Versículo para hoy:

jueves, 12 de julio de 2018

El Padre Nuestro, día 12 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 12

“Sabe el Señor librar de tentación a los píos y reservar a los injustos para ser atormentados en el día del juicio”. 2 Pedro 2:9.

Los píos son tentados y probados. No es verdadera aquella fe que nunca es puesta a prueba. Pero los píos son librados de sus pruebas y eso no por casualidad, ni por influencias secundarias, sino por el mismo Señor. Él se encarga en persona de librar a los que en Él confían. Dios ama a los píos, o sea a los que son semejantes a Dios, y ha tomado a su cargo saber dónde están y cómo se encuentran.

Algunas veces su camino parece ser un laberinto, y no pueden imaginar cómo se escaparán del peligro que los amenaza. Lo que ellos no saben, lo sabe su Señor. Él sabe a quién librar, y cuándo librar, y cómo librar. Él libra de la manera más provechosa para los píos, que más trastorna al tentador, y que más le glorifica a Él. Podemos dejar el modo con el Señor y estar contentos de regocijarnos en la realidad que de un modo o de otro Él llevará a su propio pueblo, por todos los peligros, las pruebas y las tentaciones de esta vida mortal, hasta su mano derecha en gloria.

En este día no me toca a mí escudriñar los secretos de mi Señor, pero debo con paciencia esperar su tiempo, sabiendo esto, que aunque yo no sé nada, mi Padre celestial lo sabe todo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 11 de julio de 2018

Cuando me siento sola - Betsy Gómez



El Padre Nuestro, día 11 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 11

“Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” Juan 11:26.

Sí, Señor, lo creemos; nunca moriremos. Nuestra alma podrá ser separada de nuestro cuerpo, y esto es en un sentido la muerte; pero nuestra alma nunca será separada de Dios, que es la muerte en verdad, la muerte con la cual fue amenazado el pecado, la pena de muerte que es lo peor que puede ocurrir. Creemos esto indubitablemente, porque, ¿quién nos apartará del amor de Dios que es en Cristo Jesús nuestro Señor? Somos miembros del cuerpo de Cristo; ¿perderá Jesús miembros de su cuerpo? Estamos unidos a Jesús; ¿puede Él perdernos? No es posible. Dentro de nosotros hay una vida que no puede ser separada de Dios: verdaderamente el Espíritu Santo mora en nosotros; ¿entonces cómo podemos morir? El mismo Jesús es nuestra vida, así que no podemos morir, porque Él no puede morir otra vez. En Él morimos al pecado una vez, y la sentencia de muerte no puede ser ejecutada por segunda vez. Ahora vivimos, y vivimos para siempre. La recompensa de la justicia es vida eterna, y no tenemos nada menos que la justicia de Dios, y por lo tanto podemos reclamar la recompensa más alta.

Viviendo y creyendo, creemos que viviremos y gozaremos. Por lo tanto, vamos adelante con plena certidumbre de que nuestra vida está segura en nuestra Cabeza divina.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 10 de julio de 2018

El Padre Nuestro, día 10 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 10

“Tú levantándote, tendrás misericordia de Sión; porque el tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado. Porque tus siervos aman sus piedras, y del polvo de ella tienen compasión”. Salmo 102:13-14.

Sí, nuestras oraciones a favor de la iglesia serán oídas. El tiempo es llegado. Amamos la reunión de oración, y la Escuela Dominical, y todas las reuniones de la casa del Señor. Estamos ligados en amor a todo el pueblo de Dios.

No hay corderito en el rebaño
Que yo desdeñe pastorear,
Ni hay enemigo ante quien tema
Por tu divina causa hablar.

