Versículo para hoy:
martes, 6 de diciembre de 2016
Santidad en la Iglesia | Aviva Nuestros Corazones
Los pecadores nunca se convertirán verdaderamente hasta que hayan experimentado la convicción del Espíritu de Dios sobre el pecado. Y eso no es algo cómodo.
Programas de la serie
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Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Diciembre 6, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 6
“Ceñido por los pechos con una cinta de oro”. Apocalipsis 1:13.
“UNO semejante al Hijo del Hombre” apareció a Juan en Patmos, y el discípulo amado observó que vestía un cinto de oro. Un cinto, porque Jesús, mientras anduvo en la tierra, nunca estuvo desceñido, sino siempre listo para servir, y ahora, delante del trono eterno, no interrumpe su santo ministerio, sino, como un sacerdote, se ciñe con “el cinto del ephod”. Es alentador para nosotros saber que él no ha dejado de cumplir su ministerio a favor de nosotros, y el hecho de que él vive para siempre para interceder por nosotros es una de nuestras más seguras defensas. Jesús nunca se muestra holgazán. Sus vestiduras nunca están sueltas como si su ministerio hubiese terminado; al contrario, él promueve diligentemente la causa de su pueblo. Un cinto de oro, para demostrar la superioridad de su servicio, la realeza de su persona, la dignidad de su estado y la gloria de su galardón. Ya no clama más desde el polvo, sino que intercede con autoridad como Rey y como Sacerdote. Muy segura está nuestra causa en las manos de nuestro entronizado Melquisedec. Nuestro Señor da a todo su pueblo un ejemplo. Nosotros nunca debemos desatar nuestros cintos. Este no es tiempo de echarnos a descansar; es más bien tiempo de trabajo y de lucha. Necesitamos atar más y más estrechamente, en torno de nuestros lomos, el cinto de la verdad. Es este un cinto de oro; por eso será para nosotros un muy valioso ornamento, el que necesitaremos grandemente, pues un corazón que no está bien atado con la verdad como es en Jesús y con la fidelidad obrada por el Espíritu, se enredará fácilmente en las cosas de esta vida y será sorprendido por los lazos de la tentación. No vale nada que tengamos las Escrituras si no las atamos en derredor nuestro con un cinto que nos ciña por completo, conservando en orden todas las partes de nuestro carácter y uniendo todo nuestro ser. Si en el cielo Jesús no desata el cinto, mucho menos lo podemos hacer nosotros sobre la tierra. “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos de verdad”.
Charles Haddon Spurgeon.
lunes, 5 de diciembre de 2016
Un testigo poderoso - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Los pecadores nunca se convertirán verdaderamente hasta que hayan experimentado la convicción del Espíritu de Dios sobre el pecado. Y eso no es algo cómodo.
Programas de la serie
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Diciembre 5, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 5
“Mostróme luego Jehová cuatro carpinteros”. Zacarías 1:20.
