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Este versículo define la naturaleza
de la unidad cristiana. No es una unidad que se pueda producir, sino una
unidad que ya existe. Estos no son artículos de acuerdo teológico, sino que
son aspectos de experiencia mutua. Estas son cosas que se producen en
nosotros, no siendo nosotros los responsables de producirlas. Todas ellas son
inmediatamente experimentadas por todos aquellos que están en Cristo. Por lo
tanto, la manera de crear la unidad es sencillamente traer a las personas a
Cristo, y la unidad del Espíritu se producirá en estas personas por medio del
Espíritu.
Al aplicar esta gran verdad hay
ciertas cosas que resultan evidentes: para empezar, no podemos clasificar a
los cristianos por organizaciones. No podemos decir que todas las personas
que pertenecen, por ejemplo, a la iglesia bautista son cristianas pero que
todas aquellas que son católicas no lo son. El Espíritu de Dios salta siempre
por encima de los límites humanos. La unidad del Espíritu se encontrará en
personas pertenecientes a muchos grupos diferentes. Encontraremos cristianos
por todas partes, y es nuestra responsabilidad mantener la unidad del
Espíritu mediante los lazos de la paz con cristianos dondequiera que los
encontremos.
Una segunda conclusión sugiere que
aquellos que han participado en esta unidad del Espíritu no pueden de ninguna
manera participar en un esfuerzo evangelístico con las personas que niegan
esta unidad fundamental. ¿Por qué no? Porque nuestras acciones las determinan
nuestras creencias. Existen creencias fundamentales que marcan la dirección
de nuestra vida. Cuando una persona ha aceptado estas y otra no lo ha hecho,
se encuentra ante dos direcciones fundamentalmente contrarias. Es imposible
que una persona cabalgue sobre dos caballos que van en direcciones
contrarias, y el intentarlo daría como resultado una tensión tremenda sobre
la anatomía. Es por este motivo que les fue ordenado a los israelitas no
poner un yugo entre un buey y un asno. ¿Por qué no? Para empezar, porque van
a diferentes velocidades, son de dos tamaños diferentes y sencillamente
rozarían constantemente el uno contra el otro. Sería una crueldad a ambos el
intentar unirlos. Esta es la manera que tiene Dios de enseñarnos, de manera
simbólica, que existen diferencias fundamentales de caminar y de dirección,
de manera que dos no pueden caminar juntos a menos que estén de acuerdo.
Existe una tercera aplicación
práctica sobre esto. Los esfuerzos realizados por los cristianos no deben ir
dirigidos a crear la unidad, sino a mantener la paz en el cuerpo. Es así como
lo explica Pablo: “procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo
de la paz” (v. 3). Es importante que los cristianos no estén peleándose,
discutiendo y luchando los unos en contra de los otros. Una iglesia que actúe
de este modo es un cuerpo totalmente inefectivo en su comunidad. Es
importante que cuando se reúnan los cristianos reconozcan que han sido
llamados a entenderse los unos a los otros, a perdonarse los unos a los
otros, a ser amables, sensibles, no guardando rencor, que sean capaces de
perdonar, que no estén amargados ni resentidos, odiándose los unos a los
otros. Es ahí donde se introduce el Espíritu cuando está entre nosotros,
eliminando las rencillas de larga duración, los resentimientos arraigados y
las amargas hostilidades que han mantenido los unos en contra de los otros.
Es preciso que cumplamos lo que el apóstol nos dice que debemos de hacer,
manteniendo la unidad del Espíritu.
Padre, deseo que Tu Espíritu
escudriñe mi corazón en lo que se refiere a mi actitud respecto a otras
personas. Te doy gracias que no es parte de mi llamamiento producir una unión
de cristianos, sino más bien descubrir esa unidad que solo puede producir el
Espíritu Santo.
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Aplicación a la vida
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¿Nos hemos dado cuenta que no cae
en nosotros la responsabilidad de producir la unidad, sino descubrir la
unidad producido por el Espíritu? ¿Hay evidencia en nosotros de la paz, el
amor y la vida de Cristo?
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Versículo para hoy:
sábado, 14 de marzo de 2020
14 de marzo - El clamor por la unidad - Ray Stedman
viernes, 13 de marzo de 2020
13 de marzo - Por qué existe la iglesia - Ray Stedman
Todo este pasaje es un resumen
condensado del motivo por el que existe la iglesia y una declaración acerca
de lo que debería de ser su función. ¿Qué es lo que dice Pablo que debería
hacer la iglesia ante las desesperadas exigencias de las demandas humanas? Su
respuesta es: “Llevad una vida digna del llamamiento que habéis recibido”.
