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A mí me resulta de lo más
sorprendente que todas las religiones, aparte del cristianismo, comiencen con
el tema del hombre buscando a Dios. Solo la Biblia empieza con el tema de
Dios buscando al hombre. Eso destaca una diferencia esencial entre nuestra fe
cristiana y las otras grandes religiones en el mundo. Es más, esta primera
pregunta aquí en el Antiguo Testamento concuerda con la primera pregunta que
se hace en el Nuevo Testamento. Aquí Dios le está preguntando al hombre:
“¿Dónde estás?”, y en el Nuevo Testamento, en Mateo, la primera pregunta que
aparece es la de unos sabios que vienen preguntando: “¿Dónde está él?” (Mateo
2:2).
Si tomamos literalmente este relato
en el huerto (como creo que debemos de hacerlo) está claro que Dios habitualmente
le aparecía a Adán de alguna forma visible, porque ahora Adán y Eva,
sintiéndose culpables por su desnudez, se ocultan de Dios cuando oyen el
sonido de Sus pasos en el huerto. Esto indica una acción acostumbrada por
parte de Dios. Él vino en el fresco del día, no porque eso fuese más
agradable para Él sino porque era más agradable para el hombre, y
habitualmente tenía alguna forma de comunicación con el hombre. Sabemos por
lo que dice en el resto de las Escrituras que siempre que Dios aparece de forma
visible en alguna manifestación, es siempre la segunda persona de la Deidad,
el Hijo. Si eso es cierto, tenemos aquí lo que se denomina una teofanía, es
decir una manifestación visible de Dios antes de la encarnación. Por lo
tanto, el que aquí pregunta a Adán y Eva: “¿Dónde estás?” es el mismo acerca
del cual más adelante los hombres preguntarían: “¿Dónde está el rey de los
judíos que ha nacido?” (Mateo 2:2a).
Fíjese el lector en la importancia
de esta pregunta: “¿Dónde estás?” Cuando las personas están perdidas, esta es
la pregunta más importante que pueden hacer: “¿Dónde estoy?” Imagínese usted
que sonase el teléfono y usted lo contestase para oír una voz decir: “Me
gustaría venir a su iglesia esta mañana. Creí que sabía cómo llegar, pero me
siento muy confusa. ¿Puede usted ayudarme?” ¿Cuál sería la pregunta que haría
usted? “¿Dónde está usted?” Esa es siempre la primera: “¿Dónde está usted?”
Hoy estamos buscando una manera de
escapar de una situación muy confusa que prevalece en nuestro mundo. No lo haremos
nunca hasta que no empecemos preguntando: “¿Dónde está usted? ¿Dónde estoy
yo?” Tal vez el motivo por el que muchos no pueden encontrar ayuda hoy es porque no pueden o no quieren contestar a esta pregunta. Hágase usted la
pregunta. ¿Dónde está usted? Durante el curso de su vida, desde el nacimiento
hasta la muerte, moviéndose como espera usted hacerlo para desarrollar la
estabilidad de carácter, honradez, integridad del ser, todas estas cualidades
que admiramos en otras personas y queremos para nosotros mismos, ¿dónde está
usted? ¿Hasta dónde ha llegado? Hasta que no pueda usted contestar a esto, al
menos en algún sentido, no hay posibilidad de que consiga ayuda.
Tal vez muchos de ustedes tendrán
que decir: “No sé dónde estoy; solo sé que no estoy donde debería estar o
donde quiero estar. Esto es todo cuanto puedo decir”. Si es eso todo lo que
puede usted decir, al menos eso es una respuesta sincera y, por lo tanto, es
la respuesta de más ayuda que puede dar. En ese sentido, es la única
respuesta correcta.
Señor, ayúdame a examinarme a mí
mismo haciéndome esta pregunta: “¿Dónde estoy?” Te doy gracias porque es por
Tu gracia y por Tu amor por lo que me haces esta pregunta.
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Aplicación a la vida
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La Biblia presenta de una manera
única a Dios buscando al hombre. ¿Cómo contestamos nosotros cuando Dios nos
pregunta: “¿Dónde estás?” ¿Le contestamos de manera honesta, conscientes de
que es preciso un cambio?