Si este es el sentimiento general, pronto gozaremos de tiempos de refrigerio de la presencia del Señor. Nuestras reuniones estarán bien concurridas, los santos serán reanimados y los pecadores serán convertidos. Esto solamente puede venir de la misericordia del Señor; pero vendrá, y somos llamados a esperarlo. Porque el tiempo es llegado. Despertémonos. Amemos cada piedra de nuestra Sión, aunque esté caída. Guardemos como un tesoro la verdad más pequeña, el mandato más pequeño y el creyente más pequeño, aunque algunos pueden despreciarlos como si fuera polvo. Cuando nosotros favorecemos a Sión, Dios está para favorecerla. Cuando nosotros tenemos compasión de la obra del Señor, el mismo Señor tomará contentamiento en ella.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 9 de julio de 2018

Renovando Tu Mente | Sola Fide: Justificación




Juan 3:16 y la capacidad del hombre para elegir a Dios - R.C. Sproul



Dios no nos debe un final feliz - Tim Challies en español

El Padre Nuestro, día 9 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 9

“Mis ojos pondré en los fieles de la tierra para que estén conmigo; el que anduviere en el camino de la perfección, este me servirá”. Salmo 101:6.

Si David así habla, podemos estar seguros de que el Hijo de David será del mismo parecer. Jesús busca hombres fieles, y fija sus ojos en ellos para observarlos, para traerlos adelante, para animarlos y para recompensarlos. Que ningún hombre de corazón sincero piense que es pasado por alto; el mismo Rey fija su vista en él.

Dos cosas resultan de esta observación real. Primeramente leemos: “para que estén conmigo”. Jesús lleva los fieles a su casa, les pone en su palacio, los hace sus compañeros y tiene placer en su compañía. Tenemos que ser fieles al Señor, y entonces Él se manifestará a nosotros. Cuanto más nos cueste nuestra fidelidad, más recompensada será; cuanto más violentamente nos rechacen los hombres, más alegremente nos recibirá el Señor.

Luego, Él dice del hombre sincero: “este me servirá”. Jesús para su propia gloria se servirá de los que desprecian las artes engañosas y son fieles a Él, a su Palabra y a su Cruz. Estos formarán parte de su acompañamiento real, siervos honrados de su Majestad. La comunión y la utilidad son la recompensa de la fidelidad. Señor, hazme fiel para que esté contigo y te sirva.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 8 de julio de 2018

JULIO 8

“El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende”. Salmo 34:7.

No podemos ver a los ángeles, pero basta que ellos nos vean a nosotros. Hay un gran Ángel del Pacto, a quien no habiendo visto amamos, y su ojo siempre está puesto en nosotros tanto de día como de noche. Tiene un ejército de seres santos bajo su mando, y Él hace que estos vigilen sobre sus escogidos para guardarles de todo mal. Si los demonios nos hacen mal, los ángeles resplandecientes nos sirven.

Fíjate en que el Señor de los ángeles no viene y va ni hace unas visitas pasajeras, sino que Él y sus ejércitos acampan en derredor nuestro. El cuartel general del ejército de salvación está allí donde viven los que confían en el Dios vivo. Este campamento está alrededor de los fieles, de modo que no pueden ser acometidos de ninguna parte, no pudiendo el adversario abrir una brecha en las trincheras del Señor de los ángeles. Tenemos una protección fija, una guardia permanente. Teniendo a los mensajeros del Señor como centinelas, no seremos cogidos de improviso por asaltos repentinos, ni tragados por fuerzas abrumadoras. Este versículo nos promete liberación, liberación por medio del gran Capitán de nuestra salvación, y esa liberación la obtendremos repetidamente hasta que nuestra lucha esté consumada y cambiemos el campo de batalla por el hogar de descanso.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 7 de julio de 2018

JULIO 7

“Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes, porque Jehová ha consolado su pueblo y de sus pobres tendrá misericordia”. Isaías 49:13.

