Versículo para hoy:

miércoles, 25 de marzo de 2020

24 de marzo - La cura para el conflicto - Ray Stedman



Al decir esto, el apóstol está tratando acerca del remedio básico para todos los conflictos en nuestros días. Pablo aplica este principio al tema de la relación entre el marido y la mujer, que introduce a su vez todo el tema del matrimonio y el divorcio, así como los problemas que se producen como resultado de ellos. A continuación habla acerca del tema de los hijos y los padres, lo cual introduce además todo el tema de la delincuencia juvenil, sus causas y lo que se puede hacer al respecto. Después habla acerca del tema del gobierno o administración y el trabajo. En cada caso, el remedio es siempre el mismo: “Someteos unos a otros en el temor de Dios”.
Si nosotros sentimos el menor deseo de ser parte de una solución en relación con los temas que nos rodean actualmente, es preciso que lo hagamos entendiendo lo que Dios ha revelado acerca del centro mismo del problema. Debemos regresar a la causa de todas las disputas humanas. No hay nadie que no haya hecho en un momento u otro la pregunta: “¿Cómo puedo tener la máxima satisfacción en la vida? ¿Cómo puedo alcanzar la máxima expresión de mi potencial? ¿De qué manera puedo sentirme realizado?” No tiene nada de malo hacer estas preguntas porque Dios ha hecho que sintamos estos anhelos en nuestro interior, pero lo que está muy mal es hacerlas de esta manera.
Cuando hacemos estas preguntas de este modo, estamos preguntando como si fuésemos la única persona en el mundo, como si fuésemos responsables de nuestro propio desarrollo. Antes o después, en mis esfuerzos por desarrollarme y para obtener satisfacción, me encuentro en una trayectoria de colisión con alguna otra persona que está intentando conseguir lo mismo. Descubro que mis esfuerzos por satisfacerme a mí mismo están siendo continuamente saboteados por otros que están intentando conseguir la satisfacción de la misma manera. Yo insisto en mis derechos y otros insisten en los suyos, de manera que nos convertimos en obstáculos los unos para con los otros.
Pero Pablo cambia todo el patrón para los cristianos introduciendo dos factores radicales que alteran toda la situación. Para empezar, el cristiano no debe nunca olvidar que en cada una de las relaciones en la vida, se halla presente otra persona, de manera que no se trata sencillamente de un problema sobre lo que yo quiero contra lo que quiere usted. En cada relación, nos recuerda el apóstol, está presente una tercera Persona, el Señor Jesucristo.
Con esto llegamos a la segunda cuestión. Cuando yo me encuentro en disparidad de condiciones con otra persona, el ver que Cristo también se encuentra presente es hacer que sea consciente de inmediato de lo que Él me ha enseñado. Es solo cuando me olvido de mí mismo y me dedico a que otra persona se sienta realizada, que descubriré que en mi corazón abundan la gracia y la satisfacción. Este es uno de los misterios fundamentales de la vida y es algo que vemos confirmado cada día. Aquellos que intentan desesperadamente satisfacerse a sí mismos son aquellos que acaban sintiéndose interiormente vacíos. Nuestro Señor lo explicó de la siguiente manera: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 16:25).
Se convierte, pues, en una cuestión de prioridades. No puede usted defender sus derechos insistiendo en ellos. Solo los conseguirá cuando se esfuerce por defender los derechos de otros. ¿Se atreve usted a poner en práctica este principio allí donde vive?
Padre, te doy gracias por una palabra que llega a lo más hondo de mi ser, que es penetrante y deja todo al desnudo, sin que nada permanezca oculto. Sé que esta es una dulce operación del Espíritu Santo que sana, perdona, limpia y restaura.



Aplicación a la vida

Cuando nosotros insistimos en nuestros derechos y otras personas insisten en los suyos, nos convertimos en obstáculos los unos para con los otros. ¿Cuál es uno de los misterios básicos en la vida que evita que se produzca el conflicto humano?



