Versículo para hoy:

viernes, 20 de marzo de 2020

20 de marzo - Ser semejantes a Dios - Ray Stedman



Pablo lo expresa de una manera categórica, clara y abierta: “Sed imitadores de Dios”. Esta es una gran declaración. La palabra para imitadores es la palabra griega que significa “imitar”. Los imitadores son aquellos que siguen el modelo o el ejemplo de Dios. Si quiere usted expresarlo de una manera sencilla, puede decirlo de la siguiente manera: “Sed semejantes a Dios”. Esa es la meta del cristianismo: producir hombres y mujeres, niños y niñas que son semejantes a Dios, viviendo en medio de un mundo impío. De eso se trata.
Fíjese usted que no dice: “sed dioses”, que es una mentira del demonio que distorsiona la verdad, haciendo que parezca una promesa de modo que, si seguimos nuestros propios deseos, tirando por la borda cualquier clase de restricción, eliminando las ataduras de la autoridad, haciendo lo que deseemos hacer, podremos ser dioses. Porque después de todo, ¿no es eso lo que hace Dios? Él hace lo que quiere; Él es soberano, así que hace lo que le complace, pero eso es una mentira. He aquí lo que dice la fe cristiana. Dice más bien: “Sed semejantes a Dios”, que quiere decir: “Sed un reflejo del Dios único y verdadero”. No hay más que un solo Dios; sólo puede haber un Dios, y Él es un ser supremo. ¿Cuántos seres supremos podemos tener? Solo uno.
Por lo tanto, el mensaje cristiano es que seamos semejantes a Dios, como el único Dios verdadero. Sea usted un reflejo de Él en su humanidad; sea usted un hombre semejante a Dios; sea usted una mujer semejante a Dios, que es un concepto que se expresa bien en inglés en el término godly, es decir, “semejante a Dios”. Después de todo, dicho término, el que se refiere a ser semejante a Dios, es uno que a muchos de nosotros nos hace temblar y sentirnos incómodos, porque es sencillamente otra manera de decir que “somos como Dios”, que originalmente tiene que ver con el concepto de ser semejantes a Dios, pero además tiene que ver al mismo tiempo con la idea de la santidad. La semejanza tiene que ver con la idea de ser como Dios.
¿Cómo será usted si es semejante a Dios? ¿Será usted fuerte? Sí, claro que sí. No hay fortaleza que sea semejante a la de Dios. ¿Estará usted lleno de poder si es semejante a Dios? Ya lo creo que sí, pero ándese usted con cuidado. Esta es una clase diferente de poder que el poder que desea el mundo. Es más sosegado, menos aparente, pero mucho más poderoso. ¿Se sentirá usted feliz si es semejante a Dios? Ya lo creo que sí, pero esta es una felicidad totalmente diferente a la que está buscando el mundo. ¿Será usted sabio y amable? Claro que sí, será más sabio y amable de lo que lo ha sido con anterioridad, porque así es como es Dios.
Todo esto lo podemos resumir en dos palabras. A pesar de todas las obras de Dios que son evidentes a nuestro alrededor, tanto en el mundo natural como en el mundo del pensamiento y de las ideas, realmente no hay más que dos cosas que hace Dios en la historia humana: Dios crea y Dios redime. Dios hace que las cosas cobren vida y Dios arregla lo que está roto; es debido a que Dios es vida y Dios es amor. Por lo tanto, Él es nuestro Hacedor y nuestro Sanador, y así es como será usted si es semejante a Dios. Aprenderá usted a vivir al máximo de la capacidad de su humanidad y aprenderá cómo amar y cómo sanar, a fin de restaurar y reunir en lugar de esparcir, fragmentar y separar. Porque en eso consiste el ser semejante a Dios. Esto es algo deseable, ¿no es cierto? ¿Quién no desearía ser así?
Padre, así es como me hubiese gustado ser siempre. Enséñame a escuchar de manera que se manifieste en estos tiempos solitarios y de confusión la maravilla de ser semejante a Dios.



Aplicación a la vida

En la historia humana, Dios nos ha creado y es Él quien nos redime. Él es vida y Él es amor. ¿De qué manera hace Dios visible Su vida y Su amor en un mundo caído lleno de división y de necesidad?



