Versículo para hoy:

domingo, 12 de abril de 2015

ABRIL 12

"Mi corazón fue como cera, desliéndose en medio de mis entrañas". Salmo 22:14.

NUESTRO bendito Señor experimentó un terrible abatimiento y desvanecimiento de alma. "El ánimo del hombre soportará su enfermedad, mas, ¿quién soportará al ánimo angustiado?" La depresión de espíritu es la más grave de todas las pruebas; cualquier otra aflicción no es nada al lado de ésta. Bien puede el Salvador gritar: "No te alejes de mí", pues el hombre necesita a su Dios cuando su corazón se consume dentro de sí por el abatimiento. Creyente, acércate a la cruz, esta mañana, y adora humildemente al Rey de gloria, quien tanto en aflicción mental como en angustia íntima, fue más humillado que cualquiera de los que están entre nosotros. Observa su aptitud para llegar a ser un fiel Sumo Sacerdote, que puede compadecerse de nuestras flaquezas. ¡Oh Padre Celestial!, permite que aquellos cuya tristeza procede directamente del alejamiento de tu amor entren en estrecha e íntima comunión con Jesús. Que no demos lugar a la desesperación, pues por este paraje tétrico el Maestro pasó antes que nosotros. Quizás a menudo nuestras almas ansíen, desfallezcan y anhelen hasta la angustia contemplar la luz del rostro del Señor. En esas ocasiones contentémonos con la seguridad de la simpatía de nuestro gran Sumo Sacerdote. Nuestras gotas de dolor se olvidan en el océano de sus aflicciones. Pero ¡cuán alto debe elevarse nuestro amor! Entra, oh poderoso y profundo amor de Jesús; como el mar en las inundaciones de las grandes crecientes, cubre todas mis facultades, ahoga todos mis pecados, quita todas mis preocupaciones, levanta mi alma que está apegada a la tierra, llévala a los pies de mi Señor, y permíteme quedar allí, pobre pecador como soy, lavado por su amor. No tengo ningún valor ni virtud; sólo me atrevo a decirle que, si desea escucharme, oirá en mi corazón ecos débiles de las vastas olas de su propio amor que me ha llevado adonde me gozo estar.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 11 de abril de 2015

RESISTENCIA | REFLEXIÓN - José Mendoza

ABRIL 11

"Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron". Salmo 22:14.

¿CONTEMPLÓ la tierra o el cielo alguna vez un espectáculo más triste de dolor? En alma y cuerpo nuestro Señor se sintió débil como el agua que corría por el suelo. La colocación de la cruz en su hoyo lo sacudió con gran violencia, estiró todos sus ligamentos, fatigó todos los nervios, y más o menos dislocó todos sus huesos. Agobiado por su propio peso, la augusta víctima sintió la creciente tensión en cada momento de aquellas seis largas horas. Su sensación de desfallecimiento y debilidad general lo abrumaba, mientras que él para sus sentidos, no llegó a ser otra cosa que una masa de miseria y de desfalleciente enfermedad. Cuando Daniel vio la gran visión, describe así sus impresiones: "No quedó en mí esfuerzo; antes mi fuerza se me trocó en desmayo, sin retener vigor alguno". ¡Cuánto más abatido habrá estado nuestro Gran Profeta cuando vio la terrible visión de la ira de Dios, y la sintió en su propia alma! A nosotros nos hubiese sido imposible soportar las sensaciones que experimentó nuestro Señor, y una especie de inconsciencia habría venido en nuestro socorro, pero en su caso fue herido y sintió la espada, vació la copa y probó cada gota de ella.
     Mientras nos arrodillamos delante del trono del Salvador, que ahora está a la diestra de Dios, recordemos bien el medio por el cual él preparó ese trono como un trono de gracia para nosotros; bebamos en espíritu de su copa, a fin de que podamos ser fortalecidos para nuestra hora de aflicción en cualquier ocasión. En el cuerpo natural de Jesús cada uno de los miembros sufrió; así también debe ser en el espiritual. Pero como de todas sus pruebas y aflicciones, su cuerpo salió indemne para la gloria y para el poder, así también su cuerpo místico atravesará el horno sin que pase por él ni olor de fuego.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 10 de abril de 2015

Entrenando la próxima generación - Nancy Leigh DeMoss

ABRIL 10

"Al lugar que se llama de la Calavera". Lucas 23:33.

