Versículo para hoy:
miércoles, 20 de marzo de 2019
20 de marzo – ATRAER LA BENDICIÓN
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado
encubre violencia. Proverbios 10:6.
Considera. Si
reflexionas, verás que Dios es capaz de darle a su iglesia la mayor bendición y
de dársela en cualquier momento. Guarda silencio y considera, y verás que él
puede dar la bendición a través de ti o de mí; él puede hacer que cualquiera de
nosotros, débiles como somos, sea poderoso en Dios para la destrucción de fortalezas;
puede hacer que nuestras manos endebles, aunque solo tengamos unas pocas barras
de pan y unos peces, sean capaces de alimentar a miles con el pan de vida.
Considera esto y pregúntate en la tranquilidad de tu espíritu, ¿qué podemos
hacer para obtener la bendición? ¿Lo estamos haciendo? ¿Qué hay en nuestro
temperamento, en nuestra oración privada, en nuestras acciones para que Dios
nos mande la bendición? ¿Actuamos de manera sincera? ¿Realmente tenemos un
deseo de esas cosas que decimos desear? ¿Podríamos renunciar a compromisos
mundanos para ocuparnos de la obra de Dios? ¿Podríamos separar tiempo para
cuidar la viña del Señor? ¿Estamos dispuestos a hacer la obra del Señor y tiene
nuestro corazón la condición para hacerlo de manera eficiente y aceptable?
Guarda silencio y considera. Yo sugeriría a cada cristiano que se sentara un
rato delante de Dios cuando llegue a casa y adore con el silencio del
sobrecogimiento, con el silencio de la vergüenza y con el silencio de pensar
cuidadosamente en estas cosas.
A través de la Biblia en un año: Números
21-24
martes, 19 de marzo de 2019
19 de marzo – DIOS NO ES MUDO
Habla, que tu siervo escucha respondió Samuel. 1 Samuel 3:10.
El que quiera escuchar
a Dios hablar no tiene que esperar mucho porque Dios habla constantemente a los
hombres por medio de las Escrituras que nos fueron dadas mediante la
inspiración. ¡Qué pena que seamos tan sordos a sus enseñanzas! Se lee tan poco
este maravilloso volumen, tan lleno de sabiduría, que muy pocos de nosotros nos
podríamos atrever a mirar sus páginas y decir: «Ay, Señor, en este libro he
escuchado tu palabra». En otras ocasiones el Señor habla por medio de la
providencia. Las providencias tanto nacionales como personales tienen un
significado, providencias que afligen y providencias que consuelan, todas
tienen una voz. Pero, por desgracia, temo que a menudo la providencia para
nosotros es muda porque nosotros somos sordos. Temo que muy pocos de ustedes
pueden decir: «Ay, Señor, en la providencia he escuchado tu palabra». El Dios
del cielo habla a los hombres por medio de su Espíritu Santo. Él hace esto, a
veces, en las funciones comunes del Espíritu sobre los impíos a las que ellos
se resisten, como también hicieron sus padres. El Espíritu lucha con hombres;
él llama, ellos se niegan; él extiende su mano, pero ellos no lo reconocen.
Aunque tenemos oídos para oír, a menudo apagamos al Espíritu, lo entristecemos,
hacemos poco caso de sus admoniciones y, no obstante, si no despreciamos sus
enseñanzas, muy a menudo las olvidamos y escuchamos las tonterías de la tierra
en lugar de la sabiduría de los cielos.
A través de la Biblia en un año: Números
17-20
lunes, 18 de marzo de 2019
18 de marzo – LOS DÍAS DE LA PREPARACIÓN
El día en que venga para ser glorificado por medio de sus santos
y admirado por todos los que hayan creído, entre los cuales están ustedes
porque creyeron el testimonio que les dimos. 2 Tesalonicenses 1:10.
La completa
glorificación de Cristo en sus santos será cuando él venga por segunda vez, de
acuerdo a la segura palabra de la profecía. Él ahora se glorifica en ellos
porque dice: «Todo lo que yo tengo es tuyo, y todo lo que tú tienes es mío; y
por medio de ellos he sido glorificado» (Juan 17:10); pero hasta el momento esa
gloria es más bien perceptible para sí mismo que para el mundo exterior. Las
lámparas se están despabilando y brillarán en breve. Estos son los días de la
preparación antes del día de reposo que es un sentido infinito, un día de fiesta.
