Versículo para hoy:

lunes, 16 de marzo de 2020

16 de marzo - ¿Cuál es su don? - Ray Stedman



El don que tiene usted posiblemente corresponda a una de las dos principales divisiones dentro del cuerpo. Existen ciertos dones a los que podemos considerar como ministerios de apoyo general, gracias a los cuales se beneficia todo el cuerpo. Hay cuatro de ellos y a continuación hay otra división de dones, a los que podemos llamar dones de trabajo.
Los cuatro ministerios de apoyo existen para equipar a los santos para la obra del ministerio (es decir, el contacto con el mundo) y para la edificación del cuerpo de Cristo (es decir, para mantener la salud de la iglesia). ¿Quién debe de hacer estas dos cosas? ¡Los santos, el pueblo! Esa es la intención de Dios, pues no es la labor de los pastores, ya que lo que ellos hacen es algo diferente. Ellos deben enseñar, equipar, apoyar y motivar a las personas para que realicen esta labor. Son las personas las que deben de hacer el trabajo de la iglesia. Cualquier otra cosa que no sea esto es una distorsión de lo que Dios planeó respecto a cómo debía ser la iglesia.
Se ha producido un enorme fracaso en la vida de la iglesia respecto a este punto. A lo largo de los siglos, la iglesia se fue separando gradualmente del sistema sencillo que había hecho que fuese una influencia tan poderosa e impulsora en la sociedad durante sus primeros años, produciéndose gradualmente una terrible distorsión debido a la cual todavía estamos sufriendo en la actualidad. La iglesia se identificó con la construcción de grandes y masivas catedrales, con estructuras imponentes, a las cuales se hacía referencia como la iglesia. El pensamiento popular se centró sobre el edificio como el símbolo que identificaba a la iglesia, en lugar del pueblo. Juntamente con esta idea se produjo una transferencia gradual de responsabilidad del pueblo al clero para que llevasen a cabo la obra del ministerio. No tardó el cristianismo en convertirse en un deporte para espectadores, muy semejante a la definición que oí recientemente sobre el fútbol: ¡once hombres en el terreno de juego que desesperadamente necesitan descanso y cuarenta mil personas en las gradas que desesperadamente necesitan el ejercicio!
¿Cómo descubre usted el don que tiene usted? La respuesta es que descubre usted los dones espirituales de la misma manera que encuentra los talentos naturales. Aquellos de ustedes que son músicos, ¿cómo saben que tienen el don de la música? Ustedes los atletas, ¿cómo descubrieron que tenían una coordinación física extraordinaria? Los dones espirituales se descubren de la misma manera. Normalmente usted se sentirá atraído al ver a ciertas personas ejercitando un don, y eso le atrae a estas personas. Luego intenta usted varias cosas diferentes y no tarda en descubrir que no tiene el don para ciertas cosas ni mucho menos. Juntamente con otras personas se dice a sí mismo: “Tal vez pueda hacer esto”. Hay algunas actividades que disfruta usted más que otras, lo cual es una posible indicación. Lo que usted disfruta hacer normalmente es lo que Dios le concede el privilegio de hacer, porque el poner en práctica los dones espirituales es algo gozoso que hacer. Las personas se complacen enormemente en ejercitar estos dones. Una indicación importante es ver si otros reconocen el don en usted y le animan a usarlo. Es importante que otras personas reconozcan su don.
Padre, ¡qué plan y programa tan magnífico para que este mundo sea ayudado, cambiado y liberado en su absoluta necesidad! Dios, concede que yo sienta algo de la emoción y el desafío de hacer uso de mi don.



Aplicación a la vida

¿Cuántas personas en la actualidad consideran su iglesia local como un edificio al que ir? ¿De qué manera ha debilitado esta manera popular de pensar el ministerio de Cristo en Su Cuerpo así como en el mundo?