EL collado del consuelo es el collado del Calvario; la casa de la consolación está edificada con la madera de la cruz; el templo de las bendiciones celestiales está fundado sobre la roca hendida, hendida por la lanza que traspasó su costado. Ninguna escena en la historia sagrada alegró jamás al alma como la tragedia del Calvario. Es extraño, en verdad, que las horas más lúgubres que jamás experimentó este mundo pecador, habrían de tocar el corazón con un poder más delicado que la alegría de los ángeles.
     La luz brota desde el mediodía hasta la medianoche del Calvario, toda hierba del campo florece lozanamente bajo la sombra del árbol una vez maldito. En aquel lugar de sed, la gracia ha hecho una fuente que siempre mana agua pura como cristal, cuyas gotas tienen la virtud de aliviar los ayes de la humanidad. Tú, que has tenido tus temporadas de conflicto, tienes que confesar que no fue en el Olivete, donde hallaste consuelo, ni tampoco en el monte Sinaí, ni en el Tabor. Gethsemaní, Gabbatha y Gólgota han sido los medios de tu consuelo. Las amargas hierbas del Gethsemaní han quitado muchas veces las amarguras de tu vida; el azote de Gabbatha ha azotado muchas veces tus preocupaciones, y los gemidos del Calvario han puesto en fuga todos los otros gemidos. Así el Calvario nos rinde raro y rico consuelo. Nosotros nunca habríamos conocido el amor de Cristo en su altura y profundidad si él no hubiese muerto; no podríamos ni imaginar el profundo amor del Padre si él no hubiese entregado a su Hijo a la muerte. Las mercedes comunes que gozamos, hablan todas de amor, así como el carey marino, cuando lo ponemos en nuestros oídos, nos habla del insondable mar de donde procede. Pero si deseamos oír al océano mismo, no debemos mirar a las bendiciones diarias, sino a las transacciones de la crucifixión. El que desee conocer el amor, vaya al Calvario, y vea morir al varón de dolores.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 9 de abril de 2015

COMO DESARROLLAR UNA MENTE CRISTIANA - John Stott

«No seáis como el caballo, ni como el mulo, sin entendimiento» (Sal 32.9); en otras palabras: «No esperen que yo los guíe en la forma en que ustedes guían a los caballos o a las mulas, porque ustedes no son ni lo uno ni lo otro. Tienen entendimiento». Estaban dos mujeres conversando en el supermercado y una le dijo a la otra: «¿Qué es lo que te pasa? Pareces muy preocupada». «Lo estoy, me preocupa la situación en el mundo», contestó su amiga. «Tienes que tomar las cosas más filosóficamente y dejar de pensar», respondió la primera mujer.

Curiosa idea esta de que para ser más filosóficos hay que dejar de pensar. Sin embargo, estas dos mujeres estaban reflejando la forma de pensar del mundo actual. El mundo moderno ha dado a luz a dos gemelos terribles: uno se llama falta de inteligencia y el otro carencia de sentido. En contraste con esta tendencia vemos lo que dice la Escritura: «Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar» (1 Co. 14:20). Notemos que Pablo por un lado les prohibe que sean niños, y por otro les manda que lo sean, pero en diferentes esferas. En lo que se refiere a la malicia, les dice que deben ser tan inocentes como niños pequeños, pero en su manera de pensar tienen que ser personas maduras.

La importancia de la mente

El uso correcto de nuestra mente produce tres beneficios. En primer lugar, glorificar a nuestro Creador. Siendo nuestro Creador un Dios racional que nos hizo seres racionales a su imagen y semejanza, y habiéndonos dado en la naturaleza y en las Escrituras una revelación racional, espera que usemos nuestra mente para estudiar su revelación. Al estudiar el universo y leer las Escrituras estamos pensando los pensamientos de Dios como él quiere. Por esto, un uso correcto de nuestra mente glorifica a nuestro Creador.

En segundo lugar, enriquece nuestra vida cristiana. No estoy hablando de la educación, la cultura y el arte, que enriquecen la calidad de nuestra vida humana; estoy hablando de nuestro discipulado cristiano. Ningún área del discipulado es posible sin el uso de nuestra mente. Alabar es amar a Dios con todo nuestro ser, incluso con nuestra mente. La fe es una confianza razonable y otro ejemplo de la manera en que Dios nos guía.

