Versículo para hoy:
“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.” -1 Juan 3:16
Powered by BibleGateway.com
Powered by BibleGateway.com
viernes, 31 de agosto de 2018
AGOSTO 31
“Mas la palabra del Señor permanece perpetuamente. Y esta es la palabra
que por el evangelio os ha sido anunciada”. 1 Pedro 1:25.
Toda enseñanza humana, y
en verdad todos los seres humanos, pasarán como la hierba del campo; pero aquí
se nos asegura que la Palabra del Señor es de un carácter muy diferente, porque
permanecerá para siempre.
He aquí un evangelio
divino; porque ¿qué palabra puede permanecer para siempre si no fuera
hablada por el eterno Dios?
He aquí un evangelio
inmortal, tan lleno de vida como cuando primero salió de la boca de
Dios; tan potente para convencer y convertir, para regenerar y consolar, para
sostener y santificar, como lo fue en sus primeros días de obrar maravillas.
He aquí un evangelio
inmutable, que hoy no es hierba verde, y mañana heno seco, sino siempre
la verdad permanente del inmutable Jehová. Las opiniones cambian, pero la
verdad certificada de Dios no puede cambiar más que el Dios que la pronunció.
He aquí entonces un evangelio
en el cual podemos regocijarnos, una palabra del Señor sobre la cual
podemos apoyarnos con todo nuestro peso. “Perpetuamente”, incluye la vida, la
muerte, el juicio y la eternidad. Gloria a Dios en Cristo Jesús por su
consolación eterna. Aliméntate de la palabra hoy y todos los días de tu vida.
jueves, 30 de agosto de 2018
AGOSTO 30
“No así mi casa para con Dios: sin embargo Él ha hecho conmigo pacto
perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado; bien que toda esta mi
salud, y todo mi deseo no lo haga Él florecer todavía”. 2 Samuel 23:5.
Este versículo no es tan
sólo una promesa, sino un agregado de promesas, una caja de perlas. El pacto es
el arca que lo contiene todo.
Estas son las últimas
palabras de David, pero pueden ser las mías hoy. He aquí un suspiro: las cosas no
van tan bien conmigo, ni con los míos como desearía; hay pruebas, inquietudes y
pecados. Estos endurecen la almohada.
He aquí consuelo:
“Él ha hecho conmigo pacto perpetuo”. Jehová me ha dado su palabra y sellado el
pacto con la sangre de Jesús. Estoy unido a mi Dios y mi Dios a mí.
Esto hace resaltar la
seguridad, puesto que el pacto es perpetuo, bien ordenado y seguro. No
hay nada que temer por el andar del tiempo, la omisión de algún punto olvidado
o la incertidumbre natural de las cosas. El pacto es un fundamento de roca
sobre el cual se puede edificar para la vida o para la muerte.
David siente la
satisfacción: no necesita más para su salvación o delectación. Él está
libre, y está contento. El pacto es todo lo que un hombre puede desear.
¡Oh alma mía! Vuélvete en
este día a tu Señor Jesús, a quien el gran Señor ha dado por pacto al pueblo.
Tómale como tu todo en todo.
miércoles, 29 de agosto de 2018
AGOSTO 29
“Su alma será como huerto de riego”. Jeremías 31:12.
¡Oh, si tuviese mi alma
bajo el cultivo celestial; que no fuera más un desierto, sino un huerto del
Señor! Protegida contra el desierto, rodeada con la gracia, plantada por la
instrucción, visitada por el amor, escardada por la disciplina celestial y
guardada por el poder divino, el alma favorecida es preparada para llevar fruto
al Señor.
Pero un huerto puede
secarse por falta de agua y entonces todas sus plantas decaen y están para
morir. ¡Oh, alma mía, qué pronto te pesaría esto si el Señor te dejara! En el
Oriente un huerto sin agua pronto cesa del todo de ser un huerto; nada puede
venir a la perfección, crecer, ni aun vivir. Cuando hay riego continuo, el
resultado es encantador. Oh, que mi alma sea regada por el Espíritu Santo por
igual, cada parte del huerto teniendo su propio arroyo; en abundancia, que
refrescara suficientemente cada árbol y cada planta, por muy sedienta que fuera
por naturaleza; continuamente, cada hora trayendo no solamente su calor, sino
su refrigerio; sabiamente, cada planta recibiendo exactamente lo que necesita.