EN la visión descrita en este capítulo, el profeta vio cuatro terribles cuernos, que estaban acometiendo de una forma y de otra y derribando a los más fuertes y a los más poderosos. El profeta preguntó: ¿Qué son estos? La respuesta fue la siguiente: “Estos son los cuernos que aventaron a Israel”. El profeta vio delante de sí una representación de aquellos poderes que han oprimido a la Iglesia de Dios. Había cuatro cuernos, porque la Iglesia es atacada de todas partes. Bien podía el profeta sentirse consternado, pero de repente aparecieron delante de él cuatro carpinteros. El profeta preguntó: “¿Qué vienen estos a hacer?” Estos son los hombres que Dios eligió para hacer pedazos estos cuernos. Dios siempre hallará hombres para su obra, y los hallará en tiempo propicio. El profeta no vio a los carpinteros al principio, cuando no había nada que hacer; lo que primero vio fueron los “cuernos” y, después, los “carpinteros”. Además, el Señor halla suficientes hombres. El no halló tres carpinteros sino cuatro. Había cuatro cuernos; por lo tanto tenía que haber cuatro obreros. Dios halla los hombres idóneos. No cuatro hombres con plumas para escribir; no cuatro arquitectos para trazar planos, sino cuatro carpinteros para hacer trabajos rudos. Ten, por cierto, tú que tiemblas por el arca de Dios, que cuando los “cuernos” molesten, los “carpinteros” serán hallados. No tienes que inquietarte por la debilidad de la Iglesia en ningún momento. Quizás, esté creciendo en la oscuridad algún valiente reformador que sacudirá a las naciones. Los Crisóstomos pueden salir de nuestras escuelas elementales, y los Agustines, de las más densas tinieblas de la pobreza de cualquier ciudad. El Señor sabe dónde hallar a sus siervos. El tiene en oculto una multitud de poderosos hombres, quienes ante su orden se levantarán para combatir, “porque la batalla es del Señor”, y él obtendrá la victoria. Permanezcamos fieles a Cristo, y él, a su debido tiempo, levantará a favor nuestro una defensa, ya sea en el día de nuestra necesidad personal o en el tiempo de peligro para la Iglesia.
Charles Haddon Spurgeon.
domingo, 4 de diciembre de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 4
“Nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es a saber, la redención de nuestro cuerpo”. Romanos 8:23.
ESTE gemido es general entre los santos. En mayor o menor grado, todos lo sentimos. No es este el gemido de la murmuración o del lamento. Más bien que la nota de la aflicción es la nota del deseo. Como hemos recibido una prenda, deseamos ahora toda nuestra dote. Deseamos que todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo, sea librado del último rastro de la caída. Ansiamos despojarnos de la corrupción, debilidad y vergüenza y vestirnos de incorrupción, de inmortalidad y de gloria en el cuerpo espiritual que el Señor Jesucristo dará a los suyos. Anhelamos la manifestación de nuestra adopción como hijos de Dios. “Gemimos”, pero “dentro de nosotros mismos”. No es este el gemido del hipócrita, quien quiere hacer creer a los hombres que es un santo, cuando, en realidad, es un infeliz. Nuestros gemidos son sagrados, demasiado santos como para que los propalemos por los cuatro vientos. Nosotros reservamos nuestros gemidos sólo para nuestro Señor. A continuación, el apóstol dice que nosotros “esperamos”. Con esto nos enseña a no estar malhumorados, como Jonás y Elías, cuando dijeron a Dios: “Quita mi vida”. También nos enseña que no debemos pedir, con lloro y gemido, el fin de nuestra vida por el hecho de estar cansados de trabajar; y que, además, no debemos desear huir de los sufrimientos actuales hasta que la voluntad de Dios sea hecha. Tenemos que gemir por la glorificación, pero debemos esperarla pacientemente, sabiendo que lo que Dios ha determinado es lo mejor. Esperar implica estar preparado. Nosotros estamos a la puerta esperando que el Amado abra y nos lleve a estar con él. Este gemido es una prueba. Puedes juzgar a un hombre por aquello tras de lo cual va su suspiro. Algunos suspiran por las riquezas: estos adoran a Mammón. Algunos suspiran continuamente bajo las aflicciones de la vida: estos son impacientes. Pero el hombre que suspira por Dios, que está intranquilo hasta que es hecho semejante a Cristo, ese es el hombre feliz. Que Dios nos ayude a gemir por la venida del Señor y por la resurrección que él nos traerá.
