferentes maneras. Lo ha demostrado, como dice aquí, de dos formas especiales. “Os hemos hablado con franqueza”, dice Pablo, lo cual significa que se comunicaba con ellos, contándoles lo que estaba sucediendo en su propia vida, compartiendo con ellos sus sentimientos, sus luchas, sus fracasos, sus presiones y problemas, informándoles cómo les hacía frente. Esto es siempre una señal de amor. Abrirnos a otras personas es amarlas y, a la inversa, cerrarnos y no comunicarnos es violar el amor. Este es un problema corriente en las iglesias en la actualidad. De hecho, los cristianos consideran que está bien cerrarse en sí mismos, ser personas privadas, no dispuestas a comunicar quiénes son y cómo se sienten, además de dónde están en sus vidas. Eso, como es natural, es la manera de comportarse del mundo. El mundo nos enseña a no permitir que nadie vea quiénes somos. Pero es preciso que entendamos que cuando nos hacemos cristianos, debemos aprender a abrirnos los unos a los otros. “Nuestro corazón os hemos abierto”, dice. Lo que quiere decir es que no hay favoritismo alguno e incluye a toda la congregación. No se limitó a amar sólo a las “personas agradables” entre ellos; los amó a todos: a los difíciles, a los que estaban luchando y también a aquellos con los que resultaba difícil relacionarse. No había condiciones preestablecidas que él exigiese antes de poder amar a alguien en la congregación tampoco, sino que los aceptó como personas. Aunque conocía las luchas de ellos, sus debilidades, sus aflicciones y sus resistencias, les amaba. El problema consistía en que ellos no le amaron a él a su vez. Este es el problema en las iglesias, en los hogares, en las familias y en los matrimonios hoy en día. Es fracasar en lo que se refiere a entender la naturaleza recíproca del amor. El amor es un camino de dos direcciones. Siempre lo es; es inherentemente de este modo. El amor requiere una reacción. Pablo les estaba amando, pero ellos no le estaban amando a él a su vez. Estaban cerrados; no reaccionaban; se mostraban fríamente independientes con él. ¿Cuál fue el resultado? Pablo lo explica con una sola palabra: Se mostraron “mezquinos... en amor” (v. 12). ¿Qué significa esto? Significa que estaban limitados; eran prisioneros de sus estrechos límites en sus vidas egoístas. Es por este motivo que Pablo suplica a estos corintios aquí: “¡Oh, corintios, abridnos vuestros corazones; no estáis limitados por causa de nosotros. Os limitáis a vosotros mismos, en vuestros propios afectos. Si realmente deseáis experimentar la riqueza del amor, actuad con el mismo amor con que sois amados”. Esta es una de las más importantes lecciones que jamás podemos aprender en la vida. Es preciso que el amor reaccione. ¿Qué hace usted cuando alguien le muestra amor? ¿Devuelve usted ese amor, o dice usted: “¡Qué sentimiento más maravilloso! Espero que lo mantengan”? ¿Espera usted recibirlo todo sin reaccionar de manera recíproca? No, eso es imposible. Es preciso que el amor responda.