En tercer lugar, fortalece nuestro testimonio evangelizador. Con frecuencia nos preguntamos: ¿Por qué unos no aceptan a Jesucristo? Podríamos dar muchas razones, pero hay una acerca de la cual no pensamos lo suficiente: ellos perciben que nuestro evangelio es trivial, no les parece suficientemente amplio como para relacionarse con la vida real. Tenemos que recordar cómo evangelizaban los apóstoles, de qué forma razonaban con la gente, y que basándose en las Escrituras muchos fueron persuadidos. De hecho, Pablo define su ministerio diciendo: «Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres» (2 Co 5.11). Utilizar argumentos en nuestra evangelización no es incompatible con la fe en la obra del Espíritu. El Espíritu Santo no hace que la gente llegue a Jesucristo a pesar de las evidencias, sino que atrae a las personas a Cristo por medio de éstas, cuando Él abre sus mentes para que las tengan en cuenta. Pablo puso su confianza en el poder del Espíritu Santo, pero no por eso dejó de pensar y argumentar. El antiintelectualismo es algo negativo y destructivo, insulta a nuestro Creador, empobrece nuestra vida cristiana y debilita nuestro testimonio; el uso adecuado de la mente glorifica a Dios, nos enriquece y fortalece nuestro testimonio en el mundo.

Esperanza para madres imperfectas - Nancy Leigh DeMoss

ABRIL 9

"Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban". Lucas 23:27.

EN medio de la plebe que acompañaba a Jesús al patíbulo, había algunas almas piadosas cuya amarga angustia se desahogaba en sollozos y lamentaciones, música apropiada para acompañar a aquella marcha de ayes.
Cuando mi alma puede ver, en la imaginación, al Salvador llevando su cruz al Calvario, se une a las mujeres piadosas y llora con ellas, pues hay allí justificado motivo para el dolor, más justificado de lo que las afligidas mujeres pensaban. Ellas lloraban la inocencia maltratada, la bondad perseguida, el amor que sangraba, la mansedumbre que moría. Pero mi corazón tiene un motivo más profundo y más amargo para llorar. Mis pecados fueron los azotes que laceraron aquellos benditos hombros, y coronaron con espinas aquellas sangrantes sienes; mis pecados gritaron: "Crucifícale, crucifícale", y colocaron la cruz sobre sus bondadosos hombros. En su conducción hacia el Calvario hay suficiente dolor para una eternidad, pero en el hecho de haber sido yo su verdugo, hay más, infinitamente más aflicción que lo que una pobre fuente de lágrimas puede expresar.
     No es difícil darse cuenta por qué aquellas mujeres amaron y lloraron, pero ellas no pudieron haber tenido mayor razón para amar y lamentar que la que tiene mi corazón. La viuda de Naín vio resucitado a su hijo, pero yo me veo a mí mismo resucitado en novedad de vida. La madre de la esposa de Pedro fue curada de fiebre, pero yo he sido curado de la más grave plaga de pecado. De Magdalena salieron siete demonios, pero una entera legión de ellos salió de mí. María y Marta fueron favorecidas con visitas de Jesús, pero yo con su permanencia en mí. Su madre dio a luz su cuerpo, pero Cristo, la esperanza de gloria, está formado en mí. En lo que respecta a deudas, en nada quedo atrás de las santas mujeres; que tampoco sea menos en gratitud.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 8 de abril de 2015

¿Cuándo necesita avivamiento una nación? - Nancy Leigh DeMoss

ABRIL 8

"Porque si en árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?"    Lucas 23:31.

ENTRE otras interpretaciones de esta sugestiva pregunta, la siguiente está llena de enseñanza: "Si yo, el inocente substituto de los pecadores, sufro así, ¿qué se le hará al pecador mismo -el árbol seco- cuando caiga en las manos de un Dios airado?" Cuando Dios vio a Jesús en el lugar de los pecadores no lo perdonó; y cuando halle al irregenerado sin Cristo, tampoco lo perdonará. ¡Oh pecador! Jesús fue llevado por sus enemigos; tú también serás llevado por los demonios al lugar señalado para ti. Jesús fue abandonado por Dios; y si él, que sólo era pecador por imputación, fue abandonado, ¿cuánto más lo serás tú? "Eloi, Eloi, lama sabachthani?", ¡Qué grito terrible! Pero cuál será tu clamor cuando digas: ¡Dios, Dios!, ¿por qué me has dejado?, y se te responda: "Por cuanto desechasteis todo consejo mío, y mi reprensión no quisisteis: También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis". Si Dios no perdonó a su Hijo, ¡cuánto menos te perdonará a ti! ¡Qué látigos de ardientes cuerdas serán los tuyos cuando la conciencia te herirá con todos sus terrores! Vosotros, los más ricos, los más felices y los más justos pecadores, ¿quién querrá estar en vuestro lugar cuando Dios diga: "¡Despiértate espada, contra el hombre que me rechazó; hiérelo, y que por siempre sienta el dolor? Jesús fue escupido; pecador, ¿cuál será tu afrenta? No podemos resumir en una palabra toda la multitud de aflicciones que se reunió en la cabeza de Jesús, que murió por nosotros; por lo tanto, nos es imposible decir qué ríos, qué océanos de dolor rodarán sobre tu espíritu si mueres en la condición en que te hallas ahora. Es posible que mueras así y ahora. Por las agonías de Cristo, por sus heridas y por su sangre, no traigas sobre ti la ira que se avecina. Confía en el Hijo de Dios y nunca morirás.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