¿Qué es lo que quiere decir? Lo que quiere decir es: “¡Obedeced vuestras
órdenes!” Seguid la dirección de la Cabeza de la iglesia; seguid la
estrategia divina, no lo que es evidentemente el consejo superficial de las
gentes. No se espera que la iglesia invente su propia estrategia o que se
proponga la misma meta. La iglesia no es una organización independiente que
existe gracias a su propia fortaleza. No podremos entender nunca este cuerpo
que existe en la sociedad humana a menos que lo consideremos como algo más
que una organización. Piense usted en las imágenes de que se vale el apóstol
respecto a la iglesia en esta epístola: la iglesia es un ejército bajo el
mando del Rey. Un ejército que no obedece a su comandante no sirve para nada
como una organización para luchar.
La iglesia es un cuerpo bajo el
control de la Cabeza, y ¡qué tragedia es cuando el cuerpo humano se niega a
responder a la dirección de la cabeza! La iglesia es un templo para la
habitación y uso exclusivo de una Persona que vive en su interior, que tiene
el derecho a hacer con esa habitación lo que desee. De manera que esta es la
palabra del apóstol dirigida a nosotros: “Llevad una vida digna del
llamamiento que habéis recibido”. Seguid la meta que ha determinado para
vosotros vuestro Capitán.
Esta es una era revolucionaria. Los
vientos huracanados de cambio soplan por todas partes en nuestro mundo. La
raza humana está agitada y con una rebelión desenfrenada. ¿Qué es lo que
deben de hacer los cristianos en esta hora? ¿Debemos renunciar al mensaje más
revolucionario que el mundo jamás ha escuchado, que puede llegar a él desde
otra procedencia, quedándonos satisfechos con hacer lo que puede hacer
cualquier otra persona del mundo?
¿Nos convertiremos en tan sólo otro
grupo de acción política o sucumbiremos a la falacia de que el cambio,
cualquier clase de cambio, representa progreso? ¡No lo permita Dios!
Lo que el apóstol desea es que
prestemos atención a nuestro llamamiento, que renovemos nuestro compromiso al
Señor, que es el responsable de todas las cosas, a fin de ser individualmente
responsables de transmitir estas buenas nuevas radicales, revolucionarias,
que transforman la vida a toda la sociedad, que invadamos la vida comercial e
industrial, la educación y la enseñanza, las artes y la vida familiar, la
moral y el gobierno con este tremendo mensaje, que no tiene igual.
Padre, ayúdame a darme cuenta de
que el único impacto que puedo tener en este mundo es siendo fiel a Ti y al
mensaje que me ha sido transmitido. Es mi deseo que Tu iglesia esté formada
por personas que, sobre todo, obedezcan Tus órdenes.
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Aplicación a la vida
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¿Cómo permitimos cada uno de
nosotros que el Señor continúe realizando en nuestro interior Su ministerio
en la tierra? ¿De qué manera encaja esto con el propósito y la función de la
iglesia de la cual Cristo es la Cabeza?
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jueves, 12 de marzo de 2020
12 de marzo - El hombre interior - Ray Stedman
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¿Qué significa el hombre interior?
Muchos consideran que esto se refiere al alma, con sus facultades de la
razón, las emociones y la voluntad. Pero yo no creo que sea esto a lo que se
refiere Pablo aquí, porque en 2 Corintios 4 nos da una clave acerca de lo que
quiere decir cuando se refiere al “hombre interior”. Está diciendo que aunque
“nuestro hombre exterior se va desgastando, el hombre interior no obstante se
renueva de día en día” (4:16). Es decir, para los cristianos hay algo de
nosotros que se está volviendo viejo, degenerándose y deteriorándose, pero al
mismo tiempo hay algo en nosotros que se está volviendo más vital, aumentando
y volviéndose más rico, más profundo y más fuerte cada día que vivimos. Eso
es a lo que llama “el hombre interior”.
Su alma se envejece de la misma
manera que le sucede a su cuerpo. Está claro que el alma forma parte de
nuestra vida, que a su vez es parte de la persona exterior, que perece día
tras día.
Pero ese no es el hombre interior.
El hombre interior es el espíritu humano y es ahí donde Dios comienza la obra
de recuperación. No en el ámbito de nuestros sentimientos, sino en lo que los
psicólogos denominarían el dominio del subconsciente, la parte más profunda
de nuestra vida, el elemento fundamental de nuestra naturaleza. Cuando se
siente usted realmente desanimado, cuando se siente verdaderamente angustiado
y se ha dado por vencido, generalmente se describe este estado como abatimiento,
que es un término de lo más apropiado. No se trata sencillamente de una
cuestión de aburrimiento temporal, porque eso tendría que ver con el ámbito
del alma. Vemos, por lo tanto, que esto es algo que afecta al espíritu, que
es el nivel más profundo de la vida humana, de modo que se siente usted
dominado por la desesperación y la indiferencia.
