Versículo para hoy:

miércoles, 15 de abril de 2020

15 de abril - ¿Dónde estás? - Ray Stedman



A mí me resulta de lo más sorprendente que todas las religiones, aparte del cristianismo, comiencen con el tema del hombre buscando a Dios. Solo la Biblia empieza con el tema de Dios buscando al hombre. Eso destaca una diferencia esencial entre nuestra fe cristiana y las otras grandes religiones en el mundo. Es más, esta primera pregunta aquí en el Antiguo Testamento concuerda con la primera pregunta que se hace en el Nuevo Testamento. Aquí Dios le está preguntando al hombre: “¿Dónde estás?”, y en el Nuevo Testamento, en Mateo, la primera pregunta que aparece es la de unos sabios que vienen preguntando: “¿Dónde está él?” (Mateo 2:2).
Si tomamos literalmente este relato en el huerto (como creo que debemos de hacerlo) está claro que Dios habitualmente le aparecía a Adán de alguna forma visible, porque ahora Adán y Eva, sintiéndose culpables por su desnudez, se ocultan de Dios cuando oyen el sonido de Sus pasos en el huerto. Esto indica una acción acostumbrada por parte de Dios. Él vino en el fresco del día, no porque eso fuese más agradable para Él sino porque era más agradable para el hombre, y habitualmente tenía alguna forma de comunicación con el hombre. Sabemos por lo que dice en el resto de las Escrituras que siempre que Dios aparece de forma visible en alguna manifestación, es siempre la segunda persona de la Deidad, el Hijo. Si eso es cierto, tenemos aquí lo que se denomina una teofanía, es decir una manifestación visible de Dios antes de la encarnación. Por lo tanto, el que aquí pregunta a Adán y Eva: “¿Dónde estás?” es el mismo acerca del cual más adelante los hombres preguntarían: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?” (Mateo 2:2a).
Fíjese el lector en la importancia de esta pregunta: “¿Dónde estás?” Cuando las personas están perdidas, esta es la pregunta más importante que pueden hacer: “¿Dónde estoy?” Imagínese usted que sonase el teléfono y usted lo contestase para oír una voz decir: “Me gustaría venir a su iglesia esta mañana. Creí que sabía cómo llegar, pero me siento muy confusa. ¿Puede usted ayudarme?” ¿Cuál sería la pregunta que haría usted? “¿Dónde está usted?” Esa es siempre la primera: “¿Dónde está usted?”
Hoy estamos buscando una manera de escapar de una situación muy confusa que prevalece en nuestro mundo. No lo haremos nunca hasta que no empecemos preguntando: “¿Dónde está usted? ¿Dónde estoy yo?” Tal vez el motivo por el que muchos no pueden encontrar ayuda hoy es porque no pueden o no quieren contestar a esta pregunta. Hágase usted la pregunta. ¿Dónde está usted? Durante el curso de su vida, desde el nacimiento hasta la muerte, moviéndose como espera usted hacerlo para desarrollar la estabilidad de carácter, honradez, integridad del ser, todas estas cualidades que admiramos en otras personas y queremos para nosotros mismos, ¿dónde está usted? ¿Hasta dónde ha llegado? Hasta que no pueda usted contestar a esto, al menos en algún sentido, no hay posibilidad de que consiga ayuda.
Tal vez muchos de ustedes tendrán que decir: “No sé dónde estoy; solo sé que no estoy donde debería estar o donde quiero estar. Esto es todo cuanto puedo decir”. Si es eso todo lo que puede usted decir, al menos eso es una respuesta sincera y, por lo tanto, es la respuesta de más ayuda que puede dar. En ese sentido, es la única respuesta correcta.
Señor, ayúdame a examinarme a mí mismo haciéndome esta pregunta: “¿Dónde estoy?” Te doy gracias porque es por Tu gracia y por Tu amor por lo que me haces esta pregunta.