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| Aplicación a la vida |
| La comunicación transparente hace que nos expandamos y nos hace que seamos vulnerables. ¿Estamos aprendiendo nosotros a ser sinceros con todo el mundo y mostrar de ese modo el amor por amor a Cristo y por Su poder? |
miércoles, 15 de septiembre de 2021
15 de septiembre - El fanatismo sensato - Ray Stedman
Al viajar el apóstol Pablo por todo el imperio romano, nos enteramos por las Escrituras de que con frecuencia le acusaban de estar loco. Las personas oían su testimonio acerca de la asombrosa experiencia en el camino a Damasco. Eran testigos de su dedicación y su entrega a la vida, que le alejaron de las comodidades y de los placeres, y decían que estaba loco. De hecho, Festo, el gobernador romano, en el libro de los Hechos, le dijo a Pablo en la cara un día: “¡Estás loco, Pablo! ¡Las muchas letras te vuelven loco!” (26:24). Pero al apóstol no pareció importarle esto. En la actualidad nos vemos generosamente provistos de una variedad de fanáticos con la mirada dura, que se apresuran a apuntar con el dedo y están llenos de discursos apasionados. Puesto que muchos de ellos afirman ser cristianos, hace que nos preguntemos si los cristianos primitivos eran realmente así. ¿Tiene usted que ser un fanático para ser cristiano? Escuche usted la descripción del apóstol Pablo acerca de su propia vida y cómo describe su dedicación:
¿Es esto fanatismo? Si lo es, yo me siento como el gran predicador inglés Charles Spurgeon, que cuando alguien le dijo que la conversión de Pablo en el camino a Damasco fue realmente causada por un ataque de epilepsia, dijo: “¡Oh, bendita epilepsia! ¡Ojalá que todos los hombres en Londres pudiesen padecer epilepsia de este modo!”. Así que, si esto es fanatismo, entonces yo digo: “¡Ojalá todos nosotros fuésemos así de fanáticos!”. ¡Qué magnífica descripción de una vida que honra a Dios! ¡Qué maravilloso ejemplo tenemos ante nosotros! He aquí cómo debe ser el “ministerio de la reconciliación” cuando se realiza en toda su plenitud. Usted y yo posiblemente nos quedemos cortos de una descripción como esta. Por lo menos, así es cómo yo me siento, pero, aunque no podamos igualar en grado la manera en que vivió el apóstol, todos hemos sido llamados a ser así.
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| Aplicación a la vida |
| El seguir a Jesús es un llamamiento radical, perteneciente a la otra vida. Si fuésemos acusados de ser verdaderamente cristianos, ¿habría suficiente evidencia como para condenarnos? |
martes, 14 de septiembre de 2021
14 de septiembre - La palabra para esta hora - Ray Stedman
Este es el mensaje, por encima de todo lo demás, que el mundo necesita saber. El problema con las personas por todas partes es que no tienen ninguna seguridad ni sentido de la aceptación, ni de su valor. La mayoría de las personas tiene una pobre imagen de sí mismas, incluso las personas fanfarronas que pretenden dar la impresión de que son autosuficientes. En el fondo saben que sus acciones no son más que un encubrimiento; saben que en realidad no se sienten tan confiadas como quieren dar a entender a otros, sino que se sienten con frecuencia asustadas y frustradas. Tienen que fingir que pueden enfrentarse con todo, pero al final del día saben que no es así. El motivo por el que a las personas les falta seguridad es debido a que sienten alejamiento, una especie de apartamiento de Dios. Viven en un universo que evidentemente saben que no les pertenece. Ellos no lo crearon y ellos no lo hacen funcionar. Todo este universo estaba funcionando mucho antes de que usted y yo apareciésemos en él. Las personas saben esto y, por lo tanto, se sienten inquietas. El alejamiento y la alienación son los problemas supremos de nuestro tiempo. Este mensaje trata acerca de la preocupación de que estamos perdidos, que estamos alejados y separados del Dios que se encarga de todo. Por lo tanto, este es un mensaje que toca los corazones humanos en todas partes. No hace diferencia alguna cuál sea el color de su piel, cuáles sean sus antecedentes o cómo se crió usted. Usted puede decirle esto a una persona de negocios en Wall Street, puede decírselo a un artesano, a un plomero, a un médico, a un abogado o a un miembro de cualquier otra ocupación. Todos ellos necesitan esta palabra universal de reconciliación enviada al mundo. Una característica de este mensaje es que no habla acerca del juicio de Dios por el pecado. Cuando yo me gradué del seminario, comencé mi ocupación