Versículo para hoy:
martes, 11 de abril de 2017
Abril 11. El carácter santo de Dios
"Si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección", Romanos 6:5
Resurrección con Él. Mi evidente parecido con Jesús es la prueba de que he experimentado la crucifixión con Él. Cuando el Espíritu de Cristo entra en mí, mi vida personal se reorganiza delante de Dios. La resurrección de Jesús le ha dado a Él la autoridad para impartirme la vida de Dios, y ahora las experiencias de mi vida se deben edificar tomando como fundamento su vida. Puedo tener la vida de resurrección de Jesús aquí y ahora, la cual se manifestará en santidad.
El concepto a lo largo de todos los escritos del apóstol Pablo es que, después de haber tomado la decisión moral de identificarme con Jesús en su muerte, su vida de resurrección se extiende por cada parte de mi naturaleza humana. Se requiere la omnipotencia divina para que la carne humana pueda vivir la vida del Hijo de Dios. El Espíritu Santo no se puede establecer únicamente como un huésped en una casa, si no que se extiende por todo lugar. Y una vez que yo decido que mi "viejo hombre" (es decir, mi herencia de pecado) se debe identificar con la muerte de Jesús, el Espíritu Santo me invade. Él se hace cargo de todo. Mi parte es andar en la luz y obedecer todo lo que Él me revela. Cuando he adoptado esa importante decisión moral acerca del pecado, es fácil considerar que realmente estoy muerto a él porque encuentro en mí la vida de Jesús, todo el tiempo (Romanos 6:11). Así como existe una sola clase de humanidad, sólo hay una clase de santidad: la de Jesús. Y es su santidad la que me ha sido dada. Como Dios pone en mi la santidad de su Hijo, yo pertenezco a un nuevo orden espiritual.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
lunes, 10 de abril de 2017
Abril 10. La decisión moral con respecto al pecado
"Sabiendo esto, que nuestro Viejo Hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado", Romanos 6:6
Crucifixión con Él. ¿Ya tomaste la siguiente decisión con respecto al pecado: que debe morir completamente en ti? Se necesita mucho tiempo para llegar a una decisión moral acerca del pecado. Sin embargo, cuando decides que debe morir en ti, es el momento más grande de tu vida. No simplemente refrenarlo, reprimirlo o contrarrestado, sino que muera crucificado, de la misma manera como Jesucristo murió por el pecado del mundo. Nadie puede llevar a otra persona a esta decisión.
Podemos estar mental y espiritualmente convencidos, pero lo realmente necesitamos es llegar a la decisión a la que Pablo nos exhorta en este pasaje.
Anímate, toma un tiempo a solas con Dios y adopta esta importante determinación. Di: "Señor, identifícame con tu muerte hasta que sepa que el pecado está muerto en mí". Toma la decisión moral de que el pecado en ti debe morir.
Esta no era una expectativa divina del futuro por parte de Pablo, una experiencia muy radical y definitiva en su vida. ¿Estás preparado para permitir que el Espíritu de Dios te examine hasta que sepas cuál nivel y la naturaleza del pecado en tu vida, o sea, lo que hay en ti lucha contra el Espíritu? Si tu respuesta es afirmativa, entonces ¿vas a estar de acuerdo con el veredicto de Dios sobre la naturaleza pecaminosa: que se debe identificar con la muerte de Jesús? No puedes considerarte muerto al pecado (Romanos 6:11), a menos que hayas enfrentado radicalmente delante de Dios este asunto de tu voluntad.
¿Ya participaste del glorioso privilegio de ser crucificado con el Señor hasta que todo lo que quede sea la vida de Cristo en mi carne y sangre? "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas Cristo en mí", Gálatas 2:20.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
domingo, 9 de abril de 2017
Abril 9. ¿Ya lo he visto?
"Pero después apareció en otra forma a dos de ellos", Marcos 16:12
Ser salvo y ver a Jesús no es lo mismo. Muchos que nunca lo han visto han recibido la gracia de Dios y han participado de ella. Pero cuando tú lo veas, jamás podrás ser el mismo; otras cosas no te atraerán como lo hacían antes.