jueves, 19 de marzo de 2020

¿Vivirán estos huesos? - Nancy DeMoss Wolgemuth



19 de marzo - Despojarse y vestirse - Ray Stedman



Despojarse de la pasada manera de vivir y renovarse mediante la nueva manera de vivir es un principio por medio del cual las posibilidades que están en Cristo pueden resultar evidentes en nuestra experiencia. Fíjese el lector que hay un reconocimiento respecto a la atracción de la antigua vida en el caso del cristiano. La advertencia del apóstol consiste en la necesidad de que reconozcamos constantemente y rechacemos estas suposiciones falsas y subyacentes, que tienen que ver con nuestra antigua naturaleza y con la antigua manera de vivir. Esto no tiene que ver tan sólo con las acciones, pues, como verá usted, tiene que ver también con nuestra manera de pensar y nuestras actitudes. Esto es lo que causa el problema y es esto lo que debemos rechazar.
Despojarse significa que hay algo de lo que tiene usted que deshacerse, algo que debe eliminar. Pablo está usando los términos más sencillos para ilustrar lo que debemos hacer en cuanto a la manera de pensar y las actitudes en la vida. Es preciso que rechacemos estas suposiciones básicas que han sido las que han causado nuestros problemas, que las eliminemos y las rechacemos, despojándonos de ellas, de la misma manera que se quitaría usted la ropa sucia.
Es preciso que hagamos esto, porque la corrupción en la vida tiene que ver con estas actitudes equivocadas. Pablo dice que la antigua manera de vivir es corrupta y degenerada. Está muerta; es asquerosa, egoísta, desgraciada y temeraria. Estas son las cosas que han hecho que la vida resulte desgraciada o miserable. Él enfatiza el hecho de que podemos reconocer estas actitudes por la manera en que se manifiestan y que son “codicias engañosas”. Por desgracia, esta palabra codicia es un término que se interpreta de manera muy equivocada en nuestros días, porque normalmente la relacionamos con algo sexual, pero esta palabra es mucho más amplia que eso, ya que significa un estímulo causado por un impulso básico. Nos acercaremos más al significado esencial de esta palabra si usamos el término estímulo o impulso. Estos estímulos engañosos los sentimos constantemente cuando reaccionamos ante diversas situaciones en las cuales nos encontramos.
El primer paso en cuanto a experimentar lo que Dios desea para nosotros es reconocer esto. Despojarse de lo viejo, ese es el primer paso. El otro es reconocer las maravillosas posibilidades de una nueva vida. En esa frase “renovarse en el espíritu de nuestras mentes”, encontramos la diferencia fundamental entre un cristiano y una persona que no lo es. Es verdad que a veces las personas que no son cristianas son conscientes de que hay cosas que están mal en sus vidas, pero sencillamente cambian la expresión que se refiere al mismo egocentrismo básico. Cambian la forma exterior, pero el problema sigue siendo básicamente el mismo.
Pero de todos los seres humanos, solo los cristianos tienen la posibilidad de hacer algo totalmente diferente, viviendo conforme a un principio completamente diferente, porque han sido renovados en la actitud de sus mentes. Y eso sucede en la vida regenerada cuando el Espíritu de Dios entra en el corazón que cree en Jesucristo. Cuando creemos en Jesucristo y le recibimos como nuestro Señor y Salvador, somos renovados en las actitudes de nuestra mente. El nuevo ser se manifiesta entonces como semejante a Dios porque es la imagen de Jesucristo; es Su vida vivida en usted. De manera que adopte usted esa clase de vida, porque está a su alcance.
Padre, ayúdame a entender y a poner en práctica el gran principio de eliminar al antiguo ser y a ponerme el nuevo.



Aplicación a la vida

Las falsas concupiscencias nos engañan, porque creemos que nos harán felices. ¿Hay cosas que todavía seguimos haciendo porque no hemos renovado nuestras mentes en la Verdad que se halla en nosotros?