Aplicación a la vida

La Biblia presenta de una manera única a Dios buscando al hombre. ¿Cómo contestamos nosotros cuando Dios nos pregunta: “¿Dónde estás?” ¿Le contestamos de manera honesta, conscientes de que es preciso un cambio?



martes, 14 de abril de 2020

Arrepentimiento continuo - Nancy DeMoss Wolgemuth



14 de abril - La oferta conjunta - Ray Stedman



Este relato revela tres cosas que marcan el principio de la muerte, y la prueba de que esta historia realmente sucedió se encuentra ahí, porque estas tres cosas son verdad en el caso de todas las personas. Cuando cedemos a la tentación, experimentamos los placeres del pecado. Pero lo que este relato nos obliga a afrontar es que el placer viene acompañado de algo indeseable, un acontecimiento relacionado con el pecado del que no podemos escapar. Todo ello es como una oferta conjunta. Aquí se nos explican tres cosas que marcan el principio de la muerte.
La primera de ellas es esta: “se dieron cuenta de que estaban desnudos”. Habían estado desnudos todo el tiempo, pero no supieron que estaban desnudos hasta después de la caída. ¿Por qué? Porque nunca se habían mirado a sí mismos. El darse cuenta de su desnudez es una manera simbólica de expresar la idea de que experimentaron la aparición de lo que llamamos la propia conciencia. Se vieron a sí mismos, y el efecto inmediato fueron sus sentimientos de vergüenza y de turbación.
De manera que, al igual que Adán y Eva, nos encontramos haciendo prendas que cubran nuestra propia conciencia. Esto es verdad también a nivel psicológico. Esto es lo que se halla tras la práctica universal de proyectar una imagen de nosotros mismos, que es una forma de vestidura psicológica. Es una manera de intentar que las personas piensen acerca de nosotros de una manera diferente a como somos en realidad. Es por eso que todos luchamos con el tema de la honestidad, por ser francos. No queremos que las personas nos vean o piensen acerca de nosotros como somos. No queremos pasar demasiado tiempo con ninguna persona porque tememos que esa persona nos vea tal y como somos.
La segunda cosa que nos muestra este relato se encuentra en el versículo 8. El esconderse es una reacción instintiva a la culpa. Aquí tenemos una primera descripción de una conciencia que comienza a funcionar; ese tormento interior con el cual estamos todos familiarizados no lo podemos eliminar, por mucho que lo intentemos. De hecho, con frecuencia cuanto más nos esforzamos por hacer caso omiso de ella, tanto más profundamente nos acribilla y tanto más inexorable se vuelve. Los psicólogos están de acuerdo en que la culpa es una reacción universal frente a la vida, de la que, sin motivo o explicación aparente, todos padecemos. Este sentido de la culpa nos obsesiona, nos sigue y hace que nos sintamos atemorizados. Tenemos miedo a lo desconocido, al futuro y a lo que no vemos.
Pero existe todavía un tercer aspecto de esta muerte revelado aquí: El Señor le preguntó: ―¿Qué es esto que has hecho?
Adán le respondió: ―La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Es culpa de ella.
La mujer dijo: ―Bueno, no es culpa mía, es culpa de la serpiente. La serpiente me engañó, y yo comí.
Este es el primer esfuerzo humano por intentar enfrentarse con el problema de la culpa, y aquí es donde siempre aparece el echar la culpa a otros. A la postre acaba por apuntar a Dios y decir que Él tiene la culpa. Las personas son sencillamente víctimas impotentes de las circunstancias. Esto es lo que se oculta tras nuestro intento de echarnos la culpa los unos a los otros y echar la culpa de nuestras acciones o actitudes a alguna circunstancia exterior.
Señor, confieso que he visto las marcas de la muerte en mi propia vida: en la conciencia de mí mismo, la culpabilidad y el culpar a otros. Te doy gracias por Tu gracia, que me busca incluso cuando intento ocultarme.



