Versículo para hoy:
miércoles, 15 de junio de 2016
Enseña a tus hijos a tener un impacto - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Tienes que vivir con una visión de la eternidad siempre. La vida es para ser vivida. No se puede disfrutar completamente si no tienes la eternidad a la vista.
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 15, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 15, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 15
“El que abre y ninguno cierra”. Apocalipsis 3:7.
JESÚS es el guarda de las puertas del paraíso; él colocó delante de toda alma creyente una puerta abierta que ningún hombre ni ningún demonio puede cerrarle. ¡Qué gozo será hallar que la fe en él es la llave de oro para las puertas eternas! Alma mía, ¿estás llevando por todas partes esta llave en tu pecho o estás confiando en alguna llave falsa que, al fin, fracasará? Oye esta parábola del predicador y recuérdala: El gran Rey hizo un banquete y proclamó por todo el mundo que ninguno entraría en él, salvo los que trajeran la flor más hermosa del mundo. Los espíritus de los hombres se adelantan por millares a la puerta y cada uno trae una flor que estima ser la reina del jardín, pero son echados en tropel fuera de la presencia real y no pueden entrar en la sala del banquete. Algunos traen en sus manos la mortal hierba mora de la superstición, o la pomposa adormidera de Roma, o la cicuta de la justicia propia, pero como estas flores no agradan al Rey, los que las llevan son cerrados fuera de las puertas de perla. Alma mía, ¿has arrancado la rosa de Sarón? ¿Llevas en tu pecho constantemente el lirio de los valles? Si es así, cuando llegues a las puertas del cielo, conocerás su valor, pues sólo tienes que mostrar la más selecta de las flores y el Portero abrirá. Ni por un momento te negará admisión, pues el Portero siempre abre a aquella Rosa. Tu camino al trono de Dios lo hallarás con la Rosa de Sarón en tus manos, pues el cielo no posee nada que sobrepuje su radiante belleza, y de todas las flores que florecen en el Paraíso, no hay ninguna que pueda rivalizar con el lirio de los valles. Alma mía, ten, por la fe, en tus manos la roja Rosa del Calvario; llévala por amor, presérvala por la comunión, haz de ella tu todo en todo por una diaria vigilancia y serás grandemente bendecido, feliz más allá de toda imaginación. Jesús, sé mío para siempre: mi Dios, mi cielo, mi todo.
martes, 14 de junio de 2016
Conoce bien a tus hijos - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Tom y Jeanni hablan sobre algunos de los ingredientes prácticos que Dios les dirigió a aplicar en su hogar.
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 14, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
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LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 14
“¡Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro… porque contra ti pecamos!” Daniel 9:8.
UN sentido profundo de lo que es pecado, un concepto claro de su gravedad y del castigo que merece nos haría estar humillados delante del trono. Hemos pecado como cristianos. ¡Qué lástima! Nos hemos mostrado ingratos, aunque fuimos favorecidos; no hemos producido los frutos esperados, aunque fuimos más privilegiados que muchos. ¿Quién, aunque haya estado ocupado en la batalla cristiana, no se sonrojará al pensar en el pasado? Lo que hicimos en los días que precedieron a nuestra regeneración puede ser perdonado y olvidado, pero lo que hicimos desde entonces, aunque no lo hayamos hecho como antes, sin embargo lo hemos hecho contra la luz y contra el amor; luz que ha penetrado realmente en nuestras mentes y amor en el cual nos hemos regocijado. ¡Oh, cuán horrible es el pecado de un alma perdonada! El pecado de un pecador no perdonado no es nada comparado con el pecado de uno de los elegidos de Dios, que ha tenido comunión con Cristo y ha reclinado su cabeza en el seno de Jesús. ¡Mira a David! Muchos hablarán de su pecado, pero yo te ruego que te fijes en su arrepentimiento y oigas sus huesos quebrantados, mientras cada uno de ellos expresa su dolorosa confesión. Observa sus lágrimas mientras caen al suelo, y sus profundos suspiros con los que acompaña la melodiosa música de su arpa. Hemos errado; busquemos, pues, el espíritu de arrepentimiento. Mira también a Pedro. Hablamos mucho de que Pedro negó a su Maestro. Recuerda que está escrito que él “lloró amargamente”. ¿No tenemos que lamentar con lágrimas algunas ocasiones cuando hemos negado a nuestro Maestro? ¡Ay!, si no fuera por la soberana merced que nos transformó, arrebatándonos como tizones del fuego, los pecados cometidos antes y después de nuestra conversión nos consignarían al lugar del fuego inextinguible. Alma mía, inclínate bajo un sentido de tu natural perversidad y adora a Dios. Admira la gracia que te salvó, la merced que te guardó y el amor que te perdonó.