lunes, 23 de marzo de 2020

Un examen de orgullo - Nancy DeMoss Wolgemuth



23 de marzo - Vivir una vida superabundante - Ray Stedman




Resulta interesante que Pablo contraste estas dos cosas, comparándolas la una con la otra. “No os embriaguéis con vino”, dice. Esto reconoce que en la vida hay cosas que pueden impulsarle a usted a beber. Hay presiones en la vida, exigencias que le imponen que son tan severas que siente usted la necesidad de algún estímulo, de algo que le sustente un poco, que le haga sentir un poco de confianza y añada ayuda y fortaleza. “Pero no deje usted que eso sea vino ni ningún otro estimulante artificial, porque”, dice, “el problema con eso es que produce fácilmente la falta de control.” La palabra que aquí se traduce como libertinaje es la palabra griega que significa “sin límite alguno, con un abandono temerario”. Se refiere al escapismo y a la tendencia a tirar por la borda todas las restricciones, viviendo sin control.
Pero en contraste con esto, dice que es preciso satisfacer esa necesidad de algo para estimular y fortalecerle a usted llenándose del Espíritu, porque esa es la provisión de Dios para esta necesidad en la vida humana. No hay necesidad de que nos sintamos avergonzados por sentir esta necesidad. No hemos sido creados para ser criaturas autosuficientes e independientes. No se sienta usted inquieto por el hecho de necesitar algo que le sirva de ayuda, que le fortalezca, que le haga sentirse capacitado para enfrentarse con la vida; no se inquiete por eso. Usted necesita algo, pero permita que sea algo apropiado. “Sed llenos del Espíritu.”
Aquí nos ofrece el gran secreto del verdadero cristianismo: la posibilidad de ser lleno del Espíritu. Cuando se hizo usted cristiano, cuando creyó en Jesucristo y le recibió como Señor, el Espíritu Santo vino a vivir en usted. Así que tiene usted al Espíritu, pero la paradoja interesante es que, a pesar de que todos los cristianos tienen al Espíritu Santo, necesitamos ser constantemente llenos del Espíritu Santo. El ser lleno, por lo tanto, significa el tomar de Él momento a momento los recursos que necesita usted para enfrentarse con la situación en la que se encuentra. No tiene nada que ver con una experiencia, un sentimiento o una crisis; es beber tranquilamente una y otra vez de ese suministro interior de fortaleza.
Esta es una verdad que da la impresión de que muchos cristianos no la captan. Creen que el cristianismo significa ir a la iglesia, obtener una bendición, para luego marcharse intentando vivir a la luz y el calor de la bendición hasta que se acabe, de manera que tienen que volver para ser llenos de nuevo, pero eso no es el cristianismo. Cuando Jesús dijo acerca de la persona que bebía de Él: “de su interior brotarán ríos de agua viva”, Juan dice: “Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él” (Juan 7:39). Esa es una fortaleza que procede del interior, y hay más que suficiente para cada situación.
Padre, te pido que Tú me enseñes a sacar agua del pozo de agua viva interior, sabiendo que cada una de las exigencias que se me haga es una exigencia que se te hace a Ti y que Tú estás preparado para vivir Tu vida por medio de mí en cada situación y manifestar de este modo Tu gracia.



Aplicación a la vida

¿Cómo reaccionamos ante las duras exigencias y las presiones de la vida? ¿Estamos aprendiendo a reconocer el Espíritu de Cristo en nuestro interior y a rebosar con Su Presencia?


