Versículo para hoy:

viernes, 7 de julio de 2017

Dios está en medio de Su pueblo - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Julio 7. Todo lo noble es difícil

"Entrad por la puerta angosta... pues angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida... ", Mateo 7:13-14
Si vamos a vivir como discípulos de Jesús, debemos recordar que lo valioso y excelente cuesta trabajo. La vida cristiana es gloriosamente difícil, pero esa complicación no nos hace desfallecer y caer, sino que nos alienta para triunfar. ¿Apreciamos la maravillosa salvación de Jesucristo lo suficiente como para cambiar lo máximo de nosotros por lo supremo de Él? ¿Lo mejor de nosotros por su gloria?
Dios nos salva por su gracia soberana a través de la expiación de Jesús, "y Él...es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad", Filipenses 2:13. Pero nosotros debemos "poner por obra" esa salvación en nuestra vida práctica diaria (ver Filipenses 2:12). Sólo cuando empezamos a ejecutar lo que Él manda, sobre la base de su redención, descubrimos que es posible realizarlo. Si fracasamos, se debe a que aún no hemos puesto en práctica lo que Dios ha colocado en nosotros. Pero una crisis revelará si hemos sido obedientes o no. Si obedecemos al Espíritu Santo y practicamos en nuestro diario vivir lo que Dios ha puesto en nosotros por su Espíritu, entonces, cuando venga la crisis hallaremos que nuestra propia naturaleza y la gracia divina nos sustentarán.
¡Gracias a Dios porque nos da tareas difíciles! Su salvación produce gozo, pero también exige valentía, coraje y santidad. Pone a prueba todo lo que hay de valor en nosotros. Jesús está "llevando muchos hijos a la gloria", Hebreos 2:10, y Dios no nos eximirá de las exigencias de un hijo. Su gracia forma hombres y mujeres con un fuerte parecido de familia a Jesucristo y no personas débiles, cobardes e indecisas. Se requiere muchísima disciplina para vivir la noble vida de un discípulo de Jesús en las realidades cotidianas y siempre es necesario esforzarse para vivir una vida de valor y excelencia.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 6 de julio de 2017

El río de Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Julio 6. Visión y realidad

"El lugar seco se convertirá en estanque...", Isaías 35:7
Siempre tenemos una visión antes de que algo se convierta en realidad. Cuando nos damos cuenta de que aunque la visión es real, todavía no es real en nosotros, entonces Satanás viene para tentarnos y nos inclinamos a decir que no vale la pena seguir adelante. En lugar de que la visión se vuelva real para nosotros, entramos en un valle de humillación.
"La vida no es como una roca de mineral sin trabajar, sino hierro extraído desde las tinieblas del centro de la tierra y golpeado por la adversidad para moldearlo y poderlo utilizar".
Dios nos da una visión y luego nos hace descender al valle para martillarnos hasta que tomemos la forma de esa visión. Y es en el valle donde tantos desfallecemos y claudicamos. Toda visión dada por Dios se cumplirá, si tenemos paciencia. ¡Sólo piensa en el tiempo ilimitado que Él tiene a su disposición! Nunca tiene afán. Pero nosotros siempre estamos frenéticamente afanados y salimos a hacer cosas a la luz de la gloria de la visión, aunque ella todavía no sea real en nosotros. Dios tiene que llevarnos al valle y hacernos pasar por fuegos e inundaciones para moldearnos hasta que lleguemos al punto donde puede confiarnos la auténtica realidad. Desde el momento en que recibimos la visión, el Señor ha estado trabajando, es decir, moldeándonos según el objetivo que tiene para nosotros. Una y otra vez procuramos huir de su mano y tratamos de martillarnos y moldearnos de acuerdo con nuestro propio objetivo.
La visión que Dios te da no es un inalcanzable castillo en el aire sino una imagen de lo que Él quiere que hagas aquí. Deja que el alfarero te ponga en su rueda y te haga girar como quiera y, luego, tan cierto como que Dios es Dios y tú eres tú, serás formado exactamente conforme a la visión. Pero no te desanimes durante el proceso. Si alguna vez has tenido una visión de Dios, puedes tratar tanto como quieras de estar satisfecho en un nivel más bajo, pero Él nunca te lo permitirá.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

miércoles, 5 de julio de 2017

Cuando eres agobiada por el temor - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Julio 5. No planees sin Dios