Charles Haddon Spurgeon.
sábado, 3 de diciembre de 2016
CATECISMO MAYOR DE WESTMINSTER
No tendrás dioses ajenos delante de mí. Éxodo 20:3
Respuesta: Los pecados prohibidos en el primer mandamiento son el ateísmo, esto es, negar a Dios o no tener ninguno; a) la idolatría, o el tener o adorar muchos dioses, o algún otro como el verdadero Dios o en lugar de él, b) el no tenerlo ni confesarlo como Dios y como el nuestro, c) la omisión o negligencia en alguna cosa debida a él, requerida en este mandamiento, d) la ignorancia, olvido, f) falsas aprehensiones, g) opiniones erróneas, h) pensamientos indignos y malvados con respecto a él, i) investigaciones curiosas y atrevidas tocante a sus secretos, j) toda impiedad, l) odio a Dios, ll) amor a sí mismo, m) egoísmo, n) y todos los demás estados desordenados e inmoderados de nuestra mente, voluntad o afectos sobre otras cosas que nos aparten de él en todo o en parte; ñ) credulidad vana, o) incredulidad, p) herejía, q) error, r) desconfianza, s) desesperación, t) incorregibilidad, u) e insensibilidad bajo sus juicios, v) dureza de corazón, x) orgullo, y) presunción, z) seguridad carna1, a) tentar a Dios, b) usar medios ilícitos, c) y confiar en los lícitos; d) goces y delicias carnales, e) un celo corrompido, ciego e indiscreto, f) tibieza, y frialdad en las cosas de Dios, h) alejarnos y apostatar de Dios, i) orar o dar algún culto religioso a los santos ángeles a alguna otra criatura, j) todo pacto o consulta con el diablo t) y seguir sus sugestiones, ll) hacer a los hombres señores de nuestra fe y conciencia, m) menospreció y desdén de Dios y de sus mandamientos, n) resistiendo o entristeciendo a su Espíritu, ñ) descontento o impaciencia por sus disposiciones, acusándole de locura por los males que nos manda, o) atribuir la alabanza de algo bueno que seamos, tengamos, o hagamos, a la fortuna, p) a los ídolos, q) a nosotros mismos, r) o a alguna otra criatura. s)
a) Sal. 14:1; Efes. 1:12; b) Jer. 2:27, 28; comp. con 1 Tes. 1:9; c) Sal. 82:11; d) Isa. 43:22, 23; Ver. 24; e) Jer. 4:22; Os. 4:1-6; f) Jer. 2:32; Sal. 50:22; g) Hch. 17:23, 29; h) Isa. 40:18; i) Sal. 50:21; j) Deut. 29:29. 1) Tit. 2:16; Heb. 12:16;1l) Rom. 1 :30; m) 2 Tim. 3:2; n) Fil. 2:21; ñ) 1 Juan 2: 15; 1 Sam. 2:29; Col. 3:2, 5; a) 1 Juan 4:1; p) Heb. 3:12; q) Gal. 5:20; Tit. 3:10; r) Hch. 26:9; s) Sal. 78:22; t) Gen. 4:13; u) Jer. 5:3; v) Isa. 42:25; x) Rom. 2:5; y) Jer. 13:15; z) Sal. 19:13; a) Sof. 1:12; b) Mat. 4: 17; c) Rom. 3:8; d) Jer. 17:5; e) 2 Tim. 3:4; f) Gal. 4:17: Rom. 10:2; Juan 14:2; Luc. 9:54, 55; g) Rev. 3:16; h) Rev. 3: 1; i) Ezeq. 14:5; Isa. 1:4, 5; j) Eze. 4:12; Rev. 19:10; Col. 2:18; Rom. 1:25; l) Lev: 20:6; 1 Sam. 28:7, 11. Comp. con 1 Crón. 10:13, 14. ll) Hch. 5:3; m) 2 Cor. 1:24; Mat. 23:9; n) Deut. 32:15; Prov. 13:13; 2 Sam. 12:9; ñ) Act. 7:51; Efes. 4:30; o) Salmo 73:2, 3, 13, 14, 15, 22; p) 1 Sam. 6:9; q) Dan. 5:23; r) Deut. 8:17; Dan. 4:30; s) Hab. 1: 16.