Aplicación a la vida

¿Por qué resulta tan fácil echar la culpa a los dirigentes, al cónyuge, a los amigos, a los enemigos y a la postre incluso a Dios por nuestras fastidiosas circunstancias? ¿Qué tres cosas caracterizan el principio de la muerte?



lunes, 13 de abril de 2020

Un mensaje vital - Nancy DeMoss Wolgemuth



13 de abril - La tentación del mal - Ray Stedman



Pasemos a considerar la estrategia que emplea el Tentador. Esto resulta de lo más instructivo porque es exactamente la estrategia que emplea cuando aparece ante nosotros como un ángel de luz, no porque nosotros vayamos a tener visiones de seres brillantes, sino que la personalidad que ejemplifica y el carácter con el que aparece,  es el mismo ahora y antes. Las Escrituras dejan claro que el demonio también puede aparecer como un león rugiente, lo cual significa que puede asestar un golpe por medio de la tragedia, de la enfermedad o de cualquier mal físico, de la misma manera que atacó a Job o a Pablo, mediante su espina en la carne, a lo que Pablo llamó mensajero de Satanás. Cuando aparece como un león, puede hacer que sintamos temor en nuestros corazones. Pero su estrategia más efectiva es aparecer como una buena persona, como alguien atractivo, como algo o alguien que nos atrae como si fuese un ángel de luz.
Si aprende usted a reconocer la estrategia del demonio, se encontrará con que emplea las mismas tácticas de manera invariable. Hay un sentido en el que está muy limitado y no cambia sus tácticas en gran manera. A veces sentimos como si nunca fuésemos a aprender cómo anticiparnos al demonio, pero podemos aprender. Pablo dice que no ignoraba las estratagemas del demonio (2 Corintios 2:11). Si aprendemos cómo actúa él, podemos fácilmente aprender a detectarle en nuestras vidas.
Santiago ha descrito esta estrategia de una manera muy clara en uno o dos versículos. Dice: “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido. Entonces la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1:14-15).
He ahí la estrategia del demonio, que siempre se acerca a nosotros siguiendo estas mismas tres etapas y estos tres pasos que han quedado claramente subrayados en este texto. Santiago dice que todo hombre “es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido” (1:14). El primer paso que da el demonio con nosotros tiene que ver siempre con despertar el deseo de hacer el mal, creando un hambre, una atracción, o por medio de una tentación hacia el mal.
El segundo es permitir que se forme la intención a fin de que suceda un acto. Santiago describe esto diciendo: “Entonces la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado” (1:15). Fíjese en que el símbolo que emplea es el de la concepción y del nacimiento. Hay un periodo de gestación en la tentación, porque una vez que se ha despertado el deseo, tiene lugar un proceso interior que antes o después tiene como resultado el pecado, un acto que está mal.
La tercera etapa es que el demonio actúa de inmediato sobre la oportunidad conseguida por medio del acto malvado, entrando y produciendo resultados que las Escrituras describen como muerte: “el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”. Este es el propósito esencial del demonio. Jesús dijo que el demonio era “homicida desde el principio” (Juan 8:44). El se deleita en magullar, machucar, torcer, destrozar, dañar y destruir. Vemos que su actividad está presente por todas partes; está sucediendo a nuestro alrededor, en nuestras propias vidas y en las vidas de otras personas. Estas son “las obras del diablo”, dicen las Escrituras (1 Juan 3:8).
Señor, te doy gracias por este recordatorio de que tengo un enemigo y me encuentro en una batalla. Enséñame a descubrir las estrategias de Satanás y a mantenerme firme en contra de sus ataques.



Aplicación a la vida

El demonio se deleita en las falacias que tenemos respecto a él. ¿Hemos aprendido a reconocer las estrategias de Satanás y las tres etapas repetitivas que usa para dirigirse a nosotros?