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Versículo para hoy:
miércoles, 15 de abril de 2020
15 de abril - ¿Dónde estás? - Ray Stedman
martes, 14 de abril de 2020
14 de abril - La oferta conjunta - Ray Stedman
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Este relato revela tres cosas que
marcan el principio de la muerte, y la prueba de que esta historia realmente
sucedió se encuentra ahí, porque estas tres cosas son verdad en el caso de
todas las personas. Cuando cedemos a la tentación, experimentamos los
placeres del pecado. Pero lo que este relato nos obliga a afrontar es que el
placer viene acompañado de algo indeseable, un acontecimiento relacionado con
el pecado del que no podemos escapar. Todo ello es como una oferta conjunta. Aquí se nos explican tres cosas que marcan el principio de la muerte.
La primera de ellas es esta: “se
dieron cuenta de que estaban desnudos”. Habían estado desnudos todo el
tiempo, pero no supieron que estaban desnudos hasta después de la caída. ¿Por
qué? Porque nunca se habían mirado a sí mismos. El darse cuenta de su
desnudez es una manera simbólica de expresar la idea de que experimentaron la
aparición de lo que llamamos la propia conciencia. Se vieron a sí
mismos, y el efecto inmediato fueron sus sentimientos de vergüenza y de
turbación.
De manera que, al igual que Adán y
Eva, nos encontramos haciendo prendas que cubran nuestra propia conciencia.
Esto es verdad también a nivel psicológico. Esto es lo que se halla tras la
práctica universal de proyectar una imagen de nosotros mismos, que es una
forma de vestidura psicológica. Es una manera de intentar que las personas
piensen acerca de nosotros de una manera diferente a como somos en realidad. Es por eso que todos luchamos con el tema de la honestidad, por ser francos. No queremos que las personas nos vean o piensen acerca de
nosotros como somos. No queremos pasar demasiado tiempo con ninguna persona
porque tememos que esa persona nos vea tal y como somos.
La segunda cosa que nos muestra
este relato se encuentra en el versículo 8. El esconderse es una reacción
instintiva a la culpa. Aquí tenemos una primera descripción de una
conciencia que comienza a funcionar; ese tormento interior con el cual
estamos todos familiarizados no lo podemos eliminar, por mucho que lo
intentemos. De hecho, con frecuencia cuanto más nos esforzamos por hacer caso
omiso de ella, tanto más profundamente nos acribilla y tanto más inexorable
se vuelve. Los psicólogos están de acuerdo en que la culpa es una reacción
universal frente a la vida, de la que, sin motivo o explicación aparente,
todos padecemos. Este sentido de la culpa nos obsesiona, nos sigue y hace que
nos sintamos atemorizados. Tenemos miedo a lo desconocido, al futuro y a lo
que no vemos.
Pero existe todavía un tercer
aspecto de esta muerte revelado aquí: El Señor le preguntó: ―¿Qué es esto que
has hecho?
Adán le respondió: ―La mujer que me
diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Es culpa de ella.
La mujer dijo: ―Bueno, no es culpa
mía, es culpa de la serpiente. La serpiente me engañó, y yo comí.
Este es el primer esfuerzo humano
por intentar enfrentarse con el problema de la culpa, y aquí es donde siempre
aparece el echar la culpa a otros. A la postre acaba por apuntar a Dios y
decir que Él tiene la culpa. Las personas son sencillamente víctimas
impotentes de las circunstancias. Esto es lo que se oculta tras nuestro
intento de echarnos la culpa los unos a los otros y echar la culpa de
nuestras acciones o actitudes a alguna circunstancia exterior.
Señor, confieso que he visto las
marcas de la muerte en mi propia vida: en la conciencia de mí mismo, la
culpabilidad y el culpar a otros. Te doy gracias por Tu gracia, que me busca
incluso cuando intento ocultarme.
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Aplicación a la vida
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¿Por qué resulta tan fácil echar la
culpa a los dirigentes, al cónyuge, a los amigos, a los enemigos y a la
postre incluso a Dios por nuestras fastidiosas circunstancias? ¿Qué tres
cosas caracterizan el principio de la muerte?
