Versículo para hoy:
domingo, 22 de mayo de 2016
Cuando el desánimo toca a tu puerta - Débora Dilge de Peralta
LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 22
“He aquí tú eres hermoso, amado mío”. Cantares 1:16.
NUESTRO Bien Amado es muy
hermoso desde todo punto de vista. Nuestras variadas experiencias son usadas
por nuestro Padre Celestial, para proporcionarnos nuevos puntos de vista, desde
los cuales podamos ver la belleza de Jesús. ¡Cuán amables son las pruebas
cuando ellas nos elevan al lugar desde donde podemos conseguir una visión más
clara de Jesús que la que podemos conseguir en la vida corriente! Lo hemos
visto desde la cumbre de Amana y desde la cumbre de Senir y de Hermón, y él
alumbró sobre nosotros como el sol en su poder. Pero lo hemos visto también “desde
la guarida de los leones, desde los montes de los tigres” y no ha perdido nada
de su belleza. Desde la languidez de la cama de un enfermo, desde los bordes
del sepulcro, hemos dirigido nuestra mirada al Esposo de nuestra alma y él no
ha sido otra cosa sino “hermoso”. Muchos de sus santos lo han contemplado desde
la oscuridad del calabozo y desde las rojas llamas de la pira y, sin embargo,
nunca han expresado una palabra mala en cuanto a él, sino murieron ensalzando
sus singulares encantos. ¡Oh noble y placentera ocupación la de estar siempre
mirando a nuestro bondadoso Señor Jesús! ¿No es indeciblemente placentero el
contemplar al Salvador en todas sus funciones, y verlo incomparable en cada una
de ellas? ¿Verlo cambiar, como si fuera el calidoscopio, y hallar nuevas
combinaciones de incomparables gracias? En el pesebre y en la eternidad; en la
cruz y en el trono; en el huerto y en su Reino; entre los ladrones y en medio
de los querubines, él es siempre “codiciable”. Examina cuidadosamente cada uno
de los actos de su vida y cada rasgo de su carácter y lo hallarás codiciable
tanto en lo pequeño como en lo grande. Júzgalo como quieras, no lo podrás
censurar. Pésalo como desees y no lo hallarás falto. La eternidad no hallará en
nuestro Amado ni la sombra de una mancha. Al contrario, mientras los siglos se
suceden, sus glorias alumbrarán con un esplendor aún más inconcebible, y su
indecible belleza encantará más y más a todas las mentes celestiales.
Charles Haddon
Spurgeon.
sábado, 21 de mayo de 2016
LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 21
“Hay víveres en Egipto”. Génesis 42:2.
EL hambre se hacía sentir en
todas las naciones y parecía inevitable que Jacob y su familia tendrían que
sufrir grandes necesidades. Pero el Dios de la providencia, que nunca olvida a
los que son objeto de su amor, había provisto un granero para los suyos,
notificando a los egipcios en cuanto a la escasez e induciéndolos a almacenar
el grano en los años de abundancia. Poca ayuda Jacob esperaba de Egipto, pero
sin embargo allí estaba almacenado el trigo para él. Creyente, aunque
aparentemente todas las cosas son contra ti, descansa seguro pues Dios tiene
para ti una reserva. En la lista de dolores, hay una excepción. De alguna
manera él te librará, y de algún modo te proveerá. El lugar desde donde vendrá
tu socorro puede ser completamente insospechado, pero, sin duda, en los
momentos de apuro, la ayuda vendrá, y tú magnificarás el nombre de Dios. Si los
hombres no te alimentan, los cuervos lo harán. Si la tierra no te da trigo, el
cielo te dará maná. Anímate, pues, y descansa tranquilo en el Señor. Dios puede
hacer que el sol salga por el oeste, si así lo quiere, y transformará la fuente
del dolor en el canal del placer. El trigo de Egipto estaba todo en manos del
amado José; él abría o cerraba los graneros según su voluntad. Así también las
riquezas de la providencia están todas dentro del poder absoluto de nuestro
Señor Jesús, quien las repartirá a su pueblo generosamente. José estaba bien
provisto para socorrer a su familia y Jesús no cesa de cuidar diligentemente a
sus hermanos. Lo que nos corresponde a nosotros hacer es ir en busca de la
ayuda que nos está provista. No debemos estar quietos, abatidos, sino movernos.