"Encomienda a Jehová tu camino, confía en Él y Él hará", Salmo 37:5
No planees sin Él. Dios parece tener una deliciosa manera de desbaratar los planes que hemos hecho sin haberlo tomado en cuenta. Nosotros nos metemos en circunstancias que no fueron elegidas por Dios y de pronto descubrimos que hemos estado planeando sin Él. Ni siquiera lo hemos considerado como un factor real y vital en la planificación de nuestra vida. Y, sin embargo, lo único que nos guarda de la posibilidad de preocuparnos es el hecho de contar con Él como el agente principal en todos nuestros planes.
Acostumbramos poner primero a Dios en los asuntos espirituales, pero somos propensos a creer que es inadecuado e innecesario hacerlo con los asuntos prácticos de nuestra vida. Si imaginamos que debemos poner una "cara espiritual" antes de acercarnos a Dios, nunca nos acercaremos a Él. Debemos presentarnos tal como somos.
No planees teniendo en cuenta el mal. ¿Es realmente la intención de Dios que no consideremos la maldad que nos rodea? "El amor... no toma en cuenta el mal...", ver 1 Corintios 13:4-5, LBLA. El amor no ignora la existencia del mal, pero no lo tiene en cuenta como un factor para planear. Cuando estábamos apartados de Dios, sí planeábamos teniendo en mente lo malo y tratábamos de que todos nuestros razonamientos partieran de este punto de vista.
No planees para la época de las vacas flacas. No puedes atesorar para posibles necesidades futuras, si estás confiando verdaderamente en el Señor. Jesús dijo: "No se turbe vuestro corazón...", Juan 14:1. Dios no va a impedir que tu corazón se llene de inquietud, pues el "no se turbe" es una orden. Para cumplirla, repréndete a ti mismo cien veces al día, hasta que adquieras el hábito de ponerlo a Él en primer lugar y de planear teniéndolo en la mira.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

martes, 4 de julio de 2017

Deja que el sufrimiento te conduzca a la cruz - Sarah Walton

¿Estás en problemas? - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Julio 4. Uno de los grandes "no" de Dios

"Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, sólo harías lo malo ", Salmo 37:8, LBLA
Irritarse implica desgastarse mental y espiritualmente. Una cosa es decir: "No te irrites", pero otra muy diferente es tener una naturaleza tal que seas capaz de evitarlo. Suena tan fácil declarar: "Confía callado en el Señor y espérale con paciencia", Salmo 37:7, LBLA, hasta que se alborota el avispero... Hasta que nos vemos obligados, como tantos, a vivir en confusión y agonía. Entonces, ¿será posible esperar en el Señor? Si este "no" es ineficaz en este caso, no funcionará en ningún otro. Este "no" debe ser eficaz tanto en nuestros días de dificultad e inseguridad, como en los de paz, o nunca dará resultados. Y si no funciona en tu situación particular, tampoco funcionará en la de nadie más. Esperar en el Señor no depende en manera alguna de tus circunstancias externas, sino de tu relación con Él.
Preocuparse siempre termina en pecado. Nosotros nos imaginamos que un poco de ansiedad y preocupación son un indicativo de nuestra gran prudencia; pero más bien señalan cuan malos somos en realidad. Irritarnos nace de la determinación de salirnos con la nuestra. El Señor nunca se enojó ni tuvo ansiedad, porque su propósito no era lograr la realización de sus propios planes, sino cumplir los del Padre. Irritarse es malo para un hijo de Dios.
¿Has estado engañando tu insensata alma con la idea de que las circunstancias que vives son demasiado difíciles como para que Dios las gobierne? Pon todas tus opiniones y especulaciones a un lado y vive bajo la sombra del Omnipotente. Dile a Dios de manera intencional que no te irritarás en esa situación específica. Hacer planes es la causa de toda nuestra ira y preocupación.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

lunes, 3 de julio de 2017

Cuando tu mundo está de cabeza - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Julio 3. La concentración de mi pecado