domingo, 12 de abril de 2020

Cómo Jesús cumplió la Pascua - JUSTIN DILLEHAY

Cómo Jesús cumplió la Pascua - Coalición por el Evangelio


12 de abril - El propósito del matrimonio - Ray Stedman



Este es un pasaje extraordinario porque reúne los grandes conceptos del matrimonio que encontramos en diversos lugares de la Biblia. Después de que Dios acabase de crear a la mujer y Adán durmiese con un sueño profundo, Dios le trajo la mujer a Adán. ¡Qué escena debió de ser esa! Aquí tenemos la primera de una larga serie de historias relacionadas con un muchacho que conoce a una muchacha. De este relato surgen cuatro factores que son esenciales para el matrimonio.
El primero de ellos es que es preciso que el matrimonio represente una identidad completa, puesto que los dos han de ser uno. La primera reacción de Adán al ver a su mujer fue: “Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne”, o “ella es un solo ser conmigo”. Esto es algo que se enfatiza en la segunda parte del versículo 24, que añade: “y serán una sola carne”. No es sin razón que esto se ha convertido en parte del servicio del matrimonio, es decir, el reconocer la unidad. Como alguien ha dicho muy acertadamente, la palabra que sobre todo hace que el matrimonio tenga éxito es “nuestro”.
La segunda cosa es el principio bíblico de dirección, que se desarrolla de una manera mucho mas extensa en el Nuevo Testamento. Será llamada Mujer, porque del hombre fue tomada. Pablo habla más extensamente acerca de esto en su epístola a Timoteo con el fin de destacar el hecho de que el hombre no fue hecho para la mujer, sino que la mujer fue hecha para el hombre. Es el hombre quien a la postre es responsable ante Dios de la naturaleza y el carácter del hogar. Es el hombre quien debe ejercer el liderazgo en cuanto a determinar la dirección en que debe de ir el hogar y, por lo tanto, debe de responder de ese liderazgo, o de su falta del mismo, ante Dios. La responsabilidad de la mujer es reconocer este liderazgo.
El tercer factor indicado aquí que caracteriza al verdadero matrimonio es la permanencia. “Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne”. En el texto hebreo encontramos la palabra dabag, que significa: “adherirse firmemente, como si fueran pegados con goma”. Es preciso que el marido se adhiera a su mujer. Debe de abandonar a todas las demás y adherirse a ella. Sea ella como sea, él debe de vivir unido a ella. Debe de permanecer con ella y ella con él, porque el matrimonio es una cosa permanente.
Finalmente, el cuarto factor es el que se menciona en el versículo 25: “Estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, pero no se avergonzaban”. Esto habla claramente acerca de sinceridad entre el hombre y la mujer. No tienen ningún secreto; no hay nada que no compartan el uno con el otro. Es el no lograr esta clase de sinceridad lo que realmente es la causa de tantos fracasos en el matrimonio en la actualidad, la total falta de comunicación, cuando los dos se sientan mirándose el uno al otro y no dicen nada, o hablan sencillamente acerca de cosas superficialmente triviales. Con frecuencia este es el motivo por el que se juzgan el uno al otro, intentando cada uno que el otro esté de acuerdo y no estando dispuestos a permitir que existan las diferencias en los puntos de vista. Debe haber libertad en la comunicación el uno con el otro. Los matrimonios se marchitan, se debilitan y fracasan totalmente cuando esto no sucede.
Padre, gracias por el don del matrimonio y por revelar Tu plan perfecto para que funcione la unión entre el marido y la mujer.



Aplicación a la vida

¿Hemos nosotros reconocido y aceptado totalmente el plan perfecto de Dios para el matrimonio? ¿Cuáles son los cuatro factores que son esenciales para el matrimonio tal y como Dios los designó para que los aplicásemos?