martes, 7 de abril de 2015

El rol de las emociones en el avivamiento - Nancy Leigh DeMoss

ABRIL 7

"Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia?" Salmo 4:2.

UN escritor ha hecho una triste lista de los honores que el ciego pueblo de Israel concedió a su largamente esperado Rey. 1º Le hicieron una procesión de honor, en la cual tomaron parte los legionarios romanos, los sacerdotes judíos, los hombres y las mujeres, mientras Jesús llevaba su cruz. Esta es la procesión que el mundo da a aquél que vino a vencer a los más espantosos enemigos del hombre. Aclamaciones burlescas son sus únicas aclamaciones, y vituperios crueles, sus únicos cantos de triunfo. 2º Le obsequiaron con el vino de honor. En lugar de una áurea copa de vino estimulante, le ofrecieron un estupefaciente que él rehusó, pues quiso conservar intactas sus facultades para gustar la muerte; y más tarde, cuando gritó: "Sed tengo", le dieron, en una esponja, vino mezclado con hiel. ¡Oh qué mezquina y detestable inhospitalidad dieron al Hijo del Rey! 3º Se le puso una guardia de honor que demostró la estima que le tenía, echando suerte sobre sus vestidos, los que tomaron como presa. Tal fue la guardia del adorado del cielo: un cuaternión de crueles jugadores. 4º En la cruz se le dio un trono de honor. Ningún lugar de descanso más cómodo quería el hombre rebelde dar a su Señor. En efecto, la cruz era la perfecta expresión de los sentimientos del mundo hacia Jesús. Ellos parecían decir: "Allí tú, Hijo de Dios; ésta es la manera en que el mismo Dios sería tratado si pudiésemos llegar a él". 5º El título de honor nominalmente era "Rey de los Judíos", pero la ciega nación lo repudió, y en realidad lo llamó "Rey de los ladrones", pues prefirió a Barrabás y puso a Jesús en el lugar de mayor afrenta: entre dos ladrones. Su honra fue así, en todas las cosas, trocada en infamia por los hijos de los hombres; pero, a pesar de eso él alegrará los ojos de los santos y de los ángeles para siempre jamás.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 6 de abril de 2015

De la muerte a la vida - Nancy Leigh DeMoss

ABRIL 6

"Salgamos pues a él fuera del real". Hebreos 13:13.

JESÚS, llevando su cruz, salió para sufrir fuera de la puerta.
El motivo porque el cristiano debe dejar el real del pecado y de la religión del mundo, no es su deseo de ser raro, sino porque Jesús lo hizo así, y porque los discípulos siguieron en esto a su Maestro. Cristo no era de este mundo. Su vida y su testimonio fueron una protesta constante contra la conformidad con el mundo. Nunca existió un amor tan inmenso por los hombres como el de Cristo; a pesar de eso, él era apartado de pecadores. De la misma manera el pueblo de Dios debe "salir a él"; debe tomar su posición "fuera del real", como testigo de la verdad. Los creyentes tienen que estar preparados para andar por la senda recta y angosta; deben tener corazones osados, resueltos y llenos de coraje, que en primer lugar amen a Cristo, y después a su verdad; además tienen que amar a Cristo y a su verdad más que cualquier otra cosa. Jesús quisiera tener a su pueblo "fuera del real" para santificarlo. No puedes crecer en la gracia mientras andes en conformidad con el mundo. La vida de separación quizás sea una senda dolorosa, pero es la calzada de seguridad. Y, aunque la vida separada pueda costar muchas angustias, y presentar cada día una batalla, sin embargo es, después de todo, una vida feliz. No hay gozo que sobrepuje al gozo del soldado de Cristo. Jesús se revela tan bondadosamente y da un refrigerio tan agradable que el soldado siente más calma y paz en su día de batalla que los otros en sus días de reposo. La calzada de la santidad es la calzada de la comunión. Si la gracia divina nos capacita para seguir firmemente a Cristo "fuera del real", esperamos ganar la corona. La corona de gloria seguirá a la cruz de separación. La afrenta de un momento será bien recompensada con el honor eterno. Un poco de testificación no parecerá nada, cuando estemos "para siempre con el Señor".

