Versículo para hoy:

lunes, 6 de abril de 2015

ABRIL 6

"Salgamos pues a él fuera del real". Hebreos 13:13.

JESÚS, llevando su cruz, salió para sufrir fuera de la puerta.
El motivo porque el cristiano debe dejar el real del pecado y de la religión del mundo, no es su deseo de ser raro, sino porque Jesús lo hizo así, y porque los discípulos siguieron en esto a su Maestro. Cristo no era de este mundo. Su vida y su testimonio fueron una protesta constante contra la conformidad con el mundo. Nunca existió un amor tan inmenso por los hombres como el de Cristo; a pesar de eso, él era apartado de pecadores. De la misma manera el pueblo de Dios debe "salir a él"; debe tomar su posición "fuera del real", como testigo de la verdad. Los creyentes tienen que estar preparados para andar por la senda recta y angosta; deben tener corazones osados, resueltos y llenos de coraje, que en primer lugar amen a Cristo, y después a su verdad; además tienen que amar a Cristo y a su verdad más que cualquier otra cosa. Jesús quisiera tener a su pueblo "fuera del real" para santificarlo. No puedes crecer en la gracia mientras andes en conformidad con el mundo. La vida de separación quizás sea una senda dolorosa, pero es la calzada de seguridad. Y, aunque la vida separada pueda costar muchas angustias, y presentar cada día una batalla, sin embargo es, después de todo, una vida feliz. No hay gozo que sobrepuje al gozo del soldado de Cristo. Jesús se revela tan bondadosamente y da un refrigerio tan agradable que el soldado siente más calma y paz en su día de batalla que los otros en sus días de reposo. La calzada de la santidad es la calzada de la comunión. Si la gracia divina nos capacita para seguir firmemente a Cristo "fuera del real", esperamos ganar la corona. La corona de gloria seguirá a la cruz de separación. La afrenta de un momento será bien recompensada con el honor eterno. Un poco de testificación no parecerá nada, cuando estemos "para siempre con el Señor".

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 5 de abril de 2015


ABRIL 5

"Y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús". Lucas 23:26.


VEMOS en Simón, mientras lleva la cruz, una figura de la obra de la Iglesia de todas las edades; ella es la que lleva la cruz tras Jesús.
De modo que Jesús no sufre para eliminar tus sufrimientos. Él lleva la cruz no para que tú la evites, sino para que puedas soportarla. Cristo te libra del pecado, pero no de la aflicción. Recuerda esto y espera sufrir.
Pero consolémonos con el pensamiento de que en nuestro caso como en el de Simón, no es nuestra la cruz que llevamos, sino de Cristo. Cuando eres acosado por causa de tu piedad; cuando tu religión te acarree mofas despiadadas, recuerda entonces que esa no es tu cruz, sino la cruz de Cristo. ¡Y cuán agradable es llevar la cruz de nuestro Señor!
Tú llevas la cruz tras ÉL. Tienes, pues, una bendita compañía; tu senda está marcada con las huellas de tu Señor. La señal de su hombro encarnado está sobre aquella pesada carga. Esta es su cruz, y él va delante de ti como va el pastor delante de sus ovejas. Toma tu cruz diariamente y síguele.
No olvides, además, que llevas esta cruz con ayuda. Algunos opinan que Simón no llevó toda la cruz sino una parte de ella. Esto es muy posible. Cristo habrá llevado la parte más pesada, donde estaba el madero cruzado, y Simón la parte más liviana. Sin duda, así acontece contigo; tú sólo llevas la parte menos pesada de la cruz, y Cristo la más gravosa.
Y recuerda: si bien Simón tuvo que llevar la cruz por poco tiempo, eso le trajo perdurable honor. Así también ahora: llevamos la cruz por corto tiempo, y después recibiremos la corona y la gloria. En verdad, nosotros tendríamos que amar la cruz, y, en lugar de esquivarla, tendríamos que apreciarla, pues nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 4 de abril de 2015

ABRIL 4

"Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él". 2 Corintios 5:21.