Siempre debes distinguir entre quién ves que es Jesús y lo que Él ha hecho por ti. Si sólo ves esto último, no tendrás a un Dios lo suficientemente grande. Pero si has tenido una visión de Jesús tal como Él es, las experiencias podrán ir y venir, pero tú te vas a mantener firme como viendo al Invisible (Hebreos 11:27).
El ciego de nacimiento no sabía quién era Jesús hasta que se le apareció y se le reveló (ver Juan 9). Jesucristo se les aparece a aquellos por los cuales ha hecho algo, pero no podemos ordenarle cuándo, o predecirlo. Él puede aparecer de repente, en cualquier momento. Entonces podrás exclamar: "¡ahora lo veo!"
Jesús debe aparecérsele a un amigo tuyo y a ti individualmente. Nadie puede ver a Jesús con tus ojos. Cuando uno lo ha visto y el otro no, ocurre una separación en la relación. No puedes llevar a tu amigo al punto donde lo pueda ver; Dios debe hacerlo.
¿Ya viste a Jesús? Si es así, querrás que otros lo vean también. Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos les creyeron (Marcos 16:13). Pero debes hablar aunque ellos no crean.
¡Oh, si pudiera contártelo, de seguro creerías!
¡Oh, si tan sólo pudiera decir lo que yo he visto!
¿Cómo he de contarlo o cómo puedes recibirlo,
cómo, mientras Él no te lleve al lugar donde yo he estado?
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
sábado, 8 de abril de 2017
Abril 8. El destino de su resurrección
"¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas y que entrara en su gloria?", Lucas 24:26
La cruz de nuestro Señor es la puerta de entrada a su vida. Y la resurrección significa que ahora Él tiene poder para impartirme esa vida, Cuando nací de nuevo, yo recibí del Señor resucitado su vida misma.
El destino de la resurrección de Cristo, su propósito determinado de antemano, era llevar muchos "hijos a la gloria", Hebreos 2:10. El cumplimiento de su destino le da el derecho de hacernos hijos e hijas de Dios. Nosotros nunca estamos en la misma relación en la que se encuentra el Hijo de Dios con su Padre. Pero el Hijo nos entra en la relación filial con Él. Cuando, nuestro Señor se levantó de entre los muertos, resucitó a una vida absolutamente nueva, una vida que nunca había vivido antes de su encarnación y que jamás había existido. Y su resurrección significa para nosotros que somos resucitados a esa clase de vida, no a nuestra vida anterior. Algún día tendremos un cuerpo glorioso semejante al de Él, pero aquí y ahora podemos conocer el poder y eficacia de su resurrección y andar en vida nueva (Romanos 6:4). El firme propósito de Pablo era "conocerlo a él y el poder de su resurrección", Filipenses 3:10.
Jesús oró: "Pues le has dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos los que le diste". Juan 17:2. En realidad, cuando decimos "Espíritu Santo" estamos nombrando la experiencia de la vida eterna que opera en los seres humanos aquí y ahora. El Espíritu Santo es la Deidad con su poder en acción y quien aplica la expiación de Cristo a nuestra experiencia. Gracias a Dios por la gloriosa y majestuosa verdad que su Espíritu puede producir en nosotros la naturaleza misma de Jesús, si solamente lo obedecemos.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
viernes, 7 de abril de 2017
Abril 7. ¿Por qué no se nos habla con claridad?
"Les mandó que a nadie dijeran lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado de los muertos" Marcos 9:9
Así como se les ordenó a los discípulos, tú tampoco debes decir nada hasta que el Hijo del hombre haya resucitado en ti. Es decir, hasta que la vida del Cristo resucitado te domine de tal manera que verdaderamente entiendas lo que Él enseñó mientras estuvo aquí en la tierra. Cuando llegas al estado interior apropiado, las palabras que Jesús pronunció se vuelven tan claras que te sorprende no haberlas comprendido antes. Pero, no las podías entender porque no habías desarrollado una adecuada disposición espiritual que te permitiera sobrellevarlas.