La oración nos llevará pronto a la presencia de nuestro Hermano real. Una vez
delante del trono, lo único que tendremos que hacer es pedir y obtener. Sus
depósitos no están exhaustos. Hay trigo todavía. Su corazón no es duro, el dará
trigo. Señor, perdona nuestra incredulidad, y constríñenos, esta noche, para
que tomemos de tu plenitud y recibamos gracia por gracia.
viernes, 20 de mayo de 2016
Amando a Cristo y a Su Iglesia - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Según Efesios 5, Cristo ama a la Iglesia, Él se entregó por ella. No puedes amar a Cristo y no amar a Su Iglesia. Es así de simple.

Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Mayo 20, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Mayo 20, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 20
“Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor”. Oseas 11:4.
NUESTRO Padre celestial nos atrae frecuentemente con cuerdas de amor, pero ¡ay!, cuán lerdos somos para correr hacia él. ¡Cuán lentamente respondemos a sus suaves impulsos! El nos atrae para que ejerzamos una fe más sincera en él. Pero nosotros no hemos alcanzado aún la confianza de Abraham. No hemos confiado a Dios nuestras ansiedades terrenas, sino, como Marta, nos turbamos con muchos servicios. Nuestra débil fe produce debilidad en nuestras almas. Nosotros no abrimos bien nuestras bocas, aunque Dios nos prometió llenarlas. ¿No nos atrae el Señor esta noche para que confiemos en él? ¿No podemos oírle decir: “Ven, hijo mío, y confía en mí. El velo está roto; entra en mi presencia y acércate confiadamente al trono de mi gracia. Yo soy digno de tu más completa confianza; echa tu carga sobre mí. Sacúdete el polvo de tus ansiedades y vístete tus bellas ropas de gozo”? Pero, ¡ay!, aunque llamados con tonos de amor para ejercitarnos en esta reconfortante gracia, no acudimos. A veces él nos atrae a una comunión más íntima con él. Nosotros nos hemos sentado en el umbral de la casa de Dios, y él nos invitó a entrar en la sala del banquete para cenar con él, pero nosotros rechazamos el honor. Hay lugares secretos que aún no nos han sido abiertos. Jesús nos invita a entrar en ellos, pero nosotros retrocedemos. ¡Qué vergüenza para nuestros fríos corazones! Somos amantes débiles de nuestro bondadoso Señor Jesús; no aptos para ser sus siervos, mucho menos para ser sus esposas, y sin embargo, él nos ha dado el honor de ser hueso de sus huesos y carne de su carne, desposados con él por el glorioso pacto matrimonial. ¡Aquí hay amor! Pero este es un amor que no admite negación. Si no obedecemos a la suave atracción del amor, nos enviará aflicción para llevarnos a una más estrecha intimidad con él. El quiere tenernos más cerca suyo. ¡Qué hijos necios somos si rehusamos estas cuerdas de amor y traemos sobre nuestras espaldas aquel azote de pequeñas cuerdas que Jesús sabe cómo usar!
jueves, 19 de mayo de 2016
Una visión fresca de Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Cuando los escritores bíblicos se encontraron con la santidad de Dios, lo único que pudieron hacer fue caer de rodillas delante de Él.
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Mayo 19, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Mayo 19, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 19
ES notable que el hombre que nunca debía morir, a quien Dios había señalado una suerte infinitamente mejor, el hombre que tendría que ser llevado al cielo en un carro de fuego y ser trasladado para no ver muerte, orara de esta forma: “Quita mi vida, que no soy mejor que mis padres”. Tenemos aquí una memorable prueba de que Dios no siempre contesta las oraciones como las hacemos aunque en verdad siempre las contesta. El dio a Elías algo mejor de lo que pidió y así, en realidad, Dios lo oyó y le respondió. Es extraño que Elías, que tenía un corazón de león, se sintiese tan deprimido por la amenaza de Jezabel, que pidiera la muerte; pero, felizmente, nuestro bondadoso Padre celestial no contestó a su desanimado siervo al pie de la letra. Hay un límite para la doctrina de la oración de fe. No debemos esperar que Dios nos dé todo lo que queremos pedirle. Sabemos que algunas veces pedimos y no recibimos porque pedimos mal. Si pedimos lo que no está prometido; si nos oponemos al espíritu que el Señor quiere que cultivemos; si pedimos contrariamente a su voluntad o a los decretos de su providencia; si meramente pedimos para la satisfacción de nuestros deseos, sin pensar en la gloria de Dios, no debemos esperar recibir nada. Con todo, cuando pedimos con fe, no dudando nada, si no recibimos precisamente la cosa que pedimos, recibiremos en lugar de ella su equivalente y más que su equivalente. Como alguien dijo: “Si el Señor no paga en plata, paga en oro; si no paga en oro, paga en diamante”. Si no te da precisamente lo que pides, te dará lo que es equivalente y lo que te gustará recibir en lugar de aquello. Permanece, pues, querido lector, mucho en oración y haz de esta noche un tiempo de ardiente intercesión, pero ten cuidado con lo que pides.