ACONGOJADO cristiano, ¿por qué lloras? ¿Estás llorando tus propias corrupciones?
Contempla a tu perfecto Señor, y recuerda que tú eres perfecto en él. En la presencia de Dios eres tan perfecto como si nunca hubieses pecado; sí, más que eso: El Señor, nuestra Justicia, puso sobre ti un vestido divino, de modo que tú tienes más que la justicia humana: tienes la justicia de Dios. ¡Oh tú que lloras por el pecado innato y por la depravación!, recuerda que ninguno de tus pecados te pueden condenar. Tú has aprendido a odiar el pecado; pero has aprendido también a conocer que el pecado no es tuyo, pues fue puesto sobre la cabeza de Cristo; tu crédito no está en ti mismo, sino en Cristo; tu aceptación no está en ti mismo, sino en tu Señor. Tú eres aceptado hoy con toda tu perversidad, como lo serás cuando estés delante de su trono, libre de toda corrupción. Yo te ruego que eches mano de esta preciosa verdad: perfección en Cristo, pues tú eres perfecto en él. Vestido con las vestiduras de tu Salvador, eres santo como él es Santo. "¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó; quien además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros". Cristiano, regocíjese tu corazón, pues eres muy aceptado en el Amado. ¿Qué tienes que temer? ¡Que siempre haya en tu rostro una sonrisa! Vive cerca de tu Maestro; vive en los suburbios de la Ciudad Celestial, pues pronto, cuando tu tiempo se haya cumplido, subirás adonde está tu Jesús, y reinarás a su diestra, como él ha vencido y está a la diestra de su Padre. Y todo esto porque Dios, "al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él".

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 3 de abril de 2015

Amor maduro 6: Déjame oír tu voz - Nancy Leigh DeMoss

ABRIL 3

"Y tomando a Jesús, lo llevaron". Juan 19:16.

JESÚS había estado toda la noche en agonía, había pasado la mañana en el atrio de Caifás y había sido llevado apresuradamente de Caifás a Pilatos, de Pilatos a Herodes y de Herodes otra vez a Pilatos. De modo que le quedaron pocas fuerzas: y, sin embargo, ni refrigerio ni reposo se le permitió. Ansiaban su sangre, y por eso lo sacaron para morir, cargado con la cruz. ¡Oh dolorosa procesión!, bien pudieron llorar las hijas de Salem.
¿Qué aprendemos aquí mientras vemos a nuestro bendito Señor sacado fuera? ¿No aprendemos la verdad que fue presentada en figura por la víctima propiciatoria? (Lev. 16). ¿No llevaba el sumo sacerdote esa víctima, y ponía ambas manos sobre la cabeza, confesando los pecados del pueblo, para que así aquellos pecados fuesen puestos sobre el macho cabrío, quedando limpio el pueblo? Entonces el macho cabrío era llevado por un hombre al desierto, y quitaba así los pecados del pueblo; de modo que, aunque los buscasen, no podrían ser hallados. Ahora nosotros vemos a Jesús llevado ante los sacerdotes y magistrados, quienes lo declaran culpable. Dios mismo le imputa nuestros pecados: "Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros". "Él fue hecho pecado por nosotros". Y, como substituto nuestro, cargando sobre sus hombros nuestros pecados, vemos a la gran Víctima Propiciatoria llevada por los oficiales de la justicia. Amado, ¿estás seguro de que él llevó tus pecados? Al mirar sus hombros en la cruz, ¿no están allí representados tus pecados? Hay un medio por el cual puedes decir si él quitó o no tu pecado. ¿Has puesto tu mano sobre su cabeza, has confesado tus pecados y confiado en él? Entonces tus pecados no están más sobre ti, han sido transferidos a Cristo por bendita imputación, y él los lleva sobre sus hombros como una carga más pesada que la cruz.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 2 de abril de 2015


Amor maduro 5: Una pared y una puerta - Nancy Leigh DeMoss

ABRIL 2

"Y no le respondió ni una palabra". Mateo 27:14.