Como se dijo de Ester, que durante muchos meses se preparó con mirra y dulces
fragancias antes de entrar al palacio del rey para casarse con él, así mismo
ahora nosotros somos purificados y preparados para ese día majestuoso cuando la
iglesia perfeccionada se presentará ante Cristo como una novia ante su esposo.
Juan dice de ella que estará «preparada como una novia hermosamente vestida
para su prometido». Esta es nuestra noche en la que debemos velar, pero mira,
viene la mañana, una mañana sin nubes y luego caminaremos en luz porque ha
venido nuestro Bien Amado. Esa segunda venida suya será su revelación, aquí
estuvo bajo una nube y los hombres no lo percibieron, excepto unos pocos que
contemplaron su gloria; pero cuando él venga por segunda vez, todos los velos
serán quitados y todo ojo verá la gloria de su rostro. Él aguarda esto y su
iglesia le aguarda a él.
A través de la Biblia en un año: Números
13-16
domingo, 17 de marzo de 2019
17 de marzo – EL TOQUE SANADOR
«Iré a sanarlo», respondió Jesús. Mateo 8:7.
Durante tres años
nuestro Señor anduvo por los hospitales: se pasaba el día entero en una
enfermería, en una ocasión a todo su alrededor pusieron a los enfermos en las
calles y en todo momento el mal físico cruzaba su camino de una manera u otra.
Él extendía su mano o hablaba la palabra y sanaba todo tipo de dolencias,
porque era parte del trabajo de toda su vida. «Iré a sanarlo», dijo él, porque
era un médico que constantemente estaba ejerciendo y pasaba visitas enseguida
para ver al paciente. «Él se ocupaba de hacer el bien» y en todo esto le hacía
saber a su pueblo que su intención no era bendecir solo una parte del hombre
sino toda nuestra naturaleza, llevando sobre sí no solo nuestros pecados sino
también nuestras enfermedades. Jesús quiere bendecir tanto el cuerpo como el
alma, y aunque por el tiempo presente él ha dejado nuestro cuerpo en gran parte
bajo el control de la enfermedad, porque todavía «el cuerpo está muerto a causa
del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia»
(Romanos 8:10), no obstante, cada miembro restaurado, cada ojo abierto y cada
herida sanada es una señal de que Jesús se interesa por nuestra carne y
nuestros huesos y quiere que el cuerpo comparta los beneficios de su muerte
mediante una gloriosa resurrección.
La genialidad del
cristianismo es sentir pena por los pecadores y los que sufren. Que la iglesia
sea sanadora como su Señor: al menos si no puede desprender sanidad con el
borde de su manto ni «decir la palabra» para que la enfermedad huya, que esté
entre los más dispuestos a ayudar en todo lo que pueda a mitigar el dolor o
socorrer en la pobreza.
A través de la Biblia en un año: Números
9-12
sábado, 16 de marzo de 2019
16 de marzo – PERDÓN Y OBEDIENCIA
Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la
tierra para perdonar pecados –se dirigió entonces al paralítico- : Levántate,
toma tu camilla y vete a tu casa. Y el hombre se levantó y se fue a su casa.
Mateo 9:6-7.
Yo creo que la
obediencia minuciosa que el Salvador requería era la mejor evidencia de que él
había perdonado el pecado del hombre: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu
casa». De aquí en lo adelante, hacer todo lo que Cristo te ordene, de la manera
en que él te ordene hacerlo, porque él te lo ordena, hacerlo de una vez,
hacerlo con gozo, hacerlo constantemente, hacerlo con oración, hacerlo con
gratitud, debe ser la señal de que en realidad él ha tratado contigo como un
Dios perdonador. Me temo que hay algunos que profesan haber sido perdonados
¡que no son tan obedientes a Cristo como debieran serlo! Sé que han descuidado
ciertos deberes; una vez hasta conocí a un hombre que no leía ciertas partes de
la Palabra de Dios porque le hacían sentir incómodo; pero asegúrate de esto,
cuando tú y la Palabra de Dios se pelean, la Palabra de Dios tiene la razón.