Como en un huerto se ve por el verdor dónde corre el agua, así se percibe
pronto en el alma cuando viene el Espíritu de Dios.
¡Oh, Señor, riégame en
este día y haz que te dé una abundante recompensa por amor de Jesús! Amén.
martes, 28 de agosto de 2018
AGOSTO 28
“Yo a Dios clamaré; y Jehová me salvará”. Salmo 55:16.
Sí, tengo que orar. ¿Qué
otra cosa puedo hacer? ¿Qué cosa mejor puedo hacer? Vendido, desamparado,
afligido y engañado. ¡Oh, mi Señor, a ti clamaré! Mi Siclag está reducida a
cenizas, los hombres hablan de apedrearme; pero he esforzado mi corazón en el
Señor, que me sostendrá en esta prueba como me ha sostenido en tantas otras.
Jehová me salvará; estoy cierto que lo hará y declaro mi fe.
El Señor y ningún otro me
salvará. No deseo otro ayudador y no confiaría en un brazo de carne aunque
pudiese. A Él clamaré por la noche, por la mañana y a mediodía y no clamaré a
ningún otro, porque Él es el Dios todo suficiente.
No puedo imaginar cómo me
salvará; pero sí que lo hará. Lo hará de la manera mejor y más segura, y en el
sentido más amplio, más verdadero y más completo. El gran Yo Soy me sacará de
esta prueba y de todas las pruebas futuras, tan ciertamente como Él vive; y
cuando venga la muerte y todos los misterios de la eternidad vengan tras ella,
todavía esto será verdad: “Jehová me salvará”. Esta será mi
canción durante todo este día de primavera. ¿No es como una manzana madura del
árbol de la vida? Comeré de ella. ¡Cuán dulce es a mi paladar!
AGOSTO 27
“Hete escogido en horno de aflicción”. Isaías 48:10.
Por mucho tiempo este
versículo ha sido el lema puesto a nuestra vista en la pared de nuestra
habitación, y también de muchas maneras ha sido escrito en nuestro corazón. No
es cosa despreciable ser escogido de Dios. La elección de Dios hace de hombres
elegidos, hombres verdaderamente selectos. Es mejor ser predestinado de Dios
que elegido de toda la nación. Tan eminente es este privilegio, que
cualesquiera que sean las desventajas que lo acompañen, las aceptamos
gozosamente, como el judío comió hierbas amargas por causa del Cordero Pascual.
Nosotros escogemos el horno, puesto que Dios nos escoge en él.
Somos elegidos como un
pueblo afligido, y no como un pueblo próspero, escogidos no en el palacio, sino
en el horno. En el horno, la hermosura se desfigura, la forma se destruye, la
fuerza se pierde, la gloria se consume, y sin embargo es aquí donde el amor
eterno revela sus secretos y declara su elección. Así ha sido en nuestro caso.
En tiempo de la prueba más dura, Dios ha hecho clara nuestra vocación y
elección y nosotros la hemos hecho firme: entonces hemos escogido al Señor para
ser nuestro Dios, y Él ha manifestado que ciertamente somos sus escogidos. Así
que, si hoy el horno se enciende siete veces tanto de lo que suele estar, no lo
temeremos porque el glorioso Hijo de Dios se paseará con nosotros entre
carbones ardientes.
domingo, 26 de agosto de 2018
AGOSTO 26
“Y juzgaré entre oveja y oveja”. Ezequiel 34:22.
