Versículo para hoy:

miércoles, 6 de octubre de 2021

6 de octubre - El sentido trágico de la vida - Ray Stedman

 Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro. Salmo 90:8

Aquí el salmista, con toda la honestidad de su perspectiva sobre la vida, se está enfrentando con una realidad que muchos de nosotros intentamos evitar. Está tratando con lo que podríamos llamar el sentido trágico de la vida: el hecho de que cada momento de disfrute se ve matizado por algo doloroso, trágico o desgraciado. Hay una cualidad agridulce acerca de la vida, y este salmista se enfrenta con ella de una manera realista. ¿Por qué estas tragedias, irritaciones, injusticias y catástrofes afectan tanto a los inocentes como a los culpables?

En años pasados yo sucumbí a presiones familiares y un interés que había tenido durante mucho tiempo, comprando una pequeña barca de motor para usarla para hacer esquí acuático, para pescar y practicar otros deportes acuáticos. Como es natural, no podía esperar para ver cómo iba a correr la barca sobre el agua. La llevé al puerto de embarcaciones de Palo Alto y la boté en la bahía. Mi esposa y mi hija más pequeña estaban conmigo en la barca y fuimos a dar una vuelta en la bahía. ¡Pero cuando nos encontrábamos en medio de ella, quedamos embarrancados! El motor tocó el fondo y antes de que yo pudiera hacer que se levantase, la esquilla se había cortado; así que nos encontramos allí, impotentes en medio de la bahía. Afortunadamente, me había llevado conmigo un par de remos que pertenecían a una pequeña barca de goma que teníamos, que encajaron como si hubiera sido el remo de una canoa de esquimales. Cuando me di cuenta de que nos encontrábamos a la deriva en medio de la bahía, me sentí un poco preocupado, porque no sabía en qué dirección iba la corriente y había leído historias en el periódico acerca de personas que se habían pasado la noche en las planicies de barro. Se me pasó por la mente: “¿Es esto realmente justo?”.

Cuanto más usaba los remos en dirección a la orilla que desaparecía, tanto más convencido estaba de que aquella situación era algo totalmente injusto. Por fin logramos llegar al único lugar en la parte del oeste de la bahía donde había un teléfono; así que no tuvimos que pasar la noche allí. Pero esta situación sirvió para subrayar lo que sucede al salmista aquí: la vida tiene un lado oscuro. En ocasiones suceden cosas repentinas que son como si una nube cubriese el resplandor del sol. A veces son mucho más graves que el incidente que tuve con la barca. Todos sabemos con cuánta frecuencia suceden estas cosas. ¿Cuál es el motivo por el que pasan?

El salmista dice que son por causa de la ira de Dios. Sin duda este concepto de la ira de Dios ha sido tremendamente malentendido por muchas personas. Muchos piensan invariablemente que una especie de deidad malhumorada se dedica a manifestar su carácter violento e incontrolable cuando nosotros los seres humanos no hacemos lo que deberíamos hacer. La Biblia no trata nunca acerca de la ira de Dios de este modo. Según las Escrituras, la ira de Dios es la integridad moral de Dios. Cuando las personas se niegan a someterse a Dios, Él crea ciertas condiciones que ha ordenado para mal.

Por lo tanto, la causa de la ira de Dios es siempre el pecado humano. La manifestación de la ira de Dios no sería nunca aparente de no ser por los pecados secretos que se encuentran a la luz del rostro de Dios. Dios conoce nuestros pecados secretos, nuestros más íntimos y secretos pensamientos. Dios es totalmente consciente de las deshonras interiores de la vida, y todas ellas contribuyen al sentido trágico de la vida.

Señor, en medio de las tragedias y las injusticias de la vida, ayúdame a confiar que incluso en la ira Tú eres misericordioso.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Cuando hay días oscuros y difíciles, a veces nos preguntamos: ¿Por qué yo? ¿Estamos nosotros dispuestos a cooperar con las disciplinas de Dios, mostrándonos siempre agradecidos por Sus misericordias?

martes, 5 de octubre de 2021

La santidad no es una opción - POR SU CAUSA 2018 - Miguel Núñez


5 de octubre - El refugio - Ray Stedman

 Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. Antes que nacieran los montes y formaras la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. Salmo 90:1-2

En este salmo Moisés empieza declarando que Dios ha sido el refugio del pueblo en todas las generaciones. ¿Qué es un refugio o una morada? Es el lugar donde vive usted, su hogar. Esta afirmación declara que Dios ha sido el hogar de los seres humanos desde que han estado en la tierra. En todas las generaciones, Dios es donde viven continuamente. Reconocerá usted que esta es la misma verdad de la que habló Pablo cuando se dirigió a los atenienses en la colina de Marte. Él les explicó que Dios no está lejos de ninguno de nosotros, incluso de los paganos; les dice: “porque en él vivimos, nos movemos y somos” (Hechos 17:28a). Dios existe como un hogar para las personas.

Este es un gran pensamiento, ¿verdad? Aquí Moisés está mirando al pasado a lo largo del curso de la historia humana y declara que Dios es grande porque es el Dios de la historia. Moisés había visto a los faraones vivir y morir. Tal vez viese los sepulcros de los faraones y se fijase en los muchos que en el pasado habían sido ya enterrados. A pesar del paso de los siglos, no hay cambio alguno en la relación de los humanos con Dios. Él ha sido el hogar del pueblo a lo largo de todas las generaciones.

Entonces Moisés destaca el hecho de que Dios es el Dios de la creación. Aquí está echando un vistazo atrás a lo largo de la crónica y está diciendo que antes de que se formasen los montes Dios existía ya. “Antes que... formaras la tierra y el mundo”. Eso nos dice lo mismo a nosotros, pero en hebreo es literalmente: “el mundo y la tierra”. Dios formó el mundo primero y después hizo que surgiese la tierra de las aguas, como deja claro el libro de Génesis. La tierra surgió de las aguas que cubrían el mundo. De manera que Moisés se está trasladando gradualmente del pasado desde la formación de las montañas hasta que apareció el suelo y finalmente a la creación de la tierra misma. Antes de todo esto, Dios ya existía.

Luego da un salto más grande en la eternidad y dice: “desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”. Sin duda, esta es la grandeza de Dios. Él es el Dios de la historia; Él es el Dios de la creación. Pero por encima de todo esto, Él es el Dios de la eternidad. Él está más allá y por encima de Su creación. Él es más grande que el universo que creó, y antes de que existiese, Él era ya. De hecho, el hebreo aquí es de nuevo muy interesante. “Desde el punto en que desaparece en el pasado hasta el punto en que desaparece en el futuro”, es decir, desde el siglo y hasta el siglo, Dios existe. ¡Cuán grande es Él!