Hay algo podrido en el estado de Dinamarca si tú puedes leer un capítulo
deseando que no estuviera ahí. Hay algo mal en ti cuando discutes con la
Palabra de Dios. Yo digo que la obediencia minuciosa es la evidencia más segura
de que el Señor ha perdonado tu pecado. Por ejemplo: «El que crea y sea
bautizado será salvo» (Marcos 16:16). No omitas ninguna parte de este precepto,
y si Cristo te ordena venir a su mesa y así recordarlo, no vivas descuidando
ese mandamiento.
A través de la Biblia en un año: Números
5-8
viernes, 15 de marzo de 2019
15 de marzo – VISION DIVINA
Unos hombres le llevaron un paralítico, acostado en una camilla.
Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: ¡Ánimo, hijo; tus pecados
quedan perdonados! Mateo 9:2.
Notarás que nuestro
Señor no esperó a que se dijera palabra alguna, sencillamente miró y vio la fe
de ellos. Mateo escribe: «Al ver Jesús la fe de ellos». ¿Quién puede ver la fe?
Es algo cuyos efectos pueden verse, sus señales e indicios se pueden descubrir
y en este caso eran tan eminentes porque romper el techo y bajar al hombre para
ponerlo delante de Jesús de una manera tan extraña eran evidencias de su fe en
que Jesús lo sanaría. No obstante, los ojos de Cristo no solo vieron las
pruebas de su fe sino la fe misma. Allí estaban parados los cuatro hombres,
hablando con sus ojos y diciendo: «¡Maestro, mira lo que hemos hecho! Estamos
convencidos de que hemos hecho lo correcto y de que tú lo sanarás». Allí estaba
el hombre, acostado en su cama, mirando hacia arriba y preguntándose qué haría
el Señor, pero evidentemente estaba animado por la creencia de que ahora estaba
en una posición de esperanza en la que con toda probabilidad se convertiría en
un hombre favorecido más allá de todo el mundo. Cristo no solo vio las miradas
de este hombre y de sus portadores, también vio su fe.
Ay, amigos, no podemos
ver la fe los unos de los otros; pero podemos ver el fruto de esta. A veces
pensamos que podemos discernir la falta de fe, pero para ver la fe en sí se
necesita una visión divina; esto necesita la mirada del ojo del Hijo del Hombre.
Jesús vio su fe y ahora ese mismo ojo está mirando a todos en este público y él
ve tu fe. ¿Tienes alguna que él pueda ver?
A través de la Biblia en un año: Números
1-4
jueves, 14 de marzo de 2019
14 de marzo – LA TORMENTA INTERIOR
Hombres de poca fe –les contestó-, ¿por qué tienen tanto miedo?
Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó
completamente tranquilo. Mateo 8:26.
Los vientos bramaban,
las aguas rugían y los discípulos pensaron que de seguro el mar enfurecido se
tragaría la pequeña embarcación, así que despertaron a su Maestro del sueño que
él tanto necesitaba y le gritaron: «¡Señor, sálvanos, que nos vamos a ahogar!»
Al despertarse porque había peligro, él trató primero la causa principal del
peligro, ¿cuál era? No los vientos ni las olas sino la incredulidad de los
discípulos. Hay más peligro para un cristiano en su propia incredulidad que en
las circunstancias más adversas que pudieran rodearle.
Creo que me atrevo a
decir, aunque con el Omnipotente todo es posible, que era más fácil para Cristo
calmar los vientos y las olas que aquietar la conmoción que surgió a causa de
las dudas en las mentes de sus discípulos; él podía traer la calma con más
rapidez a la superficie del lago galileo que a los espíritus perturbados de sus
apóstoles aterrorizados. Lo mental siempre supera a lo físico; el gobierno de
los corazones es mayor que el gobierno de los vientos y las olas. Así que
cuando tengamos que batallar con los problemas, empecemos siempre por nosotros
mismos: nuestros temores, falta de confianza, egoísmo y voluntad propia, porque
el peligro principal reside ahí. Todos los problemas del mundo no pueden
hacerte tanto daño como la mitad de un grano de incredulidad. Aquel que por la
gracia de Dios es capaz de dominar su propia alma, no necesita dudar que
también será dueño de cualquier cosa que se le oponga.
A través de la Biblia en un año: Juan
19-21
miércoles, 13 de marzo de 2019
13 de marzo – LA IGLESIA
Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de
Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido. 1 Pedro 2:10.