Nuestro Señor no oculta estas cosas, pero sólo estaremos preparados para recibirlas cuando la condición de nuestra vida espiritual sea idónea. Jesús dijo: Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar (Juan 16:12). Primero debe existir una comunión con su vida resucitada para que podamos soportar cualquier verdad en especial. ¿Realmente sabemos algo sobre la vida del Jesús resucitado que mora en nosotros? La evidencia de que sí lo sabemos es que comenzamos a entender a su Palabra. Dios no puede revelarnos nada, si no tenemos su Espíritu. Y nuestros puntos de vista obstinados e inflexibles efectivamente van a impedir que Él nos revele algo. Sin embargo, nuestra obtusa manera de pensar terminará tan pronto permitamos que la vida nueva en Cristo actúe con libertad en nosotros.
Les mandó que a nadie dijeran... Pero son tantos los que hablan de lo que vieron en el monte de la transfiguración, de su experiencia en la cumbre. Han tenido la visión y dan testimonio de ella, pero no hay una relación entre lo que hablan y la manera en que viven. Sus vidas no tienen sentido porque el Hijo del hombre todavía no ha resucitado en ellos. Me pregunto cuándo se va a formar Cristo en ti y en mí.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
jueves, 6 de abril de 2017
Abril 6. El choque entre Dios y el pecado
"Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero", 1 Pedro 2:24
La cruz de Cristo es la verdad revelada del juicio de Dios sobre el pecado. Nunca la asocies con la idea de martirio. La cruz fue triunfo magnífico que sacudió los cimientos mismos del infierno. No hay nada más seguro e irrefutable en el tiempo o la eternidad que lo que Jesucristo cumplió en el madero. Este hecho regresó a toda la raza humana a una relación correcta con Dios, e hizo de la redención la base de la vida humana, es decir, abrió el camino para que cada persona tenga comunión con Dios.
La cruz no fue algo que le "ocurrió" a Jesús: Él vino a morir. El propósito de su venida fue la cruz. Él es... el cordero que fue sacrificado desde la creación del mundo (Apocalipsis 13:8, NVI). La encarnación de Cristo no tendría significado sin la cruz. Cuídate de hacer una separación entre Dios manifestado en la carne y el Hijo convirtiéndose en pecado (ver 1 Timoteo 3:16 y 2 Corintios 5:21). El propósito de la encarnación fue la redención. Dios se encarnó con el fin de quitar el pecado y no para beneficiarse a sí mismo. La cruz es el centro del tiempo y la eternidad, la respuesta a los enigmas de los dos.
La cruz no es la cruz de un hombre, sino la de Dios, y nunca puede ser totalmente comprendida a través de la experiencia humana. La cruz es la exhibición de la naturaleza divina, es la puerta por donde cualquier miembro de la raza humana puede entrar a una unión con El. Cuando llegamos a la cruz, no la atravesamos, sino que permanecemos en la vida, cuya puerta de entrada es la cruz. El centro de la salvación es la cruz de Cristo. Y la razón por la que es fácil obtener esta salvación es porque a Dios le costó mucho. La cruz es el lugar donde Dios y el hombre pecador se funden en uno solo por causa de un choque, y donde se abre el camino a la vida. Pero el choque fue contra el corazón de Dios.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
miércoles, 5 de abril de 2017
Abril 5. Su agonía y nuestra comunión
"Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní y dijo a sus discípulos:...quedaos aquí y velad conmigo", Mateo 26:36-38
Jamás podremos comprender totalmente la agonía de Cristo en el jardín de Getsemaní, pero al menos no debemos malinterpretarla. Es la agonía de Dios y el hombre en una persona, frente a frente con el pecado. No podemos aprender sobre el Getsemaní por medio de la experiencia personal. Getsemaní y el Calvario significan algo totalmente único: Son la puerta de entrada hacia la vida para nosotros.
No era por la muerte en la cruz que Jesús estaba en agonía en Getsemaní. De hecho, Él declaró enfáticamente que había venido con el propósito de morir. Su temor era que no pudiera pasar por esta lucha como el Hijo del hombre. Él sabía que la pasaría como el Hijo de Dios, y Satanás no podía tocarlo allí. Pero el ataque era para que nuestro Señor no la atravesara por nosotros únicamente como el Hijo del hombre, lo cual hubiera significado que Él no se podía convertir en nuestro Salvador (ver Hebreos 9:11-15). Lee el relato de la agonía en Getsemaní a la luz de la tentación que había sufrido en el desierto. Cuando acabó toda tentación el diablo, se aparto de él por un tiempo (Lucas 4:13).