NUNCA fue Jesús tardo en hablar cuando se trataba de bendecir a los hijos de los hombres, pero en su propia defensa no quiso hablar nada. "Nunca hombre alguno, habló como este hombre", y nunca hubo hombre más callado que él. ¿Era este singular silencio indicio del perfecto sacrificio de sí mismo? ¿Indica esto que él no habría de expresar palabra para detener al matador de su sagrada persona, que había dado como una ofrenda por nosotros? ¿Se ha rendido tan por completo que no desea intervenir en su favor, sino ser una víctima atada y muerta sin resistir ni quejarse? ¿Era este silencio una figura de lo indefendible que es el pecado? Nada se puede decir como excusa por la culpa humana, y, en consecuencia, él soportó todo su peso, permaneciendo mudo delante de su juez. ¿No es este paciente silencio la mejor réplica a un mundo contradictor? El sufrimiento silencioso, responde mucho más concluyentemente a algunas preguntas que la más elevada elocuencia. Los mejores apologistas del cristianismo en los días primitivos fueron sus mártires. El yunque rompe una multitud de martillos sólo por soportar pacientemente sus golpes. ¿No nos proporciona un gran ejemplo de sabiduría el callado Cordero de Dios? Donde cada palabra era una ocasión para una nueva blasfemia, era mejor no dar combustible para el fuego del pecado. Lo ambiguo y lo falso, lo indigno y lo vil, serán pronto derrotados e impugnados por sí mismos; y, por lo tanto, la verdad se decide a estar callada y halla que el silencio es su sabiduría. Evidentemente nuestro Señor, por su silencio, dió un notable cumplimiento a la profecía. Por su enmudecimiento demostró concluyentemente ser el verdadero Cordero de Dios. Como tal lo adoramos esta mañana. Sé con nosotros, Jesús y en el silencio de nuestro corazón, déjanos oír la voz de tu amor.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 1 de abril de 2015

El amor maduro 4: Inclinándote en tu amado - Nancy Leigh DeMoss

ABRIL 1

“¡Oh si me besara con ósculos de su boca!”. Cantares 1:2.

POR varios días hemos estado considerando la muerte del Salvador, y por unos días más lo seguiremos haciendo. Al comenzar un nuevo mes, busquemos respecto a nuestro Señor, los mismos deseos que inflamaron el corazón de la esposa elegida. Mira cómo ella va enseguida saltando hacia el Amado; no expresa palabras preliminares, ni aun menciona el nombre suyo; entra enseguida en el corazón de su tema, pues habla de Él como del único en el mundo para ella. ¡Cuán osado es su amor! Fue la mucha condescendencia lo que permitió a la afligida penitente ungir con nardo los pies de Jesús; fue su puro amor lo que permitió a la dócil María sentarse a los pies del Maestro y aprender de él. Pero aquí, el amor, el fuerte y ferviente amor, aspira a más altas pruebas de consideración y a señales más íntimas de comunión. Esther tembló en la presencia de Asuero, pero la esposa, disfrutando de la alegre libertad del perfecto amor, no conoce el temor. Si nosotros hemos recibido el mismo espíritu de libertad, también podemos demandar la misma posición. Por besos tenemos que entender aquellas variadas manifestaciones de afecto por las que el creyente goza del amor de Jesús. El beso de reconciliación lo disfrutamos en nuestra conversión, y fue dulce como la miel que destila del panal. El beso de la aceptación se hace sentir aun, mientras reconocemos que Jesús aceptó, por su infinita gracia, nuestras personas y nuestras obras. El beso de comunión presente es el que deseamos con ansia que se repita día por día hasta que se trueque en beso de recepción, que saca al alma de la tierra; y el beso de consumación, que la llena con el gozo del cielo. ¡Oh, tú, que amas nuestras almas!, no nos seas extraño; haz que los labios de tu bendición se unan a los labios de nuestra petición; que los labios de tu plenitud toquen los labios de nuestra necesidad, y el beso se efectuará.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

martes, 31 de marzo de 2015

Cultiva la intimidad en el matrimonio 3: Una estrategia de victoria - Nancy Leigh DeMoss

MARZO 31

“Por su llaga fuimos curados”. Isaías 53:5.

PILATOS entregó a nuestro Señor a los lictores para que fuese azotado. El azote romano era un instrumento de tortura espantoso. Estaba hecho con fibras de bueyes, a las que se entrelazaban aquí y allá filosas espinas; de suerte que toda vez que el látigo caía, esas agudas espinas producían terrible laceración y arrancaban carne. El Salvador estaba, sin duda, atado a la columna, y así azotado. Ya antes había sido golpeado, pero ahora los lictores romanos le infligen probablemente las más severas de las flagelaciones.                                          ¡Alma, quédate aquí y llora sobre su pobre cuerpo herido!
Creyente en Jesús, ¿puedes mirarlo sin llorar, mientras está delante de ti como modelo de agonizante amor? El es a la vez inmaculado como el lirio y rojo como la rosa, con el carmesí de su propia sangre. Mientras experimentamos la segura y bendita sanidad que sus llagas nos han traído, ¿no arde nuestro corazón de amor y pena a la vez? Si alguna vez hemos amado a nuestro Señor Jesús, tenemos, seguramente, que sentir crecer aquel afecto dentro de nuestros pechos.