Cuando pienso que Moisés, hace tantísimos siglos, entendió estos grandes hechos acerca de Ti, tengo tendencia a exclamar con él: “Señor, Tú has sido nuestro refugio a lo largo de todas las generaciones”.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El hogar es donde está el corazón. ¿Han encontrado nuestros corazones ese descanso del sábado en Él que es nuestro hogar? Él nos está buscando a nosotros, pero ¿le buscamos nosotros a Él?

El Peligro de la PORNOGRAFÍA | Conectando Con la Palabra | Cap #53


lunes, 4 de octubre de 2021

4 de octubre - La vista desde el santuario - Ray Stedman

 Hasta que, entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos. Salmo 73:17

Cuando el salmista habla acerca de entrar en el santuario, lo que quiere decir es que fue ante la presencia de Dios. De hecho, entró en el templo donde Dios había hecho provisión para reunirse con Su pueblo. Cuando hizo esto, empezó a ver las cosas desde el punto de vista de Dios. En el templo comenzó a pasar de la manera natural de pensar a pensar desde el punto de vista espiritual. El problema era que había estado pensando como un hombre natural y por ello había acabado sintiéndose excitado y enfurecido. Pero, de una manera maravillosa, en el santuario empezó a entender al pensar desde el punto de vista de Dios. Esa es la gran cosa respecto a las Escrituras. Significa que cuando va usted a la iglesia o cuando lee las Escrituras, no lo está haciendo sencillamente para encontrar algo que le consuele un poco, sino que va usted para que sean abiertos sus ojos, para que pueda ver las cosas tal y como son en realidad y de ese modo empezar a entender la vida. Hay muchas personas que se sienten satisfechas usando la Biblia solo para aliviar sus sentimientos cuando se sienten molestos, pero la Biblia no ha sido provista para esto. Ha sido provista para que nosotros podamos entender lo que nos está pasando en todos los aspectos de la vida, y eso fue lo que le sucedió al salmista. Fue al santuario y allí empezó a pensar desde el punto de vista de Dios.

El problema con la llamada “manera natural” de pensar es que se centra siempre en nosotros mismos, y las personas que piensan de manera natural reaccionan ante las circunstancias según sus sentimientos, su estado de ánimo y sus emociones. Cuando a usted le sucede esto, el alcance de su visión se ve disminuido para ver solo aquellos factores que le preocupan a usted, y no puede usted pensar más allá de ellos. Cuando usted se deja gobernar por sus sentimientos, siempre le limitan a usted, y eso era lo que estaba angustiando a este hombre.

Empieza a verlo cuando llega al santuario, cuando se encuentra en la presencia de Dios, porque allí comienza a pensar desde el punto de vista espiritual. El pensar desde el punto de vista espiritual es algo que se centra en Dios, y la mente es la que controla y no los sentimientos. Entonces no se está usted dejando gobernar por las emociones, sino por pensamientos que están relacionados con los hechos, y por lo tanto su visión es más amplia y puede ver otras cosas aparte del motivo que está causando en usted esas emociones inquietantes. Esto sólo es posible cuando “entra usted en el santuario”.

¿Cómo podemos hoy entrar en el santuario? Según el Nuevo Testamento, nosotros mismos somos el santuario. Dios vive en nosotros, y acercarnos a Él es entrar en el santuario. Esto es algo que hacemos de varias maneras: exponiéndonos a Su verdad en las Escrituras, o enfrentándonos con la verdad que hemos olvidado al tener comunión con otros cristianos, u orar directamente a Dios y así cambiar nuestra manera de pensar de lo natural a lo espiritual.

Padre, enséñame esta misma verdad. Impídeme que tenga envidia de los impíos, pero ayúdame a entrar en Tu santuario y a que mi mente sea renovada por Tu verdad.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Está nuestra perspectiva de la vida formándose y limitándose por causa de nuestros sentimientos o emociones egocéntricas? ¿Cuáles tres maneras pueden volver a calibrar nuestra visión?

domingo, 3 de octubre de 2021

3 de octubre - Cuando los pies resbalan - Ray Stedman

 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies, ¡por poco resbalaron mis pasos!, porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos. Salmo 73:2-3


Cuando era usted recién convertido, ¿se sintió usted inquieto sintiendo que al convertirse en hijo de Dios su vida debiera ser más fácil, siendo usted el objeto del amor y del cuidado del Padre celestial, pero en lugar de ello se encontró usted que las cosas iban peor? Al final acabó usted sintiéndose frustrado y deprimido, especialmente al darse cuenta de que los impíos a su alrededor con frecuencia disfrutaban la vida al máximo. Hay muchos cristianos que se debaten con este problema, y es precisamente este problema el que tenemos ante nosotros en el Salmo 73.

Como vemos, el problema se menciona en los primeros versículos. Lo que estaba inquietando al salmista era la aparente contradicción entre lo que le habían enseñado en las Escrituras, que Dios era bueno y justo para con los que eran puros de corazón, y su experiencia en la vida. Sentía envidia, dijo, de los arrogantes y se sentía inquieto por la prosperidad de los malvados. La prosperidad le pareció a él una contradicción directa de lo que le habían enseñado acerca de Dios. Se le había dicho que si era “recto y puro de corazón”, es decir, que si aprendía a apropiarse de la justicia que Dios ofrece y fuese limpio por Su gracia, entonces Dios sería bueno con él, se ocuparía de él y le protegería.

Pero en lugar de ello, este hombre se encontró con que su situación era difícil y muy desalentadora, pero los malvados a su alrededor, los impíos, daban la impresión de prosperar y de que todo les iba bien. Esto le molestó mucho. No lo podía reconciliar. Le inquietaba tan terriblemente que produjo en él un enorme resentimiento y envidia en su corazón. Al final se sintió amenazado por la pérdida total de su fe. Sus pies casi habían resbalado, había estado a punto de tropezar y había llegado a un momento en el que casi había renunciado a su fe.