lunes, 13 de junio de 2016
El retiro está sobrevalorado - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Hoy Tom y Jeannie responden a la pregunta: ¿Qué les mantiene activos, creciendo, deseando dar más que recibir en esta etapa de su vida?
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 13, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
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LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 13
“Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí”. Proverbios 30:8.
“Dios mío, no te alejes de mí”. Salmo 38:21.
AQUÍ tenemos dos grandes lecciones: 1) qué cosas hay que implorar, y 2) qué cosas hay que suplicar. El estado más feliz del cristiano es el de una profunda santidad. Así como sentimos más calor cuanto más cerca estemos del sol, así también gozamos de mayor felicidad cuanto más cerca estemos de Cristo. Ningún cristiano se siente satisfecho cuando sus ojos están fijos en la vanidad; no halla placer en otra cosa sino en que su alma se sienta vivificada en los senderos del Señor. El mundo puede conseguir felicidad en otra parte, pero él no puede. Yo no condeno a los impíos porque se hunden en los placeres. ¿Por qué debo hacerlo? Dejemos que tengan su satisfacción, pues eso es todo lo que ellos tienen para gozar. Una esposa convertida, que había perdido toda esperanza en cuanto a su marido, se mostraba siempre muy afectuosa con él, pues decía: “Temo que este sea el único mundo en el cual él será feliz y, por lo tanto, me he resuelto hacerlo tan feliz como puedo”. Los cristianos tienen que buscar su placer en una esfera más alta que la de las frivolidades insípidas o los pecaminosos goces del mundo. Las ocupaciones vanas son peligrosas para las almas renovadas. Hemos oído de un filósofo que, mientras estaba mirando arriba a las estrellas, cayó en un pozo; pero, ¡cuán profundamente caen los que miran abajo! Su caída es fatal. Ningún cristiano está seguro cuando su alma es indolente y su Dios está lejos de él. Satanás no ataca, por lo regular, al cristiano que vive cerca de Dios. Cuando el cristiano se aparta de su Dios, padece de hambre espiritual y se esfuerza por alimentarse de vanidades, pues el diablo descubre su oportunidad. Ese cristiano puede estar algunas veces en la misma posición en que están los hijos de Dios que son activos en el servicio de su Maestro, pero eso, generalmente dura poco. El que resbala mientras desciende al Valle de la Humillación , toda vez que da un paso en falso, da lugar a que Apollyon lo ataque. Necesitamos gracia para andar humildemente con nuestro Dios.
domingo, 12 de junio de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 12
“Que nos salvó y llamó con vocación santa”. 2 Timoteo 1:9.