Rostro divino, ensangrentado,
Cuerpo llagado por nuestro bien:
Calma benigno justos enojos,
Lloren los ojos que así te ven.
Bello costado, en cuya herida
Halla la vida la humanidad;
Fuente amorosa de un Dios clemente
Voz elocuente de caridad.

Iríamos gustosamente a nuestros cuartos a llorar; pero en vista de que nuestras ocupaciones nos reclaman, pediremos a nuestro Amado que imprima la imagen de sus heridas en las tablas de nuestros corazones todo el día, y al caer la noche volveremos a comunicarnos con él y lamentaremos que nuestros pecados lo hayan hecho sufrir tanto.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 30 de marzo de 2015

Cultiva la intimidad en el matrimonio 2: La importancia de permanecer - Nancy Leigh DeMoss

MARZO 30

"Fue contado con los perversos". Isaías 53:12.

¿POR qué Jesús consintió en ser contado entre pecadores? Esta admirable condescendencia queda justificada por muchas y poderosas razones. En primer lugar, en tal carácter podría mejor ser el abogado de ellos. En algunas causas hay una identificación entre el defensor y el defendido; ante el ojo de la ley no pueden ser considerados aparte uno de otro. Ahora bien, cuando el pecador es conducido al tribunal, Jesús en persona aparece allí. El está para responder a la acusación; señala su costado, sus manos, sus pies y desafía a la Justicia a que presente algo contra los pecadores a quienes representa; aboga en base a su sangre, y lo hace tan triunfalmente (contándose entre los pecadores y teniendo una parte con ellos) que el Juez dice: "Deja ir a estos, líbralos de ir al abismo, pues Jesús los ha provisto de un rescate". Nuestro Señor fue contado con los perversos con el fin de que ellos se sintiesen atraídos hacia él. ¿Quién ha de temer a uno que está inscripto en nuestra lista? Sin duda, podemos ir a él confiadamente y confesarle nuestra culpa. El que está contado con nosotros no nos puede condenar. ¿No fue él apuntado en la lista de los transgresores para que nosotros fuésemos anotados en el rollo carmesí de los santos? El era santo y estaba anotado entre los santos; nosotros somos culpables y estamos contados entre los culpables. Él transfiere su nombre de aquella lista a este negro sumario, y nuestros nombres son borrados del sumario y escritos en el rollo de aceptación, pues hay una completa transferencia entre Jesús y su pueblo. Jesús ha tomado toda nuestra condición de miseria, y en cambio nos ha dado todo lo que él tiene. Su justicia, su sangre y todo lo que posee nos lo da como nuestra dote. Regocíjate, creyente, en tu unión con el que fue contado entre los perversos; y demuestra que eres verdaderamente salvado por haber sido manifiestamente contado con los que son nuevas criaturas en él.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 29 de marzo de 2015

MARZO 29

"Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia". Hebreos 5:8.

SE nos dice que el autor de nuestra salvación se hizo consumado por las aflicciones; de modo que nosotros, que somos pecadores, que estamos lejos de ser perfectos, no debemos admirarnos si somos llamados a padecer. ¿Ha de ser la cabeza coronada con espinas mientras los otros miembros se mecen en el delicado regazo de la comodidad? ¿Tiene Cristo que cruzar los mares de su propia sangre para ganar la corona, mientras nosotros marchamos al cielo a pie enjuto con chinelas de plata? No, la experiencia de nuestro Maestro nos enseña que el sufrimiento es necesario, y que el genuino hijo de Dios no debe eludirlo ni desear eludirlo, aunque pueda. Hay un pensamiento muy confortable en el hecho de que Cristo fue "consumado por aflicciones": y es que él puede simpatizar cono nosotros. "No tenemos un pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas". En esta simpatía de Cristo hallamos un poder sustentador. Uno de los primeros mártires dijo: "Puedo soportar todo porque Jesús sufrió, y ahora sufre en mí. El simpatiza conmigo, y esto me fortalece". Creyente, echa mano de este pensamiento en todos los tiempos de agonía. Que el recuerdo de Jesús te fortalezca mientras marchas en sus pasos; halla en su simpatía cariñoso apoyo y recuerda que es honroso sufrir; sufrir por Cristo es gloria. Los apóstoles se gozaron de que fueron tenidos por dignos de padecer. El Señor nos honra cuando nos da gracia para sufrir por Cristo y sufrir con Cristo. Las insignias de los reyes a quienes Dios ha ungido son sus aflicciones, sus tristezas y sus penas. No rehuyamos, pues, ser honrados. No nos privemos de ser exaltados. Las penas nos exaltan, las aflicciones nos elevan. "Si sufrimos, también reinaremos con él".