Algunos son vigorosos y
prósperos, y por lo tanto son duros para con los débiles. Este es un pecado
grave, y causa mucha tristeza. Esos empujones con el lado y el hombro, esas
acometidas con los cuernos a los flacos, son una triste causa de ofensa en las
asambleas de los que profesan ser creyentes. El Señor observa estas acciones
orgullosas y se enoja grandemente con ellas, porque Él ama a los débiles.
¿Es el lector uno de los
despreciados? ¿Es él uno que llora en Sión y un hombre señalado por causa de su
conciencia tierna? ¿Le juzgan sus hermanos severamente? No se resienta de su
conducta; ante todo, que no empuje ni acornee en pago. Que deje el asunto en
manos del Señor. Él es Juez. ¿Por qué queremos usurpar su poder? Él decidirá
con mucha más justicia que nosotros. Su hora para el juicio es la mejor y no es
necesario que tengamos prisa para adelantarla.
Que el opresor duro de
corazón, tiemble. Aunque puede ir al fin que se propone sin castigo para el
presente, todas sus palabras orgullosas son notadas, y por cada una tendrá que
dar cuenta delante del tribunal del Gran Juez.
¡Paciencia, alma mía!
¡Paciencia! El Señor conoce tu pena. ¡Tu Jesús tiene piedad de ti!
sábado, 25 de agosto de 2018
AGOSTO 25
Bajo el pastoreo divino
los santos son apacentados hasta saciarse. Su pasto no es el flatulento e
insuficiente forraje de la mera “opinión” humana; el Señor los apacienta con la
verdad sólida y sustancial de la divina revelación. Hay verdadera nutrición
para el alma en las Escrituras aplicadas al corazón por el Espíritu Santo.
Jesús mismo es el verdadero alimento que sostiene la vida de los creyentes.
Aquí nuestro Gran Pastor promete que tal mantenimiento sagrado nos será dado
por Él mismo. Si el domingo nuestro pastor terreno tiene sus manos vacías, el
Señor no las tiene.
Cuando estamos saciados
de la verdad santa, el entendimiento descansa. Aquellos a quienes Jehová
apacienta están en paz. Ningún perro los atormentará, ni lobo los devorará, ni
serán molestados por inclinaciones inquietas. Se acostarán y digerirán el alimento
que han saboreado. Las doctrinas de la gracia no solamente sustentan, sino que
consuelan: en ellas tenemos los medios para nuestra edificación y para nuestro
reposo. Si los predicadores no nos dan descanso, busquémoslo en el Señor.
Que este día el Señor nos
apaciente en los pastos de la Palabra y que nos haga reposar en ellos. Que
ninguna locura ni tormento marquen este día, sino Meditación y Paz.
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe –
Charles H. Spurgeon.viernes, 24 de agosto de 2018
AGOSTO 24
“Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la
inteligencia de los entendidos”. 1 Corintios 1:19.
Este versículo es una
amenaza en lo que toca a los sabios del mundo, pero para el creyente sencillo
es una promesa. Los que profesan ser sabios siempre están procurando acabar con
la fe del humilde creyente, pero fallan en sus esfuerzos. Sus argumentos se
quebrantan, sus teorías caen bajo su propio peso, sus proyectos artificiosos se
descubren antes que su propósito se realice. El Evangelio antiguo no ha sido
extinguido aún, ni lo será mientras el Señor vive. Si fuese posible
exterminarlo, hubiera desaparecido de la tierra hace mucho tiempo.
Nosotros no podemos
destruir la sabiduría de los sabios, ni es necesario que lo intentemos, porque
la obra está en mucho mejores manos. El mismo Señor dice: “Destruiré”, y Él
nunca se resuelve en vano. Dos veces en este versículo declara su propósito, y
podemos estar seguros que no lo dejará.
¡Cómo da cuenta el Señor
de la filosofía y del “pensamiento moderno” cuando pone su mano en ello! Él
reduce a nada su hermosa apariencia; Él destruye enteramente la madera, el heno
y la hojarasca. Está escrito que será así, y así será. Señor, haz una obra
abreviada de esto. Amén y Amén.
jueves, 23 de agosto de 2018
AGOSTO 23
“Yo amo a los que me aman; y me hallan los que madrugando me buscan”.
