Versículo para hoy:

viernes, 26 de abril de 2024

EL MISTERIO DE LA PROVIDENCIA – JOHN FLAVEL

CAPÍTULO 4: CÓMO DEBEMOS PENSAR ACERCA DE LAS PROVIDENCIAS ESPECIALES DE DIOS – Parte 2

4 - Despierte su corazón a fin de poder contemplar y comprender los diferentes caminos de las diversas providencias de Dios. (Ecle.7:14)

Hay dos tipos de consuelo, el natural y el espiritual

Hay un tiempo cuando los creyentes deberían gozarse de ambos (Est.9:22), y hay otro cuando el consuelo natural no puede disfrutarse. (Sal.137:2) 

Pero no hay ningún tiempo cuando el consuelo espiritual y el gozo divino deberían dejar de experimentarse. (1 Tes.5:16 y Fil.4:4) 

Aún en las peores angustias que sobrevienen al creyente, deberíamos hacernos las siguientes preguntas:

1. ¿Por qué deberían tales angustias hacernos olvidar nuestro consuelo en Dios, cuando son solo pasajeras y nuestra felicidad en Dios es eterna?

2. ¿Por qué deberíamos estar tristes mientras que nuestro Dios está con nosotros en nuestros problemas? La promesa “Con él estaré Yo en la angustia” (Sal. 91:15) debería apoyarnos en todas nuestras cargas.

3. ¿Por qué deberíamos estar tristes los que somos creyentes, mientras podemos estar seguros de que ningún acto de la providencia, no importa cuán malo parezca ser, es señal de que Dios nos aborrezca? El corazón de Dios está lleno de amor para con sus hijos, aún y cuando la faz de la providencia esté frunciéndonos el ceño.

4. ¿Por qué deberíamos estar deprimidos cuando estamos seguros de que aún por medio de estas providencias tristes Dios nos quiere hacer bien? (Rom. 8:28)

5. ¿Por qué no deberíamos pensar en nuestro gozo en Dios si el tiempo está cerca cuando nuestras tristezas se desvanecerán y ya no sufriremos más? “Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.” (Apo. 7:17)

Entonces, si usted quiere conservar su gozo y su consuelo en toda circunstancia, tenga cuidado de no amar demasiado las cosas de este mundo. Piense en la segunda venida del Señor, y las cosas terrenales le parecerán insignificantes. Ponga su corazón en las cosas que son eternas, y no corra el riesgo de perder el gozo de la comunión con Dios por causa de algún gozo de carácter terrenal. Aunque tengamos más o menos de las cosas de este mundo, debemos de aprender a estar contentos. (Fil. 4:11-12) 

Pido a aquellos que no son creyentes, que consideren seriamente estos asuntos. Las Escrituras dicen que el infierno es el destino eterno de los impíos. El hecho de que usted continúe aún con vida le muestra la grandeza de la paciencia y la longanimidad divinas. Usted no tiene derecho a ninguna misericordia y no obstante, la misericordia prolonga su vida. La predicación del Evangelio por el cual pudiera escapar del castigo del infierno ¿no significa nada para usted? ¿Qué dirían aquellos que en la actualidad están perdidos eternamente, si pudieran regresar a la posición en que usted está ahora? 

Volviendo nuevamente al pueblo del Señor, le pido que considere las misericordias espirituales y las bendiciones que usted recibe del Señor Jesucristo. Una sola de estas misericordias es suficiente para endulzar todos sus problemas en este mundo. “Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo.” (Ef.1:3) Considere lo que su pecado merece realmente de Dios y lo que fue necesario para limpiarlo de él. Su pecado merece la ruina eterna y sin embargo, usted disfruta muchísimas misericordias. Las aflicciones que le sobrevienen en la providencia divina son necesarias para sujetar el pecado que aún permanece en usted. Aún así ¿no encuentra usted que todavía posee un corazón orgulloso? Considere qué tan cerca del cielo está usted. Tenga un poco de paciencia y pronto todo será tan bueno como su corazón desea; “Porque ahora nos está más cerca nuestra salvación que cuando creímos.” (Rom.13:11)

5 - Si la providencia retrasa cualquier bendición por la cual usted ha orado y esperado, no se canse de rogar a Dios

Siempre queremos las cosas de inmediato. Pero las providencias tristes todavía no han tenido el efecto deseado sobre nuestro corazón. Entre más que esperemos, más dulce será cuando llegue la respuesta. “Se dirá en aquel día; he aquí este es nuestro Dios, le hemos esperado y nos salvará: Este es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.” (Isa.25:9) El niño necio corta y come la manzana verde. Pero cuando el fruto está maduro, cae por sí mismo y es más placentero comerlo. 

Frecuentemente, las bendiciones están más cerca cuando las esperanzas del pueblo de Dios están casi perdidas. La liberación del pueblo de Dios de manos de Egipto y Babilonia, sucedieron así. (Ex.2:23 y Ez.37:11) En nuestro propio caso particular, quizás las bendiciones hayan sido atrasadas porque no estábamos aptos para recibirlas. De todos modos, nunca las merecemos. Las bendiciones siempre son el fruto de la pura gracia divina. Por lo tanto, siempre tenemos buenas razones para esperarlas con paciencia y con un corazón agradecido.

6 - No cuestione o juzgue los caminos de la providencia

Hay cosas difíciles de entender tanto en la Palabra como en la providencia de Dios. No debemos usar la sabiduría y el razonamiento terrenales al considerar la obra de Dios. 

El salmista intentó interpretar atrevidamente los caminos de la providencia y entonces dijo: “Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí.” (Sal.73:16) 
Job fue culpable de lo mismo. (Job 42:3) Entiendo que no hay nada en la Palabra o en las obras de Dios que se oponga al sano razonamiento, pero hay algunas cosas las cuales están por encima del razonamiento humano. 
Por ejemplo, el razonamiento humano no puede ver cómo es que puede venir un bien del mal, y somos tentados a desconfiar de la providencia. Por lo tanto tenga cuidado de no depender tanto de sus propios razonamientos y entendimiento. 
Nada parece más natural que juzgar las cosas por las normas humanas, pero no hay nada más peligroso.

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