Versículo para hoy:

domingo, 14 de enero de 2018

ENERO 14

“Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar”. Mateo 11:28.


Nosotros que somos salvos hallamos descanso en Jesús. Los que no son salvos recibirán el descanso si vienen a Él, porque aquí Él promete darlo. Nada puede ser más gratuito que un don; recibamos gustosos lo que gustoso nos da. No tienes que comprarlo, ni pedirlo prestado, sino recibirlo como un don. Tú trabajas bajo el latigazo de la ambición, de la codicia, de la inclinación y de la ansiedad; Él te librará de esta dura esclavitud, y te dará descanso. Tú estás “cargado”, sí, sobrecargado de pecado, temor, desasosiego, contrición, y temor a la muerte; pero si vienes a Él, Él te quitará la carga. Él llevó la carga aplastadora de nuestro pecado, para que nosotros no la llevásemos más. Él se hizo el gran Sobrellevador de cargas, para que todo sobrecargado pudiese cesar de doblarse bajo el enorme peso.

Jesús da descanso. Así es. ¿Quieres creerlo? ¿Lo pondrás a prueba? ¿Lo harás ahora? Ven a Jesús, abandonando toda otra esperanza, pensando en Él, creyendo el testimonio de Dios acerca de Él, y confiando todo a su cuidado. Si así vienes a Él, el descanso que te dará será profundo, seguro, santo y eterno. Él da un descanso que se desarrolla hasta entrar en el cielo, y lo da en este día, a todos los que a Él vienen.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 13 de enero de 2018

ENERO 13

“Al que a mí viene, no le echo fuera”. Juan 6:37.

¿Hay algún ejemplo de nuestro Señor echando fuera a uno que a Él viene? Si lo hay, desearíamos saberlo; pero nunca ha habido tal caso, y nunca lo habrá. Entre las almas perdidas en el infierno no hay una que pueda decir: “Yo vine a Jesús y me echó fuera”. No es posible que tú y yo seamos los primeros con quienes Jesús faltara a su palabra. No admitamos una sospecha tan oscura.

Vayamos a Jesús ahora con los males de hoy. De esto podemos estar seguros: Él no nos rehusará audiencia ni nos echará fuera. Los que hemos venido muchas veces, y los que nunca han venido antes, vayamos juntos, y veremos que Él no cierra la puerta de su gracia en la cara de ninguno de nosotros.

“Este a los pecadores recibe”, pero no rechaza a nadie. Venimos a Él en debilidad y con pecado, con fe que tiembla, con poco conocimiento y con corta esperanza; pero no nos echa fuera. Venimos por la oración, y esa oración abatida; con confesión, y esa confesión imperfecta; con alabanza, y esa alabanza no corresponde a sus méritos; pero con todo, Él nos recibe. Venimos enfermos, manchados, gastados, e indignos; pero Él no nos echa fuera. Vengamos otra vez hoy a Él, que nunca echa fuera.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 12 de enero de 2018

Ministrando a los cinco sentidos - Nancy DeMoss de Wolgemuth


ENERO 12

“Porque el Señor no desechará para siempre”. Lamentaciones 3:31.

Tal vez nos desechará por un tiempo, pero no para siempre. Una mujer se puede quitar los adornos por unos pocos días, pero no se olvidará de ellos, ni los echará sobre el muladar. No es propio del Señor el desechar a los que ama; porque “como había amado a los suyos que estaban en el mundo, amólos hasta el fin”. Algunos hablan de estar en gracia y fuera de ella, como si fuésemos conejos que entran y salen de sus conejeras; pero, en verdad, no es así. El amor del Señor es un asunto mucho más serio y permanente que esto.

Nos escogió desde la eternidad, y nos amará durante toda la eternidad. Nos amó de tal manera que murió por nosotros, y así podemos estar seguros de que su amor nunca acabará. Su honra está de tal manera envuelta en la salvación del creyente, que le sería tan imposible desecharle como desechar su propia ropa real como Rey de gloria. ¡No! ¡No! El Señor Jesús, como Cabeza, nunca desecha a sus miembros; como Esposo, nunca desecha a su esposa.

