Versículo para hoy:

viernes, 6 de marzo de 2020

6 de marzo - A la vista - Ray Stedman



Fíjese el lector lo bien colocadas que están las “obras” en el lugar donde deben estar. Usted no puede obtener nada de Dios esforzándose por lograrlo. Usted no merece jamás otra cosa que no sea ser juzgado por la mano de Dios. Si Él nos diese lo que nos merecemos, acabaríamos todos en el infierno. No, nosotros recibimos Su gracia, Su misericordia y Su amor. Pero estos dan como resultado las buenas obras; eso es el propósito. Han sido diseñados para producir buenas obras, y es una manifestación maravillosa de la habilidad de Dios.
La palabra hechura es en realidad la palabra poema. “Nosotros somos Su poema”. Tal vez la mejor manera de expresarlo sería diciendo: “Nosotros somos Su obra maestra”. Dios está preparando y obrando en nosotros para que seamos una gran exhibición de Su sabiduría, de Su poder, de Su amor, de Su vida, de Su carácter, de Su paz, de Su gozo. Él nos está enseñando, nos está capacitando, nos está alentando, aplicando la pintura en los lugares apropiados, produciendo una maravillosa obra de arte para poder exhibirla. Esto debe dar como resultado las buenas obras: la amabilidad, el amor, la misericordia, la compasión, la ayuda mutua y el suplir las necesidades mutuas.
Pablo dice que Dios ha preparado estas obras de antemano. Yo experimenté una ilustración interesante al respecto. Uno de nuestros pastores internos viajó conmigo en avión a Albuquerque. Al ir a aterrizar el avión decidimos orar juntos. Yo no le había mencionado para nada este pasaje, pero me sentí impresionado por su manera de orar. Él dijo: “Padre, te doy gracias por las buenas obras que tienes ya preparadas para nosotros, esperándonos en Albuquerque para que las podamos aprovechar y para que las podamos experimentar”. Y así fue: al llegar a Albuquerque comenzaron a manifestarse.
Había allí un misionero de la región del Amazonas en América del Sur que se sentía desanimado y profundamente turbado, hasta el punto de estar dispuesto a abandonar el ministerio. Por medio del ministerio que tuvimos allí empezó a animarse de verdad y comenzó a ver de nuevo lo que podía hacer Dios. Vino a hablar con nosotros con su semblante iluminado y nos dijo: ―Voy a volver a mi actividad completamente revolucionado en lo que se refiere a mi enfoque, ya que ahora he aprendido cómo Dios obra.
Había un pastor joven que se estaba enfrentando con discordias en su iglesia y quería que alguien le aconsejase sobre cómo resolverlas. Dios hizo posible que las Escrituras se refiriesen a esa situación, dándole sabiduría y dirección para enfrentarse con el problema. Todas estas buenas obras habían sido preparadas de antemano y lo único que nosotros tuvimos que hacer fue aprovecharlas.
¿Tiene usted alguna idea sobre cuántas buenas obras tiene Dios preparadas para usted? Están esperando que usted participe en ellas al caminar en fe, dependiendo de Cristo. Las situaciones están ahí, listas y esperando que se meta usted en ellas. Es para ello que Dios le ha llamado a usted, y al hacerlo se convierte usted en una manifestación viva de la grandeza y gloria de Dios.
Padre, te doy gracias porque has preparado de antemano buenas obras para que las realice. Concédeme que pueda descubrir estas oportunidades y aprovecharlas al máximo en el poder de Tu Espíritu.



Aplicación a la vida

Antes de que salimos de nuestra casa, normalmente pensamos en el aspecto que tenemos. ¿Pensamos también en el plan que tiene Dios para nosotros hoy y cómo va a manifestarse por medio de nosotros hoy?