como predicador con la idea de que mi trabajo era hacer que las personas fuesen conscientes de su pecado e informarlas acerca del juicio de Dios respecto al mal. Yo me crié en una generación teológica a la que se le enseñó que era necesario asustar a las personas antes de que se hiciesen cristianas a fin de hacer que creyesen en el infierno, para que cuando vean las llamas ardiendo debajo de ellos, cuando sientan que se les chamusca el cabello, entonces se arrepientan de su maldad. Entonces empecé a aprender, gracias a versículos como este. Me dí cuenta por los enfoques de los apóstoles y del Señor mismo que ese no es el mensaje. (A la postre posiblemente tenga usted que advertir a las personas del juicio venidero, si rechazan este mensaje de gracia, pero no es ahí donde debe usted comenzar.) Este es un mensaje por medio del cual Dios está diciendo: “No necesitamos hablar acerca del juicio. Yo ya he resuelto esto”. Después de unos cuantos años aprendí que lo único que necesito hacer es ir a las personas, dando por hecho que están sufriendo en su interior a causa de sus pecados de la misma manera que me sucedió a mí, y hablar acerca de un Dios que lo entiende, que quiere aliviarlas de su sufrimiento y ha hecho algo al respecto. Por lo tanto, Él no estaba dispuesto a echarme en el infierno, sino que estaba abriendo Sus brazos y me estaba invitando a venir al Padre amoroso y a ser restaurado. Este es el mensaje.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Cuál es el mensaje de Dios sobre la reconciliación que tiene que ver con que nos sintamos profundamente apartados y alejados de Él? ¿Somos nosotros portadores del mensaje? |
lunes, 13 de septiembre de 2021
13 de septiembre - ¿Para qué vivir? - Ray Stedman
Aquí tenemos de nuevo la gran motivación de la vida del apóstol: “El amor de Cristo nos constriñe”. De hecho, constreñir es una palabra que significa que nos obliga; hace que vayamos adelante, nos motiva y luego nos guía una vez que llegamos allí, poniendo los límites a lo que debiéramos y lo que no debiéramos hacer. Esa motivación, dice, viene del sentimiento de que Cristo nos ama. Yo no sé de nada más importante y poderoso como factor motivador que este. A veces me siento aterrorizado por lo que Dios pueda hacerme si no me comporto. Eso a veces me motiva. Es una motivación poco importante, pero está ahí. Pero lo que realmente me impresiona, cuando ninguna otra cosa puede conseguirlo, es la experiencia continua del amor de Cristo por mí, el que mi espíritu sea renovado, cosa que sucede al ser consciente de que Él me ama, que está a mi lado, que se deleita en mí. El saber esto me conmueve como ninguna otra cosa. Esto es lo que está experimentando Pablo aquí, el ser consciente de que Dios le ama. No hay nada como eso, el sentimiento de la propia valía y una buena imagen de nosotros mismos. Si usted padece por causa de una mala imagen de sí mismo, empiece a pensar acerca de lo que Dios dice sobre usted, en cómo le ama y cómo le ama Cristo y se ha dado a sí mismo a usted, y eso lo cambiará todo. Él también dice que ha aprendido que la muerte de Cristo le ha librado de la necesidad de vivir para sí mismo. Yo no sé de nada más a propósito para los tiempos actuales que esta afirmación. A todas partes donde me vuelvo oigo a personas hablar sobre lo que tienen que hacer para “satisfacer sus necesidades”. Lo que hacen y a donde van se determina por lo bien que quedan provistas sus necesidades. Usted necesita entender esta importante verdad: Jesucristo murió para hacer que usted fuese libre de este síndrome. Usted no necesita que sus necesidades queden cubiertas. Necesita aprender que ya han quedado abastecidas, porque nunca serán satisfechas por ningún otro medio; ninguna otra persona puede proporcionarlas. Si es eso lo que usted espera de otras personas, se encontrará usted con su rechazo, porque saben que ellas no pueden cubrir sus necesidades. “Uno murió por todos”, y eso quiere decir: “todos han muerto”, a fin de que puedan entender que ya no viven para sí mismos. Una vez que Cristo ha provisto sus necesidades, descubre usted que el secreto de la vida tal y como deberíamos vivirla es que entonces se vuelva usted e intente proveer las necesidades de otras personas. Eso es lo que está diciendo Pablo aquí: “Él murió por todos, para que los que vivan ya no vivan para sí”, no teniendo ya sus necesidades como el centro de su vida, intentando que todo lo que edifiquen sea alrededor de ellos mismos, “sino para aquel que murió y resucitó por ellos”.