Es ahí donde debe empezar la
recuperación y a lo que el apóstol se refiere aquí es a la capacidad del
Creador mismo, que es nuestro Padre amoroso, que nos transmite una nueva
infusión de fuerzas por medio de Su Espíritu a nuestro espíritu, que es el
ser interior. En 1 de Corintios 12 Pablo dice, hablando acerca de los
creyentes: “porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo…
y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (v. 13). Para eso es
nuestro espíritu humano, para beber del Espíritu de Dios a fin de que podamos
ser refrescados y revitalizados. De la misma manera que al tomar una bebida
su cuerpo se refresca, el beber del Espíritu refresca su espíritu, en el
nivel más profundo de su vida.
Ese no es el ámbito de los
sentimientos. Nos obsesionamos de tal manera con este proceso de la
recuperación espiritual que hace que estemos deseando siempre sentirnos bien
de inmediato. Llegará un momento en que nos sentiremos aliviados, pero no
empieza ahí, sino que comienza al nivel del espíritu y puede que no sea nada
más que tomar conciencia de tener la seguridad de que las cosas se van a
solucionar.
Este paso inicial no es
responsabilidad de usted, sino de Dios. Todo cuanto se necesita es que usted
se lo pida. Pablo estuvo orando para que les fuese concedido a estos efesios.
Cuando nosotros pedimos a este nivel, Dios promete contestar a nuestras
oraciones.
Padre, te doy gracias por poder
venir a Ti y pedirte que me fortalezcas en mi hombre interior y que gracias a
Tu gran amor pueda confiar en que Tú vas a contestar al clamor de mi corazón.
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Aplicación a la vida
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¿Qué sabemos exactamente acerca de
nuestro ser interior? ¿Es posible que todavía necesitemos conocer de verdad
la vida de Cristo en nosotros por medio de la fe? ¿Cuál es nuestra
responsabilidad en ese sentido?
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miércoles, 11 de marzo de 2020
11 de marzo - La multiforme sabiduría del amor de Dios - Ray Stedman
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El apóstol dice que este ministerio
tenía el efecto de demostrar una sabiduría única. Esto es algo que debe de
continuar ahora, mientras se está formando la iglesia. Es una revelación
mediante la cual estos “gobernantes y autoridades” están aprendiendo algo
observando a la iglesia. Este es uno de los casos en el que las Escrituras
afirman claramente que estamos rodeados de un reino espiritual invisible compuesto
tanto por demonios como por ángeles. En Efesios 6 Pablo dice: “Porque no
tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra
potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra
huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (v. 12). Pero
aprendemos además de otros pasajes que los ángeles nos están observando. Es
como si estuviésemos en un escenario en un gran teatro, con los ángeles
reunidos a nuestro alrededor en muchas filas. Los ángeles están observando y
aprendiendo.
La revelación del misterio es
esencialmente la revelación del amor de Dios de maneras que hacen que los
ángeles estén asombrados y sorprendidos al aprender acerca de los tremendos
secretos del amor de Dios. Es por esto que Pedro dice en su primera epístola
que nuestra salvación es tan tremenda que los ángeles anhelan contemplar
estas cosas.
La palabra traducida como multiforme aquí
se refiere literalmente a “los múltiples colores de la sabiduría de Dios”.
¿Por qué escogió el apóstol este poético adjetivo? Es debido a que la vida
está formada por muchos colores. En inglés se dice que tenemos “días azules”
y horas rojas de ira y de pasión, así como dorados momentos de gloria. Y
oscuros y sombríos valles por los que debemos de pasar. Y exuberantes y
verdes pastos a los que a veces somos dirigidos. El amor de Dios se
manifiesta en todos estos tonos de la vida. De modo que cuando pasa usted por
tiempos oscuros, lo que está aprendiendo es el amor de Dios. Cuando pasa
usted por un tiempo oscuro y de presión, también se manifiesta en él el amor
de Dios. Puede que usted no lo vea, pero Dios sabe cómo dejarlo claro, y
hasta los momentos gozosos son manifestaciones de los múltiples colores de la
sabiduría de Dios.
Y mientras los ángeles nos
contemplan, ven cómo aprendemos a confiar en Dios, a darle la espalda a
nuestros temores y a renovarnos a nosotros mismos con la fortaleza divina,
descansando en las grandes y poderosas promesas de Dios en la hora de la
presión y del peligro. Al ver esto, su alabanza comienza a resonarse con
asombro y maravilla de un Dios que también puede encontrar la manera mediante
la cual prodigar Su amor a aquellos que merecen Su ira. Esto hace que los
ángeles alaben a Dios. Ellos se glorían, tal y como Charles Wesley lo captó en
ese gran himno que a mí me gusta cantar: “Es todo un misterio, el Inmortal
murió”. ¡Imagínese usted eso, el Inmortal muriendo! Usted no podrá nunca
resolver completamente el misterio del asombroso amor de Dios, manifestado en
la multiforme sabiduría que nos lleva a pasar por las circunstancias en
nuestra vida. Pero es esto precisamente lo que edifica a los ángeles y enseña
a los demonios sobre la naturaleza de la grandeza del Dios al que servimos.