jueves, 5 de marzo de 2020

Despójate del bagaje - Nancy DeMoss Wolgemuth



5 de marzo - Vivos en Cristo - Ray Stedman




La verdad más importante en todo el cristianismo es la que se expresa aquí: a nosotros se nos concede vida juntamente con Cristo. Fíjese usted en que Pablo dice “con Cristo” en tres ocasiones: “Nos dio vida... con Cristo”. Con Cristo “nos resucitó”. Y “nos hizo sentar... con Cristo”. Él ha venido a morar en nosotros y se ha unido con nosotros, de manera que somos una sola persona con Él. Éste es el hecho más importante sobre el cual podemos fundar el resto de la fe y la experiencia cristiana: esta gran y tremenda afirmación de que estamos vivos con Jesucristo.
¿Recuerda usted cómo el Señor mismo enseñó esto? Él dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos” (Juan 15:5). ¿Sabe usted dónde acaba la rama y comienza la vid? No, son partes de una sola planta que comparten la misma vida. De manera que a partir de aquí nuestra identidad ya no se encuentra “en Adán” sino “en Cristo”. Ya no somos sencillamente seres humanos corrientes, sino que nos hemos convertido en una nueva creación, que ha empezado de nuevo, unida a la vida de Jesucristo.
Más adelante en esta epístola Pablo compara a la iglesia con un cuerpo, del cual Cristo es la cabeza. ¿Ha examinado usted últimamente su cuerpo? ¿Se ha fijado usted en que sus dedos no se despegan del cuerpo si usted sencillamente los tuerce un poco y los jala? Están unidos al cuerpo y por ello comparten la vida del cuerpo. No están unidos por medio de ningún proceso mecánico, sino que son más bien una parte orgánica. Estas figuras nos han sido todas presentadas para mostrarnos la manera íntima en que estamos unidos con Jesucristo, para que entendamos que Él es nuestra vida.
Así que no piense usted nunca acerca de sí mismo de ninguna otra manera, porque toda la obra del enemigo tiene como propósito hacer que usted deje de creer esto y que vuelva a pensar que no es usted otra cosa que un individuo corriente, que se pasa la vida luchando, intentando conseguir hacer las cosas de la mejor manera posible, teniendo que movilizar todos sus recursos con el fin de intentar adelantar a los otros seres humanos y conseguir todo lo que pueda usted en lo que se refiere a sentirse realizado en la vida. Siempre que usted crea esto, volverá a actuar como lo hizo con anterioridad, volviendo a experimentar la desdicha y aflicción. Usted solo puede escapar a esto cuando regresa de nuevo a esta verdad central: ¡que estamos vivos en Jesucristo!
Hay una cosa más en la que debemos de fijarnos aquí. Estos verbos están todos ellos en tiempo pasado. Esto es algo que ha sucedido, no algo que va a suceder. Es algo que ya ha tenido lugar al creer usted en Jesucristo. Usted no tiene que esforzarse por conseguirlo; no es algo que consigan los grandes santos después de años enteros de esfuerzos. Es algo que ya es una realidad, y todo cristiano tiene esta experiencia. Nosotros hemos cobrado vida en Jesucristo, de manera que no podemos continuar siendo como antes. Incluso si lo intentamos, no podremos conseguirlo. Este es el motivo por el que a veces les digo a las personas que se desaniman respecto a su vida cristiana: “Pues, abandónela usted, intente no ser cristiano y verá usted lo que sucederá”. No pueden hacerlo y saben que no pueden porque son nuevas criaturas, que tienen vida en Jesucristo.
Padre, te doy gracias por esta gran verdad. Te ruego en oración que me dejes claro que éste es quien soy y que nunca podré enfrentarme con la vida como debo de hacerlo hasta que no haya entendido esto.



Aplicación a la vida

Desde el punto de vista de la experiencia, la verdad más importante en todo el cristianismo es esta: que estamos vivos en Cristo. Considerando esta realidad, ¿hemos descubierto nosotros Su vida que es nuestra vida?



miércoles, 4 de marzo de 2020

Domina tu mente - Nancy DeMoss Wolgemuth



4 de marzo- El dilema humano - Ray Stedman



Este es el gran análisis del problema que hace el apóstol, la dificultad con la que se enfrenta Jesucristo cuando se acerca al hombre o a la mujer. Y lo que se precisa para resolver esta situación es nada menos que la inmensurable grandeza de Su poder. A nosotros nos resulta extremadamente difícil creer que estamos muertos. Si se acerca usted a un estudiante al principio de la juventud que está participando con sus amigos en toda clase de actividades emocionantes y está esperando poder crearse una vida de independencia, y le dice usted: “Estás muerto”, el joven le mirará a usted con ojos llenos de lástima y dirá: “¿Qué clase de persona es usted? ¿Acaso está usted loco?”
Pero considere usted el análisis que hace Pablo y verá la verdad que es esta, porque existen dos características básicas en las personas muertas: una de ellas es la impotencia total, el verse incapacitadas. Un amigo recordó un incidente relacionado con un joven que estaba trabajando a tiempo parcial en una funeraria que le llevó una noche a hacer una gira por el lugar. Llegaron al cuarto en el que estaban los cuerpos tumbados sobre losas y removió la sábana, diciendo: “Háblales acerca de Jesús”. Él le contestó: “Jamás me he olvidado de eso! ¡Qué imposible sería responder a cualquier petición en su condición!”
La segunda característica es la corrupción. El motivo por el que existen los depósitos de cadáveres es que los cuerpos muertos tienden a deteriorarse. En la historia de Lázaro Marta le dijo a Jesús: “Señor, hiede ya, porque lleva cuatro días” (Juan 11:39). Esa es también una señal de la muerte: la corrupción.
El apóstol usa dos palabras que están relacionadas con estas dos condiciones, y estos son los motivos por los que dice que las personas sin Cristo están muertas. En primer lugar, usa la palabra transgresiones. Esta es una palabra que significa “tropezarse”. Nosotros somos culpables de tropezarnos. No tenemos la intención de hacerlo, pero acabamos equivocando el camino. Empezamos con grandes ideales, teniendo una imagen de lo que nos gustaría ser. Es lo que nos proponemos hacer, pero en algún momento perdemos de vista el objetivo. No logramos alcanzar nuestros ideales ni logramos convertir nuestros sueños en realidad. Esa es la impotencia de la vida humana. Esa es la señal de la muerte que se encuentra presente en la humanidad por todas partes.
Pero además de esto, tenemos nuestros pecados. Nosotros pecamos cuando desobedecemos a lo que sabemos que es la verdad. Esta es la causa de la inclinación descendente, el deterioro de la vida. La mayoría de nosotros empezamos teniendo unos ideales bastante elevados y con actitudes saludables. Enfocamos la vida con buenos niveles morales, gracias a los hogares en que nos hemos criado y lo que nos han enseñado. Y nosotros somos a los que más trabajo nos cuesta creer este pasaje. Sin embargo, todos nosotros podemos recordar que algunas de las cosas que hacemos ahora con un descuido total y la aceptación absoluta nos hicieron sentirnos horrorizados cuando nos las sugirieron por primera vez. E incluso al principio de realizarlas, sentimos inquietud en nuestro espíritu. Pero ahora se han convertido en algo corriente, por lo que las realizamos sin dificultad alguna. Esto pone de manifiesto la facultad del deterioro en la vida. Esta es la marca de la muerte, una corrupción que va en aumento, que produce esta terrible sensación de falta de esperanza y deterioro que tanto nos angustia en todos los aspectos de la sociedad humana actual.
Padre, te doy gracias por atreverte a decirme la verdad aunque yo no quiero escucharla. Tú me la explicas con los términos más sencillos, y yo me alejo corriendo de ella, negándome a enfrentarme con ella. Te doy gracias por no dejarme en este estado totalmente falto de esperanza.