miércoles, 18 de marzo de 2020

¿Será hallado el Señor? - Nancy DeMoss Wolgemuth



18 de marzo - Un cambio radical - Ray Stedman



En los primeros versículos del capítulo cuatro de Efesios, el apóstol ha estado refiriéndose a la naturaleza de la iglesia y el papel que tiene que representar cada cristiano respecto a su funcionamiento y crecimiento. Pero ahora, al llegar al versículo 17, se vuelve hacia el cristiano en relación al mundo incrédulo. Aunque este relato fue escrito hace casi dos mil años, es imposible leerlo reflexivamente sin darnos cuenta de que el mundo hoy es exactamente lo mismo y la reacción del cristiano frente a él debe de ser la misma.
Él nos dice: “Vosotros (los cristianos) no podéis seguir viviendo como lo hacen los gentiles, en cuanto a lo vano de su manera de pensar”. Pablo está diciendo: “El lugar en el que empezar a vivir como un cristiano es reconocer que es preciso que piense usted de una manera diferente a como lo hace el mundo”. No comienza con acciones, sino con lo que se refiere a la vida del pensamiento, con la mente, declarando que la manera de pensar del mundo es vacía. Esta es la apelación vital que hace a los cristianos: “Vosotros no debéis pensar igual que lo hacen las personas mundanas; no debéis adoptar la filosofía del mundo respecto a la manera de vivir ni seguir el sistema de valores del mundo”. ¿Por qué? “Porque la persona mundana”, sigue diciendo, “vive de una manera vana, con una mente vacía”.
La palabra vanidad significa “falto de propósito o de lo que es apropiado”, además de insubstancial. Si esto es verdad, puede usted darse cuenta de por qué existe semejante división fundamental entre el cristianismo y el mundo y por qué el Señor Jesús marcó una línea distintiva de demarcación entre el mundo y el cristiano en lo que se refiere a la manera de pensar, la dirección y el destino. Es por ello que las Escrituras nos dicen que el cristiano no puede amar al mundo y al Padre al mismo tiempo (1 Juan 2:15). Existe una diferencia fundamental entre los dos, y es debido a ello que “la amistad del mundo”, según palabras de Santiago, “es enemistad contra Dios” (Santiago 4:4).
Las personas caídas se precian de su habilidad para razonar. Consideramos esto la más elevada función de la humanidad y nos sentimos muy orgullosos de la capacidad humana para descubrir conocimientos y para reunir varios detalles del conocimiento con el fin de producir diferentes cosas prácticas. Nos referimos con orgullo a la perfección tecnológica de nuestros desarrollos modernos, a los conocimientos mediante los cuales la ciencia ha aprovechado las fuerzas de la naturaleza para ponerlas al servicio de la humanidad. Los humanos ensalzan su razón, pero a los ojos de Dios el razonamiento humano resulta vacío y vano.
Pero fíjese usted cómo el apóstol hace que los cristianos se encuentren cara a cara con un tema fundamental. Una de dos: o Dios tiene la razón o la tiene el mundo; no pueden tenerla los dos. Es preciso que los cristianos escojan sobre qué base van a vivir sus vidas. Aquellos que decidan seguir a Cristo deberán estar dispuestos a cambiar su manera de pensar. Cuando se convierte usted en cristiano, este es el primer concepto con el que se enfrenta. Debe estar dispuesto a cambiar toda su perspectiva fundamental para que sea drásticamente alterada. El cristianismo no es sencillamente un cambio en las acciones exteriores, ni alcanzar un nivel moral o ético un poco más elevado. El cristianismo es un cambio revolucionario de gobierno que produce como resultado el cambio radical del comportamiento.
Señor, cambia mi manera de pensar, porque el crecimiento y el cambio comienzan ahí. Enséñame a pensar no de acuerdo con mis propios instintos humanos, sino con la verdad tal y como la revela Tu Palabra.



Aplicación a la vida

El mundo se enorgullece en lo que se refiere a incrementar sus conocimientos aparte de Dios. Puesto que el razonamiento humano aparte de Dios es vacío y vano, ¿necesitamos nosotros cambiar nuestra perspectiva respecto a la vida?



martes, 17 de marzo de 2020

17 de marzo - El crecimiento lento - Ray Stedman



El crecimiento es el método de Dios. Eso nos dice dos cosas que nos animan acerca de esta cuestión de hacerse maduros y no sólo en el sentido de ser maduros como personas religiosas, sino maduros como seres humanos: Primero, la madurez es algo que no se consigue de repente, sino que es un proceso. Yo conozco a muchos cristianos que se sienten profundamente inquietos cuando, después de ser cristianos, no se encuentran de repente asombrosa y totalmente transformados en criaturas angélicas. Se sienten profundamente decepcionados al descubrir que la antigua vida sigue todavía muy presente y se preguntan si son verdaderamente cristianos. Seguramente lo son, si han depositado su fe en Él, pero hay un proceso de crecimiento que debe producirse, y lleva tiempo para que esto ocurra. Recuerde usted que el escritor de Hebreos dice: “Debiendo ser ya maestros después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales, que tenéis necesidad de leche y no de alimento sólido” (Hebreos 5:12). Es decir, han sido cristianos durante suficiente tiempo como para poder haber sido maestros, pero alguna otra cosa ya ha detenido su desarrollo. A pesar de esto, deja claro que se necesita tiempo.
Con frecuencia es así como funciona la vida cristiana. Llegamos a ella como cristianos recién nacidos y durante un largo tiempo nos resistimos a los grandes principios que hacen posible el desarrollo cristiano. Nos lleva bastante tiempo aprender realmente que Dios tiene la intención de hacer algo totalmente diferente con nosotros de lo que pensábamos que Él haría cuando crecimos como hombres y mujeres naturales. Nos resistimos a estos cambios, pero finalmente Él nos lleva al lugar donde nos damos por vencidos y aceptamos y entendemos los principios, pero después aprendemos que lleva tiempo practicar dichos principios, incluso cuando los hemos entendido. Es como aprender a nadar haciendo un curso por correspondencia sobre la natación. No se puede aprender de esa manera; es preciso meterse en el agua, y también hay que crecer espiritualmente de esta manera.
Cuando seguimos adelante, descubrimos que el crecimiento parece algo sumamente lento. Creemos haber dominado algo cuando, de repente, sucede algo; nos encontramos con la persona equivocada y todo sucede otra vez, y nos sentimos desanimados. Acudimos al Señor y decimos: “Señor, ¿qué es lo que pasa? ¿Por qué no aceleras este proceso? Estoy cansado de ser inmaduro”. Pero Dios tiene Su propio tiempo y a veces lleva casi toda una vida crecer totalmente. Después de todo, le lleva a Dios años hacer que crezca un roble, pero puede hacer que crezca una calabaza en tres meses. Dios no está interesado en criar calabazas cristianas.
Sin embargo, a mí me encanta ver evidencia del anhelo por crecer. Recuerdo haberle preguntado una vez a un niño la edad que tenía. Rápido como el rayo me contestó: “Tengo doce años, casi trece y no tardaré en tener catorce años”. A mí me gusta ese anhelo por crecer, pero es estimulante que nos demos cuenta que es un proceso de tiempo y no es necesario que nos sintamos desanimados al descubrir que no somos como Cristo todavía. Lo que debemos de preguntarnos es: ¿Estamos moviéndonos en esa dirección?
Padre, gracias por recordarme mi necesidad de tener paciencia en el proceso de crecimiento. Ayúdame a aceptar esto totalmente y confiar en que Tú completarás la buena obra que has comenzado en mí.