EL apóstol usa
el tiempo perfecto y dice: “Quien nos ha salvado”. Los creyentes en Cristo
Jesús son salvos. No son considerados como personas que se hallan en una
posición de esperanza y que, al fin, pueden ser salvados, sino personas ya
salvadas. La salvación no es una bendición que tiene que saborearse en el lecho
de muerte y cantarse en el cielo, sino algo que tiene que obtenerse, recibirse,
ofrecerse y saborearse ahora. El cristiano es perfectamente salvado en el
propósito de Dios. Dios lo ha destinado para salvación, y ese propósito es
cumplido. El cristiano es salvado también en cuanto al precio que se ha pagado
a favor de él: “Consumado es”, fue el clamor del Salvador antes de morir. El
creyente es también perfectamente salvado en el que es la Cabeza del pacto divino,
pues como cayó en Adán así vive en Cristo. Esta completa salvación está
acompañada de una santa vocación. Aquellos a quienes el Salvador salvó en la
cruz, son, a su debido tiempo, llamados por el poder del Espíritu Santo para
santidad. Dejan sus pecados y se esfuerzan por ser semejantes a Cristo; escogen
la santidad no por compulsión alguna, sino por el impulso de la nueva
naturaleza que los lleva a regocijarse en la santidad tan naturalmente como
antes se deleitaban en el pecado. Dios no los eligió ni los llamó porque fuesen
santos, sino los llamó para que pudiesen ser santos, y la santidad es la
perfección producida por su obra en ellos. Las excelencias que vemos en un
creyente son obra de Dios como lo es también la expiación. Así es revelada muy
admirablemente la plenitud de la gracia de Dios. La salvación tiene que ser por
gracia, porque Dios es el autor de ella. ¿Y qué móvil fuera de la gracia podría
moverlo a salvar al culpable? La salvación tiene que ser por gracia, porque el
Señor obra de tal manera que nuestra justicia es completamente excluida. Tal es
el privilegio del creyente: una salvación presente. Tal es la evidencia de que
fue llamado a gozarla: una vida santa.
sábado, 11 de junio de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 11
“Allí
quebró las saetas del arco, el escudo y la espada y tren de guerra”. Salmo 76:3.
EL glorioso
clamor de nuestro Redentor “consumado es”, fue el tañido que anunció la muerte
de todos los adversarios de su pueblo, la destrucción de “las saetas del arco,
el escudo y la espada y tren de guerra”. He aquí al héroe del Gólgota usando su
cruz como yunque y sus ayes como martillo, haciendo añicos, manojo tras manojo
de nuestros pecados, esas “envenenadas saetas del arco”, y menospreciando toda
denuncia y confutando toda acusación. ¡Qué golpes gloriosos da el poderoso
Rompedor con un martillo mucho más pesado que la fabulosa arma de Thor! ¡Cómo
los diabólicos dardos vuelan en pedazos y los infernales escudos son quebrados
como vasos de alfarero! He aquí, él saca de la vaina de infernal hechura la
temible espada de poder satánico y la rompe sobre sus rodillas como alguien
rompe leña seca y la echa en el fuego. He aquí, ningún pecado del creyente
puede ahora ser una saeta que lo hiera mortalmente; ninguna condenación puede
ahora ser una espada que lo mate, porque el castigo de nuestro pecado fue
sufrido por Cristo, y una expiación perfecta de todas nuestras iniquidades fue
hecha por nuestro bendito Substituto y Fiador. Ahora, ¿quién acusa? Ahora,
¿quién condena? Cristo murió; más aún, también resucitó. Jesús vació las
aljabas del infierno, apagó todo dardo de fuego, decapitó toda saeta de ira. El
suelo está sembrado de astillas y de restos de las armas de la lucha del
infierno, los que nos son visibles sólo para recordarnos nuestro peligro
anterior y nuestra gran liberación. El pecado no tiene más dominio sobre
nosotros. Jesús ha terminado con él y lo quitó para siempre. ¡Oh tú, enemigo,
las destrucciones han llegado a un fin definitivo! Hablad de todas las
admirables obras del Señor, vosotros que mencionáis su nombre; no calléis ni de
día ni cuando el sol se pone. Bendice, alma mía, al Señor.
viernes, 10 de junio de 2016
Invierte en el futuro de tu familia - Nancy DeMoss de Wolgemuth
El matrimonio es un pacto, y no es solo un pacto entre dos personas. Es un pacto entre dos personas y Dios.
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 10, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
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Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 10, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 10
“Ellas dan testimonio de mí”. Juan 5:39.