La Palabra de Dios nos
dice que en medio de la gran masa de hombres se encuentra un pueblo especial,
un pueblo que Dios escogió de entre la raza común antes de que las estrellas
comenzaran a brillar, un pueblo que el corazón de Dios quería desde antes de la
fundación del mundo, un pueblo que fue redimido con la sangre preciosa de Jesús
más allá y por encima del resto de toda la humanidad, un pueblo que es
propiedad especial de Cristo, el rebaño de su pasto, las ovejas de su mano, un
pueblo sobre el cual vela la Providencia, que modela su curso en medio del
laberinto intrincado de la vida, un pueblo que será producido al final, cada
uno de ellos sin falta delante del trono eterno y apto para el destino exaltado
que él revelará en la era venidera.
A través de todas las
Escrituras uno lee acerca de este pueblo particular y especial. A veces se les
llama «simiente», otras veces «un huerto», otras «un tesoro» y a veces «un
rebaño». El nombre común de ellos en el Nuevo Testamento es «la iglesia».
Cristo nos dice que la única manera para entrar a la iglesia es a través de él
mismo. Él es la puerta, la única puerta. No hay otra manera de entrar a la
iglesia que no sea mediante él. Si crees en Cristo, eres miembro de su iglesia.
Si tu confianza está puesta en Cristo, quien es la gran vía de salvación de
Dios, tienes evidencias de que él te escogió antes de la fundación del mundo; y
esa fe tuya te da derecho a todos los privilegios que Cristo ha prometido en su
Palabra a los creyentes.
A través de la Biblia en un año: Juan
17-18
martes, 12 de marzo de 2019
12 de marzo – LUZ PARA TODO EL MUNDO
Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo: «Yo soy la
luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz
de la vida». Juan 8:12.
Él dice: «Yo soy la luz
del mundo». Él no dice sencillamente: «Yo soy la luz de los judíos» o «Yo soy
la luz de los gentiles». Él es ambas cosas. Él es la luz de toda la humanidad.
Hay un poquito de luz en el mahometismo. De hecho, teniendo en cuenta la época
en que Mahoma vivió, tenía bastante luz; la religión del Corán es
inconmensurablemente superior a las religiones de la época en la que el profeta
floreció. Él hasta enseñó la unidad de la divinidad de manera muy clara. Sin
embargo, la luz del Corán se toma prestada del Antiguo y del Nuevo Testamento.
Es una luz prestada. La inteligencia es hurtada.
La luz de los persas,
la luz de Zaratustra, la luz de Confucio vino originalmente de los libros
sagrados de los judíos. Todas deben haber partido de una fuente, porque toda
luz viene del gran Padre de las luces.
Cristo es la luz del
mundo, destinado a derramar sus rayos sobre toda la tierra. Viene el día en que
toda la humanidad verá esta luz. Los que moran en el desierto se inclinarán
ante él y sus enemigos lamerán el polvo. Las islas le rendirán tributo; Sabá y
Seba le ofrecerán tributos, sí, todos los reyes caerán delante de él. No puedo
evitar creer que el evangelio aun no ha triunfado. Espero la venida de Cristo.
Que venga cuando él quiera, nuestros corazones saltarán de gozo al encontrarnos
con él.
A través de la Biblia en un año: Juan
15-16
lunes, 11 de marzo de 2019
11 de marzo – APARIENCIAS EXTERNAS
Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y ellos dicen: «Tiene
un demonio». Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: «Este es un
glotón y un borracho, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores». Pero
la sabiduría queda demostrada por sus hechos. Mateo 11:18-19.
Otros profetas, cuando
vinieron, estaban vestidos con vestiduras raídas y sus costumbres eran austeras
y solemnes. Cristo no vino así; vino a ser un hombre entre los hombres, festivo con los que festejaban, alguien que comía miel con los que comían
miel. No era diferente de nadie y por eso lo llamaban glotón y borracho. ¿Por
qué Cristo hizo esto? ¿Por qué se comportó así, como decían los hombres, a
pesar de que era en verdad una calumnia? Era porque él quería que sus
discípulos no estimaran las carnes ni las bebidas sino que despreciaran esas
cosas y vivieran como los demás; porque él les enseñaría que lo que contamina al
hombre no es lo que entra en él sino lo que sale. Lo que le hace daño a un
hombre no es lo que come con moderación, sino lo que un hombre dice y piensa.