domingo, 15 de marzo de 2020

15 de marzo - ¡Descubra sus dones! - Ray Stedman




¿De qué manera se espera que la iglesia demuestre el poder de Dios y de ese modo ejerza su influencia sobre la sociedad? El apóstol sugiere claramente que el poder de la iglesia se halla en que los cristianos descubran y ejerciten de manera inteligente el don espiritual que les fue dado cuando se convirtieron en miembros del cuerpo de Cristo. Este es en general un principio olvidado en la actualidad, y es debido a ello que la iglesia es tan débil. Si alguna vez logramos recuperar la fuerza que Dios pretendió que ejerciese la iglesia en la sociedad humana, será un regreso a esa cosa tan sencilla que es el que cada persona ejercite su don espiritual.
Después de todo, ¿no es así como debe de funcionar un cuerpo físico? En el cuerpo de carne y de huesos existen una variedad de células. El cuerpo funciona, no por medio de las células que se reúnen y votan acerca de lo que es mejor hacer, sino sencillamente haciendo aquello para lo que fueron diseñadas de manera individual. Es la función de la cabeza relacionar esto, reuniéndolo todo y haciendo que funcione de un modo efectivo, pero cada célula se dedica a la labor de funcionar de acuerdo a cómo fue diseñada.
El cuerpo no funciona cuando las células se sublevan. ¿Ha experimentado usted alguna vez la rebelión de las células de los músculos de su estómago? ¡A esto lo llamamos indigestión! Quiere decir que el cuerpo está enfermo y no está funcionando de la manera que debiera de hacerlo. Ese es todo el problema en la iglesia hoy. En tantos lugares se ha olvidado que es un cuerpo y ha intentado funcionar como si fuese otra organización humana y, por lo tanto, no tiene ya más poder que ninguna otra organización humana que funciona en el mundo. Pero Pablo nos recuerda que el secreto del funcionamiento de la iglesia es que cada cristiano tenga un don.
Es nuestra responsabilidad reconocer y hacer uso de ese don. Si es usted cristiano, si tiene usted una nueva vida por el Espíritu de Dios mediante la fe en Jesucristo, tiene usted un don espiritual. La iglesia empieza a vivir y a tener un impacto e influencia sobre la sociedad cuando usted comienza a ejercitar su don.
¿Sabe usted cuál es su don? ¿Se ha preguntado alguna vez: “¿Cuál es el don que me ha concedido Dios desde que soy cristiano? ¿Qué es lo que Él quiere que yo haga como un aspecto general de ministerio?” ¿Sabe usted cómo reconocer un don? ¿Sabe usted cómo desarrollarlo una vez que sabe cuál es? El impacto sobre la iglesia en este aspecto está directamente relacionado con su manera de contestar a estas preguntas. Su propio gozo y el sentirse realizado depende de cómo conteste usted a estas preguntas.
Señor, te doy gracias por los dones espirituales que me has dado. Permíteme no sólo descubrirlos, sino usarlos para edificar a Tu cuerpo y glorificar a Tu Hijo en el poder del Espíritu.



Aplicación a la vida

Muchos cristianos todavía siguen siendo ingenuos hoy respecto a cómo funciona en realidad el Cuerpo de Cristo, lo cual da como resultado iglesias enfermizas. ¿Hemos descubierto nosotros y puesto en práctica nuestros dones espirituales?


sábado, 14 de marzo de 2020

14 de marzo - El clamor por la unidad - Ray Stedman



Este versículo define la naturaleza de la unidad cristiana. No es una unidad que se pueda producir, sino una unidad que ya existe. Estos no son artículos de acuerdo teológico, sino que son aspectos de experiencia mutua. Estas son cosas que se producen en nosotros, no siendo nosotros los responsables de producirlas. Todas ellas son inmediatamente experimentadas por todos aquellos que están en Cristo. Por lo tanto, la manera de crear la unidad es sencillamente traer a las personas a Cristo, y la unidad del Espíritu se producirá en estas personas por medio del Espíritu.
Al aplicar esta gran verdad hay ciertas cosas que resultan evidentes: para empezar, no podemos clasificar a los cristianos por organizaciones. No podemos decir que todas las personas que pertenecen, por ejemplo, a la iglesia bautista son cristianas pero que todas aquellas que son católicas no lo son. El Espíritu de Dios salta siempre por encima de los límites humanos. La unidad del Espíritu se encontrará en personas pertenecientes a muchos grupos diferentes. Encontraremos cristianos por todas partes, y es nuestra responsabilidad mantener la unidad del Espíritu mediante los lazos de la paz con cristianos dondequiera que los encontremos.
Una segunda conclusión sugiere que aquellos que han participado en esta unidad del Espíritu no pueden de ninguna manera participar en un esfuerzo evangelístico con las personas que niegan esta unidad fundamental. ¿Por qué no? Porque nuestras acciones las determinan nuestras creencias. Existen creencias fundamentales que marcan la dirección de nuestra vida. Cuando una persona ha aceptado estas y otra no lo ha hecho, se encuentra ante dos direcciones fundamentalmente contrarias. Es imposible que una persona cabalgue sobre dos caballos que van en direcciones contrarias, y el intentarlo daría como resultado una tensión tremenda sobre la anatomía. Es por este motivo que les fue ordenado a los israelitas no poner un yugo entre un buey y un asno. ¿Por qué no? Para empezar, porque van a diferentes velocidades, son de dos tamaños diferentes y sencillamente rozarían constantemente el uno contra el otro. Sería una crueldad a ambos el intentar unirlos. Esta es la manera que tiene Dios de enseñarnos, de manera simbólica, que existen diferencias fundamentales de caminar y de dirección, de manera que dos no pueden caminar juntos a menos que estén de acuerdo.
Existe una tercera aplicación práctica sobre esto. Los esfuerzos realizados por los cristianos no deben ir dirigidos a crear la unidad, sino a mantener la paz en el cuerpo. Es así como lo explica Pablo: “procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (v. 3). Es importante que los cristianos no estén peleándose, discutiendo y luchando los unos en contra de los otros. Una iglesia que actúe de este modo es un cuerpo totalmente inefectivo en su comunidad. Es importante que cuando se reúnan los cristianos reconozcan que han sido llamados a entenderse los unos a los otros, a perdonarse los unos a los otros, a ser amables, sensibles, no guardando rencor, que sean capaces de perdonar, que no estén amargados ni resentidos, odiándose los unos a los otros. Es ahí donde se introduce el Espíritu cuando está entre nosotros, eliminando las rencillas de larga duración, los resentimientos arraigados y las amargas hostilidades que han mantenido los unos en contra de los otros. Es preciso que cumplamos lo que el apóstol nos dice que debemos de hacer, manteniendo la unidad del Espíritu.
Padre, deseo que Tu Espíritu escudriñe mi corazón en lo que se refiere a mi actitud respecto a otras personas. Te doy gracias que no es parte de mi llamamiento producir una unión de cristianos, sino más bien descubrir esa unidad que solo puede producir el Espíritu Santo.