Señor, te ruego que hoy manifiestes
la múltiple sabiduría de Tu amor por medio de mí para que incluso los ángeles
puedan ver y sentirse asombrados.
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Aplicación a la vida
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¿De qué modo alabamos a Dios cuando
confiamos en Él y aprovechamos Su fortaleza y Sus promesas en circunstancias
difíciles? ¿Observan otras personas el amor abundante de Dios manifestándose
en nosotros?
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martes, 10 de marzo de 2020
10 de marzo - El gran misterio - Ray Stedman
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En estos versículos, de manera
breve, se encuentra la afirmación de Pablo acerca del misterio que se
encuentra en el corazón mismo de la vida. Consiste en esta gran verdad:
cuando vienen a Cristo, tanto los judíos como los gentiles son coherederos,
miembros juntamente de un cuerpo y copartícipes de la promesa. En estos tres
términos tenemos las respuestas a las grandes luchas en las que nosotros los
humanos nos vemos involucrados en la actualidad.
“Coherederos” tiene que ver con
posesiones. Pablo se está refiriendo a todo el problema de los humanos y su
universo así como el motivo por el que no podemos resolver nuestros enigmas
ecológicos. La antigua creación que ha existido desde el principio de los
tiempos se ve sometida a una ley inquebrantable, a la que Pablo llama “la
esclavitud de corrupción” en Romanos 8:21. Todo se está deteriorando y ese es
el motivo por el que resulta imposible hallar la solución a los actuales
problemas ecológicos. Pero Pablo dice que en Cristo se ha hallado la
respuesta. Dios está empezando una nueva creación, una que vive bajo un
principio completamente diferente y no está sometida a esta ley.
En el aspecto de la ejecución o
cumplimiento, esto es cierto ya. ¿Por qué no podemos llevarnos bien los unos
con los otros? ¿Por qué se producen tantas roturas todavía en el ámbito de la
familia? Porque cuando seguimos viviendo aún en la antigua creación, esas
cosas son inevitables, pero en el aspecto del Espíritu la solución ya ha sucedido.
Cuando empezamos a “caminar en el Espíritu”, podemos amar y perdonar,
ayudándonos los unos a los otros.
Esta es la explicación de Pablo
acerca del gran misterio. Lo asombroso de ello es que usted puede disfrutarlo
ahora mismo. Es la única esperanza que jamás tendrá usted que vivir de acuerdo
con la gloria de Dios diseñada para el pueblo que Él creó en el principio.
Explicado en estos términos, esto significa que a la actual “civilización”
secular en la que vivimos se la puede comparar con un capullo, que se está
aferrando sin vida a la rama de la historia. Uno de estos días ese capullo se
abrirá en la primavera del mundo, y de él saldrá un nuevo ser, un ser que
está siendo actualmente creado dentro del capullo.
Ya no puede usted esperar un
momento más a despertar a esta verdad; ya ha comenzado. Este es el gran
misterio. Usted puede o bien formar parte de la nueva creación o continuar
formando parte de la antigua, pero no puede hacer las dos cosas al mismo
tiempo. Puede usted vivir su vida como miembro de la nueva creación, en medio
de la antigua, pero no formando ya parte de ella, sino siendo ya “extranjeros
ni forasteros”, dice el apóstol. “En lugar de ello, sepárate y sé libre en
Jesucristo”.
Gracias, Señor, por esta nueva
creación de la que formo parte por medio de la fe en Cristo Jesús. Ayúdame a
vivir como coheredero de la promesa.
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Aplicación a la vida
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¿Cómo podemos tratar los problemas
ecológicos de hoy? ¿Qué ramificaciones producirán nuestros esfuerzos? ¿Cuál
es el gran misterio que se encuentra en el centro mismo de toda la vida?
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lunes, 9 de marzo de 2020
9 de marzo - No siendo ya extranjeros - Ray Stedman
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Pablo dice que aquellos de nosotros
que hemos venido a Cristo ya no somos extranjeros ni forasteros. Para
empezar, somos “conciudadanos de los santos”. Ha entrado usted en un nuevo
reino. Ha cambiado su ciudadanía y se encuentra ahora bajo otra autoridad.
Nosotros damos por sentado los derechos de la ciudadanía norteamericana, de
tal manera que casi nos hemos olvidado del hecho de que nos encontramos bajo
autoridad. El gobierno tiene ciertos poderes sobre nosotros. Nos encontramos
bajo autoridad, que es la primera característica de la ciudadanía.