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lunes, 13 de abril de 2020
13 de abril - La tentación del mal - Ray Stedman
Pasemos a considerar la
estrategia que emplea el Tentador. Esto resulta de lo más instructivo porque
es exactamente la estrategia que emplea cuando aparece ante nosotros como un
ángel de luz, no porque nosotros vayamos a tener visiones de seres brillantes, sino que la personalidad que ejemplifica y el carácter con el que aparece, es el mismo ahora y antes. Las Escrituras dejan claro que el demonio también
puede aparecer como un león rugiente, lo cual significa que puede asestar un
golpe por medio de la tragedia, de la enfermedad o de cualquier mal físico,
de la misma manera que atacó a Job o a Pablo, mediante su espina en la carne,
a lo que Pablo llamó mensajero de Satanás. Cuando aparece como un león, puede
hacer que sintamos temor en nuestros corazones. Pero su estrategia más
efectiva es aparecer como una buena persona, como alguien atractivo, como
algo o alguien que nos atrae como si fuese un ángel de luz.
Si aprende usted a reconocer
la estrategia del demonio, se encontrará con que emplea las mismas tácticas
de manera invariable. Hay un sentido en el que está muy limitado y no cambia
sus tácticas en gran manera. A veces sentimos como si nunca fuésemos a
aprender cómo anticiparnos al demonio, pero podemos aprender. Pablo dice que
no ignoraba las estratagemas del demonio (2 Corintios 2:11). Si aprendemos
cómo actúa él, podemos fácilmente aprender a detectarle en nuestras vidas.
Santiago ha descrito esta
estrategia de una manera muy clara en uno o dos versículos. Dice: “sino que
cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido.
Entonces la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el
pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1:14-15).
He ahí la estrategia del demonio,
que siempre se acerca a nosotros siguiendo estas mismas tres etapas y estos
tres pasos que han quedado claramente subrayados en este texto. Santiago dice
que todo hombre “es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y
seducido” (1:14). El primer paso que da el demonio con nosotros tiene que ver
siempre con despertar el deseo de hacer el mal, creando un hambre, una
atracción, o por medio de una tentación hacia el mal.
El segundo es permitir que se forme
la intención a fin de que suceda un acto. Santiago describe esto diciendo:
“Entonces la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado” (1:15).
Fíjese en que el símbolo que emplea es el de la concepción y del nacimiento.
Hay un periodo de gestación en la tentación, porque una vez que se ha despertado
el deseo, tiene lugar un proceso interior que antes o después tiene como
resultado el pecado, un acto que está mal.
La tercera etapa es que el demonio
actúa de inmediato sobre la oportunidad conseguida por medio del acto
malvado, entrando y produciendo resultados que las Escrituras describen como
muerte: “el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”. Este es el
propósito esencial del demonio. Jesús dijo que el demonio era “homicida desde
el principio” (Juan 8:44). El se deleita en magullar, machucar, torcer,
destrozar, dañar y destruir. Vemos que su actividad está presente por todas
partes; está sucediendo a nuestro alrededor, en nuestras propias vidas y en
las vidas de otras personas. Estas son “las obras del diablo”, dicen las
Escrituras (1 Juan 3:8).
Señor, te doy gracias por este
recordatorio de que tengo un enemigo y me encuentro en una batalla. Enséñame
a descubrir las estrategias de Satanás y a mantenerme firme en contra de sus
ataques.
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Aplicación a la vida
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El demonio se deleita en las
falacias que tenemos respecto a él. ¿Hemos aprendido a reconocer las
estrategias de Satanás y las tres etapas repetitivas que usa para dirigirse a
nosotros?
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domingo, 12 de abril de 2020
12 de abril - El propósito del matrimonio - Ray Stedman
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Este es un pasaje extraordinario
porque reúne los grandes conceptos del matrimonio que encontramos en diversos
lugares de la Biblia. Después de que Dios acabase de crear a la mujer y Adán
durmiese con un sueño profundo, Dios le trajo la mujer a Adán. ¡Qué escena
debió de ser esa! Aquí tenemos la primera de una larga serie de historias
relacionadas con un muchacho que conoce a una muchacha. De este relato surgen
cuatro factores que son esenciales para el matrimonio.
El primero de ellos es que es
preciso que el matrimonio represente una identidad completa, puesto que los
dos han de ser uno. La primera reacción de Adán al ver a su mujer fue: “Esta
sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne”, o “ella es un solo ser
conmigo”. Esto es algo que se enfatiza en la segunda parte del versículo 24,
que añade: “y serán una sola carne”. No es sin razón que esto se ha
convertido en parte del servicio del matrimonio, es decir, el reconocer la
unidad. Como alguien ha dicho muy acertadamente, la palabra que sobre todo
hace que el matrimonio tenga éxito es “nuestro”.