Aplicación a la vida

La gracia infinita de Dios nos permite recibir Su don que proporciona la cura para el dilema humano. ¿Cuáles son las dos características fundamentales de las personas muertas?


martes, 3 de marzo de 2020

Cuando siento temor - LEEAN STILES



Atrapa los intrusos - Nancy DeMoss Wolgemuth



3 de marzo - Alumbrados por la oración - Ray Stedman



Los ojos del entendimiento es una extraña expresión, ¿no es cierto? Los ojos son el instrumento por medio del cual percibimos las cosas, y la mente también tiene ojos. Si usted escucha la verdad respecto a cualquier tema, los ojos de su mente estarán captando ideas. Pero el apóstol nos dice aquí que no sólo tiene la mente ojos, sino que también los tiene el corazón. El corazón necesita ver cosas, necesita captar y entender la verdad. De modo que las Escrituras usan el corazón como el lugar de nuestras emociones.
¿Se acuerda usted de ese episodio en Lucas 24, ese paseo a Emaús cuando el Señor resucitado se les apareció a dos de sus discípulos? El Señor se unió a ellos, pero ellos no sabían quién era. Caminó junto a ellos revelándoles todas las Escrituras respecto al Mesías prometido. Después, se dijeron el uno al otro: ―¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino y cuando nos abría las Escrituras? (v. 32).
Ese arder del corazón representa que los ojos del corazón se están abriendo. Es la inflamación del corazón, de manera que cobra vida y se siente profundamente conmovido. Es este arder del corazón que el apóstol desea que sientan estos cristianos. Cuando el corazón comienza a arder a causa de la verdad, cuando echa raíces en usted y usted sencillamente tiene que responder a ello, es entonces cuando sabe usted con toda certeza que Dios es real, que la esperanza de su llamamiento es genuina, que el poder de Su presencia está a su alcance y que las riquezas de Su ministerio por medio de usted se están manifestando también a otras personas.
Recuerdo cuando un joven se volvió cristiano, vino a la iglesia y se casó con una muchacha que se había criado en la iglesia. Al principio resultó realmente maravilloso ser testigo del desarrollo de su vida cristiana. Este joven leía con verdadero anhelo las Escrituras, pero después de un tiempo comenzó a enfriarse. Empezó a perder interés en las Escrituras y dejó de asistir al templo. Ya no tenía interés en tener comunión con otros creyentes.
Como es natural, su esposa empezó a sentirse preocupada, de manera que ella y una amiga decidieron que orarían juntas todos los días por el esposo. Ella decidió en su corazón que no le regañaría, porque no quería que él regresase a menos que su corazón le animase a hacerlo de una manera genuina. De modo que decidió orar a diario. Durante un mes o más no pasó nada, a pesar de lo cual ella siguió orando.
La actitud del esposo comenzó gradualmente a cambiar un poco. Un día le encontró leyendo la Biblia. No le dijo nada, pero fue algo que hizo que se sintiese animada. Y un domingo él le dijo que iba a ir con ella al templo. De nuevo ella se regocijó en su interior, y al cabo de un tiempo él le dijo a su esposa: ¿Sabes una cosa? ¡La verdad es que me había realmente alejado! Por algún motivo había perdido todo mi interés en el Señor, pero Dios ha obrado en mi y me ha traído de regreso. ¡Qué maravilloso testimonio del poder de la oración para abrir los ojos!
No basta con sólo enseñar la verdad. No logramos afectar nunca a toda la persona hasta que no se hayan iluminado los ojos del corazón de esa persona. Cuando la verdad pasa de la cabeza al corazón, se apodera también de las emociones y es entonces cuando la voluntad se motiva como es debido y entonces la persona comienza a crecer de una manera tremenda.
Señor, abre los ojos de mi corazón. Me doy cuenta de que para que suceda eso es preciso que doble mis rodillas, que implore al Espíritu en oración, para que la verdad se convierta en algo vital y que me constriña.