domingo, 22 de marzo de 2020

Esperando cuando Dios parece guardar silencio - Randy Alcorn



22 de marzo - La luz en las tinieblas - Ray Stedman



La licencia sexual es incompatible con la fe cristiana, porque al cristiano se le ha mandado exponer el verdadero carácter de la maldad sexual. Usted no puede exponer algo y participar en ello al mismo tiempo, cosa que resulta totalmente inconsistente. La iglesia de Jesucristo está dirigida por el Espíritu Santo para ser un medio de información correcta sobre asuntos relacionados con el sexo. Pablo dice que la iglesia es “columna y defensa de la verdad” (1 Timoteo 3:15). Yo no dudo en decir hoy que solo la iglesia puede enseñar al mundo la verdadera naturaleza del sexo. Incluso las personas mundanas serias, que pretenden ser totalmente sinceras en cuanto a aliviar los problemas de la sociedad, no ven las cosas con claridad. Por lo tanto, no podemos aceptar afirmaciones del mundo respecto a estos asuntos sin compararlos con la verdad de las Escrituras.
Pero la labor de los cristianos es defender las verdades sobre estos temas. Estas personas deberían desafiar las ideas falsas, arrancando la máscara a estos falsos conceptos y revelando la verdad. Si necesitásemos alguna justificación para proclamar un mensaje como este, aquí la tenemos: El apóstol dice: “No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”, sacándolas a la luz, haciendo que estén visibles. Esto no quiere decir que tengamos que denunciar a estas personas. El mundo no se deja impresionar ni mucho menos por las personas que se dedican a denunciar. Lo que debiera hacer la iglesia es mostrar la verdad que sea útil respecto a estas cosas, eliminar las mentiras y permitir que el mundo se entere de cuál es el propósito de Dios respecto al sexo, que debe ser algo sano, precioso, maravilloso y debidamente protegido por los vínculos del matrimonio.
Los jóvenes están siempre buscando una causa que defender. En común con una gran parte de nuestra sociedad, quieren rebelarse en contra de algo. ¿Puedo sugerir algo? ¡Rebélate en contra de la rebelión! Arranca los velos sobre estos engaños que se apoderan hoy de las personas, haciendo que tengan la esperanza de encontrar algo precioso, sano y maravilloso en cuanto a explotar el sexo. Pero no lo encontrarán. Ayúdeles a que se den cuenta de esto, rasgando estos velos.
Pero lo primero que debe hacer es despertar usted mismo. Es preciso alertar las mentes y los corazones. Dese usted cuenta de que en la Palabra de Dios tenemos la verdad tal y como es. Cristo le dará a usted luz y, cuando lo haga, hable sobre ello a alguna persona; proclámelo por todas partes. Aproveche usted el interés universal que existe actualmente acerca del tema, algo que es perfectamente apropiado. Ayude usted a las personas a que se den cuenta de que esto forma parte del gran anhelo de Dios en su amor redentor, que desea siempre alejar a las personas de todo lo que destruye, arruina y crea desdicha y miseria, para que haya integridad, plenitud y gozo, pudiendo llevar una vida tal y como Dios pretendió que la viviésemos. Exponga usted estas cosas, “porque la luz es lo que manifiesta todo” (v. 13). Todo lo que sirve para arrancar la máscara y exponer los hechos es luz.
Padre, concédeme poder caminar como sugiere este versículo que debo hacerlo, brillando como una luz en lugares oscuros. Te doy gracias por este privilegio en este día de oscuridad.



Aplicación a la vida

La oscuridad es la ausencia de la luz al igual que la apatía es la falta de acción. ¿Cómo actuamos con el fin de exponer la verdad de la Luz en la Palabra? ¿Cuándo y en nombre de Quién hablamos?

sábado, 21 de marzo de 2020

21 de marzo - ¿Nueva moralidad o antigua necedad? - Ray Stedman



 Esa acusación a los cristianos les debe haber parecido aún más irreal e incapaz de cumplirse para los paganos de Éfeso que para los americanos de hoy. ¿Por qué se menciona ahí? No por considerar que el cristianismo es negativo y remilgado. Todas las Escrituras han sido escritas para beneficio de la humanidad. El propósito que tiene Dios al decirnos la verdad es para que nosotros podamos participar en toda la plenitud de la vida. Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).
¿Por qué está aquí este pasaje? Es porque, como dice Pablo, tan sólo mencionar la inmoralidad sexual, la impureza o la avaricia es inapropiado entre los santos. La palabra que escoge es una palabra que significa “decoroso”, “beneficioso”, “atractivo”, “refrescante”. ¿Quién de nosotros no ha pasado por la experiencia de verse expuesto a algo asqueroso, obsceno o inapropiado en lo que se refiere a temas sexuales, pasando por esta experiencia sintiéndose sucio o impuro? ¡Qué cosa tan refrescante es encontrarse entre un grupo de personas que hablan acerca de temas sanos, cuyo tiempo y conversación tienen que ver con cosas que son sanas. Es a eso a lo que se refiere el apóstol. Por implicación, el participar en conversaciones que no son apropiadas es algo nocivo, impropio, feo, degradante y deshonroso.
En la actualidad se nos dice que todo el sexo es precioso y natural, que pertenece a la misma clase que cualquiera de los otros deseos e impulsos corporales naturales y, por lo tanto, deberíamos de sentirnos libres para satisfacerlos de manera abierta de forma que satisfacemos cualquier otra necesidad corporal, sin sentir vergüenza ni tener que pedir perdón por hacerlo.
Esta idea de que todo el sexo, cualquier sexo, es natural y precioso es una mentira. Como todas las mentiras poderosas, deriva su fortaleza de basarse en una verdad parcial. Es verdad que el sexo está relacionado con nuestro cuerpo físico como el hambre o la sed o la necesidad de dormir o cualquier otro deseo físico. Pero lo que nunca se dice es que estos otros deseos o impulsos requieran también una regla o control. No son algo que satisfagamos por la voluntad, en cualquier momento o en cualquier lugar.
Al igual que estas otras necesidades naturales, el sexo requiere unas normas y restricciones ¡y la norma establecida para el sexo es el matrimonio! El matrimonio es la manera de regular el sexo de manera que sea algo correcto, sano y beneficioso. Cualquier otra cosa se convierte en una violación, no sólo en lo que se refiere a lo que es apropiado en la sociedad cristiana, sino también de humanidad elemental. Hay una cosa que es claramente verdad: el sexo es evidentemente algo mucho más complicado que cualquiera de las otras necesidades o instintos naturales. Esto requiere un compañero, cosa que no sucede con ningún otro estímulo, y no sólo se trata de una unión física, sino también de una unión psicológica. De hecho, y esto es algo que se olvida con frecuencia, es la unión psicológica que es la más importante de las dos.
Se pretende que el sexo sea una unión total de dos personas y sólo en el matrimonio es posible semejante unión. Es la entrega total de dos personas, la una a la otra, en cuerpo, alma y espíritu, con todas sus posesiones, su nombre, con todo lo que les pertenece. Esta clase de unión sólo es posible dentro del matrimonio.
Padre, te pido que me ayudes a prestar atención a estas importantes palabras y a tomármelas muy en serio, no a leerlas con ligereza o a olvidarlas, entregándome a prácticas inapropiadas y a pensamientos inapropiados.