¿Pensabas tú que te había desechado? ¿Por qué pensaste tan mal del Señor que te ha desposado? Echa fuera tales pensamientos, y que nunca más los dejes morar en tu corazón. “No ha desechado Dios a su pueblo al cual antes conoció”. (Romanos 11:2). “Él aborrece que sea repudiada”. (Malaquías 2:16).

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 11 de enero de 2018

Estresado al máximo: ¿cómo desea Dios que lidiemos con el estrés? – Parte 2 - Sharon Dickens



Estresado al máximo: ¿cómo sabes si estás demasiado estresado? – Parte 1 - Sharon Dickens



La actitud de hospitalidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth


ENERO 11

“Y será que cuando haré venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes”. Génesis 9:14.

Ahora mismo las nubes abundan, pero no tememos que el mundo sea destruido por un diluvio. Vemos el arco iris bastante a menudo para impedir tales temores. El pacto que el Señor hizo con Noé se mantiene y no tenemos la menor duda tocante a esto. Entonces, ¿por qué pensamos que las nubes de pena que ahora oscurecen nuestro cielo terminarán en nuestra destrucción? Echemos fuera tales temores infundados y deshonrosos.

La fe siempre ve el arco de promesa pactada, cuando quiera que los sentidos ven la nube de aflicción. Dios tiene un arco con el cual podría lanzar sus flechas de destrucción; pero mira, está vuelto hacia arriba. Es un arco sin flecha y sin cuerda; es un arco extendido para muestra, no más usado para la guerra. Es un arco de muchos colores, expresión de gozo y delicia, y no un arco encarnado con la muerte, o negro con la ira. Seamos de buen ánimo. Dios nunca oscurece nuestro cielo de tal modo que deje su pacto sin testigo; y aun si lo hiciera, confiaríamos en Él, siendo que no cambia ni miente, ni de ninguna manera faltará en el cumplimiento de su pacto de paz. Hasta que las aguas aneguen la tierra no tendremos motivo para dudar de nuestro Dios.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 10 de enero de 2018

6 muy buenas razones para que consideres tu vida breve y pequeña - Tim Challies

El mandato de la hospitalidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth


ENERO 10

“El que saciare, él también será saciado”. Proverbios 11:25.

Si yo pienso cuidadosamente en otros, Dios pensará en mí; y de un modo o de otro me recompensará. Si yo considero a los pobres, el Señor me considerará. Si yo cuido de niños pequeños, el Señor me tratará como a hijo suyo. Si yo apaciento su rebaño, Él me alimentará. Si yo riego su huerta, Él hará que mi alma sea como huerta de riego. Esta es la propia promesa del Señor; que sea mi parte el cumplir las condiciones, y entonces esperar su cumplimiento.

Puedo cuidar de mí mismo hasta enfermar; puedo vigilar sobre mis propios sentimientos hasta que no sienta nada; y tanto puedo lamentar mi debilidad que acabe por ser demasiado débil para lamentar. Será mucho más provechoso para mí el ser desinteresado, y por amor a mi Señor Jesús empezar a cuidar de las almas que me rodean. El agua en mi cisterna va menguando; no ha llovido recientemente para llenarla; ¿qué haré? Tiraré de la válvula y dejaré el contenido correr fuera para regar las plantas que se marchitan a mi alrededor. ¿Qué veo? Mi cisterna se llena a medida que mana. Un manantial secreto está brotando. Mientras que todo estaba estancado el manantial estaba sellado; pero cuando mana para regar a otros el Señor piensa en mí. ¡Aleluya!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 9 de enero de 2018

Jesús: El amable Anfitrión - Nancy DeMoss de Wolgemuth


ENERO 9

“El alma liberal será engordada”. Proverbios 11:25.