sábado, 11 de abril de 2020

11 de abril - ¿Qué es el hombre? - Ray Stedman

Timilique | Blog da Tia Tiz | Página 8

Aquí tenemos un maravilloso relato condensado de algunas cosas enormemente significativas. No creo que tengamos necesidad de valernos de argucias acerca de cómo formó Dios el cuerpo del hombre. ¿Cogió un montón de barro, lo mojó en agua para hacer una especie de estatua de barro para a continuación soplar la vida al hombre? Nadie lo sabe. Indudablemente cuando pensamos en el milagro de la concepción y del nacimiento, no tenemos necesidad de preguntar acerca de la habilidad de Dios para crear al hombre a Su propia manera asombrosa. Tal vez el suceso tuviese lugar siguiendo la línea del desarrollo del nacimiento. No creo que debamos de preocuparnos por algunas de las preguntas acerca de las cuales las personas han peleado en el pasado. Poco importa si Adán tuvo o no un ombligo. Lo que se nos dice aquí es que existen tres divisiones del hombre.
Dios empezó por hacer el cuerpo del hombre y lo hizo del polvo de la tierra. Indudablemente es verdad que los mismos elementos que se encuentran en el polvo de la tierra se encuentran también en el cuerpo de los seres humanos. Esto es algo que se ha comprobado que es una realidad porque volvemos al polvo.
Puede que no entendamos totalmente lo que esto significa al leer estas profundas frases acerca de la formación del cuerpo del hombre, pero es importante que nos fijemos en que, aunque evidentemente el cuerpo del hombre fue formado primero, el texto mismo no dice “cuerpo” sino que dice: “formó al hombre del polvo de la tierra”. Creo que esto resulta significativo. El hombre es más que un cuerpo, no es sencillamente una pieza animada de filete de ternera o un pedazo de carne con un sistema nervioso. Es más que un cuerpo, pues posee un alma además de un cuerpo. Las funciones del alma están unidas, de forma maravillosa, con las del cuerpo de maneras que nosotros no hemos ni siquiera empezado a comprender.
Por ejemplo, las funciones del alma (en gran parte la razón, las emociones y la voluntad) son también funciones de nuestra vida física. La razón está relacionada con el cerebro, porque es solo cuando funciona el cerebro cuando sucede el razonamiento. Las glándulas tienen un gran poder sobre nuestra vida emocional, y por ello las funciones del alma están unidas de una manera extraordinaria con el cuerpo y nadie puede entender completamente el misterio de todo ello. Al formar al hombre, Dios hizo al mismo tiempo el cuerpo y el alma, con las capacidades necesarias para que funcionase el alma, que se encontraba inactiva en el cuerpo del hombre.
Entonces, en este cuerpo con un alma inactiva, sopló un espíritu vivo por las ventanas de su nariz. La frase aliento de vida significa en hebreo: “espíritu de vida”. La palabra para aliento y para espíritu es la misma, de manera que esto es más que una sencilla imagen de Dios soplando en las narices del hombre. No se trata aquí de una resucitación cara a cara, sino que se refiere a impartir el espíritu al hombre. El espíritu es nuestra naturaleza esencial, y esto es lo que distingue al hombre de manera tan extraordinaria de la creación animal. De este modo el hombre se convierte en un ser que existe con un cuerpo, un alma y un espíritu.
¡Señor, te alabo porque he sido creado de una manera asombrosa y maravillosa!



Aplicación a la vida

Así como una bombilla requiere electricidad para funcionar, así nuestra humanidad, que es tripartita, está diseñada para utilizar el espíritu viviente de Cristo para funcionar apropiadamente. ¿Cómo es la luz que estamos emitiendo?



viernes, 10 de abril de 2020

Fe en tiempo de confusión - Pastor Miguel Núñez (La IBI)




Liberación del pecado - Nancy DeMoss Wolgemuth



10 de abril - El verdadero reposo del sábado - Ray Stedman

El descanso y el SENTIDO de nuestra existencia solo se verá ...

Tenemos que reconocer que el sábado semanal no es el verdadero sábado. Es una imagen o un recordatorio del verdadero sábado. El verdadero sábado es un descanso, el sábado judío es una sombra, una imagen de ese reposo. Todas las sombras del Antiguo Testamento apuntan a Cristo. Cuando la obra de Jesucristo se terminó, las sombras ya no fueron necesarias.
Hace algunos años, cuando estaba haciendo mi servicio militar en el ejército en Hawaii, me encontré prometido con una hermosa muchacha que vivía en Montana, a la que hacía tres o cuatro años que no había visto. Nos estábamos escribiendo en aquellos días solitarios y ella me mandó su foto. Era todo cuanto yo tenía para acordarme de ella y me sirvió de manera moderadamente bien con ese propósito. Pero un día maravilloso ella llegó a Hawaii y pude verla cara a cara. Cuando llegó la cosa verdadera, ya no había necesidad de la foto.
Eso es lo que sucedió con estas sombras del Antiguo Testamento, incluyendo el sábado. Cuando vino el Señor y hubo acabado Su obra, ya no se necesitaba la imagen. El sábado semanal acabó en la cruz. En la epístola a los Colosenses, Pablo nos lo confirma diciendo: “Por tanto, nadie os critique en asuntos de comida o de bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o sábados. Todo esto es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo” (2:16-17).
La sombra del sábado acabó en la cruz. El día siguiente fue el día de la resurrección, el día cuando el Señor Jesucristo salió de la tumba. Ese fue el principio de un nuevo día: el día del Señor. Los cristianos empezaron de inmediato a celebrar el día del Señor el primer día de la semana. Dejaron de observar el sábado, porque acabó con el cumplimiento de la realidad de la cruz, y empezaron a observar el primer día de la semana.
Aunque este sábado, a modo de sombra, acabó en la cruz, el verdadero sábado, el descanso de Dios, continúa hoy. El sábado ha sido definido para nosotros en Hebreos 4: “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios, porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas” (Hebreos 4:9-10).
En esto consiste el verdadero sábado: en dejar de realizar nuestros propios esfuerzos y nuestras propias obras. “Bueno”, dirá usted, “si yo hiciese eso, no sería otra cosa que una gota”. Pero la implicación es que deja usted de realizar sus propios esfuerzos y depende usted de la obra de otro. Es por ello que Pablo exclama: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). Este fue también el secreto de la vida de Jesús, como hemos visto. Él mismo dijo: “el Padre, que vive en mí, él hace las obras” (Juan 14:10). Este es el secreto del cristiano que aprende que “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). De manera que el secreto de la verdadera vida cristiana es dejar de depender de nuestra propia actividad y descansar en la dependencia de la actividad de Otro que habita en el interior. Eso es cumplir el sábado.
Señor, enséñame a entrar en Tu verdadero reposo del sábado, dejando de hacer esfuerzos por complacerte a Ti y para servirte conforme a mi propia fuerza.