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 28 de marzo de 2015

MARZO 28

"El amor de Cristo que excede a todo conocimiento". Efesios 3:19.

EL amor de Cristo en su dulzura, plenitud, grandeza y fidelidad excede a toda comprensión humana. ¿Dónde se hallará un lenguaje que pueda describir el incomparable amor de Cristo para con los hijos de los hombres? Es tan vasto e ilimitado que así como la golondrina, al volar, sólo roza el agua pero no se sumerge en sus profundidades, así también toda palabra descriptiva del amor sólo toca la superficie, y las profundidades inconmensurables quedan abajo. El amor de Cristo es a la verdad inmenso e insondable; nadie lo puede medir. Antes que podamos tener una idea clara del amor de Jesús, tenemos que comprender su gloria anterior en su sublime majestad, y su encarnación en la tierra, en su profunda humildad. Pero ¿quién nos puede contar la majestad de Cristo? Cuando estaba entronizado en los altos cielos era verdadero Dios de verdadero Dios; por él fueron hechos los cielos y todas sus huestes. Su propio brazo todopoderoso sostiene los mundos; las alabanzas de los serafines y querubines lo circundan perpetuamente. Todo el coro de las aleluyas del universo han fluido sin cesar al pie de su trono. Jesús reina supremo sobre todas sus criaturas. "Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos". ¿Quién puede, entonces, explicar la sublimidad de su gloria; y quién, por otra parte, puede decir hasta dónde descendió? Ser hombre fue algo; sangrar, morir y sufrir fue mucho para el que era el Hijo de Dios; pero sufrir tan sin igual agonía, soportar una muerte de ignominia y desamparado por su Padre, representa tal profundidad de condescendiente amor que la mente más inspirada no podrá jamás sondearlo. ¡Aquí hay amor!, y en verdad es éste un amor que excede a todo conocimiento. Dios permita que este amor llene nuestros corazones de gratitud reverente, y nos lleve a las prácticas manifestaciones de su poder.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 27 de marzo de 2015

El Contentamiento Cristiano - Pr. Víctor García

Cultivando intimidad en el matrimonio 1: No se trata de mí - Nancy Leigh DeMoss

MARZO 27

“Entonces todos los discípulos huyeron, dejándolo”. Mateo 26:56.

ÉL nunca los abandonó, pero ellos por cobarde temor de perder la vida, lo dejaron al empezar sus sufrimientos. Este es sólo un ejemplo instructivo de la fragilidad de todos los creyentes si son dejados solos; son ovejas y huyen ante el lobo. Se les había avisado del peligro, y prometieron morir más bien que dejar a su Maestro; sin embargo, fueron presa de súbito pánico y huyeron. Puede ser que yo, al empezar este día, haya resuelto soportar alguna prueba por mi Señor, e imagine estar cierto de mostrar perfecta fidelidad; sin embargo, debo desconfiar de mí mismo, no sea que teniendo el mismo corazón malo de incredulidad, me aparte de mi Señor como hicieron los apóstoles. Una cosa es prometer y muy otra cosa cumplir. Si hubiesen permanecido valientemente a la diestra de Jesús, habrían sido eternamente honrados. Ellos, en cambio, huyeron del honor. ¡Dios me libre de imitarlos! ¿Dónde hubieran permanecido más seguros que al lado de su Maestro, quien podía llamar enseguida doce legiones de ángeles? Ellos huyeron de su real seguridad, ¡oh Dios, no permitas que me engañe yo también! La gracia divina puede cambiar en valiente al cobarde. El pabilo que humea puede arder igual que el fuego sobre el altar, si Dios lo quiere. Estos mismos apóstoles que eran tímidos como liebres se hicieron intrépidos como leones, después que el Espíritu hubo descendido sobre ellos; de la misma manera, el Espíritu Santo puede hacer que mi alma desleal sea valiente para confesar a mi Señor y para testificar de su verdad.
¡Qué angustia habrá embargado al Salvador al ver a sus amigos tan infieles! Este fue en su copa un amargo ingrediente, pero aquella copa quedó vacía. No me permita Dios poner otra gota en ella. Si yo abandonara a mi Señor, lo crucificaría otra vez y lo expondría a pública vergüenza. ¡Líbrame, oh bendito Espíritu, de un fin tan vergonzoso!