Si quiero prosperar en mi alma, no tengo que amontonar mis tesoros, sino dar a los pobres. El camino a la prosperidad según el mundo es el ser avariento y mezquino, pero no es según Dios, porque Él dice: “Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes son escasos más de lo que es justo, mas vienen a pobreza”. La manera de ganar según la fe, es dando. Tengo que probar esto repetidamente; y puedo esperar que tendré tanta prosperidad como me sea provechosa, como recompensa agradable por mi liberalidad.
Es claro que no puedo estar seguro de enriquecerme. Seré engordado, pero no demasiado. Sobreabundantes riquezas me podrían hacer tan pesado como las personas gruesas generalmente son, y me podrían causar la dispepsia mundanal, y tal vez producirían degeneración del corazón. No, si estoy bastante grueso para gozar de salud, puedo estar satisfecho; y si el Señor me da lo suficiente, puedo estar del todo contento.
Pero hay una grosura intelectual y espiritual que yo grandemente codiciaría; y viene como resultado de pensamientos nobles hacia mi Dios, su Iglesia y mis semejantes. Que no me ponga yo límites en dar, no sea que mi alma muera de hambre. Que sea yo benévolo y liberal, porque así imitaré a mi Señor. Él se dio a Sí mismo por mí; ¿puedo yo negarle alguna cosa?

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 8 de enero de 2018

Puertas abiertas y corazones abiertos - Nancy DeMoss de Wolgemuth



ENERO 8

“Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios”. Mateo 5:8.

La limpieza de corazón es la cosa esencial a la cual aspirar. Necesitamos ser hechos limpios por dentro por el Espíritu y la Palabra, y entonces seremos limpios por fuera por la consagración y la obediencia. Hay una relación íntima entre los efectos y la inteligencia: si amamos el mal, no podemos comprender lo bueno. Si el corazón es sucio, el ojo será turbio. ¿Cómo pueden tales hombres ver a un Dios santo, cuando aman cosas impías?

¡Qué privilegio es el de ver a Dios aquí! ¡Sólo una mirada hacia Él constituye el cielo sobre la tierra! En Cristo Jesús los limpios de corazón ven al Padre. Vemos a Dios, su verdad, su amor, su propósito, su soberanía, su pacto, sí, le vemos en Cristo. Pero esto sólo se percibe cuando se impide al pecado la entrada en el corazón. Solamente los que aspiran a la piedad pueden clamar: “mis ojos están siempre hacia Jehová”. El deseo de Moisés: “Ruégote que me muestres tu gloria”, solamente puede ser cumplido en nosotros cuando nos purificamos de toda iniquidad. Nosotros “le veremos como Él es”; y “cualquiera que tiene esta esperanza en Él, se purifica”. El gozo de la presente comunión y la esperanza de la visión beatífica son motivos urgentes para pureza de corazón y de vida. ¡Señor, haznos limpios de corazón, para que te veamos!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 7 de enero de 2018

Redime tu tiempo - Tim Challies en español

Odio la pornografía - Eric Simmons

ENERO 7

“Cosas mayores que estas verás”. Juan 1:50.


Esto fue dicho a un creyente que se volvió como niño, y que estaba dispuesto a aceptar a Jesús como el Hijo de Dios, el Rey de Israel, con sólo un argumento incontestable. Los que quieren ver, verán; es porque cerramos nuestros ojos que somos a veces tan tristemente ciegos.

Ya hemos visto mucho. Grandes cosas e inescrutables nos ha mostrado el Señor, por las cuales alabamos su nombre; pero hay mayores verdades en Su Palabra, profundidades de mayor experiencia, alturas mayores de comunión, obras mayores de utilidad, descubrimientos mayores de poder, de amor y de sabiduría. Aún tenemos que verlos si somos prontos para creer en nuestro Señor. La facultad de inventar doctrinas falsas es fatal, pero el poder para ver la verdad es una bendición. El cielo se nos abrirá, el camino allí nos será hecho fácil en el Hijo del Hombre y el trato angelical que hay entre los reinos celestes y terrestres será más manifiesto a nosotros. Miremos más hacia objetos espirituales, y esperemos ver aún más y más. No creamos que nuestras vidas se reducirán a nada, sino que siempre estaremos creciendo, y viendo mayores y aún mayores cosas, hasta que veamos al mismo Gran Dios, y nunca más le perdamos de vista.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 6 de enero de 2018

ENERO 6

“Siempre te ayudaré”. Isaías 41:10.