Y regresó al Getsemaní pero fue vencido una vez más. En este lugar se presentó su ataque final contra nuestro Señor como Hijo del hombre.
La agonía en el jardín fue la del Hijo de Dios en cumplimiento de su propósito como Salvador del mundo. El velo se descorre para revelar todo lo que le costó a Él que nos fuera posible llegar a ser hijos de Dios. Su agonía es la base de la simplicidad de nuestra salvación. La cruz de Cristo fue un triunfo para el Hijo del hombre. No fue sólo una indicación de que nuestro Señor había triunfado, sino que lo había hecho para salvar a la raza humana. Gracias a lo que el Hijo del Hombre sufrió, ahora todo ser humano puede llegar a la presencia de Dios.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
martes, 4 de abril de 2017
Abril 4. Las fronteras de la desconfianza
"La hora viene... en que seréis esparcidos...", Juan 16:32
En este pasaje Jesús no estaba reprendiendo a los discípulos. La fe de ellos era verdadera, pero desordenada y desenfocada, y no obrando en las realidades importantes de la vida. Los discípulos se habían dispersado hacia sus propios intereses, los cuales estaban alejados de Jesucristo. Después de que nos hemos relacionado de manera perfecta con Dios a través de la obra santificadora del Espíritu Santo, debemos ejercer nuestra fe en las realidades de la vida diaria. Entonces seremos esparcidos, no hacia el trabajo sino hacia el vacío de nuestras vidas donde encontraremos ruinas y aridez, y sabremos lo que significa muerte interior a las bendiciones de Dios. ¿Estamos preparados para esto? Nosotros no lo escogemos, sino que Dios dispone las circunstancias para llevarnos hasta ese punto. Mientras no hayamos pasado por tal experiencia, nuestra fe se sustentará únicamente por los sentimientos y bendiciones. Una vez que lleguemos allí, sin importar dónde nos coloque Dios ni cuales sean nuestros vacíos internos, podremos alabarlo porque todo se encuentra bien. Esta es la fe que se ejerce en las realidades de la vida.
"Y me dejaréis solo". ¿Hemos sido esparcidos y dejamos solo a Jesús por no ver su cuidado providencial para nosotros? ¿No lo vemos obrando en nuestras circunstancias? Vendrán tiempos oscuros por causa de la soberanía de Dios. ¿Estamos preparados para dejar que Él haga lo quiera con nosotros, para ser separados de sus bendiciones externas y evidentes? Mientras Jesucristo no sea verdaderamente nuestro Señor, todos atendemos nuestras metas personales. Nuestra fe es real, todavía no es permanente. Y Dios nunca está de afán. Si esperamos, veremos que Él nos hace notar que hemos estado interesados solamente en sus bendiciones y no en Él mismo. El sentido de la bendición de Dios es fundamental.
"...Confiad, yo he vencido al mundo", Juan 16:33. Entereza espiritual es lo que necesitamos.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
lunes, 3 de abril de 2017
Abril 3. ¡Si tú también hubieras sabido!
"¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos", Lucas 19:42, LBLA
Cuando Jesús entró triunfante a Jerusalén, la ciudad se conmovió profundamente. Pero había un dios extraño allí: el orgullo del fariseísmo, el cual era muy recto y religioso. Sin embargo, Jesús lo comparó con los sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia (Mateo 23:27).
¿Qué es lo que te ciega a la paz de Dios en este tu día? ¿Tienes un dios extraño que no es un monstruo repulsivo, sino una inclinación que gobierna tu vida? Más de una vez Dios me ha puesto cara a cara con el dios ajeno. Yo sabía que debía abandonarlo, pero no lo hice. A duras penas pasé la crisis sólo para encontrarme a mí mismo todavía reteniendo la posesión de ese dios. Y estoy ciego a lo que conduce a mi paz. Nosotros podemos estar en el lugar donde el Espíritu de Dios debería llegar hasta nosotros sin ninguna dificultad, pero es terrible que allí mismo es donde aumentamos nuestra culpabilidad frente a Dios.