miércoles, 18 de mayo de 2016
EL NUEVO NACIMIENTO - Dr. R. C. Sproul
La regeneración precede a la Fe. Esta afirmación que captura el corazón de la teología distintiva del pensamiento histórico Agustiniano y Reformado, es la afirmación "parte aguas" que distingue esa teología de todas las formas de semi-Pelagianismo. Esto es, la distingue de casi todas las formas de semi-Pelagianismo.
Hay una posición histórica de semi-Pelagianismo que aboga por la perspectiva de un beneficio universal que abarca a toda la humanidad como resultado de la expiación de Jesús. Este beneficio universal es la regeneración de todos los hombres - por lo menos al grado que los rescata de la inhabilidad moral de su pecado original y ahora les da la capacidad de tener la habilidad de ejercer su fe en Cristo. Esta nueva habilidad de creer hace posible la fe, pero de ninguna manera la hace efectiva. Este tipo de regeneración no trae en su despertar la certeza de que aquellos quienes nacieron de nuevo pondrán de hecho su fe en Cristo.
Por lo demás, de cualquier modo, la declaración, "La regeneración precede a la fe", es la posición "parte aguas" que causa apoplejía en la mente de los semi-Pelagianistas. Los semi-Pelagianistas argumentarían que a pesar de los estragos de la caída, el hombre aún tiene una isla de justicia que permanece en su alma, por la cual aún puede aceptar o rechazar la oferta de gracia por parte de Dios. Esta perspectiva, tan ampliamente sostenida en los círculos evangélicos, argumenta que uno debe creer en Cristo para poder nacer de nuevo, y de este modo el orden de la salvación se invierte en esta perspectiva al mantener que la fe precede a la regeneración.
Sin embargo, cuando consideramos la enseñanza sobre este asunto como se encuentra en el registro de Juan sobre la discusión de Jesús con Nicodemo, vemos el énfasis que Jesús pone en la regeneración como condición necesaria, un "sine qua non", para creer en Él. Le dice a Nicodemo en Juan 3:3: “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios". Nuevamente en los versículos 5–7, Jesús dice, “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: 'Os es necesario nacer de nuevo'". Lo mandatorio de la regeneración de lo cual Jesús habla es necesario aún para ver el reino de Dios, más aún para entrar en él. No podemos ejercer nuestra fe en un reino al que no podemos entrar si no es por el re-nacimiento.
La debilidad de todo el semi-Pelagianismo es que invierte en la carne caída y corrupta del hombre el poder de ejercer fe. Aquí, el hombre caído puede venir a Cristo sin regeneración, es decir, antes de la regeneración. Por otro lado, el axioma de que la regeneración precede a la fe, llega al mismo corazón del asunto histórico entre el Agustinianismo y el semi-Pelagianismo.
En la perspectiva del Agustinianismo y el Reformismo, la regeneración se ve primero que nada como un trabajo sobrenatural de Dios. La regeneración es el trabajo divino de Dios el Espíritu Santo sobre las mentes y almas de la gente caída, por el cual el Espíritu aviva a aquellos quienes están espiritualmente muertos y los hace espiritualmente vivos. Este trabajo sobrenatural rescata a esa persona de su esclavitud al pecado y su incapacidad moral de inclinarse por sí mismo hacia las cosas de Dios. La regeneración, por ser un trabajo sobrenatural, es un trabajo que obviamente no puede ser logrado por un hombre natural por sí mismo. Si fuera un trabajo natural, no requeriría la intervención de Dios el Espíritu Santo.
En segundo lugar, la regeneración es un trabajo monergista. “Monergista” significa que es el trabajo de una persona que ejerce su poder. En el caso de la regeneración, es solamente Dios quien tiene la capacidad, y es solamente Dios quien ejecuta el trabajo de regeneración del alma humana. El trabajo de regeneración no es una actividad conjunta entre la persona caída y el divino Espíritu; es solamente el trabajo de Dios.