JESUCRISTO es el Alfa y la Omega de la Biblia. Es el tema constante de sus sagradas páginas. Desde la primera hasta la última página, la Biblia testifica de él. En la creación, enseguida lo notamos como parte de la sagrada Trinidad; tenemos un vislumbre de él en la promesa de la simiente de la mujer. Lo vemos representado en el arca de Noé. Mientras andamos con Abraham, vemos, como él, el día del Mesías. Moramos en las tiendas de Isaac y de Jacob, mientras ellos se alimentan de las gratas promesas. Oímos al venerable Israel hablando de Shiloh, y en los numerosos tipos de la ley, hallamos al Redentor claramente anunciado. Profetas y reyes; sacerdotes y predicadores, todos tienen la mirada en un punto; todos como los querubines sobre el arca, desean mirar dentro y leer el misterio de la gran propiciación de Dios. Sin embargo, es en el Nuevo Testamento donde hallamos claramente a nuestro Señor como único tema que todo lo llena. Este tema no es un raro lingote o polvo de oro escasamente esparcido, sino un sólido piso de oro sobre el cual tú estás colocado, pues la entera sustancia del Nuevo Testamento es Jesús crucificado, y aun sus últimas palabras están enjoyadas con el nombre del Redentor. Quisiéramos siempre leer las Sagradas Escrituras a esta luz. Quisiéramos considerar la palabra como un espejo en el cual Cristo mira desde el cielo, y en el que, mirando nosotros después, vemos su rostro reflejado oscuramente, es cierto, pero, sin embargo, en tal forma que será una bendita preparación para contemplarlo cuando lo veamos cara a cara. La Biblia contiene las cartas de Jesucristo para nosotros, perfumadas con su amor. Esas páginas son vestiduras de nuestro Rey y exhalan fragancia de mirra y áloes y casia. La Biblia es la carroza real en la que Jesús maneja, y la cual está embaldosada de amor por las hijas de Jerusalén. Las Escrituras son los pañales del santo niño Jesús; despliégalo y halla a tu Salvador. La quintaesencia de la Palabra de Dios es Cristo.
jueves, 9 de junio de 2016
Edifica tu matrimonio en tierra sólida - Nancy DeMoss de Wolgemuth
No solo necesitas pasar tiempo con tu pareja cuando estás en tu peor momento, sino también cuando estás en tu mejor momento.
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 9, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 9, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 9
“Escudriñad las Escrituras”. Juan 5:39.
LA palabra griega traducida aquí por escudriñar significa una escrupulosa, minuciosa, diligente y cuidadosa investigación, como la que realizan los hombres cuando buscan oro, o los cazadores cuando marchan ansiosos tras la caza. No debemos descansar satisfechos por haber leído uno o dos capítulos de la Biblia , sino tenemos que buscar empeñosamente con la candela del Espíritu, el significado oculto de la palabra. Las Sagradas Escrituras requieren examen; mucho de ella sólo puede ser aprendido por cuidadoso estudio. Hay leche para los niños, pero hay también carne para hombres vigorosos. Los rabíes dicen sabiamente que una montaña de enseñanza hay en cada palabra; sí, en cada nombre de las Escrituras. Tertuliano exclama: “Adorno la plenitud de las Escrituras”. Ninguno que meramente hojee el libro de Dios puede sacar provecho de él; tenemos que cavar y excavar hasta que consigamos el tesoro escondido. La puerta de la palabra sólo se abre con la llave de la diligencia. Las Escrituras reclaman investigación. Ellas son las Escrituras de Dios que llevan el sello y la autorización divina. ¿Quién se atreverá a tratarlas con ligereza? El que las desprecia, desprecia a Dios, que las escribió. No permita Dios que alguno de nosotros deje que su Biblia se convierta en un testigo contra él en el gran día del juicio. La palabra de Dios recompensará al que la investigue. Dios no nos ordena zarandear un montón de tamo que contiene aquí y allí un grano de trigo, sino la Biblia , que es trigo aventado. Sólo tenemos que abrir la puerta del granero y hallarlo. La Biblia se agranda ante el que la estudia, pues está llena de sorpresas. La Biblia , a semejanza de un amplio templo pavimentado con oro y techado con rubíes, esmeraldas y toda suerte de gemas, brilla bajo la instrucción del Espíritu Santo con esplendor de revelación. No hay mercancía igual a la verdad de las Escrituras. Por fin, las Escrituras revelan a Jesús. “Ellas dan testimonio de mí”. Ningún estímulo más poderoso que este puede presentarse a los lectores de la Biblia : el que halla a Jesús halla vida, cielo y todas las cosas. Feliz el que, escudriñando su Biblia, halla a su Salvador.
miércoles, 8 de junio de 2016
La corona de vida - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Puede ser que estés pasando por tribulación, sufrimiento. Quizás estás en medio de la prueba de alguna manera. Este mensaje es para ti hoy.