Aplicación a la vida

¿Nos hemos dado cuenta que no cae en nosotros la responsabilidad de producir la unidad, sino descubrir la unidad producido por el Espíritu? ¿Hay evidencia en nosotros de la paz, el amor y la vida de Cristo?



viernes, 13 de marzo de 2020

Tiempo para lamentar - Nancy DeMoss Wolgemuth



13 de marzo - Por qué existe la iglesia - Ray Stedman



Todo este pasaje es un resumen condensado del motivo por el que existe la iglesia y una declaración acerca de lo que debería de ser su función. ¿Qué es lo que dice Pablo que debería hacer la iglesia ante las desesperadas exigencias de las demandas humanas? Su respuesta es: “Llevad una vida digna del llamamiento que habéis recibido”. ¿Qué es lo que quiere decir? Lo que quiere decir es: “¡Obedeced vuestras órdenes!” Seguid la dirección de la Cabeza de la iglesia; seguid la estrategia divina, no lo que es evidentemente el consejo superficial de las gentes. No se espera que la iglesia invente su propia estrategia o que se proponga la misma meta. La iglesia no es una organización independiente que existe gracias a su propia fortaleza. No podremos entender nunca este cuerpo que existe en la sociedad humana a menos que lo consideremos como algo más que una organización. Piense usted en las imágenes de que se vale el apóstol respecto a la iglesia en esta epístola: la iglesia es un ejército bajo el mando del Rey. Un ejército que no obedece a su comandante no sirve para nada como una organización para luchar.
La iglesia es un cuerpo bajo el control de la Cabeza, y ¡qué tragedia es cuando el cuerpo humano se niega a responder a la dirección de la cabeza! La iglesia es un templo para la habitación y uso exclusivo de una Persona que vive en su interior, que tiene el derecho a hacer con esa habitación lo que desee. De manera que esta es la palabra del apóstol dirigida a nosotros: “Llevad una vida digna del llamamiento que habéis recibido”. Seguid la meta que ha determinado para vosotros vuestro Capitán.
Esta es una era revolucionaria. Los vientos huracanados de cambio soplan por todas partes en nuestro mundo. La raza humana está agitada y con una rebelión desenfrenada. ¿Qué es lo que deben de hacer los cristianos en esta hora? ¿Debemos renunciar al mensaje más revolucionario que el mundo jamás ha escuchado, que puede llegar a él desde otra procedencia, quedándonos satisfechos con hacer lo que puede hacer cualquier otra persona del mundo?
¿Nos convertiremos en tan sólo otro grupo de acción política o sucumbiremos a la falacia de que el cambio, cualquier clase de cambio, representa progreso? ¡No lo permita Dios!
Lo que el apóstol desea es que prestemos atención a nuestro llamamiento, que renovemos nuestro compromiso al Señor, que es el responsable de todas las cosas, a fin de ser individualmente responsables de transmitir estas buenas nuevas radicales, revolucionarias, que transforman la vida a toda la sociedad, que invadamos la vida comercial e industrial, la educación y la enseñanza, las artes y la vida familiar, la moral y el gobierno con este tremendo mensaje, que no tiene igual.
Padre, ayúdame a darme cuenta de que el único impacto que puedo tener en este mundo es siendo fiel a Ti y al mensaje que me ha sido transmitido. Es mi deseo que Tu iglesia esté formada por personas que, sobre todo, obedezcan Tus órdenes.