Aplicación a la vida

La oración fiel acorta una de las más grandes distancias conocidas por la humanidad que es la distancia entre nuestra cabeza y nuestro corazón. ¿Hemos sentido nosotros el Poder de Su Presencia?


lunes, 2 de marzo de 2020

Mi ansiedad y yo - Yamell Jaramillo



¿Eres una mujer débil? - Nancy DeMoss Wolgemuth



2 de marzo - En los lugares celestiales - Ray Stedman


Recuerde el lector que todas estas bendiciones están a nuestra disposición en el ámbito al que Pablo se refiere aquí como los lugares celestiales. No significa ir al cielo cuando se muera usted. ¡Tenemos un concepto tan distorsionado acerca del cielo! El cielo, como la mayoría de las personas se lo imaginan, no es un lugar que a mí me resulte atractivo con su humedad, sus nubes de lluvia, con sus arpas desafinadas y sus túnicas blancas. Un buen folleto de viajes podría hacer que el oeste de Texas nos diera la impresión de ser preferible al cielo. Sin embargo, la mayoría de las personas cree que esto es a lo que se refiere Pablo cuando menciona los lugares celestiales.
No, en los lugares celestiales es una referencia a las realidades invisibles de nuestra vida actual, y sin duda estas realidades se extienden a la eternidad, pero son además algo que se experimentará ahora en su vida interior, en el ámbito de sus pensamientos, que es donde siente usted el conflicto y la presión, la lucha y el desastre, que forman parte de los lugares celestiales. Es donde estamos expuestos al ataque de los principados y los poderes que se mencionan en el capítulo 6, esos espíritus oscuros en los lugares elevados que se apoderan de nosotros, haciendo que nos sintamos deprimidos y asustados, haciendo que nos sintamos ansiosos u hostiles. Los lugares celestiales no son tan solo el ámbito del conflicto, sino además el lugar donde Dios puede liberarnos y aliviarnos, donde el Espíritu de Dios nos tiende la mano, por así decirlo, en lo que se refiere a nuestro intelecto, las emociones y nuestra voluntad. Es el ámbito de nuestros profundos e imperiosos deseos que surgen de nuestro interior y crean una sensación o bien de inquietud o de paz, dependiendo de su procedencia. Así que no considere usted esto como si fuese algo procedente de algún lugar en el espacio. Estas bendiciones le pertenecen a usted en lo que se refiere a su experiencia interior ahora mismo si está usted en Jesucristo.
Evidentemente, todo esto lo recibimos como un gran paquete en Cristo. Si no es usted cristiano, evidentemente no tiene usted derecho a estos beneficios, porque no le pertenecen. No hay manera alguna de que se apropie usted de ellos a menos que esté usted en Cristo. Pero si está usted en Cristo, no hay nada que le impida a usted tener todos ellos, en cada momento de cada día. Es por eso que es tan importante que descubramos lo que son.
Estas son mucho más que meras ideas teológicas. Son hechos, verdades fundamentales que nos sirven de apoyo en todos los momentos de nuestra vida. A menos que entienda usted estos hechos no puede usted hacer uso o beneficiarse de ellos. En ese sentido son como leyes naturales. Las leyes de la naturaleza funcionan sin que tenga nada que ver cómo nos sintamos y en ese sentido son impersonales.
En mi experiencia realizando trabajos eléctricos en un ala adicional a mi casa, he descubierto que la electricidad sigue un estilo propio y hace caso omiso a cómo yo pueda sentirme en ese momento. ¡Esa puede resultar una experiencia espantosa! No se siente de ninguna manera impresionada por mi profesión como pastor y no duda en modo alguno en lo que se refiere a desquitarse ante ninguna violación de sus leyes que yo pueda haber cometido. Por lo tanto, de mí depende descubrir cómo funciona y a respetarla si quiero utilizarla. Lo mismo es cierto en lo que se refiere a estos importantes hechos. No le serán a usted de ninguna ayuda si no descubre usted lo que son y cree lo suficientemente en ellos como para actuar sobre la base de los mismos.
Padre, te doy gracias por estas tremendas verdades. Pido en oración que mi manera de entenderlas pueda estar a la altura de las mismas. Sin embargo, no puedo entenderlas aparte de la obra de Tu Espíritu, y te pido que Tú abras mis ojos y me ayudes a ver que estas cosas son verdaderamente ciertas.