Pero lo que hace que nos regocijemos
en nuestra ciudadanía es que disfrutamos de ciertos privilegios. Cuando yo
viajo al extranjero me alegra siempre ser un ciudadano americano debido a que
puedo disfrutar la protección que otras personas no tienen. En el reino de
Dios tiene usted la protección de un Rey. Hay poder a su disposición, el
poder de la resurrección, la clase de poder que obra mucho más allá de la
manera de pensar y de los planes humanos, y Dios le invita a usted a pedirle
Su ayuda respecto a ese recurso, siempre que lo necesite usted.
En segundo lugar, somos “miembros
de la familia de Dios”. Este es un avance acerca del primer punto. Somos
miembros de la propia familia íntima de Dios. Un hijo siempre es de categoría
superior a cualquier embajador, gobernador o secretario. Una biografía de
Abraham Lincoln contaba un incidente cuando el presidente estaba con gabinete
en una reunión de importancia crucial. Estaban en la sala del gabinete cuando
alguien llamó a la puerta. Allí estaba Willy, el hijo de diez años del
presidente, que quería ver a su padre. Lincoln dejó a todos los miembros del
gabinete para ver qué era lo que quería Willy. Willy era superior a todos los
allí reunidos. Esta es la gran verdad que está intentando explicar Pablo para
nuestros corazones, que hace que tengamos acceso al Padre que es el Rey y
tiene una enorme autoridad y poder en los asuntos del mundo.
En tercer lugar, Pablo continúa
hablando acerca de una relación más íntima: Usted ha sido edificado “sobre el
fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo la principal piedra del
ángulo Jesucristo mismo”. Es posible que esto dé la impresión de ser en
cierto modo menos importante. Después de todo, un edificio es un objeto un
tanto frío e impersonal en comparación con la relación de una familia. Pero
de hecho el apóstol se está acercando aun más, refiriéndose a una relación
íntima, porque está enfatizando la intimidad de los miembros de la misma
habitación de Dios, los unos con los otros y con el Señor.
Es posible para los miembros de una
familia encontrarse dispersos por la tierra. Pero en la estructura del
edificio, ninguna separación de las piedras que forman los muros es posible.
Si se separasen las piedras, el edificio se derrumbaría, de modo que el
apóstol nos está mostrando una relación más íntima.
Padre, ayúdame a recordar que en
los tiempos de dificultad tengo el privilegio y los recursos que muchos no
han reclamado jamás. Ayúdame a vivir en la plenitud de Tu provisión que Tú
tienes para mí, no como un siervo, sino como un hijo del Dios viviente.
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Aplicación a la vida
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La ciudadanía implica privilegio.
¿Cuáles son los privilegios únicos y los recursos que se encuentran a
disposición de las personas que son ciudadanos del reino de Dios y miembros
de Su familia?
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domingo, 8 de marzo de 2020
8 de marzo - Él es nuestra paz - Ray Stedman
Esta no es una mera doctrina. Si
está usted teniendo un conflicto con alguna persona, esta es la manera de
conseguir tener paz: “Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno”.
Pablo empieza con una definición de lo que es exactamente la paz. La
verdadera paz es la unidad. No es sencillamente el hecho de que cese la
hostilidad, la ausencia de conflictos; significa ser uno. Todo lo demás es
superficial, temporal y totalmente insatisfactorio. Usted sabe que esto es
cierto. Usted ha hecho las paces por medio de términos superficiales y ha
descubierto que es solo algo externo. Si usted se limita a estar de acuerdo
en no luchar, eso no es paz e invariablemente da como resultado un nuevo
enfrentamiento, poniéndose de nuevo de manifiesto la anterior animosidad.
Este es el motivo por el cual lo que llamamos paz entre las naciones nunca
dura, porque no es realmente paz. No representa de ninguna manera la unidad.
Es tan solo una manifestación del agotamiento que es el resultado de esa
lucha o guerra, el acuerdo para ponerle fin durante un tiempo hasta que todos
podamos recuperarnos y volver a armarnos, y entonces empieza otra vez la
guerra, porque nunca ha quedado nada acordado.
Pero aquí el apóstol nos habla
acerca del secreto de la paz. El secreto de la unidad es una Persona: “Él es
nuestra paz”. Y cuando el Señor Jesucristo hace la paz, ya sea entre personas
o entre naciones, la paz es algo satisfactorio, permanente y será una paz
genuina. Lo que Pablo está diciendo es que para vivir en paz es preciso que
tenga usted paz. El problema con la mayoría de nosotros es que queremos
empezar por acabar solo con los resultados del conflicto. Dios no empieza
nunca ahí; comienza con la persona. Dice que la paz es una Persona, y a fin
de que pueda usted vivir en paz con otra persona, es preciso que viva usted
en paz con la Persona de Cristo. Si tiene usted Su paz, entonces podrá
empezar a resolver el conflicto a su alrededor. Pero usted no puede hacerlo
nunca sobre ninguna otra base, de manera que el lugar donde empezar, el
origen de la paz, es resolviendo cualquier problema que pueda existir entre
usted y Jesucristo.