Aplicación a la vida

¿Cómo permitimos cada uno de nosotros que el Señor continúe realizando en nuestro interior Su ministerio en la tierra? ¿De qué manera encaja esto con el propósito y la función de la iglesia de la cual Cristo es la Cabeza?


jueves, 12 de marzo de 2020

Despierta - Nancy DeMoss Wolgemuth



12 de marzo - El hombre interior - Ray Stedman



¿Qué significa el hombre interior? Muchos consideran que esto se refiere al alma, con sus facultades de la razón, las emociones y la voluntad. Pero yo no creo que sea esto a lo que se refiere Pablo aquí, porque en 2 Corintios 4 nos da una clave acerca de lo que quiere decir cuando se refiere al “hombre interior”. Está diciendo que aunque “nuestro hombre exterior se va desgastando, el hombre interior no obstante se renueva de día en día” (4:16). Es decir, para los cristianos hay algo de nosotros que se está volviendo viejo, degenerándose y deteriorándose, pero al mismo tiempo hay algo en nosotros que se está volviendo más vital, aumentando y volviéndose más rico, más profundo y más fuerte cada día que vivimos. Eso es a lo que llama “el hombre interior”.
Su alma se envejece de la misma manera que le sucede a su cuerpo. Está claro que el alma forma parte de nuestra vida, que a su vez es parte de la persona exterior, que perece día tras día.
Pero ese no es el hombre interior. El hombre interior es el espíritu humano y es ahí donde Dios comienza la obra de recuperación. No en el ámbito de nuestros sentimientos, sino en lo que los psicólogos denominarían el dominio del subconsciente, la parte más profunda de nuestra vida, el elemento fundamental de nuestra naturaleza. Cuando se siente usted realmente desanimado, cuando se siente verdaderamente angustiado y se ha dado por vencido, generalmente se describe este estado como abatimiento, que es un término de lo más apropiado. No se trata sencillamente de una cuestión de aburrimiento temporal, porque eso tendría que ver con el ámbito del alma. Vemos, por lo tanto, que esto es algo que afecta al espíritu, que es el nivel más profundo de la vida humana, de modo que se siente usted dominado por la desesperación y la indiferencia.
Es ahí donde debe empezar la recuperación y a lo que el apóstol se refiere aquí es a la capacidad del Creador mismo, que es nuestro Padre amoroso, que nos transmite una nueva infusión de fuerzas por medio de Su Espíritu a nuestro espíritu, que es el ser interior. En 1 de Corintios 12 Pablo dice, hablando acerca de los creyentes: “porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo… y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (v. 13). Para eso es nuestro espíritu humano, para beber del Espíritu de Dios a fin de que podamos ser refrescados y revitalizados. De la misma manera que al tomar una bebida su cuerpo se refresca, el beber del Espíritu refresca su espíritu, en el nivel más profundo de su vida.
Ese no es el ámbito de los sentimientos. Nos obsesionamos de tal manera con este proceso de la recuperación espiritual que hace que estemos deseando siempre sentirnos bien de inmediato. Llegará un momento en que nos sentiremos aliviados, pero no empieza ahí, sino que comienza al nivel del espíritu y puede que no sea nada más que tomar conciencia de tener la seguridad de que las cosas se van a solucionar.
Este paso inicial no es responsabilidad de usted, sino de Dios. Todo cuanto se necesita es que usted se lo pida. Pablo estuvo orando para que les fuese concedido a estos efesios. Cuando nosotros pedimos a este nivel, Dios promete contestar a nuestras oraciones.
Padre, te doy gracias por poder venir a Ti y pedirte que me fortalezcas en mi hombre interior y que gracias a Tu gran amor pueda confiar en que Tú vas a contestar al clamor de mi corazón.