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 5 de abril de 2015


ABRIL 5

"Y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús". Lucas 23:26.


VEMOS en Simón, mientras lleva la cruz, una figura de la obra de la Iglesia de todas las edades; ella es la que lleva la cruz tras Jesús.
De modo que Jesús no sufre para eliminar tus sufrimientos. Él lleva la cruz no para que tú la evites, sino para que puedas soportarla. Cristo te libra del pecado, pero no de la aflicción. Recuerda esto y espera sufrir.
Pero consolémonos con el pensamiento de que en nuestro caso como en el de Simón, no es nuestra la cruz que llevamos, sino de Cristo. Cuando eres acosado por causa de tu piedad; cuando tu religión te acarree mofas despiadadas, recuerda entonces que esa no es tu cruz, sino la cruz de Cristo. ¡Y cuán agradable es llevar la cruz de nuestro Señor!
Tú llevas la cruz tras ÉL. Tienes, pues, una bendita compañía; tu senda está marcada con las huellas de tu Señor. La señal de su hombro encarnado está sobre aquella pesada carga. Esta es su cruz, y él va delante de ti como va el pastor delante de sus ovejas. Toma tu cruz diariamente y síguele.
No olvides, además, que llevas esta cruz con ayuda. Algunos opinan que Simón no llevó toda la cruz sino una parte de ella. Esto es muy posible. Cristo habrá llevado la parte más pesada, donde estaba el madero cruzado, y Simón la parte más liviana. Sin duda, así acontece contigo; tú sólo llevas la parte menos pesada de la cruz, y Cristo la más gravosa.
Y recuerda: si bien Simón tuvo que llevar la cruz por poco tiempo, eso le trajo perdurable honor. Así también ahora: llevamos la cruz por corto tiempo, y después recibiremos la corona y la gloria. En verdad, nosotros tendríamos que amar la cruz, y, en lugar de esquivarla, tendríamos que apreciarla, pues nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 4 de abril de 2015

ABRIL 4

"Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él". 2 Corintios 5:21.

ACONGOJADO cristiano, ¿por qué lloras? ¿Estás llorando tus propias corrupciones?
Contempla a tu perfecto Señor, y recuerda que tú eres perfecto en él. En la presencia de Dios eres tan perfecto como si nunca hubieses pecado; sí, más que eso: El Señor, nuestra Justicia, puso sobre ti un vestido divino, de modo que tú tienes más que la justicia humana: tienes la justicia de Dios. ¡Oh tú que lloras por el pecado innato y por la depravación!, recuerda que ninguno de tus pecados te pueden condenar. Tú has aprendido a odiar el pecado; pero has aprendido también a conocer que el pecado no es tuyo, pues fue puesto sobre la cabeza de Cristo; tu crédito no está en ti mismo, sino en Cristo; tu aceptación no está en ti mismo, sino en tu Señor. Tú eres aceptado hoy con toda tu perversidad, como lo serás cuando estés delante de su trono, libre de toda corrupción. Yo te ruego que eches mano de esta preciosa verdad: perfección en Cristo, pues tú eres perfecto en él. Vestido con las vestiduras de tu Salvador, eres santo como él es Santo. "¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó; quien además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros". Cristiano, regocíjese tu corazón, pues eres muy aceptado en el Amado. ¿Qué tienes que temer? ¡Que siempre haya en tu rostro una sonrisa! Vive cerca de tu Maestro; vive en los suburbios de la Ciudad Celestial, pues pronto, cuando tu tiempo se haya cumplido, subirás adonde está tu Jesús, y reinarás a su diestra, como él ha vencido y está a la diestra de su Padre. Y todo esto porque Dios, "al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él".

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 3 de abril de 2015

Amor maduro 6: Déjame oír tu voz - Nancy Leigh DeMoss

ABRIL 3

"Y tomando a Jesús, lo llevaron". Juan 19:16.