"¡Ay de mí que soy muerto!, porque, siendo hombre inmundo de labios... ", Isaías 6:5
Cuando entro en la presencia de Dios, no me doy cuenta vagamente de que soy pecador, sino que percibo la concentración de pecado en un área particular de mi vida. Una persona puede decir con facilidad: "Oh, sí, yo sé que soy pecador"; pero de la presencia de Dios no puede salir con una declaración tan general e indefinida. La convicción que recibimos se concentra en un pecado específico: yo soy esto o aquello. Esa siempre es la señal de que una persona se encuentra en la presencia de Dios. No hay un sentimiento indefinido del pecado, sino que lo veo concentrado en alguna área de mi vida. Dios empieza por darnos convicción de ese pecado en particular hacia el cual su Espíritu Santo ha dirigido la atención de nuestra mente. Si nos rendimos y sometemos a su convicción específica, Él nos mostrará la disposición a pecar que se encuentra debajo. Dios siempre nos trata así cuando estamos en su presencia de una manera consciente.
Esta experiencia de la concentración del pecado es cierta en la vida de cada uno, desde el más grande de los santos hasta el peor de los pecadores. Cuando una persona empieza a subir la escalera de la experiencia, puede decir: "No sé en dónde me he desviado", pero el Espíritu de Dios le señalará algún pecado definido y específico. El efecto de la visión de la santidad del Señor sobre Isaías fue la comprensión de que era un hombre de labios inmundos. "Tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios y es quitada tu culpa y limpio tu pecado", (Isaías 6:7). El fuego purificador tuvo que aplicarse donde el pecado se había concentrado.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 2 de julio de 2017

Julio 2. Las condiciones del discipulado

"Si alguno viene a mí y no aborrece a padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo", Lucas 14:26
Si las relaciones más cercanas en la vida de un discípulo chocan con las demandas de Jesucristo, Él exige obediencia inmediata. El discipulado implica una consagración personal y apasionada por una persona: nuestro Señor Jesucristo. Hay una gran diferencia entre la devoción a una persona y la devoción a unos principios o a una causa. Nuestro Señor nunca proclamó una causa, sino que predicó la devoción personal hacia Él. Ser un discípulo me convierte en un devoto esclavo de amor al Señor Jesús. Muchos de los que nos denominamos cristianos no estamos verdaderamente consagrados a Jesucristo. Ninguna persona en el mundo tiene este amor apasionado por el Señor Jesucristo si el Espíritu Santo no se lo ha infundido. Lo podemos admirar, respetar y reverenciar, pero no lo podemos amar por nosotros mismos. El único que ama realmente al Señor es el Espíritu Santo y es Él que ha derramado en nuestros corazones el amor de Dios (ver Romanos 5:5). Siempre que el Espíritu perciba una oportunidad de glorificar a Jesús a través de ti, tomará todo tu ser y realmente te hará arder con una resplandeciente devoción a Él.
Como la vida cristiana se caracteriza por una "originalidad moral espontánea", un discípulo está expuesto a la misma acusación que se le hizo a Jesucristo, es decir, que Él era un inconsecuente. Jesús nunca se contradijo en su relación con Dios. Y un cristiano debe ser consecuente en su relación con la vida del Hijo de Dios en él, pero no con las doctrinas estrictas e inflexibles. La gente se aferra a sus propias doctrinas y por eso Dios tiene que hacer estallar sus prejuicios antes de que se puedan consagrar a Jesucristo.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 1 de julio de 2017

Julio 1. El castigo inevitable

"De cierto te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante", Mateo 5:26

No existe un cielo en donde haya un lugar con un pedacito de infierno. Y como Dios está resuelto a hacerte puro, santo y recto, no te permitirá escapar ni por un momento del escrutinio del Espíritu Santo.
Fue Él quien te instó a presentarte enseguida a juicio cuando te convenció de tu pecado, pero no obedeciste. Entonces, el proceso empezó a obrar, trayendo consigo su inevitable castigo. Ahora has sido echado a la cárcel y no saldrás de allí hasta que pagues hasta el último cuadrante. Sin embargo, preguntas: "¿Es este un Dios de misericordia y amor?" Desde el punto de vista divino es un glorioso ministerio de amor. Él te va a sacar puro, limpio y sin mancha, pero quiere que reconozcas cuál era la naturaleza que estabas manifestando: la de exigir el derecho sobre tu vida. Tan pronto estés dispuesto a que Dios cambie esa inclinación, sus fuerzas regeneradoras empezarán a obrar. Cuando comprendas su propósito, es decir, que te relaciones de una manera correcta con Él y con tus semejantes, Dios hará que hasta el último término del universo contribuya a que sigas el camino correcto. Así que decídete a hacerlo de inmediato y di: "Sí, Señor, escribiré esa carta", o "me reconciliaré con esa persona ahora".
Estos mensajes de Jesucristo son para tu voluntad y tu conciencia, no para tu cabeza. Si te pones a cuestionar en tu mente el Sermón del Monte, le quitarás fuerza a la exhortación a tu corazón.
"¿Por qué no estoy creciendo espiritualmente en mi comunión con Dios?" Pregúntate si estás pagando tus deudas desde el punto de vista divino. Haz ahora lo que tarde o temprano tendrás que hacer. Detrás de todo llamado moral existe un "debes".