Aplicación a la vida

Al hablar la verdad con amor crecemos en Cristo, pero el crecimiento es un proceso que lleva tiempo. ¿Nos caracterizamos nosotros por nuestro afán o por nuestra impaciencia a la hora de aprender a querer a otras personas?


lunes, 16 de marzo de 2020

¿Estás desesperada? - Nancy DeMoss Wolgemuth



16 de marzo - ¿Cuál es su don? - Ray Stedman



El don que tiene usted posiblemente corresponda a una de las dos principales divisiones dentro del cuerpo. Existen ciertos dones a los que podemos considerar como ministerios de apoyo general, gracias a los cuales se beneficia todo el cuerpo. Hay cuatro de ellos y a continuación hay otra división de dones, a los que podemos llamar dones de trabajo.
Los cuatro ministerios de apoyo existen para equipar a los santos para la obra del ministerio (es decir, el contacto con el mundo) y para la edificación del cuerpo de Cristo (es decir, para mantener la salud de la iglesia). ¿Quién debe de hacer estas dos cosas? ¡Los santos, el pueblo! Esa es la intención de Dios, pues no es la labor de los pastores, ya que lo que ellos hacen es algo diferente. Ellos deben enseñar, equipar, apoyar y motivar a las personas para que realicen esta labor. Son las personas las que deben de hacer el trabajo de la iglesia. Cualquier otra cosa que no sea esto es una distorsión de lo que Dios planeó respecto a cómo debía ser la iglesia.
Se ha producido un enorme fracaso en la vida de la iglesia respecto a este punto. A lo largo de los siglos, la iglesia se fue separando gradualmente del sistema sencillo que había hecho que fuese una influencia tan poderosa e impulsora en la sociedad durante sus primeros años, produciéndose gradualmente una terrible distorsión debido a la cual todavía estamos sufriendo en la actualidad. La iglesia se identificó con la construcción de grandes y masivas catedrales, con estructuras imponentes, a las cuales se hacía referencia como la iglesia. El pensamiento popular se centró sobre el edificio como el símbolo que identificaba a la iglesia, en lugar del pueblo. Juntamente con esta idea se produjo una transferencia gradual de responsabilidad del pueblo al clero para que llevasen a cabo la obra del ministerio. No tardó el cristianismo en convertirse en un deporte para espectadores, muy semejante a la definición que oí recientemente sobre el fútbol: ¡once hombres en el terreno de juego que desesperadamente necesitan descanso y cuarenta mil personas en las gradas que desesperadamente necesitan el ejercicio!
¿Cómo descubre usted el don que tiene usted? La respuesta es que descubre usted los dones espirituales de la misma manera que encuentra los talentos naturales. Aquellos de ustedes que son músicos, ¿cómo saben que tienen el don de la música? Ustedes los atletas, ¿cómo descubrieron que tenían una coordinación física extraordinaria? Los dones espirituales se descubren de la misma manera. Normalmente usted se sentirá atraído al ver a ciertas personas ejercitando un don, y eso le atrae a estas personas. Luego intenta usted varias cosas diferentes y no tarda en descubrir que no tiene el don para ciertas cosas ni mucho menos. Juntamente con otras personas se dice a sí mismo: “Tal vez pueda hacer esto”. Hay algunas actividades que disfruta usted más que otras, lo cual es una posible indicación. Lo que usted disfruta hacer normalmente es lo que Dios le concede el privilegio de hacer, porque el poner en práctica los dones espirituales es algo gozoso que hacer. Las personas se complacen enormemente en ejercitar estos dones. Una indicación importante es ver si otros reconocen el don en usted y le animan a usarlo. Es importante que otras personas reconozcan su don.
Padre, ¡qué plan y programa tan magnífico para que este mundo sea ayudado, cambiado y liberado en su absoluta necesidad! Dios, concede que yo sienta algo de la emoción y el desafío de hacer uso de mi don.