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 8, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
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Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 8, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 8
"Ahora verás si te sucede mi dicho o no”. Números 11:23.
DIOS había hecho a Moisés una positiva promesa de que por espacio de todo un mes alimentaría a un vasto ejército en el desierto con carne. Moisés, siendo sorprendido con un acceso de incredulidad, considera los medios externos y así no puede conocer cómo la promesa puede cumplirse. Moisés miró a la criatura más bien que al Creador. Pero, ¿aguarda el Creador que la criatura cumpla la promesa a favor de él? No. Dios, que hace la promesa, siempre la cumple por su propia omnipotencia sin ayuda alguna. Si él habla, su palabra puede considerarse como un hecho, obrado por él mismo. El cumplimiento de su promesa no depende de la cooperación de la débil fuerza del hombre. En seguida, podemos notar el error que cometió Moisés. Y, sin embargo, ¿cuán frecuentemente nosotros hacemos lo mismo? Dios ha prometido suplir nuestras necesidades y nosotros esperamos que la criatura haga lo que Dios prometió hacer, y, luego, al conocer que la criatura es débil y frágil, nos entregamos a la incredulidad. Pero, ¿por qué recurrimos a ese lugar? ¿Recurrirías tú a la cima de los Alpes en busca de calor estival? ¿Irías al polo norte para cosechar frutas maduradas al sol? Sin embargo, al hacer esto, no obrarías más neciamente que cuando recurres al débil por fuerza y a la criatura para que haga la obra del Creador. Pongamos, pues, esta cuestión sobre una base razonable. El fundamento de la fe no es la suficiencia de los medios visibles para el cumplimiento de la promesa, sino es la completa suficiencia del Dios invisible, que con toda seguridad hará conforme a lo que ha dicho. Si nos atrevemos a entregarnos a la desconfianza, después de ver claramente que el obrar corresponde al Señor y no a la criatura, la pregunta de Dios vendrá a nosotros con poder: “¿Hase acortado la mano de Jehová?” Puede acontecer también, en su misericordia, que con la pregunta fulgure sobre nuestras almas esta bendita declaración: “Ahora verás si te sucede mi dicho o no”.
martes, 7 de junio de 2016
La fe produce fidelidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Hay personas que te están observando, están mirando la forma en que manejas la presión.
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 7, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 7, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 7
“Sé celoso”. Apocalipsis 3:19.
SI deseas ver almas convertidas, si deseas oír el pregón de que “los reinos de este mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor”, si quieres colocar coronas en la cabeza del Salvador y ver su trono establecido, llénate de celo. Porque, bajo la dirección de Dios, el medio de la conversión del mundo es el celo de la Iglesia. Todas las gracias harán proezas, pero esta será la primera. La prudencia, el conocimiento, la paciencia y el coraje seguirán en sus lugares, pero el celo debe ir a la cabeza. No es la amplitud de tus conocimientos, aunque ellos no deben ser despreciados; es tu celo el que hará grandes hazañas. Este celo es el fruto del Espíritu; extrae su fuerza vital de las continuas cooperaciones del Espíritu Santo en el alma. Si nuestra vida interior decae; si nuestro corazón palpita lentamente delante de Dios, no conoceremos el celo. Pero si dentro de nosotros todo es fuerte y vigoroso, entonces no podremos sino sentir una amable ansiedad de ver llegar el reino de Cristo y de que su voluntad sea hecha en la tierra como es hecha en el cielo. Un profundo sentido de gratitud nutrirá el celo cristiano. Mirando a la caverna de la fosa de donde fuimos arrancados, hallamos mucha razón para gastar y ser gastados a favor de Dios. El celo también se estimula pensando en el futuro eterno. El celo mira con ojos llorosos las llamas del infierno y no puede descansar; mira arriba, con ansiosa mirada, las glorias del cielo y no puede sino mostrarse activo. Se da cuenta de que el tiempo es corto comparado con la obra que tiene que ser hecha y, por consiguiente, consagra todo lo que tiene a la causa del Señor. Y el celo es siempre alentado por el recuerdo del ejemplo de Cristo. El se vistió de celo como si fuera un manto. ¡Cuán rápidas las ruedas del carro del deber anduvieron con él! El no malgastó el tiempo en el camino. Demostremos que somos sus discípulos, manifestando el mismo espíritu de celo.