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 3
“Jehová el poderoso en batalla”. Salmo 24:8.
BIEN puede nuestro Dios ser admirable en los ojos de su pueblo si tenemos en cuenta que él ha obrado semejantes maravillas por ellos, en ellos y por medio de ellos. Por ellos, el Señor Jesús derrotó en el Calvario a todos los enemigos, haciendo pedazos las armas del adversario por medio de su perfecta obra de expiatoria obediencia. Por su triunfante resurrección y ascensión hizo desaparecer las esperanzas del infierno, llevando cautiva la cautividad, sacando a la vergüenza en público a nuestros enemigos y triunfando de ellos por su cruz. Toda flecha de culpa que Satán pudiera arrojarnos, está rota; porque, ¿quién puede tramar algo para acusar a los elegidos de Dios? Inútiles son las filosas espadas de la malicia infernal y los perpetuos combates de la simiente de la serpiente, pues en la Iglesia, el cojo toma la presa y los soldados más débiles son coronados. Los salvados bien pueden adorar a su Señor por las conquistas que él obtuvo en ellos, pues las flechas de la natural enemistad de los mismos fueron quebradas y las armas de rebelión, rotas. ¡Qué victoria ha conseguido la gracia en nuestros malvados corazones! ¡Cuán glorioso es Jesús cuando la voluntad es sometida y el pecado destronado! En cuanto a las maldades que nos quedan, estas sufrirán igualmente una segura derrota, y toda tentación, toda duda y todo temor serán enteramente destituidos. En el Salem de nuestros pacíficos corazones, el nombre de Jesús es incomparablemente admirable. El ha ganado nuestro amor y él lo utilizará. También podemos esperar victorias seguras, obtenidas por nosotros. Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por medio de nuestra fe, de nuestro celo y santidad derribaremos las potestades de las tinieblas que están en el mundo; conquistaremos a los pecadores para Jesús; trastornaremos falsos sistemas y convertiremos naciones, pues Dios es con nosotros y ninguno podrá resistirnos. Que esta noche cada soldado cristiano entone el canto de guerra y se prepare para el combate de mañana. Mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo.
Charles Haddon Spurgeon.
viernes, 2 de diciembre de 2016
La gracia es belleza divina - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Hoy escucharemos cómo transcurre una reunión de oración en un grupo de personas que anhelan ver un avivamiento del pueblo de Dios.
Programas de la serie
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Diciembre 2, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 2
NADA puede satisfacer al hombre en todo su ser, salvo el amor del Señor y el Señor mismo. Los santos han procurado anclar en otras radas, pero fueron echados de tan funestos refugios. A Salomón, el más sabio de los hombres, se le permitió hacer experimentos en favor de todos nosotros y hacer por nosotros lo que nosotros no debemos atrevernos a hacer por nosotros mismos. Aquí tenemos su testimonio en sus textuales palabras: “Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, perseveró conmigo mi sabiduría. No negué mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol”. “Vanidad de vanidades, todo vanidad”. ¡Qué!, ¿todo es vanidad? ¡Oh!, favorecido monarca, ¿no hay nada de valor en todas tus riquezas? ¿Nada en aquel dilatado dominio que se extiende desde el río hasta la mar? ¿Nada en los magníficos palacios de Palmira? ¿Nada en “la casa del bosque del Líbano”? ¿No hay nada en tu música y baile, en tu vino y lujuria? – “Nada”, responde el monarca, “nada salvo aflicción de espíritu”. Este fue su veredicto cuando él había andado todo el camino del placer. Abrazar a nuestro Señor Jesucristo, permanecer en su amor y estar plenamente seguros de nuestra unión con él, esto es el todo en todo. Querido lector, no necesitas probar otras formas de vida para ver si son mejores que la vida del cristiano. Si recorres el mundo entero no tendrás ninguna visión semejante a la visión del rostro del Salvador. Si pudieras tener todas las comodidades de la vida, pero perdieras al Salvador, serías un desdichado. En cambio, si recibes a Cristo, entonces, aunque te pudrieras en un calabozo, juzgarías ese calabozo un paraíso; y aunque vivieras en la oscuridad o murieras de hambre, te sentirías satisfecho con el favor y la plenitud de la bondad del Señor.