Aplicación a la vida

¿Qué sabemos exactamente acerca de nuestro ser interior? ¿Es posible que todavía necesitemos conocer de verdad la vida de Cristo en nosotros por medio de la fe? ¿Cuál es nuestra responsabilidad en ese sentido?


miércoles, 11 de marzo de 2020

Admite tu necesidad - Nancy DeMoss Wolgemuth



11 de marzo - La multiforme sabiduría del amor de Dios - Ray Stedman


El apóstol dice que este ministerio tenía el efecto de demostrar una sabiduría única. Esto es algo que debe de continuar ahora, mientras se está formando la iglesia. Es una revelación mediante la cual estos “gobernantes y autoridades” están aprendiendo algo observando a la iglesia. Este es uno de los casos en el que las Escrituras afirman claramente que estamos rodeados de un reino espiritual invisible compuesto tanto por demonios como por ángeles. En Efesios 6 Pablo dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (v. 12). Pero aprendemos además de otros pasajes que los ángeles nos están observando. Es como si estuviésemos en un escenario en un gran teatro, con los ángeles reunidos a nuestro alrededor en muchas filas. Los ángeles están observando y aprendiendo.
La revelación del misterio es esencialmente la revelación del amor de Dios de maneras que hacen que los ángeles estén asombrados y sorprendidos al aprender acerca de los tremendos secretos del amor de Dios. Es por esto que Pedro dice en su primera epístola que nuestra salvación es tan tremenda que los ángeles anhelan contemplar estas cosas.
La palabra traducida como multiforme aquí se refiere literalmente a “los múltiples colores de la sabiduría de Dios”. ¿Por qué escogió el apóstol este poético adjetivo? Es debido a que la vida está formada por muchos colores. En inglés se dice que tenemos “días azules” y horas rojas de ira y de pasión, así como dorados momentos de gloria. Y oscuros y sombríos valles por los que debemos de pasar. Y exuberantes y verdes pastos a los que a veces somos dirigidos. El amor de Dios se manifiesta en todos estos tonos de la vida. De modo que cuando pasa usted por tiempos oscuros, lo que está aprendiendo es el amor de Dios. Cuando pasa usted por un tiempo oscuro y de presión, también se manifiesta en él el amor de Dios. Puede que usted no lo vea, pero Dios sabe cómo dejarlo claro, y hasta los momentos gozosos son manifestaciones de los múltiples colores de la sabiduría de Dios.
Y mientras los ángeles nos contemplan, ven cómo aprendemos a confiar en Dios, a darle la espalda a nuestros temores y a renovarnos a nosotros mismos con la fortaleza divina, descansando en las grandes y poderosas promesas de Dios en la hora de la presión y del peligro. Al ver esto, su alabanza comienza a resonarse con asombro y maravilla de un Dios que también puede encontrar la manera mediante la cual prodigar Su amor a aquellos que merecen Su ira. Esto hace que los ángeles alaben a Dios. Ellos se glorían, tal y como Charles Wesley lo captó en ese gran himno que a mí me gusta cantar: “Es todo un misterio, el Inmortal murió”. ¡Imagínese usted eso, el Inmortal muriendo! Usted no podrá nunca resolver completamente el misterio del asombroso amor de Dios, manifestado en la multiforme sabiduría que nos lleva a pasar por las circunstancias en nuestra vida. Pero es esto precisamente lo que edifica a los ángeles y enseña a los demonios sobre la naturaleza de la grandeza del Dios al que servimos.
Señor, te ruego que hoy manifiestes la múltiple sabiduría de Tu amor por medio de mí para que incluso los ángeles puedan ver y sentirse asombrados.



Aplicación a la vida

¿De qué modo alabamos a Dios cuando confiamos en Él y aprovechamos Su fortaleza y Sus promesas en circunstancias difíciles? ¿Observan otras personas el amor abundante de Dios manifestándose en nosotros?