Proverbios 8:17.
La sabiduría ama a sus
amigos y busca sus buscadores. Ya es sabio aquel que desea ser sabio, y casi ha
hallado la sabiduría aquel que diligentemente la busca. Lo que es verdad
tocante a la sabiduría en general, es especialmente verdadero de la sabiduría
personificada en nuestro Señor Jesús. Tenemos que amarle y buscarle a Él, y en
cambio gozaremos de su amor y le hallaremos.
Nuestra ocupación debe
ser buscar a Jesús en la mañana de la vida. ¡Dichosos son los jóvenes que pasan
su mañana con Jesús! Nunca es demasiado temprano para buscar al Señor Jesús.
Los que madrugando buscan son los que ciertamente hallan.
Debiéramos buscarle
madrugando en cuanto a diligencia. Los comerciantes prósperos son madrugadores,
y los santos prósperos buscan a Jesús ardientemente. Los que hallan a Jesús
para su enriquecimiento ponen su corazón en buscarle. Tenemos que buscarle
primero, y así de madrugada. Ante todas las cosas Jesús. Jesús primero, y
ningún otro ni aun como segundo.
La bendición es que Él
será hallado. Se revela más y más claramente cuando le buscamos. Se entrega más
completamente a nuestra comunión. Dichosos los hombres que buscan a uno que
cuando es hallado, mora con ellos para siempre, un tesoro que llega a ser más y
más precioso a sus corazones y entendimientos.
miércoles, 22 de agosto de 2018
AGOSTO 22
“Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza: tú reprimirás el
resto de las iras”. Salmo 76:10.
Los hombres malos se
enojarán. Tenemos que sufrir su ira como señal de nuestra profesión, la prueba
de nuestra separación de ellos: si fuéramos del mundo, el mundo amaría lo suyo.
Nuestro consuelo es que la ira del hombre redundará en gloria de Dios. Cuando
los malos en su ira crucificaron al Hijo de Dios estaban cumpliendo el
propósito divino, sin saberlo, y en mil casos la perversidad de los impíos está
haciendo lo mismo. Se piensan libres, pero como presos condenados a trabajos
forzados, están ejecutando involuntariamente los decretos del Todopoderoso.
Los proyectos de los
malos son dirigidos para su derrota. Obran de una manera destructiva y frustran
sus propias conspiraciones. Nada resultará de su ira que nos pueda hacer
verdadero daño. Cuando quemaron a los mártires, el humo que sopló de la hoguera
hizo odioso a los hombres el Papismo más que ninguna otra cosa.
Entretanto el Señor tiene
un bozal y una cadena para osos. Él reprime la ira más furiosa del enemigo. Él
es como un molinero que retiene la mayor parte del agua de la corriente, y la
que deja correr, la usa para hacer dar vueltas a la rueda de su molino. No
gimamos, sino cantemos. Todo está bien, por muy fuerte que el viento sople.
martes, 21 de agosto de 2018
AGOSTO 21
“Porque un momento será su furor; mas en su voluntad está la vida: por la
tarde durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría”. Salmo 30:5.
Un momento bajo la ira de
nuestro Padre parece muy largo, y sin embargo no es más que un momento después
de todo. Si entristecemos a su Espíritu, no podemos esperar su sonrisa; pero es
un Dios pronto en perdonar, y pronto pondrá a un lado todo recuerdo de nuestras
faltas. Cuando desmayamos y estamos a punto de morir a causa de su enojo, su
favor nos llena de nueva vida.
Este versículo tiene otra
nota semicorchea. Nuestra tarde de lloro se cambia pronto en un día de alegría.
La brevedad es la señal de la misericordia en la hora del castigo de los
creyentes. El Señor no se agrada en usar su vara sobre sus escogidos; da un
golpe o dos y todo ha pasado; sí, y la vida y el gozo que siguen al furor y al
lloro, compensan abundantemente la tristeza saludable.