No es abstenerse de la carne, no es el mandamiento carnal de «no tomes en tus
manos, no pruebes, no toques» lo que constituye los fundamentos de nuestra
religión, a pesar de que pudiera ser una buena cláusula añadida a esto. Cristo
comió mantequilla y miel, y su pueblo puede comer mantequilla y miel; más aún,
cualquier cosa que Dios en su providencia les dé, ese será el alimento del hijo
de Cristo.
A través de la Biblia en un año: Juan
13-14
domingo, 10 de marzo de 2019
10 de marzo – UN ESPÍRITU DE VEHEMENCIA E INICIATIVA
¡Miren que vengo pronto! Traigo conmigo mi recompensa, y le
pagaré a cada uno según lo que haya hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el
Primero y el Último, el Principio y el Fin. Apocalipsis 22:12-13.
Cristo ha comprado este
mundo y él lo poseerá desde un extremo al otro de la tierra. Él lo ha redimido
y lo reclamará para sí. Puedes descansar tranquilo sabiendo que lo que sea que
dice el rollo de la profecía se cumplirá según el determinado consejo y
preconocimiento de Dios. Que no te perturben los videntes ni los agoreros.
Descansa tranquilo. «Ahora bien, hermanos, ustedes no necesitan que se les
escriba acerca de tiempos y fechas, porque ya saben que el día del Señor
llegará como ladrón en la noche» (1 Tesalonicenses 5:1-2).
En cuanto a ustedes, su
asunto es trabajar para la propagación de su reino, esparcir continuamente la
luz que ustedes tienen y orar por más, esperar en Dios más de las lenguas de
fuego, más del bautismo del Espíritu Eterno, más poder vital. Cuando toda la
iglesia se despierte a un espíritu de vehemencia e iniciativa, la conversión de
este mundo se logrará rápidamente, se echarán los ídolos a los topos y los
murciélagos, el anticristo se hundirá como una piedra de molino en el torrente
y se revelará la gloria del Señor y toda carne le verá, porque la boca del
Señor lo ha dicho.
A través de la Biblia en un año: Juan
11-12
sábado, 9 de marzo de 2019
9 de marzo – LA NECESIDAD DE LA VIDA
Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones,
persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil,
entonces soy fuerte. 2 Corintios 12:10.
Hay un deber y
privilegio elevado y bendecido –diré que ambas cosas- que es para todo
cristiano la necesidad de su vida y eso es orar. ¿Sabes orar, mi hermano? Si
sabes orar, puedes mover el cielo y la tierra. ¿Sabes orar, mi hermano?
Entonces puedes poner a funcionar fuerzas todopoderosas. No sufrirás necesidad
porque a la mano que ora le aguardan provisiones eternas: «Pidan y se les
dará». No perderás el camino porque te guiará la respuesta de la oración.
Escucharás una voz detrás de ti que dice: «Este es el camino; síguelo» (Isaías
30:21).
«Ay, Señor», dices tú,
«yo no puedo orar de modo imperante». Entonces no eres como Jacob, bueno en la
lucha. Bueno, déjame presentarte el texto. De esta debilidad en la oración solo
puedes hacerte fuerte mediante la fe. Cree en Dios y prevalecerás con Dios.
Cree en su promesa e implórala. Cree en su Espíritu y ora por su ayuda. Cree en
Jesús, quien intercede, porque mediante él puedes ir arriesgadamente al trono
de la gracia. El que sabe orar tiene su mano en una palanca que mueve el
universo. Pero no hay oración sin fe. Cree en la oración y orarás con fe.
Algunos no creen que la oración implica mucho. ¡Pobre de ellos! ¡Que el Señor
los enseñe!
A través de la Biblia en un año: Juan
9-10
viernes, 8 de marzo de 2019
8 de marzo – LA RESIDENCIA DEL CORAZÓN
No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el
óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para
sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los
ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu
corazón. Mateo 6:19-21.