Aplicación a la vida

¿Cuántas personas en la actualidad consideran su iglesia local como un edificio al que ir? ¿De qué manera ha debilitado esta manera popular de pensar el ministerio de Cristo en Su Cuerpo así como en el mundo?


domingo, 15 de marzo de 2020

15 de marzo - ¡Descubra sus dones! - Ray Stedman




¿De qué manera se espera que la iglesia demuestre el poder de Dios y de ese modo ejerza su influencia sobre la sociedad? El apóstol sugiere claramente que el poder de la iglesia se halla en que los cristianos descubran y ejerciten de manera inteligente el don espiritual que les fue dado cuando se convirtieron en miembros del cuerpo de Cristo. Este es en general un principio olvidado en la actualidad, y es debido a ello que la iglesia es tan débil. Si alguna vez logramos recuperar la fuerza que Dios pretendió que ejerciese la iglesia en la sociedad humana, será un regreso a esa cosa tan sencilla que es el que cada persona ejercite su don espiritual.
Después de todo, ¿no es así como debe de funcionar un cuerpo físico? En el cuerpo de carne y de huesos existen una variedad de células. El cuerpo funciona, no por medio de las células que se reúnen y votan acerca de lo que es mejor hacer, sino sencillamente haciendo aquello para lo que fueron diseñadas de manera individual. Es la función de la cabeza relacionar esto, reuniéndolo todo y haciendo que funcione de un modo efectivo, pero cada célula se dedica a la labor de funcionar de acuerdo a cómo fue diseñada.
El cuerpo no funciona cuando las células se sublevan. ¿Ha experimentado usted alguna vez la rebelión de las células de los músculos de su estómago? ¡A esto lo llamamos indigestión! Quiere decir que el cuerpo está enfermo y no está funcionando de la manera que debiera de hacerlo. Ese es todo el problema en la iglesia hoy. En tantos lugares se ha olvidado que es un cuerpo y ha intentado funcionar como si fuese otra organización humana y, por lo tanto, no tiene ya más poder que ninguna otra organización humana que funciona en el mundo. Pero Pablo nos recuerda que el secreto del funcionamiento de la iglesia es que cada cristiano tenga un don.
Es nuestra responsabilidad reconocer y hacer uso de ese don. Si es usted cristiano, si tiene usted una nueva vida por el Espíritu de Dios mediante la fe en Jesucristo, tiene usted un don espiritual. La iglesia empieza a vivir y a tener un impacto e influencia sobre la sociedad cuando usted comienza a ejercitar su don.
¿Sabe usted cuál es su don? ¿Se ha preguntado alguna vez: “¿Cuál es el don que me ha concedido Dios desde que soy cristiano? ¿Qué es lo que Él quiere que yo haga como un aspecto general de ministerio?” ¿Sabe usted cómo reconocer un don? ¿Sabe usted cómo desarrollarlo una vez que sabe cuál es? El impacto sobre la iglesia en este aspecto está directamente relacionado con su manera de contestar a estas preguntas. Su propio gozo y el sentirse realizado depende de cómo conteste usted a estas preguntas.
Señor, te doy gracias por los dones espirituales que me has dado. Permíteme no sólo descubrirlos, sino usarlos para edificar a Tu cuerpo y glorificar a Tu Hijo en el poder del Espíritu.



Aplicación a la vida

Muchos cristianos todavía siguen siendo ingenuos hoy respecto a cómo funciona en realidad el Cuerpo de Cristo, lo cual da como resultado iglesias enfermizas. ¿Hemos descubierto nosotros y puesto en práctica nuestros dones espirituales?