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

viernes, 30 de junio de 2017

Sabiduría financiera para la Gloria de Dios | Día 4 - Nancy DeMoss de Wolgemuth,Jan Thompson

Junio 30. ¡Hazlo ahora!

"Ponte de acuerdo pronto con tu adversario", Mateo 5:25
En este versículo Jesucristo estableció un principio muy importante: "Haz lo que sabes que debes hacer, ahora". Hazlo con diligencia. Si no lo haces, empezará a cumplirse un proceso inevitable y tendrás que pagar hasta el último cuadrante en dolor, agonía y aflicción (ver Mateo 5:26). Las leyes de Dios son inalterables y es imposible escapar de ellas. Las enseñanzas de Jesús siempre van directamente a nuestro corazón.
Es natural querer que mi adversario reconozca todos mis derechos. Pero Jesús dice que es un asunto de eterna e imperativa importancia pagarle a mi adversario lo que le debo. Desde el punto de vista divino no importa si me defraudan o no. Lo importante es que yo no defraude a nadie. ¿Insisto en que se reconozcan mis derechos, o estoy pagando lo que debo según el punto de vista de Jesucristo?
Hazlo pronto y preséntate a juicio ahora mismo. En los asuntos morales y espirituales debes hacerlo enseguida. En caso contrario, ese inexorable proceso empezará a obrar. Dios está decidido a mantener a su hijo tan puro, limpio y blanco como la nieve que acaba de caer. Sin embargo, mientras desobedezcamos sus enseñanzas en cualquier punto, El usará a su Espíritu para que active cualquier proceso necesario para llevarnos a la obediencia. Nuestra insistencia en demostrar que tenemos la razón casi siempre indica de manera clara que estamos desobedeciendo en algún punto. ¡No es de extrañar que el Espíritu nos exhorte tanto a que siempre nos mantengamos en la luz! (Ver Juan 3:19-21).
Ponte de acuerdo pronto con tu adversario. ¿En alguna de tus relaciones personales has doblado repentinamente la esquina y descubres que había ira en tu corazón? Confiésalo pronto: arréglalo delante de Dios; reconcíliate con esa persona: ¡hazlo ahora!

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 29 de junio de 2017

Sabiduría financiera para la Gloria de Dios | Día 3 - Nancy DeMoss de Wolgemuth,Jan Thompson

Junio 29. El rumbo de la disciplina

"Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno", Mateo 5.30
Jesús no dijo que todos se deben cortar la mano derecha, sino: "si tu mano derecha te es ocasión de caer en tu caminar conmigo, entonces es mejor cortarla". Hay muchas cosas que son perfectamente lícitas, pero si te vas a concentrar en Dios, no debes hacerlas. Tu mano derecha es uno de los mejores miembros que tienes; pero Jesús afirma que, si te impide cumplir sus preceptos, es mejor "cortarla". El principio que se enseña aquí se refiere a la más estricta disciplina jamás dada a la humanidad.
Cuando Dios te cambia por medio de la regeneración, la característica al comienzo de esa nueva vida es que está "mutilada". Hay muchas actividades que no te atreves a realizar, las cuales son tu mano derecha y tu ojo para ti y para el mundo que te conoce. La persona que no es espiritual dirá: "¿Qué tiene de malo? ¡Qué absurdo eres!" Hasta el momento nunca ha existido un santo que no haya tenido que vivir una vida mutilada al principio. Sin embargo, es mejor entrar en la vida mutilado y hermoso ante los ojos de Dios, que ser hermoso ante los ojos de los hombres, pero imperfecto delante de Él. Al comienzo Jesucristo tiene que impedir, por medio de su Espíritu, que hagas muchas cosas que podrían ser perfectamente correctas para todos los demás, pero no para ti. No obstante, ten cuidado y no uses tus restricciones para criticar a otros.
La vida cristiana está mutilada al comienzo. Pero en Mateo 5:48 Jesús describe la imagen de una vida perfectamente desarrollada: "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que esta en los cielos es perfecto".