He aquí uno de los más grandes valores de los salmos para nosotros. Estos maravillosos cánticos folklóricos de fe reflejan nuestra propia experiencia. Son una representación de lo que la mayoría de nosotros estamos pasando, hemos pasado ya o pasaremos por ello en ese caminar por la fe. Han sido muchos los cristianos que se han sentido angustiados de este modo. Se han dejado dominar por la aparente lógica del argumento del infiel o del ateo. Dicen: “¿Cómo puede vuestro Dios ser al mismo tiempo un Dios de amor y de poder? Si es un Dios de poder, como vosotros los cristianos decís que es, y puede hacer todas las cosas, entonces no puede ser un Dios de amor, o de lo contrario haría algo para corregir las injusticias”. Los nuevos cristianos se ven con frecuencia profundamente afectados por este argumento y se sienten desanimados y asustados al enfrentarse con la aparente lógica del mismo. ¿Cómo puede Dios ser al mismo tiempo un Dios de amor y de poder y a pesar de ello permitir que los Suyos sufran tan terriblemente en ocasiones, mientras que los perversos dan la impresión de prosperar y de que todo les sale bien? Ese era el problema con el que se había enfrentado este hombre.

Señor, ayúdame a confiar, a pesar de lo que con frecuencia veo a mi alrededor, en que Tú eres un Dios de infinito poder y de infinito amor.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Dios no se extraña de nuestras duras preguntas y nuestra débil fe. ¿Estamos nosotros aprendiendo a ser honestos con Dios, exponiéndonos a ser examinados por el Espíritu?

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sábado, 2 de octubre de 2021

2 de octubre - La luz y la verdad - Ray Stedman

 Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán, me conducirán a tu santo monte y a tus moradas. Me acercaré al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo. Y te alabaré con el arpa, Dios, Dios mío. Salmo 43:3-4

¡Qué palabra de triunfo! Ahora entiende el salmista lo que está haciendo Dios, guiándole paso tras paso al refugio definitivo de cualquier creyente en cualquier tiempo de prueba: la Palabra de Dios, que es la verdad de Dios juntamente con la luz. La verdad es la Palabra de Dios; la luz representa lo que usted entiende de ella. El salmista clama pidiendo entender la Palabra al leerla y pide luz, que surge de las maravillosas promesas para animar y fortalecer su corazón. Él dice: “Si tú haces esto, entonces mi corazón estará rebosante de gozo y alegría, y yo te alabaré con el arpa porque tú, oh Dios, eres mi Dios, mi Dios personal”. ¡Qué gran revelación es esta!

Llega un momento en todas nuestras vidas en el que descubrimos que el refugio definitivo para cualquier creyente es la Palabra de Dios; es lo que ha dicho Dios. Yo recuerdo un tiempo como este al principio de mi ministerio. Acababa de empezar mi trabajo en PBC cuando un joven que tenía graves problemas matrimoniales vino a verme para que le aconsejase, y yo intenté ayudarle de la mejor manera que me fue posible y posteriormente le guié a Cristo. Durante unas cuantas semanas se produjo un verdadero cambio en la vida de este joven. Consiguió aferrarse con firmeza a Dios, pero, como sucede con frecuencia, llegó un momento en que su fe fuese sometida a prueba, y se sumió en la desesperación. Un domingo por la mañana me llamó justo antes de la hora del culto y me pidió que le ayudase y que orase por él por teléfono. Yo le dije que en cuanto terminase la reunión en la iglesia, iría a verle. Cuando acabó el culto, fui a verle efectivamente. No contestó cuando llamé a la puerta. Encontrándomela abierta, entré y le busqué, y por fin le encontré en su dormitorio, muerto por su propia mano.

El resto de ese día me sentí angustiado, no sabiendo lo que hacer. Me sentí trastornado y no sabía si deseaba continuar en el ministerio, porque me parecía tan absurdo e inútil. Hice todo lo posible por encontrar ayuda. Estuve orando, pero eso no pareció consolarme. Estuve hablando con otras personas, intenté mantenerme ocupado, pero nada me funcionó. Finalmente, esa noche, temiendo no poder conciliar el sueño, mi esposa y yo sacamos nuestras Biblias y empezamos a leer. Hasta este día no recuerdo lo que leímos, pero sí recuerdo que cada palabra fue como un bálsamo, como un ungüento sanador para mi corazón. En esa época de profunda y oscura desesperación y frustración, el leer la Palabra sanó mi corazón.

Padre, qué agradecido me siento por este asombroso salmo y la manera en que fue una ayuda para mi corazón en tiempos de depresión. Señor, ayúdame a aferrarme a él y a usarlo en mi vida, sabiendo que esto fue escrito para mi instrucción.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Dónde podemos buscar refugio cuando las circunstancias hacen que nos sintamos confusos y doloridos? ¿Qué don produce luz en nuestra confusión, verdad y gozo cuando estamos heridos?

viernes, 1 de octubre de 2021

La crisis en la hermenéutica contemporánea - Criag A. Carter y Ps. Héctor Bustamante


1 de octubre - El secreto de la belleza y la fortaleza - Ray Stedman

 Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto en su tiempo. Salmo 1:3

Hace muchos años, cuando asistí a una conferencia para la juventud en la Sierra Nevada, vino hacia mí un joven y me llevó a un lado. Nos colocamos juntos debajo de un gran abeto Douglas, y me dijo: ―Pastor, no sé lo que me está pasando. Quiero ser un buen cristiano y me esfuerzo de verdad, pero por algún motivo no lo consigo. Estoy haciendo siempre las cosas mal; sencillamente no puedo vivir como un cristiano.

Yo le dije: ―Bueno, es posible que haya varios motivos por los que te sucede eso, pero para empezar, permíteme que te pregunte esto: ¿Qué me dices de tu vida privada con el Señor? ¿Hasta qué punto le conoces? ¿Cuánto te deleitas en leer Su Palabra y después en pasar tiempo hablándole a Él? Porque, después de todo, no es el tiempo que pasas leyendo la Palabra lo que es importante, sino el tiempo que pasas disfrutando la presencia de Dios que te fortalece.

Bajó la cabeza y dijo: ―Tengo que admitir que no he hecho eso demasiado últimamente.

Justo en ese momento esta frase misma de los Salmos se me pasó por la mente: “Será como un árbol plantado junto a corrientes de agua”. Dí un paso atrás y le dije: ―Fíjate este árbol debajo del cual estamos. ¿Qué es lo que te recuerda? ¿Cuáles son las cualidades que te sugiere este árbol?

Miró al formidable abeto Douglas, que se elevaba en dirección a los cielos y dijo: ―Bueno, lo primero es que es fuerte.

Yo le dije: ―Sí, ¿y alguna otra cosa?

―Bueno ―me contestó―, es hermoso.