martes, 10 de marzo de 2020

Permanece firme - Nancy DeMoss Wolgemuth



10 de marzo - El gran misterio - Ray Stedman



En estos versículos, de manera breve, se encuentra la afirmación de Pablo acerca del misterio que se encuentra en el corazón mismo de la vida. Consiste en esta gran verdad: cuando vienen a Cristo, tanto los judíos como los gentiles son coherederos, miembros juntamente de un cuerpo y copartícipes de la promesa. En estos tres términos tenemos las respuestas a las grandes luchas en las que nosotros los humanos nos vemos involucrados en la actualidad.
“Coherederos” tiene que ver con posesiones. Pablo se está refiriendo a todo el problema de los humanos y su universo así como el motivo por el que no podemos resolver nuestros enigmas ecológicos. La antigua creación que ha existido desde el principio de los tiempos se ve sometida a una ley inquebrantable, a la que Pablo llama “la esclavitud de corrupción” en Romanos 8:21. Todo se está deteriorando y ese es el motivo por el que resulta imposible hallar la solución a los actuales problemas ecológicos. Pero Pablo dice que en Cristo se ha hallado la respuesta. Dios está empezando una nueva creación, una que vive bajo un principio completamente diferente y no está sometida a esta ley.
En el aspecto de la ejecución o cumplimiento, esto es cierto ya. ¿Por qué no podemos llevarnos bien los unos con los otros? ¿Por qué se producen tantas roturas todavía en el ámbito de la familia? Porque cuando seguimos viviendo aún en la antigua creación, esas cosas son inevitables, pero en el aspecto del Espíritu la solución ya ha sucedido. Cuando empezamos a “caminar en el Espíritu”, podemos amar y perdonar, ayudándonos los unos a los otros.
Esta es la explicación de Pablo acerca del gran misterio. Lo asombroso de ello es que usted puede disfrutarlo ahora mismo. Es la única esperanza que jamás tendrá usted que vivir de acuerdo con la gloria de Dios diseñada para el pueblo que Él creó en el principio. Explicado en estos términos, esto significa que a la actual “civilización” secular en la que vivimos se la puede comparar con un capullo, que se está aferrando sin vida a la rama de la historia. Uno de estos días ese capullo se abrirá en la primavera del mundo, y de él saldrá un nuevo ser, un ser que está siendo actualmente creado dentro del capullo.
Ya no puede usted esperar un momento más a despertar a esta verdad; ya ha comenzado. Este es el gran misterio. Usted puede o bien formar parte de la nueva creación o continuar formando parte de la antigua, pero no puede hacer las dos cosas al mismo tiempo. Puede usted vivir su vida como miembro de la nueva creación, en medio de la antigua, pero no formando ya parte de ella, sino siendo ya “extranjeros ni forasteros”, dice el apóstol. “En lugar de ello, sepárate y sé libre en Jesucristo”.
Gracias, Señor, por esta nueva creación de la que formo parte por medio de la fe en Cristo Jesús. Ayúdame a vivir como coheredero de la promesa.



Aplicación a la vida

¿Cómo podemos tratar los problemas ecológicos de hoy? ¿Qué ramificaciones producirán nuestros esfuerzos? ¿Cuál es el gran misterio que se encuentra en el centro mismo de toda la vida?



lunes, 9 de marzo de 2020

Vive lo que enseñas - Nancy DeMoss Wolgemuth



9 de marzo - No siendo ya extranjeros - Ray Stedman



Pablo dice que aquellos de nosotros que hemos venido a Cristo ya no somos extranjeros ni forasteros. Para empezar, somos “conciudadanos de los santos”. Ha entrado usted en un nuevo reino. Ha cambiado su ciudadanía y se encuentra ahora bajo otra autoridad. Nosotros damos por sentado los derechos de la ciudadanía norteamericana, de tal manera que casi nos hemos olvidado del hecho de que nos encontramos bajo autoridad. El gobierno tiene ciertos poderes sobre nosotros. Nos encontramos bajo autoridad, que es la primera característica de la ciudadanía.
Pero lo que hace que nos regocijemos en nuestra ciudadanía es que disfrutamos de ciertos privilegios. Cuando yo viajo al extranjero me alegra siempre ser un ciudadano americano debido a que puedo disfrutar la protección que otras personas no tienen. En el reino de Dios tiene usted la protección de un Rey. Hay poder a su disposición, el poder de la resurrección, la clase de poder que obra mucho más allá de la manera de pensar y de los planes humanos, y Dios le invita a usted a pedirle Su ayuda respecto a ese recurso, siempre que lo necesite usted.
En segundo lugar, somos “miembros de la familia de Dios”. Este es un avance acerca del primer punto. Somos miembros de la propia familia íntima de Dios. Un hijo siempre es de categoría superior a cualquier embajador, gobernador o secretario. Una biografía de Abraham Lincoln contaba un incidente cuando el presidente estaba con gabinete en una reunión de importancia crucial. Estaban en la sala del gabinete cuando alguien llamó a la puerta. Allí estaba Willy, el hijo de diez años del presidente, que quería ver a su padre. Lincoln dejó a todos los miembros del gabinete para ver qué era lo que quería Willy. Willy era superior a todos los allí reunidos. Esta es la gran verdad que está intentando explicar Pablo para nuestros corazones, que hace que tengamos acceso al Padre que es el Rey y tiene una enorme autoridad y poder en los asuntos del mundo.
En tercer lugar, Pablo continúa hablando acerca de una relación más íntima: Usted ha sido edificado “sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”. Es posible que esto dé la impresión de ser en cierto modo menos importante. Después de todo, un edificio es un objeto un tanto frío e impersonal en comparación con la relación de una familia. Pero de hecho el apóstol se está acercando aun más, refiriéndose a una relación íntima, porque está enfatizando la intimidad de los miembros de la misma habitación de Dios, los unos con los otros y con el Señor.
Es posible para los miembros de una familia encontrarse dispersos por la tierra. Pero en la estructura del edificio, ninguna separación de las piedras que forman los muros es posible. Si se separasen las piedras, el edificio se derrumbaría, de modo que el apóstol nos está mostrando una relación más íntima.
Padre, ayúdame a recordar que en los tiempos de dificultad tengo el privilegio y los recursos que muchos no han reclamado jamás. Ayúdame a vivir en la plenitud de Tu provisión que Tú tienes para mí, no como un siervo, sino como un hijo del Dios viviente.