Aplicación a la vida

Las mentiras derivan su fuerza de la verdad parcial. Cuando se escuchan las mentiras con suficiente frecuencia, se convierten en verdades para muchas personas. ¿A qué poderosa mentira acerca del sexo estamos nosotros continuamente expuestos?


viernes, 20 de marzo de 2020

Orando por avivamiento - Nancy DeMoss Wolgemuth



20 de marzo - Ser semejantes a Dios - Ray Stedman



Pablo lo expresa de una manera categórica, clara y abierta: “Sed imitadores de Dios”. Esta es una gran declaración. La palabra para imitadores es la palabra griega que significa “imitar”. Los imitadores son aquellos que siguen el modelo o el ejemplo de Dios. Si quiere usted expresarlo de una manera sencilla, puede decirlo de la siguiente manera: “Sed semejantes a Dios”. Esa es la meta del cristianismo: producir hombres y mujeres, niños y niñas que son semejantes a Dios, viviendo en medio de un mundo impío. De eso se trata.
Fíjese usted que no dice: “sed dioses”, que es una mentira del demonio que distorsiona la verdad, haciendo que parezca una promesa de modo que, si seguimos nuestros propios deseos, tirando por la borda cualquier clase de restricción, eliminando las ataduras de la autoridad, haciendo lo que deseemos hacer, podremos ser dioses. Porque después de todo, ¿no es eso lo que hace Dios? Él hace lo que quiere; Él es soberano, así que hace lo que le complace, pero eso es una mentira. He aquí lo que dice la fe cristiana. Dice más bien: “Sed semejantes a Dios”, que quiere decir: “Sed un reflejo del Dios único y verdadero”. No hay más que un solo Dios; sólo puede haber un Dios, y Él es un ser supremo. ¿Cuántos seres supremos podemos tener? Solo uno.
Por lo tanto, el mensaje cristiano es que seamos semejantes a Dios, como el único Dios verdadero. Sea usted un reflejo de Él en su humanidad; sea usted un hombre semejante a Dios; sea usted una mujer semejante a Dios, que es un concepto que se expresa bien en inglés en el término godly, es decir, “semejante a Dios”. Después de todo, dicho término, el que se refiere a ser semejante a Dios, es uno que a muchos de nosotros nos hace temblar y sentirnos incómodos, porque es sencillamente otra manera de decir que “somos como Dios”, que originalmente tiene que ver con el concepto de ser semejantes a Dios, pero además tiene que ver al mismo tiempo con la idea de la santidad. La semejanza tiene que ver con la idea de ser como Dios.
¿Cómo será usted si es semejante a Dios? ¿Será usted fuerte? Sí, claro que sí. No hay fortaleza que sea semejante a la de Dios. ¿Estará usted lleno de poder si es semejante a Dios? Ya lo creo que sí, pero ándese usted con cuidado. Esta es una clase diferente de poder que el poder que desea el mundo. Es más sosegado, menos aparente, pero mucho más poderoso. ¿Se sentirá usted feliz si es semejante a Dios? Ya lo creo que sí, pero esta es una felicidad totalmente diferente a la que está buscando el mundo. ¿Será usted sabio y amable? Claro que sí, será más sabio y amable de lo que lo ha sido con anterioridad, porque así es como es Dios.
Todo esto lo podemos resumir en dos palabras. A pesar de todas las obras de Dios que son evidentes a nuestro alrededor, tanto en el mundo natural como en el mundo del pensamiento y de las ideas, realmente no hay más que dos cosas que hace Dios en la historia humana: Dios crea y Dios redime. Dios hace que las cosas cobren vida y Dios arregla lo que está roto; es debido a que Dios es vida y Dios es amor. Por lo tanto, Él es nuestro Hacedor y nuestro Sanador, y así es como será usted si es semejante a Dios. Aprenderá usted a vivir al máximo de la capacidad de su humanidad y aprenderá cómo amar y cómo sanar, a fin de restaurar y reunir en lugar de esparcir, fragmentar y separar. Porque en eso consiste el ser semejante a Dios. Esto es algo deseable, ¿no es cierto? ¿Quién no desearía ser así?
Padre, así es como me hubiese gustado ser siempre. Enséñame a escuchar de manera que se manifieste en estos tiempos solitarios y de confusión la maravilla de ser semejante a Dios.