JESÚS había estado toda la noche en agonía, había pasado la mañana en el atrio de Caifás y había sido llevado apresuradamente de Caifás a Pilatos, de Pilatos a Herodes y de Herodes otra vez a Pilatos. De modo que le quedaron pocas fuerzas: y, sin embargo, ni refrigerio ni reposo se le permitió. Ansiaban su sangre, y por eso lo sacaron para morir, cargado con la cruz. ¡Oh dolorosa procesión!, bien pudieron llorar las hijas de Salem.
¿Qué aprendemos aquí mientras vemos a nuestro bendito Señor sacado fuera? ¿No aprendemos la verdad que fue presentada en figura por la víctima propiciatoria? (Lev. 16). ¿No llevaba el sumo sacerdote esa víctima, y ponía ambas manos sobre la cabeza, confesando los pecados del pueblo, para que así aquellos pecados fuesen puestos sobre el macho cabrío, quedando limpio el pueblo? Entonces el macho cabrío era llevado por un hombre al desierto, y quitaba así los pecados del pueblo; de modo que, aunque los buscasen, no podrían ser hallados. Ahora nosotros vemos a Jesús llevado ante los sacerdotes y magistrados, quienes lo declaran culpable. Dios mismo le imputa nuestros pecados: "Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros". "Él fue hecho pecado por nosotros". Y, como substituto nuestro, cargando sobre sus hombros nuestros pecados, vemos a la gran Víctima Propiciatoria llevada por los oficiales de la justicia. Amado, ¿estás seguro de que él llevó tus pecados? Al mirar sus hombros en la cruz, ¿no están allí representados tus pecados? Hay un medio por el cual puedes decir si él quitó o no tu pecado. ¿Has puesto tu mano sobre su cabeza, has confesado tus pecados y confiado en él? Entonces tus pecados no están más sobre ti, han sido transferidos a Cristo por bendita imputación, y él los lleva sobre sus hombros como una carga más pesada que la cruz.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 2 de abril de 2015


Amor maduro 5: Una pared y una puerta - Nancy Leigh DeMoss

ABRIL 2

"Y no le respondió ni una palabra". Mateo 27:14.

NUNCA fue Jesús tardo en hablar cuando se trataba de bendecir a los hijos de los hombres, pero en su propia defensa no quiso hablar nada. "Nunca hombre alguno, habló como este hombre", y nunca hubo hombre más callado que él. ¿Era este singular silencio indicio del perfecto sacrificio de sí mismo? ¿Indica esto que él no habría de expresar palabra para detener al matador de su sagrada persona, que había dado como una ofrenda por nosotros? ¿Se ha rendido tan por completo que no desea intervenir en su favor, sino ser una víctima atada y muerta sin resistir ni quejarse? ¿Era este silencio una figura de lo indefendible que es el pecado? Nada se puede decir como excusa por la culpa humana, y, en consecuencia, él soportó todo su peso, permaneciendo mudo delante de su juez. ¿No es este paciente silencio la mejor réplica a un mundo contradictor? El sufrimiento silencioso, responde mucho más concluyentemente a algunas preguntas que la más elevada elocuencia. Los mejores apologistas del cristianismo en los días primitivos fueron sus mártires. El yunque rompe una multitud de martillos sólo por soportar pacientemente sus golpes. ¿No nos proporciona un gran ejemplo de sabiduría el callado Cordero de Dios? Donde cada palabra era una ocasión para una nueva blasfemia, era mejor no dar combustible para el fuego del pecado. Lo ambiguo y lo falso, lo indigno y lo vil, serán pronto derrotados e impugnados por sí mismos; y, por lo tanto, la verdad se decide a estar callada y halla que el silencio es su sabiduría. Evidentemente nuestro Señor, por su silencio, dió un notable cumplimiento a la profecía. Por su enmudecimiento demostró concluyentemente ser el verdadero Cordero de Dios. Como tal lo adoramos esta mañana. Sé con nosotros, Jesús y en el silencio de nuestro corazón, déjanos oír la voz de tu amor.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 1 de abril de 2015

El amor maduro 4: Inclinándote en tu amado - Nancy Leigh DeMoss

ABRIL 1

“¡Oh si me besara con ósculos de su boca!”. Cantares 1:2.