La segunda cosa es el principio
bíblico de dirección, que se desarrolla de una manera mucho mas extensa en el
Nuevo Testamento. Será llamada Mujer, porque del hombre fue tomada.
Pablo habla más extensamente acerca de esto en su epístola a Timoteo con el
fin de destacar el hecho de que el hombre no fue hecho para la mujer, sino
que la mujer fue hecha para el hombre. Es el hombre quien a la postre es
responsable ante Dios de la naturaleza y el carácter del hogar. Es el hombre
quien debe ejercer el liderazgo en cuanto a determinar la dirección en que
debe de ir el hogar y, por lo tanto, debe de responder de ese liderazgo, o de
su falta del mismo, ante Dios. La responsabilidad de la mujer es reconocer
este liderazgo.
El tercer factor indicado aquí que
caracteriza al verdadero matrimonio es la permanencia. “Por tanto dejará el
hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne”.
En el texto hebreo encontramos la palabra dabag, que significa:
“adherirse firmemente, como si fueran pegados con goma”. Es preciso que el
marido se adhiera a su mujer. Debe de abandonar a todas las demás y adherirse
a ella. Sea ella como sea, él debe de vivir unido a ella. Debe de permanecer
con ella y ella con él, porque el matrimonio es una cosa permanente.
Finalmente, el cuarto factor es el
que se menciona en el versículo 25: “Estaban ambos desnudos, Adán y su mujer,
pero no se avergonzaban”. Esto habla claramente acerca de sinceridad entre el
hombre y la mujer. No tienen ningún secreto; no hay nada que no compartan el
uno con el otro. Es el no lograr esta clase de sinceridad lo que realmente es
la causa de tantos fracasos en el matrimonio en la actualidad, la total falta
de comunicación, cuando los dos se sientan mirándose el uno al otro y no
dicen nada, o hablan sencillamente acerca de cosas superficialmente
triviales. Con frecuencia este es el motivo por el que se juzgan el uno al
otro, intentando cada uno que el otro esté de acuerdo y no estando dispuestos
a permitir que existan las diferencias en los puntos de vista. Debe haber
libertad en la comunicación el uno con el otro. Los matrimonios se marchitan,
se debilitan y fracasan totalmente cuando esto no sucede.
Padre, gracias por el don del
matrimonio y por revelar Tu plan perfecto para que funcione la unión entre el
marido y la mujer.
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Aplicación a la vida
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¿Hemos nosotros reconocido y
aceptado totalmente el plan perfecto de Dios para el matrimonio? ¿Cuáles son
los cuatro factores que son esenciales para el matrimonio tal y como Dios los
designó para que los aplicásemos?
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sábado, 11 de abril de 2020
11 de abril - ¿Qué es el hombre? - Ray Stedman

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Aquí tenemos un maravilloso relato
condensado de algunas cosas enormemente significativas. No creo que tengamos
necesidad de valernos de argucias acerca de cómo formó Dios el cuerpo del
hombre. ¿Cogió un montón de barro, lo mojó en agua para hacer una especie de
estatua de barro para a continuación soplar la vida al hombre? Nadie lo sabe.
Indudablemente cuando pensamos en el milagro de la concepción y del
nacimiento, no tenemos necesidad de preguntar acerca de la habilidad de Dios
para crear al hombre a Su propia manera asombrosa. Tal vez el suceso tuviese
lugar siguiendo la línea del desarrollo del nacimiento. No creo que debamos
de preocuparnos por algunas de las preguntas acerca de las cuales las
personas han peleado en el pasado. Poco importa si Adán tuvo o no un ombligo.
Lo que se nos dice aquí es que existen tres divisiones del hombre.
Dios empezó por hacer el cuerpo del
hombre y lo hizo del polvo de la tierra. Indudablemente es verdad que los
mismos elementos que se encuentran en el polvo de la tierra se encuentran
también en el cuerpo de los seres humanos. Esto es algo que se ha comprobado
que es una realidad porque volvemos al polvo.