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

miércoles, 28 de junio de 2017

Sabiduría financiera para la Gloria de Dios | Día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth,Jan Thompson

Sabiduría financiera para la Gloria de Dios | Día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth,Jan Thompson

Junio 28. Asido por Dios

"...por ver si alcanzo aquello para lo cual fui también alcanzado de Cristo Jesús", Filipenses 3:12
Nunca elijas ser un obrero de Dios; pero una vez que recibas su llamado, ¡ay de ti si te apartas a la derecha o a la izquierda! No estamos aquí trabajando para Dios por elección propia, sino porque Él nos ha "agarrado". Y, una vez que lo ha hecho, nunca pensamos: "Bueno, en realidad no soy apto para esto".
Dios también determina lo que vas a predicar y no es por la motivación de tus inclinaciones o deseos naturales. Mantén tu alma en una firme relación con Él y recuerda que fuiste llamado no sólo a testificar, sino también a predicar el Evangelio. Todo cristiano debe dar testimonio de la verdad de Dios. Pero, cuando se trata del llamamiento a predicar, debes sentirte fuertemente asido por la mano de Dios. Él ha tomado tu vida con este único propósito. ¿Cuántos de nosotros hemos sido agarrados así?
Nunca atenúes la palabra de Dios; predícala sin adulterar su severidad. Tu lealtad a ella debe ser inquebrantable. Sin embargo, cuando tengas un trato personal con tus semejantes, recuerda quién eres tú: no un ser especial creado en el cielo, sino un pecador salvado por gracia. "Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo al blanco, al premio del soberano llamamiento de Dios en Cristo Jesús", Filipenses 3:13-14.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

martes, 27 de junio de 2017

Junio 27. El amparo de la liberación personal

"Contigo estoy para librarte, dice Jehová", Jeremías 1:8
Dios le prometió a Jeremías que lo libraría personalmente: "Tu vida te será por botín...", Jeremías 39:18. Eso es todo lo que Dios les promete a sus hijos. Él guardará nuestra vida dondequiera que nos envíe. Nuestras propiedades y posesiones personales no deben ser importantes y no debemos apegarnos a ellas. Si lo hacemos, habrá temor, dolor y aflicción. Esta es la esencia del amparo que nos ofrece la protección de nuestras vidas.
El Sermón del Monte enseña que cuando estamos ocupados en los asuntos de Jesucristo, no tenemos tiempo para defendernos a nosotros mismos. Él nos dice al respecto: "No te preocupes si eres tratado de una manera justa o no". En realidad, procurar que nos traten con justicia indica que nos hemos desviado de la devoción a Él. Nunca busques la justicia en este mundo, pero nunca dejes de darla. Si la buscamos, empezaremos a quejarnos y a ser dominados por el descontento que produce la autocompasión: "¿Por qué me tratan de esta manera?" Si estamos consagrados a Jesucristo, no haremos nada con respecto al trato que recibamos, sea justo o injusto. En esencia, Jesús dice: "Sigue firme haciendo lo que te mandé y Yo guardaré tu vida. Si tratas de cuidarla tú mismo, te apartas de mi liberación". Los más devotos de entre nosotros nos volvemos ateos en este asunto. No le creemos a Dios, entronizamos al sentido común y luego le pegamos el nombre del Señor. Nos apoyamos en nuestro entendimiento en lugar de confiar en Él de todo corazón (ver Proverbios 3:5-6).