Yo le dije: ―¡Exactamente! Hermosura y fortaleza. Esas son las dos cosas que tú admiras en este árbol. Y esas son exactamente las dos cosas que tú quieres para tu propia vida, ¿verdad? ¿Belleza y fortaleza?

Me dijo: ―Correcto.

―Bueno ―le dije―, dime una cosa: ¿Qué es lo que hace que este árbol sea hermoso y fuerte? ¿De dónde proceden su belleza y su fortaleza?

Se detuvo un momento y miró el árbol, y luego dijo: ―Bueno, de las raíces, me imagino.

Le pregunté: ―¿Se pueden ver las raíces?

―No ―me contestó―, no se pueden ver. ―Luego dijo―: ¡Ahora lo entiendo! Esa es la parte oculta de la vida, pero es el secreto de su belleza y de su fortaleza, ¿verdad?

Eso es exactamente lo que está diciendo el salmista. Aquellos que son santos han aprendido, en las partes interiores ocultas de sus vidas, a depender de la gracia, la gloria y la fortaleza de Dios. Sus raíces se encuentran profundas en la tierra rica y húmeda, y esto es lo que hace de ellos personas hermosas y fuertes, que además llevan fruto: “Él... da su fruto a su tiempo”. Esta es probablemente una referencia al fruto del Espíritu que se describe para nosotros en el Nuevo Testamento. Es el carácter de Dios, y este es siempre el mismo, ya sea en el Antiguo como en el Nuevo Testamento: amor, gozo, paz, paciencia y el resto de las cualidades que se mencionan en Gálatas 5:22.

Padre, no puedo leer estas palabras sin hacerme a mí mismo la pregunta: ¿Estoy permitiendo obrar en mí esta maravillosa provisión para producir una personalidad conforme al carácter de Dios? ¿O consiste todavía una gran parte de mi vida de falta de santidad, de manera que soy como el tamo que arrebata el viento?

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Hermosa, fuerte y dando fruto describe una vida arraigada y cimentada en la vida y el amor de Dios. ¿Hemos sido nosotros plantados y nutridos por la tierra del carácter de Cristo?

jueves, 30 de septiembre de 2021

30 de septiembre - Una palabra de paz - Ray Stedman

 Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros. Saludaos unos a otros con beso santo. 2 Corintios 13:11-12

Es maravilloso que esta última palabra sea una palabra de paz. El apóstol ve más allá de la división en Corinto hacia la unidad básica de la iglesia. Dios creó esta unidad, que se encuentra presente a pesar de las disensiones, las peleas, los celos y la división que pueda haber en la asamblea. Los cristianos se pertenecen los unos a los otros. Son parte de la familia de Dios y deberían actuar de esta manera, nos dice. Por encima de la rebelión él ve la gracia y el poder de Dios, que puede sanar estas desavenencias y restaurar a las personas, incluso hasta el punto en el que pueden darse un beso santo los unos a los otros. Ese era el saludo tradicional de aquellos días. (Eso es algo que hemos perdido hoy, aunque algunas culturas todavía conservan esta tradición, que hoy hemos sustituido por un apretón de manos; pero a mí me alegra cuando veo a cristianos saludándose los unos a los otros abrazándose. Los abrazos son algo mucho más cálido y una expresión más exacta del amor y la aceptación cristiana del uno para con el otro.)

El apóstol está animando a estos cristianos a que hagan esto: “Cambiad vuestras costumbres. Si Jesucristo está en vosotros, podéis hacerlo”. Eso es lo que él piensa. No podéis continuar viviendo como el resto del mundo si Jesucristo vive en vosotros. Esta es la razón fundamental por la que debe haber una diferencia en los cristianos.

Un día yo iba conduciendo por una autopista cuando un coche de repente me cortó el paso haciendo que casi me saliese de la carretera, y a continuación hizo lo mismo con el coche que iba delante del mío. Me fijé en que llevaba una placa de matrícula que decía: “La diferencia en mí es Jesús”. Yo no me sentí demasiado impresionado, y el mundo tampoco lo está cuando nos mira a nosotros y se da cuenta de que nos comportamos exactamente de la misma manera que las demás personas. No debemos comportarnos de ese modo en nuestras vidas personales, porque Cristo está en nosotros. No debemos comportarnos en nuestra vida corporativa de este modo, porque Cristo está entre nosotros. Debemos ser amigables, cariñosos, abiertos y perdonadores, no condenando, no siendo estrechos de mente y amargados. Somos diferentes porque Cristo está entre nosotros.

Fíjese usted en cómo concluye el apóstol. ¡Qué precioso saludo es este! Es la evidencia más clara de la Trinidad que hay en el Nuevo Testamento. Dice: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros”. ¡Qué palabra de gracia de este gran apóstol al concluir esta epístola a la iglesia en Corinto! La historia no nos cuenta lo que sucedió allí en la iglesia, si pudo recuperarse y obedecer a esta palabra o no. Pero Pablo nos ha dejado un tremendo testimonio en lo que se refiere a lo que constituye el cristianismo obrando en un mundo pagano. Nosotros hemos sido llamados hoy a vivir en condiciones "corintianas". Espero y pido en oración que estas epístolas a la iglesia en Corinto signifiquen mucho para nosotros, que también nosotros obedezcamos a la palabra del apóstol y que reconozcamos que, cuando Jesucristo está entre nosotros, nosotros podemos ser esta misma clase de personas.

Señor, te doy gracias porque Tú estás conmigo. Tú me has enviado a este mundo. Mi oración es que yo pueda comportarme como una persona en la que mora Jesucristo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Cuando nos enfrentamos con divisiones que producen estrés, peleas o celos en nuestra vida personal y corporativa, ¿cómo y por qué podemos continuar siendo amigables, cariñosos, abiertos y perdonadores?

miércoles, 29 de septiembre de 2021

29 de septiembre - Cómo examinarse a uno mismo - Ray Stedman

 Examinaos a vosotros mismos, para ver si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos? ¿No sabéis que Jesucristo está en vosotros? 2 Corintios 13:5

Cuando vivimos desobedeciendo las normas cristianas, tenemos que preguntarnos: “¿Soy un verdadero cristiano o estoy siendo falso? ¿He nacido de nuevo o estoy sencillamente fingiendo serlo?”. Aquellos de nosotros que somos cristianos deberíamos hacernos ocasionalmente esta pregunta. Es una buena idea que usted se examine a sí mismo, especialmente si hay algún mal comportamiento en su vida.