sábado, 14 de marzo de 2020

14 de marzo - El clamor por la unidad - Ray Stedman



Este versículo define la naturaleza de la unidad cristiana. No es una unidad que se pueda producir, sino una unidad que ya existe. Estos no son artículos de acuerdo teológico, sino que son aspectos de experiencia mutua. Estas son cosas que se producen en nosotros, no siendo nosotros los responsables de producirlas. Todas ellas son inmediatamente experimentadas por todos aquellos que están en Cristo. Por lo tanto, la manera de crear la unidad es sencillamente traer a las personas a Cristo, y la unidad del Espíritu se producirá en estas personas por medio del Espíritu.
Al aplicar esta gran verdad hay ciertas cosas que resultan evidentes: para empezar, no podemos clasificar a los cristianos por organizaciones. No podemos decir que todas las personas que pertenecen, por ejemplo, a la iglesia bautista son cristianas pero que todas aquellas que son católicas no lo son. El Espíritu de Dios salta siempre por encima de los límites humanos. La unidad del Espíritu se encontrará en personas pertenecientes a muchos grupos diferentes. Encontraremos cristianos por todas partes, y es nuestra responsabilidad mantener la unidad del Espíritu mediante los lazos de la paz con cristianos dondequiera que los encontremos.
Una segunda conclusión sugiere que aquellos que han participado en esta unidad del Espíritu no pueden de ninguna manera participar en un esfuerzo evangelístico con las personas que niegan esta unidad fundamental. ¿Por qué no? Porque nuestras acciones las determinan nuestras creencias. Existen creencias fundamentales que marcan la dirección de nuestra vida. Cuando una persona ha aceptado estas y otra no lo ha hecho, se encuentra ante dos direcciones fundamentalmente contrarias. Es imposible que una persona cabalgue sobre dos caballos que van en direcciones contrarias, y el intentarlo daría como resultado una tensión tremenda sobre la anatomía. Es por este motivo que les fue ordenado a los israelitas no poner un yugo entre un buey y un asno. ¿Por qué no? Para empezar, porque van a diferentes velocidades, son de dos tamaños diferentes y sencillamente rozarían constantemente el uno contra el otro. Sería una crueldad a ambos el intentar unirlos. Esta es la manera que tiene Dios de enseñarnos, de manera simbólica, que existen diferencias fundamentales de caminar y de dirección, de manera que dos no pueden caminar juntos a menos que estén de acuerdo.
Existe una tercera aplicación práctica sobre esto. Los esfuerzos realizados por los cristianos no deben ir dirigidos a crear la unidad, sino a mantener la paz en el cuerpo. Es así como lo explica Pablo: “procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (v. 3). Es importante que los cristianos no estén peleándose, discutiendo y luchando los unos en contra de los otros. Una iglesia que actúe de este modo es un cuerpo totalmente inefectivo en su comunidad. Es importante que cuando se reúnan los cristianos reconozcan que han sido llamados a entenderse los unos a los otros, a perdonarse los unos a los otros, a ser amables, sensibles, no guardando rencor, que sean capaces de perdonar, que no estén amargados ni resentidos, odiándose los unos a los otros. Es ahí donde se introduce el Espíritu cuando está entre nosotros, eliminando las rencillas de larga duración, los resentimientos arraigados y las amargas hostilidades que han mantenido los unos en contra de los otros. Es preciso que cumplamos lo que el apóstol nos dice que debemos de hacer, manteniendo la unidad del Espíritu.
Padre, deseo que Tu Espíritu escudriñe mi corazón en lo que se refiere a mi actitud respecto a otras personas. Te doy gracias que no es parte de mi llamamiento producir una unión de cristianos, sino más bien descubrir esa unidad que solo puede producir el Espíritu Santo.



Aplicación a la vida

¿Nos hemos dado cuenta que no cae en nosotros la responsabilidad de producir la unidad, sino descubrir la unidad producido por el Espíritu? ¿Hay evidencia en nosotros de la paz, el amor y la vida de Cristo?