POR varios días hemos estado considerando la muerte del Salvador, y por unos días más lo seguiremos haciendo. Al comenzar un nuevo mes, busquemos respecto a nuestro Señor, los mismos deseos que inflamaron el corazón de la esposa elegida. Mira cómo ella va enseguida saltando hacia el Amado; no expresa palabras preliminares, ni aun menciona el nombre suyo; entra enseguida en el corazón de su tema, pues habla de Él como del único en el mundo para ella. ¡Cuán osado es su amor! Fue la mucha condescendencia lo que permitió a la afligida penitente ungir con nardo los pies de Jesús; fue su puro amor lo que permitió a la dócil María sentarse a los pies del Maestro y aprender de él. Pero aquí, el amor, el fuerte y ferviente amor, aspira a más altas pruebas de consideración y a señales más íntimas de comunión. Esther tembló en la presencia de Asuero, pero la esposa, disfrutando de la alegre libertad del perfecto amor, no conoce el temor. Si nosotros hemos recibido el mismo espíritu de libertad, también podemos demandar la misma posición. Por besos tenemos que entender aquellas variadas manifestaciones de afecto por las que el creyente goza del amor de Jesús. El beso de reconciliación lo disfrutamos en nuestra conversión, y fue dulce como la miel que destila del panal. El beso de la aceptación se hace sentir aun, mientras reconocemos que Jesús aceptó, por su infinita gracia, nuestras personas y nuestras obras. El beso de comunión presente es el que deseamos con ansia que se repita día por día hasta que se trueque en beso de recepción, que saca al alma de la tierra; y el beso de consumación, que la llena con el gozo del cielo. ¡Oh, tú, que amas nuestras almas!, no nos seas extraño; haz que los labios de tu bendición se unan a los labios de nuestra petición; que los labios de tu plenitud toquen los labios de nuestra necesidad, y el beso se efectuará.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

martes, 31 de marzo de 2015

Cultiva la intimidad en el matrimonio 3: Una estrategia de victoria - Nancy Leigh DeMoss

MARZO 31

“Por su llaga fuimos curados”. Isaías 53:5.

PILATOS entregó a nuestro Señor a los lictores para que fuese azotado. El azote romano era un instrumento de tortura espantoso. Estaba hecho con fibras de bueyes, a las que se entrelazaban aquí y allá filosas espinas; de suerte que toda vez que el látigo caía, esas agudas espinas producían terrible laceración y arrancaban carne. El Salvador estaba, sin duda, atado a la columna, y así azotado. Ya antes había sido golpeado, pero ahora los lictores romanos le infligen probablemente las más severas de las flagelaciones.                                          ¡Alma, quédate aquí y llora sobre su pobre cuerpo herido!
Creyente en Jesús, ¿puedes mirarlo sin llorar, mientras está delante de ti como modelo de agonizante amor? El es a la vez inmaculado como el lirio y rojo como la rosa, con el carmesí de su propia sangre. Mientras experimentamos la segura y bendita sanidad que sus llagas nos han traído, ¿no arde nuestro corazón de amor y pena a la vez? Si alguna vez hemos amado a nuestro Señor Jesús, tenemos, seguramente, que sentir crecer aquel afecto dentro de nuestros pechos.

Rostro divino, ensangrentado,
Cuerpo llagado por nuestro bien:
Calma benigno justos enojos,
Lloren los ojos que así te ven.
Bello costado, en cuya herida
Halla la vida la humanidad;
Fuente amorosa de un Dios clemente
Voz elocuente de caridad.

Iríamos gustosamente a nuestros cuartos a llorar; pero en vista de que nuestras ocupaciones nos reclaman, pediremos a nuestro Amado que imprima la imagen de sus heridas en las tablas de nuestros corazones todo el día, y al caer la noche volveremos a comunicarnos con él y lamentaremos que nuestros pecados lo hayan hecho sufrir tanto.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 30 de marzo de 2015

Cultiva la intimidad en el matrimonio 2: La importancia de permanecer - Nancy Leigh DeMoss

MARZO 30

"Fue contado con los perversos". Isaías 53:12.

¿POR qué Jesús consintió en ser contado entre pecadores? Esta admirable condescendencia queda justificada por muchas y poderosas razones. En primer lugar, en tal carácter podría mejor ser el abogado de ellos. En algunas causas hay una identificación entre el defensor y el defendido; ante el ojo de la ley no pueden ser considerados aparte uno de otro. Ahora bien, cuando el pecador es conducido al tribunal, Jesús en persona aparece allí. El está para responder a la acusación; señala su costado, sus manos, sus pies y desafía a la Justicia a que presente algo contra los pecadores a quienes representa; aboga en base a su sangre, y lo hace tan triunfalmente (contándose entre los pecadores y teniendo una parte con ellos) que el Juez dice: "Deja ir a estos, líbralos de ir al abismo, pues Jesús los ha provisto de un rescate". Nuestro Señor fue contado con los perversos con el fin de que ellos se sintiesen atraídos hacia él. ¿Quién ha de temer a uno que está inscripto en nuestra lista? Sin duda, podemos ir a él confiadamente y confesarle nuestra culpa. El que está contado con nosotros no nos puede condenar. ¿No fue él apuntado en la lista de los transgresores para que nosotros fuésemos anotados en el rollo carmesí de los santos? El era santo y estaba anotado entre los santos; nosotros somos culpables y estamos contados entre los culpables. Él transfiere su nombre de aquella lista a este negro sumario, y nuestros nombres son borrados del sumario y escritos en el rollo de aceptación, pues hay una completa transferencia entre Jesús y su pueblo. Jesús ha tomado toda nuestra condición de miseria, y en cambio nos ha dado todo lo que él tiene. Su justicia, su sangre y todo lo que posee nos lo da como nuestra dote. Regocíjate, creyente, en tu unión con el que fue contado entre los perversos; y demuestra que eres verdaderamente salvado por haber sido manifiestamente contado con los que son nuevas criaturas en él.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 29 de marzo de 2015