lunes, 6 de junio de 2016
Criando hijos fuertes - Nancy DeMoss de Wolgemuth
¿Estás lista para cualquier sufrimiento que pueda venir?
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 6, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
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Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 6, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 6
“¿Son israelitas? Yo también”. 2 Corintios 11:22.
AQUÍ tenemos una declaración personal que requiere pruebas. El apóstol sabía que su declaración era indisputable; pero hay muchas personas que no tienen derecho al título y que, sin embargo, pretenden pertenecer al Israel de Dios. Si estamos diciendo con confianza “yo también soy israelita”, digámoslo sólo después de haber escudriñado nuestro corazón en la presencia de Dios. Pero si podemos dar pruebas de que estamos siguiendo a Jesús, si podemos decir de corazón “yo confío en él enteramente, confío en él solamente, confío en él únicamente, confío en él ahora y confío en él para siempre”, entonces la posición que sostienen los santos de Dios nos pertenece también a nosotros: todos sus goces son posesiones nuestras. Podemos ser los últimos en Israel, “menos que el más pequeño de todos los santos”, sin embargo, ya que las mercedes de Dios pertenecen a todos los santos como santos y como santos aventajados o bien instruidos, podemos introducir nuestro argumento y decir: “¿Son israelitas? Yo también. Por lo tanto, las promesas son mías, la gracia es mía y la gloria será mía”. La declaración, hecha correctamente, dará indecible aliento. Cuando el pueblo de Dios se regocija porque pertenece a él, ¡qué felicidad si puede decir “yo también”! Cuando hablan de ser perdonados, justificados y aceptados en el Amado, ¡cuán gozoso es responder, “por la gracia de Dios, yo también lo soy”! Pero esta declaración no sólo tiene sus goces y privilegios, sino también sus condiciones y deberes. Debemos compartir con el pueblo de Dios tanto la sombra como el sol. Cuando oímos hablar de los cristianos con desprecio y burla, debemos adelantarnos valientemente y decir: “Yo también lo soy”. Cuando los vemos trabajar por Cristo, dando su tiempo, sus talentos y todo su corazón a Jesús, debemos estar en condiciones de decir: “Yo también hago lo mismo”. Demostremos nuestra gratitud por medio de nuestra devoción, y vivamos como aquellos que, habiendo declarado un privilegio, desean también asumir la consiguiente responsabilidad.
domingo, 5 de junio de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 5
“El que no ama no conoce a Dios”. 1 Juan 4:8.
LA señal
distintiva de un cristiano es su confianza en el amor de Cristo y la
retribución de ese amor con su propio amor. Primero la fe pone su sello en el
hombre, capacitando al alma a decir con el apóstol: “Cristo me amó y se entregó
a sí mismo por mí”. Entonces el amor da la contraseña y, en retribución,
estampa en el corazón amor y gratitud a Jesús. “Nosotros lo amamos a él porque
él nos amó primero”. En la remota antigüedad, que era el período heroico de la
religión cristiana, esta doble característica debía ser claramente vista en
todos los creyentes en Jesús. Estos eran personas que conocían el amor de
Cristo y descansaban en él como un hombre descansa sobre un báculo cuya solidez
ha probado. El amor que los creyentes sentían hacia el Señor no era una
apacible emoción que escondían dentro de sí mismos, en las secretas cámaras de
sus almas y de la que hablaban sólo en las reuniones privadas, cuando se
reunían el primer día de la semana, y cantaban himnos en honor de Cristo Jesús
el crucificado; sino era, más bien, una pasión de energía tan vehemente y
consumidora, que lo evidenciaban en todas sus acciones; hablaban de él en sus
conversaciones ordinarias y lo reflejaban en sus ojos aun en las más vulgares miradas.