viernes, 13 de marzo de 2020

Tiempo para lamentar - Nancy DeMoss Wolgemuth



13 de marzo - Por qué existe la iglesia - Ray Stedman



Todo este pasaje es un resumen condensado del motivo por el que existe la iglesia y una declaración acerca de lo que debería de ser su función. ¿Qué es lo que dice Pablo que debería hacer la iglesia ante las desesperadas exigencias de las demandas humanas? Su respuesta es: “Llevad una vida digna del llamamiento que habéis recibido”. ¿Qué es lo que quiere decir? Lo que quiere decir es: “¡Obedeced vuestras órdenes!” Seguid la dirección de la Cabeza de la iglesia; seguid la estrategia divina, no lo que es evidentemente el consejo superficial de las gentes. No se espera que la iglesia invente su propia estrategia o que se proponga la misma meta. La iglesia no es una organización independiente que existe gracias a su propia fortaleza. No podremos entender nunca este cuerpo que existe en la sociedad humana a menos que lo consideremos como algo más que una organización. Piense usted en las imágenes de que se vale el apóstol respecto a la iglesia en esta epístola: la iglesia es un ejército bajo el mando del Rey. Un ejército que no obedece a su comandante no sirve para nada como una organización para luchar.
La iglesia es un cuerpo bajo el control de la Cabeza, y ¡qué tragedia es cuando el cuerpo humano se niega a responder a la dirección de la cabeza! La iglesia es un templo para la habitación y uso exclusivo de una Persona que vive en su interior, que tiene el derecho a hacer con esa habitación lo que desee. De manera que esta es la palabra del apóstol dirigida a nosotros: “Llevad una vida digna del llamamiento que habéis recibido”. Seguid la meta que ha determinado para vosotros vuestro Capitán.
Esta es una era revolucionaria. Los vientos huracanados de cambio soplan por todas partes en nuestro mundo. La raza humana está agitada y con una rebelión desenfrenada. ¿Qué es lo que deben de hacer los cristianos en esta hora? ¿Debemos renunciar al mensaje más revolucionario que el mundo jamás ha escuchado, que puede llegar a él desde otra procedencia, quedándonos satisfechos con hacer lo que puede hacer cualquier otra persona del mundo?
¿Nos convertiremos en tan sólo otro grupo de acción política o sucumbiremos a la falacia de que el cambio, cualquier clase de cambio, representa progreso? ¡No lo permita Dios!
Lo que el apóstol desea es que prestemos atención a nuestro llamamiento, que renovemos nuestro compromiso al Señor, que es el responsable de todas las cosas, a fin de ser individualmente responsables de transmitir estas buenas nuevas radicales, revolucionarias, que transforman la vida a toda la sociedad, que invadamos la vida comercial e industrial, la educación y la enseñanza, las artes y la vida familiar, la moral y el gobierno con este tremendo mensaje, que no tiene igual.
Padre, ayúdame a darme cuenta de que el único impacto que puedo tener en este mundo es siendo fiel a Ti y al mensaje que me ha sido transmitido. Es mi deseo que Tu iglesia esté formada por personas que, sobre todo, obedezcan Tus órdenes.



Aplicación a la vida

¿Cómo permitimos cada uno de nosotros que el Señor continúe realizando en nuestro interior Su ministerio en la tierra? ¿De qué manera encaja esto con el propósito y la función de la iglesia de la cual Cristo es la Cabeza?


jueves, 12 de marzo de 2020

Despierta - Nancy DeMoss Wolgemuth



12 de marzo - El hombre interior - Ray Stedman



¿Qué significa el hombre interior? Muchos consideran que esto se refiere al alma, con sus facultades de la razón, las emociones y la voluntad. Pero yo no creo que sea esto a lo que se refiere Pablo aquí, porque en 2 Corintios 4 nos da una clave acerca de lo que quiere decir cuando se refiere al “hombre interior”. Está diciendo que aunque “nuestro hombre exterior se va desgastando, el hombre interior no obstante se renueva de día en día” (4:16). Es decir, para los cristianos hay algo de nosotros que se está volviendo viejo, degenerándose y deteriorándose, pero al mismo tiempo hay algo en nosotros que se está volviendo más vital, aumentando y volviéndose más rico, más profundo y más fuerte cada día que vivimos. Eso es a lo que llama “el hombre interior”.
Su alma se envejece de la misma manera que le sucede a su cuerpo. Está claro que el alma forma parte de nuestra vida, que a su vez es parte de la persona exterior, que perece día tras día.
Pero ese no es el hombre interior. El hombre interior es el espíritu humano y es ahí donde Dios comienza la obra de recuperación. No en el ámbito de nuestros sentimientos, sino en lo que los psicólogos denominarían el dominio del subconsciente, la parte más profunda de nuestra vida, el elemento fundamental de nuestra naturaleza. Cuando se siente usted realmente desanimado, cuando se siente verdaderamente angustiado y se ha dado por vencido, generalmente se describe este estado como abatimiento, que es un término de lo más apropiado. No se trata sencillamente de una cuestión de aburrimiento temporal, porque eso tendría que ver con el ámbito del alma. Vemos, por lo tanto, que esto es algo que afecta al espíritu, que es el nivel más profundo de la vida humana, de modo que se siente usted dominado por la desesperación y la indiferencia.
Es ahí donde debe empezar la recuperación y a lo que el apóstol se refiere aquí es a la capacidad del Creador mismo, que es nuestro Padre amoroso, que nos transmite una nueva infusión de fuerzas por medio de Su Espíritu a nuestro espíritu, que es el ser interior. En 1 de Corintios 12 Pablo dice, hablando acerca de los creyentes: “porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo… y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (v. 13). Para eso es nuestro espíritu humano, para beber del Espíritu de Dios a fin de que podamos ser refrescados y revitalizados. De la misma manera que al tomar una bebida su cuerpo se refresca, el beber del Espíritu refresca su espíritu, en el nivel más profundo de su vida.
Ese no es el ámbito de los sentimientos. Nos obsesionamos de tal manera con este proceso de la recuperación espiritual que hace que estemos deseando siempre sentirnos bien de inmediato. Llegará un momento en que nos sentiremos aliviados, pero no empieza ahí, sino que comienza al nivel del espíritu y puede que no sea nada más que tomar conciencia de tener la seguridad de que las cosas se van a solucionar.
Este paso inicial no es responsabilidad de usted, sino de Dios. Todo cuanto se necesita es que usted se lo pida. Pablo estuvo orando para que les fuese concedido a estos efesios. Cuando nosotros pedimos a este nivel, Dios promete contestar a nuestras oraciones.
Padre, te doy gracias por poder venir a Ti y pedirte que me fortalezcas en mi hombre interior y que gracias a Tu gran amor pueda confiar en que Tú vas a contestar al clamor de mi corazón.