Aplicación a la vida

En la historia humana, Dios nos ha creado y es Él quien nos redime. Él es vida y Él es amor. ¿De qué manera hace Dios visible Su vida y Su amor en un mundo caído lleno de división y de necesidad?



jueves, 19 de marzo de 2020

¿Vivirán estos huesos? - Nancy DeMoss Wolgemuth



19 de marzo - Despojarse y vestirse - Ray Stedman



Despojarse de la pasada manera de vivir y renovarse mediante la nueva manera de vivir es un principio por medio del cual las posibilidades que están en Cristo pueden resultar evidentes en nuestra experiencia. Fíjese el lector que hay un reconocimiento respecto a la atracción de la antigua vida en el caso del cristiano. La advertencia del apóstol consiste en la necesidad de que reconozcamos constantemente y rechacemos estas suposiciones falsas y subyacentes, que tienen que ver con nuestra antigua naturaleza y con la antigua manera de vivir. Esto no tiene que ver tan sólo con las acciones, pues, como verá usted, tiene que ver también con nuestra manera de pensar y nuestras actitudes. Esto es lo que causa el problema y es esto lo que debemos rechazar.
Despojarse significa que hay algo de lo que tiene usted que deshacerse, algo que debe eliminar. Pablo está usando los términos más sencillos para ilustrar lo que debemos hacer en cuanto a la manera de pensar y las actitudes en la vida. Es preciso que rechacemos estas suposiciones básicas que han sido las que han causado nuestros problemas, que las eliminemos y las rechacemos, despojándonos de ellas, de la misma manera que se quitaría usted la ropa sucia.
Es preciso que hagamos esto, porque la corrupción en la vida tiene que ver con estas actitudes equivocadas. Pablo dice que la antigua manera de vivir es corrupta y degenerada. Está muerta; es asquerosa, egoísta, desgraciada y temeraria. Estas son las cosas que han hecho que la vida resulte desgraciada o miserable. Él enfatiza el hecho de que podemos reconocer estas actitudes por la manera en que se manifiestan y que son “codicias engañosas”. Por desgracia, esta palabra codicia es un término que se interpreta de manera muy equivocada en nuestros días, porque normalmente la relacionamos con algo sexual, pero esta palabra es mucho más amplia que eso, ya que significa un estímulo causado por un impulso básico. Nos acercaremos más al significado esencial de esta palabra si usamos el término estímulo o impulso. Estos estímulos engañosos los sentimos constantemente cuando reaccionamos ante diversas situaciones en las cuales nos encontramos.
El primer paso en cuanto a experimentar lo que Dios desea para nosotros es reconocer esto. Despojarse de lo viejo, ese es el primer paso. El otro es reconocer las maravillosas posibilidades de una nueva vida. En esa frase “renovarse en el espíritu de nuestras mentes”, encontramos la diferencia fundamental entre un cristiano y una persona que no lo es. Es verdad que a veces las personas que no son cristianas son conscientes de que hay cosas que están mal en sus vidas, pero sencillamente cambian la expresión que se refiere al mismo egocentrismo básico. Cambian la forma exterior, pero el problema sigue siendo básicamente el mismo.
Pero de todos los seres humanos, solo los cristianos tienen la posibilidad de hacer algo totalmente diferente, viviendo conforme a un principio completamente diferente, porque han sido renovados en la actitud de sus mentes. Y eso sucede en la vida regenerada cuando el Espíritu de Dios entra en el corazón que cree en Jesucristo. Cuando creemos en Jesucristo y le recibimos como nuestro Señor y Salvador, somos renovados en las actitudes de nuestra mente. El nuevo ser se manifiesta entonces como semejante a Dios porque es la imagen de Jesucristo; es Su vida vivida en usted. De manera que adopte usted esa clase de vida, porque está a su alcance.
Padre, ayúdame a entender y a poner en práctica el gran principio de eliminar al antiguo ser y a ponerme el nuevo.



