JESÚS, PAN DE VIDA ETERNA
En comparación a la maldición de Adán e incluso de Eva, la maldición de Dios sobre la serpiente fue la más grave de todas. En el más literal y obvio de los sentidos, la maldición parece estar dirigida al reptil propiamente como tal.
Como aquellos que buscan cumplir con la Gran Comisión (Mt. 28:18–20), los cristianos siempre deben considerar cómo sus acciones afectarán su testimonio ante un mundo que los observa.
Por la gracia de Dios, cada uno de nosotros ha sido creado con un sistema de advertencia para protegernos del peligro.
Es irónico que el hombre, la cumbre de la creación de Dios, pueda ser esclavizado tan fácilmente por cosas tan simples como las computadoras, los televisores, los deportes, los juegos, los pasatiempos e incluso la comida y la bebida.
¿Cómo debemos tomar decisiones sobre cuestiones y actividades que no están claramente especificadas en las Escrituras? ¿Cómo podemos desarrollar criterios para tomar ese tipo de decisiones de modo que honren a Dios, nos beneficien, ayuden a crecer el Cuerpo de Cristo, y hagan que el evangelio sea creíble y atractivo para los inconversos?