Aplicación a la vida

¿Qué sabemos exactamente acerca de nuestro ser interior? ¿Es posible que todavía necesitemos conocer de verdad la vida de Cristo en nosotros por medio de la fe? ¿Cuál es nuestra responsabilidad en ese sentido?


miércoles, 11 de marzo de 2020

Admite tu necesidad - Nancy DeMoss Wolgemuth



11 de marzo - La multiforme sabiduría del amor de Dios - Ray Stedman


El apóstol dice que este ministerio tenía el efecto de demostrar una sabiduría única. Esto es algo que debe de continuar ahora, mientras se está formando la iglesia. Es una revelación mediante la cual estos “gobernantes y autoridades” están aprendiendo algo observando a la iglesia. Este es uno de los casos en el que las Escrituras afirman claramente que estamos rodeados de un reino espiritual invisible compuesto tanto por demonios como por ángeles. En Efesios 6 Pablo dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (v. 12). Pero aprendemos además de otros pasajes que los ángeles nos están observando. Es como si estuviésemos en un escenario en un gran teatro, con los ángeles reunidos a nuestro alrededor en muchas filas. Los ángeles están observando y aprendiendo.
La revelación del misterio es esencialmente la revelación del amor de Dios de maneras que hacen que los ángeles estén asombrados y sorprendidos al aprender acerca de los tremendos secretos del amor de Dios. Es por esto que Pedro dice en su primera epístola que nuestra salvación es tan tremenda que los ángeles anhelan contemplar estas cosas.
La palabra traducida como multiforme aquí se refiere literalmente a “los múltiples colores de la sabiduría de Dios”. ¿Por qué escogió el apóstol este poético adjetivo? Es debido a que la vida está formada por muchos colores. En inglés se dice que tenemos “días azules” y horas rojas de ira y de pasión, así como dorados momentos de gloria. Y oscuros y sombríos valles por los que debemos de pasar. Y exuberantes y verdes pastos a los que a veces somos dirigidos. El amor de Dios se manifiesta en todos estos tonos de la vida. De modo que cuando pasa usted por tiempos oscuros, lo que está aprendiendo es el amor de Dios. Cuando pasa usted por un tiempo oscuro y de presión, también se manifiesta en él el amor de Dios. Puede que usted no lo vea, pero Dios sabe cómo dejarlo claro, y hasta los momentos gozosos son manifestaciones de los múltiples colores de la sabiduría de Dios.
Y mientras los ángeles nos contemplan, ven cómo aprendemos a confiar en Dios, a darle la espalda a nuestros temores y a renovarnos a nosotros mismos con la fortaleza divina, descansando en las grandes y poderosas promesas de Dios en la hora de la presión y del peligro. Al ver esto, su alabanza comienza a resonarse con asombro y maravilla de un Dios que también puede encontrar la manera mediante la cual prodigar Su amor a aquellos que merecen Su ira. Esto hace que los ángeles alaben a Dios. Ellos se glorían, tal y como Charles Wesley lo captó en ese gran himno que a mí me gusta cantar: “Es todo un misterio, el Inmortal murió”. ¡Imagínese usted eso, el Inmortal muriendo! Usted no podrá nunca resolver completamente el misterio del asombroso amor de Dios, manifestado en la multiforme sabiduría que nos lleva a pasar por las circunstancias en nuestra vida. Pero es esto precisamente lo que edifica a los ángeles y enseña a los demonios sobre la naturaleza de la grandeza del Dios al que servimos.
Señor, te ruego que hoy manifiestes la múltiple sabiduría de Tu amor por medio de mí para que incluso los ángeles puedan ver y sentirse asombrados.



Aplicación a la vida

¿De qué modo alabamos a Dios cuando confiamos en Él y aprovechamos Su fortaleza y Sus promesas en circunstancias difíciles? ¿Observan otras personas el amor abundante de Dios manifestándose en nosotros?