Aplicación a la vida

Existen verdades que son el fundamento que nos capacitan en cada momento de nuestra vida. ¿Hemos avanzado yendo más allá de las meras ideas teológicas con el fin de hacer nuestra la Vida que fuimos destinados a vivir?


domingo, 1 de marzo de 2020

Eva: Una historia común y gracia inmerecida - MARÍA FERNANDA AGUDELO

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Cómo sobrevivir al pasaje más aterrador en la Biblia - JUSTIN DILLEHAY



1 de marzo - Saludos - Ray Stedman


Esta forma de saludo es la más breve en las epístolas de Pablo, a pesar de lo cual incluye tres cosas sencillas a las cuales quiero llamar la atención del lector. Para empezar, las credenciales de Pablo: Fíjese usted cómo se describe a sí mismo: “apóstol... por la voluntad de Dios”. Un apóstol era uno enviado con un mensaje. Pablo se gloriaba en el hecho de ser un apóstol de Jesucristo. Y como nos dice en su epístola a los gálatas, el Señor Jesús se le apareció de manera directa. Pablo no aprendió lo que sabía acerca del evangelio discutiéndolo con los otros apóstoles. La verdad que nos transmite es algo que aprendió directamente de Jesucristo, y esa es su autoridad. Por lo tanto, cuando lee usted a Pablo, está usted leyendo a un portavoz autorizado por el Señor Jesucristo. Lo que dice Pablo es lo que ha oído, de manera que si no está usted de acuerdo con Pablo, ¡no está usted tampoco de acuerdo con el Señor!
Pablo estaba siempre asombrado por el hecho de que era un apóstol “por la voluntad de Dios”. No tenía ninguna otra gloria en su vida que no fuese el que Dios, gracias a la asombrosa maravilla de Su gracia, hubiese llamado a este hombre, que había sido un perseguidor nacionalista, que había perseguido a la iglesia de manera amarga e intensa. Lo había detenido y cambiado, y a continuación enviado a ser apóstol a los gentiles. Fíjese el lector en el hecho de que no se presentan otras credenciales. Él no hace referencia al hecho de que había aprendido a los pies de Gamaliel, ni se refiere a sus antecedentes hebreos ni a su linaje ni a lo brillante de su intelecto ni a ningún otro hecho. Se limita a decir: “Soy un apóstol por la voluntad de Dios, y es basándome en este hecho que escribo”.
A continuación fíjese el lector cómo se describe a estos cristianos: “santos y fieles en Cristo Jesús”. La palabra santo es una que a todos nos hace estremecer un poco. No nos gusta que nos llamen santos porque tenemos una idea tan fija respecto a lo que es una persona santa. Consideramos que estas personas no son reales, que se consideran a sí mismas superiores a los demás, que son tan distintas a lo que son los seres humanos corrientes. Pero los santos del Nuevo Testamento son personas como nosotros, personas que se tienen que enfrentar con luchas y dificultades, que tienen desasosiegos en sus hogares y problemas en el trabajo además de toda clase de dificultades en todas partes. Pero hay una cosa que es notable en lo que se refiere a estas personas: que son diferentes. Este es realmente el significado básico de la palabra santo. En el griego se deriva de la palabra que significa santo. Y esta palabra santo quiere decir distinto, diferente, sano, que le pertenece a Dios y, por lo tanto, vive de una manera diferente. La santidad es el distintivo de los santos. No significa que las personas no tengan problemas, sino que se enfrentan a ellos de una manera diferente y tienen un estilo de vida que también es diferente.
A continuación encontramos el saludo invariable de Pablo a estos creyentes: “Gracia y paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo”. Las dos grandes herencias del cristiano son la gracia y la paz. Usted puede tener siempre gracia y paz, sean cuales sean sus circunstancias. Éstas son las dos características que debieran ser el distintivo de los creyentes en todo tiempo.
Padre, ayúdame a comprender estos grandes temas que han cambiado la historia del mundo. Ayúdame por Tu gracia a regocijarme, a saber depender de Tu provisión y a ser un instrumento sensible en Tu mano.



Aplicación a la vida

Existe una gran herencia que transforma la vida de los creyentes para los que creen en el Señor Jesucristo. ¿Se caracterizan nuestras vidas por los dones de la gracia y la paz de Dios?