El sencillo hecho de que el apóstol pudiese hacer una pregunta como esta indica que la posible respuesta es lo que identificaría al auténtico cristianismo. Claro que un cristiano no es sencillamente una persona que se une a una iglesia cristiana. Ni el adherirse a ciertas normas morales en su vida ni el hecho de que lea usted de una manera consistente la Biblia le hace a usted cristiano. El verdadero cristiano es alguien en el cual mora Cristo. Y la persona en la que Cristo mora podrá mostrar cierta evidencia incontrovertible de este hecho que le ha sido concedido. Pablo está sugiriendo que nos preguntemos a nosotros mismos si poseemos la prueba de que Jesucristo está vivo en nosotros.

Puede que usted esté preguntando: “¿Cómo puedo saber eso?”. La respuesta se encuentra en varios lugares en las Escrituras. Por ejemplo, las Escrituras hacen referencia a un testimonio “interior”. Pablo dice en Romanos: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (8:16). Esa es una manera de saberlo. Hay un testimonio interior, un sentimiento, un sentir en nuestro ser producido por el Espíritu de Dios que mora en nosotros que nos muestra que formamos parte de la gran familia de Dios.

Las Escrituras hablan también de deseos que surgen del corazón del nuevo cristiano. Primera de Pedro 2:2 dice: “y desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, ya que habéis gustado la bondad del Señor”. Una de las señales de los creyentes nacidos de nuevo es que tienen una profunda y repentina sed de la Palabra de Dios, un hambre por ser alimentados, por conocer la verdad de Dios.

Este cambio interior también producirá un cambio exterior, que no es sólo subjetivo. Podemos contestar a la pregunta: “¿Está Jesucristo en usted?”, observando nuestra conducta, porque el cambio interior producirá una actitud diferente en lo que se refiere a nuestro comportamiento. Una de las cosas sorprendentes acerca de los nuevos cristianos es que comienzan a manifestar de manera invariable una actitud totalmente diferente respecto a aquellas cosas que en un tiempo pensaron que eran apropiadas. En algunas de las formas más llamativas del mal, como pueden ser las actitudes relacionadas con mentir, borracheras o robar, se encuentran de inmediato con que su actitud ha cambiado. Eso se debe a que Cristo vive en ellos, y la luz no puede tener parte con las tinieblas. Cristo no puede tener parte con Belial. Incluso nuestra actitud en lo que se refiere a nuestro egoísmo ha cambiado al darnos cuenta de lo egoístas que habíamos sido, y ahora nos resulta algo feo y desagradable a nuestros ojos y queremos ser libres de estas cosas.

Señor, ayúdame a examinarme honestamente. Te doy gracias porque al hacerlo puedo confiar que Tu Espíritu me enseñará lo que a Ti te desagrada.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Cómo podemos saber si tenemos una fe auténtica? ¿Cuál es la evidencia de que realmente lo sabemos y otros pueden verla? ¿Qué sucede cuando nos domina la duda?

martes, 28 de septiembre de 2021

La importancia de la iglesia local - Una entrevista con el Dr. Sam Waldron, Ps. Héctor Bustamante


28 de septiembre - La marca del verdadero siervo - Ray Stedman

 Pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos. Y yo, con el mayor placer, gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré. 2 Corintios 12:14-15

Pablo se entrega a sí mismo con un amor generoso, porque él es el padre y ellos son los hijos, y él les había guiado a Cristo. Es la responsabilidad de los padres proveer desde el punto de vista económico para sus hijos y no esperar que los hijos les saquen adelante a ellos. Muchos de ustedes son padres, y algunos de ustedes están poniendo a un lado dinero que deberá ser usado para la educación de sus hijos en el futuro. El deseo de sus corazones es proveer para el bienestar y el futuro de sus hijos, porque Dios lo ha hecho de esta manera. Una de las grandes señales de los verdaderos siervos de Dios es que se entregan a sí mismos sin reserva a aquellos a los que están sirviendo, sin pedirles nada a cambio. Qué contraste es este con los falsos apóstoles. ¡Qué molestos se sienten si usted no les sirve a cambio!

Pero fíjese usted cuál es la actitud de Pablo. Él dice: “Con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré... aunque amándoos más, sea amado menos”. Es decir, estos corintios no estaban respondiendo con amor. La reacción normal de los hijos al amor de sus padres es amarles. Pero incluso aunque los corintios no lo hiciesen, Pablo dice: “Yo voy a gastar todo lo mío en vosotros”. E indica que su amor es una forma de amor que no se puede calificar. Recuerdo haber leído hace años una historia acerca de una madre que una mañana bajó a desayunar y se encontró con una nota de su hijo junto a su plato. Él le había escrito:

  • Por cortar el césped: $2.00
  • Por secar los platos: $1.00
  • Por rastrillar hojas: $3.00
  • Por limpiar el garaje: $4.00
  • Total a deber: $10.00

Su madre no dijo nada, sino que siguió con su trabajo. Cuando su hijo regresó a casa de la escuela para comer ese día, se encontró con una nota sobre su plato que decía:

  • Por planchar la ropa: nada
  • Por remendar calcetines: nada
  • Por preparar la comida: nada
  • Por vendar heridas: nada
  • Por hacer galletas al horno: nada
Con cariño, Mamá

Esta es la actitud del apóstol. No espera nada a cambio. Sería agradable si sus esfuerzos hubieran sido correspondidos, pero incluso aunque no lo sean, eso no le va a detener. Esa clase de amor generoso e incondicional es la marca del verdadero siervo de Cristo. Usted la puede usar para poner a prueba las afirmaciones de muchas voces hoy para determinar si son siervos de Cristo, porque es la señal invariable del amor genuino que ama sin exigir nada a cambio.

Señor, enséñame a servir a otros sin esperar lo que yo pueda recibir a cambio.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El amor de Dios en Cristo por nosotros es inmensurable. ¿Estamos decidiendo nosotros ser afirmaciones vivas de esa calidad del amor? ¿O le ponemos precio a nuestras relaciones?

lunes, 27 de septiembre de 2021

27 de septiembre - La asombrosa paradoja - Ray Stedman

 En nada he sido menos que aquellos “grandes apóstoles”, aunque nada soy. 2 Corintios 12:11

Oculta en el versículo 11 se halla una asombrosa paradoja que solo es posible acerca de aquellos que son los verdaderos siervos de Cristo. Fíjese usted cómo lo expresa Pablo: “En nada he sido menos”, y en la próxima frase dice: “aunque nada soy”. Una afirmación es: “Yo soy igual a cualquiera; no soy inferior en modo alguno a todos estos apóstoles superlativos; tengo todo lo que ellos tienen y más”, pero al mismo tiempo puede decir: “aunque no soy nada”. Esa es la verdadera señal del auténtico siervo de Cristo: la habilidad para decir estas dos cosas y que ambas sean igualmente ciertas. Cuando Pablo dice: “No soy inferior”, lo que quiere decir es: “Lo soy todo en Cristo; todo lo que Cristo puede hacer en mí hace que yo sea igual a cualquier cosa que ellos puedan hacer”.