Puede que no entendamos totalmente lo
que esto significa al leer estas profundas frases acerca de la formación del
cuerpo del hombre, pero es importante que nos fijemos en que, aunque
evidentemente el cuerpo del hombre fue formado primero, el texto mismo no
dice “cuerpo” sino que dice: “formó al hombre del polvo de
la tierra”. Creo que esto resulta significativo. El hombre es más que un
cuerpo, no es sencillamente una pieza animada de filete de ternera o un
pedazo de carne con un sistema nervioso. Es más que un cuerpo, pues posee un
alma además de un cuerpo. Las funciones del alma están unidas, de forma
maravillosa, con las del cuerpo de maneras que nosotros no hemos ni siquiera
empezado a comprender.
Por ejemplo, las funciones del alma
(en gran parte la razón, las emociones y la voluntad) son también funciones
de nuestra vida física. La razón está relacionada con el cerebro, porque es
solo cuando funciona el cerebro cuando sucede el razonamiento. Las glándulas
tienen un gran poder sobre nuestra vida emocional, y por ello las funciones
del alma están unidas de una manera extraordinaria con el cuerpo y nadie
puede entender completamente el misterio de todo ello. Al formar al hombre,
Dios hizo al mismo tiempo el cuerpo y el alma, con las capacidades necesarias
para que funcionase el alma, que se encontraba inactiva en el cuerpo del
hombre.
Entonces, en este cuerpo con un
alma inactiva, sopló un espíritu vivo por las ventanas de su nariz. La
frase aliento de vida significa en hebreo: “espíritu de vida”. La
palabra para aliento y para espíritu es la
misma, de manera que esto es más que una sencilla imagen de Dios soplando en
las narices del hombre. No se trata aquí de una resucitación cara a cara,
sino que se refiere a impartir el espíritu al hombre. El espíritu es nuestra
naturaleza esencial, y esto es lo que distingue al hombre de manera tan
extraordinaria de la creación animal. De este modo el hombre se convierte en
un ser que existe con un cuerpo, un alma y un espíritu.
¡Señor, te alabo porque he sido
creado de una manera asombrosa y maravillosa!
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Aplicación a la vida
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Así como una bombilla requiere
electricidad para funcionar, así nuestra humanidad, que es tripartita, está
diseñada para utilizar el espíritu viviente de Cristo para funcionar
apropiadamente. ¿Cómo es la luz que estamos emitiendo?
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viernes, 10 de abril de 2020
10 de abril - El verdadero reposo del sábado - Ray Stedman

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Tenemos que reconocer que el sábado
semanal no es el verdadero sábado. Es una imagen o un recordatorio del
verdadero sábado. El verdadero sábado es un descanso, el sábado judío es una
sombra, una imagen de ese reposo. Todas las sombras del Antiguo Testamento
apuntan a Cristo. Cuando la obra de Jesucristo se terminó, las sombras ya no
fueron necesarias.
Hace algunos años, cuando estaba
haciendo mi servicio militar en el ejército en Hawaii, me encontré prometido
con una hermosa muchacha que vivía en Montana, a la que hacía tres o cuatro
años que no había visto. Nos estábamos escribiendo en aquellos días
solitarios y ella me mandó su foto. Era todo cuanto yo tenía para acordarme
de ella y me sirvió de manera moderadamente bien con ese propósito. Pero un
día maravilloso ella llegó a Hawaii y pude verla cara a cara. Cuando llegó la
cosa verdadera, ya no había necesidad de la foto.
Eso es lo que sucedió con estas
sombras del Antiguo Testamento, incluyendo el sábado. Cuando vino el Señor y
hubo acabado Su obra, ya no se necesitaba la imagen. El sábado semanal acabó
en la cruz. En la epístola a los Colosenses, Pablo nos lo confirma diciendo:
“Por tanto, nadie os critique en asuntos de comida o de bebida, o en cuanto a
días de fiesta, luna nueva o sábados. Todo esto es sombra de lo que ha de
venir; pero el cuerpo es de Cristo” (2:16-17).
La sombra del sábado acabó en la
cruz. El día siguiente fue el día de la resurrección, el día cuando el Señor
Jesucristo salió de la tumba. Ese fue el principio de un nuevo día: el día
del Señor. Los cristianos empezaron de inmediato a celebrar el día del Señor
el primer día de la semana. Dejaron de observar el sábado, porque acabó con
el cumplimiento de la realidad de la cruz, y empezaron a observar el primer
día de la semana.