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| ¿Es el amor de Cristo la motivación que rige nuestras vidas? ¿Estamos nosotros experimentando el cuidado de Su amor que nos libera? |
domingo, 12 de septiembre de 2021
12 de septiembre - Más allá del fin - Ray Stedman
¡Qué palabras tan maravillosas! Es evidente que tenemos aquí una descripción del actual cuerpo de carne y hueso en el que vivimos a diferencia del mismo cuerpo resucitado y glorificado por la actividad del Espíritu de Dios. Cuando compara usted estas palabras con las que se encuentran en 1ª de Corintios 15, puede ver que Pablo está hablando aquí acerca del cuerpo resucitado, ese cuerpo que recibiremos, en el cual dice que la mortalidad será “absorbida” y convertida en inmortalidad. Usa la misma terminología aquí. Es el cuerpo, dice, en el cual entraremos “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos… seremos transformados”, y nos será dado este nuevo cuerpo (1 Corintios 15:52). Aquí está presentando un contraste de los dos. El cuerpo actual, nos dice, es como una tienda de campaña. Estamos viviendo una experiencia temporal, como lo hacen las personas cuando viven en una tienda de campaña. A veces yo me siento incómodo en esta tienda de mi cuerpo terrenal. Yo estoy seguro de que a usted también le sucede. Una tienda de campaña no es satisfactoria. Las estacas comienzan a combarse; la tienda misma parece que se va a venir abajo; el frío penetra, y no es muy cómoda. Algunos de nosotros nos sentimos de esta manera al ir haciéndonos mayores, pero estamos esperando con anhelo el cuerpo de la resurrección, el edificio permanente, lo que tenía Dios en mente cuando nos creó al principio, la morada permanente diseñada por Dios sin ninguna ayuda humana, “una casa no hecha por manos”. Nada humano lo produce ni añade a ello; nada de lo que pueda hacer el empresario de las pompas fúnebres mientras nuestro cuerpo está siendo preparado para el sepulcro añade ni una sola cosa a lo que hará Dios, que producirá el cuerpo de gloria que hemos de tener. El punto que menciona Pablo es que ya es nuestro en la eternidad. “Tenemos”, dice. Fíjese usted que habla en presente y no dice: “tendremos”. “Tenemos... una casa no hecha por manos, eterna, en los cielos”; ya está allí, esperando a que nos vistamos de ella. El apóstol dice que este nuevo cuerpo, el cuerpo resucitado, es una experiencia que no significa ser separados de nuestro cuerpo, sino tener algo adicional. Él cambia el modismo de la edificación del cuerpo y dice que es como si añadiésemos ropa, de manera que será más de lo que tenemos en este momento. Si siente usted que está vestido por estar en un cuerpo, entonces en ese otro cuerpo sentirá usted que está “más vestido todavía”. Nadie quiere andar flotando en una existencia sin cuerpo. Pablo dice que nuestra actual experiencia será esta: “Estaremos más vestidos a la hora de la muerte como creyentes. Tendremos un cuerpo nuevo. Ese es el peso de una gloria que resulta imposible describir y se producirá de manera instantánea, porque el que nos ha preparado para esto es Dios mismo”.
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| Aplicación a la vida |
| ¿Nos hemos olvidado nosotros de la expectativa y la esperanza del glorioso futuro para nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro espíritu? |





