Son muchas las personas que acuden
a mí con diferentes problemas que tienen que ver con conflictos. Normalmente
están molestas, turbadas, desanimadas o enojadas. Me cuentan todas las cosas
tan terribles que ha hecho la otra persona y todos los motivos por los que se
justifica que se sientan tan enojadas. Yo escucho todo lo que me dicen y a
continuación les digo: “Sí, es verdad que tiene usted un problema, pero ese
no es su único problema. En realidad usted tiene dos problemas, y el que no
ha mencionado para nada es el problema con el que debe de comenzar”. A
continuación les hago darse cuenta de que su problema básico es que ellas
mismas no tienen paz. Se sienten molestas, furiosas y emocionalmente
afligidas, de modo que todo lo que hacen se ve influido por su estado
emocional, de manera que les resulta imposible resolver el problema hasta que
ellas mismas no tengan paz.
Pero esta es la promesa que ha
hecho Dios a los cristianos: Él es nuestra paz, y una vez que ha cambiado la
actitud de estas personas, una vez que su corazón deja de estar inquieto, una
vez que han dejado el asunto en manos del Señor y se dan cuenta de que Él
está actuando al respecto, que Él tiene la solución, su corazón podrá estar
en paz, y entonces podrán empezar a entender lo que está sucediendo y podrán
aplicar algunos remedios inteligentes a la situación que acabará por resolver
el problema. Existe un profundo discernimiento en el hecho de que
el apóstol empieza con la declaración de que Cristo es nuestra paz y solo Él
puede lograrlo.
Padre, te doy gracias por poder
tener acceso a Ti. Ayúdame a creer en el mensaje de paz y de esa manera poder
disfrutar el gozo y la paz de la vida contigo.
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Aplicación a la vida
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La paz es la ausencia de la guerra,
pero ¿qué es la verdadera paz? ¿Cuál es el resultado inevitable de la paz que
se siente basándose en las condiciones externas? ¿Dónde encontramos la
verdadera paz y la unidad?
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sábado, 7 de marzo de 2020
7 de marzo - Desde las tinieblas - Ray Stedman
Un indígena de América del Sur le
dijo al misionero que le había guiado a Cristo: “Cuando yo vivía en la selva,
no hubo un solo día que no viviese con temor. Cuando nos despertábamos por la
mañana, lo hacíamos sintiéndonos asustados. Cuando nos marchábamos de
nuestras casas, lo hacíamos atemorizados. Cuando caminábamos junto al río, lo
hacíamos atemorizados. Veíamos un espíritu maligno en cada roca, en cada
árbol y en cada cascada. Y cuando caía la noche, el miedo entraba en nuestras
cabañas y dormía con nosotros durante toda la noche”. Eso es lo que
representa el paganismo y es a eso a lo que está regresando el mundo. A todo
nuestro alrededor, al comenzar a desaparecer la verdad cristiana, esta
oscuridad pagana se extiende por toda la tierra. ¡Qué agradecidos debemos
sentirnos en nuestros corazones por el hecho de que Dios nos ha llamado de
semejante oscuridad!
Sin la instrucción de aquellos que
han conocido a Dios y a continuación nos han proclamado Su mensaje, no
habríamos sido otra cosa que paganos. Sin luz alguna en medio de nuestras
tinieblas que no fuese la luz natural que procede de nuestro interior,
indicando que existe un Dios en alguna parte, estaríamos viviendo todavía de
esa manera. Pero ahora, habiendo estado alejados durante un tiempo, hemos
sido acercados por la sangre de Cristo.
No es sencillamente la muerte de
Cristo. Pablo dice que es la sangre de Cristo. Resulta significativo que use
este término. La muerte, como es natural, no es siempre sangrienta. Usted
puede morir sin perder su sangre. Las Escrituras a veces hablan acerca de la
muerte de Cristo y lo hacen incluso con más frecuencia sobre la cruz de
Cristo. Pero con más frecuencia todavía hablan acerca de la sangre de Cristo.
Son muchas las personas a las que actualmente no les gusta esto. No les gusta
pensar en la muerte de Jesús en la cruz como algo sangriento. Pero Dios lo
enfatiza porque la sangre es siempre una señal de violencia. Como ve usted,
la muerte de Cristo no fue algo sencillo y natural, una muerte por vejez en
una cama cómoda. No, fue una muerte violenta, sangrienta, una escena
despreciable de un hombre colgado, malherido y destrozado sobre una cruz con
la sangre que le caía por los costados.