En tercer lugar, el trabajo monergista del Espíritu Santo es un trabajo inmediato. Es inmediato con respecto al tiempo, y es inmediato en relación al principio de operar sin intermediarios. El Espíritu Santo no usa nada más que Su propio poder para rescatar a una persona de la muerte espiritual a la vida espiritual, y cuando ese trabajo se logra, se logra instantáneamente. Nadie es regenerado parcialmente o casi regenerado. Aquí tenemos una situación clásica de "o es/o no es". Una persona o es nacida de nuevo, o no es nacida de nuevo. No hay un periodo de nueve meses de gestación en relación a este nacimiento. Cuando el Espíritu cambia la disposición del alma humana, lo hace instantáneamente. Una persona puede no estar consciente de este trabajo interno logrado por Dios por algún tiempo después de que en realidad ha ocurrido. Pero aunque nuestra percepción de él puede ser gradual, la acción es instantánea.
En cuarto lugar, el trabajo de regeneración es efectivo. Esto es, cuando el Espíritu Santo regenera un alma humana, el propósito de esa regeneración es traer a esa persona a la fe salvadora en Jesucristo. Ese propósito se efectúa y es logrado como los propósitos de Dios en la intervención. La regeneración es más que darle a una persona la posibilidad de tener fe, le da la certeza de poseer esa fe salvadora.
El resultado de nuestra regeneración es primero que nada fe, la cual resulta entonces en justificación y adopción en la familia de Dios. Nadie nace en este mundo como hijo de la familia de Dios. Nacemos como hijos de ira. La única forma de entrar en la familia de Dios es la adopción, y la adopción ocurre cuando somos unidos al unigénito Hijo de Dios por la fe. Cuando somos unidos con Cristo por la fe, entonces somos adoptados por la familia en la que Cristo es el primogénito. La regeneración por lo tanto involucra un nuevo génesis, un nuevo comienzo, un nuevo nacimiento. Es por ese nacimiento por el que entramos a la familia de Dios por medio de la adopción.
Finalmente, es importante ver que la regeneración es un regalo que Dios otorga soberanamente a todos aquellos a quienes Él determina traer para ser parte de Su familia.
Fuente: © Ligonier Ministries - Gospel TranslationsPor lo demás, de cualquier modo, la declaración, "La regeneración precede a la fe", es la posición "parte aguas" que causa apoplejía en la mente de los semi-Pelagianistas. Los semi-Pelagianistas argumentarían que a pesar de los estragos de la caída, el hombre aún tiene una isla de justicia que permanece en su alma, por la cual aún puede aceptar o rechazar la oferta de gracia por parte de Dios. Esta perspectiva, tan ampliamente sostenida en los círculos evangélicos, argumenta que uno debe creer en Cristo para poder nacer de nuevo, y de este modo el orden de la salvación se invierte en esta perspectiva al mantener que la fe precede a la regeneración.
Sin embargo, cuando consideramos la enseñanza sobre este asunto como se encuentra en el registro de Juan sobre la discusión de Jesús con Nicodemo, vemos el énfasis que Jesús pone en la regeneración como condición necesaria, un "sine qua non", para creer en Él. Le dice a Nicodemo en Juan 3:3: “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios". Nuevamente en los versículos 5–7, Jesús dice, “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: 'Os es necesario nacer de nuevo'". Lo mandatorio de la regeneración de lo cual Jesús habla es necesario aún para ver el reino de Dios, más aún para entrar en él. No podemos ejercer nuestra fe en un reino al que no podemos entrar si no es por el re-nacimiento.
La debilidad de todo el semi-Pelagianismo es que invierte en la carne caída y corrupta del hombre el poder de ejercer fe. Aquí, el hombre caído puede venir a Cristo sin regeneración, es decir, antes de la regeneración. Por otro lado, el axioma de que la regeneración precede a la fe, llega al mismo corazón del asunto histórico entre el Agustinianismo y el semi-Pelagianismo.