Tan dulces son los favores del Señor, que no sólo los creyentes pueden cantar de ellos, sino que aun los cielos y la tierra pueden acompañar al cántico. Cuesta mucho trabajo hacer que un monte cante; pero, sin embargo, el profeta convoca un coro entero de ellos. Líbano y Sirión, y los montes altos de Basán y Moab, los haría cantar a todos a causa de la gracia de Jehová para con su propia Sión. ¿No podemos nosotros hacer que los montes de dificultad, prueba, misterio y trabajo sean ocasiones para alabar a nuestro Dios? “¡Prorrumpid en alabanzas, oh montes!”

Esta palabra de promesa, que nuestro Dios tendrá misericordia de sus pobres, lleva consigo todo un repique de campanas. Escucha su música: “¡Cantad!” “¡Alégrate!” “Prorrumpid en alabanzas”. El Señor quiere que su pueblo sea feliz por causa de su amor inagotable. No quiere que estemos tristes y dudosos; Él demanda de nosotros la adoración de corazones creyentes. Él no puede desampararnos; ¿por qué suspiramos y estamos de mal humor como si lo hiciera? ¡Oh, si tuviésemos arpas bien afinadas, oh si tuviésemos voces como las de los querubines delante del trono!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 6 de julio de 2018

El Padre Nuestro, día 8 - Nancy DeMoss de Wolgemuth


JULIO 6

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16.

Entre todas las estrellas, la estrella polar es la más útil al marino. Este versículo es una estrella polar, porque ha guiado más almas a la salvación que cualquiera otra escritura. Lo que es la Osa Mayor entre las constelaciones, así es esta palabra entre las promesas. Varías palabras en el versículo relucen con un brillo especial. Aquí tenemos el amor de Dios, y añade “de tal manera”, lo cual señala su grandeza ilimitada. Después tenemos el don de Dios en toda su liberalidad y grandeza. También tenemos al Hijo de Dios, este don de amor único e inapreciable que no se podía manifestar completamente hasta que el Hijo unigénito del cielo fue enviado a vivir y morir por los hombres. Estos tres puntos están llenos de luz.

A continuación tenemos la demanda sencilla de creer, que benignamente indica el camino de salvación propio para hombres culpables. Esta va sostenida por una descripción amplia: “todo aquel que cree”. Muchos han hallado lugar en “todo aquel”, que se hubiesen sentido excluidos por la palabra más estrecha. Entonces tenemos la promesa grande, de que los creyentes en Jesús no perecerán, sino que tienen vida eterna. Esto anima a todo hombre que se sienta a punto de perecer, y que no se puede salvar a sí mismo. Creemos en el Señor Jesús y tenemos vida eterna.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 5 de julio de 2018

El Padre Nuestro, día 7 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 5

“Mas en aquel día yo te libraré, dice Jehová, y no serás entregado en manos de aquellos de quienes tú temes”. Jeremías 39:17.

Cuando los que son fieles al Señor están sufriendo por Él, recibirán de Él dulces mensajes de amor, y algunas veces tendrán noticias alegres para los que simpatizan con ellos y les ayudan. Ebed-melec era solamente un etíope despreciado, pero trató a Jeremías con cariño, y así el Señor le mandó esta promesa especial por la boca de su profeta. Tengamos siempre presente los siervos de Dios que son perseguidos, y Él nos recompensará.

Ebed-melec iba a ser librado de los hombres cuya venganza temía. Era solamente un pobre hombre negro, pero Jehová cuidaría de él. Miles fueron muertos por los caldeos, pero este humilde negro no podía ser dañado. También nosotros, tal vez, tendremos miedo de algunos grandes que nos odian; pero si hemos sido fieles a la causa del Señor en la hora de la persecución, Él se mostrará fiel para con nosotros. Después de todo, ¿qué puede hacer un hombre sin el permiso del Señor? Él pone freno en la boca enojada, y sujeta la cabeza de poder. Temamos al Señor y no tendremos temor de ningún otro. Ni un vaso de agua fría dado a un profeta de Dios, despreciado, perderá su recompensa; y si nos levantamos a favor de Jesús, Jesús se levantará a favor nuestro.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 4 de julio de 2018

El Padre Nuestro, día 6 - Nancy DeMoss de Wolgemuth


JULIO 4

“No con sólo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios”. Mateo 4:4.