Dios quiere que recordemos esta
muerte violenta porque la violencia es el resultado final del paganismo. Es
la expresión definitiva de una sociedad sin Dios. La crueldad se manifiesta
de inmediato cuando desaparecen de la sociedad el amor y la verdad. Por ello,
Dios nos recuerda que cuando la humanidad actuó de la peor manera posible,
cuando se hundió hasta tocar fondo, cuando dio rienda suelta a su ira en una
manifestación de perversidad y violencia absolutas mediante la sangre
derramada en la cruz, Dios manifestó Su amor en ese mismo lugar y, valiéndose
de ese acto de violencia, comenzó a redimir, a hacer volver a aquellos que se
encontraban lejos para traerlos cerca mediante la sangre de Cristo.
Y mediante la sangre de Jesús,
todas las ventajas que tenían los judíos alcanzaron también a los gentiles.
Ignorantes, paganos, viviendo en tinieblas, llevando una vida insensata,
luchando, sin esperanza, a pesar de ello tuvieron el mismo acceso a Dios por
la sangre de Cristo que cualquier judío tenía por medio de su templo, de su
ley, de su sacerdocio y de su sacrificio. De este modo el apóstol está
intentando enfatizar para nosotros la maravillosa e inmensa gracia de Dios,
que dejó a un lado todos estos impedimentos y nos tendió la mano a nosotros,
haciendo que pudiéramos ser considerados justos tal y como estábamos,
acercándonos por medio de la sangre de Jesucristo nuestro Señor. ¡Qué don tan
extraordinario por el que dar gracias!
Padre, te doy gracias por haber
sido liberado de las tinieblas y haber sido acercado a Ti por medio de la
sangre de Tu Hijo.
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Aplicación a la vida
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La violencia y la más implacable
crueldad son las expresiones elementales de una sociedad impía. De no ser por
la gracia de Dios en Cristo ¿cómo podríamos nosotros sentir Su paz y Su amor?
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viernes, 6 de marzo de 2020
6 de marzo - A la vista - Ray Stedman
Fíjese el lector lo bien colocadas
que están las “obras” en el lugar donde deben estar. Usted no puede
obtener nada de Dios esforzándose por lograrlo. Usted no merece jamás otra
cosa que no sea ser juzgado por la mano de Dios. Si Él nos diese lo que nos
merecemos, acabaríamos todos en el infierno. No, nosotros recibimos Su
gracia, Su misericordia y Su amor. Pero estos dan como resultado las buenas
obras; eso es el propósito. Han sido diseñados para producir buenas obras, y
es una manifestación maravillosa de la habilidad de Dios.
La palabra hechura es
en realidad la palabra poema. “Nosotros somos Su poema”. Tal vez
la mejor manera de expresarlo sería diciendo: “Nosotros somos Su obra
maestra”. Dios está preparando y obrando en nosotros para que seamos una gran
exhibición de Su sabiduría, de Su poder, de Su amor, de Su vida, de Su
carácter, de Su paz, de Su gozo. Él nos está enseñando, nos está capacitando,
nos está alentando, aplicando la pintura en los lugares apropiados,
produciendo una maravillosa obra de arte para poder exhibirla. Esto debe dar
como resultado las buenas obras: la amabilidad, el amor, la misericordia, la
compasión, la ayuda mutua y el suplir las necesidades mutuas.
Pablo dice que Dios ha preparado
estas obras de antemano. Yo experimenté una ilustración interesante al
respecto. Uno de nuestros pastores internos viajó conmigo en avión a
Albuquerque. Al ir a aterrizar el avión decidimos orar juntos. Yo no le había
mencionado para nada este pasaje, pero me sentí impresionado por su manera de
orar. Él dijo: “Padre, te doy gracias por las buenas obras que tienes ya
preparadas para nosotros, esperándonos en Albuquerque para que las podamos
aprovechar y para que las podamos experimentar”. Y así fue: al llegar a
Albuquerque comenzaron a manifestarse.
Había allí un misionero de la
región del Amazonas en América del Sur que se sentía desanimado y
profundamente turbado, hasta el punto de estar dispuesto a abandonar el
ministerio. Por medio del ministerio que tuvimos allí empezó a animarse de
verdad y comenzó a ver de nuevo lo que podía hacer Dios. Vino a hablar con
nosotros con su semblante iluminado y nos dijo: ―Voy a volver a mi actividad
completamente revolucionado en lo que se refiere a mi enfoque, ya que ahora
he aprendido cómo Dios obra.
Había un pastor joven que se estaba
enfrentando con discordias en su iglesia y quería que alguien le aconsejase
sobre cómo resolverlas. Dios hizo posible que las Escrituras se refiriesen a
esa situación, dándole sabiduría y dirección para enfrentarse con el
problema. Todas estas buenas obras habían sido preparadas de antemano y lo
único que nosotros tuvimos que hacer fue aprovecharlas.