Charles Haddon Spurgeon.
jueves, 1 de diciembre de 2016
Historias de verdadera gracia - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Hay situaciones en las que no nos queda más que clamar por la gracia de Dios.
Programas de la serie
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Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Diciembre 1, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 1
“Alaben la misericordia de Jehová y sus maravillas para con los hijos de los hombres”. Salmo 107:8.
SI nos lamentáramos menos y alabáramos más, seríamos más felices y Dios sería más glorificado. Alabemos diariamente a Dios por los favores comunes. “Comunes”, como los llamamos frecuentemente, pero, sin embargo, tan inapreciables que cuando nos vemos privados de ellos estamos propensos a perecer. Bendigamos a Dios por los ojos con que contemplamos el sol; por la salud y la fuerza para andar por todas partes; por el pan que comemos y por el vestido que vestimos. Alabemos a Dios, porque no somos arrojados entre los desesperados, ni confinados con los culpables. Démosle gracias por la libertad, por los amigos y por la unión y bienestar familiar. Alabémoslo, en verdad, por todo lo que recibimos de su generosa mano, porque nosotros poco merecemos, pero, sin embargo, somos muy abundantemente enriquecidos. Pero, amado, la nota más melodiosa y más alta de nuestros cantos de alabanza debiera ser la nota del amor redentor. Las obras redentoras de Dios para con sus elegidos son para siempre los temas favoritos de sus alabanzas. Si sabemos qué significa la redención, no rehusaremos nuestros sonetos de acción de gracias. Hemos sido redimidos del poder de nuestra maldad, levantados del abismo del pecado donde por naturaleza estábamos hundidos. Hemos sido conducidos a la cruz de Cristo. Nuestras cadenas de pecado fueron rotas. Ya no somos más esclavos, sino hijos del Dios viviente y podemos anticipar el tiempo cuando seremos presentados delante del trono sin mancha ni arruga ni cosa semejante. Aun ahora por la fe agitamos la rama de palma y nos cubrimos con el hermoso lino fino que ha de ser nuestro eterno atavío. ¿Cómo no hemos de dar gracias incesantemente al Señor, nuestro redentor? Hijo de Dios, ¿puedes tú permanecer en silencio? Despertad, despertad, herederos de gloria, y conducid cautiva vuestra cautividad, mientras clamáis con David: “Bendice, alma mía, al Señor y bendigan todas mis entrañas su santo nombre”. Hagamos que este nuevo mes comience con nuevos cantos.
Charles Haddon Spurgeon.
miércoles, 30 de noviembre de 2016
Canales de gracia - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Dios no solo quiere que seamos recipientes de Su gracia. Él quiere que seamos canales de Su gracia.
Programas de la serie
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Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Noviembre 30, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – NOVIEMBRE 30
“Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus ángeles”. Apocalipsis 12:7.