Aunque este sábado, a modo de
sombra, acabó en la cruz, el verdadero sábado, el descanso de Dios, continúa
hoy. El sábado ha sido definido para nosotros en Hebreos 4: “Por tanto, queda
un reposo para el pueblo de Dios, porque el que ha entrado en su reposo,
también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas” (Hebreos 4:9-10).
En esto consiste el verdadero
sábado: en dejar de realizar nuestros propios esfuerzos y nuestras propias
obras. “Bueno”, dirá usted, “si yo hiciese eso, no sería otra cosa que una
gota”. Pero la implicación es que deja usted de realizar sus propios
esfuerzos y depende usted de la obra de otro. Es por ello que Pablo exclama:
“Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). Este fue también el
secreto de la vida de Jesús, como hemos visto. Él mismo dijo: “el Padre, que
vive en mí, él hace las obras” (Juan 14:10). Este es el secreto del
cristiano que aprende que “Dios es el que en vosotros produce así el querer
como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). De manera que el
secreto de la verdadera vida cristiana es dejar de depender de nuestra propia
actividad y descansar en la dependencia de la actividad de Otro que habita en
el interior. Eso es cumplir el sábado.
Señor, enséñame a entrar en Tu
verdadero reposo del sábado, dejando de hacer esfuerzos por complacerte a Ti
y para servirte conforme a mi propia fuerza.
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Aplicación a la vida
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Jesús puede hacer mucho más por
medio de nosotros de lo que nosotros podemos hacer por Él. ¿Cómo cesamos
nosotros en lo que se refiere a nuestros propios esfuerzos y nuestras obras?
¿Hemos hallado el verdadero reposo del sábado en Cristo?
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jueves, 9 de abril de 2020
9 de abril - La provisión de Dios - Ray Stedman
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El punto de toda esta narrativa es
que Dios ha hecho una provisión maravillosa y completa para Su creación. El
mundo de la naturaleza está lleno de las más asombrosas evidencias del
cuidado de Dios.
¿Cómo es que algunos pájaros pueden
volar con un instinto certero por medio mundo y encontrar un diminuto punto
determinado de tierra en medio del océano, a pesar de que esta es la primera
vez que han hecho el vuelo? ¿Cómo es que las abejas pueden mantener la
temperatura en su colmena con una variación de unos pocos grados, tanto si es
un cálido día de verano como si es una fría mañana de invierno en el
exterior? ¿Cómo es que ciertas variedades de arañas han aprendido cómo
capturar burbujas de aire y construir nidos bajo el agua, empujando esas
burbujas hacia abajo desde la superficie y creando de ese modo diminutas
campanas de inmersión en las que cuidan de sus crías? ¿Quién les ha enseñado
a hacer algo tan extraño como eso?
Pero fíjese usted en las personas.
Fíjese en lo aparentemente mal preparados que estamos sin tener básicamente
ningún instinto. Es preciso que nos enseñen todo de nuevo con paciencia en
cada generación. Si los niños quedasen abandonados en lugares salvajes, como
ha sucedido a veces de manera accidental, sus vidas se parecerían más a las
de las bestias que las bestias mismas y no podrían ni siquiera hablarse los
unos a los otros. ¿No resulta humillante darnos cuenta de que podríamos
resolver los problemas de la tierra eliminando a una sola especie: al Homo
sapiens? Si mañana sucediese algo de manera que los humanos fuésemos
eliminados de la faz de la tierra, no pasaría demasiado tiempo antes de que
el cielo se despejase y pudiésemos ver las estrellas por la noche, las aguas
y los ríos correrían de nuevo limpios, los bosques volverían a crecer en las
laderas de las colinas desnudas y la tierra sería restaurada para ser un
reino ordenado, equilibrado y precioso.
¿Cuál es el problema? El problema
es la humanidad. ¿A qué es debido esto? El Señor Jesús dio justo en el clavo
al decir: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de
la boca de Dios” (Mateo 4:4). Cuando Dios proveyó el pan como el alimento básico
del hombre, un pan hecho de los granos de la tierra, las plantas que daban
semilla y sus frutos, Su intención era, como hemos visto a lo largo de este
relato, que este pan físico fuese una imagen del pan necesitado con
desesperación por las personas también al nivel espiritual.