En la perspectiva del Agustinianismo y el Reformismo, la regeneración se ve primero que nada como un trabajo sobrenatural de Dios. La regeneración es el trabajo divino de Dios el Espíritu Santo sobre las mentes y almas de la gente caída, por el cual el Espíritu aviva a aquellos quienes están espiritualmente muertos y los hace espiritualmente vivos. Este trabajo sobrenatural rescata a esa persona de su esclavitud al pecado y su incapacidad moral de inclinarse por sí mismo hacia las cosas de Dios. La regeneración, por ser un trabajo sobrenatural, es un trabajo que obviamente no puede ser logrado por un hombre natural por sí mismo. Si fuera un trabajo natural, no requeriría la intervención de Dios el Espíritu Santo.
En segundo lugar, la regeneración es un trabajo monergista. “Monergista” significa que es el trabajo de una persona que ejerce su poder. En el caso de la regeneración, es solamente Dios quien tiene la capacidad, y es solamente Dios quien ejecuta el trabajo de regeneración del alma humana. El trabajo de regeneración no es una actividad conjunta entre la persona caída y el divino Espíritu; es solamente el trabajo de Dios.
En tercer lugar, el trabajo monergista del Espíritu Santo es un trabajo inmediato. Es inmediato con respecto al tiempo, y es inmediato en relación al principio de operar sin intermediarios. El Espíritu Santo no usa nada más que Su propio poder para rescatar a una persona de la muerte espiritual a la vida espiritual, y cuando ese trabajo se logra, se logra instantáneamente. Nadie es regenerado parcialmente o casi regenerado. Aquí tenemos una situación clásica de "o es/o no es". Una persona o es nacida de nuevo, o no es nacida de nuevo. No hay un periodo de nueve meses de gestación en relación a este nacimiento. Cuando el Espíritu cambia la disposición del alma humana, lo hace instantáneamente. Una persona puede no estar consciente de este trabajo interno logrado por Dios por algún tiempo después de que en realidad ha ocurrido. Pero aunque nuestra percepción de él puede ser gradual, la acción es instantánea.
En cuarto lugar, el trabajo de regeneración es efectivo. Esto es, cuando el Espíritu Santo regenera un alma humana, el propósito de esa regeneración es traer a esa persona a la fe salvadora en Jesucristo. Ese propósito se efectúa y es logrado como los propósitos de Dios en la intervención. La regeneración es más que darle a una persona la posibilidad de tener fe, le da la certeza de poseer esa fe salvadora.
El resultado de nuestra regeneración es primero que nada fe, la cual resulta entonces en justificación y adopción en la familia de Dios. Nadie nace en este mundo como hijo de la familia de Dios. Nacemos como hijos de ira. La única forma de entrar en la familia de Dios es la adopción, y la adopción ocurre cuando somos unidos al unigénito Hijo de Dios por la fe. Cuando somos unidos con Cristo por la fe, entonces somos adoptados por la familia en la que Cristo es el primogénito. La regeneración por lo tanto involucra un nuevo génesis, un nuevo comienzo, un nuevo nacimiento. Es por ese nacimiento por el que entramos a la familia de Dios por medio de la adopción.
Finalmente, es importante ver que la regeneración es un regalo que Dios otorga soberanamente a todos aquellos a quienes Él determina traer para ser parte de Su familia.

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LA INSENSATEZ DE LA INDETERMINACION EN LA RELIGION - Jonathan Edwards
"Y Elías vino a todo el pueblo, y dijo: ¿Hasta cuándo van a cojear entre dos pensamientos? Si el Señor es Dios, síganle; pero si es Baal, entonces síganle a él. Y el pueblo no le respondió ni una palabra." (1 Reyes 18:21)
Fuente: MINISTERIO CRISTIANO CIMIENTO ESTABLE
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Vida Cristiana
Encuentra a Dios en medio de la dificultad - Nancy DeMoss de Wolgemuth
El último libro de la Biblia te mostrará una imagen poderosa de Jesús.
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Mayo 18, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Mayo 18, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 18
“Después”. Hebreos 12:11.