MARZO 29

"Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia". Hebreos 5:8.

SE nos dice que el autor de nuestra salvación se hizo consumado por las aflicciones; de modo que nosotros, que somos pecadores, que estamos lejos de ser perfectos, no debemos admirarnos si somos llamados a padecer. ¿Ha de ser la cabeza coronada con espinas mientras los otros miembros se mecen en el delicado regazo de la comodidad? ¿Tiene Cristo que cruzar los mares de su propia sangre para ganar la corona, mientras nosotros marchamos al cielo a pie enjuto con chinelas de plata? No, la experiencia de nuestro Maestro nos enseña que el sufrimiento es necesario, y que el genuino hijo de Dios no debe eludirlo ni desear eludirlo, aunque pueda. Hay un pensamiento muy confortable en el hecho de que Cristo fue "consumado por aflicciones": y es que él puede simpatizar cono nosotros. "No tenemos un pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas". En esta simpatía de Cristo hallamos un poder sustentador. Uno de los primeros mártires dijo: "Puedo soportar todo porque Jesús sufrió, y ahora sufre en mí. El simpatiza conmigo, y esto me fortalece". Creyente, echa mano de este pensamiento en todos los tiempos de agonía. Que el recuerdo de Jesús te fortalezca mientras marchas en sus pasos; halla en su simpatía cariñoso apoyo y recuerda que es honroso sufrir; sufrir por Cristo es gloria. Los apóstoles se gozaron de que fueron tenidos por dignos de padecer. El Señor nos honra cuando nos da gracia para sufrir por Cristo y sufrir con Cristo. Las insignias de los reyes a quienes Dios ha ungido son sus aflicciones, sus tristezas y sus penas. No rehuyamos, pues, ser honrados. No nos privemos de ser exaltados. Las penas nos exaltan, las aflicciones nos elevan. "Si sufrimos, también reinaremos con él".

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 28 de marzo de 2015

MARZO 28

"El amor de Cristo que excede a todo conocimiento". Efesios 3:19.

EL amor de Cristo en su dulzura, plenitud, grandeza y fidelidad excede a toda comprensión humana. ¿Dónde se hallará un lenguaje que pueda describir el incomparable amor de Cristo para con los hijos de los hombres? Es tan vasto e ilimitado que así como la golondrina, al volar, sólo roza el agua pero no se sumerge en sus profundidades, así también toda palabra descriptiva del amor sólo toca la superficie, y las profundidades inconmensurables quedan abajo. El amor de Cristo es a la verdad inmenso e insondable; nadie lo puede medir. Antes que podamos tener una idea clara del amor de Jesús, tenemos que comprender su gloria anterior en su sublime majestad, y su encarnación en la tierra, en su profunda humildad. Pero ¿quién nos puede contar la majestad de Cristo? Cuando estaba entronizado en los altos cielos era verdadero Dios de verdadero Dios; por él fueron hechos los cielos y todas sus huestes. Su propio brazo todopoderoso sostiene los mundos; las alabanzas de los serafines y querubines lo circundan perpetuamente. Todo el coro de las aleluyas del universo han fluido sin cesar al pie de su trono. Jesús reina supremo sobre todas sus criaturas. "Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos". ¿Quién puede, entonces, explicar la sublimidad de su gloria; y quién, por otra parte, puede decir hasta dónde descendió? Ser hombre fue algo; sangrar, morir y sufrir fue mucho para el que era el Hijo de Dios; pero sufrir tan sin igual agonía, soportar una muerte de ignominia y desamparado por su Padre, representa tal profundidad de condescendiente amor que la mente más inspirada no podrá jamás sondearlo. ¡Aquí hay amor!, y en verdad es éste un amor que excede a todo conocimiento. Dios permita que este amor llene nuestros corazones de gratitud reverente, y nos lleve a las prácticas manifestaciones de su poder.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.