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 26 de marzo de 2015

Amor maduro 3 – Vayamos juntos - Nancy Leigh DeMoss

MARZO 26

“Respondió Jesús: Si a mí buscáis, dejad ir a estos”. Juan 18:8.

¡OBSERVA, alma mía, el cuidado que el Señor manifiesta hacia las “ovejas de su mano”, aun en la hora de su juicio! El amor que lo domina llega a ser fuerte en la muerte. Jesús se entrega a sus enemigos, pero interpone una palabra de poder para libertar a sus discípulos. En cuanto a sí mismo, a semejanza de una oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció y no abrió su boca, pero en cuanto a sus discípulos habló con potente energía. Aquí hay amor, amor constante, generoso, fiel. ¿Pero no hay aquí mucho más de lo que se ve en la superficie? ¿No tenemos en estas palabras el alma misma y el espíritu mismo de la expiación? El buen pastor pone su vida por las ovejas e intercede para que queden libres. El fiador está retenido, y la justicia pide que aquellos por quienes él se entregó como substituto sigan su camino. En medio de la esclavitud de Egipto, aquella voz resuena como una palabra de poder: “Deja ir a estos”. El redimido debe huir de la esclavitud del pecado y de Satán. En cada celda de los calabozos de Desesperación suena el eco: “Deja ir a estos”, y sale Desaliento y Temeroso. Satán oye la conocida voz y levanta el pie de sobre el cuello del que está caído; la oye la muerte, y el sepulcro abre sus puertas para dejar que resucite el muerto. El camino por el que deben ir es camino de progreso, de santidad, de triunfo y de gloria, y ninguno osará detenerlos. “No habrá allí león, ni bestia fiera subirá por él”. “La cabra de la mañana” ha atraído a sí a los cazadores, y ahora el más tímido gamo del campo puede pacer en perfecta paz entre los lirios de sus amores. La tormentosa nube se descargó sobre la Cruz del Calvario, y los peregrinos de Sión nunca serán dañados por los rayos de la venganza. Ven, corazón mío, regocíjate en la inmunidad que el Redentor te ha asegurado, y bendice su nombre todo el día y todos los días.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Amor maduro 2 – Preciosa de adentro hacia afuera - Nancy Leigh DeMoss

MARZO 25

"De las misericordias de Jehová haré memoria, de las alabanzas de Jehová, conforme a todo lo que nos ha dado". Isaías 63:7.

¿Y no puedes tú hacer lo mismo? ¿No has experimentado alguna vez las misericordias de Dios? Aunque ahora estés triste, ¿puedes olvidar aquella bendita hora cuando Jesús te halló y te dijo: “Ven a mí”? ¿No puedes recordar aquel glorioso momento cuando él rompió tus grillos, cuando arrojó al suelo tus cadenas y te dijo: “Vine para romper tus ligaduras y dejarte en libertad”? Si el amor de tu desposorio cayó en el olvido, ¿no habrá, por ventura, en el camino de tu vida algún mojón, en el que pueda leerse una inscripción que te recuerde la misericordia que Jesús tuvo para contigo? ¡Qué!, ¿nunca tuviste una enfermedad semejante a la que estás sufriendo ahora? ¿Y no te curó él? ¿Nunca antes fuiste pobre? ¿Y no suplió Jesús todas tus necesidades? ¿Nunca antes estuviste en aprietos? ¿Y no te libró él? ¡Levántate!, ve al río de tu experiencia, arranca unos cuantos juncos y haz con ellos una arquilla en la cual tu fe infantil pueda flotar confiadamente sobre la superficie de las aguas. No olvides lo que Dios ha hecho por ti. Repasa el libro de tu memoria y considera los días antiguos. ¿No puedes recordar el monte de Mizar? ¿Nunca te halló el Señor en el monte Hermón? ¿Nunca has subido a las montañas de las Delicias? ¿Nunca has sido socorrido en tiempos de necesidad? Sí, tú has experimentado estas cosas. Echa una mirada retrospectiva a las preciosas bendiciones de ayer, y si los momentos por los cuales pasas ahora son obscuros, enciende las lámparas del pasado, ellas brillarán en medio de las tinieblas y tú estarás confiado en el Señor hasta que amanezca el día y huyan las sombras. “Acuérdate, Señor, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, que son perpetuas”.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