Ese “pan” del espíritu significa
entender la voluntad de Dios. “Yo soy el pan de vida”, dijo Jesús. “El que a
mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás” (Juan
6:35). No volverá a caminar en tinieblas, no sentirá que no sabe qué hacer en
cuanto al próximo paso que debe dar para resolver los problemas con los que
se enfrenta, y no estará como si fuese un huérfano desnudo y sin hogar
vagando a ciegas por un universo misterioso cuyas fuerzas no entiende, sino
que sabrá a dónde va y lo que está haciendo además de cómo hacerlo. El Hijo
de Dios ha venido y Él nos da entendimiento.
Señor, tengo hambre del pan del
Espíritu. Te ruego que ese pan sea mi provisión hoy al intentar entender y
hacer Tu voluntad.
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Aplicación a la vida
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¿No nos hace sentirnos humildes el
darnos cuenta de que podríamos resolver los problemas de la tierra eliminando
una de las especies: el Homo sapiens? ¿De qué manera nos instruye
la provisión de Dios por medio de Su Hijo?
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miércoles, 8 de abril de 2020
8 de abril - La gloria y la miseria del hombre - Ray Stedman
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:27).

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Lo que el mundo ha olvidado y está
buscando e intentando hallar en vano, lo que todos los cursos de psicología
esperan encontrar, lo que todo programa de mejora personal está intentando
realizar, es este secreto perdido de cómo se suponía que debía de funcionar
el hombre. Se ha perdido de la semejanza a Dios. Es por eso que los humanos
pueden crear, pero todo lo que crean tiene una tendencia al mal. Es por eso
que pueden comunicarse, pero no solo comunican la verdad y la belleza, sino
además la lujuria, el odio, la inmundicia y la muerte. Ese es el motivo por
el que, a pesar de que todavía conocen los valores morales, los niegan y los
racionalizan para exaltar el mal.
Es aquí donde entra el Evangelio.
Pablo nos enseña el plan que tiene Dios para contrarrestar la caída de la
humanidad. En Colosenses 3:9-10 dice a los cristianos: “No mintáis los unos a
los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos y revestido
del nuevo. Este, conforme a la imagen del que lo creó, se va renovando hasta
el conocimiento pleno”.
Tenemos la semejanza de Dios que
está siendo restaurada en los humanos. La imagen de Dios no se ha perdido
nunca, porque los humanos retienen todavía la capacidad para ser semejantes a
Dios, pero no tienen ya la habilidad hasta que Jesucristo no sea restaurado
en el corazón humano. Cuando Él entra en él, comienza un proceso que, poco a
poco, por medio de pruebas y sufrimientos, dolor y decepciones, gloria,
bendición y la emocionante experiencia de la gracia, nos está cambiando a fin
de poder reproducir en nosotros la semejanza de Dios. No solo tenemos la
capacidad para ser semejantes a Dios, sino que de hecho nos estamos
convirtiendo en seres semejantes a Él. ¿No es esto glorioso?
Recuerde usted ese versículo en 2
Corintios en el que Pablo dice: “Por tanto, nosotros todos, mirando con el
rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos
transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del
Espíritu del Señor” (3:18). Ese es el proceso que restaura la semejanza a
Dios en los humanos.
Existe una maravillosa imagen en el
Antiguo Testamento, en el libro de Malaquías, en donde dice que Dios está
sentado como un refinador y purificador de la plata (3:2b-3). Pone la plata
en el recipiente refinador y coloca una hoguera muy caliente debajo de él. Al ir
derritiéndose la plata, la escoria comienza a flotar hacia la superficie. El
platero se sienta y la va eliminando, tirando la escoria al ir soltándose. De
vez en cuando se inclina y mira en el interior del cuenco. ¿Qué es lo que
está buscando? El reflejo de su propia imagen. Cuando puede ver su imagen
reflejada sobre la plata, sabe que es pura.
¿No nos explica esto algo a
nosotros acerca de la vida? Esto es lo que está haciendo Dios con nosotros.
¿Por qué tenemos que pasar por estas decepciones que nos hacen sentirnos
derrotados, teniendo que experimentar estas aflicciones tan tremendas, estas
pruebas tan duras, estas presiones, estas tribulaciones, estas tentaciones,
estos tiempos de fracaso así como los de gozo, bendición, gloria y éxtasis en
el Señor? ¿Qué es lo que nos está haciendo a nosotros? Está refinando la
plata hasta que pueda ver de nuevo Su semejanza.