sábado, 29 de febrero de 2020

29 de febrero - El secreto de la plenitud - Ray Stedman


Este versículo revela el secreto de la plenitud. El “temer a Dios y guardar sus mandamientos” es aprender a ser y descubrir el secreto de ser una persona total. ¿Quién no puede desear eso? Todos queremos ser personas totales, no personas rotas, fragmentadas, fácilmente turbadas, erráticas, que van en todas las direcciones al mismo tiempo, sino ser personas estables, controladas, equilibradas, personas completas. He aquí el secreto de cómo conseguirlo.
Todo ello depende de la palabra "temor", en inglés fear. Esta es una palabra que nos cuesta trabajo entender. La mayoría de nosotros pensamos en ella como una situación de terror absoluto, de salir corriendo de la presencia de Dios, considerándole como una amenaza, pero ese no es nunca el significado bíblico de la palabra. Yo lo he expresado en su forma acróstica a fin de hacer más sencillo para nosotros el recordar lo que incluyen los elementos relacionados con temer a Dios.
Para empezar, la letra F representa la palabra fe en Su existencia. Usted no puede venir a Dios a menos que sepa usted que Él está ahí. Hebreos 11:6 dice: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan”. Es ahí donde comienza el temor, en la fe en que Dios existe. Todo el universo creado nos está gritando precisamente eso a nosotros. Todas las respuestas internas de nuestro corazón lo están confirmando y la Palabra de Dios lo declara. La historia lo confirma y existe un mundo entero de evidencia de que Dios está ahí.
A continuación, la letra E: la experiencia de Su gracia. Usted no puede temer a Dios tal y como debe de ser hasta que no haya usted aprendido la clase de Dios que es. Él es un Dios de misericordia, de gracia, de perdón. Hasta que no haya usted estado ante Su presencia y sentido su culpa, reconociéndola, sabiendo que estaba usted equivocado y además era corrupto y hasta que no le escuche usted decirle en su corazón: ―Ni yo te condeno; vete y no peques más (Juan 8:11). Usted no podrá jamás temer a Dios como se debe de hacer. Un elemento del temor es la experiencia de la maravilla del perdón, sabiendo que Dios le ha perdonado a usted y le ha enviado con un propósito totalmente nuevo y un nuevo recurso que se encuentra a su disposición.
Esto nos lleva al tercer elemento, la letra Aasombro ante Su majestad, la sabiduría y lo maravilloso de Dios. ¡Qué Ser tan fantástico es! ¡Qué mente tan maravillosa tiene, capaz de comprender todos los millones de fragmentos de información en este universo, que tiene continuamente ante Su presencia, que puede oír cada una de las voces y relacionarse con cada persona que jamás ha vivido! ¡Qué Dios tan maravilloso! Nos sentimos asombrados ante el sentido de Su majestad, Su entendimiento, Su infalible sabiduría y poder, que forman parte de lo que significa temer a Dios.
La última letra, la R de resolución, es decir, el decidir hacer lo que Él dice; “guardar Sus mandamientos”, como lo expresa el Buscador aquí. Hay solo dos mandamientos, fue lo que dijo Jesús mismo. Toda la ley y los escritos se reducen en dos cosas muy sencillas: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mateo 22:37). Esto es en respuesta al amor que Él ya le ha mostrado a usted; ámele usted porque Él le amó a usted primero. y en segundo lugar: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39b). Eso es todo. Como lo expresó Miqueas: “Lo que pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, amar misericordia y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:8b).
Señor, te doy gracias por este gran libro, que me ha enseñado muchas cosas, pero sobre todo lo que significa el temor a Ti y guardar Tus mandamientos.

Aplicación a la vida

Todos deseamos estar completos e íntegros en todos los aspectos de 
nuestra vida. ¿Pero cuál es el secreto de esta integridad? ¿Qué significa 
temer a Dios y cómo debemos de hacerlo?