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

lunes, 26 de junio de 2017

Una conversa improbable | Día 6 - Nancy DeMoss de Wolgemuth, Rosaria Butterfield

Junio 26. Siempre ahora

"Os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios",           
2 Corintios 6:1
La gracia que tenías ayer no te servirá para hoy. La gracia es el favor sobreabundante de Dios y siempre puedes contar con que está disponible para que la uses según tu necesidad. En mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias. En estas situaciones nuestra fe se somete a prueba (ver 2 Corintios 6:4). ¿Te falta la gracia de Dios ahora? ¿Te estás diciendo: "Oh, bueno, no la tendré en cuenta esta vez"? No se trata de orar pidiéndole a Él que te ayude, sino de recibir su gracia ahora. Somos propensos a hacer de la oración la preparación para nuestro servicio; sin embargo, nunca vemos esto en la Biblia. La oración es el ejercicio de recurrir a la gracia de Dios. No digas: "Soportaré esta situación hasta que pueda retirarme a orar". Ora ya; acógete a la gracia Divina en tus momentos de necesidad. La oración es el acto más normal y práctico y no simplemente una acción que refleja tu devoción a Dios. Al mismo tiempo, la oración es lo último en lo que aprendemos a valernos de la gracia. "En azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos...", 2 Corintios 6:5. En todas estas circunstancias echa mano de su gracia, la cual te convierte en una maravilla de Dios, ante ti y ante los demás. Recurre a su gracia ahora y no dentro de un momento. La palabra principal en el vocabulario espiritual es ahora. Dondequiera que las circunstancias te lleven y en cualquier condición que te encuentres, continúa acudiendo a la gracia de Dios. Una de las mayores pruebas de que estás valiéndote de su gracia es que puedes ser totalmente humillado delante de otras personas sólo mostrando su gracia y nada más.
"No teniendo nada...", 2 Corintios 6:10. Nunca te reserves nada. Vierte todo de ti dando lo mejor que tienes y sé pobre siempre. Nunca seas diplomático y cauteloso con el tesoro que Dios te ha dado. Esta es una pobreza victoriosa.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 25 de junio de 2017

Junio 25. Conociéndonos en el fuego de la aflicción

"¿Y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Pero para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre", Juan 12:27-28
Mi actitud como creyente frente a la aflicción y la dificultad no debe ser la de pedir que yo me libre de ellas, sino que Dios me proteja de modo que pueda perseverar en aquello para lo cual Él me creó, a pesar del fuego del sufrimiento. En ese fuego nuestro Señor pudo conocerse a sí mismo, aceptar su posición y comprender su propósito. Él fue salvado no de esa hora, sino en medio de ella.
Afirmamos que no debería existir la aflicción; pero como existe, debemos aceptarla y aprender a conocernos a través de su fuego. Somos necios si tratamos de evitarla o rehusamos tenerla en cuenta.
Como las penas son una de las realidades más grandes de la vida, es inútil alegar que no deberían existir. Ya que el pecado, la aflicción y el sufrimiento existen, no nos corresponde a nosotros decir que Dios se ha equivocado al permitirlos. La aflicción quema una gran cantidad de superficialidad en una persona, pero no siempre la hace mejor. El sufrimiento me edifica o me destruye. No puedes conocerte en el éxito, porque el orgullo te hace perder la cabeza; tampoco en la monotonía de tu vida diaria, porque esta hace que te quejes. La única forma de conocerte es durante el fuego de la aflicción. Por qué debe ser así es otro asunto. Se trata de un hecho que es verdad tanto en las Escrituras como en la experiencia humana.
Siempre puedes reconocer a quien ha pasado por ese fuego y se ha conocido a sí mismo, porque sabes que puedes acudir a él en tus dificultades y te dedicará el tiempo necesario. Pero si una persona no ha pasado por el fuego de la aflicción, tiende a ser despectiva, no te respeta ni tiene tiempo para ti y solamente te da la espalda. Si te conoces a ti mismo durante el fuego de la aflicción, Dios te convertirá en alimento para otros.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 24 de junio de 2017

Junio 24. Admitiendo la realidad del pecado

"Pero esta hora y el poder de las tinieblas son vuestros", Lucas 22:53 LBLA
No admitir la realidad del pecado acarrea todos los desastres de la vida. Puedes hablar de las nobles virtudes de la naturaleza humana, pero hay algo en ella que se burlará descaradamente de cualquier ideal que tengas. Si te niegas a aceptar el hecho de que existen la maldad, el egoísmo y algo muy maligno y equivocado en los seres humanos, cuando ataquen tu vida, transigirás y afirmarás que es inútil luchar en su contra. ¿Has aceptado esta hora y el poder de las tinieblas, o tienes un concepto de ti mismo que te impide por completo admitir el pecado? ¿Reconoces su existencia en tus relaciones y amistades? Si no, el pecado te sorprenderá a la vuelta de la esquina y vas a transigir con él. Pero si lo admites como un hecho, en seguida te darás cuenta del peligro y dirás: "Sí, veo lo que esto implicaría". Reconocer el pecado no destruye la base de la amistad, sencillamente establece un respeto mutuo por el hecho de que el principio fundamental de la vida tiene un carácter trágico. Guárdate siempre de un concepto de la vida en el que no se reconozca la existencia del pecado.
Jesucristo nunca se fió de la naturaleza humana, pero jamás fue pesimista porque confiaba totalmente en lo que Él podía hacer por esa naturaleza. Los hombres y mujeres puros son los que están protegidos del peligro, no los inocentes. Tú nunca puedes estar seguro con un ser humano que se autoproclame inocente.
A los hombres y mujeres no les corresponde ser inocentes: Dios exige que sean puros y virtuosos. La inocencia es la característica de un niño. Toda persona es culpable si no está dispuesta a reconocer la realidad del pecado.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