Si Dios así lo dispusiera podríamos vivir sin pan, como lo hizo Jesús por cuarenta días; pero no podríamos vivir sin su Palabra. Por esa Palabra fuimos criados, y solamente por ella podemos ser guardados en vida, porque Él sostiene todas esas cosas con la Palabra de su potencia. El pan es la causa segunda; el mismo Señor es la causa primera de nuestro sostenimiento. Él puede obrar sin segunda causa tanto como con ella; y no tenemos que sujetarle a un modo de proceder. No tengamos demasiado deseo de lo visible; miremos al Dios invisible. Hemos oído a creyentes decir que en la extremada pobreza, cuando escaseaba el pan, también les faltaba el apetito; y a otros, cuando las provisiones ordinarias faltaron, el Señor les envió socorro inesperado.

Pero es preciso que tengamos la Palabra del Señor. Solamente con ella podemos resistir al diablo. Si nos la quitan, nuestro enemigo pronto nos tendrá bajo su poder, porque pronto desmayaremos. Nuestras almas necesitan alimento, y no lo hay fuera de la Palabra del Señor. Todos los libros y todos los predicadores en el mundo no pueden proveernos de una sola comida: solamente la Palabra de la boca de Dios puede llenar la boca del creyente. Señor, danos siempre este pan. Lo apreciamos más que los deleites de una mesa regia.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 3 de julio de 2018

Renovando Tu Mente | Sola Escritura - R C SPROUL




El Padre Nuestro, día 5 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 3

“Él nos capitaneará hasta la muerte”. Salmos 48:14.

Necesitamos un guía. Algunas veces daríamos todo lo que tenemos para que se nos dijera exactamente lo que debíamos hacer y adónde dirigirnos. Queremos hacer lo recto, pero no sabemos cuál de los dos caminos tenemos que seguir. ¡Oh, si tuviésemos un guía!

El Señor nuestro Dios condesciende a servirnos de guía. Él conoce el camino, y nos guiará en adelante hasta que lleguemos en paz al fin de nuestro viaje. Seguramente no deseamos consejo más infalible. Pongámonos absolutamente bajo su mando, y nunca perderemos nuestro camino. Que sea Él nuestro Dios y encontraremos que Él será nuestro guía. Si seguimos su ley, no perderemos el camino derecho de la vida, dado que primeramente aprendamos a apoyarnos en Él para cada paso que demos.

Nuestro consuelo es que como este Dios es Dios nuestro eternamente, nunca dejará de ser nuestro guía. “Hasta la muerte” nos conducirá, y después moraremos con Él eternamente, y nunca más saldremos fuera para siempre. Esta promesa de dirección divina implica seguridad durante la vida: salvación presente, dirección hasta nuestra última hora, y después bendición perpetua. ¿No debiéramos buscar estas bendiciones en la juventud, regocijarnos en ellas en la edad madura y reposarnos en ellas en la vejez? Que en este día miremos arriba en busca de dirección antes de aventurarnos a salir fuera.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 2 de julio de 2018

Fuerza para hoy, esperanza para el mañana - Ryan Chase



El Padre Nuestro, día 4 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 2

“Pues que a su amado dará Dios el sueño”. Salmos 127:2.

Nuestra vida no es una vida de ansioso cuidado, sino de fe bienaventurada. Nuestro Padre Celestial suplirá las necesidades de sus propios hijos, y Él sabe lo que necesitamos antes que le pidamos. Por lo tanto, podemos ir a nuestros lechos a la hora debida, y no fatigarnos velando hasta muy tarde, para trazar planes, proyectos y arreglos. Si hemos aprendido a confiar en nuestro Dios no estaremos despiertos de noche con el corazón roído por el temor, sino que dejaremos nuestra solicitud con el Señor, nuestra meditación de Él será dulce y Él nos dará sueño que nos reanime.