CUAN felices son los cristianos “¡después!”. No hay calma más profunda que aquella que sigue a una tormenta. ¿Quién no se regocijó en el claro resplandor que sigue a la lluvia? Los banquetes victoriosos son para los soldados bien ejercitados. Después de matar al león comemos la miel; después de escalar el Collado de la Dificultad nos sentamos en el cenador a descansar. Después de atravesar el valle de la humillación, después de luchar con Apollión, aparece la claridad con la rama sanadora del árbol de la vida. Nuestras aflicciones, a semejanza de las quillas de las naves, dejan “después” una plateada línea de santa luz detrás de ellas. Esta es la paz; la dulce, profunda paz que siguió a la horrible inquietud que reinó una vez en nuestras atormentadas y culpables almas. ¡Mira pues, la feliz posición del cristiano! El tiene sus mejores cosas al final; por eso recibe primero en este mundo sus cosas peores, pero aún sus peores cosas son “después” cosas buenas; la dura labranza trae alegres cosechas. Aún ahora el cristiano se enriquece con sus pérdidas, se levanta con sus caídas, vive por la muerte y se llena vaciándose. Si sus penosas aflicciones le rinden tan pacíficos frutos en esta vida, ¿qué será la completa vendimia de gozo que tendrá “después” en el cielo? Si sus noches oscuras son tan claras como los días del mundo, ¿qué serán sus días? Si la luz de sus estrellas es más brillante que la del sol, ¿qué será la luz de su sol? Si puede cantar en un calabozo, ¿cuán melodiosamente cantará en el cielo? Si puede alabar al Señor en el fuego, ¿cómo lo ensalzará delante del trono del Eterno? Si la aflicción le es buena ahora, ¿qué será para él la sobreabundante bondad de Dios “después”? ¡Oh bendito “después”! ¿Quién no quiere ser cristiano? ¿Quién no quiere llevar la presente cruz por la corona que viene después? Pero, aquí está la obra de la paciencia, pues el reposo no es para hoy, ni el triunfo para el presente, sino para “después”. Aguarda, alma, y deja que la paciencia tenga su obra perfecta.
Charles Haddon Spurgeon.
martes, 17 de mayo de 2016
Alfa & Omega - Nancy DeMoss de Wolgemuth
¿Puedes creer en el cristianismo sin creer en la crucifixión histórica?
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Mayo 17, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
Programas de la serie
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Mayo 17, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 17
“Mi siervo eres tú, te escogí”. Isaías 41:9.
SI hemos recibido la gracia de Dios en nuestros corazones ella tiene que hacernos siervos de Dios. Quizás seamos siervos infieles; en realidad, somos siervos inútiles, pero, a pesar de todo, ¡bendito sea su nombre!, somos sus siervos que visten su uniforme, que se alimentan a su mesa y obedecen sus mandamientos. Nosotros éramos una vez siervos del pecado, pero el que nos hizo libres nos admitió en su familia y nos enseñó a obedecer su voluntad. No servimos perfectamente a nuestro Maestro, pero, si pudiésemos, quisiéramos hacerlo. Al oír la voz de Dios que nos dice “mi siervo eres tú”, respondemos con David “yo soy tu siervo; rompiste mis prisiones”. Pero el Señor no sólo nos llama sus siervos, sino sus elegidos. “Yo te escogí”. Nosotros no hemos sido los primeros en escogerlo a él, sino él nos escogió a nosotros. Si somos siervos de Dios, no lo fuimos siempre así; el cambio debe ser atribuido a su divina gracia. El ojo de su soberanía nos separó y la voz de su inmutable gracia declaró: “Con amor eterno te he amado”. Antes que el tiempo empezara o el espacio fuera creado, Dios había escrito en su corazón los nombres de sus elegidos, los había predestinado a ser conforme a la imagen de su Hijo y los había constituido herederos de la plenitud de su amor, de su gracia y de su gloria. ¡Qué aliento hay aquí! Si el Señor nos amó tanto, ¿nos desechará ahora? El conoció cuán duros de cerviz seríamos; él comprendió que nuestro corazón sería malo, y sin embargo, hizo la elección. ¡Ah!, nuestro Salvador no es un amante voluble. El no se siente embelesado sólo por un tiempo con el brillo de los bellos ojos de su Iglesia, abandonándola después por su infidelidad. No; él se casó con ella en la remota eternidad, y está escrito de parte de Jehová que “él aborrece que sea repudiada”. La eterna elección es un compromiso para nuestra gratitud y para su fidelidad que ni uno ni otro puede desconocer.
lunes, 16 de mayo de 2016
SEGURIDAD COMPLETA PARA PERSONAS INCOMPLETAS - Pr. John Piper
Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados. (Hebreos 10:14)
Hay dos puntos en este pasaje que son poderosamente alentadores para nosotros en nuestra condición imperfecta de pecadores salvados. Primero, observen que Cristo ha perfeccionado a su pueblo, y esa obra ya se encuentra completa. “Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.” Él ya lo ha hecho, y lo ha hecho para siempre. El perfeccionamiento de su pueblo está completo y es para siempre.