¡Ven, alma mía, empieza
tus aleluyas! No llores durante la noche entera; limpia tus ojos en
anticipación de la mañana. Estas lágrimas son rocío que nos hace tanto bien
como los rayos de sol de la mañana. Las lágrimas aclaran los ojos para la vista
de Dios en su gracia; y hacen que la visión de su favor sea más preciosa. La
noche de tristeza proporciona las sombras del cuadro por las cuales las partes
luminosas se destacan con más claridad. Todo está bien.
lunes, 20 de agosto de 2018
AGOSTO 20
“En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal”.
Job 5:19.
Elifaz en esto habló la
verdad de Dios. Podemos tener tantas penas como hay días de trabajo en la
semana, pero el Dios que obró en esos seis días obrará a favor nuestro hasta
que nuestra liberación sea completa. Descansaremos con Él, y en Él, en nuestro
Sábado. Una rápida serie de aflicciones es una de las más duras pruebas de la
fe. Antes que nos hayamos repuesto de un golpe, es seguido de otro y después de
otro, hasta que perdemos confianza. Sin embargo, una serie de liberaciones
igualmente rápida anima extraordinariamente. Nuevas canciones resuenan en el
yunque por el martillo de la aflicción, hasta que vemos en el mundo espiritual
el anticipo del “Herrero Armonioso”. Nuestra confianza es, que cuando el Señor
nos manda seis pruebas, seis serán, y no más.
Tal vez no tenemos día de
descanso, porque vienen siete pruebas sobre nosotros. ¿Qué sucederá entonces? “En
la séptima no te tocará el mal”. El mal puede rugir, pero será guardado a
distancia y ni aun nos tocará. Su aliento caliente puede molestarnos pero su
dedo meñique no puede tocarnos.
Con nuestros lomos
ceñidos saldremos al encuentro de las seis o siete pruebas, y dejaremos el
temor a los que no tienen Padre, ni Salvador, ni Santificador.
domingo, 19 de agosto de 2018
AGOSTO 19
“Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; ciertamente
hay Dios que juzga en la tierra”. Salmo 58:11.
Los juicios de Dios en
esta vida no siempre se dejan ver claramente, porque en muchos casos un mismo
suceso acaece a todos por igual. Este es el estado de prueba, no de castigo o
de recompensa. Sin embargo, algunas veces Dios obra con tremendas cosas en
justicia, y aun los indiferentes son obligados a reconocer su mano.
Aun en esta vida la
rectitud tiene esa clase de recompensa que ella prefiere sobre todas las otras;
es, a saber, la sonrisa de Dios, que produce una conciencia tranquila. Algunas
veces siguen otras recompensas, porque Dios no quiere estar en deuda con ningún
hombre. Pero, al mismo tiempo, el mayor galardón de los justos les espera en lo
futuro.
Entretanto, en gran
escala notamos la presencia del gran Gobernante entre las naciones. Él rompe en
pedazos los tronos tiránicos y castiga a pueblos culpables. Nadie puede
estudiar la historia del alza y baja de los imperios sin percibir que hay un
poder que tiende a la rectitud, y que al fin trae la iniquidad ante su tribunal
y la condena con justicia inexorable. El pecado no quedará sin castigo, ni la
bondad quedará sin recompensa. El Juez de toda la tierra ha de hacer lo que es
justo. Por lo tanto temamos delante de Él y no tengamos miedo del poder de los
malos.
sábado, 18 de agosto de 2018
AGOSTO 18
“Si tú le buscares, lo hallarás”. 1 Crónicas 28:9.
Necesitamos a nuestro
Dios; y puede ser hallado si le buscamos; y no rehusará ser hallado de ninguno
de nosotros si personalmente buscamos su rostro. No es, si lo mereces, o si
compras su favor, sino meramente si le “buscares”. Los que ya conocen al Señor
deben seguir buscando su rostro por la oración, por un servicio diligente y por
una gratitud santa: a los tales Él no rehusará su favor ni su comunión. Los que
aún no le han conocido para descanso de sus almas, debieran empezar a buscarle
desde ahora y no cesar hasta que lo encuentren como su Salvador, su Amigo, su
Padre y su Dios.