La honra más alta posible es ser el amado del Señor, y el que la tiene puede sentir que la misma ambición no desearía más y, por lo tanto, todo deseo egoísta puede dormirse. ¿Qué más hay aún en el cielo que el amor de Dios? Reposa, pues alma mía, porque tienes todas las cosas.

Sin embargo, damos vueltas y vueltas a no ser que el mismo Señor nos dé no solo razones para el descanso, sino el descanso mismo. Sí, y Él lo hace. El mismo Jesús es nuestra paz, nuestro descanso y nuestro todo. En su seno dormiremos en perfecta seguridad, tanto en vida como en muerte.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 1 de julio de 2018

El valor de una vida - Salvador Dellutri


JULIO 1

“Dios será con vosotros”. Génesis 48:21.

El buen Jacob ya viejo no podía estar con José, porque había llegado su hora de morir; pero dejó a su hijo sin ansiedad, porque dijo con confianza: “Dios será con vosotros”. Cuando nuestros parientes más queridos, o nuestros amigos que nos son más útiles, son llamados a la morada celestial por medio de la muerte, tenemos que consolarnos con el pensamiento que el Señor no nos ha dejado, sino que vive y permanece con nosotros para siempre.

Si Dios está con nosotros, estamos en compañía ilustre aunque seamos pobres y despreciados. Si Dios está con nosotros, tenemos fuerza del todo suficiente, porque para el Señor ninguna cosa es difícil. Si Dios está con nosotros, siempre estamos seguros, porque nadie puede dañar a los que andan bajo su sombra. ¡Oh, qué gozo tenemos aquí! No solamente está Dios con nosotros, pero será con nosotros; con nosotros como individuos; con nosotros como familias; con nosotros como iglesias. 

¿No es el mismo nombre de Jesús, Emmanuel, con nosotros Dios? ¿No es esto lo mejor de todo, que Dios está con nosotros? Seamos valerosamente diligentes, y gozosamente esperanzados. Nuestra causa tiene que prosperar, la verdad tiene que triunfar, porque el Señor está con los que están con Él.

Que cada creyente que lee este LIBRO DE CHEQUES DE LA FE goce de esta palabra en todo este día. No es posible mayor felicidad.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 30 de junio de 2018

JUNIO 30

“Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu mocedad, y te confirmaré un pacto sempiterno”. Ezequiel 16:60.

A pesar de nuestros pecados, el Señor aun es fiel a su amor para con nosotros.

Él mira atrás. Mira cómo Él se acuerda de aquellos primeros días nuestros cuando Él mismo hizo pacto con nosotros, y nosotros nos entregamos a Él. ¡Aquellos eran días felices! El Señor no nos los echa en cara, ni nos acusa de ser poco sinceros. No, Él mira más bien a su pacto que concertó con nosotros, que a nuestro pacto con Él. No hubo hipocresía en aquel pacto sagrado, en cuanto a Él, a lo menos. ¡Cuán bueno es del Señor mirar así atrás con amor!

También mira adelante. Está resuelto a que el pacto no falte. Si nosotros no nos atenemos a él, Él sí se atiene. Él declara solemnemente: “Te confirmaré un pacto sempiterno”. Él no tiene intención de volverse atrás de sus promesas. Bendito sea su nombre. Él ve el sello sagrado, “la sangre del testamento eterno”, y se acuerda de nuestro fiador, en el cual ratificó ese pacto, su propio Hijo amado; y por eso se atiene a sus promesas convenidas. “Él permanece fiel; no se puede negar a sí mismo”.

¡Oh, Señor, pon esta preciosa palabra en mi corazón y ayúdame a alimentarme de ella en todo este día!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.