viernes, 23 de junio de 2017

Una conversa improbable | Día 5 - Nancy DeMoss de Wolgemuth, Rosaria Butterfield

Junio 23. La experiencia en el sufrimiento

"Varón de dolores, experimentado en sufrimiento", Isaías 53:3
Nosotros no somos experimentados en el sufrimiento como lo fue nuestro Señor. Lo soportamos, pasamos a través de él, pero no lo conocemos íntimamente. Al comienzo de nuestros días no aceptamos la realidad del pecado. Adoptamos un concepto racional de la vida y afirmamos que una persona, por el hecho de controlar sus instintos y educarse a sí misma, puede poco a poco desarrollar la vida de Dios. Pero con el tiempo descubrimos la presencia de algo que aún no habíamos considerado, esto es, el pecado, lo cual altera nuestra manera de pensar y nuestros planes. El pecado ha hecho que el principio fundamental de las cosas se torne impredecible, no racional.
Debemos reconocer que el pecado es una realidad de la vida y no sólo un defecto. El pecado es una descarada rebelión contra Dios. Si el pecado no muere en mi vida, morirá la presencia de Él. El Nuevo Testamento nos confronta de una forma ineludible con este asunto. Si el pecado reina en mí, la vida de Dios morirá en mí; si Él reina en mi vida, el pecado en mí morirá. No existe un hecho tan fundamental como este. El punto culminante del pecado es que crucificó a Jesucristo y lo que fue cierto en la historia de Dios sobre la tierra, también será cierto en tu historia y en la mía. Esto quiere decir que el pecado matará la vida de Dios en nosotros. En nuestra perspectiva mental debemos aceptar la realidad del pecado como la única explicación de por qué Jesucristo vino a la tierra, del dolor y de la aflicción de la vida.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 22 de junio de 2017

Una conversa improbable | Día 4 - Nancy DeMoss de Wolgemuth, Rosaria Butterfield

Junio 22. La ley inalterable

"Porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados y con la medida con que medís se os medirá", Mateo 7:2

Esta declaración no es una suposición caprichosa, sino una ley eterna de Dios. Con cualquier juicio que juzgues serás juzgado. Hay una diferencia entre represalia y retribución. Jesús dijo que la base de la vida es la retribución: y con la medida con que medís se os medirá. Si has sido perspicaz para descubrir los defectos de otras personas, recuerda que esta será la medida exacta con que serás medido. La vida te devuelve la moneda con que pagas. Esta ley eterna rige desde el trono de Dios hacia abajo (ver Salmo 18:25-26).
Romanos 2 la aplica de una manera aún más precisa al decir que quien critica a otro es culpable exactamente de lo mismo. Dios no mira tan sólo el acto, sino también la posibilidad de cometerlo, es decir lo que está en nuestro corazón. Para comenzar, aceptemos que no creemos las afirmaciones de la Biblia. Por ejemplo, ¿creemos la afirmación de que criticamos en otras personas las mismas cosas de las cuales somos culpables? La razón por la que vemos en otros hipocresía, engaño y falta de autenticidad es porque todo eso existe en nuestro propio corazón. La mayor característica de un santo es la humildad, la cual es evidente cuando somos capaces de decir honesta y humildemente: "Sí, todas esas y otras maldades se habrían manifestado en mí si no fuera por la gracia de Dios. Por lo tanto, no tengo derecho a juzgar".
Jesús dijo: "No juzguéis, para que no seáis juzgados", Mateo 7:1. Si juzgas, serás juzgado exactamente de la misma manera. ¿Quién de nosotros se atrevería a pararse delante de Dios, diciéndole: "Dios mío, júzgame como yo he juzgado a mis semejantes"? Hemos juzgado a nuestro prójimo como pecador. Si Dios nos juzgara de la misma forma, estaríamos en el infierno. Sin embargo, Él nos juzga teniendo como fundamento la maravillosa expiación de Jesucristo.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.