Si tú también hubieras sabido. Dios va directo al corazón, y en el fondo vemos las lágrimas de Jesús. Estas palabras implican una responsabilidad por nuestras faltas, pues Dios nos considera responsables por lo que no vemos. Ahora está oculto a tus ojos, porque nunca has rendido completamente ante Él tu naturaleza pecaminosa. ¡Oh, insondable tristeza por lo que "pudo haber sido"! Dios nunca abre las puertas que se han cerrado. Él abre otras nuevas, pero nos recuerda que hay puertas que nosotros cerramos, lo cual jamás necesitamos hacer. Nunca temas cuando Dios te recuerde el pasado. Deja que tu memoria obre en ti. Ella actúa como un ministro de Dios que te trae reprensión y tristeza. Él convertirá lo que "pudo haber sido" en una maravillosa lección de crecimiento para el futuro.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
domingo, 2 de abril de 2017
Abril 2. La gloria superior
"El Señor Jesús me ha enviado para que recibas la vista...", Hechos 9:17
Cuando Pablo recuperó la vista, también recibió discernimiento espiritual de la persona de Jesucristo, y desde entonces la totalidad de su vida y predicación fue únicamente el Señor: "Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo y a este crucificado", 1 Corintios 2:2. Pablo nunca más permitió que algo captara la atención de su mente y su alma, excepto el rostro de Jesucristo.
Debemos aprender a mantener intacto el estado de nuestro carácter y conservarlo en el nivel más alto de la visión de Jesucristo que se nos ha revelado.
La característica permanente de un hombre espiritual es la habilidad de entender correctamente el significado del Señor Jesucristo en su vida y la capacidad de explicarles a otros los propósitos de Dios. La pasión que gobierna su vida es Jesucristo. Cuando ves esta cualidad en persona, tú sientes que es un hombre o una mujer conforme al corazón de Dios (ver Hechos 13:22).
No permitas nunca que algo te desvíe de tu discernimiento de Jesucristo. Esto demuestra si eres espiritual. Si no lo eres, significa que cosas tienen una fascinación creciente para ti.
Desde que mis ojos contemplaron a Jesús,
he perdido de vista todo lo demás,
así de cautivada está la visión de mi espíritu,
al contemplar al Señor crucificado.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
sábado, 1 de abril de 2017
Abril 1. Afectuosos o despiadados con los demás
"Cristo es... el que también intercede por nosotros...El Espíritu... intercede por los santos", Romanos 8:27, Romanos 8:34.
¿Necesitamos argumentos adicionales a estos para convertirnos en intercesores? ¿Que Cristo vive siempre para interceder (Hebreos 7:25), y que el Espíritu intercede por los santos? ¿Estamos viviendo en un vínculo tan esencial con nuestro prójimo que intercedemos como hijos de Dios que han sido enseñados por su Espíritu? Examinemos nuestras circunstancias actuales. ¿Me siento agobiado por lo que sucede en mi hogar, mi negocio, mi país, o por la crisis actual que nos afecta a nosotros y a otras personas? ¿Estas situaciones me sacan de la presencia de Dios y me dejan sin tiempo para la adoración? Si es así, debemos hacer un alto en el camino. Y luego debemos entrar en una relación tan viva con Él que nuestros vínculos y tratos con los demás se pueden mantener por la intercesión, a través de la cual Dios obra sus milagros. Cuidado con dejar atrás a Dios debido a tu anhelo personal de hacer su voluntad. Corremos adelante de Él en mil y una actividades, como consecuencia, nos cargamos tanto con las personas y los problemas que no lo adoramos ni intercedemos. Si cuando nos llegan la carga y la presión no tenemos una actitud de adoración, se producirá en nosotros no solo dureza hacia Dios, sino desesperación en nuestras propias almas. Él continuamente nos presenta a personas por quienes no sentimos ninguna afinidad y, si no lo estamos adorando, nuestra tendencia natural es a ser despiadados con ellas. Les arrojamos un versículo, se lo clavamos como una lanza, o las dejamos con una apurada y descuidada palabra de consejo antes de marcharnos. Un cristiano despiadado debe ser un terrible dolor para nuestro Señor.
¿Nuestras vidas se encuentran en el lugar adecuado de modo que podemos participar en la intercesión de nuestro Señor y del Espíritu Santo?