Aplicación a la vida

Jesús puede hacer mucho más por medio de nosotros de lo que nosotros podemos hacer por Él. ¿Cómo cesamos nosotros en lo que se refiere a nuestros propios esfuerzos y nuestras obras? ¿Hemos hallado el verdadero reposo del sábado en Cristo?



jueves, 9 de abril de 2020

Liberados de la esclavitud - Nancy DeMoss Wolgemuth



9 de abril - La provisión de Dios - Ray Stedman



El punto de toda esta narrativa es que Dios ha hecho una provisión maravillosa y completa para Su creación. El mundo de la naturaleza está lleno de las más asombrosas evidencias del cuidado de Dios.
¿Cómo es que algunos pájaros pueden volar con un instinto certero por medio mundo y encontrar un diminuto punto determinado de tierra en medio del océano, a pesar de que esta es la primera vez que han hecho el vuelo? ¿Cómo es que las abejas pueden mantener la temperatura en su colmena con una variación de unos pocos grados, tanto si es un cálido día de verano como si es una fría mañana de invierno en el exterior? ¿Cómo es que ciertas variedades de arañas han aprendido cómo capturar burbujas de aire y construir nidos bajo el agua, empujando esas burbujas hacia abajo desde la superficie y creando de ese modo diminutas campanas de inmersión en las que cuidan de sus crías? ¿Quién les ha enseñado a hacer algo tan extraño como eso?
Pero fíjese usted en las personas. Fíjese en lo aparentemente mal preparados que estamos sin tener básicamente ningún instinto. Es preciso que nos enseñen todo de nuevo con paciencia en cada generación. Si los niños quedasen abandonados en lugares salvajes, como ha sucedido a veces de manera accidental, sus vidas se parecerían más a las de las bestias que las bestias mismas y no podrían ni siquiera hablarse los unos a los otros. ¿No resulta humillante darnos cuenta de que podríamos resolver los problemas de la tierra eliminando a una sola especie: al Homo sapiens? Si mañana sucediese algo de manera que los humanos fuésemos eliminados de la faz de la tierra, no pasaría demasiado tiempo antes de que el cielo se despejase y pudiésemos ver las estrellas por la noche, las aguas y los ríos correrían de nuevo limpios, los bosques volverían a crecer en las laderas de las colinas desnudas y la tierra sería restaurada para ser un reino ordenado, equilibrado y precioso.
¿Cuál es el problema? El problema es la humanidad. ¿A qué es debido esto? El Señor Jesús dio justo en el clavo al decir: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). Cuando Dios proveyó el pan como el alimento básico del hombre, un pan hecho de los granos de la tierra, las plantas que daban semilla y sus frutos, Su intención era, como hemos visto a lo largo de este relato, que este pan físico fuese una imagen del pan necesitado con desesperación por las personas también al nivel espiritual.
Ese “pan” del espíritu significa entender la voluntad de Dios. “Yo soy el pan de vida”, dijo Jesús. “El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás” (Juan 6:35). No volverá a caminar en tinieblas, no sentirá que no sabe qué hacer en cuanto al próximo paso que debe dar para resolver los problemas con los que se enfrenta, y no estará como si fuese un huérfano desnudo y sin hogar vagando a ciegas por un universo misterioso cuyas fuerzas no entiende, sino que sabrá a dónde va y lo que está haciendo además de cómo hacerlo. El Hijo de Dios ha venido y Él nos da entendimiento.
Señor, tengo hambre del pan del Espíritu. Te ruego que ese pan sea mi provisión hoy al intentar entender y hacer Tu voluntad.