viernes, 28 de febrero de 2020

De muerte a vida, día 3 - Nancy DeMoss Wolgemuth



28 de febrero - La necesidad de la verdad - Ray Stedman



Salomón describe el valor de las Escrituras: es como un “aguijón”. Es algo que nos obliga a ir a lugares a los cuales normalmente no iríamos y nos libera animándonos a seguir adelante.
Recuerdo a un hombre que llevaba más de un año sumido en una profunda depresión, pero se vio liberado de ella meditando a diario acerca de la sencilla afirmación que encontró en las Escrituras, en las palabras de Jesús: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42). El hecho de que estuvo meditando en estas palabras día tras día le estimuló y le animó a pensar acerca de su vida en esos términos. Logró dejar de sentirse deprimido en un tiempo relativamente corto y nunca más volvió a sentirse deprimido.
Las Escrituras son además “como clavos hincados”. Usted puede aferrarse a ellas en los tiempos de peligro y de tentación. Una vez en mi propia vida, cuando me sentí profundamente angustiado en mi corazón, me vino una y otra vez a la mente una frase de Jesús. Fue cuando Jesús les dijo a Sus discípulos: “No se turbe vuestro corazón” (Juan 14:1a). Me sentí profundamente conmovido por estas palabras: “no se turbe”. Eso me hizo pensar que un corazón turbado en el caso del creyente es algo que hace que éste se vea sujeto a esa voluntad. Puede sentirse turbado en su corazón o puede no sentirse turbado. El motivo para no sentirse turbado se encuentra en las palabras a continuación: Jesús dijo: “creéis en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1b). Cuando por fin logré tomar conciencia de que mi Señor viviente estaba ahí, con sabiduría y poder para ocuparse de la situación, sentí como si se hubiese eliminado la carga que había llevado en mi corazón. Ese es el poder de las Escrituras.
¿Por qué tienen este poder único? El motivo, según el versículo 11, es debido a que “Las palabras de los sabios son... pronunciadas por un pastor”. Estas son palabras inspiradas y transmitidas por Dios. El corazón de Dios es el corazón del pastor, que nos ve como ovejas errantes que necesitan el cuidado del pastor. El hecho de que el Señor es nuestro pastor es probablemente el motivo por el que los pastores de Belén fueron escogidos con el propósito de que fuesen los primeros hombres que escuchasen las maravillosas palabras de los ángeles: “que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador que es Cristo el Señor” (Lucas 2:11). Pero en la esperanza que fue manifestada aquella mañana, quedó clara la idea de que Aquél que había nacido en el pesebre era Aquél acerca del cual se había dicho: “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6b).
“Ahora, hijo, a más de esto acepta ser amonestado” (12:12a), dice el Buscador. Esta es la palabra de sabiduría para los que buscan conocimientos: “No tiene objeto el escribir muchos libros” (12:12b). Está perfectamente bien leer y buscar, saber y aprender, pero ándese el lector con cuidado para que esto no le lleve más allá del sencillo hecho de que este libro afirma con toda claridad que Dios es la respuesta al motivo de la existencia. Hasta que le descubramos a Él, el estudio y los libros no serán nunca de un valor continuo para nosotros.
Amado Señor, te doy gracias por Tu Palabra. Permite que realice su obra en mi vida como un aguijón que me anime y me lleve hacia Ti, como un clavo firmemente clavado al que me pueda aferrar, dado por Ti, que eres el Gran Pastor.
Aplicación a la vida
La verdad es siempre atacada por una gran cantidad de mentiras. ¿Nos hemos guiado nosotros por la Palabra de Dios? ¿Hemos descubierto nosotros la sencilla, poderosa y reposada verdad en Cristo?


jueves, 27 de febrero de 2020

De muerte a vida, día 2 - Nancy DeMoss Wolgemuth



27 de febrero - Antes de que sea demasiado tarde - Ray Stedman


Resulta difícil encontrar la respuesta a la vida cuando somos viejos. Las estadísticas muestran que la mayoría de las personas que vienen a Cristo vienen a Él cuando son relativamente jóvenes. El noventa y cinco por ciento de los creyentes vienen a Cristo antes de los cincuenta años y la mayoría de estas personas antes de cumplir los treinta años. El Buscador nos dice: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud”.
El acordarnos de Dios no significa sencillamente pensar en Él de vez en cuando. Significa relacionarse con Él, caminar con Él, descubrirle, aprender a conocerle mientras somos jóvenes. Existen dos excelentes motivos por lo que debemos de hacerlo de este modo: En primer lugar, porque vendrán “los días malos”. La persona llega a una edad avanzada, y una de las características de la ancianidad es que perdemos nuestra habilidad para cambiar y aprender cosas nuevas, además de encontrarnos bajo mayores presiones, por lo que esos días se convierten en “días de inquietud”.
La tentación nos rodea por todas partes, de manera sutil pero al mismo tiempo poderosa. El atractivo del mundo y de la carne está constantemente con nosotros, haciendo que sean miles las personas jóvenes que se apartan de la verdad de Dios, pero se vuelve cada vez peor cuanto más viejos lo hacemos. Las presiones para amoldarnos son cada vez mayores al ir avanzando en la vida y en los negocios, cuando somos padres, cuando nos convertimos en los que tenemos que ganarnos el pan y tenemos que establecer hogares, con las presiones para amoldarnos, para encajar en todas las costumbres del mundo, que serán mucho más intensas de lo que lo son cuando todavía estamos haciendo estudios secundarios o estamos estudiando en la universidad. Las presiones ejercidas por el mal van en aumento, y esa es una de las razones por las que es preciso que nos acordemos de nuestro Creador en los días de nuestra juventud.
En segundo lugar, nuestra motivación es mucho más intensa en esa época de nuestra vida. El Buscador dice que van a llegar los días en los que diremos: “no tengo en ellos contentamiento”. Es entonces cuando diremos: “No me siento motivado de ninguna manera”. Una de las señales de la edad avanzada es el hecho de que en esa edad la persona no está dispuesta a cambiar. Yo he observado con frecuencia la tragedia de personas que han reconocido el hecho de que no habían sido capaces de descubrir el secreto de la vida, a pesar de lo cual no estaban dispuestas a cambiar, sencillamente porque resulta tan difícil hacerlo al llegar a una edad más avanzada. Es por ello que el Buscador exhorta a la juventud, diciéndoles: “Aprended ahora acerca de Dios; aprended ahora las Escrituras, ahora que sois jóvenes, cuando la motivación es aún intensa y las presiones malvadas son menos”.
Tenemos un maravilloso ejemplo de esto en nuestro Señor Jesús. Él se crió en un hogar santo, expuesto a la verdad de las Escrituras. Lo único de lo que ha quedado constancia acerca de Él en esos días se expresa con las siguientes palabras: “Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2:52). Mostró tal sabiduría que cuando tenía solo doce años, asombró a los maestros en el templo, haciéndoles preguntas penetrantes que ellos no podían contestar. A continuación regresó con Su madre y Su padre para acabar Su infancia en ese hogar en Nazaret, habiéndose “acordado de Su Creador en los días de Su juventud”.
Señor, enséñame a acordarme de Ti, mi Creador, en estos días de tentaciones. Permíteme, por Tu gracia, crecer en el favor de Dios y de los hombres.
Aplicación a la vida
¿Hemos experimentado nosotros el gozo de aprender las Escrituras cuando éramos aún jóvenes? Al hacernos mayores resulta más difícil cambiar, pero no es nunca demasiado tarde si estamos dispuestos a echar raíces y a crecer en Cristo.