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
viernes, 31 de marzo de 2017
Marzo 31. Cuidadosa atención o hipocresía
"Si alguno ve a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte", 1 Juan 5:16
Si no le prestamos atención a la manera en que el Espíritu de Dios obra en nosotros, nos volveremos unos hipócritas espirituales.
Cuando vemos dónde falla la gente, transformamos nuestro discernimiento en la burla y el desdén de la crítica y no en intercesión a su favor. Dios nos revela estas verdades sobre otras personas no por la agudeza de nuestra mente, sino por el discernimiento directo de su Espíritu. Si no le prestamos atención a cual es la fuente de la revelación, nos volvemos focos de crítica y olvidamos que Dios dice: "Pedirá y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte". Ten cuidado, no sea que te conviertas en un hipócrita al gastar todo tu tiempo tratando de corregir a los demás, en lugar de tú mismo ser hallado adorando a Dios.
Una de las cargas más sutiles que Dios nos coloca como santos es la del discernimiento con respecto a otros. Él nos da revelación para que podamos aceptar la responsabilidad de esas almas delante de El y para que se forme en nosotros la mente de Cristo sobre ellas. Debemos interceder de acuerdo con lo que Dios dice que nos concederá, es decir, vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. No es que nosotros ponemos a Dios en contacto con nuestra mente, sino que levantamos y avivamos hasta el punto de que Él puede impartirnos su mente acerca de las personas por las que intercedemos. ¿Puede Jesucristo ver en nosotros los dolores de parto que hay en alma? No, a menos que estemos tan identificados con Él que nos avivemos para obtener una visión de las personas por quienes oramos. ¡Que podamos aprender a interceder con todo nuestro corazón para que Jesucristo esté satisfecho con nosotros como intercesores!
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
jueves, 30 de marzo de 2017
Marzo 30. Santidad o dureza
"Y se asombró de que no hubiera quien intercediera", Isaías 59:16, LBLA
Muchos de nosotros dejamos de orar y nos endurecemos hacia Dios porque sólo tenemos un interés emocional en la oración. Suena bien decir que oramos; y leemos libros sobre la oración que nos dicen que es provechosa y que por medio de ella nuestras mentes se tranquilizan y nuestras almas se elevan. Pero en este versículo Isaías da a entender que Dios está asombrado por semejantes pensamientos.
La adoración y la intercesión deben ir juntas y la una es imposible sin la otra. Interceder significa que nos levantamos y nos avivamos hasta alcanzar la mente de Cristo con respecto a la persona por quien oramos. Pero en lugar de adorar a Dios, le recitamos discursos sobre la manera en que se supone que debe funcionar la oración. ¿Estamos adorando a Dios o discutiendo con Él cuando le decimos: "Pero Dios, no veo cómo lo vas a hacer"? Esta es una señal segura de que no lo estamos adorando. Cuando lo perdemos de vista a Él, nos endurecemos y nos volvemos dogmáticos. Arrojamos nuestras peticiones ante su trono y le dictamos lo que deseamos que haga. No adoramos a Dios ni procuramos amoldarnos a la mente de Cristo.
¿Estamos adorando a Dios de modo que nos levantamos para aferrarnos a Él y tenemos un contacto tan íntimo que sabemos cuáles son sus pensamientos acerca de aquellos por quienes oramos? ¿Estamos viviendo una relación santa con Dios, o somos duros y dogmáticos? ¿Piensas que no hay nadie que interceda como debe ser? Entonces, sé tú esa persona. Sé tú quien adora a Dios y vive en una santa relación con Él. Involúcrate en el trabajo real de la intercesión y recuerda que es una tarea que demanda toda tu energía, pero que no tiene ningún riesgo oculto. La predicación del Evangelio entraña un peligro, pero la oración intercesora no tiene ninguno.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
miércoles, 29 de marzo de 2017
Viendo mi vida con los lentes de Dios - Pastor Héctor Salcedo
01.- Introducción.
02. - Las dos "lecturas" de la vida.
03.- Teniendo en cuenta la providencia.
04. - Exaltado para servir.
05. - La providencia de Dios transformándome.
06. - Conmovido por lo que conmueve a Dios.