Aplicación a la vida

¿No nos hace sentirnos humildes el darnos cuenta de que podríamos resolver los problemas de la tierra eliminando una de las especies: el Homo sapiens? ¿De qué manera nos instruye la provisión de Dios por medio de Su Hijo?



miércoles, 8 de abril de 2020

Tenemos todo lo que necesitamos - Nancy DeMoss Wolgemuth



8 de abril - La gloria y la miseria del hombre - Ray Stedman

El crisol del sufrimiento – Devocional del día, Devocional diario ...

Lo que el mundo ha olvidado y está buscando e intentando hallar en vano, lo que todos los cursos de psicología esperan encontrar, lo que todo programa de mejora personal está intentando realizar, es este secreto perdido de cómo se suponía que debía de funcionar el hombre. Se ha perdido de la semejanza a Dios. Es por eso que los humanos pueden crear, pero todo lo que crean tiene una tendencia al mal. Es por eso que pueden comunicarse, pero no solo comunican la verdad y la belleza, sino además la lujuria, el odio, la inmundicia y la muerte. Ese es el motivo por el que, a pesar de que todavía conocen los valores morales, los niegan y los racionalizan para exaltar el mal.
Es aquí donde entra el Evangelio. Pablo nos enseña el plan que tiene Dios para contrarrestar la caída de la humanidad. En Colosenses 3:9-10 dice a los cristianos: “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos y revestido del nuevo. Este, conforme a la imagen del que lo creó, se va renovando hasta el conocimiento pleno”.
Tenemos la semejanza de Dios que está siendo restaurada en los humanos. La imagen de Dios no se ha perdido nunca, porque los humanos retienen todavía la capacidad para ser semejantes a Dios, pero no tienen ya la habilidad hasta que Jesucristo no sea restaurado en el corazón humano. Cuando Él entra en él, comienza un proceso que, poco a poco, por medio de pruebas y sufrimientos, dolor y decepciones, gloria, bendición y la emocionante experiencia de la gracia, nos está cambiando a fin de poder reproducir en nosotros la semejanza de Dios. No solo tenemos la capacidad para ser semejantes a Dios, sino que de hecho nos estamos convirtiendo en seres semejantes a Él. ¿No es esto glorioso?
Recuerde usted ese versículo en 2 Corintios en el que Pablo dice: “Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor” (3:18). Ese es el proceso que restaura la semejanza a Dios en los humanos.
Existe una maravillosa imagen en el Antiguo Testamento, en el libro de Malaquías, en donde dice que Dios está sentado como un refinador y purificador de la plata (3:2b-3). Pone la plata en el recipiente refinador y coloca una hoguera muy caliente debajo de él. Al ir derritiéndose la plata, la escoria comienza a flotar hacia la superficie. El platero se sienta y la va eliminando, tirando la escoria al ir soltándose. De vez en cuando se inclina y mira en el interior del cuenco. ¿Qué es lo que está buscando? El reflejo de su propia imagen. Cuando puede ver su imagen reflejada sobre la plata, sabe que es pura.
¿No nos explica esto algo a nosotros acerca de la vida? Esto es lo que está haciendo Dios con nosotros. ¿Por qué tenemos que pasar por estas decepciones que nos hacen sentirnos derrotados, teniendo que experimentar estas aflicciones tan tremendas, estas pruebas tan duras, estas presiones, estas tribulaciones, estas tentaciones, estos tiempos de fracaso así como los de gozo, bendición, gloria y éxtasis en el Señor? ¿Qué es lo que nos está haciendo a nosotros? Está refinando la plata hasta que pueda ver de nuevo Su semejanza.
Padre, te doy gracias por refinarme para que se pueda ver Tu semejanza en mí. Yo me someto no solo a Ti, sino a la manera en que lo estás haciendo, a pesar de que a veces resulte doloroso.