martes, 24 de marzo de 2015

Amor maduro 1 – Reflejando Su belleza - Nancy Leigh DeMoss

MARZO 24

"Él te librará del lazo del cazador". Salmo 91:3.

DIOS libra a los suyos del lazo del cazador en dos sentidos: Del lazo, y fuera del lazo. Él los libra del lazo no permitiendo que caigan en él; y, si caen, los libra sacándolos fuera de allí. La primera promesa es la más preciosa para algunos, la segunda es la mejor para otros. "Él te librará del lazo". ¿En qué manera? La aflicción es frecuentemente el medio por el cual Dios nos libra. Dios sabe que nuestra rebeldía terminará pronto en nuestra destrucción, y entonces él, en su misericordia, envía la vara. Nosotros decimos: "Señor, ¿por qué me pasa esto?", ignorando que nuestra aflicción ha sido el medio para librarnos de un mal mayor. Muchos, por sus aflicciones y contrariedades, han sido librados de la ruina; esas aflicciones han espantado a los pájaros que estaban por caer en la red. En otras ocasiones Dios guarda a los suyos del lazo del cazador dándoles gran fortaleza espiritual, de modo que cuando sean tentados a hacer lo malo digan: "¿Cómo es posible que yo haga este horrible mal y peque contra Dios?" Pero, ¡qué bendición es pensar que si el creyente, en mala hora, cayere en el lazo, Dios lo sacará fuera de allí! ¡Oh, extraviado, entristécete, mas no te desesperes! Aunque te has extraviado, oye lo que te dice tu Redentor: "Convertíos, hijos rebeldes; yo sanaré vuestras rebeliones". Tú dices que no puedes convertirte por ser un cautivo. Entonces presta atención a esta promesa: "Él te librará del lazo del cazador". Tú serás sacado del mal en el cual has caído, y aunque nunca cesaras de arrepentirte de tus actos, sin embargo, el que te ama nunca te echará fuera. Jesús te recibirá y te dará gozo y alegría para que se recreen tus huesos abatidos. Ningún pájaro del Paraíso morirá en la red del cazador.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 23 de marzo de 2015

Amor vacilante 2 – Alimentada por hermosura de Cristo - Nancy Leigh DeMoss

MARZO 23

“Fue su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”.

LA presión mental originada en la lucha de nuestro Señor con la tentación, forzó de tal forma su ser a una excitación antinatural, que sus poros exudaron grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. ¡Esto prueba cuán tremendo debe de haber sido el peso del pecado, cuando éste pudo aplastar al Salvador hasta sacarle grandes gotas de sangre! Esto demuestra el invencible poder de su amor. Isaac Ambrosio observa que la goma que sale del árbol sin herirlo es siempre la mejor. Este precioso alcanforero produjo aromas muy suaves cuando fue herido por los ásperos látigos y cuando fue traspasado por los clavos sobre la cruz; pero, mira, produce su mejor fragancia cuando no interviene ni látigo, ni clavo, ni golpe. Esto manifiesta la espontaneidad de los sufrimientos de Cristo, porque sin lanza, la sangre fluyó libremente. No hubo necesidad de sanguijuela ni de cuchillos; fluyó espontáneamente. No hubo necesidad de que los príncipes clamaran: “Sube, oh pozo”; pues fluyó por sí misma en torrentes carmesíes.
     Si los hombres experimentan un gran dolor moral, la sangre aparentemente se agolpa en el corazón; las mejillas se ponen pálidas y sobreviene un desmayo; la sangre se ha internado como si quisiese nutrir al hombre interior, mientras éste pasa por la prueba. Pero, mira a nuestro Salvador en su agonía; se halla tan olvidado de sí mismo que en lugar de llevar la sangre al corazón para nutrirse a sí mismo, la lleva afuera para rociar la tierra. La agonía de Cristo, en cuanto lo arroja al suelo, describe la plenitud de la ofrenda que hizo a favor de los hombres.
     ¿No percibimos cuán intensa debe de haber sido la lucha por la cual él pasó, y no oímos su voz?: “Aun no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado”. Mirad al Gran Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra profesión, que suda hasta sangrar antes que rendirse al gran tentador.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 22 de marzo de 2015