Aplicación a la vida

La ciudadanía implica privilegio. ¿Cuáles son los privilegios únicos y los recursos que se encuentran a disposición de las personas que son ciudadanos del reino de Dios y miembros de Su familia?


domingo, 8 de marzo de 2020

8 de marzo - Él es nuestra paz - Ray Stedman



Esta no es una mera doctrina. Si está usted teniendo un conflicto con alguna persona, esta es la manera de conseguir tener paz: “Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno”. Pablo empieza con una definición de lo que es exactamente la paz. La verdadera paz es la unidad. No es sencillamente el hecho de que cese la hostilidad, la ausencia de conflictos; significa ser uno. Todo lo demás es superficial, temporal y totalmente insatisfactorio. Usted sabe que esto es cierto. Usted ha hecho las paces por medio de términos superficiales y ha descubierto que es solo algo externo. Si usted se limita a estar de acuerdo en no luchar, eso no es paz e invariablemente da como resultado un nuevo enfrentamiento, poniéndose de nuevo de manifiesto la anterior animosidad. Este es el motivo por el cual lo que llamamos paz entre las naciones nunca dura, porque no es realmente paz. No representa de ninguna manera la unidad. Es tan solo una manifestación del agotamiento que es el resultado de esa lucha o guerra, el acuerdo para ponerle fin durante un tiempo hasta que todos podamos recuperarnos y volver a armarnos, y entonces empieza otra vez la guerra, porque nunca ha quedado nada acordado.
Pero aquí el apóstol nos habla acerca del secreto de la paz. El secreto de la unidad es una Persona: “Él es nuestra paz”. Y cuando el Señor Jesucristo hace la paz, ya sea entre personas o entre naciones, la paz es algo satisfactorio, permanente y será una paz genuina. Lo que Pablo está diciendo es que para vivir en paz es preciso que tenga usted paz. El problema con la mayoría de nosotros es que queremos empezar por acabar solo con los resultados del conflicto. Dios no empieza nunca ahí; comienza con la persona. Dice que la paz es una Persona, y a fin de que pueda usted vivir en paz con otra persona, es preciso que viva usted en paz con la Persona de Cristo. Si tiene usted Su paz, entonces podrá empezar a resolver el conflicto a su alrededor. Pero usted no puede hacerlo nunca sobre ninguna otra base, de manera que el lugar donde empezar, el origen de la paz, es resolviendo cualquier problema que pueda existir entre usted y Jesucristo.
Son muchas las personas que acuden a mí con diferentes problemas que tienen que ver con conflictos. Normalmente están molestas, turbadas, desanimadas o enojadas. Me cuentan todas las cosas tan terribles que ha hecho la otra persona y todos los motivos por los que se justifica que se sientan tan enojadas. Yo escucho todo lo que me dicen y a continuación les digo: “Sí, es verdad que tiene usted un problema, pero ese no es su único problema. En realidad usted tiene dos problemas, y el que no ha mencionado para nada es el problema con el que debe de comenzar”. A continuación les hago darse cuenta de que su problema básico es que ellas mismas no tienen paz. Se sienten molestas, furiosas y emocionalmente afligidas, de modo que todo lo que hacen se ve influido por su estado emocional, de manera que les resulta imposible resolver el problema hasta que ellas mismas no tengan paz.
Pero esta es la promesa que ha hecho Dios a los cristianos: Él es nuestra paz, y una vez que ha cambiado la actitud de estas personas, una vez que su corazón deja de estar inquieto, una vez que han dejado el asunto en manos del Señor y se dan cuenta de que Él está actuando al respecto, que Él tiene la solución, su corazón podrá estar en paz, y entonces podrán empezar a entender lo que está sucediendo y podrán aplicar algunos remedios inteligentes a la situación que acabará por resolver el problema. Existe un profundo discernimiento en el hecho de que el apóstol empieza con la declaración de que Cristo es nuestra paz y solo Él puede lograrlo.
Padre, te doy gracias por poder tener acceso a Ti. Ayúdame a creer en el mensaje de paz y de esa manera poder disfrutar el gozo y la paz de la vida contigo.