Esta es una actitud a la que todos los cristianos deberían llegar acerca de sí mismos: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). “Si Dios me dice que haga algo, puedo hacerlo. Puedo obedecer a Su Palabra. Puedo seguir Sus preceptos. Puedo hacer lo que Él me pide". Hay una nota de auténtica confianza, porque no está usted dependiendo de sí mismo, sino de Cristo. Al mismo tiempo el apóstol pudo añadir: “Si dependo de mí mismo, no soy nada. Todas mis habilidades, mis dones y mis talentos naturales no me llevarán a ninguna parte a los ojos de Dios. A otras personas les podrá impresionar, y yo podría engañar a muchas personas de esta manera, pero no son realmente impresionantes a los ojos de Dios”.

Me gustaría conseguir que muchos más cristianos hablasen de esta manera hoy, que estuviesen dispuestos a decir: “Si Cristo me dice que haga algo o que sea algo, no hay ningún límite en lo que se refiere a mi habilidad para hacerlo o para serlo, porque Él proveerá el poder. Pero en mí mismo, al intentar hacer algo dependiendo de mis dones, no conseguiré nada de ningún valor a los ojos de Dios”. ¡Esta es la verdadera señal de un auténtico siervo de Cristo! Una de las maneras que puede usted poner a prueba a los falsos apóstoles de nuestro tiempo es escuchando con cuidado lo que dicen acerca de sí mismos. ¿Afirman que lo que consiguen es gracias a ellos mismos? ¿Afirman ser personas que poseen habilidades extraordinarias, o están hablando sobre el poder que procede de Cristo? Esa es la diferencia. Por esto, estos corintios deberían haber reconocido a Pablo.

Señor, te doy gracias porque, aunque yo no soy nada, todo lo puedo por medio de Cristo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Tenemos nosotros una creciente confianza en el poder y la presencia de Cristo en nosotros, de modo que nuestra estima de nosotros mismos ya no sea importante?

domingo, 26 de septiembre de 2021

26 de septiembre - Fortaleza en la debilidad - Ray Stedman

 Respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí. Y me ha dicho: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. 2 Corintios 12:8-9

Pablo fue un poderoso hombre de oración, de manera que era natural que él suplicase por tres veces. Recibe la respuesta y es muy clara. Ya fuera por medio de una visión o por medio de alguna convicción interna de su mente, cosa que yo no sé, la respuesta fue sumamente clara: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Si este versículo expresa un principio que es cierto respecto a la vida y Dios sabe que es verdad que Su fortaleza se perfecciona en nuestra debilidad, ¿en qué cree usted que se ocupa Él con nosotros? ¿Está realmente haciendo que seamos débiles? ¿Y qué es lo que nos hace sentir débiles? Es estar bajo ataque, sintiéndonos inadecuados para hacer frente a las presiones y los problemas que tenemos. Si usted se siente débil, entonces no es sólo el demonio el que hace que se sienta de esta manera, sino que es Dios también. Dios hace que sintamos esta debilidad para impedir que adoptemos actitudes que podrían convertirnos en personas inútiles en la obra de extender Su reino. Pablo sabía que lo peor que podía hacer era volverse arrogante acerca de su revelación. Era evidentemente más importante mantener a Pablo humilde que hacer que se sintiese cómodo, de manera que Dios permitió que continuase sintiendo el “aguijón”.

La amenaza más peligrosa para cualquier siervo de Cristo es el orgullo espiritual, que es la cosa que yo más temo en mi ministerio. A mí me dicen tantas cosas agradables, son tantas las personas que me animan y hay tantos estímulos para mi ego que temo creerme que algunos de estos cumplidos representan habilidades asombrosas que yo poseo. En una ocasión estuve en una conferencia en California y estaba hablando con el director de la conferencia sobre otro hermano en el Señor acerca de enviar a uno de los principales oradores de la organización a una serie de reuniones especiales. Este hombre se puso en pie y dijo: “Yo soy el orador principal de nuestro grupo; yo soy el número uno”. A mí no me sorprendió, después de escuchar esto, ser testigo de cómo el ministerio de este hombre empezaba a derrumbarse y quedar hecho pedazos, de manera que su propia organización no tardó en eliminarle de su puesto de liderazgo. He visto a muchas personas venirse abajo por volverse arrogantes y por jactarse de lo que Dios estaba haciendo por medio de ellas.

Esto enfatiza la batalla espiritual en la que nos vemos involucrados. ¿Cuándo está siendo derrotado el demonio? No cuando nos sentimos importantes y confiados, cuando da la impresión de que están sucediendo cosas maravillosas, cuando el ministerio está yendo bien. No, el demonio está siendo derrotado cuando nosotros nos sentimos atacados y bajo su punto de mira, cuando nos sentimos débiles e impotentes y no sabemos qué hacer, cuando no estamos seguros de cómo contestar, cuando en nuestras perplejidades y sentido de la debilidad venimos ante el Señor y le suplicamos que nos dé fuerzas para seguir adelante un día más y que nos conceda la gracia para ayudarnos a mantenernos en pie. Es entonces cuando estamos ganando y cuando el reino de Dios se está extendiendo más abundantemente de lo que antes hacía.

Señor, gracias por esas cosas en mi vida que me mantienen débil y dependiente de Ti.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Somos nosotros conscientes del peligro del orgullo espiritual? ¿Podemos nosotros recibir nuestra debilidad y nuestra incompetencia como el camino del poder de Dios obrando en nosotros?

sábado, 25 de septiembre de 2021

25 de septiembre - Cómo jactarse - Ray Stedman

 Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien es bendito por los siglos, sabe que no miento. En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas puso guardias en la ciudad de los damascenos para apresarme, y fui descolgado en un canasto desde una ventana del muro, y escapé de sus manos. 2 Corintios 11:30-33

Pablo vuelve veinte años atrás en el pasado a este asombroso incidente, que sucedió poco después de su conversión, y dice: “Si tengo que jactarme, esta es la clase de cosa de la que me jactaré”. Él se jacta de las cosas que muestran su debilidad. De eso es de lo que deberíamos jactarnos nosotros, de los tiempos en que no causamos una buena impresión, los tiempos durante los cuales caímos y fracasamos. Pablo dice que eso es de lo que él se jacta. “Al pensar en mi vida pasada, me viene a la mente un incidente. Fue un tiempo durante el cual fui un fracaso absoluto en lo que estaba intentando hacer. De eso me jacto, porque fue entonces cuando comencé a aprender la lección más importante de mi vida”.