Aplicación a la vida

Las falsas concupiscencias nos engañan, porque creemos que nos harán felices. ¿Hay cosas que todavía seguimos haciendo porque no hemos renovado nuestras mentes en la Verdad que se halla en nosotros?


miércoles, 18 de marzo de 2020

¿Será hallado el Señor? - Nancy DeMoss Wolgemuth



18 de marzo - Un cambio radical - Ray Stedman



En los primeros versículos del capítulo cuatro de Efesios, el apóstol ha estado refiriéndose a la naturaleza de la iglesia y el papel que tiene que representar cada cristiano respecto a su funcionamiento y crecimiento. Pero ahora, al llegar al versículo 17, se vuelve hacia el cristiano en relación al mundo incrédulo. Aunque este relato fue escrito hace casi dos mil años, es imposible leerlo reflexivamente sin darnos cuenta de que el mundo hoy es exactamente lo mismo y la reacción del cristiano frente a él debe de ser la misma.
Él nos dice: “Vosotros (los cristianos) no podéis seguir viviendo como lo hacen los gentiles, en cuanto a lo vano de su manera de pensar”. Pablo está diciendo: “El lugar en el que empezar a vivir como un cristiano es reconocer que es preciso que piense usted de una manera diferente a como lo hace el mundo”. No comienza con acciones, sino con lo que se refiere a la vida del pensamiento, con la mente, declarando que la manera de pensar del mundo es vacía. Esta es la apelación vital que hace a los cristianos: “Vosotros no debéis pensar igual que lo hacen las personas mundanas; no debéis adoptar la filosofía del mundo respecto a la manera de vivir ni seguir el sistema de valores del mundo”. ¿Por qué? “Porque la persona mundana”, sigue diciendo, “vive de una manera vana, con una mente vacía”.
La palabra vanidad significa “falto de propósito o de lo que es apropiado”, además de insubstancial. Si esto es verdad, puede usted darse cuenta de por qué existe semejante división fundamental entre el cristianismo y el mundo y por qué el Señor Jesús marcó una línea distintiva de demarcación entre el mundo y el cristiano en lo que se refiere a la manera de pensar, la dirección y el destino. Es por ello que las Escrituras nos dicen que el cristiano no puede amar al mundo y al Padre al mismo tiempo (1 Juan 2:15). Existe una diferencia fundamental entre los dos, y es debido a ello que “la amistad del mundo”, según palabras de Santiago, “es enemistad contra Dios” (Santiago 4:4).
Las personas caídas se precian de su habilidad para razonar. Consideramos esto la más elevada función de la humanidad y nos sentimos muy orgullosos de la capacidad humana para descubrir conocimientos y para reunir varios detalles del conocimiento con el fin de producir diferentes cosas prácticas. Nos referimos con orgullo a la perfección tecnológica de nuestros desarrollos modernos, a los conocimientos mediante los cuales la ciencia ha aprovechado las fuerzas de la naturaleza para ponerlas al servicio de la humanidad. Los humanos ensalzan su razón, pero a los ojos de Dios el razonamiento humano resulta vacío y vano.
Pero fíjese usted cómo el apóstol hace que los cristianos se encuentren cara a cara con un tema fundamental. Una de dos: o Dios tiene la razón o la tiene el mundo; no pueden tenerla los dos. Es preciso que los cristianos escojan sobre qué base van a vivir sus vidas. Aquellos que decidan seguir a Cristo deberán estar dispuestos a cambiar su manera de pensar. Cuando se convierte usted en cristiano, este es el primer concepto con el que se enfrenta. Debe estar dispuesto a cambiar toda su perspectiva fundamental para que sea drásticamente alterada. El cristianismo no es sencillamente un cambio en las acciones exteriores, ni alcanzar un nivel moral o ético un poco más elevado. El cristianismo es un cambio revolucionario de gobierno que produce como resultado el cambio radical del comportamiento.
Señor, cambia mi manera de pensar, porque el crecimiento y el cambio comienzan ahí. Enséñame a pensar no de acuerdo con mis propios instintos humanos, sino con la verdad tal y como la revela Tu Palabra.