¿Eso significa que los cristianos no pecan? ¿Que no se enferman? ¿Que no se equivocan en matemática en la escuela? ¿Que ya son perfectos en nuestra conducta y actitudes?
En ese mismo versículo hay una frase que nos permite ver claramente que ese no es el caso. ¿Cuál es? La última frase. ¿Quiénes son las personas que han sido perfeccionadas para siempre? Aquellos que “son santificados” o, como dice la versión NVI, aquellos “a los que está santificando”. La acción continua que expresa el verbo griego en tiempo presente es importante. “Los que está santificando” aún no están santificados totalmente en el sentido de que no cometan más pecado. De lo contrario, no precisarían seguir siendo santificados.
¿En qué sentido somos perfectos?
Así que aquí tenemos una combinación impactante: aquellos a quienes “Él ha hecho perfectos” son los mismos “a los que está santificando”. También podemos regresar a los capítulos 5 y 6 del mismo libro para recordar que estos cristianos son cualquier cosa menos perfectos. Por ejemplo, Hebreos 5:11 dice: “os habéis hecho tardos para oír”. Así que podemos afirmar con certeza que “ha hecho perfectos” en Hebreos 10:14 no quiere decir que somos perfectos y sin pecado en esta vida.
Pues bien, ¿qué significa? La respuesta se da en los versículos que le siguen (Hebreos 10:15-18). El escritor explica lo que quiere decir citando las palabras de Jeremías sobre el nuevo pacto, a saber, que en el nuevo pacto que Cristo ha sellado con su sangre hay perdón total para todos nuestros pecados. Los versículos 17-18 dicen: “Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado”. De esta manera, el autor explica la presente perfección en términos (al menos) de perdón.
El pueblo de Cristo ha sido “hecho perfecto” ahora en el sentido de que Dios quita todos nuestros pecados (Hebreos 9:26), los perdona y nunca más los trae a memoria como motivo de condenación. En este sentido, ante Él nos vemos perfectos. Cuando nos mira, no nos imputa ninguno de nuestros pecados: ni pasados, ni presentes ni futuros. Él no cuenta nuestros pecados en nuestra contra.
Hallar seguridad en la perfección
Veamos ahora, en segundo lugar, por quiénes Cristo ha hecho esta obra de perfeccionamiento en la cruz. Hebreos 10:14 nos dice claramente: “Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados”. Puede reformularse adrede de esta forma: Cristo ha perfeccionado de una vez y para siempre a todos aquellos que están siendo perfeccionados. O se podría decir: Cristo ha santificado por completo a los que ahora están siendo santificados. De hecho, eso es lo que el escritor hace en el versículo 10: “Por esa voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida de una vez para siempre”. El versículo 10 dice que “hemos sido santificados”; el versículo 14, que estamos siendo santificados.
Lo que esto significa es que podemos tener la seguridad de que nos vemos perfectos a los ojos de nuestro Padre celestial, si nos estamos apartando de nuestra imperfección actual y caminamos hacia una santidad cada vez mayor por la fe en su gracia futura. Permítanme decirlo una vez más, porque es un pasaje de gran aliento para pecadores imperfectos como nosotros; está lleno de motivación para ir en pos de la santidad. Hebreos 10:14 quiere decir que podemos tener la seguridad de que nos vemos perfectos y completos a los ojos del Padre celestial, no porque seamos perfectos ahora, sino precisamente porque no somos perfectos ahora pero estamos siendo santificados: estamos siendo hechos santos.
Podemos tener la seguridad de que Dios nos ve perfectos cuando por la fe en las promesas de Dios nos alejamos de nuestras persistentes imperfecciones y caminamos hacia una santidad mayor, cada vez más y más. Nuestra imperfección restante no es una descalificación o un impedimento, sino la marca de todos los que Dios “ha hecho perfectos para siempre”, si es que estamos en el proceso de ser transformados (2 Corintios 3:18).
Así que no te desanimes. Pon tus ojos en la obra de Cristo, que perfecciona de una vez y para siempre. Y enfrenta todo pecado del que tengas conocimiento.
Traducción: Soldados de Jesucristo
La develación - Nancy DeMoss de Wolgemuth
Nancy DeMoss de Wolgemuth describe cómo terminó el libro de Apocalipsis en nuestras Biblias.
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Mayo 16, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Mayo 16, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.
LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 16
“Y dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchas acequias. Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia, y este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias, y vuestros ganados”. 2 Reyes 3:16-17.
LOS ejércitos de los tres reyes estaban pereciendo por falta de agua. Dios estaba por enviarla, y en estas palabras el profeta anunció la bendición que se acercaba. Aquí había un caso de impotencia humana. Ni una gota de agua podían todos esos hombres valientes conseguir del cielo o hallarla en los pozos de la tierra. Así, el pueblo de Dios no sabe, a veces, qué hacer. Ve la vanidad de la criatura y aprende por experiencia dónde debe hallar su ayuda. Sin embargo, los creyentes deben prepararse con fe para recibir la bendición divina. Tienen que cavar los pozos en los cuales el precioso líquido podría ser contenido. La Iglesia , por sus variadas agencias, esfuerzos y oraciones debe estar preparada para ser bendecida; debe hacer los pozos y el Señor los llenará. Esto debe ser hecho con fe en la plena seguridad de que la bendición está por descender. Pronto hubo una singular dádiva de la necesitada bendición. No como en el caso de Elías, en el cual las nubes derramaron la lluvia, sino en una forma silenciosa y misteriosa los pozos se llenaron. Dios tiene su propia soberana manera de obrar. El no está atado a las formas o al tiempo como lo estamos nosotros, sino obra entre los hijos de los hombres como quiere. A nosotros nos corresponde recibir de él con agradecimiento y no dictarle normas. Debemos también notar la notable abundancia de agua: hubo suficiente para la necesidad de todos. Y así acontece con la bendición del Evangelio. Todas las necesidades de la congregación y de la Iglesia entera serán satisfechas por el poder divino en respuesta a la oración; y, sobre todo, se le dará a los ejércitos del Señor una rápida victoria. ¿Qué estoy haciendo yo por Jesús? ¿Qué pozos estoy cavando? ¡Oh, Señor, prepárame para recibir las bendiciones que tú deseas concederme!
domingo, 15 de mayo de 2016
Qué es la mente renovada y cómo se obtiene - Pr. John Piper
Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto. Romanos 12:1-2.
LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 15
“Hechos perfectos”. Hebreos 12:23.
RECUERDA que hay dos clases de
perfección que el cristiano necesita: La perfección de la justificación en la
persona de Jesús y la perfección de la santificación obrada por el Espíritu
Santo. Al presente, la corrupción todavía permanece en el corazón del
regenerado; la experiencia pronto nos enseña esto. Dentro de nosotros están
todavía las lujurias y las malas imaginaciones. Pero me alegra saber que viene
el día cuando Dios concluirá la obra que ha comenzado y que presentará mi alma
no sólo perfecta en Cristo sino también perfecta por el Espíritu, sin mancha,
ni arruga ni cosa semejante. ¿Puede ser cierto que este mi pobre y pecaminoso
corazón llegará a ser santo como Dios es Santo? ¿Puede ser que este espíritu
que frecuentemente clama, “¡miserable hombre de mí! ¿quién me librará del
cuerpo del pecado y de la muerte?”, habrá de quedar libre de pecado y de la
muerte y que ninguna cosa mala perturbará mis oídos y ningún pensamiento
pecaminoso turbará mi paz? ¡Oh, feliz momento! ¡Dios quiera que llegue pronto!
Cuando yo cruce el Jordán, la obra de la santificación quedará terminada; pero
hasta ese momento no pretenderé tener perfección en mí. Entonces mi espíritu
tendrá su último bautismo en el fuego del Espíritu Santo. Me parece que anhelo
morir para recibir aquella última y final purificación que me introducirá en el
cielo. Ningún ángel será más puro que yo, pues podré decir en doble sentido:
“Soy puro”, por la sangre de Jesús y por la obra del Espíritu. ¡Oh, cómo
debiéramos ensalzar el poder del Espíritu Santo porque nos hizo aptos para
estar delante de nuestro Padre en el cielo! Sin embargo, que la esperanza de la
perfección en el más allá no nos haga quedar satisfechos con la imperfección de
ahora, pues en ese caso nuestra esperanza no puede ser genuina, porque una
buena esperanza purifica aun ahora. La obra de la gracia debe ser permanente en
nosotros ahora, de lo contrario no será perfecta después. Pidamos ser “llenos
del Espíritu” para que podamos producir abundantemente los frutos de justicia.
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