¿Tiene usted alguna idea sobre
cuántas buenas obras tiene Dios preparadas para usted? Están esperando que
usted participe en ellas al caminar en fe, dependiendo de Cristo. Las
situaciones están ahí, listas y esperando que se meta usted en ellas. Es para
ello que Dios le ha llamado a usted, y al hacerlo se convierte usted en una
manifestación viva de la grandeza y gloria de Dios.
Padre, te doy gracias porque has
preparado de antemano buenas obras para que las realice. Concédeme que pueda
descubrir estas oportunidades y aprovecharlas al máximo en el poder de Tu
Espíritu.
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Aplicación a la vida
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Antes de que salimos de nuestra
casa, normalmente pensamos en el aspecto que tenemos. ¿Pensamos también en el
plan que tiene Dios para nosotros hoy y cómo va a manifestarse por medio de
nosotros hoy?
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jueves, 5 de marzo de 2020
5 de marzo - Vivos en Cristo - Ray Stedman
La verdad más importante en todo el
cristianismo es la que se expresa aquí: a nosotros se nos concede vida
juntamente con Cristo. Fíjese usted en que Pablo dice “con Cristo” en tres
ocasiones: “Nos dio vida... con Cristo”. Con Cristo “nos resucitó”. Y “nos
hizo sentar... con Cristo”. Él ha venido a morar en nosotros y se ha unido
con nosotros, de manera que somos una sola persona con Él. Éste es el hecho
más importante sobre el cual podemos fundar el resto de la fe y la
experiencia cristiana: esta gran y tremenda afirmación de que estamos vivos
con Jesucristo.
¿Recuerda usted cómo el Señor mismo
enseñó esto? Él dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos” (Juan 15:5).
¿Sabe usted dónde acaba la rama y comienza la vid? No, son partes de una sola
planta que comparten la misma vida. De manera que a partir de aquí nuestra
identidad ya no se encuentra “en Adán” sino “en Cristo”. Ya no somos
sencillamente seres humanos corrientes, sino que nos hemos convertido en una
nueva creación, que ha empezado de nuevo, unida a la vida de Jesucristo.
Más adelante en esta epístola Pablo
compara a la iglesia con un cuerpo, del cual Cristo es la cabeza. ¿Ha
examinado usted últimamente su cuerpo? ¿Se ha fijado usted en que sus dedos
no se despegan del cuerpo si usted sencillamente los tuerce un poco y los
jala? Están unidos al cuerpo y por ello comparten la vida del cuerpo. No
están unidos por medio de ningún proceso mecánico, sino que son más bien una
parte orgánica. Estas figuras nos han sido todas presentadas para mostrarnos
la manera íntima en que estamos unidos con Jesucristo, para que entendamos
que Él es nuestra vida.
Así que no piense usted nunca
acerca de sí mismo de ninguna otra manera, porque toda la obra del enemigo
tiene como propósito hacer que usted deje de creer esto y que vuelva a pensar
que no es usted otra cosa que un individuo corriente, que se pasa la vida
luchando, intentando conseguir hacer las cosas de la mejor manera posible,
teniendo que movilizar todos sus recursos con el fin de intentar adelantar a
los otros seres humanos y conseguir todo lo que pueda usted en lo que se
refiere a sentirse realizado en la vida. Siempre que usted crea esto, volverá
a actuar como lo hizo con anterioridad, volviendo a experimentar la desdicha
y aflicción. Usted solo puede escapar a esto cuando regresa de nuevo a esta
verdad central: ¡que estamos vivos en Jesucristo!
Hay una cosa más en la que debemos
de fijarnos aquí. Estos verbos están todos ellos en tiempo pasado. Esto es
algo que ha sucedido, no algo que va a suceder. Es algo que ya ha tenido
lugar al creer usted en Jesucristo. Usted no tiene que esforzarse por
conseguirlo; no es algo que consigan los grandes santos después de años
enteros de esfuerzos. Es algo que ya es una realidad, y todo cristiano tiene
esta experiencia. Nosotros hemos cobrado vida en Jesucristo, de manera que no
podemos continuar siendo como antes. Incluso si lo intentamos, no podremos
conseguirlo. Este es el motivo por el que a veces les digo a las personas que
se desaniman respecto a su vida cristiana: “Pues, abandónela usted, intente
no ser cristiano y verá usted lo que sucederá”. No pueden hacerlo y saben que
no pueden porque son nuevas criaturas, que tienen vida en Jesucristo.
Padre, te doy gracias por esta gran
verdad. Te ruego en oración que me dejes claro que éste es quien soy y que
nunca podré enfrentarme con la vida como debo de hacerlo hasta que no haya
entendido esto.
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Aplicación a la vida
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Desde el punto de vista de la
experiencia, la verdad más importante en todo el cristianismo es esta: que
estamos vivos en Cristo. Considerando esta realidad, ¿hemos descubierto
nosotros Su vida que es nuestra vida?
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