Aplicación a la vida

La paz es la ausencia de la guerra, pero ¿qué es la verdadera paz? ¿Cuál es el resultado inevitable de la paz que se siente basándose en las condiciones externas? ¿Dónde encontramos la verdadera paz y la unidad?



sábado, 7 de marzo de 2020

7 de marzo - Desde las tinieblas - Ray Stedman



Un indígena de América del Sur le dijo al misionero que le había guiado a Cristo: “Cuando yo vivía en la selva, no hubo un solo día que no viviese con temor. Cuando nos despertábamos por la mañana, lo hacíamos sintiéndonos asustados. Cuando nos marchábamos de nuestras casas, lo hacíamos atemorizados. Cuando caminábamos junto al río, lo hacíamos atemorizados. Veíamos un espíritu maligno en cada roca, en cada árbol y en cada cascada. Y cuando caía la noche, el miedo entraba en nuestras cabañas y dormía con nosotros durante toda la noche”. Eso es lo que representa el paganismo y es a eso a lo que está regresando el mundo. A todo nuestro alrededor, al comenzar a desaparecer la verdad cristiana, esta oscuridad pagana se extiende por toda la tierra. ¡Qué agradecidos debemos sentirnos en nuestros corazones por el hecho de que Dios nos ha llamado de semejante oscuridad!
Sin la instrucción de aquellos que han conocido a Dios y a continuación nos han proclamado Su mensaje, no habríamos sido otra cosa que paganos. Sin luz alguna en medio de nuestras tinieblas que no fuese la luz natural que procede de nuestro interior, indicando que existe un Dios en alguna parte, estaríamos viviendo todavía de esa manera. Pero ahora, habiendo estado alejados durante un tiempo, hemos sido acercados por la sangre de Cristo.
No es sencillamente la muerte de Cristo. Pablo dice que es la sangre de Cristo. Resulta significativo que use este término. La muerte, como es natural, no es siempre sangrienta. Usted puede morir sin perder su sangre. Las Escrituras a veces hablan acerca de la muerte de Cristo y lo hacen incluso con más frecuencia sobre la cruz de Cristo. Pero con más frecuencia todavía hablan acerca de la sangre de Cristo. Son muchas las personas a las que actualmente no les gusta esto. No les gusta pensar en la muerte de Jesús en la cruz como algo sangriento. Pero Dios lo enfatiza porque la sangre es siempre una señal de violencia. Como ve usted, la muerte de Cristo no fue algo sencillo y natural, una muerte por vejez en una cama cómoda. No, fue una muerte violenta, sangrienta, una escena despreciable de un hombre colgado, malherido y destrozado sobre una cruz con la sangre que le caía por los costados.
Dios quiere que recordemos esta muerte violenta porque la violencia es el resultado final del paganismo. Es la expresión definitiva de una sociedad sin Dios. La crueldad se manifiesta de inmediato cuando desaparecen de la sociedad el amor y la verdad. Por ello, Dios nos recuerda que cuando la humanidad actuó de la peor manera posible, cuando se hundió hasta tocar fondo, cuando dio rienda suelta a su ira en una manifestación de perversidad y violencia absolutas mediante la sangre derramada en la cruz, Dios manifestó Su amor en ese mismo lugar y, valiéndose de ese acto de violencia, comenzó a redimir, a hacer volver a aquellos que se encontraban lejos para traerlos cerca mediante la sangre de Cristo.
Y mediante la sangre de Jesús, todas las ventajas que tenían los judíos alcanzaron también a los gentiles. Ignorantes, paganos, viviendo en tinieblas, llevando una vida insensata, luchando, sin esperanza, a pesar de ello tuvieron el mismo acceso a Dios por la sangre de Cristo que cualquier judío tenía por medio de su templo, de su ley, de su sacerdocio y de su sacrificio. De este modo el apóstol está intentando enfatizar para nosotros la maravillosa e inmensa gracia de Dios, que dejó a un lado todos estos impedimentos y nos tendió la mano a nosotros, haciendo que pudiéramos ser considerados justos tal y como estábamos, acercándonos por medio de la sangre de Jesucristo nuestro Señor. ¡Qué don tan extraordinario por el que dar gracias!
Padre, te doy gracias por haber sido liberado de las tinieblas y haber sido acercado a Ti por medio de la sangre de Tu Hijo.



Aplicación a la vida

La violencia y la más implacable crueldad son las expresiones elementales de una sociedad impía. De no ser por la gracia de Dios en Cristo ¿cómo podríamos nosotros sentir Su paz y Su amor?