Padre, te doy gracias por refinarme
para que se pueda ver Tu semejanza en mí. Yo me someto no solo a Ti, sino a
la manera en que lo estás haciendo, a pesar de que a veces resulte doloroso.
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Aplicación a la vida
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Sin el Evangelio, buscamos en vano
el secreto perdido de cómo se supone que debe de actuar el hombre. ¿Qué
imagen tenemos sobre la manera en que estamos siendo conformados a Su imagen?
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martes, 7 de abril de 2020
7 de abril - Nacido para reinar - Ray Stedman
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Al hombre le fue dado el dominio
sobre todo el universo creado. Fue creado para que gobernase y dominase el
mundo en el que había sido colocado. A pesar de que el hombre ha caído, no se
ha olvidado nunca de este mandamiento, lo cual explica su interminable
persistencia en intentar dominar las fuerzas de la tierra, subir a las más
elevadas montañas y explorar los más profundos mares, utilizando a la
creación animal para sus propios propósitos. Pero además, la realidad de la
caída se ve en el hecho asombroso de que el hombre, que fue colocado en este
mundo para gobernarlo, se encuentra ahora a punto de destruirlo todo.
A pesar del hecho de que el hombre
ha perdido su habilidad para tener el señorío, el deseo de hacerlo sigue
siendo una especie de recuerdo racial en nuestro interior. Y ese deseo mismo
es una imagen a nivel físico de lo que el hombre redimido ha sido llamado a
ser a nivel espiritual. Llegamos aquí al gran propósito de este pasaje. Está
aquí para ilustrar para nosotros el hecho de que cuando somos redimidos somos
llamados a reinar en la vida y a dominar en la vida.
Permítame el lector explicarle esto
directamente, como fue escrito por mano del apóstol Pablo. En Romanos 5:17
dice: “Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán
en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia
y del don de la justicia”.
Reinar en la vida, no en el cielo,
sino en la vida ahora, en este tiempo presente. Eso significa controlar los
acontecimientos, gobernando los efectos de la vida a nuestro alrededor,
cumpliendo con el programa del Padre y moviéndonos en la dirección que Dios
determine. El hombre redimido no debe ser nunca una víctima impotente de las
circunstancias. No se suponía que el mundo cause estragos en la iglesia, sino
que sea la iglesia la que haga estragos en el mundo.
Si lee usted los sucesos acerca de
la última semana de nuestro Señor en Jerusalén, verá usted exactamente lo que
quiero decir. Ahí está, yendo hacia la meta que el Padre ha ordenado,
teniendo que morir en la cruz. Pone su rostro como el pedernal para subir a
Jerusalén y está constantemente poniendo la vista en ese momento que sabe que
es el programa que tiene el Padre para Él. Pero fíjese usted en que va
adelante, teniendo control absoluto de las circunstancias. Manda a los
discípulos a realizar la obra que lleva a Su arresto. Despide a Judas para
que se pierda en la noche. Cuando vienen los soldados a prenderle, les
reprende, y caen en tierra atemorizados. Él podría fácilmente haberse dado la
vuelta y salido huyendo, pero esperó tranquilamente a que le arrestasen. La
única persona tranquila en todo este relato inquietante es la persona del
Señor Jesús, que camina con majestad solitaria durante estos acontecimientos
tumultuosos. Estaba reinando en vida, y eso es a lo que ha sido llamado a hacer
el cristiano. Las circunstancias de nuestras vidas son enviadas por el Padre;
son el programa que Dios ha escogido para nosotros, pero nuestra actitud en
ellas es la que domina en cada suceso, no el dejarnos llevar por la sorpresa.
Padre, con cuánta frecuencia vivo
como una persona derrotada e inutilizada por los desafíos de la vida.
Enséñame a reinar en vida por medio de Jesucristo.
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Aplicación a la vida
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El haber sido hechos a la imagen de
Dios nos hace ser seres espirituales. ¿Estamos dejando al Señor reinar en y
por medio de nuestras vidas? ¿Nos hemos apropiado de Su justicia por la fe a
fin de poder hacerlo?
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