La promesa de ayer nos aseguró las fuerzas para lo que teníamos que hacer, pero esta nos garantiza ayuda en casos donde no podemos obrar solos. El Señor dice, “te ayudaré”. La fuerza de dentro es suplementada por la ayuda de fuera. Dios nos puede levantar aliados en nuestra guerra si así le parece bien; y si no nos manda auxilio humano, Él mismo estará a nuestro lado y esto es aún mejor. “Nuestro Aliado Augusto” es mejor que legiones de ayudadores mortales.

Su ayuda es oportuna: “nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. Su ayuda es sagaz; Él sabe dar a cada hombre el auxilio conveniente y apto para él. Su ayuda es muy eficaz, aunque “vana es la salud de los hombres”. Su ayuda es más que ayuda, porque Él lleva toda la carga, y suple toda la falta. “El Señor es mi ayudador, no temeré lo que me hará el hombre”.

Puesto que ya ha sido nuestro socorro, tenemos confianza en Él para lo presente y lo futuro. Nuestra oración es: “Jehová, sé tú mi ayudador”; nuestra experiencia es: “el Espíritu ayuda nuestra flaqueza”; nuestra esperanza es: “Alzaré mis ojos a los montes, de donde vendrá mi socorro”; y nuestra canción pronto será: “Tú, Jehová me ayudaste”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 5 de enero de 2018

Evidencia de amor genuino - Nancy DeMoss de Wolgemuth



ENERO 5

“Yo soy tu Dios que te esfuerzo”. Isaías 41:10.
Cuando somos llamados a servir o a sufrir, medimos nuestras fuerzas, y encontramos que tenemos menos de lo que pensábamos, y menos de lo que necesitamos. Pero que nuestro corazón no se abata dentro de nosotros, mientras tengamos tal palabra sobre la cual apoyarnos, porque nos garantiza todo lo que pudiéramos necesitar. Dios tiene fuerza omnipotente; y esa nos la puede comunicar y Él promete que así lo hará. Él será el alimento de nuestras almas y la salud de nuestros corazones; y así nos esforzará. ¡Es indecible cuánto poder Dios puede introducir en un hombre! Cuando viene la fuerza divina, la debilidad humana no puede ser ya un obstáculo. ¿No recordamos ocasiones de trabajo y prueba en las cuales recibimos tal fuerza especial que nos maravillábamos de nosotros mismos? En medio de peligro tuvimos calma, sufriendo la pérdida de seres queridos fuimos resignados, calumniados nos reprimimos, y en enfermedad tuvimos paciencia.

La verdad es que Dios da fuerza inesperada cuando vienen sobre nosotros pruebas extraordinarias. Nos levantamos de nuestra debilidad. Los cobardes se hacen hombres, a los insensatos es dada sabiduría; a los mudos es dado en aquella hora lo que han de hablar. Mi propia debilidad me hace retroceder, pero la promesa de Dios me hace valiente. ¡Señor, corrobórame “según tu palabra”!
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 4 de enero de 2018

7 formas en que los padres provocan injustamente a sus hijos - Tim Challies

Jesús, el mejor Anfitrión - Nancy DeMoss Wolgemuth


ENERO 4

“Harélos dormir seguros”. Oseas 2:18.

Sí, los santos tendrán paz. El pasaje del cual esta buena palabra es tomada, habla de concierto “con las bestias del campo, y con las aves del cielo, y con las serpientes de la tierra”. ¡Esto es, tener paz con enemigos terrestres, con males misteriosos y con molestias pequeñas! Cualquiera de estas cosas nos podían quitar el sueño, pero ni una de ellas lo hará. El Señor destruirá del todo aquellas cosas que amenazan a su pueblo y “quebrará arco, y espada, y batalla de la tierra”. La paz en verdad será profunda cuando todos los instrumentos de iniquidad sean hechos pedazos.