El amor a Jesús era una llama que se alimentaba en lo íntimo del ser de ellos,
y, por lo tanto, se abría camino, por su propia fuerza, al exterior y alumbraba
allí. Celo por la gloria del Rey Jesús era el sello y la marca de todos los
cristianos genuinos. Porque dependían del amor de Cristo eran muy osados; y
porque amaban a Cristo hicieron mucho. Y lo mismo acontece ahora. Los hijos de
Dios, en sus más íntimas facultades, están regidos por el amor; el amor de
Cristo los constriñe. Se regocijan de que el amor divino esté puesto sobre
ellos, lo sienten derramado en sus corazones por el Espíritu Santo, que les es
dado, y entonces, por la fuerza de la gratitud, aman al Salvador
fervientemente, de corazón puro. Lector, ¿amas a Jesús? Antes de dormir da una
contestación honesta a esta importante pregunta.
sábado, 4 de junio de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 4
“Recibido en gloria”. 1 Timoteo 3:16.
HEMOS visto a
nuestro bienamado Señor, en los días de su carne, humillado y penosamente
vejado, pues él fue “despreciado y desechado entre los hombres, varón de
dolores, experimentado en quebranto”. Jesús cuyo esplendor era como la mañana,
llevó diariamente el cilicio de la aflicción. La ignominia fue su manto y el
vituperio su vestidura. Sin embargo, ahora, puesto que él triunfó en el madero
ensangrentado, sobre todos los poderes de las tinieblas, nuestra fe contempla a
nuestro Rey volviendo desde Edom con vestidos bermejos, ataviado con el
esplendor de la victoria. ¡Cuán glorioso habrá aparecido a los ojos de los
serafines cuando una nube lo quitó de la mirada de los mortales y lo llevó al
cielo! Ahora exhibe la gloria que tuvo con Dios desde antes que el mundo fuese;
y, además, otra gloria sobre todas: la que ganó en la batalla contra el pecado,
la muerte y el infierno. Como vencedor, lleva la corona de gloria. ¡Escuchad
cómo el tono del canto va en aumento! Es un canto nuevo y muy melodioso: “El
Cordero que fue inmolado es digno, porque nos ha redimido para Dios con su
sangre”. El ostenta la gloria de un Intercesor que nunca puede fallar; de un
Príncipe que nunca puede ser derrotado; de un Conquistador que venció a todos
los enemigos; de un Señor que cuenta con la lealtad de todos sus súbditos.
Jesús lleva sobre sí toda la gloria que la pompa del cielo puede darle, que
diez mil veces diez mil ángeles pueden ministrarle. Aun con el más grande
esfuerzo de imaginación no puedes concebir su supereminente grandeza. Sin
embargo, habrá de ella una nueva revelación cuando Jesús descienda del cielo
con gran poder acompañado de todos los santos ángeles: “Entonces se sentará
sobre el trono de su gloria”. ¡Oh, qué será el esplendor de esa gloria!
Extasiará los corazones de los suyos. Y no termina aquí, porque la eternidad
entonará sus alabanzas: “Tu trono, oh Dios, es para siempre”. Lector, si
quieres gozar de la gloria de Cristo en el más allá, él debe ser glorioso en
tus ojos ahora. ¿Lo es?
viernes, 3 de junio de 2016
Encuentra a Dios en medio del sufrimiento - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Cuando estés en medio del sufrimiento, conocerás a Dios.
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 3, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
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LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 3
“Se humilló a sí mismo”. Filipenses 2:8.