Aplicación a la vida

El mundo se enorgullece en lo que se refiere a incrementar sus conocimientos aparte de Dios. Puesto que el razonamiento humano aparte de Dios es vacío y vano, ¿necesitamos nosotros cambiar nuestra perspectiva respecto a la vida?



martes, 17 de marzo de 2020

17 de marzo - El crecimiento lento - Ray Stedman



El crecimiento es el método de Dios. Eso nos dice dos cosas que nos animan acerca de esta cuestión de hacerse maduros y no sólo en el sentido de ser maduros como personas religiosas, sino maduros como seres humanos: Primero, la madurez es algo que no se consigue de repente, sino que es un proceso. Yo conozco a muchos cristianos que se sienten profundamente inquietos cuando, después de ser cristianos, no se encuentran de repente asombrosa y totalmente transformados en criaturas angélicas. Se sienten profundamente decepcionados al descubrir que la antigua vida sigue todavía muy presente y se preguntan si son verdaderamente cristianos. Seguramente lo son, si han depositado su fe en Él, pero hay un proceso de crecimiento que debe producirse, y lleva tiempo para que esto ocurra. Recuerde usted que el escritor de Hebreos dice: “Debiendo ser ya maestros después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales, que tenéis necesidad de leche y no de alimento sólido” (Hebreos 5:12). Es decir, han sido cristianos durante suficiente tiempo como para poder haber sido maestros, pero alguna otra cosa ya ha detenido su desarrollo. A pesar de esto, deja claro que se necesita tiempo.
Con frecuencia es así como funciona la vida cristiana. Llegamos a ella como cristianos recién nacidos y durante un largo tiempo nos resistimos a los grandes principios que hacen posible el desarrollo cristiano. Nos lleva bastante tiempo aprender realmente que Dios tiene la intención de hacer algo totalmente diferente con nosotros de lo que pensábamos que Él haría cuando crecimos como hombres y mujeres naturales. Nos resistimos a estos cambios, pero finalmente Él nos lleva al lugar donde nos damos por vencidos y aceptamos y entendemos los principios, pero después aprendemos que lleva tiempo practicar dichos principios, incluso cuando los hemos entendido. Es como aprender a nadar haciendo un curso por correspondencia sobre la natación. No se puede aprender de esa manera; es preciso meterse en el agua, y también hay que crecer espiritualmente de esta manera.
Cuando seguimos adelante, descubrimos que el crecimiento parece algo sumamente lento. Creemos haber dominado algo cuando, de repente, sucede algo; nos encontramos con la persona equivocada y todo sucede otra vez, y nos sentimos desanimados. Acudimos al Señor y decimos: “Señor, ¿qué es lo que pasa? ¿Por qué no aceleras este proceso? Estoy cansado de ser inmaduro”. Pero Dios tiene Su propio tiempo y a veces lleva casi toda una vida crecer totalmente. Después de todo, le lleva a Dios años hacer que crezca un roble, pero puede hacer que crezca una calabaza en tres meses. Dios no está interesado en criar calabazas cristianas.
Sin embargo, a mí me encanta ver evidencia del anhelo por crecer. Recuerdo haberle preguntado una vez a un niño la edad que tenía. Rápido como el rayo me contestó: “Tengo doce años, casi trece y no tardaré en tener catorce años”. A mí me gusta ese anhelo por crecer, pero es estimulante que nos demos cuenta que es un proceso de tiempo y no es necesario que nos sintamos desanimados al descubrir que no somos como Cristo todavía. Lo que debemos de preguntarnos es: ¿Estamos moviéndonos en esa dirección?
Padre, gracias por recordarme mi necesidad de tener paciencia en el proceso de crecimiento. Ayúdame a aceptar esto totalmente y confiar en que Tú completarás la buena obra que has comenzado en mí.