SIEMPRE habrá guerras entre estas dos grandes soberanías hasta que una u otra sea aplastada. Es imposible que haya paz entre el bien y el mal. La sola pretensión de que pueda haberla significaría el triunfo de las fuerzas de las tinieblas. Miguel siempre lidiará. Su santa alma está disgustada con el pecado y no lo tolerará. Jesús será siempre el enemigo del dragón, no en un sentido pacífico, sino activo, vigoroso, firmemente resuelto a exterminarlo. Todos sus siervos, ya sean los ángeles del cielo o los mensajeros de la tierra, quieren y deben lidiar. Ellos nacieron para ser soldados y pactaron ante la cruz no admitir tregua con el mal. Constituyen una compañía belicosa, firme en la defensa y aguerrida en el ataque. La obligación de cada soldado es servir en el ejército del Señor todos los días, de todo corazón, alma y fuerza con el fin de lidiar contra el dragón. El dragón y sus ángeles no declinarán en la lucha, pues son incansables en sus embestidas y no dejan de usar ninguna arma, sean estas legítimas o ilegítimas. Es una necedad esperar servir a Dios sin oposición. Cuanto más celosos seamos, más seremos atacados por los esbirros del infierno. La Iglesia puede mostrarse indolente, pero no así su gran adversario. El incansable espíritu de este nunca permite que la guerra cese. El dragón odia a la simiente de la mujer y de buena gana devoraría a la Iglesia si pudiese. Los siervos de Satanás participan mucho de las energías del antiguo dragón y, por lo regular, forman una raza activa. La guerra ruge en todas partes y es peligroso y fútil soñar en la paz. Gracias a Dios, nosotros conocemos el fin de la guerra. El gran dragón será lanzado fuera y destruido para siempre, mientras que Jesús y los suyos recibirán la corona. Afilemos nuestras espadas esta noche y pidamos al Espíritu Santo que vigorice nuestros brazos para la lucha. Nunca hubo una batalla tan importante como esta, nunca una corona tan gloriosa. Que cada hombre esté en su puesto, oh soldados de la cruz, y que el Señor quebrante presto a Satanás debajo de vuestros pies.
Charles Haddon Spurgeon.
martes, 29 de noviembre de 2016
Buenas noticias para personas imperfectas - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Cada vez que Dios te convence de pecado, tú puedes ir a uno de dos lugares. Puedes ir al Monte Sinaí o puedes ir al Monte Calvario.
Programas de la serie
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Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Noviembre 29, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – NOVIEMBRE 29
“Especias aromáticas para el aceite de la unción”. Éxodo 35:8.
MUCHO se usaba este aceite de la unción bajo la ley y, lo que él representaba, es de capital importancia para el Evangelio. Si queremos servir al Señor aceptablemente nos es indispensable la presencia del Espíritu Santo, pues es él quien nos unge para todo santo servicio. Sin su ayuda, nuestros servicios religiosos son sólo una vana oblación, y nuestra experiencia, una cosa muerta. Sin una unción, tampoco valen nada las oraciones, las alabanzas, las meditaciones y los esfuerzos de los cristianos en particular. Una unción santa es el alma de una vida piadosa; la ausencia de esa unción es la más grave de todas las calamidades. Presentarse delante del Señor sin unción, sería como si un levita cualquiera entrase por sí mismo en la función sacerdotal: los servicios religiosos del tal serían más bien pecados que servicios aceptables. Nunca nos aventuraremos a celebrar servicios religiosos sin la santa unción. El óleo de la unción desciende sobre nosotros desde la gloriosa Cabeza. Por eso nosotros, que somos como los bordes de sus vestiduras, participamos de una abundante unción. Con el fin de hacer el aceite de la unción, los entendidos componían las especias aromáticas con el arte más refinado, para mostrarnos cuán ricos son los influjos del Espíritu Santo. Todas las cosas buenas se hallan en el divino Consolador. Incomparable consolación, infalible instrucción, inmortal vivificación, espiritual energía y divina santificación, todo está mezclado con otras cosas excelentes en aquel sagrado colirio, el celestial aceite de la unción del Espíritu Santo. Este aceite comunica una deliciosa fragancia al carácter de aquel sobre quien es derramado. Nada semejante puede hallarse ni en los tesoros del rico ni en los secretos de los sabios. Nadie puede imitarlo; sólo procede de Dios, quien lo da gratuitamente a toda alma, por medio de Jesucristo. Busquemos esa unción, pues podemos obtenerla esta misma noche. ¡Oh, Señor, unge a tus siervos!
Charles Haddon Spurgeon.
lunes, 28 de noviembre de 2016
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