JESÚS es el gran Maestro de la humildad de corazón. Necesitamos aprender de él diariamente. Mira al Maestro tomar una toalla y lavar los pies de sus discípulos. Seguidor de Cristo, ¿no deseas tú humillarte? Míralo como el Siervo de los siervos y, sin duda, no podrás ser soberbio. ¿No es esta sentencia el compendio de su biografía: “Se humilló a sí mismo”? ¿No estuvo en la tierra quitándose siempre una ropa de gala tras otra hasta que, desnudo, fue clavado en la cruz? Y allí, ¿no se vació a sí mismo, derramando su sangre, entregándose por nosotros, hasta que, privado de todo, fue colocado en un sepulcro prestado? ¡Cuánto se humilló nuestro querido Redentor! ¿Cómo, pues, podemos nosotros ser orgullosos? Ponte al pie de la cruz y cuenta las moradas gotas por las cuales has sido limpiado; mira la corona de espinas; observa sus espaldas flageladas, manando aún hilos de sangre; mira sus manos y sus pies sujetos por los clavos y todo su ser entregado a la burla y al escarnio. Mira la amargura y la angustia, mira también los dolores íntimos que se manifiestan en su rostro y oye el grito desgarrador: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Y si tú no quedas postrado en el suelo, frente a aquella cruz, es señal de que nunca la has visto; y si no te sientes humillado en la presencia de Jesús es señal de que no lo conoces. Tú estás tan perdido que nada puede salvarte sino el sacrificio del Unigénito de Dios. Piensa en esto; y como Jesús se humilló por ti, humíllate tú también a sus pies. Una comprensión del admirable amor de Dios para con nosotros tiene un influjo mayor para humillarnos que un conocimiento de nuestras propias culpas. Que el Señor nos lleve en contemplación al Calvario; entonces nuestra posición no será más la del hinchado hombre de orgullo, sino nos colocaremos en el lugar de uno que ama mucho porque mucho le ha sido perdonado. El orgullo no puede vivir bajo la cruz. Sentémonos allí y aprendamos nuestra lección y, después, levantémonos y llevemos esto a la práctica.
jueves, 2 de junio de 2016
Sufrimiento con propósito - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Dios te ama. Él no permitirá que venga ninguna prueba a tu vida que no sea para tu bien y para Su gloria.
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Junio 2, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
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LECTURAS VESPERTINAS – JUNIO 2
“Maestro bueno”. Mateo 19:16.
SI el joven del Evangelio usó este título al hablar con el Señor, ¿cuánto más lo puedo usar yo para dirigirme a él? El es, en verdad, mi Maestro, tanto porque me gobierna como porque me enseña. Me gozo en obedecer sus órdenes y sentarme a sus pies. Soy su siervo y su discípulo, y reputo un alto honor ser ambas cosas. Si me preguntaran por qué lo llamo “bueno” tendría lista la respuesta. Es verdad que “ninguno es bueno sino uno, es a saber, Dios”, pero, en tal caso, él es Dios y toda la bondad de la deidad resplandece en él. En mi experiencia lo he hallado bueno, tan bueno, en realidad, que todo el bien que tengo me ha venido por medio de él. El me fue bueno cuando yo estaba muerto en pecados, porque me resucitó por el poder de su Espíritu. El me ha sido bueno en todas mis necesidades, pruebas, luchas y aflicciones. Nunca pudo haber un Maestro mejor, porque su servicio es libertad y su gobierno, amor. La milésima parte de su bondad, como amo, la quisiera yo tener como siervo. Cuando me enseña como mi Rabbí es indeciblemente bueno; su doctrina es divina; sus maneras, condescendientes; su Espíritu es la dulzura misma. Ningún error mezcla en su instrucción; la áurea verdad que explica es pura y toda su enseñanza conduce a la bondad, santificando y edificando al discípulo. Los ángeles lo hallan buen Maestro y se deleitan en tributarle homenaje. Los santos de la antigüedad comprobaron que es un buen Maestro, y cada uno de ellos se gozó en cantar: “Yo soy tu siervo, oh Señor”. Mi humilde testimonio debe propender al mismo fin. Yo daré este testimonio delante de mis amigos y semejantes, pues, posiblemente, por mi testimonio, ellos serán guiados a buscar a mi Señor como el Maestro de ellos. ¡Dios quiera que así lo hagan! ¡Nunca se arrepentirán de tan sabia resolución! Si ellos tomaran su fácil yugo, se hallarían en un servicio tan regio que se alistarían en él para siempre.
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