Aplicación a la vida

Al hablar la verdad con amor crecemos en Cristo, pero el crecimiento es un proceso que lleva tiempo. ¿Nos caracterizamos nosotros por nuestro afán o por nuestra impaciencia a la hora de aprender a querer a otras personas?


lunes, 16 de marzo de 2020

¿Estás desesperada? - Nancy DeMoss Wolgemuth



16 de marzo - ¿Cuál es su don? - Ray Stedman



El don que tiene usted posiblemente corresponda a una de las dos principales divisiones dentro del cuerpo. Existen ciertos dones a los que podemos considerar como ministerios de apoyo general, gracias a los cuales se beneficia todo el cuerpo. Hay cuatro de ellos y a continuación hay otra división de dones, a los que podemos llamar dones de trabajo.
Los cuatro ministerios de apoyo existen para equipar a los santos para la obra del ministerio (es decir, el contacto con el mundo) y para la edificación del cuerpo de Cristo (es decir, para mantener la salud de la iglesia). ¿Quién debe de hacer estas dos cosas? ¡Los santos, el pueblo! Esa es la intención de Dios, pues no es la labor de los pastores, ya que lo que ellos hacen es algo diferente. Ellos deben enseñar, equipar, apoyar y motivar a las personas para que realicen esta labor. Son las personas las que deben de hacer el trabajo de la iglesia. Cualquier otra cosa que no sea esto es una distorsión de lo que Dios planeó respecto a cómo debía ser la iglesia.
Se ha producido un enorme fracaso en la vida de la iglesia respecto a este punto. A lo largo de los siglos, la iglesia se fue separando gradualmente del sistema sencillo que había hecho que fuese una influencia tan poderosa e impulsora en la sociedad durante sus primeros años, produciéndose gradualmente una terrible distorsión debido a la cual todavía estamos sufriendo en la actualidad. La iglesia se identificó con la construcción de grandes y masivas catedrales, con estructuras imponentes, a las cuales se hacía referencia como la iglesia. El pensamiento popular se centró sobre el edificio como el símbolo que identificaba a la iglesia, en lugar del pueblo. Juntamente con esta idea se produjo una transferencia gradual de responsabilidad del pueblo al clero para que llevasen a cabo la obra del ministerio. No tardó el cristianismo en convertirse en un deporte para espectadores, muy semejante a la definición que oí recientemente sobre el fútbol: ¡once hombres en el terreno de juego que desesperadamente necesitan descanso y cuarenta mil personas en las gradas que desesperadamente necesitan el ejercicio!
¿Cómo descubre usted el don que tiene usted? La respuesta es que descubre usted los dones espirituales de la misma manera que encuentra los talentos naturales. Aquellos de ustedes que son músicos, ¿cómo saben que tienen el don de la música? Ustedes los atletas, ¿cómo descubrieron que tenían una coordinación física extraordinaria? Los dones espirituales se descubren de la misma manera. Normalmente usted se sentirá atraído al ver a ciertas personas ejercitando un don, y eso le atrae a estas personas. Luego intenta usted varias cosas diferentes y no tarda en descubrir que no tiene el don para ciertas cosas ni mucho menos. Juntamente con otras personas se dice a sí mismo: “Tal vez pueda hacer esto”. Hay algunas actividades que disfruta usted más que otras, lo cual es una posible indicación. Lo que usted disfruta hacer normalmente es lo que Dios le concede el privilegio de hacer, porque el poner en práctica los dones espirituales es algo gozoso que hacer. Las personas se complacen enormemente en ejercitar estos dones. Una indicación importante es ver si otros reconocen el don en usted y le animan a usarlo. Es importante que otras personas reconozcan su don.
Padre, ¡qué plan y programa tan magnífico para que este mundo sea ayudado, cambiado y liberado en su absoluta necesidad! Dios, concede que yo sienta algo de la emoción y el desafío de hacer uso de mi don.



Aplicación a la vida

¿Cuántas personas en la actualidad consideran su iglesia local como un edificio al que ir? ¿De qué manera ha debilitado esta manera popular de pensar el ministerio de Cristo en Su Cuerpo así como en el mundo?