Después de su conversión se fue al desierto de Arabia durante un tiempo. Allí sin duda estudiaría las Escrituras para intentar comprender cómo no había sido capaz de darse cuenta de quién era Jesús. Pero al buscar, encontró a Cristo en cada página. Cuando hubo pasado por esta experiencia, hubo dos cosas de las que estuvo ardientemente convencido en su corazón. Primero, creía que el Antiguo Testamento demostraba que Jesús de Nazaret era el Mesías. La segunda cosa acerca de la que estaba convencido respecto a esta experiencia era que Dios le había escogido para ser el apóstol a Israel, y lo intentó. Hizo lo mejor que pudo con su brillante mente y con todas sus aptitudes hebreas.

Pero las cosas continuaban desmoronándose, hasta que las circunstancias llegaron a un estado tan terrible que una noche el gobernador intentó encontrarle, para que los guardas pudiesen prenderle y para que le matasen. Al enterarse de ello, sus amigos le sacaron y le llevaron a una de esas casas construidas sobre el muro de Damasco y, a través de una ventana, en la oscuridad de la noche, le hicieron descender dentro de una canasta. Pablo dice: “La noche en que fui descolgado en una canasta es la noche de la que me jacto”. Mirando atrás, dice: “Fue exactamente entonces. Al alejarme de la ciudad de Damasco, con todos mis planes y mis sueños de gloria para Cristo derrumbados bajo mis pies, y esa fue la noche en la que empecé a aprender esta gran verdad: Mis dones naturales no son lo que me capacitan para ser un siervo de Cristo”. ¡Cómo me gustaría enseñar esto a todos los cristianos hoy! Estamos siendo bombardeados por la filosofía según la cual las habilidades naturales hacen que la persona pueda ser útil como cristiana, con una fuerte personalidad, una perspectiva comunicativa y optimista, con dones de liderazgo, con una mente y un cuerpo atractivos, con habilidades musicales, con habilidad para hablar; todas estas son cosas que Dios puede usar.

Pablo dice: “Esa es una manera ridícula de pensar. Yo tuve que aprender que estas ideas no ayudan, que el que Cristo obre en mí es la única cosa que Dios aprueba. Cualquier persona que sea cristiana tiene a Cristo obrando en él o en ella, y si aprende usted a depender de la obra de Jesús en usted, listo para realizar la obra por medio de usted cuando usted decida hacer las cosas, Él realizará la obra juntamente con usted y hará que sus esfuerzos sean significantes y de valor, tanto a la vista de Dios como finalmente a la de las personas. Ese fue el gran secreto que aprendió Pablo.

Señor, enséñame a jactarme de las cosas que muestran mi debilidad.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Vemos nosotros el valor de nuestros fracasos como parte del currículo de Dios para enseñarnos mediante la confianza humilde? ¿Confiamos nosotros en que Él puede redimir nuestros fracasos?

viernes, 24 de septiembre de 2021

24 de septiembre - La sencillez de Cristo - Ray Stedman

 Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean también de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. 2 Corintios 11:3

Lo principal acerca de ser cristiano es ver que la cosa principal sigue siendo la cosa principal; eso es lo que está diciendo Pablo. La “cosa principal” es que en el corazón y en el centro de su vida esté “la sencillez que está en Cristo”. Una cosa sencilla. Yo me he dado cuenta después de muchos años de observación de que cuando la religión se vuelve algo complicado, es siempre una señal de que se está alejando de las realidades y de las cosas centrales de la fe. El mundo a nuestro alrededor se está volviendo cada día más complejo, y esto es debido a que se está alejando cada vez más y más de Dios. Mire usted a su alrededor, al mundo de la naturaleza, y podrá ver usted la sencillez del diseño de Dios por todas partes. Él creó el año alrededor de cuatro estaciones que se repiten y que nunca fallan. A pesar de lo cual, este modelo sencillo de las cuatro estaciones contiene en sí mismo todas las posibles variaciones climatológicas. Fíjese usted en una flor y verá usted lo sencillo que es el patrón de su estructura y al mismo tiempo qué infinita variedad ha producido Dios en un campo de flores. Esto es algo que puede usted ver por todas partes. Dios es básicamente sencillo. Cuando la religión se vuelve compleja, es señal de que se está alejando de Cristo.

Esto es lo que preocupa a Pablo aquí. Cuando usted se pregunta a sí mismo lo que es esta sencillez a la que él se refiere, la contestación por todas partes en la Palabra de Dios es la compañía diaria del Señor Jesús. ¿Siente usted que Cristo es suyo durante todo el día? ¿Cuenta usted con esto, piensa en ello y vive usted esta relación teniendo este sentimiento de expectativa de Su presencia? Nosotros decimos con frecuencia y con razón que el cristianismo no es un credo, es una relación, es vivir con una Persona. El peligro con el que nos enfrentamos constantemente es que nos involucramos en las cosas de Cristo pero al mismo tiempo no vivimos la relación con Cristo.

Usted puede perderla en medio de la actividad cristiana. Usted la puede perder cuando participa en algunos de los fascinantes aspectos de las Escrituras, perdiéndose “la sencillez que está en Cristo”. Usted la puede perder por causa de las presiones de la vida diaria. Puede estar tan ocupado y tan preocupado de sí mismo y de las cosas que están sucediéndole que pierde el sentido de que Cristo está con usted y Él es suficiente. Esta es la hermosa “sencillez que está en Jesús”. Los creyentes corintios se vieron asaltados por maestros que les estaban exponiendo a las cosas que les llamaban la atención, pero se estaban alejando de ese punto central. Estaban comprometidos con filosofías fascinantes basadas en la Palabra de Dios, pero que se desviaban siguiendo caminos equivocados en su manera de pensar. Estaban siendo desafiados mediante ciertas experiencias que apelaban a su egoísmo y creían que si tan sólo pudieran obtenerlas, podrían sentirse muy bien, estupendos y, por ello, poseídos por Dios. De igual modo se invitan hoy a las personas a explorar misterios extraños y maravillosos, todos ellos relacionados con la fe cristiana, pero estos tienden a alejarse de la sencillez que está en Cristo.