¡Qué certeza tan firme da
esta promesa a los que buscan! “El que busca halla”. Tú mismo si buscas a Dios
le hallarás. Cuando le halles, habrás hallado vida, perdón, santificación, preservación
y gloria. ¿No quieres buscar, y seguir buscando, puesto que no buscarás en
vano? Querido amigo, busca al Señor ahora. Este es el lugar y ahora es el
tiempo. Dobla esa rodilla inflexible, sí, dobla esa cerviz aún más dura y clama
a Dios, al Dios vivo. En el nombre de Jesús busca la purificación y la
justificación. No serás rechazado. Aquí está el testimonio de David a su hijo
Salomón, y es el testimonio personal del autor al lector. Créela y hazlo por
amor de Cristo.
viernes, 17 de agosto de 2018
AGOSTO 17
“Y él le dijo: No hayas miedo: porque más son los que están con nosotros
que los que están con ellos”. 2 Reyes 6:16.
Caballos y carros y un
gran ejército habían cercado al profeta en Dothán. Su siervo joven se alarmó.
¿Cómo podían escapar de tal cuerpo de hombres armados? Pero el profeta tenía
ojos que su siervo no tenía, y podía ver un ejército mucho más grande con armas
superiores, guardándole de todo mal. Caballos de fuego son más poderosos que
caballos de carne, y carros de fuego son preferibles con mucho a carros de
hierro.
Es así aun en esta hora.
Los enemigos de verdad son muchos, influyentes, entendidos y astutos; y la
verdad sufre en sus manos; sin embargo, el hombre de Dios no tiene motivo de
temor. Influencias visibles e invisibles de la clase más poderosa están al lado
de la justicia. Dios tiene ejércitos en emboscada que se revelarán en la hora
de peligro.
Las fuerzas que están al lado de lo bueno y lo verdadero exceden en
importancia a los poderes del mal. Así que, animémonos y andemos con el paso de
hombres que poseen un secreto alentador, que les levanta por encima de todo
temor. Somos del partido que gana. La batalla podrá ser violenta, pero sabemos
cómo terminará. La fe, teniendo a Dios con ella, está claramente en la mayoría:
“Más son los que están con nosotros que los que están con ellos”.
jueves, 16 de agosto de 2018
AGOSTO 16
“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se
aparta, alcanzará misericordia”. Proverbios 28:13.
Este es el camino de la
misericordia para un pecador culpable y arrepentido. Es necesario que deje la
costumbre de encubrir el pecado. Esto se intenta hacer por la mentira, que
niega el pecado; por la hipocresía, que lo esconde; por la jactancia, que lo
justifica, y por una ostentosa profesión de piedad, que procura compensarlo.
El deber del pecador es
confesar el pecado y apartarse de él. Las dos cosas van juntas. La confesión
tiene que ser hecha al mismo Señor con rectitud; y tiene que incluir en sí un
reconocimiento de la culpa, una comprensión de su maldad y un aborrecimiento de
ella. No tenemos que echar la culpa a otros, ni a las circunstancias, ni
disculparnos con nuestra debilidad natural. Tenemos que descargar la conciencia
y confesarnos culpables del delito. No puede haber misericordia hasta que esto
esté hecho.
Además, tenemos que
apartarnos del pecado: habiendo reconocido nuestra falta, tenemos que renunciar
a toda intención presente o futura de seguir en ella. No podemos continuar en
rebelión y al mismo tiempo morar con el Rey en su majestad. Las costumbres del
pecado tienen que ser dejadas, juntamente con todos los lugares, compañeros,
ocupaciones o libros que nos puedan desviar. No por la confesión ni por
la reforma, sino en conexión con ellas, hallamos perdón por fe en la sangre de
Jesús.
miércoles, 15 de agosto de 2018
Suscribirse a:
Entradas (Atom)