Por otra parte,
¿sientes que día tras día te atraen de la tierra al cielo? ¿Sientes como si
allá arriba hubiera un imán que atrae tu corazón de manera que cuando estás
trabajando en tu negocio, en tu familia con todos sus cuidados, no puedes
evitar lanzar una oración al Altísimo? ¿A veces sientes este impulso inexorable
de algo que no entiendes, que te impele a tener comunión con Dios más allá de
los cielos? ¡Ay! Si es así, puedes estar seguro que es Cristo quien te atrae.
Hay un vínculo entre el cielo y tú, y Cristo está halando ese vínculo y
elevando tu alma hacia sí. Si tu corazón está aquí abajo, entonces tu tesoro
está aquí; pero si tu corazón está allá arriba, si tus esperanzas más
brillantes, tus deseos más tiernos están en los lugares celestiales, tu tesoro
claramente está allá y el título de propiedad de ese tesoro se encontrará en el
propósito eterno de Dios por el cual él te ordenó para sí mismo para que
publiques su alabanza.
A través de la Biblia en un año: Juan
7-8
FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A
los Pies del Maestro”, Compilado por Audie
G. Lewis.jueves, 7 de marzo de 2019
7 de marzo – AMOR CELESTIAL
Hace mucho tiempo se me apareció el Señor y me dijo: «Con amor
eterno te he amado; por eso te sigo con fidelidad». Jeremías 31:3.
Entre el gran corazón
del cielo y este pobre palpitante corazón en la tierra se establece el amor, un
amor del tipo más querido, verdadero y fiel. De hecho, el amor de una mujer, el
amor de una madre, el amor de un cónyuge no es más que agua, pero el amor de
Dios es vino; estas con cosas terrenales pero el amor de Dios es celestial. El
amor de una madre refleja el amor de Dios, así como una gota de rocío refleja
al sol; pero así como la gota de rocío no circunda a ese orbe poderoso, ningún
amor que lata en el seno humano podrá jamás circundar, así como ninguna palabra
puede expresar la altura, la profundidad, la longitud y la anchura del amor de
Dios que es en Cristo Jesús, nuestro Señor. «Te he amado». Acércate entonces,
cristiano. Tu Padre, aquel que ayer te castigó, te ama; aquel de quien tan a
menudo te olvidas, y a quien ofendes constantemente, aún te ama. Tú sabes lo
que es amar. Traduce al amor que sientes por tu amigo más querido, míralo y di:
«Dios me ama de manera todavía mejor». Él llevó tus pecados, tus penas, tu
muerte, tu tumba, para que tú pudieras recibir el perdón, ser aceptado y
recibir el favor divino y así vivir y ser bendecido para siempre.
A través de la Biblia en un año: Juan
5-6
miércoles, 6 de marzo de 2019
6 de marzo – FE SOLO EN CRISTO
Pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia
y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo. Juan 1:17.
Puede que sepas mucho
sobre la fe pero la única fe que salva es la creencia en Cristo. «Yo sé en
quien he creído». Creer en una doctrina no salvará a un hombre. Tal vez sepas
todo el credo y seas ortodoxo, mientras que por otra parte no eres mejor que el
diablo; porque yo supongo que el diablo es un teólogo muy atinado. Sin dudas
que él conoce la verdad. Él cree y tiembla, pero tú puedes conocerlo y no
temblar, y así puedes no llegar a poseer una virtud que hasta el diablo tiene.
Una creencia firme en lo que se te predica es bastante bueno, pero creer una
doctrina así no te puede salvar.
Algunos tienen fe en su
ministro y supongo que eso sea tan halagador para nosotros que difícilmente
esperarías que habláramos en contra de esto, pero de todos los vicios es uno
que sin duda debe temerse porque es muy peligroso. Te ordeno ante Dios que
siempre sopeses lo que tenemos que decirte y si no está acorde con las
Escrituras, échalo a un lado como harías con la basura.
Muchas personas creen a
conciencia en sí mismas. La doctrina de la confianza en uno mismo se predica
por estos días en muchos lugares. Tu creencia no debe ser que puedes forzar tu
entrada al cielo sino que tienes que creer en Cristo porque cualquier otra cosa
es una fe que no salva.
Por tanto, ves que
tanto el conocimiento que salva como la fe que salva cuelgan de la cruz, ambos
miran a las heridas de aquel hombre querido, ese Dios bendito que allí fue la
propiciación por nuestros pecados y quien sufrió en nuestro lugar.
A través de la Biblia en un año: Juan
3-4
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