Padre, concédeme que pueda caminar más cerca de Jesús y no permitir que nada me aleje de esa relación diaria, momento tras momento, de Su presencia.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Nos estamos nosotros desviando por causa de lo superficial y lo secundario? ¿Tenemos necesidad de regresar al menú principal: a la exquisita sencillez del evangelio?

jueves, 23 de septiembre de 2021

23 de septiembre - Los celos de Dios - Ray Stedman

 Porque os celo con celo de Dios, pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. 2 Corintios 11:2

Tal vez la cualidad más malvada y destructiva en el mundo hoy sean los celos. Ha sido llamado de manera muy apropiada “el monstruo de los ojos verdes”. Los celos son una emoción furiosa, fuerte y poderosa que se niega a tolerar un rival. Puede ser una motivación muy poderosa para emprender una acción agresiva. Es una de las causas más frecuentes de los hogares destrozados, de los corazones rotos y de los cuerpos destrozados en el mundo actualmente. 

Pero sorprendentemente, Dios declara en el libro de Éxodo: “Yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso” (Éxodo 20:5). En todas las Escrituras se enfatizan los celos de Dios. Si los celos son algo tan malo, ¿por qué se siente Dios celoso? En este pasaje Pablo dice que siente “un celo santo” por este pueblo. Sin duda eso indica que los celos pueden ser algo bueno o algo malo. Así que, cuando usted tiene celos de alguien, tiene usted que preguntarse a sí mismo: “¿Son mis celos algo justo o son algo equivocado?”. La diferencia está aquí: Los celos malos son siempre egoístas y tienen que ver con los propios sentimientos. Son algo posesivo, que desea controlar a otra persona. Por lo tanto, son con frecuencia dominantes y hasta crueles y tiránicos. Usurpan los derechos de otros, insistiendo en salirse con la suya. Es algo que se impone a otra persona, tanto si a esa persona le gusta como si no. Debido a que es algo tan malvado en su crueldad y su tiranía, los celos son posiblemente la fuerza más destructora en el mundo en la actualidad.

El verdadero celo, por otro lado, como el que sintió Pablo en relación con los corintios, es algo que surge de una pasión profunda por el bienestar de otro. Hace que la persona se olvide de sí misma y se manifiesta siempre por medio de la ternura y la consideración hacia la otra persona. Es algo que no puede cesar nunca, como el celo que hay tanto en el corazón de Dios como en el de Pablo. Este último compara su celo al de un padre que ha prometido a su hija a un novio joven. A lo largo de la historia los padres han tenido el privilegio de entregar a sus hijas en matrimonio, y esto se simboliza hoy cuando en una ceremonia matrimonial el padre camina por el pasillo con la novia. Todos los padres (hablo por experiencia) anhelan presentar a su hija, habiéndola criado en un hogar con amor y cuidado, como una virgen casta y encantadora al joven al que ella ama. Esta es una analogía un tanto sorprendente que usamos acerca de estos corintios, porque vimos en 1ª de Corintios 6 sus antecedentes impuros. Allí Pablo nos dice que algunos de ellos habían sido adúlteros, hombres inmorales, homosexuales, ladrones, borrachos, bandidos y crueles. “Y esto erais algunos de vosotros” (1 Corintios 6:11a), dice. A pesar de ello, ahora dice: “(He deseado) presentaros como una virgen pura a Cristo”.

Señor, enséñame a ver la diferencia entre los celos santos y los que son egoístas. Ayúdame a amar a otros con la misma intensa pasión con la que Tú me has amado a mí.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Dios se muestra apasionadamente celoso de Su propio pueblo. ¿Estamos siendo nosotros liberados de perjudicar nuestras relaciones sintiendo celos?

miércoles, 22 de septiembre de 2021

22 de septiembre - La verdadera evaluación - Ray Stedman

 Pero el que se gloría, gloríese en el Señor. No es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba. 2 Corintios 10:17-18

Siempre que alguien se jacte de algo, dice Pablo, debe ser de lo que ha hecho el Señor. ¡De qué modo borra de un solo golpe todas las orgullosas evaluaciones que vemos hacer a las personas acerca de sus propios ministerios! Esto es algo que nunca oímos de Pablo. En la próxima sección nos dirá algunas de las cosas que sucedieron en su ministerio, pero lo hace con las más humildes disculpas. Se siente afligido por tener que hablar acerca de lo que ha hecho. Solo defiende su ministerio porque esa es la clase de argumento que los corintios han estado escuchando de sus falsos maestros y dan la impresión de pensar que es importante. Encontramos un breve ejemplo del enfoque de Pablo en 1 Corintios 15:10, donde dice lo siguiente acerca de él mismo: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo” (1 Corintios 15:10).

Pablo reconoce siempre que lo único que cuenta es lo que hace Cristo en él, no lo que él hace por Cristo. Yo he visto algunas veces en la pared de los hogares cristianos una pequeña placa que dice:

Sólo una vida, que pronto pasará.
Sólo lo que se hace para Cristo perdurará.

Eso suena muy piadoso y no cabe duda de que encierra un cierto grado de verdad en ello, pero siempre me preocupa porque no creo que se haya expresado de una manera muy exacta. Lo que a mí me gustaría ver es:

Sólo una vida, que pronto pasará.
Sólo lo que Cristo hace a través de mí perdurará.

“Pero eso no respeta la métrica del verso”, dirá usted. Es verdad, pero expresa una teología correcta, y eso es lo que a mí me interesa. No es lo que yo hago por Él lo que hace alguna diferencia, ni mucho menos. Es lo que Él hace por medio de mí. Es lo que yo espero que Él haga y lo que Él promete hacer lo que cuenta. Por lo tanto, la verdadera evaluación de un ministerio es mirar atrás y decir: “Bueno, pues, gracias a Dios por lo que ha pasado; pero yo no lo hice; fue Dios quien lo hizo por medio de mí. Me siento agradecido por el privilegio de haber tenido la oportunidad de ser un instrumento en Sus manos”. Esa es la verdadera evaluación.

Señor, permíteme sentirme satisfecho realizando la labor que Tú me has dado para que haga, sabiendo que el fruto y la cosecha serán gracias a lo que Tú habrás realizado y no gracias a lo que yo pueda hacer.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Recurrimos nosotros a medir y a compararnos con otras personas? ¿Hallamos contentamiento sencillamente sirviendo como amados de Cristo?