miércoles, 26 de febrero de 2020

De muerte a vida, día 1 - Nancy DeMoss Wolgemuth



26 de febrero - Qué hacer mientras somos jóvenes - Ray Stedman


Yo me siento siempre asombrado por la energía que tienen los jóvenes. Nosotros tenemos tres nietos que viven con nosotros. Cuando llego a casa cansado y hasta agotado, a pesar de que han estado todo el día corriendo de un lado a otro, todavía quieren luchar conmigo. En algunas ocasiones suspiro de alivio cuando por fin se dan por vencidos y se van a la cama. George Bernard Shaw dijo: “La juventud es algo tan maravilloso que es una lástima derrocharla con los jóvenes”. Dios concede el don de la juventud, de modo que regocíjese usted con ella. En general, los jóvenes creen siempre que todo va a salir bien, de modo que siguen adelante con energías. Este versículo estimula a ello.
La juventud es el tiempo durante el cual hacer planes, intentar cosas nuevas, explorar nuevas oportunidades, nuevas aventuras. Cuando yo tenía unos veinte años, tuve la oportunidad, después de que estallase la Segunda Guerra Mundial, de ir a las islas de Hawaii y trabajar allí en la industria. La juventud es el tiempo para aprovechar las oportunidades y para seguir nuestros deseos.
Pero, hay siempre un “pero”, ¿no es cierto? Recuerde usted que a la postre siempre hay que rendir cuentas. Este libro concluirá recordando de nuevo este hecho: “Pues Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:14). Esto no es una amenaza, es sencillamente un recordatorio a la juventud de que, a pesar de que existen grandes puertas abiertas de oportunidad ante ellos, más adelante en la vida tendrán que darse cuenta de que es preciso que a la hora de tomar decisiones y escoger lo hagan con sabiduría. Es preciso que los jóvenes se nieguen los placeres del pecado; es preciso tomar decisiones teniendo en cuenta lo que a la postre será la evaluación de sus vidas.
Continúa explicando lo que quiere decir exactamente. Primero: “Quita, pues, de tu corazón el enojo” (11:10a). El enojo es una palabra que combina los pensamientos sobre la ira y el resentimiento. Los jóvenes tienen tendencia a sentirse furiosos y resentidos cuando las cosas no suceden como a ellos les gusta. Eso es lo que hace que los jóvenes se rebelen. De manera que “quita de tu corazón el enojo”.
Y en segundo lugar: “Aparta de tu carne el mal, porque la adolescencia y la juventud son vanidad” (v. 10). Deja a un lado las cosas peligrosas, como las drogas, el uso inapropiado de la potencia sexual, las cosas perjudiciales, el fumar, el emborracharse; deja de participar en ellas. Eso es vivir reflexivamente durante toda la vida.
Recuerda además que “la adolescencia y la juventud son vanidad” (v. 10), o carentes de significado. Incluso esa gloriosa experiencia que es la juventud no es el motivo por el que se concedió la vida. Nos encontramos aquí con un desafío a las ilusiones seculares a las que nos vemos sometidos todo el tiempo. La juventud es algo que ponen ante nosotros para que lo imitemos, pero la juventud es en sí misma un vacío. No es una vitalidad que satisfaga, sino una relación con el Dios vivo. La vida halla su realización, su significado solamente cuando desarrollamos una relación con el Dios vivo a lo largo de toda nuestra vida. Es por eso que el Buscador continúa diciendo en el capítulo final: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud” (Eclesiastés 12:1a).
Señor, un día me encontraré ante Tu presencia y tendré que rendir cuentas de lo que he hecho. Permíteme vivir ahora, en cualquier etapa en la que me encuentre, teniendo esto en cuenta.
Aplicación a la vida
La juventud con toda su gloria y energía está llena de oportunidades. Mientras somos aún jóvenes ¿estamos nosotros incrementando cada vez más de manera pensativa y considerada nuestra relación con el Señor viviente? ¿Cómo lo estamos haciendo?