Con esta paz habrá descanso. “A su amado dará Dios el sueño”. Con abundante provisión y divinamente tranquilizados, los creyentes pueden acostarse con calma y reposo.

Este descanso será seguro. Una cosa es acostarse, y otra es “dormir seguros”. Somos traídos a la tierra de promisión, la casa del Padre, el lugar del amor, y el seno de Cristo: ciertamente podemos ahora “dormir seguros”. Un creyente está más seguro acostado en paz, que levantado e impaciente.

“En lugares de delicados pastos me hará yacer”. Nunca descansamos hasta que el Consolador nos hace “dormir seguros”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 3 de enero de 2018

Cómo abrazar una vida de vitalidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth

El auto-examen dice mil mentiras - Jared Mellinger

ENERO 3

“La tierra en que estás acostado te la daré a ti”. Génesis 28:13.
Ninguna promesa es de interpretación particular; pertenece no solamente a un santo, sino a todos los creyentes. Hermano mío, si tú puedes acostarte en fe sobre una promesa y así descansar, es tuya. Donde Jacob “encontró un lugar” y descansó, allí tomó posesión. Con su cuerpo cansado tendido sobre la tierra, con las piedras de aquel lugar por almohada, él poco imaginó que así estaba tomando posesión de la tierra; pero así fue. Él vio en su sueño esa maravillosa escala que une la tierra y el cielo para todos los creyentes verdaderos; y seguramente donde el pie de la escala descansaba, él tenía derecho a la tierra, de otra manera no podía alcanzar la escala divina. Todas las promesas de Dios son en Él, Sí y en Él, Amén; y como Él es nuestro, toda promesa es nuestra, si queremos descansar en ella con fe.

Ven, alma cansada, y toma las palabras del Señor como tu almohada. Acuéstate en paz.  Piensa solamente en Él. Jesús es tu escala de luz. Mira los ángeles subiendo y descendiendo sobre Él, entre tu alma y tu Dios: puedes estar seguro de que la promesa es tu porción que Dios te da, y que no robarás si la tomas para ti mismo, antes considérala como hecha especialmente para ti.
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 2 de enero de 2018

Cómo (no) permanecer tibio - Greg Morse

Reconsiderando la vida espiritual - Nancy DeMoss de Wolgemuth


ENERO 2

“Y el Dios de paz quebrantará presto a Satanás debajo de nuestros pies”. Romanos 16:20.
Esta promesa va bien después de la de ayer. Tenemos claramente que ser semejantes a nuestra Cabeza del Pacto, no tan sólo en haber sido herido Él en su calcañar, sino en su triunfo sobre el maligno. Aun ha de ser herido debajo de nuestros pies el dragón antiguo. Los hermanos en Roma estaban afligidos con contiendas en la iglesia; pero su Dios era “el Dios de paz” y les dio descanso de alma. El enemigo insigne hizo resbalar los pies de los imprudentes y engañó los corazones de los simples: pero tenía que ser vencido y aplastado por los que había turbado. Esta victoria no la alcanzaría el pueblo de Dios por su propia destreza o poder; pero Dios mismo herirá a Satanás. Aunque fuese quebrantado bajo los pies de los creyentes, sin embargo la herida la daría el Señor solamente.
¡Aplastemos valientemente al tentador! No solamente los espíritus inferiores, sino el mismo Príncipe de las tinieblas tiene que caer delante de nosotros. Confiando indubitablemente en Dios, esperemos una victoria inmediata. “Presto”, ¡Palabra bienaventurada! ¡PRESTO pondremos nuestro pie sobre la serpiente antigua! ¡Qué gozo será el de vencer el mal! ¡Qué deshonra para Satanás cuando su cabeza sea herida por pies humanos! Por fe en Jesús, aplastemos al tentador.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.