Aplicación a la vida

Sin el Evangelio, buscamos en vano el secreto perdido de cómo se supone que debe de actuar el hombre. ¿Qué imagen tenemos sobre la manera en que estamos siendo conformados a Su imagen?



martes, 7 de abril de 2020

La promesa de paz en un mundo intranquilo - John MacArthur




Nuestra confianza - Nancy DeMoss Wolgemuth



7 de abril - Nacido para reinar - Ray Stedman



Al hombre le fue dado el dominio sobre todo el universo creado. Fue creado para que gobernase y dominase el mundo en el que había sido colocado. A pesar de que el hombre ha caído, no se ha olvidado nunca de este mandamiento, lo cual explica su interminable persistencia en intentar dominar las fuerzas de la tierra, subir a las más elevadas montañas y explorar los más profundos mares, utilizando a la creación animal para sus propios propósitos. Pero además, la realidad de la caída se ve en el hecho asombroso de que el hombre, que fue colocado en este mundo para gobernarlo, se encuentra ahora a punto de destruirlo todo.
A pesar del hecho de que el hombre ha perdido su habilidad para tener el señorío, el deseo de hacerlo sigue siendo una especie de recuerdo racial en nuestro interior. Y ese deseo mismo es una imagen a nivel físico de lo que el hombre redimido ha sido llamado a ser a nivel espiritual. Llegamos aquí al gran propósito de este pasaje. Está aquí para ilustrar para nosotros el hecho de que cuando somos redimidos somos llamados a reinar en la vida y a dominar en la vida.
Permítame el lector explicarle esto directamente, como fue escrito por mano del apóstol Pablo. En Romanos 5:17 dice: “Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”.
Reinar en la vida, no en el cielo, sino en la vida ahora, en este tiempo presente. Eso significa controlar los acontecimientos, gobernando los efectos de la vida a nuestro alrededor, cumpliendo con el programa del Padre y moviéndonos en la dirección que Dios determine. El hombre redimido no debe ser nunca una víctima impotente de las circunstancias. No se suponía que el mundo cause estragos en la iglesia, sino que sea la iglesia la que haga estragos en el mundo.
Si lee usted los sucesos acerca de la última semana de nuestro Señor en Jerusalén, verá usted exactamente lo que quiero decir. Ahí está, yendo hacia la meta que el Padre ha ordenado, teniendo que morir en la cruz. Pone su rostro como el pedernal para subir a Jerusalén y está constantemente poniendo la vista en ese momento que sabe que es el programa que tiene el Padre para Él. Pero fíjese usted en que va adelante, teniendo control absoluto de las circunstancias. Manda a los discípulos a realizar la obra que lleva a Su arresto. Despide a Judas para que se pierda en la noche. Cuando vienen los soldados a prenderle, les reprende, y caen en tierra atemorizados. Él podría fácilmente haberse dado la vuelta y salido huyendo, pero esperó tranquilamente a que le arrestasen. La única persona tranquila en todo este relato inquietante es la persona del Señor Jesús, que camina con majestad solitaria durante estos acontecimientos tumultuosos. Estaba reinando en vida, y eso es a lo que ha sido llamado a hacer el cristiano. Las circunstancias de nuestras vidas son enviadas por el Padre; son el programa que Dios ha escogido para nosotros, pero nuestra actitud en ellas es la que domina en cada suceso, no el dejarnos llevar por la sorpresa.
Padre, con cuánta frecuencia vivo como una persona derrotada e inutilizada por los desafíos de la vida. Enséñame a reinar en vida por medio de Jesucristo.



Aplicación a la vida

El haber sido hechos a la imagen de Dios nos hace ser seres espirituales. ¿Estamos dejando al Señor reinar en y por medio de nuestras vidas? ¿Nos hemos apropiado de Su justicia por la fe a fin de poder hacerlo?