07. - Confiando en la providencia, trabajando con diligencia.
08. - Cristo, el propósito de la providencia.
09. - Poniendo la mirada en las cosas de arriba.
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Marzo 29. Las sorpresivas visitas de nuestro Señor
"Vosotros, pues, también estad preparados" Lucas 12:40
La necesidad más grande del obrero cristiano es estar listo para enfrentar al Señor en cualquier momento. Sin importar cuál haya sido nuestra experiencia, esto no resulta fácil.
La batalla no es contra el pecado, las dificultades o las circunstancias sino contra enfrascarnos de tal modo en nuestro servicio para Jesucristo, que no estemos preparados para mirarlo a Él de frente a cada paso.
La necesidad más grande es estar mirándolo a Él y no a nuestras creencias o doctrinas, o a la pregunta si somos o no de alguna utilidad para Él. Jesús rara vez se presenta en el lugar donde suponemos que lo hará.
Él aparece donde menos lo esperamos y siempre en las situaciones más ilógicas. La única manera en que un siervo se puede mantener fiel a Dios es al estar preparado para las visitas sorpresivas de Jesucristo. Lo importante no es el servicio, sino vivir intensamente la realidad espiritual, esperándolo en toda ocasión. Este sentido de expectativa le dará a nuestra vida la actitud infantil de confianza y respeto que Él desea que tengamos. Si vamos a estar listos para Jesucristo, debemos dejar de ser religiosos. En otras palabras, dejar de usar la religión como si fuera un estilo de vida elevado y ser espiritualmente reales.
Si estás evitando el llamado del pensamiento religioso del mundo actual y, en cambio, tienes "puestos los ojos en Jesús", (Hebreos 12:2), si el máximo deseo de tu corazón es lo que Él desea y si piensas sus pensamientos, entonces te van a tildar de poco práctico y de soñador. Pero, cuando súbitamente Él aparezca en la obra durante el calor del día, tú serás el único que estará listo. No debes confiar en nadie e, incluso, no debes prestarle atención al santo más perfecto de la tierra, si él está impidiendo que mires a Jesucristo.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
martes, 28 de marzo de 2017
Marzo 28. ¿No hay una equivocación?
"Vamos de nuevo a Judea. Le dijeron sus discípulos...¿Y vas otra vez allá?" Juan 11:7-8
Es posible que yo no entienda las palabras de Jesucristo, pero es arriesgado afirmar que, por esta razón, Él estaba equivocado en lo que dijo. Nunca es correcto creer que mi obediencia a una palabra que Dios me dé le traerá deshonra a Jesús. Lo único que es deshonroso para Él es la desobediencia. Nunca es conveniente poner mi punto de vista acerca de su honor por encima de lo que Él me está guiando claramente a hacer, aunque pueda surgir de un deseo verdadero de impedir que Él sufra una vergüenza pública. Yo sé cuándo las instrucciones vienen de Dios por su apacible persistencia. Pero cuando tengo que pesar los pros y los contras y llegan la duda y la controversia, estoy permitiendo que entre en juego un factor que no es de Dios. Esto solamente me llevará a concluir que las instrucciones que me dio eran incorrectas. Muchos de nosotros somos fieles a nuestros conceptos sobre Jesucristo, pero ¿cuántos somos fieles a Él mismo? Fidelidad a Jesús significa que tengo que salir hacia donde no puedo ver nada (ver Mateo 14:29). Pero, ser fiel a mis propias ideas significa que primero despejo mentalmente camino. La fe, sin embargo, no es un entendimiento intelectual; la fe es un compromiso deliberado con la persona de Jesucristo, incluso cuando no puedo ver qué hay adelante.
¿Te estás debatiendo entre dar un paso por la fe en Jesús, o esperar hasta que puedas ver claramente la manera de hacer lo que Él te ha ordenado? Sencillamente obedécele con un gozo que no mida las consecuencias. Cuando empiezas a debatir algo que Él te dice, es porque tienes una noción errada sobre las cosas que lo honran. ¿Eres fiel a Jesús o a tus conceptos acerca de Él? ¿Eres fiel a lo que Él dice, o estás tratando de transigir con ideas que nunca vinieron de Él? "Haced todo lo que él os diga", Juan 2:5.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
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