EL DELEITE DE DIOS EN LA OBEDIENCIA - John Piper

¿Se complace el SEÑOR tanto en holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la voz del SEÑOR? He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grosura de los carneros. Porque la rebelión es como pecado de adivinación, y la desobediencia, como iniquidad e idolatría. Por cuanto has desechado la palabra del SEÑOR, El también te ha desechado para que no seas rey. 1 Samuel 15:22-23

Durante las últimas dos semanas hemos enfatizado las buenas noticias de que Dios es un manantial de montaña y no un abrevadero. Las buenas noticias son que la desbordante abundancia de DIOS es magnificada y NUESTROS anhelos son satisfechos en los actos sencillos de estar sedientos y de beber.

Las mejores noticias en el mundo entero

Cuando le damos la espalda a todo el burbujeo de los refrescos embotellados del mundo y nos arrodillamos ante el manantial de agua viviente de Dios, lo honramos, lo glorificamos y lo enaltecemos como la fuente del deleite eterno. Y en el mero acto de enaltecerlo nos satisfacemos porque ésta es el agua de la cual debemos vivir.

Estas son las mejores noticias en el mundo entero: Que Dios es el tipo de Dios cuyo fervor de glorificar su nombre se expresa plenamente en el acto que satisface los anhelos de mi corazón. Esto quiere decir que cuando estoy más sediento, más desesperado y más necesitado de auxilio, puedo alentar a mi alma no sólo con la verdad de que existe un impulso misericordioso en el corazón de Dios sino también con la verdad de que la fuente y el poder de ese impulso es el fervor de Dios de actuar por el bien de su propio nombre.

MARZO 22

"Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando". Mateo 26:39.

HAY varias características instructivas en la oración del Salvador en su hora de prueba. Era en primer lugar una oración a solas. Jesús se apartó aun de sus tres discípulos predilectos. Creyente, permanece mucho a solas en oración, especialmente en tiempo de prueba. La oración familiar, la oración colectiva, la oración en la Iglesia no serán suficientes. Sin dudas, son muy preciosas, pero el mejor incienso molido arderá en el incensario de tus devociones privadas, donde sólo oye el oído de Dios.
   Era, en segundo lugar, una oración humilde. Lucas dice que Jesús se arrodilló, pero Mateo dice que "se postró sobre su rostro". ¿Dónde, entonces, debe estar tu lugar, humilde siervo del gran Maestro? ¡Qué polvo y ceniza debiera cubrir tu cabeza! La humildad nos da un buen apoyo en la oración. No hay esperanza de prevalecer con Dios a menos que nos humillemos para que él nos pueda ensalzar.
   Era, en tercer lugar, una oración filial. "Abba, Padre". Presentar tu adopción en el día del juicio será para ti una fortaleza. Como individuo, no tienes ningún derecho; por tu traición has perdido tus derechos, pero nada puede hacer perder el derecho que un hijo tiene a la protección del Padre. No temas decir: "¡Padre mío, oye mi clamor!"
   Observemos que ésta era también una oración perseverante. Oró tres veces. No ceses de orar hasta que prevalezcas. Sé como la viuda importuna cuyas continuas peticiones ganaron lo que no obtuvo en su primera súplica. Persiste en la oración, velando en ella con hacimientos de gracia.
   Por fin, era una oración de resignación. "Empero no como yo quiero, sino como tú". Cede tú, y Dios dará. Deja que sea como Dios quiera, y Dios determinará lo mejor. Conténtate con dejar tu plegaria en sus manos, pues él sabe cuándo dar y cómo dar y qué retener.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.